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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 635 - ver ahora
Transcripción completa

Toni, en La Parra todo se sabe.

Y más si te enrollas con una compañera de comisaría.

Lógicamente, me voy a enterar.

Ahora, lo que no termino de entender,

es por qué no me lo has contado.

-Porque no hay nada que contar.

Me he dado cuatro besos con ella.

-Si me vas a dejar... hazlo ya, por favor.

-No estoy preparado para una relación.

-Será duro para ella verlo cada día.

Es mala suerte que haya pasado cuando está con las prácticas.

Sería una pena que lo echara todo a perder.

Paula parece una chica muy fuerte, pero es muy sensible

y esto le está afectando mucho.

Intenta que sufra lo menos posible.

-Lo voy a intentar.

-Te lo agradezco.

A ver, que yo sé que estamos muy a gusto en casa solas,

pero deberíamos alquilar la habitación vacía.

Tienes razón.

¿Alquiláis una habitación?

Sí, se ha quedado una libre. ¿Te interesa?

¡Bueno!, podría ser. Vivo muy lejos de Distrito Sur

y venir cada día es un rollo.

-¿Alquilas habitación?

Sí, con Espe.

Pues a mí me interesa.

Es Andrés Coll, mi socio. Ella es Lara.

¿Qué tal? Encantado. Es compañera de Paula.

Con motivo de la inauguración, tenemos unas ofertas muy ventajosas.

Y, dado que vendrás aquí para tratarte la cicatriz,

¿has pensado en hacerte unos retoquitos?

-¿Alguna vez has pensado en hacerte algún retoque

de cirugía estética?

-Yo no. ¿Estás pensando en hacerte alguno?

-Bueno, me han entrado dudas.

-Es normal que tengas sed, es por la burundanga.

-¿Era ella? -Sí.

-La geolocalización indica que está en avenida Reina Victoria.

(ROCÍO RESPIRA DE FORMA AGITADA)

-Cariño, ¿pasa algo?

-Déjala. Está en "shock".

-Mírame.

¡Nacha, no te acerques! No te oye.

Estamos en casa de unas amigas y está todo bien: no hay peligro.

-¡No me toques! -¡Rocío!

-Fue una excepción, ¿no? -No te tienes que confiar.

Si no le ponemos remedio puede volver a ocurrir.

-Me has dicho que has vivido una temporada en Asturias, ¿no?

-Sí, pero soy de Distrito Sur. -¿Cómo?

¿De Distrito Sur? Yo también soy de aquí,

he nacido y me he criado en estas calles.

Qué extraño que no nos hayamos cruzado.

-Sí que nos hemos cruzado. Yo ya le tenía muy visto.

-¿Sí?

-Siempre ha sido el gran empresario del transporte.

-Empecé como camionero y, ya ves, soy su mano derecha.

-Ya, se nota, ¿eh?

-Una cosa te voy a decir:

don Fernando es un gran hombre.

-Está claro que Paolo sabe invertir el dinero.

Si no, el cliente ese no estaría tan contento.

Fíjate la propina que le dio.

-Estoy pensando dejarle otra parte de mis ahorros

para que invierta.

-Quedamos en que te olvidarías de vengarte de Miralles.

No quiero que hagas ninguna locura, por favor.

-Tranquilo.

-Nos guste o no, es lo mejor.

-Vas a pagar todo el daño que nos has hecho.

(Música emocionante)

(Música de suspense)

Al final vamos a llegar tarde al teatro, ¿eh?

¿Qué dices?, si falta más de una hora.

(Estrépito)

Elvira, ¿qué hace ahí?

¡Ah! ¿Qué pasa? ¿No puedo ir por donde me dé la gana?

Sí, por supuesto que sí.

¿Todo bien, Elvira?

Sí, gracias.

¿Me está siguiendo, Sra. Soler?

(RÍE) Lo que me faltaba por oír.

Hace un rato también estaba en La Parra.

Y ahora está aquí.

Tengo cosas mejores que hacer que seguir a la asesina de mi hijo.

¿Te crees que me gusta ver tu cara en cada esquina?

-Claudia, es mejor que lo dejemos.

Tienes razón, Antonio,

es mejor que lo dejemos.

Vámonos.

(ELVIRA SUSPIRA ALIVIADA)

(Motor del coche arrancando)

Muchas gracias por el libro.

Cuando lo lea, te llamo para comentarlo.

Hasta pronto.

Toma. Eh, gracias.

Es una de las primeras víctimas de maltrato

que atendimos Lola y yo en la UFAM.

Y, aunque ahora esté bien,

estuvo siete años recibiendo maltrato por parte de su marido.

Un infierno.

Menos mal que al final denunció.

Sí, cuando Lola y yo le dimos la confianza suficiente

y le mostramos los protocolos que podía seguir si daba el paso.

El marido fue condenado a pena de cárcel,

pero ella sigue con miedo.

Pero si el marido está en la cárcel.

Ya, pero le han dado el tercer grado.

Y, aunque lleva la pulsera de control,

ella tiene miedo de que se salte la orden.

Voy a ir a ver a Ángela, a ver si me dice que todo está bien.

¿El libro te lo ha traído ella? Sí.

Lo ha escrito la inspectora de la UFAM de Málaga.

Ha ficcionado casos de maltrato con los que ha trabajado.

Muy interesante, no lo conocía.

Tiene buena pinta. Te lo diré cuando lo lea.

Es que me lo ha regalado Mamen

porque dice que yo debería escribir una novela así.

Claro, tienes experiencia como para escribir

cientos de páginas sobre casos de todo tipo.

Ya, pero no me veo escribiendo una novela.

En todo caso, unos relatos, y sería a cuatro manos con Lola.

Y Lola está en Valladolid, así que lo veo complicado.

Todo es proponérselo.

Hablando de Lola,

¿recuerdas que tenemos, no una, sino dos candidatas a compañera?

(ASIENTE) No se me olvida, no.

Podríamos avisarlas para que vengan a ver la habitación.

(ASIENTE)

El fastidio es tener que escoger, porque las dos son majas.

¿Tienes alguna preferencia?

No. Opino lo mismo que tú,

pero a lo mejor a alguna no les gusta el piso.

Sí, igual no les encaja.

No sé. Son tan distintas también...

Igualmente, tomaría precauciones.

¿A qué te refieres?

Que no sientan que vamos a elegir entre ellas,

que no es una competencia.

Las citaría en horas distintas para hablar tranquilamente.

Me parece estupendo. Podemos citar a Lara a las 20:00

y creo que Paula acaba más tarde.

Podemos quedar con ella a las 21:00.

Bien. Lo hablo con ellas y te digo.

Muy bien.

-¡Rocío!

¡Eh! ¿Cómo estás?

-Bien. Mejor.

-¿Vienes a ver las notas de Informática?

-Sí, pero aún no han salido.

Estaba aprovechando para mirar qué cursos hacéis

por aquí próximamente.

Es que estoy harta de limpiar oficinas...

Necesito encontrar otra salida laboral.

-¿Qué tal te has sentido con el examen?

-No sé, creo que bien. Creo que bien, pero...

la verdad es que no estaba muy lúcida.

-Ya.

Menos mal...

-¿Por qué te ríes? -Por nada.

Porque yo sí he hablado con tu profesor.

-¿He "aprobao"?

-Más que eso.

-¿En serio? -¡Sí!

-¡Es que no me lo puedo creer! ¿Qué dices?

-Felicidades.

Está impresionado Ricardo contigo.

Tienes la mejor nota del curso.

Quería contártelo porque sabía que te animaría.

-¿Cómo no me va a animar, joder?

Pero, a ver...

¿Tú crees...?

¿Crees que con esto puedo encontrar un trabajo así pronto?

-No lo sé, pero pienso que sí.

Desde luego, Ricardo y yo te echaremos una mano.

Y seguro que aparecen ofertas a la altura de tu cualificación.

-Qué bien suena, ¡ojalá tengas razón!

-Ya verás que sí.

-Si tú lo dices...

-Sí. No te pongas seria.

-No, no me pongo seria, es que me pongo realista.

Estoy supercontenta,

pero las empresas no piden solo conocimientos,

quieren que la gente tenga experiencia, y yo no tengo.

-Va a ir bien.

-Sí, ¿no?

Ay, no sé, Miguel...

Estoy con unos cambios de humor que no...

Tanto de pronto estoy bien como... ¡yo qué sé! estoy...

-Lo que te pasa es normal.

Y te lo tienes que permitir.

Los cambios de humor o que no sepas qué te pasa.

¿Estás viendo a algún psicólogo? -Sí.

Sí, me han dicho que tengo trastorno de estrés postraumático.

Vamos, un lío. Pero...

Ya se me pasará, ¿no?

-Seguro que sí.

-¡Vaya sorpresa me has dado! -Felicidades.

-¡Gracias, tío!

Nada, vamos hablando, ¿vale? -Claro. Cuídate.

-Gracias, Miguel. Hasta luego.

-Hola, Ángela. ¿Qué haces por aquí?

-No sé, dímelo tú.

He venido a comprobar si sigues vivo. ¿Te pasa algo?

-No... ¿Por?

-Te vas a hacer el loco encima.

Te he llamado, te he propuesto planes que has rechazado,

y no me has mandado un mensaje ni por equivocación.

-Siento que te lo tomes así y que te haya molestado,

pero no pretendía hacerte daño.

He estado muy ocupado y no he encontrado el momento.

-No me malinterpretes, yo sé que estás muy liado.

Yo también trabajo. Pero tenemos una charla pendiente,

y deberíamos organizar lo que vamos a decir.

Si es que sigue en pie. -Sí, sigue en pie.

Perdóname, se me había pasado lo de la charla.

-Si quieres lo hablamos ahora. ¿Tienes un momento?

-Preferiría que no; me pillas liado.

Tengo que organizar varias cosas. De hecho, había pensado

en posponerla unos días, la charla,

hasta que me pueda organizar.

-Ya. ¿Lo ves?

-Pero, si quieres, te aviso en cuanto me organice.

-Sí, y yo te espero sentada a que te decidas.

(Música melancólica)

(Música pop de fondo)

(DÉBIL) -Ponme un vermú, por favor.

-Claro. ¿Lo quieres blanco, rosado...?

-Que me pongas un vermú, de lo que sea.

Por favor, Fernando, un vermú.

-Elvira, qué sorpresa.

No te esperaba por aquí. ¿Estás bien?

(CARRASPEA)

-Sí.

Me he puesto a andar y no sabía dónde ir,

y he acabado aquí.

-¿De verdad crees que te va a sentar bien tomarte ese vermú?

-¿Tú qué crees?

Necesito calmarme antes de ir a casa.

-Verás, Elvira, sintiéndolo mucho...

creo que no te va a sentar nada bien tomarte esa copa.

Bebiendo lo único que consigues es echarte más tierra encima,

sea lo que sea. Y lo vas a ver todo más negro.

Tengo experiencia, sé lo que digo.

¿Me lo pones o tengo que recordarte

que estás aquí porque yo te di vía libre?

-¿Qué es eso que llevas en el bolso, Elvira?

-¿Esto? El dinero para pagarte la copa.

-No te estoy hablando del dinero.

Te estoy hablando de lo que llevas en el bolso.

-Ah. Bueno, ya lo has visto.

No creo que te escandalice.

-No. Desgraciadamente, es algo que no...

que no me escandaliza en absoluto.

Pero no me gusta nada ni voy a permitir

que mis clientes se presenten en mi negocio

con un arma de fuego. ¿Te queda claro?

-Yo no soy una clienta cualquiera. ¿Te queda claro?

Soy la madre del hombre que levantó este negocio,

y estás en deuda con nosotros después de lo que le pasó a Luis.

-Sí, es cierto, tengo una deuda con tu familia.

Y, precisamente por eso,

no llamaré a la policía

para decirles que llevas una pistola,

voy a llamar a tu hijo Álvaro.

-Ni se te ocurra hacerlo. -¿Por qué?

Álvaro es el único que te puede ayudar ahora.

-Álvaro...

Álvaro no tiene ni idea de esto, ni tiene por qué saberlo.

-¿Qué pasa, Elvira?

Dime qué pasa. Igual te puedo ayudar,

y lo sabes. Lo haría de corazón.

Pero llevando eso solo conseguirás meterte en problemas.

¿Para qué la necesitas? -Para nada.

La llevo por precaución.

Cualquiera podría querer aprovecharse de alguien como yo.

Tengo que estar prevenida.

-Ya, claro.

¿Qué te parece si me acompañas al almacén

y me das la pistola para que te la guarde?

-¿Perdona?

Oye, que tenga alzhéimer,

no significa que haya que tratarme como si fuera menor de edad.

-Está bien. Te diré lo que vamos a hacer.

Te voy a poner esa copa

y yo me voy a tomar otra contigo.

Con condiciones.

Y esas condiciones son...

una de dos:

o me cuentas qué es lo que te pasa,

porque igual puedo ayudarte,

o te tomas esta copa, te largas de aquí,

y nunca jamás vuelves a entrar en mi negocio

con una pistola en el bolso. ¿Te queda claro?

-Está bien.

-A la copa te invito yo.

-Oye...

Gracias.

-¿Qué tal?

¿Has podido comprobar lo del ex de Mamen?

-Perdona. ¿De qué me hablas?

-La mujer víctima de malos tratos,

que temía que su marido se saltara el alejamiento.

-¡Ah! Sí, perdóname.

No sé dónde tengo la cabeza.

Lo tengo por aquí. Un segundo.

Vale, creo que está aquí.

He contactado con COMETA.

Me han pasado la ruta de rastreo de la pulsera.

-¿Y?

-Pues buenas noticias. Al parecer,

ni se ha saltado la orden de alejamiento,

y parece que Mamen está fuera de peligro.

-Es que muchos maltratadores salen de la cárcel

con la idea fija de matar a sus exparejas.

Y manipulan la pulsera de control.

Fede se enfrentó a un caso de estos hace poco.

-Creo que sé de qué me hablas.

Usó la jaula de Faraday para alterar

el sistema electrónico de la pulsera, ¿verdad?

-Eso es.

-Afortunadamente, esas cosas ya no pasan.

Las pulseras están cada vez más actualizadas.

-Si Gonzo hubiera sido obligado a utilizar una pulsera moderna,

seguro que no le habría dado el susto que le dio,

y, probablemente, hoy estaría vivo.

-Yo no soy quién para juzgar a nadie,

pero creo que ese tío se buscó su propio destino.

Y, afortunadamente, Rocío puede contarlo.

-Sí. Por poco, pero sí.

Gracias por la comprobación. Voy a avisar a Mamen.

-¡Espe!

¿Podemos hablar un segundo?

-Hola, María, ¿qué tal? -Buenas, ¿qué os pongo?

-Yo quiero una tónica, porfa.

-A mí ponme algo relajante.

-¿Qué te pongo, un roibos?

-Vale. No sé lo que es, pero...

-Es buenísimo. Sentaos, que ahora os lo llevo.

-Gracias, María.

-Pues yo creo que es buena idea lo que te ha dicho Miguel.

Te puede salir un trabajo

relacionado con algo que has estudiado.

-Sí, ojalá.

La verdad es que no estoy muy animada hoy.

-¿Y qué tal te ha ido con el psicólogo?

-Bueno, no sé, creo que bien. -¿Bien?

¿Y qué te ha dicho? Cuéntame.

-Me ha dicho que lleva tiempo, que llevará tiempo

superar el trastorno de estrés postraumático

o como se llame.

-Lógico.

Pero lo importante es que no te presiones,

y que sigas así, pasito a pasito.

-¿Y si vuelvo a tener un ataque como el del otro día?

-No creo que te vuelva a pasar, tú tranquila.

-El psicólogo dice que sí, que me va a volver a pasar.

Que cualquier detalle que me recuerde a Gonzo

puede hacerme revivir la tensión de cuando le clavé el cuchillo.

-¿Y en qué consiste la terapia para mejorar esto?

-Pues, si lo he entendido bien es así como...

que tengo que aprender a detectar

los patrones que me llevan a reaccionar con violencia

o con angustia.

Aunque parezca mentira, Gonzo sigue amargándome la vida,

aun después de muerto.

-A ver, es que tampoco es fácil digerir todo esto.

Y siempre es normal que te deje secuelas.

Pero lo que has hecho es lo mejor,

siempre hay que contar con ayuda de un especialista.

-Ya. ¿Sabes qué dice el psicólogo también?

El cree que también es clave

que Gonzo no fuera un desconocido,

que fue alguien con quien tuve una relación amorosa.

-¿Amorosa? A ver, yo diría

una relación de maltrato.

Quizás si te pones a caer en cuenta de todo eso,

te recuperas mucho más fácil.

-Pues yo creo que no.

No me ayuda pensar en eso,

porque últimamente me acuerdo de las cosas buenas.

-¿Buenas? ¿Estás de broma?

-No, no estoy de broma.

Son menos y no son comparables con el infierno que he vivido,

pero hubo cosas buenas.

De hecho...

cuando conocí a Gonzo,

yo estaba en la mierda, y él me ayudó un montón.

-¿Y la vida que te hizo pasar mientras estuviste a su lado?

Deberías pensar en eso.

Además, está claro que esto iba a acabar mal.

Estoy segura de que todo esto es solo una fase

en la recuperación, y es un proceso.

Estoy segura de que lo vas a superar.

Solo necesitas tiempo, como ha dicho el psicólogo.

-¿Tú crees?

-Pues claro.

-A ver, chicas.

-Gracias, María.

-¿Queréis alguna cosa para comer? -Yo no, gracias.

No tengo hambre.

-Si necesitas cualquier cosica, tú me dices, ¿eh, princesa?

-¡No me vuelvas a llamar así en tu vida!

-¡Eh, eh! Por favor, suelta a María.

Por favor, suéltala.

Por favor, tranquila.

-Perdón.

(SUSPIRA)

María, ¿estás bien? -Sí. ¿Qué le ha pasado?

¿Por qué ha hecho esto?

-Te lo explico después. Luego te pago. ¡Perdona!

(SUSPIRA)

-¿Qué pasa? -No es por curro. Es algo personal.

-Lo que necesites.

-Bueno, hablar.

No me encuentro muy allá.

-Es por Miguel, ¿no?

No me contaste los detalles de la última cita.

-Que me he dejado llevar y me estoy arrepintiendo.

-¿Tan mal fue la cosa? -Qué va.

Todo lo contrario.

Fuimos a tomar algo, nos besamos. Si dormimos juntos y todo.

Pero desde entonces no ha vuelto a querer quedar conmigo.

-¿Y por qué crees que le puede pasar?

-Tengo mi teoría.

Yo le conté que era transexual, para mí es algo natural.

Y a él no le supuso ningún problema.

-Por lo que me cuentas, lo encajó con naturalidad. ¿Entonces?

-Sí, no... Si él lo sabía.

Pero no es la primera vez que me pasa.

Al principio se lo toman bien

y luego empiezan a darle vueltas al coco

y se acaban rayando... y la cosa se va al garete.

-¿Y no lo has visto desde entonces?

-No ha querido quedar conmigo.

Si vengo del centro cívico...

He ido a hablar con él para ver qué le pasaba,

y me ha vuelto a dar largas. -¿No habéis hablado del tema?

-No, no... Evasiva tras evasiva.

-Eso no puede ser, tenéis que hablar de esto.

-Estoy de acuerdo.

Y si le supone un problema que sea transexual,

que me lo diga de cara.

-Totalmente de acuerdo.

-Ya somos mayorcitos, no estoy para perder el tiempo.

Y no tengo que avergonzarme.

Si hay algún problema, lo tiene él.

-Por supuesto.

Así que tú tranquila, ya verás como todo se aclara.

-Gracias, Espe.

-Entonces ¿qué te ha parecido la habitación?

-Pues bien.

No es grande, pero tendría espacio de sobra para mis cosas.

¿Y el precio te encaja? Sí, está genial.

Hay que pagar antes del 5 de cada mes,

y el ingreso es en la cuenta donde se domicilian los recibos.

Los caseros son muy majos, nos arreglan todo,

pero son tiquismiquis con la pasta.

-Bien. ¿Alguna duda?

No. Bueno, ¿hasta cuándo tenéis el contrato del piso?

Acabamos de renovarlo por cinco años, así que tranquila.

No hay peligro de que suban el precio de pronto.

Es que a algunos caseros les da por cambiar las condiciones

justo antes de renovar.

-Entonces, ¿qué, te interesa alquilar la habitación?

-Sí, por mí genial, la verdad.

Creo que podríamos encajar muy bien.

Y al ser policías es más fácil compenetrarse.

Sí, eso siempre juega a favor.

Eh...

Por cierto, se me acaba de pasar.

Lo de traer gente a casa, hacer fiestas...

¿Eso qué tal?

-¿Las fiestas?

A ver, Silvia y yo somos bastante tranquis.

Que nos gusta la fiesta, pero fuera de casa;

no traérnosla aquí, al salón.

Luego se queda todo hecho un asco

y siempre hay alguna que madruga, los vecinos...

Ya. ¿Eres muy festera?

No, no, qué va.

Yo soy más de ir a eventos que hacen "community managers"

y estar al día, ¿sabes?

Pero de vez en cuando hacer una cenita en casa con colegas,

pues sí, ¿no?

Nosotras también hacemos cenitas de vez en cuando. No hay problema.

Pues, si os va bien, por mí, mañana mismo me mudo.

-Pues es que no podemos darte una respuesta

porque hay más gente interesada.

-¡Ah! ¿Estáis haciendo un "casting"?

No. Es una compañera más.

No queríamos a mucha gente, ni hacer "casting".

¿Y quién es la otra candidata?

-Una chica tan maravillosa como tú,

así que tendremos que elegir entre las dos.

(RÍE INCÓMODA)

(Timbre)

-¡Paula! -¡Hola!

-¿Qué haces aquí?

-Que he terminado el turno

y me he venido directamente. ¿No os importa?

Hola, Lara. ¿Qué tal? -Hola, ¿qué tal?

¿Estás aquí por algo de curro?

-No exactamente. Habíamos quedado a las 21:00,

te has adelantado media hora. Ya.

Bueno, no os preocupéis, que yo ya me tengo que ir.

Muchas gracias, compañeras. Ya me diréis algo cuando sepáis.

Claro. Venga, hasta luego.

¡Hasta luego!

Si ya tenéis elegida a otra compañera,

no pasa nada.

-No, nos hemos comprometido a enseñarte el piso,

y lo haremos.

-Pues empecemos el "tour".

Si todo es como el salón, me vengo de cabeza.

-Pues vente por aquí.

-Al final he decidido que no,

no voy a arriesgar mis pocos ahorros invirtiendo otra vez en bolsa.

-Pero...

si la última vez salió todo redondo.

De un día para otro has doblado tus ahorros.

-Ya lo sé, por eso: no quiero volver a jugármela.

Además, salió todo bien porque tú estabas detrás aconsejándome.

Pero no voy a tirar de ti toda la vida.

-Tú no me necesitas.

Si te lo propones, tú también podrías ser

una buenísima "broker".

-Venga, hombre, a mi edad

y con los pocos conocimientos que tengo de eso.

-Pero ¿qué dices?

Tú tienes la principal cualidad para triunfar en la bolsa:

el sentido común.

Se nota que tomas buenas decisiones

sin que el coste sea la única consideración.

-¿Eso cómo lo sabes?

-Por ejemplo,

para ser un bar de barrio,

La Parra trabaja con buenas marcas de vino.

-Sí.

-No eres de las que compra lo más barato del mercado.

-Es que lo barato sale caro.

Por eso prefiero comprar poco y bueno

antes que malo y mucho.

Porque al final la gente no se lo bebe.

-¡Eso es!

Y tendría que pasar lo mismo con las acciones.

María, tú tienes una cabeza bien amueblada,

por eso manejas tan bien el negocio.

-Porque me tiro detrás de la barra más horas que un reloj.

Y luego la cocina, y luego la limpieza...

A ver, que Paty me ayuda mucho,

pero llevar esto no es fácil: son muchas horas,

proveedores, hacer la caja, que te cuadre todo.

-Puedes decir lo que quieras,

pero lo tienes todo.

¡Lo tienes todo para ser una "broker"!

Claro, tendrías que invertir solo en negocios que conozcas,

como la restauración.

-Hombre, de ese sector sí que sé algo.

Oye, tú, con la pasta que tienes,

¿cómo es que vienes aquí a comerte un bocadillo?

-Bueno, porque sé apreciar los pequeños placeres de la vida,

y... tus bocadillos

están de muerte.

-Y más de una vez hemos cancelado un plan de ir al centro

por venir aquí a comer ¡"un bocata di cardinale"!

-¡Madre mía!

-Hola, chicas. -Hola, Nacha.

-Hola, Nacha, cariño.

¿Cómo está Rocío?

-Pues mejor, pero bastante agobiada por lo de antes.

-No, dile que no se preocupe, no me ha salido señal ni nada.

-Ay, las dos sentimos mucho lo que pasó. ¿Estás bien?

-Que sí, que sí. ¿Dónde está ella?

-En casa, intentando descansar.

-Debe de ser muy duro matar a una persona,

aun en defensa propia.

-Sí, sí que lo es.

Pero ella está viendo a un especialista,

y seguro que lo va a superar. -Claro.

-Lo que pasa es que...

el Gonzo ese la llamaba "princesa", ¿entiendes?

-¡Ay, Nacha, perdona, cariño! Yo no...

Qué lástima...

Con razón que esté "traumatizá" y que haya reaccionado así.

Claro, cuando algo le recuerde a él...

-Sí, pero no te preocupes, que ya irá todo bien.

Me voy, Rocío me espera para cenar. Y de verdad, lo siento mucho.

-No te preocupes, espera un "momentico".

Mira, te vas a llevar estos bocatas para cenar las dos,

por cuenta de la casa.

Y te voy a echar unos sobres de valeriana de mi pueblo.

Le va a sentar fenomenal.

-¡Ay, María, de verdad!

Cómo no quererte. Es que estás en todo.

-Venga.

-Gracias. -Dale un besico de mi parte.

-Es como una gran familia aquí. -Sí.

(Móvil)

-Espera.

Sí. -"Hola, soy Elvira.

Necesito que vengas a mi casa".

-¿Qué pasa?

-"Esto no se habla por teléfono".

-Vale.

"Amore", tengo una reunión.

-¿Ahora? -Ahora. Ya sabes cómo va esto.

Luego te veo. -Vale.

Chao, "amore". (MARÍA) -Hasta luego.

-Pues esto no se va a quedar aquí, no vamos a tirarlo.

-Me imagino que este piso,

comparado con el vuestro, te parecerá muy pequeño.

-Un poco, pero tiene su encanto.

Solo me queda preguntaros si tenéis personal de cocina.

(RÍEN)

-Es broma.

Por un momento he pensado que era en serio.

Ya sé que todos pensáis que soy una pija,

pero en Ávila compartí piso con unas compañeras

y fue todo genial.

-¿Y te adaptaste bien? -Sí.

De hecho, fue la mejor etapa de mi vida.

Sin vivir en un casoplón.

No te gusta que te lo den todo hecho.

No. Prefiero vivir de mi sueldo, como todos vosotros.

-Entonces ¿cómo verías venirte a vivir aquí?

-Genial, el piso me encanta y vosotras también.

Así que me vendría mañana mismo.

-¿Y no le ves alguna pega ni nada?

-Qué va, ninguna.

Es que a veces las cañerías del baño sueltan olor

y ese tipo de cosas.

Tranquila, compensa con el olor del resto de la casa.

En fin, que yo estoy encantada con el piso.

Si queréis... No sé qué opináis vosotras.

Ya has visto que hay otra compañera que ha visto el piso

y tenemos que pensar un poco

a ver a quién escogemos.

Pero te daremos la respuesta lo antes posible.

Ya. Bueno, yo no sé la otra compi,

pero yo estoy muy ilusionada.

Me vendría bien un cambio

y creo que esta podría ser la opción.

Bien, gracias. ¡A ti!

¡Hasta luego!

¿Qué hacemos?

No sé, son majísimas y las dos se quieren venir.

Pues tendremos que elegir a alguna de las dos.

(RESOPLA) Menudo marrón.

(Cláxones)

Bueno, ¿qué te ha parecido?

¿Demasiado grande? -No, qué va.

En Asturias trabajaba en una casa rural

y me hacía sola todas las habitaciones.

-A ver si te acostumbras.

-Seguro que sí.

-Puedes organizarte por zonas según te parezcan más prioritarias.

-Bueno, lo que usted diga.

Dejaremos dinero en algún sitio que acordemos,

y vas cogiendo lo que necesites.

Lo importante es que te sientas cómoda.

Buscamos a alguien de confianza

y te vamos a dar todas las facilidades.

-Muchísimas gracias, son muy amables.

No lo bastante para que nos tutees.

¡Uy! Eso... Eso me va a costar,

porque a todos mis jefes les llamo de usted.

-Bueno, como te resulte más cómodo.

Nos gustaría que empezaras cuanto antes.

-Pero yo he dado mi palabra al Sr. Quintero

para empezar a trabajar en el Moonlight.

Sí, no hay problema.

No hay problema en que lo combines,

pero quiero tener una buena comunicación.

-Claro que sí. Con cualquier cosa, la llamo.

-¡Hola! (VERÓNICA) -Hola, Paula.

Mira, Paula, ella es Lourdes.

Va a ser la que se ocupe de la casa.

Encantada.

-Lo mismo digo, señorita.

-Por favor, no me trates de usted.

-Bueno, a ti me será más fácil tutearte, porque eres muy joven.

No sabía que era tan joven. ¿Qué años tienes?

-21.

-21. Los años que tenía mi hijo David.

-¿Que "tenía"? -Sí, murió hace dos años.

-Madre mía, tuvo que ser muy duro.

Estaba sola porque mi marido había muerto hace tiempo.

-Pues sí que has tenido mala suerte, Lourdes.

-Pero ahora estoy teniendo mucha suerte

porque ustedes son una familia muy bonita.

Nos alegra que te guste estar aquí.

¿Entonces empezamos mañana? -Sí. A las 9:00 estoy aquí.

-Perfecto. Te acompaño, Lourdes. -Adiós.

-Hasta luego.

-Se me ha encogido el corazón cuando ha contado lo de su familia.

-Lo que ha tenido que pasar. Pobre mujer...

Pero me ha parecido alguien con mucha entereza.

Me ha caído fenomenal.

Creo que es la persona que necesitamos:

correcta, discreta y con iniciativa propia.

¿Y a ti, Paula, qué te parece?

-Me parece que tiene buena pinta,

pero no la he tratado tanto como vosotros.

-Ya la irás conociendo. Espero que se quede mucho tiempo.

-Bueno, es que veréis...

No sé si voy a seguir viviendo aquí mucho tiempo.

¿Adónde vas a ir a vivir?

Me ha surgido la oportunidad

de compartir piso con unas compañeras.

-¿Cómo lo vas a pagar?

-Pues con mi dinero.

-¿Y dónde pretendes vivir?

-Bueno, no os rayéis porque no hay nada decidido.

Me voy a mi habitación, que estoy algo cansada.

Tranquila.

A lo mejor es una idea y mañana ya se le ha pasado.

Lee esa lista, a ver qué tenemos de cada candidata.

Lara por ahora no tiene muchos contras.

Uno: le van las fiestas caseras,

aunque lo ha intentado disimular.

Dos: se le ve con ganas de traer gente a casa.

Y tres, que el rollo "community manager"

nos da un poco de pereza.

Sí, da un poco de pereza, aunque no son grandes pegas.

Hablando con ella, lo de las fiestas se arregla.

Ya.

Y luego la chica tiene muchas ventajas.

Es una profesional, buena compañera,

parece ordenada...

¿Y Paula?

Pues Paula tiene más contras, le va ganando.

A ver, léelos.

Uno: policía en prácticas, lo que nos asegura solo un año.

Dos: sobrina de Bremón.

Tres: demasiado joven.

Cuatro: un poco pija. Un poco bastante.

¡Mucho bastante!

Y cinco: sobrina de Bremón.

¿Has puesto "sobrina de Bremón" dos veces?

¡Hombre!

Es que meter a la sobrina de Bremón en casa puntúa doble.

Yo lo puedo ver del revés.

Si la sobrinísima se siente rechazada,

de repente tenemos a la sobrina del jefe un año de morros.

Es verdad.

Ostras, pues borro "sobrina de Bremón", venga.

Vale, pues una sobrina fuera,

otra sobrina fuera.

(IRÓNICA) Muy bien, estupendo. Ahora están empatadas.

Pues habrá que darle una vuelta al coco para escoger.

¡Ay!

Eh, ¿qué haces?

Tía, que hacer listas no me parece...

lo mejor para elegir compañera.

Es un método. No hay ninguno para adivinar el futuro.

Hasta que no convivamos con alguna no sabremos cuál es la mejor.

Ya, pero a veces los mejores candidatos

no son los mejores compañeros y viceversa.

Eso lo dices por Fede.

¡Sí!, porque me acuerdo de cuando llegó,

Lola y yo habíamos hecho entrevistas

y teníamos una candidata que nos caía superbién.

Creo que se llamaba Paula.

Y el tío se las ingenió

para hacernos pensar que se había ido de Madrid

y que no le interesaba el piso, para quedarse él aquí

porque le molaba Lola.

¡Sí que le echó morro! Ya te digo, imagínatelo:

era un friki, todo el día pegado al ordenador,

a su bola, encerrado en su cuarto...

Si hubiéramos hecho una lista, todo habrían sido contras.

Hasta que no convivisteis, no descubristeis lo genial que era.

Pues sí, se convirtió en el mejor amigo que puedas imaginar.

Y llenó esta casa de risas y de buen rollo.

Bueno, no podemos tener la expectativa

de conseguir a alguien a su nivel.

Pues sí.

Por eso mismo no podemos hacer listas,

porque no sabremos cómo es la persona

hasta que no la descubramos en convivencia.

Pero tendremos que elegir a alguien.

Ya, tía...

No sé, vamos a pensarlo un poco más.

Vale, lo consultamos con la almohada.

Elegimos mañana, sin métodos raros ni listas.

(ESPE SUSPIRA)

Mañana.

Mañana.

(Diálogos de serie de televisión)

¿En serio?

¿Qué es esto, Miguel?

-Solo estaba buscando...

-Ya sé lo que pasa.

Me dijiste que te daba igual que yo fuera "trans",

pero es evidente que te raya.

-No me raya. Solo buscaba algo de información.

-Pues es más fácil que me conozcas a mí

preguntándome directamente que buscándome en internet,

para encontrar un artículo sensacionalista

que encima no me representa.

-¡Ángela, espera! Lo siento.

Te pido disculpas. -¿Por qué exactamente?

¿Porque llevas días pasando de mí,

porque me investigas,

o porque te arrepientes de liarte con una chica "trans"?

-Es que vas muy a saco, Ángela.

-Sí, puede ser, pero esto a mí me toca, ¿sabes?

Y no voy a cambiar a estas alturas.

-No te pido que cambies.

Te pido disculpas por haberte dado largas

si eso te ha molestado.

-Me está dando la sensación de que te arrepientes

de haberte acostado conmigo.

Así que prefiero que me lo digas a la cara.

-Es que no me arrepiento.

No sé de dónde sacas eso. Simplemente...

Simplemente, a veces, uno necesita algo de tiempo

para digerir las cosas, sin más.

-Miguel no te andes por las ramas.

¿Te arrepientes de acostarte conmigo, sí o no?

-No, no me arrepiento.

Fue una noche bonita. Estuvo bien, de verdad.

De arrepentirme de algo,

me arrepiento de haber tomado tantos mojitos.

(RÍE PERPLEJA)

-¿Insinúas que te acostaste conmigo porque ibas borracho?

-No estoy insinuando... Ángela, dame espacio.

¡De verdad!

Es demasiada presión.

Es cierto...

Es cierto que me resulta un poco extraño

haber estado con una persona "trans".

-Me estoy empezando a sentir ofendida.

-Lo siento.

Pretendo ser honesto, nada más.

-Sí, vamos a ser honestos.

Llevas días mirándome como si fuera un bicho raro.

-No te miro como a un bicho raro. ¿De dónde sacas eso?

Simplemente te pido tiempo, tiempo para saber qué me pasa.

Nada más, dame ese tiempo.

-No juegues más conmigo, por favor.

Es evidente que todo gira en torno a que soy transexual.

-Aunque no lo creas, no todo gira en torno a ti.

También tengo una vida y me pasan cosas,

y necesito aclararme. -Miguel...

No empieces como siempre.

Cuando quieras algo, ya sabes dónde estoy.

-Yo no le encuentro otra explicación.

Se ha cansado de nuestras broncas y por eso quiere irse.

Eso no tiene mucho sentido. ¿Por qué no?

Porque llevamos bastantes días que estamos muy bien,

hemos recuperado la ilusión por nosotros,

y la propia Paula nos dijo que se nos veía bastante empalagosos.

(RÍE)

Pues parece que eso no es suficiente.

No, los tiros tienen que ir por otro lado.

Pero ¿has visto con qué mal rollo se ha metido en la habitación?

Sí. Está claro que está mal.

Pero creo que es por la ruptura con Toni, que le afecta.

¿Y por eso quiere irse de casa?

A lo mejor, necesita un cambio y le ha dado este arrebato.

En unos días se le pasará.

No. La conozco y la veo con ganas de largarse.

Y, como es mayor de edad, no podemos impedírselo.

Lo dices como si independizarse fuera algo horroroso.

No, no lo es, pero todavía es muy joven.

Podría esperar un poco.

Si tiene encarrilada su profesión, ¿qué más va a esperar?

Si quiere volar, no podemos hacer nada.

Te recuerdo que nos mudamos a Madrid para estar con ella.

Bueno, eso fue decisión nuestra; más bien, tuya.

Bueno, no quiero discutir.

No, no. Pero, además, ¿qué más da?

Quiero decir, seguiríamos viéndola con frecuencia.

Vivimos en la misma ciudad.

Pero no es lo mismo que si viviera en casa.

Claro, no es lo mismo,

pero tiene 21 años.

Sabíamos que, tarde o temprano, iba a suceder.

No, si tienes razón, pero me cuesta digerirlo.

Me gustaría que me diera igual como a ti.

Hombre, no me da igual.

Lo que pasa es que pienso que puede ser algo positivo,

tanto para Paula como para nosotros.

¿A qué te refieres?

A que durante mucho tiempo parecía que Paula era lo único

que unía nuestro matrimonio en crisis.

Pero, ahora que empezamos a estar muchísimo mejor...

Hemos mejorado bastante, la verdad.

Cuando acabo mi jornada en la clínica,

solo pienso en volver a casa contigo para verte

y hacer planes juntos...

(RÍE)

No cambies de tema.

Paula tiene que vivir su vida,

y tú y yo tenemos que empezar a aprender a disfrutar

de nuevo el uno del otro.

Te puedes tomar esta nueva etapa

como una segunda luna de miel.

(SUSURRA) Cariño, Paula puede venir.

Pues hasta aquí hemos llegado.

No. Se me ocurre algo mejor.

(SEDUCTORA) ¿Por qué no me cuentas esto en nuestro cuarto?

También...

Pasa, por favor.

-¿Álvaro?

-No. Álvaro tardará en llegar.

Estamos solos. -¿Por qué quería verme?

Supongo que algo tendrá que ver el acuerdo con "la famiglia".

Pero le advierto, Elvira,

no os podéis echar atrás ahora.

Ya se lo dije a Álvaro y se lo repito:

a estas alturas deberíais comprender el poder de "la famiglia"

para doblegar a los socios traidores.

-Somos muy conscientes de vuestros recursos,

por eso quiero hablar contigo.

-Soy todo oídos.

-Siéntate, por favor.

¿Te apetece un vermú? -Sí.

-El otro día "la famiglia" envió un sicario

dispuesto a asesinarme.

Es cierto, ¿no?

-¿Por qué quiere hablar de eso?

¿Lleva un micro, o qué?

(RÍE) -¡No!

No, no, tranquilo. No tengo intención de denunciar nada.

Al contrario,

quiero utilizar vuestros recursos en mi favor.

-No se vaya por las ramas. ¿Qué quiere?

-Necesito un sicario discreto e implacable.

-¿Y a quién quiere que se cargue?

-Claudia Miralles, inspectora jefe de la comisaría de Distrito Sur.

-La mujer que disparó a su hijo... -Sí.

Necesito a alguien dispuesto a hacerlo.

-Podríamos arreglarlo

y sería alguien fiable, limpio,

silencioso.

Pero lo que no sería es barato.

Una inspectora de policía es un objetivo comprometido.

-No entiendo por qué.

No es un alto cargo rodeado de escoltas.

Es una funcionaria normal con una vida la mar de sencilla.

-La muerte de un policía nunca es fácil.

-Hoy la he tenido a tiro en un centro comercial.

Habría podido matarla.

-¿Y por qué no lo ha hecho?

-Por un problema que ha surgido en el último momento.

Además,

solo me hubiera faltado que, después de que ella mató a mi hijo,

yo fuera a la cárcel por darle su merecido.

Para eso están los sicarios, ¿no?

Me vas a ayudar, ¿sí o no?

-De momento veré si hay alguien disponible,

y ya te diré algo.

-Espero noticias tuyas.

Esto me estresa demasiado y quiero zanjarlo ya.

-Perfecto, hablamos.

-¡Ah! Una cosa.

Ni una palabra a Álvaro de todo esto.

-No hay problema.

Quien paga, manda.

Adiós.

-Adiós.

(Música de suspense)

Es Verónica.

Hemos vuelto a escribirnos mensajitos cariñosos.

¿Ah, sí?

Sí, hoy hemos pasado una noche muy buena. Ya me entiendes.

Contesta los mensajitos que quieras. Aquí te espero.

-¡Buenos días, chicas!

¿Eso es lo que huele tan bien?

¿Huele mucho?

Es que anoche estuve haciendo un bizcocho de zanahoria.

Yo, que soy muy cocinitas.

-Qué pintón tiene, ¿no?

-Lo he traído para los compañeros. Lo dejo en la sala de descanso.

Este diseño es monísimo.

Qué bonito, por favor.

Una pregunta, ¿este es el precio? Es muy barato, ¿no?

-Sí, es precio de amigo.

Es que mis padres tienen muchos contactos

y nos sale todo a buen precio.

(BROMEA) -"Performances", bizcochos, galletitas...

A lo mejor, nos hacemos de rogar, ¿no?

En mi opinión no necesitas ningún retoque.

Tienes una piel maravillosa, párpados perfectos,

¿y la papada dónde la ves?

¿Y por qué el doctor Coll me dijo que...?

El doctor Coll tiene su propio criterio,

que yo respeto, pero no comparto.

No quería hacerse nada, tú se lo metiste en la cabeza.

Lo único que hice fue ofrecer nuestros productos,

que es lo que se hace en cualquier empresa.

A ver, lavar el cerebro, no, pero a veces puedes ser muy...

¿Muy qué?

Que manipulas a la gente para hacerse cosas que no necesitan.

He hablado con Ricardo,

que estaba mandando currículums tuyos

a empresas dentro del mundo de la informática,

Y una empresa bastante gorda ha contestado.

Están buscando "juniors" para mantenimiento de sistemas,

ordenadores y no sé qué. -Sí, sí.

-Seguro que tú lo entiendes. La cuestión es si te encaja.

-¿Dónde es? -En Santiago de Compostela.

-En Santiago de Compostela...

Está un poquito lejos, ¿no? -Un poquito, sí.

-Yo no te puedo decir lo que tienes que pensar o sentir.

Pero sí que estaba aquí cuando dimos la charla

y vi cómo la mirabas.

-Sí, me gusta.

-Pero te ha roto los esquemas, ¿verdad?

-Perdona, pero es una gran curiosidad la que tengo.

¿Qué significa el amuleto?

-Es el símbolo de "Akuma".

-¿"Akuma"?

-Un corazón.

-Es que, cuando te lo he visto antes,

me he dado cuenta de que le falta la punta.

Está rota. Originalmente no sería así.

-No, no era así.

La inspectora Betanzos se ha creado un perfil falso

que ha estado alimentando para ganarse la confianza

de los miembros reales de los Cremallera.

Alita_kill_men.

Lo que ha conseguido es averiguar

el nombre del traidor de los Cremallera

que pasaba información a los Blue Nicotine.

Samuel García, alias Snake.

Lo malo es que su identidad no es ningún secreto.

Los Cremallera saben que los ha traicionado.

-Y se lo quieren cargar.

Efectivamente.

¿Eres Samuel García, Snake?

-Eres el informante de Blue Nicotine.

No somos los únicos en saberlo.

-Han quedado contigo. Es una trampa, vienen a por ti.

-Los Blue Nicotine no te van a defender.

-Haz lo que te digamos.

Mierda, vete "pa" el coche. ¡Vete ya!

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Servir y proteger - Capítulo 635

11 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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