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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 634 - ver ahora
Transcripción completa

¿En qué andas metido?

-No ando metido en nada. Es un bonus que he ganado.

-No tenía esa imagen de ti.

-Mañana mismo voy a pedir a la empresa

que incluya todos los incentivos

y los bonos en nómina.

Así que nada más de dinero B.

-Paty tiene suerte contigo.

Y muchas dudas con su novio, para venir tan tarde.

Espero que, si algún día lo dejamos,

podamos llevarnos tan bien como vosotros.

-Paolo, luego hablamos. Te quiero.

(EN ITALIANO) -¡"Bella, la spagnola"!

(EN ITALIANO) -Esta es la primera y última vez que vienes sin avisar.

Las sesiones las haremos cada quince días

y, según veamos cómo evolucionas, veremos cuántas necesitas.

Perfecto. Muchas gracias.

-Perdón, no sabía que estabas reunido.

No, llegas justo a tiempo. Te voy a presentar:

él es Andrés Coll, mi socio. Ella es Lara.

¿Cómo estás? Encantado.

Es compañera de Paula en comisaría,

por eso ha venido fuera de horario.

Toni, en La Parra todo se sabe.

Y más si te enrollas con una compañera de comisaría.

Lógicamente, me voy a enterar.

Ahora, lo que no termino de entender

es por qué no me lo has contado.

-Porque no hay nada que contar. Me he dado cuatro besos con ella.

-Si me vas a dejar... hazlo ya, por favor.

-Creo que no estoy preparado para una relación,

pero... -Pero no soy Paty.

No hace falta que digas más.

Le pediré a Miralles que me ponga con otro binomio.

(VERÓNICA) -¡Ay, lo siento!

Tú vales mucho, cariño. Ese chico no se ha dado cuenta.

-Ya está en la calle.

-Vamos a tomar precauciones. Es muy importante

que no dejes que ningún desconocido se te acerque.

-Hace mucho calor aquí dentro.

-¿Te acompaño? -No. No, de verdad.

-¡Ay!

Es normal que tengas sed, ¿sabes?

Es por la burundanga.

-¿Era ella? -Sí.

La geolocalización indica que está en avenida Reina Victoria.

(GONZO) "Te voy a matar".

(GONZO GIME)

Necesito resolver algunos interrogantes.

¿Cómo cuál? A ver.

Rocío vulneró la red de alejamiento de su maltratador

y quedó con él en un hotel.

¿Sabes si algún momento la chica dejó la copa sola,

o el chico se quedó solo en algún momento?

-Lo vi solo, sí.

-¿Y viste si hizo algo raro o puso algo en la copa a la chica?

-Eso no.

-¿Se le han hecho exámenes toxicológicos?

-Sí. Pero dieron negativo.

-O sea, Gonzo me dijo que había usado burundanga.

Creo que aprovechó cuando fui al baño para echármela.

-Cariño, ¿pasa algo?

-Déjala, está en "shock".

-Mírame.

¡Nacha, no te acerques! No te oye.

Estamos en casa de unas amigas, está todo bien: no hay peligro.

-¡No me toques! -¡Rocío!

(ROCÍO SOLLOZA)

Perdón.

(Música emocionante)

¿Dónde está Paula?

Se ha ido sin desayunar,

y ayer tampoco cenó.

Sigue de bajón por lo de Toni. (ASIENTE)

He intentado hablar con ella, pero se hace la dura.

Bueno, ayer dijo que no se lo veía venir.

Lo peor es que ha sido decisión de Toni,

y eso complica las cosas.

Espero que no afecte a su trabajo.

Claro, porque Toni seguirá siendo su tutor, ¿no?

(ASIENTE)

Será duro para ella verlo cada día.

Es mala suerte que haya pasado

cuando tiene que concentrarse en las prácticas.

Sería una pena que lo echara todo a perder.

Se ha esforzado mucho por lograr su sueño de ser policía.

¿Perdona?

¿No tenías ganas de que cambiara su orientación profesional?

Sí, por convicción, no por un desengaño amoroso.

En fin, pasará lo que tenga que pasar.

Y todavía estás a tiempo de acompañarme a Zaragoza.

No me insistas.

Mira el mogollón que tengo antes de ir al centro cívico.

Hace tiempo que no me acompañas a un congreso.

Y tú hace tiempo que no me lo pedías.

En serio, ¿qué hago sola andando por Zaragoza

y tú todo el día en el congreso?

No, todo el día no.

Nos daría tiempo a dar un paseo, a comer...

Podríamos quedarnos a dormir y volvemos mañana.

Me estás tentando. Es lo que intento.

Me encantaría, pero tengo mucho lío entre el máster y el centro cívico.

Vale, vale.

Entonces, en cuanto acabe el congreso, me vengo para acá.

Y en el próximo viaje, me apunto.

Pero ahora no puedo,

y quiero solucionar el tema de la mujer de la limpieza.

¿No estás contenta con la chica que manda la agencia?

Es que cada día mandan a una diferente,

y me gustaría tener a una fija.

Puedo preguntar en el centro cívico.

Allí dan trabajo a gente que lo necesita.

Rocío, se llamaba, ¿no?

La chica que defendiste por el tema del novio que la maltrataba.

A lo mejor, limpia casas.

No, limpia oficinas y no tiene tiempo.

Está estudiando un módulo de informática y debe centrarse.

Como tú quieras. Me voy, que llego tarde.

Chao.

(SUSPIRA)

-¡Buenos días!

-Buenos días, cariño.

-Has comprado cruasanes. -Sí. Qué bien huele, ¿eh?

-Tiene muy buena pinta.

-Sí, están calentitos. Sírvete. ¡Oh!

-Tranquila, ya la sujeto yo.

(ELVIRA GIME)

¡Ayer lo del horno, ahora esto!

-¡Eh! Mamá:

ya sabes lo que dijo el médico, tienes que hidratarte

y pensar en positivo.

-Sí.

-Están muy buenos.

(ELVIRA RÍE) -Sí.

Me acuerdo de una vez que Ricky...

se puso en la cartera todo los que compré

porque no quería daros ninguno.

¡No sabes cómo dejó los libros, llenos de grasa!

-Menudo bicho estaba hecho.

-Lo malo es que ya...

no va a poder comer ninguno más.

Todo por culpa de esa asesina.

-No empecemos, por favor.

Ayer quedamos en que olvidarías la idea de vengarte de Miralles.

No hagas ninguna locura, por favor.

-Sí.

Tranquilo.

-Nos guste o no, es lo mejor.

¡Eh! ¿Dónde te has "quedao"?

Miraba el cuchillo y me acordaba de lo de ayer con Rocío.

Menudo susto.

Bastante bien acabó la cosa.

Pues sí. Menos mal que Nacha consiguió calmarla,

porque podría haber acabado en desgracia.

Estaba atacada.

Normal.

Es que matar a tu ex,

con tus propias manos y en defensa propia

te deja marcada de por vida.

Te estás acordando de lo tuyo con Pablo.

Mira, si tú lo superaste, Rocío también lo hará.

Ya, pero...

va a ser muy difícil sin ayuda psicológica.

Pues con ayuda de un profesional y todo el apoyo de Nacha,

seguro que sale adelante.

¿Tienes algo de ropa?

Voy a poner una lavadora antes de ir al curro.

Pues va a ser difícil: la lavadora está estropeada.

Tengo que llamar al técnico.

¿Cómo? ¿Otro gasto?

El más pasado la caldera, ahora la lavadora,

¿qué será lo siguiente?

Ya, no paramos de soltar pasta, ¿eh?

Y ya verás cuando venga el recibo de la luz,

porque este mes nos hemos quedado un montón de noches

trabajando hasta tarde.

A ver, que yo sé que estamos muy a gusto en casa solas,

pero deberíamos pensar en alquilar la habitación vacía.

(RESOPLA)

Tienes razón.

Así compartiríamos gastos, que esto es una sangría.

Me gustaría saber cómo es no ir con la lengua fuera

a fin de mes, o incluso ahorrar pasta.

Ya, que luego llegan las vacaciones y no podemos ir a ningún sitio.

Lo ideal sería encontrar a alguien tan majo como Paty,

pero no tan provisional.

Es que fue tan fácil con ella...

Y eso que el listón estaba alto con Fede.

Pues sí.

Igual no debería haberlo nombrado.

¿Por qué no?

Aunque Fede ya no esté aquí,

sigue formando parte de nuestras vidas.

Además sería un lujo

que entrara alguien que cocinara tan bien como él.

¿Y qué hacemos, poner un anuncio en internet y hacer "casting"?

No, quita, que eso va a ser un aluvión de llamadas,

y además con los horarios que tenemos,

seguro que no coincidimos para hacer las entrevistas.

¿Entonces qué propones?

Pondría un cartel en comisaría,

por si a algún compañero le interesa o conoce a alguien.

Sí, así sería alguien con referencias. Y menos agobios.

Pues ya está, listo.

¿Voy a por el ordenador y hacemos el anuncio?

(ASIENTE)

(Música nostálgica)

(RÍEN)

-¿Te acuerdas en la playa, cuando Luis enterró a Ricky

y no lo podíamos sacar del hoyo? (ESTALLA EN RISAS)

-¡Sí!

¡Es que Ricky era muy pequeñito!

Bueno, él después se vengó,

¡poniéndole un cangrejo en el bañador a Luis!

(RÍE)

-Sí. (ELVIRA SUSPIRA)

-Me quedaría contigo, pero tengo que ir a currar.

-Tranquilo, cariño.

Vete, vete.

Yo hoy voy a dar un paseo por el parque.

Después iré al mercado de las flores a comprar unos geranios.

-Me parece muy bien. Eso es lo que tienes que hacer.

Pero no olvides tomar la medicación.

Y cualquier cosa que necesites, me llamas.

-¡Que sí!

-Luego te veo.

-Hasta luego, cariño.

(Música sombría)

(SE ACLARA LA VOZ)

¿Coco?

Hola, ¿qué tal?

Bueno, yo... ahí ando.

Pero no te he llamado para contarte cómo estoy,

sino para decirte que estoy decidida a hacerlo.

Sí, necesito hacerlo para quedarme tranquila.

No puedo olvidar...

Ni quiero.

Ya, ya... Ya sé que voy a ir a la cárcel.

-Bueno, deséame suerte.

Muy bien, cuídate.

Un beso.

(Música de suspense)

Vas a pagar todo el daño que nos has hecho.

-¿Cómo acabó el tema del indigente con problemas mentales?

¿Josué se llamaba?

¿Sirvieron los requerimientos que hicimos?

-La verdad es que sí. Está internado en un centro

y tiene un tratamiento por delante.

Queda hacer un seguimiento para ver cómo evoluciona.

(VERÓNICA) -Me alegro de que esté encarrilado el tema.

-Sí, muy bien.

¡Perdone!

¡Perdone!

¿Qué está haciendo?

-Es que estaba quitando este cartel

porque pedían una limpiadora en el Moonlight,

y como me lo han dado a mí,

no quería que alguien lo viera y se llevara un chasco.

-Claro, muy bien.

Yo soy Miguel, soy trabajador social aquí

y ella es Verónica, una de nuestras abogadas.

-Encantada. Soy Lourdes Morata.

-Encantada, Lourdes.

Me alegra que hayas encontrado trabajo en nuestro tablón.

-¿Es del barrio?

-Sí, pero llevo años viviendo en Asturias,

acabo de volver, con una mano delante y otra detrás,

y este trabajo me ha venido de perlas.

-Pues enhorabuena.

La persona que lleva el Moonlight trata muy bien a sus trabajadores.

-Sí, Fernando Quintero. También he oído hablar de él.

-¿Trabajabas en el sector de la limpieza?

-Bueno, en la limpieza y en todo,

porque llevaba un hotel rural y hacía de todo.

-Lástima no haberte conocido antes. -¿Por qué?

-Porque busco alguien para mi casa.

-¿Ah, sí? ¿Y cuántas horas necesita?

-¿Por?

-En el Moonlight trabajo a media jornada,

así que podría combinarlo.

-Unas tres horas al día.

-¿Y sería por la mañana o por la tarde?

-Me es indiferente. ¿Te interesa? -Muchísimo.

Pero tendría que preguntar al señor Quintero,

para ver el horario que tendría y si le parece bien.

-Pues espero a que le preguntes.

-Qué bien. ¿Y dónde la puedo localizar?

-A ver, pues te doy mi tarjeta.

Llámame en cuanto sepas algo. -Sí, enseguida.

Muchísimas gracias. -Hasta luego.

(Llaman a la puerta)

-Buenos días. -Hola. Pasa, por favor. Siéntate.

-La recepcionista me dio cita para empezar el tratamiento mañana.

-Sí, así es. Pero pasa.

-¿Hay algún problema para eliminar mi cicatriz?

-No, qué va. Ninguno en absoluto.

Verás.

Quería hacerte una propuesta que puede ser muy beneficiosa.

-Ah.

-Con motivo de la inauguración, tenemos unas ofertas muy ventajosas.

Y, dado que vendrás aquí para tratarte la cicatriz,

¿has pensado en hacerte unos retoques?

¿Lo has pensado alguna vez?

-No.

De momento no creo que sea necesario.

Estoy contenta con mi aspecto. -Podrías estarlo mucho más,

y con unos resultados espectaculares.

-Ya. ¿Y qué opina el Dr. Bremón? Me gustaría hablarlo con él.

-Mateo está en Zaragoza en un congreso.

Pero el Dr. Bremón y yo

estamos en absoluta consonancia con este tipo de temas.

Además...

yo quería hacerte esta propuesta de forma totalmente personalizada.

-Ya.

Bueno, ¿y qué me podría retocar, según usted?

-Evidentemente, poca cosa.

Eres muy joven y muy guapa,

pero los años empiezan a pasar factura.

Y con unos retoquitos podrías estar

mucho más a gusto y más segura de ti misma.

Mira, fíjate.

Todas estas son pacientes que han pasado por la clínica.

Todas eran guapas antes de someterse a su intervención,

pero fíjate qué diferencia

tras pasar por las manos del Dr. Bremón.

-Sí, la verdad es que hay diferencia.

-Hay una diferencia sustancial.

Todas estaban satisfechas con su aspecto, como tú.

Pero ahora, no solo lo están mucho más,

sino que se sienten más auténticas.

-Discúlpeme, pero lo de la autenticidad

no tiene nada que ver con el físico.

-No, por Dios.

No me estoy refiriendo a una cirugía agresiva

o a un cambio radical.

Se trata simplemente de borrar de tu rostro

esas primeras señales de estrés, de cansancio,

en definitiva,

devolverle a tu mirada la juventud.

Y de paso revisar un poco el contorno.

¿Qué años tienes?

-30 años.

-Es la edad perfecta para controlar

y redirigir tu envejecimiento.

-¿No es pronto para hablar de envejecimiento?

-No. Y te lo voy a demostrar.

Sujeta, por favor.

Mira.

Con el paso de los años

la ceja superior va cayéndose,

lo cual genera un exceso de piel en el párpado superior.

Eso produce una mirada más triste, alicaída,

aparecen las arrugas, el ojo se hunde

y los párpados se caen.

Pero con una simple intervención,

levantando un poquito la cola de la ceja,

o la ceja entera,

podemos devolver la juventud a tu mirada.

Pero hablemos de tu papada.

-¿Cree que tengo papada? -Es incipiente.

Pero mira, mira.

¿Ves? ¿Ves, ves?

Piensa que estamos en el momento perfecto

para poder retrasar

o eliminar incluso ese proceso.

¿Cómo? Con un tratamiento de ácido hialurónico

y un poquito de microbótox,

podemos revertirlo por completo. -Ya.

No sé qué decirle.

La verdad es que de momento no lo tengo nada claro.

A ver si, por tocar algo antes de tiempo, se estropea más.

-No te confundas.

A lo mejor más adelante

o no conseguimos los resultados que perseguimos

o puede que haya que recurrir a un tratamiento más agresivo.

Por cierto, me dijo Mateo que eras policía, ¿no?

¿A qué te dedicas exactamente?

Te lo digo porque el nivel de estrés

es un factor determinante para el envejecimiento.

-Ya. Soy oficial de policía

y me dedico a diversos asuntos,

casi todos relacionados con la comunicación.

Mi trabajo me encanta y no me estresa en absoluto,

así que no creo que incida en mi velocidad de envejecimiento.

-Si te dedicas a la comunicación tendrás que cuidar tu imagen.

Bueno, esta es la propuesta que te hago.

Ahora piénsatelo.

-¿Algo más? -Simplemente esperar tu decisión.

¡Ah! Y recordarte una cosa.

Estas ofertas tienen fecha de caducidad.

-Muy bien. Pues buenos días.

-Muy bien. Ha sido un placer.

-Por mí no creo que haya ningún problema, Lourdes.

Soy consciente de que no puedo contratarte a jornada completa,

así que, si puedes compaginar los dos trabajos, estupendo.

-A mí me vendría estupendo.

-Ya sabes cuáles son los horarios de apertura y cierre.

Es cuestión de que te organices. Por mí, adelante.

-Gracias por ser tan comprensivo.

-No tienes por qué darlas.

¿Cuándo tienes que dar la respuesta?

-En cuanto salga de aquí, voy para allí.

-Estupendo entonces. Ah, antes de que se me olvide,

esto es para ti. -¿Qué es?

-Tu alta en la Seguridad Social.

-¿En serio?

-Sí. No sé por qué te sorprendes tanto.

-No es habitual dar de alta a la empleada de la limpieza.

-Así nos va. Si la gente trabajara menos en negro

y los empresarios no estafaran, nos iría mucho mejor.

Yo soy una persona legal

y me gusta tratar bien a mis trabajadores,

que estén trabajando con dignidad. Así que eso es lo que hay.

¿Por qué te quedas callada? -¿Eh?

No, nada, perdone.

Pensaba en otros jefes con los que no tuve esta suerte.

-Tranquila. Déjalo aquí y luego lo recoges, ¿vale?

¿Qué traes ahí, Eladio?

-Los "esnaques" para los aperitivos.

-Ponlos aquí. Oye, te dejo a cargo

que tengo que arreglar unos asuntos en la gestoría: contratos, etc.

-No se preocupe, don Fernando.

-¡Eladio, no pises, que acabo de pasar la mopa!

-Vale.

-Eladio,

¿llevas mucho tiempo trabajando para el jefe?

-Sí.

fui de los primeros a los que contrató

cuando abrió la empresa de transportes.

Empecé como camionero y ahora soy su mano derecha.

-Ya. Se nota, se nota.

-¿Por qué me preguntas por él?

-Bueno, es que he leído en sitios algunas noticias

que le critican,

dicen que su empresa de transportes se dedicaba a cosas ilegales.

-Ah, no hagas caso.

Son mentiras y gente que le quiere ver hundido.

-¿Y quién quiere verle hundido? Es un señor majísimo.

¿Gente de la política?

Se presentó a las municipales, ¿no?

-Sí. Y, si hubiera seguido, habría llegado alto.

Incluso a presidente del Gobierno.

-¡Presidente!

-Sí, pero ese mundo es un nido de víboras.

Buscan cualquier excusa para destrozarte la vida.

-Pues lo consiguieron,

porque dejó la política y se hundió su negocio.

-Sí, pero eso fue por asuntos personales.

La política no tuvo nada que ver. -¿Ah, no? ¿Entonces?

-Es que perdió a una persona muy importante para él

y se hundió.

Y no tuvo energías para nada. Lo pasó muy mal.

-Qué lástima, pobre. ¿Fue una mujer?

-Sí. Pero de eso prefiero no hablar.

Además, no le gustaría.

Una cosa te voy a decir:

don Fernando es un gran hombre.

Ya le irás descubriendo.

-Si se nota.

-Hola, Lara, ¿qué tal? -Hola, ¿qué tal?

¿Alguna vez has pensado en hacerte algún retoque

de cirugía estética?

-No. ¿Estás pensando en hacerte alguno?

-Bueno, me han entrado dudas.

Aprovechando que tengo que quitarme una cicatriz

que tengo en la pierna,

igual podría hacerme algún retoque.

-¿Qué clase de retoques?

-No sería nada radical.

Sería levantar las cejas, que se me están cayendo

y así me rejuvenecería la mirada y no tendría cara de cansada.

-Yo no te veo las cejas caídas.

Es que me acabas de conocer y no tienes datos para comparar.

Porque hace unos años tenía las cejas más arriba.

Bueno, creo.

-Si tú lo dices...

-Y es un efecto cadena: si se te caen las cejas,

te salen arrugas en los párpados,

y los ojos se te hunden, y entonces la mirada parece

más cansada, más triste...

(ASIENTE)

-Yo no te noto nada de eso.

Así que yo no me haría nada,

que los bisturís y las pistolas los carga el diablo.

-Pero mira lo que pasa cuando levanto las cejas.

¿Ves? Se me hace una expresión más natural,

más relajada, ¿no?

-Yo qué sé.

Esas cosas son muy subjetivas, ¿no?

Yo te veo bien, pero si te quedas más tranquila...

-Ya.

Pero no solo serían las cejas y los párpados,

también sería la papada, que, aunque no lo parezca,

estoy empezando a tener.

-¿Papada? Yo no te veo papada.

La que se tiene que operar soy yo, pero de la vista.

-Yo creo que, quitando la grasa que se ha concentrado aquí

y dándole contorno a la mandíbula, ya bastaría.

-¿Puedo serte sincera?

-Claro.

-Yo te veo estupendísima.

Hay gente que se hace esas cosas que estás diciendo

y se hacen cada escabechina que se quedan peor,

con la mirada sin expresión... parecen muñecos de plástico.

-Pero esa gente se hace operaciones muy radicales

porque les obsesiona parecer más jóvenes.

Les estiran tanto, que parece el parche de un tambor.

(RÍE) -Razón de más para que no te hagas nada.

No es necesario.

-Pero lo mío serían unos retoques leves

para...

para tener armonía facial.

-Pues si lo tienes claro, para qué me preguntas.

-Ay, perdóname. Te he molestado con este rollo.

-Que no, no me molesta.

Solo que yo no te conozco mucho, no estoy en tu piel,

no sé cómo te sientes con tu cuerpo, con tu cara...

Si te vas a sentir más feliz, pues yo...

(RÍE DÉBILMENTE)

-¿Ya te vas?

O sea, ¿no puedes seguir hablando del tema?

¡Dios, tengo muchas dudas!

-Pues es que... tengo cita con una pareja

que está empezando a sufrir violencia de género

por parte del marido. Ella no quiere denunciar,

y tengo que convencer al marido de ir a terapia,

e intentar controlar la agresividad.

-Perdona, y yo hablando de si me tengo que subir las cejas.

Perdóname.

-Ese sí que necesita una cirugía,

pero aquí en el cerebro. -Que vaya bien.

-¿Toni?

-Un segundo. ¿Sí?

-Perdona, me gustaría hablar contigo.

-¿Por algún tema oficial?

-No, es personal, sobre Paula y tú.

-Ah, bueno.

-Siento que vuestra relación no haya funcionado.

-Y yo también.

Paula es una chica muy guay. Es simplemente que...

cuando pasa algo así es mejor dejar las cosas claras.

-Está sufriendo. ¿No hay posibilidad de que os reconciliéis?

-Hombre... -No estoy intentando convencerte

de que vuelvas con ella,

solo quiero entender qué ha pasado para poder ayudarla.

-¿Le ha pedido que hable conmigo? -No.

Si se entera de que estoy aquí, me mata.

Pero me preocupa sobre todo porque tenéis que trabajar juntos.

-Ella le va a pedir a Miralles que la cambie de tutor.

Pero si seguimos currando juntos,

intentaré que le afecte lo menos posible.

-Vale. Paula parece una chica muy fuerte,

pero es muy sensible

y esto le está afectando mucho.

Ayer no cenó, hoy no ha desayunado...

-Yo estoy igual un poco,

tengo un nudo en el estómago que no me entra nada.

-Intenta que sufra lo menos posible, ¿vale?

-Lo voy a intentar. -Te lo agradezco.

-Yo quiero mucho a Paula.

Simplemente estábamos en puntos distintos

y no me parecía justo engañarla. ¿Entiende?

-Eso dice mucho de ti. -Es lo mínimo que podía hacer,

ser sincero con ella.

Paula se lo merece.

-Solo te pido que, mientras la herida esté abierta,

intentes ser delicado con ella.

Súbele el ánimo siempre que puedas.

-Lo haré, de verdad.

-Y de esto que estamos hablando no le comentes nada.

-No se preocupe, será nuestro secreto, ¿vale?

-Vale. Gracias, Toni. -De nada, chao.

¡Verónica! Emilio.

¿De cháchara con tu yerno? (CORRIGE) "Exyerno".

¿Paula y Toni ya no están juntos?

Rompieron ayer.

Vaya, lo siento. A Paula se le veía muy ilusionada.

Sí. Me da miedo que se encierre en su caparazón

y no quiera compartir su dolor ni conmigo ni con nadie.

Bueno, no creo que sea para tanto.

A esas edades, los enamoramientos, los encuentros

y las rupturas son constantes.

Sobrevivirá, como hemos sobrevivido todos.

Aun así, ¿podrías estar pendiente de ella en comisaría?

No te preocupes.

Gracias, cuñado.

No hay de qué. Hasta luego.

Hola, Lara. -¡Hola!

-Me ha dicho mi padre que fuiste a la clínica. ¿Qué tal?

-Muy bien, muchísimas gracias por animarme a ir.

-¿Te trató bien?

-Sí. Me estuvo diciendo todo lo que podía hacerme

para quitarme una cicatriz que tengo de un accidente.

-Tú fíate de él. Como padre es un pesado,

pero como cirujano es el mejor, aunque lo diga su hija.

-Sí, vi que era muy bueno.

Lo que pasa es que hoy he estado hablando con su socio

y me han entrado muchas dudas.

-¿Y eso?

-Pues he pensado que, aprovechando que voy a quitarme la cicatriz,

igual podría hacerme algunos retoques.

¿Tú qué opinas?

-Pues... No sé.

-Deja que te explique lo que sería.

Verás...

-He leído que a un chavalín de 25 años

le han premiado por su estrategia para invertir en bolsa.

Me he acordado de Paolo. Cualquier día, le dan uno.

-No me extrañaría,

en el banco están supercontentos con él.

Y fíjate el dineral que te hizo ganar en un día.

-La juventud hoy en día está muy "prepará".

La mayoría antes de los 30 ya son millonarios.

Bueno, ese es el camino por el que va Paolo.

-¿Tú crees? -Hombre que si creo.

No hay más que ver los detalles que tiene contigo,

el pisazo donde vive,

y las propinas de 20 000 euros que le dan.

-Está claro que sabe cómo invertir el dinero.

Si no, el cliente este no estaría tan contento.

Fíjate la pasta que le dio.

-Fíjate, estoy pensando...

en dejarle parte de mis ahorros para que invierta.

-¿Qué dices? Con el agobio que te dio cuando invertiste.

Dijiste que nunca más volverías a invertir.

-Ya, yo qué sé, pero ahora confío mucho más en Paolo,

y que estoy viendo, nena, que el futuro es la inversión.

-Yo dejaría el dinero tranquilito en el banco.

-¿Sin interés? Tú pregúntale a Paolo dónde pones tu dinero.

-Pero ¿qué dinero?, si yo no tengo ni un duro.

¡Hola! ¿Qué tal, Paty?

Hombre, Claudia, ¿cómo estás? Muy bien.

¿Y tú? Te veo muy contenta. La verdad es que sí.

Ha estado Elías hace un rato y lo he visto tan contento,

le hacía tanta falta volver a la comisaría...

Y tiene trabajo administrativo. Verás cuando salga a la calle.

Ahí sí que estará como pez en el agua.

Ahora está muy bien, pero lo veo como un "cangrejico" en un cubo.

¿Entiendes? ¿Te pongo lo de siempre?

Sí, por favor.

(Música tensa)

Ahí lleva la pobre toda la mañana.

¡Me da una cosa verla!

Bueno, normal.

En cambio, tú, para compensar, estás tan feliz.

Pues la verdad es que sí.

Elías lo pasó muy mal cuando no se podía reincorporar.

Bueno, Elías, y yo también lo pasé fatal.

Lo veía en esa situación y me daba miedo

que volviera a recaer o algo.

Bueno, ese peligro ha terminado.

Además, teniéndote a ti, la mujer más positiva del mundo.

¡Bueno, lo intentamos!

¿Alquiláis una habitación en vuestro piso?

Sí, se nos ha quedado una libre.

Antes la ocupaba Paty, la camarera de La Parra.

¡Ah, sí!

¿Te interesa?

Bueno, podría ser.

Es que vivo muy lejos de aquí,

y venir cada día es un rollo. Ya.

¿Y tú has compartido antes piso? Bueno...

Desde que me independicé, casi siempre he vivido sola,

pero no me importaría convivir con más gente.

Y, si encima son compañeras de trabajo,

podría ser divertido. Sí.

¿Cómo es el piso?

A ver, el piso está bien.

Lo único que te advierto es que es modesto.

La habitación es normalita y el cuarto de baño es pequeño.

Bueno. ¿Y a qué viene tanta advertencia?

No sé, como te veo tan al día y en modo "influencer",

tenía el prejuicio que te imaginaba en un "loft"

superbién decorado y viviendo sola. No, ya me gustaría.

Pero el sueldo de un policía no da para "lofts" a la última.

Dímelo a mí. Por eso alquilamos habitación, para compartir gastos.

¿Y qué te parece si voy, y veo si me interesa?

Jo, me parece genial. Vale.

Hablo con Espe a ver si podemos coincidir.

Perfecto. Pues nos vemos.

Qué bien. Hasta luego.

¿Y las chinchetas?

Oye, Claudia, perdóname que te voy a hacer una pregunta.

Parece indiscreta, pero verás por qué te lo digo.

Antonio y tú, ¿tenéis los ahorros en el banco

o los metéis en bolsa?

¡Uy, no! ¡Antonio y yo somos muy conservadores en eso!

Somos de la filosofía que más vale pájaro en mano que ciento volando.

Sí, viéndolo así.

¿Por qué? ¿Tienes intención de invertir en bolsa?

Yo ya invertí.

3000 euros.

Con la ayuda de Paolo, el novio de Paty.

Tanto sabe que a los dos días tenía 3000 euros más.

¿3000 euros más? ¡Eso sí que es una suerte!

La verdad es que sí.

Estoy pensando volverle a dejar una parte de mis ahorros

para que los invierta.

Piénsatelo bien. No en vano le llaman "jugar" en bolsa.

Yo creo que hay una gran parte de azar en todo eso.

Además, pienso que...

que los que ganan son los que saben jugar.

Ay, ya me estás metiendo miedo.

En el fondo tienes razón.

Igual fue la suerte del principiante y ahora no tengo tanta.

Yo solo digo que lo pienses bien,

porque esos ahorrillos no te los han regalado.

Te han costado un buen esfuerzo. Y tanto.

¡Uy!

Qué tarde se me ha hecho.

Uy, qué prisa. ¿Dónde vas?

Es que, como Antonio y yo tenemos la tarde libre,

hemos decidido que vamos a ir a la compra

y después al teatro y a cenar.

O a cenar y al teatro, depende de la hora de la función.

Qué planazo. Disfruta, que la vida son dos días.

Toda la razón. Hasta luego.

Hasta luego.

-Quédate con el cambio.

-Gracias, Elvira. -Hasta luego.

-¡Ah! ¿Alquilas habitación?

Sí, en el piso con Espe.

Pues a mí me interesa.

Pero ¿no vives en un pisazo?

Sí, con mis padres. Es el problema. Uf, ya.

Cuando salí de la academia para venir a hacer las prácticas,

pensé independizarme,

pero se trasladaron mis padres y ahora me toca vivir con ellos.

Ostras, estás supercontrolada. Pues sí,

así que este piso es la oportunidad que buscaba.

Toni me ha dicho

que estás en un pisazo en barrio Salamanca.

Igual venirte a Distrito Sur... ¿No es mucho contraste?

Qué va. Además, estaré al lado de comisaría.

Con tal de ser independiente, lo que sea.

El piso está bien, pero es modesto.

Tendrías que compartir el baño y ese tipo de cosas.

Ya, bueno, ¿y?

Que tendrías que renunciar a algunas de tus comodidades.

Si hablas con tus padres, seguro que te buscan un piso para ti.

No, quiero ser independiente en todos los sentidos.

No quiero que me busquen ni que me alquilen nada.

Lo tienes claro.

Sí. Pero si Espe y tú no queréis compartir conmigo,

no pasa nada.

No, nada de eso. No habría ningún problema.

Genial. ¿Cuándo podría ir a verlo?

Pues... hablo con Espe y te digo.

Vale, perfecto. Perdona.

(Móvil)

Dime, Toni.

Vale. Vale, ahora voy.

Me tengo que ir, pero seguimos hablando.

Claro, hablamos. Genial.

-¿Dices que reviviste la situación como si sucediera otra vez?

-Sí, sí, totalmente.

No sé qué habría pasado si Nacha no me hubiese hecho reaccionar.

-¿Te vienen recuerdos a la cabeza de forma imprevista,

sin que los esperes?

-No solo recuerdos, también sueños.

-Estamos ante un caso claro

de trastorno por estrés postraumático.

Lo que me estás contando, el "shock" que viviste ayer...

coincide con los síntomas.

-Pero, aparte de todo esto que le estoy contando,

yo estoy bien, sigo con mi vida normal

y no estoy todo el día pensando en lo que pasó.

Lo de ayer fue una excepción, ¿no?

-No te tienes que confiar. Si no le ponemos remedio,

puede volver a ocurrir en cualquier momento.

Los síntomas se recrudecerían y podría volver a pasar.

-¿Dice que puedo volver a tener un ataque como el de ayer?

-Además de las pesadillas puedes tener

ataques de ansiedad, alucinaciones,

irritabilidad, e incluso sentimiento de culpa insoportable.

-Ahora que lo dice, la verdad es que

sí que tengo como unas palpitaciones aquí.

Pensaba que era porque estoy estresada,

entre el trabajo y los estudios...

Y no lo había relacionado.

Además justamente ayer tuve un examen.

-¿Has tenido dificultades para respirar?

-Sí. Ahora que lo dice, sí.

-Entonces me reitero en mi diagnóstico.

Pero con una terapia adecuada, lo superarás sin problemas.

No debes de preocuparte mucho.

-¿Y qué tratamiento...?

-Hay muchas formas de atajar el problema:

una combinación de fármacos con psicoterapia,

o una terapia cognitiva

para racionalizar el hecho traumático,

o incluso terapias de choque,

que lo que hacen es recrear la situación.

-¿Para qué recrear lo que he vivido?

-Para superar lo que te ha pasado, esos miedos

y la sensación de culpa.

-Entonces ¿qué...?

¿Qué terapia me recomienda?

-Eso te lo dirá el psicólogo al que te he derivado.

Los síntomas varían dependiendo del caso y la paciente.

-Espero que sea tan amable y comprensivo como usted.

-Es un gran profesional.

Mis pacientes están encantados. Estarás en buenas manos.

-Eso espero.

-Cuídate mucho. Aquí me tienes para lo que haga falta.

Apóyate en la gente que quieres y en tus sueños.

Te ayudará a superar lo que te ha pasado.

-Vale, gracias.

Rocío, discúlpame. Pensé que habíais terminado.

¿Cómo estás? ¿Cómo vas?

Bien, mejor.

Me he quedado más tranquila ahora que he hablado con el doctor.

Me alegro. Hasta luego.

Hasta luego.

Qué buena chica.

Espero que levante cabeza, porque lo merece.

Sí, es una gran chica.

Y tiene buena energía. Seguro que lo superará.

¿Te quedan pacientes o has acabado?

Me queda uno. ¿Ah, sí?

¡Tú!

¿Yo?

Necesitas una terapia desestresante que consiste

en pasar una velada con tu marido.

¡Ah, qué bien!

No te quiero decepcionar, pero hay que pasar por el súper,

hay que hacer una buena compra.

Qué poco glamurosa puedes llegar a ser.

¡Ay!

(GIME CARIÑOSA) Vamos.

(SUSPIRA) Ay, pues sí.

Vale, pues muy bien. Has hecho muy bien en hablar.

A ver, te cuento:

esto te servirá como atenuante ante el juez.

Pero el robo por alunizaje es un delito grave.

Así que una temporada en el trullo no te la quita nadie.

¿Estamos?

Te lo puedes llevar ya. Gracias.

-Espera un momento. El reloj.

Sabemos que es de uno de vuestros robos.

(RESOPLA)

-¡Lo que ha costado que hablara, Dios!

Pero al final nos ha contado todo:

dónde guardan el botín y quiénes eran sus compañeros.

-Lo que hay que hacer es mirarlos así, como fulminándolos.

Entonces se asustan

y se preguntan qué te estará pasando por la cabeza.

-He de decirte, Paulita,

que en gran parte si ha confesado es gracias a ti.

Así que enhorabuena.

Has sido muy persuasiva.

-Pero si casi no he abierto la boca.

-Precisamente por eso, porque era una estrategia.

Pero has sido supercontundente. En serio, te felicito.

-No tienes por qué hacerlo. -¡Qué sí!

Desde el principio has empezado con preguntas poco directas,

y hacia el final te has puesto más incisiva.

Y los silencios que has hecho, brutales.

-Pues yo creo que me ha faltado soltura.

-Normal, estás en prácticas todavía.

Pero que está muy bien.

Ojalá hubiera hecho estos interrogatorios cuando empecé.

-Ya.

Solo te falta decirme que te sientes orgulloso de mí.

-Sí. De hecho,

pensaba hacer un informe de tu buena actuación.

-¿Por qué estás haciendo esto?

-¿Hacer el qué? -Hacerme la pelota.

-Porque te machacas mucho y eres superexigente contigo misma

y... me da pena porque eres muy buena policía

y nunca te das una palmadita. -Vale, me estás poniendo nerviosa.

-Paula, también hay que saber recibir los halagos.

Te lo digo yo, que me he comido muchas broncas.

-No me lo creo. Sé por qué lo estás haciendo.

-¿Y por qué lo estoy haciendo?

-Porque, como me has mandado a paseo,

ahora quieres hacerte el buenecito conmigo.

-No.

Pero perdón si no quiero hacerte sufrir más de la cuenta.

-Toni, ya te dije que no necesito tu lástima.

Y tranquilo, no le pediré a Miralles que me cambie de compañero.

Así aprendo a separar lo personal de lo profesional.

-Me alegro. Pero, bueno, lo siento.

Quiero que seamos buenos compañeros.

-Pues compórtate como siempre lo has hecho,

con profesionalidad.

Porque, si no, me van a dar ganas de estamparte algo en la cabeza.

-¡Guau!

¿Y si algo está bien puedo decírtelo o te darán ganas de estamparme?

-Si me lo merezco sí,

pero no porque te sientas mal por haberme dejado.

-Pues no me doy cuenta, a lo mejor tienes razón.

Perdón, no puedo evitarlo.

Me siento mal y me sale.

-No tienes por qué. Fuiste muy claro.

No quieres estar conmigo y sigues pillado por Paty, punto.

Ya te dije que prefería la verdad, aunque me duela,

que vivir engañada.

Espero que lo entiendas.

(RESOPLA)

-Mamá, ¿dónde estás?

(ELVIRA) -"En casa. ¿Dónde voy a estar?".

-Acabo de llegar a casa y no estás.

Dime la verdad.

-"¿Qué haces ahí tan pronto?"

-Necesitaba una documentación. ¿Me vas a decir dónde estás?

-"Ya te he dicho que iría a dar un paseo

y después iría al mercado de las flores".

-Ya. El mercado de las flores a estas horas está cerrado.

-"Es que lo he hecho al revés:

he ido al mercado y estoy dando un paseo".

-¿No me estás mintiendo?

-"¿Por qué te iba a mentir?"

-Vale, ya sé lo que ha pasado.

Te has desorientado, ¿verdad?

-"No, no es eso".

-Dime dónde estás y voy para allá.

O llamo al 112, lo que quieras.

-"Estoy perfectamente. No necesito que vengas

ni que llames a nadie. Volverá a casa sola.

Ahora no puedo hablar". -¡Mamá!

(Tono de fin de llamada)

Antonio, tiene toda la lógica

que la pobre Rocío esté sufriendo

los efectos del "shock" postraumático.

Ha tenido que ser un momento terrible, imagínate:

empezar pensando que te iba a matar tu exnovio,

después matarlo en legítima defensa

y, para terminar,

que te pongan delante de un juez acusada de homicidio.

Esas cosas te dejan tocado.

Espero que Cabestany le ayude con la psicoterapia.

Sí. A ver si encuentro la llave.

(Móvil)

(SUSURRA) Ahora no puedo hablar. Te llamo cuando pueda.

-¿Me vas a decir qué está pasando?

Estás muy rara. -"Que no me pasa nada".

(Fin de llamada)

Bueno, no me has dicho qué vamos a ver.

Una adaptación de "Qué bello es vivir".

Como te encantó la película, pensé que te gustaría.

¡Qué buena idea, me encanta!

Oye, una cosa:

que, contigo,

siempre es bello vivir.

(RÍE)

(Música de tensión)

Recuerda que tenemos, no una, sino dos candidatas a compañera.

(ASIENTE) No se me olvida.

Podríamos avisarlas y que vengan a ver la habitación.

El fastidio es tener que escoger, porque las dos son majas.

¿Tienes alguna preferencia?

Opino lo mismo que tú,

pero a lo mejor a una de las dos no le gusta el piso.

-Estoy con unos cambios de humor...

-Lo que te pasa es normal.

Te lo tienes que permitir.

Los cambios de humor o que no sepas qué te pasa.

¿Estás viendo a algún psicólogo?

-Sí, me han dicho que tengo... trastorno de estrés postraumático.

¿Sabes qué dice el psicólogo?

Él cree que también es clave

que Gonzo no fuera un desconocido,

que tuviera con él una relación amorosa.

-A ver, yo diría una relación de maltrato.

-Hola, Ángela. ¿Qué haces por aquí?

-No sé...

Dímelo tú. Vengo a comprobar si sigues vivo.

¿Te pasa algo?

-No. ¿Por?

-O sea, te vas a hacer el loco.

No me encuentro muy allá.

-Es por Miguel, ¿no?

¿Qué paso en la última cita?

-Que me he dejado llevar y me estoy arrepintiendo.

Si os va bien, mañana mismo me mudo aquí con vosotras.

Es que no podemos darte una respuesta

porque hay más gente interesada.

(Timbre)

¡Paula! Hola.

-¿Qué haces aquí?

-Que he terminado el turno y he venido directamente.

No os importa, ¿verdad?

-A ver, chicas.

-Gracias, María.

-¿Queréis algo para comer?

-Yo no, no tengo hambre.

-Si necesitas cualquier cosita, tú me dices,

¿eh, princesa?

-¡Hola! Hola, Paula.

Mira, ella es Lourdes. Va a ser la que se ocupe de la casa.

Encantada.

No sabía que eran tan joven. ¿Qué años tienes?

-21.

-Los años que tenía mi hijo David.

-¿Que "tenía"? -Sí, murió hace dos años.

-Uno: policía en prácticas. Solo nos asegura un año.

Dos: sobrina de Bremón,

tres: demasiado joven...

Cuatro: un poco pija. Un poco bastante.

Mucho bastante.

Y cinco: sobrina de Bremón.

(ÁNGELA) -¿Qué es esto, Miguel?

Me dijiste que te daba igual que fuera "trans"

pero es evidente que te raya.

-Solo estaba buscando información.

Vamos a llegar tarde al teatro. ¡Si falta más de una hora!

(QUINTERO) ¿De verdad te va a sentar bien ese vermú?

-Necesito calmarme antes de ir a casa.

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Servir y proteger - Capítulo 634

08 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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