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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 633 - ver ahora
Transcripción completa

-¿En serio está en la calle? -Vamos a tomar unas precauciones.

Es muy importante que no dejes que ningún desconocido se te acerque.

-Hace mucho calor aquí dentro, ¿no? -¿Te acompaño?

-No. No, no, no. De verdad, no... -Uy.

Es normal que tengas sed, ¿sabes? Es por la burundanga.

-¿Te suena? ¿Era ella? -Sí.

-La geolocalización del móvil indica que está

en la avenida Reina Victoria. -Te voy a matar.

-Has tardado un montón.

-Lo siento, es que estaba redactando todas las diligencias, quería

que todo quedara perfectamente claro sobre lo que pasó y no faltara

ningún documento. -Y pone que...

ha sido un accidente, ¿no? Que soy inocente.

-Eso fue lo que redacté, pero sabes que tu inocencia

la tiene que declarar un juez.

Para cerrar el caso, necesito resolver algún interrogante.

Algún interrogante, como cuál.

¿Por qué Rocío vulneró la orden de alejamiento de su maltratador

y quedó en un hotel sin avisar a la policía?

Yo creo que ella estaba bastante piripi, ¿eh? Porque...

la tenía que aguantar. Es que no se sostenía de pie, vamos.

-¿Viste si en algún momento la chica dejó la copa sola o...

no sé, el chico se quedó solo en algún momento?

-Lo vi solo, sí. -Y en el tiempo que él estuvo solo,

¿viste si hizo algo raro o le puso algo a la copa

de la chica? -No, no. Eso no.

-¿Se le han realizado exámenes toxicológicos?

-Sí, pero dieron negativo. -O sea, os prometo que Gonzo me dijo

que había usado burundanga. Yo creo que aprovechó cuando fui al baño

para metérmela en la copa.

¿Vas a venir conmigo?

-No me dejan, pero ven que te abrazo.

-Asturias está muy bien, pero ya no había perdido nada allí.

-Ya, es que Distrito Sur tira mucho.

-Sí, bueno, eso y que perdí a mi marido hace tiempo

y a mi hijo más recientemente, así que...

pues ya no hacía nada allí.

-¿Cómo llevamos la búsqueda de personal para la limpieza?

(RESOPLA) -He sembrado el barrio de anuncios.

Vamos, en las tiendas, en el bar, en el centro cívico

y en alguna farola del barrio también.

-Ya veo que tienes mucha experiencia, ¿no? Que ya tienes callo

en este tipo de cosas. -Pues más de la que yo quisiera,

no le voy a mentir. Llevo trabajando desde los 16 años.

Vamos, que soy una curranta, una mujer de barrio.

-Mira, en eso nos parecemos mucho tú y yo.

Me has dicho que has vivido una buena temporada en Asturias, ¿no?

-Sí, pero soy de aquí, de Distrito Sur.

-¿Cómo? ¿De Distrito Sur?

Yo también soy de aquí, he nacido y me he criado en estas calles,

en este barrio. Qué extraño no habernos cruzado nunca, ¿no?

-Sí. Sí que nos hemos cruzado. Yo ya le tenía muy visto.

-Ah, ¿sí? -Bueno, usted siempre ha sido

el gran empresario del transporte.

-Verónica se lo ha currado un montón. Yo creo que ha sido clave

cómo ha explicado las cosas y todo para el juez.

-Vamos, te ha tocado un hueso en toda regla.

(RESOPLA) -Ya te digo.

-Al final, te vas a convertir en un referente en Distrito Sur.

-No digas tonterías. -Que sí.

Papá, tú no sabes lo que tenemos en casa.

Sí, sí. Sí lo sé.

Pero creo que debería decirte más a menudo lo mucho que vales.

(Música emocionante)

"Amore", ¿qué pasa? Que vas a llegar tarde.

-Ya, ya lo sé, ya lo sé. Ya casi estoy, ¿eh?

Desayuno en La Parra. -No, no, no. Eh, ¿dónde vas?

¿Te vas de aquí? ¿Perdona? -Pero y ¿esto?

Pero bueno, cómo te lo has currado, ¿no?

Qué rico el jamón. -Y te lo mereces todo.

-Bueno, venga, vale. Un poquito. (SUSPIRA)

Madre mía, no te voy a dejar solo tampoco con este banquete.

Espera, eh... ¿Celebramos algo? -No.

(SUSPIRA) -Bueno, tranquila.

Es que siento haber sido tan torpe con todo este tema del dinero.

No sé, Paty. Es que no estoy acostumbrado a vivir en pareja.

No pensé que todo esto fuera un problema.

-Bueno, al menos ahora ya sabes lo que pienso de todo.

-Sí y de hecho, quiero que sepas que no volverá a pasar

y que para mí es muy importante esta relación

y que solo quiero que te sientas bien, ¿vale?

-Si ya lo sé, mi amor. Si me lo demuestras cada día.

Y yo también te pido perdón por lo rayada que he estado

estos últimos días. Lo siento.

Es que nunca había conocido a nadie como tú.

-Bueno, espera.

¿Cómo tengo que tomarlo esto? ¿Bien? (RÍE)

-¿Mal? Por favor... -"Bene".

-"Bene". -Sí.

No sé, es que no...

No estoy acostumbrada yo a este ritmo de vida.

Los planes más increíbles que he hecho en mi vida han sido

todos contigo. -Vale, pero si quieres estar

más tranquila, hacemos planes más tranquilos y ya está.

-Si es que yo solo me conformo con estar contigo.

No sé, estar aquí, tumbados en el sofá viendo una serie,

una peli, lo que sea. Y no hace falta tampoco descorchar

un champán francés cada noche. -No, no.

-Sobre todo porque cuesta más que todos los cafés que sirvo

a lo largo de un mes. -De hecho, quiero enseñarte algo

y creo que vas a estar mejor así.

Bueno, ahora no lo sé porque me ha hecho entrar dudas

y creo que te vas a rayar

y todo, pero bueno. -Uy.

¿Qué has hecho? -Espera.

-Bueno...

A ver qué has hecho ahora.

(SUSPIRA) Verás.

(RÍE)

Cariño, qué bien dibujas. -"Grazie".

(RÍE) -Y esto, ¿qué es? -Lo han hecho los niños de la ONG

a la que doné el dinero.

Y el barco aquí... Bueno, es muy importante para ellos.

Sobre todo, después de todo lo que han pasado

cruzando el Mediterráneo.

-Gracias. -No. Tú me diste la idea

y lo más justo era hacer la donación en nombre de los dos.

Así que, ahora quédate tranquila porque este dinero no va a pagar

nuestros gastos.

-Bueno, habrá que colgarlo en algún sitio bien visible, ¿no?

Para no perder la perspectiva entre tanto lujo.

-Lo que quieras.

Yo ya te tengo a ti

para no perder la perspectiva.

¿Te ha gustado?

-Llego tardísimo, me tengo que ir. -Vale.

-Amor, te quiero. Te veo luego. -Chao.

-¿Cierras tú?

-Sí. -Vale.

Eh... Paolo...

-"Buongiorno", Paolo.

-Eh... Es un compañero del banco.

Es el... responsable de control de riesgos

y teníamos una reunión, pero más tarde.

-Bueno, chicos, encantada. Os dejo solos, ¿vale?

Paolo, luego hablamos. Te quiero.

(HABLA EN ITALIANO)

(HABLA EN ITALIANO)

-Ya estoy aquí, María. Perdóname por el retraso.

No te preocupes, hoy cierro el bar. -Menos excusas. Ponme dos cafés

con leche, hazme el favor. -Voy. Marchando.

-¿Qué? ¿Se duerme tan bien en tu piso que se te han pegado las sábanas?

-Mira, no te voy a mentir. La verdad es que sí.

-¿Se han pasado ya los complejos de vivir en un casoplón?

-Bueno, eso me sigue costando un poquito más.

Todavía me siento fuera de lugar,

como si estuviera viviendo la vida de otra persona, ¿sabes?

-Mujer, pues si esa persona tiene yacusi y tiene sábanas de raso,

muy bien, ¿no?

-¿Qué pasa? ¿Tienes problemas con Paolo?

-¿Problemas? No, no. De verdad, no. Si él es superdetallista conmigo

y siempre quiere que esté cómoda...

-Chica y ¿a qué le pones pegas? ¿A que no haya pegas?

Anda, tira. Lleva eso a la mesa de Macu, que lleva esperando un rato.

-Es que el otro día,

abriendo las cajas de la mudanza, me encontré un sobre con dinero.

-Yo en mi casa también tengo un sobre con dinero

por si hay alguna emergencia. -¿20 000 euros?

-No, en mi casa de esos no. -Ya.

-Y ¿le preguntaste o qué? -Claro que le pregunté,

no me iba a quedar callada. Me dijo que era una propina de un cliente.

-¿Una propina? ¿De 20 000 eurazos?

"Joe", con la propina. -Pues ya.

A ver, por lo visto, es lo normal en su trabajo, ¿sabes?

En plan... Los clientes pagan y... compran su tiempo y su esfuerzo

aparte de la comisión oficial. -Ya, pues como lo pille aquí

en España Hacienda... le va a hacer un roto pero de los gordos.

-Ya, eso se lo he dicho yo.

Me ha prometido que nada de dinero en mano.

Bueno y el sobre lo ha donado a una ONG.

-Bueno, pues eso dice mucho en su favor, ¿no?

-Sí.

Es que esta mañana ha venido un tío italiano

con unas pintas rarísimas. No sé, me ha dado muy mal rollo, de verdad.

El caso es que llevaba un maletín... (RÍE)

No podía parar de imaginarme que estaba lleno de dinero, ¿sabes?

-Bueno, vamos a ver, le avisaste de que puede tener

problemas con Hacienda. (ASIENTE)

-Pues ya. Hija mía, es asunto suyo. Me voy a las tortillas.

-Buenos días. -Hola, Toni.

¿Qué tal? -Bien.

-¿Desayuno? -Venga, "porfa".

¿Me acompañas?

-Eh... Venga, me pongo un cortado, que ya he desayunado en casa.

-¿Que tú has desayunado? ¿Tú?

La que sale siempre corriendo con el estómago vacío.

Bueno, por lo menos en mi época. (SUSPIRA) -Bueno, es que Paolo

se ha currado un desayuno en casa y no quería dejarle tirado.

He comido un poquillo. -¿Salmón noruego y caviar? O ¿qué?

-Qué mala es la envidia, ¿eh? Pues no, listo.

Aunque la culpa en realidad es mía, por haberte hablado mal de él.

No tenía que haberte rayado con mis movidas, lo siento.

-Que era broma, no te rayes. -Ya.

-Además, tengo que decirte una cosa.

-¿Qué? Además, ¿qué?

-Que he estado haciendo mis investigaciones

después de decirme que estabas rayada con el tema

y tengo que decir...

-¿Qué pasa? Has encontrado algo chungo, ¿no? ¿Qué? Toni.

-Que no. Tengo que decir que es un crac.

Tiene un currículo que ya me gustaría a mí.

Una beca, un máster en una universidad superimportante...

Normal que esté forrado. Yo también desayunaría caviar todos los días.

-Bueno, el caviar lo reservamos para las ocasiones especiales.

-Bueno, voy a tomármelo con humor porque madre mía.

Al lado de él, yo soy como una hormiguita obrera o algo.

-Pero ¿qué tonterías dices? -Hombre.

-Pues no. No lo digas ni en broma porque es solo dinero.

-Solo dinero. -Sí.

-Bueno, ¿cuándo vas a enseñarme el casoplón? ¿O te da vergüenza?

-¿Quieres verlo? (ASIENTE)

-¿Qué haces hoy para comer? -Nada.

-Pues te invito a comer a casa.

-¿Con Paolo? -No, va a estar todo el día fuera.

Vente y así me ayudas a prepararle una sorpresa.

Bueno, aunque tampoco hace falta que me ayudes...

No debería pedírtelo a ti tampoco... -Paty, Paty, tranquila.

Somos amigos, ¿no? Pues ya está. ¿Qué sorpresa es esa?

-¡Mamá!

¡Mamá! Joder, no me lo puedo creer.

(TOSE)

¡Mamá! (TOSE)

(TOSE) -¿Qué pasa, hij...? ¡Ah!

¿Qué pasa? ¿Qué es todo este humo? -¿Estás bien?

Ve a la habitación, no se puede respirar.

(TOSE) -¡Ah, las berenjenas!

-¿Te las has olvidado dentro? -Eh, sí.

No, no, no. A ver. A ver.

Yo he hecho la musaka y después he recogido todo,

que de eso me acuerdo.

Y después, estaba muy cansada y...

-¿Te has ido a la habitación con el horno puesto?

-Eh...

Bueno, me he estirado un poco y me debo haber quedado traspuesta.

-Pues menos mal que he vuelto, no sé qué habría pasado.

Me he llevado un susto que flipas. -Ya, pero...

vamos a ver, vamos a ver.

Aquí hay algo que no entiendo, yo he puesto la alarma.

-¿Estás segura? De todas formas, no es una buena idea que vayas

a la habitación con el horno puesto.

-A ver, que lo he hecho muchas veces, ¿eh?

Pongo las cosas en el horno, pongo la alarma y me estiro un rato.

-Igual tienes que dejar de hacerlo.

Déjame el teléfono. Quiero comprobar qué ha fallado, venga.

Mamá, es por tu bien. Quiero saber por qué no ha sonado la alarma.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA) -Vale.

(SUSPIRA)

-No está puesta.

-¿No?

¿No?

Ay... lo siento. -Venga.

Tranquila, ¿vale? No pasa nada.

(LLORA) -Casi quemo la casa. -Que no, no te preocupes.

¿Por qué no llamamos al doctor y se lo contamos?

Mamá, no tiene ningún sentido que nos sigamos cruzando de brazos

viendo cómo avanza la enfermedad. -Hago todo lo que los médicos

me piden, es que no hay manera. -Ya lo sé.

¿Por qué no llamamos a alguien que nos ayude?

Cuando estoy en el taller y así me quedo tranquilo.

-No, no, no y no. No quiero a nadie en casa.

-Está bien, vale. Solo era una idea, hacemos lo que tú quieras, ¿vale?

Lo hablamos y tomamos una decisión juntos.

Anda, ven aquí, que no pasa nada.

-No me haga el feo, doctor,

que son auténticas pastas asturianas marañuelas.

-Marañueles. -Sí.

Seguro que no ha probado cosa igual en su vida.

-No tenía por qué haberse molestado, tampoco he hecho tanto

como para que me muestre tanto agradecimiento.

-¿Cómo que no? Usted me mandó al centro cívico,

al tablón de anuncios. Gracias a eso tengo trabajo en el Moonlight.

-Me alegro mucho, pero ¿sabe cuál es la mejor forma de agradecerme algo?

Seguir mis consejos. Cuídese la tensión y nada de dulces.

-Lo haré, pero con una condición si le parece bien.

-¿Cuál? -Que nos tuteemos.

-Por mí perfecto. -A ver y volviendo a las pastas,

si no me las aceptas, pues me las voy a tener que comer yo.

Y ¿qué hago con mi tensión alta?

-Venga, me las quedo. (RÍE)

-Muchas gracias. -Bueno, pues te dejo,

que ya te he entretenido bastante. -Mucha suerte en el trabajo.

-La suerte ha sido encontrarlo. De lo demás, ya me ocupo yo.

Adiós, doctor. -Adiós.

-¿Qué pasa?

-Nada, que me tienes intrigado con el atestado imaginario ese.

-Bueno, dame un minuto.

-¿Ninguna pregunta? ¿No tienes ninguna duda?

-Bueno, se trata de ver si lo puedo hacer sola, ¿no?

Venga, ya está. A ver.

Aquí está, he corregido todo lo que me has dicho.

He tratado de ser concisa y ordenada.

-Muy bien, ¿eh?

Con un atestado así, el juez no se lo iba a pensar dos veces

antes de empapelar al detenido. -Ay, Gerard, Gerard.

-Gerard, Gerard.

¿Por? ¿Quién es el Gerard Trías Martorell este?

-Pues un novio que tuve. Vamos, un capullo integral.

-Y te vengas de él haciéndole un falso atestado por estafa

y malversación. Dura, ¿eh?

-Bueno, te aseguro que no ando muy desencaminada.

Su familia tenía un emporio empresarial

y a él le encantaba engañar a la gente.

-Te dejó marcada por lo que veo, ¿no? -No. No sé por qué me ha venido

a la cabeza, pero mira, ha sido inspirador.

¿Qué te parece el atestado?

-Me parece que está para enmarcar.

Si sigues así, voy a ponerte buena nota.

-Bueno, aún queda mucho para eso.

¿Te parece celebrarlo yendo a comer al japo que te dije

el otro día? -Venga, ¿cuándo?

-Pues hoy, ¿cuándo va a ser?

-Hoy... ahora, ¿a la hora de comer? -Sí.

-He quedado con Paty para comer, no puedo.

-Pero si siempre comemos juntos.

¿Por qué no me has avisado para hacer yo mis planes?

-Pues no lo sé. No me di cuenta, perdón.

Me pidió que le ayudara a hacer unas movidas en su casa

y voy a comer allí. -Y no le puede ayudar su novio.

-Es que es una sorpresa para su novio.

-Pues sí que tienes buen rollito con tu ex.

-Me ha pedido que le haga un favor, no le voy a decir que no.

Pero bueno, si quieres vamos a cenar y así tomamos sake.

-Bueno, ya... Ya lo vemos en función de lo cansada que esté.

-Bueno, pues nada, lo piensas y me lo dices, ¿vale?

Y lo siento. Chao. -Chao.

(SUSPIRA)

Gracias. -Nada. ¿Tienes un minuto?

Que te quiero comentar una cosa.

-¿A mí? No tengo nada para redes sociales.

Llevo todo el día redactando un falso atestado.

-Te ha salido mal, ¿no?

Bueno, si quieres que te eche un cable, ya sabes que yo soy

una experta en concisión. Los 140 caracteres.

-Bueno, lo tendré en cuenta. ¿En qué te puedo ayudar?

-Pues bueno, es una cosa personal en verdad.

Mira,

esta es la clínica de tu padre, ¿verdad?

-Sí. -Es que me he encontrado ese folleto

en La Parra y... -Y estas pensado en hacerte

algún retoque... ¿tú?

-Pues la verdad es que nunca se me había pasado por la cabeza,

pero... pero sí. He estado curioseando el folleto y...

bueno, he visto un tratamiento ahí que quizá pueda interesarme.

Ese de borrar cicatrices. No sé si tú lo conoces,

sabes el resultado... -Pues mira, yo no tengo ni idea,

pero lo que puedes hacer es llamar y pedir una cita con mi padre,

que seguro que él te informará.

Dile que vas de mi parte y te hará hueco rápido.

-Vale, lo haré. Muchas gracias.

Oye, eh... Estaba pensado salir a comer.

No sé si has comido, te apetece venirte...

-Vale, bueno, voy contigo y ya llamamos a mi padre y que te cuente.

-Pues mira, mucho mejor.

-Vamos. -Vamos.

(Puerta)

Sí.

Hombre, Álvaro. ¿Tenías cita? -No, pero si tiene dos minutos,

me gustaría hablar con usted. -Sí, claro, siéntate. ¿Qué ha pasado?

-Esta mañana mi madre casi incendia la casa.

-¿Qué me dices?

-Sí, mi madre me ha dicho que se ha ido a echar una cabezadita

y ha dejado el horno encendido. -¿Se ha quedado dormida?

-Sí y también me ha dicho que ha puesto la alarma, pero...

he ido a comprobarlo y no era así.

-En principio, esto podría ocurrirnos a cualquiera de nosotros.

-Ya, pero con lo que tiene mi madre encima...

-Álvaro, creo que te vas a tener que ir acostumbrando a ese tipo

de episodios. Serán cada vez más frecuentes.

La enfermedad avanza inexorablemente.

-Verá, ya sé que usted no puede hacer nada, pero...

estoy perdido.

Había pensado en consultarle si le parecía buena idea

que pudiera contratar a alguien para cuidarla.

Al menos cuando estoy en el taller para quedarme tranquilo.

-Y ella, ¿qué opina? -No quiere escuchar hablar de ello.

Bajo ningún concepto quiere perder su autonomía.

-Pues tarde o temprano tendrá que aceptar esa compañía.

No solo para evitar situaciones de peligro,

sino porque esta enfermedad les aísla.

Es importante que compartan su día a día con alguien,

que tengan alguien con quien charlar, hace que sea más llevadera.

-Pues a ver cómo hago para convencerla.

-Puedo hablar con ella, pero...

Te voy a dar un consejo, mira...

acude a este tipo de asociaciones. Son de enfermos y de familiares

de enfermos de alzhéimer. Ellos te ayudarán muchísimo mejor que yo.

A ti y a tu madre os esperan momentos muy duros y...

no vas a poder afrontarlos tú solo. -Lo sé.

Ojalá mis hermanos estuvieran aquí, conmigo.

Gracias por atenderme, doctor.

(Puerta)

Hola, ¿se puede? Hola, tú debes ser la compañera

de mi hija Paula, de la comisaría. Sí, soy Lara. Encantada.

Muchas gracias por hacerme un hueco, doctor... Bremón. (RÍE)

Lo siento, es que me suena muy raro. (RÍE) Siéntate, siéntate.

Bueno, si prefieres llamarme comisario, yo no tengo

ningún inconveniente. Eh... No, no, por favor.

Con su hermano tengo suficiente, gracias.

No me extraña y por favor, tutéame.

Necesito que estés cómoda en mi consulta para que puedas

decirme libremente qué necesitas de mí.

Vale, pues nos tratamos de tú. Perfecto. Pues dime, Lara,

¿qué necesitas de mí? Pues que borres un recuerdo doloroso.

Tengo una cicatriz fea en la pierna y me recuerda un accidente

que tuve en moto. (ASIENTE)

Tranquila, hoy en día hay diversas técnicas para eliminar

las cicatrices. Láser CO2, micropigmentación, dermoabrasión...

Y además, todas tienen resultados espectaculares.

Pues muy bien. La verdad es que sería genial dejar de verla.

Mi madre dice que es perfecta para que no me olvide del día

en el que volví a nacer, pero a mí solo me recuerda lo idiota que era

por aquel entonces.

Si borrara recuerdos igual que borro cicatrices, me haría de oro.

Si te parece, vamos a empezar por una exploración visual

y así, puedo decirte el tratamiento más acorde a tu lesión.

De acuerdo.

Descúbrete y sube a la silla, por favor.

Rocío.

(SUSURRA) Ven aquí.

Oye, estoy muy contento de que estés de vuelta.

No puedo ni imaginar por lo que has pasado.

Miguel, ¿te importa que hablemos dentro?

-No, claro, pasa.

-Así que, ya estás enterado de todo, ¿no?

-Sí, Verónica me ha estado poniendo al día.

Sé que ayer la vista fue un poco más larga de lo esperado,

pero estaba claro que te iban a soltar.

Al final, lo único que has hecho ha sido defenderte de un animal.

-Sí, bueno, todavía tengo que demostrarlo delante de un juez.

-Pero ¿tienes dudas sobre eso?

Verónica dice que tu argumentación es incontestable.

-Sí, sí, eso dice ella, pero...

no sé, Miguel, yo... hasta que llegue el día estaré ahí con el comecocos.

Por eso creo que es mejor que no hablemos mucho del tema,

que te lo agradezco. Sé que lo haces porque te preocupas...

pero...

creo que cuanta menos gente se entere, mejor.

-Bueno, disculpa si te ha molestado, pero no te preocupes.

No voy a ir por ahí contándolo. -Ya lo sé.

Ahora estoy intentando tirar para adelante como pueda

y para mí lo más importante es conservar el trabajo.

-Pero ¿hay alguna razón por la que... podrías perder el trabajo?

-Hombre, sí. El otro día falté a trabajar, Miguel, y...

mi jefa se ha enterado de todo y además, tuve que pedir otro día,

que me cambien el turno para poder venir al examen y...

y eso a mis jefes no les mola.

-Te entiendo. Mira, yo no tengo mano

con tus jefes, pero...

puedo llamar a tu profesor

y que te aplace el examen. -No, no.

Qué va. No, ¿qué dices?

No quiero ningún tipo de trato de favor.

-Escúchame, Rocío. No es un trato de favor.

Es simplemente que tenga...

la consideración

de entender la situación tan jodida que has vivido

y que puedas hacer el examen

en las mismas condiciones que tus compa...

-No, Miguel, es que...

yo lo que quiero es olvidarme de todo esto, ¿sabes?

Yo creo que cuanto más bombo le demos, peor.

Así que nada, que yo hago el examen hoy.

-Solo me queda desearte suerte.

-Gracias.

Haré lo que pueda.

Venga, hasta luego.

¿Nacha?

¿Qué haces aquí?

-Amor, mira, justo ahora te estaba escribiendo.

¿Qué tal estás?

-Ya te estás preocupando por mí, ¿no?

-Pues sí, un poquito.

Ya no hay motivos, pero quería saber qué tal va tu día.

-Demasiado corto para lo que tengo que estudiar antes del examen.

(RESOPLA) Ahora he quedado con una compañera de clase

para que me pase los apuntes del otro día.

-Escúchame una cosa.

Apruebes o no ese examen,

tiene mucho mérito el esfuerzo que estás haciendo.

¿Vale?

Y si te parece, esta noche vamos por ahí

para celebrar que has acabado el módulo.

-Venga, vale. ¿Qué te apetece?

-Pues... No sé, mira,

Silvia y Espe nos habían invitado a cenar en su casa

pero no estoy muy segura de si te apete...

-Sí, claro que me apetece.

Cualquier cosa antes que quedarme en casa comiéndome la olla.

-Venga.

Cicatriz hipertrófica.

¡Madre mía! Qué mal suena eso, ¿no? No, no, para nada.

Has tenido una acumulación excesiva de tejido dérmico.

Es decir, crecimiento de fibroblastos,

fibras de colágeno, fibras del... Da igual.

En cualquier caso, tenemos tratamiento para ello.

Bueno y... Y lo importante, ¿quedará bien?

Pues mira, te voy a enseñar algunos ejemplos.

Como si nunca la hubieras tenido.

Madre mía... Parece magia.

Sí, y es una técnica relativamente sencilla.

Empezaremos por unas sesiones de láser CO2

para mejorar la elasticidad y textura de la cicatriz.

Y luego pasaremos a unas sesiones

de fototerapia LED para... ayudar al crecimiento de colágeno.

Creo que va a ser el...

el mejor tratamiento para una cicatriz como la tuya.

¿Alguna pregunta?

Pues... sí. ¿Cuándo empezamos? (RÍE)

Chica valiente. Normalmente la pregunta es:

¿duele mucho?

Estoy segura que no tanto como la herida original.

No, y para tu tranquilidad te pondremos anestesia tópica

y aire frío, lo cual hace que no tengas molestias

durante las sesiones.

¡Ah! Perfecto, muy bien.

Bien, pues si estás decidida,

cuando salgas habla con Celia

y que te busque un hueco.

Ten en cuenta que las sesiones las haremos cada 15 días

y según vayas avanzando, veremos cuántas sesiones necesitas.

Perfecto. Pues muchas gracias.

-Perdona, no sabía que estabas reunido.

Nada, no te preocupes. Mira, te voy a presentar.

Él es Andrés Coll, mi socio. Ella es Lara.

Hola, ¿qué tal? Encantado. -¿Qué tal?

Es una compañera de Paula,

por eso la tratamos fuera de horario.

Anda. -Sí.

Bueno, nada, ya les dejo que es tarde.

Muchas gracias por atenderme. Estoy deseando empezar.

Va a ser un placer.

Adiós. Encantado.

Adiós, encantado.

(RÍE)

-Para de mirarme.

Dios. -Si te he visto mil veces comer

como un cerdo, anda. No te cortes.

-Que sepas... Me parece muy cutre que me pongas pizza...

barata con la pasta que tienes ahora.

-¿Perdona? ¿Vas a venir tú ahora aquí a hacerte el fino?

(RÍE) Pero si es tu sitio favorito de pizza.

-¿Qué opina el italiano de la pizza pakistaní?

-Pues la verdad...

es que no lo sé.

¿Te puedes creer que no hemos comido pizza en España?

-¿En serio? -Sí, qué fuerte.

-Nosotros todos los jueves pizza, ¿te acuerdas?

-Por eso la he pedido, porque es tu favorita.

¿Qué pasa? Con tu novia nueva...

no comes pizzas baratas, ¿o qué?

(RÍE) -¿Qué novia?

-Toni, que en La Parra todo se sabe.

Y más si encima te enrollas

con una compañera de la comisaría. Lógicamente me voy a enterar.

Ahora, lo que no termino de entender

es por qué no me lo has contado.

-Porque no hay nada que contar.

Me he dado cuatro besos.

-¡Ah! Así que ahora te dedicas a darte cuatro besos

con la sobrina del comisario.

Cómo te gusta meterte en un lío. -No es ningún lío.

Me cae bien la chavala y ya está.

-Eh, eh, calma, calma, tranquilo.

No te quiero poner incómodo.

-¿Sabes lo que me pone incómodo? -¿El qué?

-Ver el trozo ahí solo.

(RÍE)

-¡Qué gordo, macho! -Toma, anda, para ti.

-Gracias.

(RÍEN)

-Venga, manos a la obra.

-Vale.

-¿Dónde está el taladro? -Voy.

Me lo ha dejado María. -¿Qué pasa? No sabes usarlo, ¿no?

-Pero ¿tú qué dices, "flipao"? Claro que sé usar el taladro.

Lo que pasa es que necesito

que me ayudes con esto. A ver dónde lo coloco bien.

-Flipa, me saca del curro para que le diga dónde poner el cuadrito.

-Anda, cállate. Va, ayúdame.

¿Ahí? -Frío.

Frío, frío, frío... Frío.

En serio, va. Ahí al centro.

Un poco más al centro. Izquierda.

Un poco más a la...

Paty, por favor, a la izquierda. (RÍE)

-Gracias. -Perdón, perdón.

-Ahí, ahí. -¿Ahí?

-Súbelo un poquito más de este lado.

-¿De este? No.

-Ahí, ahí, ahí. -Vale.

¿Está? -Sí.

-Sujétalo que quiero ver.

-Anda que te fías de mí.

-Vale. -¿Está bien?

(DUDA) -Sí.

-¿De dónde sale el cuadro este?

(RÍE)

-Nos lo han hecho unos niños de una ONG

a la que Paolo ha donado dinero. Somos Paolo y yo.

¿A que es monísimo?

-Anda, que encima es solidario. Qué maravilla.

Bueno, ¿está ya?

-Sí. Espera que voy a marcar.

A ver... Espera.

Ahí. Vale.

Perfecto. Y ahora la parte divertida.

-No. Por favor. No, por favor.

Por favor. Tengo familia. Tengo cuatro hijos. Por favor.

(RÍE) -¿Cuatro hijos?

-Familia numerosa. -Solo, ¿no? Madre mía.

-Hola. -Hola.

-Hola.

Es que esto era una sorpresa para...

-¿Una sorpresa? -Os dejo colgarlo a vosotros

que yo me tengo que ir.

-Vale.

Oye, Toni. Gracias, ¿eh? -Nada.

Chao.

-Bueno, igual lo colgamos más tarde mejor, ¿no?

-Sí.

-Oye, ¿y cómo estás aquí tan pronto?

-Nada. Tenía ganas de verte.

-Ah, ¿sí? -¿Es prohibido?

-No, no es prohibido.

-Así que, a partir de ahora, cualquier advertencia de seguridad

o llamamiento a la colaboración ciudadana,

la haremos a través de las redes.

Y también informaremos de la evolución

de los casos de interés general.

-Entendido.

La verdad es que no me entero de nada.

Creo que estoy ahí un poco anticuado con esto de la tecnología, ¿sabes?

-Ya, ya me advirtió Nacha.

-Pues teniendo en cuenta la ironía que tienen en el cuerpo,

supongo que te diría que soy del pleistoceno,

vamos, de Atapuerca esto. ¿Me equivoco?

-Eh... Bueno, eh...

¿Qué quieres saber?

-No sé, pues...

Algún ejemplo práctico, algún caso que... que estemos llevando ahora.

-Vale, pues... Mira, por ejemplo, este.

Al empezar la guerra contra los Cremallera

y los Blue Nicotine, compartimos una advertencia

sobre la escalada de violencia entre las dos bandas.

-¿Y no crees que esto podría a lo mejor generar más...?

Alarma social. -No, no. Al contrario.

Transmitimos la realidad de nuestro trabajo,

que es algo contra lo que estamos luchando a tiempo real.

No se resuelve en un día.

-Toda esta peña que hay en las redes,

¿lo entenderán? Porque estamos acostumbrados

a que nos den mucha guerra.

-Siempre hay algún "hater". Es verdad.

-Ya. "Hater" que viene de "hate", ¿no?

De esta gente que expresa su odio en las redes, ¿no?

Estos listos, ¿no? -Sí.

Sí. Es una forma sencilla de decirlo, pero sí.

Lo importante es que la publicación se compartió más de 500 veces.

Y en la ODAC recibí

decenas de llamadas sobre los movimientos de la banda.

-Eso es como tener confites por todas partes.

A ver si me voy a quedar sin trabajo. (RÍE)

-¿A que ya no te parece una pérdida de tiempo?

A lo mejor te interesa crearte un perfil.

Que las redes ofrecen posibilidades... vamos, infinitas.

-No. Yo de perfil estoy muy feo.

Y posibilidades para meter la pata.

-Bueno, tú mismo. Si cambias de opinión

yo me ofrezco voluntaria a ayudarte, ¿vale?

Me crezco ante los retos.

-Muchas gracias. -Adiós, gracias a ti.

-Buen día.

-Uf. Elías, menos mal que te encuentro.

Traigo una rayada encima.

-Y ¿por qué será?

Oye... A ver, no me habrás tomado a mí

por consejero matrimonial o algo así, ¿no?

-Si no te he dicho nada aún. -Pues mejor que sea así.

Hombre, que hablásemos ayer un rato de tus cosas,

no significa que sea un saco de golpes

para hablar de tus amoríos.

-Pero si no parabas de sacarme información ayer.

Ahora pasas de mí.

-Que yo no soy un buen ejemplo. Con las mujeres, menos.

Pero vamos, yo te digo que...

que intentar superar una ruptura con una nueva relación

es una cagada. Es un error.

Y más con la sobrina de un mando. ¿Cómo te metes en ese barrizal?

-Yo qué sé, Elías. No lo sé.

El tema es salirme. No sé cómo hacerlo.

-Pues no lo sé, pero si lo tienes muy claro... No sé.

Vete de frente, mírale a los ojos y díselo.

Rápido e indoloro.

-Sí, como si fuera tan fácil.

-Nos ha fastidiado que no lo es, pero...

No sé, yo creo que es importante que seas...

honesto contigo mismo y con... con los demás.

Mira mi ejemplo. Lo que he pasado por no serlo.

Venga.

(RESOPLA)

-¡Ey! Paulita.

¿Qué tal? ¿Qué haces?

-Como tardabas tanto me he puesto a investigar por mi cuenta.

-Ah. ¿Investigar el qué?

-Eh...

Estoy haciendo un histórico de los Cremallera.

Y quería hacer lo mismo con los Blue Nicotine

para adelantarnos a sus pasos.

-Vale, guay. ¿Y qué tal te va?

-Mira, desde su creación hace cuatro años están involucrados

en más de 40 altercados.

Incluyendo robo con violencia,

intimidación, consumo en la vía pública...

Esto me va a llevar más tiempo de lo que esperaba.

-Estoy aquí ya para ayudarte.

¿Qué quieres que haga? -Sí. Tu...

comida ha sido más larga de lo que esperabas.

-Sí, se ha alargado un poco.

¿Por?

-Nada.

-¿Estás celosa o qué?

-¿Debería? -No.

Si Paty está bien con su italiano, si te raya eso.

-No, a mí eso no me preocupa.

Pero creo que a ti sí.

Y eso... pues me duele un poco.

-No sé qué decirte.

-Mira, Toni...

Si me vas a dejar...

hazlo ya, por favor.

-Paula, lo siento.

Perdón.

Se me dan fatal estas cosas.

No estoy preparado para tener una relación ahora.

Y tendría que haberme dado cuenta antes, pero...

Eres una tía muy guay.

Y muy guapa y muy lista y...

estoy a gusto contigo y me gustas mucho.

Pero... -Pero no soy Paty.

No hace falta que digas nada más.

-¿No estás enfadada?

-A nadie le gusta que le dejen.

Pero... pero se me pasará.

Prefiero esto que vivir engañada.

-Paula, tía, tú te mereces a alguien que dé tanto como das tú.

Y tú das mucho y yo ahora...

no puedo ser esa persona.

-Si eso está claro, pero... Da igual.

-¿Da igual?

-Lo que quiero decir es que...

es que... yo me alegro de haber intentado esto,

pero sabía que no iba a funcionar. Desde el principio había algo...

Era demasiado bonito para ser verdad.

-Lo siento. Siento haberte creado expectativas.

Yo pensé que podría funcionar y que podría ir bien, pero...

(RESOPLA) No sé, supongo que me equivoqué. Perdón.

Pero dime algo más, insúltame,

dime lo que quieras para sentirte bien.

-Toni, dame espacio, por favor.

No me digas cómo me tengo que sentir.

Para mí era genial haber encontrado a alguien

con quien conectar en comisaría.

(CARRASPEA)

Pero no te preocupes que...

que lo superaré.

Y no me trates con lástima, eso no lo voy a llevar bien.

Le pediré a Miralles que... me ponga con otro binomio.

Eso va a ser lo mejor para los dos.

(RESOPLA)

¿Quieres que vaya poniendo la mesa para cenar? Estoy famélico.

Sí, ahora lo hacemos.

Paula tendría que estar aquí.

Hace una hora que terminó su turno.

¡Guau! Qué control.

Podría haber mandado un mensaje para decir que está bien.

Bueno, cielo, no podemos... irla controlando a cada paso que da.

Si fuera oficinista no me preocuparía, pero policía...

Estará con su noviete.

Ese que le tiene con esa sonrisa de felicidad todo el día.

¿Tú también te has fijado? Tiene ese brillo en la mirada.

Creo que está enamorada de Toni.

Mira, aquí la tienes.

Hola, cariño.

Pauli, llegas justo a tiempo para el banquete.

Tu padre ha pedido comida de un restaurante tailandés.

Ahora lo servimos.

-Yo no tengo hambre. Me... me voy a ir a dormir.

-Por lo menos prueba algo.

¿Sabes que ha venido esta tarde Lara, tu compañera, a la clínica?

Me ha parecido... Toni me ha dejado.

Pues lo único que te puedo decir es que

él se lo pierde.

Cariño... -Para, parad los dos.

-No he dicho nada.

-Lo sé, pero lo vas a hacer y antes de que empieces

prefiero que no hablemos del tema y no me consoléis.

Me gustaría encerrarme en mi cuarto y dejar que pase la noche.

Espero que lo entendáis. Claro, por supuesto.

¿Me dejas que te abrace?

(SUSPIRA) Lo siento. Tú vales mucho, cariño.

Ese chico no se ha dado cuenta.

-Mamá, no empieces con el festival de piropos para animarme, por favor.

No... no lo hagas.

-Vale. Por lo menos quédate un rato con nosotros.

-Me he pasado el día rodeada de gente que se pensaba que seguíamos juntos,

intentando concentrarme en el trabajo, así que, por favor,

no me pidáis más esfuerzos.

-Vale.

Estamos aquí para lo que quieras.

Mañana será otro día.

Gracias.

Capullo.

Qué lástima.

Ese chico le gustaba de verdad.

No, lo superará en un par de días.

No le costará pasar página.

No será tan fácil. Tienen que trabajar juntos cada día.

Mira que se lo advertí.

Cielo, Paula ya es adulta.

Da igual lo que hagamos o digamos.

No podremos evitar que sufra como todo el mundo.

Solo nos queda sufrir con ella si nos deja.

¿Te has fijado que no ha soltado ni una lágrima?

(ASIENTE) Es más dura de lo que creemos.

En fin, ¿saco la comida?

Se me ha quitado el hambre.

Sí, a mí también, pero algo habrá que cenar.

Hola, mamá. -Hola, ca...

Pero si te dije que lo compraba yo.

-Te he dicho que iba yo.

-Que no, hijo.

No, no, deja. Ahora no emparejes nada.

Siéntate que se enfría.

Yo creo que me ha quedado buenísima.

A ver.

A ver, acércame el plato.

A ver... así.

Prueba, prueba.

-Está muy buena, te has superado. -¿Sí?

Qué bien. -Mamá.

Pero no se me va a olvidar lo que ha pasado esta mañana.

-No. Ya lo sé, lo siento. Ha sido un despiste.

-Ya lo sé.

Pero ¿te has dado cuenta de que los despistes salen caros?

Al mediodía he estado con Antonio.

-Te he dicho que no se lo contases a nadie.

-Mamá, estoy muy preocupado por ti.

¿Por qué no pensamos en lo que te dije esta mañana?

Lo de tener una ayuda externa.

-Ya te he dicho que no.

¿Sabes lo que he estado pensando?

Que...

Si tus hermanos aún estuvieran aquí,

Ricky estaría conmigo mientras tú y Luis trabajáis.

No me mires así.

-No te estoy mirando de ninguna forma.

Mamá, creo que necesitas a alguien.

Alguien que te haga compañía cuando yo estoy en el taller.

Por favor.

Tienes que hablar con alguien, salir a la calle, no te aísles.

-Eso es lo que te ha dicho el médico, ¿verdad?

(SUSPIRA)

Ya veremos cómo se siente él cuando esté solo.

-¿Por qué dices eso?

-Porque pienso matar a Miralles aunque sea lo último que haga.

Si ella no hubiera matado a Ricky, aún estaría con nosotros.

-Mamá, olvídate de eso, ¿vale? Se acabó la venganza.

Escúchame.

Tienes que concentrarte en tus ejercicios, en cuidarte.

Necesito que estés a mi lado, por favor.

-Está bien, hijo, haré lo que tú quieras.

-¿Te has tomado las pastillas?

-No, están... ¿Dónde las he dejado?

Ah, sí. En la mesita de noche.

-Vale, pues voy a por ellas.

(Timbre)

Ey, ¿qué tal?

-Hola, ¿qué tal?

-Pero bueno, menudo despliegue, ¿no?

-Todo lo necesario para hacer tacos y burritos.

Y tres tipos de salsa picante para quien se atreva.

Uy, yo la más picante.

-Todo casero, por favor, no miréis el fregadero.

-Oye, ¿esto no lo habréis hecho por mí?

-No, es una excusa. Nos encanta la comida mexicana.

-Eso es cierto. Y nosotras hemos traído cervezas.

-¿Qué tal el examen? -No tengo ni idea, la verdad. No sé.

Me he pegado un esprint a estudiar la última semana

que no sé ni lo que he escrito.

Que lo mismo saco un cero como que saco un diez.

Además, era el primer examen desde que dejé los estudios,

así que... no tengo ni idea.

No sé.

-Bueno, pero tiene mérito que te hayas presentado

después de todo lo que ha pasado y estoy segura de que te ha ido bien.

-Pues brindemos por ello, ¿no? -Hombre, claro.

-Oye, pero ¿esto no lleva siempre como un limón o algo?

Sí, lo de la lima es lo suyo. Ha sobrado algo del pico de gallo.

No, no, no. Vosotras ya os lo habéis currado bastante.

-Está en la nevera. -Vale.

-¿Qué tal la ves?

-Bueno, pues bastante bien dentro de lo que cabe.

¿Qué? ¿Quién ha preparado los nachos?

Los nachos son de bolsa.

(RECUERDA) "Te vas a enterar.

Ahora me voy a encargar de que todos se enteren

de que eres una chivata porque te lo marcaré en la cara".

Por los viejos tiempos. ¿Tenía que haberos traído crema?

Se nos ha pasado.

(RECUERDA) "¿Me vuelves a mentir?

-No te he mentido. -¿Qué te piensas?

¿Que yo soy imbécil? -No te he mentido.

-Sí, sí me has mentido. -¡No, no, no!

-Cállate. -No, no, por favor.

La policía lleva tiempo buscándote. ¡Por favor, para!"

-¿Estás bien?

Cariño, ¿pasa algo?

-Déjala que está en shock.

-Amor, tranquila. Soy yo.

Mírame.

Nacha, cuidado. No te acerques. No te oye.

Estamos en casa de unas amigas y está todo bien. No hay peligro.

(RECUERDA) -"Lo pagarás muy caro.

Eras mi princesa, ¿y qué recibí a cambio?

Me traicionaste".

-Ya pasó todo. No hay peligro.

-Déjala, Nacha, déjala.

-Escúchame, por favor.

-¡No me toques! -¡Rocío!

(LLORA) -Perdón.

No quería. No quería matarte, te lo juro.

-Tranquila, tranquila. -No quería hacerlo, te lo juro.

-Tranquila.

Está muerto, está muerto.

Mírame.

Eres inocente, ¿vale?

Tranquila.

-He intentado hablar con ella, pero se hace la dura y no habla.

Dijo que no se lo veía venir.

Espero que no afecte a su trabajo.

Toni. -Un segundo.

-Perdona, me gustaría hablar contigo.

-Ah. Pero ¿por algún tema oficial?

-No, es personal. Sobre Paula y tú.

Sé que estamos muy a gusto en la casa solas.

Quizá deberíamos pensar en alquilar la habitación.

Sí, tienes razón.

Y compartiríamos gastos que esto es una sangría.

-Quería hacerte una propuesta que creo que será beneficiosa para ti.

-Ah. -Verás.

Con motivo de la inauguración, tenemos unas ofertas

verdaderamente ventajosas y como vas a venir por aquí

para tu tratamiento,

¿has pensado en hacerte unos retoquitos?

-¿Por qué haces esto, Toni?

-¿Hacer el qué? -Hacerme la pelota.

-Creo que te machacas mucho

y que eres superexigente contigo misma y...

Eres buena policía y nunca te das una palmadita en la espalda.

-Vale ya, Toni.

No me lo creo.

Ya sé por qué lo haces.

-Antes de que se me olvide, esto es para ti.

-¿Qué es? -Tu alta en la SS.

-¿En serio?

-Sí, no sé por qué te sorprendes tanto.

-No es muy habitual dar de alta a la empleada de la limpieza.

-Yo soy una persona legal y me gusta tratar

bien a mis trabajadores y que trabajen con dignidad.

Así que eso es lo que hay.

-Está claro que Paolo sabe bien cómo invertir el dinero.

Si no el cliente este no estaría tan contento.

Mira la pasta que le dio de propina.

-Fíjate que estoy pensando en dejarle

otra parte de mis ahorros para que los invierta.

-Pero ¿qué dices?

Con el agobio que te entró cuando invertiste los 3000.

-Ya lo sé, pero que ahora...

confío mucho más en Paolo y que estoy viendo que el futuro

es la inversión.

-¿Alquiláis una habitación?

Sí, se nos ha quedado una libre.

¿Te interesa?

Bueno, podría ser. Es que vivo muy lejos de Distrito Sur.

Venir aquí cada día es un rollo.

-Empecé como camionero y ya ves.

Soy su mano derecha.

-Ya, se nota, se nota.

-Y una cosa te voy a decir.

Don Fernando es un gran hombre.

-Ah, ¿alquilas habitación?

Sí, en el piso con Espe.

Pues a mí me interesa.

¿No vives ya en un pisazo?

Sí, pero con mis padres. Es el problema.

Uf. Ya.

Ayer quedamos en que se te quitaría la idea de vengarte de Miralles.

No quiero que hagas ninguna locura, por favor.

-Sí.

Tranquilo.

-Nos guste o no, es...

lo mejor.

-¿Qué te pongo? ¿Lo de siempre? Sí.

Venga.

-Vas a pagar todo el daño que nos has hecho.

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Servir y proteger - Capítulo 633

07 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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