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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 632 - ver ahora
Transcripción completa

Es importante que no dejes

que ningún desconocido se te acerque.

-Buenas noches, princesa.

-Vete. -"Tranqui".

-Lárgate. Voy a llamar a la policía.

-"Tranqui", no me acercaré más. Me quedo donde estoy.

-Hace mucho calor aquí dentro, ¿no?

-¿Te acompaño? -No.

No, de verdad.

-¡Uy!

(Móvil)

¿Esta no es la "poli" que me detuvo?

La colombiana.

¿Por qué te está llamando?

¿Estás bien? ¿Qué te pasa? No lo coge.

Pero él tiene una orden de alejamiento.

-Se la saltó, Espe.

-¿Qué?

-Rocío insistió en que se merecía otra oportunidad

para poder cambiar como ella.

-Es normal que tengas sed, ¿sabes?

Es por la burundanga.

-Perdonad que me meta,

pero esa chica de la que habláis, Rocío,

¿no será una chica morena de media melena,

muy guapa y jovencita?

-Mira bien esta foto.

¿Te suena? Era ella? -Sí.

(ROCÍO) -Sé que he hecho las cosas fatal.

Quiero cambiar y voy a hacer lo que me digas.

Te lo juro, por favor.

-Por tu culpa fui directo a la cárcel.

No tienes ni idea de lo que he pasado allí.

¿Me estás diciendo que una misión tan clara y tan fácil

ha fracasado por vuestros piques personales?

Pero ¿qué clase de policías pretendéis ser?

¡Esto no es un juego!

Esto no puede volver a pasar.

-¿Estás rompiendo conmigo?

-Este es un barrio muy duro

y hay que estar al 100 % siempre.

¿Lo entiendes?

(VERÓNICA) -Con Toni, ¿qué tal?

Supongo que tendrás ganas de conocer a su gente,

a sus amigos.

-Mejor más adelante.

-Paty, que acabo de ver tu mensaje.

(DUDA)

¿Estás por ahí todavía o te has pirado a casa?

Yo estoy en comisaría, que me queda un rato aquí,

pero está muy tranquilo esto.

Si te quieres venir y hablamos...

(QUINTERO) -De todas esas cosas ya nos ocuparemos más adelante.

Ahora debemos resolver el problema con la limpieza,

que me trae por la calle de la amargura.

-No se preocupe. Buscaré a alguien de confianza.

-De acuerdo. Me gusta ver que poco a poco

le vas cogiendo el pulso al negocio.

-Llevo ya bastante tiempo sintiendo que estoy viviendo

por encima de mis posibilidades:

las cenas, este piso,

los planes que montas, es demasiado.

Y lo que más me da que pensar

es que tú lo asumas así,

o sea, que no te suponga ningún conflicto.

-Pero ¿qué tiene de malo?

Relájate y disfruta.

Si puede pagarlo...

-Paty tiene mucha suerte contigo

y muchas dudas con su novio para venir tan tarde aquí.

Espero que si algún día lo dejamos,

podamos llevarnos igual de bien.

-La geolocalización de su móvil lo sitúa

en la avenida Reina Victoria.

-Lo vas a pagar muy caro.

(Música de intriga)

(Música emocionante)

-Buenos días, Merinero. -Hola, Nacha.

Hombre, muchas gracias.

-No, no es para ti.

Es para la detenida de la uno. ¿Me abres la celda, por favor?

(MERINERO) -¿Estás segura? -Sí, claro.

-Muy bien.

Échese para atrás, por favor.

-Gracias. -De nada.

-Nacha.

Has tardado un montón.

-Lo siento, estaba redactando todas las diligencias

y quería que todo quedara bien claro sobre lo que ocurrió

y que no faltara ningún documento.

También quería agregar el historial delictivo de Gonzo.

-¿Y...

pone que ha sido todo un accidente? ¿Que soy inocente?

-Eso es.

Eso fue lo que redacté,

pero ya sabes que tu inocencia la tiene que declarar un juez.

-Un juez.

Ya...

Entonces, ¿sigo aquí detenida?

-De momento sí, pero...

Toma, anda.

(ROCÍO SUSPIRA) -Te he traído esto...

de la Parra. Es tu bizcocho preferido. Cómetelo.

(Música melancólica)

-¿Por qué me miras así?

-Porque me duele verte encerrada en este lugar.

No he hecho lo suficiente para protegerte.

-No, Nacha, no tienes la culpa de nada.

De hecho, creo que me estás ayudando demasiado.

-También te ayudo porque te lo mereces

y porque te quiero.

-¿Todavía me quieres aunque sea...

una tía chunga que se mete siempre en líos?

-No digas tonterías, anda.

Yo te quiero tal y como eres.

-Cómo la he cagado, ¿eh, amiga?

Tendría que haberte escuchado más.

(SUSPIRA) -Pues mira...

en eso sí que tienes razón.

-¿Me van a llevar a la cárcel?

-No lo sé.

Pero, por favor, come,

que hoy es un día muy largo y necesitas tener fuerzas.

Cómete eso, anda.

-Es que yo no quiero ir a la cárcel.

Me da pánico.

Me han contado historias horribles de allí

y el mismo Gonzo me dijo...

Me estuvo contando las vejaciones que le hicieron

y creo que si entró loco, salió todavía más loco.

(SUSPIRA)

Si estaba tan loco, ¿por qué quedaste con él?

Te dije que tenías que llamarme o avisar a la policía.

-Por favor, no me riñas.

-No te riño, pero no entiendo por qué te dejaste engatusar por él.

-Porque él siempre me engatusó.

Siempre.

Me dijo que tenía que devolverme una cadenita o una historia.

-¿Todo por una cadenita? -Me la regalaron mis padres

y, por lo visto, él me la quitó.

Y yo, como una tonta, caigo y voy allí.

(Música tranquila)

-Bueno.

-¿No tiene enfermera, doctor?

-Estará haciendo una cura, pero para tomarle tensión

creo que hasta ahí llego. -Claro que sí.

Me han hablado maravillas de usted. -¿Ah, sí?

¿Quién?, si puede saberse. -Bueno, en el barrio.

-Pregunté en la droguería por un buen médico

y me dijo que acudiera a usted. -Paquita.

¿Quién era su antiguo médico? No la he visto por aquí.

-No creo que lo conozca, porque era uno en Llanes.

-¡Ah, en Llanes, Asturias! ¡Qué maravilla!

-Sí que lo es.

-O sea que se ha mudado recientemente al barrio.

-Hace cuatro días.

He vivido los últimos años en Asturias y he vuelto.

-¿Ya vivía aquí?

-Sí, pero el barrio está muy cambiado.

-Claro que sí.

Bueno, ¿quién era su médico, entonces?

-Era... la doctora Páez.

Pero me dicen que se ha jubilado. -Sí, se jubiló hace mucho.

Pues un privilegio ser su médico, señora Morata.

-No, llámeme Lourdes, por favor. -Muy bien.

Le he visto la tensión un poco alta, nada más.

Procure pasear a diario,

beber mucha agua

y comer sin sal.

-Claro, lo haré.

-¿La veo aquí en tres meses?

-Por supuesto, he vuelto para quedarme.

Asturias está muy bien,

pero no se me había perdido nada allí.

-Ya, es que Distrito Sur tira mucho.

(RÍE) -Sí, bueno...

Eso y que perdí a mi marido hace tiempo...

y a mi hijo más recientemente, así que...

ya no hacía nada allí.

-Mi mujer y yo, cuando hablamos de jubilarnos,

pensamos siempre en Asturias. Nos encanta.

-Es que es maravilloso.

Pero yo ya no pintaba nada allí.

Y eso que me ha costado un montón tomar la decisión,

porque me he venido con una mano delante y otra detrás.

-O sea, que está buscando trabajo.

-Sí. -¿De qué?

-Pues, no sé, de limpiadora,

cuidando niños, ancianos, todo eso se me da bien.

En Asturias trabajaba en una casa rural.

Hacía de todo: las habitaciones, el salón, ayudaba en recepción,

en la cocina...

-¡Pagarían bien! (RÍEN)

-¡Qué más quisiera! Qué va, me daba para vivir.

Eso sí, el lugar es precioso.

Si quiere ir de viaje con su mujer, se lo recomiendo.

-No le diría yo que no, la verdad.

Le aconsejo que vaya al centro cívico.

Allí, en el tablón de anuncios, ponen ofertas de trabajo

de las que usted busca.

-Me voy ahora para allí.

-Los trabajadores sociales son muy majos.

Ya tiene encargada la receta en la tarjeta, ¿de acuerdo?

Pida en el mostrador cita para dentro de tres meses.

-Muy bien.

Muchísimas gracias, doctor. -De nada.

-No me he equivocado pidiéndole cita.

-Eso espero.

Encantado, me tiene para lo que necesite.

-Gracias. -Feliz vuelta al barrio.

(Música de intriga)

-Sé que es difícil, pero necesito que me cuentes otra vez

qué pasó en el "pub" y cómo llegasteis al hotel.

Quiero estar segura de que lo que redacté

es lo correcto.

-Nacha, lo que ya te he contado.

Estoy segura de que no llegué a ese hotel por voluntad propia.

Él me drogó.

Me lo dijo él mismo que me había echado burundanga.

Seguro que aprovechó cuando fui al baño para echarlo en la copa.

-¿Cuántas copas te tomaste? -Una.

Bueno, una... ni siquiera me la terminé.

(Música melancólica)

No logro recordar cómo salí de ese garito

ni cómo llegué al hotel.

Ya me desperté y estaba ahí

atada y amordazada en la cama.

-Yo no entiendo cómo no lo viste venir,

cómo no te diste cuenta de que iba a por ti.

-Yo qué sé, Nacha.

Yo qué sé.

Lo sentí sincero, tía.

Y pensé que la gente...

La gente cambia, ¿no?

Yo lo he hecho, he cambiado.

-Porque tú eres diferente.

Pero Gonzo era un maltratador de esos que no iba a cambiar nunca.

-Ya lo sé. -Y Espe te lo había dicho.

Estabas advertida.

(SUSPIRA) -Lo siento tanto...

Tendría que haberte escuchado.

No entiendo por qué tuvo...

que cruzarse por mi camino ese desgraciado.

-Porque esas cosas pasan.

Tú creías que estabas enamorada de él

y él sabía cómo manipularte.

Pero ya está.

Ya pasó.

-Nacha.

Estoy agotada.

Es que no puedo más.

Es como que siento...

que todos los esfuerzos que he hecho...

(LLORA) para intentar salir de la mala vida y todo esto...

no han servido para nada.

-No digas eso, por favor.

¿Vale?

Haré todo lo que esté en mi alcance para ayudarte.

Y voy a hablar con mi jefa para asignarte el mejor abogado.

Tranquila.

-Gracias.

Gracias, gracias, gracias.

Por confiar en mí

y por seguir aquí después de todo.

(BESA)

-Tiene razón, no debería haber quedado con su ex

ni tampoco haber roto la orden de alejamiento,

pero, al margen de todo eso, Rocío actuó en legítima defensa.

Todo eso está muy bien argumentado,

pero la última palabra la tiene un juez.

Ya lo sé. Por eso, ahí, como ves, lo he adjuntado todo:

el parte de lesiones de Rocío, el informe del forense...

Falta el informe de Científica. Ah, y también está

el informe delictivo de Gonzo.

Sí, ya veo que lo tienes todo muy controlado,

pero, aun así,

tú no vas a llevar el caso.

¿Cómo que no lo voy a llevar?

Pero si sabes que conozco de primera mano

todos los detalles de esta investigación.

(Música de intriga)

¿Por qué no me dejas?

¿De verdad, Nacha?

¿Hace falta que te lo explique?

Porque un fiscal un poco puntilloso

podría echar para atrás todo este atestado

solo con descubrir

que tienes una relación sentimental con la acusada.

(SUSPIRA)

Tampoco tiene por qué enterarse, ¿no?

Bueno, independientemente de esto, ¿quién llevará el caso?

Silvia. No tienes de qué preocuparte,

seguro que hará una investigación impecable.

Vale. ¿Y podrías, por favor, dejarme aportar lo que pueda en este caso?

Te prometo que no intervendré, pero yo puedo aportar cosas.

Está bien, pero solo como mera observadora, ¿vale?

A las órdenes de Silvia Orestes.

(Puerta)

¿Qué tienes, Silvia?

Disculpadme. He empezado las investigaciones preliminares

del caso de Rocío Casares

y quería comentarte dos hipótesis.

Dos hipótesis. A ver, ¿cuáles son?

¿Está en la investigación?

Solo como oyente, pero creo que puede aportar algo.

¿No estás demasiado involucrada?

Vale.

A ver, la primera y la más probable es que Rocío haya dicho la verdad,

que Gonzo intentara asesinarla

y que ella actuó en legítima defensa.

Efectivamente, eso fue lo que pasó.

¿Y la segunda, Orestes?

Que fuese un montaje, que quisiese deshacerse del maltratador

y, para eso, lo citase en el hotel.

¿Perdona?

Vamos a ver Silvia, que hay un informe del forense

con un parte de lesiones de Rocío.

Crees que Rocío se lesionó ella solita

porque le dio la gana, ¿no?

Calma, Nacha. No he dicho ni que Gonzo no sea un maltratador

ni que a Rocío no la hayan agredido.

Estoy investigando todas las posibilidades,

como hacemos siempre.

Además, faltan algunas declaraciones

y el informe de Científica.

Y todo eso va a venir muy bien

para confirmar la inocencia de Rocío, porque es inocente.

Eso es lo que esperamos todos, sí.

Solo estoy haciendo mi trabajo.

Además, para cerrar el caso,

necesito resolver algún interrogante.

¿Algún interrogante como cuál?

Como por qué vulneró la orden de alejamiento de su maltratador

y quedó con él sin avisar a la policía.

Pero ¿cómo te puedes plantear esa pregunta, Silvia?

Obviamente porque ese tipo era un manipulador.

Sabía perfectamente cómo utilizarla y ella era una presa fácil.

La hizo caer en sus redes, ¿no te das cuenta?

¿Aunque tú la tuvieras aleccionada para que no se acercase?

De verdad, no me puedo creer que estés diciendo estas cosas.

¿Te estás oyendo? Miralles, ¿la estás oyendo?

No te estoy oyendo a ti, Nacha Aguirre.

Como sigas en este plan, te vas a tu casa ahora mismo.

Está bien.

Perdona, ¿eh?

Yo...

reconozco que Rocío cometió ese error

de haber quedado con él. Eso es cierto.

Pero eso no la convierte en una asesina.

Y ella, obviamente, no planificó nada

para asesinar a nadie, os lo juro.

Que tú lo jures, no sirve de nada, Nacha.

Lo único que sirve es una investigación que lo demuestre,

¿está claro?

Silvia, por favor.

Primero iré al Moonlight y luego al hotel.

Vale, muy bien. Vámonos.

Nacha. ¿Qué?

La investigación la lleva Orestes.

Muy bien. Tú te pliegas a sus decisiones.

Sí, sí. ¿Vamos?

-Don Fernando limpiando.

Lo nunca visto.

-Menos guasa y menos cachondeíto, Eladio,

que sabes que a mí no se me caen los anillos

por hacer este tipo de cosas. Y no te rías tanto,

porque te he dejado para ti solito los baños.

A ver si así te empleas a fondo y te sigues riendo tanto.

-Sin problema, don Fernando.

En casa, más de una y de dos veces me toca a mí pasar el mocho.

Y como me deje algún churrete,

anda que tarda la parienta en decirme que repita.

-Y en tirarte también unas cuantas zapatillas a la cabeza.

¿Cómo llevamos la búsqueda de personal de limpieza?

-¡Uf!

He sembrado el barrio de anuncios:

en las tiendas, en el bar, en el centro cívico

y en alguna farola del barrio.

-¿Y no te ha llamado nadie todavía? -No.

-No lo entiendo, la verdad.

No puedo llegar a entenderlo. Con el paro que hay en este barrio,

no entiendo cómo la gente no se parte la cara

por un puesto de trabajo.

-No se desespere, don Fernando.

A mí me da el "púlpito"

de que vamos a encontrar pronto una buena candidata.

Y de mientras, ya limpio yo. Voy a por el cubo y el mocho.

-Esperemos que se te dé mejor que la coctelería,

porque si no vamos apañados, hijo.

¿Qué voy a hacer contigo?

Por Dios santo y la Virgen del Carmen.

-Buenas, Quintero, ¿qué tal?

-Hola, ¿qué tal? Buenos días.

Tenemos cerrado todavía, no estamos abiertos.

Sí, lo siento. Queríamos haceros unas preguntas.

Sí, ya me imaginaba que sería algo así.

A ver, ¿qué ha pasado ahora?

-¿Qué tal, Eladio? Justamente veníamos a preguntar

en relación a Rocío, la chica de la que nos hablaste ayer.

-¿Ya la encontrasteis?

-Sí, pero ocurrió algo que no tenía por qué haber pasado

y desafortunadamente hay una víctima mortal.

-¿La chica?

No, el hombre que estaba con ella.

¿Y dónde decís que lo habéis encontrado?

En un hotel.

Vamos, yo de esa parejita no sé mucho.

Lo que sé es lo que os conté ayer.

(A LA VEZ) -¿Parejita?

¿Eso lo dices porque se estaban besando,

tenían una actitud especialmente íntima?

A ver, dejadme pensar.

Besarse, no.

Y otra cosa, tampoco.

Pero vamos a ver, una chica y un chico por la noche,

tomando copas en un "pub",

yo he dado por hecho que habría tomate.

-¿Puedes limitarte a contestar sin hacer suposiciones?

Bien. Vale, Eladio, ¿lo de las copas...?

¿Cuántas copas se tomaron?

Muy preciso no puedo ser, ¿eh?

Yo los vi tomar una.

Y... A no ser que Felipe les hubiera puesto alguna otra.

-Felipe es el camarero nuevo que tenemos aquí.

-Yo creo que ella estaba bastante piripi.

Él la tenía que aguantar porque no se sostenía de pie.

Vamos, a lo mejor, ya venían cocidos de otro lado.

-Y erre con las suposiciones, Eladio.

-Vamos a ver, yo solo trato de ayudar.

Si me preguntan, pues contesto.

Lo mejor será que hablemos directamente con Felipe.

Pues hasta las 18:30-19:00 no suele venir,

pero si queréis puedo daros su número de teléfono.

Sí, sería perfecto, gracias. Estupendo.

-Y otra pregunta, Eladio. -Sí.

-¿De casualidad viste si en algún momento

la chica dejó la copa sola o...?

No sé, ¿el chico se quedó solo en algún momento?

-Vamos a ver... Creo que ella se fue a los baños

En algún momento sí que lo vi solo a él.

-Y en el tiempo que estuvo solo,

¿viste si hizo algo raro o le puso algo a la copa?

-No, eso no.

Si hubiera visto algo así, habría avisado a la muchacha.

-Toma, aquí tenéis su número de teléfono.

Eso sí, solo os pido una cosa, por favor:

cuando lo llaméis decidle que yo os he dado su número,

para que no se asuste el chaval.

Claro, gracias.

Eladio, tendrás que firmar una declaración.

Pásate por comisaría cuando puedas. A la hora de comer me paso.

Vale. ¿Nos vamos, Nacha?

Gracias a los dos. -A vosotras, gracias.

-¿Has visto lo que ha dicho Eladio? Rocío ni se tenía en pie,

o sea, ese tipo la drogó.

Antes de afirmar eso,

hay que esperar las analíticas de Científica.

¿Por qué tienes que esperar a eso?

¿Qué pasa, no la crees? ¿Tienes algo en contra?

No tengo nada en contra de ella,

pero no tengo tus prejuicios al no estar tan involucrada.

Ya.

Así que lo que vamos a hacer es llamar a Felipe,

pasarnos por el hotel

y esperar esas analíticas, ¿vale?

Pues estamos tardando.

Qué ganas tenía de tenerte otra vez aquí, compañero.

Yo también.

Bueno, ¿qué caso me has asignado?

He oído algo de un cadáver en un hotel.

Bueno, por eso no te preocupes

porque el caso lo llevan Nacha y Silvia.

Tú, tómatelo con calma.

Estoy reventado de tanta calma, necesito un poco de acción.

Por el momento deberás limitarte a trabajo administrativo.

Tienes que reiniciar tu ordenador, actualizar las claves, en fin...

Hacer las cosas con calma.

Por favor...

Claudia, no me hagas esto, necesito sentirme útil.

Pues si de verdad necesitas sentirte útil,

ocúpate de Nacha.

Creo que te necesita más que nunca.

Por qué, ¿qué ha pasado?

Porque el cadáver que ha aparecido en el hotel

es el ex de su actual pareja.

¿De Rocío? ¿La excarterista?

Efectivamente.

¿Y qué ha pasado?

Pues Gonzo había salido con la condicional,

se saltó la orden de alejamiento

y Rocío lo mató.

¿Qué ha pasado, cómo ha sido?

Le asestó una puñalada en el hotel al que él la había llevado drogada.

Hay muchos claroscuros en el caso,

pero todo apunta a que ha sido en legítima defensa.

Nacha tiene que estar destrozada.

Por eso te digo que te preocupes por ella.

Eso no tienes ni que pedirlo, Claudia.

(Puerta)

¡Hombre, Elías! Bienvenido.

¿Qué tal?

¿Qué misión te ha asignado la inspectora para tu regreso?

Una apasionante.

Tengo que ordenar mi mesa.

En tan alta estima me tiene.

No empieces a quejarte, Elías.

¿Quejarme, yo? ¿Por qué? Imposible.

Además, es un lujo poder departir con los mandos.

No te preocupes, seguro que mañana en el "briefing"

la inspectora jefe te da un caso acorde a tu talento.

Tome nota, inspectora.

Me voy a ordenar mi pupitre, comisario.

Genio y figura.

No sabes cuánto lo he echado de menos

y lo que me alegra tenerlo aquí de nuevo.

Sin él, esta comisaría no es lo mismo.

Y lo digo en todos los sentidos.

Vamos a lo que nos ocupa.

¿Qué ocurrió con la chica que tenemos en calabozos?

Ah, sí. Me han dicho que es novia de Nacha.

(Música melancólica)

Pues muchas gracias por tu sinceridad, Amelia,

y mucha suerte con todo en la vida.

-No sé para qué he venido.

(MURMURA) -Yo tampoco.

-Ya tenemos chica de la limpieza, ¿a que sí?

-¿Por qué das por hecho que la voy a contratar?

-Porque tiene un currículum que tira de espaldas.

-Pues la verdad es que sí, la verdad es que...

(RESOPLA) tiene buen currículum.

Vamos, por lo que dice aquí, parece que es

la mejor limpiadora de bares y discotecas

que hay en toda España y parte de Europa.

-Sí, es un gran fichaje.

-Sí, sí... Sí que lo es, sí...

Lo que pasa es que hay algo que me suena a extraño aquí, ¿sabes?

Porque...

me resulta raro que haya podido trabajar

en tantos locales tan importantes

en tantas ciudades a la vez en tan poco espacio de tiempo.

Es un poco extraño.

-Debe ser una máquina. -Sí, eso pensaba yo, sí.

Tiene que ser una máquina trabajando, sí.

-Bueno, igual que usted...

Igual que yo tengo un currículum impresionante

como camionero o usted como empresario,

pues ella debe ser especialista en lo suyo.

-Ajá... -Sí, sí.

-O será una gran mentirosa,

porque este currículum que tengo aquí delante

es más falso que un billete de 30 euros.

-¿Cómo lo sabe? ¿Acaso ha hablado con sus antiguos jefes o qué?

-No, no lo he hecho. Ni me ha hecho falta.

-Vamos a ver, ¿sospecha de ella sin pruebas?

Usted como policía no tiene futuro, ¿eh?

No, desde luego ser policía no es lo mío,

pero a ver si me puedes responder a esto, listillo:

¿Cómo es posible que esta mujer haya podido estar

trabajando en el Pasapou hasta el 2005

si esa discoteca cerró cuatro o cinco años antes?

-Pues no sé, será un error.

Habrá bailado algún número, son cosas que pasan.

¿Alguna otra sospecha de algo?

-No, especialmente no.

Hay algo que me ha llamado un poco la atención:

de apellido se llama Doñate.

Como tú.

Mucha casualidad, ¿no?

-Hay muchos Doñate en España. -¡Uf!

-¿O sospecha de mí de algo?

-¿Sospechar yo de ti?

No, hombre, por Dios santo y la Virgen del Carmen.

No se me ocurriría.

Yo afirmo que me has intentado hacer otra vez la trece catorce, Eladio.

Si querías que contratara a tu prima,

¿por qué no has venido de frente?

-¿Mi prima? ¿De dónde se saca eso?

-Eladio, por favor, que me lo ha dicho ella misma.

Me ha dicho que has sido tú quien la ha obligado a venir.

Ella no quiere trabajar de limpiadora,

sino de dependienta en una tienda de ropa.

¿Cómo le ponemos ahora al niño?

-Ya hablaré con ella. -Sí, habla con ella.

Pero solo te pido una cosa: No vuelvas a engañarme otra vez.

-Lo siento don Fernando, de verdad.

No volverá a ocurrir. -Eso espero, Eladio,

porque me están entrando ganas de ir por el barrio

a ver si has colocado los carteles diciendo que buscamos limpiadora.

-Se lo juro que los he colgado. -No jures tanto.

-Buenos días. ¿El señor Quintero?

-Sí, soy yo. ¿Usted es...?

-Vengo por un anuncio que he visto

en el tablón de anuncios del centro cívico.

-¿Lo ve como sí los he colgado? -Cállate, Eladio.

-¿Ya tienen limpiadora?

-No, todavía no tenemos limpiadora,

pero ¿tienes experiencia?

-¿En limpiar? Toda la que quiera.

-¿Y su nombre es...? Para dirigirme. -Lourdes Morata.

-¿Lourdes Morata qué más?

-Castro.

(ALIVIADO) -Castro. Bien. Lourdes Morata Castro.

Estupendo. ¿Has traído tu currículum?

-No, no traigo, pero si quiere, le pueden dar referencias sobre mí

en un hotel rural en el que he trabajado en Llanes

y en otros establecimientos en Asturias.

-¿Has estado trabajado en Asturias?

-Sí, muchos años.

Y también en dos restaurantes como cocinera, camarera,

he cuidado niños, ancianos...

-Vaya, veo que tienes mucha experiencia,

que ya tienes cayo en este tipo de cosas.

-Más de la que yo quisiera, no le voy a mentir.

Llevo trabajando desde los 16 años.

Vamos, soy una curranta, una mujer de barrio.

-Mira, en eso nos parecemos mucho.

-¿Le doy el teléfono de mis jefes? -No, no es necesario.

Lo único que quiero es que me dejes tu número de teléfono.

Apúntalo aquí mismo, si no te importa.

Me comprometo contigo a que esta tarde

o mañana por la mañana te llamaré para decirte lo que sea.

-Muy bien, muchas gracias.

-De nada, gracias a ti por venir.

-Adiós. -Adiós.

-Adiós. -Adiós.

Yo no me fiaría, ¿eh?

Esa mujer puede estar mintiendo.

-¿Mintiendo? ¿Eso crees?

Aquí el único que ha mentido con la historia de tu prima

has sido tú.

Esa mujer es una superviviente y una luchadora.

Es el tipo de persona que quiero trabajando para mí,

porque me inspira confianza, ¿queda claro?

-Sí. O sea que la va a contratar.

-Pues sí. Si no sale otra opción mejor, la contrataré.

¿Tienes algún problema? -No, no.

-Pues entonces...

Y a seguir con lo tuyo.

(RESOPLA)

Nacha. ¿Qué hago aquí?

-Tranquila, solo te han traído aquí para que hables con tu abogada.

-¿Cómo que abogada? ¿Qué abogada?

¿Me has conseguido una abogada?

Pero si no tengo ni un duro.

-No te preocupes por eso. Ella te conoce a ti

y tú a ella y te quiere ayudar.

-Pero si no tengo a nadie en mi entorno que sea abogada.

-Verónica Figueras, la abogada del centro cívico.

-Ah, sí, Verónica. Vale.

Pues muy bien, ¿no?

-Ya la he puesto al corriente del caso

y esperemos que todo salga genial.

-Ay, gracias, Nacha.

Me estás apoyando muchísimo.

-Es lo normal, ¿no?

Te quiero y me importas.

-¿Me puedes abrazar?

-Me muero de ganas,

pero tenemos que guardar las formas

porque si no, me apartarán de la investigación.

-Vale.

(VERÓNICA) -Hola.

He llegado lo antes posible.

¿Qué tal, Rocío?

-Pues, Verónica, estoy jodida.

Estoy bastante jodida, la verdad.

Menos mal que está Nacha apoyándome.

-Vamos a sentarnos

y le cuentas a Verónica lo que le tengas que decir

para que tengas plena confianza en ella.

-Bueno, Rocío,

todo lo que me cuentes va a quedar entre nosotras aquí, ¿vale?

-Nacha, ¿qué novedades hay?

-Estuvimos hablando con los testigos del hotel,

los empleados,

y nos confirman que Rocío, cuando entró al hotel,

estaba en un estado muy zombi

y parecía que estuviera drogada, efectivamente.

-Vale, ¿se le han realizado exámenes toxicológicos?

-Sí, pero dieron negativo.

-Lo único que dio positivo fue una pequeña tasa de alcohol.

-Pero si Gonzo la drogó, algo tiene que salir reflejado, ¿no?

-Pero depende qué sustancia química hayan usado,

hay algunas que no dejan rastro en sangre.

Si utilizó la burundanga, por ejemplo, es lógico.

-Ya. En ese caso pediremos también analíticas capilares.

-Fue eso, chicas.

Os prometo que Gonzo me dijo que había usado burundanga.

Creo que aprovechó cuando fui al baño

para meterla en mi copa.

-Eso puede ser cierto.

Con la inspectora Orestes fuimos a interrogar en el "pub"

y el empleado dijo que cuando sirvió las copas,

Rocío se fue al baño.

Y cuando se marcharon,

Rocío salió muy tambaleante

y no se podía tener en pie por sí sola.

-Vale. Esto nos va a ayudar en la defensa.

¿Algo más, Nacha?

-Ángela, la inspectora responsable de la UIT,

analizó los móviles de los dos, el de Gonzo y el de Rocío.

Y se ve claramente en los mensajes que era Gonzo

quien insistía a Rocío para quedar.

Además, reservó la habitación desde su móvil.

-Eso también lo dije en la declaración.

-También está el informe de Científica.

Los de Científica encontraron las cuerdas

con las que Rocío estuvo atada,

el pañuelo con el que la tuvo amordazada

y un pasaporte falso.

Se ve que Gonzo estaba planificando ir al extranjero.

-Habéis armado una hipótesis muy favorable a Rocío.

-Sí, está todo muy a favor de ella, pero...

de todas formas, me preocupa el juez que le pueda tocar.

Ya sabes que según quién sea, ella puede tener las de perder.

-Eso dependerá de si la defiendo bien.

Confía en mí.

-Claro, Verónica. No dudaba de tu profesionalidad.

-No, no lo has hecho.

Lo único que quiero

es que le transmitas confianza a Rocío.

¿Puedes dejarnos solas, por favor?

-Sí, claro.

(Música melancólica)

-¿Por qué no quieres que se quede?

-Porque, aunque es tu novia, también es policía

y un policía nunca traiciona sus principios.

Tampoco quiero ponerla en un compromiso.

Quiero que te sientas libre para contármelo todo,

incluso lo que no le contarías a tu novia.

-Pero es que a ella no le he ocultado nada.

-Lo sé, pero quiero que sepas que yo soy tu abogada

y a mí me lo puedes contar todo,

incluso lo que pueda incriminarte.

-Es que no tengo nada que ocultar. Tengo muy claro lo que pasó.

Él intentó matarme y yo me defendí.

-Sí. Y hay razones para que el juez lo considere así.

-Entonces, ¿crees que puede dejarme libre?

-Creo que podemos ser optimistas.

Pero vamos a repasarlo todo

y no vamos a dejar ningún cabo suelto.

-¡Eh, chaval!

¿Qué haces cotilleando las redes de Paty?

-¿No te han dicho que no se miran los móviles de los demás?

-Es que te he visto tan absorto,

que he creído que era algo importantísimo.

-Eres muy cotilla tú, ¿eh?

-A mí me da igual lo que hagas, pero me parece raro

que estés investigando las redes de Paty

cuando sales con la sobrina del comisario.

-Eso es cosa mía, no tuya.

-Ya, ya.

María me ha contado que está viviendo con un italiano

que es un crac de las finanzas.

Le hizo ganar un dinerillo.

-Qué bien informado estás.

-Como he estado tanto tiempo fuera del barrio,

mi chica me ha informado de cómo van las cosas.

-¿Y qué, te has incorporado a tope?

-Bueno, sí, de pleno derecho,

pero Miralles me tiene en Administración hasta nueva orden.

-Bueno, seguro que te cae algún caso tocho.

-No sé, creo que confía ahora más en los jóvenes.

-Qué va, cómo va a confiar más en los jóvenes.

Para Miralles, donde esté Elías Guevara,

que se quiten los demás.

-Oye, que al final no me has contestado a la pregunta.

-¿Qué pregunta?

-Que qué haces fisgando en las redes de Paty

cuando tienes ahora novia.

-No tengo novia, Elías.

Tengo una chica con la que me estoy conociendo,

sin más. Me cae bien y ya está.

-La verdad es que muy ilusionado no se te ve,

pero la chica es mona, es la sobrina del comisario.

No estarás con ella para ganar puntos, ¿no?

-No, no estoy con ella por eso, no me va ese rollo

-Ya lo sé, te conozco.

Entonces, ¿qué te pasa con Paty?

¿Por qué tanto interés?

(RESOPLA)

-No lo sé, no paro de comerme la cabeza con ella.

Ayer vino aquí, estuvimos hablando, me contó cosas...

-¿Qué cosas?

-Cosas del Paolo este, del italiano.

-¿Qué pasa con ese tipo?

Por lo que sé es un empresario, es un tipo muy guapo,

millonario, tiene una moto, un ático con jacuzzi...

Es un partidazo.

-Precisamente eso es lo que le ralla.

Esa vida no le va, entonces tiene dudas.

-Pues como todos.

Tú también tienes dudas sobre Paula, ¿no?

(TONI SUSPIRA)

También tengo dudas sobre Paula, sí.

Lo que me pasa con ella

es que, como estamos obligados a estar juntos todo el día,

tampoco tenemos tiempo a echarnos de menos.

-¿Quieres que te dé un consejo?

No deberías crear falsas expectativas

si no tienes el entusiasmo necesario para empezar una relación.

Me voy a ver a Nacha que ha pasado unos días muy malos con lo de Rocío.

-Una cosa, Elías. -Dime.

-¿Te puedo pedir un favor?

-Pedírmelo puedes, pero ¿de qué se trata?

-De Paula.

Como acabas de llegar, aún no tienes binomio ni misión.

¿Podrías pedirle a Miralles que te la asigne?

-¿Yo con Paula Bremón? Ni loco.

-Eres el más veterano de la comisaría,

contigo va a aprender más que con nadie.

-Pero ¿cómo me pides esto? ¿No conoces la cadena de mando?

Si te han puesto al cargo de una agente en prácticas,

tienes que estar con ella y dejar tus emociones aparte.

¿Si fuera tu madre, tu hermana, te negarías?

-Bastante he tenido con mi padre como binomio mientras no estabas.

-¿Cómo lo llevaste?

-A la fuerza ahorcan.

-Pues ahora lo mismo, apechuga.

Y hazme caso, habla con ella y dile que aún tienes a Paty en la cabeza.

-Si yo creo que se lo huele ya. -Más a mi favor.

(Música melancólica)

Habla con ella e intenta salir del lío en que te estás metiendo.

Bueno.

Agente.

Venga, dale.

-Bueno, vamos para los juzgados.

Esto puede acabar tarde,

pero yo ya he anulado algunos compromisos que tenía.

-Te lo agradezco un montón, Verónica.

¿Qué tal, cómo has visto a Rocío? ¿Ha ido bien la charla?

-Sí, no sufras.

Creo que es un caso clarísimo de legítima defensa.

La única pega que nos pueden poner

es si hubo una reacción desproporcionada.

-Bueno, desproporcionada...

Recuérdele al juez que el cuchillo era de Gonzo

y que la amenazó con rajarle la cara.

-Sí. Y que antes la había drogado, secuestrado y golpeado,

lo tengo clarísimo.

Además están los antecedentes de agresión por parte de Gonzo.

-Todo eso suma.

¿Y has podido hablar con las inspectora Orestes?

Es la responsable de la investigación.

-Sí, ha reconocido que no hay argumentos para sostener

que ella planificara asesinarlo.

-Menos mal, ya era hora.

Bueno, a ver si traen a Rocío y nos vamos directas a los juzgados.

-Ah, pero ¿tú vienes con nosotras? -Por supuesto, sí.

-La inspectora Miralles me dijo que la custodiaría otro agente.

-No. Yo también estoy asignada en este caso.

-Bueno, yo no tengo ningún inconveniente, pero...

Mira, por ahí viene tu jefa.

¿Qué tal, Nacha? ¿Qué pasa?

Le estoy diciendo a Verónica que a ver si traen a Rocío

y las acompaño a los juzgados.

Negativo, no vas a ir.

No eres estrictamente imprescindible en la custodia

y lo único que conseguirás es enfadarte si algo sale mal.

Miralles, por favor, ¿cómo...? No. Te quedas.

Miralles... Es una orden.

(Música de intriga)

Muy bien, inspectora.

Aquí la tienes.

¿Vendrás conmigo?

-No me dejan.

Pero ven, que te abrazo.

-¿No decías que no podías abrazarme?

-Me importa un pimiento.

Tranquila, ¿vale?

Todo va a ir bien.

Te quiero.

Venga, Nacha, tenemos a un juez esperando.

Rocío, no podemos esperar.

-Vale.

Adiós.

(NACHA) -Tranquila.

-Ey, "compi".

-Todo esto es una mierda, Elías.

¿Y si se va a la cárcel y todo esto sale mal?

No sé qué va a pasar.

-Bueno, no seas tan ceniza como yo, ¿no?

Por lo que me contaste ayer, todo está a favor de Rocío.

-No soy ceniza, pero soy realista.

Me molesta sobremanera que cada vez que intento ayudarla,

aparece una pata y me lo frena todo.

-Si lo dices por Miralles, eres un poco injusta.

Ella ha sido siempre muy comprensiva,

lo que pasa es que estás muy afectada y no sabes verlo.

-Porque me siento impotente.

Aunque sé que Rocío es fuerte, en estos momentos me necesita.

-Ya, pero tú has hecho todo lo posible, ¿vale?

Así que no te sientas culpable.

Dentro de unos días, estaréis juntas de nuevo.

-No lo sé, Elías. A veces creo que tengo mala suerte en el amor.

¿Crees que es normal, después de lo que he tardado

en encontrar a alguien con quien tengo esta conexión,

esta complicidad y a quien quiero tanto,

que nos tenga que pasar esto?

-El amor a veces... duele

y nos pone las cosas difíciles.

Ahora es cuando tienes que mostrar tu fuerza.

-Ya, pero es que...

me parece injusto todo lo que le está pasando a Rocío.

-Y lo es, sí.

Venga, dale un abrazo a tu cenizo favorito.

-Ay, menos mal que ya estás aquí.

¿Te he dicho que te he echado de menos?

-Si, pero dímelo más veces,

que me gusta que me regalen los oídos.

-Buenas noches, señor Quintero. -Buenas noches.

Pasa. Discúlpame por hacerte venir a estas horas.

Siéntate, por favor. -Gracias.

-Te decía que me disculparas por hacerte venir a estas horas,

pero bueno, seré breve.

-Vale, no pasa nada por las horas.

-No te preocupes, iré al grano.

Verás...

me gustaría contratarte.

-¡Ay! -Si tú aceptas el puesto, claro.

-Claro. -En principio, podríamos empezar

por un mes de prueba y, si todo va bien

y no hay ningún problema por tu parte o la nuestra,

después me gustaría hacerte un contrato indefinido.

¿Qué te parece?

-Tienes que dejarlo todo como los chorros del oro.

Un "pub" necesita limpieza a fondo cada día.

-Por supuesto, claro.

-Bueno, y los baños, que acaban todas las noches

hechos una porquería.

-Ya lo has visto esta mañana cuando viniste:

él es Eladio, el encargado del Moonlight

y mi hombre de confianza.

-Hola. -Su mano derecha.

-Él te irá diciendo todo lo que tienes que hacer.

Recuerdo, de todas formas,

que el que tiene siempre la última palabra

siempre soy yo.

Si tienes alguna sugerencia o cualquier problema,

vienes y me lo dices directamente.

-Muy bien. ¿Y cuál sería el horario?

-¿Por qué? ¿Tienes otro trabajo?

-Ah, no. Solo lo preguntaba por organizarme, nada más.

-A mí me da un poco igual, la verdad.

Con tal de que el negocio esté listo y limpio

a la hora de la apertura, organízate como mejor te venga.

-Que limpie cuando cerremos. -Vamos, Eladio, no seas apretado.

No vas a hacer que una persona venga a trabajar de madrugada.

Con que venga por la mañana ya va bien.

-No se preocupen, me adapto a cualquier horario.

No tengo compromisos familiares.

-Pero ¿no tienes compromisos familiares

porque no tienes familia o qué?

-Bueno, soy viuda

y me adapto a cualquier hora.

Es lo bueno de estar sola: vas a tu aire.

(RÍE) -Sí, está claro.

Puedes ir a tu aire.

En fin, si no te espera nadie ahora mismo en casa,

podemos tomarnos algo para celebrarlo.

¿Qué te apetece? (RÍE) -No sé.

¿Una cervecita? -Estupendo.

¡Felipe!

¿Puedes venir?

-Sí, señor. -Ponnos un par de cervecitas.

Tú, si quieres tomar algo, también. Eladio, ¿tú?

-Yo voy a buscarlo y me cojo un refresco.

(QUINTERO) -Muy bien. -Oído.

(QUINTERO) -No te acerques mucho al alcohol.

Así que...

me has dicho que has vivido una buena temporada en Asturias.

-Sí, pero soy de aquí, de Distrito Sur.

-¿Cómo? ¿De Distrito Sur?

Yo también, he nacido y me he criado en estas calles, en este barrio.

Qué extraño que no nos hayamos cruzado nunca.

-Sí, sí que nos hemos cruzado.

Yo ya lo tenía muy visto.

-Ah, ¿sí?

-Usted siempre ha sido el gran empresario del transporte.

(QUINTERO RÍE)

Sí, bueno... Eso ya es historia.

Desgraciadamente mi empresa se fue a pique

y, como hay que seguir tirando hacia delante,

no tuve más remedio que coger esto para poder sobrevivir.

-Aquí tenéis las dos cervezas.

-Muy bien, Felipe, muchas gracias. Mira, te presento a Lourdes,

que será la nueva encargada de limpieza.

-Encantado. -Igualmente.

(QUINTERO) -Oye,

¿cómo fue eso de que terminaste yéndote de Distrito Sur a Asturias?

¿Qué pasó?

-Bueno, fue en un momento

en el que mi familia y yo necesitábamos cambiar de aires,

estar más tranquilos, porque en el barrio

mucha tranquilidad no hay.

-Sí, en eso tienes razón.

Distrito Sur no es que sea un barrio tranquilo.

-En Asturias las aglomeraciones que hay son de vacas

y algunas veces, en temporada alta, los turistas.

-Y si vivías tan a gusto en Asturias,

no entiendo por qué quieres complicarte la vida aquí.

-Eladio, Eladio, Eladio.

Creo que ese comentario está un poco fuera de lugar, ¿no crees?

Estamos aquí para brindar con Lourdes

porque es una nueva incorporación.

Se incorpora a la familia del Moonlight,

así que vamos a llevarnos bien.

-Nunca había visto que se brindara

por la incorporación de una mujer de la limpieza.

-Yo tampoco había visto a nadie meter la pata tantas veces

en tan poco tiempo, Eladio.

A ver si os queda clara una cosa. Tú ya sabes cómo soy trabajando:

me gusta que los trabajadores se sientan como en casa,

que formen parte de la familia,

así que lo que quiero es que nos llevemos todos bien,

¿de acuerdo?

¿Sí? -Por mi parte, por supuesto que sí.

(QUINTERO) -Estupendo.

(NACHA) -No entiendo por qué no me han dicho nada.

-Sabes que a veces se producen retrasos

cuando un detenido pasa a disposición judicial.

-Sí, cuando los mandan a la cárcel.

-Mujer, te hubiera dicho algo Verónica, ¿no?

-¿Y si no se ha atrevido?

Quizá es eso, porque esta tarde ella lo veía muy fácil,

pero yo sé cómo va el cuento en las vistas previas

y que toque prisión provisional es como una lotería.

-Ya te digo que como este juez la mande a la trena,

con el historial de maltratos de Gonzo

se montará una buena.

Les daremos de comer

a los tertulianos y a los periódicos.

-Como si eso le importara mucho a los jueces.

-Yo no entiendo mucho, pero estoy totalmente con Elías.

Con el historial de ese hombre, sale en los papeles.

Y la primera yo, que empapelo el bar entero.

-¿Lo ves, Nacha? -Sí.

-Mira, aquí la tienes ya.

-¡Amor!

¿Cómo estás?

-Bien, bien. Estoy bien.

Tranquila. (NACHA SUSPIRA)

¿Por qué no me habéis mandado un mensaje?

-Porque te iba a escribir yo, pero me he quedado sin batería.

Así que he pensado que sería mejor venir a buscarte yo misma.

-Guapísima, dime qué quieres tomar, que te invito.

-Un vasito de agua, gracias.

Tengo la boca superseca,

me han hecho una cantidad de preguntas...

Al final el juez me ha dejado en libertad con cargos.

Verónica se lo ha currado mucho.

Ha sido clave cómo ha explicado las cosas

para el juez.

-Te ha tocado un hueso en toda regla, ¿no?

-Ya te digo.

La han machacado directamente.

Pero Verónica me ha defendido con uñas y dientes.

-Es que es muy buena.

Esa mujer está haciendo una labor en el centro cívico...

-Pues nada, Rocío, ahora a enfrentarte a ese juicio

y a volver a la libertad.

-Sí, Verónica lo ve muy positivo, pero yo no lo tengo tan claro.

-Pues yo creo en Verónica y creo que todo va a ir bien.

Así que, no sé, ¿te apetece que vayamos a cenar esta noche?

-No, amor. Lo siento.

-Claro, estás cansada.

¿Prefieres que nos vayamos a casa?

-Es que me voy a ir a trabajar.

Estoy cerca y mi turno empieza en media hora.

Yo creo que llego.

Así que...

-Pero ¿cómo que te vas a trabajar? ¿Estás loca?

¿Después de lo que has pasado?

¿No pediste el justificante en los juzgados?

-No. No tengo los papeles, Nacha.

Los tiene Verónica. -No pasa nada,

la llamo, paso a buscarlos y así los entregas...

-Que no, amor. Escúchame una cosa.

Iré a trabajar, es lo mejor que puedo hacer.

Mi jefa sabe todo lo que ocurrió anoche

y creo que si voy será mejor, porque así...

estará segura de que soy de fiar.

-¿Estás segura?

No quiero ser pesada, pero creo que lo importante...

-Amor, no lo seas.

¿Vale?

Voy a currar, me esperas en casa y nos vemos luego allí.

-Vale. -Venga.

-Te quiero. -Hasta luego, morena.

-Chao.

-Hasta luego, guapa.

(NACHA SUSPIRA)

No lo sé, que alguien me lo explique.

¿De dónde saca tanta energía para irse a limpiar oficinas?

-Después de una experiencia traumática,

cada persona reacciona de una manera.

-Eso es así. Aparte, tú no te comas la cabeza.

Vete a casa, espérala y ya está.

Lo importante es que está en libertad.

-Pues sí, María, tienes razón.

-Pues venga, Nacha, tú a descansar, ¿vale?

-Vale. -Hasta mañana.

-Gracias.

Voy a llamar a Miralles para contárselo.

Gracias, María. -Adiós, guapa.

Me alegro mucho, Nacha, por Rocío y por ti, claro.

¿Estáis juntas ya?

Pues ya lo celebraréis mañana.

Mira, por mí mejor, ¿eh?

Yo te quiero al 100 % y concentrada.

Que no, no hay nada que perdonar.

Venga.

Hasta mañana.

Es la primera vez que contestas a una llamada de trabajo

y cuelgas sonriendo.

Era Nacha. Está muy feliz

porque el juez ha dejado en libertad con cargos a Rocío.

¿Su novia? Sí.

Es una relación peculiar.

Lo digo porque Rocío tiene un pasado delictivo.

Pero ya sabes tú...

El amor no entiende de convenciones.

No. Nacha se merece lo mejor. Es muy maja.

Nunca ha tenido buena suerte con el amor.

Eso es verdad. A ver qué tal le va ahora con Rocío.

Yo me he quedado con ganas de algo. No hemos tomado postre.

¿Tomamos un yogur o algo? Voy a por uno.

¿Y Elías se ha reincorporado ya al trabajo?

(RÍE) Sí.

Hoy mismo.

No veas cómo ha vuelto, con qué ganas.

¿Le has asignado ya algún caso? Todavía no.

Le he puesto a hacer tareas administrativas, pero...

mañana tengo que sacarlo a la calle,

si no, me va a estar comiendo la oreja

y me va a volver loca. Está que se sube por las paredes.

No quiero imaginarme

si no lo hubieran dado como apto los psicólogos.

No está hecho para la jubilación. Ni yo tampoco.

Y tú.

Oye, ¿tú te ves jubilado ya o qué?

Tanto como jubilado todavía no, pero me ha dado por pensar

qué haríamos cuando nos retiremos.

Pues, no sé, ¿por qué te ha dado por pensar eso?

Me ha venido Lourdes, una nueva paciente.

Era una antigua vecina del barrio.

Venía de Asturias. Me dijo que ahí se está muy tranquilo.

Sí, es verdad.

Tú y yo hemos fantaseado con retirarnos en Asturias.

O la Costa Brava o Verona.

Pues mira, lo de Verona no es mala idea,

porque a Olga no vamos a poder traerla de vuelta.

Por cierto, me ha dicho que hagamos una videoconferencia

cuando nos venga bien.

Pues ahora nos viene de maravilla. ¿Sí?

(Música tranquila)

A ver...

(VERÓNICA) Está buenísima. Gracias, cariño, por encargarte.

Con tanto lío, como para pensar en la cena.

¿Y qué lío es ese?

¿Qué ha pasado? ¿Algún indigente?

No, es una chica que va por el centro cívico.

(PAULA) -Rocío, ¿verdad? -Sí.

Me han dicho que habías cogido su defensa.

¿Qué tal ha ido? -Bien.

El juez ha aceptado que actuó en legítima defensa

y la ha dejado en libertad con cargos.

¿Y qué ha hecho?

Matar a su exnovio.

Vaya.

Cariño, no te lo tomes a mal, pero...

¿no te da cosa tratar con gente así?

¿Con qué gente?

El ex de la chica era un maltratador que se saltó la orden de alejamiento

y la había secuestrado para asesinarla.

(RÍE) Pues por eso mismo lo digo.

Cielo, no termino de ver claro

que te relaciones con gente tan conflictiva.

Los abogados, por definición, estamos para resolver conflictos.

¿Acaso un banquero que se forra a costa de preferentes

no es conflictivo?

(Timbre)

¿Quién es a esta hora?

Igual es Toni.

(NERVIOSA) -¿Puedes abrir tú, mamá?

-Sí.

-¡Nacha! -Verónica, ¿qué tal?

¿Cómo estás?

Buenas noches, perdón por interrumpir.

-Buenas noches, Nacha. ¿Qué hay?

No quiero molestar, pero solo quería venir a agradecerte

todo lo que has hecho por Rocío.

-No tienes que agradecerme nada, estaba haciendo mi trabajo.

-También quería pedirte disculpas

por mi actitud en la comisaría.

Perdí un poco los papeles,

supongo que estaba afectada por la situación.

Te pido perdón. -No te preocupes, lo entiendo.

Lo importante es que Rocío está libre.

-Sí, está libre, está más tranquila

y me ha dicho lo bien que lo has hecho.

Muchas gracias.

-Nacha, ¿quieres sentarte a cenar?

-No te preocupes, que estáis en un momento familiar.

Solo venía a agradecerle haber ayudado a Rocío.

-Sí, ya nos lo ha contado. Es una crack.

-Hija, que me sacarás los colores.

-Es verdad, tiene razón. Sí que lo eres.

Bueno, no quiero molestar más.

Muchas gracias. -A ti.

-Adiós, buenas noches. Adiós.

Es un detalle que haya venido personalmente a darte las gracias.

-La pobre lo pasó fatal.

Al final te convertirás en un referente en Distrito Sur.

-No digas tonterías. -Que sí.

Papá, tú no sabes lo que tenemos en casa.

Sí, sí lo sé.

Debería decirte más a menudo lo mucho que vales, cariño.

Muchas gracias a los dos.

En días como hoy sientes que pones

un poco de tu parte para hacer que la sociedad sea un poco mejor.

Y mientras, yo he hecho una rinoplastia, dos liposucciones

y un injerto de pelo.

Papá, tu trabajo también es importante.

Haces que la gente recupere la autoestima.

Ya, pero no es lo mismo. No compares.

Lo de tu madre sí tiene valor.

Basta ya, que voy a levitar.

¿Comemos postre?

-Venga, voy a por helado.

Portaos bien.

-Eh...

Paolo.

-"Buongiorno", Paolo.

-Es un compañero del banco,

es el responsable de control de riesgos.

Y teníamos una reunión, pero más tarde.

-Por lo visto es lo normal en su trabajo, ¿sabes?

Los clientes pagan y compran su tiempo y su esfuerzo,

aparte de la comisión oficial.

-Pues como lo pille Hacienda, le va a hacer un roto de los gordos.

-Ya, eso se lo he dicho yo.

Me ha prometido que nada de dinero en mano.

(EN ITALIANO) -Alberto, que sea la primera y la última vez

que vienes aquí sin avisar.

(PAULA) -¿Qué te parece el atestado? -Que está para enmarcar.

Como sigas así, tendré que ponerte buena nota.

-Aún queda mucho para eso.

¿Qué te parece si lo celebramos yendo a comer al "japo" que te dije?

-Venga. ¿Cuándo?

-Pues hoy. ¿Cuándo va a ser?

-¿Hoy...? ¿Ahora, a la hora de comer?

-Sí.

-Nosotros todos los jueves pizza, ¿te acuerdas?

-¿Qué pasa, que con tu novia nueva no comes pizzas baratas o qué?

-No te he contado nada porque no hay nada que contar.

Me he dado cuatro besos con ella.

-O sea, ¿que ahora te dedicas a darte cuatro besos

con la sobrina del comisario?

Como te gusta meterte en líos. -No es ningún lío.

Me cae bien y ya está, ¿quién te ha contado eso?

-Eh, calma, tranquilo, ¿eh?

-¿Estás celosa, o qué?

¿Debería?

-No. Paty está superbién con su italiano,

si eso te ralla.

-No, a mí eso no me preocupa.

Pero creo que a ti sí.

Paula ya es adulta y da igual lo que hagamos o digamos.

No vamos a poder evitar que sufra en la vida como todo el mundo.

¿Esta es la clínica de tu padre? -Sí.

-He estado curioseando el folleto

y he visto un tratamiento ahí que quizá pueda interesarme,

el de borrar cicatrices.

-Dile que vas de mi parte y te hará hueco rápido.

-Vale, lo haré. Muchas gracias.

Por favor, tutéame.

Necesito que estés cómoda en mi consulta

para que puedas decirme libremente qué necesitas.

Perfecto, muchas gracias.

-Uy, perdona. No sabía que estabas reunido.

No te preocupes, llegas justo a tiempo. Os presento.

Él es Andrés, mi socio. Ella es Lara.

¿Cómo estás? -Bien.

Es una compañera de Paula,

por eso la tratamos fuera del horario habitual.

(GRITA) ¿Mamá?

(GRITA) ¿Mamá?

Joder, no me lo puedo creer.

-Dile a tu madre que os esperan momentos muy duros

y que no podrás afrontarlos solo.

-Lo sé.

Ojalá mis hermanos estuvieran aquí conmigo.

-Ya.

-Mamá, creo que necesitas a alguien.

Alguien tiene que hacerte compañía cuando estoy en el taller.

Por favor.

Tienes que hablar con alguien, salir, no puedes aislarte.

-Eso te lo ha dicho el médico, ¿verdad?

(SUSPIRA)

-Ya veremos cómo se siente él cuando esté solo.

-¿Por qué dices eso?

-Porque pienso matar a Miralles aunque sea lo último que haga.

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Servir y proteger - Capítulo 632

06 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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