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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 631 - ver ahora
Transcripción completa

Llevo meses imaginando nuestro reencuentro...

y esta reacción me duele a mí más que a ti.

(ROCÍO) -He estado tanteando el entorno de Gonzo.

(NACHA) -Debiste llamarme antes de hacer nada.

(ROCÍO) -Vino a pedirme perdón, jugándose su condicional.

(NACHA) -Claro...

Ahí ves su acto heroico de saltarse la condicional,

yo soy policía y veo un delito.

-¿En qué andas metido? (DEFENDIÉNDOSE) -No, espera.

No ando metido en nada. Es el bonus que he ganado.

-¿Te crees que soy tonta?

Llevo tiempo sintiendo que estoy viviendo

por encima de mis posibilidades.

Las cenas, este piso, todos los planes que montas...

¡Es demasiado! Y lo que más me da que pensar

es que tú lo asumas así,

que no te suponga ningún conflicto.

No tenía esa imagen de ti.

-Mañana mismo voy a pedir a la empresa

que incluya todos los incentivos

y los bonos en nómina.

Así que nada más de dinero B. (GONZO) -"Rocío".

-¿Quién te ha dado mi número?

-"Es por la terapia. Me he encontrado una cosa tuya

y quería devolvértela".

(ROCÍO) -"A las nueve en el Moonlight".

-Gracias.

-Estoy un poco mareada. Hace mucho calor aquí dentro.

-¿Te acompaño? -No, no. De verdad, no.

-¡Ay!

¿Esa cara a qué viene?

¿No me la estarás jugando?

No me hagas creer que ha ido mal la prueba

y luego me dices que es una broma. ¿Qué ha pasado?

Haz caso, no está para bromas. -¿Qué queréis que os diga?

¡Pues la verdad, por Dios! ¿Cómo ha ido la prueba?

¡Está bien, lo he conseguido!

(GRITA DE ALEGRÍA)

(FELIZ) ¡Dios mío...! Pero... ¡te mato!

Imagino que no es fácil ser pareja de un policía.

Lo difícil en una pareja no es la profesión,

es confiar en el otro:

poderle contar a tu pareja todo, tus dudas, tus miedos...

-He pensado que podrías venir a casa

"y pedir algo de cena".

-Ángela, estoy en el centro cívico y me acaba de llegar una urgencia.

Te voy a tener que dejar.

-Voy a empezar a pensar que me estás evitando.

-Yo te llamo. Te lo prometo. Chao.

-¡Me traicionaste!

Por eso tuve que pincharte, y volveré a hacerlo

si intentas cualquier cosa.

Voy a hacer que todo el mundo sepa que eres una chota,

porque te lo voy a marcar en la cara.

-Te vas a ir a la cárcel de cabeza.

-No, porque llevo planeando esto desde que entré en la cárcel.

Esta vez no me van a pillar.

(RESPIRA DE FORMA AGITADA)

-Debí haberte denunciado.

-Sí...

pero no lo hiciste.

(Música emocionante)

(GIME A TRAVÉS DE LA MORDAZA)

-¿Qué? ¿Tienes sed?

Espera, que no te entiendo.

¿Cómo se pide?

-Por favor, dame agua.

(GIME DE PLACER)

-Es normal que tengas sed,

es por la burundanga.

Toma, anda. Venga.

-No, espera... Gonzo...

Yo sé que he hecho las cosas fatal.

Lo sé, pero quiero cambiar.

A partir de ahora voy a hacer todo lo que tú me digas.

¡Te lo juro, por favor!

Perdona.

-¿Perdonarte?

Por tu culpa fui directo a la cárcel.

-Tenía mucho miedo.

La última bronca que tuvimos

fue muy gorda, pensaba que no salía viva de ahí.

Entonces aparecieron las dos polis,

y me empezaron a hablar de la violencia de género

y yo pensé que era la única manera de salir de ahí.

La cagué.

Tienes que perdonarme, por favor.

Por favor.

-Eso te lo tendrías que haber pensado antes.

No tienes ni idea de lo que he pasado allí.

Me han insultado,

he recibido palizas...

...humillaciones.

En la cárcel pasan esas cosas.

-¿Y la terapia que has hecho?

(Golpe)

-¿Crees que soy un moñas de esos

que va contando sus mierdas a la peña? ¿Yo?

Si fui a la terapia, fue para conseguir la condicional.

¡Pero lo único que tenía en la cabeza

era cómo vengarme de ti!

Y mira tú por dónde,

ha llegado la hora.

(Llamada telefónica)

¿Sí?

No, no. Se ha equivocado.

Aquí no estamos haciendo ruido, estamos durmiendo.

Sí, es la habitación 133, pero ya le digo

que aquí no estamos haciendo ruido.

Muy bien,

buenas noches.

-¿Quién era?

-¡La pesada de recepción!

¡Que no se le ocurra llamar más, porque a mí no me grita una tía!

¡Ninguna!

-Gonzo, por favor, escúchame.

¡Voy a cambiar, te ayudaré! -He dicho que te calles.

(RESOPLA HARTO)

-El día iba bien, pero me han pedido un informe de Jefatura

y me han dado las tantas.

-¿Y tú, Silvia? ¿La has esperado?

Sí, he aprovechado para quitarme papeleo pendiente.

No me apetecía volver sola a casa.

Casi como yo:

he aprovechado y me he dejado el montón de papeleo en cero.

-Pero tu turno acabó hace rato, ¿no?

-Sí, pero Rocío tiene turno de noche

y le he dicho que la iría a buscar al trabajo.

Y todavía me queda un rato,

¿os animáis a tomar algo al Moonlight?

-¡Ah, pues sí, genial!

(RÍE) Por ver a Quintero detrás de una barra, vale la pena.

-Entonces no se hable más. ¿Vamos?

Yo me descuelgo del plan.

Si me habías dicho que querías tomar algo,

que no tenías sueño.

Ya, pero el Moonlight...

No, no me apetece.

Si quieres ir a otro sitio, vamos.

Pero si es por lo que tú y yo sabemos,

cuanto antes te enfrentes a eso...

¿A qué? Pues a tus recuerdos.

-Ay, piensa que de pronto Quintero le ha hecho un lavado de cara

y así no te trae tantos recuerdos.

Me han dicho que está igual que cuando lo llevaban Luis y Ricky,

y seguro que me van a venir recuerdos de Álvaro...

y hoy no tengo el cuerpo.

¡Venga, va! ¿Hace cuánto no nos tomamos algo juntas?

-¡Hace un montón! ¡Es verdad, venga!

Además, te prometo

que si te sientes mal o te da mal rollo,

yo me voy contigo a casa.

(ANIMANDO) ¡Unos cócteles!

-A ver qué camarero nos toca, el máquina o el patoso.

¿Qué pasa? ¿Son un dúo cómico? Algo así, más o menos.

¡Eh, Toni! ¿Qué tal? ¿Te queda mucho?

Una horita me queda. -Nosotras vamos a ir al Moonlight,

por si te animas.

-No. He tenido un día largo, me voy a quedar aquí.

-Pues no sabes lo que te pierdes. Salir con nosotras

es un cuadro.

(RÍEN) -Chao.

Paty, que acabo de ver tu mensaje.

(DUDA) ¿Estás por ahí todavía o te has pirado a casa?

Yo estoy en comisaría, que me queda un rato aquí,

pero está muy tranquilo. Si te quieres venir y hablamos...

Chao. Un besito.

(Risas animadas)

(VERÓNICA RÍE)

-Se os ve muy bien.

-Sí. Tu padre se lo está tomando muy en serio.

-Y tú estás poniendo de tu parte.

-Yo lo que he hecho es quitarme la armadura.

Reconozco que no me fiaba, pero esta vez le está durando.

¿Ya estabais hablando de mí?

Te estábamos poniendo verde.

Es broma, cariño. Pues, mira, estoy en racha.

He recibido felicitaciones en lo profesional.

¿No habéis leído las valoraciones de la clínica en las redes?

Sí. La puntuación es muy alta y tiene muy buenos comentarios.

¿A cuántos "influencers" habéis contratado?

No, solo a una.

Yo sabía que abrir la clínica en Distrito Sur era buena idea,

pero no pensé que tendría tanto éxito.

Tú y tus prejuicios.

¿Creías que a la gente de clase obrera no le gusta verse bien?

Cariño, a la clínica viene gente de toda "clase".

De toda clase, con un buen presupuesto, ¿no?

¿Qué quieres, que trabaje gratis, como tu madre?

No te piques, que era broma.

-Hasta en esto está avanzando.

Me ha prometido que vendrá al centro cívico

para conocer a mis defendidos.

Ya conocí a uno, pero no tuve muy buena impresión.

Dilo, te pareció un quinqui.

(RÍE)

¿Sabes quién era? Julián Conde.

-Ah.

-¿Sigues molesta porque lo defendí?

-No, ya te dije lo que tenía que decirte y no estoy cabreada.

-Pues no lo parece.

-Pero no es por esto, así que mejor dejarlo.

Perdón, es que...

Estoy de bajón por una cosa que ha pasado.

¿Y eso?

Que a Toni y a mí nos asignaron un caso

y metimos un poco la pata.

Tratamos de sacar información a alguien importante y...

Bueno, la cagamos.

-Tranquila, hay días mejores y peores.

En todas las profesiones.

Sí, tendré que acostumbrarme a asumir mis fallos.

-¿Y con Toni qué tal? ¿No ibais a ir a Carabanchel?

-Sí, un día de estos.

-Supongo que tendrás ganas de conocer a su gente,

a sus amigos.

-Bueno, mejor más adelante.

(Móvil)

-Dime, Miguel.

(TRISTE) ¡Vaya!

Estaba terminando de cenar, pero voy ahora mismo.

No, no me importa. Nos vemos allí.

Un indigente joven que conozco del centro cívico...

Lo han detenido con una acusación poco clara

y ellos piensan que no ha podido ser él.

¿Y por qué lo han detenido?

No lo sé,

pero me ha pedido si puedo ir a comisaría, y le he dicho que sí.

¿A estas horas? Imagino que habrá más abogados, ¿no?

No tengo ni idea,

pero no quiero que un inocente duerma en el calabozo.

Está bien. Te llevo.

No, ni hablar.

A saber cuánto tiempo nos tienen en comisaría.

Y tú mañana a primera hora tienes una intervención.

-Ya la llevo yo,

y cojo la bolsa del gimnasio, que se me ha olvidado en comisaría.

-Bueno, gracias.

Id con cuidado.

Hasta ahora.

-Gracias.

¡Toni!

¡Hola!

¿Cómo estás? -Bien, ¿tú?

-Bien también. -Vamos a mi mesa.

¿Quieres tomar algo? -No. Estoy bien.

Bueno, perdona por haberte llamado a estas horas.

-No te rayes. -Para compensar, te he traído cena.

-¡Oh, gracias!

No has tardado nada, ¿no?

-No, porque ahora me pilla aquí al lado.

-¿Y eso? ¿Te has mudado?

-Sí, pero temporalmente,

hasta que se terminen las obras.

Es que entre mi vecina sorda y los ruidos de las obras,

dormir en casa es misión imposible.

-Joder la ricachona, ¿no?

En vez de ponerse tapones, se muda de piso.

-Bueno, ha sido más bien cosa de Paolo.

De repente se presentó en el bar

y me dijo: "Toma, un piso. Sorpresa".

(RÍE PERPLEJA)

-Pues qué bien. -Sí, súper.

Tiene terraza, piscina en la azotea,

"jacuzzi" en el baño, aire acondicionado...

-Ya me he enterado de que es un pisazo. No me des envidia.

-Perdón. -Que es coña, hombre.

Pues me alegro. Si os lo podéis permitir...

-¿Tú crees que con mi sueldo me puedo permitir esto?

¡Ni de coña!

Y tengo que seguir pagando el piso anterior.

Así que este lo paga Paolo.

-Bueno, no sé, disfrútalo.

Piensa en el fiestón de inauguración y quita esa cara de funeral.

-Es que a mí estos lujos como que no me van.

-¿Qué tiene de malo? Relájate y disfruta.

Si él puede pagarlo...

(RESOPLA) Tío, es que...

Creo que me he precipitado al irme a vivir con él.

No sé. Lo del apartamento me ha pillado de sopetón.

No me esperaba esto para nada.

-Pero ¿qué problema hay?

-Da igual. Perdón, Toni,

no sé por qué estoy hablando esto contigo.

-Paty, Paty.

Está bien. ¿Qué problema hay?

(SUSPIRA)

-Que no le conozco tan bien como pensaba.

Y creo que ha ido muy rápido.

-Lo único que ha hecho es alquilar un pisazo de manera temporal.

No es para tanto.

-Es que no es solo eso, es todo: son los planes,

los sitios a los que me lleva,

los restaurantes, los hoteles, ¡un viaje en helicóptero!

Le falta meterme en un coche

y llevarme a Serrano a gastar pasta rollo "Pretty Woman".

Es que... -Bueno, uno que puede.

-Pero me hace sentir superincómoda.

Me hace pensar que mi relación con él es algo material,

algo artificial, ¿sabes?

-Él es "broker". Le hizo ganar a María una pasta.

-Sí.

-Tiene mucho dinero, pero se lo gana él, ¿no?

-Sí, yo qué sé.

¡Es que este mundo me pilla tan lejos!

-Anda que a mí...

¿Vamos a la sala de descanso y hablamos más tranquis?

-Pues sí, ¿no? Así...

Oye, Toni,

muchísimas gracias.

De verdad, necesitaba hablar esto con alguien.

Y gracias por ser tú.

Venga, vamos.

-¿Qué hay jefe?

-Aquí estamos.

Parece que está esto más animado que otros días.

-No nos podemos quejar.

-Muy bien. ¿Ha habido algún problema o incidencia?

-Ninguna, solo clientes contentos. -¡Fantástico!

¿Y Felipe?

-En el almacén.

-¿Todo bien con él? -Bien, jefe.

Parece de fiar.

Es correcto en el trato con los clientes

y se ve que tiene oficio.

-Por eso lo contraté.

-¡Por cierto!

Me he fijado en el último albarán que nos mandó el distribuidor

y está mal.

-¿Cómo que está mal?

-Nosotros no gastamos esta marca.

-Pues... tienes razón.

Encargué etiqueta roja y nos envían etiqueta negra.

La diferencia es considerable. Menos mal que lo has visto.

-La costumbre de revisarlo.

Igual que cuando controlaba las cargas y descargas.

Si no estás al quite,

intentan metértela a la mínima doblada.

-Sí, ya sabemos cómo son estas cosas.

Sabía que podía confiar en ti. Vamos a hacer una cosa.

Sin prisa: ve al almacén

y mira en el programa que tenemos de inventario,

a ver si he sido yo el que anotó mal el pedido.

Puede ser un fallo mío.

Si está mal, corrígelo. Y, si no,

llama y diles que tenemos un problema.

-No se preocupe, luego lo miro.

¿Quiere tomar algo?

-No, gracias. Ahora no.

-He estado pensando

que podríamos hacer algo para atraer más clientela.

-¿Que has estado pensando...?

¿Y qué se supone que has estado pensando?

-He pensado en sacarle provecho al billar.

Podríamos hacer un campeonato. Seguro que la gente se anima.

Y he pensado lo mismo para los dardos.

Porque, además de apostar,

la gente consume más.

Podríamos vender más copas

y así quedarnos un poquito de las apuestas.

-Verás... -Y las mesas están desaprovechadas.

Podemos montar unas timbas de mus por las tardes

y de póquer por las noches, después del cierre.

Seguro que Ud. conoce a esa gente

que le gusta apostar a las cartas.

¡Ahí se saca tajada, se lo digo yo!

-Pues sí que conozco gente, sí.

Pero, verás, Eladio,

para hacer esas cosas hace falta una licencia especial,

y nosotros la única que tenemos es de bar de copas.

Y así quiero que siga. Estoy contento con la clientela,

y no quiero cambiar.

-Yo era por rentabilizar los espacios.

Es que la mesa ocupa mucho

y encima la gente se apalanca durante horas.

-Bueno, la mesa de billar es un buen reclamo.

Pero de esas cosas nos ocuparemos más adelante.

Ahora resolvamos el problema con la limpieza,

que me trae por la calle de la amargura.

-¿No le gusta la señora que viene?

-Ya sabes que no mucho: hace lo que le da la gana,

y va y viene cuando quiere.

Además me acaba de decir que le ha salido otro trabajo

y no va a seguir viniendo.

-No se preocupe, buscaré a alguien de confianza.

-Me gusta ver que le vas cogiendo el pulso al negocio.

-¡Ahí vamos!

-Voy dentro a hablar con Felipe.

-¿Un cóctel para pasar el mal trago?

-Buenas noches.

¿Sabéis lo que vais a tomar?

(NACHA) -Yo sí, una "caipirinha".

Y, mientras os decidís, voy a llamar a Rocío,

que está a punto de salir.

-¿Qué te apetece? ¿Margarita? Venga.

(Móvil)

¿Y ese móvil?

No es el mío.

¿Esta no es la poli que me detuvo?

La colombiana.

Ella y el otro poli, el canitas.

Son los que me detuvieron.

¿Por qué te está llamando?

Pero ¿por qué te está llamando?

-Debe de saber que has salido del trullo.

-¿A estas horas te llama? -Sabe que voy de noches.

-¿Y cómo lo sabe? -¡Porque es poli!

Será mejor que me lo pases, si no quieres que sospeche.

-¿Que sospeche, de qué?

A ver...

Aquí hay muchas llamadas suyas.

Me estás mintiendo.

Tú también la llamas mucho.

¿Qué está pasando?

-Que estamos juntas.

(SE TRONCHA)

-¡No jodas!

¿Ahora te has vuelto bollera o qué?

-Sabes que no es la primera vez.

-Pero pensaba que te habías curado. -Pues va a ser que no.

(EXCLAMA PERPLEJO)

O sea, que no te vale con mandarme al talego,

¡te tienes que enrollar con la poli que me metió ahí dentro!

¿Esto qué es? ¿La venganza feminista?

¿O qué pasa...,

que acostándote con ella le estás pagando el favor?

Te voy a dejar la cara como un mapa.

A ver qué dice la panchita cuando te encuentre.

(Llaman a la puerta)

Calladita.

¿Quién es?

(HOMBRE) -Traigo un encargo.

(GRITA) -¡Ayuda! ¡Ayuda!

-¿Por qué has tardado tanto?

-Porque es un trabajo fino.

-No está mal. Parezco una persona respetable.

(GIME DE DOLOR)

-Está todo, incluido que olvides que has estado aquí.

(RESUELLA POR EL ESFUERZO)

-Chist.

A ver si la mona que te has echado por novia

es capaz de encontrarme.

Y a ti,

le va a costar reconocerte.

Va a dar miedo mirarte.

(FARFULLA) -¿Qué vas a hacer?

-Cállate. -No tienes dinero.

-Cállate, que va a ser peor...

No me das pena, por mucho que lo intentes...

(DICE COSAS ININTELIGIBLES) -¡Que te calles, coño!

¿Qué coño quieres? -Que te va a hacer falta la pasta.

Te has quedado tieso con el pasaporte.

Yo tengo información para dar un golpe.

Escúchame. -¿De qué hablas?

-Has dicho que no tenías un pavo. Yo tengo la solución.

Es un trabajo seguro cien por cien.

-¿Te crees que soy tonto?

¿A santo de qué tienes información?

¡Si encima estás enrollada con una poli!

-¡Por eso tengo más información que nunca!

-A ver.

-Es una banda de aluniceros,

han pegado palos a tiendas de telefonía y electrónica.

Tienen los móviles y la pasta metidos en un piso.

Más de 50.000 pavos.

El cabecilla se llama Lalo.

Tengo la dirección y horarios de vigilancia.

-Ya, claro que sí.

Como para fiarme de ti. -Gonzo, valoro mi cara.

No me la voy a jugar.

(PATY RÍE DIVERTIDA)

-No me hables del desahucio.

Cuando llego con una orden de desalojo y te veo a ti

encadenándote al portal...

Casi me da un yuyu, chaval.

Menos mal que gracias a la presión no hubo desahucio.

-¡Madre mía!

Es que esos días fueron intensitos, ¿eh?

-Fueron intensitos, sí. Yo pensé que lo dejábamos.

Te lo juro, lo pasé fatal.

-Al menos, la reconciliación estuvo bien, ¿no?

-Fue el día que hiciste un bizcocho, muy buena pinta.

-Y que le eché sal en vez de azúcar, ¿te acuerdas?

(RÍE) -¡La cara que pusiste tú!

-No, la cara que pusiste tú intentando disimular.

¡Cuando me quise dar cuenta, te habías comida la mitad!

-¡Me extrañaba, con lo bien que cocinas!

-Cariño, esa era Olga.

(TONI EXCLAMA)

Golpe bajo, ¿eh?

-¡Ay!

(Móvil)

¿A estas horas...?

Eh...

Hola, Paolo.

Sí, estoy bien. Estoy bien, tranquilo.

No podía dormir y me he bajado a comprar un helado,

que me han dado ganas de comer helado.

Pero ya voy para casa.

Tranquilo, sigue durmiendo, que es tarde. Ahora voy.

Un beso, chao.

(RESOPLA) Me tengo que ir.

Toni, muchísimas gracias por la charla. Me ha venido genial.

Espero no haberte quitado mucho tiempo.

-Qué dices, tonta.

Estoy aquí para lo que necesites.

-Si es que eres un amor, de verdad.

(LE BESA)

(PAULA CARRASPEA)

-¡Eh, Paula!

¿Qué haces aquí?

-Mi madre tenía que asistir a un detenido

y la he acompañado para coger esto.

Venía a tomarme algo, pero si molesto...

-No, si yo me voy ya, que es supertarde.

Que eso, que muchas gracias, Toni.

-De nada.

Hasta luego. -Adiós.

Te toca.

(RESOPLA)

Eh, eh. ¿Estás bien? ¿Qué pasa?

Que Rocío no me lo coge.

-Estará trabajando.

-No, en teoría ella ha terminado ya su turno,

y si se hubiera quedado más tiempo me lo habría dicho.

Eso es que lo tiene en silencio.

No, pactamos que lo llevaría con el modo silencio desactivado.

-¿Cómo?

-Que siempre llevaría el móvil encima

y con el volumen activado. ¿Y eso?

A ver, no os penséis lo que no es...

Es que ayer Gonzo salió bajo libertad condicional.

-¿Cómo? ¿Gonzo, su ex?

(ASIENTE)

Gonzo es el ex de Rocío.

La apuñaló cuando supo que colaboraba con la policía.

El que la obligaba a robar las carteras.

Ese. No lo coge.

-Pero él tiene una orden de alejamiento.

-Se la saltó, Espe.

(PREOCUPADA) -¿Qué?

-Ayer se presentó en el centro cívico

supuestamente para pedirle perdón.

-¿Se salta la orden y no denunciáis?

¡Nacha, por favor!

-Vale, no me des un sermón. Yo sé que hicimos mal,

pero es que Rocío me convenció de que no lo hiciera. No quiso.

-¿Y tú?

-Me dejé convencer, porque ella lo vio muy sincero...

que estaba arrepentido y había ido a pedirle perdón,

y merecía otra oportunidad.

-Sabes que los maltratadores son mentirosos de libro.

-Me dejé caer, me convenció.

Me dijo que veía sinceridad en sus ojos,

que estaba muy arrepentido.

Además, preguntó a sus familiares y amigos,

y le dijeron que quería cambiar, que era otro,

que estaba buscando curros, tenía entrevistas...

Él puede haber manipulado a su entorno.

Sí, me lo imagino, y traté de que ella lo entendiera,

pero Rocío insistió en que merecía una oportunidad para cambiar.

-¿Le pasa algo a la diana? No, todo está bien.

Y estás preocupada porque no te coge el teléfono.

-Sí, Espe, porque tengo miedo

de que haya vuelto a embaucarla

y a convencerla para quedar con él.

-Perdonad que me meta donde no me llaman.

Esa chica de la que habláis,

¿no será una chica morena, de media melena,

muy guapa... jovencita?

-Sí. ¿La has visto por aquí?

-No, no la conozco. Pero ha estado una chica esta noche,

y el chico la llamaba Rocío.

-¿Iba con un chico? -Sí.

Se han tomado algo y la chica se ha encontrado mal

y él la ha acompañado a la salida.

-Mira bien esta foto.

¿Te suena? ¿Era ella? -Sí, es ella.

-¿Y el chico cómo era?

-No era muy alto, pero era fornido.

Más mayor que ella.

Creo que tenía los ojos claros.

-Es él. Espe, sabes que es Gonzo.

-Hay que actuar cuanto antes.

-¿Quién está de turno en la UIT?

Necesito saber quién está

para que me ayuden a localizar el móvil de Rocío.

Si Gonzo ha contactado con ella,

tenéis que chequear la bandeja de entrada: llamadas, mensajes...

Nosotras llamaremos a su trabajo.

Vale. Cualquier cosa, llamadme.

-Y vamos a pasar por el centro cívico,

a ver si Miguel la ha visto.

(Música de suspense)

-Son muchos cambios en poco tiempo. Está hecha un lío.

-Te lo pregunto solo por si hay algún problema policial.

-Ah, no, para nada.

Lo del novio, nada más.

No sé si la he aconsejado bien.

-Si su novio se gana la vida tan bien como dices...

-Bueno, pero la entiendo.

-Paty tiene mucha suerte contigo,

y muchas dudas con su novio para venir tan tarde.

-No, si me avisó antes, pero no miré el móvil.

Y como tenía un rato por delante, le dije que se pasara.

Lo mínimo que puedo hacer por una amiga, ¿no?

-Sí, tienes razón.

Espero que, si algún día lo dejamos, podamos llevarnos así de bien.

-Claro, por supuesto.

Ah, todo tranquilo entre los Cremallera y los Blue Nicotine.

-Me alegro, menos mal.

-A ver si se relajan las cosas y no hay ajuste de cuentas.

-Ha pasado lo peor. ¿Quieres tomar algo caliente?

-Vale. -Siéntate. Ahora te lo pongo.

¡Verónica! ¿Qué haces aquí a estas horas?

¡Emilio!

Miguel me avisó por si podía asistir a un detenido.

Un chaval que están intentando sacar de las calles.

¿Y tú?

Un marrón de última hora.

Una videoconferencia con comisarios de otras provincias.

Pues vaya horitas.

He aprovechado que tengo a los niños con los suegros

y me he puesto al día con unos temas. Ya me iba.

¿Vosotros os vais ya?

Bueno, sí, la verdad es que

Raúl no es la persona que buscabais.

¿Por qué le habíamos traído?

Alguien le identificó como el autor de un robo.

Pero a esa hora estaba un chico con él repartiendo comida...

Ha tenido suerte. Ya te digo.

-Verónica, nos vamos ya. -Vale, te veo mañana.

Suerte. -Gracias por todo.

-Chao. ¿Te acompaño a casa?

Gracias, pero tengo chófer particular.

No me digas que ha venido mi hermano.

No, es Paula. Aunque tu hermano se ha ofrecido.

Parece que las cosas en casa van mucho mejor.

¿Desde cuándo habláis tanto?

Ha venido a agradecerme

que solucionara el tema de su tarjeta de crédito.

Reconozco que, desde ese asunto, estamos mucho mejor.

¿Cómo se ha tomado tu regreso a la abogacía?

Bastante bien,

porque se ha dado cuenta de que me hace muy feliz.

La verdad es que se te nota.

Bueno, yo ya estoy.

Nos vamos todos entonces. Vamos.

¿Entonces conoces o no al notas de la banda esa?

-Ya te he dicho que a Lolo lo conozco de oídas.

-¿Cómo has dicho?

-Lo que has oído, no lo conozco personalmente...

-No, eso no. ¿Cómo has dicho que se llama?

-Lolo. -¿Lolo?

Antes has dicho que se llamaba Lalo.

-Bueno, lo habrás entendido mal.

-Lo he entendido perfectamente, has dicho "Lalo".

(RESOPLA ENFADADO)

¿Otra vez me vuelves a mentir? -No te he mentido.

-¿Te piensas que soy imbécil? -No te he mentido, lo juro.

-Sí, sí me has mentido. -No, no...

-Cállate. -No, por favor.

-¡Cállate! -Llevan tiempo buscándolo.

¡No, por favor! ¡Para! -Cállate la boca.

(ROCÍO INTENTA GRITAR) -¡Cállate!

La mierda esta está floja.

(Música de tensión)

-Sí, eso es. Perfecto.

Sí.

Sí, espero.

Parece que hay cama.

Igual tenemos suerte.

Sí, Raúl Pérez.

Perfecto, vamos para allá.

Has tenido suerte, duermes a cubierto.

Tienes cama en el albergue que gestiona la parroquia.

(Música de tensión)

-Miguel, te he llamado. ¿Has visto a Rocío?

-¿En serio, me has llamado? Sí, he visto a Rocío.

Esta tarde. Me dijo que tenía turno de noche.

-Eso lo sabemos. ¿No la has vuelto a ver?

-No. ¿Pasa algo?

(ESPE DUDA)

-Raúl, espérame abajo.

-Pues... es urgente que la localicemos.

Su exnovio ha salido con la condicional

y le puede haber hecho algo.

-¿El tipo que la apuñaló? El mismo.

Pero tiene una orden de alejamiento.

-Pero no le ha impedido presentarse aquí

para convencerla de que estaba arrepentido.

-¿Aquí? ¿Y por qué nadie me ha contado eso?

Nosotras nos hemos enterado ahora. Ella no quería que se supiese,

quería darle la oportunidad de reinsertarse en la sociedad.

-¿Estáis seguras de que está con él? -Nacha no la localiza.

Tenía que haber salido de trabajar, y ha estado en el Moonlight.

El camarero la ha visto con alguien

y la descripción es igual a su ex.

Han salido juntos de allí.

Y estáis rastreando el teléfono.

-Sí. Está Nacha en ello.

También hemos hablado con su jefa

para saber si había acudido a su turno,

y no ha ido a trabajar ni saben nada de ella.

-Yo no sé qué más puedo contaros.

Pero estoy disponible cien por cien para lo que necesitéis.

Simplemente, si recuerdas un nombre o un lugar

relacionado con su etapa con Gonzo, por favor, cuéntanoslo.

No sabría decir, porque no tengo una relación cercana con Rocío,

pero si me acuerdo de algo, os aviso.

-Bien. Nos vamos a comisaría.

-Yo voy a dejar a Raúl al albergue,

pero estoy disponible.

-No te preocupes, tú sigue a lo tuyo.

-¡Tenedme al tanto, por favor!

-La geolocalización del móvil indica que está en avenida Reina Victoria.

Entre el número 8 y 12.

No sé, Espe, no se ve exactamente.

Hay un montón de viviendas y hay un hotel.

Sí, lo más probable es que esté en el hotel.

Muy bien. Nos vemos ahora, voy para allá.

Compañera, muchas gracias. Si encuentras algún movimiento,

llámame o mándame un mensaje.

(Sirena lejana)

(AMABLE) -Hola.

He ido a comprar helado.

Es de pistacho, tu favorito.

-Aclárame una cosa, ¿esto lo haces a menudo?

-¿Ir a comprar helado?

-No. Levantarte de la cama,

salir de casa en medio de la noche...

Me asusté al ver que no estabas en casa.

-Ya... Jo, es que te vi ahí,

tan dormidito y tan mono, que no quería despertarte.

Perdona, te tendría que haber escrito una nota.

"Piace?"

-"Buono". -"Buono"?

-¿Sabes que tener ganas de helado en mitad de la noche

es típico de las embarazadas?

-¡No, no, no, no! Tranquilo, no es el caso.

-Oye,

he pensado en lo que ha pasado esta tarde,

y te siento muy lejos.

¿Me equivoco?

(MUSITA) -No.

-Ya te he dicho que voy a pedir al banco

que incluya los bonos en nómina.

Así que nada más de dinero B.

Tú me crees, ¿sí?

-Sí. -¡Paty!, ¿qué tengo que hacer?

-Paolo, no lo sé. Supongo que nada.

Ya nos hemos gastado un montón de dinero

durante todo este tiempo y...

Da igual. -¿Por qué te preocupa tanto?

-¿Qué por qué? La casa,

los viajes en helicóptero, el hotel carísimo,

las cenas... todo.

Me siento fatal sabiendo de dónde viene ese dinero.

Te tengo que explicar una cosa.

Esto no es una amenaza, porque no es una amenaza, ¿vale?

Yo hace un tiempo salí con un chico,

que, bueno, hacía cosas ilegales.

Y, a pesar de que tuvimos una relación intensa

y de que le quería muchísimo,

yo jamás pude aceptar la forma que tenía de ganarse la vida.

Jamás.

-A nosotros esto no nos va a pasar.

Lo nuestro va a funcionar.

Y yo quiero demostrarte que soy distinto

de las personas para las que trabajo

y que estoy más cerca de tu mundo de lo que crees.

Y que... -Amor, amor: da igual.

No quiero que te rayes ahora.

-Es que tú eres importante para mí. Solo quiero...

que te sientas bien.

Y por eso he tomado una decisión.

Voy a deshacerme de ese dinero.

-¿Qué vas, a regalarlo?

-Sí.

-¿Qué dices?

-Donarlo. ¿Por qué no?

-¿Lo estás diciendo en serio? -Sí.

Yo, por ejemplo, como italiano, me siento muy incómodo

con el trato que da mi país a los refugiados

que llegan por el Mediterráneo huyendo de la guerra.

Podemos donar ese dinero a una ONG

para ayudar a esta gente.

-No tenía ni idea de que te interesaran estos temas.

-Yo también he descubierto cosas de ti hoy.

Pero todo esto forma parte de las relaciones,

y ya está.

-Sí, tienes toda la razón.

Aún nos quedan muchas cosas por descubrir el uno del otro.

-Bueno, ¿cómo ves esto de donar el dinero?

-Me parece perfecto.

-Pues ya está. Tenemos que elegir una ONG.

¿Tú qué dices?

-Todo tuyo, elígela tú.

Ahora tengo la cabeza que no me da para más.

Me voy a acostar, ¿vale?

-¿El helado?

-El helado...

Mételo en el congelador, ¿no?

Me voy a la cama.

(GIME CANSADA)

-Lo vas a pagar caro.

-No te acerques.

(GONZO) -"¡Te voy a matar!

¡Te juro que te mato!".

(Golpes)

(RESPIRAN DE FORMA ENTRECORTADA)

-¿Estás bien?

¿Estás bien, cariño?

-Iba a matarme.

-Tranquila.

Sí. Mire, soy la oficial Nacha Aguirre.

(LLORA) -Soy compañera de Distrito Sur.

Necesito servicios sanitarios.

Avenida Reina Victoria, n. 10.

Tengo un homicidio y una persona herida.

También necesito que envíen a Científica, Homicidios,

y la comisión judicial.

Espero. Está bien.

Gracias.

(SOLLOZA)

(SUSURRA) -Tranquila, ven.

-Me quería matar, Nacha.

-Tranquila, ya estás bien.

Por lo menos, ya pasó todo y estás a salvo.

-¿Nos podemos ir a casa? Estoy muy cansada.

-No. Tenemos que esperar a que te vea un médico.

¿Por qué quedaste con él en el Moonlight?

-Por favor, vámonos.

Me quiero limpiar y quiero quitarme esto, por favor.

-No podemos. No puedes hacer eso.

Te tiene que ver un médico.

Mientras tanto, cuéntame qué pasó en el Moonlight.

-Que me engañó, que tenías tú razón.

¡Que he sido una tonta y toda esta mierda es culpa mía!

-Chist, no digas eso.

Aquí el único culpable es él. -Ya.

Ya, pero ahora está muerto.

Y lo he matado yo, Nacha.

¿Me vais a detener?

-¿Estáis bien?

-Hola, chicas...

Sí. Rocío está bien.

Pero no le vendría mal salir de aquí un poco.

Espe, ¿te importaría quedarte con ella un momento?

Tenéis que esperar a la ambulancia. ¿Has avisado a Científica?

Sí. ¿Te importaría ocuparte de todo?

Me gustaría acompañar a Rocío al hospital,

y después a la comisaría. Supongo que...

le tocará pasar la noche en los calabozos.

Sería lo habitual.

¿Has llegado a tiempo de ver qué ha ocurrido?

Parece legítima defensa, pero no le he tomado declaración.

Ya has visto que está muy nerviosa.

Tú acompáñala en todo momento.

Yo me encargo de Científica, el forense y la judicial.

Todo esto no tendría que haber pasado.

Rocío no tendría que haber pasado por esto.

Bueno, pero ya está.

Lo importante es que está viva.

Tienes razón.

¿Cómo la encuentras?

-Bastante bien, dadas las circunstancias.

Es consciente de todo lo que ha hecho

e intuye lo que le va a pasar.

Me ha preguntado que quién la iba a detener.

-¿Nos podemos ir ya?

-La ambulancia ya está por llegar,

y, en cuanto te vea el médico...

-Estoy bien.

-Pero también tenemos que ir a la comisaría,

y es probable que pases la noche allí. Quiero que lo sepas.

-¿Me vas a detener?

(NACHA SUSPIRA)

No me pongas las esposas, por favor.

(Música dramática)

-No me hagas esto, necesito sentirme útil.

Pues, si necesitas sentirte útil,

ocúpate de Nacha. Te necesita más que nunca.

¿Qué ha pasado?

Gonzo salió con la condicional, se saltó la orden de alejamiento

y Rocío lo ha matado.

Me parece injusto lo que le está pasando a Rocío.

-Y lo es.

Venga, dale un abrazo a tu cenizo favorito.

-¡Menos mal que ya estás aquí!

¿Te he dicho que te he echado de menos?

-Sí, pero dímelo más veces, que me gusta.

-Tendría que haberte escuchado.

-Haré todo lo que pueda para ayudarte.

Y voy a hablar con mi jefa para asignarte el mejor abogado.

Tú no vas a llevar el caso.

¿Cómo?

Pero si sabes que yo conozco de primera mano

todos los detalles de la investigación.

¿Por qué no me dejas?

Porque un fiscal un poco puntilloso

podría echar atrás todo este atestado

solo con descubrir que tienes una relación con la acusada.

Yo soy tu abogada y a mí me lo puedes contar todo,

incluso lo que pueda incriminarte.

-Es que no tengo nada que ocultar,

tengo claro lo que pasó.

Él intentó matarme y yo me defendí.

Cariño, no te lo tomes a mal:

¿no te da cosa tratar con gente así?

El ex de esa pobre chica era un maltratador

que se saltó la orden y la secuestró para asesinarla.

Pues por eso mismo lo digo.

Me han hablado maravillas de usted.

-¿Quién?, si puede saberse. -En el barrio.

Pregunté en la droguería y una señora le recomendó a usted.

-O sea, que se ha mudado recientemente.

-Hace cuatro días. He estado en Asturias y he vuelto.

-¿Ya vivía aquí? -Sí, pero el barrio ha cambiado.

-Con la de paro que hay,

no entiendo cómo no se parten la cara por un puesto de trabajo.

-No se desespere, don Fernando.

A mí me da el "púlpito" que vamos a encontrar pronto

una buena candidata. -¿Te puedo pedir un favor?

-Dime.

-Como acabas de llegar y no tienes binomio,

pídele a Miralles que te la asigne.

-¿Yo con Paula Bremón? ¡Ni loco, vamos!

-Tú eres el más veterano, contigo aprendería mucho.

-Si te han puesto a cargo de una agente en prácticas,

tienes que estar con ella. Hazme caso, habla con ella

y dile que aún piensas en Paty.

-Si yo creo que se lo huele. -Pues más a mi favor.

-¿Puedes dejarnos solas, por favor?

-¿Por qué no quieres que Nacha se quede?

-Porque, aunque es tu novia, es policía,

y un policía no traiciona sus principios.

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Servir y proteger - Capítulo 631

05 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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