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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 630 - ver ahora
Transcripción completa

La mano.

Cierra los ojos.

Ya está.

-¿Qué es esto?

-Son las llaves de nuestro nuevo apartamento.

"Mia cara, benvenuta" a nuestro nuevo hogar del amor.

-¿No podemos buscar algo que podamos permitirnos los dos?

-¿Y cuánto tiempo nos llevará?

¿Cuántas noches más vamos a estar sin dormir?

Piensa que es algo temporal.

Dos meses, tres meses...

Y ya está, que un poco de lujo nunca ha hecho daño a nadie.

-Julián, mi defendido, está en vías de reinserción.

-Julián se cruzó en nuestro camino durante la investigación

sobre dos bandas que se estaban disputando el territorio

para vender droga, y gracias a ti, mamá,

hemos perdido a un testimonio muy importante.

-¡Pero bueno, qué haces aquí ya!

Tu reincorporación definitiva debe esperar

a que un terapeuta del cuerpo dé su visto bueno.

¿A santo de qué, si están los informes de los médicos

de la clínica francesa?

Sabes que hay que seguir un protocolo.

Si no superas las pruebas, Elías,

tendrás que jubilarte.

(NACHA) Gonzo salió hoy.

-¿Que está en la calle?

-Ahora vamos a tomar unas precauciones.

Es muy importante que no dejes que un desconocido se te acerque.

-Buenas noches, princesa. -Vete.

Lárgate, voy a llamar a la policía ahora mismo.

-Tranqui, no me voy a acercar más, lo prometo.

Te juro que no te voy a hacer daño, he cambiado.

¿No quieres saber si he encontrado curro o dónde vivo?

-No quiero saber nada más de ti.

Tengo un caso para vosotros.

Tatiana López, novia de la cabecilla de Los Cremallera.

Es una de las bandas implicadas en la reyerta de ayer.

Están preparando una venganza.

¿Y si me visto como ella y me lleno de bisutería?

Quizá así me pueda ganar su confianza.

-Vale, nos disfrazamos, pero me dejas hablar a mí.

¿Me estás queriendo decir

que una misión tan clara y tan fácil

ha fracasado por vuestros piques personales?

Pero ¿qué clase de policías pretendéis ser?

¡Que esto no es un juego!

¡Que hoy mismo podrían prenderle fuego a una persona

y vosotros habéis arruinado la única pista fiable

para poder evitarlo!

No puede volver a pasar.

Deberíamos tomarnos lo nuestro con más calma.

-¿Estás rompiendo conmigo?

-Tu objetivo es jurar el cargo y el mío es cumplir

con las misiones sin liarla, y no comerme broncas cada día.

Este es un barrio muy duro

y hay que estar al 100 % todo el rato, ¿entiendes?

-Oye, Ángela, estoy bastante liado en el centro cívico esta tarde

"y tengo que organizar unas jornadas para el desempleo"...

(DECEPCIONADA) -Ah, bueno, pues no sé...

Si quieres, podemos dejar el cine para otro día.

-Claro, claro. Hablamos, sí. Descansa.

(Música emocionante)

-Y lo que te estaba contando, que no sé cuántos metros tiene,

pero tiene dos baños, tiene una piscina en la azotea...

-No me lo cuentes, enséñame fotos. Habrás hecho.

-Sí he hecho, tengo un "book".

-Venga. -Mira.

A ver...

Mira.

(IMPRESIONADA) -Bueno, bueno, qué maravilla.

¿Qué es esto?

-Eso es un climatizador.

Sí, sí, sí, tenemos aire acondicionado.

-¡Qué cocina!

Nena, parece de los programas de la tele.

Qué barbaridad. -¿A que sí?

Por cierto, estamos empezando a preparar la cena de inauguración.

Ya te avisaré. (MARÍA ASIENTE)

-Sin preocuparnos por molestar a los vecinos

porque está insonorizado.

-Ni por que los vecinos os molesten. Ha estado muy fino Paolo.

Menudo pastizal le habrá costado eso.

-Tampoco lo ha comprado, solo lo ha alquilado tres meses,

hasta que se acaben las obras. -Que sí, que sí.

Pero alquilar una casa así debe costar un pastizal.

Me parece muy bien, tiene dinero para dar y tomar.

-Imagino que lo normal en esta profesión.

No sé, no hace nada malo, yo no lo veo mal...

-Escúchame, yo no te estoy diciendo eso.

Me parece fenomenal que tenga mucho dinero,

que se lo gaste como quiera, sobre todo, contigo.

-¿Que no? ¿Cómo que eso no es acoso?

Gonzo lo primero que hizo al salir de la cárcel

y poner un pie en la calle fue ir a por ti al centro cívico.

-Nacha, que no me acosó.

No sé cómo explicártelo. ¿Podemos cambiar de tema ya?

(NACHA SUSPIRA CANSADA)

-Chicas, ¿qué os pongo? -Hola, María.

-Yo voy a tomar un desayuno de tostada con tomate y zumo.

-Muy bien. -Y yo un café con leche.

-Gracias, María.

Vamos a ver cómo te lo explico.

Nacha, no...

No se puso violento.

Yo era la primera que estaba cagada de que viniera a por mí, pero...

Ayer no hubo nada de eso. De pronto era como si...

No sé, sentí como...

si quisiera pedirme perdón.

-Yo estoy flipando. ¿Eso lo ves inofensivo?

-La realidad es que no me hizo nada.

-Mi amor, ese tipo se tomó muchas molestias para llegar a ti.

Sabía que trabajas en esa empresa, las horas que estás trabajando,

que estabas haciendo los cursos en el centro cívico,

que ya habías terminado clase.

¿Te parece normal?

-Creo que tampoco lo hizo para controlarme, creo que...

No sé, igual quería localizarme para venir a hablar conmigo

y pedirme perdón.

-Y para saltarse la orden de alejamiento que tiene hacia ti.

No entiendo a qué esperas, tendrías que denunciarlo ya.

-Te lo estoy explicando, el Gonzo que yo vi ayer

no parecía el mismo, de verdad te lo digo.

Gonzo jamás en su vida ha pedido disculpas, nunca.

Y no sé, yo sentí que...

Sentí que era sincero lo que me decía.

-Eso es lo que quieres creer.

Pero no es así.

Él sabe todo de ti, absolutamente todo.

¿Y tú qué sabes de él? ¿Cuáles son sus planes?

¿Por qué se ha vuelto a acercar a ti?

-No lo sé, pero vamos a hacer una cosa

para quedarnos tranquilas las dos, ¿vale?

Voy a intentar investigar sobre Gonzo.

Y si encuentro algo raro, por pequeño que sea,

te prometo, Nacha, mírame, te prometo que lo voy a denunciar.

-Vale, ¿y qué vas a hacer para conseguir esa información?

-Contactar con gente que tenemos en común.

-Te vas a meter en la boca del lobo un poco más.

-No, voy a hacer unas preguntas y ya está.

-¿Y yo me voy a quedar de brazos cruzados?

-¿Puedes confiar en mí, por favor?

(NACHA SUSPIRA PREOCUPADA)

Vale.

Voy a confiar en ti.

Pero, por favor, te pido que cualquier paso

que vayas a dar, me consultes.

No bajes la guardia.

Por favor. (MARÍA) -Chicas,

aquí tenéis vuestro desayuno.

Las tostadas y el zumo. -Gracias, María.

-Aquí tienes. Y tu café con leche, reina.

-Gracias, María.

Claudia, te estaba buscando. ¡Ah!

¿Qué pasa? ¿Hay algo urgente?

No, solo informarte de que esta tarde

es la evaluación psicológica de Elías.

Lo sé, me ha llamado esta mañana. Está nerviosísimo.

Normal, conociendo a Guevara.

Y otra cosa.

Cuando he ido a tu despacho, me he encontrado con Paula,

que iba a dejarte unas diligencias. Ah, sí,

las del caso del ajuste de cuentas entre bandas.

Sí, y me ha pedido perdón por lo que ocurrió en los billares.

Y como ha visto que no tenía ni idea de lo que me hablaba,

se ha ido corriendo.

¿Se puede saber por qué no me lo has contado?

Estaba esperando a que me dieran las diligencias.

Te lo cuento ahora. No es necesario,

ya me he leído las diligencias del caso.

Lo que ocurrió es que entre Paula y Toni

el operativo se fue al garete.

Al parecer, tenían trazado un plan para ganarse la confianza

de la novia de la líder de Los Cremallera.

Sí, lo sé, está todo aquí muy clarito.

Pero la tal Tatiana les caló.

En resumen, la chica se olió la tostada

y el resultado fue un desastre.

Sí, en pocas palabras fue así.

En pocas palabras, no entiendo por qué me ocultaste información.

Yo ayer les di una buena bronca, especialmente a Toni,

que era el responsable.

Les dije que, por favor, lo dieran por escrito

para que fueran conscientes de las consecuencias.

Pensaba contártelo hoy con más calma.

Ya... Eso no es excusa, Claudia, para que me ocultes

que uno o varios de mis agentes han metido la pata en un operativo.

Ahora quiero que me contestes con toda sinceridad

a la pregunta que te voy a hacer.

¿Crees que la relación sentimental entre Paula y Toni

fue el desencadenante de este desastre?

Por favor, te he pedido sinceridad, no diplomacia.

Pues... Bueno, creo que sí.

Creo que Toni no vio a Paula

como su binomio en el operativo, y la quiso proteger como su pareja.

Y Paula, a su vez, que estaba molesta con Toni,

quiso demostrarle que era capaz de cualquier cosa.

Creo que la responsabilidad hay que repartirla entre los dos.

Buenos días.

Eh, eh, Toni, ¿adónde vas? ¿Tienes mucha prisa o qué?

Eh... No, es que me acabo de acordar de que tengo que ir a la UIT

a preguntar... Vale, muy bien, luego vas.

Ahora quiero que me cuentes qué pasó exactamente

en los Billares Cartago.

Ah, eso. Sí, eso.

Aunque no hace falta que me cuentes mucho

porque ya me he leído las diligencias.

Eh...

No estuve a la altura, comisario. Por supuesto que no.

Ni tú ni Paula.

También me ha molestado mucho que se me ocultara información,

pero esto ya está resuelto.

He informado al comisario, como era mi deber.

Toni, te voy a explicar cómo veo yo las cosas.

Las relaciones sentimentales entre compañeros

no están prohibidas, ni mucho menos,

pero, si surgen, hay que evitar por todos los medios

que interfieran en el trabajo policial.

No sé qué pudo pasar, estaban muy claras las funciones de los dos.

Sí, pero ninguno hizo lo que tenía que hacer.

Y en este operativo el responsable eras tú.

Y te digo la verdad, no me extraña

porque tal y como estaba planificado,

me hubiera extrañado que fuera un éxito.

Si nos hubiéramos ceñido a lo establecido, hubiera ido bien.

(ENFADADO) Toni, has tenido mucha suerte

de que no hubiera un ajuste de cuentas entre bandas.

Te ha costado mucho tiempo trabajar en esta comisaría

y ganarte un respeto y un sitio como para que ahora,

que eres titular, cometas errores de principiante.

Soy consciente y asumo mi parte de responsabilidad.

La responsabilidad no puede ser una palabra,

hay que demostrarla con hechos.

He hablado con Paula y le he dicho que no se volverá a repetir.

Y para que eso sea seguro al 100 %, quería pedirles una cosa.

Que sepas que todavía Miralles y yo no hemos decidido

si vais a continuar en este caso.

Ya, si no es eso lo que quería pedir.

Es que... quería solicitar si puede encargarse otro agente

de tutorizar las prácticas de Paula.

Creo que es lo mejor para todos.

Quieres decir que sería lo mejor para ti.

¡La respuesta es no!

Toni, un buen policía tiene que saber centrarse

y tiene que ser capaz de responder a todas las situaciones

con profesionalidad y eficacia.

Sí, pero en nuestro caso... En vuestro caso,

tengáis lo que tengáis, tenéis que trabajar como un binomio.

Y después de lo que ha pasado, más razón para estar juntos.

Quiero que me demuestres que puedes resolver este problema.

(SEVERO) ¡Ponte las pilas, ponte las pilas, Toni!

Sóplale, no te vayas a quemar.

¿Te la pongo en un vaso para que se enfríe?

-Quiero que me haga efecto ya,

que estas cosas burocráticas me ponen muy nervioso.

-Bueno, pero la evaluación es esta tarde.

-Por eso, si es esta tarde y estoy ya así...

Además, en Jefatura, que me incomoda mucho ir allí.

-Tú tienes que pensar que irá todo estupendamente.

Vamos a ver, eres un policía experimentado,

has demostrado más que de sobra todo lo que vales.

-¿Sabes de qué te van a evaluar, de qué serán las pruebas?

-Supongo que será algún tipo de test psicotécnico de estos...

-Hacen unas pruebas más raras para evaluar a los candidatos.

-¿Qué tipo de pruebas? Yo hace muchos años que no...

-Pues no sé...

Te ponen un caso hipotético y tienes que resolverlo.

Tuve que hacer un montón de pruebas antes de entrar en el gimnasio.

-¿De qué tipo, de qué van?

-En mi caso, por ejemplo, cuando intenté entrar

en una cadena de muebles,

era una especia de prueba de destreza.

Tenías que colocar unas cajas de una determinada manera

para un público objetivo de la tienda.

-¿Destreza? ¿Público objetivo? -Sí, y de liderazgo también.

Las cajas pesaban un montón

y tenías que moverlas entre varios candidatos.

Ahí evaluaban la capacidad de convencer al resto.

¿Sabes? Liderar en equipo. -Ah, eso sí se me da bien.

-Pero vamos a ver, qué tendrá que ver una cadena de muebles

con una evaluación interna de la Policía Nacional.

-Nada, no tiene nada que ver.

De hecho, ni me hagas caso porque ni me cogieron.

-Exacto, tú no le hagas caso. Tú tómate la tila

y nos vamos a darle a las piernas, que tienes que hacer

cosas diferentes de las que haces normalmente.

-Te agradezco tu ayuda,

pero al final vas a parecer la cuidadora de un viejecito.

-¿Cuidadora? Soy lo que se llama ahora una "personal coach".

-Vale. Mira, te voy a hacer caso. Te lo agradezco mucho.

Voy a ir a dar una vuelta y a hablar con Isra,

que no hablo con él desde que llegué.

Y me voy a echar una partida al billar también.

-A ver si te da un tirón, que hace mucho que no juegas.

-¿Tan mal me ves?

-Entre Paty y yo te estamos poniendo un cuerpo...

-Sí, mejor me voy, que al final me hundís

y me piro pa París. (RIÉN)

-Venga.

-Hola.

(SORPRENDIDA) -¡Hola!

Pasa. ¿Qué haces aquí?

¡Ah!

Vale.

Has recapacitado y has pensado muy bien en lo que hablamos

y has decidido denunciar a Gonzo.

-No, no, Nacha, he venido...

He venido a contarte cómo han ido las cosas, como quedamos.

He estado tanteando el entorno de Gonzo.

-Pensé que me llamarías antes de hacer cualquier cosa.

-Es que son de confianza, son todos como...

Son carteristas que curraban para él.

Al fin y al cabo, son compañeros míos, los conozco.

(IRÓNICA) -Ya veo, son todos de fiar.

-Para mí sí lo son, Nacha.

Además, también he estado hablando

con la hermana de Gonzo,

y todos, en general, coinciden en lo mismo,

que Gonzo ha salido muy tranqui de la cárcel

y que no quiere ni oír hablar de volver al oficio ni nada de eso.

(ASIENTE DESCONFIADA)

¿Eso te dijo su hermana?

Y por casualidad, ¿a qué se piensa dedicar ahora Gonzo?

-Por lo visto, está buscando trabajo.

Está mirando de lo que sea, le da un poco igual.

Transportista, reponedor... Cualquier cosa de esas.

Por lo visto, en el trullo lo ha pasado fatal.

Y ahora lo que él quiere es ir por lo legal.

-Para querer ir por lo legal, ha empezado saltándose

una de las normas más importantes:

mantenerse alejado de ti.

-Nacha, a ver...

Yo sé que tú te preocupas por mí y te lo agradezco un montón.

Pero creo que...

que deberías relajarte un poquito.

No creo que Gonzo haya venido a buscar venganza

ni nada por el estilo.

Creo que realmente está arrepentido y está intentado cambiar de vida.

-Ya...

Pues lo siento, no puedo bajar la guardia.

Sí, me preocupo por ti.

No veo nada, ninguna señal, ninguna prueba

de que Gonzo esté arrepentido realmente.

Todo eso me suena muy bien, pero dime qué.

-Vino a pedirme perdón a la cara, jugándose su condicional.

-Ah, claro. Pero donde tú ves su acto heroico

de saltarse la condicional, yo veo un delito.

¿Entiendes la diferencia?

Gonzo te podría haber pedido perdón

a través de una carta, por escrito, con una tercera persona.

El hecho de que él vaya al centro cívico,

te busque y te tenga controlada

para mí es blanco y en botella.

Rocío, él te apuñaló.

-Que ya lo sé.

¿Crees que se me olvida eso?

No se me olvida, pero prefiero pensar que está arrepentido

y que quiere cambiar, como he hecho yo.

Tú y Lola me ayudasteis un montón a salir de una mierda de mundo

en el que me había metido.

Y ahora estoy haciendo cursos, Nacha, ¡cursos!

Me lo dices hace unos meses y no me lo creo.

Si una cosa tengo clara

es que yo no lo habría conseguido sin el apoyo de la gente.

Así que yo creo que...

que Gonzo merece su oportunidad.

Es lo justo, digo yo.

-Pues sí, puede ser.

A mí me encantaría que le fuera genial,

pero lejos de ti.

-Sus amigos dicen que se está esforzando un montón.

Hoy ha tenido dos entrevistas de trabajo.

Yo creo de verdad que está intentando hacer las cosas bien.

-¿No será que sus amigos te dicen lo que tú quieres oír?

¿O lo que Gonzo les ha dicho que te digan?

-¡Nacha, que no, que no!

Todos sabemos que Gonzo ha tenido una infancia difícil.

¿Crees que la gente es así por la cara?

No, hay motivos por los que él es así.

Te repito, es la primera vez

en su vida que reconoce que se equivocó.

-No me convence, no me convence.

¿Qué quieres que te diga? Hay que hacer algo.

Hay que tomar una decisión.

Tienes que denunciarlo. -No.

-O lo haces tú o lo hago yo. -No, no puedes hacer eso.

¿No te das cuenta de que si le denuncias

probablemente va a perder su única oportunidad de cambiar?

Ya está, ya lo denunciamos una vez...

-Si tú supieras la de veces que yo he tomado testimonios

a falsos arrepentidos, lo entenderías.

De verdad espero que estés en lo cierto

y no vuelvas a aparecer en la lista

de mujeres maltratadas por violencia de género.

-Que no, joder, qué dices.

¡Ey! ¡Hombre, Mateo!

Mira, no he empezado. ¿Quieres comer algo?

Tiene buena pinta, pero he quedado a comer con Andrés.

Solo venía para darte las gracias por el detalle de ir a casa

a contarle a Verónica lo de la clonación de mi tarjeta.

Es lo menos que podía hacer, hermano.

Ya, pero gracias, porque tal y como estaba la situación,

escuchar de tu boca que aquellos gastos no eran míos

la tranquilizó totalmente.

No sabes cómo me alegro. Yo más,

porque empezábamos a estar muy bien y esto nos había desestabilizado.

Ya.

Siéntate, anda, te voy a decir algo.

La verdad es que yo también sospeché de ti.

Lo siento, no estoy orgulloso.

Por eso te tengo que pedir perdón, hermano.

¿Tú me pides perdón a mí? Pues sí, sí.

Pensé por un momento que la denuncia era falsa,

que los cargos eran tuyos y que habías puesto la denuncia

para hacer frente a las sospechas de Verónica.

Ya... No os culpo ni a Verónica ni a ti por pensar así.

Os he dado motivos de sobra.

¿Qué nos decía papá de niños por mentir constantemente?

Ya, lo del pastorcillo y el lobo.

Al final, cuando decía la verdad, nadie le creía.

Pues créeme, porque estoy ahí, al final del cuento.

Voy a por todas, a salvar mi matrimonio.

Sé que Verónica es la mujer de mi vida.

Intentar recuperar a tu familia es algo que te honra, de verdad.

Gracias. Y no solo por Verónica, también por Paula.

¿Qué ha pasado con Paula?

Nuestra relación está empezando a ir mucho mejor,

y el otro día, cuando fui a contarte

lo de la clonación de mi tarjeta a comisaría, me la encontré.

Como no quería revelarle mis motivos reales,

ella pensó que estaba allí para controlarla.

Ya, y como buena investigadora que es,

no quedó convencida con tus explicaciones

y vino a sonsacarme a mí.

Pero no te preocupes, no le he contado nada.

Eso sí, ahora la pelota está en tu tejado.

Puedes hablar de este tema, no tienes de qué avergonzarte.

Tienes razón, creo que lo haré.

Entonces dices que es buena investigadora.

¿Se está desenvolviendo bien en comisaría?

Por mucho que seas mi hermano, no acostumbro a dar el parte

de los agentes en prácticas en mi comisaría a sus papás.

Ya...

Emilio, ¿cómo estás? Ey, Mateo.

Vamos tarde.

Es un restaurante tan pijo que como lleguemos tarde

nos quedamos sin arroz. (RÍE) Bueno.

Nos vemos.

Adiós, Emilio.

(Música de tensión)

(Música de tensión)

-Joder, qué casualidad.

-¿Qué haces aquí, tío?

-Nada, vengo de una entrevista de curro

y he parado a hacer la compra.

¿Quieres un cachito de pan? -No.

-Bueno, de hecho, lo que venía pensando

es que igual ayer la cagué.

Por lo de presentarme por las buenas en el sitio donde estudias.

Igual te asusté. -No sé si eres consciente

de que tienes una orden de alejamiento.

-Claro que soy consciente, pero necesitaba pedirte perdón

a la cara.

Eres muy importante para mí y necesitaba que supieras

que me siento una mierda por haberte hecho daño.

-Ya, ya me dijiste esto.

Así que ya está, cada uno por su lado.

Si no, al final tendré que llamar a la policía y denunciarte.

-Espera, que ya te he dicho que vengo de una entrevista

para ser repartidor en una pizzería.

Lo que te dije iba en serio, estoy rehaciendo mi vida.

-Lo sé, me lo han dicho Ricard y Nerea.

-¿Qué te han contado? -Nada, que estás buscando curro.

-Es la verdad.

-¿Y cómo te ha ido?

-Bien.

Hasta que se han enterado de que estoy con la condicional.

Pero no pasa nada.

No pasa nada, habrá más entrevistas.

Seguro que encajo en algún sitio.

Hasta que no lo encuentre, no me rendiré, princesa.

-No me llames así en tu vida.

-¿Así cómo? Eh, eh, espera.

Dime qué he hecho mal ahora.

-No soy tu princesa, no me llames así nunca más.

-Vale, perdona.

Siempre te llamaba así, no sabía que te molestaba.

-Es lo único bonito que me decías. ¿Sabes cuál es el problema, tío?

Que también me lo decías mientras me dabas una paliza.

-Ojalá pudiera volver atrás en el tiempo.

He estado haciendo una terapia allí dentro.

Para aprender a controlar mi rabia y para aceptar

las cosas de mí que no me gustaban.

Me he dado cuenta de que te he hecho pagar todas mis movidas.

-¿Ah, sí? -Sí.

Me está sentando muy bien la terapia.

He descubierto muchas cosas, como que mis reacciones violentas

son por la rabia que acumulé de niño.

Quiero seguir con la terapia fuera.

Me han recomendado un loquero que es la hostia.

-Todo lo que me estás contando me parece superbién.

No sé si te das cuenta de que tienes una orden de alejamiento.

Hoy nos hemos encontrado de casualidad, muy bien,

pero si vuelvo a verte te tendré que denunciar, Gonzo.

-Entonces, lo de hablar de vez en cuando por teléfono...

-Es que no hay nada más que hablar.

Tú me has pedido perdón, yo te he creído

y por eso no te denuncio, pero ya está, se acabó.

-Está bien, lo entiendo.

Haré lo que me pides.

Espero que te vaya muy bien.

-Libros.

Los libros con los libros.

-¡Hola!

Pero ¿qué haces?

¿Ya te has puesto a abrir cajas? Te dije que me esperaras.

-¿Esto es tuyo?

¿Cuánto hay aquí? 10 000 pavos por lo menos.

-20 000.

-20 000.

¿Ya está?

¿No me das ninguna explicación de por qué tienes tanto efectivo?

¿En qué andas metido? -No, espera.

No ando metido en nada, es el bonus que he ganado con un cliente.

-Ah, esto es un bonus...

Un cliente te lo da a ti porque sí, de propina.

¿Te crees que soy tonta?

-Es verdad, y no es propina, es el 1 % de lo que ha ganado

con la última operación que he gestionado.

-A ver, a ver, un momento.

Para que yo lo entienda.

Si esto es un bonus, como tú dices,

¿me puedes explicar

por qué está en un sobre, como si fuera dinero B?

-Porque me lo ha pagado por fuera del banco.

Sí, para él ha sido como propina.

Paty...

Para esta gente ese dinero es calderilla.

Como los que dejan 100 o 200 euros de propina al camarero.

-Qué mala suerte he tenido yo que nunca me ha tocado uno de esos.

-Espero que nunca te toque porque la mayoría son

gente egoísta, egocéntrica, excéntrica

que piensa que con dinero puede comprarlo todo.

-Sí, serán lo que tú quieras que sean,

pero te han soltado 20 000 pavos.

-¿A cambio de qué?

Todo lo que quiere este señor es asegurarse de que le daré

mejor trato que al resto de mis clientes.

Y eso me hace sentir mal también.

-Porque descuidas a los demás clientes.

-Claro, e intento que el tiempo extra

que dedico a él analizando, leyendo, estudiando, investigando

cómo invertir su dinero

sea en horas no laborables.

Al final, es normal.

Es inevitable darle un poquito más de mi esfuerzo.

-Ya. Y él te paga tanto dinero porque sabe

que al final va a ganar más contigo.

-Me compra, es diferente.

-No sé, amor,

haz lo que tú veas.

A mí esto la verdad es que me pilla muy lejos.

No había visto un fajo de dinero así en toda mi vida.

Yo estoy más acostumbrada a trabajar con gente de barrio,

a gente que se puede permitir un desayuno en La Parra

o un par de días de menú y ya.

-Y eso es precisamente lo que me gusta de ti.

Valoras las cosas por lo que son, no por lo que cuestan

o por lo que gana.

-Hombre, es que sé lo que cuesta ganar un euro.

-Y por eso me siento tan bien contigo.

Porque me haces olvidar esa gente para la que trabajo,

que solo quiere más, más y más y nunca es suficiente.

Es contigo que me siento yo mismo.

(LEE) -"Los coches patrulla, rotulados o zetas

están compuestos por dos agentes dedicados a la seguridad ciudadana.

En Distrito Sur velamos por tu seguridad.

Si te encuentras en peligro y requieres de nuestra presencia,

marca el 091 y acudiremos en tu ayuda rápidamente".

-Eso es.

-Anda, mira, esto ya lo han visto más de mil personas.

-Ya ves, muchísimas.

Además, también colgamos links a tutoriales

o publicaciones sobre monográficos informativos

como el código de seguridad para "gamers"

o los consejos de circulación en vías con ciclistas.

Cosas así. -Ya. ¿Y cosas más cercanas,

cosas del barrio también? -Claro, también.

Por ejemplo, la detención de una banda de carteristas

que cometió varios robos en las últimas semanas

o la desarticulación de una red que colocó un clonador de tarjetas

en el parquímetro de la calle Molino.

-Está muy bien la página de la Policía, me voy a suscribir.

-Oye, muchas gracias. -Pues yo también.

-¿Sí? Pues genial.

Pero no os olvidéis de reenviar todo lo que queráis.

Así podemos ganar más suscriptores.

Cuanta más gente esté enterada, mejor.

Yo igual en eso no te puedo ser de mucha ayuda

porque seguidores por la red no tengo muchos,

pero si me das unos carteles, los cuelgo por aquí,

que seguidores reales sí tengo. (RÍEN)

-Muchas gracias.

(Teléfono)

-¿Sí?

-"Rocío, soy yo, Gonzo".

-¿Qué haces llamándome? ¿Quién te ha dado mi número?

-"Es importante, no me cuelgues".

Es por la terapia, ¿vale?

Es que me acabo de encontrar una cosa tuya por casa

"y nos aconsejaron cerrar bien las heridas del pasado.

Por eso quería devolvértelo".

-¿Cómo que algo mío? Gonzo, mira...

Me da igual, tíralo, quédatelo, haz lo que te dé la gana,

pero déjame tranquila, por favor.

Es la cadenita de oro que te regalaron tus padres

cuando cumpliste 15 años.

"Sé que tenía mucho valor para ti".

-¿Cómo que la cadenita de oro?

Si pensé que la había perdido, la estuve buscando como una loca.

-"Sí, te la quité para empeñarla,

pero luego me trincó la poli y no pude".

Ahora estaba a punto de hacer lo mismo,

pero tampoco puedo. Ya te he dicho que he cambiado

y quiero hacer las cosas bien, por eso te la quiero devolver.

-¿Estás seguro de que es mi cadenita?

-"Claro".

-Mándame una foto, por favor.

-Podemos quedar en el sitio que tú quieras,

con mogollón de peña para que te sientas segura.

-"Voy donde tú elijas, ¿vale? ¿Te ha llegado la foto?".

-"Vale, a las 21:00 h en el Moonlight".

-Gracias.

Allí nos vemos.

(Música de suspense)

(Música animada)

-¿Quieres practicar un poco?

-No hace falta, no quiero robarte el protagonismo.

Además, cuando estoy de encargado y no está el jefe,

no tengo tiempo de florituras.

-Vale, entonces te dejo el albarán con lo que está mal.

-¿Mal? -Claro.

-Ponme otra birra. -Marchando.

-Rocío, de verdad, muchas gracias por venir, tía.

-¿Me has traído la cadenita o no? -Sí, claro, la tengo aquí.

Pero antes de dártela, déjame que te diga algo.

Sé que cuando la cojas no te voy a volver a ver el pelo.

-¿Qué haces?

-Asegurarme de que me das dos minutos para hablar contigo.

(ROCÍO SUSPIRA RESIGNADA)

-He estado pensando mucho en por qué te robé la cadena.

En la terapia he comprendido que te la robé por joderte.

-Ya, si eso está muy claro. -Pues para mí no tanto.

Si de una cosa estoy seguro

es de que no he querido a nadie como a ti.

Estaba loco por ti.

No soportaba que algo que no fuera yo te hiciera feliz.

-¿Y qué tiene que ver todo esto con la cadenita?

-Era algo que te recordaba a una etapa feliz de tu pasado,

a tus padres.

Era de los pocos recuerdos bonitos que tenías.

Por eso necesité destruirlo.

-No, no te equivoques, Gonzo.

Eso no fue lo único que destruiste.

-Sí, ya lo sé.

Te juro que hago lo que puedo para intentar corregirlo.

-Mira...

No...

Por mucho que me repitas todo lo que te dice el loquero,

yo no voy a olvidar nada de lo que me has hecho.

-Siento mucho cada vez que te puse una mano encima, Rocío.

Me doy asco.

En vez de conseguir que me quisieras,

conseguí que me tuvieras miedo.

Cada bronca, cada insulto,

cada golpe...

Ahora sé que estabas conmigo porque estabas acojonada.

Pero quiero que tengas clara una cosa.

Era mi manera de quererte.

Y es una mierda.

Pero no sabía hacerlo mejor.

-Tenía mucho miedo.

Llegué a desear que en una de las palizas

acabaras conmigo de una vez.

Voy al baño un segundo.

(Música de tensión)

(ANTONIO) -¿Te hago una salsa para el pescado?

Vale, no me contestes si no quieres, pero por lo menos dime

qué es eso que te tiene tan pendiente, tan importante,

que no dejas de mirar el teléfono desde que llegaste.

Que no sé nada de Elías, no sé nada de él

y la evaluación en Jefatura era esta tarde.

Ya me lo dijiste. Llámale.

Lo he hecho mil veces, no me lo coge.

Es tardísimo, es tardísimo. Si es que...

Si es que la evaluación ha tenido que acabar ya.

Eso no dura tanto, por Dios.

(RESOPLA) ¡Ay, Dios mío!

Espero que la haya pasado.

Es que si no...

Igual le ha dado... Por meterse en un bar

y tomarse una copa para ahogar sus penas.

¿Eso es lo que me quieres decir?

Eso no habla muy bien de mí, pero es lo que he pensado.

(RESOPLA) Si es que estaba nerviosísimo, y no sé...

Si no ha pasado la prueba, no sé cómo se lo puede tomar.

Bueno, él mismo es muy consciente.

El otro día le encontré y me dijo que el mejor apoyo que tenía

para abandonar definitivamente el alcohol era María

y su trabajo en comisaría.

Precisamente por eso, cariño, precisamente por eso.

Se juega mucho en esta prueba.

No creo que sea definitiva.

Si no la pasa, le harán otra evaluación.

Estoy seguro.

(Timbre)

¡Hombre!

(ALIVIADA) ¡Ay!

¿Qué? ¡Te llevo llamando toda la tarde

y no me dices nada, no me contestas!

¿Qué pasa? ¿Y esa cara a qué viene?

No me la estarás jugando, ¿no?

No me querrás hacer creer que no ha ido bien

y luego me dices que es una broma. ¿Qué ha pasado?

Yo le haría caso, no está para bromas.

-¿Qué queréis que os diga?

La verdad, Elías, la verdad, por Dios.

¿Cómo ha ido la prueba? ¿Qué ha pasado?

Está bien, ¡lo he conseguido!

¡La he pasado! (RÍE) (EMOCIONADA) ¡Ay!

¡Dios mío, Dios mío, te mato!

Mira, la próxima vez que te llame al teléfono y no me lo cojas,

no sé qué te hago.

Estaba en Jefatura y lo he dejado en silencio.

Tenía muchas ganas de venir a contártelo.

Eso sí que ha sido un detalle, amigo.

Me tenías en vilo.

Y no sabes lo mejor: me dejan incorporarme mañana mismo.

¡Qué buena noticia!

Tú les habrás dicho que no te querías incorporar tan rápido.

¿Qué dices? Si estoy deseando volver a comisaría.

Y nosotros estamos deseando que vuelvas.

Ha sido mucho tiempo, Elías.

Lo sé, sí. Siento no haber estado a tu lado con lo de Ricky.

Bueno, pero afortunadamente ya pasó.

Ahora tenemos que estar preparados para lo que venga.

¿Te quedas a cenar?

-La verdad es que huele muy bien, pero María está esperándome.

Tienes razón, debe estar preocupadísima.

Espera, espera.

Espera.

Yo tengo una cosa que te pertenece.

Y ahora brilla más que nunca.

No voy a volver a fallarte, ¿vale?

Lo sé.

(Música emotiva)

(SUSPIRA ALIVIADA)

(Música pop de fondo)

-Me ha hecho mucha ilusión recuperarlo.

-Pues para mí ha sido la hostia podértela devolver.

¿Quieres otra copa?

-No...

No, me tengo que ir a trabajar.

Y además ya sabes que no puede ser.

-Ya.

Entonces supongo que esto es un adiós.

Prometo no volver a portarme mal con nadie.

(RÍE)

-Eso está guay.

Me voy a ir...

-Oye, ¿estás bien?

-Estoy un poco mareada. Hace mucho calor aquí, ¿no?

-No sé, yo estoy bien.

-Bueno, se me pasará cuando salga.

-¿Te acompaño? -No.

No, de verdad, no...

-¡Ay!

¿Cómo que no...?

Ven, vamos fuera a que te dé el aire.

-¿Te pongo algo de cenar, Miguel?

-No, gracias. Me tendría que haber ido hace rato.

-Por mí no lo hagas, porque no he cerrado todavía,

pero tampoco sé el tiempo que me queda.

-Ponme otra, entonces, por favor.

-Venga.

Aquí tienes.

-Gracias.

-Y esto para acompañar, que no te caiga sola al estómago.

Se te ve cara de cansaíco, ¿eh?

Trabajando en el centro cívico,

te llevarás muchas historias a casa, ¿no?

-Pues intentas que no, pero lo cierto es que...

al final es difícil no echar historias a la mochila.

-Claro, lo sé por experiencia.

No experiencia personal,

pero mi pareja es policía.

-¿Ah, sí? -Sí.

-No lo sabía. ¿Le conozco?

-Se llama Elías Guevara. Ha estado fuera,

pero acaba de volver.

Así que pronto os tropezaréis por comisaría.

-Seguro que sí.

Imagino que no es fácil ser pareja de un policía.

-No es fácil, no.

Pero, bueno, la vida y las relaciones

me han enseñado que lo difícil en una pareja

no es la profesión...

Es confiar en el otro.

No sé, poderle contar a tu pareja todo:

tus dudas, tus miedos...

A veces nos acabamos comiendo la cabeza por cosas

que si las dijéramos al principio nos ahorraríamos

el haber hecho bola.

-Toda la razón, María.

Cuántos malentendidos nos ahorraríamos

si dijéramos lo que pensamos.

(Móvil)

-Perdona.

(SUSPIRA DE ALIVIO) -Debo hacer una llamada, disculpa.

(Móvil)

-Hola, Ángela. -"¿Qué tal?

Acabo de llegar a casa y, buscando el cable del portátil",

me he encontrado el DVD de la peli que te dije.

-"Ah, sí",

el espagueti "western" del pistolero mudo.

-"Ese, sí".

Y he pensado que quizás podrías venir a casa,

y podríamos verlo

"y pedir algo de cena".

"Miguel, ¿estás ahí?". -Sí.

Sí, estoy aquí.

Mira, Ángela, estoy en el centro cívico,

y me acaba de llegar una urgencia. Te voy a tener que dejar.

-Ah, vale.

Bueno, nada, pues ya me dices de quedar tú, ¿eh?,

que ya es la segunda vez que no puedes.

Voy a empezar a pensar que me estás evitando.

-Claro, yo te llamo. -"Vale".

-Yo te llamo. Te lo prometo. Chao. -"Hasta luego...".

(Sirena lejana)

(PAOLO) -Y, además,

quería probarlo, porque había visto

que era el único japonés de Madrid que no servía pescado.

(APÁTICA) -Es distinto.

La decoración estaba guay.

-Menos mal que dices algo positivo.

En toda la noche no has comido nada

y no has dicho más de tres palabras seguidas.

-Ya te he dicho que no tenía mucha hambre.

-Pero cuando iba a cancelar la reserva dijiste que no,

que querías salir, dar una vuelta...

-Sí, para ver si me venía bien y me despejaba un poco,

pero, vamos, que no ha servido para nada.

-¿Y para qué tenía que servir?

-Pues para dejar de pensar en el dinero.

Paolo,

llevo tiempo sintiendo

que vivo por encima de mis posibilidades.

Las cenas, este piso,

los planes que montas... Es demasiado.

Y si ya me sentía mal, imagínate cómo me debo sentir ahora

si sé de dónde viene.

-¿Por qué? ¿De dónde viene?

Todo esto viene de un trabajo y de un negocio legal;

no se lo he robado a nadie.

-Vale. Y si quieres gastarte todo el dinero en tus caprichos,

hazlo, me parece genial, pero a mí no me metas.

-¿Qué caprichos? Te voy a decir una cosa:

¿te das cuenta de que con este dinero

estamos dando más negocio?

Pagamos camareros, cocineros, reactivamos el turismo...

-Que sí, me lo puedes pintar del color que tú quieras.

Pero la realidad es que ese dinero sigue siendo ilegal.

Y lo que más me da que pensar

es que tú lo asumas así,

que no te suponga ningún conflicto.

¿No has pensado que te pueden pillar?

Hacienda es una cosa muy seria, ¿eh?

Pero, sobre todo, lo que más me sorprende

es verte defender algo que es ilegal.

No tenía esa imagen de ti.

Yo soy muy sensible con estos temas,

y esta vez no va a ser ninguna excepción.

-Está bien.

Mañana mismo

voy a pedir a la empresa

que incluya todos los incentivos

y los bonos en nómina.

Así que nada más de dinero B.

¿Conforme?

(Música inquietante)

(GIME DESPERTANDO)

(GRITO AHOGADO, HIPERVENTILA)

-¡Sorpresa!

¿Cómo estás, princesa? ¿Se te ha pasado el mareo?

No te preocupes, aparte del mareo y el calor,

la burundanga no tiene efectos secundarios.

(GIME ASUSTADA)

Otra cosa es

el castigo que vas a recibir por haberme traicionado.

Todo depende de ti,

de lo bien que sepas compensarme por lo que me has hecho pasar.

He estado muy solo allí dentro, ¿sabes?

Y me ha dado tiempo a pensar mucho... en ti.

Pero no en pedirte perdón, como te dije.

(RÍE)

Tanto estudiar, tanto estudiar...

y, al final, te lo has tragado todo.

Como cuando eras una cría y te recogí en la calle.

Yo te lo di todo.

¡Eras mi princesa!

Vivías con todos los lujos que yo te proporcionaba,

¿y qué recibí a cambio?

¡Me traicionaste!

Por eso tuve que pincharte. Y volveré a hacerlo

si se te ocurre intentar algo.

(ROCÍO SOLLOZA)

(INTENTA GRITAR) ¡No, no, por favor! -Chist, chist, chist...

Vamos a hacer una cosa,

voy a quitarte la mordaza

y quiero escuchar cómo me pides perdón.

¿Lo vas a hacer?

¿Lo vas a hacer?

¿Sí? Sin gritar.

¿Vale?

(ROCÍO SOLLOZA)

-No puedo pedirte perdón.

Si volviera a testificar,

volvería a hacerlo contra ti una y mil veces.

Porque nada de lo que me hagas,

absolutamente nada, será peor que lo que he vivido.

-Cállate, ¿eh?

-Por mucho que me pegues, eso ya no lo vas a quitar.

-¿No te jode, la princesa?

¿Me vas a salir con el discursito feminista? ¿A mí?

No me calientes la oreja, porque te juro que no sé lo que hago.

Te pegaba porque te lo merecías, ¡y punto!

Así que déjate de tonterías y pídeme perdón.

-Nunca.

(GIME FRUSTRADO)

-Te vas a enterar.

Me voy a encargar

de que todo el mundo sepa que eres una chota

porque te lo voy a marcar en la cara.

-Vas a ir a la cárcel de cabeza.

-No. -Sí, sí.

-No, no, no, ¡princesa, no! -¡Sí, sí!

-No, porque llevo planeando esto desde que entré en la cárcel.

Esta vez no me van a pillar.

-Tendría que haberte denunciado.

-Sí, pero no lo hiciste.

Tarde.

(Música de tensión)

-Se os ve muy bien.

-Sí, tu padre se lo está tomando en serio.

-Y tú estás poniendo de tu parte.

-Lo que he hecho es quitarme la armadura.

No me fiaba mucho, pero esta vez le está durando.

¿Qué te pasa?

Es que ayer Gonzo salió bajo libertad condicional.

-Pero tiene una orden de alejamiento.

-Se la saltó, Espe.

-¿Se salta la orden y no denunciáis?

¡Nacha, por favor! -Espe, ya vale.

No me des un sermón. Sé que hicimos mal,

pero Rocío me convenció porque no quería.

-¿Has visto a Rocío? -Esta tarde.

Tenía turno de noche.

-Es urgente que la localicemos.

Su exnovio ha salido con la condicional

y le puede haber hecho algo.

(Silla golpeando el suelo)

-¿Te crees que soy un moñas de esos

que va contando sus mierdas a la peña? ¿Yo?

Si fui a la terapia, fue para conseguir la condicional.

¡Pero lo único en que pensaba mientras estaba allí

era en cómo vengarme de ti!

Y, mira tú por dónde, ha llegado la hora.

-Joder, la ricachona, ¿no?

En vez de ponerse tapones, se muda de piso.

-Bueno, ha sido cosa de Paolo.

De repente se presentó en el bar

y me dijo: "Toma, un piso. Sorpresa".

(GIME SORPRENDIDO) -Pues qué bien.

-Es que a mí estos lujos como que no, ¿sabes?

-¿Qué tiene de malo? Relájate y disfruta.

Si él puede pagarlo...

-Tío, es que creo...

Creo que me he precipitado al irme a vivir con él.

-Estoy aquí para lo que necesites.

-Si es que eres un amor, de verdad.

(PAULA CARRASPEA)

-¡Eh, Paula!

-Podríamos hacer algo para atraer más clientela al "Munli".

-¿Lo has estado pensando tú?

¿Y qué has estado pensando?

-Aquí podemos montar unas timbas de mus por las tardes

y de póquer por las noches. Después del cierre.

Seguro que Ud. conoce a esa gente

que le gusta apostar con las cartas.

Ahí se saca tajada, se lo digo yo.

-Aclárame una cosa, ¿esto lo haces a menudo?

-¿Qué? ¿Ir a comprar helado?

-No. Levantarte de la cama,

salir de casa en medio de la noche...

Me asusté al despertarme y ver que no estabas.

-Paty tiene mucha suerte contigo.

Y muchas dudas con su novio para venir tan tarde.

-No, ya me avisó antes, pero no miré el móvil.

Y ahora que tenía un rato le dije que se pasara.

-Espero que, si algún día lo dejamos,

podamos llevarnos así de bien.

-Claro, por supuesto.

(GONZO) -¿Esta no es la poli que me detuvo?

(Móvil)

La colombiana.

(FURIOSO) ¿Por qué te está llamando?

-Será mejor que me la pases, si no queremos que sospeche.

-Me estás mintiendo.

Tú también la llamas mucho.

¿Qué está pasando aquí?

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Servir y proteger - Capítulo 630

04 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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