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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 629 - ver ahora
Transcripción completa

Uno, dos, tres, cuatro, cinco prostíbulos diferentes.

¿Quién crees que soy?

Te juro que estos gastos no son míos.

Te voy a conceder el beneficio de la duda.

Denúncialo y abrimos una investigación.

¿Cómo me han hecho todos esos gastos sin robarme la tarjeta de crédito?

¿Cómo te has gastado tanto dinero en prostitutas?

No es cierto. No he estado en un prostíbulo en mi vida.

Verónica, déjame... No me toques.

Vete de casa.

-He descubierto que le clonaron la tarjeta

en un parquímetro de la calle Molino 34.

O sea, que mi hermano solo ha sido una víctima más

de la banda que hemos desarticulado.

Eso parece.

Como no podía mostrar mi inocencia, pensé que no me creerías.

Cariño, estoy haciendo todo lo que puedo.

Sé que luchas por lo nuestro.

-¿Le ibas a pasar droga sí o no?

-No le iba a pasar nada, es para mí.

-Déjame el DNI.

¿De qué banda eres?

¿De los Blue Nicotine o los Cremallera?

-No sé nada de bandas ni de peleas.

Pasaba de casualidad.

-¿Qué pasa?

-Han detenido...

a Julián Conde, ¿lo conoces? -No.

-Un toxicómano y está en un programa de rehabilitación.

-Sospechamos que ha participado en una reyerta entre bandas.

-¿En qué se basan esas sospechas?

-Se basan en la información de un confite.

-¿El confite habla directamente de Julián,

o lo involucra en los hechos?

-Directamente no.

-Pues en ese caso, como Julián ya ha prestado declaración,

no hay nada más que hablar.

Si no les importa, me gustaría llevarme a mi cliente.

-¿Te vas ya?

-Sí, es que hay que saber cuándo...

una sobra.

-Entre esos dos parece que hay tema, ¿no?

-Yo no he vuelto a estar con nadie desde que estuve con Cleo.

-¿En serio? ¿Desde la transición no has estado con un tío?

-No.

¿Y si le cuento que soy transexual y me rechaza?

-Es la primera vez...

en mi vida, que...

Vamos, que nunca he estado con una chica trans.

Y... y no me importa.

-¿Qué ha pasado exactamente?

Te juro que no sé nada.

Era Demetrio el del alcohol adulterado.

A su hijo, Isidro, le han dado una paliza y están en el hospital.

-¿Me crees si te digo que me ha llamado mientras venía?

Y ha aceptado blanquear con nosotros.

Al menos ha servido para algo.

-¿Cómo que ha servido para algo?

Le habéis dejado en silla de ruedas, cabronazo.

No pienso quedarme de brazos cruzados ni un segundo más.

-¿Adónde vas?

-A devolverle a Paolo este dinero manchado de sangre.

Os doy la oportunidad de terminar con esto por las buenas.

Sin que nadie salga perjudicado. -No insistas.

No insistas por ahí.

Ya sabes que dirán que no.

-Si tus jefes quieren guerra,

la van a tener.

-Si quieres que este hombre no mate a tu madre,

debes comprometerte

a seguir trabajando para la familia.

-Cuando te he llamado y te he preguntado por los italianos,

he notado que pasaba algo raro.

La iniciativa de seguir colaborando no ha sido tuya, ¿verdad?

-No me han dejado otra alternativa.

(Música emocionante)

No me digas que me esperabas para desayunar, qué detalle.

-Pues no, no es eso.

Quería hablar contigo antes de irme a comisaría.

-Por el tono, imagino que no es una charla amistosa, ¿no?

-¿Ves normal el numerito de ayer en la sala de interrogatorios,

y más, delante de Toni?

-¿Qué numerito? Estaba trabajando.

-¿En eso consiste tu trabajo? ¿En defender lo indefendible?

-¿Lo indefendible? Paula, todos merecen tener un abogado.

En el caso de Julián, no había motivo para retenerle.

Si quieres te repito los argumentos legales.

-No, fuiste bastante didáctica ayer.

Buenos días.

Buenos días, al menos alguien se levanta de buen humor.

Sí, ¿por qué? ¿Qué pasa?

Explícaselo tú, porque yo no termino de ver el problema.

-El problema está en que ayer detuvimos a un extoxicómano,

con una gran cantidad de marihuana encima.

El detenido hablaba con otro chaval, que al vernos salió corriendo.

Y nos lleva a pensar que probablemente trapicheaba.

-Probablemente.

-Sí, pero nunca lo sabremos,

porque al detenido se le apareció su hada madrina

y se lo llevó sin decirnos quién era el otro,

de dónde sacó la maría,

ni nada que nos sirviera en la investigación.

Esa hada madrina eres tú.

Julián Conde, mi defendido, está en vías de reinserción.

Su detención fue circunstancial.

-Tiene antecedentes, mamá.

No sabes qué iba a hacer con esa marihuana.

No sabes si la vendería a otros.

-Esa marihuana era para consumo personal.

La marihuana ayuda a calmar la ansiedad del mono

y mejora el apetito.

Tengo muchos informes médicos que lo demuestran,

entre ellos, la de su propio médico.

-Ya, llevas toda la vida diciéndome lo mala que es la droga,

que se empieza por los porros y se sigue por lo demás,

¿Y ahora defiendes a un camello de barrio?

-No manipules mis argumentos.

Julián no es un camello,

es un colaborador habitual del centro cívico.

-Eso suena muy bien.

-Esa es la realidad, la cosa es que no quieras verla.

-Prefiero fijarme en su ficha policial,

en la que figuran dos condenas por menudeo.

Y ayer saltaba a la vista que trapicheaban.

-Es evidente que sus antecedentes condicionaron el interrogatorio,

poniendo en riesgo un derecho fundamental,

como es la presunción de inocencia.

-¿Cuestionas mi criterio profesional?

-No, estoy siguiendo el mío.

Estoy convencida que defender a Julián

es una manera efectiva de luchar contra la drogadicción.

Impresionante.

Que sepáis que se cruzó en nuestro camino

durante la investigación sobre dos bandas,

que se estaban disputando el territorio para vender droga.

Y gracias a ti, hemos perdido a un testimonio muy importante.

-Te aseguro que Julián no forma parte de una banda callejera.

Buscad por otro lado.

-Te aseguro que lo vamos a seguir haciendo.

-Pues así, las dos tenemos mucho trabajo.

Yo me marcho al juzgado con este chico

y espero salir con libertad sin cargos.

Suerte, aunque por lo que veo no la necesitas.

Desde luego, le sienta muy bien su nuevo trabajo de abogada, ¿no?

Alucino con vosotros dos.

Pauli, de ti también estoy muy orgulloso, hija.

¡Pauli!

Hola. -¿Puedo ayudarte?

-Estoy buscando a Nacha, a la oficial Aguirre.

-Sí, ahora mismo está reunida,

pero si me cuentas qué te pasa igual...

-No, quiero hablar con Nacha. Lo siento, quiero hablar con ella.

-Voy a probar a buscarla. -Vale.

-Espérame aquí, ¿quieres un agua, una infusión...?

-Estoy bien, gracias.

(RECUERDA) -"Estás nerviosa, ¿qué pasa?

¿Por qué estás así? -Que nada, que nada".

-¿Rocío? ¿Estás bien? ¿Pasa algo?

-Le van a dar la condicional a Gonzo.

-¿Estás segura?

-Sí.

La justicia es una mierda.

-Vale, tranquila.

Voy averiguar qué...

¿Qué está pasando con él? ¿Quién te lo ha dicho?

¿Cómo te has enterado? -Una del barrio, la Patri.

Al parecer su primo está en el mismo módulo que Gonzo.

Él se lo ha contado a ella y ella a mí.

-Tranquila, haré averiguaciones para saber qué es cierto.

-Si Gonzo sale va a venir a por mí.

Estoy segura de que no me perdonará.

Me la tiene jurada.

-Que no, estate tranquila.

El único culpable de estar en la cárcel es él.

-Pero yo lo he traicionado.

-Escúchame, ¿te estás oyendo?

Tú ya no le perteneces a nadie,

ni estás al lado de ese animal para que pueda manipularte.

Ahora eres una mujer fuerte.

Y no eres culpable de nada. ni has hecho nada malo, ¿entiendes?

-Ya.

¿Y él lo va a ver igual que tú?

Unos mesecillos en la cárcel y ya todo...

todo solucionado, arreglado.

-Quizás en este tiempo en la cárcel ha cambiado porque...

tampoco le dan la condicional a cualquiera, así como así.

Los psicólogos son muy estrictos, y cuando hacen los informes,

miran quién es apto y quién no.

-Gonzo es muy listo.

Y muy retorcido.

¿Crees que no puede engañar a un psicólogo del trullo?

No lo conoces de nada, tía.

-Mi amor, entiendo que tengas miedo

porque él ha sido un animal contigo y te ha hecho mucho daño.

Pero tienes que estar tranquila y ser fuerte.

Porque aunque salga de la cárcel,

tiene una orden de alejamiento hacia ti y no se puede acercar.

-Eso no le va a detener.

-Pues entonces lo detenemos nosotras.

Que no se le ocurra acercarse al barrio, ni a ti.

Porque no se lo permitiremos. Ni tú, ni yo.

Voy a ayudarte en todo lo que pueda.

Y si hace falta lo mandamos de vuelta a la cárcel.

-En cuanto se entere de todo lo que he construido, lo destruirá.

No me va a perdonar que haya rehecho mi vida.

-Que no, eso no va a pasar.

No se lo vamos a permitir, de verdad.

Si es tan listo como dices, él...

sabrá que no se puede acercar a ti en absoluto.

Y, además, vamos a ser fuertes.

Estoy aquí para ayudarte en lo que te haga falta.

Así que tranquila.

Por favor.

Vamos a La Parra y te tomas algo para tranquilizarte,

que estás muy nerviosa.

Mientras hago mis averiguaciones y vemos qué podemos hacer.

Ánimo. ¡Arriba!

-Ey, ¿qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Lo hemos conseguido, libertad sin cargos.

-¿De verdad?

Felicidades.

Ahí está, Julián.

Enhorabuena. -Estoy que ni me lo creo.

-¿Cómo lo has hecho?

Digo, porque el juez este tenía una fama terrible.

-¿En serio? -Sí.

No te quise decir nada para no condicionarte, pero...

al parecer, es muy duro.

Especialmente cuando son imputados con antecedentes como Julián.

-A mí me temblaba todo, pero ella estaba con una autoridad que flipas.

-Tenía mis motivos, y buenos motivos.

Le he explicado al juez que su detención fue casual.

Se encontraba ahí y lo cachearon

porque estaba cerca de una supuesta reyerta

de la que no tenía que ver.

-¿Y la tenencia?

-La cantidad estaba en el límite permitido

para autoconsumo.

También les he llevado estudios que demuestran

que el consumo de marihuana ayuda a reducir

el deseo de consumir heroína y reduce la ansiedad del mono.

-Fantástico. ¿Y ya está? ¿Así? -Bueno, bueno.

Lo mejor lo he dejado para el final.

Explícaselo tú.

-Ha sido un flipe.

Se abre la puerta y aparece el Mur, Canquero, Carmina...

Se habían puesto guapos y todo

para decir al juez que ya estoy limpio.

Y que soy un tío legal.

Han dado la cara por mí.

-Has conseguido que un grupo de terapia entero

vaya voluntariamente a declarar a un juzgado.

-Bueno, a ver...

Me han puesto sus peros, estaban reacios al principio,

porque tenían que declarar

como integrantes de un grupo de desintoxicación.

Pero lo han hecho por Julián. Porque se lo merece.

Así que el mérito es tuyo.

-Bueno, en verdad...

es como si por fin tuviera una familia a la que le importo.

Y...

Y eso es motivo para mantenerme limpio.

Después de tanto no les puedo fallar.

-Toda la razón.

Y ya te estás marchando, cagando leches, que es la hora

para tu terapia.

-Tienes razón, me las piro. Y gracias.

-Cuídate, Julián.

Oye, Vero, ¿tú eres consciente,

de que le has dado una razón para seguir adelante,

para seguir luchando?

-Eso es lo que intentaba explicarle a mi hija esta mañana.

Pero es incapaz de ver más allá de la ficha policial.

-Pero tú sí has sido capaz

de ver más allá, y de lo que es más importante aún,

has hecho que un juez, bastante duro, también sea capaz de ver más allá.

-Ha sido una inyección de autoestima brutal.

Al centro acuden personas con unas historias alucinantes,

son inspiradores.

Ahora mismo me siento con unas ganas de...

de hacer cosas brutal. Te parecerá una tontería.

-Para nada.

De hecho, te voy a tomar la palabra.

Porque no sé muy bien qué hacer con todos estos libros que tengo.

-¿Qué son? -Son una donación.

Estaban abandonados en un trastero y, pues...

No sé muy bien qué hacer con todos ellos,

ni siquiera están clasificados, así que habría que ponerse...

-¿Por qué no montamos una pequeña biblioteca?

Venga, te ayudo.

-Venga.

Vamos a por ello.

-Sí.

-Eso es, Lola Ramos.

Mi compañera, que ahora está en Valladolid.

Vale, muy bien. ¿Y respecto a las precauciones cautelares?

-¿Te lo he calentado mucho?

-¿El qué?

-La manzanilla. ¿Te pongo otra cosilla?

-Ah, no. Gracias, María. Está bien.

-Vale, vale, gracias.

Hasta luego.

-¿Qué te han dicho?

-Las medidas cautelares de Gonzo siguen vigentes.

¿Vale? Así que, tranquila, porque no se puede acercar a ti

bajo ningún motivo. No puede ir ni a tu domicilio, ni a tu trabajo.

Es más, ni siquiera debería residir en Madrid.

-Se va a pasar las protecciones por donde le dé la gana.

Tenemos que hacer algo, va a venir a por mí, por favor.

¿Hay alguna manera de recurrir? Por favor, haz algo ya, por favor.

-Gonzo salió hoy.

-No.

No puede ser.

-No entiendo qué es lo que ha fallado

porque deberían haberte mandado un mensaje, alertándote.

-¿Cómo?

-¿No recibiste un mensaje en el móvil,

avisándote que Gonzo había salido?

-Me cambié de número porque...

no quería que me localizara él.

-Pues tienes que avisar eso en la comisaría,

porque no pudieron localizarte a ti, ni a Lola. Qué marrada.

-Nacha, que está en la calle.

Si la Patri no llega a decir nada me lo encuentro de sorpresa aquí.

-Escúchame.

Ahora vamos a tomar unas precauciones.

No quiero que tengas vínculo con ninguna persona...

que tenga conexión entre vosotros dos.

-Ayer tuve un presentimiento, Nacha. Te lo prometo.

Tuve el presentimiento, sentí que me perseguían

y seguro que era él.

Porque cuando se entere de todo lo que he construido,

lo va a reventar.

Se lo va a cargar, te lo juro.

-Rocío, por favor, escúchame una cosa.

Vas a mantener la cabeza fría. Tú eres valiente.

Porque el miedo no es buen consejero en estos momentos.

-¿Y qué hago?

Dime qué hago, por favor.

-Para empezar te vas a venir a mi casa.

Ahí vas a estar bien.

Por lo menos mientras ubico dónde está ese tipo.

Lo bueno es que es bastante conocido en el barrio.

Y voy a alertar a todos los confites y voy a dar el aviso en comisaría.

Pero es importante que mantengas estas precauciones.

-¿Qué precauciones?

¿Qué precauciones?

Que yo tengo un trabajo y tengo...

unos talleres, unos cursos a los que no puedo faltar.

-No vas a faltar.

No vas a faltar a nada.

Porque vas a seguir con tu vida, como lo estás haciendo ahora.

Porque ni él, ni nadie, arrebatará lo que has construido.

Por lo menos mientras hablo con Miralles

y espío a ver si logro encontrar medidas de protección. ¿Vale?

-Es tan injusto.

Es tan injusto que tenga que andar protegida,

solo porque él está en la calle.

-Lo sé.

Sé que es injusto.

Pero no está sola.

Por lo menos déjame escoltarte mientras soluciono todo esto.

¿Sí?

Para empezar, ¿cuáles son tus planes hoy? ¿Qué vas a hacer?

-No sé.

Tengo clases en el centro cívico y salgo a las 20:00.

-Perfecto.

-Yo acabo el turno en la comisaría a las 20:00.

Te acompaño a clase, te espero, y nos vamos juntas a casa.

¿Te parece bien?

-Me parecería perfecto, si no fuera porque...

porque Gonzo está en la calle.

-Escúchame una cosa.

Te prometo que voy a hacer todo lo posible

para que esta noche te olvides de él.

¿Vale?

No llores. -Nacha.

Sabes que si se entera de esto se va a volver loco, ¿no?

Su princesa está con una tía y encima policía.

-Tú no eres princesa de nadie.

Tú eres una mujer supervaliente

que te lo has currado un montón para estar dónde estás.

Y rehacer tu vida como lo has hecho hasta ahora.

-No soy valiente.

-¿No?

¿Dónde está esa superheroína que me ayudó

a meter un montón de chungos en la cárcel?

-Superheroína, dice.

-Pues sí. Tú.

Tú, Rocío.

Tú eres muy valiente, vales un montón.

Ni tú ni yo vamos a permitir que nadie,

absolutamente nadie, te venga a joder la vida.

Después de lo que has conseguido.

Pero te quiero fuerte.

Por favor.

Somos un equipo, acuérdate.

-Tengo un planazo para mañana. -Sorpréndeme.

-Dos palabras: "Empty Eyes".

-¿Cómo?

-¿No los conoces?

Vamos a ver, ¿qué música escuchabas en el instituto?

Este grupo es una locura en directo.

-Genial, me encanta escuchar grupos nuevos.

¿Dónde es el concierto?

-En Carabanchel, en una sala... es un poquito antro,

pero el ambiente es guay.

-Un antro con un ambiente bastante guay.

-¿Te suena raro? -Bueno, ¿van tus amigos?

-Viene algún coleguilla, ¿por?

-Me hace ilusión que me lleves a tu barrio del que tanto hablas.

-Tampoco te he hablado tanto.

-Pero si es como si ya lo conociera.

-Pues qué bien, así me ahorro el tour.

-¿Qué pasa, Toni?

Me gustaría conocer los sitios importantes para ti:

las calles donde has crecido, el famoso bar de tu madre.

-Ni de coña, el bar de mi madre no.

Ambas habláis por los codos, no llegaremos al concierto.

Además. -¿Además qué?

-Que me apetece ir contigo a un concierto

de un grupo que me mola, y me estás montando una presentación

en sociedad que no... -Que no, que no.

No te digo que me presentes a tu madre de forma oficial,

ni nada de eso. -Vale, mejor.

-Ya...

Oye, Toni.

¿Tú te avergüenzas de mí?

-¿Qué dices, Paula?

-No sé, como siempre...

piensas que soy una pija, quizás crees

que no encajo en tu ambiente.

-Te estás rayando sola de una manera.

¿Cómo me voy a avergonzar si te he dicho

de ir a un concierto?

-Por algo no quieres presentarme a tu gente.

-Que no es por nada.

-Es verdad que igual que yo no estoy cómodo en...

tus inauguraciones posturitas de la clínica...

Tengo un caso para vosotros.

¿Y esta joyita?

Tatiana López. Es la novia de la cabecilla de los Cremallera.

Es una de las bandas implicadas en la reyerta de ayer.

Sabréis que la escala de violencia con los Blue Nicotine

ha subido a niveles preocupantes.

Y a juzgar por...

las amenazas que se han cruzado en redes,

están preparando una venganza.

Pelean por el control de menudeo, ¿no?

-Al parecer los Blue Nicotine hicieron un vuelco a la banda rival

y les robaron la mercancía gracias a un chivatazo.

-Sí y van a ir a por el soplón.

Eso también. Pero la amenaza es más amplia.

Fijaos en el pie de foto.

"Nos robasteis a uno de los nuestros, arderéis en el infierno".

¿Lo de atrás es un bidón de gasolina?

Un bidón de gasolina.

Con esa gasolina, y la pistolita de agua,

solo les falta un alambre y un mechero para...

Para fabricar un lanzallamas casero.

Efectivamente.

Pero esa foto, en sí misma, no constituye delito.

Así que no podemos detenerla.

Tendréis que ir y sonsacarle toda la información que podáis

sobre la venganza que preparan los Cremallera.

Hay que evitarla a toda costa.

¿Dónde la podemos encontrar?

Trabaja a tiempo parcial en los billares Cartago,

así que tendréis que ganaros su confianza.

A por ello. Perfecto.

-¿Y cómo vamos a hacer eso?

-Tenemos que ir de paisano e ir a los billares como si jugáramos.

No sé cómo vamos a conseguir que hable.

Deberíamos hacerlo ya porque parece que se van a vengar pronto.

-Ya.

Tengo una idea.

¿Y si me visto como ella, me lleno de bisutería y tal?

Quizás así me pueda ganar su confianza.

-Su confianza hasta que abras la boca y se vea que no eres de barrio.

-¿Crees que no me puedo meter en el papel?

-Hombre, pues no.

La verdad que no, prefiero no arriesgarme.

-¿Desconfías de mí por estar en prácticas

o porque piensas que soy una pija?

Confía en mí. ¿O tienes una idea mejor?

-Venga, vale. Vale, nos disfrazamos.

Pero me dejas hablar a mí.

¿Vale? (ASIENTE)

-Paty, te estás durmiendo. Te me vas a caer en la barra.

-Lo siento.

Me voy a poner otro café, que estoy que me caigo.

-Vais a tener que hacer algo con esa vecina vuestra.

-He hablado mil veces con ella,

le he pedido por favor que no ponga la tele tan alta,

pero no me hace ni caso.

La teletienda es lo único que le quita el insomnio.

-Y se lo provoca al resto del vecindario.

-Y encima se la pone a toda pastilla, ¿sabes?

Bueno,

no te vas a creer lo que me dijo cuando me la encontré en el ascensor.

-Sorpréndeme.

-Iba con mis cascos, ¿sabes?

Y me coge, y me dice, que ella no utiliza eso

porque la deja sorda.

Señora, ¿no se ha dado cuenta que ya está como una tapia?

-¿Y Paolo cómo lo lleva?

-Paolo regular.

Él todavía puede dormir con la televisión, pero vamos..

están empezando unas obras en el edificio de al lado.

-Lleváis la negra. -Ya lo sé.

Y el pobre Paolo, que no madruga para ir a trabajar,

se levanta todos los días a las 8:00,

a base de martillazos y de radial, así que ni dormir, ni nada.

-¿Por qué no te subes a mi cuarto y te echas una cabezada

y cuando empiece el jaleo te aviso?

-Te lo agradezco mucho,

pero como me acueste no me levantáis hasta mañana.

-Ya.

Mira quién viene por aquí.

-"Buongiorno".

-"Buongiorno", ¿qué?

¿Un espresso doble?

Porque ya me ha contado aquí...

-Triple, por favor. Como pille al de la radial...

-Pónselo, Paty, que voy a la terraza.

-¿Has ido a la farmacia? Necesitamos esos tapones ya.

-Tengo algo mejor.

-¿El qué? Yo pastillas no que me sientan fatal

y me dejan todo el día zombi.

-La mano.

Cierra los ojos. -¿Qué dices?

-Cierra los ojos.

Ya está.

La solución.

-¿Qué es esto?

-Son las llaves de nuestro nuevo apartamento

que acabo de alquilar el tiempo que termine

las obras de tus vecinos.

Tres meses. Ya está.

-¿Qué me estás contando?

Pero ¿qué dices? Si alquilar en Madrid es un infierno ahora.

Si no hay nada decente que se pueda pagar.

-Espera. ¿Era una emergencia?

Sí.

Ni he visto el precio. Y mira aquí.

El apartamento está más que decente.

Mira aquí.

Mira.

Espera.

-Ahí va, ¿es un "loft"? -Espera.

-Espera,

¿eso es una terraza?

-Y la azotea con la piscina.

-Mi amor, ¿cuánto has pagado por esto?

Cariño, que esto es un timo. España está así de mal.

Que no, que el mercado inmobiliario ahora mismo es una mafia.

-Sí.

A mí nadie me ha engañado,

¿vale?

Y esta noche vamos a dormir

y todo el resto, ¿vale?

-Estás loco.

-No me lo puedo creer. Qué maravilla. Mira, mira.

Mira qué tenemos aquí.

-"Matar a un ruiseñor", Harper Lee.

Esto era una peli, ¿no? -¿Una peli?

Este es mi libro favorito. La razón por la que me hice abogada.

Me lo leí de adolescente y me dejó marcada.

-Yo, si te digo la verdad,

no me acuerdo muy bien ni siquiera de qué iba.

-Pues mira, va de un abogado, el padre de la narradora,

que decide defender a un hombre negro acusado

de violar a una mujer blanca en Alabama.

De verdad que te lo recomiendo.

Es un libro que habla de los prejuicios raciales

de nuestra sociedad, de lo diferente...

-Suena bastante interesante.

Me lo cojo prestado.

-¿Has pensado cómo vas a organizar los préstamos?

-No. No tengo ni idea.

O sea, bastante estoy haciendo sacando los libros

y porque me has liado tú, que venías con energía,

porque yo no tengo el mejor día hoy.

-¿No? ¿Qué pasa? ¿Estás enfermo?

-No, qué va, qué va. No.

Salí de fiesta

y no estoy acostumbrado. Y no sé por qué,

en algún momento, decidí pasarme de la cerveza al mojito

y ahí la cagué.

-Bueno, espero que te cundiera.

-Sí.

Oye, ¿enciclopedias la gente mira ya?

-Hola, buenas.

-Hola.

-Hola. -No te esperaba.

-Bueno, de hecho, yo ya me iba. He quedado para comer con mi marido.

-OK. Perfecto.

-Que aproveche. -Gracias.

-¡Ey, gracias por todo!

-¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas?

-Bien, lo llevo bien.

La cabeza a punto de explotar. Por lo demás, todo controlado.

-Te he traído esto. Una bebida isotónica

que te va a venir muy bien además.

-¿No habrás metido ahí dentro uno de esos mojitos

que me dabas de beber ayer por la noche?

-¿Que yo te daba de beber? -Sí, tú me dabas de beber.

-Quien te escuche... Parece que te estaba obligando

y se te veía contento pidiendo uno tras otro.

-No, estuvo muy bien. Fue una buena noche. Estuvo guay.

-Para mí también.

¿Repetimos o qué?

-¿De fiesta? No. ¿Tú me quieres matar?

-No, hombre, no.

Me refería, no sé, a algo más tranquilo.

Cine o una cena.

¿Qué me dices?

-Que no sé. No sé cómo voy a tener la tarde.

Estoy con los libros ahora toda la mañana

y no sé qué va a pasar por la tarde. Si quieres te doy un toque luego

y vemos a ver qué onda.

-Vale.

Pues ya me contarás qué tal te ha ido esto

que suele ser mano de santo.

-Gracias.

-A ti. Chao.

-Hola, corazón. ¿Has mirado ya el menú?

-Hola, María. Si no te importa, voy a esperar a Mateo,

que he quedado para comer con él.

-Muy bien. Pero si quieres salmorejo,

dímelo y te guardo un platico porque hoy vuela.

-Uy, me encanta. Ya me vas conociendo, ¿eh?

-¿Te pongo un vinico blanco mientras que lo esperas?

-Sí, gracias. -Venga.

-¡Hola!

-¡Julián!

¿Qué haces aquí? ¿Ya has terminado la sesión?

-Sí.

-¿Qué tal? ¿Todo bien?

-Sí, María. Gracias.

-Yo quería una Cola para llevar y cóbrame también lo suyo.

-No hace falta, Julián. -Sí, hombre.

-Te invitaría a sentarte, pero estoy esperando a alguien.

-Ya, imagino que no quieres que te vean con alguien como yo.

Perdona, ¿eh?

-No, no es eso. A ver, cualquier otro día

puedes invitarme a lo que quieras,

pero es que estoy esperando a mi marido para comer con él.

-Mira, que te tomo la palabra, ¿eh?

Tenía pensado invitar a una ronda a todos los de terapia.

O sea, que si quieres venirte...

Sin alcohol ni nada, no vamos a estropearlo ahora.

-Perdón. Aquí tienes tu Cola bien fría

y tu vinito. -Gracias.

Oye, pues claro que sí. Avísame y, si puedo, me apunto.

Será un placer brindar por tu futuro.

-Hasta hace poco, no tenía de eso

y ayer estuve a punto de perderlo todo.

Si no llega a ser por ti...

De verdad que no sé cómo darte las gracias.

-Uy. Ya lo has hecho, Julián

Hola.

Perdón, que llego con retraso. Hola.

-Usted debe ser su marido, ¿verdad?

-Mateo, te presento a Julián. Del que te hablaba esta mañana.

-Qué suerte tienes, macho.

Vale, vale, tú eres Julián. ¿Qué tal?

¿Cómo ha ido en el juzgado?

Bien, la verdad es que bastante bien. Gracias a ella.

-Ahora te cuento, Mateo. Bueno, Julián, hasta otro rato.

-Sí, sí, claro. Perdona, ¿eh?, ya me voy.

Y gracias.

Adiós. Adiós.

Vale, ahora entiendo un poco mejor el malestar de Paula contigo

esta mañana.

¿A qué te refieres?

Cariño, ¿de verdad te lo tengo que explicar?

No sé, ese chaval con esas pintas...

A ver, la heroína hace estragos en el cuerpo y no se va

de un día para otro,

pero Julián lleva meses limpio.

He visto sus analíticas

y el juez también.

Qué bien le defiendes. Normal que hayáis ganado.

¿Por qué tengo la sensación de que no te alegras?

No, no es eso, pero...

no es fácil verte abrazada a un yonqui.

No sé, me da intranquilidad.

Imaginarte todo el día rodeada de este tipo de gente

me da miedo.

Este tipo de gente son personas que tienen historias detrás

alucinantes.

Quizás no cuadran mucho con los clientes que van

a tu clínica, pero para mí son mucho más inspiradores.

¿Inspiradores?

Sí.

Para tu información, hay problemas mucho más graves

que las patas de gallo o la talla del pecho.

Ya.

Lo único que te pido es que no te confíes en exceso.

Sé que has cogido este trabajo con muchas ganas

y que en el centro cívico hay muy buen rollo.

Lo hay.

Pero ten cuidado.

Es lo único que te pido. Tú no sabes cómo es este Julián

cuando tiene un mal día. Acuérdate de la trifulca que vimos.

Te prometo que iré con cuidado.

Y ahora pedimos, ¿no? Me muero de hambre.

Sí.

Ay, mira, hay salmorejo. ¿Lo has visto?

Estoy revisando uno por uno todos los casos

de condenas que pasaron por la UFAM en la época de Lola,

así que me queda...

-Llegáis justo a tiempo.

El café está a punto de acabarse.

Yo necesito café, que luego tengo troncha con Soriano.

Pues a mí no me mires, ¿eh?

-No os preocupéis que yo luego preparo más.

¿Tú quieres? -Tengo el estómago revuelto. Qué va.

-¿Y eso?

-Bueno...

Ayer estuve con Miguel tomando algo en el Moonlight

y luego estuvimos en una coctelería y bebimos un poquito.

Oye, ¿y el Moonlight ha cambiado mucho?

Pues yo diría que no mucho, la verdad.

Yo no lo he notado, por lo menos.

-A mí el Moonlight me da igual.

¿Qué tal con Miguel?

-Bueno...

bien. Se podría decir que fue una noche...

divertida.

-¿Sin más?

Oye, dale tiempo que ella explique lo que quiera.

Que sí, que ya lo sé. Le doy tiempo.

Pero... no sé.

Si pasó algo, me alegro muchísimo porque hacéis muy buena pareja.

-¿Tú crees?

-Yo creo que también, pero...

No sé.

-¿No sabes qué ahora?

-Chicas, que no quiero hacerme ilusiones.

(Móvil)

Es él.

Para no querer hacerte ilusiones, has puesto una carita...

Anda, cógelo que nos vamos.

Hombre, ¿qué tal?

Ya creía que no habías sobrevivido esta tarde.

-"Bueno, ahí ando,"

-Ya. Bueno, la bebida isotónica que te he traído

te habrá ayudado, ¿no?

-Oye, Ángela, mira, al final estoy bastante liado aquí

en el centro cívico esta tarde y tengo que organizar unas jornadas

para el desempleo, así que...

-Ah...

Bueno, pues no sé.

Si quieres,

podemos dejar el cine para otro día.

-Claro, claro. Hablamos,

¿sí? Descansa. Chao.

-Hasta luego.

O sea, que no solamente no habéis conseguido averiguar

a qué hora iban a atacar a la banda rival,

sino que no sabemos si quiera si hoy pensaban atacar

y contra qué objetivo y, además,

una descerebrada os descubre,

una descerebrada que tiene tan poca cabeza

como para hacerse un selfi con el arma que pensaba utilizar.

Ha sido mi culpa, inspectora. ¿Y eso por qué?

Porque no quería que se quemara mi binomio

en su primer operativo en los Cartago.

Pues has conseguido el objetivo contrario

porque sabiendo Tatiana que sois policías

es como si lo supiera toda la clientela de ese local.

Lo sé. Es una cagada. Lo siento.

No me valen tus disculpas porque, en este momento, tengo

dos agentes quemados.

Y tengo una venganza en marcha que no sé cómo voy a parar.

¿Algo que añadir, Bremón?

Pues que lo siento, supongo.

Me hubiese gustado llegar hasta el final.

A mí también.

A mí también me gustaría saber por qué no llegasteis al final

y eso intento averiguar. ¿Por qué no habéis llegado

hasta el final?

El gancho era llamar la atención de Tatiana con mis pintas,

pero era difícil sin interactuar con ella directamente.

-Porque yo le dije que me dejara hablar a mí.

Si no estoy entendiendo mal,

la cosa iba medianamente bien hasta que intervino Ríos.

Ya.

¿Y se puede saber por qué confías tan poco en tu binomio?

No es que no confíe en ella como policía,

pero me parece...

-Es que no pensabas que pudiera meterme en el papel.

-Estabas sobreactuadísima. Estabas intentando beber,

hacer que fumabas y todo en... Eh, parad el carro, ¿eh?

¿Eso es cierto?

Igual me vine un poco arriba.

Muy bien, o sea que habéis montado una opereta, ¿no?

Eso es. Habéis montado una opereta en los billares Cartago.

Pues nada, la próxima vez cobramos entrada.

Lo que pasa es que yo estaba picada con Toni

porque no ve más allá de la pija que cree que soy.

¿Me estás queriendo decir

que una misión tan clara y tan fácil

ha fracasado

por vuestros piques personales?

Pero ¿qué clase de policías pretendéis ser?

Que esto no es un juego.

Que hoy mismo podrían prenderle fuego a una persona

y vosotros habéis arruinado la única pista que teníamos fiable

para poder evitarlo.

Asumo toda la responsabilidad yo.

Por supuesto que la asumes

porque tú eras responsable del binomio.

Déjanos a solas, Paula.

¿Y a ti qué te pasa?

Intenté protegerla porque soy su tutor

y creo que está dentro de mis funciones.

¿Porque eres su tutor o porque eres su pareja?

Eh... inspectora... Eh, eh,

no te confundas, que a mí me da igual lo que seáis.

Me da lo mismo que tengáis lo que tengáis,

pero lo que me preocupa profundamente

es que vuestra relación personal haya interferido

en vuestra actuación policial. Eso es lo que me preocupa.

No volverá a suceder. Por supuesto que no

porque, si no, te voy a tener haciendo puerta

hasta que te jubiles.

Venga.

Gracias, María.

-Nada, mujer.

Si necesitas cualquier cosilla, me lo dices.

Estoy en la cocina, ¿eh? -Vale.

Aquí tienes tu copa, tronqui.

-No estoy para coñas, Paula, ¿vale?

-Bueno, a ver, el daño ya está hecho, pero...

Lo siento, no tenía que haberle dicho eso.

-Que no te rayes. Si Miralles...

en los interrogatorios hace igual.

No para hasta que no consigue que confiesen

los sospechosos.

-Bueno, mira, al menos, ya le voy cogiendo el truquillo

a las famosas broncas de la inspectora jefe.

-Pues muy bien. Enhorabuena.

Lo que pasa es que yo ya me he comido unas cuantas

y no hacía falta comerme ninguna más.

-¿Qué te ha dicho cuando me he ido yo?

-Pues te puedes imaginar.

-Bueno, Toni, yo...

lo siento. Es que tampoco te puedo decir otra cosa.

-Que no estoy cabreado contigo. Estoy cabreado conmigo mismo.

Yo hubiera hecho lo mismo que tú,

jugármela y demostrar que valgo.

-Ya, pero...

yo tampoco he seguido tu guion.

-Mi guion era una mierda, Paula.

Lo que tenía que haber hecho es darte cancha

y no estar pendiente de que no nos delataras.

-¿Tan mal lo estaba haciendo?

-Hombre, un poquito exagerada estabas.

-Bueno, reconocerás que como choni

tengo mi puntito.

(RÍE)

-No lo sé, tía.

Me preocupa mucho qué puede pasar con la Tatiana esta

porque es impredecible.

Lleva toda la tarde sin subir nada a las redes,

lo cual es rarísimo porque sube algo cada dos horas.

-¿Y crees que está tan callada porque sabe que vamos detrás?

-Yo creo que sí. Y como le pase algo a alguien

o se vaya alguien al hospital por mi culpa...

-No seas tan negativo. Seguro que no hace nada por eso,

porque saben que les vigilamos.

-Claro que sí, hombre.

¿Tú qué sabrás de las bandas, Paula?

¿Tú qué te piensas, que porque está la policía

alrededor ya no hacen nada?

-Mira, yo solo estaba intentando animarte, pero tienes razón,

no sé nada de la vida.

-Paula, perdón.

Perdón. Estoy jodido. Lo siento.

Yo ya no estoy en prácticas. No puedo cagarla así.

Se supone que ya he aprendido todo lo que tenía que aprender.

-Cada caso es un nuevo aprendizaje.

¿Sabes quién dice eso?

-Tu tío.

No me hables que como se entere de lo que ha pasado...

-Vaya, pues...

ya veo que no consigo animarte.

Así que yo me voy.

-Paula, espérate.

(SUSPIRA)

-Esto no puede volver a pasar, ¿eh?

No podemos permitir que nuestra relación personal

afecte a lo profesional.

-Sí, ya me ha quedado claro. Tranquilo que no va a volver a pasar.

-Ya, pero...

igual deberíamos tomarnos lo nuestro con más calma.

-¿Estás rompiendo conmigo?

-No.

O sea, no...

No estoy rompiendo, pero creo que, a lo mejor, deberíamos

ir más despacio o...

a lo mejor, tener otro tipo de relación

que no afecte a nuestros objetivos, ¿sabes?

-¿Qué objetivos?

-Tu objetivo ahora es jurar el cargo.

Mi objetivo es cumplir las misiones sin liarla

y no estar comiéndome broncas todos los días.

Este es un barrio muy duro

y hay que estar al 100% todo el rato,

¿entiendes?

-Lo que tú digas.

-Pero ¿estás bien?

-Claro.

-Descansa.

(HABLA EN ITALIANO)

-"Benvenuta"

a nuestro nuevo

hogar

del amor.

-Madre mía, Paolo. Esto es más impresionante que en las fotos.

Es una pasada.

-Yo te lo dije, a mí no me tima nadie.

Y, por favor,

atención.

Damas y caballeros, "signore e signori",

¿qué tenemos aquí para celebrarlo?

Solo este champán.

Y aún está frío. Por favor, ahí, dos copas.

¿Paty?

Hola.

Buenos días.

¿No? ¿Sí? ¿Voy yo? Voy yo.

-Espera.

-No me digas que no te gusta porque, te lo juro,

era lo mejor que había en la agencia.

-No, si no hace falta que me lo jures.

Ese el problema. Paolo esto es...

Esto es demasiado, ¿eh?

-No es demasiado. No hay demasiado entre nosotros.

-Sí, sí lo hay. Yo no necesito todo esto

y, desde luego, que no puedo permitírmelo.

¿Cuánto cuesta esto al mes? Tiene que costar mi sueldo como poco.

-Ya te he dicho que no te preocupes por eso.

Yo me hago cargo del alquiler.

-No, no, yo no pienso ser una mantenida

porque yo trabajo y estudio para algo.

-Exactamente, tú trabajas y estudias y te lo curras mucho

y necesitas descansar y yo también.

Y, lamentablemente, eso no es posible ahora en tu apartamento.

Ya está.

-Mira, no quiero parecer desagradecida, amor.

Es que sé que no me voy a sentir cómoda.

De verdad, ¿no podemos buscar algo que podamos permitirnos los dos?

-¿Y cuánto tiempo nos llevará?

¿Cuántas noches más vamos a estar sin dormir?

"Amore",

yo tampoco estoy acostumbrado a esto,

pero piensa

que es algo temporal. Dos meses... Tres meses y ya está.

Que un poco de lujo nunca le ha hecho daño a nadie.

-Pero ¿tú de verdad te puedes permitir todo esto?

¿Cuánto te pagan en el banco ese?

Flipo.

-Es que, esta mañana,

me he llevado una alegría con unas inversiones

que hice hace un tiempo.

-¿Unas inversiones?

-Una "start-up" portuguesa

que se dedica a la ciberseguridad, pienso,

y ha duplicado su valor

gracias a un programa comprado por los americanos.

Y yo acababa de saberlo, cuando vi las fotos del apartamento

y, no sé, pensé

que te encantaría, pero, bueno, ya está, si no te gusta,

ya veré si me devuelven la fianza, el mes que he adelantado...

-Vale, vale. Vale.

Pero si nos quedamos, tiene que ser con una condición,

que yo pago todo lo de la casa_ o sea, la compra, el agua, la luz...

-¿El agua?

¿Has dicho agua? -Sí. ¿Qué?

-Porque eso me recuerda la piscina que tenemos en la azotea.

Por favor, vamos a probarla.

¿O te vas a sentir incómoda también con la piscina en la azotea?

-No, lo que pasa es que estoy muy cansada.

Igual prefiero echarme un ratito antes.

-Vale, vale, vale.

-Entonces...

nos vamos al dormitorio.

-Espera, el champán. -El champán... luego.

-Perdona, eso que has dicho antes de analizar programas

que han escrito otros,

¿me podrías hacer alguna recomendación

así como para empezar?

-Claro. Mañana te traigo una lista.

¿No sales?

-No. Estoy esperando a alguien. Ahora voy.

-Chao. -Chao.

Nacha, ¿dónde estás?

¿Vas a tardar mucho?

No le digas a Espe que venga. Ya voy yo.

Si estoy aquí en frente de la comisaría.

Venga, pues nos vemos allí. No tardo. Un besito. Chao.

Chao.

-Buenas noches, princesa.

-Vete.

-Tranqui, tranqui. -Lárgate. Voy a llamar a la policía.

-No me voy a acercar más. Me quedo donde estoy.

Déjame hablar contigo solo un minuto.

Te juro que no te haré ningún daño.

He cambiado, ¿vale?

Llevo meses imaginando cómo sería nuestro reencuentro

y esta reacción me duele a mí más que a ti, te lo aseguro.

Yo nunca quise que me tuvieras miedo.

(RECUERDA) -"Serás cerda. -¡Alto, policía!

-Te mato.

-¡Objetivo a la fuga!"

-Nunca debí hacer aquello.

Perdóname.

A eso he venido,

a pedirte perdón.

-Vale.

Vale, pues di lo que tengas que decir

y vete, y no te acerques ni un poco porque te juro

que me pongo a chillar aquí. -Gracias.

Te juro que no te voy a tocar un pelo.

No me mandes de vuelta al trullo.

Lo que tenía que aprender allí

ya lo he aprendido.

-Gonzo, intentaste matarme, tío.

Es que no puedo entender cómo te han soltado ya, tan rápido.

-Porque estoy arrepentido.

Y porque he cambiado, de verdad. Si pudiera demostrártelo...

Mira,

he aprendido a controlar el pronto ese tan malo que tengo.

Ya no se me va la olla.

He hecho terapia allí dentro. Había un loquero muy enrollado

que me ayudó a darme cuenta de todas las cosas que perdí

en mi vida por culpa de mi mala cabeza.

Lo más importante de todo,

te he perdido a ti.

-Pues sí.

Sí, eso está más que claro.

-Ya sé que no vamos a volver a estar juntos.

Fui un animal y ahora me lo voy a tener que montar

sin ti.

Yo también quiero empezar a hacer las cosas bien,

seguir tu ejemplo.

-¿Cómo que mi ejemplo? -Sí, ya me han contado

que ahora vas por el buen camino, que tienes un trabajo de verdad,

que ya no robas...

Mírate, si estás estudiando.

-Sí, es que...

valgo para muchísimo más de lo que tú me hacías creer.

-Claro que sí, claro que sí.

Lo importante es que estás bien.

Me alegro un huevo,

de verdad.

Estás muy guapa. -No, no, para.

Para, para. Cállate. ¡Vete de aquí, por favor! ¡Vete!

-La jueza ha sido muy clara con las medidas cautelares.

Ni siquiera me van a dejar vivir en Madrid.

Si toda mi peña está aquí...

Pero bueno, mejor.

Así no me queda otra que empezar de cero.

Alejarme de las malas compañías y todo eso.

-Eso es lo que te conviene... -Sí, sí, está claro.

Quiero aprovechar esta segunda oportunidad.

Y estaba pensando

que a lo mejor me ayuda si tú me das permiso.

-¿Permiso para qué?

-Podríamos mantener contacto telefónico,

mandarnos algún mensaje... -Que no, que no.

Que no, Gonzo, por favor.

No quiero saber nada de ti. Vete. -Tranquila.

Mira, en la trena,

he aprendido que las cagadas del pasado

no se pueden cambiar.

Hay que aprender a vivir con ellas.

Yo formo parte de tu pasado, princesa, y tú del mío.

¿De verdad que no quieres saber si he encontrado curro

o dónde vivo? Yo qué sé.

-No quiero saber nada más de ti. Por favor, vete.

-Yo te escrito y ya, si eso, tú decides si contestarme.

-No me escribas. Llamaré a la policía.

-695843... -¡Que no quiero saber tu número!

¡Vete! ¡Que te pires! Pírate. -Vale, me voy. Me voy.

Me ha encantado verte.

Aunque sea por última vez.

Adiós, princesa.

-Tú lo que tienes que pensar es que irá todo estupendamente.

Eres un policía experimentado.

Has demostrado más que de sobra todo lo que vales.

-¿Sabes al menos de qué te van a evaluar?

¿Cómo van a ser las pruebas?

-Supongo que será algún tipo de test psicotécnico.

-Quería solicitar a ver si puede encargarse

otro agente de tutorizar las prácticas de Paula.

Creo que es lo mejor para todos.

Quieres decir lo mejor para ti, ¿verdad?

Pues la respuesta es no.

Un buen policía tiene que saber centrarse

y tiene que ser capaz de responder a todas las situaciones

con profesionalidad y con eficacia.

Tengáis lo que tengáis, tenéis que aprender a trabajar

como binomio. Y, después de lo que ha pasado,

con más razón tenéis que estar juntos.

¡Hola!

Pero ¿qué haces?

¿Ya te has puesto a abrir cajas?

Te dije que me esperaras.

-¿Esto es tuyo?

¿Cuánto hay aquí?

10 000 pavos, por lo menos.

-20 000.

-¿20 000?

¿Ya está?

¿No me vas a explicar por qué tienes tanto dinero en efectivo?

-¿Qué es eso que no paras de mirar el teléfono desde que llegaste?

Que no sé nada de Elías. No sé nada de él

y la evaluación en Jefatura era esta tarde.

Espero que la haya pasado. Es que si no...

igual le ha dado...

Por meterse en un bar y tomarse una copa

para ahogar sus penas, ¿no?

Eso quieres decir.

Eso no habla muy bien de mí, pero es lo que he pensado.

Imagino que no es fácil ser

pareja de un policía.

-Pues no es fácil, no.

Pero bueno,

la vida y las relaciones me han ido enseñando

que lo difícil en una pareja

no es la profesión,

es confiar en el otro.

No sé. Poderle contar a tu pareja todo.

Tus dudas, tus miedos.

-Toda la razón. Cuántos malentendidos

nos ahorraríamos si dijéramos realmente lo que pensamos

o nos preocupa.

-No entiendo a qué esperas.

Tendrías que haberlo denunciado ya.

-Te lo estoy explicando. El Gonzo que vi ayer

no parecía el mismo, de verdad.

Gonzo jamás, nunca en su vida, ha pedido disculpas. Nunca.

-Eso es lo que tú quieres creer.

Pero no es así.

Él sabe todo de ti.

Absolutamente todo.

¿Y tú qué sabes de él?

¿Cuáles son sus planes?

¿Por qué se ha vuelto acercar a ti?

-Ahora sé que solo estabas conmigo porque estabas acojonada.

Pero quiero que tengas clara una cosa.

Era mi manera de quererte

y es una mierda,

pero no sabía hacerlo mejor.

-Voy al baño un segundo.

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Servir y proteger - Capítulo 629

31 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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