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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 628 - ver ahora
Transcripción completa

(CONTENTA) ¡Pero bueno! ¿Qué haces tú aquí ya?

-Necesito con urgencia sentirme útil

y volver a mi vida normal.

-Por si acaso no bajes la guardia, ¿de acuerdo?

Tu reincorporación debe esperar a que un terapeuta del cuerpo

dé su visto bueno.

¿A santo de qué?

Si están los informes de la clínica francesa.

Hay que seguir un protocolo, Elías.

Si no superas las pruebas,

tendrás que jubilarte.

(RESOPLA PERPLEJO)

-Tú sabes que un alcohólico es un adicto para toda la vida.

Y yo qué sé... si volvió a recaer después de años sin beber,

ahora que está pasando esto...

-Nuestra regla siempre ha sido no meternos

en los asuntos de los demás.

-Ya lo sé, pero no va a pasar nada.

-¡Esa gente arrasa con todo!

-¡Le quieren proponer un negocio para blanquear la pasta

de la destilería, nada más! ¡Es bueno para Demetrio!

-He hecho una comparación entre lo que ganas con tu trabajo

y lo que podrías ganar trabajando con nosotros...

-¿Qué ha pasado exactamente?

No, te juro que no sé nada.

Pero ¿está bien?

Era Demetrio, el del alcohol adulterado.

A su hijo le han dado una paliza. Está en el hospital.

-Me ha llamado mientras venía hacia aquí

y ha aceptado blanquear con nosotros.

¡Al menos ha servido para algo!

-¿Cómo que ha servido de algo?

¡Lo habéis dejado en silla de ruedas!

-Por las buenas todo va bien, Álvaro.

Por las malas...

(ÁLVARO GIME RABIOSO)

-Sí, es que hay que saber...

cuándo...

una sobra.

-La verdad es que entre esos dos parece que hay tema.

-¿Había complicidad en plan amigos

o crees que a Miguel le mola Ángela?

-Completamente.

Es que, cuando la ve, se le ilumina la cara.

(RESOPLA AGOBIADA) -Estoy hecha un lío.

-A ver, Ángela,

no puedes cerrarte a sentir algo así.

-El problema es que, cuando me enamoro,

me vuelvo vulnerable

y tengo mucho miedo a que me rechacen.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco prostíbulos distintos.

¿Quién crees que soy?

Yo no sé lo que haces en tu tiempo libre.

¿Insinúas que soy un adicto al sexo?

No, pero sé lo que has hecho estos 20 años.

Te juro que estos gastos no son míos.

Prefiero encargarme personalmente.

(EN VOZ BAJA) Tú quédate en la clínica.

A ver si conseguimos que no se entere nadie.

Venga, luego te cuento.

Te voy a conceder el beneficio de la duda.

Pon una denuncia y abriremos una investigación.

Pero ¿cómo han hecho esos gastos sin robarme la tarjeta?

¿Cómo te has gastado ese dinero en prostitutas?

¡Yo no he estado en un prostíbulo en mi vida!

Verónica... ¡No me toques! ¡Vete de casa!

-Le clonaron la tarjeta

en un parquímetro de la calle Molino 34.

O sea, que ha sido una víctima más

de esa banda que desarticulamos. Eso parece.

-¿Estás diciendo que no ha sido Mateo?

Sí. Hace unos días desmantelamos esta banda

y están en prisión a la espera de juicio,

pero, claro, el mal ya está hecho.

(La puerta se cierra)

(Música emocionante)

(Pasos)

Buenos días.

-Hola, mamá. (LE BESA)

-Hum, ¿a qué viene esa cara?

¿Pudiste ir ayer al hospital?

-Sí.

Y no tengo buenas noticias.

-¿Cómo está Isidro?

-Mal.

Le han dejado inválido para toda la vida.

-¡Eso es lo que buscaban!

(SUSPIRA)

Cada vez tengo más claro que fueron los italianos.

-Han sido ellos.

Los encapuchados que le dieron la paliza

fueron contratados por los jefes de Paolo.

-¿Te lo ha confirmado él? -Sí.

Ha venido al taller y lo acabó confesando todo.

(GIME DESPRECIATIVA)

-Esa gentuza no se anda con tonterías.

-Y piensan que lo pueden pagar todo con dinero.

Aparte de los beneficios de la semana, me ha dado este sobre

para agradecerme que contactara con Isidro.

Va a colaborar con ellos, mamá.

-Esa gente tiene lo que quiere por las buenas o por las malas.

-¡Joder!

¿Cómo he sido tan tonto de colaborar con ellos?

-¿En qué estás pensando?

-Voy a ir a hablar con Paolo.

Le diré que no voy a blanquear ni un euro más de "la famiglia".

-No, hijo, no.

No puedes hacer eso. -¿Por qué no?

No querías que me metiera en esto, tienes que apoyarme.

-A ver, Álvaro,

no puedes dar marcha atrás.

Ya has visto lo que les hacen a los que les rechazan.

-Yo no soy Isidro, no me harán daño.

-¿Y cómo les vas a evitar?

¡No son simples delincuentes, son criminales sin escrúpulos!

-Ya veré cómo les hago frente.

Me siento muy culpable de lo que le ha pasado a Isidro.

No puedo seguir colaborando con ellos.

-No puedes plantarles cara.

¿Qué quieres, que te pase lo que a Isidro?

¿O que te maten? -No les tengo miedo.

Mira lo que le pasó a Mercader.

-A ver, Álvaro, lo único que te digo

es que no puedes tomar una decisión en caliente.

No es la mejor solución.

-Entonces ¿cuál es?

-No lo sé, tendremos que buscar una salida alternativa.

-Es que no hay otra salida.

Además, me dijiste que empezara a tomar decisiones en esta familia.

-Sí, pero esto es demasiado grave para que lo afrontes tú solo.

-Pues es lo que hay.

No me quedaré de brazos cruzados ni un segundo más.

-¿Adónde vas?

-A devolverle a Paolo este dinero manchado de sangre

y a decirle que no quiero ni un euro más de la mafia.

-Cariño, ¿por qué no hablamos de esto con más calma?

-Mamá, la decisión está tomada. No hay marcha atrás.

(LA BESA)

(Se abre y cierra la puerta)

(EXHALA)

(Llaman a la puerta)

¡Verónica!

Hola. ¿Puedo pasar?

Claro, claro.

¿A qué has venido?

¿Te parece mal que haya venido?

No, no... Lo que pasa es que...

después de la bronca de ayer, no me esperaba esta visita.

Si vienes a ver si estoy acompañado, ya ves que no.

No, no he venido a eso.

¿Me dejas que te explique?

Échale un vistazo a estos papeles.

Cariño, te juro que yo no hice esos gastos

con mi tarjeta.

Deja de ponerte en lo peor y léete los documentos.

¿Cómo has conseguido el informe de investigación de mi caso?

Anoche vino tu hermano a casa y me trajo esta copia.

Me contó que han descubierto que te clonaron la tarjeta,

vamos, que los gastos no los hiciste tú.

(SUSPIRA) Menos mal.

Sabía que la verdad saldría a la luz,

pero no pensé que fuera tan pronto.

Ah, o sea que me la clonaron en el parquímetro aquel.

Sí, cariño.

Con esto puedes reclamar el dinero que te han estafado.

Genial.

(Música tensa)

"Alvarino bello", ¿qué tal?

-He venido a devolverte esa bolsa. Te la dejaste ayer.

(RÍE) -No es mía. Se la dejaría otro cliente.

-He dicho que es tuya. Cógela.

(RÍE)

-¿Estás jugando o qué?

Son tus ganancias de la semana más una gratificación

por ponernos en contacto con Isidro.

-Si llego a saber lo que le ibais a hacer,

nunca os hubiera puesto en contacto.

-¿Y tú a quién pretendes engañar?

Tú que eres capaz de hacer muchas cosas

con tal de pillar el dinero. -No tienes ni idea de cómo soy.

Yo nunca hubiera puesto a nadie a los pies de los caballos.

Y menos al pobre Isidro.

-Te estás poniendo un poco nervioso, ¿no?

Pero ya sabes que mis jefes te aprecian,

y seguro que pueden hacer algo para calmarte.

No sé si me explico.

-Perfectamente, pero yo no estoy en venta.

A mí no me podéis comprar con dinero.

-Una vez que aceptas el primer euro de "la famiglia",

se convierten en tus amos.

Así que, si esta es una estrategia

para subir el precio, no hace falta que te pongas nervioso,

yo puedo mediar con ellos...

-Veo que no te estás enterando.

No es cuestión de dinero.

Por mucha pasta que me des, Isidro no volverá a caminar.

-Vale, ahora baja la voz.

Cállate, porque alguien podría oírnos.

-Pues si tanto te molesta,

coge esa bolsa y lárgate de aquí.

No te lo pienso volver a repetir.

-¿Sabes lo que pienso yo?

Que estás jugando con el fuego y no me gusta.

(RÍE)

-Pienso que tendrías que ser más razonable.

Si a mis jefes se les fue la mano con Isidro,

imagínate lo que pasaría a un socio

que les deja tirados de un día para otro.

-¿Me estás amenazando? -Tómatelo como quieras,

pero "la famiglia" ha invertido dinero y tiempo contigo.

Así que, si te marchas ahora,

ocasionarías problemas y tendrías que pagar por ello.

-O sea que, si no sigo colaborando con la mafia,

vais a venir a darme una paliza.

-Lo siento mucho, eso no lo decido yo.

Pero te garantizo que tú

pagarías la factura por los daños causados.

Pero a mí lo que me importa es que me creas tú.

Claro que te creo, si no, no estaría aquí.

Es más, me siento fatal por la reacción que tuve ayer.

Bueno, tenías motivos para sospechar y para explotar así.

Sí, pero no tenía que haberte condenado.

Tendría que haber contemplado la presunción de inocencia,

como abogada.

¿Y como esposa?

También.

Me dejé a llevar por la rabia y el miedo a sentirme engañada.

Ver esos gastos en tu tarjeta fue como una patada en el estómago.

Ya... Lo entiendo perfectamente.

Pero tendría que haber reaccionado con más calma.

Lo siento mucho, Mateo.

No. Yo no te tendría que haber ocultado nada.

Antes de ir a ver a mi hermano, debería haber hablado contigo.

Pero me dio miedo.

Como no podía demostrar mi inocencia,

pensé que no me creerías.

No solo no te creí, sino que te eché con muy malas formas.

Bueno, no le demos más vueltas.

Lo importante

es que me empiezas a creer.

Cariño, yo estoy haciendo todo lo que puedo.

Lo sé.

Sé que estás luchando por lo nuestro.

Oírte hablar así es más de lo que podía imaginar.

Esto es muy importante para mí.

Espero que Paula reaccione como tú cuando sepa la verdad.

No tendrá que reaccionar de ninguna manera.

¿No se lo has contado? No.

Ahora solo debes preocuparte por instalarte en casa

y por seguir luchando...

por la familia.

¿Celebramos la reconciliación?

Me encantaría, pero en 15 minutos debo estar en el centro cívico.

Ya, ya. Me imagino.

Bueno, pues...

podemos hablar de todo cuando te instales en casa.

¿Qué te parece?

Hecho.

¿Sabes una cosa?

Me importan una mierda tus amenazas de recadero.

Porque es lo único que eres,

un mensajero de mierda de esos mafiosos.

-Te estás pasando de listo, "socio".

Ya sabes cómo van las cosas,

y no creo que a la mafia vas a repetir dos veces.

-Pues estáis muy confundidos conmigo

si pensáis que me van a intimidar vuestras amenazas.

Os doy la oportunidad de terminar con esto por las buenas,

sin que nadie salga perjudicado.

-No insistas. No insistas por ahí.

Ya sabes que van a decir que no.

-Está bien.

Pues, si tus jefes quieren guerra, la van a tener.

Pero espero que estén preparados.

-No seas ingenuo.

No tienes ninguna posibilidad de ganar una guerra

y sobrevivir contra la mafia calabresa.

-Eso ya lo veremos.

Hace muy poco un narco muy peligroso

amenazó a mi familia,

y ahora mismo él y todos sus hombres

están dos metros bajo tierra.

Así que dile de mi parte a tus jefes

que no me subestimen.

-¿Qué tal? ¿Pasa algo?

-No, todo bien.

-Pues tienes una cara...

¿y esta bolsa?

-Esta bolsa son piezas...

para la moto.

Me la ha traído Álvaro.

-Os lleváis muy bien, ¿no?

-Es muy majo.

-¿Quieres otro café? -No, gracias, amor.

Se ha hecho tarde y tengo que irme.

¿Vale? -Vale.

-Te quiero. -Y yo.

Buen día. -Chao.

-¡Buenos días, Ángela! ¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú?

-¡Muy bien!

Te veo un poco seria, ¿no?

-Es que no he dormido bien, pero no me pasa nada.

-¿Sabes...? Me he encontrado con Miguel.

-¿Cómo? ¿Dónde?

-En la plaza. Hemos estado hablando.

-¿Ah, sí?

¿Y de qué?

-Pues hablábamos de las charlas que dimos en el centro cívico,

que han sido un éxito.

Y muchas personas han preguntado para informarse

sobre los temas que desarrollamos.

-Qué bien, ¿no?

-A mí lo que me daba miedo

era que no quisieras colaborar con el centro cívico.

(TITUBEA) -Pero... ¿por qué no iba a querer?

-Pues porque no te apeteciera mezclar

tu vida personal con tu vida laboral,

ahora que estás con Miguel.

-Yo no estoy con Miguel.

-Bueno... No, no estás con él,

pero yo creo que vais a empezar algo porque...

...porque la cara que has puesto cuando te lo he dicho

ha sido totalmente delatora.

¿Qué tal fue el otro día en el Moonlight?

Que me lo puedes contar.

A ver, que si te lo pregunto

es porque quiero que me lo cuentes, me preocupo por ti.

No voy a montar ningún tipo de numerito.

-No sé, tampoco hay mucho que contar.

-¿Qué pasó?

-Que nos besamos.

Pero es que no pasó de ahí. -¿Qué me dices?

Pero si entre vosotros saltan chispas.

Está claro que os gustáis.

(RESOPLA) -A ver, Espe.

Yo no he estado con nadie desde que estuve con Cleo.

No he vuelto a tener pareja.

-¿En serio?

-Sí.

-¿Desde la transición no has estado con ningún tío?

-No.

A ver, he tenido rollos esporádicos.

Pero nada serio.

-Bah, yo creo que te estás cerrando a la posibilidad de estar con él.

-Puede ser.

Es que si sale mal, ¿qué? Sería muy incómodo.

-Pero ¿por qué?

-Porque trabajamos en el mismo barrio.

Tendríamos que vernos y...

(RESOPLA)

-Ya.

Yo lo que veo es que estás muy pillada por él

y eso te impide dar el paso.

-Pues sí, estoy pillada por él.

La verdad, hacía tiempo que no me pillaba por nadie

y estoy... Estoy asustada, Espe.

-¡Pues más razón para tirarte a la piscina!

-Es que me genera mucha inseguridad. No sé qué puede pasar.

-Pues te lo digo yo: que va a salir todo fenomenal

porque Miguel también está pillado por ti.

-¿Tú crees?

(ASIENTE)

-Y creo que lo que te está pasando

es que te estás dejando influir por tu mala experiencia con Cleo.

-Puede ser. Pero no es solo eso.

¿Y si le cuento que soy transexual y me rechaza?

-Ese miedo lo tenemos todas

cuando nos mostramos tal y como somos.

Pero creo que no va a pasar, ya lo verás.

Oye, y si ocurre, mejor para ti:

antes te das cuenta de que él no es la persona.

Miguel no es tonto: tiene una mujer espectacular.

Y, bueno, poniéndonos en lo peor,

todo quedaría en una bonita amistad.

-Ese es el tema.

Yo no sé si puedo volver a ver a Miguel como un amigo.

(RESOPLA) Es que ya no sé cómo es tener una relación.

-Eso no se olvida, es como montar en bici.

-Ya, pero luego las peleas, etc.... -Ya basta.

Basta, no te calientes más la cabeza.

Ven aquí y dame un abrazo.

Deja que todo fluya con naturalidad.

Además, yo creo que Miguel no va a tener esos prejuicios,

ya lo verás.

-¡Ojalá!

Muchas gracias, Espe. De verdad.

-¡Bah!

Hola, Mateo. Buenos días.

¿Por qué tienes esa cara?

Bueno, ya sabrás que ayer Verónica se plantó aquí

para sonsacarme por lo de tu tarjeta de crédito.

Sí, lo sé.

Ella misma me enseñó los extractos que tú le diste.

Quiero que sepas que hice todo lo posible

por no delatarte.

No te preocupes.

Me dijo que intentaste encubrirme hasta el último momento.

Bueno, pero me presionó y acabé hablando de más.

Sí, sé que cuando se propone algo no para hasta conseguirlo.

No te preocupes. Buenos días, Celia. ¿Me tiras esto?

¿No estás enfadado?

No, claro que no.

De todas maneras, que sepas que lo siento.

Me imagino que Verónica se pondría hecha una fiera

y te montaría un pollo de narices.

Sí, me echó de casa después de una bronca tremenda.

Entonces las cosas entre vosotros estarán muy negras.

Sí, por un momento pensé que me iba a pedir el divorcio.

Normal, si te ha echado de casa...

Pero no lo hizo.

¿Ah, no?

No. La situación ha dado un cambio radical.

¿Y qué ha pasado?

La policía ha descubierto que fui víctima

de una banda que clona tarjetas en los parquímetros.

Metes la tarjeta y te la clonan.

¿Y Verónica está al tanto de eso? Sí, claro.

Mi hermano Emilio fue anoche a mi casa

y le mostró pruebas que demuestran que yo no hice esos gastos.

Ah, pues sí que han cambiado las cosas. Qué alivio.

Sí, ha quedado demostrado

que no utilicé mi tarjeta

ni para pagar en prostíbulos ni en hoteles de lujo ni nada así.

Entonces Verónica te habrá perdonado.

Sí.

Esta mañana se ha presentado en mi hotel

para contarme la visita de mi hermano

y para pedirme perdón por desconfiar de mí.

No te imaginas la sorpresa que me he llevado.

Pues me alegra que las cosas se hayan arreglado entre vosotros.

Es increíble.

En menos de unas horas he recuperado mi reputación

y mi derecho a volver a casa.

¿Qué te parece? ¿Qué me va a parecer?

Que eres un hombre afortunado.

Lo importante es que Verónica se está dando cuenta

de que hago todo lo posible por ser un buen padre

y un buen marido.

Desde luego.

Estamos recuperando la ilusión por nuestro matrimonio

de una manera que hace unos días no me imaginaba.

Claro.

Bueno, pues me alegro muchísimo por ti.

Bueno, por los dos.

Y te dejo. Tengo mucho que hacer.

Sí.

(Marcación telefónica)

Celia, dame cinco minutos y empezamos.

(LLAMA A LA PUERTA)

-¡Eh, Ángela! -¿Qué tal?

-Bien, bien.

-¿Qué haces?

-Estaba revisando el equipo audiovisual

para que no volviera a fallar como el otro día.

-Ah, bueno, cosas que pasan.

Para la próxima he pensado en traer unas "tablets"

para que los alumnos puedan intercambiar contenido.

No creo que haya ningún problema.

-Me encanta lo que me dices.

Por lo de la próxima charla,

porque lo estaba pensando y...

Y no sabía bien si te apetecía.

-¿Por qué no iba a apetecerme?

-No sé. Es paranoia mía.

No tiene que ver contigo, pero...

Bueno, por lo que pasó en el Moonlight.

Y, como no me has dicho nada...

-Vale.

¿Es por cómo me fui?, que fue así como un poco deprisa.

-Tampoco tanto. En realidad no fue nada raro,

pero, no sé, me preguntaba si interpreté bien las señales.

-¿Tú qué crees? -No lo sé. Dímelo tú.

-Pues sí, muy bien.

-De acuerdo.

Me quedo más tranquilo.

-Miguel, me lo pasé muy bien esa noche.

Y... me gustó mucho que me besaras.

-Perfecto. Pues lo podemos retomar en ese punto.

-¿Y qué punto es exactamente?

-No lo sé, dímelo tú.

Te toca mover ficha a ti.

-¿Estás seguro de que puedes seguir mi ritmo?

-¿Me estás retando?

-Por supuesto.

Bueno, y si aceptas el reto...

no sé, ¿me vienes a buscar a comisaría cuando acabe?

-Hecho.

-Vale. Te veo luego.

Chao.

(TONI RESOPLA)

-Toni, ¿estás seguro de que este es el sitio?

-Segurísimo, pero hemos llegado tarde a la pelea.

-¿Y qué bandas estaban implicadas?

-Dos del sur: los Blue Nicotine y los Cremallera.

Parece que están en guerra.

-Entonces ¿estás convencido de que este es el sitio

donde habían quedado? -Sí.

-¿Y por qué no hay nadie? -Porque hemos tardado 20 minutos.

Se habrán pirado. -¡Madre mía!

(CHICO) -Me han dicho que tienes.

-Oye, esos chavales igual saben algo.

(CHICO) -¡Hostia!

-¡Quieto ahí, chaval!

¿Eres uno de los participantes de la pelea?

-¿De qué me hablas?

-Una pelea entre bandas. Algunos llevaban armas blancas.

-Yo no sé nada. -¿No has visto nada raro?

-Nada, pasaba por aquí de casualidad.

-Levanta los brazos.

¿Y este regalito que tenemos aquí?

¿Por qué llevabas marihuana? ¿Le ibas a pasar droga a ese chaval?

-No, es de consumo personal.

Te cuento: posesión y consumo en vía pública es ilegal.

Si la cantidad requisada supera lo permitido para consumo,

se considera tráfico de drogas.

¿Le ibas a pasar droga sí o no?

-No, esa marihuana es para mí.

-Déjame el DNI.

Muy mala excusa. La típica que ponen todos los camellos.

¿De qué banda eres tú?

¿Blue Nicotine o Cremallera?

-No sé nada de bandas. Pasaba por aquí de casualidad.

-Ya lo veremos. De momento, te vienes con nosotros.

-¡No he hecho nada malo! -A ver si te refresca la memoria.

-Yo no he hecho nada. -Hay que pesar la cantidad y verlo.

¡Tira!

(Música inquietante)

-¿Qué haces aquí?

¿No te ha quedado claro que no quiero saber nada de vosotros?

-Lo entendí perfectamente. Tomé buena nota.

-¿Y se lo has trasladado a tu "famiglia"?

-Sí.

-Bueno, reconozco que he rebajado el tono de mal rollo

con el que me hablaste.

-¿Entonces te tengo que agradecer algo?

-No.

Lo he hecho porque te aprecio,

y me preocupaba que una declaración de guerra

tan violenta por tu parte

tuviera un resultado violento.

-No necesito tus favores, Paolo.

No soy un niño al que tengas que proteger.

-¿No te das cuenta de todo lo que está en juego?

No...

Así que... tendré que enseñarte algo.

-No quiero tu dinero. Ya lo sabes.

-No es dinero. Echa un ojo.

La mafia calabresa lleva años

extendiendo sus tentáculos por España.

-Lo sé. Y no vais a conseguir doblegarme.

-¿Recuerdas lo rápido que conseguimos

información sobre tu negocio?

¿Y lo fácil que nos resultó hacernos con los antecedentes

de Elvira, de Coco,

de Gabriel, de Luis, de Ricky...?

-¿Qué hay aquí?

-Mis jefes creen que ya deberías haber comprendido

el alcance de nuestros contactos y nuestro poder.

Pero, por si acaso,

quieren que veas esto.

-Así solo actúan los cobardes,

amenazando a una mujer con una enfermedad degenerativa.

¡Sois escoria!

-Creo que deberías pensar lo que sueltas de tu boca

antes de volver a calentarte.

Porque las consecuencias pueden ser fatales.

-No tengo nada que pensar, porque no tengo miedo.

Sabía perfectamente que mi madre iba a ser vuestro objetivo.

Pero quiero que os queda clara una cosa.

Si vais a hacerle daño,

tendréis que pasar por encima de mi cadáver.

-Tú sigues sin entenderlo, Álvaro.

Tú no puedes proteger a nadie de mis jefes.

Ahora mismo, mientras hablamos,

tu madre está en peligro de muerte.

-Eso es imposible.

Le instalé en su móvil una aplicación

para tenerla controlada por su enfermedad.

Y mi madre está en casa, y a salvo.

-Tu madre está en casa,

pero no a salvo.

"Hace solo dos minutos

tu madre ha recibido la visita de un técnico

que iba a revisar la caldera.

Hemos falsificado la autorización".

Así que ella le ha dejado entrar y no sospecha nada.

No sospecha que este hombre en realidad es un sicario,

que lleva una pistola con silenciador.

(Música tensa)

-Eres un cabrón. -No, tranquilo,

no te enfades conmigo.

Al fin y al cabo, yo soy solo un mensajero,

como bien has dicho antes.

Que tu madre viva o muera,

eso depende exclusivamente de ti.

Este hombre tiene órdenes de dispararle.

A no ser que yo le envíe un mensaje en los próximos tres minutos

para cancelar el encargo.

Mira,

si quieres que ese hombre no mate a tu madre,

debes comprometerte a seguir trabajando para la "famiglia".

-Es un farol.

-Llámala. Compruébalo tú mismo.

Eso sí.

No digas nada que delate a mi compañero,

porque, ahí, la situación sería irreversible.

(Pitido del cronómetro)

(Móvil)

-¿Qué tal, hijo?

-Bien, ¿y tú? ¿Qué tal la mañana?

-"Tranquila.

Bueno, ha venido el técnico de la caldera.

A ver si nos arregla el dichoso ruidito.

¿Estás ahí?".

-Sí, estoy aquí.

-"Ah. Como no dices nada...".

-Perdona. Estaba bebiendo un poco de agua.

-¿Seguro que va todo bien?

"¿Has podido hablar con Paolo?".

-"No, todavía no.

Me lo he pensado mejor y...

Es mejor que no hablemos por teléfono.

(DUDA)

-Esta mañana estabas decidido a acabar con ellos

y ahora dudas... ¿Seguro que está todo bien?

(SUSURRA) -Falta un minuto.

-Sí, está todo bien.

Me lo he pensado y quizás

"es mejor que sigamos colaborando con esa gente".

(EXTRAÑADA) -¿Seguro?

-Sí.

Pero no vamos a meter nadie, como hice con Isidro.

A partir de ahora, tú y yo nos beneficiaremos

de blanquear el dinero de los italianos.

(ELVIRA) -Bueno...

Bueno, ya esto lo hablamos luego,

que este señor tiene que acabar su trabajo.

(Mensaje)

(ÁLVARO) -"Claro".

-Ay, perdone.

La caldera está por ahí.

-Antes debo recoger las herramientas del coche.

(Música inquietante)

-Siento mucho haber tenido que llegar a este punto,

pero, créeme,

podría haber sido peor.

Los calabreses son de golpear y luego hacer preguntas,

como hicieron con Isidro.

-Está bien.

Seguiremos colaborando con la mafia,

pero ahora lárgate de aquí.

¡Fuera!

-Te lo advierto, Álvaro,

ya te he dicho que me caes bien.

Pero el "business" es el "business".

Chao.

(RESPIRA DE FORMA ENTRECORTADA)

-He redactado respuestas a preguntas frecuentes

que suelen hacer los inmigrantes: contratos de trabajo,

cotización a la Seguridad Social...

-Buen trabajo, abogada.

Oye, no sé si te lo digo suficientes veces,

pero: gracias por todo lo que haces por nosotros.

-No, gracias a vosotros.

-¡No, hombre, no! ¿Estás de coña?

-No, Miguel. Trabajar aquí para mí ha sido

como el estímulo para seguir ejerciendo mi profesión.

-Bueno, está claro que eres una abogada de pura raza.

Cualquier bufete estaría encantado de tenerte en sus filas

y te pagarían una nómina a tu altura. Lo sabes, ¿no?

-Pero la satisfacción de trabajar aquí es mucho más grande.

-Pues para nosotros es un lujo tenerte.

-La verdad es que me podría haber incorporado

a los negocios de la familia, a mi negocio de la clínica...

-Pero no lo hiciste.

Nos elegiste a nosotros.

Y es algo que me tienes que contar.

-Porque sentir que puedo ayudar a gente que lo necesita...

(Móvil)

-Perdóname un segundo. Tengo que cogerlo.

¿Sí?

¿En comisaría?

"OK", está bien. Está bien.

Sí, voy para allá. Gracias. Adiós.

-¿Qué pasa?

-Han detenido

a Julián Conde. ¿Lo conoces?

-No.

-Es un chaval... Suele pasar mucho por aquí.

Te lo habrás cruzado seguro.

Un toxicómano. Bueno, está en un programa de rehabilitación.

-¿Y de qué le acusan?

-De tráfico y posesión de marihuana.

-¿Crees que puede ser culpable?

-No lo sé, pero me gustaría pensar que no.

Se está esforzando muchísimo y está bastante limpio.

-O sea, que lo ha dejado.

-Está en ello. De hecho, aquí nos está ayudando

en algunos talleres sobre adicciones.

-Bueno, seguramente podemos ayudarlo.

-Bueno, de momento, buscar un buen abogado.

-Yo no sé si estaré a la altura,

pero estoy dispuesta.

-No, de verdad, Vero.

No hace falta. Tú te has volcado con el documento de asesoría legal

y no te puedo dar más. -Quiero hacerlo.

(SIN DUDAR) -Vamos. -Vamos.

-Vamos a ver, Julián, o hablas o te va a caer un marrón.

Tráfico de drogas es un delito serio.

-Yo no trafico, y no sé nada de peleas entre bandas.

-¿Y quién era ese chico con el que discutías?

-No sé nada de él, ni su nombre.

Se acercó para preguntarme si vendía droga,

y le estaba diciendo que no soy un camello.

-Te han detenido dos veces por traficar con drogas,

y no entraste en la cárcel porque no tenías antecedentes.

-Pero si el juez considera que has vuelto a traficar,

se te va a caer el pelo.

¿No quieres contarnos nada

de esa pelea entre los Cremallera y los Blue Nicotine?

-Yo no tengo nada que ver con esa gente, no sé cómo decirlo.

-Hola, ¿puedo pasar? -¿Qué haces? Estoy trabajando.

-No vengo de visita, soy su abogada.

¿Puedo preguntarles de qué se acusa a mi cliente?

-¿De verdad es Ud. mi abogada? -Sí. Tranquilo, Julián.

Les escucho, agentes.

-Julián tiene antecedentes por tráfico de drogas

y le hemos pillado con una cantidad de marihuana

que está siendo analizada.

-Seguro que esa cantidad se ajusta al consumo propio.

¿Tienen al presunto cliente?

-No, pero...

-Entonces no pueden demostrar que estaba vendiendo.

Todo apunta a que no hay ánimo de lucro.

-Es que aunque la cantidad fuera para consumo propio,

no es legal ni llevarla ni consumirla en la vía pública.

-Pero mi cliente no estaba consumiendo,

y la marihuana no iba grameada

ni tampoco tenía efectivo.

¿Le hicieron el test de drogas para ver si estaba drogado?

-No.

-Entonces queda posesión,

por lo que como máximo tendría que pagar una multa.

-Y lo sabemos.

-También tengo pruebas y testigos que hablan a favor de mi cliente

y que demuestran que el uso de la marihuana a nivel terapéutico

le es efectivo.

-Lo que me faltaba por oír.

-¿Hay alguna otra razón para retenerlo aquí o interrogarlo?

Por lo que veo, no.

-Sospechamos que ha participado en una reyerta entre bandas.

-¿Y en qué se basan?

-En una información que me ha pasado un confite.

-¿Y el confite habla directamente de Julián

o lo involucra en los hechos?

-Directamente, no.

-En ese caso, como Julián ya ha prestado declaración,

no hay nada más que hablar.

Me gustaría llevarme a mi cliente.

(PAULA SUSPIRA) -Vamos, Julián.

(SUSPIRA TENSA)

(ASUSTADO) ¡Mamá!

-¡Oh!

¡Cariño!

¿Qué te pasa?

(RESPIRA ALTERADO)

-Nada, ¿qué pasa, no me puedo alegrar de ver a mi madre?

-No me mientas.

Cuando te he preguntado por los italianos por teléfono

he notado que pasaba algo raro.

La iniciativa de seguir colaborando no ha sido tuya, ¿verdad?

-No.

No me han dejado otra alternativa.

Han hecho una demostración de poder

que no me ha dado otra opción.

Y el técnico de la caldera

formaba parte de esa demostración de poder, ¿no?

-¿Cómo lo sabes?

-Cuando he colgado el teléfono,

me ha dicho que iba a por unas herramientas y no ha vuelto.

Y se ha dejado eso.

-No era el técnico de la caldera. (RÍE)

-Iba a matarte si yo no aceptaba seguir con la mafia.

He tenido que aceptar si no quería que te hicieran algo malo.

-Me has salvado la vida, cariño.

Y también has aprendido una lección.

A veces hay que perder una batalla para ganar la guerra.

(Música "rock" dramática)

(Música sube de volumen)

(Cesa la música)

(Música salsa)

-Aprende, esto es un mojito con clase.

-Ese mojito tiene buena pinta, Felipe.

-Los mojitos de toda la vida no llevan chorradas.

Solo llevan ron, azúcar, lima, menta...

y un toque de soda.

-Eladio, ¿no habíamos quedado

en que no era necesario que te pusieses creativo

ni que investigaras ni improvisaras nada más?

-Yo solo le pido que lo pruebe.

Me ha salido mejor que a Felipe.

Pruébelo, de verdad.

-¿De verdad es necesario probar eso?

-¿Quiere que lo pruebe yo? -¡No! ¿Cómo vas a probarlo tú?

Está un poco oscuro esto, ¿no?

¡Por Dios santo y la Virgen del Carmen! ¿Qué lleva esto?

-Como no encontraba la hierbabuena,

improvisé.

-¿Improvisaste?

Anda, por favor, tira esto al fregadero

y quítalo de mi vista, por favor.

-Pues aquí está la cervecita y el mojito.

-Gracias. -Muchas gracias.

Oye, ¿de verdad que no quieres probar?

-No. No, en serio, no.

No, es que... no me gustan mucho los mojitos.

No sé...

los siento un poco como bebida de tías.

(RÍE) -¿En serio?

¿Qué pasa, que vas de machito?

-Nada, es que no me gustan, vamos.

Pero es que no me gustan los cócteles en general.

No me gustan las ginebras afrutadas ni los vinos espumosos.

-¡Vaya! Acabas de decir dos de mis bebidas favoritas.

-¿En serio? -¡Sí!

-Muy bien.

Bueno: eres una chica, bebida de tías.

-¿De verdad tienes esos prejuicios?

-¡No sé qué decirte!

-Pues no sé. ¿Y tienes más prejuicios como este?

-No sé, tendría que pensarlo.

No... Bueno, sí soy clásico.

Para algunas cosas soy bastante clásico.

La cerveza, por ejemplo,

de barril...

Bien fría, bien tirada, con dos dedos de espuma.

Nada de artesanales, nada de soda,

nada de limón ni cerveza de sabor a lo que sea: nada.

-Nada de nada, ¿no?

"Aburrido" en mi pueblo.

-No, aburrido no; o sea, clásico, bien rico.

-Pues yo creo que deberías probar cosas nuevas, ¿no?

Ser un poco más "open mind".

-Perdona, pero yo soy muy abierto. -¿Sí?

-Sí. He viajado un montón,

he vivido fuera... Soy una persona abierta.

-Pues quién lo diría, porque no me hablas de tu vida.

No sé nada de ti.

-¿No estábamos hablando de vinos y ginebras afrutadas?

-No le des la vuelta a la tortilla. Pero, bueno, sí.

Me gustaría llevarte a una coctelería que conozco

y que pruebes cosas nuevas. Hay sabores que te gustarían.

-Estás flipando muchísimo.

¿Más alcohol? Yo no aguanto tanto como tú.

-¿No? (RÍE) -¡No!

-Yo pensaba que ibas a poder seguirme el ritmo.

Y ahora dime, ¿qué tal sabe... el mojito?

(RÍE)

-Déjame probarlo otra vez.

(Música "rock" a más volumen)

(Cesa la música bruscamente)

-¿En serio, otra?

(RÍE) Yo, como me tome algo más, me caigo redondo.

-Bueno, dadas las horas que son,

no sería una mala idea dormir, ¿no?

(DUDA) -Podría ser.

Pero no hemos venido aquí a dormir, ¿no?

(TOMA AIRE)

-¿Estás bien?

-Sí.

A ver, si tengo las mismas ganas que tú.

-"Ok".

-Simplemente que...

todavía hay cosas que no... que no sabes sobre mí.

-No creo que me vayas a contar algo que me haga salir corriendo.

(RÍE) -Bueno, espero que no.

Pero... quiero serte sincera.

A ver...

Lo que voy a contarte no es ni para conocer tu opinión

ni para pedirte permiso. Quiero dejarlo claro.

-¡Qué serio todo!

-Ya.

Es que, Miguel, me gustas.

Me gustas mucho.

Y no quiero estropearlo.

-Hostia, Ángela, me pierdo. No sé qué me quieres decir.

(SUSPIRA) -A ver...

Me voy a dejar de rodeos y te lo voy a decir.

Miguel, yo...

soy transexual.

Di algo.

-Bueno...

Es la primera vez en mi vida...

Vamos, que nunca he estado con una chica trans,

y...

Y no me importa.

(AMBOS RÍEN)

-¿En serio? -En serio.

-Quería hablar contigo antes de irme.

-Imagino que no se trata de una charla amistosa.

-¿Te parece normal el numerito que montaste ayer,

y más delante de Toni? -Estaba haciendo mi trabajo.

-¿Cómo ha ido? -Lo hemos conseguido:

libertad sin cargos.

-No sé cómo darte las gracias.

-¡Uy! Ya lo has hecho, Julián.

¡Hola! Perdón, que llego con retraso.

Usted debe de ser su marido.

Te presento a Julián, del caso que te hablaba esta mañana.

¿Por qué tengo la sensación de que no te alegras?

No, no es eso.

Pero me da intranquilidad...

Imaginarte rodeada de este tipo de gente me da miedo.

¡Rocío! ¿Pasa algo?

-Le van a dar la condicional a Gonzo.

-¿Estás segura?

-Sí.

Tengo un caso para vosotros.

Tatiana López:

es la novia de la cabecilla de los Cremallera,

una de las bandas implicadas en la reyerta de ayer.

Sabréis que la escala de violencia con los Blue Nicotine

ha subido a niveles preocupantes.

Y, a juzgar por las amenazas que se han cruzado en redes,

preparan una venganza.

La solución.

-¿Qué es esto?

-Las llaves de nuestro nuevo apartamento.

-Esto es demasiado.

-No, no hay demasiado entre nosotros.

-Sí. Yo no necesito todo esto.

Y, desde luego, no puedo permitírmelo.

-Ya te he dicho: no te preocupes por eso,

yo me hago cargo del alquiler. -No, no.

Yo no pienso ser una mantenida.

-No sé cómo vamos a hacer que hable,

y tiene pinta de que van a hacer la venganza pronto.

-Ya. Oye, tengo una idea.

¿Y si me visto como ella, me lleno de bisutería y tal,

y quizás así me gane su confianza?

-Hasta que abras la boca y se vea que no eres de barrio.

Esto no puede volver a pasar.

No podemos dejar

que nuestra relación afecte a lo profesional.

-Sí, tranquilo que no va a volver a pasar.

-Ya, pero...

igual deberíamos tomarnos lo nuestro con más calma.

-Se podría decir que fue una noche... Divertida.

-¿Sin más?

¡Dale tiempo a que ella explique lo que quiera!

Que sí, ya lo sé, le doy tiempo.

Pero, no sé,

si pasó algo, me alegro, porque hacéis buena pareja.

-Fue una buena noche, estuvo guay.

-Para mí también. ¿Qué, repetimos?

-¿De fiesta? ¿Me quieres matar?

-No, hombre, no.

Me refería a algo más tranquilo, un cine o una cena.

¿Qué me dices?

-Las medidas cautelares de Gonzo siguen vigentes.

Ni siquiera debería residir en Madrid.

-Se pasa las prohibiciones por donde le dé la gana.

Tenemos que hacer algo, va a venir a por mí.

Seguro que hay manera de recurrir. Por favor, haz algo.

-Gonzo salió hoy.

-No.

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Servir y proteger - Capítulo 628

30 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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