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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 627 - ver ahora
Transcripción completa

Tienes que tomar una decisión. ¿Quieres ir en serio con ella o no?

-No lo sé. Por un lado, me gusta,

pero no es igual que cuando empecé con Paty.

A mí lo que realmente me preocupa es que vuestra relación interfiera

en el trabajo de Toni como agente y en tu formación.

Me gustaría seguir estando contigo, si quieres.

-Pues claro que quiero.

-¿Sí? -Sí. (RÍE)

-No sé, no sé si está saliendo realmente con ese Toni,

pero por sus reacciones parece que hay algo.

Si así fuera no se acabaría el mundo.

No sé, me esperaba otro tipo de persona para ella.

-No te pongas así, por favor.

Ya sabes que...

Sabes que siempre he cumplido con mis objetivos.

No te estoy pidiendo que lo convenzas,

yo te pido que lo llames.

-Ah. -Te pido que le digas que hay

un socio tuyo

que quiere hacerle una oferta.

Y ya está. Luego hablo yo.

-Desde siempre nuestra regla ha sido

no meternos en los asuntos de los demás.

-Ya lo sé. Pero no va a pasar nada, te lo juro.

-Esa gente arrasa con todo.

-Que solo le quieren proponer un negocio para blanquear

la pasta de la destilería. Nada más. ¿No ves que es bueno para Demetrio?

-Aquí he hecho como una comparación

entre lo que ganas tú con tu trabajo

y lo que podrías llegar a ganar trabajando con nosotros.

Yo necesito gente como Isidro y su padre

que ya están metidos en los negocios turbios.

-Creo que no van a cambiar de opinión.

-"Ai capi"

no les gusta recibir la negativa.

Tú eres parte de mi éxito, la más importante.

Me gustaría que disfrutáramos de esta nueva etapa juntos.

No tiene sentido que sigas durmiendo en otra habitación.

A menos que tú quieras.

Yo quiero dormir contigo hoy, mañana, pasado y siempre.

Uno, dos, tres, cuatro,

cinco prostíbulos. ¿Quién te crees que soy?

Yo no sé lo que haces o dejas de hacer.

¿Estás insinuando que soy un adicto al sexo?

No insinúo nada, pero sé lo que has hecho estos 20 años.

Te juro que estos gastos no son míos.

Habrá que llegar al final de este asunto.

Tienes que ir a poner una denuncia y anular tus tarjetas.

Sí, sí. Mañana voy a hablar con mi hermano y... y lo aclaro.

Pero de momento que quede entre tú y yo.

Pero ¡bueno! ¿Qué haces tú aquí ya?

-Sí, la verdad es que necesito con urgencia sentirme útil y...

y volver a mi vida normal, Antonio.

-Bueno, por si acaso no bajes la guardia, ¿de acuerdo?

Por lo que pueda pasar.

Tu reincorporación definitiva debe esperar

a que un terapeuta del cuerpo dé

su visto bueno.

¿A santo de qué? Si están los informes

de los médicos de la clínica francesa.

Hay que seguir un protocolo, Elías.

Bastante que hemos conseguido adelantar tu reincorporación, ¿no?

Si no superas las pruebas, Elías,

tendrás que jubilarte.

(RESOPLA)

(Música emocionante)

María, dos cafés con leche y un cortado.

¡María! Tierra llamando a María. Hola, ¿estás aquí?

-Sí, ¿qué pasa? Tengo la cabeza en otro lado.

-Eso digo yo, ¿qué pasa?

Que anoche Elías y tú recuperasteis el tiempo perdido, ¿no?

Por eso no puedes ni con tu alma. -Ojalá.

Elías y yo anoche no estábamos para fiestas ninguno.

-¿Y eso por qué? -Pues ¿por qué, Paty?

Estoy muy preocupada porque él dice que allí

los preparan para volver a la realidad,

pero se ha llevado un chasco grande. -Pero ¿qué ha pasado?

-Pues él venía tan contento pensando que se iba a incorporar

a la comisaría, volver a trabajar

y no ha salido como él pensaba.

-¿No le dejan volver? -Así como así no.

Tiene que hacer unas pruebas psicológicas

y depende de cómo salgan, volverá o no.

-Jo, pobrecillo. Vaya palo, ¿no?

-Sí. Está bastante tocado.

-Pero que tampoco se preocupe mucho, ¿no? Si...

seguro que pasa las pruebas y todo vuelve a ser como antes.

-No lo sé, Paty. No las tengo todas conmigo.

¿Y si vuelve a recaer?

-A ver, María, Elías ha salido de la clínica.

Y si ha salido significa que ha terminado el tratamiento

y que está rehabilitado.

-Ya, ya, ya, si sí. Si eso es lo que yo me estoy repitiendo,

pero ya ha recaído otra vez.

-Es que no tienes que pensar en eso porque no tiene que volver a recaer.

-A ver, Paty,

tú sabes que un alcohólico

es un adicto para toda la vida.

Y yo qué sé. Si... volvió a recaer después de años sin beber,

ahora que pasa esto y lleva solo meses.

-Vamos a ver, María. Tú ahora lo que tienes que hacer es animarte.

Animarte un poquito,

darle a él mucha confianza... Porque si nota que estás así,

es que se va a sentir inseguro.

-Y eso es peor porque me añade más presión.

Menuda responsabilidad. Mira cómo tengo el corazón.

(SUSPIRA)

-¡Por Dios! Que te va a reventar.

-Así lo tengo desde que me dijo que no podía trabajar.

-María, tú tienes que ir al médico. Que te va a dar un chungo, ¿eh?

-Vamos a esperar a que pase el jaleo de los desa...

-No, no. Nada de desayuno ni esperar al jaleo.

Tú te tiras ahora mismo para el médico. Yo me ocupo de esto.

-¿En serio? -Sí.

-¿Ahora me voy? -Que sí, que sí. Venga, vamos.

-Bueno. -Qué susto.

-Pues...

Oye, Paty, una cosa te digo.

A Elías lo tengo durmiendo. Si baja, contrólalo que no haga una tontería.

-No hace falta que controle a nadie porque no va a pasar nada.

¿Vale? Tranquila.

-Ahora nos vemos. -Vale.

Por Dios.

-Y ayer fui a tomar algo y a jugar al billar con Toni al Moonlight.

-Creía que no querías hablarme de lo tuyo con Toni.

-Como siempre te quejas de que no te cuento nada.

-Yo con saber que eres feliz. -Con él soy muy feliz.

-Yo solo pido que no te metas en historias complicadas

que te hagan sufrir.

-Mamá, déjate de películas.

Toni es muy majo y me trata muy bien. Así que tranquila.

-Al principio todos los novios son encantadores,

pero al final, descubres que son unos farsantes y unos egoístas.

-Madre mía, qué dramática.

A ver, mamá, Toni no está conmigo por ser la sobrina del comisario.

Así que por eso no te preocupes. De hecho, no lo lleva nada bien.

-¿Cómo sabes eso?

-Porque en comisaría se han enterado de que estamos juntos

y no le ha hecho gracia.

-¿Ya lo saben allí? Pero si acabáis de empezar.

-No ha sido por nosotros.

En comisaría tienen ojos y se han dado cuenta.

-¿No vais demasiado rápido?

-Mira, no me agobies. Vamos al ritmo que tenemos que ir.

-Vale. -Y una cosa...

a papá no le digas nada de esto. Ya veré cuándo se lo digo.

Mamá.

No me digas que ya se lo has contado.

-Tu padre no es tonto y sabe que hay algo con ese...

Toni.

Pero que sepas que... Que no le parece mal.

(SUSPIRA) -Madre mía.

¿Cuándo vas a dejar de meterte en mi vida?

-Pero si no he hecho nada. -Contárselo sin mi permiso.

-Vale, perdona. No hace falta que te pongas así.

-Mira, me voy.

-Paula... Paula, no te vayas.

¿Qué pasaba con Paula? ¿Se ha enfadado?

Sí, se ha enfadado.

No le ha sentado bien que te comentara lo suyo con Toni.

¡Ah! Pues ya se le pasará.

Voy a por fruta.

¿Quieres algo? No, no, gracias.

(Móvil)

Dime, Andrés.

No hace falta que me acompañes a la comisaría.

No, no, es un asunto mío y... y además es delicado así que...

Prefiero encargarme personalmente, a mi manera.

Pues tú quédate en la clínica. Sé discreto.

A ver si conseguimos que no se entere nadie.

Luego te cuento.

¿Algún problema? No, nada grave. Era Andrés.

Que han adelantado...

la hora de una liposucción. Me tengo que ir para la clínica.

En fin.

Que tengas buen día, ¿vale?

(Puerta)

Adelante.

Gracias, puedes retirarte.

Gracias. Gracias, Emilio, por recibirme tan pronto.

Sé que estás ocupado.

No te preocupes.

¿Qué es eso tan importante

que no me podías contar cuando me has llamado?

¿No te habrás metido en un lío?

No, no, exactamente no.

Al grano. Esta vez soy yo la víctima.

Eso lo tendré que decidir yo.

Te advierto una cosa.

No voy a ayudarte con tus líos de faldas

y, por supuesto,

tampoco te voy a servir de coartada ante Verónica, ¿vale?

Me encanta ver que me tienes en tan alta estima.

Déjate de ironías.

Te lo has ganado.

No tiene nada que ver con mis aventuras.

Sé que he hecho muchas tonterías pero no, todo eso acabó.

Solo tengo ojos para Verónica.

Me gustaría creerte, pero la cabra siempre tira al monte.

He sido víctima de un robo y quiero poner una denuncia.

¿Qué clase de robo?

Han cargado en mi tarjeta de crédito de la empresa

gastos que yo no he realizado. Y no te hablo de unos euros.

No, no, no. Te hablo de unas cantidades considerables.

¿A cuánto ascienden las cifras?

Ahí tienes los extractos. Échale un ojo.

Los gastos están en amarillo.

Casas de mujeres de compañía,

hoteles de lujo,

champán francés...

Estás dudando de mí.

Que no he hecho esos gastos.

Que haya sido un poco promiscuo no quiere decir

que sea cliente de todos los burdeles de Madrid.

¿Por qué te iba a traer esto?

¿Para darte carnaza? No soy tan masoquista.

Podrías venderme ese discurso para disimular.

Emilio, me duele que no confíes en mí.

La confianza se gana o se pierde con actos.

Y tú has cometido muchos errores en el pasado.

Tienes razón. Pero no hace falta que me lo recuerdes.

Te juro que yo no he hecho esos gastos.

Te advierto una cosa.

Poner una denuncia falsa es un delito.

Y no pienso protegerte en algo tan grave.

No te fíes de mí.

Fíate de ti.

Fíate de tu instinto,

de tu experiencia policial.

Está bien. Te voy a conceder el beneficio de la duda.

Pones una denuncia y abrimos una investigación.

¿Cómo puede ser que hicieran esos gastos

en la tarjeta si no me la robaron?

No es tan extraño.

Lo más común es que hayan hackeado el ordenador

o tu teléfono para conseguir los datos de tu tarjeta.

A no ser que haya ocurrido otra cosa.

¿El qué? Cuéntame.

Hace unos días desmantelamos una banda de estafadores

que clonaban tarjetas de los usuarios de parquímetros.

Dime una cosa.

¿Has usado un parquin últimamente?

Sí. De hecho, lo he hecho varias veces con todo el tema

de la inauguración de la clínica.

Ahora mismo nos vamos a ver a la inspectora de la UIT

y le vas a dar todos los datos.

Al final va a ser verdad que no mientes.

Que no miento. ¿Quieres una declaración jurada o...?

Anda, vamos. Sí.

Ya, Cristina, pero es usted un poco mayorcita

para ir robando por los supermercados, ¿no?

Tómale declaración, por favor.

Qué "personaja".

Encima no se ha ido a robar una barra de pan.

Ha ido a por el marisco. Vaya "personaja".

-Sujeta un momento.

¿Qué haces aquí, papá? Hola, Paula.

¡Ey! Eh...

¿Qué tal? ¿Cómo lleváis el día? ¿Habéis hecho muchas detenciones?

Una. Pero bueno que... realmente nuestro trabajo

es más intervención preventiva para evitar... las detenciones.

-¿Me dices a qué has venido?

Porque no creo que sea para traerme el almuerzo.

No, claro que no. He venido a hablar con tu tío.

¿Solo has venido a eso?

Sí. Desde que hemos llegado a Madrid con todo el ajetreo de la clínica

no he podido hablar con él. He venido a ponerme al día.

No hace falta que disimules. Sé a lo que has venido.

Y...

¿A qué he venido, según tú?

Pues mamá te ha contado que estoy saliendo con Toni

y tú has venido para hablar con el tío sobre el asunto.

(TOSE NERVIOSO)

Tranquilo. No tengo nada en vuestra contra.

Ya sois mayorcitos.

Pero no. No, hija, no he venido a eso.

Se te da muy mal mentir.

-Paula, si dice que no ha venido a eso, deja el tema.

-Que tú no conoces a mi padre.

Ha venido a informarse sobre ti.

Porque mi padre va de liberal y de moderno,

pero es un controlador.

Me ha pillado.

Ahora mismo iba a pedir tu declaración de la renta

para ver si eres un buen partido. (RÍE)

-No, eso no lo harías.

Pero sí venir a hablar sobre nuestra relación.

¿Sabes qué? Hablamos a la noche porque ahora te veo obcecada.

Que tengáis buen día.

¿Lo nuestro va a salir en los periódicos ahora?

-No. Si por eso no quería que se enterase.

Sabía que podía hacer esto.

-A lo mejor te está diciendo la verdad

y ha venido a hablar con Bremón, macho.

-Que no. Estoy harta de que se metan en mi vida.

Ya me ha fastidiado el día.

Voy a hacer el informe de la detención, así me distraigo.

-Hazlo, hazlo.

-Este está bien.

También.

Perfecto.

¿Cambiamos de ejercicio? -¡Ay, sí!

-Venga.

A ver...

Este te va a gustar.

Yo empiezo el refrán y tú lo terminas, ¿vale?

-Vale. -Venga.

"Dime con quién andas...".

-Y te diré quién eres.

-"Dame pan...".

-Y llámame tonto.

-Venga, va, este te va a gustar.

"A quien a buen árbol se arrima...".

-Eh...

Ganancia de pescador... Ay, no.

-Va, inténtalo otra vez.

-Porque agua lleva... No. -No.

Concéntrate.

A quien a buen árbol se arrima...

-Pues como no sea que se lleva unas cuantas manzanas...

-Buena sombra le cobija.

-¡Ay!

-Venga, no te frustres.

Ya verás como la próxima vez sale mucho mejor.

(Móvil)

¿Sí?

-Demetrio, tranquilízate porque no entiendo nada

de lo que dices.

¿Qué ha pasado exactamente?

No, te juro que no sé nada.

Pero ¿está bien?

Vale, ¿en qué hospital estáis?

Voy para allá.

-¿Qué ha pasado?

-Era Demetrio, el del alcohol adulterado.

-Ya, ya, ya sé quién es Demetrio.

¿Que qué ha pasado?

-Que a su hijo Isidro le han dado una paliza

y están en el hospital.

-¿Es grave?

-Parece ser que sí.

Estaba muy alterado.

-Pero ¿cómo ha ocurrido?

-Ha ido al almacén y se ha encontrado a su hijo tirado en el suelo

rodeado de un charco de sangre.

Le han dado una paliza de muerte y se lo ha llevado al hospital.

-¿Y de camino al hospital no ha sabido decir

quiénes fueron sus agresores? -No tengo ni idea, mamá.

Solo ha dicho que eran un par de encapuchados

que han entrado y, sin mediar palabra,

le han dado una paliza.

-¿Y tú crees que han sido los que me imagino?

-Me temo que sí, mamá.

Creo que han sido los italianos.

-Oye, ¿qué pasó en la reunión entre Isidro y Paolo?

Porque tú también estabas y aún no me has dicho nada.

-Que Isidro rechazó la oferta de Paolo.

No quería utilizar la destilería para blanquear el dinero

y le dijo que no.

Aunque la oferta era muy suculenta, no se quería meter en líos.

-Ya...

Ya los italianos no les gusta un no por respuesta.

-Le habrán querido dar un escarmiento.

-Esta es la clase de gente con la que nos hemos aliado, hijo.

-Mira que Paolo me lo advirtió, que a sus jefes no les gustaría

un no por respuesta, pero no pensé que llegarían tan lejos.

-¿Qué te esperabas? Si esa gente arrasa con todo.

Esto, a la larga, nos va a traer problemas.

Y tú te pensabas que yo era una exagerada.

-Joder, pobre Isidro.

Y todo ha sido culpa mía porque yo les puse en contacto.

-Para la próxima ya lo sabes.

Que no se te olvide

que nunca te metas en los asuntos de los demás.

-Me voy al hospital.

Luego te veo.

-Hasta luego, cariño.

-Espera... No. Ahí, debajo.

Ahí es donde tienes que poner el DNI de la detenida.

Paula, te estoy viendo venir. Paula... ¡Paula!

-Tío...

Eh... comisario.

¿Qué ocurre?

¿Tienes un momento? Quiero preguntarte una cosa personal.

La verdad es que tengo mucho trabajo.

Dímelo rápidamente.

Sé que ha estado mi padre en comisaría.

¿Ha venido a preguntarte sobre mi relación con Toni?

¿Qué te hace pensar eso?

Dímelo, por favor. Necesito saber si siguen controlándome.

Tranquila, no ha venido por eso.

No me mientas.

Estás cometiendo el error más frecuente

del policía novato: quieres forzar que los indicios demuestren

tus sospechas.

Pero no siempre tiene que ser así.

Entonces, ¿a qué ha venido?

A solucionar un asunto, pero, bueno,

ya te lo contaré con más detalle cuando se aclare.

Vale, solo dime... No.

Esto no es un consultorio familiar, es una comisaría

y los dos tenemos mucho trabajo,

¿verdad, agente?

Sí, comisario.

Pues ponte con ello.

Muchas gracias por hacerme caso, ¿eh?

Me siento un cero a la izquierda ahora mismo.

-Lo siento, pero tenía que hablar con mi tío.

-Pero es que tu tío es mi comisario también.

También tengo algo que decir en todo esto.

-Sí, tienes razón. Si no he sacado nada en claro.

-Pues vamos a ponernos a currar. -Sí.

-Aquí debajo pones el DNI de la detenida.

-A ver, tose.

¿Algún otro síntoma además de la taquicardia?

-Pues, Antonio, tengo

una losa en el pecho

que no me deja respirar. Me da como ahogos y...

no sé, unos sudores de vez en cuando también...

-Me da la impresión de que es estrés.

-Pues no lo sé. Yo...

Yo estoy trabajando al ritmo de siempre.

-Puede ser emocional. ¿Hay algo que te preocupe

últimamente en especial?

-Hombre, a ver, que me preocupe, claro.

Desde que Elías se fue a la clínica, he estado muy angustiada

por si no salía bien el tratamiento.

Yo qué sé, pero...

igual he llevado la procesión por dentro.

-Has estado más preocupada por Elías que por ti últimamente.

Por eso ahora te das cuenta de lo que te pasa.

-Bueno, sí, ahora que ha vuelto Elías,

tampoco la cosa mejoró mucho. Creo que ha ido a más.

-Pues tendría que haberse pasado. Volvéis a estar juntos.

-Sí,

pero yo no soy capaz de relajarme y de disfrutar, ¿sabes?

Estoy más pendiente de él que nunca.

Tú me lo dijiste el otro día, que ahora la gente que le rodeamos

tenemos que estar muy alerta. -Era un aviso,

no para que te pusieras más nerviosa. -Pues no lo puedo evitar.

-Me da la impresión de que lo que te preocupa es

que vuelva otra vez al alcoholismo, ¿no?

-El miedo ese lo he tenido ahí siempre.

Incluso cuando estaba en la clínica recuperándose.

Pero es que ahora ha vuelto pensando que enseguida se iba a reincorporar

al trabajo y, como no ha sido así,

se ha quedado muy chafado. Está muy desanimado.

-Tendrán que hacerle una evaluación psicológica.

-Pues sí,

pero yo lo veo muy bajo, lo veo muy desanimado, la verdad.

-Tienes que ayudarle a desdramatizar.

Esas evaluaciones son absolutamente de trámite.

No te preocupes, hombre. No.

Si no lo hubieran visto bien en la clínica,

no le hubieran dejado salir.

-Ya, Antonio,

pero tú sabes que el alcoholismo no es una enfermedad que se pasa.

Es una enfermedad que está ahí agazapada

y, en cuanto bajas la guardia, va al ataque.

Por eso no me puedo relajar y más viéndolo como lo veo ahora.

-Tienes que aprender a vivir con esos miedos y a dominarlos.

Empezar a preocuparte de ti y a disfrutar de la vida,

sola y con Elías.

-Bueno, lo intentaré.

-Eso es.

Reavivad la relación.

Volved a ilusionaros y confía en él.

-Ya, Antonio, pero es que me da mucho miedo perderlo.

-¿Y qué prefieres? ¿Qué esté en la clínica lejos de ti?

-No, hombre.

Eso significaría que no se ha podido recuperar.

-Bueno, venga, ya. Ahora que está a tu lado,

salid juntos, haced cosas, reíos,

idos de viaje... Eso es lo importante.

Lo que no puedes hacer es estar todo el día angustiada

pensando qué va a salir mal.

-Ya...

Si entiendo lo que me quieres decir, que disfrute del día a día.

-Eso va a ser bueno para ti y para Elías.

Vas a acabar contagiándole tu optimismo, tu alegría.

Cuando veas que está mejor, tú también mejorarás de tu estrés.

-Ya, pero ¿tú no me podrías dar algo, alguna medicación

que me ayudara ahora?

-María,

la mejor medicina para ti eres tú misma.

Tienes que mantener esa fortaleza, esa vitalidad, esa fuerza.

¿Vale?

Eso es lo que tienes que hacer

y esa es la mejor medicina para ti y para él.

-¿Qué quieres decir?

-Que tú eres el motor de la relación.

Para que el automóvil funcione, se necesita el motor engrasado

y bien mantenido.

-Ahora sí que me lo pones bien. Menuda responsabilidad.

-Ah, ¿sí? Cuidar de ti misma, nada más.

Eso lo vas a hacer tú, pero, vamos, chupado, ya verás.

Puedes con todo, María, de verdad.

-Bueno, haré lo que me dices que para eso eres tú el que sabe.

Gracias, Antonio.

-¡Elías, viejo amigo! ¿Cómo estás?

Qué alegría más grande me da verte.

-Lo mismo digo, Fernando.

-¿Y qué? ¿Cómo te encuentras?

-Pues yo estupendamente, pero, bueno, ya...

Ya sabes cómo es esto, que el bicho se lleva dentro.

Hay que estar al loro. Hay que estar vigilante.

-Tampoco creo que sea para tanto. Tú puedes con eso

y con lo que te propongas. Además, eres muy cabezota.

Cualquier cosa que se te meta en la cabeza, lo consigues.

Todo irá bien, ya verás.

-La verdad es que no sé qué decirte.

-A ver, ¿qué pasa, hombre? Que te noto preocupado.

-Digamos que mi llegada no ha sido tan feliz como yo esperaba.

-¿Eso por qué? Yo pensaba que María te estaría esperando

para hacerte una fiesta.

Ah, ¿que no es eso? ¿Qué pasa, entonces?

-Pues que yo venía con la intención de reincorporarme a comisaría

inmediatamente y resulta que en Jefatura quieren

que me someta a más pruebas psicológicas y cosas.

Y, bueno, en esas andamos.

-Tampoco pasa nada, ¿no?

Supongo que serán unas pruebas rutinarias

de estas de protocolo y lo único que tendrás que hacer

será esperar a que te den las pruebas,

porque van a estar bien seguro. Es solo tener un poco de paciencia.

-No, si la paciencia o el tiempo que tenga que esperar me da igual,

pero es que, con esto, no sé, me ha dado la sensación de que...

soy prescindible.

E incluso que, para algunos, soy un estorbo.

-Tú no eres ningún estorbo, Elías.

Para esa comisaría tú eres un valor seguro.

Eres el mejor policía que hay ahí, el que más éxitos ha conseguido.

Para muestras, botones.

Uno de los éxitos ha sido que alguien como yo pueda estar

aquí en plena calle hablando contigo como un ciudadano normal.

-Ya, amigo, pero si después de este esfuerzo,

todo este trabajo, no vuelvo a ser el Elías de siempre, ¿qué?

-¿Por qué no vas a serlo? Tú eres Elías Guevara

y no vas a cambiar, te lo digo yo.

-Esas pruebas son muy puñeteras, son muy traicioneras

y, si no las paso, me jubilan de golpe.

-Tampoco creo que haya mucho problema.

La mayoría de la gente que conozco en edad de jubilarse

está deseando hacerlo.

-Sabes que ese no es mi caso. -Lo sé, Elías.

-Sé que tú lo que quieres es estar hasta el final de tus días

tocándole las pelotillas a todos los delincuentes

que aparezcan por aquí. Y lo vas a seguir haciendo, hombre.

Alegra esa cara, maldita sea.

-Ya estaba yo echando de menos tus "maldita sea".

No, la verdad es que agradezco tus palabras de ánimo, de verdad.

En estos momentos vienen muy bien.

-Bueno, dejemos de hablar de mí.

Sé que ha habido cambios en tu vida.

Creo que has comprado el Moonlight, ¿no?

Has pasado de ser transportista a hostelero y poner cubatas.

-Sí, Transportes Quintero estaba en la ruina absoluta

y no tuve más remedio que venderla.

En cuanto me enteré que el Moonlight salía a subasta,

no pensé dos veces y me tiré a por él de cabeza.

-Pues mucho mejor. ¿Y cómo te va?

-Bien, bien. Los principios nunca son fáciles,

pero ahí vamos tirando. Ya veremos...

-Bueno, bueno, bueno.

Elías, esto sí que no me lo esperaba de ti.

-Pero ¿qué es lo que he hecho?

-¿Te parece poco hablar con la competencia?

¿Tú no sabes que este y yo ahora somos enemigos?

Se lleva todos mis clientes a su bar. -No le hagas ni caso.

María y yo jamás podríamos hacernos la competencia.

Nunca me pondría yo a hacer tu tortilla de patatas.

La tuya es la única que hay.

Si no llega a ser por sus consejos y su ayuda

hubiese sido incapaz de abrir el Moonlight.

Me voy a ir corriendo que tengo una reunión

con unos distribuidores y no quiero llegar tarde.

Amigo, no sabes lo que me alegra verte.

-Suerte. -Chao.

-Hasta luego.

-¿Tú crees

que le irá bien o que no? -Yo creo que sí.

Quintero es mucho Quintero.

Voy a acercarme al bar que le voy a decir a Paty

que me tomo la tarde libre.

-Ah, ¿y eso? ¿Te ha salido algún imprevisto?

-No. Que quería pasar el resto del día contigo.

Vamos, si a ti te apetece.

-Pues claro. Una tarde entera contigo es una gloria.

-Yo creo que nos lo merecemos, después de tanto tiempo separados,

pasar un día entero juntos.

-¿Y dónde quieres que vayamos?

-Pues había pensado que, igual, dar una vuelta por el Retiro,

montarnos en una barquica -Al Retiro sí, pero de barcas nada.

La última vez se me cayó un remo al agua

y casi voy yo detrás.

Lo que me faltaba ahora. -Me acuerdo.

Qué panzada de reír me di. -Pues yo estoy que me troncho.

-Luego podríamos ir a la Gran Vía, meternos en algún musical,

si te apetece. -Claro, María, si es un planazo.

¿Qué celebramos?

-Que estamos juntos y que tenemos derecho

a disfrutar de la vida.

(RECUERDA) -"Yo creo que es mejor que lo dejemos aquí.

Yo mañana madrugo y...

-¿He hecho algo mal?

-No, no, tú no has hecho nada mal.

Todo lo contrario, pero...

creo que, por hoy, es mejor dejarlo aquí,

si te parece".

-Compañera, ¿tienes lo que te pedí?

-¿El qué?

-La lista de los coches robados en el barrio en lo que va de año.

-Ah... Perdóname.

-No, no, ahora te lo hago. Es que, últimamente, no sé

dónde tengo la cabeza.

-Ya...

Estamos todos en la comisaría así. ¿A ti qué te pasa?

-No, no es por nada del trabajo.

Es algo personal.

-Y...

¿te puedo ayudar?

-No.

Tengo que pasarlo yo sola.

Me había propuesto no pillarme por nadie

y creo que ya es demasiado tarde.

-¿Y?

-Pues que no quiero sufrir.

Me he pasado media vida sufriendo, ¿sabes?

Por eso prefiero las relaciones esporádicas

sin implicarme.

-Y todo esto me lo estás diciendo

porque apareció una persona que te ha hecho cambiar el rumbo

de ese pensamiento y de ese sentir.

-Podría ser.

-Pues ¿sabes qué te digo?

Que no nos podemos negar a sentirnos enamoradas

ni a que se enamoren de nosotras

porque sentirse así es muy bonito.

¿Sabes? La última relación larga y estable que tuve con mi ex,

con Teresa...

Después de romper con ella, yo...

no sé, me acostumbré a vivir así, como sin sabor

y lo único que me motivaba un poco era el curro, el gimnasio...

Pero me cansé

porque necesitaba, no sé, un poco más de canela.

Y, por eso, no me arrepiento de haberle dado una oportunidad

a Rocío, porque te juro que con ella

me siento genial. No sé cómo explicártelo.

-No hace falta. Estás radiante.

-Ya y es que no sé qué pasará con toda esta historia,

no sé dónde nos llevará ni nada, pero...

quería arriesgarme. Sentía que necesitaba vivirla.

Y...

No sé,

creo que...

me siento muy bien. Es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

-Ya, pero es que yo no sé si me atrevo a ir tan lejos.

Estoy hecha un lío.

-A ver, Ángela,

que no puedes cerrarte a sentir algo así

porque luego te vas a quedar con las ganas

y te vas a quedar comiéndote la cabeza pensando

qué hubiera pasado si hubieras estado con esa persona

o si te hubieras dado la oportunidad.

-Ya.

El problema es que, cuando me enamoro,

me vuelvo vulnerable

y tengo mucho miedo a que me rechacen, Nacha.

-¿Y quién puede ser valiente sin sentir miedo?

Tú y yo sabemos de lo que estamos hablando.

-Tienes razón.

Mira, ya tengo lo que me habías pedido.

Toma.

-Gracias.

Eres una crac.

Enamórate.

Te lo mereces.

-Oye, entonces, ¿qué tal te está yendo el máster?

-Teniendo en cuenta que parezco la madre de todos los alumnos,

encantada con lo que estoy aprendiendo.

-Seguro que lo puedes aplicar en el centro.

-Sí. Precisamente hoy he asistido a una clase magistral de un psicólogo

sobre marginación social en enfermos mentales.

-Mira, eso me recuerda al caso de Josué que tenemos aquí.

-¿Josué? Creo que no lo conozco.

-¿No lo conoces?

Josué es un indigente con esquizofrenia

y hemos hecho un primer rastreo para ver si encontramos

algún familiar con el que poder contactar,

pero de momento nada.

-Bueno, me encargo yo.

Habrá que buscarle un tratamiento, ¿no?

-Sí.

Claro que sí. Eso es lo que hay que hacer.

¿Vamos para adentro?

-Sí, vamos... -¡Mamá!

¿Puedo hablar contigo un momento a solas?

-Es que tengo una reunión, cariño.

-Voy y les digo que esperen.

-¿Sabes que a papá le faltó tiempo para venir a hablar con el tío?

-Perdona, no sé de qué me estás hablando.

-Mira, muy fácil,

como le has contado lo mío con Toni, ha venido a comisaría

para que el tío Emilio le informarse sobre Toni

o peor, para decirle que nos lo ponga difícil.

-¿Cómo puedes ser tan malpensada?

-Es que de vosotros me espero cualquier cosa.

-No sabía nada de que había venido a comisaría.

Me dijo que se iba pronto porque tenía un adelanto

de una liposucción, pero nada más. -No me cuentes cuentos.

No estaba haciendo ninguna liposucción

porque estaba en comisaría hablando con el tío

y seguro que tú eras cómplice. -Te prometo que no sé nada.

¿Y qué te ha dicho en comisaría tu padre?

-Yo qué sé, chorradas. Que si venía a pedirle disculpas

al tío por no haberle hecho caso por lo de la clínica.

Vamos, que no me he creído nada.

-¿Por qué no?

-Pues, mira, para empezar, papá estaba muy nervioso,

como si quisiera ocultarlo, y, luego, para terminar,

he ido al tío a preguntarle y me ha contado otra cosa,

que si ha ido para resolver un asunto.

-¿Un asunto? ¿Qué clase de asunto?

-Pues, mamá, no me lo ha contado.

-Qué misterio.

-No, no hay ningún misterio. Te voy a decir yo lo que ha pasado:

ambos se pensaban que yo iba a llegar más tarde,

entonces, cuando me han visto, se han hecho los locos.

Esto es por mi culpa, por habértelo contado a ti.

Me tendría que haber quedado callada.

-Todo esto es muy extraño.

-Ya veo que no me haces ni caso y, encima, no quieres reconocerlo.

Me voy.

-Hola, Andrés. -Hola, Verónica. Qué sorpresa.

¿Vienes a ver a Mateo?

-Sí, pero Celia me ha dicho que no está.

-No, está en una reunión con otros cirujanos plásticos

de otras clínicas por unas prótesis nuevas

que van a homologar.

Creo que va a tardar un poco. ¿Quieres sentarte?

-Perdóname, Andrés, pero no te creo.

-¿Y por qué iba a mentirte?

Si quieres, te puedo decir hasta dónde es la reunión.

-¿Sabes que esta mañana ha estado en comisaría Mateo?

-No tenía ni idea.

-Pues sí. Se ha marchado a toda prisa con la excusa

de que le habían programado una liposucción, pero mentía.

-¿Y por qué iba a estar yo al tanto?

Igual que te ha mentido a ti, me ha podido mentir a mí.

¿Por qué ha ido a comisaría?

-Pues eso me gustaría saber.

Junto antes de marcharse, estaba hablando por teléfono contigo

y le he notado nervioso.

-¿Que le has visto nervioso? -Sí.

Como tú ahora, aunque intentes disimularlo.

Venga, Andrés,

sé que estás metido en el ajo. Cuéntame qué está pasando.

-Pero ¿por qué eres tan cabezota?

-Porque conozco a Mateo y te conozco a ti,

y él me está mintiendo y tú lo estás encubriendo.

¿Qué se trata de otro lío de faldas, como siempre?

-Pero ¿qué te hace pensar eso?

¿No me dijiste que le ibas a dar otra oportunidad

porque le veías que quería cambiar y quería recuperarte?

A lo mejor no te está mintiendo.

-Tú como siempre defendiéndolo, ¿eh?

A toda costa, pase lo que pase.

-Eres tú la que me ha llevado a eso

porque estás tan ciega

que cada vez que intento abrirte los ojos,

encuentras una excusa para perdonarle

y seguir con él.

-¿Por eso no me cuentas lo que está pasando?

¿Porque sabes que no va a servir de nada?

-Yo te aprecio mucho, Verónica, y no quiero verte sufrir.

Prefiero que sigas en tu mundo

sin saber nada, al fin y al cabo.

Mateo te quiere.

-Pero ¡yo no quiero que me quieran así!

Tienes razón, he estado ciega o, yo qué sé, he mirado a otro lado,

pero estoy harta de sus mentiras.

Así que, por favor, si eres mi amigo y me aprecias,

cuéntame lo que está pasando.

-Claro que soy tu amigo y te aprecio, y lo sabes.

-Entonces, demuéstramelo.

-Desgraciadamente para mí

eres la mujer que más me ha gustado en toda mi vida,

incluso antes de conocer a Mateo,

pero... -Pero ¿qué?

-Tienes razón.

No tengo derecho a ocultarte la verdad,

aunque te duela.

Esta es la razón por la que Mateo ha ido a comisaría.

-No me lo puedo creer.

Chicas de compañía, limusinas de lujo, hote...

¿Hoteles...?

-Solo viéndote la cara ya me estoy arrepintiendo.

-No, has hecho bien en dármelos.

Ahora ya sé a qué atenerme.

-Pero, escúchame, Verónica, a lo mejor nos precipitamos.

Mateo me ha asegurado que él no ha hecho esos gastos

y ha ido a la comisaría a poner la denuncia.

-Claro que son sus gastos. Esta es su tarjeta.

Si se la hubieran robado, nos lo hubiera contado a ti o a mí.

Madre mía...

-Gracias, Andrés.

Eres un buen amigo. Acabaré pensado que eres

la única persona que se preocupa por mí.

Me llevo esto.

Buenas noches, cariño.

¿Qué ocurre?

¿A qué viene esto?

No me vas a volver a engañar. Estoy harta.

Tanto regalito, tanta declaración de amor,

tanto pedir perdón ¿para qué?

¿Se puede saber qué he hecho para que estés así?

Me pediste otra oportunidad.

Me dijiste que no me volverías a engañar.

Mentira.

Me dijiste también que yo era la mujer de tu vida.

Mentira también.

No, lo que dije el otro día en la inauguración es verdad.

Es lo que siento.

Mírate, pareces el marido perfecto

y seguro que vienes del hotel de estar con una de tus fulanas.

¿Qué dices?

No, no, he tenido una reunión con cirujanos plásticos

y, luego, hemos ido a tomar unos vinos.

Siento haber llegado tan tarde, pero...

Es verdad, podía haberte avisado.

¿Todo esto también te lo has gastado en vinos

con tus amigos cirujanos?

Señoritas de compañía, hoteles de lujo, limusinas...

Vamos, me has engañado de la manera más rastrera.

Verónica, yo no he hecho esos gastos.

Alguien ha clonado los datos de mi tarjeta

y los ha hecho como si fueran míos.

Paula me ha dicho que esta mañana te ha visto en comisaría.

Precisamente, he ido a poner una denuncia.

Si eres inocente, ¿por qué no se lo contaste a ella?

¿Por qué no me lo has contado a mí que te habían clonado la tarjeta?

Porque soy imbécil,

¿vale? Porque soy imbécil.

Porque como no tenía pruebas de que me habían estafado,

tenía miedo de que pensarais que realmente esos gastos eran míos.

Tenías miedo y tienes miedo de que sepamos la verdad, ¿no?

Vero, tienes que creerme. Yo no he sido.

Parece ser que me clonaron la tarjeta

en un parquímetro. Resulta que... ¡Basta ya, Mateo! Basta ya.

¿Ni siquiera vas a decir la verdad cuando es tan evidente?

Pero si fuera mentira que me han engañado,

¿para qué iba a poner una denuncia?

Porque Andrés ha descubierto todos estos gastos

y tú tienes miedo de que yo me enterara.

Por eso has ido a comisaría,

para fingir que esto es una estafa.

Eso es muy retorcido. Sí, retorcida es tu cabeza.

Pero mira, me he enterado igualmente.

¿Andrés es el que te ha dado los extractos?

Sí, me los ha dado Andrés, pero no le culpes a él.

Le he presionado mucho para que me los diera.

Ya, vale. A ver...

Dime, ¿qué puedo hacer para demostrarte que soy inocente?

Inocente dice, pero...

Pero eres un cínico. No tienes vergüenza.

Esto demuestra que es verdad.

¿Cómo te has podido gastar tanto dinero en prostitutas?

¡Que yo no he estado en un prostíbulo en mi vida!

Vete de casa, por favor.

Verónica, déjame... No me toques. Vete de casa.

Vete.

Hola, Ángela.

Hola, ¿qué tal, comisario?

Pase. Siéntese, por favor.

Le he mandado llamar porque tengo información

relativa al asunto de su hermano.

He descubierto que le clonaron la tarjeta

en un parquímetro de la calle Molino 34.

A ver y esos movimientos que denunció mi hermano de la tarjeta,

¿son posteriores a ese pago?

Efectivamente.

O sea que mi hermano ha sido una víctima más

de esa banda que desarticulamos hace días.

Pues eso parece.

Pues se va a llevar una alegría muy grande cuando se lo cuente.

Ahora puede ir al banco a reclamar los cargos realizados

y, además, puede presentarse en el juicio

como parte de la acusación.

Muchas gracias, Ángela.

Y perdona que no haya pasado antes por aquí.

Vete a casa que es muy tarde.

Le debo una disculpa a mi hermano.

Cosas de familia.

Buenas noches, comisario.

Buenas noches.

Aquí me tienes.

¿Qué es eso tan importante que querías tratar?

-Llevo llamándote y mandándote mensajes todo el día.

¿Por qué no has contestado?

-He tenido trabajo.

-Isidro está en el hospital.

Le han pegado una paliza.

Y se va a pasar el resto de su vida en silla de ruedas.

-Lo siento mucho.

Aunque he hablado con él una vez, me parece un buen tipo.

-Has tenido algo que ver, ¿verdad?

-¿Yo?

No.

Para nada, no soy partidario de usar la violencia.

-Pues si no has sido tú,

han sido a los que tú llamas "la famiglia".

Paolo, le han pegado una paliza, ¿sí o no?

-¿Y por qué estás tan seguro?

-Porque entonces, ¿quién?

Qué casualidad que justamente os dice

que no quiere formar parte del negocio

y hoy unos encapuchados le meten una paliza de muerte.

-Las casualidades existen.

Pero pienso que, poniéndose en el negocio de alcohol adulterado,

podría tener enemigos, ¿qué dices?

-No me tomes por imbécil.

Ayer me dejaste bien claro

que a tus jefes no les gusta que les digan que no.

-Es que es así.

Álvaro, son gente muy orgullosa.

Las negativas las llevan fatal.

Sobre todo cuando hacen una oferta tan generosa.

-Y entonces cogen y mandan dar una paliza, ¿no?

Así es cómo funciona tu organización.

-Nuestra...

organización.

Por favor, no te olvides que eres uno de los nuestros.

Y además,

la mayoría de las veces, da resultado como ahora.

-¿Qué quieres decir?

(SUSPIRA)

-Álvaro, Isidro tiene una mujer, tiene dos hijas.

Y no quiere que les ocurra nada malo.

-¿Me estás queriendo decir

que aunque le hayáis pegado va a blanquear vuestro dinero?

-¿Me crees si te digo que me ha llamado

mientras venía

y ha aceptado blanquear con nosotros?

Y su padre también está de acuerdo,

así que, al menos todo esto ha servido para algo.

-¿Cómo que ha servido para algo?

¡Que le habéis dejado en silla de ruedas, cabronazo!

-Tranquilo, tranquilo.

Ya te he dicho que son los jefes

los que mandan, no yo.

Pero si ahora me pegas a mí,

sería como si les pegases a ellos. Y eso...

no te lo perdonaría nunca.

-¿Me estás amenazando? -Te estoy aconsejando.

Por las buenas todo va bien, Álvaro.

Por las malas...

-Y que fuera yo quien os pusiera en contacto con Isidro.

-Y los jefes te lo quieren agradecer.

Como te mereces. Mira aquí.

Son las ganancias de la semana.

Y más...

Hay una gratificación.

Por ese nuevo contacto que hemos conseguido gracias a ti.

-No lo quiero.

(HABLA EN ITALIANO)

-No seas tonto.

Cógelo.

Es tuyo, te lo has ganado.

-Es un dinero manchado de sangre.

De un hombre que se ha portado muy bien con mi familia.

-A los jefes tampoco les gusta cuando le devuelven un regalo.

Sobre todo tan generoso.

¿Cómo lo decís en España?

"Es de bien nacido ser agradecido".

Yo tengo que irme.

He quedado con Paty al cine y no quiero llegar tarde.

Chao.

(Timbre)

Emilio, no te esperaba.

¿Vengo en mal momento?

Si buscas a Mateo no está.

Y Paula todavía no ha llegado.

Vaya.

Ha pasado algo, ¿no?

He tenido una bronca muy gorda con Mateo.

Vaya, lo siento.

¿Y por eso se ha ido?

No se ha ido, lo he echado yo.

Uf.

Cómo lo siento, de verdad. Lo siento.

A ver, ¿y qué ha ocurrido?

Si no te importa contármelo, claro.

No, no.

Me ha vuelto a engañar.

Pero esta vez se acabó.

¿Qué ha hecho esta vez?

No disimules, lo sabes perfectamente.

Sé que esta mañana ha estado en comisaría

por el tema de las tarjetas, de la estafa.

Un momento, Verónica.

¿La discusión ha sido por este tema?

¿Tú qué crees?

Claro. Está clarísimo que ha mentido.

No es una estafa, todos estos gastos con prostitutas de lujo,

vamos, todo esto sé que es de Mateo.

Verónica, escucha, te estás precipitando.

Lo de la denuncia de Mateo no es ninguna mentira.

Mira, Emilio, tú no, por favor. ¿Vale?

No intentes encubrirle. Eres demasiado íntegro para eso.

No le estoy encubriendo, te estoy diciendo la verdad.

Entonces también te ha engañado a ti.

Ha puesto una denuncia falsa porque tenía miedo

a que le descubriera. Necesitaba una coartada.

Verónica, reconozco que eso mismo pensé en cuanto...

me lo contó, pero no.

En esta ocasión, dice la verdad.

Que seas su hermano no significa que tengas que defenderle.

Todo tiene un límite.

Comprendo perfectamente que sospeches y desconfíes de él,

tras todo lo que te ha hecho. Incluso yo desconfiaría.

¿Entonces por qué le justificas?

Porque está diciendo la verdad. Hemos investigado y...

en esta ocasión Mateo ha sido la víctima.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Porque hemos descubierto que una banda de estafadores

que se dedicaba a clonar tarjetas, en parquímetros,

clonó la tarjeta de Mateo.

Y ha hecho todos esos cargos en su cuenta.

¿Me estás diciendo que no ha sido Mateo?

Sí, sí.

Hace unos días desmantelamos esta banda y están en prisión,

a la espera del juicio. Pero claro...

El mal ya está hecho.

Y te puedo asegurar que Mateo

no es más que una de tantas víctimas.

Ahora que lo dices, antes intentaba decirme algo de un parquímetro

que ha pagado con su tarjeta pero...

no he dejado terminarle.

Esa es la primera hipótesis que barajé

cuando vino a comisaría a denunciar, pero la verdad es que...

no me equivoqué.

He venido a contárselo y...

a entregarle la resolución de la investigación. Mira.

Con estos papeles, y con la denuncia,

se presenta en el banco y le van a devolver todo el dinero

que le quitaron indebidamente.

Madre mía.

No sé qué decir.

No hace falta que digas nada.

Es con Mateo con quien tienes que aclarar el malentendido.

(SUSPIRA)

Si necesitas cualquier cosa...

Puedes llamarme a cualquier hora, ¿de acuerdo?

Gracias, cuñado.

Ánimo.

(SUSPIRA)

Los encapuchados que pegaron a Isidro

fueron contratados por los jefes de Paolo.

-¿Te lo ha confirmado él?

-Vino al taller y acabó confesando todo.

-Esa gente tienen lo que quieren por las buenas o por las malas.

-Joder.

No sé cómo he podido ser tan tonto de colaborar con ellos.

-¿En qué estás pensando?

¿Cómo has conseguido las conclusiones

de la investigación?

Anoche vino tu hermano a casa y me trajo esta copia.

Me contó que la policía descubrió que te clonaron la tarjeta.

Y que los gastos no los hiciste tú.

Con este informe puedes reclamar el dinero que te han estafado.

Genial.

A mí lo que me importa es que me creas.

¿Estás jugando o qué?

Son tus ganancias de la semana más una gratificación

por habernos puesto en contacto con Isidro.

-Si llego a saber...

lo que le ibais a hacer si decía que no,

no os hubiera puesto en contacto.

-Yo no he vuelto a estar con nadie desde que estuve con Cleo.

-¿En serio?

¿En serio? ¿Desde la transición no has estado con ningún tío?

-No.

¿Y si le cuento que soy transexual y me rechaza?

-¿Interpreté bien las señales o no?

-Miguel, me lo pasé muy bien esa noche.

Y...

Me gusto que me besaras.

-¿De qué banda eres?

¿De los Blue Nicotine o los Cremallera?

-Yo no sé nada de bandas o de peleas.

Pasaba de casualidad.

-Eso ya lo veremos. De momento te vienes a comisaría.

-¿A comisaría para qué?

-Igual se te refresca la memoria allí.

-Yo no he hecho nada. -Voy para allá. Gracias. Adiós.

-¿Qué pasa?

-Han detenido...

a Julián Conde. ¿Lo conoces?

-No. -¿No?

Es un chaval, suele pasar mucho por aquí.

Te lo habrás cruzado seguro.

Un toxicómano.

Y está en un programa de rehabilitación.

-¿De qué le acusan?

-De tráfico y posesión de marihuana.

-¿Seguro que no quieres contarnos nada de la pelea.

entre los Cremallera y los Blue Nicotine?

-No tengo nada que ver con esa gente.

No sé cómo decirlo para que me creáis.

(Puerta)

Hola. ¿Puedo pasar?

-¿Qué haces aquí? Estoy trabajando.

-No vengo de visita, soy su abogada.

-¿Puedo preguntarles de qué se acusa a mi cliente?

-La mafia calabresa lleva años...

extendiendo sus tentáculos por España.

-Lo sé.

Y no vais a doblegarme.

-¿Te acuerdas lo rápido...

que conseguimos información sobre tu negocio?

¿Y lo fácil que nos resultó hacernos con los antecedentes...

de Elvira, de Coco,

de Gabriel, de Luis?

De Ricky.

-¿Qué hay aquí?

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Servir y proteger - Capítulo 627

29 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio

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