www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5423221
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 625 - ver ahora
Transcripción completa

Tenemos que irnos, en serio.

-Yo creo que tenemos tiempo de sobra.

-Cuanto más la conozco... -Más te gusta

y, por lo visto, tú también le gustas a ella.

-Sí.

-Y, entonces, ¿cuál es el problema?

Yo no veo ningún rollo malo en todo esto.

-Pues a ver que para empezar, ella está en prácticas

y está a mi cargo.

-"La delincuencia se ha convertido en un inquilino más

para los vecinos.

El caso de las tarjetas clonadas es la gota que colma el vaso".

¿No te parece indignante? De verdad, ¿eh?

¿De verdad piensan que no hacemos nada?

No podemos quedarnos callados mientras la prensa nos sacude.

Es que, a veces, tampoco es conveniente entrar en desmentidos.

Ya, pero no se trata de desmentir la noticia.

Por mucho que nos cabree, los datos son ciertos.

A ver, eso de que es cierto...

No pone ninguna mentira con respecto al caso

de la clonación de tarjetas,

pero tenemos que saber comunicar bien

lo que estamos haciendo para resolverlo.

Los periodistas harán muchas preguntas

sobre los temas delicados de los últimos meses,

incluida la muerte de Ricardo Soler.

No te quiero exponer y, menos, cuando Jefatura

nos han dado a la persona idónea para hacer esto.

¿Hay algún problema?

Pues mira, sí.

Creo que esta rueda de prensa la debería dar yo

como inspectora jefe y no una persona

que lleva aquí cuatro días.

¿Alguna novedad sobre Gabriela?

No, ni ganas.

¿Tú quién eres y qué has hecho con mi socio Mateo?

-Voy a apostar por el cariño

que Luis te tenía.

Los Soler queremos que el Moonlight sea tuyo.

-Hijo, ¿qué tal? ¿cómo estás? ¿A que no sabes dónde estoy ahora?

¿Te importa si dejo por aquí algunos "flyers" de estos

que traigo?

-No, no, déjalos por ahí. ¿Qué son del Moonlight?

-Sí, de la inauguración de mañana. -Ah.

-¿No va a dar explicaciones sobre la muerte de Ricardo Soler?

-¿Se esconde detrás de una cara bonita?

-Te sugiero que, en un futuro, te abstengas a utilizar

expresiones como "cara bonita" para dirigirte a mí

o a cualquier otro de mis compañeros.

Y, en cuanto a lo de esconderse,

efectivamente, no le está saliendo nada bien

porque la tienes justo detrás de ti.

Bien, como decía, quien quiera hablar con la inspectora Miralles

podrá hacerlo después de la rueda de prensa.

Te debo una disculpa, Lara.

Esta mañana, no se me ha ocurrido otra cosa

que, a diez minutos de la rueda de prensa,

dejarte muy claro que no confiaba en ti

y eso no es justo. Además,

te podía haber puesto nerviosa y dar al traste la rueda de prensa.

Sabes que si tu tío me pilla enrollándome contigo,

me va a caer un paquete.

Y lo último que necesito ahora es un expediente.

Lo siento, pero es que no va a funcionar esto.

-No, desde luego que no va a funcionar.

Me has decepcionado muchísimo.

-Le estoy haciendo un favor a Verónica.

Ella no se merece vivir

con un miserable egoísta y manipulador,

sino con un hombre que la quiera y la respete de verdad.

Y si te doy el doble, ¿lo harás?

Se lo tenía que haber encargado a una veinteañera.

Seguro que es eso. A ti te tiene ya muy catada

y, por eso, ya no se quiere acostar contigo.

-Si crees que me vas a humillar con comentarios de ese tipo,

llegas tarde.

Más que me he humillado yo hoy...

-No tiene sentido que continúes durmiendo

en la habitación de invitados.

A menos que tú quieras, claro.

Yo quiero dormir contigo hoy, mañana, pasado y siempre.

¿No tienes que ponerte al día?

Bueno, es lo que voy a hacer, ponernos al día tú y yo,

que ya bastante tiempo hemos perdido, ¿no?

(Música emocionante)

Te va a sentar mal el desayuno.

Es que llego tarde. Normal.

Has dejado sonar el despertador.

Pero, digo yo, que, después de lo de anoche,

es lógico que se me haya pegado las sábanas.

Estuvo bien, ¿no?

¿Hay algo que te haga pensar que estuvo mal?

No, pero como ya hemos perdido la costumbre.

Mateo, lo que pasó, pasó. No hace falta comentar los detalles.

¿Sabes otra costumbre que hemos perdido?

La de desayunar tranquilamente.

Sí, es cierto,

pero la vamos a recuperar, aunque hoy no puedo.

No puedo llegar tarde.

¿Qué pasa? ¿Tienes una operación a primera hora?

Sí, tengo una operación, pero no estética, sino financiera.

Tengo que estar en el banco a primera hora.

Yo pensaba que de esos casos se ocupaba Andrés.

Y se ocupa,

pero, al parecer, el director de la nueva sucursal

quiere conocerme personalmente.

Ah, ¿sí? ¿Y eso?

Bueno, pues supongo que querrá un injerto de pelo.

Andrés dice que si le tenemos contento

por ese lado, nos mejorará, las condiciones del crédito.

Bien pensado.

Sí. Así que me va a tocar hacer el numerito de:

"No, te va a quedar genial. Te va a quitar 15 años.

Confía en mí".

No te quejes.

A ti siempre te ha gustado hacer el paripé.

Tengo mucho ego, ¿verdad? Sí,

pero yo ya estoy acostumbrada.

Además, no es nada malo.

Seguro que te metes al banquero en el bolsillo.

Banquero...

Me voy.

Que... Digo yo, que, entonces, lo de anoche

no estuvo mal, ¿no? Digo, sin entrar en detalles.

Vale, vale. Demasiado ego. Mal, Mateo.

Adiós. Hasta luego.

No te puedes imaginar cómo es esa chica.

Vamos, con todo lo joven que es

y lidia con la prensa como si lo hiciera de toda la vida.

¿Se lo han puesto muy difícil o qué?

En cuanto Bremón la presentó, no la dejaron ni saludar.

Empezaron a levantar la mano: "¿Dónde está Miralles?

Queremos que nos explique qué paso con Ricky Soler...".

O sea, que, al final, la novata esa

ha sido un buen fichaje, ¿no es así?

Pues mira,

en comunicación, de lo mejor que he visto.

Antonio, que vamos a desayunar.

¿No habíamos dicho que nada de pantallas?

Quiero mirar a ver qué dicen de la rueda de prensa, hombre.

Pues mira, bien.

Ya que estamos, léelo en alto.

"Cabe destacar la profesionalidad, simpatía y buen humor

de la nueva responsable de comunicación y redes

de Distrito Sur, Lara Muñoz".

Impresionante, ¿eh?

Sí.

También dice que ha tenido mucho éxito en otros distritos.

Habéis contratado a una "influencer".

Pues sí. La verdad es que yo tenía mis prejuicios,

pero tengo que reconocer que vale.

Cae muy bien a la prensa y a ti

te libera de hablar con los periodistas.

Todos contentos, ¿no?

Eso creo, sí.

No lo dices muy convencida.

Bueno... No, de ella ya no tengo dudas, pero es que...

me ha dado por pensar

que lo que tenía que haber hecho era ponerme las pilas

y reciclarme en este tema de las redes.

Igual no hubiéramos tenido que traer a alguien de fuera.

Por mucha transparencia que traiga esta mujer a la comisaría,

lo único que va a hacer es informar de lo que tú haces,

que es proteger a la gente y meter a los malos en la cárcel.

Para eso no hace falta que te pongas las pilas.

Simple, llana y escuetamente eres la mejor.

Así de claro.

Por eso te quiero...

(Móvil)

Sí, dígame, ¿quién es?

¡Elías!

Pero ¿dónde estás? ¿De dónde me llamas?

Hijo, porque me salía número desconocido.

¿Que qué?

Que vuelve mañana de París.

Amigo,

entonces, ¿ya ha pasado todo?

Es la mejor noticia que podías darme, de verdad.

Buenos días.

¿Quieres café?

-No, no. Tengo que irme corriendo.

-Come algo, cariño.

El desayuno es la comida más importante del día.

-Mamá, sabré yo si tengo que desayunar o no.

-A tu padre le he dicho lo mismo. No es bueno ir a trabajar

con el estómago vacío.

Cariño, ese café está frío.

¿Por qué no te haces un poco más? -Porque no tengo tiempo.

¿También es malo tomar café frío?

-Vale, tómatelo como quieras.

¿Has dormido bien?

-Pues sí. Normal, como siempre.

-Oye,

hay kéfir. Qué bueno, ¿no?

-Sí. Hay una tienda ecológica a la vuelta de la esquina.

También he comprado tofu.

-Qué bien que te vayas haciendo al barrio.

-Sí. Reconozco que hay vida más allá de Barcelona.

No sé, yo Madrid pensaba que era más...

De pequeña no me gustaba, pero le estoy cogiendo el gusto.

Solo le falta una cosa.

-El mar.

-Exacto.

¿Te pasa algo?

-¿Por?

-Porque tienes cara triste.

Pero, tranquila, no me voy a meter donde no me llaman.

-No,

tranquila que te lo cuento, mamá.

Es por Toni, mi binomio.

-Sé quién es Toni

y si le llamas mi binomio,

imagino por dónde van los tiros.

Siempre ha sido mucho más que tu binomio.

-Ya, pero yo para él solo soy una agente en prácticas

que, además, es la sobrina del comisario,

lo cual quiere decir que soy una especie de apestada.

-Vaya. ¿Te lo ha dicho así?

-Pues no, no me lo ha dicho así.

Pero, vamos, me ha dicho que no podemos estar juntos.

Que al final esas cosas se saben

y no quiere que el tío Emilio le expediente.

-Ya...

Pero una pregunta tonta, ¿vale?

¿El reglamento prohíbe que dos agentes tengan una relación?

-No.

Si no influye en el trabajo, cada uno se puede liar

con quien quiera.

Pero dice que, claro, yo estoy a su cargo

y que, seguramente, si el comisario se entera,

no le va a parecer bien.

-Si no está prohibido no sé por qué se preocupa por eso.

-Porque eso no es lo que le preocupa, eso es una excusa.

Lo que pasa es que no le gusto.

-A ver, no te precipites.

Mi consejo es que le des tiempo y espacio.

Los hombres son simples y tienen mucho miedo.

A lo mejor, basta con darle un poco de cuerda.

-Ya, como tú con papá.

Hace unos días parecía

que vuestro matrimonio no tenía arreglo

y ayer os vi tan contentos y cariñosos.

-Supongo que sí tenía arreglo.

-Bueno, pues me alegro que a ti te vaya bien.

-A ti te va a ir genial, ya verás.

-Sí, sobre todo ahora, que ya me he tomado

la comida más importante del día, el desayuno.

¿Me puedo ir?

-Vete, cariño.

-Adiós, mamá.

-Chao, amor.

-Imagínatelo, Nacha. Estábamos pegados

hablando de nuestra relación, cuando llegó Bremón.

-Me lo puedo imaginar. Tiene que ser bastante incómoda

la situación. -Incómodo no.

¿Qué crees que me haría si se entera que estoy liado con su sobrina?

-Conociendo al jefe, no te diría nada del otro mundo.

Como mucho te diría, si tienes intenciones de ir en serio

con ella o no. -Nacha, me expedienta seguro.

-¿Con qué motivo?

-Porque Paula está en prácticas y a mi cargo.

-Toni, para el carro. Que eso no es motivo

para ponerte un expediente.

Pondrá a otro agente a cargo de Paula

para que, a la hora de evaluarla, sean objetivos.

-Yo no me quiero arriesgar.

-Tú no quieres contestar a la pregunta.

-¿Qué pregunta?

-¿Tienes intenciones de ir en serio con ella sí o no?

-A ver, no sé. Me gusta la chavala.

-¿Ves? Es que no tienes claro lo que quieres con ella.

-Dicho así suena un poco mal.

-¿Y no está mal ir mareando a la chica?

Toni, tienes que aclararte. Tienes que tomar una decisión.

¿Quieres ir en serio con ella o quieres andar bobeando?

-No sé porque por un lado me gusta,

pero no es como cuando empecé con Paty.

-Tienes a todos los periodistas comiendo de tu mano.

No sé cómo lo haces. -Dales tiempo y ya me morderán.

Es su trabajo, ponernos contra las cuerdas.

Y el mío, esquivar los golpes como pueda.

Buenos días, ¿eh? -Buenos días, compañeras.

-Oye, ¿y a este qué le pasa?

-Pues mal de amores, Espe, ya sabes.

-¿Otra vez? Para variar, pobre.

-¿Quién no se come el tarro con esos temas?

-¿Con movidas de pareja? Yo nunca.

-Ah, ¿no? -No.

-Oye, pues dinos cómo lo haces.

-Mira, fácil. Cuando una relación se pone rara,

corto por lo sano y me busco otra.

A ver, que el amor está para ser felices, para pasarlo bien,

que bastantes problemas tenemos ya en la vida.

-No, si la teoría nos la sabemos todas.

-Apunta, Espe, apunta.

-Pues yo estoy con el corazón en un puño.

-¿Por qué? ¿Qué te pasa?

-¿Cómo que qué me pasa? Que llevo meses sin ver a Elías.

Y ahora viene y yo qué sé cómo va a funcionar la cosa.

Si él va a estar bien, si no...

-Si no estuviera bien, no le dejarían salir de la clínica.

Deberías estar contenta.

-Pues no lo estoy.

Estoy de los nervios, atacada. No hago más que acordarme

de mi tía abuela Simona. -¿Simona?

-Sí, Simona.

Porque le tocó a la mujer una quiniela de 13

y todos en el pueblo: "Estarás contenta", y ella:

"Sí, muy contenta". Tan contenta que a los tres días se murió.

-Vaya anécdota.

-Pues sí. Una mujer bien tranquila que había sido toda su vida

y, de repente, yo no sé si la novedad, la excitación,

las expectativas... Que se fue al otro barrio.

-Yo no vi a nadie morirse de novedad, excitación

y, mucho menos, de expectativas.

-Tú ríete. Ríete que lo estoy pasando muy mal.

-No me río, no. Discúlpame.

-Antonio. ¿Qué tal? Buenos días. María.

-Hola. -Hola, ¿qué tal?

¿Qué tal tu nueva empresa? ¿Cómo estás?

-Bien, bien. Ahí vamos a ver qué pasa

esta noche cuando inauguremos. Esperemos que vaya todo bien.

Toma, anda, llévate uno de estos.

-Yo no puedo ir, pero que tengas mucha suerte.

-Muchas gracias. Bueno, aquí tienes, María.

Cuídate, respira hondo

y nada de quinielas.

-Anda, tira por ahí. Tira.

-¿Quinielas? ¿Qué es eso? ¿Te ha tocado algo?

-Tonterías suyas. ¿No lo conoces?

¿Qué quieres, un cafetico?

-Con todo este jaleo de la inauguración esta noche

estoy con los nervios a flor de piel.

-Cuidado con los nervios, que mi tía abuela Simona...

Joder, Simona.

Cómo me tienes hoy.

-¿Qué ampliación de imagen, Soriano?

¿Te crees que soy la virgen de Lourdes?

Dile al tipo de la gasolinera que se instale una cámara HD.

Ya sé que no se ve la matrícula, tengo ojos.

¡Que no es mi culpa!

Venga, suerte. Ya hablamos.

Sí.

Chao.

Hola, ¿qué tal? Me imagino que es por lo de la pulsera.

-Sí, el abogado dice que el brazalete falló

y en ese rato el agresor se encontró con su expareja

por casualidad. -Por casualidad, ya.

Está fuera de la zona de exclusión.

-Sí, estaba fuera, pero se la encontró por la calle.

De casualidad nada. La víctima dice que ya le había amenazado

con manipular el brazalete para acercarse.

-Primero tendré que analizar el brazalete.

Pero no sé si podré ayudarte.

-Necesito saber si el brazalete falló

o hubo manipulación. El quebrantamiento de condena

es seguro, necesito saber si hay agravantes

y lo necesito saber cuanto antes. -Cuanto antes.

Ángela tiene que hacerlo todo cuanto antes.

(SUSPIRA)

Perdona.

Estoy muy nerviosa por el tema del discurso, no va contigo.

-De eso quería hablarte.

(DUDA) Lo he pensado y hay...

una posibilidad de que... -¿Me vas a contar lo que preparaste?

-No, tampoco me lo he preparado demasiado.

-Yo llevo tres días ensayando y todavía estoy hecha un flan.

-Lo vas a hacer genial.

Lo que te quería preguntar es si te importaría

dar la charla tú sola. -¿Cómo?

Espe, por favor Miguel nos espera a las dos.

Hay mucha gente que viene a verte a ti.

-La charla es de tecnología y de eso sabes más que yo.

-Espe, no vayas por ahí.

La charla está relacionada con la UFAM.

La mitad del público son menores y la otra mitad mujeres.

-Hoy no tengo el día.

-Ya.

Es por Miguel, ¿no?

Creo que, no sé, somos adultas y podemos hablarlo.

-No sé de qué me hablas.

-A ver... que parece que al chico le gusto y...

No te ha sentado muy bien.

Quiero que sepas que no ha pasado nada.

-No me tienes que dar ni media explicación.

-Ya, pero me quedo más tranquila. Somos amigas, ¿no?

-Tienes razón.

Es que soy tonta.

Sí, es lo que tú has dicho, palabra por palabra.

-Me gustaría saber gestionar esto de otra manera, pero no me sale.

Y no tiene nada que ver contigo.

Con temas de envidias, de rencores y esas movidas.

-Me dejas mucho más tranquila.

No sé, podríamos intentar normalizar la situación.

-¿Y eso cómo se hace?

-No sé.

Viniendo a dar esa charla conmigo, por ejemplo.

-La voy a cagar y lo sabes. -¿Tú qué vas a cagar?

Eres una gran profesional y lo sabes.

Esas mujeres agradecerán de verdad que estés allí.

-Pues tienes razón.

-¿Entonces qué? ¿Vienes?

-Claro que voy, claro que sí.

Perdóname, ¿eh? Con...

ese momento que he tenido infantiloide.

-No te preocupes.

Voy a ponerme con lo tuyo enseguida, perdóname tú también.

¿Te veo luego?

-Claro que sí.

Hasta luego. -Chao.

-Vamos, mujer, que ni a ti ni a mí nos va a pasar

lo mismo que le pasó a tu tía Simona. No me puede dar un infarto

y menos con todo el lío que tengo con la inauguración.

Y a ti, porque cuando veas entrar a ese viejo gruñón

por la puerta, ya verás como se te quitan esas cosas de la cabeza.

-Dios te oiga, pero...

Pienso que a veces cuando una persona pasa así por...

Por una experiencia traumática, a veces tienen ganas de cambio.

Quizá no le apetece seguir en esta relación.

O vete tú a saber. Pide un traslado a Melilla.

-Pero ¿por qué va a hacer eso? Que no.

Tú eres la única persona que ha conseguido hacerle feliz

hasta ahora. De verdad, María, te lo aseguro.

Ese viejo cascarrabias no te lo vas a quitar de encima

tan fácilmente. Ya verás.

-Buenos días, María.

-Hola. ¿Te quedas aquí y me voy a hacer unas tortillas?

-No, mejor me meto en la cocina y dejo todo esto.

-Vale.

María, cóbrate de la tila,

que me tengo que ir a dejar todo listo antes de abrir esta noche.

-Mucha suerte. -Muchas gracias.

Luego te cuento, ¿vale?

-¿Qué te has traído del mercado?

-¿Se ha ido ya?

-¿Quién Quintero? Sí, ¿por?

¿Qué pasa?

-Nada.

No me apetece hablar con él. Ya está.

¿Te ha dicho algo?

-¿Algo de qué? Vamos a ver, ¿qué pasa con Quintero?

-¿Qué va a pasar?

Lo de siempre, que no pienso perdonarle

todo el daño que ha hecho.

Ya está.

¿Te puedes creer que ayer tuvo el cuajo

de proponerme trabajar hoy en el Moonlight?

O sea, flipo mucho, de verdad.

-A ver.

Yo sabía que estaba falto de camareros.

Lo que no entiendo es que te mosquee que te pida ir a trabajar.

-Yo sé que tú y él os lleváis muy bien.

Pero para mí siempre va a ser quien metió a Jairo en la droga.

Para mí...

es como si lo hubiera matado él mismo.

-No digas eso,

Jairo para él era como su hijo.

-Es lo que dice siempre.

Pero a mí que Dios me libre de tener un padre así.

Si lo que yo no entiendo

es cómo no le mandé a la mierda a la primera.

-Pues hubiera sido muy desagradecido por tu parte.

-No tengo que agradecerle nada.

Ya le he dicho que no pienso trabajar para él,

ni esta noche, ni nunca.

-Todo el mundo se merece una segunda oportunidad.

-Eso no es vedad.

Jairo nunca tuvo una segunda oportunidad.

Y fue gracias a Quintero.

Vamos a dejarlo.

Nunca vamos a coincidir en esto y no me apetece discutir contigo.

Me voy a la terraza.

-Y yo vuelvo a repetir que sé porque estoy en España

y todo lo que he pedido es un poco de paciencia más.

No te pongas así, por favor.

Ya sabes que...

Sabes que siempre he cumplido con mis objetivos.

Claro, pero...

Pero en cualquier plan de negocios hay retrasos, hay ajustes. hay...

hay cosas que no salen según lo esperado.

¿Podemos hablar el lunes que viene?

"Grazie".

Y salude a don Corsio.

"Grazie, arrivederci".

"Amore".

-Chao, Paolo. -¿Qué tal?

-Muy bien, ¿y tú? -Bien.

-¿Has desayunado?

-Sí, algo me he hecho.

-Qué mentiroso eres.

No has encontrado nada en casa y te has ido sin desayunar.

-Bueno, confieso que he desayunado en un bar. Pero no pasa nada.

-No te acostumbras a la casa, ¿no?

-Qué va, la casa está perfecta. Porque...

lo importante es que somos tú y yo.

-Ya, pero es muy pequeña, ¿no?

-Sí, es pequeña. Pero así estamos más juntitos.

-Estarás acostumbrado a sitios más grandes.

Si te habrás criado en un palacio renacentista por lo menos.

-Sí. -¿Sí?

-No, no es exactamente así.

Mi padre era...

un hombre humilde.

Ganaba lo justo para mantenernos.

Y créeme, me crie en una casa que era la mitad de la tuya.

-¿Echas mucho de menos a tu padre?

-Te cuento una cosa.

Yo salía de clase,

todos los días,

y me iba a su taller.

Donde trabajaba.

Y...

estaba ahí jugando al fútbol,

en el patio trasero,

y él me enseñaba un montón de cosas.

Como...

trucos de la mecánica,

me dejaba arrancar los coches.

Y todo esto. Sí, muy guay.

-Oye.

No te pongas triste, ¿eh? -No, triste no. Pero...

Eran tiempos muy buenos.

Y no tenía dinero, no tenía un palacio.

Pero tampoco tenía preocupaciones.

-Ahora tampoco es que tengas muchas preocupaciones, ¿no?

Bueno sí, una.

Que no sabes dónde gastarte todo ese dinero que ganas

con tu supertrabajo.

El que entras a la hora que quieres y te tratan como un rey.

-Y que salgo con la chica más guapa de Madrid.

-Es verdad.

Me tengo que ir a trabajar.

-Y yo, porque lo de entrar cuando me da la gana,

no es exactamente así. Te veo en casa.

Tu casa pequeña que me encanta.

-"Ciao". -"Ciao, amore".

-Hola, Toni. -Ey.

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Hoy no desayunas?

-No, tengo un poco de prisa.

-Me han dicho que Elías vuelve mañana.

-Sí.

-Toni.

Que siento que nos hayas visto a Paolo y a mí en plan...

Que nos teníamos que haber cortado, vaya.

-No. Sois novios, es normal que os deis besos.

Tampoco vais a estar pendientes de si estoy o no.

-Bueno, pero yo tampoco quiero estar jodiéndote, ¿sabes?

-Paty, a ver,

el problema lo tengo yo, no tú.

No te rayes, en serio.

-Ya, ¿no puedo hacer yo algo para...?

¿Para ayudar? No sé.

Es que no quiero que lo pases mal por mi culpa.

Y quiero que estemos bien.

-Y yo también.

Pues nos tomamos el café si quieres.

-¿Sí?

Que no tienes por qué

disculparte, Claudia. Lo importante es que todo ha salido bien.

Si es que no tiene disculpa, Emilio.

Yo soy la inspectora jefe de esta comisaría,

y no me puedo permitir el lujo de tener prejuicios

con un compañero que se incorpora, es que no puede ser.

No le concedí ni el beneficio de la duda.

Y eso no es justo. Insisto,

lo importante es que la rueda de prensa salió bien. Y mira.

Ha mejorado nuestra imagen, ¿no?

Pues ese titular es mérito de Lara Muñoz.

Puede que de Lara sea el mérito

de que los periodistas se fijaran en este dato.

Pero los índices de criminalidad los hemos bajado entre todos.

Y por eso estoy

tan contento con todos los que trabajan en esta comisaría.

Y contigo la primera. Ya, bueno.

Muchas gracias, pero yo sé lo que me digo. En fin.

Sabrás, por otro lado, que mañana se reincorpora

un pilar de esta comisaría, ¿no?

Elías Guevara, es verdad.

De eso quería hablar contigo, porque...

no está tan claro que se reincorpore mañana.

Es una forma de hablar, mañana es cuando aterriza.

Tendremos que dejarle tiempo para que deshaga la maleta.

Bueno, la decisión no es mía, ni tampoco suya.

Ya sabes que aquí quien manda es Jefatura.

¿Qué me estás queriendo decir?

Pues que después de lo que pasó, no...

se va a reincorporar como si no hubiera pasado nada.

Tendrá que hacerse una revisión, unas pruebas.

En fin, ya conoces a Elías. No se lo va a tomar muy bien.

Y por eso necesitaría de tu mano izquierda.

Si servicios médicos le pide

que orine en un tubito todas las mañanas,

lo hará, porque no le queda otra. Pero vamos,

lo hará con desgana y de mal humor.

Eso por mucha mano izquierda que utilice.

(Puerta)

¿Se puede?

Bueno, yo ya he terminado.

Luego seguimos hablando de esto, ¿eh?

Gracias.

¿En qué puedo ayudarte?

Pues, verás...

Quería hablarte de una cosa que no tiene que ver con el trabajo.

O sea, sí tiene que ver...

pero tiene que ver de una forma externa.

Eh... A ver.

Quieres hablar de lo que pasó ayer en la sala de pruebas, ¿verdad?

Pues sí, justo.

Lo viste todo, ¿no?

Hombre, ver, ver, no. No vi nada, pero...

Sí que noté algo.

Vamos, había que estar muy ciego para no notar nada raro.

Pero te hiciste el tonto. Sí.

Ríos estaba... muy nervioso.

Tampoco era cuestión de que le diera un infarto, ¿verdad?

Bueno, pues, yo te quería contar lo que pasa con Toni.

A ver, escucha una cosa, mira...

Lo que realmente me preocupa es que vuestra relación

pueda interferir en el trabajo de Toni como agente

y en tu formación.

Sí, lo entiendo.

Pero prefería que te enterases por mí que por otros compañeros.

Y yo te lo agradezco.

Y entonces, ¿qué?

Te gusta mucho, ¿no?

Pues sí, me gusta. Me gusta bastante.

Pero no sé si él siente lo mismo por mí.

Claro que no lo sabes.

Es un tío. Y los tíos no sabemos lo que queremos.

Somos muy simples, es un consejo que te da tu tío.

Mira...

Lo que sí te puedo decir de Ríos

es que es una persona que se mueve por impulsos.

Y todavía tiene mucho que aprender.

Pero es buena gente, ¿no?

Es noble y al final eso es lo que importa en la vida.

Siempre queremos estar cerca de la buena gente, ¿a que sí?

Pues sí.

Gracias tío. Eh...

Perdón, comisario.

A sus órdenes, comisario. Con su permiso, comisario.

(RÍE)

-¿Has leído la prensa?

-Buenos días a ti también, mamá.

-¿Te parece normal que todos hablen maravillas de la comisaría?

Dice que ha bajado el índice de criminalidad en Distrito Sur.

Y del tiro a tu hermano ni una palabra.

Estos periodistas están todos comprados.

-Mamá, por favor.

-Mira, han puesto una policía, que parece una modelo,

para dar la rueda de prensa y allí todos babeando.

Pero qué vergüenza, qué vergüenza.

-¿Quieres dejar el tema en paz? -¿Que deje el tema en paz?

¿Me estás pidiendo que me olvide de cómo mataron a tu hermano?

¿Que me quede tan tranquila mientras aplauden

a la asesina de tu hermano? -No.

Simplemente creo que la solución no es

estar pensando en esto 24 horas.

Así que, por favor, relájate.

(SUSPIRA) -Bien, tienes razón.

Además,

la venganza es un plato que se sirve frío.

Bueno, ¿qué tal el trabajo?

-Por aquí sin mucha novedad.

Con lo del alcohol adulterado tampoco.

Fui a ver a Quintero por si quería que fuéramos su proveedor. ¿Y sabes?

Que me ha dicho que no.

Se ha hecho el digno y ha dicho que a partir de ahora

el Moonlight va a ser un negocio 100% legal.

¿100% legal? Lo que me faltaba por escuchar.

-Será cínico. -Y sobre todo, viniendo de Quintero.

-Ya te digo. -En fin.

Por cierto.

Esta noche es la inauguración del Moonlight.

-Sí, ya lo sabía.

Antes me he encontrado con Quintero y me ha dicho si iba a ir...

Pero...

-Eh.

Tranquila, no pasa nada.

-¿Has tenido muchos destinos? -12 en total.

Soy un culo inquieto.

-¿12? Pero ¿cuántos años tienes?

-Más de los que aparento.

Lo que pasa es que me muevo mucho, me gusta cambiar.

En Jefatura saben que me adapto con facilidad y me encanta viajar.

Incluso al extranjero.

De hecho, entre esos 12 destinos, hay un par de embajadas.

-¿Cuál es el sitio que más te ha gustado?

-Pues...

Berlín me gustó mucho.

Pero mi sitio favorito del mundo es Rodas.

-¿Rodas?

-Una isla de Grecia. Está en frente de las costas de Turquía.

Es un lugar maravilloso.

-¿Estuviste allí destinada? -No, no.

Estuve por amor.

Tenía un novio que trabajaba en Grecia.

-¿Algún policía? -No, futbolista.

-¿Estuviste con un futbolista griego?

Tú sí que has vivido. -No.

No era griego, era español, pero lo ficharon en Primera división

en Grecia y se fue a vivir allí. Y claro, yo cuando podía

me escapaba a verle. -Ya no estás con él.

-No, la distancia era complicada.

Aguantamos así menos de un año.

-Vaya. -Perdón.

Eh... Perdona, ¿podemos hablar un segundo, Paula?

-Sí, yo ya me voy. Tengo que programar las redes.

Venga, hasta luego. -Hasta luego.

-Eh... ¿Qué tal?

-Bien, me han mandado las matrículas que coinciden con el parcial

que vio el testigo del atropello.

Te las acabo de reenviar y sigo trabajando.

-Guay. Espera un segundo. Eh...

No venía por eso. Quería hablarte de lo que pasó ayer.

-No te preocupes que no volverá a pasar.

Estoy centrada en mi trabajo y nada me desconcentrará ni a ti.

¿Qué me querías decir?

-Quería decirte que estoy de acuerdo contigo.

-Pues perfecto. -No, espera.

Estoy de acuerdo con lo que me dijiste, soy un inmaduro.

Y que tengo muchos miedos y soy un exagerado.

No es para tanto.

Siento haberte decepcionado.

-Bueno, yo siento haberte presionado.

-No, tú querías ir paso a paso.

Y yo me agobié

y me quedé en medio paralizado, pero...

Quería decirte que ya se me ha parado la parálisis.

No sé si me estoy explicando.

-Pues no muy bien, la verdad.

-Pues que...

Que me gustas.

Que...

Me gustaría seguir estando contigo si quieres.

-Pues claro que quiero. -¿Sí?

Sí.

Nada de besos en el sitio de trabajo.

-Sí, si viene Bremón...

(SILBA)

-Oy. (RÍE) -Hola, chicos.

-Hola. -Buenas.

(RÍEN)

-Pues... eh... Hasta luego. -¿Qué pasa?

-¿Entonces esta es la contabilidad B?

-Son los resultados de la primera semana.

Y son buenos, muy buenos.

-Pero esta es la cifra del final.

-La cifra es el saldo que hay en el taller.

-Esto es mucho dinero.

-No.

Eso es solo el principio.

Tenemos que arrancar con prudencia, pero...

en un mes se va a duplicar y luego seguirá subiendo.

Tenemos solo que contratar a un par de mecánicos

para que todo sea justificado, pero...

Ya está.

-¿Entonces quieres decir que...

esta pasta ya está en mi cuenta bancaria?

-Puedes comprobarlo en la aplicación del banco.

-Vaya.

-Le dije que podía confiar en nosotros, señora.

-Ya.

Y yo también te dije que solo confiaba en mi hijo

que tiene mi propia sangre. -Claro.

La familia es sagrada, ¿no?

-Cuéntanos eso de contratar a mecánicos.

-Claro.

Fíjese en esta columna aquí.

Es el dinero que entra al taller ahora mismo.

Y la única manera que tenemos para justificar estas cantidades

es fingir que Álvaro tiene aquí a personal trabajando

16 horas al día, porque solo no podría facturar tanto.

-Claro.

-En realidad, tiene todo el sentido.

-Muchísimas gracias por venir.

Les dejo este número. Es de la UFAM, ahí pueden llamar

ante cualquier duda y les atenderán. Gracias.

Oye, menudo éxito, ¿no? -Vaya.

-Ha sido una pasada cuando esa mujer contó su caso.

-Sabíamos que había víctimas

y ese era el interés en hacer la charla.

No solo para visualizarlo o para prevenir,

también para que las víctimas sepan que no están solas.

-Ha sido muy valiente compartir su experiencia

con todas. -Sí, ha estado increíble.

Y muy bien la parte de tecnología. Me ha gustado mucho.

-Sí, ¿tú crees? No sé, yo cuando he hablado

con esos conceptos, pensaba que no me entenderían.

Pero ha estado bien.

-Mucha gente toma conciencia de la existencia

de los delitos informático.

-Sí, además España ocupa el puesto número nueve

en la escala de delitos informáticos.

-Las proyecciones también estaban fantásticas.

-Esa gente tiene que saber que tenemos los medios para atraparles.

-Es lo que estaba pensando.

Que las víctimas sepan que hay gente para ayudarles.

-Y que haremos todo lo posible para atrapar a los criminales.

-Lo dicho, ha estado impresionante. ¿Nos tomamos unas cervezas?

-Hoy abren el Moonlight creo.

-No lo conozco, no sé.

-Sí, es muy conocido aquí.

Ha estado cerrado, cambió de dueño y lo abren hoy.

-Está bien porque tiene billares y hay buen ambiente.

-¿Vamos o qué? -¿Estará abierto a estas horas?

-Yo creo que sí, ¿no? -Yo me voy a ir a casa.

-¿En serio? Para una vez que me apunto.

-Estoy muy cansada. Mañana me levanto temprano, entro a las 06:00

y no quiero dejar tirada a Silvia porque le dije

que haría la cena y pondría una lavadora.

-¿Por qué no le dices que se venga?

-Se lo digo de tu parte, pero creo que no se apuntará.

También entra mañana temprano, así que...

Pasadlo bien vosotros.

-OK. -Chao.

(AMBOS) -Chao.

-¿Tú crees que está bien?

-No sé, supongo que no ha tenido un buen día,

pero nada más. -OK.

¿Te apetece la cerveza?

-Sí, y dos. -OK.

¿Me das cinco minutos, recojo y nos vamos?

-Sí, además, tengo que ir a por mis cosas

a comisaría. ¿Quedamos en la plaza?

-Vale. -¿Sí?

Pues ahora te veo.

-La pajarita. Si es que lo sabía, pero mi mujer ha insistido.

-No digas tonterías.

¿Qué demonios tendrá que ver la pajarita?

-Porque es amarilla y el amarillo

trae mala suerte. -Que no.

Eso del amarillo solo trae mala suerte

en el teatro. O es lo que dicen.

-Eso es en cualquier espectáculo, cualquier celebración.

¿Me la quito? -Haz lo que te salga de...

Como si te pones una peineta, pero no me calientes más la cabeza.

-Encima estamos sin San Cristóbal.

Nos lo dejamos en el muelle cuando cerramos la empresa.

-¿Qué tiene que ver San Cristóbal?

-Trae buena suerte.

-San Cristóbal es el patrón de los transportistas

y lo único que vamos a tener que transportar

será al borracho que tenemos ahí antes de que se nos caiga al suelo.

-Voy al reservado por si quieren algo más.

-Sí, venga.

-Con permiso. ¿Qué tal? ¿Todo bien por aquí? ¿Alguna cosita más?

-No, yo tengo casi la cerveza entera, gracias.

-Yo una tónica, por favor. -Ahora mismo.

-Una tónica, ¿en serio? -Sí.

-O sea, hoy estás que te has soltado la melena.

-No, me he tomado una cerveza, pues ahora una tónica.

-No, si lo que yo te diga. "On fire".

-Bueno, estoy conociendo a alguien interesante.

Una buena conversación.

Prefiero estar sobrio.

-Cuéntame más sobre, no sé, tus viajes, por ejemplo.

-No, por favor.

Menudo aburrimiento. No, no.

-Venga. No sé. Has estado en África. Yo nunca he estado.

-He estado en muchos sitios.

En los cinco continentes, pero sobre todo en África.

-¿Has estado en los cinco continentes?

-Sí. Sí, sí.

He estado en los cinco continentes.

-Habrás visto de todo imagino.

-He visto de todo.

He visto...

cosas bonitas.

Cosas terribles.

Pero prefiero quedarme con las cosas bonitas.

como tus ojos.

Esto sonaba mejor en mi cabeza.

Menos hortera.

-A mí...

Me ha gustado mucho.

Bueno, la verdad que un poco hortera sí que ha sonado.

Me ha gustado mucho.

Pero creo que por hoy es mejor que...

que lo dejemos aquí. Yo mañana madrugo y...

-¿He hecho algo mal?

-No, no. Tú no has hecho nada mal.

Todo lo contrario,

pero creo que por hoy es mejor dejarlo aquí.

Si te parece.

-Me parece bien.

Al final nos vamos.

-Entonces la tónica... -No me la ponga, por favor.

-Es que tenemos un poco de prisa.

-¿Cuánto le debo?

-Pues tres dobles... nueve euritos.

-Vale. Quédese con el cambio. -Gracias.

-Te invito.

-Gracias. Hasta luego. -Chao.

Diez euros.

Qué desastre.

(Timbre)

¿Estás solo?

-Sí, mi madre está durmiendo.

Últimamente está muy cansada. -Claro.

Debe de terminar los días exhausta.

Y tú también.

Cuando enfermó mi madre, yo estaba estudiando en Milán

y tuve que dejar las clases,

volver a Calabria para estar con ella.

Fueron solo dos, tres meses,

que el cáncer avanzaba muy deprisa.

Pero recuerdo como si fuera ayer.

-Vaya.

Lo siento. No tenía ni idea.

-No sabía cómo ayudar.

¿No?

Cuando la acostaba,

yo me quedaba por la casa como un fantasma,

como demasiado agotado para irme a dormir,

sin saber qué hacer, cómo ayudar.

Esta sensación de impotencia que es insoportable.

Yo sé exactamente por lo que estás pasando.

-Eres muy amable, pero...

supongo que no has venido a mi casa para contarme

la enfermedad de tu madre.

-No.

Quiero comentarte algo sobre los números que has visto hoy.

-Claro.

-Amigo. ¿Qué tal? No tenemos más remedio que ir cerrando ya.

Si no le importa, le voy a pasar la cuenta.

Son 19 euros. La última copa está usted invitado.

Muchas gracias.

Eladio. Toma.

Mete eso en la caja que vamos a ir cerrando ya.

¿Cómo vamos a cerrar si solo hemos abierto tres horas?

-Y no ha entrado casi nadie.

Solo tres personas. Aquí no hacemos nada.

Estamos de brazos cruzados. Mete eso en la caja

y dile a tu mujer que vas para casa.

Por si aún te ha guardado cena.

-Yo he venido aquí a trabajar. -Y yo, Eladio.

pero estamos de brazos cruzados.

Te lo estoy diciendo. No le des más vueltas.

Guarda eso a la caja y vete a casa.

-Mañana será otro día. -Sí, sí.

Mañana será otro día.

-Buenas noches.

Hola, mi amor. Oye, que estoy saliendo de trabajar.

Sí, un poco pronto. Bueno, creo que podemos cenar juntos.

Yo vi cómo le dabas tu calor.

Sentía que era tuyo su sabor.

Oye, esta chica es Sara, ¿no?

Tú me has traído por esto.

-Ha sido una pequeña encerrona. Ya sabes.

Estoy segura que te va a buscar. Escucha.

Yo había dado tanto por los dos.

Que sé que ahora tus besos, tu cuerpo, tus labios

me dicen adiós.

Demasiado tarde

para pedirte otro de tus besos.

Para decirte que no te fallé.

Que perdí. Es demasiado tarde

para olvidar sin miedo los recuerdos

para crear contigo otros nuevos.

Que sean nuestros, de nadie más.

Es demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Fernando. -María.

Qué sorpresa. ¿Qué te trae por aquí?

-He venido a ver tu bar.

-Encantado de que estés aquí. Aquí estamos. ¿Quieres tomarte algo?

-Claro que sí, pero dime, ¿dónde está la gente, los camareros?

-¿Los camareros?

¿Qué camareros, María?

El único que se ha presentado para trabajar ha sido Eladio

con una pajarita amarilla que le ha puesto su mujer.

Estaba graciosísimo. Tenías que haberlo visto.

Como no se ha presentado nadie, le he dicho que se vaya a casa.

-Lo siento mucho, hombre.

¿Tú estás bien?

-No, María, no estoy muy bien. La verdad, ya sabes que

me he dejado hasta el último céntimo que tenía

para comprar ese local

y me he gastado casi la mitad de los ahorros de mi hijo.

Así que si esto no... Pero en fin, no te quiero calentar.

Hay que ser positivos y seguir mirando adelante.

¿Verdad? -Además, el dinero...

ya sabes que es una cosa que viene y va.

-Sí, lo sé, lo que pasa que por ahora dese aquí el dinero solo se va.

Venir viene poco. Bueno, hoy 28 euros y dos de propina.

-Oye, podría haber sido peor.

-Sí, podría haber hecho cero euros de caja.

-Podría no haber venido yo.

(RÍE)

-Mira, en eso tienes razón.

-Yo no te voy a servir para hacer más caja,

porque me pensarás invitar. -Por supuesto, no lo dudes.

Te voy a ayudar a que el bar no vaya hacia la ruina, ¿vale?

-Si lo que vas a decirme es que tengo que gastarme más dinero

en publicidad para intentar levantar todo esto,

ya te he dicho que no me queda ni un solo céntimo.

-No. Esto no es una empresa de transportes, es un bar.

Un bar, chiquitico, para la gente del barrio.

La gente lo que quiere encontrar aquí es tu sonrisa.

Tu sonrisa, que les des calorcico.

Que les des buen rollo, que haya buena onda.

Que te quieran contar sus cosas.

Corre, ponme un cóctel de esos de muchos colores.

-Ahora mismo. Un cóctel...

con muchos colores, ¿no? -Sí.

-A ver, cóctel con colores.

¿Lo quieres con alcohol, sin alcohol?

¿Tienes alguna preferencia? Perdona si tiro de manual,

sé los cócteles, pero... -No te preocupes.

Yo entiendo que lo quieres hacer perfecto,

Fernando, pero no es así.

¿Vale?

Lo que tienes que hacer es sonreírle mucho al personal,

hacer que estás seguro de lo que haces,

y empezar a menearte. -Me estás...

Cuando el domingo.

Me estás sorprendiendo mucho. De todas formas,

primera lección aprendida. Lo que tengo que hacer es

sonreír, ¿verdad? -Sonreír.

Y tráeme hielo. -Hielo. Enseguida.

-Espera, espera.

No os va a afectar en nada.

No vamos a pagar más comisión, nada por el estilo. Nada.

-Pero eso implica facturar más pasta de la que hablamos.

Y eso nos pone más en riesgo. Nos puede pillar Hacienda.

-¿Me dejas hablar?

El taller está funcionando perfectamente.

Como planeábamos y no lo vamos a tocar,

pero el dinero negro sigue llegando.

Mis jefes necesitan más lavanderías.

-No sé cómo puedo ayudarte porque no tengo más negocios.

-Demetrio, ¿por ejemplo?

-¿Demetrio el de los alcoholes?

-¿Sois socios en lo del alcohol adulterado?

-Sí, pero no sé cómo quieres...

-Además del negocio que tiene contigo,

tiene una distribuidora de alcohol perfectamente legal.

Y una licorería

donde entra mucho,

pero que mucho dinero en efectivo.

Y más que va a entrar.

-A ver, un momento. Vamos por partes.

Lo primero es que Demetrio está jubilado.

Es su hijo Isidro quien lleva el negocio.

Y segundo...

dudo mucho que Isidro se quiera meter en este tinglado.

-¿Y a Demetrio y su hijo no les gusta el dinero?

-No tengo ni idea, pero...

Isidro tiene dos hijas.

Por lo que tengo entendido, le gusta tener una vida tranquila.

-¿Una vida tranquila?

Distribuye alcohol adulterado para un montón de locales

en varias ciudades.

No es una vida tranquila. Es un delito.

-No, su distribución es mínima.

Si les pillarán, le caería como mucho unos meses.

Es imposible que entren en prisión.

Pero lavar pasta para la mafia es otra liga.

-No tienes por qué preocuparte.

No te estoy pidiendo que lo convenzas sino te pido que lo llames.

Te pido que le digas que hay un socio tuyo

que quiere hacerle una oferta. Y ya está. Luego hablo yo.

-Ya.

-No quiero ponerme borde, pero no te lo estoy pidiendo.

La decisión ya está tomada.

Mis jefes necesitan más lavanderías.

Y tú nos vas a ayudar.

-Está bien. Vale.

Le llamaré y concertaré una cita.

-Perfecto.

Y no te pido más.

"Ciao, bello mio". Nos vemos.

-Estoy muy agobiada, ¿eh?

-¿Cómo que no has ido al aeropuerto?

-Porque me ha dicho 20 veces que no fuera y yo por no discutir...

-Pues escríbele un mensaje a ver cómo va.

-100 mensajes le he escrito. No me contesta.

-A mí me encanta verte de tan buen humor.

-Bueno, es que hoy he dormido muy bien.

-Eso es que estás contenta. ¿Tiene que ver con tu binomio?

-Por favor, no empieces. No quiero hablar de Toni.

-Paula, por favor, que puede entrar cualquiera.

-¿Y qué? Estamos juntos.

-Sí, estamos juntos, pero me gustaría llevarlo

con discreción.

-Lo importante es que el comisario no lo ve mal.

Lo que piensen los demás da igual.

-¿Cómo que no lo ve mal? ¿Se lo has contado a tu tío?

-Parece que se ha enamorado de su compañero.

No sé si le conviene.

El otro día vino a buscarla a casa y parece simpático.

Un poco básico para mi gusto,

pero no es a mí a quien tiene que gustarme. Ni a ti.

Este mes has hecho muchos gastos con tu tarjeta de empresa.

Con mi tarjeta de empresa... No, creo que no.

Pues yo tengo aquí unos extractos

que son una barbaridad.

-La verdad es que...

necesito con urgencia sentirme útil

y volver a mi vida normal.

-Por si acaso, no bajes la guardia, ¿de acuerdo?

Demasiado animado.

-¿Cómo que demasiado?

-El problema de las adicciones a las drogas o el alcoholismo es

que son procesos muy complejos, María.

-Pero bueno, Elías ya está limpio, ¿no?

-La falta o el exceso de confianza en uno mismo puede dar al traste

con todo este trabajo tan duro que ha tenido.

He visto a muchísimas personas venirse abajo a la primera de cambio.

¿Qué tal el viaje? Pues la verdad es que muy bien.

Aquí me tienes, dispuesto para lo que sea.

Ponme de binomio a Nacha, ¿eh?

(RÍE) Bueno, vamos a tomar un café y vamos hablando, ¿no?

Ahora vuelvo y nos ponemos al lío.

Creo que en todos los años de mi carrera,

nunca lo he pasado tan mal.

Hemos estado en muchas batallas, compañera.

Pero ver morir a ese chaval en brazos de su madre...

Elvira Soler.

Le va a costar perdonártelo.

No, no me va a perdonar.

Ha jurado vengarse y te prometo que lo ha intentado.

¿Qué dice Isidro?

-Qué vendrá a la reunión, pero que no se fía de Paolo.

-No me extraña. -Mamá...

-¿Tengo que repetirte lo que pienso de él?

-No hace falta, le tenía que hacer este favor.

Solo le quiere proponer un negocio. No es malo.

-A mí lo que no me gusta es que te meta a ti por medio.

-Si solo voy a ser intermediario.

-Se está retrasando y no me gusta.

-Paciencia. Isidro es un tío serio.

Si dijo que vendría, no fallará.

-Espero que tenga una buena excusa, porque no me gusta hacer negocios

con gente informal, yo solo me relaciono con quien me inspira

confianza. -Te he dicho que es de fiar.

-La verdad, he echado mucho de menos el ritmo de comisaría.

Cuando he visto a Toni con su placa, he tenido un pellizquito de envidia.

Ya veo, Claudia, que todavía no le has contado nada.

Bueno, estaba a punto de hacerlo.

Contarme ¿qué? Me estáis preocupando.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 625

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 625

25 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 625 " ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 625 "
Programas completos (646)
Clips

Los últimos 2.111 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios