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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 621 - ver ahora
Transcripción completa

María, mira esto.

-¿Qué pasa?

-¿Tú crees que eso puede ser una señal?

-Uno de los mejores pubs del barrio busca comprador,

el Moonlight.

-¿Tu contacto te ha chivado la gente que opta a la puja?

-Sí

y uno de ellos es Fernando Quintero.

-Lo siento. Lo siento mucho, de verdad.

Yo te acompaño en el sentimiento.

-Tranquilízate, por favor.

Vamos al médico. Estás un poco pálida.

Es posible que le haya dado un ataque de ansiedad.

Estábamos en el Moonlight,

el antiguo pub de mi hermano Luis.

-No debería exponerse a impactos emocionales fuertes.

No es bueno para el proceso de su enfermedad

y tú deberías evitarlo.

-Lo sé y no volverá a pasar, se lo prometo.

Tenemos que renunciar a él.

El Moonlight

se lo tiene que quedar alguien que entienda de negocios turbios,

alguien que sepa del mundo de la noche.

-Voy a apostar por el cariño

que Luis te tenía.

Los Soler queremos que el Moonlight sea tuyo.

Juro que se acabaron los engaños,

los desprecios, la falta de apoyo...

Haré lo imposible por merecerte.

Por eso, os pido, por favor,

que me deis una oportunidad para demostraros que puedo cambiar.

Pensaba que esto del trabajo social era más ligero.

Pues no.

¿Y qué sabes de los criterios de selección?

Que son duros. Por eso estoy bastante nerviosa.

Solamente he querido darte un empujoncito,

por si era necesario, pero lo hice con la mejor intención.

El problema no es la intención, sino lo que implica este empujoncito.

¿Y qué implica?

Implica que no confías en mí ni en mis capacidades.

-Acaba de llamar un confite, el Joker,

para decirme que sabe quién mato a Jesusín Díaz Tomé.

-¿Quién? -Catalino Díaz.

-¿Su padre?

-No sé qué me pasó.

Con lo que yo quería a mi hijo...

-Jesusín se interpuso entre la familia rival y su padre

justo cuando este disparó. -Y...

-Perdón... -No, no, perdón.

-Y la bala le dio de lleno en el pecho.

No me negarás que hemos formado un buen equipo de trabajo.

Hemos resuelto el caso mano a mano.

-¡Mano a mano, dice! Pero si lo he resuelto yo.

-Y bien orgulloso que estoy yo.

Mira, puedes engañar a tu hijo si quieres,

pero conmigo no cuela.

Yo sé que tú resolviste el caso

y que, luego, le hiciste llegar a Toni la información necesaria

para que creyera que lo había hecho él.

Y no se lo voy a decir, Santiago. No.

Pero no porque no crea que no deba hacerlo,

sino porque sé que se llevaría un disgusto.

Se trata de un caso que tú conoces de primera mano.

La explosión en la fábrica abandonada

del polígono que acabó con la vida de Santos Mercader

y tres personas más.

¿Hay novedades? Lo último que sé es que la UDYCO tenía

como línea de investigación un ajuste de cuentas

del cártel de Jalisco al narcotraficante valenciano.

Sí, la principal línea sigue siendo el cártel de Jalisco.

Aunque está muy bien armada, el juez nos ha solicitado

que encontremos más pruebas para apuntalar esa hipótesis.

Han solicitado que los agentes que empezamos la investigación

veamos a ver si se les está pasando algo.

Pues sí que están perdidos.

Bueno, a mí no me importa echarle horas

si encontramos algo nuevo.

No me lo puedo creer. ¿Qué pasa?

Yo vi este mismo coche el día de la explosión.

¿Dónde?

En Motor Soler cuando iba buscando a Ricky.

(Música emocionante)

Sí que has madrugado tú hoy.

-Tengo que ir a hacer la matrícula del máster

y no quiero llegar tarde al centro cívico.

-Seguro que puedes ir otro día. ¿No puedes ir mañana?

-No, quiero ir cuanto antes.

No sabes las ganas que tengo de empezar las clases.

-Se te ve muy contenta, mamá.

Estoy muy feliz por ello.

Seguro que hiciste un examen estupendo.

-Bueno, lo importante es que me admitieron.

Sí, hay que confirmar la asistencia de nuevo

con todos los invitados por teléfono.

Eso es. Y con los medios también.

Aunque creo que de eso se encargaba Andrés.

Confírmalo con él y me cuentas.

Venga, ahora te veo. Chao.

Ha empezado la cuenta atrás. ¿Estás nervioso?

¿Hay más café?

Ni se te ocurra tomar más.

Empezarás a dar botes de un momento a otro.

Ya sé que no debería afectarme tanto

esta inauguración, pero, no sé, en este caso, siento mucha presión.

Seguro que te sale muy bien.

Tú tienes esa facilidad de meterte a la gente en el bolsillo.

-Mamá tiene razón. Aunque te entiendo.

Son muchas cosas y te has puesto el listón muy alto.

Yo, en tu lugar, estaría temblando como un flan.

Pues si tiemblas como un flan con un arma en la mano, mal vamos.

Bueno, papá... Era una broma.

Cuento contigo esta noche.

Sí. Lo que no sé es a qué hora voy a llegar.

Depende del trabajo que tenga.

Pues no te entretengas haciendo méritos. Hoy no hace falta.

Me haría mucha ilusión teneros a las dos allí esta noche.

Te lo prometo.

Voy a terminar de arreglarme, así, cuanto antes me vaya,

antes vuelvo.

¿Te vas ya?

Sí. Tengo el día complicado

y no sé si llegaré a la inauguración.

Vero, si esto lo estás haciendo para castigarme,

yo creo que ya es suficiente.

Esta noche es muy importante para los dos.

Tú también eres socia de la clínica.

Creo que no puedes faltar.

Supongo que te dejarán salir antes en el centro cívico.

¿Por qué? ¿Porque soy voluntaria y no me pagan?

No, yo no he dicho eso.

Aunque no cobre, mi trabajo ahí es importante.

Me he comprometido con personas que de verdad valoran mi ayuda.

Yo también la valoro.

Sé que nuestro matrimonio está pasando por un bache,

pero no lo pagues con el negocio familiar.

Tú también tienes un compromiso con la clínica.

Yo creo que Andrés y tú os las apañáis muy bien sin mí.

Y a ti te ha ido muy bien que yo no me pase mucho por ahí.

Algunas de tus clientas debían ser...

conquistas tuyas, ¿no?

Eso es un golpe bajo.

Comparado con lo que me has hecho tú a mí...

Verónica, seamos razonables.

Tú misma me dijiste que no te planteabas el divorcio

por el bien de Paula

y porque teníamos un negocio a medias.

¿Y qué te hace pensar que no haya cambiado de opinión?

Porque te conozco.

Sé que estás muy feliz con tu nuevo trabajo

y tu nueva vida laboral.

Pero también sé que no vas a tirar por tierra

todo lo que hemos construido durante años

porque eres responsable.

Aunque, en el fondo, me gustaría que lo hicieras...

por amor.

Intentaré ir, aunque no te lo puedo asegurar.

Eso sí, que sepas que lo hago por el bien del negocio.

-No tendrías que salir corriendo de casa todas las mañanas.

Nos podríamos quedar en la camita remoloneando cinco minutitos más...

-Pero me encanta acompañarte al trabajo.

Y, de momento, no me importa seguir un tiempo más en el hotel.

-No entiendo por qué le pones tantas pegas a eso de vivir juntos.

¿Qué pasa?

¿No lo tienes claro conmigo o qué?

-Lo tengo clarísimo contigo.

Te voy a confesar una cosa, ¿vale?

Me aterra la convivencia.

Tengo miedo de que descubras todas mis manías...

Te vas a cansar de mí porque es lo que va a pasar

100%. Será el principio del fin.

-Pero ¿qué dices?

Que no, que a mí me encantan tus manías.

Incluso esta de ponerte tan dramático

para hacerte de rogar.

-Se ha notado muchísimo. -Un poquito solo.

-Está bien, está bien.

Veo que ya me tienes calzado.

-¿Calzado?

-¿Qué?

-Se dice "calado". -Calado.

-Calado. -Claro.

¿Tú lo ves que eres perfecta?

¿Tú lo ves que no me dejas otro remedio

que irme a vivir contigo?

-¿En serio? -En serio.

-¿En serio?

-¿Está bien? -Sí, está genial.

Recogemos tus cosas hoy, ¿no? Muchísimo mejor que mañana.

-Mira, espera.

Déjame, por lo menos, el tiempo de guardar todo en la maleta

tranquilo...

-¿Y si hacemos una cosa?

Yo, en cuanto cierre el bar, me voy corriendo a tu hotel

y te ayudo a guardar todas las cosas.

-No hace falta que me ayudes.

-Que sí, hombre. Si soy una experta en mudanzas,

hazme caso. -Vale.

-Nos vemos.

Chao. -Chao.

-¿Qué pasa, tío? ¿Cómo estás? -No te había visto.

¿Qué tal? ¿Ya te vas para el taller? -Sí, tengo curro acumulado.

-Yo también tengo un montón de cosas que hacer.

-¿No te tomas ni un café? -No, no. Ya lo tomé en su casa.

Servicio VIP.

-Se os ve muy bien juntos.

-Me tiene loco.

No sé cómo explicártelo.

Lo tiene todo clarísimo.

Mira, acabamos de decidir de irnos a vivir juntos también.

-¡Vaya! No perdéis el tiempo.

Se te ve muy ilusionado. Me alegro por ti.

-Cuando vine aquí,

nunca pensé que lo nuestro fuera tan en serio,

tan fuerte, ¿sabes?

No sé, es una gran mujer.

Y no fue nada difícil dar el paso.

-Oye, y ahora que te vas a vivir con ella,

tendrás que tener más cuidado, ¿no?

-¿A qué te refieres? -Venga, Paolo, no te hagas el tonto.

Ahora que vas a vivir con Paty, te va a resultar complicado

que no se dé cuenta a lo que te dedicas de verdad.

-No creo que sepa ni qué es la mafia calabresa.

-¿No te sientes mal cuando le mientes, tío?

-¿Mal?

¿Por qué? ¿Por qué he de sentirme mal?

Es la mujer que quiero y es la única mujer de mi vida.

Y ya está. -Ya...

Bueno, una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Aunque parece que a ti sí te sirve para lavar tu conciencia.

-Porque sé que esta situación es pasajera.

Porque sé que...

ahora soy un hombre distinto del que pienso llegar a ser

cuando tenga bastante dinero ahorrado

y una agenda de contactos.

-¿Y quién te gustaría llegar a ser? -Un hombre libre.

Un hombre libre de hacer todo lo que quiera

con la "ragazza" que ama.

-Suena muy bien,

pero a veces los planes salen mal.

La vida está llena de imprevistos, Paolo,

y un buen día, sin saber ni cómo ni por qué,

esa persona en la que te hubiera gustado

convertirte simplemente desaparece.

-Y tú lo dices por experiencia.

-Yo solo te digo que me he convertido en la persona que no quería ser.

A veces el destino te da palos que no puedes evitar

por muchos planes que hagas.

-Lo que pensaba.

El sistema ha caído porque no teníais actualizados

los parches de software.

-Ni idea. La verdad es que no controlo nada.

Sé que los técnicos vienen y se conectan en remoto.

-No te preocupes. Lo primero que voy a hacer va a ser

actualizar el software de sistema de red

y, después, reinicio el servidor

y la paz volverá al centro cívico.

-Buenísimo.

La verdad es que si llego a saber que era tan fácil,

no te hubiera molestado.

-No pasa nada.

Además, he tenido suerte porque he encontrado

una especie de puerta trasera por la que acceder sin códigos.

No creo que tuvieras tanta suerte. -Te digo yo que no,

que no lo hubiera encontrado.

No controlo nada de esto.

Es otra cosa que no entiendo,

porque los técnicos sí tienen esas claves, pero no nos las dan.

Entonces, cuando les llamas en plan: "Tengo una urgencia",

es como: "Bueno, sí, a última hora de la tarde vamos".

O sea, un desastre.

-No te preocupes.

A mí, de hecho, me encanta poder ayudarte.

-Gracias.

Me ayudas a mí y a mucha más gente, Ángela.

Digo, porque aquí todos los alumnos de los cursos,

los profesores... Para todos es necesario.

Los usuarios que vienen al centro cívico

a usar los ordenadores...

-Bueno, para. Da la sensación de que esté salvando vidas.

-Mucha gente estamos en deuda contigo.

Yo estoy en deuda contigo.

Así que dime

qué puedo hacer para saldarla.

-Bueno, con que me invites al café que no me tomé en comisaría,

me doy por satisfecha. -Eso está hecho.

El café o una caña.

O dos. O tres.

O una copa después de trabajo puede ser.

-Bueno, creo que esa sería una buena compensación

por el trabajo realizado.

-¿Y te va bien esta noche?

-Hola.

Miguel, me han dicho que se nos ha caído la red.

¿Es verdad que los de mantenimiento vienen por la tarde?

-Sí y no. Se nos ha caído la red, pero ya está arreglado.

Ángela, que es inspectora en la comisaría,

nos ha echado una mano. -¿De la comisaría?

Mi hija Paula también trabaja allí y me ha hablado de ti.

Encantada. -Mucho gusto.

-Bueno, ella es Verónica,

abogada voluntaria aquí en el centro cívico.

Nos está asesorando en muchísimos casos

y su ayuda se ha convertido en algo fundamental para nosotros.

-Veo que la voluntad de cumplir con el trabajo es familiar.

Paula pone muchísimo interés.

Realmente creo que tiene madera de policía.

-Gracias. Está haciendo un gran esfuerzo.

-Se nota. Me tengo que marchar.

Se está reiniciando. Si tuvieras cualquier otro problema,

no dudes en llamarme.

Hasta luego. Encantada. -Gracias.

-Chao. -Hasta luego.

Madre mía de mi vida.

¿Todo bien?

-Sí. Me he quedado pensando en lo que ha dicho de Paula.

Que tiene madera de policía.

Es lo último que hubiera dicho sobre mi hija.

-Bueno, a lo mejor es que Ángela ve a tu hija

como una compañera de trabajo,

una profesional, no como una hija.

-Puede ser.

La verdad es que no me hago a la idea

de que haya terminado la academia.

Pero una cosa sí que reconozco:

ha elegido bien su profesión.

-Oye, ¿tú qué tal vas con el máster?

-Ya estoy matriculada. Ya no hay vuelta atrás.

-Eso está bien.

Además, estoy convencido de que todo lo que vas a aprender

nos va a venir muy bien aquí. -Eso espero.

-¡Ah!

Buenísimo. Ya estamos.

Ya tienes tu Internet.

Sí. Nos vamos a poner a ello, ¿no?,

porque había bastantes cosas pendientes.

-Lo sé, pero quería pedirte si los temas urgentes

los podemos dejar para mañana.

Tengo la inauguración de la clínica que mi marido abre en Madrid.

-Claro, sin problema.

Sí, no te preocupes.

Lo único es que hay el asunto este de Daisy

que sí me gustaría que lo viéramos hoy.

-Daisy, sí, pobre. Debe estar muy agobiada

con el tema del desahucio.

Ya he consultado jurisprudencias sobre temas similares

con el mismo banco.

-OK. Vale.

Bueno, yo me voy a encargar de buscar a alguien

que se haga cargo de sus hijos mientras nos reunimos

y le explicas todo lo que has buscado, ¿te parece?

-Sí, sí, a ver si podemos ayudarla.

-Hoy se subasta el Moonlight, ¿no? -Sí, sí.

-Uy, que "sí" más flojo.

¡Hombre, ánimo! Hay que ir a por todas, ¿no?

-Lo intentaré, María. Lo intentaré,

pero no está tan fácil la cosa.

Porque con el poco dinero que he podido reunir,

a poco que se anime la subasta del Moonlight,

me quedo fuera.

-Bueno, hombre, que estamos hablando del Moonlight.

Que es un pub del barrio, no una discoteca de Ibiza.

Digo yo que no habrá tantas pujas.

Y, si pujan, será moderadamente con un dinero más o menos normal.

-No sé, María. El Moonlight no es mal negocio.

Está muy bien, ¿eh? Está bien situado,

tiene arraigo en el barrio, todos los papeles y permisos

en regla, está en pleno funcionamiento...

Lo único que tienes que hacer es limpiar y abrir, ya está.

Lo malo es que me acabo de enterar

de que se han apuntado también a la subasta un par de empresarios

y vamos a ver...

Porque, a poco que he preguntado un poco por esa gente,

resulta que son de estos que se dedican a comprar

apartamentos y locales para luego darles un lavado de cara

y revenderlos. Ya sabes. -Ya...

-De esos a los que les importa muy poco

lo que luego el dueño haga con el establecimiento.

Con tal de ver la pasta, ya está.

Da lo mismo que pongas una casa de comida

que una tienda de ropa que una sucursal de esas.

-Pues eso mismo.

Yo no lo hubiese descrito mejor.

Y fíjate

que lo único que yo pretendo, o pretendía, yo qué sé,

es que el Moonlight siguiese siendo lo que ha sido siempre,

mantener su esencia, pero...

En fin, ya veremos.

(Móvil)

Anda, mira, mi hijo.

Julio, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Bien, bien, yo estoy bien.

Mira, me pillas aquí ahora precisamente con María,

en La Parra, que me estoy tomando un café.

Sí, se lo digo ahora. Que te manda recuerdos.

-Dale un beso muy grande de mi parte a él y a Olga.

-Que me dice que te dé besos también y para Olga.

No te vayas a olvidar, ¿eh?

Pues sí, me voy a presentar a la subasta

para pujar por el Moonlight.

No, no, hijo. No sé lo que va a pasar.

La verdad es que tengo una situación bastante difícil

porque no he podido reunir mucho dinero para pujar.

Por supuesto. Sabes que siempre estoy encantado

de escuchar tus ideas. Cuéntame.

-Y no te preocupes

que seguro que le cambio los filtros y se queda como nuevo.

Buenos días.

Lo eran hasta hace un momento.

Últimamente, tus visitas no son muy agradables.

¿De qué me vas a acusar esta vez?

Me gustaría comprobar algo

y quería pedirte si podía echarle un vistazo

a tu libro de reparaciones.

Me tendrás que decir para qué lo quieres, ¿o no?

Preferiría no hacerlo.

Vale.

Sigues con el tema del asalto al furgón.

No te quedó suficientemente claro que no tengo nada que ver.

Se trata de otro caso.

Pero yo si estuviese en tu lugar y no ocultara nada,

no me importaría enseñar el libro de registros,

¿no?

Ah, ¿que no me lo vas a enseñar?

Ahí lo tienes.

Si me dices de qué se trata, igual te puedo ayudar.

Aquí falta una hoja y un salto en la enumeración.

Se me cayó un café.

No pude salvar la página.

Ya. ¿Y en el ordenador también falta esa información

o está el registro completo?

No sé. Puedes pasar a comprobarlo.

¿Me estás dando permiso para que compruebe tu ordenador?

No tengo ningún problema, Silvia.

Como verás, ese día no hubo mucho curro en el taller.

¿Has encontrado lo que buscabas?

No, el registro está completo, pero no el coche que yo busco.

Si me dices de qué se trata, puedo intentar acordarme.

Busco un coche como este.

Lo vi aquí en el taller.

Me suena.

Era de un tío que transportaba quesos,

un gallego.

Qué buena memoria.

No recordarás también su nombre, su teléfono de contacto...

Creo que era un tal Carlos o algo así.

¿El nombre de la empresa de quesos? Silvia, no me acuerdo del nombre

de la empresa de quesos.

¿Qué pasa? ¿Por qué es tan importante este coche ahora?

Porque un coche como este fue

el que explotó con el camello de Santos Mercader dentro.

Y no solo murió Cote, también dos guardaespaldas

de Santos.

¿Y?

Que en las inmediaciones de la explosión

también encontramos a Santos Mercader

con un tiro en la cabeza.

Y justamente, qué casualidad,

ese coche estaba aquí ese mismo día.

Bueno,

sería un coche igual, porque es imposible

porque ese coche estaba aquí.

El cliente tenía mucha prisa y se lo arreglé rápido.

Ni siquiera le cobré.

Ya, y por eso no sale en el registro.

Yo tengo una explicación mucho más sencilla para eso.

Es la hipótesis de que ese coche era

el que estaba aquí en tu taller.

Tú sabías que Cote estaba relacionado con Mercader,

así que le dejaste inconsciente dentro del coche

e introdujiste los explosivos.

Mira, no voy a seguir escuchando todas estas tonterías.

¿Qué te pasa conmigo, tía?

¿Por qué tienes esa obsesión con culparme de todo?

No es obsesión,

es que los indicios apuntan a ti.

El coche en el taller,

la persona que colocó los explosivos

tenía habilidades mecánicas...

Y después está el móvil,

vengarte de Santos Mercader por haber matado a sangre fría

a tu hermano Luis.

Muy bien.

Pero todo eso son hipótesis y casualidades.

La verdadera realidad

es que a Santos Mercader

lo mató el cártel de Jalisco.

Le cortaron una mano, ¿o también piensas que fui yo?

¿Sabes qué es lo más triste?

Que a estas alturas, podría creerme cualquier cosa de ti.

Perfecto.

Cree lo que te dé la gana,

pero si no tienes una orden, lárgate de aquí.

Y no vuelvas a molestarme.

-No, no, Julio, no sigas por ahí, de verdad.

Yo te agradezco mucho tu generosidad, pero no puedo aceptar ese dinero.

El dinero que tienes en ese depósito son los ingresos

que yo te he ido haciendo desde que eras pequeño.

Ese dinero es para ti, para tu futuro,

para que puedas salir adelante, hacer lo que quieras en la vida.

Me da igual si Olga está de acuerdo, Julio.

Claro que confío en el negocio.

Por eso estoy dispuesto a presentarme a la subasta,

pero si no sale bien...

¿Socios?

¿Cómo que...?

¿Que quieres invertir en el negocio como un socio más?

Pero, Julio, si no sale bien la cosa, ¿qué pasa?

Sí, ya te he dicho que confío

y, evidentemente, confío en mí también, pero...

Está bien, está bien, Julio. Me has convencido.

Pero solo si prometes una cosa.

El primer dinero que reciba de la caja del Moonlight

va destinado a devolverte ese préstamo, ¿sí?

Venga. Gracias, hijo. Gracias.

Te quiero. Adiós, adiós.

(SUSPIRA)

-¿Qué? ¿Cómo está la parejita?

-Bien, bien. Muy bien, muy bien.

Olga está muy contenta en el restaurante

en el que está trabajando y cada vez la valoran más.

Y Julio cada vez tiene más gente a su cargo.

Le han vuelto a subir el sueldo. Así que están estupendamente.

-Cuánto me alegro de que les vaya bien.

-A mí también, María. A mí también.

Como que mi hijo me acaba de llamar para decirme que está dispuesto

a prestarme el dinero que necesite para presentarme a la subasta.

-Ya lo he oído, ya.

-Pero es que, no sé, María, tengo dudas, miedo también.

Esto no debería ser así. Tendría que ser al revés.

Es un padre el que tiene que ayudar a un hijo.

¿Y si algo sale mal?

-Pero ¿por qué va a salir mal?

Yo confío en que vas a sacar adelante ese negocio.

-Sí, eso me ha dicho Julio también.

Es más, me ha dicho que se va a sentar ahora mismo

para hacerme el ingreso del dinero que necesite.

Así que...

-Anda que no. Te ha tocado la lotería con ese hijo.

-La verdad es que sí.

No sabes lo orgulloso que me siento tanto de él como de Alicia.

Tengo los dos mejores hijos del mundo.

Y como no quiero fallarles, creo que será mejor

que me vaya ahora mismo corriendo que todavía me queda papel...

-Deja eso. Estás invitado.

Si no nos vemos antes, mucha suerte. -Gracias, María.

Luego te cuento. -Venga.

(Puerta)

Adelante.

Me han dicho que queríais verme.

Sí, pasa, Silvia.

¿Te ha dado tiempo a estudiar el informe pericial

que nos llegó sobre la muerte de Mercader?

Sí, estoy trabajando en ello.

De hecho, creo que tengo algo.

¿Hay algún dato que se nos haya escapado

del informe de la muerte de Mercader y sus hombres?

No, verás, es una posible nueva línea de investigación.

Soy todo oídos.

De estar en lo cierto, el cártel de Jalisco

no sería el responsable de las muertes.

Pero ¿tienes alguna prueba que avale esta nueva línea que propones?

No, todavía no la he encontrado, pero revisando los informes

me he dado cuenta de que el mismo día de la explosión

yo vi un coche idéntico en Motor Soler.

No me había dado cuenta

porque no había visto el coche original,

la foto que sale en el dosier.

A ver, ¿te refieres al coche de Cote

o a un coche

del mismo modelo y color que el de Cote?

Eso es lo que estoy tratando de averiguar.

Espera un momento, Silvia.

Estás queriendo decir

que Álvaro

puede ser el responsable de esas muertes.

Eso es una acusación muy grave.

Ya.

Y por supuesto tú ya habrás hablado con Álvaro Soler, ¿no?

Sí, y por supuesto lo ha negado todo.

A ver, Claudia. No ha sido capaz de enseñarme la hoja de registro

de las reparaciones de ese coche de ese día.

¿Tú has mirado otras vías

de investigación para demostrar lo que estás diciendo?

Antes de hablar con Álvaro,

estuve revisando junto con Ángela las imágenes de cámaras de seguridad

cercanas al taller.

De momento no hemos encontrado nada.

Pues en ese caso, Silvia, no podemos exponer nada

al juez de instrucción.

Su línea de investigación está muy bien armada.

Contaba con el trabajo de UDYCO.

Sí, en el informe de la UDYCO quedaba muy clara la relación

entre el cártel de Jalisco

y Santos Mercader.

Todo iba en esa dirección.

Sí, soy consciente de ello.

Es más, soy partidaria de que el juzgado

siga trabajando en esa línea.

Simplemente me gustaría seguir investigando la línea Soler.

Aunque sea para poder descartar a Álvaro como sospechoso.

Vamos a ver,

el juez nos envió el informe de la UDYCO

para ver si habíamos encontrado nuevas pruebas, pero no.

En comisaría tenemos mucho trabajo como para sobrecargarnos

con una hipotética investigación de la que no tenemos nada tangible.

Entonces, no vamos a hacer nada.

Vamos a seguir atentos

a los movimientos de Álvaro y Elvira Soler.

Ah, claro, ¿cómo no se me había ocurrido?

Nada, pues yo sigo atenta. ¿No?

Qué bien.

¿Algo más?

Pues con permiso.

Claudia, no deberías permitir que te hable así.

No te preocupes, no se lo voy a tener en cuenta.

¿Tú no te acuerdas

de que yo siempre he tenido dudas sobre el "modus operandi"

de ese crimen?

¿Me estás diciendo que crees que pueda tener razón?

Pues no lo sé.

Pero... si Silvia tiene razón,

no podemos obviar lo que nos ha dicho

porque de esa manera estaríamos dejando libre

a un peligroso asesino.

Y podría quedar impune su delito.

Ya.

Tú y yo sabemos que si Álvaro es ese tipo de delincuente,

cosa que dudo,

cometerá un error.

Y entonces lo atraparemos.

¿Qué tal, Espe?

-¿Dónde está la sacarina?

-Aquí.

(SUSPIRA)

-¿Quién la ha puesto ahí?

No me gusta que las cosas no estén en su sitio.

-¿Qué pasa? ¿Llevabas mucho buscándola?

-Demasiado.

-Ya...

Y... ¿ese mal humor que llevas es por el tema de la sacarina

o lo traías puesto de casa?

-He tenido días mejores.

-¿Se llama Miguel el problema?

-Sí, ¡no! No.

-Espe, que he visto la cara que ponías cuando Ángela

estaba comentando...

que Miguel la había llamado

por la caída de la red en el centro cívico.

-Si es que estoy cabreada, pero conmigo.

¿Quién me manda a mí ilusionarme con alguien

que pasa olímpicamente de mí?

-¿Por qué crees que no quiere nada contigo?

-Porque ya tengo experiencia

y sé perfectamente cuando alguien me ignora.

No pienso volver a intentar quedar con él nunca más.

(NIEGA)

-Que tú eres más persistente, ¿eh?

-Pero que es imposible, Nacha.

Que a Miguel le gusta Ángela.

No me voy a volver a poner en evidencia

cuando está claro que a Ángela le gusta Miguel.

-¿Qué tal, Ángela? ¿Cómo va todo?

-Bien, ¿y vosotras?

-Eh...

no... no te había visto entrar.

-Ya. Ya me he dado cuenta.

-Pues yo tengo un montón de curro acumulado

y vosotras tenéis que hablar.

-Así que te gustaba Miguel. No... No...

No sé por qué no... no me lo dijiste.

-¿Cómo te lo voy a decir?

Si está claro que entre vosotros saltan chispas.

-Bueno, esa es tu percepción.

-¿Mi percepción?

Acuérdate del día que fuimos a La Parra

después de la charla del centro cívico.

O sea, es que había química entre vosotros.

-Por eso te fuiste tan pronto, ¿no?

-No me iba a quedar ahí de sujetavelas. (RÍE)

Me fui a mi casa. Lo prefería.

-Lo siento mucho. No tenía ni idea.

-Pero que tú no tienes que sentirte mal por nada.

Yo había intentado quedar con él varias veces

y... todo imposible.

Y cuando se enteró de que tú venías,

entonces accedió.

-Bueno, entre él y yo tampoco...

Bueno, nos caemos bien y...

y... poco más.

-Por ahora, ¿no?

Porque...

tú sí que aspiras a que...

surja algo entre vosotros.

-No... no lo sé.

La verdad, no...

no sabría qué decirte. Yo...

por el momento, estoy... bien así.

-Bueno, pues cuando te aclares,

si quieres, aquí estoy.

Para que me cuentes lo que quieras,

ahora que hay confianza.

-Alucino con que dos personas terminen en urgencias

por una discusión por el volumen.

-Yo ya de las peleas entre chinos me espero cualquier cosa,

con los chalados que hay.

-¿Esto no es un caso aislado?

Pensaba que para esto llamaban a los municipales.

-Ay, los municipales. Pues no.

Si llaman al 091 porque se pone violenta la cosa, hay que ir.

Y nunca sabes cómo pueden acabar las cosas.

-Ya, pero, a ver,

que estos dos pues se han cabreado,

se les ha ido de las manos y...

han terminado a tortas.

-Y otras veces acaban a cuchillazos, como les pasó a unos compañeros

que tuvieron que sacar el arma.

-¿Qué dices? -Te lo juro.

Como que le sacó un cuchillo jamonero uno de los pavos

y sacaron el arma para reducirle.

-Madre mía, a la gente se le va la cabeza.

-Por eso te digo.

Luego el tío estaba fichado, pero eso no lo sabes

hasta que lo llevas a comisaría.

Por eso hay que tener mucho cuidado, Paula.

-Pues tomaré nota.

Oye, ¿queda mucho por hacer?

Porque tengo la inauguración de la clínica

y si no, no voy a llevar nada.

-No queda mucho. ¿Es hoy ya? -Sí. Es hoy.

Y por todo lo alto.

-Ey, ¿qué pasa? -Perdón.

-Bueno, que es por todo lo alto.

Habrá canapés, cava, sorteo de tratamientos...

-Qué guay. No me habías dicho nada.

-Ya, bueno...

No sé, si... si quieres venir... puedes acompañarme.

(RÍE) -No... No me va mí... (RÍE)

Los eventos estos de postureo no me van mucho.

Yo soy más de unas bravas,

unas cañitas con los colegas y ya. De hecho, he quedado hoy con ellos.

(Móvil)

Perdón. Joder, macho. Parece que nos escuchan.

Eh... un segundo.

¿Qué pasa, Charlie?

Sí.

-Seré idiota.

-Eh...

Perdona... que me entrometa que...

no he podido evitar escucharos.

Si no quiere acompañarte,

él se lo pierde.

-Ya bueno, si... tampoco era nada importante

No... no le estaba pidiendo una cita ni nada por el estilo.

-Ya.

Querías estar a solas con Toni fuera del ambiente laboral, ¿no?

Ya fuera la fiesta, ir al cine o...

comeros unas pipas en el parque.

-¿Tanto se me nota? -No.

Pero es que yo tengo la vista y el oído entrenados para eso.

Y, por experiencia, te digo que...

Toni no se ha enterado de nada.

-Ya, bueno, pero yo he quedado en evidencia.

-No te agobies que yo no te voy a juzgar por eso.

Tú estás dando lo mejor de ti como policía

y con eso me quedo.

-Gracias.

-Chao.

-Hasta luego. -Sí que has tardado poco con Charlie.

-Tenemos un aviso en la calle Barlovento, vamos.

-Nuestra filosofía es la misma que ha conseguido

que la clínica de Barcelona sea un rotundo éxito.

Por un lado, excelencia médica;

y por otro lado, cercanía con nuestros pacientes.

Nuestra especialidad es ofrecer a nuestros clientes

las técnicas más innovadoras

y una evaluación personalizada

de cada una de sus necesidades.

Pero... tomaos algo,

en unos minutos empezaremos con la inauguración oficial.

Disculpadme.

Los periodistas se aburren y ya no sé qué contarles.

Hay que empezar ya.

No, no, no podemos.

No han llegado Verónica ni Paula.

¿Estás seguro de que van a llegar?

A ver, Paula me avisó de que llegaría tarde

y Verónica...

no lo sé, no las tengo todas conmigo.

Me dijo que trabajaba, pero pensé que vendría.

Acabo de llamarla por teléfono y...

y me ha colgado, vamos, no lo ha cogido.

Yo, yo creo que...

que me está castigando.

Bueno, Mateo,

cinco minutos más. Si no, empezamos, porque se está enfriando.

Está bien.

Mateo.

Ya empezaba a pensar que...

que no vendrías.

Justo viniendo para acá, me he encontrado a Emilio

y me ha traído en coche.

Me ha costado aparcar. Perdóname.

Nada, nada. Tranquilo.

Mil gracias por venir, sé que estás muy ocupado.

¿Cómo me lo iba a perder, Mateo?

Además, tengo mucha curiosidad por ver tu clínica.

A lo mejor hasta me apunto a un tratamiento.

Me harás un precio, ¿no?

Tú tómatelo a broma, pero...

cada vez tengo más clientes masculinos.

Ahora mismo, representan el 30% de las intervenciones.

Bueno, ¿estamos todos?

Sí.

Tu turno.

Vamos, a por ellos.

Buenas tardes.

Bienvenidos.

Supongo que sabéis quién soy,

pero por si hay algún despistado me voy a presentar.

Soy el doctor Mateo Bremón,

uno de los mejores cirujanos plásticos de este país.

Y no lo digo yo, lo decís vosotros muchas veces

en vuestras publicaciones.

(RÍEN)

Quiero daros la bienvenida a todos,

como sabéis, estamos inaugurando este...

este nuevo establecimiento que espero que sea el primero,

pero no el único que abramos en Madrid.

Creo...

creo que...

que tras 20 años de duro trabajo en Barcelona,

ya podemos decir que la Clínica di Matteo

es todo un éxito.

Y si lo podemos decir es...

es gracias a mi equipo.

Chicos, chicas, sin vosotros no sería posible. Gracias.

También... también quiero darle un agradecimiento especial

a Andrés Coll,

mi socio y director comercial.

Gracias por tu dedicación.

Y gracias por organizar estas fiestas.

No sé cómo lo hace, pero siempre consigue que el champán esté frío.

¿Veis?

Y si tengo que agradecerle a alguien su apoyo incondicional y...

y su fe en mí y en este proyecto

desde luego es a Verónica Figueras,

mi socia y mi compañera durante 20 años.

Sin ella

las Clínicas di Matteo no existirían.

Ella es

el alma de las clínicas.

Ella me presentó a...

mi socio.

Ella me animó a que...

a que montara mi propia empresa

y a que no me conformara con trabajar para otros.

Y con ella he vivido los...

los mejores años de mi vida

junto a nuestra hija Paula.

Te quiero, Verónica.

(Aplausos)

En fin, no quiero entreteneros más.

Disfrutad y mil gracias a todos por venir. Gracias.

(Aplausos)

Bueno.

¿Bien? Sí.

Y Bremón me ha dicho que hay mucho trabajo en comisaría como

para ponerse a abrir otra investigación sin pruebas.

Que no es lo que el juez de instrucción nos ha pedido.

¿Y Miralles?

(BUFA)

Miralles va y me suelta que...

que si Álvaro y Elvira

están implicados en esa explosión,

que bueno, yo que esté atenta.

¿Qué te parece?

No es lo que esperabas, ¿no? Para nada.

Aunque a nivel personal, confieso que...

que he sentido cierto alivio.

Que ellos no lo tuvieran tan claro, ¿sabes?

Me angustia muchísimo pensar que...

que Álvaro haya podido hacer algo así.

Pero por lo que me contaste de la instrucción del caso,

el juez y la UDYCO sostienen que fueron los mexicanos, ¿no?

Sí, y es lo más lógico.

Pensar que el cártel mató a Mercader por un ajuste de cuentas.

Es que Álvaro...

¿Qué?

Se está convirtiendo en una persona fría y distante.

En serio, le miras a los ojos y a veces tiene tanta dureza...

que parece otra persona.

Es un extraño que no tiene nada que ver con el Álvaro que conocí.

En su favor hay que decir que...

ha sufrido mucho estas últimas semanas.

Demasiado.

La enfermedad de su madre, el asesinato de Luis...

Ricky...

Cuando alguien pasa por todo eso no vuelve a ser la misma persona.

Pensar que hace nada estábamos juntos

planeando un futuro...

Mi consejo es...

que tomes distancia.

Y...

que no te obsesiones por lo que sentiste porque...

eso no va a volver.

Como dicen los argentinos:

"Ya fue".

(RÍE)

Enhorabuena, hermano, de verdad.

No me esperaba que fuera tan grande y con tantos aparatos.

Sí, la verdad que entre las cabinas de tratamiento, el quirófano

y las consultas nos salen muchísimos metros.

¿Sabes lo que más me ha impresionado de todo?

Tu discurso.

De verdad.

Ya era hora de que tuvieras un detalle así con tu mujer.

Bueno, la cosa es ver si a ella también le ha gustado.

La he notado un poco fría, ¿no?

A lo mejor es porque no se lo esperaba

y no ha sabido reaccionar.

Puede ser, pero no lo creo.

Últimamente cada detalle

o cada gesto cariñoso que tengo con ella

se vuelve contra mí.

Hola, papá.

Hola.

Perdona la tardanza, pero he tenido un aviso de última hora.

Habérmelo dicho y habría enviado a otro con Toni.

No pasa nada.

-Cariño, ¿qué tal? -Hola, mamá.

Lo importante es que ya estás aquí.

¿Por qué no has traído a alguien?

Podrías haber venido acompañada.

No creo que alguien quisiera acompañarme a esto, papá.

Bueno, familia, os dejo que me esperan para cenar.

Enhorabuena, de verdad.

Esto va a ser un éxito, ya lo veréis.

Te acompaño.

Ahora vengo. Hasta luego, Emilio.

-Me muero de hambre, mamá.

-Pregúntale a Andrés.

Te dirá dónde están los del cáterin.

Bueno,

¿qué?

¿Qué te ha parecido la presentación?

Bien.

Creo que has cumplido con las expectativas.

¿Y eso te incluye también a ti?

Lo dices por tus palabras de agradecimiento, ¿no?

Sí, aunque por tu reacción no sé si te ha hecho mucha gracia.

No, no, no es eso.

Es que me ha descolocado.

No sé si lo has dicho en público para ganarte mi perdón

o porque lo sientes realmente.

La verdad es que últimamente me resulta muy difícil

saber qué... qué es lo que esperas de mí.

Y mucho más qué es lo que piensas.

Es muy sencillo.

Solo tienes que preguntarme.

Lo acabo de hacer y me he llevado un reproche.

Vero, sé que no...

no va a ser fácil recuperar tu confianza

y no me importa el tiempo que haga falta,

pero lo que he dicho ahí fuera sobre ti

es verdad.

Es lo que siento de corazón.

Y he querido hacerlo en público para que todos fueran testigo.

Ha sido muy bonito.

Te lo debía.

¿Qué? ¿Ha habido suerte?

-Bueno, quedaban unos palitos de queso

y algo así como croquetas.

El resto se lo habrán comido vuestros clientes.

Lo que quiere decir que pronto vendrán a eliminar esos excesos.

Mira, bien visto.

De camino a casa podemos parar para tomar algo.

¿Te apuntas, Andrés?

-No, no, no.

Quiero asegurarme de que los de la limpieza hacen su trabajo.

Esto tiene que estar mañana impoluto.

Vente un rato y luego ya vuelves. No, no.

Id a celebrarlo en familia.

-Hasta luego.

-Chao. -Hasta luego.

-Ey, ¿qué tal?

Por si no te has dado cuenta, eres la única que queda en el centro.

-Ya, tía, es que hay una línea que me da error

y no consigo ver dónde está el fallo.

-Lamento decirte que no te puedo ayudar

porque se me da fatal la tecnología.

-Ya. ¿Qué vienes buscando a Miguel y a Verónica?

Lo digo porque ya se han ido.

-Ya, ya lo sé.

No, en realidad...

solo quedas tú, como te dije,

la bibliotecaria, el guardia de seguridad

y, bueno, yo ahora

al salir de la comisaría, quería probar suerte

a ver si te encontraba, como sueles quedarte hasta tarde...

-¿Has venido a hablar del besito del otro día?

¿Qué pasa? ¿No te ha gustado?

-No es eso, lo que pasa es que...

no me lo esperaba, me tomó por sorpresa.

Pensé que eras hetero y...

-Venga ya, tía.

Ahora vas a decir que no sabes que me gustas.

-Pues a ver, un poco sí.

Pero no sé, pensaba que estábamos creando una cierta empatía

o que eran imaginaciones mías.

No sé, como cuando alguien

te gusta mucho y quieres creer que te corresponde...

-Espérate, a ver si he escuchado bien.

¿Acabas de decir

que yo también te gusto a ti?

-Sí, pues sí.

-Ya, ¿y desde cuándo? Si puede saberse.

-La verdad es que no lo sé. No lo sé muy bien. Supongo que...

desde el día que me enseñaste los trucos de carterista,

que me dejaste sin nada,

cuando estuviste cerca me dio como un escalofrío,

o, no sé, otras veces que hemos coincidido he sentido algo.

-Ya, pues si quieres podemos seguir con la lección.

La verdad es que me sé unos truquitos más

que no solo son robar carteras.

-Es muy tentador, pero no.

-¿Por qué?

Si tú misma has dicho que estamos solas,

déjate llevar, morena.

-Ya, pero justo vine a buscarte para hablar de eso.

Creo que no debemos ir más allá.

-A ver que me entere yo.

Eh... tú me estás diciendo que yo te gusto,

tú me gustas a mí,

¿qué problema hay?

Que no te estoy pidiendo matrimonio.

-Ya, ya lo sé, pero...

yo soy policía.

Tú eres mi confidente porque yo te lo propuse

y tenemos una relación profesional.

Y creo que no es bueno mezclar las cosas.

-Ya.

Pues no sabía que había esta norma entre policías,

¿no te puedes liar con una compañera o qué?

-No es eso. No hay ninguna norma,

no hay una regla que lo prohíba,

ni tampoco hay nada escrito que prohíba las relaciones

entre policías y confidentes, pero...

es...

como algo profesional que yo me he autoimpuesto, ¿entiendes?

-Que tú te has autoimpuesto. Ya.

Claro.

Eh... Tú has decidido centrarte como en lo profesional, ¿eh?

(ASIENTE) -Sí.

Pero tú no tienes la culpa de nada, solo que...

la experiencia me dice que no es bueno mezclar.

-¿Tú sabes qué me dice a mí tu cara?

Que piensas una cosa, pero dices otra.

-Déjalo, Rocío.

-¿O qué?

-Para ya, ¿no?

-Vale. OK. Paro.

Lo que tú digas.

Yo te he demostrado que puedo controlar.

¿Y tú?

-Yo también puedo controlar.

(RÍE) -Ya, claro.

-Bueno,

¿qué te parece? ¿Eh?

Ya estamos aquí.

Lo que te había dicho, ¿no?

Con una...

buena mano de limpieza...

está listo para abrir.

También con el almacén bien provisto de alcohol del bueno

y no de la mierda de garrafón que servían por aquí,

yo creo que en tres, cuatro días, podemos abrir.

-Sí.

Bueno, puede que...

que un poco más, ¿eh?

Vaya, parece que no te veo muy positivo, ¿no?

-Pues ahora que lo dice no.

Yo creo que esto de montar un pub

es muy distinto a lo que estaba usted acostumbrado.

Sin ofender,

yo creo que es un negocio... para gente joven.

(RÍE)

-Bueno, pues nada, tendremos que...

volver a estar en la onda, ¿no, tronco?

(RÍEN)

No te preocupes, hombre, no pasa nada.

Lo tengo todo bien pensado.

Ya tengo planificado lo que quiero hacer con esto.

Para mí no es más que un negocio esto del Moonlight.

No es una forma de vivir.

Creo que es un negocio que tiene muchas posibilidades

y al que también se le puede sacar mucha rentabilidad, no sé.

-Yo eso no se lo discuto.

Lo único que digo

es que igual no hace falta que usted esté aquí al pie del cañón.

Usted tiene categoría para más.

Pero ¿qué necesidad hay de montar esto hoy y ponerlo en marcha?

Si usted puede ponerlo a la venta de nuevo

y así conseguiría un dinerito.

-No, no, no, no.

¿Dándole un lavadito de cara? No. -Sí.

-Yo no soy ningún especulador de esos, Eladio.

No soy ninguna sanguijuela.

-Pero si no es especular.

Es cambiar el negocio de la hostelería

pues por el... el inmobiliario.

Ahí se mueve mucha pasta, don Fernando.

Si con sus...

con sus contactos y su labia... en pocos años,

usted vuelve a tener el poderío que tenía

cuando la empresa de transportes.

-Eladio, no me interesa el negocio inmobiliario.

Acuérdate que yo ya puse un pie en política y salí escaldado

y esto de los negocios inmobiliarios está...

muy de la mano con el politiqueo,

los sobres, el lavado de dinero...

No, hombre, no.

Lo único que quiero es...

empezar un proyecto desde cero.

Crear algo nuevo,

algo que pueda hacer cosas bonitas por el barrio

y, a poder ser, que dé trabajo también a la gente joven.

-Veo que lo tiene usted muy claro.

Pero no se precipite.

Consúltelo con la almohada.

No todas las inmobiliarias son corruptas.

-Lo sé,

pero ya te estoy diciendo que no te preocupes,

que lo tengo todo muy bien planificado.

Es más, Julio no me ha dejado el dinero para una inmobiliaria,

sino para volver a abrir este negocio, el Moonlight.

-Usted sabrá.

-A ver, Eladio,

¿qué te pasa? Que estás tú muy negativo.

-Es que...

yo tenía la esperanza de que usted montara

otra empresa de transportes.

Y ahí sí que estoy seguro que le puedo ser útil, pero...

que llevo muchos años en la carretera conduciendo, pero...

Vamos a ver, aquí,

dígame,

¿qué hago yo? ¿Qué pinto en un pub?

-Ya estoy viendo por dónde van los tiros

y no te preocupes, hombre, en un negocio así

siempre hay mil cosas por hacer,

así que ya encontraremos algo que te venga...

que te venga bien.

Yo tampoco tengo ni repajolera idea de cómo funciona esto

de la hostelería, así que no tendremos más remedio

que aprender juntos.

Y cuanto antes empecemos, mejor que mejor.

-¿Lo dice en serio? -Claro que lo digo en serio.

-Pues muy bien. Pues desde ya le digo que...

que le voy a echar ganas

y voy a estar aquí para lo que haga falta.

Vamos, como si me pone... qué se yo, a limpiar el WC.

(Móvil)

Uy, mira, mi hijo Julio me está llamando.

Se me ha olvidado llamarlo después de la subasta.

-Bueno, les dejo que hablen tranquilos. Me voy a casa.

-Dale besos a tu mujer de mi parte. -Chao.

-¡Hijo!

¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿A que no sabes dónde estoy ahora?

(RÍE)

-A ti te pasa algo más gordo.

-No se te escapa una, ¿eh?

-Se trata de Toni, ¿no?

-Pues sí. Tenías razón, mamá.

Me gusta Toni y no lo puedo evitar.

Así que ayer me lancé a la piscina y le invité a la inauguración.

¿Qué tal ayer con tus amigos?

-Bien.

Nada. Estuvimos tomando algo por ahí.

Luego vinieron un grupo de...

italianas erasmus.

(RÍE)

Había una

como rubia que no hablaba nada de español

-y... -No hace falta que me cuentes todo.

Quintero, voy a ser muy claro.

Espero que no vuelvas a las andadas y utilices el Moonlight

como tapadera para otros negocios ilícitos.

Sigues sin confiar en mí, ¿no?

Lo quieras o no, Quintero,

tu pasado siempre, siempre

te perseguirá. Lo sé.

Lo sé. Y siempre va a haber alguien ahí fuera

en el barrio o en la calle que me eche en cara mi pasado.

-Aunque las cosas no salieran bien, Luis te consideraba su aliado.

Por eso te hemos dado la oportunidad de quedarte con el pub.

-Y yo os lo agradezco.

No te preocupes,

en este sitio se seguirá honrando la memoria de tu hermano.

-Eso espero.

-Varias personas han denunciado

cargos en sus tarjetas de crédito por compras que no han realizado.

-¿Y les han robado las tarjetas?

-No, no, qué va.

Todo parece que es un caso de clonación

mientras los denunciantes hacían compras por Internet o físicamente.

-El día anterior a que se iniciaran los movimientos fraudulentos

hay cargos de un mismo emisor.

-¿Y a qué corresponde ese cargo? ¿De dónde viene?

-Viene de un parquímetro del Ayuntamiento de Madrid.

Hola. ¡Hombre!

-No sabía que estabais reunidos.

Tu secretaria me ha dicho que podía pasar.

Y ha hecho muy bien.

Las Clínicas di Matteo tienen las puertas siempre abiertas

a una de nuestras mejores clientas. Gracias.

-Tuvisteis una relación de alto voltaje

y es obvio que le sigues gustando.

Nuestra historia acabó hace tiempo y lo sabes.

Pero porque dejasteis de coincidir en Barcelona,

¿no has visto cómo está? Está espectacular.

Ha mejorado con los años.

-Si estás picada conmigo espero que no afecte al trabajo.

-No, no, para nada.

El trabajo es lo primero.

-Bueno, mejor que te quede claro porque...

como empecemos a mezclar ya lo profesional y lo personal...

vamos de culo.

A ver, buenos días a todos.

Hoy estoy aquí en el "briefing" porque voy a presentaros

a la oficial Lara Muñoz.

Ella durante el último año ha formado parte

del equipo de comunicación

de la Policía Nacional,

pero aquí va a trabajar en la ODAC

y también se hará cargo de la prensa y las redes sociales.

Por supuesto en colaboración con los compañeros de la UPRI.

Emilio, quiero que me hables claro.

Prefiero las cosas a la cara.

Eso que has dicho antes a lo que te has referido

sobre la mala imagen que está dando la comisaría

parece que se refiere únicamente

a que yo disparé a Ricky Soler, ¿no?

Por eso has mandado a alguien

a esta comisaría

experto en redes para maquillar mi actuación, ¿no?

Es que cuando la he oído hablar

me he sentido tan humillada delante de mis agentes...

Con todo el cariño, creo que estás interpretando

las cosas de forma equivocada.

No, Antonio, no.

Tú no estabas en la presentación.

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Servir y proteger - Capítulo 621

21 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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