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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 619 - ver ahora
Transcripción completa

Espero que trabajar con tu hijo no sea un problema.

No, al contrario, comisario, me hace mucha ilusión.

Quiero ver qué clase de policía es.

Hoy ha aparecido muerto Jesusín Díaz Tomé.

¿Y tenemos sospechosos? Aún no.

Todos los rumores apuntan a que ha sido el clan rival,

los Rodríguez-Peña.

Me da pereza demostrarle que soy buen policía

para que no me trate de novato.

-Mo te metas en un lío por llevarle la contraria.

-Soy colega de Jesusín. Quiero saber.

-¡Lárgate! -Que soy colega de Jesusín.

¡Tranquilízate, por favor!

¡Dame eso, por favor!

Solo queremos saber lo que ha pasado.

¿Quieres que lo pase por alto?

Solo por esta vez.

Y le ha sacado algo a Panenka. ¿Ah, sí? ¿Qué?

Pues parece que Jesusín, el problema que tenía

eran las mujeres.

-Hay mucha pasta escondida en el taller.

-Y no sabes qué hacer con ella. -Ni idea, mamá.

Pero hay que sacarla de ahí. La policía ya ha registrado la casa

y en cualquier momento registrarán el taller.

¿Por qué tanto interés en este taller?

-Tiene el tamaño adecuado, una facturación variable,

y va a ser una de nuestras lavadoras de dinero.

(ÁLVARO) -"Ya tengo una respuesta.

Pásate por mi taller esta mañana".

Estamos pasando por un momento complicado

y creo que este acuerdo nos hará más fuertes.

-Te presento a Filipo Tassano.

Es el enlace que mis socios han enviado para cerrar el trato.

Hemos tenido muchas denuncias por robo de carteras.

Sí, a muchos clientes les han levantado la cartera

y debe de ser un ladrón de guante blanco, no cualquiera.

-Rocío, ¿qué haces por aquí?

-Estoy yendo a unos cursos en el centro cívico.

¿Sabéis quién es el carterista?

Es una banda de mujeres; todas ellas tienen antecedentes.

Aquí tienes las fichas de cada una.

-Es una banda que llegó a competir con la mía.

-Quedan detenidas por realizar unos 63 hurtos

y por llevar a cabo actividades de organización criminal.

-¿A ti te gustaría...

ser mi confidente?

(RÍE)

¿Tu confidente?

Nuestros colegas europeos llevan dos meses

investigando a un grupo de mafiosos del sur de Italia

relacionados con la mafia calabresa.

¿Estamos hablando de la 'Ndrangheta?

Es una de las organizaciones más potentes que hay ahora.

Sí, y lo peor es que Europol tiene información

de que el grupo busca asentarse en Madrid.

"Piacere".

-Igualmente.

Álvaro, dices que tus clientes son del barrio,

pero este que acaba de salir, ¿sabes si es italiano?

Sabías quién era. Admítelo.

Estás haciendo un abuso de poder porque eres policía,

y no me podéis retener aquí por tus paranoias.

No son paranoias.

Y lo sabes.

¡María!

María, mira esto.

-¿Qué pasa?

-¿Crees que puede ser una señal?

-"Uno de los mejores 'pubs' del barrio busca comprador".

¿El Moonlight?

¿Que si es una señal? Y lleva tu nombre.

(Música emocionante)

¿Este hombre es el que viste en Motor Soler?

¿Filipo Tassano? Juraría que sí.

Aunque no conseguí sacarle información a Álvaro.

Explícate.

Álvaro me dijo que ese hombre le pidió un presupuesto

para un cambio de bujías.

Que se arrepintió y se fue sin darle ningún nombre.

Creo que, por supuesto, me mintió.

¿Quieres decir que Álvaro Soler

hace negocios con la mafia calabresa?

Es más, el asalto al furgón pudo ser un encargo de la mafia.

Una prueba de confianza para sellar el pacto con ellos.

Para el carro, Silvia.

¿Tienes pruebas de esto o solo son conjeturas?

Porque solo me dices: "creo que, podría ser, intuyo que".

Estoy convencida de que era Filipo Tassano.

Y, obviamente, no iba buscando bujías.

¿Y por qué no lo detuviste de inmediato?

Porque tardé unos minutos en darme cuenta.

Luego el parecido no era tan evidente.

Sí, es normal, tuve dudas.

Pero yo os había mostrado esta fotografía

esa misma mañana en el "briefing".

¡Tenía la cabeza en el caso de los carteristas

y estaba nerviosa por hablar con Álvaro!

Bueno, tranquilízate, Silvia.

Lo único que digo es que no estableciste la conexión

en ese momento,

que tu deducción llegó "a posteriori",

y que fue fruto del recuerdo.

Vale, sé que parece que no tengo pruebas sólidas,

pero déjame seguir investigando.

Necesitaría una orden para registrar Motor Soler.

Ahí está la clave.

Pues lo siento, pero eso no lo voy a hacer.

¿Por qué no?

Porque creo que te has excedido en esta ocasión.

Me hubiera gustado que me consultaras

antes de traer a Álvaro Soler.

Había que tomar una decisión. Hice lo que creí oportuno.

Estabas de operativo. ¿No te das cuenta?

Si tus conjeturas son ciertas, podrías haber levantado la liebre,

y la 'Ndrangheta calabresa podría replantearse

su establecimiento en Madrid?

No nos conviene nada tenerlos sobre aviso.

Lo siento. No lo pensé.

No lo pensaste, pero en cambio sí pensaste

en establecer esa relación entre la mafia y Álvaro Soler.

Sí, porque los Soler están debilitados

y una alianza podría reflotarles.

Una alianza de ese estilo sería una alianza con el diablo.

Álvaro está lo suficientemente solo como para hacerlo.

Te voy a hacer una pregunta, y espero que seas sincera.

¿Esa relación entre la mafia y Álvaro Soler

la estableciste antes o después de ir a Motor Soler?

Antes de ir pensaba hacer una lista con negocios de Distrito Sur

susceptibles de hacer negocios con la 'Ndrangheta,

pero no me dio tiempo a hacerla.

No estás respondiendo a mi pregunta.

¿En esa lista que pensabas hacer

estaba Motor Soler, sí o no?

Supongo que hubiese acabado estando Motor Soler, pero...

No sé decirlo ahora mismo.

El día no ha hecho más que empezar y tenemos mucho trabajo.

Y lo último que necesito es tener a una de mis mejores inspectoras

obsesionada con los Soler.

No traería nada bueno. Lo sé por experiencia.

No estoy obsesionada.

Sé lo que me digo.

Si quieres asignarme cualquier otro caso,

me concentraré en él.

Pero de momento me gustaría seguir investigando

y demostrarte que no son suposiciones.

(Se abre y cierra la puerta)

Hasta luego. -¡Rocío!

Espera.

Me han dicho que han desarticulado la banda de los carteristas.

Y que ha sido gracias a ti en parte.

-Bueno, la gente exagera.

Yo simplemente he puesto mi experiencia

al servicio de la policía. Pero no vi la detención.

-No seas modesta. Eso tiene mucho mérito.

-No, insisto. Ha sido todo gracias a Nacha,

que me ha dado una oportunidad para demostrar que he cambiado.

-No todo el mundo aprovecha estas oportunidades.

Hay gente que no quiere cambiar.

-Bueno, depende. Yo creo que...

si la persona que te da la oportunidad cree en ti,

eso te da la fuerza y la seguridad que necesitas.

(ASIENTE)

Me voy. Tengo que ir a la comisaría.

-Bueno, si me necesitas, ya sabes dónde estoy.

-Gracias, Verónica. -Chao.

(LLAMA A LA PUERTA)

-Buenos días, abogada.

¿Qué tal te apañas con tus nuevos casos?

-Andrés, ¿qué haces aquí?

-Estaba encargando una publicidad para la inauguración

y he dicho: "Voy a ver a Verónica".

Pero te veo un poco liada. A lo mejor no es buen momento.

-No, esto no tiene nada que ver con el centro cívico...

Ya lo sabrás en su momento.

-Bueno.

¿Y qué tal te tratan? ¿Estás contenta?

-Pues mucho, la verdad. Cada día me noto más suelta.

Pero tengo mucho que aprender. Ya ves, a mi edad.

-No seas tan dura contigo misma.

Seguro que lo haces de maravilla.

-Esto es una vorágine. Debo resolver litigios laborales,

civiles, de inmigración... Y todo por la vía urgente.

-Tiene pinta de ser un trabajo muy estresante.

-Sí, pero me hace sentir viva y útil,

y además me siento arropada.

Lo bueno de trabajar aquí es que nos ayudamos unos a otros.

(ASIENTE)

-Te voy a hacer una pregunta o no pararé de darle vueltas.

Esos papeles que acabas de guardar

¿no serán una demanda de divorcio?

-No, no, Andrés.

(TITUBEA)

A pesar de lo que ha pasado,

no estoy pensando en divorciarme de Mateo.

Le voy a dar una oportunidad para arreglar las cosas.

-Eso es que hay novedades desde que hablamos.

-Pues... sí.

Mateo se sinceró conmigo y con Paula.

Nos pidió que le dejáramos demostrar que podía cambiar.

Y creo que todo el mundo merece una segunda oportunidad.

-Pero ¿de verdad crees que Mateo puede cambiar?

-Si ve que Paula y yo creemos en él, quizás sí.

-Bueno...

Te deseo mucha suerte. "Os" deseo mucha suerte.

-A ver.

-Me voy, que tengo mucho que hacer.

Adiós, Verónica. -Chao, Andrés.

(Música melancólica)

-¡Ay, qué fuerte!

(RÍE)

Encuentran a un chico desaparecido hace 18 años

con una aplicación de esas que muestran cómo serás de mayor.

Parece que había desaparecido cuando tenía tres años.

Y lo han encontrado gracias a esto.

¡Madre mía...!

(ÁLVARO EXHALA)

-Hijo.

¿Dónde estás? Aquí no.

-¿Por qué me lo preguntas?

(RÍE) -Porque te acabo de contar todo esto y...

Además, me he recorrido medio barrio para encontrar estos "fartons",

y ni los has visto.

-Perdona, no te he dicho nada.

No he descansado, tengo mucho sueño.

-Antes cuando los veías, saltabas de alegría.

-Cuando era un niño y vivía en Valencia sin preocupaciones.

Ahora es todo muy diferente.

¿Te has tomado las pastillas?

-¡Ay! Si a eso iba.

¿Me vas a decir qué te pasa o no?

-Ayer me llevaron a comisaría para interrogarme.

-¿Por qué?

-Fue Silvia. Me ha preguntado por Tassano,

el que me da instrucciones para blanquear el dinero de la mafia.

-¿Y por qué no me lo dijiste anoche?

-Era tarde y no quería preocuparte.

Silvia dice que saben que la mafia se está introduciendo en España,

pero aún no tienen nada en concreto.

-Estás haciendo negocios con una gentuza

que no tienes garantías de ellos.

-No sigas. Te lo consulté y me dijiste que sí.

-¡Sí, ya lo sé!

Es que no quiero que vayas a comisaría por culpa de ellos.

-No te preocupes, no tienen nada contra nosotros.

Por mucho que le fastidie a Silvia es la verdad.

-Ya.

Pero Silvia puede tirar del hilo y encontrar alguna prueba.

Es muy astuta.

Y, si no andamos con ojo, puede acabar con nosotros.

-Dice que solo hace su trabajo,

pero estoy convencido de que está resentida.

Al fin y al cabo lo nuestro fracasó.

(ELVIRA DEJA CAER LA CUCHARILLA)

-Hijo, mírame a los ojos.

¿Aún sientes algo por ella?

-No sé por qué me preguntas eso.

Mira, mamá,

lo más importante

es que he conseguido que no puedan vincularnos con la mafia.

-Bueno, espero que sepas lo que estás haciendo.

-Por supuesto que lo sé.

Este acuerdo con los italianos nos va a traer muchos beneficios.

-Mientras nos recuperemos, me conformo.

-Mamá, vamos a tener una entrada de dinero constante,

dinero limpio que la policía no podrá sospechar.

Me voy al curro, que con esto del interrogatorio me he retrasado.

Luego te veo.

(Se cierra la puerta)

¡Adelante!

Miralles, ¿tienes un segundo?

Pasa.

Nada, aquí te traigo a Rocío otra vez,

la estrella del operativo de las carteristas.

Te informo de que va a seguir colaborando con nosotros

en este tipo de casos.

Me alegro mucho de verte. Así te puedo agradecer en persona

la colaboración que nos has prestado.

Tampoco ha sido para tanto.

Bueno, no te quites mérito.

Estudiaste minuciosamente el caso con Nacha,

investigaste por tu cuenta,

hablaste con antiguos contactos tuyos...

Y, bueno, tu colaboración ha sido clave.

Sí, bueno, supongo que prefiero estar con Nacha

antes que estar limpiando suelos de oficina.

Siéntate, por favor.

Supongo que sabes

que el trabajo de confite

es peligroso, ¿no?

Sí, lo que pasa, es que... bueno, comparado con mi pasado,

supongo que tampoco será tanto. Ya.

Pues, si vas a seguir colaborando con nosotros en ocasiones,

lo mejor sería que no vinieras a comisaría.

Claro.

-A no ser que se algo urgente, ¿no, jefa?

Bueno, sabes perfectamente que es complicado

el papel de confite,

y entraña sus peligros. Mejor mantener un perfil bajo.

Vale. Quizá La Parra podría ser un punto de encuentro.

Podría ser.

Bien, ayer me dijo Nacha...

bueno, que te has ganado su respeto.

Porque has conseguido ser la persona que soñabas.

Y eso no es nada fácil.

Tienes que estar muy orgullosa.

Sí, supongo que cuando alguien cree en ti es todo más fácil.

Sé que estás trabajando duro intentando hacer equilibrios

entre tus horarios de limpiadora

y los estudios de programadora en el centro cívico.

Eso es muy importante.

Sí, hasta que el cuerpo aguante, tiraré "p'alante".

-Tú vas a conseguirlo. Eres capaz de hacer lo que te propongas.

Ya te lo ha dicho Nacha: eres capaz de eso y de mucho más.

Te repito que debes enorgullecerte. Y te voy a decir una cosa,

los momentos más emocionantes de mi carrera

no han sido en grandes operativos

o en momentos en los que se han impuesto medallas,

han sido cuando he podido comprobar de primera mano

que personas como tú se han rehabilitado.

Me voy a ir, porque a este paso no me voy en la vida.

(RÍEN)

-Venga, que vaya bien.

¿Algo más, Aguirre?

No, eso es todo, que va a seguir colaborando con nosotros.

-Gracias por no haber abierto la boca en el interrogatorio.

Eso les ha causado buena impresión a mis socios.

También que advirtieras a Filipo

que esa policía iba en su busca.

-Estoy acostumbrado a lidiar con la policía.

Dile a Filipo que no vuelva a pasarse por aquí.

Si tiene algo que decirme, que sea en otro lugar.

-No te preocupes por Filipo,

ha dado el visto bueno a la operación

y regresado a Italia.

Así que hoy mismo empezaremos con el blanqueo.

-¿Cuánto dinero vais a mandar?

-El primer importe será vuestro, no nuestro.

Antes vamos a limpiar el dinero del robo del furgón,

así que practicas, vemos cómo se te da el asunto... ¿Sabes?

-¿Y qué vais a hacer con nuestro dinero?

Tú debes de ser el famoso Paolo.

-La madre de Álvaro, la gran Elvira Soler.

Señora, encantado de conocerla.

-Espero decir pronto lo mismo.

-Su hijo la tiene en muy alta estima.

-Pues debes saber que no me gusta dar las cosas por sentado

ni tampoco jugar con la seguridad de nuestros negocios.

-A mis socios italianos también les gusta la seguridad.

-Los Soler somos... discretos.

Es la mejor manera de que nadie husmee en nuestros asuntos.

-Me recuerda a mi madre,

fuerte, con mucho carácter, e igual de prudente que usted.

-Pues espero que tu madre no haya tenido que pasar

por las experiencias que he pasado yo.

-Ella ya no tiene que sufrir, murió hace años.

-Ah.

-Pero sigo sintiéndome unido a ella esté donde esté,

y supongo que a usted, que ha sufrido grandes pérdidas,

le pasará algo parecido.

-Bueno, creo que ahora que ya os conocéis,

os vais a llevar muy bien.

-¿Cómo estás tan seguro, hijo?

-Porque Paolo es como tú.

Sabe cuál es el objetivo y no se anda por las ramas.

-Ya verás: en pocas semanas

cuando el dinero del robo del furgón pase a ser limpio,

estarás encantada de que nos hayamos conocido.

-Te debo parecer alguien muy desconfiado, ¿no?

Un hueso duro de roer.

-No es la primera vez que me pasa.

Mucha gente al principio tiene una idea equivocada

de lo que supone trabajar con "la famiglia".

Pero al final están todos muy contentos.

-Pues espero que ese momento llegue pronto.

-Confía en mí.

-No. Eso sí que no me lo puedes pedir.

Solo confío en los que llevan mi sangre.

-Tiempo al tiempo,

sé que vamos a acabar llevándonos muy bien.

-Pues, mientras tanto,

te estaré observando con lupa.

No te lo tomes como nada personal,

sino como una madre que vigila a los nuevos amigos de sus hijos.

-De hecho, es lo que hacía mi madre.

Encantado de haberla conocido.

Estamos en contacto, ¿vale?

-No hacía falta que fueras tan distante.

Hemos firmado un contrato que nos va a sacar del atolladero.

-Pues espero que al menos blanqueéis pronto

el dinero del furgón,

porque lo vamos a necesitar.

Mira.

-¡Van a sacar a subasta el Moonlight!

¿No estarás pensando en pujar por el "pub"?

-Claro. Vamos a recuperar lo que es nuestro.

Además, ahora tendremos dinero.

-Mamá, es mucha pasta,

y no sé si la podemos justificar.

Si no queremos ir a la cárcel,

es mejor que seamos discretos con los gastos.

-¿Eso es lo que le dirías a tus hermanos?

¿Que no te ves capaz de luchar por lo que es nuestro?

Imagínate...

que te quitan este taller.

Y que tienes la oportunidad de recuperarlo. ¿Qué harías?

Vamos a participar en esta subasta,

y vamos a recuperar el "pub".

Se lo debemos a Luis y a Ricky.

-¡Don Fernando! ¡Don Fernando, espere!

-Eladio, ¿no tendrías que estar trabajando en tu nueva empresa?

-No se enfade, pero les he dicho que no voy a coger el empleo.

-¿Qué? ¿Por qué has dicho eso?

-No pienso dejarle solo en estos momentos.

-¿Estás tonto o qué te pasa?

-Cuando he visto su mensaje, sobre la subasta del Moonlight

he pensado que necesitaba a alguien a su lado

para pensar lo que está haciendo.

Y lo del camión frigorífico va a quitar mucho tiempo del barrio.

-Eladio, ¿no habíamos quedado en que cada uno seguiría su camino?

-De eso nada, don Fernando.

Aquí tiene a su fiel Eladio para ayudarle y servirle

como en los viejos tiempos.

-Pues, la verdad, no sé muy bien qué decirte.

-Solo tiene que decirme si lo ha pensado bien.

-Si he pensado ¿qué? -Lo de comprar el Moonlight.

¿De verdad cree que es una buena idea?

-Que sí, hombre, que ya lo he pensado.

Me voy a presentar a esa subasta.

El Moonlight es un buen negocio, está arraigado,

está en pleno funcionamiento, tiene los papeles en regla...

Es justo lo que estoy buscando.

-Pero ya sabe que perteneció

a los que nos robaron los jamones,

y a Santos Mercader, el narcotraficante ese.

-Sí, hombre. Eso ya es agua pasada.

-De todas maneras, es que...

¿Usted qué entiende de los "pubs"?

Lo suyo son las mercancías, las rutas, los camiones,

los albaranes... -Eladio, habrá que reinventarse.

-¿Reinventarse?

De todas maneras, me parece un desperdicio

usar su experiencia y su talento en un bar de copas.

Además, ese negocio no tiene nada que ver con el suyo.

-Tú estás un poco negativo esta mañana.

-Hablo desde mi experiencia.

Mi prima Ceci... -Ya estamos.

-...cerró su mercería para abrir un quiosco.

Y acabó con una mano delante y otra detrás.

Ella pensaba que los clientes de la mercería

irían a comprarle las revistas y los periódicos.

Pero no fue así. -Tranquilo, Eladio.

No voy a invitar al Moonlight a todos mis viejos clientes

de Transportes Quintero a que vengan a tomarse copas.

-Lo que quiero decir es que los cambios no siempre salen bien.

Y que "zapatero, a tus zapatos".

-A ver, Eladio, yo te agradezco mucho todo tu apoyo,

tus ánimos y que estés ahí preocupándote por mí,

pero la decisión está tomada.

-Bueno, de todas maneras,

creo que se lo van a poner difícil, el hacerse con el "pub",

y habrá gente que puje.

¿Tiene dinero para eso? -Pues no,

ahora mismo no lo tengo. Pero ya aparecerá de alguna forma.

-¿Cómo? -No lo sé, Eladio.

Aparecerá, lo buscaré.

Soy un hombre de recursos, tranquilo.

-Entonces...

-Si lo tiene tan claro,

cuente conmigo para lo que haga falta.

-Lo sé, Eladio, y te lo agradezco mucho.

De verdad, agradezco mucho tu apoyo y tus ánimos,

pero, en serio, ahora...

será mejor que te vayas a casa con la familia.

Y no dejes de aceptar el trabajo que te busqué,

que te vendrá bien para salir adelante.

-Pero ¿me informará de lo que haga al final con el Moonlight?

-Que sí, te seguiré informando. Venga, vete a casa.

-Adiós, hasta luego.

(SUSPIRA CANSADO)

-Oye, Espe... -¡Miguel!

-Oye, ¿sabes algo de Ángela?

Le había propuesto dar una charla en el centro...

-Sobre los peligros de la red. Me lo contó.

-Entonces sabrás que hemos estado haciendo sesiones de "coaching"

para ver cómo enfocar la charla.

-Ah, eso no lo sabía, pero no me extraña,

porque a ella le da palo hablar en público.

Aunque lo hace muy bien, también te digo.

-Bueno, el caso es que...

esta mañana habíamos quedado para hacer una especie de ensayo

y no se ha presentado ni coge el teléfono.

¿Tú sabes dónde está?

-Ni idea, pero si te ha dicho que va, seguro que va,

porque ella es muy cumplidora.

En todo caso te puedo decir,

que yo estoy acostumbrada a dar charlas...

Doy charlas en institutos y en centros.

Si quieres la doy por ella.

-¿En serio harías algo así?

-Hombre, claro, por ti... Quiero decir, por ayudarte...

por ayudar a cualquiera...

-Me dejas impresionado, Espe.

Porque, no sé, tu capacidad para improvisar una charla,

y sacártela de la manga sin tiempo...

-Podría hablar de las nuevas tecnologías

en relación al maltrato y dar unas pautas generales

para detectar el ciberacoso en redes. No sé.

-Me parece muy interesante. Sobre todo para los chavales.

Y está muy vinculado con el "grooming",

y con el "bullying".

-También podría dar una visión amplia

sobre lo que suponen los peligros de ciertas...

-Ay, está aquí Ángela. Igual no hace falta que te moleste.

-Hola, Miguel. -Hola.

(APURADA) -Hola, Espe.

Te he buscado en centro cívico. Pensé que estarías aquí.

Perdón por el retraso.

-Es que no viniste al ensayo y te llamo y no coges el teléfono.

¿Vas a dar la charla o no?

-No las tengo todas conmigo.

He preparado un esbozo, pero no me convence.

-Bueno, me alegro.

-¿Cómo?

-Que me alegra que hayas escrito algo, un guion o algo.

No te lo había dicho: hemos triplicado la asistencia

a la charla. De hecho, pensábamos repetirla.

-No me digas eso, que me pones más nerviosa.

-Que te va a salir muy bien, confía en mí.

Créeme, lo vas a hacer increíble.

Si quieres, vamos al centro cívico y repasamos

las dudas que tengas sobre tu esbozo,

y le damos un último retoque. ¿Te parece?

-Vale. -Venga, vamos.

-Vale, vamos.

-Oye, Espe,

¿ellos se han ido por el tema de la charla?

-Sí, hija, sí, van a ensayar.

Y parece que no es la primera vez.

Cuando yo di la charla,

no necesité ensayo. Al menos, no me lo propuso.

-A ver, es que tú eres muy muy buena hablando en público.

No lo necesitas.

Hay gente que necesita un empujoncito.

-Pues ¿qué te apuestas a que estos dos tardan

así unas 24 horas en liarse?

-Que no, Espe. Tú estás viendo fantasmas donde no los hay.

Yo ahí veo claro una relación profesional.

(SARCÁSTICA) -Ya... Sí, muy profesional.

Por eso, en cuanto ha venido ella,

no me ha hecho ni caso. Se ha ido sin despedirse.

-Tú eres muy exagerada, Espe.

-Ya estamos. Bueno, que sí, soy exagerada.

Quien dice 24 dice 48 horas.

-¡Ay! Ay, de verdad.

-Pero ¿a quién tenemos aquí?

El futuro dueño del Moonlight.

-Bueno, bueno,

eso todavía no lo tengo tan claro, María.

Llevo un par de días tratando que me cuadren las cuentas

y, sinceramente, no hay manera.

-No te cuadran a ti ni a la mayoría del personal.

Para eso están los banqueros. Habrá que darles de comer,

que se hagan el chalé más grande, que se compren un yate,

que se vayan de vacaciones...

-Sí, los bancos... Muy graciosos son los bancos.

Un banco, a un empresario en paro que no tiene derecho a desempleo

ni le escucha ya.

Quién me ha visto y quién me ve.

Con la cantidad de dinero que he estado moviendo,

y ahora estoy con una mano delante y otra detrás.

-Escúchame, Fernando.

-¿Qué?

-A mí me encantaría devolverte el favor

del dinero que me dejaste para comprar el bar.

Y el otro día me tocó la rifa del "mercao"

y tengo 6000 euricos. Te los puedo dejar.

-No, María. Yo te lo agradezco mucho,

te lo agradezco en el alma,

pero esos 6000 euros tampoco me van a sacar de nada

y tú ya pagaste la deuda que tenías conmigo,

cumpliste religiosamente.

Ese dinero te vendrá muy bien para tener un colchoncito

para el día de mañana.

-Bueno, lo hablamos. De momento, deja que te invite a un café

o a lo que quieras.

-Claro que sí. Un café está bien.

Voy a seguir mientras haciendo cuentas.

(SUSPIRA)

(TONI GIME ASUSTANDO) (PAULA RÍE)

-Me alegra no ser el único al que le ha picado el gusanillo.

Creo recordar que hay una caja de galletas por aquí.

Aquí está. ¿Quieres una?

-No, gracias. -¿Seguro?

-Sí.

(PAULA) ¿Dónde está?

No lo veo.

(MASTICANDO) -¿Qué pasa? ¿No encuentras la comida?

Cuidado, que si te descuidas,

Merinero te roba los tápers. Es un zampabollos.

-Ay, no. Mira, aquí está. Me lo habían escondido.

Me daba palo que Merinero se hubiese comido mi comida,

que me la ha preparado mi padre.

-¿En serio? (ASIENTE)

-Hace como 15 años que no lo hace.

-¿Y qué es?

-No lo sé, pero me espero cualquier cosa.

Mi padre no pisa una cocina hace siglos.

Así que podría ser una chocolatina y unos chicles...

-Bueno, ¿lo abres...

o me pongo el traje de Tedax por si explota?

-No, asumiré el riesgo.

No quiero que pongas en peligro tu vida.

-¡Joer, el papaíto cómo controla de comida oriental!

-Sí, bueno... Esto no lo ha preparado él.

Habrá llamado a un restaurante de comida a domicilio.

-Bueno, puedes estar contenta.

Mi padre como mucho me hace un bocata de mortadela.

-Si quieres, nos lo comemos a medias.

Va, que te invito. -Bueno, si insistes...

Qué buena pinta, ¿no?

-Bueno, mi padre al menos se ha puesto las pilas.

Está empezando a hacer las cosas bien.

Espero que le dure. -Y yo, y yo.

No lo digo por comer gratis.

-Ya me imagino.

-Bueno, pues me alegro, la verdad. Por algo se empieza.

-Parece que empiezan a ir bien las cosas.

Aunque mi madre no sé si opinará igual.

Quizá para ella ya es tarde. -¿Por? Está buenísimo, por cierto.

-Pues porque ella no es tan blanda como yo.

Yo perdono enseguida

y ella lleva años sufriendo en silencio, y eso pasa factura.

-Ya.

Ojalá hubiera una fórmula para que las relaciones duraran.

-Cada pareja es un mundo.

No creo que haya una fórmula para todas.

-Ya. No sé...

Yo creo que cuanta más experiencia tengo, menos sé del amor.

-¿Tu última relación no fue bien?

-Estaba saliendo con Paty, la de La Parra.

Y al principio muy bien y eso, y luego...

tuvimos idas y venidas...

Y al final no...

Bueno, no cuajó la cosa, digamos.

¿Y tú?

-Yo hace mucho tiempo que no tengo nada con nadie.

Y como dejé a mis amigos en Barcelona...

-¿Eso qué tiene que ver?

-Que aquí todavía no tengo un grupo de amigos.

Y no quiero buscar pareja en una aplicación.

-¡Anda, la princesita!

Buscar pareja en una aplicación no está nada mal.

Bueno, mientras no te droguen y te roben...

(RÍE) -¿Cómo?

-Historias mías.

Pero que no pasa nada por buscar pareja en una aplicación.

-A mí no me parece la fórmula para encontrar pareja.

Además, se puede encontrar en cualquier lado.

(RÍE)

(Móvil)

Perdón. ¿Sí?

¿Qué pasa, "joker"? Cuánto tiempo, ¿qué tal?

Bien...

Vale.

(A PAULA) Es un confite.

Sí, espérate.

¿Me puedes repetir esto?

Sí.

Vale.

(Risas)

-Eso no es nada. Un día, Toni quiso impresionar a una chica

y se juntó con unos amigos, unos macarras,

que se desafiaban a ver quién era más macho.

-No me digas más: le picaron y se metió en un lío.

-Se nota que lo conoces.

Le retaron a ver si era capaz de colarse en el recinto ferial.

Y no se le ocurrió otra cosa

que subirse a lo más alto de la noria

y luego no tenía ni idea de cómo bajar.

Y ahí no acaba la cosa.

Adivinad quién recibió el aviso

de que había que rescatar a un joven de la noria.

-No puede ser. No te creo. ¿Tú?

-Exacto. Y ya me ves a mí camino de la feria

pensando: "Qué descerebrado. Le voy a meter un paquete...".

Y cuando llego me encuentro que el descerebrado era mi hijo.

Menuda chapa le cayó.

-Es que a Toni cuando algo se le mete entre ceja y ceja,

de verdad que cortocircuita.

-Y la chica a la que quería impresionar, ¿quedó impresionada?

(RÍE) -Muchísimo.

Se asustó, un amigo suyo aprovechó para consolarla,

y al final se la levantó a Toni.

-Ay, pobre. (TONI) -¡Hola!

(PATY SE CARCAJEA)

-¿Tengo monos en la cara o qué?

-Lo que tienes son brazos de mono,

porque para subirte a lo alto de una noria...

-¡Hombre! Papá, qué graciosín.

¿Algo más, humillante, que hayas contado?

-Un montón de cosas.

(RÍE) ¡A mí me ha cambiado el concepto que tenía de ti!

-Basta de cachondeo. Papá, tenemos que hablar.

-Bueno, os dejo.

-¿Qué pasa?

-Me ha llamado un confite, el "joker",

porque sabe quién mató a Jesusín. -¿Quién?

-No te lo vas a creer: Catalino Díaz.

-¿Su padre?

¡No puede ser! Cuéntame los detalles.

-Te lo cuento de camino. Tenemos que detenerle.

-Acompáñame a las taquillas.

-Hasta luego, chavalas. -¡Adiós!

(MARÍA RÍE Y PATY SE CONTAGIA)

-Dirás lo que quieras, pero a ti te hace tilín Toni.

-Por favor, ¿otra vez?

Estoy muy enamorada de Paolo.

¡Lo sabes! -Sí. Yo no digo nada de Paolo.

¡Pero es que Toni es tan bonico!

-Qué manía le tienes a Paolo,

después del dineral que te ha hecho ganar.

-Yo no le tengo ninguna manía a Paolo.

Es muy buen muchacho y muy buen economista,

pero de pareja me gusta mucho más Toni, no hay color.

-A ver: dos cafés con leche, tres pinchos y una tónica.

-Que me calle, ¿no?

-Durante un mes.

-¡Ni loca! (LAS DOS RÍEN)

-¿Seguro que estará aquí?

-El Joker me ha dicho que tiene problemas de espalda,

y por eso ha ido al fisio.

Pero tiene que salir ahora. -Ándate con ojo, ¿eh?

Si ha sido capaz de dispararle a su hijo,

no te digo lo que nos puede hacer a nosotros.

-Que ya lo sé, papá.

-Jesusín debió contarle a su padre que estaba enamorado de Carmen,

la hija del patriarca rival. Habría relajado los ánimos.

La relación les habría acercado. -O no.

-Yo creo que sí.

Si Catalino hubiera sabido que su hijo estaba entre ellos,

se lo habría pensado antes de coger la escopeta.

-No lo sé, papá. Yo también entiendo a Jesusín.

Un hijo no tiene por qué contarle todo a su padre.

A lo mejor lo intentó y no le hizo caso.

-¿Qué quieres decir?

-A lo mejor sí le dijo que no podía ir con una escopeta

a casa de los Rodríguez Peña.

-¿Crees que fue lo que pasó?

-Sí, la verdad.

Creo que Catalino no quiso escuchar a su hijo

cuando le dijo que las cosas no se arreglan así.

-Te estás precipitando llegando a esas conclusiones.

-Es que, si no, no tiene sentido.

¿Por qué iba a estar Jesusín en casa de los Rodríguez Peña?

Lo sabía y quiso evitar la tragedia y que no le pasara nada a Carmen.

Y el otro se lo tomó como una ofensa a la familia.

-O sea, que crees que el problema fue del padre,

que no supo entender a su hijo.

¿Y si fue al revés?

Quizá Jesusín era un inconsciente sin dos dedos de frente

y no escuchó los consejos de su padre.

-¿Los consejos de su padre?

Claro, es fácil hacer entrar en razón

a alguien que saca la escopeta a la mínima.

-Todo esto va con segundas, ¿verdad?

Crees que como padre ni te escucho ni te entiendo.

-Pues igual sí.

Porque no dejas de tratarme como si tuviera cinco años.

-No lo hago. Pero quiero que me cuentes más cosas

y no te metas en tu mundo como hizo Jesusín.

-¿Qué tiene que ver Jesusín? -¡Me has comparado con su padre!

-¿Catalino Díaz?

-Queda detenido por la muerte de Jesús Díaz-Tomé.

Todo lo que diga puede ser usado en su contra.

(SOLLOZA) -¡No sé qué me pasó!

¡Con lo que yo quería a mi hijo!

(LLORA)

(FARFULLA) ... ¡pues No! ¡Es un desastre!

¿Qué pasa?

Que lo que he preparado de cenar es incomible.

Tiene una pinta horrorosa.

Bueno, lo importante es que esté rico. Déjame ver.

Yo que tú no entraría a la cocina. Es un campo de batalla.

Y el sabor es peor que el aspecto.

Es un material radioactivo convertido en mejunje.

(RÍE) Pero mira que eres dramático.

A lo mejor si te ayudo conseguimos algo.

No, es una batalla perdida. Pero creo que podemos arreglarlo.

¿Cómo?

Pues llamando a un restaurante.

No, papá, no vayas a lo fácil.

A lo mejor la lasaña está sosa. Puede que sepa a quemado,

incluso que sea incomible.

Pero lo importante es que la has hecho tú.

Así que siéntete orgulloso.

Orgullosísimo. 50 euros si me devuelves el móvil.

No hablas en serio.

80.

(Puerta de la entrada)

(VERÓNICA) Ya estoy en casa.

-Demasiado tarde. Pero no hubiese aceptado.

Al final me lo hubieras dado.

¿Pasa algo?

Uy, aquí huele fatal.

Nada, no ha pasado nada.

¿Qué os parece si vamos a cenar a un restaurante bueno?

Me han hablado de uno que acaban de abrir...

Mateo, te conozco cuando te pones así.

¿Está pasando algo?

-Venga, papá, cuéntaselo.

Nada, que he intentado preparar una lasaña casera de verduras.

Y el resultado es... que nos hemos quedado sin cena.

Ah. Bueno, pues llamamos a un japo. ¿Qué os parece?

¡Cómo no se nos ha ocurrido antes! Ya llamo yo.

Espera. Antes os quiero comentar una cosa.

Estoy pensando matricularme

en un máster de Derecho en Trabajo Social.

Me da pánico volver a estudiar, porque estoy oxidada,

pero así podría estar a la altura

de mi labor en el centro cívico.

¿Qué os parece?

Una tontería, ¿no?

-No, todo lo contrario. Me parece que haces fenomenal.

Sí. A mí también me parece perfecto.

Voy llamando al japo y vosotras os ponéis con la inscripción.

¿Os parece? (AMBAS) Vale.

A ver, mamá. -Mira, cariño...

No ha opuesto resistencia. Le hemos detenido,

se ha sentado en la sala de interrogatorios

y lo ha contado todo, con todos los detalles.

Jesús se interpuso entre la familia rival y su padre

cuando este disparó. -Y...

(SE INTERRUMPEN)

-La bala le dio en el pecho.

-Porque él quería ponerse en el medio

para que no le diera a Carmen.

Y lo acabó pagando con su vida.

¿Y cómo habéis visto a Catalino? ¿Se podrá aplicar un atenuante?

Está muy arrepentido, y no es habitual en estas familias.

El orgullo es uno de sus principales valores.

-Está arrepentido de no escuchar a su hijo como debió hacerlo,

y de haber actuado a lo bestia en el ajuste de cuentas.

-También ha dicho que le habría gustado saber

lo que desconocía de su hijo hasta los hechos:

como el romance en secreto con la hija del patriarca rival.

-Al parecer soñaba con que Jesusín ocupara su lugar en la familia.

Todo se ha ido al carajo

porque no se han entendido padre e hijo.

-A veces nos obstinamos tanto en lo que creemos

que no vemos más allá de nuestras narices.

Creemos que conocemos a quien tenemos delante y no es así.

Efectivamente. Si hubiera más comunicación entre las personas

se podrían evitar estas tragedias.

Pero habrá que estar atentos

por si hay un repunte de rivalidad entre las dos familias.

No creo: se ha muerto el hijo y el padre está detenido.

Ojalá tengas razón, pero no me sorprendería

que los Díaz-Tomé culparan a los Rodríguez-Peña

a pesar de que Catalino haya confesado.

Sí, tiene sentido.

Pueden acusar a los Rodríguez-Peña de haber permitido la relación

entre Jesusín y Carmen.

¡Bueno! Lo que está claro es que vosotros dos,

si os lo proponéis, podéis formar un buen binomio.

No, el mérito ha sido de Toni, y de Joker, su confite,

que ha sabido trampear el hermetismo de las dos familias.

Por supuesto. Pero queda demostrado

que la colaboración y el trabajo en equipo

han sido sobresalientes,

y que cuando Toni recibió el soplo acudió a ti

y los dos tramasteis un buen plan para detener a Catalino

en terreno neutral.

Y en el interrogatorio habéis aportado los dos.

Estoy de acuerdo,

Toni se ha convertido en un gran policía.

Y estoy orgulloso de poderlo ver con mis propios ojos.

Te debo una disculpa, Toni.

-A mí, ¿por?

-Por no haber valorado a quien tenía delante.

-Ya. ¿Me estás vacilando?

-No, para nada.

Me has dado una lección cuando creía que lo había aprendido todo.

A mí no me mires, haz como si no estuviera.

Ven aquí, anda, "pesao", que eres un "pesao".

Menos mal que siempre tengo algo en el centro para cambiarme.

Una señora me ha tirado un zumo.

Eh...

Me lo hice en Bangui.

Me metí donde no debía.

Y ya.

-Bueno, mi madre solía decirme que las cicatrices

están ahí para recordarnos los errores que no debemos repetir.

Pero yo creo que cuando la piel se rompe

es para dejar una huella de quiénes somos realmente.

-Has estado genial. Impresionante.

-¿Sí? -Sí, me ha gustado mucho

cómo has llevado la charla y cómo has improvisado.

-Bueno, cuando la gente se ha puesto a hacer preguntas a la vez,

he tenido que improvisar.

-Lo del "grooming" ha estado muy bien.

El caso que has contado del pederasta

que había contactado con veinte menores.

Me ha parecido muy interesante.

-Sí, muchas veces esos cerdos se crean perfiles falsos

para poder tener acceso a los chavales.

-Es curioso porque para alguien como yo,

en mi cabeza es como que el peligro está en la calle,

y no delante de la pantalla de un ordenador.

Y no es así,

es tan peligroso estar en la calle como estar delante de un ordenador.

-Sí.

¿Por qué no nos vamos a tomar algo

y nos olvidamos un poco de la charla?

¿Te parece? -Claro. Eso está hecho.

-Vale.

¿Está todo recogido? -Perfecto. No te preocupes.

-Brindo por la nueva superheroína

que va a arrancar de Distrito Sur las garras del mal.

(RÍE)

-Si brindas con agua no sé si va a tener mucho efecto.

-Entiéndelo, que estoy de servicio y me toca turno.

Puedo cambiarlo por un café si quieres.

-Qué fuerte que hoy me han felicitado cinco veces.

Al final me lo voy a tener que creer.

-Sí, después de aquí vas a tener que irte a un sastre

a que te haga un traje de Súper Rocío.

-No, tía, ahora en serio.

Yo flipo en cómo la gente pasa de un extremo a otro.

Un día eres la carterista o la ratera del barrio

y al otro eres la superheroína.

-Eso también va por mí, ¿verdad?

-¡Que no, que no! Bueno, un poquito sí.

-Tranquila, si tienes razón. No te disculpes.

Si yo que soy policía me aferré a tus antecedentes penales,

imagínate los ciudadanos normales. Pues juzgan.

-Es normal. A la gente le cuesta muy poco ponerte la etiqueta.

-Es lamentable, pero es así.

-Hola, chicas. Perdón por interrumpir.

-¿Ocurre algo? -No.

Bueno, sí. Quería pedirte perdón, Rocío.

Cuando le robaron la cartera del bolso a la clienta esa,

enseguida sospeché de ti, porque te vi recoger el bolso.

Y que lo siento muchísimo.

-Tranquila, no pasa nada. Sospechaste tú y todo el mundo.

-Pero es que me he enterado de que encima arriesgaste tu vida

para ayudar a la policía

y capturar a los delincuentes.

Y que te van a dar una medalla y todo.

-Madre mía la que estás liando.

-Te lo digo, es que la gente se viene arriba.

-¿Qué pasa? ¿No es verdad?

-Claro, Paty, claro que es verdad.

¿Y sabes que se va a postular a las próximas elecciones?

-A la presidencia. -¿En serio?

(ADMIRADA) ¡Hala!

-Que no, tía, ¿cómo va a ser en serio?

Te está tomando el pelo. Además, si te digo la verdad,

siento decepcionarte, pero no estuve en esa detención,

ni me van a dar ninguna medalla.

Pero que sepas que...

que te agradezco que vengas a pedirme perdón.

-No, no me agradezcas nada.

Pues yo me voy a meter en la cocina porque voy a cerrar.

Si necesitáis lo que sea, me avisáis.

-Gracias, Paty. -Y, Rocío,

espero volver a verte por aquí. -Claro que sí.

Bueno, ¿y tú qué? ¿Vas a querer verme más?

¿O ahora solo vas a querer hablar conmigo por teléfono?

-¿Tú crees que después de estarme codeando

con la superheroína del barrio

me voy a conformar con hablar por teléfono?

(ROCÍO SE RÍE) Sería un desperdicio.

Obviamente, quiero verte más a menudo.

-Yo a ti también.

¿Sabes qué estoy pensando?

En hacer nuestra propia versión de Superwoman.

-Bueno, para eso deberías enseñarme tus truquitos

para hacer desaparecer las cosas. -Venga, del tirón.

Vamos a ver...

tengo mi cartera en un bolsillo, no te digo cuál,

y las llaves de mi casa en otro. Ya sabes lo que tienes que hacer.

-No lo intentes, a mí eso se me da fatal.

Se me da mejor devolverle las cosas a la gente.

-Pero si sabes perfectamente cómo se hace.

Tienes que distraer mi atención

porque, si controlas mi atención...

-...puedo controlarlo todo.

-Vale, a ver...

¿Por qué te decidiste a colaborar conmigo en este caso?

-Porque vi algo que no había visto en nadie.

-¿Y tú crees que vas a poder seguir compaginando

tu trabajo con tus cursos y seguir siendo mi confite?

-Sí.

(ASIENTE)

-¿Y se puede saber por qué...

estás tan segura?

-Por esto.

-Ya.

Me encantas, tía.

Y no eres la primera tía con la que estoy en mi vida,

si es lo que piensas.

-¿Sabes lo que pasa?,

que llevo mucho rato fuera y debo volver a comisaría.

Vamos hablando, ¿vale?

-Hasta luego, Nacha.

-No quiero el Moonlight para hacer negocios,

sino porque es de justicia.

Era el sueño de tu hermano Luis.

-¿Tu contacto te ha chivado la gente que opta a la puja?

-Sí. Y uno de ellos es Fernando Quintero.

-¿Y si yo le contara

que conozco la manera de conseguir ese dinero?

-¿De qué estás hablando?

-Aquí no puedo contárselo.

Pensaba que el trabajo social era más ligero.

Pues no.

¿Qué sabes de los criterios de selección?

Que son duros, por eso estoy bastante nerviosa.

Cielo, tienes que confiar más en ti.

¿Tú confías en mí?

Soy tu fan número uno.

Esta noche brindaremos porque te han admitido.

Un poco pesado has estado. Me has puesto en evidencia.

Eres una mosca cojonera, ya lo dice la mamá.

-¡Que no! No me negarás que hemos formado un buen equipo.

Hemos resuelto el caso ahí mano a mano.

-¿Mano a mano? Pero si lo he resuelto yo.

-Y bien orgulloso que estoy.

Puedes engañar a tu hijo, pero conmigo no cuela.

Sé que resolviste el caso y luego le hiciste llegar a Toni

la información para que creyera que lo había hecho él.

¿Qué dices?

Atrévete a negarlo.

Estaríamos hablando de una entrega especial, jefe.

(RÍE) -¡Una entrega especial!

-Solo necesitamos una furgoneta; yo podría conducir.

-¿Cuánto pagan? -50.000.

Lo suficiente para arrancar.

-Mira a quién tenemos de vuelta.

-¿Qué tal? No te veía desde...

-Sí, desde que enterramos a mi hijo Luis

y tú saliste huyendo.

-Lo siento mucho, de verdad.

Yo te acompaño en el sentimiento.

Yo apreciaba a Luis.

-No sé por qué, pero no te creo.

-No tengo por qué mentirte.

-Pero no tienes reparos en quedarte lo que fue suyo.

-¿Estás hablando del Moonlight? -Claro.

Los medios especializados están cerrados.

Tendremos impacto tanto en internet como en medios tradicionales.

¿Y lo de conseguir una madrina para la inauguración?

He tanteado a la Gala Suárez.

¡La bloguera de lencería? Genial, me encanta esa chica.

Y se quedó encantada con los arreglos que le hiciste.

Sí, me parece muy buena idea.

Es posible que le haya dado un ataque de ansiedad.

Estábamos en el antiguo "pub" de mi amigo Luis.

-No debería exponerse a impactos emocionales.

No es bueno para su enfermedad. Y tú deberías evitarlo.

-Lo sé, y no volverá a pasar.

(ELVIRA) -¿Puedo hablar yo?

Los impactos emocionales esos que dice usted...

los sufro a diario.

Es un caso que conoces de primera mano.

La explosión en la fábrica abandonada del polígono

que acabó con la vida de Mercader y tres personas más.

Lo último que sé es que la Udyco tenía como línea de investigación

un ajuste de cuentas del cárcel de Jalisco.

Sí, la principal línea sigue siendo el cártel de Jalisco.

Y, aunque está bien armada, el juez ha solicitado

que encontremos más pruebas para apuntalarla.

Piden que los agentes que iniciamos la investigación

veamos si se les está pasando algo.

Pues sí que están perdidos.

Bueno, no me importa echarle horas.

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Servir y proteger - Capítulo 619

17 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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