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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 613 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Qué pasa? -No os lo vais a creer.

-¿Qué? -Me ha tocado la rifa del mercado.

-Piénsatelo bien, con calma.

Y... si lo ves claro, me dices y...

te hago el negocio del siglo.

-¿Cuál sería el siguiente paso? ¿Qué hago?

-Tú no tienes que hacer nada.

Yo me encargaré de todo

y mañana mismo te traigo el contrato de compra de las acciones y ya está.

-Igual son imaginaciones mías, pero...

tengo la sensación de que todos me ven como la sobrina enchufada.

Bueno, no todos,

pero seguro que alguien sí.

En tu mano está hacerle cambiar de opinión.

Arriba. -Vale, vale, vale.

-Dígame una cosa: ¿por qué tiene tanto interés en seguir tratándome?

¿No será que quiere tener al día a su esposa de cómo me deterioro?

-De ninguna manera.

-Hasta aquí hemos llegado, doctor.

-¿Mateo?

Hola, cariño.

¿No deberías estar en la clínica?

Qué más quisiera yo. No, no, han paralizado las obras.

Es una azafata que conocí en el congreso

en Mallorca hace unos meses.

Hola. Ha venido directamente

desde el aeropuerto sin... sin pasar por su hotel.

El hotel Las Américas.

"Andrés, escúchame bien. Mira, estoy en el hotel Las Américas."

Joder.

"Sí, sí, ya te contaré.

Oye, Verónica me ha llamado para que vaya a cenar con ella,

pero no puedo."

¿No puedes?

"No, no puedo.

Tengo un lío, tengo que zanjar una cosa.

Así que necesito que me hagas un favor."

Desde ahora, cuando llegues a casa,

no me beses, ni me des explicaciones.

De cara a Paula y a la galería

seguiremos manteniendo nuestro matrimonio, las formas.

Pero cada uno va a hacer su vida.

-No tiene ni idea

de lo afortunado que es.

-Gracias por tus palabras, Andrés.

No, no. Andrés, no cometamos ese error, ¿vale?

-¿Qué pasa?

Es un "mail" de Instituciones Penitenciarias

que me confirma algo que ya sospechaba de Elvira.

He estado investigando un poco a su amiga Coco,

que últimamente anda mucho por aquí y que, además,

está ayudando mucho, según Elvira,

a su recuperación.

Me parece mucha casualidad

que su amiga sea una experta informática

y que hace unos días hayan hackeado el ordenador de mi marido

para crear pruebas falsas,

intentar acusarme

y probar

que hubo negligencia

en la muerte de su hijo Ricky.

(TOSE)

Venga, estamos perdiendo mucho tiempo.

Ayer asaltaron un furgón blindado en el polígono.

Los ladrones se llevaron un botín de aproximadamente 200 000 euros.

Igual conocían a alguien dentro de la propia empresa.

Eso es lo que Nacha y tú tenéis que averiguar.

El caso es vuestro.

¿Seguro que fue así?

Dice que hay indicios de que les hackearon.

¿Qué es esto?

El listado de talleres que optaron a una contrata

para el mantenimiento de los furgones.

Fíjate en los de la última página.

Motor Soler.

El día antes del asalto, Álvaro

realizó una puesta a punto de uno de los furgones.

Que tienen un ordenador de a bordo conectado al servidor de la empresa.

(Música emocionante)

¿Entonces qué motivo te dio Elvira para cambiar de médico?

¿De verdad quieres que te lo diga?

Pues sí.

Lo intuyo, pero sí.

Pues que no quiere que su médico

sea el marido de la mujer que mató a Ricky.

Me consta que piensa así, me lo ha dicho a la cara.

Y no descarto que me lo diga en cuanto tenga otra oportunidad.

Así que no me extraña

que haya querido cambiar de médico.

Tiene sentido, pero... Bueno...

Quizás sea un ingenuo, pero...

me hubiera gustado pensar que era capaz de diferenciar

una cosa de la otra.

¿Y se lo has dicho?

Le expliqué que si yo fuera su médico

la iba a tratar como siempre.

Pero no te creyó.

Le insistí

que era mejor que yo la tratara.

Soy el que la ha llevado desde el principio

y estoy en contacto con su neurólogo todos los días.

Ya...

pero ni por esas te hizo caso, ¿no?

La tratará la doctora Merino, es una gran profesional y amiga.

Estará bien atendida, pero...

Pero...

te escuece.

Te escuece sentirte cuestionado por una paciente.

Aunque esa paciente sea Elvira Soler.

Me molesta que duden de mi profesionalidad, sí.

No me sorprende.

Pero ¿sabes qué te digo?

Creo que te vas a evitar problemas no teniéndola como paciente.

Llevas razón. No me gustaría verla todos los días por la consulta

diciéndome que eres una asesina. No te lo digo por eso.

¿Por qué lo dices entonces?

Verás, porque... (CARRASPEA)

Todavía no he podido probarlo,

pero estoy convencida de que Elvira Soler

es quien encargó que hackearan tu ordenador para falsear

mi historial clínico.

En ese caso tengo que recordar las palabras

de mi profesor de anatomía. Decía que hasta el peor criminal

tenía derecho a una medicina de calidad.

Y Elvira Soler no es una excepción. Ya.

Cariño, al final mis problemas con ella...

te han terminado salpicando, ¿eh?

Si no fuera por la inquina que me tiene,

no habría querido cambiar de médico, con la rabia que te da eso.

¿Cambiamos de tema?

Pues mira, sí.

Sí, porque tengo la mañana libre, tengo muchas cosas programadas,

y no me gustaría amargármela hablando de esta mujer.

¿Y qué vas a hacer?

Pues para empezar

domiciliar el recibo del IBI,

que es una pesadilla.

Y luego quiero ir a la óptica para regraduar las gafas.

Ah, y si me da tiempo

quiero pasar por el supermercado.

De la compra me encargo yo.

Y de la cena también.

Tu médico te recomienda que descanses.

Que hagas lo que te dé la gana.

Pues te prometo que haré lo posible. (RÍE)

Me voy a trabajar.

No tengo tanta suerte como otras.

¿Será posible? Para un día que tengo libre...

y me lo echas en cara.

Es una broma, cariño.

-¿Qué tal con tus compañeros?

-La verdad que muy bien.

Y no solo en el trabajo.

Ayer les invité a todos a una ronda

para celebrar mi primera detención. -¿Sí?

-Y vinieron bastantes.

¿Ah, sí? ¿Quiénes?

Pues casi todos que terminaron la ronda a la vez que yo

y, bueno, también vino Espe y Toni, claro.

-¿Y qué tal te llevas con él?

-Muy bien, aunque es un poco... chulito. (RÍE)

Y muy joven, ¿no?

No sé si tiene suficientes tablas como para ser tu compañero.

Tu padre tiene razón, Paula.

¿No sería mejor que te asignaran a un compañero con más experiencia?

-Bueno, a ver,

con Toni me va bien.

Y os advierto que ese tema lo lleva directamente la inspectora jefe.

-¿Y a qué viene esa advertencia?

-Pues a que os conozco perfectamente y sois capaces de hablar

con el tío para que me cambie de binomio.

No, no vamos a hacer nada de eso.

Por supuesto que no.

-Bueno, por si acaso os aviso.

Además, que solo tenga unos años más que yo me viene bien.

Así tenemos más complicidad. Ah, y experiencia no le falta.

Pero si acaba de jurar el cargo, ¿no?

Sí, pero en sus prácticas participó en operativos muy importantes.

Bueno, ya será para menos. Pero si es un crío.

Pues hace poco se infiltró en una red que organizaba

timbas ilegales de póquer y la desmanteló entera.

-Hablas con mucha admiración de él.

-Sé por dónde vas y te equivocas.

-No he dicho nada. -Ya,

pero estás insinuando que me gusta y no es así.

Solo digo que, para lo joven que es, tiene una experiencia guay.

Así que no me hagas el tercer grado, mamá.

-Vale, vale, no pregunto nada más.

No, vaya a ser que nos caiga una bronca

como cuando fuimos a ver a Emilio.

Aunque veo que sigues a la defensiva.

No.

Para nada.

Creo que...

me pasé con vosotros.

Perdona, ¿estás reconociendo que te equivocaste?

No me lo puedo creer.

Bueno, eso tampoco es así.

Creo que yo tenía razón y no me pareció bien

que fuerais a hablar con el tío como si tuviera tres años.

Es muy tarde, me tengo que ir.

-Que tengas un buen día, cariño.

Luego nos vemos, ¿no? Sí.

-Chao. -Chao.

Qué maravilla ver tan feliz a Paula, ¿verdad?

Sí.

Y tú, ¿qué planes tienes hoy?

Ninguno.

Ya veré lo que hago. (ASIENTE)

Es que he descubierto a cinco minutos de aquí

un club de tenis que tiene muy buena pinta.

¿Y?

En Barcelona te encantaba jugar, a lo mejor...

podemos apuntarnos y así haces amistades.

No necesito que me organices la agenda.

Simplemente estaba dando ideas.

Pues no me hace falta.

Y tampoco que seas amable cuando estamos solos.

¿Esto va a ser así a partir de ahora?

¿Qué esperabas? Después de tirar por la borda

nuestro matrimonio con tus infidelidades.

Vero, yo... No, tú nada.

Te lo dejé muy claro.

Cada uno va a hacer su vida sin dar explicaciones al otro.

Está bien.

Mensaje captado.

Me voy a trabajar.

Que pases buen día.

Pero claro que te va a salir bien la entrevista, cariño.

Vamos a ver, no digas bobadas, hija.

Si hablas italiano perfectamente, como una italiana.

(RÍE)

Venga sí, que yo se lo cuento a tu padre.

Sí.

No te preocupes. Venga, que te quiero.

Chao.

(Timbre)

Hola, Claudia.

Silvia, ¿qué haces aquí?

Hay novedades sobre el atraco al furgón blindado.

Ay, pero pasa, disculpa.

¿Quieres...?

¿Quieres tomar un café, una infusión o algo?

No, gracias, prefiero ir al grano.

No quiero robarte mucho tiempo.

Uy, tú por eso no te preocupes.

Ay... cuéntame.

¿Nacha y tú habéis averiguado algo?

Ayer nos pediste que...

que buscásemos relación entre el atraco y los Soler.

Pues la he encontrado.

El día anterior,

Motor Soler hizo una revisión a uno de los furgones.

¿Y eso cómo fue?

Porque el taller de Álvaro optaba a una contrata

para el mantenimiento de los vehículos.

Pero supongo que no sería el único taller

que optara a esa contrata.

No, tengo la lista de los otros, pero ninguno era tan sospechoso.

Además, resulta que cada furgón tiene un ordenador de a bordo

conectado al servidor de la empresa.

Ya veo por dónde vas. Tú crees que en ese momento aprovecharon

para que Coco hackeara el ordenador, ¿no?

Es lo primero que me vino a la cabeza.

¿Y durante cuánto tiempo estuvo ese furgón en Motor Soler?

Toda la noche.

Tiempo más que suficiente para que una hacker habilidosa

entrara en el sistema de la empresa

y obtuviera toda la información necesaria para el atraco:

o sea, horarios, rutas, sistemas de vigilancia

y dinero a transportar.

Es lo que opinamos Nacha y yo.

El único problema es que

de momento Ángela no ha encontrado ningún rastro del hackeo.

Ni en los ordenadores de a bordo, ni en el servidor de la empresa.

Ya, pero tú por eso no te preocupes,

que ahora ya sabemos el procedimiento.

Yo creo que si se ocupa Ángela a fondo,

va a tirar de ese hilo y va a llegar a Coco y a los Soler.

Eso espero porque no tenemos ninguna otra prueba.

Bueno,

pero tenemos indicios suficientes para apretarle las tuercas.

Siento si ayer descarté a Álvaro,

me pareció poco probable que estuviese implicado

y me equivoqué.

Silvia, no seas tan dura contigo misma.

Hasta el momento, ese chico

se había mantenido apartado

de las actividades delictivas familiares.

Pero ahora todo apunta a que está implicado hasta el fondo.

Te veo muy convencida.

Es que ahora todo me cuadra.

Por ejemplo, de esta manera Álvaro podía saber por dónde

introducir el gas pimienta para que el guarda saliera.

Había revisado el furgón toda la noche.

Tengo que asimilar que se ha pasado al otro lado.

Quieres decir que una vez muertos sus hermanos,

él ha dado un paso al frente, ¿no?

Para él lo más importante siempre ha sido la familia.

Prácticamente era lo único por lo que siempre rompíamos.

Ya.

Imagino que para ti tiene que ser muy duro sospechar que tu ex

ha participado en un atraco a mano armada, ¿no?

Y quizá en algún otro delito que te aseguro voy a investigar.

Me parece bien, pero no quiero que te obsesiones.

No quiero que te dejes llevar por la frustración o la rabia.

Es que es horrible.

Estoy muy decepcionada

y dolida.

¿Pensar que el hombre que has amado

ha decidido convertirse en un criminal?

Yo no quisiera aportar más dolor, pero...

tal y como te expresas da la sensación

de que aún le sigues queriendo.

Puede ser.

Pero te aseguro que esto es definitivo

y para tomar distancia.

Pues quizá lo mejor sea que te aparte del caso.

No, no es necesario.

Sí, estás muy implicada emocionalmente.

Pero mis sentimientos te aseguro que no van a interferir.

Silvia, escúchame.

Intervenir en un caso

en el que el sospechoso es tu expareja,

eso...

eso añade una tensión que es innecesaria.

Sí, pero puedo hacerlo.

Lo he hecho antes.

Interrogarle, detenerle...

Confía en mí.

Está bien, confío en ti,

pero prométeme que si en algún momento

no te sientes bien, te cambio y ya está, no pasa nada.

Venga, ¿cuál es el siguiente paso?

Apretarle las tuercas a Coco y a los Soler.

A ver si sacamos algo en claro.

Me parece bien, pero mantenme informada.

De acuerdo.

Me voy, no quiero interrumpir más tu mañana libre.

Ay, sí, mi mañana de regadío, ya ves tú...

Gracias por tu apoyo.

Es muy importante para mí.

Te lo tienes más que ganado.

Venga.

Hola, Álvaro.

Tengo mucho curro, estoy ocupado.

Necesito hablar contigo.

Y yo te he dicho que tengo mucho curro, Silvia.

Además creo que lo nuestro quedó claro hace tiempo, ¿no?

Mira, no es nada personal, vengo como policía.

Así que lo que estés haciendo tendrá que esperar

a que me contestes unas preguntas.

(SUSPIRA)

¿Dónde estuviste la tarde de hace dos días?

¿Por qué lo quieres saber?

Limítate a contestar a la pregunta.

Lo que te puedo adelantar es que el resto

de comercios de al lado ya me han confirmado

que esa tarde cerraste.

(BUFA) Esto es el colmo.

¿Me estás espiando o qué?

¿Me vas a responder?

Sí, cerré el taller.

Un cliente quería que hiciera una puesta a punto en su casa.

¿Qué cliente?

Gonzalo Tamayo, un vecino del barrio.

¿Qué problema tenía su vehículo?

No arrancaba.

Así que tuve que ir a su garaje para solucionarlo.

¿Es habitual que hagas ese tipo de servicios?

No, pero sí excepcional.

Sobre todo si el cliente me paga bien.

¿Y estuviste con ese vehículo toda la tarde?

Sí, estuve toda la tarde.

La avería era muy grave y me llevó su tiempo.

Imagino que entenderás que tengo que confirmar tu versión.

Claro, no tengo ningún problema.

De hecho, sé que no te fías de mí.

Así que yo mismo te puedo dar el teléfono de Gonzalo Tamayo.

-Hola, Espe, buenos días.

-Ey, ¿qué tal?

-Bien, bien, oye...

Eh...

¿Estás liada?

Me gustaría hablar contigo, pero si no vengo luego.

-No, no, no te preocupes.

Si... vamos, hoy...

no me he tomado ni la pausa del café, o sea que no pasa nada

por hablar contigo cinco minutos.

-Perfecto, pues... quería comentarte una cosa.

No sé si has visto que estamos preparando una ponencia

para esta tarde sobre violencia de género en la tercera edad.

-Sí, he visto los carteles por el barrio.

Que la imparte... Marcela Piñero, ¿no?

-Exacto, ¿la conoces?

-No, no, bueno, no personalmente.

He leído algún artículo suyo y algún libro

y la verdad que me gusta mucho.

Controla mucho el tema, es muy interesante,

o sea que si salgo con tiempo, me paso.

-Pues de eso justo quería hablarte.

Quería proponerte que vinieras a la ponencia pero como ponente.

Vamos, que des la ponencia con ella.

-¿Yo? -Sí, tú, ¿qué te parece?

(RÍE) -Bueno, no sé, dar la ponencia yo teniendo

a una experta como Piñero...

-Bueno, es verdad que es una experta

y digamos que su campo es un poco más... teórico

y yo quisiera aportarle una parte también... práctica,

un color diferente a la ponencia que es tu punto de vista,

el de a pie de calle,

el cómo afrontas esas situaciones...

Además, sé que se te da

increíblemente bien tratar con personas de la tercera edad,

ya lo demostraste con Matilde,

y un poco que nos cuentes cuál es la psicología que usas

para generar ese vínculo de confianza con una persona de la tercera edad

que está sufriendo violencia de género y eso es importante.

Vale tanto o más que una tesis doctoral.

-Oy, madre mía. (RÍE)

Pues no sé qué decirte,

me da un poco de cosa compartir mesa con Piñero.

-Te entiendo.

Pero debo decirte que ya he hablado con ella

y a ella le parece bien compartir mesa con la jefa de la UFAM

de Distrito Sur.

(BALBUCEA) -¿Qué? ¿Que has hablado con ella?

-Sí.

(RÍE) -Hombre, pues haber empezado por ahí.

-Ya, bueno, entonces, ¿vienes?

-Pues... con la pasión con la que me lo vendes

y si ella está de acuerdo,

no me puedo negar.

Sí, estaré allí encantadísima.

-Genial.

Pues me alegra mucho lo que me dices porque realmente

creo que es importante.

Habrá mujeres que necesitan escuchar a alguien como tú

y que les des la confianza para dar el paso si lo tienen que dar.

(RÍE)

-Buenas, ¿qué tal? Me han dicho que querías verme.

-Sí, necesito tu ayuda.

Quiero que busques en redes sociales pruebas sobre un caso de maltrato.

-Veo que estás ocupada, me voy ya.

-Espera, así te presento a mi compañera.

Ella es Ángela Betanzos, inspectora de la UIT.

Y él es Miguel Herrera, el nuevo trabajador social

del centro cívico.

-Mucho gusto. -Mucho gusto.

Bueno, me voy. Te veo esta tarde.

-Claro que sí, allí estaré. -Chao.

-Parece majo, ¿no?

-Sí, es bastante majo.

Es un tío muy comprometido con su trabajo.

-Bueno, ¿qué necesitas?

-Necesito que busques en redes sociales

si un sospechoso de maltrato ha amenazado a su ex.

-Dime cómo se llama ese tío.

-Espera que te doy la ficha completa

y así acabamos antes. -Muy bien.

-Ya tienes el teléfono de Gonzalo.

¿Algo más? Pues sí.

Hace tres días pusiste a punto un furgón blindado.

Sí, quería ganar la contrata del servicio de mantenimiento

de una empresa de seguridad.

Es que, qué casualidad. Al día siguiente,

asaltaron un furgón de esa misma empresa.

No tenía ni idea.

Y tampoco sé qué tengo que ver en todo eso.

Ah vale.

Piensas que yo asalté el furgón,

solo porque trabajé con un furgón de la misma empresa.

No lo sé, dímelo tú.

¿Lo hiciste? ¿Lo estás diciendo en serio, Silvia?

Éramos muchos talleres que optábamos a esa contrata.

¿Le has preguntado lo mismo al resto de mecánicos?

No tengo por qué darte detalles de mi investigación.

Lo que sí puedo decirte es que hackearon el servidor

para conseguir los horarios y las rutas del furgón.

Sabes perfectamente que no sé hacer eso.

Pero sé que entre todos esos mecánicos,

eres el único que tiene una relación con alguien

condenado por delitos informáticos.

¿De quién hablamos ahora?

No te hagas el tonto, hablamos de Coco.

Y qué casualidad, esa tarde os vi a los dos.

Me dijiste que ibais a comer.

Sí, ¿y cuál es el problema?

¿Es delito o también quieres saber el menú?

Quiero saber dónde encontrarla.

No tengo ni idea.

Nuestra Unidad de Delitos Informáticos

va a atar cabos, así que es ridículo que niegues lo evidente.

¿Y qué pretendes? ¿Darme miedo lanzándome un órdago?

No tienes nada, ni contra mí, ni contra Coco.

¿Dónde decías que puedo encontrarla?

Anoche se fue a Portugal.

Concretamente a Oporto.

¿Dónde está alojada?

Bueno, a eso no llego.

¿Por qué la buscas?

Los detalles se los da su hijo.

Yo tengo mucho trabajo.

(SUSPIRA)

-¿Qué quería?

-Sospecha de Coco y de mí.

Piensa que asaltamos el furgón.

-No tiene pruebas.

Si las tuviera ya os hubiera detenido.

Tú me dijiste que te habías buscado una buena coartada, ¿no?

-Sí, no te preocupes.

Gonzalo Tamayo dirá que le estuve arreglando el coche.

-Bien. Entonces no hay de qué preocuparse.

-¿Y si interrogan a Coco sobre el hackeo?

Silvia está convencida que fue ella quien nos dio la información.

-Pero no podrá demostrarlo.

Coco es demasiado lista para dejar rastro.

-También hay policías muy cualificados.

Me ha dicho que...

el Servicio de Delitos Informáticos está en ello.

Si tiran del hilo pueden empezar a sospechar.

-Entonces sería mejor que Coco se fuera de Madrid.

-Sí.

Además, conozco a Silvia.

Y sé que no se ha tragado que Coco está en Portugal.

Así que avísale que se pire.

-Bien, pues tú sigue trabajando como si no pasara nada.

Yo ya se lo digo a Coco.

(RÍE)

Vale.

(CANTURREA)

Tienes que repetir el atestado.

Y fíjate bien en las correcciones.

-¿Tan mal lo he hecho?

-No, la redacción está bien, pero puede ser más concreta.

Mira bien las notas.

Piensa que de cómo redactemos los atestados

depende el desarrollo de la instrucción judicial.

-Sí, conozco el procedimiento.

-Y piensa que...

el proceso de Flores va a depender

de cómo contemos lo que hay en contra de él y cómo fue la detención.

Así que, míralo bien y mira las notas.

-¿Y tú mientras qué haces?

-Yo mientras me voy a descansar y tomarme un café, que lo merezco.

Cuando vuelva quiero que esté acabado.

-Bien.

Ey.

¿Todo bien con Toni?

Sí, sí.

Te veo muy seria.

A ver, es que...

Me ha hecho muchas correcciones en el atestado

de la detención de Flores.

Bueno, que Toni te marque ciertas pautas está bien.

Un buen atestado policial es

fundamental en el desarrollo de la instrucción.

Sí, eso mismo me ha dicho él.

Así que, voy a dejar de darle vueltas y a ponerme a ello.

Si estás muy agobiada te echo una mano.

Gracias, pero prefiero hacerlo sola.

No quiero que tengan más motivos para pensar que soy una enchufada.

Tienes toda la razón.

Sigue los consejos que te dé Toni y lo harás bien.

Gracias, tío.

Comisario.

Luego hablamos.

Mira.

Aquí he incluido tu número de cuenta,

para que te pasen el recibo por la compra de acciones. ¿Sí?

Y ya solo te queda firmar...

sentarte... tranquila.

Esperar los beneficios.

(SUSPIRA)

-Qué momento. Yo es que no... no estoy segura de...

de que esto sea una buena cosa, no sé.

-Pero si ayer lo tenías clarísimo.

¿Qué ha pasado ahora para que te entren dudas?

-Anoche me metí en Internet,

a mirar una página de esas de...

de economía.

Y no sé, parece...

que el futuro económico no viene muy bien.

-¿Cómo se te ocurre meterte a ver cosas en Internet?

Ahí la gente publica lo que le da la gana

y luego la peña se lo cree sin saber si esa información

es verdadera o no.

-Tampoco soy tan idiota, ¿eh?

Estuve leyendo cosas que dicen los expertos.

También es verdad que estaba en inglés,

que me lo tradujo el automático ese, pero...

pero los titulares estaban muy claros.

Que parece que viene una crisis económica

y muy gorda según los expertos.

-Oye, María.

Esos son los típicos...

¿Cómo se dice?

Agoreros de siempre.

¿Vale? No hagas caso.

Y estoy seguro de que antes de que llegue esta posible crisis,

tus acciones ya se habrán revalorizado.

-¿Estás seguro? -Estoy más que seguro.

Yo mismo he recomendado al banco para el que trabajo

que invierta en la empresa de baterías.

-Ya.

¿Y esto va a tardar mucho en dar beneficios?

-Antes de lo que te imaginas.

Mira, el dinero te va a llover del cielo.

Y te lo dice un experto de carne y hueso.

Soy más fiable que un artículo de Internet.

-Ya, si en eso tienes razón.

Cuentas con la experiencia personal,

que es lo que cuenta en la vida, ¿no?

-Claro, si Paolo compra acciones como tú vas a comprar al mercado.

A ninguno os pueden engañar.

-Bueno, pues venga, voy a firmar.

Ya no me lo pienso más.

Crucemos los dedos para que todo salga bien.

¿Aquí? -Ahí.

María.

A partir de ahora,

ni se te ocurra entrar en Internet a leer nada

sobre economía.

Así solo conseguirás no dormir por las noches.

-Sí, seguro que tenéis razón.

En fin, ya lo que tenga que ser será.

Esta es para mí, ¿no? -Sí.

-La firmo también. Trae.

Pues nada, si ya está todo.

Me voy para dentro que voy a hacer un zarangollo para comer.

-¿Sabes lo completa que eres? ¿Te das cuenta?

-¿Por qué?

-¿Cómo que por qué? Lo mismo estás invirtiendo en bolsa,

que te metes a hacer una comida típica de Murcia.

-Hay que hacer de todo.

-Venga. -Chao.

-Amor, perdona que María sea así de desconfiada, pero es normal.

Le da miedo perder el dinero.

Pero eso no va a pasar, ¿no? -No.

No tiene por qué.

Aunque siempre hay un pequeño riesgo en este tipo de operaciones.

-¿Qué quieres decir? ¿Puede perder los 3000 euros?

-"Amore", el riesgo cero no existe.

Pero tranquila.

Estoy seguro de que todo irá de maravilla.

Sí.

-Vale. Voy a entrar a ayudarla, ¿vale?

Nos vemos luego. -Chao.

Álvaro, hola.

-Hola, no te había visto.

-¿Ha llegado mi moto al taller?

-No, todavía no.

-Qué raro, ya tiene que estar allí.

De hecho, pensaba ir al taller y asegurarme que estaba bien,

que no había sufrido daños con el transporte.

-Seguro que está al caer.

Cuando me la traigan te pego un toque, ¿vale?

Tengo prisa, hablamos en otro momento.

-¿Todo bien? -Sí.

Todo bien, tranquilo.

-Toma.

-Pues toma tú.

-Serás tramposa, la has sacado de debajo de la mesa.

-Claro, la tenía pegada con celo. No te digo.

-¿Qué hacéis?

-Jugar a la escoba, ¿no lo ves?

Llegas a tiempo para ver cómo me saca los cuartos.

-Es ella la que me está desplumando.

No me mires con esa cara, que es broma.

No estamos jugando con pasta de verdad.

-Alucino que estéis en casa jugando a las cartas tan tranquilas.

-Ay, hijo. ¿Por qué?

Se supone que estos juegos van muy bien para entrenar la mente.

-No has avisado a Coco, ¿verdad?

-¿Avisarla de qué?

-Eso digo yo, ¿qué pasa?

-Te tienes que largar de Madrid cuanto antes.

-¿Yo? ¿Por qué?

-Porque la policía tiene la mosca detrás de la oreja.

Te buscan para interrogarte por lo del furgón.

-¿Qué?

-Mamá, te he dicho que le avisaras.

¿No te acuerdas que has venido al taller

y le has dicho a Silvia que Coco estaba en Portugal?

-Sí, sí, sí, sí.

Ahora me acuerdo, lo siento, me he olvidado. Lo siento.

-No te preocupes, no te sientas culpable.

-Sí, no te machaques.

Sabes que estas cosas pueden pasar.

-¿Qué más ha dicho esa inspectora?

-Sospechan de nosotros, aunque no tienen ninguna prueba.

Pero Silvia me ha dejado caer que es cuestión de tiempo

que demuestren que has hecho el hackeo.

-Además allí acaba de entrar una inspectora nueva de la UIT.

Ángela Betanzos.

Unos compinches de Barcelona me han avisado

que es una tía superlista.

-Tú también lo eres.

-No conviene jugársela.

Si me pillan sería fatal para todos.

-Entonces será mejor que te vayas antes de que aparezca la policía.

-Sí, porque va a aparecer.

Me largo cuanto antes.

-No te preocupes que no pasa nada.

(Aplausos)

Ha sido un verdadero placer compartir ponencia contigo.

-El placer ha sido mío.

Se nota tu experiencia en el tema.

-Pues hasta pronto.

-Marcela, un placer.

Gracias.

Bueno.

-¿Qué? ¿Cómo lo has visto? -No sé.

¿Crees que les ha llegado?

-Muy bien, de hecho.

Yo creo que sí.

Creo que tienes un don especial con esto.

De verdad te digo.

Estaba mirando a las señoras y...

Estaban todas con la mirada fija en ti...

sin pestañear.

-Si tú lo dices.

-No seas tan modesta. Felicidades, ha estado muy bien.

-Bueno, gracias, acepto el cumplido, pero que lo que realmente me importa

es cumplir con el objetivo de la charla,

que la violencia de género

llegue a la tercera edad que está muy desatendida.

-Creo que lo hemos conseguido.

De hecho, una señora durante la charla,

me ha dicho, literalmente:

"Tengo una amiga que

pensaba que estaba sufriendo violencia de género

y que probablemente se iba a poner en contacto contigo".

-Pues la atenderé con mucho gusto.

Posiblemente lo que le pase es que

el problema lo tenga ella, porque muchas mujeres

dicen que tienen una amiga porque les avergüenza

reconocer que son las víctimas.

-Se nota que controlas mucho de esto.

-Bueno.

Es mi rutina diaria desde hace mucho tiempo.

Y bueno, ¿lo celebramos?

¿Y si nos tomamos una cañita para celebrar

lo bien que ha salido la ponencia?

-Si te digo la verdad, no sé si puedo porque...

tengo lío. Tenía, bueno...

cosas que hacer. Que si quieres sí podría.

-Bueno, no pasa nada.

Otro día será.

-Buenas. Ey, ¿qué tal? -Bien.

-Ángela, ¿qué haces aquí?

-Oficialmente he venido a decirte

que ya tienes las pruebas que necesitabas.

Pero extraoficialmente, si te apetece tomar algo.

-Sí y cuéntame.

-El sospechoso había borrado todos los mensajes amenazantes,

pero con paciencia los he recuperado y los tienes en un pen en tu mesa.

-Qué rápida eres, chica.

Pues seguro que tenemos pruebas de donde tirar.

-Sí.

¿Qué tal ha ido la charla?

-Bien, muy bien de hecho.

-Él dice que ha sido todo un éxito. -Sí.

Ha estado muy bien, ha estado maravillosa.

-Muy bien.

Pues se me ocurre algo, no sé, podríamos...

ir los tres a celebrarlo y tomar una cerveza.

-Yo me apunto,

pero él tiene curro. -Estoy liado.

-Podrás sacar tiempo para tomarte algo con nosotras, ¿no?

-Anímate. -Venga va, vente.

-Venga va. Voy.

Siempre te digo que no y ya me vale. Voy.

-¿Te vienes? -Sí, voy.

-Pues vamos.

-Conseguido.

-Bueno. Me largo echando leches. -¿Ya sabes dónde vas?

-Me voy a Francia.

Y desde ahí ya veré adónde tiro.

Seguro que no voy a Portugal.

Quizás la pasma se ha creído la trola que les metiste y me buscan allí.

-¿Cómo te vas a ir?

-En el método más seguro que existe.

Me he dado de alta en una aplicación para compartir coche.

-¿Crees que es la manera más segura? -Sí.

Si me buscan lo harán en estaciones y aeropuertos.

No en un coche compartido de un particular rumbo a Francia.

-¿Esa aplicación no dejará rastro?

-Me he registrado con un nombre falso.

-Ah.

-Y estas aplicaciones no las controlan mucho.

-Sí, tienes razón.

De todas formas, no salgas por el portal.

Puede estar la policía vigilando. -Sí. mira, desde el rellano del bajo

pasas al patio interior y desde allí no te verá nadie.

-Vale.

-Y tranquila, cuando la cosa se calme te haré llegar tu parte del botín.

-De eso no me cabe la menor duda.

Ha sido un verdadero placer dar ese palo contigo.

-Igualmente.

Eres una crac, Coco.

Y he aprendido mucho de ti. -Ah, ¿sí?

¿El qué?

-Ha salvar los imprevisto, por ejemplo.

Fue un puntazo que llevaras el spray de pimienta.

-Bueno.

Otra vez nos tenemos que despedir con prisas.

-Te prometo que nos vamos a volver a ver muy pronto.

-Ya.

No sé, las cosas se están poniendo muy feas.

No solo por la policía sino...

por mi enfermedad.

-No digas esas cosas, Elvira. En serio.

Hay que ser positivo.

(SUSPIRA)

-Es que cada vez me cuesta más despedirme de ti.

-Ya y a mí.

Te prometo que nos vamos a ver muy pronto.

-Pero quizás la cabeza ya no está en su sitio.

-Mamá, por favor.

¿No has visto lo que te acabamos de decir?

-Ya lo sé, hijo. Que tengo que ser positiva y todo eso, pero...

Ya habéis visto lo que ha pasado.

Está muy claro que mi enfermedad no tiene marcha atrás.

-No tiene marcha atrás, pero quizás avanza muy lentamente.

El cuerpo humano es una máquina bien engrasada y maravillosa.

No todo tiene por qué ir a peor tan rápido.

-Ya... Bueno, gracias por animarme.

Pero no te preocupes que Álvaro me va a cuidar muy bien.

-Bueno, eso seguro.

Y tú no te olvides de que eres una mujer muy fuerte.

Y que te quiero un montón. -Y yo a ti.

Que tengas mucha suerte.

-Bueno.

Chao.

-Hola, Verónica.

-Andrés.

-¿Vienes de la clínica?

-No, no. Estaba paseando para conocer

por dónde patrulla mi hija. -Ah.

-Yo voy para allí.

¿Me acompañas y ves las obras? Están muy avanzadas.

-Ah no, no, no.

Gracias, no quiero encontrarme con Mateo,

bastante tengo con verlo en casa.

-Ya, ya. Lo entiendo.

-Bueno, me alegro mucho de haberte encontrado.

-¿Sí? -Sí, porque...

llevo desde esta mañana queriendo pedirte perdón por lo de ayer.

-No hace falta que me pidas perdón...

No tiene tanta importancia.

-De todas formas creo que te debo una disculpa.

No me gustaría que nuestra relación se estropeara por un...

por un simple beso.

-Tranquilo, eso no va a pasar.

Te conozco incluso antes que a Mateo.

Nuestros padres son amigos de toda la vida y...

siempre me has tratado muy bien. No te preocupes.

-Te lo agradezco mucho, me quitas un peso de encima.

-Tampoco quiero que nuestra amistad se enturbie porque te haya...

-¿Qué ibas a decir?

-Rechazado, pero tampoco es la palabra.

-Yo creo que sí es la palabra.

Pero bueno, lo importante es que no perdamos nuestra amistad.

Y sobre todo nuestra complicidad.

-Opino lo mismo, sabes lo importante que eres para mí, Andrés.

Oye, lo que no entiendo es

por qué no intentas quedar con alguien de vez en cuando.

No sé, ¿por qué no buscas pareja?

-Pues porque no tengo tiempo para eso. Además...

las citas no son lo mío, soy muy torpe.

-Y ¿con una aplicación de estas que están tan de moda?

-No sería capaz. Yo... no tengo edad ya para ligar de esa manera.

-Bueno, tampoco creo que sea un tema de edad,

aunque opino lo mismo. No sé si podría quedar con alguien

porque una aplicación diga que tenemos afinidad.

Uy, es muy tarde, me voy.

Quiero llegar a casa para cuando esté Paula.

-Nos vemos en otro momento y gracias por tu comprensión.

Me sentía muy ridículo desde lo de ayer.

-¿Desde lo de ayer? Yo casi ni me acuerdo. ¿Qué pasó?

Hasta luego, Andrés.

(SUSPIRA)

-Una vez pillamos a un tío porque se hizo un selfi

en un supermercado que acababa de atracar y se lo mandó a su amigo.

-Me dejas "to'" loco. (RÍE) En serio.

-El tío se levantó el pasamontañas y con la pistola en la mano,

le faltaba sonreír. -Es como bastante estúpido, digo.

(RÍE) -Anécdotas así te podría contar...

muchas. -¿Sí? Cuenta, cuenta.

-No, no quiero monopolizar la conversación que solo hablo yo.

(RÍE) -Bueno y tú, ¿qué, Miguel?

No sé, no hablas mucho de tu periplo en Distrito Sur.

-Bueno, tampoco hay mucho que contar. No sé, estoy recién llegado...

Echo en falta un gimnasio, no he encontrado uno en condiciones

para hacer algo de ejercicio. -Bueno, yo podría recomendarte uno.

El de la calle Begonias es una pasada.

Bueno, al menos a mí me lo parece. -¿En serio? Y ¿tú vas?

-Sí, un par de veces por semana. El resto de los días acabo...

tan cansada que solo quiero llegar a casa y dormir.

-Ya, lo justo para soltar endorfinas.

(RÍE) -Bueno, yo suelto endorfinas ahí, con una tableta de chocolate,

una mantita y enfrente de la tele, venga series, venga series. (RÍE)

(RÍE) -Muy bien.

-Y ¿qué ejercicios haces? -Bueno, lo normal, no sé.

Máquinas, pesas... Una vez probé una clase de "crossfit",

pero nunca más. Todavía me duele todo.

(RÍE)

-Yo creo que debes darle otra oportunidad.

He hecho "crossfit" y está muy bien. Por lo poco que te conozco,

no sé, pero es un ejercicio intenso y a ti...

parece que te gusta lo intenso, no sé.

-¿Tú crees? (ASIENTE)

-Bueno, yo me voy que... -Pero ¿por qué? No te vayas aún,

si lo estamos pasando genial. -Ya, ya lo sé, pero es que ha sido

un día muy intenso y... (RÍE) Y nada, estoy agotada.

-Yo, Ángela, si te tomas la última, me quedo.

-Me quedo si es la penúltima. -OK, venga.

-Que os lo paséis bien, ¿eh? -Sí, te veo mañana en el trabajo.

-Eso, hasta mañana. -Descansa, Espe.

-A ver,

cóbrate una ronda, María. -¿Te vas ya?

-Sí, es que hay que saber... cuando... una sobra.

-La verdad es que entre esos dos parece que hay tema, ¿no?

-Completamente evidente.

-Pues nada, cariño, que descanses.

-Pues a mí me parece muy interesante tu trabajo en la UIT.

-¿Tú crees? (ASIENTE)

-No sé, yo creo que mis compañeros, que están ahí fuera jugándose

la vida tienen más mérito que yo. Yo, a fin de cuentas, solo...

reviso discos duros y rastreo en la "deep web".

-Ya. Bueno, pero cada vez hay como más delitos por Internet,

así que estarás muy liada. -Bueno, no. Eso sí,

todas las semanas recibo un montón de denuncias por timadores,

que cuelgan estafas en la red y la gente pica.

Y no creas que por desinformación, ¿eh? Muchas veces estamos aburridos

y le acabamos dando a todo que sí.

-¿Qué pasa si vienes a dar una charla al centro cívico?

Para hablar de tu trabajo, aconsejar a la gente sobre qué puede hacer

para evitar ese tipo de estafas, dar consejos para protegerse,

para no dar a todo que sí. No sé, ¿qué te parece?

-No sé, ¿tengo que contestar ahora? ¿Puedo pensarlo?

-Sí, puedes pensarlo, por supuesto. Piénsalo,

pero estaría bien. -Lo pensaré.

-Y después de lo que me costó redactar mi primer atestado policial,

Toni me dice que vuelva a redactarlo. -Vaya faena.

-Pues sí. La verdad es que al principio

me sentó como una patada en el estómago, pero luego,

al redactarlo con sus correcciones, me di cuenta de que tenía razón

y se entendía muchísimo mejor.

-Ah, ¿sí? ¿Te han ido bien sus indicaciones?

(ASIENTE) -Mucho y lo mejor de todo es que he disfrutado escribiéndolo.

-Si te gusta escribir atestados, puedes pedir que te destinen

a hacer trabajo de oficina. -Uy, no, no, no, no.

Una cosa es que no eche pestes del papeleo y otra que prefiera

hacer trabajo de mesa. (NIEGA) -Bueno, tenía que intentarlo.

-Mamá, yo sé que lo pasas mal cuando salgo a patrullar, pero...

pero forma parte de mi trabajo. -No, si yo te entiendo.

Aunque parezca mentira, yo a tu edad también tenía una vocación.

-¿Lo dices por cuando estudiaste derecho?

-Me encantaba.

-Y ¿en qué te hubiese gustado trabajar?

-No, si yo trabajar, ya trabajé

en un bufete de abogados durante dos años,

pero no sé, me habría encantado trabajar en algo relacionado

con los derechos humanos. Quizás en el Alto Comisionado de la ONU,

pero era muy difícil entrar. No sé si lo habría conseguido.

-¿Qué pasó?

-Me enamoré de tu padre, nos casamos,

pusimos en marcha la clínica y te tuvimos.

-Entonces, ¿no hiciste tu sueño realidad por mi culpa?

-Qué va. Me encantó encargarme de tu crianza.

-Bueno, mamá, pero pudiste ejercer de madre y trabajar a la vez.

-No, para mí era complicado llevar las dos cosas a la vez.

Por eso dejé de lado mi profesión, para cuidarte.

-Y ¿te arrepientes? -En absoluto.

-Bueno, mira, ahora ya soy mayor y puedes hacer tu sueño realidad.

-No sé yo si es demasiado tarde. -Bueno, mamá, eso depende de ti.

Te dejo que me llama Sandra, de la academia de Ávila.

Querrá contarme qué tal le va. Hola, Sandra, ¿qué tal? (RÍE)

Sí, muy bien.

(Timbre)

Ahí están. Han tardado más de lo que esperaba.

-Tranquilo. Seguro que no tienen nada contra nosotros

y solo vienen a tocarnos las narices.

(SUSPIRA)

¿A qué se debe el placer de esta visita?

-Buenas noches, traemos una orden de registro.

-¿Con qué motivo?

Ya se lo habrá comentado su hijo,

es respecto al asalto de un furgón blindado.

Te dije antes que ese día estaba arreglando el coche de un cliente

o ¿es que no has podido comprobarlo? Sí, he hablado con Tamayo

y efectivamente, parece ser que tienes coartada.

Entonces, este registro está de más, ¿no?

-Tal vez para usted, pero tenemos sospechas de Gisela Rodríguez,

su amiga, más conocida como Coco. Podría estar implicada.

-Y ¿qué tiene que ver ella con todo esto?

-Bastante, es una hacker muy reconocida.

Ha cumplido condena precisamente por delitos informáticos

y se aloja aquí, en su casa.

-Mi amiga cometió un error hace años, pero pagó su deuda con la sociedad

y ahora, es una ciudadana libre y reinsertada.

Hemos comprobado que el hackeo que sufrió la empresa de seguridad

corresponde al "modus operandi" que utilizaba Coco en el pasado.

Así que, preferimos hablar con ella.

Si está aquí, por favor, pídanle que salga.

Mi madre te ha dicho que no está aquí, ayer se fue a Portugal.

Entenderás que no me haya creído ni una palabra.

(RÍE) Vamos a hacer nuestro trabajo.

Me parece perfecto.

Así podréis comprobar que Coco no está aquí

y que no tenemos nada que esconder.

Hola.

Qué lectura tan amena para estas horas de la noche.

Estoy recordando viejos tiempos.

Este libro tiene indicaciones de cuando estudiaba.

Te veo un poco nostálgica.

¿Qué habría pasado si hubiera querido retomar mi profesión de abogada?

¿Por qué te planteas eso ahora?

Recuerdo que querías especializarte en derechos humanos y eso,

a medio o largo plazo, te habría obligado a irte

al extranjero. Claro y tú no me habrías seguido.

Pero podrías haberte encargado de Paula mientras yo estuviera fuera.

Sabes perfectamente que no habría podido.

En aquella época, estaba levantando la clínica

y tenía que entregarme al máximo a nuestro proyecto.

Tu proyecto dirás. No, digo nuestro proyecto,

porque era y es nuestro proyecto, tuyo y mío.

Tu padre me dio el dinero para montar la clínica y yo tenía

la obligación de convertirla en un éxito y a eso me he dedicado

en cuerpo y alma. Podrás echarme en cara muchas cosas, pero esa no.

Pero tampoco me animaste a ejercer de abogada.

Te convenía tenerme en casa

mientras tú te convertías en un cirujano de éxito.

Pero si tú no te querías despegar de Paula.

Incluso ahora, has insistido en mudarnos a Madrid

solo para poder estar cerca de ella.

En una cosa te voy a dar la razón, fue responsabilidad mía

renunciar a mi vocación para que tú pudieras realizar la tuya,

pero nunca es tarde.

¿Qué quieres decir?

Que espero algo más de la vida

que jugar al tenis o aburrirme en casa.

Voy a retomar mi profesión de abogada.

-¿Qué?

¿Ya lo habéis desordenado todo y dejado hecho un asco?

-Hemos dejado todo como estaba, señora.

-Ya, lo dudo.

No habéis encontrado nada, ¿verdad?

Pues no, por ahora no. Así que nos vamos.

¿Así, sin más? -Y ¿qué más?

¿Qué más quiere que hagamos? -No sé, para empezar,

pedirnos perdón a mi hijo y a mí por este registro.

Pues no, no vamos a disculparnos por hacer nuestro trabajo.

Anda, encima borde la mosquita muerta.

-¿Nos vamos, compañeras? -Silvia, espera.

Ahora os alcanzo.

¿Qué quieres?

Espero que ya te haya quedado claro

que no tengo que ver con lo del furgón.

Soy inocente.

Han pasado muchas cosas desde que nos conocemos

y una es que ya no me trago tus mentiras.

Tranquilo, cariño.

No podrán demostrar que tuvimos algo que ver con ese atraco.

Tú tienes una buena coartada

y a Coco no la encontrarán, sabe esconderse muy bien.

-Lo sé, pero la policía va a estar más encima de nosotros que nunca.

Conozco perfectamente a Silvia y sé que sabe de qué lado estoy ahora.

Tu madre abogada de oficio. ¿Qué problema habría, Mateo?

Bueno, primero que no es tan fácil que te admitan,

hay que cumplir unos requisitos. Oye, estoy pensando en otra cosa,

¿por qué no te acercas al centro cívico?

Los abogados que tienen allí llevan casos de desahucio, de inmigración,

de... Pauli, tú conoces a tu madre.

¿Tú la ves defendiendo a ese tipo de gente?

No soy responsable de la muerte de su hijo.

(RÍE) No. Actué con proporcionalidad.

Desde que llegué a Distrito Sur, no has hecho más que perseguirme

y matar a mi hijo. Fue la oportunidad que buscabas para destrozarme.

(RESPIRA AGITADA) ¿Qué le pasa, Elvira?

Asesina. ¡Asesina! ¡Asesina! Si persiste en esta actitud,

no me va a quedar otro remedio que detenerla.

He tenido un encontronazo con su mujer en la plaza.

-¿Por eso se ha puesto a temblar?

-Sí, primero las manos y después todo el cuerpo.

-La voy a tomar el pulso. ¿Me permite?

-Sí, soy yo. Gracias, doctor, enseguida voy para allá.

Tengo que cerrar, es importante. ¿Estás mejor?

-Sí. Sí, pero estoy muy preocupada. -Tranquila, ¿vale?

Seguro que son los nervios o... también influirá que Coco se marchó.

-Miguel, te presento a mi madre, Verónica.

-Mucho gusto. -Encantada.

-Miguel es trabajador social en el centro cívico.

-Sí y hace una gran labor, ¿eh? Puedo dar fe.

-Ayer me sentí como pez fuera del agua.

-Y eso que no sé, me quedé muy contenta con la charla

y luego con las cervezas y eso.

-Pero ¿había complicidad en plan amistad o tú crees

que a Miguel le mola Ángela? -Completamente.

Pero vamos, es que cuando la ve, se le ilumina la cara.

-Lo que quiero es colaborar de forma altruista.

Mira, Miguel, para mí el dinero no es un problema.

Yo lo que quiero es ayudar a los demás

y sentirme realizada como abogada.

Ya sé que piensas que la diversión me va a durar dos días,

que es el capricho de una mujer con mucho tiempo libre

para hacer obras sociales, pero me gustaría demostraros

que no, que no es ningún capricho.

-Vamos a ver, María, Paolo es un bróker. O sea, su trabajo

es invertir en bolsa.

Además, no te ha recomendado nada que sea de alto riesgo.

Pues he pensado que mañana voy a llamar a Oleguer

y voy a comunicarle que a partir de ahora, vas a llevar

los asuntos legales de la clínica. Ni se te ocurra.

¿Quieres llamarle tú? No, no quiero trabajar en la clínica.

-Hay que saber cómo invertir. Ser bróker es un trabajo como otro.

-Ya. -Hay quien tiene talento y quien no.

-Y tú eres de los que tiene talento. -Más o menos.

-Estaba pensado que igual... te puedo echar una mano.

No sé, en darte algunos consejos, en cómo enfocar la charla

o cómo hablarle al público. -Bueno,

una sesión de "coaching" no me vendría mal.

-Y ¿con tu... binomio se llama? -Toni.

No hace falta que preguntes todos los días por él.

-Yo por preguntar... Como te pasas tantas horas con él.

-Me paso las horas que tengo que pasar porque es mi trabajo.

-Yo lo único que quiero saber es si está pendiente de ti.

(RÍE) -Oye, ¿seguro que no te gusta?

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Servir y proteger - Capítulo 613

09 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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