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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 612 - ver ahora
Transcripción completa

¿Esa Guada de la que estáis hablando

es Guadalupe Romero?

-La misma, Antonio.

-¿Decís que ha fallecido?

-Sí...

-Entonces, no estamos hablando de la misma Guadalupe Romero.

Lo digo porque la persona de la que yo hablo

está viva.

-Guadalupe Romero. ¿Se saben el segundo apellido?

-Sanchís.

-Pues no está en el registro.

(ANTONIO) -"¿Ismael?"

-Sí, soy yo. ¿Quién es? -El doctor Torres

del centro de salud.

Verás, es que he estado viendo el historial de tu madre

y se nos ha pasado mirar los niveles de sodio en sangre,

¿sabes?

¿Podrías venir esta misma tarde o mañana por la mañana?

Tengo un hueco.

-Ismael controla mi vida como...

si fuese una menor de edad.

Me quitó...

el móvil, el dinero...

-¿Por qué no pediste ayuda?

-Porque no tenía llave.

No, yo solo podía salir con él

y, entonces, no podía hablar con nadie.

-No entiendo cómo tu hijo ha sido capaz de hacerte algo así.

-Pues a ver, todo empezó

cuando le dije que...

que me quería ir a vivir contigo.

Yo te quiero, pero lo que estás haciendo conmigo no está bien.

-¿Y lo que me quieres hacer tú a mí? -¡Bueno, bueno! Tranquilo.

Vamos a la comisaría que este no es el lugar adecuado

para aclarar este asunto.

-¡No tengo nada que hablar contigo! -Por las buenas o por las malas.

-¿Mateo?

Hola, cariño. ¿No deberías estar en la clínica?

Qué más quisiera yo. No, no, han paralizado las obras.

Es una azafata que conocí en el congreso en Mallorca

hace unos meses.

Hola. -¿Ha venido a verte a Madrid?

No, no, claro que no. Bueno, en parte sí.

Bueno, en parte sí porque le haremos unos arreglos.

Ha venido directamente desde el aeropuerto

sin pasar por su hotel.

El hotel Las Américas.

"Andrés, escúchame bien. Estoy en el hotel Las Américas."

Joder, la madre...

"Sí, sí, ya te contaré.

Oye, Verónica me ha llamado para que vaya a cenar con ella,

pero no puedo."

¿No puedes?

"No, no puedo. Tengo un lío. Tengo que zanjar una cosa.

Así que necesito que me hagas un favor."

A partir de ahora, cuando llegues a casa,

no me beses ni me des explicaciones.

De cara a Paula y a la galería

seguiremos manteniendo nuestro matrimonio, las formas,

pero cada uno va a hacer su vida.

-Quiero darle el palo a un furgón blindado.

Pero antes de entrar en detalle, quiero...

quiero que sepas que cuento contigo, Coco.

-¿Cuánto tiempo tengo?

-Hasta mañana por la mañana que vienen a recoger el furgón.

-Vale.

-¿Qué pasa?

Es un mail de Instituciones Penitenciarias

que viene a confirmarme algo que ya sospechaba de Elvira.

He estado investigando un poco a su amiga Coco,

que últimamente anda mucho por aquí

y que, además, está ayudando mucho, según Elvira,

a su recuperación.

Me parece mucha casualidad

que su amiga sea una experta informática

y que hace unos días hayan hackeado el ordenador de mi marido

para crear pruebas falsas e intentar acusarme

y probar que hubo negligencia

en la muerte de su hijo Ricky.

(TOSE)

Venga, vamos. Estamos perdiendo mucho tiempo.

-Sabía que íbamos a dar el golpe del siglo.

-Y no te equivocaste.

(Música emocionante)

Por aquí desayuno "typical Spanish", ¿eh?

Barrita de pan con tomate y aceite. -No...

-Riquísimo. -La famosa tostada española.

"Grazie".

-"Prego".

Ten cuidado, no te manches de aceite. -¡Paty!

-Que estás muy guapo. -¡Qué subidón!

-¿Qué pasa? -No os lo vais a creer.

Que me ha tocado la rifa del mercado.

-¿En serio? -En serio.

-¿Y cuánto te ha tocado?

-Pues 3000 euros, así, de golpe y porrazo.

-¡Toma ya! Me alegro mucho por ti.

-¡María! Enhorabuena.

-Muchas gracias.

-Y si no es mucha indiscreción,

¿sabes qué vas a hacer con el dinero del premio?

-Pues, mira, sí. Creo, que cuando vuelva Elías de París,

nos vamos a hacer un viaje juntos.

A lo mejor nos vamos unos días a Roma o por ahí.

¿Tú te harías cargo de todo esto? -Eso ni se pregunta.

-Mira, Roma es preciosa,

pero, no sé, pensaba que en vez de gastártelo sin más,

podrías invertirlo.

Multiplicarlo.

¿Sabes? Por dos, tres...

A veces por cinco.

-Sí, hombre, claro. ¿Y eso cómo se hace?

¿Comprando acciones en bolsa o algo así?

-Sí, sí.

Pero, mira, si lo haces bien,

puedes sacarle muy bien rendimiento.

-Si yo te agradezco la opinión,

pero es que yo no entiendo mucho de estas cosas

y me da miedo perderlo todo.

-Bueno, es verdad que hay gente

que empieza a invertir dinero sin ser experta de nada

y acaban perdiéndolo todo.

Pero eso les pasa porque...

porque no tienen a un profesional que les asesore.

-Ya, pero, a lo mejor, un profesional de los que dices

vale más que lo que me ha tocado a mí.

-Sí, puede ser, pero acabas de decirme

que es tu día de suerte.

Yo, por ejemplo, te asesoraría gratis.

-¿En serio?

-Solo por lo bien que tratas a mi chica,

ya te lo mereces.

Y, además, no te olvides que es mi trabajo

y no me cuesta nada.

-Hazle caso a Paolo, María, que sabe de lo que habla.

-Ya, pero no sé... -Ni pero, ni pera.

En serio, si esto sale bien, en vez de irte a Roma,

te podrás ir a... yo qué sé, a Nueva York

o hacerte un crucero por el Danubio.

Yo tengo una ruta planificada buenísima.

-Llamadme conservadora, pero para una vez que me toca algo,

no quisiera perderlo.

-Lo que quieras.

Mira, si cambias de idea, yo estaría encantado de ayudarte

a mover los tres dígitos.

-Yo te lo agradezco mucho, pero estoy casi segura

de que no voy a cambiar de opinión. Me meto adentro

que 3000 euros no me permiten retirarme.

-Madre mía, qué cabezota que es María.

Anda que no se lo estás poniendo a huevo.

-Es normal que reaccione así. No me conoce.

Así que poneos las pilas. Mandadme cuanto antes

lo que tengáis porque ya vamos con bastante retraso

con ese tema, ¿de acuerdo?

Venga, vamos a pasar al siguiente punto.

Muy bien, Javi.

Ya que llegas tarde, te quiero con Ramírez...

No, Ramírez no está... Con Ruiz, ¿vale?

En el caso de la editorial que ha estafado a varios ancianos

que viven solos en el barrio,

¿de acuerdo?

Os cuento,

la estafa consiste en lo siguiente:

unos comerciales se presentan en su casa

y les venden bajo presión cualquier cosa.

Desde una enciclopedia a un robot de cocina

pasando por un supercolchón de estos "king size"

que valen 2000 euros y que tardan en pagar media vida,

¿de acuerdo?

Qué gentuza más chunga hay por el mundo, macho.

Pues sí. Y lo malo es que ya estamos acostumbrados.

En otro orden de cosas,

para los que no lo sepáis,

ayer asaltaron un furgón blindado en el polígono.

Los ladrones se llevaron un botín de aproximadamente 200 000 euros.

¡200 000 pavos! Irían armados, supongo, para robar tanta pasta.

Afirmativo. Y aunque llevaba pasamontañas,

sabemos que lo llevaron a cabo un hombre y una mujer.

Esto es lo que declararon los guardias de seguridad.

¿Y nadie vio el atraco?

Pues no porque se produjo en un callejón poco transitado

sin cámaras de seguridad. El lugar perfecto

para los atracadores, como comprenderéis.

¿Cómo lo hicieron?

Bueno, en primer lugar, redujeron a los guardias de seguridad.

Luego, se llevaron el furgón a un descampado

del parque de Barlovento y una vez que tenían en sus manos

el botín, abandonaron el furgón y suponemos que huyeron

en otro vehículo.

Pero ¿la empresa que seguía al furgón

no se dio cuenta que se había desviado de su ruta?

Por lo que sabemos, inutilizaron el GPS del furgón.

Para un hacker sería relativamente sencillo hacerlo.

¿Algo más de lo que tirar?

Pues creo que poca cosa.

Científica está intentando encontrar huellas en el furgón,

pero no son optimistas.

Por lo que se ve, eran bastante profesionales

y sabían lo que hacían.

¿Y los guardias de seguridad están bien?

Sí, aunque uno está en observación con irritación en ojos y piel.

Al parecer, en un descuido de los atracadores,

consiguió encerrarse en la cabina del furgón

y, para hacerle salir, introdujeron gas pimienta

por la rejilla de ventilación.

Pues estaban bien preparados para los imprevistos.

Y por la limpieza y rapidez con la que ejecutaron el robo,

suponemos que tenían información de primera.

Igual conocían a alguien dentro de la propia empresa.

Eso es lo que Nacha y tú tenéis que averiguar.

El caso es vuestro, ¿de acuerdo?

Bueno, y a otra cosa. Toni,

¿cómo llevamos lo de Samuel Flores? ¿Qué sabemos de él?

No sabemos nada nuevo.

Nos dividimos el trabajo por si encontramos algo más,

pero de momento...

¿Y qué es lo que habéis hecho exactamente?

Pues yo hablar con confites y raterillos del barrio,

pero nadie sabe nada. Y...

-Y yo he ido a hablar con los dueños de los talleres

de coches para ver si Flores les ha ofrecido

piezas robadas, pero...

de momento, no le han visto.

Yo he hablado con Álvaro Soler en su taller.

Dice que si escucha o ve algo, que nos lo comenta.

Dudo que lo haga, pero no voy a abrir ese melón ahora.

Lo importante es dar con Samuel Flores ya

porque debería estar detenido desde hace días,

¿de acuerdo?

Bueno, pues todo el mundo a trabajar y cuidado ahí fuera,

como decía Fede. Venga.

Paula, por favor, no te vayas que quiero hablar contigo.

¿Cómo te fue ayer trabajando sola?

Muy bien.

¿Seguro?

Sí...

Bueno, imagino que usted y el comisario

querían que fuera supervisada por Toni,

pero pensamos que si nos separábamos, iríamos más rápido.

No, no pasa nada.

En este caso estaba justificado plenamente.

Se trataba solo de hacer unas preguntas.

No entrañaba ningún riesgo, ¿no?

Entonces, ¿le parece bien que lo hiciéramos así?

Bueno, creo que aprenderías más si fueras acompañada de un agente

que tuviera más experiencia, pero está bien

que te vayas manejando por ti misma.

¿Y por lo demás qué? ¿Qué tal en comisaría?

¿Te haces con el espacio, con los compañeros?

Sí. La verdad es que cada vez me siento mejor,

aunque... ¿Aunque qué?

Bueno que... No sé...

Igual son imaginaciones mías, pero...

tengo la sensación de que todos me ven

como la sobrina enchufada del comisario.

Bueno, no todo el mundo, pero seguro que alguien sí

y en tu mano está hacerles cambiar de opinión.

¿Cómo? Esforzándote al máximo

como cualquier agente en prácticas.

Ya, si estoy en ello.

De momento, lo que quiero es no volver a meter la pata.

Si Flores no está en el calabozo, es por mi culpa.

Bueno, las metidas de pata en los periodos de prácticas

te curten. Pero procura que sean las mínimas.

A trabajar. Ánimo con el caso. Gracias, inspectora.

¿Puedo pasar?

Claro, pasa.

¿Qué tal va la búsqueda de Flores?

De momento sin novedad, pero Toni y yo nos estamos esforzando

para encontrarle.

Ánimo. Estoy convencido de que lo encontraréis muy pronto.

Si no fuera por mi culpa, ya estaría entre rejas.

No te martirices. No tienes experiencia

y te pusiste nerviosa.

Son cosas que pasan cuando uno está en prácticas, ¿no?

Sí, lo sé y te agradezco que me lo recuerdes, pero...

Pero nada.

Deja de darle vueltas a la cabeza.

Supongo que no habrás venido para decirme eso, ¿verdad?

Pues no, la verdad es que no.

Vengo a hablar de mis padres. Sé que estuvieron aquí molestando.

Ya, pero no te preocupes que no me molestaron.

Se preocupan por ti. Nada más.

Se pasaron tres pueblos.

No pueden venir aquí a hablar contigo como si fueras el director

y yo una alumna con malas notas.

Tampoco fue exactamente así,

pero te aseguro que no se van a volver

a pasar por aquí en una buena temporada.

Conociéndolos, lo dudo.

Te digo que no, que no van a volver a comisaría.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Porque yo personalmente les dije que te dejaran en paz

y que no se les ocurriera venir a indagar sobre tu trabajo.

Ojalá tengas razón.

Estoy cansada de que quieran protegerme.

Bueno, por esta vez, se lo vamos a dejar pasar,

pero, a partir de ahora, te tendrán que dejar en paz.

Pero eso sí, cuando llegues a casa, tendrás que tener paciencia

con ellos

para aguantar cuando te pregunten sobre el trabajo.

Sí, lo sé y lo intento, pero es que me cuesta.

Con mi madre, sobre todo. Es asfixiante.

Solo le falta venir por aquí a traerme la merienda.

No te preocupes. Seguro que con el tiempo

se dará cuenta de que ya tienes una edad

para saber lo que quieres y que tienes una vocación muy clara.

Eso desde luego.

(Móvil)

Perdona. Debe ser uno de los dueños de los talleres.

Luego le devuelvo la llamada. ¡No, no! Ni se te ocurra colgar.

Si te va a dar una pista de Flores, cuanto antes la sepas, mucho mejor.

Vale.

¿Sí? Hola.

Sí, soy yo.

Pero ¿estás seguro de que era él?

Vale, vale. Pues muchas gracias por la información.

¿Buenas noticias?

Buenísimas.

Flores le ha llamado para decirle

que hoy se pasará a llevarle unas piezas

de segunda mano a buen precio.

Estupendo. Dile a Toni que vaya a por él

con otro compañero.

¿Con otro compañero?

¿Y por qué no puedo ir yo con él?

Paula, tienes que reconocer que todavía estás verde.

Es mejor que vaya otro compañero con más experiencia que tú.

Quiero demostrar que puedo hacer las cosas mejor.

No tienes que demostrar nada.

La experiencia se gana con tiempo y con paciencia.

Pero ese tío no tiene delitos de sangre.

Nunca ha amenazado a nadie con una pistola en su vida.

Ya, Paula, pero, aun así... Vale.

Vale, ya sé lo que pasa.

Es por la conversación de mis padres, ¿no?

Por eso no me dejas ir.

No, ese no es el motivo. ¿Entonces?

Esa detención no tiene riesgo.

Por favor, déjame ir con Toni.

Le haré caso en todo lo que me diga.

Está bien. Anda, vete con él. Ya hablaré yo con Miralles.

Gracias, tío. Bueno, comisario...

No te defraudaré.

-Vamos a ver, Wilson, de lo que me estás contando

no me sirve nada.

Pero si es humo todo.

A ti lo que te pasa es que te apetece hablar. ¿Te aburres?

A ver, llámame cuando sepas algo, ¿vale?

Venga.

Vale, venga.

Venga, chao.

Chao. ¿Qué?

-Vámonos.

-Eh, para. ¿Vámonos adónde?

-Tengo una pista sobre Flores. Sé dónde encontrarlo.

Te lo cuento por el camino.

-¿No te quedó claro todavía que no puedes salir de comisaría?

Y más, después de la que liaste el otro día.

Me pasas la información y ya veo yo lo que hago con ella.

-He estado hablando con el comisario y me dio permiso.

No tenemos tiempo que perder. -¿En serio?

-Sí.

-Ahora que el juez ha decretado la orden de alejamiento a tu marido,

ya puedes respirar tranquila.

-Pero ¿dónde voy a vivir?

-Lo de la casa de acogida ya está en marcha.

Si quieres te...

O mejor, ¿tú sabes dónde está el centro cívico?

-Sí.

-Que está aquí, a la salida. Así, en frente.

Pues pásate por ahí y pregunta por Miguel Herrera,

el trabajador social, y él te informará

de qué casa de acogida te ha sido asignada

e, incluso, te acompañará para que te instales.

-Gracias por todo, Espe. -De nada.

Cualquier cosa que necesites, ya sabes, me llamas,

te plantas aquí, lo que quieras... -Muchas gracias.

-Espe, ¿por qué no vas con Fadila al centro cívico?

-Porque ella es del barrio y sabe dónde está perfectamente...

Y porque mira qué mesa tengo hasta arriba de trabajo.

-No sé, me parece un poquito raro, ¿no?

-¿Por qué?

-Porque tú eres muy de arropar a todas las víctimas

de violencia de género y siempre las acompañas a todo.

Siempre vas con ellas al centro cívico.

No entiendo por qué no acompañas a Fadila.

-Pues te lo acabo de decir. Porque es del barrio,

conoce el camino y, además, estoy liadísima.

Mira cómo tengo la mesa.

-Si ya te he escuchado, lo que pasa es que no me lo creo.

Me da la impresión de que estás intentando evitar

a Miguel a toda costa.

-Qué tontería estás diciendo, por favor.

-Espe, Espe. Espe.

Dime la verdad.

-Vale. Sí,

ya está. Es que me ha dado calabazas dos veces seguidas

y no tengo ganas de verlo.

No es tan raro, ¿no? -No, no lo es.

No sé, Espe. Yo te recomendaría que no mezclaras lo personal

con lo profesional

porque, total, tú eres responsable de la UFAM

y vas a tener que seguir tratando un montón de veces con Miguel.

-Ya, ya lo sé, pero que ahora mismo me da vergüenza.

-¿Qué vas a hacer cuando lo veas entrar

por la puerta de la comisaría? ¿Salir corriendo

y te vas a meter debajo de mi escritorio?

-Eh, eh, para el carro que yo soy una profesional

como la copa de un pino y sé separar perfectamente

lo personal de lo profesional.

Mi relación con Miguel va a seguir siendo

la misma de siempre, pero necesito mi tiempo.

-Bueno, vale, perdona. Yo tampoco quería que te molestaras.

Simplemente quiero que veas las cosas desde otra perspectiva.

Porque ya verás que, cuando le veas, tampoco es para tanto.

(Móvil)

A ver...

Ay, mira, es Silvia.

Tenemos que irnos a la empresa de seguridad

a ver el tema este del atraco del furgón.

-Ya. Pues que tengáis suerte.

-Vale, gracias. Oye, y tú,

ánimo y enfréntalo, ¿vale?

Ánimo... Estoy animada.

-¡Espe!

¡Espe!

¡Esp...! -¡Ey! No te había oído.

-¿Qué tal?

-Bien, bien. -¿Bien?

-Sí, todo bien. ¿Por qué lo preguntas?

-No, bueno, porque me extrañó que no vinieras

al centro cívico con Fadila.

-¡Ah! Nada, porque estaba muy liada de curro

y como ella se conoce el barrio, pues ya está.

¿Qué tal con ella? -Bien, bien. De hecho, muy bien.

Tiene ya una casa de acogida y se la veía tranquila,

así que todo bien. -No esperaba menos de ti. Genial.

Me tengo que ir que tengo prisa.

-Claro. Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?

-Sí, claro.

-Digo... Sé que estás muy liada, ¿verdad?

-Superliada.

-Pero ¿esa es la única razón

por la que has dejado de pasar por el centro cívico?

-Eh...

-Es que se me ha hecho raro.

-A ver, estoy superocupada, ¿eh?, eso es completamente cierto,

pero también es verdad que me...

me incomodaba verte.

-¿Por?

-Ahora que te tengo delante, me da un poco de vergüenza.

Pues como te he propuesto dos veces salir

y me has rechazado,

pues me sentía un poco...

pisada.

-Pensé que era algo como más casual lo de ir a tomar algo.

Vamos, no me había hecho a la idea de que fuera por eso.

-Es que es una tontería auténtica y no debería interferir

en nuestra relación profesional.

Así que, nada, no volverá a ocurrir.

-OK.

Vale.

-¿Sabes? Me parecía un poco raro que te pases el día

trabajando en el centro cívico

y, luego, por la noche, organices

actos deportivos para los jóvenes.

-Pues ¿qué quieres que te diga? No sé. Soy así.

Digo, igual me viene de...

de mi época de cooperante en África,

de la costumbre de trabajar todo el día,

de tener algo que hacer siempre...

-Ya.

Es admirable.

Pero... si sigues así, vas a petar, ¿eh?

Deberías descansar un poco.

Relajarte.

-Si quieres nos tomamos una caña cuando quieras.

Sin problema.

-¿Sí?

-Sí. Una caña y ya.

-Vale.

-Vale.

-Pues, nada, vale.

-Vale.

-No entiendo qué hacemos aquí parados tanto rato.

¿Por qué no vamos al taller y lo esperamos?

-Hay que estar aquí y punto. -Ya, pero no me has dicho por qué.

-¿Por qué va a ser? ¿A ver?

-No queremos dejar con el culo al aire

al dueño del taller que nos dio la información

y desde aquí se ven perfectamente los puntos de fuga.

-Oye, ¿y si nos ha visto?

Creo que estamos muy expuestos.

¿Nos escondemos en otro sitio? -Que este es el sitio.

Escóndete, por favor.

¡Tranquilízate que me pones de los nervios!

-No puedo tranquilizarme.

Me puede el ansia de detenerlo y arreglar la cagada.

-¡Para ya! Para ya.

Todo el mundo se equivoca en prácticas. Te lo dije.

Incluso yo alguna vez,

pero hay que estar tranquilos y tener paciencia.

-Sí, paciencia.

Eso decís todos, pero no es tan fácil, ¿sabes?

-Pues no hay otra manera.

Te lo digo por experiencia, además.

-Vale, ¿y si Flores no aparece?

-Joder, macho. Que va a aparecer. ¿Te puedes calmar y esperar?

-Vale, sí, sí.

Oye, Toni,

y, mientras esperamos,

¿por qué no me cuentas las cagadas en tus prácticas?

-¿Qué cagadas, por favor? Los cinco sentidos en Samu Flores.

Paula, céntrate.

-Toni, está ahí el coche.

Toni, que no se escape, ¿eh? -Para ya, por favor.

Escúchame: yo voy por aquí. Tú das a vuelta al edificio

y vas por el otro lado.

¿Sí? -Sí.

-Pues venga. -Voy.

(SUSPIRA)

-Alto. Policía.

¡Ey!

¡Ey!

Vale, vale, vale.

¿Dónde estabas?

-Estaba cortada la calle y tuve que dar la vuelta.

-Quedas detenido por un delito continuado

de robo de vehículos y tráfico ilegal de piezas. Sigue.

-¿Yo? -Sí.

-Tiene derecho a guardar silencio y a no declararse culpable.

-El resto se lo ponemos en la comisaría.

-Mi primer detenido.

-Estás contenta, ¿eh?

-La verdad es que sí. Me siento como en una nube.

-Bueno, pues ya te has estrenado.

¿Desde cuándo practicas atletismo? -Desde pequeña.

Me apuntaron porque era muy tímida y me costaba socializar.

Así que aprendí a relacionarme con el deporte.

-Después del patadón que le metiste a Samu Flores

deberías plantearte meterte a "kick boxing".

Ya me han dicho que habéis detenido a Flores.

Enhorabuena a los dos.

Muchas gracias, comisario, pero el mérito es de su sobrina.

No vea la patada voladora que le dio a Samu Flores

para detenerle.

Entonces hice muy bien dejándote ir con Toni.

En realidad lo ha hecho todo él. Ha tenido mucha paciencia conmigo.

Y me ha tranquilizado para que no vuelva a meter la pata.

Me alegro. Y me gusta mucho que estés aprendiendo

a trabajar en equipo.

Es la mejor lección que puedes sacar de todo esto.

Sigue así.

Pues nada, disfruta de esta sensación mientras dure.

Has hecho muy buen trabajo, felicidades.

-Me hacía falta hacer algo bien para coger confianza.

Así que, hay que celebrarlo.

Invito a unas cañas en La Parra. ¿Vienes?

-¿En serio?

No cambio una caña fresquita por nada del mundo.

-Se lo voy a decir al resto.

Quiero que todos se enteren de mi primera detención.

-Me parece perfecto.

¿Con eso no me querrás decir que te quieres escaquear del papeleo?

-Es verdad.

Las diligencias. -Lo más divertido.

Venga, al lío.

-¿Vamos yendo, Silvia?

¿Tienes copia del informe?

Calentito y recién salido del horno.

No, date brío.

Date brío con lo de la riña en la verbena.

Tómale declaración a todos los detenidos.

Quiero esclarecer los hechos cuanto antes.

Venga, Salgado.

Sí, luego hablamos. No te preocupes, venga.

¿Alguna novedad en el asalto al furgón blindado?

Ya sabemos cómo consiguieron la ruta del vehículo.

Ah, ¿sí? Vigilaron los movimientos del furgón.

A través del hackeo a la intranet de la empresa de seguridad.

¿Seguro que fue así?

Es la opinión del informático de la empresa.

Dice que tiene indicios de que les hackearon.

¿Y tiene alguna idea de quién puede haber sido?

No, para nada.

Lo que sí está seguro es que no fue a través de un virus externo.

Ya.

Vamos a pedirle a Ángela que revise el sistema informático,

a ver si puede averiguar algo más.

Sí, es posible que averigüe algo más.

Pero me parece que yo ya tengo mis sospechas.

Ah, ¿sí? ¿Y qué jefa?

Pues veréis, me acabo de enterar de que hay una mujer que fue...

condenada por delitos informáticos...

que anda por el barrio desde hace un tiempo.

¿De quién se trata? Gisela Rodríguez, alias Coco.

¿Sabéis dónde está alojada?

En casa de Elvira Soler.

Es amiga suya. Vaya tela.

Efectivamente.

Se conocieron en la cárcel de Picasent y creo que fue ella

quien hackeo el ordenador de Antonio para colar,

en mi tarjeta sanitaria, la receta de los ansiolíticos.

¿Crees que puede estar detrás del atraco al furgón?

No lo sé a ciencia cierta.

Pero no lo descartaría.

A mí no me encaja mucho involucrar a los Soler en este asunto.

¿Por qué no?

Álvaro es el único hijo que le queda a Elvira Soler.

Y es el único que nunca estuvo involucrado en un delito.

No que nosotros sepamos. Pero vamos...

El golpe lo podrían haber dado Coco, la amiga de Elvira, y ella misma.

Según los guardias de seguridad,

el atraco lo efectuaron un hombre y una mujer.

Razón de más, porque el golpe lo pudieron dar o Coco y Elvira,

y haber contratado a un tipo que haya conocido en la cárcel.

Yo no descarto esa posibilidad.

De todas maneras...

hablad con Ángela, a ver si haciendo el rastreo del hackeo

conseguimos algo, ¿de acuerdo? Perfecto.

Si te parece bien...

continuaremos trabajando en otras líneas de investigación.

Podría haber otros hackers en el barrio.

Me parece bien.

Pero estad muy atentas a cualquier conexión

que se pueda establecer entre el asalto al furgón blindado

y Elvira Soler.

Hola, doctor.

-Hola. ¿Qué tal? Buenos días, ¿cómo está?

-Bien.

-¿En qué puedo ayudarle?

¿Sigue tomando los somníferos que le receté?

¿Necesita más?

-No, gracias. Tengo media caja aún

de la última receta que vino a buscar mi hijo.

-Pues usted dirá. ¿A qué ha venido?

-He venido a decirle que...

me cambio de médico.

-Muy bien.

Está en todo su derecho, cualquier...

médico de este centro le atenderá muy bien.

-Lo sé.

Me voy con la doctora Merino, he oído hablar muy bien de ella.

-Es una gran profesional.

Se encontrará muy a gusto con ella.

-Quería que lo supiera por mí en vez de por terceras personas.

-Dígame.

¿Puedo saber por qué ha tomado esa decisión?

-¿En serio me lo pregunta?

Creo que mis motivos son más que evidentes.

-El otro día tuvimos un encontronazo en la plaza, es verdad.

Porque... me acusaba...

del fallecimiento de su hijo

por recetar unos ansiolíticos a Claudia,

pero se ha demostrado que no es cierto.

-Lo sé.

Y siempre me ha tratado de una forma muy amable, pero...

No puedo ir a la consulta del marido de la asesina de mi hijo.

-Entiendo.

La animadversión que siente por Claudia no debería influir

en la relación médico-paciente que tenemos,

suelo tratar a todos los pacientes sin hacer distinciones.

-Lo siento, pero en este caso creo que es imposible.

-Mire, yo no soy ningún policía,

aquí no hay antecedentes, sino enfermedades

que suelo tratar de la mejor forma que sé.

No tengo ningún derecho a inmiscuirme en la vida de los demás.

Si creyera que fuera de otra forma, entonces yo mismo...

le pediría que cambiara de médico.

-Seguro que la mala opinión

que tiene su mujer sobre mí le influye.

-Créame que no.

-Lo siento, pero no le creo.

Así que no... no me voy a echar atrás.

Yo quiero ir a un médico que no esté casado

con la asesina de mi hijo.

-Muy bien.

Pero que sepa que cuando me pongo la bata no lo hago

para opinar sobre la vida de los demás,

sino para curar enfermedades.

¿No cree más conveniente que la trate el mismo médico

que la ha tratado desde el principio?

-Dígame una cosa,

¿por qué tanto interés en seguir tratándome?

¿No será que quiere tener al día a su esposa

de cómo me voy deteriorando?

-De ninguna manera.

Lo hago porque me gusta mi trabajo, nada más.

-¿Aunque su mujer me odie?

-Si eso fuera así,

que no lo creo, la seguiría tratando de la misma manera, créame.

-No sé si es que tiene un compromiso total con su trabajo,

o que ahora me está haciendo el papel de su vida.

-Elvira, le estoy diciendo la verdad.

Nada más.

-Bien, pues no me convence.

O sea que...

Hasta aquí hemos llegado, doctor.

Ah.

Gracias por todo.

-De nada, gracias a ti.

Nos vemos en la inauguración.

Hasta luego.

Bueno, ya tenemos el certificado de climatización.

Me gusta esta arquitecta más que el otro.

Sí.

Si los obreros siguen trabajando a buen ritmo,

inauguramos en una semana. Eso espero, sí.

¿No estás contento? Sí, sí, sí.

¿Te pasa algo conmigo?

No.

Yo creo que sí estás cabreado conmigo,

pero yo no tengo la culpa, de que Verónica

se enterase de que la engañabas. Ya, lo sé. No tienes la culpa.

No es tan raro que te pillara, y te voy a decir otra cosa...

para mí fue muy desagradable

que me utilizaras como excusa para tus mentiras.

Siento haberte metido en mis líos.

No entiendo por qué no me avisaste que estabas con Verónica

cuando te llamé. No pude.

Me pidió que pusiera el altavoz, ¿qué iba a hacer?

No pasa nada. No es porque esté enfadado contigo, sino porque...

me cuesta entender el...

el planteamiento que me hizo ayer Verónica.

¿Te ha pedido el divorcio? No, no.

¿Por qué lo dices? ¿A ti te lo ha dicho?

No, no, no, no.

Después de enterarse que la engañabas, y seguramente,

habrá deducido que no es la primera vez,

quizás se le ha pasado por la cabeza...

separarse. Que no, que no.

No tiene que ver con el divorcio, pero...

Lo que me dijo me dolió tanto como si me lo hubiera pedido.

¿Qué pasó?

Quiere que sigamos juntos,

por Paula y por las clínicas,

pero nuestro matrimonio solo será una bonita fachada.

¿En serio te ha pedido eso?

Me dijo que podíamos hacer cada uno nuestra vida,

sin pedirle explicaciones al otro.

Guau.

No sé si felicitarte o darte el pésame.

Eso no es lo que yo quería, ya te lo puedo decir.

Mateo. Ya.

Ey. ¿Qué tal?

Os presento, él es mi socio, Andrés,

anestesista y director comercial de la clínica.

El gran hombre, Emilio.

El comisario de Distrito Sur. Encantado.

Igualmente. Mateo me ha hablado mucho de ti.

Espero que bien.

Él también ha hablado maravillas de ti.

Según él, eres el hombre

encargado de hacer que el negocio funcione y que las cuentas cuadren.

Hago lo que puedo. No te quites mérito,

porque sin tu gestión estaría perdidísimo.

¿Os apuntáis a un café en La Parra? Sí, claro.

Vienes, ¿no? No, tengo que ir a por la licencia

de apertura.

¿No la mandaban por "mail"? Una parte la mandan por "mail",

los originales hay que recogerlos en el Ayuntamiento.

Y lo enmarcamos, porque es lo único que nos queda para poder abrir.

Os dejo.

Nos vemos. Venga.

Luego hablamos.

Majo tu socio. Sí, sí.

Es demasiado buena gente.

¿Por qué lo dices? Porque no sirve para mentir.

Supongo que lo dices como un piropo, ¿no?

Claro, es un piropo.

Bueno, ¿qué tal mi hija?

La verdad es que se está integrando de maravilla en la comisaría.

Hoy, sin ir más lejos, ha hecho su primera detención.

¿Era un delincuente peligroso? No.

Ha sido con su compañero Toni.

Han detenido al ratero que se les escapó el otro día.

Un ladrón de coches, ¿no?

Sí, Samu Flores.

Han hecho muy buen trabajo con su detención.

Me alegra oírlo porque era importante para ella.

Aún me cuesta hacerme a la idea

de que mi pequeña se vaya a convertir en policía.

Tu pequeña es una mujer con las ideas muy claras.

Y deberíais aprender a respetarlas. Ya. Lo sé.

No sabes el rapapolvo que nos echó por venir a hablar contigo.

Lo sé porque me lo ha contado.

Y estoy con ella, os lo teníais muy merecido.

Seguramente.

Pero es que no es fácil ver a tu hija dedicándose

a una profesión tan complicada.

Ya, pero tenéis que aprender a tener más confianza en ella.

De verdad, Paula tiene la cabeza muy bien amueblada.

Habéis hecho un trabajo estupendo como padres, pero...

tenéis que dejarla volar ya.

La teoría la conocemos, la práctica es lo que...

se nos complica, sobre todo a Verónica, piensa que ella

ha dedicado su vida a educarla. Yo en cambio...

he dedicado mi vida a ganar dinero y a...

dar bandazos.

¿Te ocurre algo?

No, nada.

Anímate. Pero si eres un hombre afortunado, y la verdad,

es que no te mereces toda la suerte que tienes.

Así que, piénsalo...

la próxima vez que se te cruce por ahí una azafata.

Porque lo vas a perder todo.

Paula va por muy buen camino.

Y Verónica es una mujer estupenda.

(Timbre)

Hola, Andrés.

-Hola, Vero.

-Mateo no está, pero supongo que ya lo sabes.

-Sí, acabo de estar con él viendo las obras de la clínica.

-¿Qué vienes a que firme documentación?

-No.

Vengo a verte, quería saber cómo estás.

-Bueno, algo baja de ánimos, como te puedes imaginar.

Pero intento mantenerme ocupada para no pensar demasiado.

No quiero sufrir por culpa de Mateo. No se lo merece.

-Siento mucho verte pasarlo tan mal.

Para mí también fue muy duro

verte llorar cuando descubriste que te engañaba con la azafata.

-Sé que lo dices de corazón.

Y te agradezco que intentaras consolarme.

Me vino muy bien.

-De todas maneras quería pedirte disculpas.

-¿Por?

-Por haberle cubierto varias veces las espaldas a Mateo.

-Sí, la verdad es que me dolió.

Pero conozco a mi marido y sé lo manipulador que puede ser.

-Cuando tenía que servirle de coartada me sentía fatal.

En más de una ocasión estuve a punto de contártelo,

pero no reunía el valor suficiente. -Tranquilo.

Tengo claro que él se ha portado mal poniéndote en esa tesitura.

-Aun así no estoy orgulloso de mi comportamiento.

Tenía que haberle parado los pies desde el principio,

eso tenía que haber hecho.

-Mateo es un experto en salirse con la suya.

Si quiere tener un lío lo tendrá, aunque no le cubras.

Por cierto, ¿me vas a decir si conoces a esa tal Lorena?

¿O no?

-La vi una vez con Mateo.

-Ya.

¿Y qué tal? ¿Te pareció atractiva?

-Si te sirve de consuelo...

no es mi tipo.

-No tienes que mentir, no me dolerá.

-De verdad, a mí no me gustan esa clase de mujeres.

-¿No? -No, no.

A mí me gusta otro tipo de belleza, más...

como tú.

-Eso se lo dirás a todas.

-No. -Pues la chica es bien mona.

Y más joven que yo, que es lo que os importa a los hombres.

-No a todos.

A mí la edad me da lo mismo.

No tengo mitificada la juventud.

De hecho...

a mí me suele gustar una mujer un poco más madura.

-En eso eres muy diferente a Mateo.

La mejor época que viví con él fue cuando éramos jóvenes

y estábamos recién casados.

Entonces solo tenía ojos para mí.

-Yo supongo que...

la rutina y la convivencia...

ha hecho mella en vuestra relación.

-Esa sería la conclusión fácil, pero no.

Lo que ha roto nuestra pareja son sus engaños.

Mateo hace tiempo que vive para sus ligues y su trabajo.

No piensa en nada más.

Yo...

soy invisible para él.

Y no te imaginas cómo duele eso.

-Es un imbécil por no darse cuenta de la mujer que tiene a su lado.

No tiene ni idea de lo afortunado que es.

-Gracias por tus palabras, Andrés.

¿Qué haría yo sin ti?

No.

No, Andrés, por favor. -¿Qué tiene de malo?

¿Crees que después de lo que ha pasado le debes fidelidad?

-No es eso y...

no te creas que no se me ha ocurrido.

Pagarle con la misma moneda, pero...

yo no soy así.

-Pero creo que a veces deberías dejarte llevar.

Serías mucho más feliz.

-En cualquier caso, no quiero utilizarte para vengarme.

Te aprecio demasiado.

-Te entiendo.

Y por eso ahora me gustas mucho más.

-No exageres. -Siempre me has gustado.

Vero, siempre y lo sabes.

-No te lo tomes a mal, pero para mí eres un buen amigo.

El socio de mi pareja.

No te puedo ver de otra manera. -Ya.

Lo siento mucho, ha sido una tontería.

He intentado...

Te prometo que no volverá a ocurrir.

Siento haberte molestado. -No me has molestado.

Pero es mejor que dejemos las cosas como están.

-Bien.

Será mejor que me vaya, tengo mucho que hacer.

-Vale.

-Adiós.

-María, no sé qué haces trabajando, ¿eh?

Deberías tomarte el día libre,

después del pastizal que te ha tocado.

-¿Qué pastizal? Si me han tocado solo 3000 euros.

-Solo dice, pues quién los pillara, hija.

-Oye, si a mí, a ver...

Me ha alegrado, pero que 3000 euros no me cambian la vida.

-No te cambian la vida, pero yo qué sé...

Ir al centro, darte un caprichito.

Planear el viaje que quieres hacer con Elías.

-Pues si es que, mira.

Ropa no me hace falta, y lo del viaje con Elías pues...

creo que lo vamos a dejar estar.

-¿Y eso? ¿Se te han quitado las ganas?

-No, las ganas no, pero...

Son 3000 euros nada más y tengo que hacer unos arreglos en casa.

-¿Qué arreglos que no me he enterado?

-De momento, cambiar la caldera.

Que tiene un porrón de años, darle una pintaíca al piso...

-Me da pena que te lo gastes en eso, en vez de en tu viaje.

Con lo que lo os merecéis Elías y tú.

-A mí también me da pena, cariño.

Pero creo que ese dinero me lo tengo que gastar en algo más práctico.

-¿Por qué no haces caso a Paolo y lo inviertes en bolsa?

-En cuanto tengas beneficio vas a poder hacer las dos cosas.

Tanto irte de viaje, como esos arreglos.

-Que no lo veo yo claro, Paty. -Pero ¿por qué no?

-Pues porque yo no entiendo de todos esos tinglados.

-¿No has escuchado a Paolo? Que él te asesoraría gratis.

-¿Y si pierdo los 3000 euros

y me quedo sin nada? -Eso no tiene por qué pasar.

Que Paolo es todo un experto. Y te va a decir dónde invertir

para arriesgar el menos dinero posible y tener rendimiento seguro.

-Ya, pero...

¿Si pierdo ese dinero que me ha caído del cielo y me quedo sin nada?

Como le pasó a Manuel el cofrade, uno de mi pueblo.

Que perdió un montón de dinero invirtiendo en unos negocios

de empresas de tecnología o algo así.

-Ya. Pero porque Manolo el cofrade, no tenía un asesor profesional.

-Ya.

¿Y estás segura de que tu novio controla tanto del asunto?

-Claro que sí. María, es un crac.

¿Sino de qué va a estar trabajando en ese banco?

-No sé, a mí...

también me da penica no hacer ese viaje con Elías.

-¡Hola, "bella mia"!

-Hola, amor.

-Chao, Paolo. (RÍE) -Chao, María.

¿Qué tal tu vida de nueva rica?

-¿De nueva rica?

¿Este también está de cachondeo? Si me han tocado 3000 euros.

No me da ni para unos arreglos en casa.

-Bueno, ya sabes, yo puedo ayudarte a estirar el dinero

y que te cunda más.

-Ya, si yo por mí...

encantada, pero no sé, me tendrías que explicar muy bien

dónde invertir y eso.

-Bueno, mira, yo por ejemplo,

compraría acciones de una empresa que acaba de salir a bolsa

y que se dedica a la fabricación

de baterías para coches eléctricos.

-Coches eléctricos, ¿cómo es eso?

-Bueno, ahora

es una empresa mediana,

pero las baterías que fabrican son de larga duración.

Así que es cuestión de tiempo

que cierren algún acuerdo a gran escala

con una marca "premium" de coches.

Y ahí...

sus acciones se dispararán.

-Ya...

Oye, pues... suena sencillo, ¿no?

Parece seguro.

-Suena... bastante bien.

Me voy a meter a trabajar.

Eh... ¿Quieres algo?

-Una caña. -Muy bien.

María, piénsatelo, ¿eh?

A parte de comprar esas acciones,

estarías luchando contra el cambio climático.

-Ya. -Y una oportunidad igual,

no vas a tener.

Lo tienes a huevo.

-Ay, Paolo, no sé.

¿Tú qué dices?

-Yo... mira, yo no...

prefiero no presionarte, María.

Tú piénsatelo bien, con calma.

Y... si lo ves claro, me dices y...

y hago el negocio del siglo.

-Pues nada.

Me tiro a la piscina, ya está.

-El mundo es de los valientes como tú, María.

-Bueno, ¿y ahora cuál...?

¿Cuál sería el siguiente paso?

-No tienes que hacer nada, yo me encargaré de todo

y mañana mismo te traigo el contrato de compra de las acciones

y ya está.

-Pues espero que en la piscina haya agua.

Si no, la torta que me voy a dar va a ser chica.

-Tranquila, va a salir todo bien.

(SUSPIRA)

Gracias, César.

¿Te vienes a La Parra a tomar unas cañas?

-Invito yo, para celebrar mi primera detención.

Felicidades. Me encantaría, pero estoy hasta arriba de curro

investigando el atraco al furgón blindado.

¿Seguro que no puede esperar a mañana?

No.

Tengo mucho papeleo.

No sabía que para detener a unos atracadores,

había que leer tanto.

¿De qué va? ¿Ves este tocho?

Pues es sobre el ataque informático.

Creemos que hackearon el servidor de la empresa

para poder acceder a la información de las rutas del furgón.

Me ha dicho Nacha que sospecháis que alguien lo hizo desde dentro.

Creemos que alguien tuvo que acceder físicamente

para meter el virus en un ordenador.

Así que estoy revisando las listas de visita.

¿Y... no sería más rápido

si interrogáis a los empleados?

Sí, también lo haremos.

A parte de las comprobaciones previas

sobre quién tuvo acceso directo a esos ordenadores.

Pero eso incluye a un montón de gente,

no solo a los empleados, sino a los mensajeros, repartidores

y a todo el personal externo que pasa por allí,

incluidos las visitas.

-Menudo trabajo más...

¿Aburrido?

Bueno, sí, iba a decir eso, sí.

Te darás cuenta de que el trabajo policial

no solo consiste en placar a los malos.

Ya, ya me he dado cuenta redactando diligencias.

-Vamos a dejarla que tiene tarea para rato.

-Ánimo.

-Que te sea leve.

-Nada, no, no te preocupes.

Vete a casa a descansar que ya es tarde

y déjalo ya que bastante has hecho.

Sí, mañana será otro día y podremos seguir con este asunto.

Gracias.

Nada. Ángela no ha conseguido ni rastro del hackeo

de los ordenadores desde fuera de la empresa.

Lo que confirma lo que pensamos, Silvia, que...

alguien tuvo que haberlo hecho desde dentro.

¿Has conseguido algo más?

Échale un vistazo a esto.

¿Qué es esto?

El listado de talleres que optaron a una contrata

para el mantenimiento de los furgones.

¿Y qué tiene que ver esto con la investigación?

Esos talleres pasaban por una prueba.

Hacían una puesta a punto y después ofrecían...

una oferta económica.

La empresa escogía qué taller se queda con la contrata

para el mantenimiento de los vehículos.

Y si casi ninguno lo consiguió, ¿para qué sirve todo esto?

Fíjate en los talleres del final.

Motor Soler.

El día antes del asalto, Álvaro

realizó una puesta a punto de uno de los furgones,

que tienen un ordenador de a bordo

que conecta con el servidor de la empresa.

Y tú crees que Coco pudo haber entrado desde allí

y haber hackeado los ordenadores.

Además, Álvaro habría tenido tiempo suficiente

como para inspeccionar el furgón

y averiguar los detalles necesarios para el asalto.

Vaya tela, ¿no? Con los Soler.

No salen de un lío cuando ya se están metiendo en otro.

Me cuesta pensarlo,

pero esta vez todo indica a que Álvaro ha cometido un delito.

¿Qué habría pasado si hubiera querido retomar mi profesión de abogada?

¿Por qué te planteas eso ahora?

Recuerdo que querías especializarte en derechos humanos y eso...

a medio o largo plazo te habría hecho irte al extranjero.

Claro.

Y tú no me habrías seguido.

Entonces estaba levantando la clínica

y tenía que entregarme al máximo a nuestro proyecto.

Tu proyecto dirás.

Ayer nos pediste que...

que buscásemos una conexión entre el atraco y los Soler.

Pues la he encontrado.

El día anterior

Motor Soler le hizo una revisión a uno de los furgones.

Da la casualidad de que cada furgón tiene un ordenador de a bordo

que conecta con el servidor de la empresa.

Ya veo por donde vas. Crees...

que en ese momento aprovecharon

para que Coco hackeara el ordenador, ¿no?

Es lo primero que me vino a la cabeza.

¿Dónde estuviste la tarde de anteayer?

¿Por qué quieres saberlo?

Limítate a contestar a la pregunta.

Lo que te puedo adelantar es que el resto

de comercios ya me han confirmado que esa tarde cerraste.

(BUFA) Esto es el colmo.

¿Me estás espiando o qué?

¿Me vas a responder?

¿No sería mejor que te asignaran a un compañero

con más experiencia? -A ver,

con Toni me va bien.

Y os advierto que ese tema lo lleva directamente la inspectora jefe.

-¿Y a qué viene esa advertencia?

-A que os conozco perfectamente

y sois capaces de hablar con el tío para que me cambie de binomio.

-Buenas, ¿qué tal?

Querías verme, ¿no?

-Sí, necesito tu ayuda.

Quiero que busques en redes sociales pruebas sobre un caso de maltrato.

-Mira, yo mismo he recomendado al banco para el que trabajo

que invierta en la empresa de baterías.

-¿Esto va a tardar mucho en dar beneficios, Paolo?

-Antes de lo que te imaginas.

Mira, el dinero te va a llover del cielo.

Y te lo dice un experto

en carne y hueso.

Soy más fiable que un artículo de Internet.

-Oye, ¿y qué tal ha ido la charla?

-Bien, muy bien de hecho.

-Sí, él dice que...

que ha sido todo un éxito.

-No, ha estado muy bien, maravillosa.

-Muy bien.

Pues se me ocurre algo, no sé, podríamos...

ir los tres a celebrarlo y tomar una cerveza, ¿no?

-Yo me apunto,

pero es que él tiene curro.

-Estoy liado.

-Bueno, pero podrás sacar algo de tiempo, ¿no?

-Venga, anímate.

-Aunque parezca mentira, yo a tu edad también tenía una vocación.

-¿Lo dices por... cuando estudiaste derecho?

-Me encantaba.

-¿En qué te hubiese gustado trabajar?

-No, si trabajar, trabajé.

En un bufete de abogados durante dos años.

Pero no sé, me habría encantado

trabajar en algo relacionado con los derechos humanos.

-Bueno, mira,

ahora ya soy mayor y puedes hacer tu sueño realidad.

Pensar que el hombre que has amado se ha convertido en un criminal.

Yo, Silvia, no quisiera aportar más dolor, pero...

tal y como te expresas da la sensación de que aún le quieres.

Hace tres días realizaste la puesta a punto de un furgón blindado.

Sí.

Quería ganar la contrata del servicio de mantenimiento

de una empresa de seguridad.

Es que, qué casualidad.

Al día siguiente,

asaltaron un furgón de esa empresa.

Sospechan de nosotros, aunque todavía no tienen pruebas.

Pero Silvia me ha dejado caer que podrán demostrar

que el hackeo lo has hecho tú.

-Es que en esa comisaría ha entrado una nueva inspectora de la UIT,

Ángela Betanzos.

Algunos compinches de Barcelona me han avisado,

es una tía superlista.

-Pero tú también lo eres.

-Pero no conviene jugársela.

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Servir y proteger - Capítulo 612

08 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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