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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 609 - ver ahora
Transcripción completa

A ver, Paula Bremón,

nueva agente en prácticas destinada a Distrito Sur.

A esa hora tengo que estar allí, puedo acompañarte.

Pero ¿qué queréis? ¿Complicarme más la vida?

-¿De qué hablas?

-Si todo el mundo piensa que soy una enchufada, lo voy a pasar mal.

Esperanza Beltrán,

ella es Paula, a partir de mañana viene a hacer las prácticas.

Encantada.

Eh, Paula,

tenemos una conversación pendiente, no te olvides.

Sí, sí, tranquilo que te lo recordaré.

-Sorpresa. ¿Qué tal?

-Pensé que...

que aquí las cosas no serían igual con Paolo,

pero sí, su vuelta ha sido maravillosa.

-¿Qué tal?

Veo que...

hoy no sales corriendo como hiciste ayer.

-Ayer no salí corriendo, tuve un aviso urgente de comisaría.

Es que soy policía.

-¿Te suena esta mujer?

La está buscando él.

-Claro, hombre.

Es Guada.

Guadalupe, una vecina del barrio de toda la vida.

No la conoces porque hace mucho que no viene.

-Pero ¿la han visto últimamente por el barrio?

-Pues ahora que lo dice...

por el barrio hace tiempo que no me la cruzo.

Ni en el mercado, que solíamos coincidir mucho.

-Bueno si... si quiere cortar nuestra relación,

lo respetaré.

Pero ya que me he tomado la molestia de venir hasta aquí,

quiero que me lo diga en persona.

Sé que vivís aquí, en esta calle.

Ahora mismo iba hacia tu casa.

-Bueno, pues aunque vaya a la puerta y llame, no podrá hablar con ella.

-¿Por qué estás tan seguro?

-Pues porque mi madre está muerta.

-Le aseguro que soy el primero

que quiere ver pagar a esa mujer por lo que hizo,

pero no hay ni una prueba que la incrimine directamente

y yo ya no puedo hacer nada más.

-¿En qué estás pensando?

-Igual bastaría con hackear el ordenador

de alguien...

cercano a Miralles

con algo que pudiera implicarla.

(ANTÚNEZ) -"¿Sí, dígame?"

-¿Es usted el inspector Antúnez?

-"Sí, soy yo, ¿con quién hablo?"

-Eso da igual, usted escuche lo que tengo que decirle.

-Inspector Antúnez,

de la Policía Nacional.

Tengo una orden judicial.

Háganse a un lado, no interfieran en la labor policial

y, por favor, no toquen nada.

Todo lo del despacho es parte de mi investigación,

empezando por este ordenador.

Mataste a Ricardo Soler

bajo los efectos de los psicotrópicos y vas a pagar por ello.

-Le harán una analítica y verán que no estaba drogada.

-Puede que sí... o puede que no,

pero por el camino se le hará daño.

Siempre su nombre va a quedar unido a un homicidio imprudente.

-Tiene que haber sido un hacker.

Eso es precisamente lo que pensamos,

que el ordenador de Antonio ha sido hackeado.

Ese hacker cometió un error.

Intercambió los datos con una paciente real con depresión

y con sus recetas médicas.

Bueno, pues con eso y con el resultado de los análisis

ya estaría, ¿no? Cómo me va a gustar

ver la cara de Antúnez cuando se entere de todo esto.

Y a mí la de Elvira cuando vea que el montaje

no le ha servido de nada.

He cerrado el caso.

-Pero ¿cómo ha podido hacer eso?

¿No ve que es culpable? Asesinó a mi hijo a sangre fría.

-Eso no se ha demostrado.

(Música emocionante)

Sí que te has dado prisa en volver al trabajo.

Veo que ya llevas un rato.

Es que no tengo tiempo que perder, Emilio.

Alguien ha querido arruinar mi vida

y si no lo desenmascaro, puede volver a intentarlo.

¿Sigues sospechando de la misma persona?

Por más vueltas que le doy,

la conclusión siempre es la misma: Elvira Soler.

Que esa mujer te odia es de sobra conocido por todos.

No me va a perdonar nunca haber disparado a su hijo.

Para ella no tiene justificación alguna.

Por eso fue en contra tuya en aquella entrevista.

Pero escucha, Claudia,

montar toda esa falsa acusación

acerca de tu supuesta medicación

es algo bastante más complicado.

Para los que se necesitan

conocimientos avanzados de informática.

El informe de Ángela no deja lugar a dudas.

Elvira Soler no tiene el perfil, es obvio.

Es obvio, pero...

podría haberle encargado el trabajo a otro.

Sí, podría ser.

Y además, tengo la sensación

de que no ha sido la primera vez.

¿Qué estás insinuando?

Verás,

estoy revisando

el caso de Marcos Carvajal.

¿Lo recuerdas?

Perfectamente. Bien.

Pues mientras nosotros pensábamos que estaba huido en Costa Rica,

estaba muerto.

Sí, asesinado por Ricky Soler.

Como él mismo confesó en la plaza.

Pero no sé qué relación tiene esto con...

el caso de que hayan hackeado el ordenador de Antonio.

Pues que mientras Marcos Carvajal

se pudría en un pozo a las afueras de Madrid,

sus tarjetas de crédito

y su móvil estaban siendo utilizados

en Costa Rica.

También accedieron a sus redes sociales

y se hicieron transferencias.

Eso quiere decir que alguien le inventó una vida ficticia.

(ASIENTE) Engañaron al pobre Fede y dejamos de buscar.

¿Y a quién le interesaba

que nosotros dejáramos de buscar?

A su asesino, es decir,

a Ricardo Soler.

Y a su madre, Elvira Soler.

En esa casa

siempre toma ella las decisiones.

Ya.

Entonces, según tu hipótesis,

Elvira Soler contrató los servicios de un hacker

para que dejáramos de investigar

la muerte de Carvajal

y después volvió a hacerlo, pero para...

sabotear el ordenador de Antonio.

Esa hipótesis viene avalada

por el informe de Ángela que no deja lugar a dudas.

Ha revisado todos los registros informáticos

que obtuvimos del falso Carvajal entonces

y asegura que solo un experto informático

pudo crearle una vida ficticia.

Ya, un experto tan bueno como para ser capaz

de borrar su rastro tras haber manipulado

el ordenador de Antonio. Efectivamente.

Pues ahora solo te queda encontrar pruebas de todo esto.

Las encontraré.

Mientras esa mujer siga queriendo mi ruina,

yo tengo que seguir intentándolo

porque ¿qué puede ser lo siguiente?

No sabes cómo me alegra tenerte de vuelta.

Y con la misma energía que siempre.

Eh, por cierto,

Claudia, acuérdate...

de que hoy se incorpora al servicio mi sobrina Paula.

Vino ayer para hacer una primera toma de contacto,

pero no le pude ni enseñar la comisaría.

Tranquilo, no me había olvidado.

Estaré pendiente de ella.

Ya sé, ya sé lo que me vas a decir.

Sin privilegios.

Hola.

¿Estás bien?

-Sí, claro.

-Vete acostumbrando

a los comienzos de día moviditos porque son lo normal aquí.

Bienvenida a Distrito Sur.

¿Preparada?

-Sí... Bueno, no sé.

Estoy un poco nerviosa.

-No te preocupes, es lo normal. Lo que nos pasa a todos.

Yo recuerdo mi primer día de prácticas

que estaba completamente...

aterrorizada.

No sabía dónde meterme, no sabía qué hacer,

creía que estorbaba en cualquier sitio,

estaba tan nerviosa que estaba paralizada.

Hasta que lo superé. Tú también lo superarás.

Pronto te acostumbrarás a todo esto, a los compañeros, al trabajo, a todo.

-Espero estar a la altura.

-Los primeros días pueden ser un poco...

agobiantes,

pero si estás hecha para esto,

seguro que lo recordarás con mucho cariño.

Ay, mira, aprovecho y te presento.

Ella es Paula, la nueva agente en prácticas.

La inspectora Orestes, Silvia.

Encantada. Igualmente.

Oye, cualquier duda, no te cortes, nos preguntas.

Que todos hemos estado en tu lugar. Vale, gracias.

Buenos días.

Bienvenida,

agente Bremón.

Buenos días, comisario.

Vamos al "briefing" que llegamos tarde.

-¿Luego nos vemos?

-Bueno, ¿cómo me ves, tío?

Pues te queda muy bien el uniforme,

aunque hay algo que no se lleva en interiores.

Claro, sí. La gorra.

Y una cosa.

A ver, que no es que me importe,

pero creo que es mejor que mantengamos las formas aquí.

Si los dos queremos que seas una más,

pues...

mejor que me trates como el resto.

De usted

y de comisario.

Claro, tío.

Digo comisario. (RÍE)

Venga, que te voy a presentar a la inspectora jefe Miralles.

Ella es la encargada de planificar tus prácticas,

así que considérala tu tutora.

Y aunque no pueda ser muy afectivo públicamente,

que sepas que estoy contentísimo de tenerte en esta comisaría.

¿De acuerdo? Voy a darlo todo.

Quiero demostrar a mi madre que valgo para esto.

A ella le va a costar un poco también acostumbrarse.

Claudia, perdona.

Te presento a la agente Bremón.

Bienvenida, Paula. Muchas gracias.

Llegas a tiempo, vamos a empezar el "briefing"

y así te presento a tus compañeros. ¿Vienes?

Claro.

En mis manos queda.

¿Estás nerviosa?

Un poco. No te preocupes, todo va a ir bien.

Siéntate ahí.

-Podría haber elegido otro destino. -No quiere trato de favor.

-Hola.

-Hola.

Buenos días a todos.

Inspectora, queríamos decirle que estamos muy contentos

de que vuelva. Y nada, eso.

Muchas gracias, Toni.

Ya veo que sigues en tu tónica de dorarme la píldora.

Que no. Que lo digo en nombre de todos.

Estamos contentos de que la hayan restituido

y que venga con la cabeza bien alta.

Pues sí. Por supuesto.

Muchas gracias a todos.

Han sido unos días muy duros, pero ya está todo aclarado.

Jefa, ¿es verdad que han hackeado el ordenador de Antonio?

-Afirmativo.

¿Se sabe quién fue?

Alguien experto, desde luego.

No... no hemos podido dar con él.

En cualquier caso, te felicito por tu trabajo.

Sin ti

aún estaría apartada del servicio

y esperando una sanción.

Dámelas cuando...

cuando cace a ese tío.

Más tarde o más temprano le atraparemos, ya lo veréis.

Y en otro orden de cosas,

quiero presentaros a la última incorporación

de Distrito Sur,

Paula Bremón.

Por favor.

Habla con tus compañeros. Preséntate.

Ella es nuestra nueva agente en prácticas,

espero que todos le ayudéis en ese periodo.

Bueno, nada, que...

que me alegro mucho que me hayan destinado aquí.

-Como para no. (RÍE)

-Y... que me han hablado muy bien de los grandes profesionales de aquí.

Así que me siento muy privilegiada de poder aprender de vosotros.

Espero no...

no agobiaros mucho con mi inexperiencia.

No te preocupes que eso se arregla trabajando.

Y para empezar,

vas a hacer binomio

con Toni Ríos.

¿Qué? ¿Cómo?

Pero yo estoy contento con Nacha.

De hecho, ayer detuvimos al...

al atracador de la gasolinera,

igual no vio el informe que le dejé.

No te preocupes. He madrugado y lo he leído todo.

Así que...

rompemos ese binomio y creamos este nuevo.

Tú te vas a ocupar

de la nueva agente en prácticas durante estos días.

Muy bien.

¿Sí? Vale.

Bueno, y a todos os tengo que decir que iréis pasando por mi despacho

para informarme de cualquier novedad de estos días,

empezando por Salgado y Orestes

para contarme qué ha pasado con el detenido último.

El que he visto entrar.

Pues como homenaje a Fede,

cuidado ahí fuera.

¿Vale? Venga.

Todos a trabajar.

Toni, por favor, y Paula,

quedaros un momento que tengo que hablaros.

-Bienvenida. -Gracias.

-Perdón si he sido muy expresivo, pero...

creo que cuando...

llega alguien nuevo,

hombre, lo normal

es que esté con alguien más experimentado que yo.

Al menos al principio.

Si yo hubiera creído algo así,

habría tomado esa decisión, ¿no crees?

(ASIENTE)

Vas a ser el instructor de la nueva agente en prácticas

al principio.

¿Entendido? Entendido.

¿Y qué tengo que hacer con ella?

Pues enseñarle todas las dependencias de comisaría,

enseñarle todas las unidades y presentarle a sus responsables,

y que se familiarice con el papeleo.

Y cualquier pregunta que te haga, se la respondes.

Recuerda que hasta hace nada estabas tú en su lugar.

Sí, me acuerdo perfectamente. ¿Algo más?

Bien, pues con que se familiarice con el funcionamiento interno

de la comisaría por hoy

es suficiente.

Prohibido salir a la calle.

¿Entendido?

Entendido. Estupendo.

Pues hale. Hasta luego.

Paula, quédate, por favor, que quiero hablar contigo a solas.

Siéntate.

No parece muy contento de estar conmigo.

No te preocupes. Siempre refunfuña, pero no pasa nada.

Es buen chaval y te va a venir bien estar con él al principio.

Por mí no habrá ningún problema. Bien, eso espero.

Quiero hacerte una pregunta. No te la he hecho antes

porque estaba delante tu tío y no quería ponerte

en una situación comprometida. Os lo pregunto a todos al empezar.

¿Por qué quieres ser policía?

Pues... Pues por mi tío precisamente. ¿Por tu tío?

Sí, crecí escuchando sus batallitas.

Cuando era pequeña, le veía como un superhéroe

y luego, de mayor, me fui dando cuenta de que su trabajo era real,

de que podía ayudar en los problemas de la gente.

Es a lo que me quiero dedicar yo.

Muy bien, veo que tienes una buena fuente de inspiración,

pero tal vez tienes demasiado idealizado el trabajo.

A veces la realidad es muy dura.

Bueno, tengo un año para comprobarlo, ¿no?

Pues espero que se cumplan tus deseos. Puedes retirarte.

Muchas gracias.

-Lo que me faltaba. O sea, te asignan a ti el caso de los discapacitados

cuando yo descubrí lo de las falsas ofertas laborales.

Bueno, es que tú ahora tienes...

Tienes una misión mucho más importante, Toni.

(RÍE) (RÍE) Qué graciosa.

Se me va a hacer el día eterno

paseando a la sobrinísima por la comisaría.

Eh, que es una tía muy maja. Sí.

Y Miralles tendrá sus razones para haberte elegido.

Yo ya no sé, Silvia. No sé si tiene sus razones,

me está castigando por algo que hice mal y no me di cuenta, no lo sé.

No te rayes, Miralles tiene ojo para estas cosas.

Pensaría que tenéis la misma edad, que acabas de estar en prácticas,

que congeniaría mejor contigo que con alguien mayor.

Y mírale el lado bueno,

si cumples, le puede hablar bien de ti a su tío.

Mira, Silvia, a mí me gusta ganarme los puntos currando,

no siendo el perrito faldero de la sobrina del comis...

-No te hace mucha gracia, ¿no?

Eh... ¿Queréis tomar algo? ¿Te apetece un café?

Voy a sacar uno de la máquina. No es muy allá, pero te acostumbras.

No, muchas gracias. Bastante nerviosa estoy por ser el primer día.

Bueno, el primer día se pasa rápido, tranquila.

¡Ánimo!

(CARRASPEA)

Ya veo que no te hace mucha ilusión que te hayan puesto conmigo, ¿no?

-Que no, que no es eso. Simplemente no me lo esperaba

y me pilló de sopetón, pero no tengo nada en tu contra.

-Sí, sí, te he escuchado perfectamente.

Lo que no sé es qué te molesta más,

si tener que cargar con la novata o con la sobrina del comisario.

-Que no me hagas caso, ¿vale? Que tengo un mal día.

Además, a mí lo que me molesta es que me gusta estar en la calle

y contigo tengo que estar aquí, ¿vale?

No tiene que ver con que seas la sobrina del comisario ni nada.

-Vale, yo lo que quiero es que no me trates diferente

por mi apellido. -Que no, que no te rayes.

Venga, ¿te enseño la comisaría? -Venga.

-Buenos días. -Buenas, ¿qué le pongo?

-Por decir algo. Ponme un... café con leche,

pero descafeinado.

-¿Qué? ¿Por fin pudo ver a Guadalupe?

Ay, ¿qué he dicho? ¿Qué ha pasado? -Que Guadalupe...

ha muerto.

-Pero bueno, pero eso...

¿Cuándo ha sido y cómo es que yo no me he enterado?

(SUSPIRA)

-Hace cosa de un mes, por lo visto.

-Válgame. Si cuando vi yo a la mujer

estaba tan sana y parecía tan contenta...

-Y lo estaba, lo estaba, lo mismo que yo.

Hasta prometíamos tan felices

compartiendo lo que nos quedara de vida y...

estábamos planeando hacer un crucero juntos.

Y ahora...

Ella se ha ido.

Sin mí,

sin decir adiós.

-Hombre, es que uno nunca... sabe cuándo le va a llegar la hora.

-Claro.

-Y ¿de qué ha muerto? ¿Lo sabe? -Neumonía.

-Qué lástima, una mujer tan sana.

-No, yo tampoco me lo explico,

pero su hijo no me ha querido dar muchos detalles,

no quería hablar de lo ocurrido. Bueno, de hecho,

me despachó con dos patatas.

-Ese Ismael, por Dios, siempre ha sido más seco...

Que yo no sé, habrá salido al padre, porque la madre

más agradable no podía ser. -Sí, y con sentido del humor y guapa.

¿Se puede creer que su hijo me ha dicho que...

que me vuelva a Cuenca y que me...

que me olvidara de ella?

-De verdad, qué poca delicadeza.

-No pienso olvidarme de Guadalupe mientras viva.

-Ese hombre nunca se ha enamorado. -Pues mire usted, yo me creo que no

porque con ese carácter... Yo no le he conocido pareja

ni creo que la tenga ahora. -No, lo que no tiene es corazón,

porque si al menos me lo hubiera dicho por teléfono...

habría podido venir al funeral, no sé.

-Pues sí, ¿qué necesidad tenía de ocultar una cosa así?

-Él dice que no me lo dijo para evitarme el disgusto.

Claro, él decía que...

que su madre no se quería poner al teléfono,

que se había cansado de mí.

-¿Sí? Pues vaya unas palabras más duras.

-Que la dejara en paz.

La primera vez que me lo dijo...

me rompió el corazón,

pero luego...

Luego pensé

que no, que no, que no, eso no era posible.

No era posible si la última vez que había hablado con ella estaba

entusiasmada con nuestros viajes

y no podía cambiar de la noche a la mañana, no podía ser.

-Bueno, hombre, pues usted

no le dé más vueltas al tema.

-Por eso, decidí venir a verla.

Me había mentalizado para que ella me dijera a la cara que quería

romper con nuestra relación.

(SUSPIRA) Pero no para que estuviera muerta.

-Bueno, usted ahora lo que tiene que hacer es

pensar en los momentos bonitos que tuvo con ella.

-Oy. Todos, todos fueron...

Con Guada todo era divertido.

-Hola, María, buenas. -Hola, Nacha.

¿Qué te pongo? -Un café para llevar.

¿Estás bien? ¿Estáis bien? ¿Pasa algo? ¿Os puedo ayudar?

-Se le ha muerto una persona muy querida.

-Vaya, qué pena.

(SUSPIRA)

-Señor, ¿está bien? ¿Le pasa algo?

-Eustaquio, ¿se encuentra usted bien? ¿Quiere que avisemos a un médico?

-No, no, no hace falta, estoy bien.

Solo... Solo es un vahído, pero...

lo que sí necesito es una farmacia.

Se me olvidó traer la pastilla de los vértigos.

-Hombre, pues eso tiene solución, porque aquí al lado hay una farmacia.

-Claro que sí.

Lo único, que vamos a esperar que se le pase un poquito

y después le acompaño a la farmacia a buscar lo que le haga falta.

-Gracias.

-Qué injusta es la vida, ¿no? Tranquila, Elvira.

Mi hijo muerto y enterrado y su asesina por aquí suelta

como si no pasara nada. Siga por su camino, por favor.

Esto es lo que tú quisieras, ¿no?

¿Que yo te dejara en paz? Pues eso no va a ser.

Mientras mi cuerpo aguante, estaré aquí para recordarte lo que hiciste.

Para su información le diré que la investigación determinó

que mi actuación había sido correcta.

La prensa no le ha dado mucho bombo, pero...

(ASIENTE) Ese es el motivo

por el que me han restituido en mi puesto.

Sí, no me extrañaría que aún te dieran una medallita.

Así es cómo funcionáis vosotros, limpiando vuestras cagadas

entre los compañeros. Es una indecencia.

¿De verdad quiere que usted y yo hablemos de indecencia?

Vaya, ¿te he dado donde te duele?

Puedo comprender su desesperación por la muerte de su hijo,

que además presenció, puedo comprender que me culpe a mí,

que hable mal de mí en público y en privado,

que diga que soy una asesina, pero que fabrique pruebas falsas,

eso no se lo voy a tolerar. No sé de qué narices me hablas.

Lo sabe perfectamente.

Alguien inventó la patraña de que había disparado a Ricky

bajo los efectos de los ansiolíticos.

Y ¿a mí qué me cuentas? Pues le cuento

que el ordenador de mi marido fue hackeado para acusarme,

pero eso ya lo sabe usted de primera mano, ¿no?

¡Ah! Que ahora quieres decir que lo hackeé yo.

Pues todavía no sé cómo lo logró, pero lo averiguaré.

Sí, no me cabe la menor duda. Tú eres capaz de manipular las cosas.

Tú diriges las investigaciones, tú puedes poner pruebas falsas.

Todavía me sorprende su capacidad para hacerse la víctima,

pero ya no me lo trago.

Puede culparme a mí si eso acalla su conciencia.

Mi conciencia.

Pero ¿cómo te atreves precisamente tú?

Las dos sabemos que si Ricky llegó a esos extremos,

no fue por mi influencia. ¿Qué insinúas?

Que se está equivocando de culpable. O sea, ¿que yo soy la culpable

de la muerte de mi hijo? Supongo que es difícil de asimilar,

pero ¿en qué ambiente crio usted a sus hijos?

Hice todo lo necesario para sacarlos adelante

y no me arrepiento de nada, al contrario.

Y tiene mucho mérito, le echó coraje,

pero ¿qué clase de valores les transmitió?

¿Cuántas veces auspició y encubrió sus delitos?

Y no me refiero solo a Ricky. Luis también murió

y yo no tuve nada que ver en eso. ¿De verdad cree que no tiene parte

de responsabilidad?

Estás... disfrutando, ¿verdad? En absoluto,

pero si no quiere oír lo que pienso,

la próxima vez que nos crucemos por la calle, vaya por su camino.

Ya no voy a andar con contemplaciones,

sobre todo después de lo que ha hecho.

Tú no sabes lo que soy capaz de hacer.

No voy a parar hasta hundirte.

¿Está amenazándome? Porque podemos acabar la conversación en comisaría.

Puedes esconderte detrás de tu placa, pero te digo una cosa,

ni esa comisaría ni todos tus compañeros

van a evitar que pagues tu deuda con los Soler.

-Elvira, ya estoy. ¿Estás bien? -Sí. Aquí, la inspectora jefe,

que no ha tenido suficiente con matar a mi hijo,

sino que encima me acusa de ello.

-El tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Vámonos,

esta señora no se merece ni un minuto más. Álvaro nos espera.

Buenos días.

¿La conozco?

Yo diría que sí. Coco, ¿no? Vamos, vamos.

Realmente no se merece nada.

-En un minuto lo tienes. Hasta luego.

(Puerta)

¿Tienes un minuto? Estoy enseñando la comisaría a Paula.

-Adelante. ¿Qué tal? Bienvenida a mi cueva.

Soy la inspectora Betanzos, antes no he podido presentarme.

-Encantada, no te preocupes, imagino que estarás superliada.

Cada día hay más ciberdelitos. -Bueno, estás bien informada, ¿eh?

-La verdad es que me gusta mucho el tema,

he estudiado muchos casos sobre pornografía infantil, acoso,

piratería... Vamos, todo tipo de estafas.

-Muy bien. Bueno, entonces sabrás que en la "deep web"

todo está en venta, cuando digo todo, me refiero a todo.

Esos ciberdelincuentes se creen invisibles a nuestros ojos

y en parte, lo son. Pueden operar desde cualquier parte del mundo.

-Cada vez tenemos más medios para pillarles

y ellos más conocimientos para esquivarnos.

-Exactamente. Por eso, para trabajar en la UIT, tienes que tener

una cualificación específica además de formación continuada.

Esos hackers cada día están mucho más preparados

y son más difíciles de combatir. Por eso hay que estar al día.

(Móvil)

-Perdón, ahora lo pongo en silencio. -Contesta. No te rayes.

-¿Sí? Gracias. -Tranquila.

-Mamá, mamá, ¿qué haces?

-Oye, ¿qué pasa con esa cara? Si la chica parece muy maja.

-Es muy maja. Si yo no tengo nada en su contra.

Lo que pasa que debería estar persiguiendo delincuentes y no aquí

de paseo por la comisaría. -¿De paseo por la comisaría?

Pues igual que los que te dieron a ti.

Venga, tienes que ser amable con la chica

y qué mejor que tú, que eres así, tan guapo, simpático, ¿no?

Con tanto don de gentes. -Menos guasa.

(SUSPIRA) -Perdonadme, ya lo he puesto en silencio.

-No te preocupes, una madre es una madre.

(Móvil)

-¿Qué pasa? ¿Es la tuya también? -No.

¿Sí? Sí, soy yo.

Vale, sí. Me interesa. Eh...

OK. Vale, perfecto, pues voy para allá. Venga, gracias.

Me tengo que pirar, me ha llamado una confite.

-Y ¿qué te ha dicho? -Me ha dicho... Me ha soplado

dónde puedo encontrar un ladrón de coches que busco de una movida.

-Samuel Flores, ¿verdad? -Justo, hacía tiempo que no aparecía.

Uno que roba coches de alta gama y los vende por piezas.

¿Te acuerdas que vino un jefazo y se tuvo que ir en taxi?

-Cómo olvidarlo. (RÍE) -Bueno, pues yo me voy.

-Y ¿qué pasa conmigo?

-No sé, ¿qué pasa contigo? Te quedarás aquí, digo yo.

-Toni, tengo trabajo. -Ya y yo también.

Me han llamado y tengo que estar en una hora en un polígono.

-Bueno, pues déjame ir contigo. -Ni de coña.

¿Qué pasa? ¿No has oído a Miralles? -Y ¿qué voy a hacer aquí?

No me dejes tirada. Por favor, déjame ir.

-Que no, es peligroso. -Pero si solo es un ladrón de coches.

-Si aceptas un consejo, hablaría con Miralles

y que asigne a dos agentes nuevos para el operativo.

-Claro. Pues sí, pues hago eso, se lo digo a Miralles.

-Muchas gracias por el consejo. -Muchas de nadas.

-Vamos, Paula. -Bienvenida de nuevo.

-Gracias. -Hasta luego.

-A ver, ¿seguro que ya se encuentra del todo bien?

-Sí, sí, mujer, sí. Vuelve tranquila a tu trabajo,

ya has hecho bastante por mí.

-Me gustaría poderlo ayudar más

y siento muchísimo lo de la pérdida de Guadalupe.

Gracias por haber compartido conmigo esa historia tan bonita.

(SUSPIRA)

-Nunca pierdas la esperanza de enamorarte otra vez.

¿Quién me iba a decir que a mi edad iba a encontrar a mi media naranja?

-Y tanto, ¿eh? -Me adivinaba el pensamiento,

sabía lo que pensaba, lo que sentía incluso antes que yo.

Me hacía sentirme...

pleno,

feliz.

-Bueno, pues piense que ha tenido

mucha suerte en haberla podido conocer y haber podido disfrutar

de esa relación antes de que ella muriera.

-Lástima que haya sido a distancia.

Aunque gracias a eso...

aún guardo sus mensajes. Me decía...

unas cosas tan bonitas...

-¿Sabe qué le digo? Quédese con eso, intente ser todo lo feliz que pueda

porque estoy segura que si ella estuviera aquí,

es lo que desearía para usted.

-Guadalupe... no sería capaz.

¿Para qué me sirve ya seguir viviendo?

-No, hombre, no. No diga eso. Uno nunca sabe lo que le depara la vida.

Además, ya tiene mi número, ya sabe dónde localizarme,

cómo encontrarme para lo que necesite.

-Gracias, aunque no creo que volvamos a vernos.

-Bueno, uno nunca sabe.

Mucho ánimo, Eustaquio.

-Adiós y gracias. -Usted es fuerte.

Cuídese mucho.

(SUSPIRA)

-Hola. -Hola.

-Y ¿esas caras?

-Tu madre ha tenido un encontronazo con la inspectora Miralles.

-¿Te puedes creer que me ha culpado de la muerte de tus hermanos?

Te juro que no voy a parar hasta destruirla.

-¿Cómo que te ha culpado? -Según ella, tus hermanos

aún estarían vivos si yo no os hubiera educado

como a unos delincuentes. -A ver, mamá,

sé perfectamente que le tienes mucho odio a Miralles y yo también,

pero... -Pero ¿qué?

-No te conviene encararte con ella cada vez que os encontráis.

Lo único que va a hacer es que amargarte.

-Y ¿qué tengo que hacer? ¿Hacer como si no pasase nada?

Como si no la hubiera visto yo misma disparar contra tu hermano.

Ni siquiera la enfermedad va a hacer que olvide esto.

-Mamá, tenemos que seguir hacia delante,

hay que pensar en el futuro y obsesionarse con la policía

lo que va a hacer es empeorar tu salud.

-No, hijo, te equivocas mucho. Vengarme de Miralles

hará que tenga mi cabeza en su sitio.

-Elvira, yo te entiendo,

pero la venganza es un plato que se sirve frío.

De verdad, va a pagar por lo que ha hecho,

pero ahora tienes que seguir con tu vida.

-Hay que intentar que nuestra vida vuelva a la normalidad.

-Muy bien. Muy bien, muy bien. No quiero seguir hablando del tema.

Veo que os habéis puesto de acuerdo y no tengo ganas de sermones.

(SUSPIRA)

-Y ¿para qué nos has hecho venir? -Tengo algo importante que contaros

y creo que te voy a alegrar el día.

He pensado en dar un palo, un palo de los gordos,

de los que nos puede dar mucha pasta.

Pero antes de entrar en detalle, quiero...

Quiero que sepas que cuento contigo, Coco.

Si no quieres participar, lo entendería.

-No, sabéis que podéis contar conmigo para lo que sea.

-Vale, pero antes de decirme que sí, prefiero que sepas de qué se trata.

-Es que ni lo necesito. Mi compromiso con los Soler es total.

-Pero cuéntanos de qué va.

-Quiero dar el palo a un furgón blindado.

Sé que parece una locura, pero creo que sé cómo hacerlo.

-¿Cómo?

Tu hermano Luis y yo ya lo pensamos y lo descartamos

porque estos vehículos tienen todas las medidas de seguridad.

-Ya lo sé. Por eso, los voy a analizar a conciencia.

He entrado en el proceso de selección para ser el mecánico oficial

de una empresa muy importante de transporte de dinero.

-Pero ¿no van a sospechar de ti si les das el palo?

-No, porque de momento, estaría de prueba y seríamos varios talleres.

Se están poniendo un poco tontos con el presupuesto de mantenimiento.

Así que, quiero que este palo les salga caro.

-Bien y ¿dónde entro yo? -En el ordenador de a bordo.

-¿Eso qué es? -Cada furgón blindado

tiene su ordenador que conecta directamente con la central.

Si Coco consigue hackearlo,

obtendríamos la información que necesitamos:

ruta, puntos de recogida, acceso al sistema de seguridad

y cuánta pasta llevan. -No lo sé, hijo, no lo veo claro.

Esos tipos van armados. -Si Coco consigue la información,

sabríamos de antemano dónde y cuándo dar el palo minimizando los riesgos.

Les pillaríamos por sorpresa.

-¿Te ves capaz? -Lo sabré cuando lo intente.

Estas empresas tienen medidas de seguridad extremas,

pero vamos, puedo intentarlo.

-Si te parece, puedes intentarlo esta misma noche.

(RÍE) -Ahora me traen un furgón

para la puesta a punto. -Vale. A mí me encantan los retos.

-Ismael.

-Anda, usted por aquí.

Pensé que se habría vuelto ya a Cuenca.

-Me voy mañana. Sí, pero me alegro de encontrarte.

No dejo de darle vueltas al tema. ¿Podemos hablar un minuto?

-Pues es que... Ya le dije todo lo que le tenía que decir

y además, tengo cosas que hacer. -Ismael, por favor, no seas así.

Tu madre me tenía mucho aprecio y yo... estaba enamorado de ella.

Y todavía lo estoy.

Necesito... comprender qué le pasó.

-Pues neumonía, ya se lo dije.

-Sí, sí, sí, pero de eso no se muere uno así como así.

-A veces pasa. ¿Qué quiere que le diga?

-Pues cómo pasó.

Yo... Yo entiendo que sea doloroso para ti hablar de esto, pero...

Es que yo no...

No podré pasar página si no entiendo cómo fue.

-Venga, vale.

Nada, que una noche se fue a la cama sin terminar de secarse el pelo,

¿vale? Y se ve que se enfrió

y lo que empezó como un catarro acabó en neumonía.

-Pero ¿se la trató? -Sí, sí, claro que se la trató.

Claro, con antibióticos y además, estuvo ahí ingresada en observación

y nada, para ver la evolución.

Pero debió pillar una de esas superbacterias...

-¿Superbacterias? -Bueno, eso lo digo yo, ¿eh?

Ya sabe que los médicos nunca dicen nada claro en estos casos.

El caso es que pilló una infección, empezó a empeorar y al final, se fue.

Y ya está, es todo lo que puedo decirle.

Espero que se quede tranquilo con esto,

porque para mí es doloroso recordarlo.

-No... Solo necesito una cosa más,

quiero despedirme de ella.

-"Joé", es usted un poco pesadito, ¿eh?

¿Cómo se va a despedir si le digo que está muerta?

-Le compré un regalo para dárselo cuando la viera y...

como ahora eso no podrá ser,

me gustaría llevárselo a su tumba.

-Ya y ¿qué regalo la ha comprado?

-Un barco.

-Y ¿para qué le va a servir eso? -¡Un transatlántico!

Igual que en el que nos íbamos a embarcar los dos.

-Pues va a tener que hacer el viaje usted solito.

Hágase a la idea, venga. -No, espera, espera. Espera,

aún no me has dicho dónde está su tumba.

-Pues en ninguna parte. -¿Cómo?

-Pues que la incineré. Y lancé sus cenizas a la montaña,

como era su voluntad. -No. No, no, eso no puede ser.

-Ya le digo yo que sí. Y haga el favor de volver a su casa

y olvidarse de una puñetera vez.

-Pareces tú más nervioso que yo. -¿Yo? Qué va.

-Es por Samu Flores, ¿no? ¿Es muy peligroso?

-No.

No sé, deberíamos haber avisado a Miralles y que decidiera ella.

-Sí, pero temías que desviaran el caso a otros compañeros.

Mira, lo importante es que estamos aquí.

Oye, ¿crees que tu confidente es fiable?

-Sí. Lleva currando con él tres meses ya.

-Ya, pero ¿no crees que se ha delatado dándote el chivatazo?

En la academia lo advirtieron.

No podemos utilizar la información de un confidente...

-Porque puede pasar factura y te quedas sin ellos

y casi todos los casos se resuelven gracias a los confites.

Se dice confites.

También me sé la teoría, ¿eh?

-Entonces no has destapado al que te ha llamado.

-Que no. Vamos a ver, Samu Flores ha quedado con un tal Bujías,

el típico listo que le cuenta a todo el mundo

cuándo va a delinquir y le contó a medio barrio

que quedaron hoy para un trabajillo.

-¿En serio? -Sí.

No te queda a ti nada...

Vas a encontrar a cada personaje...

Desde mentes criminales que lo tienen todo pensado

hasta gente normal que se le va la olla

y, luego, el típico tonto como este, el Bujías,

que tiene menos luces que un festival de topos.

-Toni, ¿no crees que están tardando mucho?

-Que no. Aún son las 17:00.

-Me estoy empezando a poner nerviosa. -No te pongas nerviosa

que estás de espectadora. Tranquilízate.

Pregúntame cosas para matar el tiempo.

-¿Sobre los confites? -Sobre lo que quieras.

-A ver, ¿cómo se consiguen?

O sea, ¿cómo haces para que alguien que está al otro lado confíe en ti?

-Pues depende de la vida que tengas.

Piensa que los confites son peña que se mueve en la calle,

que conocen todo lo que pasa en el barrio.

Hay que entrarles con tacto

y, cuando ya los tienes en el bote, les das tu número de teléfono.

-¿Y te lo dan así y te llaman a cambio de nada?

-A cambio de nada no. Algún favorcillo hay que hacerles.

A todo el mundo le gusta tener un poli de amigo.

Vale, está ahí.

-¿Ese es Samu Flores? -Sí.

-Vale, pero, a ver, ¿no esperamos al otro, al Bujías...?

-Que no, aquí el que parte el bacalao es Samu Flores.

Tenemos que ir a por él. Pillaremos al otro luego.

-Vale, estoy lista. -Escúchame,

te quiero a mi lado como una sombra y no intervengas.

¿Sí, seguro? -Sí.

-Pues venga.

¿Samuel Flores? -Sí, soy yo.

-Las manos donde pueda verlas.

Sobre el capó.

-¿De qué va todo esto?

-Va de robos de coches de alta gama, ¿te suena?

Si no te suena, te lo puedo recordar en comisaría.

Quedas detenido por un delito de robo de coches de alta gama

y tráfico... -Toni.

Toni, viene el otro. Viene el Bujías.

-Para, para, Paula. ¡Baja el arma, Paula!

¡Que bajes el arma, Paula!

-¿Estás bien?

Toni...

-Bueno, chicas, ¿nos tomamos algo ahora?

-No... Yo paso, paso.

-Ay, mira, pasta.

¿Qué? ¿Has quedado con tu cooperante?

-Pero ¿qué cooperante? Si desde que me dio calabazas

para el concierto no lo he vuelto a ver.

No seas exagerada.

Te dijo que no podía, que tenía mucho curro.

No te dio calabazas. Sí, sí, excusas.

-Venga, va. Nos tomamos una y para casa.

Perdonadme, tengo que atender a este señor.

¿Te esperamos en La Parra? Venga, vale.

Eustaquio, ¿qué tal? ¿Le ocurre algo?

-Eso es lo que quiero averiguar.

¿Tienes un minuto? -Claro que sí. Pase y siéntese,

y me dice qué es

lo que ha pasado.

-Verás, es que...

hay algo en la muerte de Guadalupe

que no me encaja.

Para mí que aquí hay gato encerrado.

-¿Por qué dice eso?

-Me he vuelto a encontrar con Ismael, con su hijo,

¿y sabes lo que me ha dicho? -¿Qué?

-Que la incineró.

-Bueno,

eso tampoco es nada raro, ¿no?

-No, no, pero Guadalupe era muy tradicional. Eso...

Hace años que tenía un nicho comprado en el cementerio de la Almudena.

Tenía su póliza de decesos. No...

No tiene mucho sentido que su hijo

incumpliera todo lo que ella deseaba cuando ya estaba todo pagado, ¿no?

-Bueno, la verdad es que sí, no tiene mucho sentido,

pero imagínese que su hijo no estaba al tanto

y se decantó, como muchos familiares, por la incineración.

-No, no, no...

Ella lo tenía todo clarísimo.

Además, ¿sabes lo que me ha dicho su hijo?

Que se fue a la montaña para tirar sus cenizas

como era el deseo de ella.

-Pues eso está muy bien, ¿no? No tiene nada de malo.

-Que no. Si estábamos preparando un crucero

para dar la vuelta al mundo en barco. El mar era su deseo.

En el supuesto de que hubiera sido incinerada,

no me parece lógico irse a la montaña a esparcir sus cenizas.

Cuanto más lo pienso...

más raro me parece todo esto.

-Claro, pero de pronto, Guadalupe cambió de opinión

cuando lo conoció a usted.

-No, no, no...

Seguro que Ismael me está mintiendo.

-¿Por qué?

-No sé, supongo que para que no siga haciendo preguntas sobre su madre.

A ver si imagina que me voy a pasar días y semanas

recorriendo la Almudena para encontrar la tumba de Guadalupe

y por eso, se ha inventado lo de las cenizas.

Ese Ismael me está mintiendo.

-¿Mintiendo en qué, Eustaquio?

(SUSURRA) -A ver...

A lo mejor,

Guadalupe no ha muerto.

-A ver, Eustaquio,

yo entiendo que fantasear con todo esto es muy tentador,

pero ¿por qué Ismael tendría que inventarse

que su madre ha muerto si no es así?

-Eso es lo que tienes que averiguar tú

que para eso eres policía.

-A ver, a mí me encantaría, de verdad, poder ayudarlo,

pero aquí no hay caso. No tengo pruebas ni indicios

y yo no puedo arrancar nada solo porque piense

que ese señor está mintiendo.

-¿Qué pasa,

que no me crees?

-A ver, yo no dudo nada de lo que me está diciendo, pero...

también soy consciente de que usted está pasando

por un sufrimiento muy fuerte con la pérdida de Guadalupe

y que ahora mismo se podría agarrar a cualquier cosa

con tal de mantener la esperanza.

-Ella quería ser enterrada.

-Vale.

Vamos a poner el hipotético caso de que todo eso es verdad.

Pero imagínese que cuando alguien muere,

como en este caso, Ismael decidió incinerarla

de pronto porque era más barato o por cualquier otro motivo personal.

-Pues menudo hijo.

-Pues sí, estoy de acuerdo con usted

porque tampoco era muy difícil cumplir los deseos de Guadalupe,

pero tiene que entender que eso no es ningún delito.

De verdad que lo siento.

-Ya. Gracias.

Gracias.

Gracias por tu tiempo.

-Venga, le acompaño a la puerta, ¿vale?

Y ánimo, ¿eh?

-¿Te falta mucho?

-Ya he conseguido engancharlo.

Me costó lo suyo, ahora te toca a ti. -Bien.

-A ver.

-¿Y ahora qué?

-Ahora tengo que descifrar el "password"

para poder acceder al terminal y desbloquearlo.

Joder.

¿Tú no tienes nada que hacer?

-Sí, claro. Perdona. -Vale.

¿Se puede saber en qué estabas pensando?

¿Cómo se te ocurre llevar a un agente en prácticas

a un operativo el primer día?

Ha sido una tontería, ya lo sé, inspectora.

Lo hice sin pensar, pero en principio no había ningún riesgo.

Para no haber riesgo, acabaste con la nariz rota

y tu agente en prácticas ha sacado la pistola a pasear.

Se podía haber liado una muy gorda.

¿No se te ocurre pensar que, si en vez de aparecer

esa mujer, aparece un compinche de Flores,

la que se arma? ¿Eh?

Hubieras puesto a tu pupila en una situación muy complicada

para la que no está en absoluto preparada.

Lo siento. No tenía que haber llegado tan lejos.

Por supuesto que no.

¿Cuáles eran mis órdenes?

Que no saliera con la agente Bremón a la calle.

No te he oído bien.

¡Que no saliera con la agente Bremón a la calle!

¿Por qué me desobedeciste? Fue culpa mía, inspectora.

Toni recibió una llamada de su confite

y quiso llevar a otro compañero,

pero yo insistí e insistí hasta que le convencí.

Me parece muy bien que asumas tu parte de responsabilidad,

pero no me lo trago.

Estabas a cargo del agente Ríos y él tenía órdenes expresas

que desobedeció. A ver, ¿por qué?

Yo quiero saber por qué. Sincérate, Toni.

Lo mismo que ha hecho tu compañera.

Porque no quería dejar escapar a Flores.

¿Tal vez porque pensabas que otro binomio

hubiera dejado escapar a Flores?

Tal vez porque llevo detrás de él meses.

Oh, ¡muy bien!

Una nueva muestra del individualismo de Toni Ríos.

Grábatelo a fuego, Paula: esto es un trabajo en equipo.

Toni Ríos ya ha tenido varias veces un pie fuera del cuerpo

precisamente por quererse colgar medallas personales.

Pero parece que no aprendemos.

Si hubiera ido solo esto no hubiera pasado.

No sigas por ahí,

que todavía te expediento.

Lo que iba a decir...

es que me pareció una oportunidad para la agente Bremón para aprender.

Sé que he hecho mal, pero vamos...

no creo que haya sido individualista. No.

Lo que has sido es un inconsciente.

La agente Bremón tenía prohibido salir a la calle. ¡Prohibido!

¿Eh? ¿Lo entiendes ahora?

Perdón, inspectora, pero...

espero que esa prohibición no tenga nada que ver con mi apellido.

¿De verdad crees eso?

(DUDA) No sé.

Pero quizá mi...

o sea, el comisario...

quiere mantenerme a salvo y...

y ha pedido que se me tenga entre algodones.

Pues si de verdad crees eso, agente Bremón,

estás muy equivocada.

Porque no hay ninguna orden en ese sentido.

Serás tratada como cualquier otro agente

en prácticas. Y de eso me voy a ocupar yo.

Eso es lo que quiero.

Muy bien.

A ver si entendéis que las prácticas son una actividad programada.

Que seré yo quien decida

cuándo se sale a un operativo y cuándo no.

¿De acuerdo?

Porque lo de hoy ha sido saltarse las órdenes

y no permitiré que vuelva a pasar.

¿Crees que estabas preparada?

¿Crees que lo has hecho bien?

¿Crees que si el agente Ríos se hubiera ido

con otro compañero se hubiera escapado el delincuente?

No, inspectora.

Todo ha sido culpa mía.

Él escapó y encima...

mi compañero se ha llevado un golpe. Lo siento muchísimo.

Muy bien, pero te vuelves a equivocar.

No ha sido culpa tuya.

Era responsabilidad del agente Ríos que estaba al cargo.

Lo siento mucho.

Inspectora. No se repetirá.

Por supuesto que no.

Y ahora fuera de mi vista los dos.

Entre algodones.

¡Toma! Lo tengo.

-¿Has conseguido hackearlo? -No.

No, no. He conseguido descifrar el "password" y acceder al terminal.

A ver qué me encuentro.

Joder.

-¿Algún problema? -Todos.

Esto tiene un nivel de dificultad tres.

-¿Eso es mucho?

-Un montón. Los parches de seguridad son superpotentes.

Me va a costar trabajo romperlos.

-Es lo que esperabas, ¿no?

-La información está encriptada.

Estos señores trabajan con ficheros

de alto secreto para aislar el ordenador y mantenerlo...

inaccesible. Es como un blindado dentro de otro.

-O sea que no podrás hacerlo.

-Con tiempo y paciencia se puede todo.

Pero vamos... Desde luego me voy a dejar las pestañas.

¿Cuánto tiempo tengo?

-Hasta mañana por la mañana que recogen el furgón.

-Vale.

Pues a ver quién gana la partida.

-Yo apuesto por ti.

-Va a ser una noche larga.

-Bueno.

Por lo menos tenemos café.

-Dame uno por el amor de Dios.

-Te dejo que no quiero desconcentrarte.

-No, no. Si ahora no molestas nada.

-Ahora se pone a currar solo, ¿no?

-Está buscando algoritmos para desencriptar.

Puede llevar un rato.

Álvaro, estoy preocupada por tu madre, ¿eh?

-Yo también.

Entre su obsesión con Miralles y su enfermedad,

nos puede traer muchas complicaciones.

Espero que con este plan...

se le quite la obsesión de vengarse de la policía

y podamos ganar algo. -Ya, total.

Ojalá ganemos una pasta.

-¿Viste la cara de orgullo

que tenía cuando le contabas el plan?

Le brillaban los ojos.

La verdad es que es un plan muy bien pensado.

Me extraña que lo hayas pensado tú solo.

-No hay nadie más en el ajo, si es tu pregunta.

-No, no, no.

No quería decir eso.

Simplemente que como

tenía entendido que no querías nada que ver

con los negocios de tu familia.

-Eso era antes.

Nunca quise tener nada que ver con los chanchullos familiares.

Por eso discutíamos constantemente.

Eso no quiere decir que no se me den bien.

No puedo permitirme el lujo de seguir yendo de legal, Coco.

Han pasado cosas muy chungas en mi familia.

Y no puedo mirar para otro lado.

-Tu familia no se merece toda la mierda que le ha caído.

-No.

Tengo que cuidar de mi madre.

Y pienso darle todo lo que esté en mi mano.

Quiero que tenga los mejores médicos y cuidados

cuando la enfermedad esté más avanzada.

-Es que eso cuesta dinero.

-Exacto.

Y me da exactamente igual

si la forma de conseguirlo es legal o ilegal.

Necesitamos pasta y la voy a conseguir.

No le des más vueltas, que no ha habido daños que lamentar.

Joder que no, ¿y esto?

Me da que te duele más el orgullo que la nariz.

Lo que me revienta es que Miralles no me ponga con un veterano

en la calle a aprender y me ponga de niñera.

Era tu primer día, es normal que te equivoques.

Ahora voy a llamar a tu superior para que no te impongan

tareas para las que no estás preparada.

-¿Cómo? No, no. A ver, mamá.

Mi superior me ordenó que me quedara en comisaría,

y fui yo quien decidió salir. Fue mi culpa.

-¿Te parece bonito desobedecer a tu superior?

-Perdonad que me meta, pero esa Guada de la que habláis,

¿es Guadalupe Romero? -La misma, Antonio.

-¿Decís que ha fallecido? -Sí.

Ayer se lo dijo su hijo a Eustaquio, que la pobre falta ya

hace unas pocas semanas.

-Entonces no hablamos de la misma Guadalupe Romero.

Lo digo porque la persona de la que yo hablo está viva.

-Guadalupe Romero. ¿Se saben el segundo apellido?

-Sanchís.

-No está en el registro.

Lo que ocurrió fue una cadena de errores.

Está claro que el agente Toni Ríos no debió transigir

a la petición de Paula siendo un agente en prácticas.

Exacto. Ese agente... Su binomio.

Sí. Ese agente me parece que tiene una profesionalidad dudosa.

Eso debería juzgarlo yo, ¿no?

A mí me parece un irresponsable. No debería seguir con Paula.

-¿Y tú nunca metiste la pata cuando estabas en prácticas?

-Eso no viene al caso ahora. No sé si la metí o no.

-¿Ni desobedeciste a los mandos?

-No lo sé, no me acuerdo, Paula.

-¿Y lo de poner en riesgo un operativo te pasó?

-¡Corta ya el temita!

Que sí, todo el mundo en prácticas la lía.

Hace cuatro meses estaba donde estás tú. Sé cómo te sientes.

-Hay algunas cosas que no me cuadran.

Si su madre está muerta de verdad, podría estar percibiendo su pensión.

-Pero ¿qué dice?

-Entonces déjeme subir a verla.

Tú y yo teníamos un trato.

¿Por qué te presentas sin avisar?

Deja que te explique.

Discretamente que hay ojos por todas partes.

Vamos mejor a una mesa.

Ha instalado un virus espía en el ordenador de a bordo.

Tenemos acceso al mismo y al sistema central de la empresa.

-Ah, eso suena de maravilla.

-Y tenemos acceso a todos los itinerarios

de los furgones blindados cargados de pasta.

-No solo a los itinerarios, sino al sistema de seguridad también.

-Lo único que quiero

es que me ayudes profesionalmente a convertirme en una "top model".

¿Me ayudarás? Sí, ya te lo dije.

Mi bisturí está a tu disposición.

Hola, cariño.

¿No deberías estar en la clínica?

Qué más quisiera yo. Han paralizado las obras.

¿No nos vas a presentar?

Sí, claro. Ella es Lorena Azcona. Es una azafata

que conocí en el congreso en Mallorca.

Hola.

Supongo que en el bar habrás podido tomarle las medidas a la modelo.

-Me llamo Lorena.

-¿Qué tal, Lorena?

¿Te has quedado satisfecha con mi marido?

Dime, cariño.

¿Te esperamos a cenar esta noche o tampoco podrás venir?

Lo siento, pero no voy a poder ir.

Tengo una reunión con la presidenta de la comunidad de vecinos

y con el constructor. Mira a qué horas me han citado.

"¿Y no podías mandar a Andrés?".

Si está aquí conmigo.

Vale. Hablamos luego.

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Servir y proteger - Capítulo 609

03 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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