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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 608 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Paolo? -Sorpresa.

¿Qué tal?

-Pensé que...

que aquí en Madrid las cosas no serían igual con Pablo,

pero sí. Su vuelta ha sido maravillosa.

-Me va a llevar tiempo, ¿no?

Sí, pero hay que planearlo bien y todo.

Mira, ahora no puedo hablar, ¿vale?

-¿Va todo bien?

¿Te han llamado a estas horas?

-Eso es lo que tienen los trabajos muy bien pagados,

que no te dejan en paz ni media noche.

-¿Es atractivo el tío o no?

Enhorabuena, no eres ciega.

Tiene unos ojos bonitos. No me refiero

al color y la forma y eso, pero como una mirada interesante.

-¿Tú crees que le va a gustar el indie británico?

-Sí... o no. No lo sé,

pero es que me ha dado unas invitaciones

mi colega del Redstar.

Si quieres te las dejo y vas así como quien no quiere la cosa.

-Esta noche no puedo.

Estoy bastante liado, tengo muchísimo trabajo que adelantar

y estoy recién aterrizado. Disfruta el concierto.

Nos vemos.

-Es que me siento muy sola, Emilio.

No sé, Barcelona es diferente. Ahí tengo a mis padres,

a mis amigas...

No sé, Emilio, tendré que buscarme algo que hacer.

Pero no sé qué.

Pregúntale a la Verónica de hace 20 años.

Piénsalo. ¿Qué querías hacer tú?

Dar asistencia legal a quien no se la podía costear.

Mira, ahí tienes un objetivo.

Y yo que pensaba que estaríais supertranquilos

sabiendo que trabajo con el tío Emilio.

No confiáis en mí. Ya no soy una niña, ¿vale?

-Cariño, vale ya.

¿Llevamos meses sin vernos y nos montas este numerito?

-Le aseguro que soy el primero

que quiere ver pagar a esa mujer por lo que hizo,

pero no hay ni una sola prueba que la incrimine de forma directa

y yo ya no puedo hacer nada más.

-¿En qué estás pensando?

-Igual bastaría con hackear el ordenador de alguien

cercano a Miralles

con algo que pudiera implicarla.

(ANTÚNEZ) -"¿Sí, dígame?"

-¿Es usted el inspector Antúnez?

-"Sí, soy yo. ¿Con quién hablo?"

-Eso da igual. Usted escuche lo que tengo que decirle.

-Inspector Antúnez

de la Policía Nacional.

Así que, por favor, tengo una orden judicial.

Háganse a un lado, no interfieran en la labor policial

y, por favor, no toquen nada.

Todo lo de este despacho es parte de mi investigación,

empezando por este ordenador.

Mataste a Ricardo Campos Soler

bajo los efectos de los psicotrópicos y pagarás por ello.

-"¿Estaba drogada la policía que mató a Ricardo Soler?".

Pero ¿cómo se atreven?

Esto es increíble.

-Le harán una analítica y verán que es mentira,

que no estaba drogada. -Puede que sí

o puede que no,

pero por el camino se le hará daño.

Siempre su nombre va a quedar unido a un homicidio imprudente.

-Tiene que haber sido un hacker.

Eso es precisamente lo que estamos pensando,

que el ordenador de Antonio ha sido hackeado.

Ese hacker cometió un error:

intercambiar los datos por una paciente real con depresión

e incluso han aportado recetas médicas.

Bueno, pues con eso y con el resultado de los análisis,

ya estaría, ¿no?

Cómo me va a gustar ver la cara de Antúnez

cuando se entere de todo esto.

Y a mí la cara de Elvira cuando se dé cuenta

de que todo este montaje no le ha servido para nada.

Claudia, tengo malas noticias también.

No puedo demostrar que Elvira Soler tenga

absolutamente nada que ver en todo esto.

(Música emocionante)

Te acompaño a hacer los análisis, ¿vale?

Cariño, si no has terminado de desayunar, hombre.

Es un absurdo que tú no desayunes en condiciones

solo porque yo tenga que ir a los análisis en ayunas.

¿Prefieres ir sola?

No, pero me han citado dentro de dos horas.

La clínica está aquí al lado.

Prefiero hacer tiempo aquí.

Puedo acompañarte aquí y llamar al centro de salud

para decir que me cubran durante la primera hora.

Yo te lo agradezco, pero de verdad que no merece la pena.

Si tienes que pedir algún favor para que te cubran,

pídelo por algo que merezca la pena.

No quiero que te quedes aquí hurgando en Internet

para ver si salió alguna nueva noticia sobre ti.

¿Qué cosas dices?

Es increíble esto de las noticias falsas, de verdad.

Pasó igual cuando Chema.

Se demostró que no era un pedófilo y ya estaba el mal hecho.

Escúchame, Antonio, ahora lo importante es

hacerme esos análisis para demostrar que estoy limpia

y Antúnez tendrá que cerrar la investigación.

Y yo me podré reincorporar a mi puesto, ¿vale?

¿Estás segura de que no quieres que llame al centro de salud?

Vete que vas a llegar tarde.

Gracias. Prohibido coger la "tablet".

(Timbre)

¿Ha pasado algo en comisaría?

Espero que no. Yo todavía no he llegado.

Entro dentro de unas horas.

Nada, quería saber cómo estabas. ¿Puedo pasar?

Ah, claro, perdóname. Sí, sí, pasa. Siéntate.

A ver,

estoy al tanto del tema de las pastillas

y lo que han publicado los medios,

y, bueno, quería saber, simplemente, cómo lo llevas.

Pues... muy mal.

Porque acabo de leer unos comentarios en Internet

sobre lo que el cuerpo debería hacer conmigo

y no es muy agradable, la verdad.

Qué ganas de que se acabe ya todo esto, de verdad.

Pues sí.

Lo que no entiendo es cómo puede haber alguien

que sea capaz de mentir solo para hundir mi carrera.

¿Te puedo decir una cosa? Claro, claro. Dime.

Bueno, todo lo que ha ocurrido

ha sido horrible

y si...

tú hubieras tomado la medicación...

pues solo quiero decirte que no tienes nada

de qué avergonzarte. A veces,

no somos capaces de salir del agujero y necesitamos pedir ayuda

y eso no tiene nada de malo.

Ya, Espe, lo sé

y no te lo niego, pero es que no es mi caso.

Bueno, a mí me paso, ¿eh? Cuando murió Fede, ya sabes

que tomé medicación y yo en ese momento era un peligro

porque no se lo dije a nadie y seguía ejerciendo mi cargo.

Espe, que yo no he tomado ninguna pastilla.

En el momento de los hechos, no tomaba medicación

ni nada en absoluto.

Y si la hubiera estado tomando,

le habría comunicado los efectos secundarios

a mi superior.

Además, ¿tú te crees que mi marido, si me receta eso,

me va a dejar ir a trabajar?

¿Antonio?

Precisamente me pillas que me voy a hacer unos análisis

a una clínica privada para demostrar que estoy limpia.

Todo esto es una locura. No te agobies, por favor,

por lo que te acabo de decir. Además, en comisaría

todo el mundo te apoya. Yo solo me preocupaba por ti.

Pero vamos a ver, Espe, de verdad, que es mentira.

Que lo que publicaron los medios es una auténtica falsedad.

Yo no he tomado nada.

Mira, estamos a punto de demostrar

que le hackearon el ordenador a Antonio.

Pero no te puedo contar nada más, lo siento.

Y ahora discúlpame, pero tengo que hacerme los análisis.

¿Te puedo acompañar a la clínica? Pero ¿otra igual?

Pero qué tontería. Que soy mayor.

¿Qué necesidad hay de que me acompañéis

a hacerme unos análisis?

Que ya lo sé, pero es que no entro hasta dentro de dos horas.

¿Has desayunado? Todavía no.

Vale, pues me acompañas y luego nos podemos hasta arriba.

Venga.

¿Y Paula? ¿Ya ha desayunado?

No, sigue en su habitación.

Ayer, volviendo de Ávila, me dijo que tenía que pasar por comisaría

para una primera toma de contacto antes de incorporarse mañana.

¿En serio? (AFIRMA)

¿Y por qué no me lo dijo a mí?

No te lo tomes a mal. Ya viste lo susceptible que estaba

con esto de tener que vivir con nosotros.

La verdad es que fue muy desagradable.

Es una época de cambio, así que vamos a darnos tiempo.

En ti no hay ningún cambio.

¿Cómo que no? Es la primera clínica que abrimos fuera de Barcelona.

Sí, pero en lo personal sigues siendo el de siempre.

Ahora mismo no sé si eso es bueno o es malo.

Tómatelo como quieras.

Voy a ver a Paula. A lo mejor se le han pegado las sábanas.

No creo, no me dijo a qué hora la habían convocado,

pero le hacía ilusión ver a su tío y conocer a sus compañeros,

así que dale un poco de margen.

Vale, pero si en diez minutos no viene, la aviso.

-Buenos días. -Buenos días, cariño.

Buenos días. ¿Has dormido bien?

(ASIENTE) -Oye, si no os importa, prefiero que la composición

de fotos familiares no esté en mi cuarto.

-Pero si te la he hecho con mucha ilusión.

-Gracias, mamá, pero prefiero decorarla a mi gusto.

Toma, ponedla en el vuestro si queréis.

-Has tardado mucho en venir a desayunar.

Pensábamos que te habías dormido.

-No. ¿Cómo me voy a dormir en mi primer día?

¿A qué hora te han convocado? Pues a ninguna.

Pero quiero ir entre las 10:00 y las 11:00.

A esa hora tengo que ir por la zona. Puedo acompañarte.

Claro.

Y ya de paso me llevas de la mano como si tuviera tres años.

-No hace falta ese tonito. Te lo ha dicho con buena intención.

-Pero ¿qué queréis?

¿Complicarme más la vida?

-¿De qué hablas?

-Si todos piensan que soy una enchufada lo voy a pasar muy mal.

-A ver, no te equivoques.

Lo que queremos... -Sé perfectamente lo que queréis.

Y sobre todo tú. Haríais lo que fuera para que se me quiten

las ganas de ser policía, pero vais listos.

No digas eso porque es muy injusto.

Paula,

hace tiempo que asumimos que esto es lo que querías

y respetamos tu decisión.

Y aunque no lo quieras, eres la sobrina de Emilio,

así que cuanto antes se enteren tus compañeros, mejor.

Pues se enterarán cuando toque,

pero no me vas a acompañar.

Estoy harta de que queráis decidir por mí.

No soy una niña. ¿Cuántas veces tengo que decirlo?

-Sí, ya no lo eres.

Entonces, compórtate como una adulta y no montes numeritos.

-¿Numeritos, mamá?

Solo intento explicaros... Paula, Paula,

tranquila.

Ya está, nos ha quedado claro.

El mensaje ha llegado.

Es hora de que camines sola.

No te preocupes que no te vamos a agobiar.

¿Entonces lo entiendes?

Sí.

Tranquila.

No voy a aparecer por comisaría.

Gracias.

-Bueno, si los dos lo tenéis tan claro,

supongo que no tengo nada más que decir.

-Tú estás muy calladito hoy, ¿no?

-No me apetece hablar.

-Sigues rayado por lo de Paty, ¿verdad?

-Sí.

No va, y después de lo del italiano,

y me dice ayer que si somos amigos.

-Eso no es tan malo, ¿no? Al menos mantenéis la amistad.

¿Qué le respondiste?

-Nada, no le respondí nada

porque entonces vino el espagueti, en el momento más inoportuno.

Y yo como un imbécil me piré y los dejé a los dos pelando la pava.

-Pues igual fuiste un poquito brusco marchándote así, ¿no?

-Tienes que ver la cara que le pone cuando le ve.

No sé qué le hace. Le tiene abducido el cerebro.

¡Es que me revienta, Dios!

(RESOPLA)

-Ay, Toni, mira,

¿quieres un consejo?

Céntrate en el trabajo

que bastante te lo has currado para llegar aquí.

Y así,

tal vez puedas intentar pasar página ahora que...

Es que no tienes mucho que hacer con Paty, ¿no?

-Nacha, no sé...

Ahora mismo tengo ganas de mandar todo a la mierda

y ya está, no me apetece nada.

-No, eso sí que no lo quiero oír y menos que lo apliques

porque te vas a arrepentir toda la vida.

Toni, que tú tienes madera de poli.

Tienes instinto, olfato, intuición...

Y esas cualidades tienes que ponerlas al servicio de la gente

para cuando las necesite,

pero si sigues con moscas y pájaros en la cabeza,

pues no vas a poder aplicarlas.

-¿De verdad piensas todo eso?

-Sí, pero tampoco te subas a la parra.

-La Parra ni me la menciones, por favor.

(RESOPLA)

-Bueno, lo siento, pero es verdad.

Sí, tienes todas esas cualidades.

Pero mientras sigas desenfocado, no podrás aplicarlas.

-¡Ya lo sé! Si tienes razón.

-Pues entonces haz un cambio de actitud.

Y demuéstrate a ti mismo y demuestra

lo gran poli que eres, en vez de seguir regodeándote

en ese sufrimiento que sientes

porque Paty está con otro, esas cosas pasan.

-Joder, Nacha. Me hablas como si estuviera en prácticas aún.

-Bueno, no, es que a mí eso me da igual

porque mientras que seas mi compañero y sigamos teniendo un caso juntos,

y yo te vea así desconcentrado,

pues te lo voy a decir.

No te voy a pasar ni una.

-Y yo te lo agradezco, ¿eh?

De verdad que...

en esta situación no podría tener mejor compañera que tú.

-Venga, anda. (RÍE)

Déjate de bobadas que si crees que por esto

te voy a invitar a un cafecito, lo llevas claro.

-No, que te lo digo en serio. Tienes razón.

Ya está, voy a dejar de llorar por las esquinas por Paty.

No puedo hacer nada porque esté con el tío ese.

Mira, lo que sí puedo hacer es ayudar a mucha gente con mi uniforme.

-Muy bien.

Esa es la actitud.

Ponlo en práctica y que no sea solo de piquillo.

-Que no, que es en serio.

Paso ya del tema Paty.

Me voy a centrar en el curro.

Lo que sí...

te voy a pedir que no vayamos a La Parra en una temporada

porque cada vez que voy ahí...

(RESOPLA) Me pongo malo.

-Vale, puedo entenderlo.

(Móvil)

¿Sí?

Sí.

Vale.

Vale, perfecto, pues...

en cuanto las tengamos, le avisamos.

Vale.

Venga, gracias, chao.

El dueño de la gasolinera que atracaron ayer,

han arreglado los problemas informáticos.

-¿Ya podemos ver las imágenes de las cámaras?

-Me las manda en un minuto.

-Crucemos los dedos para que identifiquemos al atracador.

-Por cierto, declaró que el atracador tenía una gorra con visera,

así que igual deberíamos avisar a Ángela para ver las imágenes.

-Sí, porque iba armado y ese tipo es muy peligroso,

tenemos que intentar pillarlo cuanto antes.

-Bueno, pero con mi... intuición,

mis... todas esas cosas que tú dices que tengo,

va a ser muy fácil, ¿no?

-Pues sí, pero venga, vamos.

-Ay.

-El hacker infectó el ordenador del doctor Torres

aprovechándose de un error en el sistema operativo

y en el cortafuegos.

Ya. Lo que ha facilitado las cosas al saboteador, ¿no?

Sí, ese hacker implementó un sistema de comandos en la interfaz,

abriendo una puerta trasera para poder acceder al contenido.

Ya, pero una cosa es acceder al contenido y otra muy distinta

es crear material nuevo,

porque confeccionó unas recetas

y las asoció a la tarjeta sanitaria de Miralles.

Eso no es del todo correcto.

No se generó ninguna receta nueva,

lo único que se hizo fue intercambiar las fichas médicas

de la inspectora Miralles por las de Adriana Marcos.

Entiendo.

¿Tienes alguna pista de quién puede estar detrás de esto?

Lamentablemente los "bots" de rastreo que he lanzado

todavía no han dado sus frutos.

Ya, así que es bueno ese hacker, ¿no?

Más que bueno.

No he podido seguirle la pista.

De momento lo único que he podido averiguar

es que Miralles no tomaba ninguna medicación.

Pues eso ahora mismo es lo más importante.

Ángela, quiero que redactes un informe

explicando detalladamente el hackeo.

Se lo quiero enviar a Jefatura y a Régimen Disciplinario.

(ASIENTE) Recuerde enviar una copia a la prensa.

Para contrarrestar el daño que le han hecho.

Por supuesto, pero quiero que vaya con un comunicado oficial.

Yo me encargo, no te preocupes.

Bueno, el informe lo tengo prácticamente listo.

Solo hay que añadir unos datos más.

Estupendo, en cuanto lo tengas, me avisas.

Estupendo. Gracias.

Uy, perdón, comisario.

¿Quiere que vuelva después? No, no te preocupes.

Debe ser muy importante si entras con ese ímpetu.

Nosotros ya hemos terminado.

Toda tuya.

Perdón.

Si en vez del comisario es Miralles,

ya me estaría soltando una de esas miradas fulminantes.

-Y tú lo hubieras preferido y lo sabes.

-Pues sí.

Significaría que todo vuelve a la normalidad.

Cómo me fastidia que tenga que estar en casa

por culpa de esta tontería de los medicamentos.

¿Tú te lo crees?

-¿Yo? Ni una palabra.

-Yo creo que el Antúnez este la tiene cruzada.

Justo en el momento que tuvo que certificar

que no había ninguna negligencia,

justo ahí se saca lo de los medicamentos.

-Si te sirve de consuelo, te puedo decir

que esto va a terminar pronto

y podrás tenerla aquí para que te eche la bronca.

-¿Y por qué sabes tú eso?

¿Sabes algo que el resto no sabemos?

-No me tires de la lengua

que no puedo hablar hasta que sea oficial.

-Ah... entonces era eso por lo que estaba el comisario aquí.

-Lo único que puedo decir es que Miralles es inocente.

Dime qué necesitas porque tengo mucho curro

y tengo que entregar un informe.

-¿Qué informe? ¿Esto?

O sea, que todo esto tiene que ver con los medicamentos de Miralles.

Bueno, que te traigo unas imágenes del ladrón de una gasolinera,

por si puedes ampliarlas para identificarlo.

-Muy bien, lo tendré listo en un momento.

-Chao. -Chao.

Sí, estamos seguros de que el ordenador

del doctor Torres,

el marido de la inspectora jefe Miralles,

sufrió un ciberataque.

Por supuesto. Podemos demostrar que nunca recetó esa medicación.

No se preocupe. En cuanto tengamos el informe, se lo hago llegar.

Muchas gracias.

Adiós.

(Puerta)

Adelante.

¡Paula!

Qué alegría verte.

Igualmente, tío.

¿Qué tal todo?

(RÍE)

¿Qué tal la despedida de la academia de Ávila?

Bien, muy bien.

¿Dispuesta a seguir tu formación en esta comisaría de Distrito Sur?

Lo estoy deseando.

Me harás una visita, ¿no?

Tengo ganas de conocer a mis compañeros.

La verdad que hoy es un mal día

porque tengo muchos asuntos urgentes.

Y esos asuntos urgentes tienen que ver

con la inspectora Miralles, ¿no?

Sé que le han abierto una investigación

por abrir fuego contra un chico del barrio

y que estaba tomando una medicación muy fuerte.

Escucha, Paula, mira,

los buenos profesionales deben basarse en la propia experiencia

para abordar cada caso.

Supongo que en la academia te enseñarían

tácticas de detección de mentiras, ¿verdad?

Sí.

Bien, pues la inspectora Miralles no tomó ningún tipo de medicación.

No deberías creerte a pies juntillas todo lo que lees.

Ya.

Lo siento mucho.

No conocía los detalles del caso.

No quería hablar mal de ella.

No te preocupes que esto no es un examen.

Precisamente para eso están las prácticas,

para que veáis que la realidad es...

es muy complicada y muchas veces tiene muchas caras.

Pero eso te lo vamos a enseñar aquí, no te preocupes.

Ya sabía yo que hacía bien en elegir esta comisaría.

Espero estar a la altura y que no me tuvieras muy idealizado.

(Teléfono)

Perdona.

Dígame.

Dime, Betanzos.

¿Tienes el informe?

Házmelo llegar.

Lo leo y se lo mando a Jefatura, lo están esperando.

Gracias.

El deber me llama. Hay que dejar aquí la conversación.

Vale, solo una cosa más.

¿Sabes con qué compañero me van a poner?

Bueno, de eso normalmente se hace cargo Miralles.

Si todo va como espero,

mañana se reincorpora al servicio.

Es una gran profesional y...

vas a aprender mucho de ella.

Bueno, y de todos vosotros.

He oído que habéis resuelto casos muy difíciles.

(Puerta)

Adelante.

Le traigo el informe definitivo sobre el caso de Ginés y Matilde.

Gracias.

Os presento.

Esperanza Beltrán,

la encargada de nuestra UFAM.

Ella es Paula, a partir de mañana viene a hacer aquí las prácticas.

Encantada. -Igualmente.

Bueno, yo me voy que no quiero molestar más.

Eh, Paula.

Tenemos una conversación pendiente, no te olvides.

Sí, sí. Tranquilo que te lo recordaré.

-Es la primera agente en prácticas que...

tutea a un comisario.

Y además el primer día.

Ya, sí, bueno, verás,

es mi sobrina.

Pero esto no te lo he dicho, ¿de acuerdo?

OK.

Resulta que mi hermano y mi cuñada

se han venido a vivir de Barcelona a aquí.

Para estar con su hija ahora que va a ser policía aquí,

en nuestro distrito.

Pero vamos, no quiero que reciba ningún trato de favor.

Que sea tratada con toda la normalidad, ¿de acuerdo?

Por supuesto.

Pero... es difícil que no se sepa.

Tarde o temprano todo el mundo averiguará que es su sobrina.

Es verdad, supongo que eso es inevitable.

Si no necesita nada más.

Nada más, gracias, Espe.

Hola, buenos días.

-Buenos días. -Un cortado, por favor.

Cortito de café.

¿Tú, por casualidad,

no conocerías a esta señora?

-A ver. -Se llama

Guadalupe Romero.

Es vecina de Distrito Sur.

-Pues...

No, la verdad es que no me suena.

Pero vamos, aquí la que se conoce a todo el barrio es la jefa.

María, ¿puedes salir un momento, porfa?

-Disculpen que...

No me he presentado.

Me llamo Eustaquio García.

Natural de Cuenca.

-Yo soy Paty.

-María, encantada.

-Mira.

¿Te suena esta mujer?

La está buscando él.

-Claro, hombre.

Es Guada.

Guadalupe, una vecina del barrio de toda la vida.

No la conoces porque hace mucho que no viene por aquí.

-Pero ¿la han visto últimamente por el barrio?

-Pues ahora que lo dice...

por el barrio también hace tiempo que no me la cruzo.

Ni en el mercado, que solíamos coincidir.

-Pero ¿de eso hará así como más de dos meses?

Por favor, haga memoria. Es importante.

-Pues...

creo que la última vez que la vi

fue en la pescadería,

hará como tres meses o así.

Me acuerdo porque tenía una cena en el bar

y me ayudó a elegir unas lubinas.

Sí, hace tres meses.

-Oh...

-Perdone la indiscreción, pero ¿por qué la busca?

-Ah, pues no sé.

Guadalupe es mi novia.

Nos conocimos el verano pasado en un viaje del Imserso a La Manga.

-Uy, La Manga. Qué sitio tan bonito para iniciar una relación.

No te imaginas aquello, un paraje...

-Y aparte el clima, que hace mucho. -Claro.

-Un sitio precioso... -María, ya.

-Perdóneme usted.

Es que soy de Murcia, en cuanto hablan de mi tierra

me vuelvo loca. Siga contando.

-Lo nuestro fue un flechazo, ¿sabe?

Nos caímos enseguida

de maravilla

y...

yo que ya pensaba que a estas alturas la vida no podía sorprenderme,

pues me enamoré perdidamente de ella.

-Ay, por favor, qué bonito.

-Lo mejor es que ella también se enamoró de mí,

pero había un problema:

yo vivo en Cuenca y ella en Madrid.

Pero a pesar de todo,

decidimos continuar con nuestra relación.

Nos llamábamos,

nos mandábamos mensajes...

Bueno, a lo mejor todo esto que les estoy contando

no les interesa nada.

-Como que no, siga contando que es una historia preciosa.

-Sí, eso pensaba yo, sí.

En fin que...

llegamos a fantasear con vender nuestras respectivas casas

y embarcarnos en un crucero alrededor del mundo,

porque a los dos nos gusta mucho el mar.

Sí, pero...

pero...

desde hace dos meses

no consigo contactar con ella.

-¿En serio?

¿Y no le coge el teléfono ni nada?

-No, no. Bueno, un par de veces me lo ha cogido su hijo,

pero no me ha querido dar muchas explicaciones

sobre Guadalupe.

Últimamente, pues la verdad es que...

me ha despedido de muy malos modos.

-Al hijo lo conozco yo.

Se llama Ismael, no sé si te sonará, aunque no viene mucho.

Es muy seco.

-No me suena.

Yo lo que no entiendo es

por qué le coge el teléfono Ismael en vez de Guadalupe.

-Yo también lo encuentro muy raro, ¿no?

Por eso me he venido a Madrid.

Para interesarme por ella.

-¿No será que la mujer habrá caído malica o algo?

¿Ha ido a su casa a verla?

-Perdí la dirección.

El teléfono sí lo tengo, claro,

de... de llamarlos tantas veces

y lo tengo grabado en el móvil.

Pero la dirección, no.

La he perdido.

Por eso necesitaba esa información.

-Aquí la tiene usted, vive en la calle Caspe.

El número no lo sé, pero allí son cuatro vecinos,

se lo dicen seguro.

-Gracias, gracias.

No sabe el favor que me hace.

Ahora mismo voy para allá.

Disculpe un segundo.

Gracias, ¿eh? -Venga. Adiós.

-Oy,

qué mono.

-Para comérselo.

-Se va sin preguntar dónde está la calle, ¿eh?

-No te preocupes, la encuentra seguro.

¿No ves que está dispuesto a mover Roma con Santiago

para encontrar a su Guadalupe?

Qué cosa.

Por lo que queda probado que el ordenador

del doctor Antonio Torres fue manipulado

y que se modificaron los archivos de la paciente

Adriana Marcos para asociar su medicación

al historial clínico y a la tarjeta sanitaria

de la inspectora Claudia Miralles.

Son las conclusiones de la inspectora Ángela Betanzos,

nuestra especialista de la UIT.

(Puerta)

Adelante.

Claudia.

Me alegra verte.

Precisamente estábamos hablando de tu caso.

Me alegro mucho porque traigo novedades que os van a interesar.

Especialmente a ti, Antúnez,

que estás poniendo tanto empeño en demostrar mi inocencia.

¿Qué es eso?

El resultado de unos análisis.

Dan negativo

en ansiolíticos y psicotrópicos.

En el momento de los hechos,

yo no estaba tomando ninguna medicación

ni ninguna otra sustancia

que alterara mi percepción de la realidad,

con lo que podía utilizar mi arma reglamentaria

si las circunstancias lo requerían.

Estará bien añadir ese dato al informe.

Se complementará con lo que ha averiguado Ángela Betanzos.

El ordenador de Antonio estaba hackeado.

Todavía no sabemos quién ha sido el culpable.

¿Por qué no dejan de hacer este paripé?

Estoy convencido de que la inspectora tenía acceso

a lo del hackeo mucho antes que yo.

Aquí no hay ningún paripé.

Efectivamente yo lo supe anoche, extraoficialmente.

¿Hay algún problema con eso?

No, ningún problema.

Voy a solicitar un informe a un inspector de la UIT

de otra comisaría, para corroborar el de la inspectora Betanzos.

No sea que aquí haya habido un conflicto de intereses.

¿Qué insinúas?

Ángela ha actuado en todo momento con profesionalidad.

Solo hago mi trabajo.

Tu trabajo no consiste en negar evidencias

y mucho menos en conspirar contra Miralles.

Mucho cuidado con lo que dice, comisario.

¿Me puedes explicar

cómo llegó a Elvira Soler la información

de que la pistola de Ricky...

no tenía balas?

Porque Científica solo nos mandó el informe a ti y a mí,

nadie más conocía ese dato.

Pudo haber un fallo en la cadena de custodia.

Ya. Seguro.

Tengo más pruebas de irregularidades.

¿Ah, sí?

Interrogaste a Paty Fernández

y la coaccionaste.

Sugeriste que sabía más cosas del tiroteo

y que se las callaba por amistad con Miralles.

Solo quise asegurarme de que no la estaba encubriendo.

También hablaste con Nacha Aguirre

e insinuaste que mentía para ocultar el comportamiento negligente

de un superior.

Confiésalo, Antúnez.

La tienes tomada conmigo.

Yo diría que la tienes tomada con toda la comisaría.

Tu trabajo se rige por la parcialidad.

Deberías hacer preguntas en lugar de inducir respuestas.

Que sepas que...

voy a informar a Jefatura de tu actitud

porque es negligente

y porque no se ajusta al protocolo.

Lo que has hecho tiene un nombre:

prevaricación.

Y si insistes en poner en duda

las averiguaciones de Ángela Betanzos solicitando

una información paralela,

voy a escribir personalmente a Régimen Disciplinario,

que lo sepas.

Está bien. No solicitaré ese informe.

Y doy por cerrada mi investigación.

No tan deprisa.

Todavía no hemos hablado de lo importante.

¿Por qué solicitaste una orden para requisar

el ordenador de mi marido?

¿Qué te hizo creer que encontrarías algo que me iba a incriminar?

Recibí una llamada anónima.

¿Y le diste crédito a una llamada anónima?

Aportó datos sólidos y...

teníamos indicios suficientes para darle credibilidad.

¿Dónde recibiste esa llamada? ¿En el móvil?

Sí. Desde un número anónimo.

Muy bien, pues entonces,

ese teléfono móvil constituye una prueba para el caso.

Tal vez así

podamos averiguar quién hizo esa llamada,

que podría ser el mismo que hackeó el ordenador

o quien encargó hacerlo.

Estoy completamente de acuerdo.

Y ambos, si no son la misma persona, han cometido varios delitos.

Tenemos que perseguirlos.

Por favor,

el móvil.

El informe dice que el hacker es profesional.

¿Alguien se cree que de verdad

va a dejar que lo localicen por una llamada?

Esa pregunta te la podrá responder la especialista de la UIT

cuando haya rastreado la llamada,

si no es que hay más llamadas.

El móvil.

¿Prefieres que pida una orden al juez?

Jo, María qué sitio más increíble ayer.

Te lo juro. O sea, no sabes qué sensación

estar ahí bañándote en la piscina y mirar abajo y mirar,

o sea, todo, ver todo.

Con toda la gente andando, siguiendo su vida...

Es increíble.

Teníamos un camerino para nosotros solos y todo.

-Hija mía, cómo te cuida el Paolo este, ¿no?

-Ya ves.

-Hola, chicas, buenas.

-Buenas, cariño. -Hola, Nacha.

-María, ¿me pones dos cafés?

Uno para mí para tomar con leche y el otro para llevar,

que no me acuerdo si era corto o largo.

-¿Para quién es?

-Para Toni, andamos liamos con la investigación

de un atraco en una gasolinera.

-Si es para Toni, largo.

-Vale, intentaré recordarlo, gracias.

-Nacha, me alegro un montón de que te hayan puesto con Toni.

Él te aprecia un montón y dice que aprende mucho de ti.

Aunque bueno, ya te lo dijo en el discurso del otro día.

-Oye, y si estáis trabajando juntos,

¿cómo que no ha venido él?

¿Lo has dejado haciendo papeleo por novato?

-No, lo que pasa es que...

como andamos liados con el caso que te he dicho de...

del atraco,

y ya sabemos quién cometió los hechos,

pues Toni anda por ahí,

liado con los confites, mirando qué podemos encontrar.

-¿Está por ahí? ¿Entonces no está en comisaría?

(NIEGA) -Está en la calle, con el tema de los confites.

-¿Y dónde pretendes llevarle el café?

-A la comisaría, Paty, se lo dejo en la mesa

para cuando vuelva.

-Ya.

-Anda ya, Nacha. Va, no me mientas a mí.

¿Qué pasa? Que Toni no quiere venir aquí por mí, ¿no?

(SUSPIRA) -Pues, Paty, de verdad, yo no puedo ocultar estas cosas.

Ya sabes que... (CARRASPEA)

Lo que ha pasado últimamente a Toni le ha afectado

y no, no quiere pasarse por aquí. -Ya, ya, lo entiendo.

Jo, pero yo quiero seguir siendo su amiga y se lo he dicho, pero...

no parece que vayamos por mejor camino, la verdad.

-Yo creo que deberías darle tiempo. Ahora está todo caliente

y no creo que sea un buen momento.

Pero estoy segura de que se acabará pasando por aquí otra vez.

-Eso espero. -Sí, la verdad, yo también,

porque Toni es muy buen muchacho y...

me dolería mucho que no quisiera pasar más por aquí.

-Hola, "bella mía. Buona sera".

-Paolo, pero ¿tú qué haces aquí?

¿No deberías estar trabajando en el banco?

-Eh... Tengo un horario muy flexible

y lo he aprovechado para traerte esto.

Es un detallito. -¿Qué es esto? ¿En serio?

No. (RÍE)

Hala, pero qué pasada. Y ¿esto?

-Ayer me dijiste que habías perdido las tuyas

y que te daba rabia porque eran muy buenas, así que nada.

He ido a una óptica y he comprado estas y claramente las puedes cambiar

si no te gustan. -¿Qué voy a cambiarlas? ¡Me encantan!

Son chulísimas y carísimas, ¿verdad? -No, no importa.

Para ti quiero siempre lo mejor.

-Entiendo que Toni no quiera pasarse por aquí, la verdad.

-Pues yo también, con este panorama... Pobrecito.

-Ven, que quiero presentarte a una amiga.

-Hola Paolo. -Chao, María.

-Hasta luego. (RÍE)

-¿Qué? (RÍE) -No,

que chao es para decir hola y adiós. No te preocupes,

a mí también me pasó. -Eso es.

-Nacha, él es Paolo, es mi chico.

-Encantado. "Piacere". -Mucho gusto.

-"Come stai"? -Encantada igualmente.

Sí, es que Paty me ha hablado y hablado un montón de ti.

-¿Sí? Espero que bien. -Claro, claro que sí.

-¡Inspector Antúnez!

¿Qué? ¿Ya le han puesto las esposas? ¿La han detenido?

¿Cuándo voy a leerlo en los diarios?

-Nunca.

-¿Qué quiere decir?

-Miralles no tomaba medicación.

Alguien hackeó el ordenador del doctor Torres y manipularon

su tarjeta sanitaria.

-¿Me está diciendo que esa mujer, otra vez, se va a ir de rositas?

-Se ha descubierto que alguien le estaba tendiendo una trampa

fabricando pruebas falsas contra ella.

-Y ¿saben quién ha sido?

-No tengo ni idea, pero no me extrañaría que fuera usted

quien contrató a un hacker para hacer el trabajo.

-Pero ¿cómo se atreve? ¿Por qué... por qué me acusa a mí?

Si yo solo quiero que se haga justicia.

(RÍE) -No. Usted lo que quiere es venganza a cualquier precio.

Recibí una llamada en mi móvil personal

alertándome de que el doctor Torres recetó a su mujer unos psicotrópicos.

-Y ¿eso qué tiene que ver conmigo? -Poca gente tiene mi número personal.

Días atrás a usted le di una tarjeta mía, ¿recuerda?

Poca gente sabía que yo me encargaba de la investigación interna.

Lo normal hubiera sido llamar al comisario y no a mí.

-Eso es absurdo, porque usted estuvo interrogando a todos

en comisaría. Cualquier agente podía habérselo comentado a algún conocido

o no sé, a lo mejor en el bar. -No es eso lo que yo pienso.

-Con tal de tapar un escándalo en la policía,

me acusa a mí y sin pruebas.

-Creo que usted es capaz de cualquier cosa con tal de ver

a la inspectora Miralles entre rejas. -¿Y se extraña?

Asesinó a mi hijo a sangre fría,

pero veo que todos los policías son iguales. Se protegen unos a otros.

¿Sabe? Usted está haciendo lo mismo que hacía ella,

lanzar acusaciones falsas contra los Soler.

-Yo soy neutral,

saco mis conclusiones a partir de lo que veo y lo que oigo.

-Pues dudo mucho que haya visto u oído algo

que pruebe que yo tengo algo que ver con lo del ordenador.

-¿Quién más podría arriesgarse a fabricar pruebas falsas

contra la inspectora Miralles? -Le digo que soy inocente,

que no tengo nada que ver. ¿Cómo se lo repito?

-No se haga la mártir, que no le pega.

-Pensaba que usted era mi aliado en la lucha para llevar

a los tribunales la muerte de mi hijo, pero estaba equivocada.

-Le aseguro que he hecho lo posible para esclarecer los hechos.

He apretado a los implicados las tuercas hasta el infinito

y más allá y no he podido esclarecer nada.

No he podido demostrar que la inspectora actuara

con negligencia. -De momento.

-No, de momento no. Definitivo. He dado el caso por cerrado.

-Pero ¿cómo ha podido hacer eso? (RESOPLA)

¿No ve que es culpable? ¡Asesinó a mi hijo a sangre fría!

-Eso no se ha demostrado.

-Es usted un cobarde.

-Adiós.

-Ismael. -Sí, soy yo. ¿Cómo lo sabe?

-Te he visto en fotos, me las enseñó Guadalupe en el viaje a La Manga.

Soy Eustaquio García, hemos hablado un par de veces por teléfono.

-Así que usted es el famoso Eustaquio que no para de llamar.

¿Qué demonios hace aquí? Le dije que no llamara más.

-Y te he hecho caso, por eso he venido a verla,

para que me explique ella por qué no me coge el teléfono.

-A ver, mi madre se cansó de sus llamadas y sus mensajes,

por eso dejó de contestarle. Asúmalo y déjenos en paz.

-No, no lo entiendo. Guadalupe y yo teníamos ya planes de futuro.

Bueno, si quiere cortar nuestra relación, lo respetaré.

Pero ya que me he tomado la molestia de venir hasta aquí,

quiero que me lo diga en persona. -Que no, que no.

Que se marche de una vez y deje de molestar,

mi madre no va a decirle nada.

-Con tu permiso o sin él, no me iré hasta que hable con ella.

Sé que vivís aquí. Bueno, en esta calle.

Mira, ahora mismo iba hacia tu casa. -Bueno,

aunque se presente en la puerta y llame, no podrá hablar con ella.

-¿Por qué estás tan seguro?

-Pues porque mi madre está muerta, ¿eh? Murió el mes pasado.

-No. No. No puede ser.

-Una neumonía fulminante, fue todo muy rápido.

-¿Por qué no me lo dijiste

cuando hablé contigo la última vez por teléfono?

-Pues para evitarle el disgusto, hombre, que ya tiene una edad.

Pensé que sería menos doloroso decir que ya no sentía interés por usted.

-Y ¿por qué me lo dices ahora? -Porque no me deja otra opción.

-No, no puede ser. Tu madre tenía muy buena salud.

¿Cómo fue? -Ya le digo que fue todo muy rápido,

que a mí también me pilló por sorpresa.

Aún lo estoy asimilando, ¿vale? Así que, por favor.

-Ahora entiendo por qué estabas tan tenso

cuando hablábamos por teléfono y te preguntaba por ella.

-Claro, imagínese las ganas que tengo de seguir aquí hablando del tema

y recordando lo ocurrido.

-Y ahora...

¿qué hago yo con mi vida?

-Siento que haya hecho el viaje en balde,

pero lo mejor que puede hacer ahora es volver a su casa y pasar página.

Venga.

-Venga, tira.

-Toni, ¿podemos hablar? -Estoy ocupado, ¿no lo ves?

-No, ya me ocupo yo. Quédate hablando con Paty, que yo me encargo de eso.

-¿Hasta cuándo va a durar esto, tío? -Pues no lo sé.

Puede que no esté preparado para verte con ese

y más después de la fiesta.

-Ayer me echaste en cara que tú el día de la fiesta

me dijiste todo lo que sentías por mí y yo no te contesté.

Toni, no puedo corresponderte.

No puedo, porque estoy enamorada de Paolo.

-Conmigo llevabas tiempo, a este lo conoces de hace cuatro días

y quieres que crea que nos quieres igual.

-No, no, claro que no.

Toni, yo a ti te quiero muchísimo. De verdad, que no te haces una idea.

Eres una de las personas más importantes de mi vida,

por eso, necesito que sigamos siendo amigos.

-Pero es que a mí, a lo mejor no me apetece ser amigos, ¿sabes?

A lo mejor, no quiero ser el "pagafantas" de la historia.

-¿Qué dices de "pagafantas"?

Toni, no vas a ser ningún "pagafantas", eso te lo juro.

Joder, por favor, inténtalo.

Tío, me encanta verte aquí en La Parra, me encanta

sentir que estás cerca. -Te encanta sentir que estoy cerca.

(RÍE)

(CARRASPEA)

-Esa noche, también me dijiste que...

habías estado muchas veces a punto de dejarlo todo

y tirarlo todo a la mierda,

que no lo hiciste porque yo estaba ahí, aguantando tus rayadas,

animándote, levantándote cuando te caías, ¿te acuerdas?

-Sí, me acuerdo perfectamente de lo que te dije.

-Que sepas que tú también has estado siempre ahí. Siempre.

Aguantándolo todo.

Se nos da bien cuidar el uno del otro.

Toni, podemos seguir haciéndolo, aunque ya no estemos juntos.

Joder, es que yo no quiero echarlo todo a perder, ¿sabes?

(SUSPIRA) Por favor te lo pido, inténtalo.

Inténtalo y si ves que es insoportable todo esto,

yo te juro que no insisto más. Pero, por favor...

-¿No vas a parar hasta que te diga que sí o qué?

-En eso me parezco mucho a ti, soy igual de cabezota.

(SUSPIRA) -Vale. -¿Sí?

(ASIENTE)

-Gracias. -Vale, pero...

dame tiempo para acostumbrarme a esto porque...

-Pues creo que eso no va a ser posible.

-¿Cómo que no va a ser posible? -No, porque Paolo viene

y quiero presentaros.

No salgas corriendo. -No, no.

-Toni, Toni, por favor.

Hola, Paolo. -Hola.

-Te quiero presentar a Toni, que te he hablado un montón de él,

pero no he hecho las presentaciones oficiales.

Así que, Toni, Paolo. -¿Qué tal?

Veo que hoy no sales corriendo como hiciste ayer.

-No salí corriendo, tuve un aviso urgente de comisaría,

soy policía.

-Me has puesto el listón muy alto, ¿sabes?

Paty no para de contarme lo bien que la has tratado

y cómo la has cuidado todo este tiempo.

-A mí no me ha costado nada. la verdad.

-Claro.

-Toni, yo solo espero que nos llevemos bien, ¿sabes?

¿Piensas que será posible? -Claro, ¿por qué no?

Bueno, ya. Me voy. Venga, chao.

(SUSPIRA) -Tranquila.

-Emilio. Verónica.

¿Qué tal? Bien.

No te esperaba tan pronto, estaba cenando.

¿Prefieres hablar en otro momento?

¿Qué dices? Siéntate, anda. ¿Sí?

Si no te importa que cene mientras hablamos.

En absoluto.

-Muy buenas. Me alegra verla otra vez por aquí.

¿Le pongo un zumito como ayer? -Vaya memoria.

Pues no, prefiero un gin-tonic y que me trates de tú.

-Muy bien, perfecto.

(SUSPIRA) ¿Es cosa mía o te noto nerviosa?

Como siempre, aciertas, cuñado. Es por Paula.

Ya sabes que nunca quise que fuera policía, por los riesgos

que comporta su profesión.

Sí, es verdad y tiene mucho mérito que a pesar de tus temores,

respetaras su decisión.

Bueno, oponerse no habría servido de nada.

Además, te tiene a ti como modelo a seguir

y eso no se puede borrar de un plumazo ni tampoco quiero.

Te agradezco mucho el cumplido.

Necesito pedirte una cosa.

Sé que tarde o temprano, Paula tendrá que asumir ciertos riesgos,

pero te ruego, por favor, que no sea ahora. Ahora que empieza.

Que no te preocupes. Mira, si ahora los primeros meses de prácticas,

va a estar tutelada por un agente con más experiencia. Vamos

y no va a atender ningún servicio sin supervisión.

Y ¿qué tendrá que hacer durante este período?

¿Otra vez me lo preguntas? (RÍE) (RÍE)

No, no pasa nada.

Irá rotando por los departamentos para aprender.

En ningún momento se la destinará a operativos peligrosos,

sino intervenciones de bajo riesgo, créeme.

(ASIENTE) Bueno, esto será al principio, pero después, ¿qué?

Cuñada, te voy a ser muy sincero.

Si lo que me estás pidiendo es que le dé un trato diferente

a Paula y la aparte de los operativos peligrosos

cuando llegue el momento y los pueda asumir,

siento decirte que no voy a hacerlo. No me digas eso, Emilio.

Es tu sobrina. Ya,

pero quiero que sea una más en la comisaría

y sería contraproducente, sobre todo para ella.

Mira, precisamente porque es mi sobrina, lo que quiero es que...

cuando salga de las prácticas, sea capaz de asumir

cualquier tipo de situación sin problema, ¿entiendes?

Aquí tienes, espero que esté a tu gusto.

-Seguro que sí, gracias.

Pero vamos a dejar de hablar de Paula y hablemos de ti,

que me preocupas más.

Anoche me confesaste que ahora que Paula no necesita tanto

tus cuidados de madre,

te sentías sola.

Sí. Hace muy poco viví una situación

muy parecida a la tuya en la comisaría, con una persona

muy especial para mí. Mercedes se llamaba.

Bueno, se llamaba y se llama.

El caso es que su hija se fue a vivir por su cuenta

y a ella se le caía la casa encima,

pero se dio cuenta de que lo mejor es que la dejara ser

una mujer independiente.

Al fin y al cabo, es lo que siempre había querido para su hija.

Por eso, te digo que es mejor que dejes volar a Paula.

No, si yo la teoría la tengo muy clara,

pero la práctica es lo que me cuesta.

No puedo dejar de verla como a una niña frágil.

Bueno, porque tienes que confiar en ella

y tienes que apoyarla, sí. Pero sin agobiarla ni presionarla.

Ojalá Mateo tuviera esa facilidad.

¿Qué facilidad?

La de escuchar a los demás, tú la tienes.

Enseguida has sabido detectar lo que me pasa.

Bueno, ser policía

te ayuda a desarrollar de alguna manera la empatía

y ponerte en la piel de los demás.

He vivido situaciones muy trágicas y eso

te ayuda a comprender un poco la conducta humana.

Qué bien me vendes tu profesión.

Que no te estoy mintiendo, solo intento que sepas

que ser policía no es tan malo.

De verdad, Paula puede hacer cosas realmente bonitas

y ayudar a la gente en su trabajo.

Lo que tú digas, pero ojalá... (SUSPIRA)

Ojalá en sus prácticas se dé cuenta de que ser policía no es lo suyo.

Eso el tiempo lo dirá.

Ahora lo que deberías estar es muy orgullosa

de la decisión que ha tomado. Que no me vas a convencer,

que eres un encantador de serpientes, cuñado.

Me quedo media hora más

y seguro que me convences a mí para que me haga policía.

Qué bien huele, ¿no? Y mejor sabrá.

Pero qué bien me cuidas, dame un beso.

Por fin tenemos algo que celebrar, ¿no?

Después estos días de verte para el arrastre,

mañana vuelves a trabajar. Vamos a brindar.

Por la mejor inspectora jefe de Distrito Sur.

Qué bobo eres, si solo hay una. Por eso lo he dicho, lógicamente

y porque la que hay podría ser un desastre y una incompetente,

pero no es el caso. Tú estás muy eufórico

y no sé yo si tenemos motivos para cantar victoria.

¿Por qué? Si se ha demostrado que no te receté absolutamente nada.

Sí, ya, pero Ángela no ha conseguido dar con la identidad de la persona

que hackeó tu ordenador y tampoco sé si el rastreo

en el móvil de Antúnez va a dar resultados.

Imagino quién es la principal sospechosa.

Elvira Soler, la misma que viste y calza.

(Móvil)

Ahí va.

(ASIENTE) Dime, Emilio.

Ya.

¿Te lo ha dicho ella?

Bien, bien, no.

No te preocupes. No, no. Sí, mañana nos vemos en comisaría.

Sí, estaba empezando a cenar. No te preocupes. Buenas noches.

¿Qué ocurre?

Pues que ha hablado con Ángela

y no ha podido conseguir nada

y el rastreo del móvil de Antúnez tampoco ha dado resultado.

Pues alguna otra cosa se podrá hacer, ¿no?

Pues no lo sé, espero que sí.

Emilio le ha dicho que mañana vuelva a la carga y haga la misma operación

a ver si consigue algo. Es que me daría una rabia enorme

que quien ha hecho esto quedara impune.

Y ¿por qué no piensas en la parte positiva?

Claramente, Antúnez ha quedado como un impresentable

y tú en todo momento hiciste lo correcto. Y además,

mañana te incorporas a la comisaría.

Pues tienes toda la razón. Visto de esa manera,

sí tenemos motivos para celebrar. Claro que sí.

Estoy deseando probar ese guiso.

Y yo deseando cenar con la mujer de mi vida y lo que se tercie.

Bueno, pues algo se terciará. Ayúdame a poner la mesa.

Venga. Vamos.

Buenos días. Bienvenida, agente Bremón.

Buenos días, comisario. Vamos al "briefing", llegamos tarde.

¿Luego nos vemos?

Ella va a ser nuestra nueva agente en prácticas,

espero que todos le ayudéis en ese período.

(DUDA) Bueno, nada, que...

que me alegro mucho que me hayan destinado aquí.

-Como para no. (RÍE)

-Espero no agobiaros mucho con mi inexperiencia.

No te preocupes, porque eso se arreglará trabajando.

Y para empezar, vas a hacer binomio

con Toni Ríos.

¿Qué? ¿Cómo? No, pero yo estoy muy contento con Nacha.

Si cumples, le puede hablar bien de ti a su tío.

Mira, Silvia, a mí me gusta ganarme los puntos currando,

no siendo el perrito faldero de la sobrina del comis...

-No te hace mucha gracia, ¿no?

Montar toda esa falsa acusación acerca de tu supuesta medicación,

es algo bastante más complicado. Y para lo que se necesitan

conocimientos avanzados de informática.

Elvira Soler no tiene el perfil, es obvio.

Es obvio, pero podría haberle encargado el trabajo a otro.

Y además, tengo la sensación de que no ha sido la primera vez.

¿Por fin pudo ver a Guadalupe?

Ay, ¿qué he dicho? ¿Qué ha pasado? -Que Guadalupe...

ha muerto. -Eh... Un café para llevar.

¿Estás bien? ¿Estáis bien? ¿Pasa algo? ¿Os puedo ayudar?

-Se le ha muerto una persona muy querida.

-Vaya, qué pena.

Quiero hacerte una pregunta. No te la he hecho antes

porque estabas delante de tu tío y no quería ponerte

en una situación comprometida. Se lo pregunto a todos al empezar.

¿Por qué quieres ser policía?

Mi hijo muerto y enterrado y su asesina por aquí suelta,

como si no pasara nada. Siga por su camino, por favor.

Ni esa comisaría ni todos tus compañeros

van a evitar que pagues tu deuda con los Soler.

-Elvira, ya estoy.

Vámonos, esta señora no se merece que le dediquemos ni un minuto más.

Álvaro nos espera. Buenos días.

¿La conozco? Coco, ¿no?

Vamos, vamos. Realmente no se merece.

-Vale, perfecto. Pues voy para allá. Venga, gracias.

Paula, me tengo que pirar, era una confite, ¿vale?

-Y ¿qué te ha dicho? -Me ha dicho...

Eh... Me ha soplado dónde puedo encontrar un ladrón de coches

que busco de una movida mía. -Y ¿qué pasa conmigo?

-No sé, ¿qué pasa contigo? Te quedarás aquí, digo yo.

-Toni, tengo trabajo.

-He pensado en dar un palo, un palo de los gordos.

De los que nos puede dar mucha pasta,

pero antes de entrar en detalle quiero...

quiero que sepas que cuento contigo, Coco.

-Ismael me está mintiendo. -¿Mintiendo en qué, Eustaquio?

-A lo mejor Guadalupe no ha muerto.

-A mi lado como una sombra y no intervengas.

(ASIENTE) -¿Seguro?

-Sí. -Pues venga.

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Servir y proteger - Capítulo 608

02 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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