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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 607 - ver ahora
Transcripción completa

Yo quiero demostrarte que te amo.

Por favor. Me harías el hombre más feliz del mundo.

-Dios, Toni, yo no...

No sé qué decirte, no...

-Ey, "bella mia".

-¿Paolo?

Pero ¿qué haces aquí tan pronto?

-Bueno, sorpresa.

(RÍE) -¿Qué tal?

-Pensé qué...

que en Madrid las cosas no serían igual con Paolo,

pero sí.

Su vuelta ha sido maravillosa.

-Mira, por lo menos no te llegaste a declarar a Paty.

-¿Quién te ha dicho que no lo hice?

Yo te lo dije.

Que me iba a arriesgar a "full". ¿Qué pasó? Que me comí una mierda.

-Toni y yo somos muy buenos amigos

y nos tenemos mucho cariño

y ayer era un día muy especial para él.

-Me pegó

y me mandó a la cocina a freírle huevos.

-Mi deber es aconsejarle que denuncie a su marido.

-Ah no. No, no.

Eso es una barbaridad y ya le dije a este que ni hablar.

-Las mujeres estamos acostumbradas a echárnoslo todo a la espalda

y aguantar, aguantar y aguantar.

-Usted tiene derecho a vivir sin miedo.

Tiene derecho a que la respeten.

-No puedo pasar la vergüenza de denunciarle.

-El único que tiene que sentir vergüenza es él.

-¡Vamos! ¡Más deprisa! (GRITA) -¡Ay!

-Venga, ¡recoge eso!

¡Recoge eso o te mato! -¡Quieto!

¡Dese la vuelta! -¿Qué dices?

-¡Dese la vuelta! -¿Por qué?

-¡Vamos!

-Solo hacía mi trabajo.

-Pues lo hacías muy bien. (RÍE)

Así que nada, te invito a una caña.

-No, es que no puedo.

El chaval de allí es un refugiado sirio

y, bueno, está solo.

Cuando acabe, lo voy a llevar al albergue.

-Le aseguro que voy a llegar al fondo de este asunto.

Su arma estaba descargada.

-Deberías ser intachable.

Ricardo Soler me apuntó al pecho

y yo disparé, no hubo tiempo para pensar.

Eso no lo decides tú.

Le aseguro que soy el primero

que quiere ver pagar a esa mujer por lo que hizo,

pero no hay ni una prueba que la incrimine directamente

y yo ya no puedo hacer nada más.

-¿En qué estás pensando?

Igual bastaría con hackear

el ordenador de alguien

cercano a Miralles

con algo que pudiera implicarla.

(ANTÚNEZ) -"Sí, dígame."

-¿Es usted el inspector Antúnez?

-"Sí, soy yo. ¿Con quién hablo?"

-Eso da igual. Usted escuche lo que tengo que decirle.

-Inspector Antúnez,

de la Policía Nacional,

así que, por favor, tengo una orden,

háganse a un lado, no interfieran con la policía

y, por favor, no toquen nada.

Todo lo del despacho es parte de mi investigación.

Empezando por este ordenador.

Según el ordenador del doctor Torres,

la inspectora Claudia Miralles

se está medicando con un potente ansiolítico,

cuyas contraindicaciones son manejar vehículos,

maquinaria pesada y, lo que más nos interesa,

el uso de armas. Mataste a Ricardo Campos Soler

bajo los efectos de los psicotrópicos.

Vas a pagar por ello.

(Música emocionante)

¿No vas a desayunar?

¿Quieres un café?

¿Te pongo uno?

Perdona, ¿qué?

Que llevas 15 minutos ahí como si te hubieras quedado en trance.

Ya.

Es que no paro de darle vueltas a la cabeza.

Yo tampoco.

Antúnez me ha dejado sin historial, sin agenda, sin nada.

Debería estar prohibido quitarle el ordenador a un médico.

No puedo atender a mis pacientes, no puedo trabajar.

No, no entiendo la jugada de Antúnez.

De verdad que no la entiendo.

A menos que sea un farol.

¿Un farol de Antúnez?

Pues...

Pues sí.

No sé, porque se supone que tiene un informe

en el que dice que yo estoy siendo medicada con ansiolíticos,

pero no me ha enseñado ese informe.

¿Qué informe ni qué informe? Si yo no te he recetado nada.

Pero tampoco tiene sentido que se lo haya inventado.

No me lo va a soltar delante de Bremón y quedarse tan pancho.

A no ser que haya sido un error.

No, tampoco.

Porque cuando...

cuando él solicitó una orden para requisar tu ordenador

es porque sabía que iba a encontrar algo.

(Móvil)

Mira, es Emilio.

Dime.

"¿Cómo te encuentras? ¿Has descansado?"

Pues ojalá hubiera tenido un ansiolítico de los que se supone

que estoy tomando, no he pegado ojo.

"Me alegra que al menos conserves el buen humor."

¿Y qué voy a hacer?

¿Cortarme las venas?

"Tú no has leído la prensa todavía, ¿verdad?"

No, ¿por?

"Échale un vistazo a la portada de 'El Barrio'

y luego hablamos."

Vale.

¿Dónde está la "tablet"?

¿Qué ocurre?

Que han publicado algo en "El Barrio", a ver...

¿Qué dice?

(SUSPIRA)

"¿Estaba drogada la policía que mató a Ricardo Soler?".

Pero... ¿cómo se atreve?

Esto es increíble.

"Asuntos Internos investiga si la inspectora Miralles

se encontraba bajos los efectos de un potente ansiolítico

en el momento de efectuar el disparo que causó la muerte

del joven vecino de Distrito Sur, Ricardo Campos Soler".

¡Venga ya, hombre!

Ahora ya entiendo la jugada de Antúnez.

¿Crees que fue él quien filtró la noticia?

¿Quién si no?

Él era el único que conocía el informe.

Esto es el colmo.

Tienes que denunciar eso.

A ese tío. ¿Por una filtración? Vamos, hombre.

Muchos policías

se ganan a periodistas con filtraciones.

Por una filtración no, por fabricar pruebas.

Claudia, caray.

Que no te receté absolutamente nada, que todo es un montaje, una mentira.

Es que no creo que Antúnez haya fabricado las pruebas.

¿Cómo que no?

Pues no.

Ya sabemos que Antúnez es un impresentable,

pero no va a arriesgar su carrera.

¿Para qué? Para arruinar la tuya porque te odia.

No.

No puede ser.

Porque la ingesta de esos medicamentos deja rastro.

Y Antúnez sabe

que yo podría demostrar que no los he tomado

haciendo unos análisis o algo así.

Tienes razón. Te voy a dar el teléfono de un amigo,

forense, especialista en estos temas.

No...

No, no.

Antúnez no va a montar este circo si no está convencido

de que esto es cierto.

Pues habrá que averiguar quién lo ha convencido y cómo.

Pues...

tengo una ligera idea de quién puede ser.

(RÍE)

-Chúpate esta, Claudia Miralles.

-¿Qué pasa con la inspectora Miralles?

Te escucho desde dentro.

¿Qué es esto?

"Según el informe de Asuntos Internos

al que ha tenido acceso el diario 'El Barrio',

la inspectora Miralles sufría un cuadro de estrés

que debería haber motivado su baja médica,

pero en su lugar la inspectora habría convencido a su marido,

facultativo del centro de salud El Tejo,

para que le recetase un potente ansiolítico,

entre cuyas contraindicaciones

está el manejo de maquinaria pesada, la conducción de vehículos

o el manejo de armas".

-En otras palabras, hijo,

esa indeseable mató a tu hermano porque iba drogada hasta las cejas.

-Es alucinante.

-Pero se le ha acabado el chollo, ¿eh?

Va a pagar por lo que hizo.

-Lo que no entiendo es cómo el periodista

tuvo acceso a este informe de Asuntos Internos.

-Bueno, pues tendrá sus fuentes, ¿no?

Anda, siéntate a desayunar.

-Mamá,

no tendrás nada que ver en todo esto, ¿verdad?

-¿Yo?

-Mamá, que te conozco.

-Bueno,

a ver,

he ayudado un poquito en la investigación.

(RESOPLA)

Hijo, es que tal y como está la justicia

esa desgraciada es capaz de morirse de vieja antes que ser condenada.

-Ya. ¿Se puede saber a qué llamas tú ayudar un poco?

-Pues consiste en manipular un poquitito

el ordenador del marido

para que parezca que le recetó la medicina.

-O sea, que fuiste tú.

-Bueno, fui un poco yo,

un poco el doctor Torres por tener una contraseña de mierda,

un poco la Seguridad Social por no proteger sus ordenadores...

En fin, es que si a una se lo ponen tan fácil,

es muy difícil privarse.

-O sea, que lo de que iba drogada era mentira.

-Eh...

Bueno, ¿qué pasa?

¿A ti te parece mal

que la asesina de tu hermano pague por lo que hizo?

-No, mamá. A mí lo que me parece mal

es que nuestro nombre está en la portada del periódico.

Me parece mal que te pongas en el radar de la policía.

Y lo que me parece peor

es que falsifiquéis documentos, es un delito muy grave.

-Si te pillan.

Es grave si te pillan, pero no me van a pillar.

-¿Y cómo estás tan segura?

-Porque es una experta y no le preguntes

porque no te vas a enterar de nada.

-Te aseguro que me he encargado de borrar completamente el rastro.

No hay nada que pueda asociar a tu madre con esto.

-Ah, ¿no? (NIEGA)

-¿Quién va a tener más interés que nosotros

en crear una campaña contra Miralles?

¿Creéis que la policía es tonta?

En cuanto tiren de la manta, van a sospechar de nosotros.

-La policía siempre sospecha de nosotros y, que yo sepa,

aún no han encontrado nada todavía.

-Mamá, no me da miedo ir en contra de Miralles,

lo que me da miedo es que pierdas el norte.

Salir en la portada de todos los periódicos

no es bueno,

y menos para el negocio,

pero haced lo que os plazca.

A mí esto me parece una locura.

-A mí lo que me parece una locura es que vivas como si no hubiera pasado,

como si a tu hermano no lo hubieran matado injustamente

y su asesina estuviera por ahí en la calle luciendo su uniforme.

-No te confundas.

Yo tengo muy presente la muerte de Ricky.

Pero todas estas imprudencias no nos lo va a devolver.

Ni eso, ni quedarme discutiendo contigo.

Así que me piro a currar.

(SUSPIRA)

Bueno, me voy.

¿Qué haces?

Estoy haciendo un mural con fotos de la familia

para la habitación de Paula.

¿Con papel de embalar?

No sé si va a quedar muy bien.

Mateo, el papel de embalar es para comprobar la composición.

Ah... y tienes que recortar un papel por cada foto.

Estás echando un montón de horas en eso.

Se trata de que quede bien.

Entiendo que a ti lo que pase con esta casa te da igual.

Tú con que la clínica esté bien decorada...

Ya estamos...

Paula lleva un año fuera de casa.

Quiero que se sienta bien cuando vuelva.

Tú no vas a ayudar, así que tengo que hacerlo yo.

¿Tenemos que convertir cada conversación en una discusión?

No, no es necesario. Puedes irte a trabajar cuando quieras.

Pero ¿por qué estás enfadada? No lo estoy.

Pues menos mal.

Solo voy a hacerte una pregunta.

¿No has pensado que a lo mejor a mí también me apetece trabajar

y no tener que estar todo el día pendiente de la casa?

No, no, no. A mí no me acuses de eso, ¿eh?

¿De qué te estoy acusando?

Insinúas que no trabajas porque no quiero

y te he convertido en una ama de casa...

Nadie ha dicho eso.

Solo digo que te despreocupas de la casa y la familia.

No me despreocupo. Soy yo el que va a Ávila a buscar a Paula.

¿Voy yo y tú te quedas decorando la habitación?

No tienes que hacer nada especial, solo que vea que te importa.

(Timbre)

Buenos días.

¿Estás listo?

Casi.

-Hola, Vero. -Hola, Andrés.

-Eh, qué chulo.

¿Estás haciendo un mural? (ASIENTE)

-Para la habitación de Paula.

-¡Guau! Le va a encantar.

(RÍE)

Esta foto es increíble.

¿Nos vamos o qué?

¿Tienes toda la documentación?

Ya sabía que se me olvidaba algo. Joder...

Vero, ¿estás bien?

¿Te pasa algo?

(SUSPIRA)

-No te preocupes.

Es todo este asunto de Paula.

Parece que a Mateo le da igual.

-¿Qué pasa con Paula?

-Pasa que en nada va a estar en la calle con un arma encima.

Lidiando con criminales y gentuza.

Tengo mucho miedo, Andrés.

-Los que deberían tener miedo son los criminales y la gentuza.

Anda que no tiene mala leche tu hija cuando quiere.

(RÍE)

(SUSPIRA)

-Vero,

Paula es muy fuerte,

está bien entrenada y va a trabajar en la comisaría de su tío.

Va a estar protegida, no tienes de qué preocuparte.

-Ya.

-Bueno, sí.

Sí tienes de qué preocuparte.

Como pongas la foto de su primera comunión,

no te lo va a perdonar en la vida. (RÍE)

¿No te acuerdas de cómo odiaba ese vestido de tarta de merengue?

-Sí. Tienes razón.

Ay, Andrés,

gracias por hablar conmigo.

Siempre me animas mucho.

Venga, pues ya estamos.

Te aviso cuando salgamos de Ávila.

¿De acuerdo? Vale.

-Chao, Vero. -Chao.

-Señora Soler.

-Inspector Antúnez. -¿Ha leído la prensa?

-¿No se me nota?

¿Viene de comisaría? -Sí.

-¿Ya la han detenido? -¿A Miralles?

-Pues claro.

-No. Primero hay que finalizar la investigación

y después ya se decidirá cuál es el castigo.

-Pero si mató a un inocente bajo el efecto de las drogas.

Debería ir a la cárcel.

-No le digo que no vaya a ir.

Lo que sí es prácticamente seguro es que la echen del cuerpo.

-Estará usted satisfecho con todas las calumnias

que ha filtrado, porque ha sido usted, ¿no?

-No sé a qué se refiere.

-¿Cómo que no sabe? ¡Yo no he recetado nada!

Han manipulado mi ordenador.

-No estará insinuando que yo he manipulado su ordenador.

-Debería caérsele la cara de vergüenza.

-¿Por qué? -También es responsable de la muerte.

-Mire qué ha conseguido con sus mentiras.

Va a lincharnos por su culpa.

-Baje esos humos, doctor Torres.

Si no quería que les linchasen, no haber recetado esos medicamentos.

Su obligación era haberla dado de baja.

-¡Que yo no le he recetado nada!

-Ojalá se pudran en la cárcel,

asesinos.

-¿Va a consentir que me siga insultando?

-¡Asesino! -Será mejor que se vaya.

-Tengo derecho a estar aquí. -Que se vaya.

-¡Que no me da la gana!

-Bueno, pues... -¡Quita, hombre!

-¡Contra la pared!

Quieto. Eh, eh, eh.

¿Qué está pasando?

--Eh, tú no te metas. -Le he dicho que se vaya

y no ha querido obedecer.

Ya. ¿Lo va a detener por eso? ¿En serio, Antúnez?

Pero ¿qué hace? No le suelte.

¡Lléveselo que es un delincuente!

-Habla con él.

No voy a aceptar ciertas actitudes, ¿de acuerdo?

Y usted haga el favor de calmarse, ¿estamos?

No vale la pena enfrentarse a esa gente.

¿Has visto lo que están publicando?

Sí, en comisaría estamos trabajando para defenderla.

Pero si te detienen, es más complicado todo.

Vale, anda. Gracias.

A ti.

Bueno, una vez más que la policía deja escapar a un delincuente.

Esta vez no os vais a salir con la vuestra.

No vais a poder protegeros los unos a los otros.

Tu jefa va a acabar en la cárcel como que me llamo Elvira Soler.

Pues ve cambiando de nombre

porque en comisaría creemos en su inocencia

y no pararemos hasta demostrarlo. Eso ya lo veremos.

(RÍE)

-No me digas.

Pues me alegro un montón.

Sí.

No, no, a ti, gracias por llamar.

(ASIENTE)

(RÍE)

Muy bien.

De tu parte.

Hasta luego. Adiós.

-Espe, ¿era Matilde? -Sí, sí, sí.

-¿Qué tal está?

-Muy contenta. Pasando unos días con su hijo antes de irse a París.

-¿Todo bien?

-Muy bien, es que...

el hijo tiene mucho espacio en casa y le ha puesto una habitación

con su baño y todo, pero la nieta

quiere dormir con ella, y se ha ido a la habitación de la nieta.

(RÍE) -Qué bien, cuánto me alegro.

-Ah, bueno, me manda recuerdos para ti.

Nos ha hecho unos tapetes a ti, a Miguel y a mí.

-Ay, gracias. Qué maja es.

Lo que yo no sé es dónde poner un tapete.

Pero bueno, ya le buscaré algún lugar.

-Es verdad, antes los tapetes se ponían bajo la tele

y como ahora van en la pared...

No sé para qué nos va a servir.

-Hombre, a ti te va a venir muy bien como excusa para...

para ir a ver a Miguel.

¿No? Cuando lleguen los tapetes...

tendrás que llevárselo.

Y seguro que le va a encantar.

-Bueno...

ayer no parecía muy encantado, no.

-A ver, a ver, ¿cómo así? Eh...

¿Ayer qué pasó? ¿Me he perdido algo?

-Pues... nada, estábamos en La Parra y le dije:

"¿Qué? ¿Te tomas unas cañas?".

Por no invitarlo a cenar,

y...

me dijo que no.

-¿En serio?

Alguna excusa habrá tenido, ¿no?

-Sí, una excusa maravillosa.

Que se iba con un chaval al polideportivo

porque en el centro cívico tienen un programa

para crear una alternativa de ocio

contra las drogas y el botellón.

-Hombre, Espe, a ver,

eso es importante, como excusa es bastante buena.

-Sí, bueno, me podría haber dicho:

"No puedo, tengo movida...

¿quedamos otro día?". Pero no.

-Ya...

Tal vez no es muy de cenar.

Oye, de pronto

deberías proponerle ir, más bien,

a bailar o a un concierto.

Ay, Espe,

ahora que caigo, en el Redstar,

estos días hay un ciclo de grupos de indie británico

y lo están petando.

-¿Y tú crees que le va a gustar el indie británico?

-Sí... o no, no lo sé, pero...

es que me ha dado unas invitaciones mi colega del Redstar.

Si quieres te las dejo y... vas así como quien no quiere la cosa.

-Ah, oye, pues le puedo decir:

"Una amiga me ha dado unas invitaciones para un concierto

esta noche en la Redstar", ¿no?

"Y oye, tengo dos.

Eh... No sé, por no tirarla... Si quieres venir conmigo".

-Claro, tal cual. Así es menos comprometido, ¿no?

(ASIENTE) No pierdes nada.

-Hombre, sí.

Perder, perder, pierdo la dignidad, pero...

Ya a estas alturas...

(RÍE) -Espe, de verdad.

-Toni, ¿qué haces?

-Uy, perdón, ¿he tardado mucho?

-En media hora hay que estar en el juzgado.

-Perdón, es que estoy leyendo lo de Miralles en la prensa,

estoy flipando.

-¿Ha salido algo más? -No, pero me acabo de enterar.

Esto lo denunciarán, digo yo, ¿no?

-Hombre, la filtración deberían investigarla, pero...

de ahí a que sean calumnias...

-Espe, vamos a ver,

¿cómo va a currar drogada sin que nos diéramos cuenta?

No hay quien se lo crea. -Ya, ya.

Yo solo digo que...

yo también estuve enganchada a los ansiolíticos

y no le dije nada a nadie.

Pero que yo tampoco me creo lo del periódico.

-No sé, me parece muy "heavy" todo esto.

-Bueno, venga, vamos al Z.

-Espe,

disfruta.

Venga, que vaya bien.

-Hola, ¿qué tal?

-Hola.

-Encantado. Paolo Montechi.

Acabo de llegar a Madrid.

-Álvaro Soler.

¿En qué puedo ayudarte?

-¿Podrías ponerme a punto una moto clásica? Una custom.

-Sí, claro. Me encantan los modelos clásicos.

¿La tienes fuera?

-No, no. Me la están trayendo de Italia en camión.

La verdad que la moto está perfectamente.

No hay que hacerle gran cosa,

pero es de los 70, va con carburador...

y nada, tendría que ajustarla al clima de aquí.

-Claro, sin problema.

-Normalmente lo hago yo, pero aquí no tengo ni sitio ni herramientas.

Y me han dicho que se trata muy bien a las motos aquí.

-Aquí todo lo que tenga que ver con motores y ruedas es bienvenido.

-Mucha gente no se preocupa de carburar las motos,

pero yo, personalmente, creo que...

llevar la moto mal carburada es como ir sucio.

-Totalmente de acuerdo.

-Bueno, pues... ¿me das cita para traerla?

-Como quieras, pero no te hace falta.

Cuando te la traigan, pásate y te busco un hueco.

En un día lo tengo hecho.

-Fantástico.

Estoy deseando tenerla lista

para irme a recorrer la sierra.

Me han dicho que El Escorial es muy bonito, ¿no?

-Sí, en los alrededores de Madrid hay sitios muy guapos.

-Muy bien. Pues nada, muchas gracias

y nos vemos pronto.

-Cuando quieras.

-Hola, cariño, ¿tienes mucho lío?

-Como siempre.

¿Qué quieres?

-Que no estemos enfadados.

-No estoy enfadado, mamá,

pero no me ha gustado lo que has hecho.

-Lo sé.

-La próxima vez que quieras ponerte en peligro,

me gustaría que me preguntaras.

-Es la última vez que hago algo sin consultártelo.

-Es que no nos viene bien salir en las portadas.

-Ya, pero es una herramienta muy útil.

Miralles está obsesionada

por tener buena imagen en el barrio y entre los vecinos

y el artículo que ha salido hoy

es una puñalada para ella.

-Pero falsificar las recetas es algo muy peligroso.

-¿Entonces cómo la atacamos?

Los policías se protegen entre ellos.

Hace un rato me he encontrado con Silvia

y me la ha defendido con uñas y dientes.

(SUSPIRA)

Tenemos que hacer algo.

Tenemos que inventar algo

para que sus compañeros duden de ella.

-Ya, mamá, pero si las recetas son falsas

la gente se va a acabar enterando.

Le harán una analítica y verán que no estaba drogada.

-Puede que sí...

o puede que no,

pero por el camino se le hará daño.

Siempre su nombre va a quedar unido a un homicidio imprudente.

-¿Y qué vamos a ganar tú y yo con todo eso?

(RÍE) -Hijo, ponte en su lugar.

Los medios señalándola,

sus compañeros mirándola de reojo,

el barrio dándole la espalda,

y eso sin mencionar a Antúnez,

que a lo mejor la encuentra culpable

y la echa del cuerpo o la envía a la cárcel.

Cariño,

siento haberlo hecho a tus espaldas,

pero...

algo teníamos que hacer.

Se lo debemos a Ricky.

-Anda, ven aquí.

(LA BESA)

-Ahora vengo, ¿vale? -Vale, recojo aquí mientras.

-Hola.

-Hola, Espe, ¿cómo estás?

-Bien, bien. Vengo de los juzgados, de declarar en un caso.

-Mira, pues justo nosotros vamos también para los juzgados

por un asunto de estos chavales.

-Y ¿vas con prisa? -No, realmente no mucha.

-Es que Matilde te manda recuerdos. (RÍE) -¿Cómo está?

-Pues ahí, a tope con el ganchillo. Está haciendo tapetes,

que dice que nos quiere regalar y eso. Está muy feliz

en casa de su hijo, con la nieta todo el día...

-Cuánto me alegro.

-Bueno, me voy. -El... el indie británico, ¿te mola?

-¿Perdona? (DUDA) -Música, así como...

independiente, rock. (RÍE)

-No controlo mucho de música, la verdad.

-Yo tampoco controlo, ¿eh? Es que tengo... dos invitaciones

para un concierto esta noche en la Redstar... ¿Tú la conoces?

-Me suena, está por el barrio, ¿no? -Sí, sí, sí.

Pues, no, es que como tengo dos, ¿sabes? Y estaba pensando...

en pasarme, por si te apetecía.

-Bueno, un concierto... La verdad que esta noche no puedo.

Estoy bastante liado, tengo muchísimo trabajo que adelantar y...

Estoy recién aterrizado. -Claro. Nada, me parece genial, ¿eh?

Pero bueno, que... deberías distraerte, ¿no?

Divertirte, escuchar música y eso, porque trabajar, trabajar, trabajar

todo el rato, te puede quemar al final.

-Disfruta el concierto. Nos vemos.

-Voy a disfrutar del concierto que te cagas.

-¿Vas a un concierto o qué? -¿Qué concierto ni concierto?

-No sé, como tienes las entradas esas de Ciclo de...

¿indie británico? -¿Tengo yo cara de indie británico?

Lo único que quería era ir con él,

pero me ha dicho que no, otra vez. -Ya, a mí no me disgusta el indie.

-Pues toma las entradas. -No, ¿qué dices?

-Pero ¿no dices que te gusta esta música?

-Pero que no me apetece ahora.

A lo mejor, si mi exnovia no se hubiera enrollado

con un italiano baboso, pero así...

-Pues estamos buenos los dos.

-¿Qué os pasa a todas con los italianos?

Los italianos y los argentinos, os vuelven locas.

Será el tonito que ponen al hablar, que os derretís.

-Eh, eh, eh, para el carro, ¿eh?

No me metas en el mismo saco, que yo no he catado italianos ni argentinos.

Y el único hombre que me gusta en la faz de la tierra

nació en Londres. -¿Qué dices?

-Hugh Grant. -Ah.

Bueno, yo lo que te digo,

pensar que está ahí dentro y no puedo hacer nada, me revienta.

-Chico, pues... sal,

diviértete. No sé qué os pasa a los hombres últimamente

con tanto trabajar, tanto trabajar.

No sé, ve a un concierto, escucha música, ensancha el alma.

-¿Qué dices? Que no me apetece ir al concierto.

No sé, creo que voy a ir a hablar con ella.

No sé, evitar el problema tampoco arregla nada, ¿no?

Bueno, te veo luego, ¿vale?

Pero, Emilio, ¿cómo te tengo que decir que no tomo medicación?

Y por supuesto, no estaba tomando medicación cuando disparé a Ricky.

Claudia, no hace falta que te enfades, de verdad.

Es que yo no... Es que no he tomado esas pastillas

que dice Antúnez en mi vida. Entendido.

Vamos a ver, en el hipotético caso

de que yo tuviera que tomar esa medicación,

no se me ocurriría venir a trabajar. Y en el hipotético caso

de que se me ocurriera venir a trabajar

bajo esos efectos, mi marido me lo impediría,

aunque fuera encerrándome en casa. Que sí, que lo he entendido.

Bueno, pero es que no entiendo

cómo se te puede pasar por la cabeza dar credibilidad a esa falacia.

¿Puedes parar un momento, por favor, Miralles?

A ver, yo no me he creído ni una palabra de todo esto, ¿eh?

Pero mi obligación es preguntarte de forma oficial. Lo entiendes, ¿no?

Lo entiendo.

Discúlpame.

No podemos parar una investigación de Asuntos internos así como así.

Así que tenemos que ponernos a trabajar en serio

y a hacer muy bien las cosas y, por favor, no perder los papeles.

Vale.

A mí lo que publique la prensa me da lo mismo. El problema está

en lo que dice el informe que tiene Antúnez.

El informe que tiene Antúnez supuestamente,

te recuerdo que no nos lo ha querido enseñar.

A nosotros no, pero sí lo ha enseñado en Jefatura

y la conclusión es clara. Tienen pruebas de que Antonio

te recetó esa medicación, todo está en su ordenador.

El diagnóstico, las recetas y el pago con tu tarjeta sanitaria.

Está todo. ¿Con mi tarjeta sanitaria?

Eso ya te digo yo que no, ¿eh? No, no, no.

Claudia, que sí de verdad. A mí no me tienes que convencer,

que sencillamente estoy poniendo sobre la mesa todo lo que tenemos.

¿Eh? Por favor, no saltes cada cosa que digo.

Vale, perdona.

Ahora tenemos que ver la manera de desmontar

todas esas pruebas que tú y yo sabemos que no se corresponden

con la realidad. A mí solo se me ocurre una cosa.

Que alguien haya manipulado el ordenador de Antonio.

Y yo ya tengo una sospechosa, Elvira Soler.

No adelantemos acontecimientos, ¿eh?

Betanzos, escucha, necesito que vengas

a mi despacho urgentemente. Gracias.

Claudia, escucha.

Quiero que te hagas unos análisis de sangre.

No sé si a estas alturas quedaría

algún resto de esa medicación en tu organismo.

Sí, sí, claro que quedarían. Me lo ha confirmado un perito

que me ha recomendado Antonio. Dijo que quedarían restos en sangre

y si no quedan restos en sangre, quedarían en el cabello.

O sea, que se puede demostrar que estoy limpia.

Estupendo, ve a ver a ese perito y que te haga

los análisis que hagan falta, ¿de acuerdo?

(Puerta)

Comisario, ¿quería verme? Sí, pasa, Ángela.

Supongo que te has enterado de lo que han dicho en la prensa

sobre la inspectora jefe Miralles, ¿no?

Sí, he leído el artículo de "El Barrio" esta mañana.

Y casualmente, también estuve en la consulta del doctor

cuando llegó Antúnez. Bien. Todo lo que dice

esa entrevista es mentira.

Miralles no ha tomado ninguna medicación ni Antonio

tampoco se la ha recetado.

Ahora, de hecho, se va a ir a hacer unos análisis para demostrarlo.

Tiene que haber sido un hacker. Eso es lo que estamos pensando,

que el ordenador de Antonio ha sido hackeado.

Alguien que me odia profundamente

ha inventado esa falacia y se la ha colado a Antúnez.

Que ya la estaba investigando y que no le costaría mucho

conseguir una orden con esos indicios,

eso tiene mucho sentido. Si puedo preguntar,

¿tienes idea de quién te odia tanto? No adelantemos acontecimientos.

Imagino que estoy aquí porque quieren saber quién está detrás de todo esto.

Si tuvieran el nombre de algún sospechoso,

me sería de gran ayuda.

Elvira Soler. Eso solo son conjeturas.

A ver, esa mujer está desesperada por demostrar que yo soy

la única responsable de la muerte de su hijo, quiere desacreditarme.

Ángela, llama a Asuntos internos y quedas con ellos

para investigar el ordenador. Investigas y a ver qué encuentras.

Ahora lo prioritario es demostrar que el ordenador de Antonio

fue hackeado. Para buscar al hacker ya habrá tiempo.

Bueno, si me pusieran cualquier pega para solicitar el ordenador,

¿qué hago? No te preocupes. Ahora mismo firmo

una orden y si te ponen problemas, me llamas desde allí

y ya muevo yo mis hilos.

Ángela, gracias por tu ayuda, ¿eh? Claudia, no... no se merecen.

Ya va siendo hora de saber quién está detrás de todo esto.

Hasta luego y ánimo.

Anda, Claudia, vete a casa y descansa.

Y deja trabajar a tus compañeros.

De acuerdo, gracias.

Toni, ahora mismo estoy muy liada, ¿no podemos hablar más tarde?

-Te estoy pidiendo un minuto.

-Gracias. -Dime.

-¿Dime? No, dime tú.

Llevo esperando respuesta unos días, pero es como si nada hubiera pasado.

No, no me mires así. ¿No te acuerdas de que pasó en la fiesta?

-Claro que me acuerdo. Me acuerdo de que nos llevábamos muy bien,

que empezábamos a ser amigos, que no había mal rollo...

-Y no te acuerdas que te dije lo que sentía

y te dije que te sigo queriendo, eso no te acuerdas.

No te pido que me digas que sientes lo mismo,

pero por lo menos, que me des una respuesta, ¿no?

-Tienes razón. -Hola, "bella mía".

-"Bella mía". Ya llegó la lasaña. Me piro porque madre mía.

-Toni, espérate, va. No te vayas...

-Vaya, qué simpático tu ex, ni saludar.

-Ya. Perdónale, que es que...

Tiene unos días un poco malos, pero te prometo que es supersimpático

y al final, te va a caer bien, ya verás.

-No se puede negar que tiene buen gusto con las mujeres

y se enamoró de la más guapa de Madrid.

"Signorina", ¿tiene plan para esta noche?

-Bueno, pues estaba pensando que a lo mejor, nos podríamos quedar

en casa, en plan "tranquis".

-Amor, a mí lo de estar contigo en tu casa me encanta,

pero lo del plan "tranquis" ya me gusta menos.

¿Has oído hablar de la azotea secreta?

-No. ¿Eso qué es? ¿Un club o algo así?

-Bueno, está en la azotea de unos cajeros...

(ASIENTE) -Y tiene ocho espacios separados,

cada uno con su mesa para una cena romántica

y con su piscina privada.

-¿Cómo? O sea, ¿cada mesa tiene una piscina?

-Para cenar y darse un baño en la intimidad.

Me lo ha dicho un ejecutivo del banco y mira,

se tardan meses para conseguir una reserva,

pero tú y yo tenemos una para esta noche.

-¿En serio?

Oye, Paolo, sabes que no puedes darte estos lujos todos los días, ¿no?

-Pero hoy no es un día cualquiera, estamos celebrando.

-Ah, ¿sí? Y ¿qué celebramos hoy? -Hoy celebramos

la suerte que tengo de haberte conocido.

-Anda ya. -No, ya en serio.

Ha sido un buen día en el trabajo, he descubierto una manera de...

agilizar mucho los procesos del banco y nada,

les he ahorrado mucho dinero.

Están muy contentos conmigo.

-Yo sí que estoy contenta contigo.

-Entonces, paso a buscarla a las 21:00.

-Perfecto.

-Y no se olvide el bañador,

que lamentablemente, no dejan bañarse desnudos.

-Vaya.

(SUSURRA) -Chao. (SUSURRA) -Chao.

Hola. Buenas, comisario. ¿Lo de siempre?

No, hoy voy a cenar en casa, he quedado con alguien.

Ponme un zumo de melocotón si tienes.

Sí. ¿Qué sabemos de Claudia?

Ya veo que has leído la prensa, ¿no?

La he leído... y la he oído.

Porque está todo el barrio... "chu cu chu". Qué pesadilla.

Pues imagínate, está que se la llevan los demonios

porque todo es mentira.

Y ella sabe que es cuestión de poco tiempo que se esclarezca,

pero mientras, tiene que estar en casa mano sobre mano

y bueno, ya la conoces.

Emilio. Hola.

¿Llevas mucho esperando? No, acabo de llegar.

-Buenas noches. -Hola, buenas.

Yo quiero un zumo como él, por favor.

-Muy bien, pues si queréis, se lo llevo a una mesa.

-Mejor, ¿no? Como quieras.

¿Vamos? Sí, vamos.

Bueno, ¿va todo bien? Me has dejado preocupado con...

la urgencia de tu mensaje. Perdona, no quería asustarte.

Es que me estaba ahogando en casa. Necesitaba salir o me volvía loca.

Pero ¿ha ocurrido algo?

No, en realidad no ocurre nada. Eso es lo peor,

que siento que se me cae la casa encima, ¿sabes?

Y después pienso: "Verónica eres imbécil, tienes una niña estupenda,

un montón de dinero, tiempo libre".

Solo me falla una cosa. Déjame adivinar.

Esa cosa que te falla se apellida como yo, ¿verdad?

Aquí tienes, el zumico. ¿Queréis algo de picar?

-Pues no, así está bien. -Vale.

-Perdona, pensarás que soy una frívola.

¿Qué dices? Que no, a ver, vamos a aclarar una cosa.

Tú a mí me puedes llamar, cuñada, cuando te dé la gana, ¿eh?

Aunque sea para hablar un rato o porque necesites cualquier cosa.

Somos familia, ¿verdad? Pues ya está.

Y respecto a lo que has dicho de estar en casa agobiada,

pues es que lo entiendo perfectamente, es normal.

Te acabas de cambiar de casa, has cambiado de ciudad también,

has pasado por una mudanza. (SUSPIRA)

E imagino que mi hermano no te habrá ayudado mucho, ¿no?

Vamos a decirlo así. Bueno, pues no te machaques.

Está claro es que has tenido que sacrificar muchas cosas

para que él llegue donde ha llegado.

Y eso, sin contar que el dinero para montar la clínica era

de tus padres. Bueno, eso no lo pongo en la balanza.

A mi marido lo quiero y lo apoyo en todo.

Y él no me pidió que renunciara a mi carrera como abogada.

Vale, puede que no, pero tuviste que renunciar a tu sueño

de ser abogada por apoyarle a él y cuidar a tu hija.

Y él se ha beneficiado de eso, ¿no? (SUSPIRA)

Sí, pero en realidad, lo que me pasa es que...

Es que me siento muy sola, Emilio.

No sé, en Barcelona es diferente. Ahí tengo a mis padres, a mis amigas...

Aquí no tengo a nadie.

Oye, tienes a tu cuñado,

que lleva la juerga en las venas y en cuanto te descuidas,

te invita a tomar un zumo por ahí

como si no hubiera un mañana. (RÍE)

Hoy viene Paula, ¿no? (ASIENTE)

No vas a estar tan sola. Seguro que Mateo te lleva a eventos y cosas

de la clínica, ¿no?

Yo te puedo presentar gente.

Lo que no puedes hacer es encerrarte en casa.

Madrid ofrece muchas oportunidades. No, lo sé

y no me arrepiento de haber venido. Solo con estar cerca de Paula,

ya ha merecido la pena. Pero bueno, ya no es una niña,

querrá hacer su vida, salir con sus compañeros...

No sé, Emilio, que tendré que buscarme algo que hacer,

pero no sé qué.

Dime una cosa, cuñada, ¿te puedo dar un consejo?

Por favor.

Pregúntale a la Verónica de hace 20 años.

¿A la Verónica de hace 20 años? Sí, antes de tener a Paula.

Antes de que Mateo se metiera de cabeza en su negocio,

cuando podías decidir por ti misma. Piénsalo, ¿qué querías hacer tú?

Dar asistencia legal a quien no se la podía costear.

Mira, ahí tienes un objetivo.

A estas alturas, ¿empezar de cero como abogada?

Oye, mira, seguro que asistiendo a detenidos en la comisaría

te encuentras con tu hija a menudo. Eso merece la pena, ¿no?

Bueno, visto así.

(Mensaje de móvil)

A ver, sí.

Es Mateo, que llegan en media hora a casa.

Bueno, Emilio, muchas gracias. Me has ayudado mucho.

Sabes que puedes contar conmigo cuando quieras.

Gracias, cuñado. ¿Qué haces? Anda, que te invito.

Hombre, si te he hecho venir yo.

Guarda ese monedero que te llevo detenida, ¿eh?

Y nada de dar las gracias que somos familia.

Ay.

Bueno.

Oye, te veo muy bien, ¿sabes? Estás muy joven.

Ya y tú mientes perfectamente, no te digo.

(RÍE) Buenas noches.

Dale un beso a Paula de parte de su tío favorito.

Hecho.

¿Me cobras, María?

(CANTA EN ITALIANO)

¿Eres feliz?

-¿Que si soy feliz? (RESOPLA) Estoy...

como en una nube. (RÍE)

Aunque puede que el champán ayude un poquito en todo esto.

-Claro, claro. (ASIENTE)

-Parece que estés flotando en el aire, ¿no?

-Va, ya ves, qué piscina, qué sensación y los dos

ahí, juntos, solitos. El detalle del camarero,

del botoncito, eso me ha parecido no sé, increíble.

-Y lo más importante, saber que si no lo llamas...

no va a aparecer.

(SUSPIRA) Seguro que en un sitio tan privado, más de una pareja

se ha dejado llevar por la pasión. -Sí.

Seguramente tú también te habrías dejado llevar.

-La verdad es que sí.

-Oye, sé que...

Que no te gusta que te hable de esto, pero he visto la cuenta de reojo.

No, tío, jolín.

Que es mucho. -Mira,

si te sientes incómoda con eso, no tenemos que salir a cenar más.

Yo solo quiero que seas feliz. -Y lo soy.

De verdad que lo soy, pero que...

No sé, es que me rayo, me siento mal. Al ver que...

te dejas tanto dinero en mí. -Es mi dinero

y hago todo lo que quiero con él. Tú no tienes por qué preocuparte.

¿Vale?

(SUSURRA) -Vale.

¿Hay algo que no me estás contando? (RESOPLA)

-Miles de cosas.

-Ah, ¿sí? -Sí.

Pero estoy dispuesto a contártelas todas si quieres.

-Yo solo tengo una pregunta. -Bueno.

-¿Tus padres son multimillonarios o algo así?

-Qué va, no. Solo tengo un trabajo muy bien pagado, ya está.

Pero mira, ¿tú piensas que...

lo mejor que podemos hacer ahora es hablar de dinero?

-La verdad es que no. -No.

-No.

-¿Entonces?

-Entonces, voy a ir un momentito al baño, ¿vale?

-Te espero aquí. -Vale.

(Móvil)

¿Qué pasa?

(SUSPIRA) Bueno, sí, supongo que podría, pero...

me va a llevar tiempo, ¿no?

Va, sí, pero hay que planearlo bien y todo.

Ahora no puedo hablar, ¿vale?

No puedo hablar. Porque no puedo.

-¿Va todo bien? -Ay, por lo que veo desde aquí,

va muy, muy bien. -¿Te han llamado a estas horas?

-Eso es lo que tienen los trabajos muy bien pagados,

que no te dejan en paz ni a media noche.

Pero estate tranquila que mira,

puede esperar hasta mañana. -Vale.

-¿Vienes o no?

-No. -No.

-No. -Sí.

-Voy a prepararte una sorpresita.

-¿Un adelantito? (NIEGA)

-¿No? -Lo bueno se hace esperar. Lo siento.

Ya estamos aquí. Pasa. Gracias.

-¡Paula, cariño! -Mamá.

-¡Ay!

-Qué delgadita estás. -Bueno, no empecemos, ¿eh? (RÍE)

Estoy reventado.

Venís tardísimo, ¿no? Paula, que ha tenido que despedirse

uno a uno de todos sus compañeros, de la academia entera.

(RÍE) Hombre, normal.

Llevamos un año juntos y no veré a la mayoría en mucho tiempo,

es normal que me despida, ¿no?

Más normal que parar a comer en la carretera.

Mamá, el camino es hora y media,

el señorito no podía aguantar el hambre.

-Ah, vale, que ya habéis cenado. Había preparado un picoteo,

por si os apetece. No, no, pero vamos, vamos.

-¿Ahora cocinas? -Sí.

Hasta que no encontremos a alguien, no me queda más remedio.

-Así que, esto es la casa, ¿no? -Sí.

(ASIENTE) Vaya, pues casoplón.

¿Te gusta? (ASIENTE) La casa está muy bien.

Lo que me gusta menos es dónde está.

-Dicen que es de los mejores barrios.

-No sé por qué habéis cogido una casa aquí.

Porque estamos abriendo una nueva clínica.

¿Sabes el trabajo que da eso? Papá, por favor, ¿eh?

-Tu padre tiene razón. Se está matando a trabajar para poder

poner a punto la clínica. -Y ¿qué?

Podría haber venido unas semanas antes para la apertura y ya.

No hace falta trasladaros los dos ni organizar toda esta mudanza.

Está claro que habéis venido para vigilarme.

Os compráis este pisazo, me ponéis una habitación con baño y claro,

¿para qué voy a alquilar algo para mí sola?

¿Qué te parece? Un año en la academia y ya nos ha pillado.

Sí, señora agente, tiene usted razón. Queremos estar cerca

de nuestra hija, es un delito gravísimo, las esposas.

Papá, déjalo, por favor. -Cariño, nadie quiere vigilarte.

Solo queremos apoyarte en tu carrera.

-Odias que me haya hecho policía. No, eso no es verdad, nadie lo odia.

Estamos muy orgullosos de ti, pero nos inquieta un poco.

¿Tanto como para abrir la clínica en Distrito Sur?

Menudo barrio para abrir una clínica de cirugía estética.

¿Perdona? ¿No estarás insinuando que hemos escogido este barrio

por ti? No seas egocéntrica. Ya, ¿me quieres decir

que es casualidad que montes la clínica a dos minutos

de donde voy a trabajar? No, no es casualidad.

Hicimos un estudio de mercado. La zona sur de Madrid

tiene más potencial de expansión. Ahora es un barrio humilde,

pero dale unos años. Yo que pensaba que ibais a estar

supertranquilos porque iba a trabajar con el tío, pero ni así.

No confiáis en mí, ya no soy una niña, ¿vale?

-Cariño, vale ya.

Llevamos meses sin vernos y ¿nos montas este numerito?

Si quieres alquilar un piso, hazlo. No te lo vamos a impedir.

-¿Para qué? Si sois capaces de alquilar el piso de al lado.

Mira, no quiero seguir discutiendo. Mi habitación está por ahí, ¿no?

-Sí, te acompaño, cariño.

Vamos, vamos.

Estoy muy cabreado, no has cenado nada.

Sí, he cenado, ¿por qué te empeñas en decir que no he cenado?

Has comido un trocín de nada de lasaña.

¿Qué has comido a mediodía a ver?

Doctor, le recuerdo que yo soy la policía, no me interrogue.

No está usted de servicio, lo siento. (RÍE) Eso es un golpe bajo, ¿eh?

Sí, pero te recuerdo que tú también estás bajo sospecha.

Al final nos van a acusar de organización criminal, ya verás.

(RÍE)

(Timbre)

Buenas noches, Ángela. Pasa, por favor.

Buenas noches, perdón que me presente sin avisar. Te he llamado,

pero... Ay, disculpa, disculpa.

Es que lo desconecté porque no paraban de entrar alertas.

Pasa, pasa, siéntate. Hola, Ángela, ¿qué tal?

-Buenas noches, doctor Torres. -Antonio, Antonio.

¿Qué tal tu faringitis? -Gracias. La verdad que muy bien.

Con el remedio que me dio, mano de santo.

-No me llames de usted.

Bueno, ¿qué? ¿Qué me traes? ¿Algo bueno o malo?

Déjala respirar, mujer. Te voy a poner un trozo de lasaña, ya verás.

Está recién hecha, te va a encantar.

Pero ¿cómo déjala respirar? No la agobies tú. Tranquila.

¿Has cenado?

Son las 00:00 y tienes a la gente sin cenar. ¿No te da vergüenza?

-Bueno, como te venía diciendo, tengo buenas y malas noticias.

-Pues vamos a empezar por las buenas.

Antonio, ¿no tienes otra cosa mejor que hacer?

Una persona muy sabia me ha dicho hace un ratito

que yo también estoy bajo sospecha. Está bien.

Empieza por las buenas, por favor. Gracias.

Ahora puedo demostrar que el equipo de Antonio

ha sido intervenido. Ese hacker cometió un error.

He averiguado la hora exacta en la cual la ficha médica de Claudia

fue manipulada.

Ese ordenador nunca sale del centro de salud, ¿no?

-No, está prohibido por protección de datos.

-¿A las 00:00 no estabas trabajando? -Ese día no.

-Vale. Ha sido exactamente a la hora en la que se alteró tu ficha médica.

Intercambiaron los datos de una paciente real con depresión

y han aportado recetas médicas.

Con eso y el resultado de los análisis, ya estaría, ¿no?

Cómo me va a gustar ver la cara de Antúnez cuando se entere de esto.

Y a mí la cara de Elvira cuando se dé cuenta

de que este montaje no le ha servido.

Tengo malas noticias también. No puedo demostrar

que Elvira Soler tenga nada que ver en todo esto.

Pero has dicho que el hacker había cometido un error.

Sí, uno que me permitió averiguar

que el ordenador se manipuló desde fuera.

Podrían haberlo hecho desde Madrid o de cualquier parte del mundo.

A mí no me hace falta.

Estoy segura de que ha sido Elvira Soler y lo voy a demostrar.

A esa hora tengo que estar allí. Si quieres te acompaño.

Sí y ya me llevas de la manita al despacho del tío Emilio

como si tuviera tres años. -No hace falta este tonito.

-¿Qué queréis? ¿Complicarme más la vida?

-¿De qué hablas?

-Si todos piensan que soy una enchufada, lo pasaré muy mal.

Esperanza Beltrán es la encargada de nuestra UFAM.

Ella es Paula. A partir de mañana viene a hacer las prácticas.

-Encantada. -Igualmente.

-Me voy, que no quiero molestar más.

Paula, tenemos una conversación pendiente.

No te olvides.

Sí, tranquilo que te lo recordaré.

-Tenías que ver la cara que le pone al italiano.

No sé qué le hace. Le tiene abducido el cerebro.

¡Me revienta, Dios!

-Ay, Toni, mira. ¿Quieres un consejo?

Céntrate en el trabajo que bastante te lo has currado para llegar aquí.

-No sé, Nacha, no sé.

Ahora mismo tengo ganas de mandar todo a la mierda.

Y ya está. No me apetece nada.

-Jo, yo quiero seguir siendo su amiga. Y se lo he dicho,

pero no parece que vayamos por el mejor camino, la verdad.

-Creo que deberías darle tiempo. Ahora está todo un poco caliente

y no creo que sea un buen momento. Estoy segura de que acabará pasando

por La Parra otra vez. -Eso espero.

-Vale, perfecto. Pues en cuanto las tengamos,

le avisamos.

Venga, gracias. Chao.

El dueño de la gasolinera que atracaron ayer.

Ya arreglaron los problemas informáticos.

-¿Ya podemos ver las imágenes de las cámaras?

-Me las manda en un minuto. -Pues crucemos los dedos

para que podamos identificar al atracador.

Ese tipo es muy peligroso. Tenemos que pillarlo cuanto antes.

-¿Te suena esta mujer? Le está buscando él.

-Claro, hombre, es Guadalupe,

una vecina de aquí del barrio de toda la vida.

Tú no la conoces porque hace mucho que no pasa por el bar.

-Pero ¿la han visto últimamente por el barrio?

-Pues ahora que lo dice,

por el barrio también hace tiempo que no me la cruzo.

Y en el mercado, que solíamos coincidir mucho.

-Pero ¿de eso hará así como más de dos meses?

Por favor, haga memoria. Es importante.

No le entiendo. Guadalupe y yo teníamos ya planes de futuro y...

Bueno, si quiere cortar nuestra relación,

lo respetaré.

Pero ya que me he tomado la molestia de venir hasta aquí,

quiero que me lo diga ella en persona.

-No. Que se marche de una vez y deje de molestar.

Mi madre no va a decirle nada.

Cuñada, te voy a ser muy sincero.

Si lo que me estás pidiendo es que le dé un trato diferente

a Paula

y la aparte de los operativos peligrosos,

cuando llegue el momento y lo pueda asumir,

siento decirte que no lo voy a hacer.

No me digas eso, Emilio. Es tu sobrina.

-El hacker infectó el ordenador del doctor Torres

aprovechándose de un error en el sistema operativo

en el cortafuegos. Quiero que redactes un informe

explicando detalladamente el hackeo. Lo quiero enviar rápidamente

a Jefatura y a Régimen Disciplinario.

¿Me puedes explicar cómo llegó a Elvira Soler

la información de que la pistola de Ricky

no tenía balas?

Pudo haber un fallo en la cadena de custodia.

Ya.

¿Por qué solicitaste una orden para requisar

el ordenador de mi marido?

¡Inspector Antúnez!

¿Qué?

¿Ya le han puesto las esposas?

¿Cuándo lo voy a leer en los diarios?

-Nunca.

-¿Qué quiere decir?

-La inspectora Miralles no se estaba medicando.

Alguien había hackeado el ordenador del doctor Torres

y manipularon su tarjeta sanitaria.

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  • Capítulo 607

Servir y proteger - Capítulo 607

01 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Santi

    Sí que es sí... ha debido de volver ya de Francia... jajajaja

    03 oct 2019
  2. María

    La sobrina de Bremón ¿no es la hermana de Antoñito de Acacias?

    02 oct 2019
  3. ana

    No puedo ver el capitulo 607, a alguien más le pasa esto?

    02 oct 2019