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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 605 - ver ahora
Transcripción completa

¡Eh! Tío, ten cuidado, hombre.

No pidas perdón, ¿eh?

La policía dice que si el ladrón encuentra material comprometido

puede chantajearme.

Ayúdame a evitar el desastre.

Solo por esta vez, te juro que no te vuelvo a pedir nada más.

He logrado identificar al ladrón.

-Pero este es Miki González. -Afirmativo.

-¿Por qué es tan urgente el caso de este robo?

¿Hay algo más? ¿Estamos fichando a Miki por algo más gordo?

La verdad es que es un caso personal.

Cálmese, Ginés, tranquilo.

-Me calmaré cuando me salga de las narices.

-Tranquilo, Ginés.

-¿Cómo que tranquilo? Vale, ¡eh! Inspectora Orestes.

¿Qué está pasando?

Matilde, sabe que si quiere contarnos algo hay confianza.

-Me pegó y me mandó a la cocina a freírle un par de huevos.

-Mi deber es aconsejarle que denuncie a su marido.

-No, no, eso es una barbaridad.

Ya le dije yo a este que de eso ni hablar.

-Si alguna vez pierdo la paciencia con ella,

yo nunca le haría nada malo.

¿Te has creído algo de lo que ha dicho?

Ni una palabra.

-No, no, no. (SISEA)

-¡Suéltala o te juro que te reviento la cabeza!

Científica me ha enviado su informe definitivo.

Al parecer Ricky no tenía intención de disparar

ni hacer daño a nadie porque...

su pistola no tenía balas.

Es muy probable que lo que Ricky quisiera fuera suicidarse.

Es la hipótesis más absurda que he escuchado.

Pienso que es plausible.

Lo que me toca discernir es si había peligro real para justificar

que la inspectora disparara en la vía pública.

Te aseguro que voy a llegar al fondo de todo esto.

El arma de Ricky estaba descargada.

-Nadie se ha preocupado por saber

la versión de la familia de la víctima.

Eso no me parece nada justo.

Muy bien.

Le aseguro que esta entrevista no le va a defraudar.

En esta entrevista se reflejan los tres flancos

más vulnerables a los que se va a agarrar Antúnez.

Que Ricky ya había soltado a la rehén.

Que el disparo fue mortal.

Y que la pistola estaba descargada.

Ya tenemos un aliado en Régimen Disciplinario,

a un abogado dispuesto a todo

y a un periódico que nos sirve de altavoz.

-Tu comportamiento debería ser intachable.

Ricardo Soler me apuntó al pecho y yo disparé,

no hubo tiempo para pensar.

Eso no lo decides tú.

(Móvil)

Jefatura.

Sí, dígame.

Antúnez ya estuvo aquí, nos ha informado.

La orden viene de Régimen Disciplinario.

No estoy de acuerdo, pero se hará lo que ustedes manden.

Gracias.

Me han mandado unos días a casa. En Jefatura se han puesto nerviosos

porque este caso está teniendo mucha publicidad.

(Música emocionante)

(Redobles)

Recién salida del horno.

Está guapa, ¿eh? -¿Qué? ¿Cómo te sientes?

Cuando me la dieron no podía dejar de mirarla,

aprovechaba cualquier momento que estaba sola para apartarme

en un rincón, mirarla... Parecía una tonta.

Hombre, yo a tanto no llego.

Pero es verdad que te pasas tanto tiempo currando

para ser policía que cuando de repente lo consigues y te la dan,

estoy como que no me lo creo.

Que por cierto, ¿dónde creéis que es un buen sitio para guardarla?

Dale tiempo.

Ella te dirá dónde se siente más a gusto.

Ya.

Muy poético y bonito, pero no he entendido nada.

Ya lo entenderás.

Bueno, ¿ya te sientes en compromiso de servir y proteger al ciudadano?

-Si me lo dices con esas palabras, me agobia solo de pensarlo.

-Ve asumiéndolo, lo que es cierto que a partir de hoy

empieza un nuevo capítulo de tu vida como policía.

Seguro que tu padre está orgulloso de que sigas sus pasos,

otro policía en casa, debe estar contento.

Sí.

Antes de la ceremonia estaba callado y mira que me ha dado la chapa

con lo de la jura.

Y al acabar me acerqué y estaba con los ojos llenos de lágrimas.

-Claro, normal, por la emoción, es genial.

-Pero bueno, luego me soltó su pullita, me dice:

"Tú hasta que no consigas una medalla al mérito policial no eres policía".

Qué exigente.

Bueno, ya sabes, a por ello.

Pero bueno, luego se lo pasó genial.

Luego nos fuimos a picotear al bar de mi madre y estaba el tío

invitando a rondas a todo el mundo, hablándole a la peña de mí,

estaba eufórico.

-Me alegro, aunque lo que me da pena

es que no vamos a tener a quien tomarle el pelo, Silvia.

Al pepinillo.

-Creo que conociéndote vas a seguir vacilándome como siempre.

Pero te lo perdono.

Si me admites que soy tu compañero favorito.

-Tranquilo, que para eso tienes mucho trecho.

Que Elías tiene el listón alto y se lo ha currado.

Por cierto, me llamó y le dije que jurabas el cargo,

así que me dio la enhorabuena para ti y un tirón de orejas, ya he cumplido.

-¿En serio? Qué ganas de verlo por aquí.

Ojalá pudiera venir esta noche también, pero bueno.

Bueno, venga, me piro.

¿Esta noche? ¿Qué pasa esta noche?

¿Cómo que qué pasa esta noche? Esta noche es mi fiesta.

Mi fiesta por la jura de cargo, os avisé.

-Claro, es verdad.

No viniste ayer y el comisario nos convocó

para hacer esta noche un operativo

y desarticular una banda que está robando coches.

Vamos a ir casi todos.

Creo que te ha convocado. Sí, sí.

-¿Qué decís?

¿Me estáis vacilando? Tengo todo reservado ya.

Es broma.

¡Dios! Qué susto me habéis dado. -Dijiste que me las ibas a perdonar.

-¿Qué haces?

-Pepinillo.

-Miguel, ¿qué pasa?

-Matilde ha desaparecido. -¿Cómo?

-Ayer me quedé con mal cuerpo después de no haberla convencido

para que denunciase y le estuve dando vueltas.

¿Qué pasa si al final esto solo agrava las cosas?

¿Y si Ginés se entera de que hemos hablado con Matilde?

-Lamentablemente eso ya ha ocurrido.

-¿Cómo dices?

-Ayer Ginés estuvo aquí.

Insistía una y otra vez en que no le había puesto la mano encima.

-¿Cómo es posible que se enterase que hablamos con Matilde?

-Ella misma se lo ha contado.

-Yo conseguí convencerlo de que ella no había hablado de malos tratos

para evitar represalias.

-Está muy bien, pero no garantiza la seguridad de Matilde.

-Bueno, sabe que tenemos la mosca detrás de la oreja.

No creo que dé un paso en falso, no tan pronto.

Vengo de casa de Matilde y no hay nadie.

-¿Has ido a su casa para qué? ¿Para caldear los ánimos?

-No, para nada, lo contrario quería suavizar las cosas, calmarlas,

pero vamos, que ni me han contestado el telefonillo.

-¿Has hablado con los vecinos? -Sí.

Nadie sabe nada y también pasé por el club de labores

y tampoco la han visto.

-Voy a llamarla.

-Haz lo que quieras, pero vas a perder el tiempo.

Llevo una hora llamando y no contesta.

No he podido dejar un mensaje porque no tiene buzón de voz.

-Esto no me gusta nada. -A mí tampoco.

¿Qué pasa si le ha dado una paliza?

¿O se la ha llevado de Distrito Sur para alejarla de nosotros?

-Tenemos que localizarla como sea.

Tú tienes más trato con la pareja, conoces a Matilde, serás de ayuda.

Espe, necesito los datos de maltrato en adolescentes

para el informe anual.

Sí, los tiene sobre su mesa, comisario.

Gracias. Un momento.

Quiero presentarle a Miguel Herrera.

Es el trabajador social del centro cívico.

Encantado. Mucho gusto.

No me suena su cara ni recuerdo escuchar su nombre.

Y eso que me reúno periódicamente con la junta directiva del centro.

Es porque soy nuevo, acabo de llegar.

-Gracias a Miguel, hemos identificado un caso de violencia de género

y estamos trabajando para que la víctima denuncie.

¿Vais por buen camino?

No lo sabemos porque no damos con ella, íbamos a salir a buscarla.

Pues no perdáis el tiempo.

Bienvenido al barrio y gracias por tu labor.

Gracias, seguro que a partir de ahora nos vemos más.

Ojalá tu trabajo contribuya a que haya menos violencia.

Que falta nos hace.

Vamos, no hay tiempo que perder.

-Aquí tienes, rey, tu café.

Si necesitas otra cosa me dices.

Hombre, Toni.

Enhorabuena.

Ya eres un policía con todas las de la ley.

-Gracias, María, estoy muy contento. -Como para no estarlo.

Oye, qué bien te sienta el uniforme.

Vi las fotos de la jura que mandaste a Paty.

No veas lo orgullosa que las enseñaba.

-¿Sí? -Hombre, se le puso una sonrisa

que no le cabía en la cara. -¿En serio?

-Toni.

Felicidades.

Me alegro un montón de que ya seas policía.

Te lo has currado tanto. -Tú lo sabes bien.

-Bueno, voy a recoger. -Vale.

Oye, enséñame más fotos de la jura.

-A ver, voy a ver alguna que esté bien porque las sacaba mi padre

y estaba tan emocionado que están borrosas.

-Anda, trae que me pones nerviosa.

Pero si están muy bien.

¿En serio estáis tirando los gorros en plan película americana?

-Las gorras, pero sí.

Lo que no cuentan en las películas es lo de después.

-¿Qué pasa después?

-Que caen al suelo y tienes que coger la tuya

y al final cogí la de un compañero porque no encontraba la mía

y no me entra la cabeza.

-Pero es porque eres un cabezota.

Cuando se te mete algo entre ceja y ceja no hay quien te lo saque.

-No lo sabes tú bien.

-Me hubiera gustado estar ahí y animarte y aplaudirte

en plan "¡Toni! ¡Toni!" y pegarte un abrazo.

-Y a mí.

-Quería comentarte una cosa de la fiesta de esta noche.

Era una tontería, había pensado que en vez de que aparte

de la tortilla y de los canapés,

había pensado en estas raciones, ¿qué te parece?

-Genial, ¿qué me va a parecer? ¿No será mucho curro para vosotras?

-¿Y qué? Uno no jura el cargo todos los días.

¿Te parece bien? -Sí.

-Pues dalo por hecho. ¿Sabéis cuántos vais a ser?

-Sí. He traído la lista de invitados.

A Miralles no la he puesto porque estoy a ver si la convenzo.

Pero a ti sí te he puesto.

No quiero que estés currando que eres una invitada más y María, claro.

Vale, me voy a pirar.

Los compañeros quieren ver fotos de la jura.

Como si no tuvieran suficientes con las que nos hicimos en comisaría.

Chao. -Adiós.

-María, hasta luego. -Hasta luego, rey.

Hola, Ginés.

¿Qué te pongo? -Un carajillo, cargado.

-Oye, qué susto ayer cuando vi al tipo ese que te agredía.

¿Te hizo algo?

-Fue una tontería, ya está olvidado.

Así que, María, te ruego que de este tema no hablemos, ¿vale?

-Vale.

¿Qué le pasó? ¿Te conocía de algo? Si no llega a estar la inspectora,

la que se hubiera liado.

-María, ¿por qué no te metes en tus asuntos y me dejas en paz?

-Oye.

Perdóname, lo que pasa es que estaba preocupada por ti.

-Ya sé lo que está pasando.

A ti también te ha venido Matilde con el cuento, ¿verdad?

-¿Qué dices? ¿Qué tiene que ver Matilde?

-¿Sabes lo que te digo?

Que a mi Matilde no hay nadie que la quiera tanto como yo.

Y métete el carajillo por donde te quepa.

-Tampoco está en el mercado, ¿dónde podemos buscar ahora?

-No sé qué decirte, no está aquí, no está en el ambulatorio,

tampoco en el club de labores.

No se me ocurre dónde pueda estar. -Tranquilo.

Que Matilde no cumpla con su rutina no significa que pase algo malo.

-Sí, lo sé.

¿Qué pasa si Ginés le ha hecho algo?

-¿Y si llamamos a su hijo?

A lo mejor ha ido a pasar un día en familia.

-No es mala idea, no se me había ocurrido.

¡Ginés! ¿Dónde está su mujer?

-Otra vez tú.

¿No voy a poder comprar un paquete de chicles tranquilamente?

-Vale, vale, déjame que ya me ocupo yo.

-La que faltaba.

Vamos a ver, como sigáis acosándome,

os voy a denunciar por abuso de autoridad.

-Ginés, deje de ser tan impresentable

y díganos dónde está que la estamos buscando.

-¿A mí qué me cuentas? -¡Vamos a calmarnos todos!

Si no queremos acabar en comisaría. -Vamos a ver.

¿Para qué me van a llevar a comisaría si no he hecho nada?

-Queremos saber una cosa.

Su mujer no ha estado en los sitios que frecuenta y estamos preocupados.

Hemos llamado al teléfono y no contesta.

¿Sabe dónde puede estar?

-No lo sé, ¿cómo tengo que decíroslo? No lo sé.

La verdad es que últimamente yo tampoco la reconozco.

-¿Qué pasa?

No me digas que te has metido en algún lío.

-Seguramente la que se ha metido en un lío eres tú.

Estos andan todo el día buscándote como locos.

-Matilde, estábamos buscándola. -No me digas que este lío es por mí.

-No pasa nada, lo importante es que está bien.

-Fui a ver a mi hermano al cementerio y me entretuve hablando con él.

Y he arreglado las jardineras que estaban mal.

-Así que ahora hablas con los muertos y te olvidas de hablar con los vivos.

Mira, alma de cántaro, ¿para qué te he comprado ese móvil?

-La estábamos llamando y no contestaba.

-¿En serio?

-Perdonad, cuando voy al cementerio lo pongo en silencio

y siempre me olvido de darle sonido otra vez.

-Bueno, ¿ahora qué? ¿Quién es el impresentable ahora?

-Perdón.

Pensaba que... -Ya sé lo que pensabas.

Pensabas que le había hecho algo malo a mi mujer, ¿verdad?

-No, queríamos asegurarnos que los dos estaban bien.

-Ya veis que sí, estamos muy bien.

Así que, por favor, ¿por qué no os largáis?

Y nos dejáis vivir tranquilamente.

-Bien.

Perdonen, ¿eh? Que tengan un buen día.

No vuelvas a hacer eso.

Sin una prueba clara de maltrato o sin la denuncia de Matilde

no podemos hacer nada. -Lo sé.

Me cuesta aceptarlo porque ese tipo...

en fin. -Bueno, ya, tranquilo.

Seguiremos trabajando en el caso, ya está.

-Que sea la última vez que sales sin permiso.

Y ahora vamos para casa que me voy a encargar de que no salgas

en una buena temporada. Vamos.

(Timbre)

Toni, pasa, por favor.

¿Inspectora, le pillo en buen momento?

Bueno.

Tengo una liada que no veas.

Se me ha ocurrido hacer gazpacho y no he cerrado bien la tapa

y la he liado parda, mira cómo estoy.

Madre mía.

Bueno, felicidades por la jura.

Estoy pensando, ¿qué haces aquí a estas horas?

¿No habrás tenido problemas

el primer día de agente de Distrito Sur?

No, no se preocupe, estoy en la hora de descanso.

Nada, venía porque me he enterado de lo que pasó ayer.

Y quiero decirle que tiene todo mi apoyo.

Bueno, gracias.

Entonces sabrás que estoy de descaso forzoso

hasta que Régimen Disciplinario tenga una resolución

sobre lo que pasó con Ricky Soler.

Pero, oye, ¿quieres un café? Sí, si puede ser, sí. Por favor.

¿Lo tomas solo? Con una cucharadita de azúcar.

Vale. Gracias.

Si le sirve de consuelo, inspectora, si quiere echarme una bronca.

Sin una bronca suya en mi primer día

en Distrito Sur no sería igual.

Muchas gracias, Toni.

La verdad es que me has sacado una sonrisa

y hoy por hoy no es nada fácil.

No se raye, inspectora, ya verá como pasa pronto.

Y a su favor.

Ojalá, siéntate, por favor. Gracias.

Porque esta espera me está desquiciando.

Mira, me voy a quitar el delantal. Esto ya para lavar.

Fíjate.

Lo de cocinar era para distraerme y quitarme el problema de la cabeza,

pero ha sido peor el remedio que la enfermedad.

Bueno, yo quiero decirle que tiene

todo el apoyo incondicional de la comisaría.

Muchas gracias por recordármelo.

El problema es que la entrevista de Elvira Soler

ha puesto a mucha gente en mi contra y en Jefatura están nerviosos.

Bueno, esa entrevista ha sido un golpe bajo.

Imagino lo mal que lo estará pasando Elvira.

No sé.

Te aseguro que si hubiera podido evitarlo

no le habría disparado. Que no, inspectora.

Que Elvira no quiere justicia, quiere venganza.

Y eso no le va a devolver a su hijo.

A lo mejor piensa que le va a servir de consuelo.

Que con la venganza va a mitigar el dolor.

Va a intentar destruirme y si no lo consigue por esta vía,

lo intentará por otra.

Bueno, pero vamos a hablar de otra cosa.

¿Cómo fue la jura?

Pues muy bien.

Lo que más ilusión me hizo ha sido que por primera vez en años

he visto a mi padre llorar.

Madre mía.

Qué ilusión, si nos mandó un montón de fotos.

Por cierto, estás muy gracioso con la gorra.

¿En serio? Qué pesado es, de verdad. Siempre mandando fotos sin permiso.

No te enfades con él, hombre.

Está muy emocionado y orgulloso de ti.

Y quería que todos tus compañeros en la comisaría lo estuviéramos.

Pero cuéntame una cosa.

No había una gorra de tu talla, ¿o qué?

Lo que pasa que la que sale en la foto no es la mía.

La mía era de mi talla.

Entonces no me digas más, tirasteis las gorras al aire

y cuando fuiste a recuperarla no la encontraste.

No eres el primero al que le pasa.

A mí me ocurrió lo mismo, pero al revés.

Tengo la cabeza tan pequeñita y yo cogí una gorra

y me quedaba tan grande que daba vueltas

como los platillos del circo.

Bueno, en fin.

Lo más importante es que ya tienes tu propio uniforme.

Que te identifica como parte de algo mucho más grande que tú.

De lo que vas a formar parte para el resto de tu vida.

Tienes que estás muy orgulloso.

Lo estoy, inspectora.

Y de mis compañeros.

Y de mis jefes en Distrito Sur.

Y por eso... quería invitarla hoy a una fiestecilla que voy a hacer

en La Parra para agradecerle su apoyo.

Yo te lo agradezco, pero en mi situación no... no sé yo.

Anímese, inspectora.

Si se acaba el gazpacho se lo trae y lo comemos entre todos.

No me lo tomes a mal, Toni.

No estoy muy animada, no creo que vaya.

Bueno, yo respeto su decisión.

Pero me parece injusto que esté mal por lo que hizo

porque yo creo que tuvo un comportamiento ejemplar.

En una situación de riesgo máximo.

Y puso a salvo a la gente que estaba en la plaza.

Especialmente a Paty, que tenía una pistola apuntándole en la cabeza.

No todo el mundo piensa igual.

Me da igual, inspectora, porque es así, es la verdad.

Y yo, me queda mucho por aprender.

Pero espero seguir haciéndolo a su lado.

Porque usted para mí es un referente.

Es un modelo a seguir.

Y ojalá algún día poder parecerme un poquito a usted.

Aunque fuera de refilón. Anda, cállate.

Cállate ya a ver si te voy a expedientar por hacer la pelota.

Usted verá, inspectora, porque es lo que siento.

Me voy a tener que ir.

Me da mucha pena porque la fiesta no será igual sin usted.

Ya verás que sí.

Estará mejor sin mí porque vosotros sois más jóvenes.

Venga.

Ve a comisaría que no quiero que llegues tarde el primer día.

Muchas gracias por venir y dale recuerdos a los compañeros.

Bueno.

Espero verla pronto por allí.

Y muchas gracias por el café. Nada.

Hasta luego. Hasta luego.

(RECUERDA) "(DOLORIDO) -Aguanta, Ricky.

Aguanta, cariño. Ricky.

Ricky.

Ricky, cariño.

-Mamá, mamá. -Aguanta, aguanta, mi vida.

-No quiero vivir con esta culpa.

Le jodí la vida a Marga. -¿Y yo?

¿Qué voy a hacer sin ti?

(LLORA) ¿Qué voy a hacer sin ti, cariño?

No.

-Lo siento. -Aguanta, aguanta.

-Lo siento, mamá. -Te quiero.

No, Ricky, Ricky, Ricky. ¡No!

¡No! ¡No! ¡No!"

-Buenos días, señora Soler. -Buenos días.

Ahí

es donde esa asesina mató a mi hijo.

¿Me trae noticias de ella?

-Siento comunicarle que la investigación se inclina

del lado de la inspectora Miralles.

-Es una broma, ¿no? -Lamentablemente, no.

Es bastante probable que salga sin ningún tipo de sanción.

-Pero ¿cómo es posible?

Si disparó y mató a mi hijo deliberadamente.

-Entiendo cómo se siente, pero después de evaluar las pruebas,

no hay indicios suficientes que respalden la tesis

de que la inspectora actuó de forma negligente.

-O sea que no va a pagar por lo que hizo.

-Ateniéndonos al reglamento,

todo apunta a que la intervención de la inspectora

fue motivada para evitar un mal mayor.

Y le aseguro que no he parado de darle vueltas al asunto.

-Pero si mi hijo no quería hacerle daño a nadie.

¿Cómo iba a hacerlo con una pistola descargada?

-No está probado que la inspectora tuviera conocimiento del dato.

Y al actuar su hijo de manera intimidatoria y amenazadora,

ella reaccionó con coherencia.

-¿Qué quiere decir reaccionó con coherencia?

-Bueno, seguir los protocolos establecidos

para este tipo de situaciones.

-La inspectora Miralles odia a mi familia.

Yo le puedo traer todas las pruebas que quiera, ¿o eso no vale?

-Siento decirle que las pruebas son subjetivas

como para tenerlas en cuenta en la evaluación interna.

-¿Me puede decir de qué lado está? Porque no lo entiendo.

En un principio me incita a que dé una entrevista para armar revuelo

y ahora me viene defendiéndola.

-Le aseguro que soy el primero

que quiere ver pagar a esa mujer por lo que hizo.

Pero no hay ni una prueba que la incrimine directamente.

Y no puedo hacer nada más.

-Yo puedo dar más entrevistas si es necesario

para que la opinión pública sepa que esa mujer

no debe seguir llevando el uniforme de policía.

-Eso generaría controversia, no se lo niego.

Pero lo único que puede reactivar la investigación

es la aparición de pruebas contundentes.

-¿A qué se refiere con pruebas contundentes?

-Cualquier cosa que pueda deslegitimar la intervención

de la inspectora Miralles.

Algo que probara que la reacción que tuvo al disparar a su hijo

estaba contaminada por decirlo de alguna manera.

-Ya.

Creo que ya sé por dónde va. -Si me disculpa, me tengo que ir.

(Móvil)

(Móvil)

Dígame, señor Lobón.

¿Qué?

Usted me dijo que podíamos demandarla.

No, no, no. No puede abandonar ahora.

Bueno...

Si no hay pruebas contundentes, no habrán investigado.

Pero es que la verdad va a salir.

No, no, no.

No quiero que me devuelva el dinero. Quiero destruir a esa mujer.

¿Oiga?

¿Oiga?

Eh...

-No te vayas, mira lo que he encontrado en Internet.

Un ensanchador de sombreros para que se agrande tu gorra.

-Te lo estás pasando bien con el cachondeíto, ¿no?

-¿Qué cachondeíto? Encima de que te estoy ayudando.

Otra cosa que se me ha ocurrido, es que podrías hacer

como con los zapatos que te quedan pequeños,

te los llevas a tu casa y te lo pones hasta que te dan la talla.

-Fuera coñas, ayer me la probé otra vez,

y yo no sé qué pasó, si hizo efecto ventosa, o qué,

pero no podía sacármela.

Te lo juro, mi padre descojonado de la risa.

-¿Sabes qué puedes hacer también? Llevarla al sastre.

Que la meta en la horma y da un poquito de sí.

O te compras una y esta la dejas de recuerdo de tu graduación.

-Es buena idea eso.

He pensado ir con el uniforme de gala a la fiesta.

No lo haré por no dar el cante, pero molaría.

-Qué puntazo, pues llévalo.

-Lo digo en serio. Paty no lo ha visto aún

y creo que le haría ilusión.

Pobrecilla, debe estar tan agobiada preparando todo.

-Espe.

¿Tú qué haces aquí?

-¿Cómo que qué hago aquí? Curro aquí. ¿Dónde quieres que esté?

-Pues fuera, patrullando o...

No he venido en buen momento, vengo más tarde, ¿vale?

-¿Qué haces? Paty, Paty.

¿No venías a preguntarle algo a Espe?

-No. -No.

-O sea, sí.

Sí. Eh...

Nada, venía a...

A preguntarle que si...

hay algún compañero con intolerancia, o si es celíaco, o alergias,

o cosas porque no quiero que haya sustos en tu fiesta.

-Ni idea. ¿Y por qué no me lo preguntas a mí eso?

-Te lo ha dicho antes, ¿no lo has oído?

Creía que estabas patrullando.

-¿Qué os pasa a las dos? ¿Qué pasa?

¿Qué tramáis que no me lo queréis contar?

(AMBAS) -Nada.

-¿A qué viene eso ahora? ¿Qué dices?

-¿Yo es que sabes qué pasa? Tengo demasiado trabajo.

No puedo estar perdiendo el tiempo en tonterías.

-Y yo. Que las raciones y las tapas no se hacen solas.

Las hago yo. Me vuelvo a La Parra,

que me entran taquicardias de pensarlo.

-¿Te vas a ir sin saber lo que ibas a preguntar?

-Es verdad.

-Nos conocemos, así que dime qué está pasando.

Tengo derecho a saberlo, estamos preparando la fiesta juntos.

-Bueno, que yo me voy si eso. Que tengo que...

Que tengo que preguntar a los compañeros las alergias y...

las intolerancias y todo eso.

-¿Qué? -Nada.

-¿Os pasa algo con la lista de invitados?

¿Con la comida?

¿Con la bebida?

-No vas a parar hasta que te lo diga, ¿no?

No.

Eres un poco pesado. -Sí.

-Pues tú ganas.

Te estoy preparando una sorpresita.

-¿En serio? -En serio.

Pero no insistas que no te voy a contar nada.

Yo también soy cabezota cuando quiero.

-Que no te rayes. -Como te pille...

investigando con tus compañeros para sonsacarles algo,

te enteras, ¿eh?

-No me señales con el boli. No voy a preguntar nada.

Solo te voy a decir que tengo

la mejor organizadora de fiestas del mundo.

Y estoy deseando de acabar el turno y ayudarte.

-No, no, nada eso.

Es tu noche y lo único que tienes que hacer es pasártelo bien.

El resto nos lo dejas a María y a mí, ¿vale?

Luego nos vemos. -Chao.

-Me has pedido una tónica.

Veo que te sigues acordando de mis gustos.

-Es tu bebida favorita, ¿no?

Bueno, tenemos una conversación pendiente, ¿no?

-Sí, pero no hay prisa.

He pensado que podríamos coger unas cervezas

y dar un paseo por el parque del Oeste.

Como hacíamos antes.

-No sé si es una buena idea.

-Podemos coger el teleférico.

Te encantaba ver la ciudad desde lo alto.

¿Te acuerdas...

cuando nos quedamos paradas a mitad de camino

y vimos aquella puesta de sol preciosa?

-Cómo olvidarme, ¿no?

Me gustaba mucho montar contigo ahí.

Desde ahí arriba se veían los miedos y problemas mucho más pequeños.

-Eso...

¿es un sí?

-Desde que te he vuelto a ver,

no dejo de pensar en nosotras.

Y cómo es la vida, ¿no?

Cómo cambia y evoluciona.

A veces demasiado rápido.

-Bueno, a mí me gusta cómo eres.

Eso lo tengo claro.

-Volverte a ver ha sido un regalo.

Recordar viejos tiempos y...

Y darme cuenta de...

lo que seguimos teniendo en común.

-Pues...

Ya somos dos.

-A ver...

(SUSPIRA)

Descubrir mi identidad,

me ha hecho darme cuenta de...

mi verdadera orientación sexual.

-¿Qué me quieres decir con eso?

-Que...

me gustan los chicos.

-Y a mí.

Y aun así te deseo, aunque seas una mujer.

Yo hace años no fui capaz de aceptarlo, pero...

Ahora sé de quién he estado enamorada.

Siempre has sido tú, Ángela.

Yo... solo quiero que recuperemos el tiempo perdido.

-A ver...

Si tú realmente me quieres...

tienes que entender...

que yo ya no soy esa persona, que he cambiado.

Ahora sé lo que quiero...

Y no es esto. Lo siento.

-Esto ha sido un error. No tenía que haber venido.

A ver, a ver. No te vayas así, por favor.

Espérate.

No sé, con el tiempo...

Podemos... -¿Con el tiempo?

Has vuelto a hacerlo.

Has jugado con mis sentimientos, me has hecho daño.

Pero a ti eso te da igual. -Espera, espera, espera.

Que no te quiero volver a perder.

No sé. ¿No podríamos intentar ser amigas?

-Eres una cobarde.

Y una egoísta.

Solo piensas en ti.

Quieres mantenerme a tu lado sin importarte lo que sienta.

Ni lo que necesite.

(SILBA)

-Ey.

-Pero bueno.

¿Todo este despliegue es por tu celebración de esta noche?

-Hombre, no se gradúa uno todos los días.

-No sé qué decirte, yo pensaba ir así como estoy, informal.

No me digas que voy a tener que ir a casa a ponerme más de noche.

-Qué va, vas bien.

Yo me estoy viniendo más arriba porque va a estar...

eh... todo el mundo allí y tal.

Como es mi fiesta pues...

-Sí, todo el mundo.

Lo dices porque va a estar Paty. Que nos conocemos.

-Pues sí, es porque va a estar Paty.

A ver, la movida es que... (DUDA)

La escuché hablar antes con Espe y...

me dijo que me está preparando una sorpresa,

no me ha querido decir qué es.

Pero yo qué sé. Quiero ir bien, por lo que pueda pasar.

-Ajá.

-¿Qué pasa? Sabes lo que es.

-¿Yo?

He estado todo el día fuera, de arriba para abajo.

-¿Cómo que fuera si te vi antes en tu mesa?

-Ah, sí.

Eso fue un momento que vine para unas diligencias y detenciones.

Fue un hola y adiós. -Ya.

Tú sabes lo que se está cociendo y no me lo vas a decir.

-Uy, qué pesadito.

Que no.

De verdad, qué pesado.

Deja de insistir y de echarte tanto perfume que me vas ahogar.

Y tranquilízate un poquito, que te veo nervioso.

-Sí, estoy un poco nervioso. No sé.

Es que con lo de la sorpresa y todo...

He pensado que...

Eso solo puede significar que Paty sigue sintiendo algo por mí.

-¿Seguro?

¿Y qué pasa con el italiano ese?

-No pasa nada con el italiano ese.

Lo que teníamos Paty y yo es más fuerte.

Y el que va a estar esta noche soy yo, no él.

Voy a ir a "full" a por ella.

-¿Estás seguro que es la mejor forma de...?

No sé, ¿de recoger todo esto?

Venga, Toni. Que hoy has jurado el cargo.

¿Por qué no te centras en celebrar esto?

-Y lo voy a celebrar.

Pero en esta noche van a empezar muchas cosas nuevas.

O... van a continuar cosas que...

necesitaban un respiro e, igual, es el momento de retomarlas.

-Ángela, ¿estás bien? ¿Qué te pasa?

-Toni, no voy a poder ir a tu fiesta esta noche. Lo siento.

-Dejad de vacilarme.

Ya sé que estás metida en el ajo de lo que me está preparando Paty.

-Pero ¿qué dices?

-Bueno, vale, vale.

Espero que vengas a mi fiesta de jubilación, ¿o tampoco?

-¿A ti qué te pasa? ¿No ves que estoy mal?

¿Encima te vas a cachondear de mí?

-Ángela, tranquila.

Va en serio. ¿No ves que está mal?

No le hagas caso, está emocionado y descentrado con su celebración.

-No pasa nada, perdona.

Es que puede que haya perdido a una de las personas

más importantes de mi vida.

-Joder, lo siento.

Ángela. No sé, pensé que me estabas vacilando.

-Yo también lo siento.

¿Eso tiene que ver con lo de Cleo? ¿Con lo de tu ex?

-Sí.

Ella pretendía que podía venir aquí

y que lo tomáramos donde lo dejamos.

Y yo ya no soy la misma persona.

-No sé. Creo que cuando dos personas se quieren, siempre pueden...

retomar donde lo dejaron, si sigue habiendo amor.

-Una amistad también es una manera de amar, ¿no?

Es que no sé...

Debí darme cuenta de que

ella pretendía algo más de que fuéramos amigas.

Tengo miedo de haberle hecho daño.

-Yo creo que no tienes que culparte por haberla perdido,

sino más bien buscar la forma de recuperarla.

Quizás debes...

darle a entender que aunque hayáis ido por caminos diferentes,

que hayáis evolucionado de otra manera,

podéis tener un punto en común positivo.

-Yo también lo creo. Y creo que no deberías rendirte.

-Puede que tengáis razón, no sé.

-Y hablando de no rendirse.

¿Por qué no te vienes a mi fiesta? Que nos lo vamos a pasar muy bien.

Y nos acordamos de las cagadas que hice en la UIT contigo.

-Venga. -Venga, sí.

-Ya verás como te vendrás de ánimo arriba.

-Gracias, chicos.

-Nena, qué fiestón. Hacía tiempo que no liábamos una así, ¿eh?

-Ya ves. Es que se ve que al anfitrión

le quiere mucha gente por aquí, ¿no?

Anda, deja esto ya

y vete y disfruta de la fiesta. Que para algo es tuya.

-Que me gusta ayudar, que no os rayéis.

-Venga.

-A ver, comedme por aquí. Que hay mucha comida.

Pero ¡bueno!

Paco Merinero. Cómo te has puesto de guapo para la fiesta.

-No he hecho nada, ¿eh? Es elegancia natural ya.

-¿A quién buscas?

-A Miralles. Pero no ha venido, ¿no?

Venga, ese anfitrión. Que se diga unas palabras.

-Eso, ¡que hable! (TODOS) -¡Que hable!

-¡Que hable!

-¡Que hable! ¡Que hable! -Por favor, por favor.

Por favor, hay vecinos.

A ver si van a llamar a la policía.

-Siempre aprovechando cualquier situación para bromear.

-Ya lo ves, ahí está pintado.

-Bueno, antes de que estéis tan animados,

que no se pueda hablar con vosotros,

quiero decir unas palabras.

Nada, quiero decir que estoy flipando porque no contaba

con llegar hasta aquí. Pensaba que me pasaría mi vida

en prácticas en la comisaría, siendo la mascota oficial.

Pero lo he conseguido. No sé cómo, pero lo he conseguido.

Y quería agradecéroslo porque creo

que en gran parte es gracias a vosotros.

A los que estáis y a los que no están.

Y... bueno.

¿Qué te voy a decir a ti, Orestes?

Que...

Sé que muchas veces has querido tirarme por la ventana, pero...

En vez de hacer eso, siempre me has salvado.

Bueno, eras un pepinillo con bastante madera de policía.

Espe.

Gracias por ser la mejor maestra que he podido tener, aún...

en momentos muy difíciles.

Nachita.

Gracias por tu pasión en la calle.

Por estar siempre en primera línea de fuego.

Aunque me haya costado la suela de alguna zapatilla. Soy muy patoso.

De ti he aprendido, y me has contagiado,

del coraje para soportar las situaciones más difíciles

para venirme arriba,

ser un chulo a veces

y pasarme de la raya.

Pero cuando me pasaba de la raya, estaba la inspectora Miralles.

Que es el alma de esta comisaría.

Y, bueno, para mí es una pena enorme que no pueda estar, pero bueno.

¿Qué voy a decir de ella? Que a pesar de cantarme las 40

casi todos los días de mi existencia en Distrito Sur,

creo que es la única que nunca ha dudado que yo podía ser policía.

Y eso yo me lo llevo en el corazón.

Y...

que gracias a sus chapas constantes,

he aprendido el verdadero significado de ser policía.

Y muchas gracias a todos por acogerme en esta familia que sois,

y que la fiesta está para celebrarlo. Y ya está, venga.

-¡Bien!

-¡Por Toni! -¡Por Toni!

-Muchas gracias por venir.

No podía faltar.

Bienvenido al cuerpo.

Te voy a decir una cosa, mañana te quiero fresco

porque como alguien me diga una miajita así de ti.

Te voy a dar una chapa de esas

con las que tú aprendes y yo me animo.

Hombre, ojalá.

Eso significará que todo vuelve a la normalidad.

Ojalá.

Bueno, ya me voy.

Pero ¿cómo se va a ir si acaba de llegar?

Quédate un poco, así te animas y...

Y piensas en otras cosas.

Veros aquí a todos juntos y felices, ya me ha animado bastante.

Me voy. Y ya sabéis,

si bebes no conduzcas.

Adiós. Gracias.

Hasta luego, jefa.

-A ver.

Un poquito de atención, por favor.

Se me apartan de ahí.

¡Tarán!

-Así que era esto, ¿eh?

-¡Oh!

-¿No os gusta la lubina? Me ha quedado seca, ¿verdad?

-Lo siento, no tengo mucha hambre.

Creo que necesito salir a que me dé un poco el aire y respirar un poco.

-¿Te ha pasado algo?

-Lo de la entrevista en el periódico me está rayando mucho.

Precisamente el otro día discutí con Silvia por esto.

Me da mucha rabia que la gente pueda pensar más

en lo que tiene que perder la inspectora Miralles

que lo que hemos perdido nosotros.

Me voy a dar una vuelta.

-Vale.

-Luego te veo.

-Adiós.

Tengo que acabar con esto cuanto antes y no sé cómo.

(SUSPIRA)

Es que no pensaba que fuera tan difícil.

-Pero ¿qué es lo que ha pasado?

-Pues que Antúnez hoy me ha dicho que no hay pruebas contundentes

para condenar a Miralles.

-¿Cómo no va a haber pruebas?

Si la pistola de Ricky no tenía balas.

Por no hablar de la tirria que os tiene a los Soler.

-Ya, pero dice que eso no es suficiente

para justificar una actuación reglamentaria.

-Puf.

-No lo puedo creer. Hay que hacer justicia como sea.

Todo el mundo tiene que saber que están encubriendo un crimen.

-Pues lo peor no es eso.

Lobón, el flamante abogado, también me ha llamado

y me ha dicho que se retira, que no lleva el caso.

Y por las mismas razones que Antúnez.

Porque no hay pruebas contundentes.

-Qué asco me da ver como los poderosos

se cubren el culo entre ellos.

(SUSPIRA)

-¿Y ahora qué hacemos?

-¿Quieren pruebas?

Pues van a tener pruebas.

Van a condenar a Miralles por las buenas o por las malas.

-¿Qué estás pensando?

¿En generar pruebas falsas?

(Risas)

(TODOS) ¡Oh!

-¡La comisaría!

-¡Bravo!

-¡Bienvenido!

-¡Necesito las luces!

-Enhorabuena.

-¿Ves como todo llega?

-¡Ey!

¿Todo bien?

¿Sí? -¿No necesitas nada?

-¿Te he dicho que eres increíble? -Anda.

-Estoy bien, pero es que...

(RESOPLA) Estoy muy emocionado por todas las imágenes que vimos.

Tantos momentos guais.

-Perdonad, parejita.

Tengo la garganta seca, ¿me dais una cerveza?

-Sí. Sí ya voy yo.

-Gracias. -Te acompaño.

-Oye, ¿sería posible hackear el ordenador de Miralles?

-Buf...

Eso es muy difícil por no decir imposible.

Los sistemas de almacenamiento de pruebas

están aislados del mundo exterior.

Y todos dependen de la unidad central.

(SUSPIRA)

-¿No te ves capaz?

-No.

es que primero habría que acceder físicamente

al sistema central.

Y una vez allí, hackear unos ordenadores

que están fuertemente protegidos y controlados.

(SUSPIRA)

-Bueno,

quizá no haría falta apuntar tan alto.

-¿En qué estás pensando?

-Igual bastaría con hackear el ordenador de alguien

cercano a Miralles

con algo que pudiera implicarla.

Alguien...

de su entorno,

como su marido,

el doctor Torres.

-Esto ya suena

muchísimo mejor.

Vamos a mirar.

-Merinero, corazón. -¿Eh?

-¿No tienes casa o qué? La fiesta ha terminado.

-¿Ya se ha acabado? -Sí.

-Uf, qué pena.

(RÍE) -Merinero, amigo, que la puerta es por allí.

¿Te acompaño? -No, si voy bien. Gracias.

-Adiós. -Ey, cuidado.

-Buenas noches. -Adiós.

(RÍEN)

-Vaya personaje, chaval.

-¡Madre mía!

Cómo baila, ¿eh?

Ahora, que tiene menos vergüenza que tú, y ya es decir.

-¿Cómo? ¿Qué me estás diciendo? ¿Que bailo mal?

-No, por favor. -Mira, chavala,

yo en mi barrio soy el amo del baile.

-Ah, ¿sí? -Sí, y más cuando tengo

parejas que me inspiran a ello. -Ah. (RÍE)

Ya.

Anda, déjate ya de peloteo y ayúdame.

Lleva esos platos a la cocina.

-Paty, Paty, ven un momentico.

-Escucha, nena,

deja eso, mañana lo recogemos con la fresca.

Tú vete por ahí con Toni, que la noche es joven.

-¿Qué dices?

-Nena, que la noche es joven. Idos los dos a dar una vuelta.

-Que no, María, que no, ¿eh?

La cosa no va por ahí, ¿eh?

-¿Que no va por ahí? -No.

-Hija, que lo que está a la vista no necesita que le pongan un flexo.

-Bueno, pues esto ya está, ¿qué más?

-Eh...

la verdad que te agradecería mucho si te quedas a recoger con Paty.

Estoy muerta "matá", me subo para arriba.

-Sí, claro. (RÍE INCÓMODA)

-Ay, y una cosa, Toni, que se me olvidaba.

Que me ha llamado Elías

para felicitarte por el cargo,

quería que te pasara el teléfono, pero...

como os he visto a Paty y a ti que estabais en un rinconcico y eso,

pues no hemos querido molestar.

(RÍE) -Pues nada, dile que muchas gracias de mi parte.

Y gracias a ti porque ha sido todo...

una maravilla.

-Bueno, enhorabuena, cariño.

Hale, pues nada, me subo, ¿eh?

-Que descanses, guapa. -Y vosotros.

-Adiós.

-Bueno. -Bueno.

-Al lío.

-Sí.

(RÍEN)

Madre mía, tengo los pies...

Y yo también, madre mía, qué dolor de pies.

Es que ha sido un fiestón, ¿eh?

(RÍE) Tenemos que hacer esto más a menudo.

Oye, ¿tú te has fijado en que Paty y Toni

parece que tengan algo otra vez?

Me haría mucha ilusión que volvieran porque aunque ellos digan que no,

están hechos el uno para el otro. (ASIENTE)

Ha sido un gusto olvidarnos un rato de los malos rollos del curro.

¿Quieres una "infu"? Sí, porfa.

Pues a mí no se me quita de la cabeza lo de Matilde y Ginés.

¿Ha habido novedades?

Hoy hemos pasado un susto Miguel y yo

porque no aparecía Matilde y creíamos que Ginés le había hecho algo.

Al final ha quedado todo en un malentendido.

¿Y Matilde va a denunciar o no?

Por ahora no, pero yo no voy a parar.

Seguiré investigando su entorno y en eso tengo mucha ayuda de Miguel.

El tío está...

superimplicado en el caso, es muy majo.

Ah, que ahora es majo.

Nada, como ayer te pregunté y era muy serio en su trabajo.

Porque tiene cosas que no me gustan.

No sé, es muy impulsivo.

¿Y eso es malo?

Pues si no sabes controlarte, sí.

Hoy casi llega a las manos con Ginés

porque pensaba que él tenía que ver con la desaparición de Matilde.

Bueno,

alguna virtud le encontrarás al muchacho

entre tanto defecto, ¿no?

Es evidente, ¿no? ¿Es atractivo el tío o no?

Enhorabuena, no eres ciega.

Tiene unos ojos bonitos, no me refiero así al...

color, la forma y eso, pero...

como una mirada interesante, ¿no?

Pues para no gustarte, te has fijado mucho.

(RÍE) ¿Qué? No me gusta. ¿Quién ha dicho que me guste?

Bueno, llámalo como quieras.

Pero me alegra mucho oírte hablar así de alguien.

Como que estás pensando más en el futuro.

Eh, eh, eh, eh. Para el carro.

Que me parezca interesante, no significa

que quiera saber más de él.

A ver, sé que eres una investigadora nata.

Así que dudo mucho que resistas la tentación de...

de conocerle más a fondo.

Que yo estoy bien, estoy a gustísimo.

Estoy bien en mi trabajo, en mi casa,

contigo, con los compañeros, con todo el mundo. Estoy feliz.

En el día a día.

(RÍE) Mañana ya se verá.

Sí, sí. Ya se verá.

-Uf. -Ay.

-Bueno, pues oficialmente,

soy la única persona de este mundo que todavía no ha visto tu placa.

-¿Quieres verla?

-Quiero verla.

(RÍEN)

-¡"Bua"! -Placa, Paty. Paty, placa.

-Encantada, placa.

-Está guapa, ¿eh? -Está muy guapa.

(RÍE) -Y tú.

Es que estoy muy orgullosa de ti, ¿eh?

Has luchado un montón por esto, tío, y...

y lo has conseguido, ¿eh?

Fíjate. -Pues sí.

Antes, cuando te dije que estaba emocionado por el fotomontaje,

me refería a nuestras fotos.

Y a nosotros.

Y nada, que quiero decirte

que si tengo que agradecerle a alguien que lo haya conseguido

es a ti. -Anda ya.

-Te lo juro, ¿eh?

Habría mandado todo a la mierda si no es por ti.

Si no fuera porque me escuchaste y me...

apoyaste cuando estaba rayado

y me levantaste cuando estaba en el suelo.

-No me costó nada hacer eso, Toni.

-Pues eso, quiero decirte que esta placa,

en parte, es gracias a ti.

Y ya que estoy así en plan...

venido arriba, pues te digo que...

que sigo sintiendo algo por ti.

Y que te sigo queriendo muchísimo.

Y creo que si he conseguido...

jurar el cargo y llegar hasta aquí, también puedo

cambiar y convertirme en la persona que necesitas a tu lado,

porque cuando estuvimos juntos no...

no lo conseguí y, si tú me dejas,

yo quiero demostrarte que te amo.

Por favor. (RÍE)

Me harías el hombre más feliz del mundo.

-Dios, Toni, yo no...

no sé qué decirte, no...

-Eh, "bella mia".

-¿Paolo?

Pero ¿tú qué haces aquí tan pronto?

-Bueno, sorpresa.

(TITUBEA)

(TITUBEA)

-No, no, tranqui, no pasa nada.

-Yo es que no sabía que...

-Me voy ya. Buenas noches.

(HABLA EN ITALIANO)

(RÍE) -¿Qué tal?

-Pero ¿qué haces aquí? -¿Qué tal?

¿Todo bien? -Hala.

Sí.

Todo muy bien. Madre mía, qué ganas tenía de verte.

-Qué ganas tenía de besarte. (ASIENTE)

-Vaya carita traes, ¿no?

Tú no has pegado ojo en toda la noche.

-Pues no.

Y no por lo que pensáis.

-Si te soy sincera, yo también...

he tenido dudas, ¿eh?

Pensé que...

que en Madrid las cosas no serían igual con Paolo,

pero sí,

su vuelta ha sido maravillosa.

-Mira, por lo menos no te llegaste a declarar a Paty.

-¿Quién te ha dicho que no me declaré?

Yo te lo dije.

Que me iba a arriesgar a "full".

¿Qué pasó? Que me comí una mierda.

-Oye, ¿qué tal la entrevista?

-Muy bien, la verdad.

Ya me han confirmado que estaré aquí al menos seis meses y...

nada, tendré que buscarme un piso.

-No entiendo para qué te vas a buscar un piso.

Lo normal es que te vengas...

pues conmigo, en mi piso.

-¿Entonces qué nos queda por hacer?

-Pues nada, eliminar el rastro.

Y estaría listo. Lo único que me da miedo es

que lo asocien con nosotras y piensen que es un montaje,

pero es el único peligro.

-Bueno, es el único recurso que nos queda.

Y aunque al final descubran que ha sido un montaje,

de camino le hará la vida imposible y su prestigio se irá a la mierda.

-Ah, eso desde luego.

-Matilde, la violencia de género no es ninguna tontería.

Es un tema bien grave.

Pero vamos, cada uno...

sabe lo que pasa en su casa mejor que nadie.

-Pues eso es lo que digo yo.

Yo no me quiero divorciar.

(SUSPIRA)

-Le estoy diciendo que le corresponde la mitad

de todo lo que ha entrado en casa.

Que tiene derecho a vivir sin amenazas, sin insultos

y sin que le pongan una mano encima.

-Eso es fácil decirlo.

-No, eso es la ley y yo estoy aquí para que se cumpla.

-Venga, por las escaleras, para abajo.

-Ya voy, que no soy una mula.

-Venga, ¡vamos!

¡Más deprisa! (GRITA)

-Pero... -Venga. ¡Recoge eso!

-¿Es usted el inspector Antúnez?

-"Sí, soy yo. ¿Con quién hablo?"

-Tengo información relevante sobre un caso.

-"Pero vamos a ver, ¿usted quién es?

¿Quién le ha dado mi número?"

-Eso da igual, usted escuche lo que tengo que decirle.

-¿Qué pasa?

-Cleo.

Quiere que nos veamos.

-Bueno, pues este mensaje igual es para arreglar las cosas, ¿no?

-Sí.

O para quedar conmigo y seguir echándome cosas en cara.

En primer lugar,

si he aceptado venir aquí es por educación, ¿vale?

No voy a tolerar ni un reproche más, ni...

que me echen nada más en cara.

Yo sé que te hice mucho daño, pero...

en esa época lo pasé fatal también.

-Inspector Antúnez,

de la Policía Nacional,

así que, por favor, tengo una orden judicial,

hágase a un lado, no interfiera en la labor,

y, por favor, no toquen nada.

Todo lo de este despacho es parte de mi investigación.

Empezando por este ordenador.

Antúnez, ¿no te da vergüenza?

¿No te da vergüenza acosar al marido de una compañera?

¿Acosar? Qué palabra más fea, Miralles.

No te lo tendré en cuenta, bastantes problemas tienes.

Antúnez, al grano.

¿Qué tienes?

Que conste que no tengo por qué decir nada,

podría esperar a que mañana lo notificaran.

Que no se diga que los de Régimen Disciplinario

somos malos compañeros. ¡Suéltalo ya! Suéltalo ya.

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Servir y proteger - Capítulo 605

27 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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