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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 604 - ver ahora
Transcripción completa

Ay, déjame adivinar.

¿A que has pagado con la tarjeta de la clínica?

Así no te arriesgas a que tu mujer te mire los gastos de la tarjeta.

¡Eh, tío! Ten cuidado. Tú no pidas perdón, ¿eh?

(LORENA) "Necesito hablar contigo, es urgente."

¿No puedes torear tú ese asunto?

"Veo que estás con tu mujer, pero tendrás que escaquearte."

¿Por qué?

"Tengo que contarte lo que me ha dicho la policía

cuando he puesto la denuncia."

La policía dice que si el ladrón encuentra material comprometido

puede chantajearme.

En ese móvil había algún que otro vídeo.

Quedamos en que los borraríamos inmediatamente.

Ya, borré el de anoche, pero el de esta mañana se me olvidó.

¿Cómo que se te olvidó? ¿Cómo que se te olvidó?

¿Tú sabes...?

¿Sabes lo que me pasará si ese vídeo sale a la luz y mi mujer se entera?

Ayúdame a evitar el desastre.

Solo por esta vez, te juro que no te vuelvo a pedir nada más.

¿Cómo va el caso del tirón en la calle Palíndromo?

¿Tú tomaste declaración a la víctima?

Sí, así es.

Lo que pasa es que le informo, lo he puesto un poco a la cola.

No, lo siento, pero no lo pongas a la cola.

Es más quiero que te pongas con ello inmediatamente.

Ángela, a ti también te necesito.

La última vez que nos vimos fui muy dura contigo.

-Bueno, ha pasado mucho tiempo.

-Bueno, yo también he superado

el shock que supuso para mí saber que mi novio quería ser una mujer.

-Cleo.

-Perdona, ya sé que tu trabajo no es el sitio ideal para esto.

Lo siento, llevo todo el día queriendo hacerlo

y no podía resistir.

-Pero yo no soy la misma persona. Yo ya no soy Ángel.

-Pero sigues siendo la persona de la que me enamoré.

-No, no, no. (SISEA)

¡No, no, no!

-¡Suéltala o te juro que te reviento la cabeza!

Científica me ha enviado su informe definitivo.

Emilio, por favor, me estás preocupando.

Al parecer, Ricky no tenía intención de disparar

ni hacer daño a nadie porque...

su pistola no tenía balas.

Es muy probable que lo que Ricky quisiera fuera suicidarse.

Es la hipótesis más absurda que he escuchado nunca.

Pienso que es plausible.

Lo que a mí me toca discernir es si había peligro real que justificara

que la inspectora disparara en la vía pública.

Además de estar en tela de juicio la proporcionalidad de su actuación.

Seguro que voy a llegar al fondo del asunto.

El arma de Ricky estaba descargada.

-Es un dato relevante,

pero no entiendo qué gana Antúnez con eso.

-Me imagino que quiere que haga lo que él no puede por ser policía.

Nadie se ha preocupado por saber

la versión de la familia de la víctima.

Y eso no me parece nada justo.

Muy bien.

Le aseguro que esta entrevista no le va a defraudar.

-Lo único que te importa es la reputación de tu jefa.

No, lo que me importa y me preocupa es esta guerra que empezó tu madre.

El hecho de que justifiques cualquier cosa contra Miralles.

En esta entrevista se reflejan los tres flancos más vulnerables

a los que se va a agarrar Antúnez.

Que Ricky ya había soltado a la rehén.

Que el disparo fue mortal.

Y que la pistola estaba descargada.

Ya tenemos a un aliado en Régimen Disciplinario,

a un abogado dispuesto a todo

y a un periódico que nos sirve de altavoz.

Es lo que necesitamos para destrozar por completo a Claudia Miralles.

(Música emocionante)

¿Ya estás con el móvil? Pronto empezamos.

Vaya tela.

Espero que cuando venga Paolo le des un poquito de "chance" al teléfono

porque anda que...

-¿Has terminado ya?

-Ya verás la cara que se te queda con la factura.

-Tengo tarifa plana, María, pero otra vez más te equivocas.

-¿Sí? ¿Me equivoco?

Bueno. -¿Bueno?

-Pero si es Toni. -Claro que es Toni.

¿Qué pensabas que estaba hablando con Paolo?

Me está mandando las fotos de la jura, que está en Ávila.

-Oye, qué guapo está, qué bien le sienta el uniforme.

Qué contento se le ve. -Normal.

Si lleva soñando este día ni sabe cuánto tiempo.

-Bueno.

Otros también porque tú tienes una cara que ya me dirás.

-Ya empezamos otra vez.

-Mujer, se te pone una sonrisa cuando hablas de Toni.

-Pues porque me alegro por él. -Ya, seguro que solo es por eso.

-Pues sí, María, seguro que solo es por eso.

Toni es mi amigo y le quiero mucho, tengo mucha confianza con él y cariño

y punto y ya está. -Ya, ya, que sí, lo que tú quieras.

-No, lo que tú quieras si quieres.

(Móvil)

(HABLA EN ITALIANO)

Yo también tengo muchas ganas de volver a verte.

¿Que qué llevo puesto? Un delantal, ¿qué voy a llevar?

-Hombre, Ginés. ¿Qué tal la mañana?

-Ahí vamos, tirandillo. -¿Y eso?

-No te quiero aburrir con mis penas, esta mañana estás guapísima.

Y no quiero borrarte esa sonrisa tan bonita.

-Eres muy zalamero, ¿qué te pongo?

-Un carajillo para entonarme.

-¿Con tu trocico de limón? -Tú sí que me conoces, María.

-¿Cómo llevas la vida de jubilado?

-Acostumbrándome a ella que no es poco.

-Chico, ¿todavía estamos así? Yo me cambiaba muchos días por ti.

-Sí, eso es lo que dices ahora.

Luego echarías de menos todo esto.

No sabes lo aburrido que es el no hacer nada.

-Chico, algo harás, ¿no? -Nada.

Me levanto, desayuno y el resto del día me sobra.

-Será porque tú quieres porque tendrás amigos jubilados.

Mira la que lían en el parque con la petanca

que parecen Olimpiadas.

-A mí eso no me va.

No me vengas con lo del club del jubilado porque tampoco, ¿vale?

-¿E irte a bailar con tu mujer?

-No, no. -Chico me lo pones muy difícil.

No sé, los viajes de la tercera edad.

Tengo muchos clientes que se van y están el invierno por ahí fuera.

-Mira, a mí esos planes para viejos me aburren.

-¿Y Matilde? -A Matilde le encantan, sí, sí.

Se apunta a todas las actividades y todo eso.

-No, me refiero a cómo está que hace tiempo que no la veo.

-Bien, con su punto, su ganchillo, ya sabes.

Tiene toda la casa llena de labores, pero sin terminar.

-Sí, me dijo la última vez que la vi que le dieron un premio o algo así.

-Pues sí, le han dado un premio.

Sí.

-¿Te vas ya?

-Dale recuerdos de mi parte. -De tu parte se los doy.

Por favor, tranquilízate, el móvil va a aparecer.

Lorena, te he dicho que mi hermano se encarga de todo.

Pues tener paciencia y sobre todo deja de llamarme.

Cuando tenga alguna novedad te la haré saber.

(Timbre)

Cariño, ya abro yo. Lorena, te tengo que colgar.

Pues no sé, vete al Thyssen o al museo del Prado.

O también puedes ir por Gran Vía, hay muchas tiendas, date un paseo.

Venga. Sí, luego hablamos. Chao.

¡Voy!

Pasa.

Gracias por venir a buscarme.

De nada, hombre.

La próxima vez te pillas un taxi o un patinete eléctrico de la calle.

-¿Era el mensajero? -No, pero vengo a recoger un paquete.

-Hola, Andrés, no sabía que venías. -¿Cómo estás?

-Bien, perdona por las pintas, todavía estoy con la mudanza.

-Pues yo te veo estupenda. Como siempre.

Le he pedido a Andrés que me viniera a acompañar para ir juntos

a la reunión que tenemos con el proveedor de la clínica.

¿Al final os cuadran o no os cuadran los números?

-Perdona, ¿qué números?

-Los que estuvisteis revisando ayer.

Andrés, espabila.

Te habla de nuestra reunión, ¿no te acuerdas de ayer?

Sí, la reunión de ayer, al final nos cuadraron.

Nos costó lo nuestro, pero cuadraron.

Yo sin café por la mañana no soy nadie.

-Pues será la única hora porque siempre eres tan eficaz.

Estoy haciendo café, ¿os apetece uno?

A ti seguro que te viene bien. -No sé si tenemos tiempo, Mateo.

Sí, venga, uno rápido y nos vamos. Venga.

-¿Qué es eso de la reunión?

Macho, ¿estás perdiendo facultades?

Ya tienes otro lío. ¿Yo? No sé de qué me hablas.

Podrías tener la decencia de no usarme como excusa

porque resulta que Verónica es amiga mía

y no soporto que me uses como tapadera de tus mentiras.

Sermones a estas horas no.

Es que no te la mereces.

No entiendo como teniendo a una mujer como Verónica

necesitas acostarte con otra tía.

Andrés, hay muchos misterios en este mundo.

Encima cachondeo. ¿Qué quieres que haga?

Lo que nunca entenderé es como tú

con esos bellezones y modelos que pasan por la clínica

nunca saliste con ninguna. Yo estoy bien así.

-Estás bien, ¿cómo?

Bueno... Con su coche analógico.

Esos de cambios de marchas, ruedas. Este hombre es un nostálgico.

Sí, llámame clásico.

Anda, déjame que te ayude con eso.

-El tuyo con azúcar, ¿verdad?

Buenos días, María.

Hola, cariño. Siéntate, ¿qué te pongo?

Nada, vengo a pedirle a Paty el teléfono de su dentista.

Estaba contenta con él. Dentro la tienes.

Está loca porque venga el italiano.

Está de un tonto con el móvil.

-¡Que me dejes en paz!

¡Que me dejes en paz, hombre! Que me tienes harto.

-Es lo que quisiera, pero no lo puedo permitir.

-Quien no va a permitir que te entrometas en nuestra vida soy yo.

-Ginés, solo estoy intentado ayudar. -¿Ayudar?

Quítate de mi vista o te parto la cara.

-Cálmese, Ginés.

-Me calmaré cuando me salga de las narices.

-Tranquilo, Ginés.

-De tranquilo nada.

¡Eh! ¡Eh!

Inspectora Orestes, ¿qué está pasando?

¿Está usted bien? Sí, estoy bien.

Harían falta dos como este para que pudieran conmigo.

¿Te enteras, animal? -No hace falta faltar al respeto.

-Serás cara dura. ¿Qué está pasando?

Inspectora, este hombre no para de acosarnos a mí y a mi mujer.

Mi paciencia tiene un límite. -Eso no es cierto.

Simplemente le apartaba porque me intentaba agredir.

-Porque te lo mereces.

Es una canallada lo que le estás haciendo a mi mujer.

-Matilde es quien está sufriendo. -¡Serás desgraciado!

¡Basta!

De acuerdo, se vienen los dos conmigo a comisaría.

Así se tranquilizan y pueden explicarme qué está pasando.

Muy bien.

-¿Qué tal, Ángela? ¿Cómo lo llevas? Te traigo café, ¿te apetece?

-Muchísimas gracias, me apetece muchísimo.

¿Tú qué tal? ¿Cómo lo llevas?

-Lo mío al final ha sido una pérdida de tiempo

porque el Castor este lleva una semana ingresado

a causa de un accidente de moto, así que no pudo ser él.

-Bueno, a mí la mañana me ha cundido mucho.

-¿De verdad? -Sí.

-Dime, por favor, que tienes una pista

porque estoy deseando soltar este caso

y empezar con cualquiera de los otros que tengo en la mesa.

-Tengo algo mejor que una pista. -¿Qué tienes?

-Pues he logrado identificar al ladrón.

-¿Este en Miki González? -Afirmativo.

-Yo lo descarté porque no coincidía para nada la descripción del ladrón.

-Tienes razón.

Pero después de recibir las imágenes de las cámaras de vigilancia,

se ve a Miki González entrar en un coche con el bolso de la chica.

-Estás segura que es él, ¿no? -100%.

He cotejado las imágenes con la base de datos y es él, no hay duda.

-A ver, su historial delictivo coincide.

Además yo misma lo detuve por un robo con fuerza de un bolso.

Pero lo descarté completamente porque no coincide nada con la descripción.

-Hay que tener cautela

con las descripciones de las víctimas.

Muchas veces por el trauma no saben exactamente lo que describen.

-En eso sí tienes razón, ¿sabes qué? Me voy porque tengo una ligera idea

de dónde lo puedo pillar.

-Buena suerte. -Gracias.

Ya tengo la versión de Ginés. Ahora me gustaría conocer la suya.

Me encantaría saber qué le ha dicho.

No creo que facilitarle esa información sea procedente.

Ya.

¿Podemos tutearnos, inspectora?

(ASIENTE)

OK. Bueno, básicamente soy un trabajador social

del centro cívico de enfrente de la comisaría.

Y estoy llevando un seguimiento del caso de Ginés y Matilde.

Verás, solemos colaborar con el centro cívico

y conozco a los trabajadores de allí y tu cara no me suena.

Mi cara no te suena porque soy nuevo, acabo de llegar.

¿Ubicas a Joaquín? (ASIENTE)

Pues Joaquín ha aprobado unas oposiciones a la comunidad

y por eso estoy aquí.

No tenía ni idea.

Bienvenido al barrio. Gracias.

Entonces, ¿qué sucede con Ginés y su mujer?

Básicamente hace unos pocos días una vecina de la pareja

de Ginés y de Matilde nos vino a ver

y nos contó que había escuchado golpes, gritos,

Matilde llorando

y bueno que ella tenía la sensación de que Ginés la estaba maltratando.

No tiene nada que ver con la versión que nos ha dado Ginés.

De hecho, te acusa de incordiar y de acosar a su mujer.

Ya me imagino.

El caso es que a raíz de esto que te cuento que pasó con la vecina

decidimos hacer un seguimiento para saber qué había de cierto.

¿Por qué no nos derivasteis el caso? Por petición de la propia vecina.

Porque si bien ella reconoce la sensación de malos tratos,

no quiere acusarlo directamente, no quiere ir a la policía

y ella había escuchado que los trabajadores sociales

nos dedicamos a atender este tipo de situaciones.

Por eso vino a vernos.

Bien.

¿Qué habéis averiguado?

Básicamente hicimos un seguimiento para la detección

de la violencia de género dentro del matrimonio

y concluimos que la vecina tiene razón, hay maltrato.

¿Me estás diciendo que habéis comprobado

que ese hombre es un maltratador

y no habéis dado parte a la policía?

Hasta donde yo sé no hay palizas.

Estamos hablando de empujones, insultos,

alguna pequeña agresión.

¿Cómo sabéis que no ha ido a más?

Porque así nos lo contó la propia Matilde.

Tuvimos la oportunidad de hablar con ella en la casa sin Ginés

y ella nos lo dijo y también que no pensaba denunciar

ni venir a la comisaría.

En mi opinión tiene bastante miedo.

Si nos lo hubierais comunicado podríamos haber actuado de oficio.

Lo dudo mucho.

No hay partes médicos.

Matilde no quiere colaborar y la vecina tampoco.

En cualquier caso, el día que estuvimos con Matilde,

ella se puso nerviosa por la situación que se dio,

por nuestra presencia y cuando Ginés llegó a la casa,

se dio cuenta que algo había pasado.

Imagino que Matilde estaba tan acobardada

por lo que pudiera hacerle que se lo contó todo.

Así es.

Está bien.

Cuéntame sobre el numerito de la plaza.

Básicamente se vino contra mí encabronadísimo

porque he ido a hablar con su mujer para decirle que le denuncie.

¿No me crees?

Verás, he hablado con María, la dueña de La Parra,

que conoce bastante bien el vecindario.

Y describe a Ginés como un hombre tranquilo.

Alguien sin problemas con nadie. Pues no lo sé.

No conozco tanto a Ginés,

pero será tranquilo hasta que le vino la violencia contra mí

porque le estoy diciendo a su mujer que se aleje de él.

Está bien, te puedes marchar.

Hablaré con tu compañera del centro cívico.

Necesito comprobar todas las versiones.

Son acusaciones graves y él no tiene ningún antecedente.

Entiendo que os parezca un buen ciudadano,

pero es de puertas para afuera.

Dentro de su casa no es tan buen ciudadano

y no es tan tranquilo.

Como la mayoría de maltratadores.

¿Tienes experiencia en casos de maltrato?

Por suerte en comisaría tenemos

una unidad de familia y atención a la mujer,

¿no lo sabías? Creo que no.

Pero si te digo la verdad, no lo sé. Estoy recién aterrizado.

Bueno, aquí la oficial que lleva la UFAM es Esperanza Beltrán.

Hoy no creo que la encuentres.

Sería conveniente que te coordinases con ella.

OK.

Te acompaño al centro cívico.

(Puerta)

Adelante.

Buenos días.

Antúnez.

has tardado más de lo que esperaba.

Imagino que sacará de agobios por la entrevista de Elvira Soler

que el diario "El Barrio" ha publicado hoy.

Ya ves. El periodista ha conseguido un dos por uno.

Por un lado, le saca jugo al dolor de una madre,

y por otro, ataca a la inspectora jefe

de una comisaría.

¿Puedo? Claro.

Que conste que este asunto no me hace ninguna gracia.

Yo te veo de buen humor.

Trato de continuar con mi trabajo con la mejor predisposición.

Ya.

Lo que me resulta extraño es que Elvira Soler

supiera que la pistola de su hijo estaba descargada.

¿Extraño por qué?

Porque forma parte de una investigación,

se supone que debería ser secreta.

¿Tú por casualidad no sabrás quién ha filtrado la información?

No tengo idea, pero eso es lo de menos.

La investigación está prácticamente terminada

y no voy a dejarme influenciar por la opinión pública,

solo por las pruebas. ¿Estás seguro?

Ya tenía mi opinión formada antes de la entrevista, Miralles.

De eso no me cabe la menor duda.

Noto cierta ironía en tus palabras.

¿La ironía también va a constar en tu informe?

Tómatelo como quieras.

Pero los dos sabemos que no hiciste todo lo posible

por evitar el trágico desenlace.

Que un agente haga uso de la fuerza de manera desproporcionada

habla muy a las claras de su falta de profesionalidad.

Y en tu caso, siendo inspectora jefe,

tu comportamiento debería ser intachable.

Ya, ya.

Ahora es cuando viene la parte que me dices que debo dar ejemplo

y que mi sanción va a ser proporcional al cargo que ocupo.

Supones muy bien.

Máxime ahora que el caso saltó a la prensa y es escándalo público.

Pero ¿no era lo de menos?

A la hora de instruir el caso, Claudia,

no a la hora de determinar la sanción.

Y supongo que no sirve de nada insistir

en que cumplí la normativa que me legitima para usar mi arma

en situaciones de riesgo máximo.

Efectivamente, no sirve de nada.

Quizá te hubiera venido bien esta capacidad deductiva

antes de disparar contra la víctima. Ricardo Soler me apuntó al pecho,

y disparé, no hubo tiempo para pensar.

Eso no lo decides tú.

(Puerta)

¿Hay algo de lo que deba enterarme?

Parece que sí.

Me refería a algo oficial de la investigación.

Comisario, sabemos perfectamente que esto no nos viene nada bien.

Aconsejé relevar a la inspectora

antes de que la imagen de la policía pudiera salir perjudicada.

Y me consta que desde Jefatura le aconsejaron lo mismo.

No veo en qué hubieran cambiado las cosas.

La entrevista habría sido publicada igual.

Pero ya que has sacado el tema,

te reitero que mantengo a Miralles en su puesto porque estoy convencido

de que su actuación fue correcta.

Permítame que dude de su objetividad sabiendo la relación

que tiene con la inspectora Miralles.

De todas formas todo habrá terminado mañana.

En cuanto haga entrega de mi informe de la investigación.

Hasta mañana.

Esto pinta muy mal, Emilio.

Esto lleva camino de ser una sanción peor que la de Ibarra.

A ver,

tú no has cometido ninguna negligencia.

Pero en una cosa lleva razón Antúnez.

Que saltase a los medios no nos beneficia.

Elvira se ha despachado a gusto en la entrevista.

El periodista no ha tenido la deferencia de contrastar

la información. No habla de las actividades delictivas

de los Soler. Claro, porque eso no vende.

Oye, dime una cosa.

¿Es verdad lo que ha dicho Antúnez?

Que en Jefatura te han pedido mi cabeza.

Emilio.

No quiero que te veas en problemas por esto, de verdad.

(Móvil)

Jefatura.

Sí, dígame.

Sí, soy yo.

Antúnez ya ha estado aquí, nos ha informado.

(RECUERDA) "Dame tu arma y ven conmigo a comisaría.

¿Te he dicho que te quiero?

-¿Qué lees?

¿Tú qué crees?

Ya ha saltado a los medios.

Al parecer Ricky no tenía intención de disparar

ni hacer daño a nadie porque...

su pistola no tenía balas.

Todo ocurrió muy deprisa.

Sabías perfectamente dónde ibas a dar.

'Según palabras de la desconsolada madre,

esa inspectora estaba obsesionada con mi familia,

especialmente con mi hijo pequeño, Ricky.

Cuando mi hijo apuntó a Miralles ya había soltado a la rehén,

pero a ella le dio igual y disparó a matar'.

Lo peor es el colofón, sigue leyendo.

'Mi hijo no suponía un peligro porque su pistola no estaba cargada.

La policía lo sabe, si deciden protegerla

será un escándalo'".

La orden viene de Régimen Disciplinario.

No estoy de acuerdo, pero se hará lo que ustedes manden.

Gracias.

No te preocupes, igual es lo mejor para todos.

Hola, ¿eres Miguel Herrera?

-Sí.

-Soy Esperanza Beltrán, responsable de la UFAM.

Quería hablar contigo.

-Ah, imagino que es por el asunto de Matilde y Ginés.

-Sí, mi compañera Silvia

ya me ha puesto al día, pero quería conocer

los detalles del caso de primera mano.

-Claro.

Por mí no hay inconveniente, pero ya le dije a tu compañera

que había sido la propia Matilde

quien no quería hablar con la policía.

-Ya... es el pan de cada día en nuestro trabajo,

pero ahora que estoy informada y con tu colaboración,

seguro que podemos ayudarla.

-OK, perfecto, pues si quieres

acompáñame a la oficina, que tengo ahí el informe.

Con el informe siempre es más fácil y ahí también está

la otra trabajadora social, mi compañera.

-Me parece perfecto. Tú no llevas mucho por aquí, ¿no?

-No, soy nuevo. Se lo dije a tu compañera, acabo de llegar.

-Pues entonces vamos a hacer las cosas bien. Espe.

-Miguel.

-Si vamos a trabajar juntos, tenemos que empezar con buen pie.

-Claro, por favor.

-Ya lo ves, nada ha cambiado. Está todo igual.

Venga, no te hagas el tímido que ya te conoces el camino.

Tu "suite" te espera.

-Pero bueno, Miki, ¿otra vez aquí?

No sé qué tienen los calabozos que os encanta volver.

-Desde luego no creo que sean las vistas al mar.

(RÍE) -Seguro que no. Venga, vamos.

Nacha, Ángela ya me ha puesto al día de vuestros avances.

¿Ha habido suerte con Miki?

Sí, le he pillado en el parque, en una reunión de trabajo.

¿Opuso resistencia?

La típica carrerilla de siempre para escapar, pero le falta fondo

y le di fácil caza.

Supongo que en el momento de la detención le informaríais

del por qué se le buscaba.

Claro que sí, comisario, sí.

¿Y has conseguido recuperar el bolso con todas las cosas dentro?

Me temo que en ese caso no hemos tenido suerte.

¿Y de camino aquí le has preguntado qué ha hecho con todo eso?

Sí, cuando veníamos le he preguntado y me ha confesado

que se ha quedado la pasta, las tarjetas, el móvil

y los demás objetos los tiró en un contenedor.

Supongo que aparecerán en algún punto de objetos perdidos.

Como suele ocurrir en estos casos.

Bueno, lo de las tarjetas ya lo sabíamos.

Hizo varios cargos inferiores a 20 euros

hasta que la víctima las canceló.

Dime una cosa,

¿te ha dicho algo del móvil? ¿Qué ha hecho con él?

¿Está ahí seguro?

A ver, como le dije...

cuando lo pillé estaba en una reunión de trabajo.

Estaba intentando vender el contenido de la mochila

y por el vistazo que eché por encima, hay varios móviles,

algunos relojes, alguna joya,

es cuestión de revisar.

Clasifícalo todo

para pruebas y en cuanto encuentres el teléfono de Lorena,

por favor, me lo haces llegar, que yo se lo entrego.

Claro que sí, como usted diga.

Ya se lo he dicho a Ángela,

buen trabajo. Gracias.

Eh, comisario,

perdone, una pregunta...

¿por qué es tan urgente el caso de este robo?

No sé a qué te refieres.

Pues no sé, todos los días tenemos casos como este

e incluso más graves y son muy habituales.

Bueno, este es un caso prioritario.

Ya, eso es evidente.

Por eso mismo se lo estoy preguntando, ¿por qué?

¿Hay algo más?

¿Estamos fichando a Miki

por algo más gordo?

No sé, yo se lo pregunto por si...

hay algo de lo que tenga que estar enterada

o por si puedo servir de ayuda.

Entiendo tu extrañez, sí. Tienes razón.

Es un caso de robo normal y corriente,

siento muchísimo haberos metido tanta prisa,

pero la verdad es que es un caso personal.

Pues nada, me voy a poner manos a la obra

a clasificar todo esto y en cuanto localice el móvil, se lo acerco.

¿Algo más?

No, gracias.

Pues sí, con Joaquín hemos trabajado juntos.

Hemos hecho charlas, me ha derivado varios casos

y sois un gran apoyo para la gente del barrio.

-Gracias.

De verdad que nos gusta nuestro trabajo, sentirnos útiles...

La verdad que la mayoría de las veces se trata de asesorar bien.

-Me temo que con Matilde tenemos que hacer algo más.

-¿Crees que podemos convencerla para que denuncie?

-Las mujeres mayores, por su educación,

creen que lo que les pasa es normal

y son muy reacias a denunciar, incluso a hablar.

-De eso doy fe

porque para mí ha sido imposible convencerla.

-Entre los dos tenemos que hacerlo. Tenemos que intentarlo.

-Sí, sí. Tienes toda la razón.

De todas maneras, tengo la sensación

de que no se ve a sí misma como una víctima en todo esto.

-Ya, esa es la cuestión.

Creen que si su marido tiene un mal día y lo paga con ellas,

es algo normal, ¿no? Que ellas tienen que ser sumisas

y aguantar.

-Es perverso, ¿no te parece?

Al final, esta mujer ha dedicado toda su vida a cuidar a su marido,

a sus hijos, ¿y Ginés se lo paga así?

-Es que tradicionalmente el marido era el cabeza de familia,

el que llevaba el dinero a casa, el que disponía

y las mujeres aceptaban con sumisión si llegaba con una copa de más

o con algún problema.

Ellas pensaban que era algo normal, que ya se pasaría,

que era un disgustillo sin importancia.

-Sí, sí.

No sé, yo creo que más allá del miedo a los golpes

o a los insultos que pueda tener Matilde con Ginés,

creo que también en ella hay miedo de que todo esto se haga público.

-Bueno, es que eso es por la vieja y errónea creencia

de que si ellos están descontentos es porque ellas hacen algo mal, ¿no?

Porque les contestan o no hacen sus labores...

Cualquier excusa es buena.

-Pobre Matilde,

convencerla para que denuncie algo que para ella es

absolutamente normal.

-Hay incluso casos más graves, ¿no?, más difíciles.

Hay veces que ellas no se atreven a dar el paso

hasta que sus hijos no se lo suplican.

-Bueno, en el caso de Matilde, no tiene hijos pequeños.

-Tenemos que hacer algo. ¿Dónde podemos encontrarla?

-¿Ahora? -Sí. Si no es en su casa, mejor.

-Déjame pensar...

Bueno, podemos acercarnos al club de labores.

Por las tardes suele pasar por ahí.

-Bien, buena idea. A ver si hay suerte.

(Puerta)

¡Claudia!

¿Puedo pasar? Sí, sí, claro.

Iba a dejar esto en el control de entrada.

Es de un paciente que se lo ha dejado.

¿Has terminado tu turno?

Me han mandado unos días para casa.

¿Por lo de Ricky Soler?

No es una sanción en firme porque hasta mañana

no cerrará la investigación Régimen Disciplinario.

No entiendo nada.

Bueno, en jefatura se han puesto nerviosos

porque este caso está teniendo mucha publicidad.

¿Y van a suspenderte temporalmente como si fueras un delincuente

en espera de juicio?

Hay casos especiales y este lo es, Antonio.

La entrevista de Elvira Soler está teniendo mucha repercusión

en los medios

y arriba no me quieren en comisaría.

Sin esperar a que termine la investigación.

¿Sabes lo peor?

Que me temo que ha sido el propio Antúnez

quien le filtró a Elvira

que la pistola de Ricky estaba descargada.

¿Y Bremón no va a hacer nada? ¿Se va a quedar cruzado de brazos?

Ya ha hecho, ya ha hecho...

Si ha sujetado los caballos todo lo que ha podido,

pero es que está atado de pies y manos.

¿No se dan cuenta el daño que hacen?

Antonio, ellos lógicamente piensan en proteger la reputación

del cuerpo. Ya...

Y a ti que te den, como a mí

cuando me acusaron de negligencia médica.

Suspensión temporal, descrédito delante de los pacientes

y ninguneo de los colegas. Eso sí, cuando todo se aclaró

y se vio que todo era mentira, yo ya estaba condenado por todos.

Lo que tiene la opinión pública, ¿no?

¿No te estarás dando por vencida?

No, Antonio, no. Lo que pasa es que estoy convencida

de que la sanción va a ser en firme.

No te puedes venir abajo. Ahora, no.

Tú no disparaste con intención de matar a Ricky.

Tú abatiste a un delincuente cuando estabas de servicio.

Ellos no lo tienen tan claro.

Ahora, que tienen la prensa encima,

pero ya verás cuando vean las pruebas.

Entonces, todo serán disculpas y palmaditas en la espalda.

Antonio, ¿no entiendes que me pueden acusar

de no haber intentado disuadirle de manera efectiva?

¿De no haber disparado al aire?

Estabas en una situación de peligro. Te estaban apuntando con un arma.

Un arma

que estaba descargada. Ah, ¿sí? ¿Y tú podías saberlo?

Déjalo, Antonio, de verdad. Yo sé que lo haces por animarme,

pero lo único que necesito ahora es irme a casa

y dejar de hablar del asunto.

Si quieres, pido el resto del día y te acompaño.

No, si estoy bien. Si enseguida se me pasa.

Lo que ocurre es que...

la conversación con Antúnez me dejó mal cuerpo. Es todo.

¿No pueden cambiar de instructor? No es objetivo.

Mira lo que pasó con Montse. Ya, pero no se puede demostrar.

Además, no sé si quiero.

Lo único que necesito es que todo esto pase cuanto antes.

Va a salir todo bien, ya verás.

Te acompaño a la salida.

-Hola, Paty. -¡Hola!

-¿Nos sentamos aquí?

-¿Qué tal, chicos? ¿Qué os pongo por aquí?

-¿Qué le apetece?

-Pues descafeinado con leche y sacarina.

-Cómo se cuida, ¿eh? Pues yo lo mismo.

-Agua con gas, por favor. -Perfecto.

-¿Había venido alguna vez a La Parra? -Alguna que otra vez con Ginés.

Conocemos a María, la dueña.

-Es que María es toda una autoridad aquí.

¿Y lleva mucho tiempo viviendo en el barrio?

-Muchos años.

Ginés encontró trabajo en un taller de electricidad

y decidió que nos instaláramos aquí.

-Claro, es que es lo mejor.

Yo también estoy buscando algo para mí.

-Es un buen barrio y los alquileres no están mal.

Aunque nuestra casa es en propiedad. Terminamos de pagarla hace años.

-Eso es una seguridad hoy en día.

-Bueno y, además, la tiene preciosa la casa.

No, de verdad, Matilde.

Y, además, es una campeona de esto de las agujas...

-Ganchillo.

-¿De verdad? -Sí, sí.

Pero no sea modesta porque fue...

Ganó un concurso de... -Nada, hija,

que se organizó un concurso de ganchillo aquí, en el barrio,

y gané el primer premio. -¿Y en qué consistía?

-Una placa conmemorativa.

-Pero no lo diga así, mujer. Tendría que estar orgullosa.

-Es que ya no la tengo.

-¿Por?

Estaba en el mueble de la entrada de la casa, ¿no?

-Ginés...

-Ah, que pasó por ahí y se le cayó o algo...

-El otro día se enfadó conmigo y la tiró contra el suelo.

Se rompió en mil pedazos.

-Ah, pues lo siento.

-¿Se puede saber por qué se enfadó?

-Porque dice que se me habían pegado las lentejas.

-Las lentejas... Las lentejas se le pegan a todo el mundo.

-Casi no cogieron sabor a quemado. Las aparté enseguida de la lumbre.

Se podían comer.

Pero cuando se lo dije estalló porque le llevé la contraria

y la tomó con el trofeo.

-Se llevaría usted un disgusto. -Sí, hija, sí, pero eso fue peor

porque a él no le gusta que llore.

-Entonces, ¿hubo algo más?

-Matilde, si quiere contarnos algo, sabe que hay confianza.

-Me pegó

y me mandó a la cocina a freírle un par de huevos.

No dejó de insultarme y darme tortas mientras los freía.

-Pero usted sabe que eso no está bien,

que Ginés no debería hacer eso.

-Pero si enseguida se le pasa.

En cuanto se terminó los huevos con chorizo,

estuvimos viendo la tele juntos y ya estaba de buen humor.

-Bueno, hasta que se le vuelva a cruzar el cable

por lo que hace, deja de hacer o cualquier cosa.

-Ya, bueno, pero es que él es así. Tiene mucho genio.

Pero la mayoría de las veces no pasa de los gritos o los insultos.

-Ginés la tiene que respetar porque su relación es de iguales.

-Es que el pobre, desde que está jubilado,

se siente de menos.

Yo creo que eso es lo que le tiene de mal humor.

-Pero eso no es excusa. No la puede pagar con usted.

-¿Y con quién la va a pagar si no?

Estoy convencida de que esto es algo pasajero

y que, en cuanto se acostumbre a la vida de jubilado,

se le pasarán todos los males.

-Matilde,

yo entiendo que usted le quiere mucho y que le perdonaría cualquier cosa,

pero Ginés no puede hacer eso. Además, es que no sabemos

dónde va a parar.

-O si va a ir a más.

-Mi deber es aconsejarle que denuncie a su marido.

-Ah, no, no.

Eso es una barbaridad y ya le dije a este que de eso ni hablar.

Ginés es mi marido y llevamos toda la vida juntos.

¿Qué va a ser de mí sin él? -Pues estaría más tranquila.

-Tú no le conoces. Si se entera de que le denuncié,

sí que se ponen las cosas crudas. ¿Dónde voy a ir a mi edad?

-La podríamos mandar a un centro residencial

o a un piso de acogida. -No, hija. Estoy muy bien en mi casa.

-Gracias por preocuparte por mí, pero no hace falta.

Os dejo aquí lo mío. -No, no. Está invitada.

-Vale. Gracias.

-Te lo dije.

(Puerta)

Adelante.

Gracias, Castro.

Me pillas de milagro.

Tengo que buscar a los niños del tenis.

Vine en cuanto he podido. Estoy sin coche. ¿Y?

Sabía que no me ibas a fallar. Eres el mejor.

Que sea la última vez que me pides algo así.

Dos de mis mejores agentes han tenido que aparcar otros casos

para ocuparse de esto.

Lo dices como si robar un bolso no fuera un delito.

Puedo asegurarte que esto no es una de nuestras prioridades.

Te debo una.

Las cosas no son tan fáciles, ¿eh?

He tenido que utilizar mi autoridad para tapar tus infidelidades.

¿Tú crees que yo estoy aquí para eso?

Ya estamos...

Si no haces algo así por tu hermano, ¿por quién lo vas a hacer?

Te prometo que estoy apunto de llamar a Verónica

y contarle todos los líos que te traes.

Siento mucho haberte metido en ese embolado,

pero eras el único al que podía acudir.

Si el contenido de ese vídeo...

Si no querías que esas grabaciones circularan por ahí,

no haberlas grabado. Lo sé. He aprendido la lección.

No sabes lo mal que lo he pasado

pensando en cómo se sentirían Verónica o Paula

si vieran esas imágenes.

Lo tienes fácil.

Corta ya con esos ligues.

No tienes 20 años.

Y a ver cuándo te entra en la cabeza que tu mujer vale

cien mil veces más que cualquier modelo

con las que te lías. Si yo lo intento.

¿Sabes lo tentador que es mi trabajo?

¿Sabes la cantidad de mujeres preciosas

que pasan por mis manos? Prefiero no seguir escuchándote.

¿Es que no vas a cambiar nunca?

Mira, yo no soy quién para dar consejos a nadie.

También le fui infiel a Natalia

con una compañera.

Lo recuerdo. Yo nunca te lo echo en cara.

Porque fue algo muy distinto.

Mi matrimonio estaba muy tocado y yo estaba locamente enamorado

de Lola. Era amor. Incluso le pedí el divorcio a Natalia.

¿Por qué no haces lo mismo?

¿Por qué no te separas de Verónica de una vez?

No, eso nunca. Yo la quiero.

Estoy muy enamorado de ella.

Ya, y coleccionar conquistas como si fueran trofeos

es tu manera de demostrárselo.

Yo no lo veo así.

¿Y cómo demonios lo ves tú?

Simplemente...

este soy yo, no lo puedo evitar.

Si te divorciaras, no tendrías que esconderte

ni engañarla.

¿Tú has pensado alguna vez el daño que le harías

si se enterara?

Cada día.

Pues deja de hacerle daño porque no se lo merece.

Y venga, vámonos

porque llego tarde.

A ver si este finde veo a mis sobrinos.

A ver si es verdad.

Esto de las obras te aseguro que es un lío.

Y tú te empeñas en meterte en más.

Te prometo que me voy a relajar en todos los sentidos.

Reconozco que, en un principio, me ha descolocado

la versión de Miguel.

Nunca hubiera pensado que ese hombre podría maltratar a su mujer.

Nunca se puede saber qué pasa en una casa de puertas para adentro.

Y Matilde no va a dar el paso.

Es comprensible. Para cualquier mujer es difícil

superar el miedo a denunciar. Y para las mujeres de la edad

de Matilde, mucho más.

Crecieron con aquello de "hasta que la muerte nos separe"

y son capaces de aguantar lo que sea para lo bueno y para lo malo.

¿Sabes lo peor? Que no son conscientes del peligro.

Piensan que a ellas nunca les va a pasar nada,

que son unos bofetones, unos insultos y ya está.

Hasta que pasa.

Pero con Matilde hubo suerte. Que una vecina acudiera

al Servicio Social del centro cívico ha sido providencial.

¿Y qué tal con el nuevo? Es majo, ¿no?

Sí, sí, la verdad es que sí.

Es bastante comprometido con su trabajo

y eso es de agradecer.

A mí me ha aparecido así de primeras como...

un poco frío, distante, ¿sabes?

Ginés,

¿ha pasado algo?

Vengo buscando a una compañera suya.

Bien. Dígame a quién. Esperanza Beltrán.

-Soy yo. ¿Le puedo ayudar en algo?

-Soy Ginés Rivas, el marido de Matilde.

Y si usted realmente quiere ayudarnos,

tiene que dejar en paz a mi mujer.

-No sé lo que le habrá contado su mujer...

-Mire, deje ya de disimulo, por favor,

que ya me lo ha contado todo. Que sé lo que está ocurriendo.

Quieren destrozar nuestro matrimonio.

Vale, igual debería calmarse

y hablemos del asunto sentados. Usted mejor se calla.

Ya bastante ha hecho esta mañana con dejar libre a ese hombre

que me agredió en plena calle.

Por favor,

dejen ya de meterle más pájaros en la cabeza a mi mujer.

(Puerta)

¿Por qué has tardado tanto?

¡Ay, qué bien! Lo has recuperado.

¿Lo dudabas?

Menos mal porque lo he pasado fatal.

¿En serio? Pues yo lo he pasado genial.

No he pegado ojo en toda la noche

pensando en que todos iban a ver el vídeo.

Ay, pobrecito.

Ven que voy a hacer que se te pase el agobio.

No, yo también sé cómo hacer que pase mi agobio. Mira.

Ahora mismo quiero que borres nuestras fotos

y grabaciones íntimas.

¿Tiene que ser ahora? Sí, ahora. No quiero más sustos.

Está bien...

¿Tengo que borrar esta tamb...? Sí, también. Todo.

Lorena, todo, todo, todo. Vale.

Ya está. Compruébalo si quieres.

Y ahora, como he sido una chica buena,

vas a hacer todo lo que yo... No, no, no, no.

Lorena, esto no puede continuar.

Ah, bueno, cambiamos de juego. No, me refiero... a lo nuestro.

Se acabó.

¿Cómo que se acabó?

No puedo seguir acostándome contigo.

No entiendo nada.

Si lo pasamos muy bien juntos.

¿Qué problema hay?

A ver, Lorena,

eres un encanto. Y es verdad, lo pasamos muy bien juntos,

pero todo este tema del vídeo me ha hecho pensar.

Bueno, no pasa nada.

No, no, no. Estoy hablando en serio.

Quiero darle una oportunidad a mi matrimonio.

¿A estas alturas me sales con esto?

Bueno, más vale tarde que nunca, ¿no?

A partir de ahora, nuestra relación será estrictamente profesional.

¿Has dicho profesional? (AFIRMA)

¿Me estás diciendo que vas a cumplir con tu promesa

y me operarás cuando abras la clínica?

Claro que sí y lo haré totalmente gratis, ya te lo dije.

No, Lorena, recuerda. Estrictamente profesional.

Eso es.

Bueno, pues supongo que lo mejor es que me vuelva a Mallorca

hasta la operación.

Sí, supongo que es lo mejor.

En cuanto abramos la clínica, yo te lo haré saber.

Entonces...

¿esto es un adiós?

Sí. Bueno, un hasta luego.

Eso sí, la próxima vez que nos veamos,

será como médico y paciente.

Ginés, sabemos lo que está haciendo.

-Ustedes qué van a saber.

Llevo 40 años cuidando de mi mujer.

Yo no soy un monstruo.

-Nadie ha dicho eso, pero desde hace un tiempo,

concretamente desde su jubilación,

tiene un comportamiento bastante agresivo.

-Eso es mentira.

-Ah, ¿no?

Sabemos que la insulta, que le grita,

incluso que la golpea en algunas ocasiones.

-Yo no sé quién les habrá contado eso.

Yo no le he puesto la mano encima a mi Matilde en la vida.

-Una vecina suya alertó a los trabajadores sociales

del centro cívico.

Dijo que había oído gritos e insultos.

Declaró que también oyó golpes

y los llantos de Matilde. -Pero ¿quién ha sido?

Seguro que ha sido una de esas viejas chismosas

que se tiran todo el día pegadas a la tele.

Eso ahora no tiene importancia.

El caso es que Miguel Herrera, el trabajador social, lo comprobó.

Ese es el bicho que está detrás de todo esto.

Vamos a ver,

¿a que mi mujer no les ha contado nada de eso?

-No, Matilde no nos ha contado nada. -Pues ya está.

Es que no hay nada.

-Bueno, pero nosotros solo hacemos nuestro trabajo.

Si alguien nos alerta, tenemos que investigar.

-Vale, yo entiendo que tienen que hacer su trabajo,

pero, por favor, dejen ya en paz a mi mujer.

Últimamente, está cada vez más despistada.

Empieza a perder labores, empieza a no saber manejar el dinero.

Le entran unos delirios...

Dice que entran en casa, que la golpean...

Que entran a robar.

Eso es lo que me cuenta.

-¿Han ido al médico para comprobar si tiene

algún tipo de demencia?

-No, todavía no.

Pero, por favor, no vayan a hacer una barbaridad.

¿Quién cuidaría de ella si yo no estoy?

Si lo que comenta es cierto, lo que deberían hacer

es ir a un especialista.

Iremos. Se lo prometo.

Iré...

Mire,

yo quiero mucho a mi mujer.

Ella lo es todo para mí.

Si alguna vez pierdo la paciencia con ella,

yo nunca le haría nada malo.

-Bueno, no se preocupe.

Tendremos en cuenta lo que nos ha contado.

Puede irse tranquilo a casa.

-Gracias. Buenas noches. -Buenas noches.

¿Tú te has creído algo de lo que ha dicho?

Ni una palabra.

Pero lo mejor para Matilde es que él piense que sí.

El maltrato a Matilde es real.

Nada de alucinaciones.

-Recién salida del horno.

Está guapa, ¿eh?

¿Qué os pasa a las dos? ¿Qué pasa?

¿Qué tramáis que no me queréis contar?

-¡Nada! -Nada...

Pero ¿a qué viene eso ahora? ¿Qué dices?

-Desde que te he vuelto a ver,

no sé, no dejo de pensar en nosotras.

En cómo es la vida, ¿no?

Cómo cambia y evoluciona.

A veces, demasiado rápido.

Volverte a ver has sido un regalo.

No sé, recordar viejos tiempos

y darme cuenta de...

todo lo que seguimos teniendo en común.

-Pero ¿a qué se refiere con pruebas contundentes?

-Cualquier cosa

que pueda deslegitimar

la intervención de la inspectora Miralles.

Algo que probara que la reacción que tuvo

al disparar a su hijo

estaba...

contaminada, por decirlo de alguna manera.

-Ya...

-Oye, ¿qué pasa?

-Matilde ha desaparecido.

-¿Cómo?

-Mira, ayer me quedé con bastante mal cuerpo

después de no haberla convencido para que denunciase

y estuve dando vueltas.

¿Qué pasa si todo esto, al final, solo sirve para agravar las cosas?

¿Y si Ginés se entera de que hablamos con Matilde?

-Lamentablemente, eso ya ha ocurrido.

-Qué susto ayer, ¿no? Cuando vi al tipo ese

que te estaba agrediendo. ¿Te hizo algo?

-Fue una tontería. Ya está todo olvidado.

-Pero ¿qué paso? ¿Te conocía de algo?

Si no llega a estar aquí la inspectora,

la que se hubiera liado hubiera sido chica.

-¿Por qué no te metes en tus asuntos y me dejas en paz?

Vamos a ver, como sigáis acosándome,

os voy a denunciar por abuso de la autoridad.

-Ginés, por favor, deje ya de ser tan impresentable

y díganos dónde está su mujer. -¿A mí qué me cuentas?

-Vamos a calmarnos todos si no queremos acabar en comisaría.

-Eso solo puede significar que Paty sigue sintiendo cosas por mí.

-¿Seguro?

¿Y qué pasa con el italiano ese?

-Lo que teníamos es mucho más fuerte que cualquier italiano.

Además, el que estará esta noche allí soy yo, no él.

Voy a ir a "full" a por ella.

¿Te he dicho que eres increíble? -Anda...

-Estoy bien, ¿eh?

Pero es que estoy emocionado por las imágenes que vimos.

Tantos momentos guais.

Ah, ¿que ahora es majo?

Como ayer te pregunté y era un tío muy serio en su trabajo...

Porque tiene cosas que no me gustan. No sé, es muy impulsivo.

Bueno,

alguna virtud le encontrarás al muchacho

entre tanto defecto, ¿no?

Es evidente, ¿no? ¿Es atractivo el tío o no?

Enhorabuena, no eres ciega.

Y, ahora, ¿qué hacemos?

-¿Quieren pruebas?

Pues van a tener pruebas.

Van a condenar a Miralles por las buenas o por las malas.

-¿Qué estás pensando, en hacer pruebas falsas?

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Servir y proteger - Capítulo 604

26 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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