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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 599 - ver ahora
Transcripción completa

Quería preguntarle por un compañero nuestro

que ha estado trabajando allí.

Juan Carlos Salcedo.

Me dijo que había sido investigado, Salcedo.

Con otro grupo de médicos

por un asunto de una red de fraudes.

¿Qué tipo de fraude?

Los pacientes pagaban sobresueldos

a médicos y a técnicos de compañías de seguros

con tal de conseguir bajas laborales

o informes de incapacidad laboral.

Sin la grabación, no hay pruebas.

Sería la palabra de tu tía contra la de Salcedo

y eso en Canarias no funcionó. Andrea, queda muy poco.

Le conozco muy bien. Está muy nervioso.

En nada meterá la pata.

-Mira, yo no quiero saber nada más de este tema.

A partir de ahora, tendrás que apañártelas tú solo.

-¿Qué es esto?

Si querías saber por el calvario que tuve que pasar en Canarias,

solo tenías que preguntarme.

Te corroe la envidia que me tienes.

-¿Sabes lo que te corroe a ti?

El dinero. Porque sé perfectamente lo que estás haciendo.

Toma. Deja ya de hacer de justiciero

y ponlo en manos de la policía.

Y esta vez sin trampas.

¿Todo bien por aquí?

¿Qué pasa? Cote, cuánto tiempo, tío.

-No me mola una mierda que te esté rondando.

-Es un tío que cuando cree que hay negocio,

insiste hasta que lo consigue.

-No quiero volver a enterarme de que le ofreces nada a mi hermano.

-Tu hermano es un yonqui.

Cuando le entre el mono, vendrá suplicando

que le pase lo que sea. ¿Te enteras? -Sí.

Y tú le vas a decir que no.

-No me conformo con que dejes en paz a mi gente.

-¿Qué quieres decir?

-Ahora te exijo, a ti y a tu familia,

que abandonéis Madrid.

-Santos protege a Cote.

Vino al taller a dejármelo bien claro. Incluso me amenazó.

-No nos va a dejar nunca en paz.

-Desde ayer le llevo dando vueltas a un plan

para engañar a Mercader y quitármelo del medio.

Si no coges este negocio,

nunca podrás ser el verdadero amo del barrio.

Moverías alcohol adulterado

y podrías introducir materiales más lucrativos.

-Pero ¿crees que ese desgraciado se merece hacer negocios contigo?

-A veces es mejor dejar al enemigo intacto

y no acabar con él enseguida,

si sabes manejarlo.

-Si tú lo dices.

(Móvil)

Dime.

¿Un cadáver? ¿Dónde?

-No me lo puedo creer. -¿Qué pasa?

-La policía ha encontrado el cadáver de Carvajal.

Murió a causa de un disparo por la espalda.

Entonces, estamos hablando de un asesinato.

Efectivamente. Y el arma homicida fue una de las dos

que encontramos en el pozo. Ahora, lo que no encaja

es que estuviera en Costa Rica y haya aparecido ahí.

Cuando vino a pediros el préstamo, ¿os dijo a quién debía dinero?

Carvajal le debía dinero a todo el mundo.

Entonces crees que debía tener muchos enemigos.

Sí, muchos.

¿Ricky Soler?

El mismo.

¿Y cuándo se tomó una muestra de ADN a Ricky?

La semana pasada.

Y gracias a esa prueba, ha saltado ahora la coincidencia

en la base de datos.

La colilla apunta a que Ricky Soler,

por lo menos, participó en la ocultación

del cadáver de Carvajal.

(Música emocionante)

Es que Álvaro por sí solo no va a ser capaz de matar a Santos.

-Para eso estamos aquí, hijo,

para estar a su lado y actuar si es necesario.

-Eso tendría que hacerlo yo.

-Ya, pero tú no puedes pensar con claridad ahora.

¿No oíste lo que te dijo el médico?

Tienes que estar muy tranquilo para no recaer en las drogas.

Si es que...

casi acabas de salir del hospital.

-Precisamente por eso, mamá.

Precisamente, por eso soy yo el que tendría que ir a por Mercader.

¿Sabes por qué?

Porque si me mata, daría lo mismo. Mírame,

soy un guiñapo.

-No digas eso, ¿eh? Y no te rindas.

-Es que es verdad, mamá.

Y por si esto fuera poco, Silvia no hace más que perseguirme

con el temita de Carvajal.

-La policía no tiene nada para inculparnos.

Lo que tenemos que hacer es estarnos quietecitos

para no levantar sospechas.

-Como quieras.

(Timbre)

¡Ya va!

(Timbre)

¡Ya va!

¿Se puede saber qué pasa ahora?

Tenemos novedades sobre el caso de Marcos Carvajal.

¿Cuántas veces tengo que decir que no tenemos nada que ver

con la muerte de ese desgraciado?

Pues lamento decirle que encontramos pruebas de lo contrario.

¿Qué pruebas?

En el pozo donde encontramos el cadáver de Marcos Carvajal,

se encontró también una colilla de porro

con el ADN de su hijo Ricky. ¡Eso es mentira!

Mi hijo no estuvo allí y no tiene nada que ver.

Eso tendrá que discutirlo con un juez.

Igual le habéis puesto vosotros la colilla con el ADN

para inculparlo.

La policía no se dedica a construir pistas falsas

ni a inventarse culpables.

¿Dónde está Ricky?

Aquí no.

¿Por qué será que no la creo?

Ya te he dicho que aquí no está.

Creo que se ha ido al gimnasio.

Ya, ¿y las dos tazas?

¿Quién se estaba tomando un café con usted?

¿Ahora también les vas a hacer el ADN a las tazas?

Están calientes.

¿Le importa que eche un vistazo?

No, por supuesto.

¿Tienes una orden de registro?

Pues te vas a quedar con las ganas.

Si quiere una orden de registro, tendrá una orden de registro.

Ya te acompaño.

No vaya a ser que te pierdas.

(SUSURRA) ¿Has oído lo que ha dicho?

-Mamá, ¿qué quieres que le haga? Me puse nervioso y me hice un porro

para tranquilizarme. ¿Qué le voy a hacer?

Llegados a este punto, lo mejor que puedo hacer

es ir a la comisaría a entregarme. -Ni se te ocurra.

-¿Qué quieres que haga? No me puedo mover de aquí...

Seguro que han puesto a alguien en el portal

para que no vaya a ningún lado.

-¿No has oído lo que acabo de decir?

-¿A qué te refieres?

-Nosotros no nos rendimos.

(Puerta)

¡Adelante!

-¿Tienes un minuto?

Solo vengo a decirte que dejo este centro de salud.

-Muy bien. Huyes porque no soportas la presión, ¿verdad?

-No huyo de nada.

Simplemente acepté un puesto que me ofrecieron en Barcelona.

-Allí podrás seguir con tus chanchullos

sin levantar sospechas.

-No lo vas a dejar, ¿verdad?

Has decidido que soy culpable

y te niegas a rendirte a la evidencia de que no podrás demostrar nada.

-Exacto, no me rindo.

-Qué decepción.

Y yo que te tenía por uno de mis mejores amigos.

-Eras un vanidoso insoportable, pero ¿sabes qué eres ahora?

Una sanguijuela. Eso es lo que eres. Ya está.

-Vas a seguir erre que erre con la que has montado.

-¿Que yo he montado? Venga ya, esto es el colmo.

Tú eres el traidor.

Pero no me has traicionado a mí ni a mi amistad,

sino a la medicina.

-¿Sabes lo que te pasa a ti?

Que te consume la envidia. -Oh, sí, es terrible.

Eres un delincuente y vas a pagar por ello.

No cambies de tema. -¿Y tú qué eres?

¿Un justiciero de pacotilla que le quiere hacer la competencia

a Claudia?

No tienes pruebas. No tienes nada.

Y lo que te pasa es que te da rabia

que yo sé vivir la vida mucho mejor que tú.

-Sí, hombre, de fábula.

Pero ¿sabes lo que me da rabia? Es a costa del dinero de los demás.

De la sanidad pública, en particular.

Hasta ahora, has trabajado impunemente,

pero, tarde o temprano, caerás.

-Estás mucho peor de lo que yo pensaba.

¿Y todo por un ataque de celos?

-Celos... -Pero, no, tranquilo. No sufras.

Te voy a dejar el terreno libre.

-¿Tú te crees que en algún momento

Claudia podría haberse sentido atraída por ti?

Pero ¿tú eso te lo crees?

¡No le gustas!

-¿Has estado hablado de mí con Claudia?

-Pues claro que he hablado con ella.

Le das pena, hombre.

-Pero ¿qué quieres que te diga?

Tu mujer te conoce y, por eso, te oculta

sus sentimientos.

Para proteger tu pequeño ego,

tus inseguridades, tus celos enfermizos...

-Venga, estás mal de la cabeza.

Te ha nublado la inteligencia el dinero.

Eso es, sí. Venga, hala, eres un peligro.

Largo de aquí. -¿Yo soy un peligro? ¿Y tú qué?

Que vas acusando a la gente por ahí

de delitos que ni siquiera ha cometido.

-No soy el único que piensa eso de ti.

También el doctor Betancourt.

-¿Ya estamos otra vez con Betancourt?

Otro envidioso que tampoco pudo demostrar nada.

-Voy a seguir investigando todo lo que pueda

hasta desmontarte el chiringuito.

Estás avisado.

-Tú no vas a ir a la cárcel como que yo me llamo Elvira Soler.

-De verdad, mamá, es que no tengo fuerzas para más.

-Lo único que quiero es acabar con esta pesadilla.

-No, no digas eso. Sacas las fuerzas de donde sea.

Pero tú no vas a ir a la cárcel.

-Pero ¿qué más da estar dentro que estar fuera?

He perdido a mi hermano, he perdido al amor de mi vida...

Y por si eso fuera poco, está toda la movida con Carvajal.

-Tú no lo mataste, hijo. Fui yo.

Y si a ti te acusan de asesinato,

yo diré la verdad.

-No, ni se te ocurra. Ya te comiste cinco años de cárcel

por mi culpa. Ahora ha llegado el momento de devolverte el favor.

-No sabes lo que estás diciendo.

La cárcel es muy dura.

Allí no aguantarías.

Hay mafias que trafican con droga

y se ceban con los más débiles.

Serías como un corderito en manos de chacales.

-¿Y qué quieres que haga, mamá?

-Huir.

Cariño, huir.

Eres joven, tienes toda la vida por delante.

(Timbre)

Ya están aquí.

-¡Ya va!

(SUSURRA) Toma, cógelo.

Vete.

Corre, corre.

¡Ya va!

Vete muy lejos de aquí, hijo mío.

-¿Por dónde quieres que salga?

-Pues por la ventana de la galería.

Te descuelgas por las tuberías hasta el patio.

Cuídate mucho, cariño mío.

Cuídate mucho.

-Te quiero mucho, mamá. -Y yo a ti.

(Timbre)

Va a salir todo muy bien.

Cuídate, mi amor. Te quiero.

Adiós.

(Timbre)

¡Ya va!

¿Ya tenéis la orden de registro?

Muy bien, no os va a servir de nada. Ricky no está aquí.

Limítese a dejarnos hacer nuestro trabajo.

Diego, conmigo dentro. Te quedas con la señora.

Ten cuidado con esto.

-Toma. Puedes contarlo.

-Está bien.

Chao.

-Este taller está muerto.

No me extraña que tengas otros negocios.

-Limítate a hacer de mensajero y cállate la boca.

¿Has traído lo que acordé con Mercader?

-Aquí está.

Quieto parado.

Hasta que no me entregues la documentación, no tienes la pasta.

¿La tienes o no? -Primero, quiero ver el dinero.

-¿Sí? Mi jefe me ha dicho que no te dé la pasta

hasta comprobar lo que hay.

-O me dejas ver la pasta o te largas de mi taller.

Llama a tu jefe y consúltaselo a ver qué le parece.

-Está bien. Mira.

-Aquí falta pasta. No es lo que acordé con Mercader.

-¿Qué dices?

¿Insinúas que me quedo con dinero? -No estoy insinuando nada.

Me estás intentando robar dinero y voy a llamar a Santos.

-¿Qué dices, tronco? Que no.

Oye, eh. Vale, vale, sí, ¿qué pasa?

Me he cobrado algo.

-Dame la pasta que me debes o te juro que llamo a Santos.

-A ver si te lo comes.

-Aquí lo tienes.

-¿De qué vas? ¿Esto qué coño es?

La ventana de la galería que da al patio estaba abierta.

¿Es delito también ventilar la casa?

Por las huellas de las pisadas,

diría que alguien se ha encaramado al alfeizar.

Y no creo que haya sido usted,

así que deduzco que fue Ricky. Pues no deduzcas tanto.

Ricky tiene...

vértigo.

Esas huellas son del señor que vino a arreglar la persiana,

pero no me ha dado tiempo a limpiarlas.

Si sigue mintiendo, se va a buscar un problema.

El único problema que tengo eres tú tocándome las narices.

Si se las toco, es porque no colabora.

Antes, cuando hemos estado aquí, Ricky estaba en la casa.

Y aprovechó que fuimos a por la orden judicial

para que él huyera.

Es verdad. Ha salido volando por la ventana.

Porque Ricky, igual que todos los Soler,

tiene superpoderes.

Le encontraremos, se lo aseguro.

(Móvil)

¿Sí?

-"Soy yo, Cote." -Ya.

¿Ha ido todo bien?

-Bien, todo bien.

Tengo la documentación y le he entregado la pasta.

-"¿Has comprobado que esté todo lo que te dije?"

-Sí, sí, está todo.

Tengo todos los contactos con sus teléfonos.

-"Bien, bien. Me lo tienes que pasar y cuanto antes."

-Esto...

Jefe, que...

yo ahora tengo que ir a la nave abandonada

donde trapicheo.

"La del polígono."

-¿No puedes pasarte antes por el Moonlight?

-Es que...

Es que no puedo.

Vamos, que tengo una venta de meta urgente

"y estamos hablando de muchísimo dinero."

-Pues yo no voy a ir a esa fábrica llena de yonquis y gentuza.

-"No, no, si ahora está abandonada."

No hay nadie, de verdad.

Lo que pasa es que hablamos de mucha pasta.

Te lo juro. Son unos tíos que van a dejarse mucho dinero.

Me dijeron que en una semana volverán

y así progresivamente hasta que...

"hasta que venda todo."

-Está bien. Buen trabajo, Cote. Bien jugado.

"Nos vemos en un rato, entonces."

-OK.

Ya está. Mierda.

No sabes con quién te estás metiendo, chaval.

No vas a salir vivo de esta, so mierda.

-Cuidado con lo que dices.

-Juan, tengo que salir.

Para cualquier cosa, estoy en el móvil.

-OK, jefe.

-Hombre, pero si es mi inspectora preferida.

¿Le sirvo algo o está de servicio?

Estoy buscando a Ricky Soler. ¿Ha pasado por aquí?

A Ricky Soler...

¿Y para qué le está buscando?

Eso no le incumbe.

Limítese a contestar las preguntas.

No, no le he visto.

Aunque los Soler y yo, últimamente, no pasamos

por nuestro mejor momento de relación.

Han dejado de ser clientes del Moonlight,

¿se lo puede creer?

Con lo bien que me he portado con esa familia, así me lo pagan.

El mundo está lleno de gente desagradecida.

Y tú, Juan, ¿has visto a Ricky? Sois amigos.

No.

No somos amigos y no sé nada de él.

-Ya lo ve, inspectora,

por mucho que queramos ayudar a la policía, no podemos.

Gracias. Espere, inspectora,

¿tiene alguna novedad sobre el inspector Font?

¿Novedad de qué tipo?

¿Que si han conseguido dar con él?

A lo mejor, usted podría ayudarnos a encontrarle.

No veo por qué.

Pero si me entero de algo, será la primera en saberlo.

Qué bien miente.

Debe ser por la práctica.

Insúlteme si quiere,

pero me alegraré el día que le echen el lazo.

Yo soy un ciudadano honrado.

Lo que hay que oír.

Usted era amante del inspector Font, ¿verdad?

¿De dónde saca eso? Es "vox populi".

A lo que me refiero es que, si consiguió engañarla a usted,

¿cómo no nos va a engañar a los demás

que no teníamos una relación tan íntima con él?

Sí, váyase.

Son todos una panda de incompetentes o unos corruptos.

Así se gastan el dinero que les da el Estado.

Deberían protegernos y así nos va. La policía hace muy bien su trabajo,

por eso pronto caerá, será juzgado y acabará en la cárcel.

Sí. He escuchado muchas veces eso, llevo años escuchando eso

y ya me ve, libre como un pájaro. Si hasta ahora se ha ido de rositas,

es porque Font dirigía todos los operativos contra usted.

Actuaban coordinándose:

lo del cártel de Jalisco, el Moonlight, la pseudoefedrina...

A saber cuántos casos más.

Le prometo una cosa,

a partir de ahora, me encargaré personalmente de llevarle al juez.

Veo que Alejandro ha dejado huella en usted,

he heredado su misma obsesión por mí. Déjese de sarcasmos.

Sabemos que tenía a Font en nómina,

si no está detenido es porque estamos armando un expediente

que no logrará escapar aunque tenga el mejor abogado.

Siga por ese camino y tendré que hablar con sus superiores.

Ve buscando otro trabajo, que el Moonlight no tiene futuro.

Ni caso, Juan. Perro ladrador, poco mordedor.

No te lo he dicho antes, pero estás haciendo un gran trabajo.

Estoy orgulloso de ti, sigue así y tendrás un gran futuro a mi lado.

Lo dicho, estoy en el móvil.

(SILBA)

-Escúchame, payaso,

pagaría por estar delante cuando Mercader te pegue dos tiros,

porque te los va a pegar y si no lo sabes, te lo digo yo.

-Cállate la boca.

-Álvaro, no empeores las cosas, suéltame.

Venga, si me dejas libre, te juro que no diré nada, ¿eh?

Suéltame. Hostia, hijo...

(Puerta)

-¡Socorro! -¡Eh! Que te calles.

O cierras esa maldita boca o te juro que te vuelo la tapa de los sesos.

Al maletero.

Que te metas en el maletero o te reviento.

(Móvil)

Dime, Silvia.

"Estoy en la puerta del taller, ¿estás ahí?"

Sí, perdona que no te escuché porque estaba en el baño.

"Álvaro, necesito hablar contigo."

Vale, enseguida te abro.

Tú calladito.

Pues claro, Mateo, muy contento.

Ahora que vas a estar por el barrio, podemos vernos más a menudo.

Eso no tienes ni que decírmelo, voy a estar muy pendiente de tu hija.

Al fin y al cabo, es mi sobrina, ¿no?

Mateo, ya hemos hablado de esto. Si quiere ser policía, es vocación

y no hay que darle más vueltas.

(Puerta)

Adelante.

Pasa, Ángela.

Sí, Mateo, no te preocupes.

En cuanto termine un asunto de trabajo, la llamo. ¿Vale?

Venga, hermanito, un abrazo. Chao.

Dime, Ángela.

He recopilado gran parte de los mensajes más denigrantes

que circulan contra los profesores de ese instituto.

La gran mayoría de mensajes proviene de alumnos y exalumnos,

pero también de los propios padres.

¿Ya lo has terminado todo? Qué rapidez.

Sí. ¿Alguna cosa más?

No, me marcho, que tiene una llamada pendiente.

Ah, no te preocupes, era mi hermano Mateo.

Se nota que se tienen mucho afecto. Bueno, ha sido por épocas esto.

No siempre nuestra relación fue tan idílica.

Ya, pero eso es normal. A todos los hermanos les pasa.

¿A ti también te ha pasado? No, a mí no. Yo soy hija única.

Ya me hubiera gustado tener un hermano o hermana con quien jugar,

pero no. Los lazos de sangre unen mucho, ¿verdad?

Si te digo la verdad, nos llevamos siempre como el perro y el gato.

No, es ahora, en la vejez, cuando tenemos más cosas en común.

¿Él no vive aquí? No, vivía en Barcelona,

pero se está mudando. Se va a venir aquí a vivir a Distrito Sur.

¿A Distrito Sur? ¿Es policía? Qué casualidad.

No, es cirujano plástico. Va a montar una clínica en el barrio.

Cirujano plástico, ¿eh? Ya ves.

Él médico y yo toda la vida persiguiendo a los delincuentes.

Vaya, yo tuve mucho contacto con cirujanos plásticos en esa época.

Ya sabe. Me imagino.

Algunos de ellos me quisieron ayudar y otros querían sacarme el dinero.

(Puerta)

Adelante. ¿Se puede? Me llamaba, ¿no?

Sí, pasa, Ríos.

Yo me marcho que tengo mucho trabajo, acuérdese de mirar el "pendrive".

No te preocupes, lo miro esta tarde. Gracias. Hasta luego.

-Chao.

Tenemos que hablar de tu jura de cargo. Por favor, toma asiento.

¿Desde cuándo bajas la persiana del taller estando dentro?

Cuando tengo mucho lío y no quiero que me molesten la suelo bajar.

¿Qué quieres?

Estoy buscando a Ricky. ¿Por?

¿No te lo ha dicho tu madre? No, no me lo ha dicho.

¿En serio no te ha llamado?

No me ha llamado. ¿Vas a seguir haciéndote la interesante

o me lo vas a contar? Hay novedades en el caso Carvajal.

Hemos encontrado una colilla de porro con el ADN de tu hermano

en el pozo donde lanzaron el cadáver.

Así que ahora es sospechoso.

¿Estáis seguros de eso? Segurísimos.

Por eso, necesito encontrarle e interrogarlo.

Ya y ¿se supone que lo tengo yo aquí escondido o qué?

Ha huido, Álvaro.

Estaba en tu casa y se ha escapado en nuestras narices.

Creemos que por el patio.

¿Crees que es tan tonto de ir a esconderse al taller?

Sabe que es el segundo sitio donde iríais a buscarlo.

Hay que descartar todas las opciones.

¿Me dejas echar un vistazo o solicito una orden?

No, no, husmea lo que te dé la gana.

Nada.

Ya.

Esto tampoco es fácil para mí. Lárgate, tengo mucho trabajo.

¿Desde cuándo tú y yo nos tratamos así?

Abre el maletero. Esto es el colmo.

En serio, Silvia, no tengo tiempo y tampoco tengo aquí las llaves.

Te he dicho que Ricky no está aquí.

Y yo te creo. ¿Haces el favor de abrir el maletero?

(Móvil)

Espera.

Dime.

Vale, sí, en cinco minutos estoy ahí.

Gracias.

Acaban de verle en el barrio de las Malvinas.

Pues corre, no vaya a ser que se te escape.

Mamá,

Silvia acaba de venir al taller preguntando por Ricky.

-¿Te ha dicho lo de la colilla? -"Sí, me lo ha contado."

La policía le está buscando, ¿qué coño pasa?

"Puedes hablar, estoy desde el móvil prepago."

-Le he dado el dinero y la pistola y no sé más.

-Y ¿por qué no me llamas para contármelo?

-Porque tú tienes que estar por lo tuyo. ¿Cómo lo llevas?

-Tranquila, está todo controlado.

-"Haz lo que tengas que hacer, pero ten mucho cuidado."

-No te preocupes. Ni se te ocurra salir de casa.

Cote, nos vamos de excursión.

Distrito Sur no... no es un destino fácil.

De hecho, es una de las comisarías más duras para hacer las prácticas.

Bueno, a mí no... Yo he estado a gusto.

Creo que he aprendido mucho.

Eh... Creo que llegué verde,

pero me parece que estoy más maduro ahora, ¿no?

Sí, sí, madurísimo.

¿Me da la impresión a mí o estás un poquito nervioso?

Bueno, lo normal. Hombre...

una evaluación así es algo...

importante. Le doy importancia más que estar nervioso.

Pues tranquilízate, porque todo está aquí, en los informes.

Yo mire, con que usted y el resto de compañeros no tengan queja...

ya... Si luego usted, en un momento dado,

considera que quiere valorar las notas más al alza...

mejor que mejor, pero vamos...

A ver, a ver, ¿valorar al alza?

¿Me estás pidiendo que haga trampas? No, no, para nada.

Digo valorar al laza si son justas. No quiero trato de favor ni nada.

Bueno, vamos a lo que vamos, ¿eh, Ríos?

Tú, digamos que no eres un agente corriente.

Eres individualista, indisciplinado, también insolente.

Inteligente, que también empieza por I, ¿no? (RÍE)

Ríos, eres una buena pieza, nos ha costado meterte en vereda.

Bueno, creo que he tenido mis liadas, pero me lo he currado bastante.

Si no, pregunte a Miralles que se lo puede confirmar.

No, si Miralles ha hecho su valoración aquí, en el informe.

¿Y? ¿Qué... qué dice? (CARRASPEA)

La verdad es que podría haber sido peor, muchísimo peor.

Mire, comisario, es que no le estoy entendiendo nada.

Por favor, si puede ser más... concreto, porque...

tuve mis más y mis menos con Miralles,

pero también creo que me lo he currado a "full". ¿No?

Tranquilízate, hombre.

Miralles confía en ti a pesar de todo

y cree que tienes un gran potencial.

Y ¿qué notas me ha puesto si se puede saber?

Excelente.

No. ¿Me está vacilando? Que no, en serio, son excelentes

y el resto de compañeros de las otras unidades

también te han valorado positivamente.

¿En serio? Joder. Perdón.

Mi padre se va a pasear por Carabanchel como un pavo real.

Dios, qué guapo.

Es que su máxima ilusión es que sea un buen policía, ¿sabe?

Eres un policía que va a poder elegir su destino, fíjate.

¿En serio?

Pues... me molaría un sitio de playa

con buenas olas para hacer surf y tal, porque me mola mucho el surf.

Pues mira, puedes pedir consejo a Iker Lemos,

por lo que tengo entendido también es aficionado

a cabalgar las olas. Echa un vistazo a tus notas.

Gracias.

"Bua", chaval. "Joé", mi padre va a estar orgulloso.

(EXHALA) Espero yo poder estar

también orgulloso de mi sobrina. ¿De su sobrina?

Sí, la van a mandar a Distrito Sur a hacer las prácticas.

Espero que le vaya tan bien como a ti.

Pues muchas gracias, comisario.

Nada, que muchas gracias. Si no tiene nada más que decir, yo me voy ya.

Puedes marcharte, enhorabuena.

Un placer.

Hasta luego.

-¿Molesto? No, no, pasa, pasa.

¿Sales pronto o...?

Pues no, no. Cariño, lo siento, tengo muchísimo lío, ¿por?

No, no, no, por charlar un poco contigo.

Tengo una noticia, Salcedo se va a Barcelona.

No me extraña después de lo de esta semana, ¿no?

Bueno, se va porque le he pillado, porque se siente acorralado.

Yéndose se delata, Claudia.

Lo he dicho mil veces, sin pruebas no puedes presentarte al juez.

Todavía no he terminado la investigación, ya veremos.

Antonio, basta ya, ¿eh? Basta ya. Ya te lo he dicho muchas veces.

Lo único que has conseguido con esta actitud tuya de justiciero

ha sido levantar la liebre.

Si tiene un chiringuito, ahora en Barcelona se va a preocupar

de que no le pillen.

Bueno, vale, vale. Quizás tengas razón.

He metido la pata. Sí.

Siento decirlo, pero sí. Te lo advertí.

Tú también podrías hacer algo, llamarle, presionarle,

ponerle contra las cuerdas. Igual así canta.

Muy bien, ¿sabes qué vamos a hacer? Voy a llamar a mis agentes

y les digo que le detengan, que le tiren contra la pared,

le pongan bocabajo en el calabozo y cante la Traviata, ¿es eso?

¿Así estás más contento? Haz el favor, no me hables así.

Te hablo como te tengo que hablar.

Parece mentira, Antonio. Que lo diga otra persona vale, pero ¿tú?

Tú, que eres mi marido, sabes el procedimiento de la policía,

sabes las responsabilidades que tenemos, por favor, hombre.

Escúchame bien. Estoy tan convencido de que es un estafador,

que no voy a parar hasta descubrirle. Que te quede claro.

Ah. Me voy, que tienes mucho lío.

Perdóname, avísame cuando puedas. No, no, ya me iba. Hasta luego.

¿Sabemos algo de Ricky?

Se ha escapado por una ventana de su casa.

Y ¿has ido a Motor Soler? Sí y no hemos encontrado nada allí.

Bueno y ¿en el barrio de las Malvinas?

Me acaban de confirmar que debe haberse escabullido,

ya no está por allí.

Por eso, quería pedirte que redobláramos esfuerzos,

algunas patrullas más para buscarlo. Vale, de acuerdo.

Cuanto más tardemos, más difícil será encontrarle.

Voy a la calle. Muy bien, voy a llamar.

Ese es el coche de Cote.

¿Qué hace parado ahí en medio?

-¡Es una trampa!

(GRITA)

¡Santos!

Ni te muevas.

-Pero ¿qué...?

Álvaro.

-Tiene razón Claudia. Sin pruebas no podemos acusarlo de nada.

-Es que esto de hacer de detectives nos viene grande, Antonio.

-Va a poder trabajar con toda impunidad en Barcelona,

pero con mayor precaución. Me da una rabia tremenda

que vaya a montar el chiringuito a otra parte.

-¿Te ha dicho cuándo se va? -Mañana.

Encima, el muy desgraciado ha tenido suerte, le han reubicado enseguida.

-Es que yo no sé cómo puede existir gente tan miserable, ¿eh?

Pensaba que en la sanidad pública estábamos a salvo de alimañas así.

-Bichos hay en todas partes. (RÍE)

-¿Sabes lo que me da rabia?

No haber tenido unos días más para seguir investigando.

-Nada, tú en tus trece. -No me resigno.

-Pero ¿no acabas de decir que tu mujer lleva razón?

-Algo se podrá hacer.

Esto de que se vaya a Barcelona no significa que deje de vigilarlo.

-Antonio, te la estás jugando.

Dime la verdad, ¿has hecho algo más?

-Lo que te dije.

Hice una criba con todos los pacientes

que pudieron caer en sus redes, ¿sabes? Y les llamé.

-Y ¿cómo han respondido? -Mal.

-¿Qué te esperabas?

-La mayoría, por no decir todos, de forma chulesca diciendo

que merecían la baja y los otros me han ignorado o no han contestado.

Un desastre, Andrea. -No le des más vueltas.

No lo has conseguido, pero lo has intentado.

-Lo hemos intentado. Gracias por tu ayuda.

-Ay, en fin.

Todo esto me ha servido para darme cuenta

de que además de buen médico y mejor persona,

no eres de los que miran a otro lado cuando hay problemas.

Me voy, me voy. Nos vemos mañana.

-Que descanses. -Tú también.

-Uy y ¿esa cara? ¿Estás bien?

¿Qué pasa? ¿Que echas de menos a Olga?

-Ya me gustaría que estuviera aquí para animarme en estos momentos, sí.

-Ya.

¿Te contó lo bien que lo pasamos en Verona?

-Sí, sí.

Sobre todo tú, ¿no? Porque has roto unos cuantos corazones aquí.

-Eh... ¿Te lo ha contado?

(SUSURRA) Ay, la mato.

Pues sí, sí. Se llama Paolo y dentro de poco va a venir a Madrid.

-Me alegro mucho, que seáis felices, sois dos chicas estupendas.

-Muchas gracias. Bueno y Olga está también imparable.

O sea, la oferta que le han hecho en el restaurante es increíble.

-Estoy muy orgulloso de ella, sí. -Y yo también, mucho.

Bueno, te dejo que voy a seguir currando, ¿vale?

-Hola, doctor Torres. -Fernando.

-Vengo a hablarle de Salcedo. -Siéntate, por favor.

-¿Estás loco? Te has cargado a tres de mis hombres.

-El fin justifica los medios. -¿De qué hablas?

-Es a ti al que venía a buscar.

-Esto no te va a salir gratis, chaval.

-No te tengo ningún miedo.

En cuanto empieza la venganza, no hay marcha atrás. Ponte de rodillas.

-No.

-He dicho que te pongas de rodillas o te vuelo la cabeza.

-Álvaro, esto lo podemos arreglar tú y yo, ¿eh?

Tú no eres como tus hermanos, eres listo.

Por eso quiero hacer negocios contigo, de igual a igual.

-Ni se te ocurra hablar mal de mis hermanos.

-Pero... si yo aprecio mucho a los Soler.

Tu hermano Luis... me gustaba.

Estaba enamorado de él.

De verdad.

No he amado a otro como le he amado a él.

-Eres un mentiroso.

Luis te odiaba con toda su alma por todo lo que nos has hecho.

Nos quitaste el Moonlight,

humillaste a mi madre

e hiciste que Ricky volviera a las drogas.

-Pero tú eres buena persona.

-¿Sabes lo que soy?

Un Soler.

Y los Soler no perdonamos.

Hiciste daño a mi familia y no voy a parar

hasta acabar contigo.

-Espera.

Baja el arma.

Puedo hacerte muy rico.

Muy rico.

Os devolveré el local.

Montad el negocio que queráis. Yo os protegeré.

Te lo prometo.

Por favor.

¿Qué quieres?

¿Qué quieres?

Seguro que tienes un precio. Todos tenemos un precio.

(SOLLOZA) ¿Cuál es el tuyo?

(LLORA) ¿Cuál es el tuyo?

¿Cuál es el tuyo?

-Quiero que me cuentes lo que le hiciste a mi hermano Luis.

Con todo detalle.

(RÍE)

Está bien.

Lo haremos a tu manera.

Llevé a Luis a una habitación de hotel.

Le puse de rodillas.

Le metí un balazo en la cabeza.

Luego simulé

que era un suicidio.

No fue fácil,

pero no tuve otra opción.

-Igual que yo ahora.

(Disparo)

Antonio, no estoy para perder el tiempo.

Y tú y yo ya hemos hablado todo.

-No, no hemos hablado todo.

No quiero que te vayas así. Siéntate.

Por favor. -Hombre.

¿Por fin te arrepientes de la que has liado?

Escucharé tus disculpas. Tienes suerte.

No soy un hombre rencoroso.

-Échale un vistazo.

-¿Qué es esto?

¿Fernando Gómez Pons?

-Eso es, un antiguo paciente mío que...

ha presentado una denuncia.

-¿Y se ha autoinculpado?

-Fernando tiene conciencia, ¿sabes?

Y ha querido explicar cómo ha conseguido una baja laboral.

Al parecer,

el doctor Juan Carlos Salcedo...

Pero lee, lee, si está...

está dicho con todo detalle, el doctor Salcedo,

a cambio de una buena cantidad de dinero,

le ofreció una baja laboral por crisis de ansiedad.

-Esta declaración es más falsa que tu sonrisa.

¿Qué es esto? ¿Otra de tus argucias para hundirme

como lo de la grabadora o la tía de Andrea?

-No es una argucia, hombre. Fíjate bien.

Tiene un sello de la policía.

La denuncia está presentada.

-Gómez miente y tú también.

Y el que os va a denunciar soy yo.

-Ah, ¿sí?

Gómez es una buena persona que no podía vivir tranquilo

con el trato especial que tú le ofreciste.

Era... un antiguo paciente mío,

pero me lo quitaste.

-Gómez no estaba contento con cómo le tratabas y acudió a mí.

-No tienes escrúpulos, de verdad.

-Es increíble. -Soy mejor médico que tú

y por eso me di cuenta de que los niveles de ansiedad

del señor Gómez justificaban una baja laboral indefinida.

-¿A cambio de cuánto?

Tú...

Tú no eres un médico, hombre.

Tú eres un chuleta.

Un desgraciado, eso es lo que tú eres.

Mucho peor de lo que yo me imaginaba.

Y con el testimonio de Gómez,

tú y tu organización vais a caer.

-¿Mi organización?

Pero ¿qué película te has montado?

Esto no se sostiene. No os va a creer nadie.

¿Sabes? Ya intentaron acusarme de algo parecido en Canarias,

pero al final, no había nada.

-Lo siento en el alma.

Se os acabó el cuento. Esta vez es diferente.

-¿Me estás grabando otra vez? -No, con eso me es suficiente.

No hace falta. (RÍE)

-Es una copia.

Te van a pillar más pronto que tarde.

-Ah, ¿sí?

¿Sabes una cosa?

Yo mañana a estas horas, estaré en Barcelona frente al mar,

tomándome un "dry Martini" a tu salud.

Y tengo muy buenos amigos en el colegio de médicos.

No soy rencoroso, pero tampoco soy idiota.

Hablaré con mi abogado para que haga lo posible para hundirte.

-Me alegra que tengas abogado porque lo vas a necesitar.

(Puerta)

Hola, ¿es usted el doctor Juan Carlos Salcedo?

-Sí.

-Queda usted detenido por un delito de estafa, falsedad y cohecho

contra la Seguridad Social. -Esto es un error.

Este hombre miente.

-Bueno, si es un error lo puede explicar en comisaría, ¿vale?

Por favor.

-¿Es necesario?

-Si colabora, no.

-¿Nos acompaña?

-Muchas gracias, Antonio. Hasta luego.

-Gracias, Antonio.

-Álvaro,

dime que Mercader está muerto.

-Luis puede descansar en paz.

(SUSPIRA)

-Ay, hijo, gracias.

Gracias.

-Ricky, ¿sabes algo de él?

-No, no sé nada de él,

pero eso es buena señal.

Seguro que está escondido esperando encontrar un lugar más seguro.

Es muy listo.

-¿Le diste suficiente dinero para irse lejos?

Mamá, no le pueden detener.

-Sí, le di suficiente dinero.

-Vale. -Pero ¿y tú?

¿Cómo estás?

Estoy muy orgullosa de ti.

-Las circunstancias me han obligado a hacer algo que no quería hacer,

pero no me arrepiento.

Porque la familia es lo primero.

(Móvil)

¿Sí?

(RICKY) -"Álvaro, soy yo. ¿Dónde estás?"

-En casa con mamá, ¿y tú?

-"En un sitio seguro. No me van a pillar."

-Ricky, tienes que tener mucho cuidado.

La policía ha estado aquí y en el taller.

Hay patrullas por todos lados buscándote.

-"Ya me lo imagino, ya.

Estate tranquilo.

Pásame con mamá, anda."

-Te la paso. Toma.

-Hola, hijo.

¿Cómo estás?

-"No sufras por mí.

Tú no quieres que vaya a la cárcel y no voy a ir."

-Cuídate mucho, ¿eh, cariño?

-"Estoy esperando un pasaporte falso para irme al extranjero."

-Ah, estupendo. Entonces la próxima vez que hablemos,

estarás fuera.

-"Mamá, se me ha olvidado preguntarle a Álvaro

cómo le ha ido con Mercader." -Ha ido muy bien, hijo.

Muy bien.

Cuídate mucho, cariño.

Te quiero.

-"Chao. Te quiero mucho."

-Dime.

-"Álvaro, ¿qué? ¿Te has cargado a ese cabrón?"

-Ha muerto como lo que fue,

una rata.

Le he humillado.

Y cuando me ha pedido que no le matara,

le he volado la cabeza. -"Joder, bien hecho, tronco."

-Cuídate, ¿vale?

Y no te preocupes, dentro de poco estaremos juntos.

-"Te quiero mogollón, nano.

Por favor, cuida de mamá."

-Tranquilo, que yo la cuido.

Ricky,

yo también te quiero.

Un beso.

-Álvaro,

¿me perdonas?

-¿Por qué?

-Por dudar de ti.

Nunca pensé que fueras tan valiente.

-Yo nunca te voy a fallar, mamá.

-Sabes que a partir de ahora,

eres el que lleva las riendas de esta familia, ¿verdad?

-Lo sé.

Ven aquí.

¿Antonio?

En la cocina.

Oye, qué bien huele eso, ¿no?

Estoy haciendo unos "involtini".

Una receta de Olga, a ver qué tal sale. ¿Tienes hambre?

Me comería un buey, no sabes qué día he tenido.

Estoy agotada.

Cuéntame.

¿Qué ha pasado con Salcedo?

Pues nada, le hemos interrogado.

Hoy dormirá en el calabozo y mañana a disposición judicial.

¿Ha admitido su implicación?

No, al principio del interrogatorio lo ha negado todo.

Rechazaba todos los cargos que se le imputaban,

pero después Nacha le ha puesto contra las cuerdas

y ha terminado rindiéndose. Bravo por Nacha. Brindemos por ella.

Porque me extraña que Juan Carlos haya aflojado.

Tampoco es tonto, se ha dado cuenta de que le convenía confesar

para optar a una reducción de condena.

¿Qué ha contado?

Básicamente el funcionamiento de todo el entramado.

También nos ha dado nombres de médicos implicados,

de los especialistas,

de los inspectores sanitarios...

Bueno, te quedarías de piedra

si supieras los sobornos que recibían.

No me lo cuentes. Prefiero no saberlo, de verdad.

Me da una...

una rabia, caray.

Que compañeros míos anden robando por ahí a la gente, de verdad.

Me imagino la pasta que han robado con el nivel de vida que tenía.

Pues... tu amigo tiene cuentas en paraísos fiscales,

con eso te lo digo todo. ¿En serio?

Sinvergüenza.

Pensar que... que era amigo mío. ¿Dónde queda la gente honrada

que se levanta a primera hora y trabaja de sol a sol? De verdad.

Que son la mayoría, cariño.

En la Seguridad Social hay profesionales excelentes

como el doctor Torres.

Dime que serán juzgados como delincuentes

y que tendrán una condena ejemplar.

Desde luego y no creo que vuelvan a ejercer la medicina nunca.

Ah, y también van a caer

todos los que han obtenido una baja laboral fraudulenta

y las pensiones de incapacidad por el mismo sistema.

Tú estás acostumbrada como policía, pero yo no.

¿Cómo puede haber gente tan miserable?

Sí, como policía estoy acostumbrada a ver lo peor de cada casa,

pero, oye, has tenido mucha intuición con Juan Carlos.

Lo tenía escrito en la frente desde joven.

Apuntaba a maneras.

Ahora es un bicho.

Ya.

También has tenido suerte con Fernando Gómez.

Buena gente. Tengo que llamarle para darle las gracias.

¿Le va a pasar algo?

No creo.

Tuvo el valor de...

de denunciar a Salcedo y eso pesará ante el juez.

Pero oye, ¿qué tal va

lo que estás cocinando?

¿Por qué no seguimos hablando mientras cenamos?

Antes tengo que decirte una cosa.

¿El qué?

Ay...

Que te tengo que pedir perdón. Te mentí.

Te dije que no seguiría investigando.

Y lo hice a tus espaldas y no está bien. Perdóname.

Ya está, perdonado. Venga.

A ver qué tal los "involtini". ¿Pones la mesa?

(ASIENTE) Uy, espera.

(Móvil)

Sí, dime.

Vale, pero cuéntamelo rápido que estoy a punto de cenar.

¿Que han encontrado

el cadáver de Santos Mercader en una zona abandonada del polígono?

Vale, mándame la ubicación que voy.

Dios.

Pensaba que te ibas a alegrar de perderme de vista.

-¿Por qué dices eso? Claro que no.

Sé que te he hecho mucho daño

y sé que no puedo cambiarlo ni volver atrás,

pero...

de verdad, espero que con el tiempo

podamos volver a ser amigos

y tener el buen rollo de antes.

Menuda carnicería.

Pues sí.

Cuatro cadáveres, tres de ellos achicharrados.

No podemos permitir que el cártel de Jalisco

actúe con su manera habitual en nuestro distrito.

Bueno, pero no estamos seguros de que hayan sido ellos.

¿Quién si no?

Además, estos mafiosos no necesitan grandes argumentos para...

poner en marcha una "vendetta".

Puede ser, pero no me quito de la cabeza a los Soler.

Juan, deberías contarnos todo lo que sabes.

No creo que a tu jefe le importe. Bingo.

¿Qué tenemos?

Pues ya lo ves, solo es una muestra de lo que hay dentro.

Tengo novedades sobre Santos Mercader.

¿Qué ha hecho ahora ese desgraciado?

Morirse, lo han asesinado.

Mira.

El que se creía intocable.

A ver, Paula Bremón.

Nueva agente en prácticas destinada a Distrito Sur.

Si no me equivoco, es tu sobrina, ¿no?

Sí, lo es, lo es.

Es la hija de mi hermano Mateo.

Perdóname, se me olvidó comentártelo.

Quiero que sea tratada igual que cualquier otro en prácticas.

No te reconozco, Álvaro.

¿Crees que no me voy a alegrar, en serio,

de que Santos Mercader esté muerto?

Pensé que preferirías que...

que el juzgasen por todo.

Pero veo que no nos vamos a poner de acuerdo en eso.

No.

Ni en esto ni en ninguna cosa.

¿Entonces Font estaba cobrando del narcotráfico

desde que entró en la UDYCO?

Sí. Mi teoría es que Santos Mercader le fichó

cuando empezaba en la UDYCO.

Así que siempre ha sido un maldito corrupto.

Bueno, si te sirve de consuelo te diré

que el juez ha bloqueado sus cuentas.

No va a poder tocar ni un céntimo de ese millón.

Ángela, ¿a ti no te parece extraño que...

que no intentase acceder a sus cuentas?

Lo lógico habría sido hacer una transferencia.

Me he convertido en un asesino a sangre fría.

Ayer maté a cuatro personas y te juro que no me arrepiento.

-Ojalá no hubiéramos llegado a esto.

-No hay marcha atrás.

Hemos estado investigando dónde podría estar su hijo.

No nos íbamos a limitar a vigilar la puerta de su casa.

Y hemos averiguado

que los últimos días ha estado ingresado por sobredosis.

¿Cuánto tiempo cree que va a tardar en meterse lo que le den por ahí?

Vidal,

necesito un favor, no me lo puedes llevar a casa.

¿Lo puedes traer al taller?

Nacha, escucha.

Parece ser que Ricky Soler está en el barrio.

He recibido un soplo.

Quiero que vayáis para allá. Muy bien, ¿adónde?

Al taller de su hermano.

Tenemos sospechas fundadas de que estás ocultando a un fugitivo.

(WALKIE TALKIE) -"Objetivo avistado. Es él.

Solicitamos refuerzos.

Se dirige a la plaza de La Parra." -Recibido.

Toni, nos largamos.

-¡Joder! -Pero ¿qué haces, tonto? ¿Estás loco?

-¡Ricky!

¡Alto ahí, alto ahí!

-No, no, no.

-¡Chist! -No, no, no. ¡Toni!

-¡Suéltala o te juro que te reviento la cabeza!

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Servir y proteger - Capítulo 599

19 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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