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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 595 - ver ahora
Transcripción completa

Esto es para ti.

¿Tú sabes si Juan Carlos además de ejercer como médico,

no sé, está metido en algún negocio? ¿Por qué preguntas eso?

Porque cuando he llegado, hablaba con un tipo y le dio un sobre,

lo que parecía dinero. No sé, he visto algo raro en el asunto.

No sé, no lo entiendo. En mi casa entran dos sueldos, uno como el tuyo

y no nos da para tanto. -Tuve suerte.

Pillé un buen pellizco de una herencia de un tío mío

que se fue a trabajar a Argentina y lo supe invertir.

-Quería preguntarle por un compañero que ha estado trabajando allí:

Juan Carlos Salcedo.

-Yo no violé a Marga, Damián. Te lo juro.

-¿Papá? -No deberías estar aquí. Márchate.

-Suéltale. -No.

No lo voy a soltar ni nadie lo va a soltar. Márchate.

(LLORA) -¡No, no, no, no! Papá, por favor.

Haz caso a tu hija, Damián.

Tira el arma ahora mismo.

No me obligues a dispararte.

Llevo toda la vida escaqueándome.

Ahora tengo que pagar por lo que he hecho.

-Basta ya de tonterías, ¿eh, Ricky?

Una cosa es que te sientas culpable y otra

que abandones a tu familia en un momento tan delicado, hijo.

Si hubieras visto lo arrepentido que estaba cuando fui a verle.

-Me lo puedo imaginar.

Ahora entrar en la cárcel sería lo peor para él.

No sé si lo podría soportar.

Ricky, lo más importante es que te has librado de la cárcel.

-Y ahora, lo que tienes que hacer es tomártelo con calma

y dejar que el tiempo cure las heridas.

-El precio de siempre, ¿no?

-Hace tiempo que no sabía de ti. -Hay veces que...

uno piensa que puede cambiar,

pero el tiempo pone las cosas en su sitio.

-Lo tengo todo preparado para que incautes una partida de meta.

-Los tenía soplándome en la nuca, la verdad.

-Tranquilo. Después de esto, nadie sospechará de ti.

-Santos está empezando a trasladar a su gente de confianza

del Levante a Madrid. Mañana mismo llegará uno de ellos.

¿De quién se trata? Un tipo llamado Pope,

llegará en coche con un buen alijo de metanfetamina.

¿Font?

No puede ser, Font...

Font lleva años dedicándole su vida a luchar contra Mercader.

Te digo que Font es el topo.

Pues ¿sabes qué? Precisamente hoy ha recibido un soplo.

La reunión será dentro de una hora.

¿Una hora? ¿Por qué no lo has dicho? Te lo digo ahora.

¡Salga del coche, las manos arriba! Quieto ahí.

Silvia.

Tenemos el alijo.

-Estamos investigando las cuentas de Font, su tren de vida, sus gastos

y también he intervenido sus comunicaciones.

Habrá que esperar a que cometa un fallo.

¿Preguntas sobre mí? ¿Quién?

Espera, espera.

Cuéntamelo todo, pero con detalle.

Ya no te sirvo de nada, me han descubierto.

-Está bien, te conseguiré el pasaporte falso,

pero eso tomará algo de tiempo, tendrás que esperar unos días.

-Unos días. -Sí, unos días.

Mientras tanto, mantén la compostura y tranquilízate, Alejandro.

(Música emocionante)

Ha hecho un grupo de chat con los del centro de salud,

no para de poner chistes y memes.

Muy típico de Salcedo me parece eso. Estoy por quitarme.

¿Sabes que su hija estudia derecho en Harvard?

Caramba. Pues tengo entendido que es difícil entrar en esa universidad,

aparte de lo que debe costar.

Eso le pregunté yo, con ese sueldo que tiene que es el mismo que el mío.

Tiene un deportivo, está todo el día de cacería, jugando al golf,

frecuentando los mejores restaurantes.

¿Y?

No sé, algo me dijo

de una herencia y que había invertido y le había ido bien,

pero yo no me fío. Sobre todo, después de escucharte.

Sí, eso que me contaste del sobre sospechoso

que pasó en La Parra. Vaya.

Veo que has decidido darme crédito.

Y eso que después me dijiste de que...

era de formación profesional lo mío y que veo delitos por todas partes.

Olvídate de ese comentario, perdón.

¿Quieres que te cuente una cosa? (ASIENTE) Dispara.

Estuve hablando con Betancourt,

el director de un centro de salud en Canarias.

Betancourt, ¿no era el...? ¿No era el jefe anterior de Salcedo?

Efectivamente.

Me dijo que bueno, que había sido investigado Salcedo

con otro grupo de médicos por un asunto de una red de fraudes.

¿Qué tipo de fraude? No lo sé.

No me lo quiso decir. Dijo que me enviaría información

y que juzgara yo mismo, pero vamos,

el caso es que su reputación estuvo en entredicho,

pero no encontraron nada para incriminarle.

Bueno, pues eso justificaría que abandonara el paraíso, ¿no?

A ver qué dice el informe que te van a enviar.

A ver.

(Notificación de móvil)

Mira, ya está poniendo chorradas.

La primera chorrada del día.

"Bah". Me pregunto qué haríamos sin móvil.

(Móvil)

Anda, mira.

Olga, cariño, ¿qué pasa? ¿Que te has caído de la cama hoy?

Pues qué... qué buena noticia, ¿no? Vamos, ¿qué me va a parecer?

Pues que te lo mereces, que me parece muy bien.

No, Olga, no. Esa decisión la tienes que tomar tú.

Nosotros no podemos decidir por ti. ¿Qué pasa?

Venga. Bueno, mira, te voy a pasar a tu padre.

Sí, te voy a pasar a tu padre que me pide el teléfono. Sí, venga.

Hola, hija, ¿qué tal? ¿Qué me cuentas?

Pero eso es una gran noticia, ¿no?

Claro que tienes que aceptar. Vamos,

¿cuándo te van a ofrecer ser ayudante de un restaurante

tan lujoso como ese? Anda, míralo.

El tren pasa una vez por delante una vez en la vida. (RÍE)

Anda. Venga, hasta luego, que te quiero mucho.

Venga, suerte.

¿Qué pasa?

Primer ayudante de un restaurante dos estrellas Michelin.

¿No te alegras? Sí me alegro, me alegro.

Me pongo muy contenta, y además, sé que se lo merece.

Si el problema es que yo pensaba que su estancia en Verona

ibas a ser una cosa... más efímera, una cosa de dos meses,

como cuando estuvo en París. Sabes que no puede rechazarlo.

Lo sé y de verdad que me alegro por ella,

pero me da miedo que se quede a vivir en Verona para siempre.

¿Y esa sonrisa y esa alegría que llevas en el cuerpo?

Nada, pues que estoy contenta.

Viene Paolo a verme.

Paolo, ¿qué Paolo? Paolo...

¿Paolo, tu enamorado, el italiano? Paolo. (RÍE)

Me alegro por ti. Gracias.

O sea, que va en serio.

No lo sé. Bueno, me alegraría del todo

si no fuese porque Toni anda como alma en pena.

(SUSPIRA) Ya, tía, ya lo sé.

Y mira que estoy intentando lo de ser amigos, como él me dijo, pero no...

no está funcionando bien la cosa.

Yo no sé en qué habíais quedado, pero... lo está pasando fatal.

Ya.

No, pues habíamos quedado en eso, en seguir siendo amigos,

en seguir teniendo buen rollo y yo de verdad que es lo que quiero.

Porque yo a Toni le quiero muchísimo, ¿sabes? Y no quiero que me haga

desaparecer de su vida así.

Ya, pero mira, ahora os queréis de una forma distinta

y eso él lo nota y debe doler. Ya.

Tía, yo es que creo que me tiene rabia y todo ahora.

Sí, sí.

Jo, Silvia, es que no sabes cómo se puso ayer conmigo, en serio.

Bueno, puede ser. No sé, no se lo tengas en cuenta.

Está todo muy reciente y la herida está abierta.

Ya.

Jo, me encantaría poder ayudarle, te lo juro, pero no sé cómo hacerlo.

Pues a veces lo mejor es poner un poco de distancia.

Igual desde ahí, podéis acercaros otra vez como amigos.

No sé. Ojalá. De verdad, ojalá.

-Silvia, venía buscándote.

En comisaría me han dicho que saliste a tomar un café. ¿Te importa?

No, claro, Montse, siéntate. ¿Quieres tomar algo?

-No, gracias, he quedado luego con Marcelino

y ya me tomo el café con él. -Vale.

Pues tú dirás.

Lo que voy a contarte es información confidencial,

en comisaría solo lo saben Bremón y Miralles

y si te hago partícipe es porque creo que puedes ser de ayuda.

Estás con una investigación interna en Distrito Sur.

Sí. Tus superiores tienen sospechas fundadas

de que puede haber un topo pasando información sobre el caso de Mercader

a su entorno. Desde el registro fallido

en el Moonlight, yo también creo que hay alguien pasando

información a Mercader, cantando nuestros pasos.

Además, está lo del robo de la pseudoefedrina.

El seguimiento no llegó a nada. Así es, veo que estás bien informada.

¿No insinuarás que yo soy sospechosa?

Tu nombre, junto con el resto de agentes de la UDYCO

se barajó en el caso del registro del pub, pero en el otro caso

has quedado descartada. Bien. ¿Tenéis algún otro sospechoso?

Ricky, ¿dónde estás? Te has ido sin decir nada, hijo. Llámame.

Ay, ¿sabes dónde está tu hermano? -Estará sobando en la habitación

o habrá ido al gimnasio a darle al saco. Yo qué sé.

-Pues no, no lo creo porque ha dejado la bolsa y la ropa de deporte allí.

-Deja de ponerte en lo peor.

-No. ¿Y si se ha ido a por Mercader?

Tal y como está es capaz de cualquier cosa.

-¿Con qué pistola? Se la confiscó la policía.

Y anoche le quedó claro que no tiene que vengarse por su cuenta.

-Pero si estaba muy mal, ¿no lo viste? Estaba hundido.

Creo que nos dio la razón para que le dejáramos en paz.

-Que no digas eso. Ricky ya no es el de antes, ha sentado la cabeza.

-Sí, sí, eso es verdad.

Lo hizo cuando se enamoró de Marga, pero ahora las cosas han cambiado.

Lo de esta chica le ha destrozado, cariño.

-Lo de Marga es lo peor que le podía pasar después de perder a Luis.

-Es que todo de golpe.

(SUSPIRA)

A mí lo que me da miedo es que ese dolor tan grande que siente

acabe por hundirlo del todo. -Que no digas eso.

Tenemos que tener paciencia.

Tiene que digerir muchas cosas, igual que nosotros.

-Pero no tenemos tiempo, hijo.

-¿Cómo que no tenemos tiempo? ¿A qué te refieres?

-Luis no está,

yo ya...

Yo ya no puedo con esto y si Ricky sigue así,

me da miedo que el negocio del alcohol se vaya a pique.

-¿No estarás insinuando que lo lleve yo?

-Ya sé que no es un momento para hablar de dinero, pero...

tal y como están las cosas,

es la única fuente de ingresos que tenemos y me da miedo perderla.

-Mamá, alucino con que me estés ofreciendo esto.

Sabes muy bien que no quiero tener nada que ver con vuestros negocios.

Además, es que no tengo ni idea. -Aquí está todo, cariño.

Proveedores, clientes, precios...

Si tienes alguna duda yo puedo ayudarte.

-No es porque tenga ninguna duda.

Estoy convencido de que con el taller vale. No hace falta seguir con esto.

-¿Cuánto crees que va a costar la defensa de Ricky?

¿Y mis cuidados el día de mañana?

¿Crees que todo eso va a poder salir del taller?

Hijo, necesitamos estos ingresos, ¿no lo ves?

(SUSPIRA)

-¿O es que hay algo más?

-He vuelto con Silvia y no quiero volver a perderla.

-Bueno,

no tienes que robar ni romper piernas a nadie.

Solo es vender alcohol. -Adulterado.

-No es tan grave.

-Sí, porque tengo que volver a mentirle, mamá.

-Tarde o temprano vas a tener que escoger entre ella y nosotros.

-Me voy a buscar a Ricky.

Pero es imposible,

Font es el mayor enemigo de Santos Mercader.

Yo le he visto con tantas ganas de pillarle, está obsesionado.

O eso es lo que quiere que creamos.

Tengo indicios que me llevan a pensar que estoy en lo cierto.

De hecho, vamos a investigar sus cuentas bancarias.

Font cobrando dinero del narcotráfico. No...

No me lo puedo creer.

En la policía, a veces se ven cosas difíciles de creer.

Si eso es cierto, Font es un investigador meticuloso,

habrá puesto el dinero a buen recaudo.

Todo apunta a Suiza,

pero hasta que no tenga confirmación definitiva,

prefiero ser cauta.

No lo entiendo. A ver, entonces el operativo de ayer.

Encontramos un alijo de droga con lo de Pope.

¿Qué era? ¿Una tapadera? Mercader sacrifica un peón

para la gloria de Font. Sigue adelante con su negocio como si nada

y Font se cuelga una medalla para que no sospechemos de él.

Vale y... ¿qué papel juego yo en todo esto?

¿Cómo puedo ayudar? Has dicho que igual me necesitabas.

Eres lista, ya sabes por dónde van los tiros.

Tengo entendido que tú y Font... No.

No estamos saliendo.

Es cierto que nos enrollamos al poco de llegar él, pero...

precisamente ahora no estamos en muy buena sintonía.

Una lástima. ¿Por?

Nos hubiera venido muy bien tu complicidad con él.

Dime una cosa,

¿recuerdas algún comportamiento extraño? No sé,

llamadas a horas intempestivas o conversaciones secretas...

No sé, aún estoy en shock.

Así, a primeras no...

No sé, ¿intentó escaquearse o llevar alguna investigación por libre

o notaste que te ocultaba información?

A ver, Font va mucho por libre porque nadie puede seguir el ritmo.

Se lleva los informes a casa,

no duerme estudiando todo lo que tenemos sobre Mercader.

Bueno, tómate tu tiempo y si recuerdas algo, llámame.

Ah y otra cosa, a partir de ahora ten mucho cuidado,

que Font no note nada. Claro. Hoy no ha venido a comisaría.

Ya lo sé, eso forma parte de una maniobra.

¿Una maniobra? Miralles y yo hemos pensado

que se le da un poco de espacio para que se confíe y se relaje

y eso nos puede ayudar.

(Notificación de móvil)

Lo siento, Silvia, te tengo que dejar.

Suerte, Montse. Hasta luego.

"Confirmado, el titular de la cuenta investigada en Suiza es

Alejandro Font. El saldo es de 1 200 000 euros.

Tienes toda la documentación por 'mail'."

-Ahora dirás que llevas un rato esperándome, ¿no?

-A ti no te voy a engañar, acabo de llegar.

Pero me tengo que ir, me ha surgido algo muy urgente.

-¿Tanto que no tienes un rato para tomarte un café conmigo?

-No seas malo.

-Que sepas que esto no va a hacer que olvide el plantón.

Espero que esta noche me convenzas mucho mejor

de lo importante que soy para ti. -Me lo pones muy fácil. Chao, cariño.

-¡Marcelino! Te has quedado en Babia, ¿cómo estás?

-Esta mujer, que me hace perder el sentido.

(RÍE) -Mientras que no te suba la tensión...

Tienes que cuidar ese corazón. -Le dijo la sartén al cazo.

-Llevas toda la razón. ¿Qué haces aquí?

¿No estabas en Valencia?

-Más quisiera yo, pero hasta que Montse no se jubile,

aquí sigue al pie del cañón. Oye y tú, ¿qué? ¿Estás bien?

He sabido por Alicia que has seguido una terapia fuera de España.

-Sí, sí, allí estuve. Sí, sí, pero vamos,

eso es agua pasada. Ahora me tomo las cosas con calma y me cuido.

-Entonces, igual que yo.

Y si convenciera a Montse

de que además de preocuparse por las pastillas,

bajara el ritmo de trabajo... -Uy.

Esa batalla yo la tengo perdida.

Claudia es igual, pero cuando nos casamos ya sabía

que sería así. No tengo derecho a quejarme.

-No podemos o no debemos.

Aunque nos dejen tirados por una investigación,

como acaba de hacer Montse.

Habíamos quedado a tomar algo en La Parra, pero se ha marchado.

-Eso tiene fácil arreglo, te invito a un café.

Así me pones al día de cómo va todo.

-Estupendo. (RÍE)

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(Puerta)

Adelante.

(Puerta)

Buenos días, ¿qué... qué haces aquí?

-¿Puedo pasar?

-Sí, sí, pasa.

No esperaba visita.

Perdona el desorden, el servicio de habitaciones no ha pasado.

-No te preocupes.

-¿Va todo bien? ¿Hay algún problema? -Ninguno, tranquilo.

Pasaba por aquí y quería que me dieras alguna recomendación

para un viaje que voy a hacer a Suiza.

-¿Suiza?

-Todo el mundo dice que es un paraíso.

-Me extraña que vengas a verme para preguntarme algo así.

Además, yo no conozco mucho Suiza.

Ah, ¿no? Entonces, tus compañeros me han debido de informar mal,

porque me han dicho que te encantaba esquiar allí.

-Voy de vez en cuando a visitar a un amigo que vive en Zúrich.

-Zúrich está en mi lista. ¿Puedes recomendarme un hotel?

-Pues no, lo siento, siempre que voy me quedo en casa de mi amigo.

-Pues eso no concuerda con la información que yo tengo.

Aquí dice que en los últimos años cada vez que has ido a Zúrich

te has alojado en hoteles de lujo.

Y algunos son tan caros que mi sueldo de un mes

apenas podría pagar un par de noches.

-¿Qué tal si me dices exactamente a qué has venido?

¿Me estás investigando como el posible topo de Mercader?

-Yo no te estoy acusando de nada.

Pero tienes razón en una cosa.

Mercader tiene un topo y es mi obligación encontrarlo.

-Claro.

Y me parece genial,

pero sabes que esos viajes no demuestran nada.

Pude haber pagado con un dinero ahorrado,

pude haber sido invitado.

Hay muchas más explicaciones igual de convincentes.

-Me encantaría escucharlas,

pero eso me desviaría de la explicación que me interesa.

El por qué tienes más de un millón de euros

en una entidad bancaria en Suiza.

Nunca has declarado ese dinero.

-Llama a la agencia tributaria si quieres.

-Eso vendrá después.

Quiero darte la oportunidad

para que confieses tu verdadera alianza con Mercader.

-Para el carro, no hay ninguna alianza.

¿Acaso tienes pruebas?

No sé, ¿alguna foto? ¿Grabaciones? ¿Testigos?

Mira, Montse, no tienes caso y lo sabes.

Y por eso has venido aquí a intimidarme a mi hotel.

-Eres muy listo y sabes lo que te conviene.

Todavía no he informado a mis superiores

porque quiero darte una oportunidad.

Tú me entregas a Mercader y yo le hablo bien de ti al juez.

Es cuestión de horas que recabe las pruebas definitivas.

Habla ahora y lo tendré en cuenta.

-Está bien.

Puedo explicarlo.

(Puerta)

¿Se puede? Adelante.

Pasa, Silvia. Discúlpame un momento, enseguida estoy contigo.

Ya.

Disculpa.

Si dejo un mail a medias corro el riesgo de no enviarlo.

Cuéntame.

Esta mañana tuve una conversación muy interesante con Ibarra.

Supongo que habéis hablado de Alejandro Font.

Me ha pedido que sea discreta, pero que tenga los ojos abiertos.

Sí, verás, a pesar de los indicios que tenemos

necesitamos algo más para que el topo salga de su madriguera.

Necesitamos pruebas.

Y bueno,

yo creo que quizá tú seas la persona más indicada.

No nos andemos por las ramas.

Además de haberme liado con él he sido su compañera.

Así que es lógico pensar que tenga información relevante.

No quería llegar tan lejos, pero sí.

Creo que eres la persona que más le conoce en la comisaría.

Sin embargo, no me he dado cuenta de nada

de lo que pasaba delante de mí. Ni tú ni nadie.

Tu trabajo no consiste en sospechar de tus compañeros.

El caso es que desde que me ha puesto al tanto Ibarra,

hay algo que me ronda por la cabeza.

Es lógico pensar que tanto el registro fallido del Moonlight

como lo de la pseudoefedrina o el chivatazo para detener a Pope

fueron orquestados por Font,

pero creo que también estuvo involucrado en otra jugada.

¿En cuál?

En la trampa a Álvaro Soler.

Siempre dimos por hecho que sería Santos Mercader

quien contrató a Perujo para colocar allí la mochila con la meta.

¿Y si fue Font?

Podría ser, pero ¿qué ganaría Font con la detención de Álvaro?

A mí.

Yo creo que Font vio en mí desde el principio un filón.

Independientemente de que tuviésemos una atracción,

creo que su obsesión por mí tiene que ver con que tenía objetivos.

¿Qué quieres decir? ¿Que Font quería llevarte a su bando?

No creo que aspirase a tanto,

pero qué mejor que salir conmigo para controlar mis movimientos.

Para que no se le escapara nada. Así es.

Desde el principio, intentó relacionar a Álvaro

con todo lo que tenga que ver con Santos Mercader.

Le dije que estaba equivocado,

incluso llegamos a tener

enfrentamientos profesionales por ello.

Y llegué a dudar de sus métodos.

¿Cómo no dijiste nada en ese momento?

Ya, por tu relación, ¿no?

Pensaste que nosotros lo íbamos a tomar

como una rencilla personal, ¿no?

Nadie sabía nada de lo que sabe, ni siquiera lo sospechábamos.

Y es muy delicado hablar de un compañero.

Ahora ya no podemos hacer nada.

Nos tenemos que concentrar en desenmascarar a Font.

Cuenta conmigo, en esta cruzada soy parte interesada.

Bien, pero ten mucho cuidado.

El éxito de destapar al topo va a depender de nuestra discreción.

Lo sé.

Hola.

¿Qué tal? ¿Cómo ha ido la vista de Damián?

¿Qué ha determinado el juez?

Prisión provisional sin fianza.

Me temo que se va a pasar una buena temporada entre rejas.

Desde luego es increíble lo que hace un ser humano por venganza.

Sí, que toquen a los tuyos despierta tus peores instintos.

¿Se sabe lo que va a hacer Marga?

Creo que va a deshacerse de la ferretería.

Al parecer, Damián tenía alguna oferta.

No me extraña.

Supongo que no querrá seguir vinculada a Distrito Sur.

Veremos qué pasa con Ricky cuando salga el juicio.

Me voy al despacho que tengo llamadas que devolver.

Solo lo hice para poder pagar el tratamiento de mi mejor amigo.

Yo soy un buen poli, esa es la verdad.

Accedí una vez.

Y ese fue mi error.

Confiar en la palabra de un narco.

(SOLLOZA)

-Toma.

-Gracias.

Después ya no lo pude parar.

Mercader me exigía más y más.

La policía es mi vida, es mi vocación.

(Disparo)

(DOLORIDA)

(DOLORIDA)

-¿Y ahora qué, inspectora?

-Llama a una ambulancia.

-¿O qué?

Nadie va a impedirme que escape.

Y le aseguro que con un millón de euros

se puede vivir muy bien en cualquier paraíso

alejado de España.

-Si llamas a una ambulancia

aún podré salvarme.

-¿Quién te dice a ti

que a mí me apetece salvarte?

(LLORA)

(Disparo)

(SOPLA)

(Timbre)

¿Se puede saber a qué viene esto?

-Quiero el pasaporte que me prometiste. ¿Lo tienes ya?

-No, todavía no. -¡No puedo esperar, lo necesito ya!

-¿Por qué llevas salpicaduras de sangre en la camiseta?

¿Me vas a decir qué narices pasa?

-Me he cargado a Ibarra,

la inspectora de Régimen Disciplinario.

-¿De qué hablas?

-Me ha descubierto, ha llegado hasta mi cuenta en Suiza. ¡Joder!

-No se te ocurre otra cosa que cargarte a la inspectora

y venir a mi casa.

-Tranquilo, no me ha seguido nadie.

Tardarán horas en encontrarla. -¿Y el cadáver?

-En la habitación de mi hotel.

-Con dos cojones, Alejandro.

Te cargas a la inspectora y dejas el cadáver en tu habitación de hotel.

¿Para qué molestarte en esconderlo?

-Deja tu ironía para cuando me haya ido.

Tengo que salir de España hoy.

-Que saque mi ironía es lo mejor que te puede pasar.

Porque si me paro a pensar en la que acabas de liar,

saco la pipa y te meto dos tiros.

-Solo te pido que me consigas un pasaporte.

-Me parece que no eres consciente de lo que acabas de hacer.

-Ganar tiempo y salvarte el culo.

Esa inspectora ha venido a verme sin decirle nada a sus superiores.

Quería colgarse la medallita

haciendo un trato conmigo antes de detenerme, ¿entiendes?

Pero no me des las gracias.

Me conformo con que me escondas hasta que tengas el pasaporte.

Y cuanto antes lo tengas mejor. -Está bien.

Confía en mí, yo te sacaré de esta.

Y ahora, sígueme.

Anda que me tienes contento, Alejandro.

-Paty, ¿has visto a Ricky? -No.

Igual está en el gimnasio, ¿no?

-Me he pasado esta mañana al salir de aquí

y ahora he vuelto y nada.

A saber dónde se habrá metido.

-Bueno, tranquilo que seguro que está bien.

Siéntate y tómate algo que se te ve cansado.

-Sí, tienes razón. Ponme un zumo de lo que quieras, ¿vale?

Ey.

Silvia, ¿has visto a Ricky?

¿Otra vez lo estás buscando? Sí.

Esta mañana se largó de casa sin decir nada

y no da señales de vida.

Tienes miedo de que esté pensando hacer una locura.

No, no pienso en nada, solo necesito encontrarle.

A ver, Ricky es más maduro de lo que pensáis, seguro.

Mi hermano Ricky, detrás de esa fachada de tipo duro,

sigue siendo el niño que creció

idealizando a un padre que casi no conoció.

Luis siempre ha ejercido de padre.

Cuando mi madre entró en Picasent también ejerció de madre.

Luis era todo para Ricky.

Su socio en el pub, su referente

y sé perfectamente que la vida nunca va a ser igual para él.

El hueco que ha dejado Luis siempre va a estar ahí.

Ese dolor lo vais a tener que compartir tu madre, tu hermano y tú.

Quizás tengas razón, pero es el más vulnerable de los tres.

y el que más piedras tiene en su mochila.

También te tiene a ti

que le apoyas siempre incondicionalmente.

Y eso él lo sabe.

No sé si es suficiente, Silvia.

Te juro que intento hacer más por ayudarle.

Por hacerle ver que todo va a ir bien,

pero no sé si soy capaz.

A mí me hubiese encantado tener un hermano como tú.

Ricky tiene mucha suerte.

Ya sabes que estoy aquí para lo que necesites.

Lo sé.

¿Sabes qué?

A veces cuando estoy muy agobiado

o cuando tengo mil movidas en la cabeza

y parece que estoy en un callejón sin salida me acuerdo de ti.

¿Sí?

Me imagino que estoy en un lugar muy tranquilo

muy lejos de aquí.

Y tú estás a mi lado.

Eso no hace falta que te lo imagines.

Si yo estoy aquí.

(Móvil)

Perdona.

Es un amigo de Ricky.

Migue.

Sí, ¿sabes dónde está?

-"Acaban de verlo a las afueras del polígono,

en la fábrica abandonada, ¿sabes dónde es?"

-Claro, claro que lo sé.

Ahí no se cuece nada bueno.

-"Me han dicho que estaba poniéndose con un par de colgados."

-Gracias.

¿Ha pasado algo?

Todavía no, pero tengo que irme, ¿vale?

Silvia,

gracias.

-Silvia, te estaba llamando. Tenemos un aviso urgente.

Un homicidio por disparo en el hotel Avenida.

Paty, apúntamelo. Vale.

-Gracias.

¿Estás segura de que esta es la habitación de Font?

Segurísima.

He estado aquí antes.

(SUSPIRA)

No puede ser.

Ibarra.

Vamos a ver, Silvia, hay una cosa que no entiendo.

Si esta es la habitación de Font, ¿qué carajos hacía Ibarra aquí?

Ibarra llevaba una investigación interna

para descubrir quién filtra la información

de los operativos contra Santos Mercader.

Vale, entonces,

¿crees que Ibarra vino a darle información de sus avances a Font

y Mercader se enteró y la ejecutó?

Font era el investigado.

¿Cómo?

Imposible.

Ibarra estaba a la espera de que le confirmasen unas pruebas

para verificar sus sospechas.

¿Qué tipo de pruebas, Silvia?

Algo sobre unas cuentas en Suiza.

Supongo que le confirmaron que Font era el topo.

Y el inspector se sintió acorralado.

Claro.

Decidió deshacerse de ella para ganar tiempo.

Es una teoría.

Vale.

Supongamos que todo esto es cierto.

¿Por qué Ibarra vino aquí sola?

¿Por qué no puso a Miralles al tanto?

¿Por qué no citó a Font en la comisaría?

En algún sitio más seguro. Es una locura.

Seguramente pensó que si lo citaba en comisaría

podía olerse algo y acabar huyendo.

O necesitaba tantear con él alguna información cara a cara.

Desde luego aquí solo hay una persona que nos puede decir qué ha pasado.

Necesitamos hacer una solicitud de búsqueda de Font.

Dios, no sé cómo he podido estar con ese monstruo.

Lo siento, Silvia.

Mira,

mientras que llamas a Miralles

porque los de Científica deben de estar al caer,

haré una llamada para solicitar la orden de búsqueda de Font,

¿te parece?

(Puerta)

Qué bien que hayas venido.

No me he podido escapar hasta ahora, ¿qué pasa?

El informe del doctor Betancourt me lo entregaron esta mañana en mano.

Cuenta cosas muy interesantes sobre Salcedo.

Antonio, cuidado, la última vez que investigaste casi te matan.

Casi me matan, pero bien que arrestasteis a Anabel.

Sí, en eso tienes razón, a ver.

Vamos a ver esto.

Vaya.

Parece que la cosa tuvo su importancia.

Se investigó la participación de médicos y peritos

en una rueda de bajas laborales.

Los pacientes pagaban sobresueldos a médicos y técnicos

de compañías de seguros con tal de conseguir bajas laborales

o informes de incapacidad laboral.

Ya.

¿Y Salcedo participaba en todo eso?

Eso es, un montón de sobornos, todo perfectamente documentado.

Ya, pues sí, eso explicaría su tren de vida.

¿Cómo es posible que se les escapara?

Finalmente no le pudieron comprobar los pagos, la verdad.

Estuvieron a punto de hacerlo y luego pidió el traslado.

Justo a tiempo, claro.

Perdona la interrupción.

Chelo me había dicho que no tenías citas hoy.

No te preocupes, soy yo. No pasa nada.

Solo quería hacerle una consulta a Antonio, vendré en otro momento.

-No te cortes, hombre, a no ser que quieras contar un secreto

que no pueda escuchar Miralles.

-No, qué va.

Solo quería una segunda opinión sobre la analítica de un paciente.

La función hepática sale un poco alterada.

No sé si aquí es motivo suficiente para pedir una ecografía de hígado.

-Déjame ver.

Sí, los niveles están altos. Sí. Se puede hacer desde aquí, ¿sabes?

Desde aquí mismo avisan al paciente.

Habla con Chelo y te dice cómo hacerlo.

-Oye,

apropósito de Chelo,

¿sabes si está saliendo con alguien?

-Está felizmente casada con un tío muy majo. Mantente al margen, venga.

-Bueno, hay que ver cómo defiende lo suyo.

Tranquilo, hombre.

Lo que teme es que Chelo pida también trasladarse conmigo

como han hecho algunos pacientes. Lo lleva fatal.

Ya, y tú siempre has sido amigo de encapricharte de lo ajeno.

A estas alturas es difícil cambiar.

Así que lo siento, Antoñito, esto es lo que hay.

(RÍE)

-Será cara dura.

¿Quiénes son los pacientes que pidieron el traslado?

Fernando Gómez Pons y Paula García Molero.

Voy a comprobarlo.

Sí.

Justo eso te iba a decir, que lo comprobaras.

¡Bingo! Baja laboral e incapacidad leve.

Eran pacientes tuyos.

¿Tú crees que está justificada esa baja?

Fernando me pidió una baja por una crisis de ansiedad.

Le mandé al psiquiatra y, con unas cuantas sesiones

y la medicación, mejoró mucho.

¿Y la mujer?

Paula tenía unos dolores articulares.

Pero, vamos, una dieta baja en azúcar y unos cuantos paseos

y también mejoró mucho.

Pues o mucho me equivoco o Salcedo está montando

una réplica de su chiringuito canario

aquí en Distrito Sur. Eso es. Ahora hay que demostrarlo.

Ay, disculpa. Toma.

(Móvil)

Dime, Silvia.

Claudia, te llamo por el aviso de homicidio

en el hotel Avenida.

Tienes que venir cuanto antes.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Se trata de Montse.

"Montse Ibarra es la víctima.

Lo siento."

Voy para allá.

Eh... Lo siento, Antonio, me tengo que ir.

Igual que Montse.

¿Qué has dicho?

Que también dejó plantado a Marcelino.

Estuve esta mañana tomando un café con él.

No paró de hablar de ella. Está loco por Montse.

Antonio...

Te quiero.

Venga, pásate un poquito de eso.

Dijimos que vamos a medias, ¿no? -Sí, pero ¿dónde está la pasta?

-Bueno, pues hoy por ti y mañana por mí.

¿Te lo vas a quedar para ti? No seas un yonqui de mierda.

Venga... No te pongas así. Esto es una tontería.

-Tú, lárgate de aquí.

Que te vayas o te juro que te reviento.

¿Dónde estabas? Te llevo buscando todo el día.

-Alvarito... pasa de mí, ¿quieres?

-Muy bien. ¿Eso es todo lo que tienes que decir?

Te largas de casa, no coges el teléfono,

no le dices nada a nadie

y estás aquí como un yonqui de mierda.

-Ya me has encontrado

y ya te estoy diciendo que estoy bien.

¿Te puedes ir tranquilamente y dejarme en paz?

-Ricky... Ricky,

vámonos a casa, por favor.

-Que me dejes en paz. No pienso volver ahí.

-¿A qué viene eso?

-¿De verdad te lo tengo que explicar?

Lo he perdido todo, nano.

Todo.

-Ya sé que le echas de menos. ¿Qué te crees, que yo no?

Luis

nos ha cuidado siempre.

Se ha echado la familia a la espalda.

Y vale, que seguramente teníais más confianza

porque currabais juntos y todo eso,

pero yo estoy aquí.

Ricky, yo estoy aquí para cuidarte.

-¿No lo entiendes, Álvaro?

Lo he perdido todo.

El Moonlight,

a mi hermano,

a mi novia...

Joder, es que ni siquiera he pagado por lo que le hice a Marga.

Este es mi sitio.

-No, este no es tu sitio.

Piensa en mamá. Ella te quiere mucho

y está en casa esperándote.

-Os he ido decepcionando a todos uno a uno.

Ojalá Damián hubiera apretado el gatillo

y me hubiera reventado la cabeza. Ahora todo sería mucho más fácil.

-Deja de hacerte la víctima.

¿Te crees que eres el único que tiene problemas?

¿Cómo te crees que se siente mamá?

Le han diagnosticado una enfermedad muy grave, Ricky,

y ha perdido a su hijo mayor en el que se apoyaba siempre.

Te necesita más que nunca.

-Mamá es fuerte.

Saldrá adelante. -No, mamá ya no es fuerte.

Y yo también te necesito.

Joder, somos una familia y tenemos que estar unidos.

Tenemos que apoyarnos los unos a los otros.

He perdido a mi hermano mayor y no voy a perder

a mi hermano pequeño.

No voy a consentir que te sigas haciendo daño.

-¿Por qué ha tenido que marcharse?

Joder, el capitán nunca abandona el barco.

-No lo ha abandonado, Ricky, nos lo han quitado.

Pero el barco tiene que seguir, tío.

¿Vale?

Y con toda la tripulación a flote.

Por favor, vámonos a casa.

-Este barco necesita un nuevo capitán, Álvaro.

-Anda, ven aquí.

Venga, vámonos, vámonos. Va.

Tranquilízate.

Según los compañeros, hubo un forcejeo

previo a los dos impactos de bala.

El primero no fue mortal, el segundo, sí.

La ha ejecutado.

Eso parece.

Ha utilizado una almohada

para amortiguar el ruido del disparo.

¿Algún testigo?

Pues hay una de las camareras que dice

que vio salir a Font con bastante prisa

y dijo que no hacía falta que hiciera la habitación

y le dejó una propina.

Cuando hemos llegado, todavía estaba colgado el cartel

de "No molestar" en la puerta.

Hay una persona de la habitación de abajo

que alertó a la recepción al parecer con el primer ruido,

que sería el primer disparo.

¿Y la camarera no escuchó nada?

No, Miralles. Dice

que como estaba con el aspirador, no se enteró de nada.

Supongo que no sabemos nada del paradero de Font, ¿no?

Solo que se fue a toda prisa.

¿Por qué no se llevó nada?

Tenía que haber confiado en su intuición.

Tenía que haberla dejado que actuara cuando me lo pidió.

Malditas pruebas.

Pero somos policías, necesitamos trabajar con pruebas

y no solo con corazonadas.

Ella creía, estaba convencida, de que hacía lo correcto.

Vamos a encontrar a Font.

Por supuesto que lo vamos a encontrar.

Y tendrá que explicarme a la cara por qué precisamente

uno de mis hombres

le ha quitado la vida a mi amiga.

A mi compañera.

No fue el cáncer.

No fue el estrangulador.

Ha sido uno de los nuestros.

(Móvil)

Es su teléfono.

(Móvil)

Marcelino, soy Claudia.

Escucha, ha ocurrido algo.

Anda, cabezón, termínate eso

que seguro que es lo primero que comes en todo el día.

-De verdad, que no tengo hambre.

-Pues al menos cómete una naranja, que te vendrá bien.

(BUFA)

-Ay...

Hijo, qué susto nos has dado.

Te he buscado por todo el barrio. Pero ¿dónde te habías metido?

-No lo quieras saber.

(SUSPIRA) -Bueno.

Bueno, me alegro que ya estés en casa.

-Si no es por Álvaro, todavía estaría allí tirado.

-Sé que no es el momento para sermones, pero...

ese no es el camino, cariño.

El dolor solo se supera viviéndolo.

-Yo no soy tan fuerte como tú, mamá.

Y sé que no es una excusa.

También sé que si Luis siguiera aquí, estaría muy decepcionado.

Esta recaída ha sido una tontería de las gordas.

-Sí, cariño, sí.

-Prometo que voy a hacer todo lo posible para no drogarme.

Esa mierda solo me aísla y...

Álvaro me ha hecho ver que ahora,

lo más importante es que estemos unidos.

Os necesito a vosotros. A mi familia.

-Mira, cariño.

Desde pequeño, yo creía que tú eras el más rebelde de los tres

porque habías crecido sin un padre,

porque quizá yo no te había dado la atención que necesitabas.

-No digas eso, mamá. -No, no, es verdad, cielo.

Yo trabajaba mucho y estaba muy poco en casa

y casi...

te dejé al cuidado de tus hermanos.

Pero ¿sabes qué?

Estaba equivocada.

No eres el más rebelde.

Eres el más vulnerable.

Y... ¿Y sabes por qué, cariño?

-Porque soy el más débil.

-No.

Porque eres el más sensible.

-Mamá. -Porque tienes un gran corazón.

Y porque, aunque parece que pasas de todo,

las cosas te afectan mucho.

(SOLLOZA)

-Y sufres.

Pero refugiarte en las drogas...

no arregla nada.

Sabes que no traen nada bueno.

-Lo sé.

-Tienes cara de cansado.

Venga.

Vete a descansar, cariño.

Anda.

-Anda, ven aquí.

Descansa.

-Gracias.

-¿De verdad crees que lo va a conseguir?

-No.

No porque no lo vaya a intentar,

pero el dolor que siente lo está consumiendo

y meterse una raya es la forma más rápida de sentir alivio.

-¿Y qué hacemos, mamá?

-Deberíamos conseguir

que vuelva a ingresar en un centro de rehabilitación.

-Pero eso es carísimo.

-Lo sé.

-Le he prometido a Ricky que,

entre todos, íbamos a salir adelante.

No pienso fallaros ni a ti,

ni a él.

Elijo la familia, mamá.

Y ahora yo voy a ser el capitán.

-Te pido discreción.

-¿De qué se trata?

-Juzga tú misma.

-Se habla de una red de informes médicos a la carta

para conseguir bajas laborales e incapacidades.

-No han encontrado pruebas en Canarias, pero la duda sigue ahí.

-Yo sigo sin entender por qué me lo cuentas a mí.

-Te lo cuento porque estoy empeñado

en descubrir de una vez por todas

si Salcedo está dando bajas a la carta.

-Es acerca de mi tía, Lucía Carrasco.

Es paciente tuya.

-Me suena el nombre. ¿Ha pasado ya por consulta?

-Sí. A por unos analgésicos por un dolor en el brazo.

-Tu hermano Ricky, ¿qué? ¿De vacaciones?

-Más o menos.

A partir de ahora me voy a encargar yo del negocio familiar.

No te preocupes.

Tu porcentaje nunca faltará.

-Álvaro es el mayor.

Se siente responsable de su familia.

Y tú lo tienes que entender.

A mí lo que me asusta es que me aparte de su lado.

Cuando las cosas van mal,

él me aparta.

Y todo se empieza a parecer a ese muro que...

que no es nuevo.

Ángela ya está analizando los teléfonos

y los correos electrónicos de Ibarra.

Este correo es muy revelador.

Aquí dice que...

Alejandro Font era el titular de una cuenta

de más de un millón de euros en Suiza.

¿Crees que Ibarra recibió esta información

y se fue a hablar con Font?

No lo creo, lo sé.

Marcelino había quedado con él en La Parra

y le dejó plantado porque le había salido algo urgente.

Ya les he contado todo lo que sabía sobre el inspector.

-Todavía no hemos terminado.

Nos gustaría hacer un registro de su casa.

-Para buscar ¿qué?

¿A Font? ¿Aquí? (RÍE)

-Exactamente.

Tenemos motivos para creer que puede haberle dado cobijo.

¿Yo? Sí.

¿Quieres entonarte? Tengo un cristal que flipas.

-Yo qué me voy a entonar, entónate tú. Yo paso de eso ya.

-¿Sí?

Me han dicho que esta mañana mendigabas una raya.

-He... he pasado una mala noche.

-Cuidado, a ver si esta noche te pasa lo mismo.

-¿Todo bien por aquí?

-Hombre. -¿Qué pasa? Cuánto tiempo, tío.

Te queda un poco lejos de Carabanchel esto.

-¿Seguro que no debo saber nada más sobre Cote?

-No, yo creo que ya te lo he contado todo.

-Está bien.

-¿Me cuentas lo que vas a hacer o qué?

-Soy Cote.

Me han pasado tu contacto.

Me han dicho que quieres hacer un pedido.

-Sí, pero tengo bastante prisa.

-Estas cosas mejor las hablamos en persona.

-"Perfecto."

Dime lugar y hora.

Yo he tenido parte de culpa.

Estabas en el operativo.

Pero la insté a que consiguiera pruebas contundentes

para poder detener a un investigado.

Siempre ha estado ahí.

Éramos compañeras desde la academia.

Voy a ponerme con la cena que Luis debe estar a punto de llegar.

-Eh... mamá.

-Luis ya no está.

(EXHALA)

-Eh, tranquila, tranquila.

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Servir y proteger - Capítulo 595

13 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. María

    Jajajaja. En esta serie asesinan a más gente que en la peor comisaría del Bronx. ¡Qué barbaridad!

    24 sep 2019
  2. Constanza 405

    Si, que golpes tan grandes nos dan, esas muertes tan violentas y a quema ropa nos hacen quedar plop!. Nos van a dejar sin protagonistas.

    17 sep 2019
  3. Krystyna

    Exacto. Es lo que yo pienso tambien. Siempre matan a los protagonistas que me gustan y me da mucha pena :( Me encantan los actores espanoles especialmente en esta serei.!

    15 sep 2019
  4. Consuelo Forero

    En general me ha encantado esta serie, la he visto desde su inicio, lo único que no me ha gustado es que cada vez que necesitan sacar a un actor, que no puede seguir o que se va a trabajar a otro programa, acaban matándolo, ver tan triste a Quintero y ahora a Marcelino, que suerte tan mala la de estos dos hombres, la muerte de Luis.. También el pobre Alvaro que le va tocar hacerse cargo de los negcios de la familia que siempre se negó a hacer. Espero no maten a Silvia a manos de Fon. Por favor ya no más desgracias en Distrinto cinco..

    14 sep 2019