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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 593 - ver ahora
Transcripción completa

Los Soler acabaremos contigo.

(Disparo)

El operativo lo organizaron Quintero y Luis Soler mano a mano.

Hasta que entramos en la operación.

Confía en mí. No en la policía, confía en mí y te prometo

que haré que Mercader pague por lo que ha hecho. Va a caer,

pero por favor, prométeme que no haréis ninguna tontería.

Lo tengo preparado para que incautes una partida de meta.

-Los tenía soplándome en la nuca, la verdad.

-Tranquilo, después de esto nadie sospechará de ti.

La Guardia Civil ha encontrado unos discos duros de Iriarte

y como estuve preguntando por el caso,

las autoridades judiciales me lo han pasado.

Espero que Ángela consiga desencriptarlos.

Esto es lo que he logrado sacar de los discos duros de Iriarte.

La verdad, me cuesta imaginarme a Damián como un asesino vengador.

Claudia, todo encaja.

Y me temo que también está implicado en la muerte de Iriarte.

-¿Dónde está? -En la trastienda.

-Marga. ¡Marga!

-Ricky me ha traído hace un ratito una cosita pata ti.

-¿Ricky te ha traído esto?

Qué raro. (ASIENTE)

-¡Marga!

-¿Qué...?

-Levanta las manos.

-Damián, ¿qué es lo que...? -¡Que levantes las manos! Siéntate.

(LLORA)

-Se ha llevado la pistola. -¿Adónde?

-Al Moonlight. Dijo que quería matar a Santos Mercader.

-Solo puedo decir es que estuvo aquí hace un rato, estuvo dos minutos,

pero se largó con el ferretero. -Está mintiendo.

¿Que qué le has hecho?

-Mira, vieja loca... -¡Cuidado con qué dices a mi madre!

-Suéltame.

-Eh, ¿qué pasa aquí? -Señora, métase en sus asuntos.

-Con esta placa en el bolsillo, una pelea de bar son mis asuntos.

Sepárense los dos, vamos.

-Se encerraron en una habitación,

solo podía dar golpes y pedirles que parasen.

De verdad, no podía hacer nada. -¿No pudiste llamar a la policía?

-Damián.

-¿Papá? -Marga, no deberías estar aquí.

Márchate, por favor. -Suéltale.

-No. No lo voy a soltar ni nadie lo va a soltar. Por favor, márchate.

(LLORA) -No, no, no, no. ¡Papá, por favor!

¡Papá, por favor, te lo suplico, no! Hazlo por mí.

Haz caso a tu hija, Damián.

Tira el arma ahora mismo.

No me obligues a dispararte.

(Música animada)

Pero, por favor, no le vayas a decir nada a Salcedo, Antonio.

Yo creo que le estás dando demasiada importancia a una cita

que se produjo cuando tú y yo todavía es que ni éramos pareja.

(RÍE) Pues sí, lo de anoche estuvo bastante bien.

Sí. Claudia, perdona.

Tengo que hablar contigo ahora. Te tengo que dejar, luego hablamos.

Vamos a mi despacho.

Claudia, es un asunto muy delicado y muy urgente.

Ya me imagino, tiene que ser importante, ¿no?

¿Te acuerdas de mi teoría sobre Damián Pérez que te comenté?

Claro, que se está vengando de los tipos

que asaltaron el chalé de Salamanca.

Anoche se confirmaron mis sospechas.

¿Damián es un asesino? Sí y no hace falta utilizar

la muletilla de presunto, lo pillé con las manos en la masa.

¿Le viste matando a alguien? No, pero porque lo detuve a tiempo.

Cuando llegué, estaba a punto de disparar.

Pues sea quien sea ese tipo, te va a estar agradecido toda su vida.

Se trataba de Ricardo Soler.

¿Dónde se habrá metido, hijo?

Si le ha pasado algo, me muero.

No podría soportar perder a otro hijo.

-Que no digas eso.

Tiene que haber una explicación para que haya desaparecido.

-La única explicación que se me ocurre

es que fuera a matar a Santos.

O peor aún,

que Santos le haya matado a él.

Ayer no me gustó nada la actitud que tuvo por la noche en el pub.

(Timbre)

¿Será Ricky? Igual ha perdido las llaves.

-Ojalá. Espera, voy yo.

Silvia, pasa.

Tengo novedades sobre Ricky. Dime, por favor, que está vivo.

Tranquila, está a salvo.

-¿Dónde está? (SUSPIRA)

En el calabozo de comisaría.

¿Qué?

Y ¿por qué motivo le habéis detenido esta vez?

No voy a poder daros muchos detalles.

Bueno, vamos, esto es increíble.

O sea, ¿no nos puedes contar el motivo por el que está detenido?

Al parecer, hay más de un motivo

y el comisario nos ha pedido máxima discreción.

Admítalo de una vez, Damián,

su intención era asesinar a sangre fría a Ricky Soler

por la misma razón que mató usted a José Manuel López

y a Adrián Bolaños, el Boli.

A los dos les ofreció un trabajo para ganarse su confianza,

¿no es así?

Después de lo que presencié anoche, no tengo la menor duda

de cuál fue su motivación

para convertirse en un asesino en serie:

vengar a su hija.

No sé de lo que me está hablando

y no voy a volver a abrir la boca hasta que no venga mi abogado.

Está en su derecho,

pero pensaba que haber admitido hablar conmigo quería decir

que quería colaborar.

¿Sabe una cosa?

En los últimos días he reunido mucha información sobre usted.

Iriarte no era una persona muy honrada que digamos,

pero sí era un investigador muy meticuloso.

Dejaba apuntados todos sus movimientos.

Usted lo contrató para que averiguara la identidad

de los tres asaltantes a su chalé

y responsables de la violación de su hija, ¿verdad?

Pero algo ocurrió y terminó dándole un golpe en la cabeza y matándolo.

Y después, lo arrojó a un embalse.

Todo lo que está diciendo son suposiciones.

No tiene nada que acredite lo que dice en mi contra.

¿También es una suposición que ayer estuve a punto de verle disparar

a Ricardo Soler? ¿Qué explicación tiene de esto?

Yo no quería matarle, solo quería darle un susto.

Un susto, ¿por qué?

Porque no me gusta cómo trata a mi hija.

Quería darle un susto para que la dejara de una vez.

Deje de mentir, Damián.

Si colabora con la policía, el juez lo tendrá en cuenta y créame,

cualquier beneficio que tenga, por pequeño que sea,

le vendrá muy bien.

Mire, yo solo admito que tenía un arma ilegal,

pero era para defenderme de los maleantes

que andan sueltos por el barrio. Ya, como Jota, ¿no?

Ese chico de la banda de Los latinos.

No sé de qué me habla. Haga memoria, hombre.

Él declaró que usted lo amenazó con una pistola.

¿O sigue manteniendo que fue con un taladro?

Mire, ya he admitido que tengo un arma ilegal,

pero de ahí a ser un asesino, mide un abismo.

Acabaré descubriendo la verdad,

así que le aconsejo que me la cuente usted.

Entre otras cosas, porque esto me ayudará a despejar las dudas

que tengo sobre la complicidad en sus crímenes de su hija Marga.

Deje a mi hija en paz.

No tiene nada que ver. ¿O no vio cómo defendía a ese desgraciado?

Entonces, cometió los crímenes, pero sin la ayuda de Marga.

Me imagino que se inspiró en los métodos de su empleado,

Pablo Baeza, ¿verdad? No, por favor.

Yo no tengo nada que ver con ese monstruo,

no soy un psicópata.

Yo soy un padre en busca de la justicia que las instituciones

le negaron a su hija.

-Tenemos derecho a saber de qué se le acusa.

Un cargo es por tenencia ilícita de armas.

Eso es mentira. Mi hijo no tiene ninguna pistola.

¿De qué más se le acusa?

Al parecer, está implicado en un caso

bastante turbio hace un par de años, en Salamanca.

El allanamiento al domicilio de Damián Pérez, el ferretero.

No, eso no puede ser.

Ricky conoció a ese hombre hace unos meses,

cuando vinieron a vivir al barrio. -Además, no tiene relación con él.

Ahora un poco más porque es el novio de su hija Marga, pero nada más.

-Esta acusación no tiene ningún fundamento.

Hay que esclarecer bastantes hechos.

Lo cierto es que... hay mucha confusión en ese caso.

Muy bien y mientras esclarecéis los hechos, mi hermano está detenido.

Es el procedimiento cuando hay indicios de que alguien

ha cometido un delito o varios, como es el caso de tu hermano.

Vale, muy bien. Le habéis acusado de lo que os ha dado la gana,

pero ¿por qué no le habéis dejado llamar a su familia?

Le hemos dado la oportunidad, por supuesto, pero lo ha rechazado.

No me creo que Ricky no haya querido hablar con nosotros.

Le juro que es la verdad.

Y ¿cuándo vamos a poder saber algo de él?

No te lo puedo decir con exactitud. (RESOPLA)

El comisario me pide que, por favor, tengáis paciencia.

Qué fácil es para vosotros pedirnos paciencia, ¿verdad?

Entiendo el desconcierto, Elvira,

pero es el procedimiento habitual. Cuando tenga más datos os cuento.

Ahora tengo que irme.

(SUSPIRA)

Desde luego, la policía no hace más que dar palos de ciego

y meternos a nosotros en líos. -Mamá,

Ricky tenía una pistola y ha salido a matar a Mercader.

Menos mal que no lo ha hecho.

-¿Sabes lo que me extraña, hijo?

Que Ricky no nos haya llamado.

¿No será que tiene algo que ver con lo de Salamanca?

-No lo sé.

Está admitiendo entonces que el móvil fue la venganza.

Hace un año secuestraron a mi hija,

conozco lo que es tener ese sentimiento de impotencia

y de frustración.

Al final, conseguimos liberarla y detener a los culpables.

Mire, eso ni se acerca al infierno que yo he vivido.

Los culpables de lo que le hicieron a mi hija y a mi mujer siguen libres.

Y todo por culpa de la incompetencia de policías y jueces.

Entiendo, créame, su desazón,

pero nada justifica actuar a las bravas.

No podía soportar tanta injusticia.

Esos malnacidos merecían un castigo acorde a la salvajada que cometieron.

Dígame una cosa, ¿se sintió mejor cuando mató a José Manuel López?

Porque usted también lo mató, él nunca salió de España.

El mundo está mejor sin esa rata. Sí, lo maté

y no me arrepiento de ello ni de los crímenes que he cometido.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Creo que ha llegado el momento de que me cuente toda la verdad.

Me han dicho que Ricky Soler está en el calabozo.

¿Qué ha hecho ese elemento esta vez?

No conozco los detalles del caso, lo está llevando el comisario.

Entonces, debe ser algo gordo.

Hasta donde yo sé, hay bastante confusión con lo de Ricky.

Además de tener cargos contra él, parece ser víctima de un delito.

Me cuesta creer que un Soler sea víctima de algo.

Se recoge lo que se siembra. Deberías tratarle

como a un delincuente más. Ni mejor ni peor.

Me resulta curioso que sabiendo de qué va esa familia,

tú los sigas defendiendo.

Cuando hay que actuar contra ellos lo hago sin dudar,

pero no me dejo llevar por prejuicios.

Ah. ¿Y yo sí?

Es obvio. (RÍE) Vale, tengo prejuicios,

pero al menos, están fundados por su trayectoria.

Me parece mucho peor lo que haces tú,

te dejas llevar por tus sentimientos al valorar un caso.

Dilo, pero dilo con todas las palabras.

Crees que no soy objetiva, que no hago bien mi trabajo.

Acabas de decir que no soy profesional.

No, que te dejas llevar por tus prejuicios.

Al menos, un prejuicio, profesionalmente,

es una legítima sospecha. En cambio, tú distorsionas la realidad

para adaptarla a lo que sientes por Álvaro.

¿O niegas que sigues pillada por él?

Mira, aunque así fuese, no dejo que eso interfiera en mi trabajo.

¿Puedes decir lo mismo? Porque yo te he visto muy obsesionado con él.

Admito ahí un pequeño error, pero eso solo fue un daño colateral

mientras intentábamos pillar al pez gordo.

¿Un pequeño error, un daño colateral?

El registro en el taller fue una trampa de Mercader

y por poco llevamos a un inocente a la cárcel.

Así que no me des lecciones, que hace tiempo que no das una.

Eso ha sido un golpe bajo, Silvia.

Y para que lo sepas, esa mala racha está a punto de terminar.

¿Sí? ¿Tenéis novedades?

No puedo darte detalles aún, pero antes de que termine el día

tendrás que comerte tus palabras.

¿Por qué no tuvo ninguna clemencia con Ricky?

Él fue el único que no participó en la violación de su hija.

Porque es una escoria exactamente igual que ellos.

Estuvo en mi casa y no ayudó ni a mi hija ni a mi mujer

y espero que le caiga todo el peso de la ley.

¿Es consciente de que me acaba de confesar la autoría

de dos asesinatos, una tentativa y una omisión de socorro?

Perfectamente.

Ya no voy a esconder nada más. Se lo voy a contar todo,

hasta el más mínimo detalle.

¿También dónde escondió el cadáver de López?

También. Incluso de dónde conseguí el arma ilegal.

Pero con una condición. ¿Cuál?

Deje a mi hija Marga al margen de todo esto.

Ya lo ha pasado bastante mal.

Solo espero que algún día se reponga y ¿quién sabe? A lo mejor...

sea capaz de perdonarme.

Dígame una cosa, Damián.

¿Le ha merecido la pena meterse en esta espiral de violencia?

¿Sabe una cosa, comisario?

Cuando llegué aquí,

yo era un hombre roto por el dolor.

Ahora también, pero siento que he hecho algo de justicia.

No se equivoque.

Lo que usted ha hecho tiene otro nombre, se llama venganza.

Póngale el nombre que le dé la gana, pero si le soy sincero,

ahora me siento mejor.

-Sabiendo que Ricky era un... Era uno de los tres que entraron en tu casa,

¿le suplicaste a tu padre que no lo matara?

(SUSPIRA) Madre mía, yo no sé qué hubiera hecho, ¿eh?

-Pues supongo que habrías hecho lo mismo.

-No sé.

Fuiste muy valiente, Marga, mucho.

-Si te digo la verdad, no era por Ricky,

sino que me preocupaba ver a mi padre matar a alguien,

convertirse en un asesino. -Bueno, pero llegaste a tiempo.

-No.

No, para mi padre era demasiado tarde.

-¿Qué le va a pasar ahora?

-Pues, según el comisario, hay que esperar al juicio

y seguro que le caen bastantes años de cárcel.

(SUSPIRA)

-Dios mío, es que...

Es que no me puedo imaginar que tu padre pudiera matar a alguien.

Se le ve tan bueno.

No le veo capaz de hacer esas barbaridades. O sea...

-A él se le cruzaron los cables.

Es como que... que sufría muchísimo y yo le decía

que pasara página, que yo lo hacía y me servía,

pero es que no me hacía caso. Solo tenía sed de venganza.

-A ver, yo lo entiendo, ¿sabes? Entiendo el dolor

que tuvo que pasar y tu dolor,

pero tomarse la justicia por su mano no.

No, tía. O sea, imagínate que todo el mundo hiciera eso,

es que esto sería una selva.

Eso hay que dejarlo en manos de la policía y de la ley.

-Ya, pero en mi caso eso no sirvió.

Ni siquiera fueron capaces de encontrar a los culpables.

-Tienes toda la razón del mundo, pero aun así,

¿tú quién prefieres que juzgue a tu padre?

¿Los familiares de la víctima o un juez con todas las garantías?

-No, claramente un juez,

pero es que, tía...

Sé que suena horrible,

pero yo entiendo a mi padre.

-Lo comprendo perfectamente.

-La verdad es que Ricky...

Ricky yo creo que me quería. Me ayudó mucho cuando vine.

-A los dos os vino muy bien esa relación.

Sobre todo a Ricky, que ha cambiado un montón.

-Sí. Todo fue bien hasta que me enteré quién era.

Paty, él estuvo ahí

y no hizo nada.

-Y eso le hace culpable. -Exacto.

-Toda esa rabia con la que estás hablando,

es la que le ha hecho a tu padre hacer... todo.

Y eso no está bien, no está bien vivir con eso dentro.

-Ya, pero ¿qué hago?

-No lo sé, para eso no tengo respuesta,

pero no está bien que te sientas así.

Yo voy a estar aquí, para todo lo que necesites.

-Gracias. -Nada.

-Chicas, perdonad. Marga, me ha dicho mi compañero que estabas aquí.

Hay que ir a comisaría, el comisario quiere tomarte declaración.

-Te va a venir muy bien colaborar con la policía.

Te vas a sentir en paz, ya lo verás.

(SUSPIRA) -Tranquila.

Marga, te agradezco muchísimo tu colaboración.

Para la investigación era vital conocer tu testimonio

de lo que ocurrió aquella noche en Salamanca.

Ahora, si te parece bien, volvemos al presente.

Esta carta te la hizo llegar Ricky anoche

mientras buscaba a Santos Mercader para matarle.

¿De verdad crees que esa era su intención?

Sí.

Sí, sabiendo lo que sé ahora de él,

no tengo dudas.

En el mismo día has tenido que enfrentarte

a una dura revelación de tu novio y de tu padre.

A los dos les ha movido el deseo de venganza.

Ya, pero...

No les ponga al mismo nivel, por favor.

Para mí no es lo mismo.

Marga, no quiero discutir contigo, pero tu padre

ha confesado dos asesinatos, una tentativa

y una omisión de socorro.

Si hubiera matado a Ricky Soler, hubiera sido otra de sus víctimas.

Que sepamos, Ricky todavía no ha matado a nadie.

No entiendo por qué tengo que escuchar esto.

Porque quiero que estés al tanto de todo para que estés preparada

con la que se te viene encima en los próximos meses.

¿A qué se refiere?

Cuando salga el juicio,

muchos medios de comunicación van a querer explotar el morbo del caso.

Tienes que estar preparada para cuando salgan a la luz

los detalles más escabrosos.

Mire, yo sé que mi padre ha hecho algo horrible.

Pero él era un hombre honrado

y un muy buen padre hasta que esos tres entraron en mi casa.

Tú tenías más motivos si cabe para querer vengarte

y no lo has hecho. Ni siquiera se te ha pasado por la cabeza

porque sigues siendo una buena persona.

¿De qué me ha servido?

Me he enamorado del hombre equivocado:

uno de los tres asaltantes.

Y encima él se agarra a que no participó en la agresión.

Eso no evitará que sea juzgado por el asalto.

Ni por no haber auxiliado a tu madre ni a ti

ni por no llamar a la policía.

Eso mismo, no hizo nada.

No me da pena.

Lo entiendo.

No voy a molestarte más.

El que sí que me preocupa es mi padre.

¿Cuándo podré hablar con él?

Te dejaré unos minutos a solas con él.

Nacha, me gustaría que acompañaras a Marga a hablar con su padre.

Y encárgate de llevarte la grabadora para la transcripción.

Gracias.

Sí me gustaría que me confirmaras una cosa.

Tu padre te exoneró de cualquier participación

y conocimiento de sus crímenes.

No tengo ninguna duda sobre ello. Ni siquiera estabas en Madrid

cuando se produjo el asesinato de López, pero...

Pero quieres saber si tenía constancia del plan de venganza.

Eso es.

¿No sospechaste que se estaba tomando

la justicia por su mano?

Me encontré una pistola en la trastienda

y le pedí explicaciones.

¿Qué te dijo?

Que era por seguridad.

Por el tema del estrangulador.

(Puerta)

Adelante. Comisario, permiso.

Marga, ¿me acompañas, por favor? -Gracias.

-Hola.

Pasa.

-Hija.

-Hola, papá.

-Pensé que no querrías verme nunca más.

-No digas eso.

-Solo tienen unos minutos, así que aprovéchenlos.

-Quiero que sepas que entiendo que estés...

decepcionada y enfadada al descubrir que tu padre es un asesino.

-Estoy muy confundida.

-Bueno.

Eso es señal de que tu madre y yo te educamos bien.

Y que sigues manteniendo el corazón en su sitio. Yo desgraciadamente

hace ya tiempo que lo perdí.

-No digas eso, papá. No es verdad.

Siempre me has apoyado y me buscaste a los mejores terapeutas.

Siempre has estado ahí.

-Pero lo que he hecho está mal. Muy mal.

Y te he fallado.

-Yo también te he fallado.

Tenía que haber visto el pozo en el que estabas.

Te tenía que haber ayudado a salir de ahí

sin recurrir a la violencia. -No digas eso.

El único responsable de mis actos soy yo.

No he podido encontrar la manera de saciar de mi sed de venganza

Pero tranquila porque lo he dejado todo preparado.

-¿De qué estás hablando?

-Escúchame.

Quiero que memorices estos números.

2499.

Repítelos.

-¿Cómo? -Repítelos.

-2499. -2499.

Si es la fecha de mi cumpleaños. -Eso es.

También es la clave de una carpeta

que tengo en el ordenador. La carpeta se llama Ana, como mamá.

-¿Y qué hay ahí? -Hay varios archivos.

En uno de ellos están los nombres de tres posibles contactos

que querían comprar la ferretería y me habían ofrecido mucho dinero.

-No quiero hablar de eso ahora. -Escúchame, es importante.

He pensado en tu futuro.

En otra están los nombres de dos contactos, gente de confianza

que te ayudará a gestionar el dinero y en otra hay un poder notarial

que te otorga plenos poderes.

-¿Vamos a desaprovechar los minutos hablando de eso?

-Es importante. Es tu futuro.

Hay otra carpeta con otros archivos. Ahí están las claves

de todas las cuentas bancarias donde está todo el dinero.

-¿No estábamos arruinados? -No.

Nunca le di a Iriarte todo el dinero que conseguí

por la casa de Salamanca.

Guardé una parte por lo que pudiera pasar para ti.

-O sea, que habías previsto esto.

-Sí.

No te va a solucionar la vida,

pero dos o tres años sí vas a poder vivir bien.

Si quieres puedes retomar tus estudios.

-¿Cómo voy a hacer una vida normal estando tú en la cárcel?

¿Y quién paga a los abogados? ¿Y el juicio?

-Qué más da.

No te preocupes, que ya me las apañaré.

Lo importante, hija,

es que tú construyas una vida nueva.

Y sé que podrás hacerlo porque eres una persona fuerte.

-Tú también eres luchador, muy luchador.

-No, hija, no.

Yo soy un ser vengativo,

rencoroso,

pero tú no.

-No creo que sea fácil.

-Tampoco va a ser tan difícil.

Y tienes que hacerlo

por ti y por mí.

¿De acuerdo?

-¿Qué vas a hacer aquí tanto tiempo encerrado?

(LLORA)

-Yo soy feliz si tú eres feliz.

Pasaré aquí algunos años.

Pagaré por lo que he hecho.

Y volveré a salir.

Y nos volveremos a encontrar.

Hija.

Hija.

Cuídate mucho.

-Lo siento mucho. Damián, tenemos que marcharnos.

-Te quiero mucho.

-Papá.

Yo también te quiero.

(LLORA)

-Eh.

Todo va a salir bien.

-Vamos.

(Puerta)

¿Has recibido un mensaje de Font citándonos aquí?

Sí, le estoy esperando, pero parece que se hace de rogar.

¿Se sabe algo del caso de Damián Pérez?

Cuando Bremón termine con los interrogatorios

y saque sus conclusiones, dará más detalles.

Ya.

Tiene que ser difícil no hacer preguntas

tratándose de un caso relacionado con la familia de Álvaro.

En el fondo, creo que es lo mejor.

¿Entonces qué te preocupa?

La intención de Ricky de asesinar a Santos Mercader.

¿De verdad pensaba hacerlo? Desde luego, parece que sí.

¿Estás seguro?

Perfecto. Te debo una. Llámame en cuanto lo sepas.

¿Qué es eso tan importante que tenías que contar?

He recibido un soplo sobre Mercader de un confite de Valencia.

¿Y es de fiar ese confite?

Colabora conmigo desde hace años y ha ido todo bien.

¿Y qué te ha contado?

Santos está empezando a trasladar a su gente de confianza

del Levante a Madrid. Mañana mismo llegará uno de ellos.

¿De quién se trata? Un tipo llamado Pope.

Llegará en coche con un buen alijo de metanfetamina.

Mi confite me ha dicho que lo ha visto con sus propios ojos

cargando la merca.

¿Y cuál es tu estrategia?

¿Interceptarle a mitad de camino y forzarle a que nos delate a Santos

o seguirle para que nos conduzca al escondite?

Es mejor que todo eso.

Mi confite puede conseguir el punto de encuentro

de Pope con Santos en Madrid. Solo tendríamos que dejarnos caer

y pillarlos en plena faena.

¿Cuándo sabremos ese punto de encuentro y esa hora?

Pronto. Me pasará los datos en cuanto los tenga.

Buen trabajo, Alejandro.

Muchas gracias, inspectora.

¿Nos ponemos en marcha con el dispositivo?

No, esperad un momento aquí. Voy a hablar con Bremón.

Sé que nos lo autorizará, pero tengo que informarle.

OK.

¿Qué?

¿Sigues pensando que tengo una mala racha?

Yo esperaría antes de cantar victoria.

Conociendo a Mercader, hasta mañana cuando le vea con las esposas.

No celebrarlo antes.

Descuida, mañana lo celebramos.

-Ya está. Esta copia es para ti.

-Es todo, ¿no?

-Sí, ya está.

¿Y ahora qué piensas hacer?

-La verdad es que no lo sé.

Solo quiero estar encerrada y llorando.

-Eso te bastará para un rato, pero luego no te servirá de nada.

Yo sé por qué te lo digo.

Hace muchos años asesinaron a mis padres

en un día muy importante para mí.

Yo pensaba que nunca me recuperaría de ese dolor tan profundo.

-¿Has conseguido superarlo?

(ASIENTE) -Aprendí a reconciliarme con la vida.

Y eso me hizo más fuerte.

Ahora, eso sí.

La prueba de fuego la tuve cuando un día sin esperarlo

me encontré cara a cara con el asesino de mis padres aquí,

en Distrito Sur.

-¿Cómo reaccionase?

-Pues muy mal.

Con sed de venganza.

La diferencia es que no crucé esa línea que sí cruzó tu padre.

Y me alegro un montón, porque me hubiese hecho ser

una persona muy alejada de mis valores.

Lo peor de todo es que hubiera acabado en la cárcel.

Ahora, eso sí.

No me quedé con las ganas y un día le dije sus cuatro cosas en la cara.

Y el destino quiso que lo asesinaran y murió.

-Bueno, por lo menos pudiste desahogarte.

Yo no... no sé cómo saldré de esta.

-Tiempo al tiempo.

Lo superarás.

Solo te voy a pedir que no mires mucho para atrás.

(Puerta)

-¿Sí? -Perdón.

-Pasa, pasa. -Necesito hablar con Marga.

-¿No puede ser en otro momento? Lleva todo el día de declaraciones

y está cansada.

-Te lo digo aquí entonces.

Es por una petición de Ricky para hablar contigo.

¿Quieres hacerle una visita?

-¿Estoy obligada o algo?

-No, en absoluto.

Ya has hecho tu declaración y ahora será la justicia

quien se encargue de reclamarle lo que le corresponde.

-El comisario ha autorizado la visita.

Si no quieres, le digo que no al detenido y punto.

-No.

Sí que quiero.

Quiero ir a verle.

Me voy a dar el gusto de decirle cuatro cosas a la cara.

-Muy bien.

-Voy a avisar para que le suban a la sala de interrogatorios.

(ASIENTE)

-Hasta luego.

-Ánimo.

-Gracias.

-Estoy aquí fuera si necesitas algo.

Y tú tranquilito, ¿vale?

-Gracias por venir.

No sabía si lo ibas a hacer.

-¿Por qué quieres verme?

-Quería darte las gracias por salvarme la vida.

Si no hubieras aparecido, tu padre me hubiera matado.

-Seguramente.

-Aunque probablemente prefieras que lo hubiera hecho.

-No, yo no soy como tú.

A mí no me gusta la violencia.

No voy por la vida con una pistola.

-Yo no soy un asesino.

-¿No ibas a matar a Santos Mercader?

-Honestamente, no sé si habría sido capaz de hacerlo.

Él mató a mi hermano y destrozó a mi familia.

-Igual que tú y tus amigos

arruinasteis mi vida y la de mis padres.

-No, yo no participé en la violación.

Yo no hice nada. -Cállate.

He leído la carta.

¿Crees que sirve como excusa que estuvieras drogado

o rodeado de malas compañías?

-Es que es la verdad.

Yo no hice nada.

-Ese es el problema.

Que no hiciste nada.

¿Sabes lo que habría cambiado que hubieras levantado ese dedito

y hubieras llamado a la policía? Mi madre no estaría muerta.

Mi padre no sería un monstruo

y a mí no me habrías arruinado la vida.

-Lo siento mucho.

Si pudiera dar marcha atrás... -No digas nada.

El daño ya está hecho.

Y fue porque tú no hiciste nada.

(Puerta)

Adelante.

-Hola, buenos días. -Hola.

Buenos días. Siéntense, por favor. No, gracias, no queremos sentarnos.

Desde ayer no sabemos nada de Ricky.

Nadie nos ha dado una explicación seria

de por qué narices está detenido.

La inspectora Orestes ha estado esta mañana en su casa.

Sí, pero no nos ha contado mucho.

-Nos ha dado la información con cuentagotas

y nos ha hablado de cosas que nos han parecido alucinantes.

Así que venimos a exigir una explicación.

Muy bien. Pues si se sientan

yo les daré gustosa esa explicación.

(SUSPIRA)

Bien.

El primer delito que se le imputa es tenencia ilícita de arma de fuego.

Esa arma no está registrada,

por lo que hemos deducido que la consiguió en el mercado negro.

¿Y es motivo suficiente para tenerlo retenido?

Ese es un asunto muy serio.

Lo podrían condenar de uno a tres años.

Al tener antecedentes, se ejecutaría la condena.

En los próximos días tenemos que comprobar

por qué llevaba ese arma encima y para qué la quería.

No se ande con rodeos. Seguro que ya han llegado a una conclusión.

Más que conclusión, lo que tenemos es indicios.

Y todos señalan que su hijo quería matar a Santos Mercader.

¿En qué se basa para hacer una afirmación tan grave?

Disculpe, pero creo que antes me he quedado

un poco corta cuando hablaba de indicios.

Lo que tenemos es una prueba contundente.

¿Qué prueba? Una carta.

Ricky escribió una carta de su puño y letra

a Marga Pérez en la que le confesaba su intención de matar a Mercader.

Y en esa misma carta,

también habla de otros delitos que se le podrían imputar.

¿De qué está hablando?

¿Ricky nunca les habló de su participación en un asalto

a un chalé en Salamanca hace aproximadamente dos años?

-No, pues no. -No.

-No.

De algo de esto nos ha hablado la inspectora Orestes, pero...

Si mi hijo hubiera participado, yo lo hubiera sabido.

Tal vez no

porque los delitos que se le pueden imputar son muy graves.

¿Cómo de graves?

Lo que estoy a punto de contarles no es fácil de escuchar.

Tienes razón, Marga.

Sé que esto no sirve de nada,

pero si pudiera volver atrás, lo cambiaría todo.

-Lo pudiste hacer.

Tuviste la oportunidad de decírmelo.

Y no lo hiciste.

-Quise hacerlo muchas veces, pero tenía mucho miedo de perderte.

Eres a persona a la que más quiero del mundo.

-Si me quisieras,

me lo habrías contado.

Te habrías entregado a la policía

y habrías dado los dos nombres de tus amiguitos.

-No digas que son mis amiguitos. No...

-No desvíes el tema.

La cuestión es que otra vez no hiciste nada.

Que mientras yo estaba engañada,

tú te estabas tiendo de mí. -No.

Yo nunca me he reído de ti.

Me sentía fatal con todo esto.

Incluso estuve a punto de abandonarte.

¿Te acuerdas?

-Claro que me acuerdo. Al igual que recuerdo

todas las excusas que ponías para justificar tu actitud.

Si me hubieras querido,

habrías sido valiente.

-Estuve a punto de contártelo.

Pero me enteré de que tu padre había matado a Boli

y a López y...

Tenía miedo de que quisiera matarme a mí también.

-Ya.

Por eso quisiste ir a Las Vegas de un día para otro.

Para salvarte

mientras te reías de mí.

Mientras me engañabas.

-Lo siento mucho, Marga.

Soy un cobarde.

No quiero utilizar esto de excusa porque no lo es,

pero...

Tú me has hecho sentir cosas que no he sentido en mi vida.

Incluso has conseguido que quiera ser mejor persona.

-Ya.

No lo suficiente como para no salir con una pistola a la calle

a matar a alguien.

-He querido ser mejor persona, pero no he sabido cómo.

Nunca he sido el más lumbreras, ni el más espabilado, pero...

-No te hagas la víctima.

No me das pena. -No quiero darte pena, Marga.

Cuando te escribí esa carta, lo hice con el corazón en la mano.

Pensando que iba a morir.

Pensaba que Santos me iba a matar antes de matarle yo a él.

Porque en el fondo

sé que después de lo que te hice no merezco seguir viviendo.

Tienes que creerme.

-No sé si te puedo creer o no.

En eso no cambia nada.

He tomado una decisión.

No te quiero volver a ver nunca.

Espero que lo respetes.

-Por supuesto que sí.

Pero no entiendo.

Si realmente quieres eso, ¿por qué estás llorando?

-¡Porque yo te quería!

Ricky, yo te quería.

Y tú me has roto el corazón.

Ese chico alegre y cariñoso del que estaba enamorada

nunca ha existido. -Eso no es así.

Ese también soy yo.

Aunque solo sea contigo.

Sé que no tengo derecho para pedir esto.

Pero...

me gustaría que aunque no volvamos a vernos nunca más,

me recuerdes de esa forma.

-Solo te puedo recordar

como el chaval

que pudo ayudarme,

pero no lo hizo.

-Por favor.

Marga.

Marga, no me puedes dejar así.

No puedes decirme eso.

Marga, Marga. ¡Por favor, Marga! (LLORA)

-Ven. Vamos.

Y esta es la razón por la que Damián

quería vengarse y estuvo a punto de matar a Ricky.

Y el segundo motivo por el que sigue detenido.

Necesitamos esclarecer qué pasó realmente

en el asalto al chalé de los Pérez en Salamanca.

Tiene que haber un error.

Mi hijo no ha podido participar en algo así.

Tenemos una confesión escrita

del propio Ricky en la carta que le envió a Marga.

Si la escribió él, estaría trastornado.

O quizá ni siquiera la escribió él.

Inspectora,

lo único que quiero es ver a mi hijo.

Usted es madre como yo.

Y sabe que acabo de perder a un hijo.

Solo quiero hablar con Ricky un minuto.

Está bien, pero tendrán que ser pacientes.

¿Cuánto tendremos que esperar?

No lo sé.

Este es un caso muy complicado

con delitos cruzados. Estamos en coordinación

con los compañeros de Salamanca.

El comisario lleva una jornada muy difícil

y él es quien tiene que autorizar esa visita.

-Y... -Mamá, déjalo ya.

Mejor esperamos fuera.

Muchas gracias, inspectora.

-Cierra la puerta.

¿Qué es eso tan importante que has descubierto?

Es sobre el topo.

Como no podía parar de darle vueltas,

solicité diligencias a la UDYCO y a la comisaría de Valencia

sobre todos los asuntos relacionados con Mercader.

¿Y qué has encontrado?

He repasado todos los casos de los últimos dos años

y siempre se ha librado de que lo atrapemos en el último momento.

Sí, desgraciadamente siempre es así.

Leer las diligencias así, una a una del tirón

creo que me ha dado una clave. ¿Qué clave?

Siempre existe el mismo patrón.

Todos los operativos fracasados

comienzan con un soplo del entorno de Mercader.

Así podemos adelantarnos a un movimiento de tráfico de drogas.

Sí.

Y luego alguien da aviso a Mercader

y se nos escurre y volvemos a la casilla de salida.

Exacto.

Es como un juego de trileros. Fracasamos siempre,

pero por el camino nos llevamos recompensas menores:

una incautación de un alijo mejor,

la detención de un camello que se dedica al menudeo,

y poco más.

Y lo peor es que nos crea la falsa sensación

de que cada vez estamos más cerca de atraparle

cuando en realidad no hemos avanzado nada.

Porque todo es una farsa.

No existen confites que nos informen sobre Mercader

y por otro lado un topo que le cuente nuestros planes.

En realidad todos son la misma persona.

¿Estás segura de eso? Sí.

Los soplos en una y otra dirección salen todos del topo.

Tenemos a un trilero trabajando con nosotros

y al mismo tiempo con ese narco.

-Oh. Ricky.

Por favor.

No soporto verte así, cariño.

-No te he pedido que vinieras.

Ni siquiera te he llamado.

De verdad, estoy bien.

Lo mejor que me puede pasar es que me encierren.

-Yo entiendo que te sientas mal.

No voy a quitarle importancia a lo que ocurrió.

Está muy claro que aquella noche cometiste muchos errores.

-No digas eso, mamá.

No son errores.

Mucho peor.

-Vale. Muy bien.

Pero no te venga abajo, cariño.

Tienes motivos para defenderte.

-Yo no veo esos motivos por ningún lado.

Lo que hice esa noche en Salamanca es lo peor que he hecho.

-Pero casi pagas con tu vida por lo que hiciste.

Damián ha estado a punto de matarte.

-Ojalá lo hubiera hecho.

Tiene todo el derecho a querer hacerlo.

Yo no violé a Marga, pero no hice nada por impedirlo.

Soy tan culpable como Boli y Josema de lo que pasó esa noche.

-No, eso no es así.

-Es la verdad, mamá.

Soy culpable.

Y Marga me odia. Es lo peor que me podía pasar.

-Tú estás arrepentido de lo que hiciste.

Y te mereces una segunda oportunidad.

La cárcel no te va a ayudar.

No hay mayor castigo que el dolor que estás sintiendo.

Por eso voy a intentar que estés el menor tiempo posible encerrado.

-¿Qué quieres decir?

-Que voy a buscar al mejor abogado para que prepare una buena defensa.

-No, mamá.

Llevo toda la vida escaqueándome.

Tengo que pagar por lo que he hecho.

-Basta ya de tonterías, Ricky.

Una cosa es que te sientas culpable y otra

que abandones a tu familia en un momento tan delicado.

Te necesitamos.

¿Entiendes?

-¿Y qué quieres que haga?

-Aceptar mi ayuda.

Y la de tu hermano.

Eres un Soler, Ricky.

Tienes que luchar hasta el final.

-Por favor, no digas eso.

Con las cosas que hago, demuestro ser más un Campos

que un Soler.

-Bueno.

Te voy a ayudar te guste o no.

Ya he perdido a un hijo.

Y no estoy dispuesta a perderte a ti también.

Ya me voy.

¿Te he dicho que te quiero?

¿Tienes idea de quién puede ser?

Mi experiencia en Régimen Disciplinario me enseñó

que los policías más corruptos saben ocultarse a plena luz del día,

detrás de un historial sin manchas.

Sí, eso suele ser así.

Hice una lista con los agentes más relevantes

en la lucha contra el narcotráfico y que hayan participado

en todos los operativos del entorno de Mercader.

¿Hay muchos nombres en esa lista? No.

Solo un puñado de agentes de la UDYCO.

Pero seguí investigando, había algo que no encajaba:

un operativo coordinado desde aquí y no por ellos.

El que organizamos para detener al cártel de Jalisco.

Sí, sí, claro.

Nacha y Elías supervisaron el intercambio

de la droga por Sandra Vallejo cuando la tenían secuestrada.

Pero en esa ocasión, en el último momento

recibieron un chivatazo y se frustró el operativo.

Hubo un tiroteo y fue cuando falleció Maica Vallejo.

Evidentemente ese soplo tuvo que venir

del socio de los mexicanos: Mercader.

Y este a su vez tuvo que recibir un soplo

de nuestro topo.

Pero el problema era que había descartado

a todos los agentes de Distrito Sur.

Si es así, ¿quién le pasó esa información?

Tuvo que ser alguien de la UDYCO.

Porque no organizaron el operativo,

pero sí colaboraron con nosotros.

(RECUERDA) "¿A qué hora quedaron en llamar a Maica?

Pues a las 16:00. Ya tenemos todo listo

para monitorizar la llamada en las mejores condiciones.

Supongo que la Unidad de Secuestros hizo simulaciones del intercambio.

En descampados, en zonas abandonadas.

Incluso en zonas transitadas como párquines

o centros comerciales".

-¿Y quién coordinaba a esos agentes desde Valencia?

El nombre más presente en todos los operativos,

el hombre fuerte de la unidad,

el que mejor conoce el imperio de Santos Mercader.

¿Font?

No puede ser.

Font lleva años dedicándole a luchar contra Mercader.

Eso es lo que te he dicho antes.

El mejor escondite está a la vista, a plena luz del día.

Font es el único que ha participado

en el 100% de todos los operativos fracasados.

No sé, no quiero dudar de ti,

sé que haces un trabajo muy riguroso. Pero ¿Font?

Piénsalo. Él es el inspector que más soplos recibe

y siempre está a punto de atrapar a Mercader,

pero en el último momento no lo consigue.

¿Y no podría ser que esa información haya pasado por otro agente?

Él es el único que ha podido jugar siempre a dos bandas,

beneficiándose a la vez de ser un héroe de la policía

y el mejor chivato de Mercader.

Tu hipótesis es interesante,

pero por ahora solo es una conjetura.

Hay que pararlo ya. Antes de que nos la vuelva a jugar.

Necesitamos pruebas para ir a por él.

Te digo que Font es el topo.

Precisamente hoy ha recibido un soplo.

Hoy.

Estamos organizando un operativo para ir a por un hombre de Mercader.

Si es así, quiero estar encima.

Conociendo el truco, es más difícil que nos engañen.

¿No te parece? Sí, desde luego, pero...

Si es Font, va a ser una gran decepción para todos,

especialmente para Orestes.

Lleva mucho tiempo trabajando con él.

(SUSPIRA)

Lo siento mucho. He leído en el periódico que el juez

ha metido a prisión a tu padre. Lo siento.

-Aún no me hago a la idea.

-Si hubieras visto lo arrepentido que estaba cuando fui a verle.

-Me lo puedo imaginar.

-Por eso deberíamos conseguir que Marga le perdonara.

Sería tan importante para él.

-Esto es para ti.

¿Está bien?

¿Tú sabes si Juan Carlos además de ejercer como médico,

está metido en algún negocio?

¿Por qué preguntas eso?

Porque estaba hablando con un tipo y le ha dado un sobre.

Lo que parecía dinero.

He visto algo raro en el asunto.

No lo entiendo. En mi casa entran dos sueldos,

uno como el tuyo, y no da para tanto.

Tienes un deportivo, vives en un casoplón

como el que me enseñaste en las fotos.

Y tener a una hija estudiando en Harvard derecho.

-¿Tú cómo sabes eso?

-Hablé con Charo. Le pregunté por ti y lo contó.

-¿Has hablado con mi ex?

-Quería preguntarle por un compañero nuestro

que ha estado trabajando allí: Juan Carlos Salcedo.

-Tú has conocido

al verdadero Ricky.

Un chico encantador,

cariñoso. Tú has sido lo mejor que le ha pasado en su vida.

-Yo pensaba que él era lo mejor que me iba a pasar.

-Te apuesto lo que quieras a que tras los fiascos del Moonlight

y de la pseudoefedrina, Santos se ha venido arriba

y ahora se cree intocable. Esa será su perdición.

Pero tampoco es tonto.

El territorio es nuevo y ha tenido problemas con el suministro.

Le hará ser mucho más precavido.

Silvia, estoy empezando a hartarme de tus suspicacias.

De acuerdo. Estad atentos.

Se acerca un coche.

¿Es Pope?

Sí.

-Paolo, te dejo. Tengo que seguir currando.

Luego hablamos.

Chao.

-¿Era el italiano?

-¿Qué queréis tomar?

-Dos cafés solos, Paty, por favor.

Como sigas metiendo el dedo en la llaga,

vas a empeorar las cosas.

-Estamos investigando las cuentas de Font, su tren de vida,

sus gastos

y también he intervenido sus comunicaciones.

Habrá que esperar a que cometa un fallo.

Sí.

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Servir y proteger - Capítulo 593

11 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. María

    Me repatea que las policías mujeres se muestren casi siempre poco femeninas. Siempre mal vestidas, con los brazos en jarras o en los bolsillos en plan machote duro, con andares masculinos, etc. Señores guionistas: también hay mujeres policía femeninas, guapas y estilosas.

    pasado martes