www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5385068
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 592 - ver ahora
Transcripción completa

Si alguien viene preguntando por Luis, sea quien sea,

le dices que salió solo del pub,

que estaba muy triste pero que no sabes dónde está.

-Los Soler acabaremos contigo.

(Disparo)

El operativo lo organizaron Quintero y Luis Soler mano a mano.

Hasta que entramos nosotros en la operación.

¿Estás insinuando que hay un soplón entre nosotros?

Digo que a Mercader le llegó a tiempo lo de que era una trampa.

Necesito una relación de los que han estado implicados

en los operativos fallidos.

Están todos.

Ya, pero me cuesta creer que cualquiera de ellos

haya sido capaz de venderse a ese narco.

Veo que le ha llegado el último fiasco

del operativo contra Mercader. -¿Qué cree que ha podido salir mal?

-Aún lo estamos investigando, no es que tengamos una teoría firme.

-Pero su instinto de policía, ¿qué le dice?

(RÍE) -Perdone, pero ¿me está interrogando?

-No, solo estamos conversando.

-Hoy ha venido una inspectora de Régimen Disciplinario

preguntándome por tu caso.

-¿Quieres hacer el favor de tranquilizarte?

-Pues dame algo para que lo haga. Necesito cobertura ya.

-Vamos a matar a Santos Mercader.

La Guardia Civil ha encontrado unos discos duros de Iriarte

y como pregunté por el caso, las autoridades judiciales

me lo han pasado. Espero que Ángela consiga desencriptarlos.

Esto es todo lo que he sacado de los discos duros de Iriarte.

Estoy deseando ver por qué se tomó tantas molestias.

La verdad es que me cuesta imaginar a Damián como un asesino vengador.

Claudia, todo encaja.

Y me temo que también está implicado en la muerte de Iriarte.

Pero ¿por qué iba a matar a Iriarte si le estaba proporcionando

información de su interés? Sí, pero ya había cogido a dos,

tal vez tenía la identidad del tercero.

Y ¿le iba a matar solo porque ya no le necesitaba?

O porque sabía demasiado.

Yo le quiero y vas a tener que asumirlo.

No voy a romper con él ni por ti ni por nadie.

-Te juro que vamos a vengar la muerte de Luis,

pero con la cabeza fría.

Tengo a mis mejores especialistas

trabajando para rescatar los archivos de la nube.

Con un poco de suerte, pronto tendrán esa información

que tanto anhelaba usted y podremos reabrir su caso.

Ricky.

Ricky, tienes que ayudarme, tienes que venir conmigo.

-¿Ahora? Es que no... no puedo irme. -Se trata de Marga.

-Dale, dale, te cojo ahora.

-Ricky, ¿qué tal el entierro? Me hubiese gustado asistir.

Una lástima que decidierais hacer una ceremonia tan íntima.

Qué poco conocíais a Luis.

-¡Ricky!

(Música emocionante)

Álvaro.

Silvia.

¿Qué haces aquí?

He visto la luz al pasar, ¿estás trabajando a estas horas?

Ya ves.

Pensaba que hoy cerrabas por el entierro.

Era la idea, pero me faltaba el aire en casa.

Mi madre tomó una pastilla para dormir y Ricky

se ha encerrado, así que...

no me apetecía estar dándole vueltas a la cabeza, prefería venir aquí

a distraerme un poco.

Y ¿qué tal ha ido el entierro?

Te podrás imaginar.

Mi madre está destrozada

y Ricky y yo...

No me imagino un día sin Luis.

Cuando éramos pequeños,

siempre era el que nos llevaba al colegio, el que...

nos hacía la comida, nos defendía de los que se metían con nosotros.

Y ahora, de mayor,

era el que daba los mejores consejos. No sé qué voy a hacer sin él.

Lo siento.

Antes fui a su habitación para decirle que era hora de comer

y veníamos de su entierro.

Me hubiera gustado estar contigo. No te preocupes, era un día familiar.

Lo entiendo,

pero recuerda que puedes contar conmigo también,

que no hace falta que te lo comas solo.

Tienes a tu familia y también a mí.

Hay cosas que creo que no puedo compartir contigo.

¿A qué te refieres? Han matado a mi hermano mayor

y lo único que quiero es encontrar al que lo ha hecho

para matarle con mis propias manos. Vale, te entiendo, ¿eh?

No, no me vengas con la historia de que ha sido un suicidio

y caso cerrado.

De eso nada, yo también creo que ha sido una ejecución

y diría que Miralles opina lo mismo,

pero somos policías y sin pruebas no podemos hacer nada.

Ese cuento me suena, pero parece que con los Soler se os olvida.

Por favor, no discutamos.

Solo quiero que sepas que, de caso cerrado, nada

y te prometo que llegaré hasta el fondo de esto.

No hables como si no supiéramos quién lo hizo.

Álvaro... Ha sido Santos Mercader,

está clarísimo. No sé qué más necesitáis.

Te pido paciencia y que confíes en la policía.

Mira, no quiero discutir contigo, porque sé que tu intención es buena,

pero no voy a confiar en la policía.

No habéis movido ni un solo dedo para detener a Santos.

Es un narcotraficante, lo sabe cualquiera.

Nosotros también lo sabemos,

pero si queremos que pase una temporada larga,

una temporada real en la cárcel, necesitamos pruebas legales,

presentarlas correctamente ante un juez.

Ah, muy bien y mientras encontráis esas pruebas legales,

él matará a la gente que le molesta.

Lo que ha pasado con Luis es terrible

y te entiendo.

Confía en mí.

No en la policía, confía en mí y te prometo

que haré que pague por todo lo que ha hecho.

Mercader va a caer,

pero, por favor, prométeme que no haréis ninguna tontería,

que no os vais a vengar por vuestra cuenta.

No te preocupes, a mi hermano y a mí ahora solo nos importa nuestra madre.

¿Por qué no cierras aquí y te vienes a casa a cenar?

Me encantaría, pero prefiero terminar aquí

e irme a casa con ellos, ¿vale? Claro.

Estoy para lo que me necesites, ¿vale?

Llámame a la hora que sea.

Gracias.

-¿Dónde está? -En la trastienda.

-¡Marga! ¡Marga!

¡Marga!

¿Qué...? -Levanta las manos.

-Damián, ¿qué es...? -¡Que levantes las manos!

Siéntate.

-Damián... -¡Siéntate!

-¿Me vas a explicar lo que está pasando?

¿Dónde está Marga?

-Tú por Marga no te preocupes,

que ella está perfectamente y mejor que va a estar.

-Hola, Paty. -Eh, ¿qué tal?

-Bien, ¿tú qué tal? -Bien también.

¿Qué? ¿Se te ha pasado ya el enfado?

-Sí, he ido al cine y me he olvidado de todo.

-Oye, tía, que perdona por lo de antes,

es que estaba de curro hasta aquí. O sea...

-Que no, da igual. No pasa nada, de verdad.

-Déjame invitarte a algo, ¿qué quieres?

-¿Tienes mosto?

-La casa por la ventana, ¿eh? (RÍE)

-Esto por aquí.

Por cierto,

Ricky me ha traído hace un ratito una cosita para ti.

-¿Ricky te ha traído esto?

(ASIENTE) -¿Te ha dicho que era para mí?

-Sí, no sé, a mí también me ha parecido superraro.

Podía haberte mandado un mensaje al móvil o algo, pero bueno.

-Y ¿no te ha dicho nada más?

-Solo que te la diera cuando te viese.

-Qué raro. (ASIENTE)

(DOLORIDO) -Damián, ¿me vas a explicar qué está pasando?

-Sabes perfectamente de lo que te hablo.

-¿Dónde está Marga? -¡Que no te muevas más!

Si te mueves, te pego dos tiros y a tomar por saco. ¿Queda claro?

-No me muevo más, Damián. -Muy bien.

-De verdad, solo quiero saber qué está pasando.

-Que no te hagas más el loco, Ricky.

A mi hija la puedes engañar, pero a mí no. Yo te tengo calado.

Igual que tenía calado a José Manuel López,

y a Adrián Bolaños, al Boli.

Eso, tú sigue haciéndote el loco, ¿eh? Como si no conocieras a nadie.

No te va a servir de nada. Escúchame, chaval,

tú de aquí ya no vas a salir vivo.

No.

Lo mejor que puedes hacer ¿sabes qué es? Confesarlo todo,

porque al menos, vas al otro barrio en paz.

-Damián, te juro que yo no violé a Marga.

-O sea, que confiesas.

Estuviste con esos otros dos en mi casa. ¿A que sí?

-Sí. Sí, lo confieso, estuve con los dos en tu casa,

pero solo fuimos a robar, de verdad, solo a robar.

-A robar, violar, matar y a lo que hiciera falta.

-No, Damián.

Estaba robando, te lo juro. Buscaba joyas, dinero, lo que fuera.

Cuando vi lo que estos dos le hacían a Marga,

les dije que parasen, que nos marchásemos.

-Claro, porque la culpa fue de ellos dos, ¿verdad?

Tú no tuviste nada que ver. La culpa fue de ellos dos.

Por eso, pasado el tiempo, te dedicas a buscar a mi hija.

-No, escúchame, te lo puedo explicar. -No, no voy a escuchar nada más.

¿Qué tipo de persona eres tú? Los otros dos eran escoria,

pero tú, que te has hecho novio de la niña a la que violaste,

¿qué clase de monstruo eres tú?

-Yo no violé a Marga, Damián. Te lo juro.

Escúchame. -No. No te voy a escuchar más.

Y tú no vas a decir ni una palabra, porque si lo haces,

tu madre te va a tener que velar en un ataúd cerrado

porque te voy a reventar la cara.

-"Sé que nada de lo que diga hará que me perdones,

yo tampoco puedo perdonarme,

pero necesito que entiendas que cuando te conocí

yo no sabía que eras tú.

Marga, te mereces ser feliz.

Yo, en cambio, ya no me merezco nada,

por eso me despido de ti y de la vida.

Me voy a ir con mi hermano Luis,

llevándome por delante a su asesino.

Te quiero.

Firmado: un cobarde".

(LLORA)

-¿Marga?

(LLORA) -No puede ser. No puede ser.

-¿Qué pasa? Marga. (LLORA)

-Siéntate, siéntate, ¿qué pasa?

¿Qué pasa, Marga?

Dios, ¿qué pone en la carta? ¿Qué pasa?

(LLORA) -Me quiero ir de aquí.

(LLORA) -Me quiero ir de aquí. (SILENCIA)

Vale, vamos a ir al médico. Tranquila, respira, respira, respira.

Escucha, voy a coger las llaves y vamos al médico, ¿eh?

(LLORA)

-Mamá,

¿qué haces despierta todavía?

-No podía dormir y estaba mirando fotos.

-¿Este es el día que Luis se graduó en el instituto?

-Sí.

Mira, mira qué guapo está.

-Matrícula de honor, ¿no?

-En aquella época no teníamos mucho dinero y un día me dijo:

"Mamá, voy a sacar matrículas

para que no te cueste mucho dinero la universidad".

-Y así lo hizo.

-No me acordaba que quería sacar una carrera.

-Psicología,

pero luego dijo que no, que...

se quedaba en casa cuidando del negocio,

que para estudiar ya tendría tiempo.

-El capitán.

-Así le llamabais.

Cuando se fue tu padre, se convirtió en un chico tan responsable...

-Eh.

-Me decía:

"Mamá, ahora el cabeza de familia soy yo".

(LLORA) Mi niño.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA) Si hubiera estudiado,

ahora sería un gran psicólogo

y estaría vivo. (LLORA) -Mamá, no te tortures más, por favor.

-Yo me sentía tan orgullosa cuando tomaba una iniciativa en algo.

A lo mejor se sintió obligado por mí para seguir con los negocios.

-No, mamá, eso no es verdad.

Somos una familia y tenemos que cuidar los unos de los otros.

Tú le necesitabas y él estaba encantado con lo que hacía.

-Sí, le encantaba, sí.

Pero acabó con su vida.

Seguro que quería vengarse de Mercader para demostrarme

que él cuidaba de la familia.

-¿Podemos dejar de hablar de Santos Mercader? Por favor.

-¿Es que tú puedes pensar en otra cosa?

-No, claro que no.

Pero tenemos que hacerlo, mamá, o nos volveremos locos.

Me gustaría pedirte una cosa.

Me gustaría quedarme los anillos de Luis.

(LLORA) -Si a ti te parece bien.

-Claro.

-Gracias.

-¿Has cenado algo? -No, no me entra nada.

-Mamá, no seas cabezona. Venga, cenamos los tres. ¿Dónde está Ricky?

-Ha salido. -¿Te ha dejado sola en casa?

Flipo. De verdad que no sé dónde tiene la cabeza.

Nada, apagado o fuera de cobertura.

Se ha llevado la pistola.

-¿Adónde? -Al Moonlight.

Dijo que quería matar a Mercader.

-¿Por qué no me lo habías dicho?

-Yo qué sé, pensé que lo decía por decir.

-Ay. -Intenté convencerle de que era

una locura. Parece que no lo conseguí.

-Si va Ricky al pub con la pistola... -Tranquilízate, ¿vale? Yo me encargo.

-No. -Quédate aquí.

-No, no, yo voy contigo. -Mamá, ni de coña.

-No, no. Ya han matado a Luis, no me voy a quedar aquí sentada

esperando que maten a Ricky. -Mamá, por favor.

-¿Cómo que no quieres lo filetes? Entonces, ¿para qué se descongelaron?

Es que con las tapas que hemos tomado ya no me apetecen.

Pero ¿qué tapas ni qué tapas? Si era un aperitivo raquítico.

A mí no me apetece ahora un filete, no me entra.

Pues nada, hombre, hala, los tiramos a la basura

porque mañana como no comemos ninguno aquí...

Pues mañana ceno yo filete. Bueno, eso depende, claro.

No vaya a ser que fueras a salir otra vez con Salcedo

y se te volviera a quitar el hambre.

Y ¿por qué voy a volver a salir con Salcedo?

Porque...

Porque nunca se sabe, igual te coge del brazo y "tiririti",

otra vez de cachondeo. A ver quién le dice que no a Salcedo.

Pero ¿qué tontería es esa del "tiririti"?

A ver, pero, pero ¿qué ironía es esta?

Que no me gusta que me cambien los planes y mucho menos ese tío,

esto es la ironía.

Bueno, pues hazme el filete.

Si no lo quieres no pasa nada. Sí, quiero el filete.

Que igual se te indigesta.

Lo que se me está indigestando es esta actitud tan rara.

Raro, esto es el colmo. Ahora soy yo el raro, hombre.

Lo que quiero es seguir con nuestros planes, los previstos

y no lo de salir de cañas con Salcedo y que se te quite el hambre.

Muy bien, me como el filete, me como los dos si hace falta,

pero cambia el disco ya, ¿vale? Bueno, hombre,

no te pongas así, tampoco es para tanto.

¿No es para tanto?

Lo que no entiendo es por qué te pones celoso.

¡Que yo no estoy celoso, hombre!

Lo que pasa, que vamos, me parece... un caradura, un irresponsable.

¿Quién se va de cañas estando de urgencias?

Pero a ver, si ha tomado dos cervezas sin alcohol.

¿Sin alcohol? ¿Tú lo viste que eran sin alcohol? ¿Las probaste?

Porque fue él el que fue a la barra, recuérdalo, ¿no?

No, no, no os mováis, yo os traigo todo.

No, no lo vi ni lo probé. Tampoco eran dos gin-tonic.

Venga, hombre, habría que ver si un agente tuyo de Distrito Sur

se va a tomar cañas cuando está de guardia. Venga ya.

Eso se hace cuando se tienen 20 o 30 años, no a esta edad.

Pues es la misma que la tuya.

Yo me comporto como una persona de mi edad.

Y que lo digas.

¿Perdona? Nada, no he dicho nada.

No, no, venga, venga, dime. Dime lo que ibas a decir.

Que soy un aburrido y un sieso, Salcedo qué cachondo, qué divertido,

qué bien se conserva y qué atractivo es.

Si tú lo dices, pues vale, pero vamos,

a mí nunca me ha parecido atractivo. Qué quieres que te diga. Yo no sé.

Hombre, energía tiene desde luego. Para dar y tomar.

¿Cómo le llaman? El terremoto Salcedo, por eso será.

Que no me creo que no le veas atractivo, Claudia, caray.

Que tuvisteis un lío, hombre. ¿Otra vez vuelves

con el rollo de la cita? Esto es un ataque de celos en toda regla.

No estoy celoso, Claudia, lo que pasa que caray,

te tira los tejos y me vienen cosas a la cabeza,

me da que pensar, ya está. Pero pensar ¿qué? Por Dios.

¡Que se me están quemando los filetes! (RÍE)

Antonio, vamos a acabar de una vez con esto, ¿eh?

Aclarémoslo. No estoy dispuesta a estar un día sí y otro también

con todo esto.

¿Te acostaste con él o no? ¿Quieres que sea directo? Ya lo soy.

Te acostaste con Salcedo ¿sí o no?

Pero ¿me estás preguntando en serio? ¿Tengo cara de broma?

Antonio, por favor, si ni siquiera tú y yo éramos pareja.

Precisamente por eso, era tu vida y yo en eso nunca me he metido.

Pero ahora ha vuelto a nuestra vida y oye, me viene a la cabeza y...

y pienso a ver qué pasó aquel día. ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? No pasó nada.

Que fuimos al cine, por cierto, a ver una película malísima

que eligió él. Luego tomamos una copa y nos fuimos para casa.

Ya y él no intentó nada. (RÍE) Pues claro que lo intentó,

pero yo le paré los pies y ¿sabes por qué?

¿Por qué? Pues porque yo, en esa época,

estaba enamorada de otro médico. Un médico muy cascarrabias,

que tenía unas entradas como el aeropuerto de Barajas.

Era muy guapo. Era muy guapo, a mí me gustaba mucho,

pero era también un poco tonto, porque yo le mandaba señales

y no se enteraba de nada. Estaba a por uvas.

Gracias por responder a la pregunta, sí. Ya me quedo más tranquilo.

Bueno, pues ahora te tengo que preguntar yo dos cosas a ti.

Ah. ¿Hubiera cambiado algo

si en esa cita nos hubiéramos acostado?

Pues no, la verdad es que no. No, pero...

pero bueno, mejor así, ¿sabes?

Porque así, cuando me haga sus bromitas pesadas, pues bueno,

me lo voy a tomar mejor. ¿La segunda pregunta cuál es?

Pues eso que huele, ¿son los filetes quemándose?

Mira.

-Por fin te voy a ganar una partida al billar.

-No cantes victoria...

Ya sabes que cuando empiezo con mi buena racha

no hay quien me pare.

-¡Eh! Tú, escoria.

-Mamá. -¿Dónde está mi hijo?

-Hasta donde yo sé, en el cementerio de Villaverde.

-¿Qué coño le has hecho? -Mamá.

-Mira, Elvira, sé que estás de duelo, pero hay ciertas cosas

que no se las consiento ni a Dios. -Dinos dónde está Ricky y nos vamos.

-¿Por qué iba a saber yo dónde está? -¿Le has visto o no?

-Está bien, estuvo aquí hace un rato, sí, pero luego se marchó.

No tengo ni idea de dónde fue. -Que ¿qué le has hecho?

-No me gusta nada ese tono. Es la última vez que te lo advierto.

Si no sabes dónde está tu hijo, ¡no es mi problema!

Lo único que puedo decir es que estuvo aquí hace

un rato, estuvo dos minutos, pero se marchó con el ferretero.

-¿Cómo con el ferretero? ¿Qué hacía con él?

-¿Vais a tomaros algo? Porque aquí se viene a beber o a jugar al billar.

Si no vais a hacer nada de eso, me estáis haciendo perder el tiempo.

-Está mintiendo. Que ¿qué le has hecho?

-Mira, vieja loca, que sea... -¡Cuidado con lo que le dices!

-Suéltame. -Eh, eh, ¿qué está pasando aquí?

-Señora, métase en sus asuntos. -Mira, con esto en mi bolsillo,

una pelea de bar son mis asuntos. Sepárense los dos, vamos.

A ver, ¿cuál es el problema?

-Los Soler, que están buscando a un familiar,

pero ya les he contado todo lo que sabía.

¿Problemas? Ninguno. Yo al menos ninguno.

Quizá la señora esta tenga algún problema, ¿verdad, Elvira?

-Y ¿a quién están buscando? -Eh, nada, a mi hijo pequeño, Ricky,

pero seguro que está de juerga con los amigos, no pasa nada.

-Ya, pues para no pasar nada,

parecía que iban a darse de puñetazos.

-Porque se ha puesto chulito. -Es que el señor Mercader

ha sido muy desagradable, se ha burlado de nosotros.

-Y ¿desde cuándo eso es un delito?

¿Me vais a denunciar por mi falta de corazón?

-Vámonos, mamá. -Sí, sí, mejor que se vayan.

-¿Todo bien? -Sí, tranquilo, cariño.

Hoy no te libras de que te gane esta partida.

-Ahora ya no eres tan chulito, ¿verdad? ¿Eh?

Puede que a mi hija la tuvieras engañada,

pero a mí no porque yo sé que tú eres un drogata de mierda.

-Yo no soy eso. -¿No?

-¿Apuestas a que encuentro algo ahí que demuestra que eres escoria?

-¿Qué te apuestas? A ver qué hay.

-No, Damián. -Vamos a ver qué hay en la mochila.

-Deja la mochila, por favor. Damián, no...

-Anda, mira lo que tenía guardado el ciudadano modelo.

-¿Eh? -Lo puedo explicar.

-No hace falta, yo sé para qué sirve esto. Esto sirve para matar.

O para atracar un bar,

¿era lo que ibas a hacer antes en el Moonlight? ¿Eso era?

-No, Damián. No es lo que estás pensando.

-¿Con esta entraste en Salamanca en mi casa?

¿Apuntaste a mi hija cuando la violaste?

-Yo no violé a Marga, de verdad. Fueron los otros dos.

-Claro.

Porque tú eres un santo, ¿a que sí? -No. Yo no soy ningún santo.

Puedo ser la peor persona del mundo si quieres,

pero nunca he abusado de una mujer.

-¿Tú qué te crees, que yo soy idiota? Violas a mi hija

y luego te haces su novio. ¿De verdad me voy a creer que es casualidad?

¿En serio? -De verdad, yo no la violé.

Le puedes preguntar a ella, fueron los otros dos.

-Entonces, ¿tú qué hacías mientras? ¿Qué hacías? ¿Eh? ¿Mirabas?

¿Eso es lo que te va a ti, pervertido? ¿Mirabas?

-No, Damián. Se encerraron en una habitación.

Solo podía dar golpes pidiéndoles que parasen.

No podía hacer nada. -¿No pudiste llamar a la policía?

¿Eh? -Vale.

Soy un cobarde,

un mierdas, pero de verdad, no soy un violador. (LLORA)

-No te bastó con amargarle la vida aquel día.

Has tenido que buscarla, no has parado de buscarla

hasta que la has encontrado. -Pero ¿cómo quieres que la busque,

si iba tan puesto de droga

que no me acuerdo nada. (SILENCIA)

No supliques, no grites, no te va a valer de nada.

José Manuel López también lo intentó y no le sirvió de nada.

-Por favor, Damián.

Soy incapaz de hacerle daño a Marga.

-Estoy enamorado de ella. -Estás ¿qué?

¿Qué has dicho? No.

No vuelvas a decir esa palabra.

(LLORA) Tú no sabes lo que es amar.

Yo sí amaba a mi mujer y vosotros me la matasteis, me la matasteis.

No te atrevas a repetir esa palabra porque tú no sabes querer a nadie.

-Damián. Por favor, Damián. (SILENCIA)

(SUSURRA) -Por favor.

(Puerta)

Adelante. Comisario, ¿me ha mandado llamar?

Sí, Nacha. Pasa y siéntate.

Bien,

te cuento, Nacha.

Estoy revisando unas diligencias de un caso que investigaste tú.

Miembros de la banda de Los Coronas

asaltaron la ferretería de Damián Pérez.

Sí, sí, me acuerdo. Fue un intento de robo a mano armada.

Era la prueba de entrada a la banda de un chico que se llama Jota.

Sí, exacto, lo tengo aquí todo. Todo muy bien redactado, por cierto.

Ojalá todas las diligencias fueran tan claras.

Gracias.

Verás, lo que echo en falta es la denuncia de Damián Pérez.

No, es que no llegó a denunciar. ¿Y eso?

Porque al final no hubo ningún robo. No se llevaron nada

y también es cierto que Damián tenía miedo de que los de la banda

tomaran represalias.

Represalias, ¿en serio?

También he visto en la declaración

del tal Jota que dice que no robó nada de la ferretería de Damián

porque el dueño le sacó una pistola.

Sí, así es. Supongo que lo dijo para evitarse un poco la humillación.

Ese chico estaba bastante nervioso, lo recuerdo muy bien.

Para él lo más importante era la impresión que podía causarle

a los jefes de la banda. O sea, que no hay pistola.

Pues no. A ver, cuando fuimos a interrogar a Damián

nos dijo que lo que había sacado era un taladro para defenderse.

Ya.

Pero no entiendo. ¿Por qué vuelve a revisar el caso? ¿Ocurre algo?

Veras, Nacha, me preocupa lo de la pistola.

No sé, tengo la impresión de que el tal Jota

decía la verdad y que Damián había sacado una pistola.

¿En serio? Sí. Ahora no te puedo dar detalles,

pero tengo razones para pensar

que puede estar involucrado en un asesinato. Bueno,

o en más de uno. No me lo puedo creer. ¿Damián Pérez?

De momento, solo son conjeturas, pero...

cada vez que miro aparecen más indicios.

Empiezo a pensar que nuestro entrañable ferretero

tiene una parte oculta. Y si esa pistola existe de verdad,

me puede ayudar mucho a confirmar mis sospechas.

Comisario, ¿quiere que llame a Jota para confirmar si es verdad?

Pues me ayudaría mucho, la verdad. ¿A qué hora entras mañana?

No, no, esto no puede esperar a mañana. Lo llamo ya mismo

aunque lo saque de la cama, me da igual.

Pero ¿tienes su número? Sí, hemos mantenido el contacto.

Lo ayudé bastante. Ahora está en Galicia,

pero a veces me escribe para decirme cómo le va.

Bien hecho, Aguirre. Deme un momento.

Jota, ¿qué tal? ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Sí, sí, perdona las horas. Sé que es bastante tarde, pero es que necesito

hacerte una pregunta importante.

No, no, no te preocupes. No tiene nada que ver contigo,

pero necesito que me digas la verdad sobre lo que te voy a preguntar.

-Y ya sabes que puedes venir a verme cuando tú quieras, ¿eh?

Ahora mismo te traigo la receta,

pero, sobre todo, no quiero que te preocupes.

Todos podemos tener una crisis de ansiedad,

sobre todo con lo que has pasado tú.

Y mírate, aquí estás, haciendo vida normal.

-Bueno, intentándolo. -Bueno, eso está muy bien.

Ahora te traigo la receta y perdona, pero ahora mismo para ansiolíticos

son diferentes recetas que para lo demás

y no sé por qué no me han dejado el recetario en la consulta.

-Le espero aquí. -Muy bien, ahora vengo.

-¿Qué tal? ¿Cómo ha ido? -Bueno, me ha recetado ansiolíticos.

Me ha dicho que me tome una pastilla por la mañana y otra por la noche.

A mí las pastillas no me gustan nada, me recuerdan al sanatorio.

-Ya, ya lo sé.

Pero bueno, ¿tú cómo te encuentras ahora?

-Bueno, bien supongo.

-Marga, ¿qué ponía en esa carta?

-¿Qué carta?

-¿Cómo que qué carta? La que te ha dado Ricky,

la que leías cuando te ha dado el chungo.

-No, no, no era nada de eso. No tiene nada que ver.

-Venga ya, tía. -De verdad,

si quieres pregunta al doctor.

Me ha dicho que con mis antecedentes y lo que ha pasado,

es normal que me dé algún ataque.

-No hace falta que me lo cuentes si no quieres.

Yo me imagino que esto será algo como muy personal,

pero yo sé lo que he visto

y sé que has leído algo en esa carta que te ha afectado mucho.

-De verdad, que no. Simplemente... -Que sí, que sí. Ahora me vas a decir

que no tiene que ver con el ataque.

Bueno, aunque tuviera que ver tampoco es asunto mío,

así que no pasa nada, tranquila.

-Muchas gracias por venir.

Creo que estoy bastante cansada.

¿Te parece si mañana te llamo y hablamos?

-Vale.

-¿Estás enfadada? -No, para nada, tía. No.

Estoy preocupada, nada más.

-De verdad, yo ahora me voy, descanso y mañana seguro que estoy mejor.

(SUSURRA) -Vale.

He llamado a tu padre, pero no me ha cogido el teléfono.

-Seguro que estará dormido en el sofá,

siempre se queda con la ropa puesta. (RÍE)

-Si quieres espero a que te traigan la receta y te acompaño a casa.

-No hace falta, si tendrás que hacer muchísimas cosas.

-Que no tengo nada que hacer, pero lo que tú quieras, de verdad.

-Gracias por estar, pero creo que es mejor que me vaya sola y...

y esté tranquila. No te preocupes, de verdad.

-Vale, no me preocupo.

-Nos vemos mañana. -Gracias.

-Nada.

Una cosa te digo, si necesitas lo que sea, de verdad,

a cualquier hora de la noche, me da igual, me llamas

o me escribes o lo que quieras. Voy a dejar el teléfono con sonido.

-Vale, gracias. -Hasta mañana.

-Chao.

-Vale, Jota, pues nada, eso es todo. Muchas gracias.

Claro que sí, vamos hablando. Me alegra saber que estás bien.

Vale, hasta luego.

Pues efectivamente, comisario. Damián sí que lo amenazó con una pistola.

Y entonces, ¿de dónde salió lo del taladro?

Pues él dice que no tiene ni idea de lo que dijo el ferretero,

pero recuerda claramente cuando Damián salió de la trastienda

y lo amenazó incluso con dispararle.

¿En serio?

Sí, le dijo algo así como: "Te meto dos tiros y limpio el barrio

de escoria" o algo así. O sea, en resumen,

que nuestro entrañable ferretero no solamente tenía un arma de fuego,

sino que mintió a la policía al respecto.

Lo que nos lleva a concluir...

Que no tiene licencia de armas y probablemente

la consiguió en el mercado negro. Correcto.

Esto me da argumentos para pedir una orden de registro mañana mismo.

Comisario, siento un montón no haber confiado

en la primera declaración. No sé qué pasó.

No, de verdad, Nacha. No hace falta que pidas disculpas.

En aquel momento estabais centrados en desarticular la banda.

Además, hicisteis un gran trabajo.

Nadie tenía por qué sospechar en esos momentos de Damián.

Si necesita cualquier cosa para la investigación...

Discreción absoluta, nada más. Por supuesto.

De lo demás, me encargo yo de momento. Gracias.

Vale. Voy a estar de todas formas por aquí dos horas más.

Si me necesita, me llama. Bueno es saberlo.

Gracias, Aguirre. Buenas noches.

Álvaro no cree que su hermano se suicidara,

sino que le han asesinado.

Concretamente una ejecución. ¿En serio?

A ver, los Soler acababan de venderle el Moonlight a Mercader

y seguimos sospechando que es un centro de distribución de drogas.

Y Luis, en medio de todo eso, ¿trabajando allí?

Ya, que hayan vendido el Moonlight

y el hermano mayor siga currando ahí... Es un poco raro.

Entonces, ¿Álvaro piensa que Mercader se cargó a su hermano?

Está convencido.

(SUSPIRA)

Y ¿tú?

Yo le he dicho que atraparemos al asesino y que pagará por ello.

Si ha sido un asesinato.

Espe, Luis Soler no... no tenía el perfil de ser un suicida.

Ya, lo entiendo,

pero es que yo qué sé, todo lo que viene de esa familia...

me da un miedo... ¿Por?

Pues porque veo que...

que te estás enredando otra vez con Álvaro,

que otra vez te está arrastrando hacia él.

Pero ¿por qué arrastrando? Si es un asesinato habrá que investigarlo,

independientemente de que me enrede o no me enrede con Álvaro.

Bueno, no te lo tomes a mal que es una forma de hablar.

Lo sé.

Es que es un tema delicado.

Pues yo me callo.

(Puerta)

Hola, Espe, disculpa por las horas. ¿Está Silvia?

-Álvaro, lo siento muchísimo. -No te preocupes, está todo bien.

Álvaro, pasa.

-Hola.

Eh... ¿Recoges tú ya lo que queda de la cena? Que...

estoy un poco cansada, me voy a dormir.

Claro.

Buenas noches.

¿Qué tal estás?

Pensaba que estarías en casa con la familia.

Ya, pero es que ha pasado algo.

Bueno, ni siquiera sé si ha pasado.

Ricky se ha largado sin avisar.

No coge el móvil y mi madre no sabe dónde está.

Vale. ¿Cuánto hace que ha salido de casa?

Ni idea porque mi madre estaba dormida.

Creemos que cuatro o cinco horas.

Silvia, ¿es posible que le haya pasado algo?

Lo más seguro es que haya quedado con alguien.

Me extrañaría que dejara a mi madre sola para quedar.

Tú fuiste al taller. Sí, pero porque él se quedaba.

Vale.

¿Habéis llamado a la chica con la que sale?

La hija del ferretero. Un montón de veces y no lo coge

y la ferretería está cerrada.

Estás nervioso. ¿Qué crees que le ha pasado?

Por favor, Damián, no cometas ninguna locura.

-¿Una locura?

Una locura sería dejarte con vida.

-Tú no eres un asesino.

Eres una buena persona.

-Qué curioso.

Eso mismo me dijo José Manuel López.

¿Sabes una cosa? No le sirvió de nada.

-¿Lo mataste? -Sí.

Lo maté.

Lo maté yo.

Estaba sentado ahí, justo ahí.

Por cierto, no sabes cómo me puso esto de sangre.

Me costó mucho limpiarlo, menos mal que he aprendido, ¿ves?

-¿A Boli también lo mataste?

-¿De verdad quieres pasar tus últimos minutos

hablando de esos desgraciados?

Piensa en tu madre.

Piensa en tu hermano.

No, yo no maté al Boli. No, no fui yo.

Fue un compinche suyo. No hice nada por salvarlo,

pero no lo maté yo.

Bueno.

Pues ya está bien de cháchara, ¿eh?

Pero...

antes de matarte falta un pequeño detalle.

-¿No podrías llamar a comisaría para ver si han detenido a alguien?

¿Por qué iban a detenerle? No lo sé.

Vale, tranquilo.

Llamo a ver.

Gracias.

Soy Orestes, eh...

Hola, Romero.

¿Me puedes contar si han detenido a alguien en las últimas horas?

No, por saber a quién me encontraré mañana cuando llegue.

Vale. ¿Nada más? ¿Una reyerta o...?

Vale, gracias.

Oye, que siga igual de tranquila la noche.

Venga.

Nada, ¿no?

Nada.

Un conductor borracho, un robo

y una denuncia por violencia doméstica.

Nada de Ricky.

Gracias por preguntar.

Nada, si hay algo que yo pueda hacer.

Aunque sigo pensando que probablemente...

querría estar solo y pensar.

Sí, seguramente sea eso y me estoy rayando.

¿Quieres que llame a los hospitales?

Que no, no te preocupes, si...

si seguro que es una tontería.

De todas formas, mañana cuando te levantes,

me llamas si no ha aparecido todavía.

Y vemos si tramitamos esa denuncia por desaparición.

Aunque no creo que haga falta.

Gracias, pero ahora me tengo que ir, ¿vale?

¿No quieres tomarte una infusión o algo?

No, no te preocupes.

Mi madre está sola y no la quiero dejar mucho tiempo.

Claro. Si tenéis cualquier noticia de Ricky, mándame un mensaje.

Vale.

(SUSURRA) Cuídate.

(SUSURRA) Descansa.

(Música de joyero)

Quiero que mueras escuchando la música

que mi hija escuchaba aquella noche.

Te llevarás al infierno la misma melodía

que mi mujer se llevó al cielo.

-Damián.

Damián, por favor.

-¡Que no te muevas más!

-Damián.

-Marga, ¿qué haces aquí?

-¿Qué está pasando?

-Marga, no deberías estar aquí. Márchate, por favor.

-Suéltale. -No.

No lo voy a soltar, ni nadie lo va a soltar. Márchate.

-Papá, no voy a permitir que le mates.

Suéltale.

-¿Cómo puedes defenderlo después de lo que te hizo?

-Él no fue. Fueron los otros dos.

Me lo ha contado todo aquí.

-No seas ingenua. ¿No te das cuenta?

Haría lo que fuera para engañarte.

Tú crees que es buena persona, pero es una alimaña.

Yo lo sé y va a pagar por lo que hizo.

-Papá, por favor.

Papá.

-Él estuvo allí aquella noche, hija.

No hizo nada para defenderte ni para defender a mamá.

Merece morir y es lo que va a pasar.

-Yo sé que... Yo sé que es culpable.

Papá, sé que es culpable.

Tú no eres quién para condenarle.

-¿Cómo puedes seguir queriéndolo?

-Yo no he dicho eso.

No puedo querer a alguien que me ha hecho lo que él me hizo a mí.

(SOLLOZA) Pero, por favor.

No te manches las manos de sangre.

-Para mí ya es tarde, hija.

Ricky no va a ser ni el primero ni el segundo que mate.

Yo maté a uno de los que te violaron.

También maté a Iriarte y dejé que Boli muriera.

-Papá.

-Y ahora Ricky va a morir.

Llevo muchos años esperando esta venganza

y por fin la voy a completar.

-¡No, no, papá, por favor!

(LLORA) Papá, por favor, te lo suplico.

Hazlo por mí.

Hazlo por la memoria de mamá.

Papá, por favor, baja el arma.

(LLORA) Baja el arma, papá.

Haz caso a tu hija, Damián.

Tira el arma ahora mismo.

No me obligues a disparar.

(Puerta)

Joder, Santos.

Esto no es buena idea.

-Tranquilízate, anda.

-¿Y si alguien te ve?

Nadie me ha visto entrar en tu habitación.

-Pero pueden haberte visto entrar al hotel.

-Claro que me han visto.

Tengo una reserva en el restaurante de la primera planta.

He quedado para cenar.

-¿En serio?

-La mejor forma de esconderse es a la vista de todos.

Vamos al grano, no tengo mucho tiempo.

Se supone que me he levantado para ir al baño.

Lo tengo todo preparado

para que incautes una partida de meta.

-Bueno, bien.

Ya los tenía soplándome la nuca, la verdad.

-Tranquilo.

Después de esto, nadie sospechará de ti.

-A ver, dame detalles.

-La partida saldrá mañana desde Valencia.

El conductor será Pope.

-¿Pope? (ASIENTE)

-Lo conozco, es un camello de pacotilla

que vendía tu meta en Valencia.

-Exacto.

-¿Cómo le has convencido para pringar en esto?

-Digamos que no tenía otra elección.

Le pillé robándome material.

Era eso o perder la mano.

Como comprenderás ha accedido encantado.

Aquí está el lugar y la hora de entrega.

-¿Qué hay en esta dirección?

-Es una vieja fábrica de harinas.

Lleva años abandonada.

¿Qué? ¿Más tranquilo?

-Pues sí.

-Me alegro.

Porque últimamente estabas muy acojonado.

Los miedos

hacen cometer errores

y mi gente no puede cometer errores,

a no ser que les sobre una mano y no les importe perderla.

-Espera.

¿Qué hay de lo que te pedí el otro día? ¿Recuerdas?

Álvaro Soler.

-Ni de coña. Olvídalo.

Me acabo de cargar a su hermano. Hay que dejar correr el agua.

Además, he tenido hoy un encontronazo con él en el pub.

Si me lo cargo ahora,

todo el mundo sospecharía de mí.

-Hay formas de hacerlo.

Su madre está metida en mil movidas.

Podemos hacer... -He dicho que no.

¿Todavía no has aprendido que conmigo no se discute?

Te lo dije.

No mezcles el amor y los negocios.

-Oye, que tú los mezclaste, ¿eh?

-¿Perdona?

-Luis Soler.

-Luis Soler era un polvo interesante.

Divertido, pero amor...

Venga, hombre.

¿Cómo te crees que he llegado hasta donde he llegado?

Porque yo nunca me enamoro de nadie.

Así luego no me tiembla el pulso si tengo que apretar el gatillo.

Cuídate.

-A mí me da igual morir, pero este no se libra.

Aquí no va a morir nadie.

Al menos esta noche.

Haga lo que tenga que hacer que yo haré lo que tenga que hacer.

Damián,

sé que has sufrido mucho,

pero eso no te da derecho a tomarte la justicia por tu mano.

¿Por qué no dejas a la policía que haga su trabajo?

¿Ahora, comisario?

¿Ahora?

Si no llega a ser por mí nunca los hubiesen encontrado.

Aquí estoy, ¿no?

Ricardo Soler es uno de los responsables

de lo que pasó aquella noche en Salamanca.

Ya está en manos de la justicia. Es lo que querías, no?

Que pagara por sus crímenes.

Ricardo Soler,

quedas detenido por allanamiento de morada,

secuestro

y agresión sexual.

No...

Ahora no.

No voy a permitir que le caigan pocos años

o que se libre por una formalidad, no.

-Eso no va a pasar, Damián.

Voy a confesarlo todo. -¡Tú cállate!

¡Damián, baja el arma!

No me obligues a pegarte un tiro delante de tu hija.

Te aseguro que no voy a fallar.

(SUSURRA) Yo tampoco.

-Papá, por favor, haz caso al comisario.

No voy a permitir que le mates, Damián.

(LLORA) Yo quiero que sufra.

Quiero que sufra como sufrió mi hija.

No utilices a tu hija como excusa.

La tienes delante,

suplicándote que no lo hagas.

No tienes ninguna justificación.

No la necesito.

-Marga, ¿qué haces?

-Nos tendrás que matar a los dos.

-Marga, ¿qué haces?

-Hazlo por mí, papá, por favor.

No me perdonaría que te mataran.

Dame las armas, Damián.

Ya acabó todo.

(LLORA)

Damián Pérez,

quedas detenido por asesinato,

secuestro

y tenencia ilícita de armas. Siéntate.

(LLORA)

Tienes derecho a permanecer en silencio

y no responder a las preguntas que se te formulen.

Nacha, soy Bremón.

Pásate por la ferretería y tráete a alguien.

Tengo a dos detenidos.

Uno es Damián Pérez.

Luego te cuento.

Escucha, de camino...

notifica a H-50 que...

tenemos un secuestro con violencia y un intento de asesinato.

Convendría que se pasara por aquí también la Científica.

Y manda una ambulancia.

No, no hay heridos, pero vamos a necesitar ayuda.

Marga.

Por favor.

-No me hables.

No quiero hablar contigo ni ahora ni nunca.

No me lo puedo creer.

Pues ya ves.

Es el tercer asaltante al chalé.

Al parecer no participó de forma activa

en la agresión sexual.

De verdad que me dejas de piedra.

Pues eso no es todo.

Ricky salió anoche con un arma, dispuesto a matar a Mercader.

¿Y por qué lo habéis detenido esta vez?

No puedo daros muchos detalles.

Bueno, esto es increíble.

O sea, ¿no nos puedes contar el motivo por el que está detenido?

Al parecer hay más de un motivo.

Los culpables de lo que le hicieron a mi hija y mi mujer siguen libres.

Y todo por culpa

de la incompetencia de policías y jueces.

Dígame una cosa.

¿Se sintió mejor cuando mató a José Manuel López?

Hasta donde yo sé, hay mucha confusión con lo de Ricky.

Además de tener cargos contra él, ha sido víctima de un delito.

Me cuesta creer que un Soler sea víctima.

Cada uno recoge lo que siembra.

Deberías tratarlo como un delincuente más.

Ni mejor ni peor.

Me resulta curioso que sabiendo de qué va esa familia

tú los sigas defendiendo.

Cuando tengo que actuar contra ellos, lo hago sin dudar.

Pero no me dejo llevar por prejuicios.

Ah, ¿y yo sí?

Es obvio. Vale.

Tengo prejuicios.

Pero al menos están fundados por su trayectoria.

Me parece peor lo que haces tú.

-¿Y quién prefieres que juzgue a tu padre?

¿Los familiares de la víctima o un juez, con todas las garantías?

-Sé que suena horrible,

pero yo entiendo a mi padre.

Tú siempre me has apoyado y me has buscado

los mejores terapeutas.

Siempre has estado ahí.

-Pero lo que he hecho está mal.

Muy mal.

Y te he fallado.

¿Qué es eso tan importante que tenías que contarnos?

He recibido un soplo sobre Mercader de un confite de Valencia.

¿Y es de fiar ese confite?

Colabora conmigo desde hace años y siempre ha ido bien.

¿Ricky nunca les habló de su participación

en un asalto en un chalé

en la ciudad de Salamanca hace unos dos años?

Pues no. -No.

-Si mi hijo hubiera participado en algo así, lo hubiera sabido.

Tal vez no.

Porque los delitos que se le pueden imputar son muy graves.

¿Cómo de graves?

Verán, lo que estoy a punto de contarles

no es fácil de escuchar.

Yo no hice nada.

-Ese es el problema.

Que no hiciste nada.

¿Sabes todo lo que habría cambiado

que hubieras levantado el dedo y hubieras llamado a la policía?

Mi madre no estaría muerta.

Mi padre no sería un monstruo.

Y a mí no me habrías arruinado la vida.

¿Qué es eso tan importante que has descubierto?

Es sobre el topo.

Como no podía parar de darle vueltas,

solicité diligencias a la UDYCO y a la comisaría de Valencia

sobre todos los asuntos relacionados con Mercader.

¿Y qué has encontrado?

Los soplos en una y otra dirección

salen todos del topo.

Tenemos a un trilero trabajando con nosotros

y al mismo tiempo con ese narco.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 592

Servir y proteger - Capítulo 592

10 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 592" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 592"
Programas completos (602)
Clips

Los últimos 1.987 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Sandra

    María, a mí me ha pasado lo mismo. Porque en la programación de TVE1, informaba que empezaba a esa hora. Por favor, a ver si es posible que esta información sea veraz. Gracias.

    11 sep 2019
  2. Laura

    Doy fe de eso, ami me ha pasado lo mismo

    11 sep 2019
  3. maria

    Hola, me llamo Maria y escribo desde Irun Guipuzcoa. Me gustaria hacer un comentario a modo de queja porque ya estoy cansada de los diferentes horarios de la serie servir y proteger. Yo miro la programacion de hoy a ver si se va a cambiar por la vuelta ciclista, asi que voy a verla a la hora que me indica por intenet. y resulta que cuando entro a la hora 17.35 resulta que justo acaba en ese momento.esto es indignante, a ver si tienes un poco de fundamento.

    11 sep 2019