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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 591 - ver ahora
Transcripción completa

La Guardia Civil ha encontrado unos discos duros de Iriarte

y, como estuve preguntando por el caso,

las autoridades judiciales me lo han pasado.

Espero que Ángela consiga desencriptarlos.

Solo habíamos ido a robar

y esos bestias cuando vieron a Marga

se volvieron locos y...

Y yo no hice nada, tío.

-¿Y has vuelto a ver a esos cabrones?

-Les dije que no quería volver a verles.

Creo que Damián los ha matado.

-Nosotros dos. Uno era José Manuel López y el otro era...

-Ricardo Soler.

-¿Cómo has dicho?

-Que el otro se llamaba Ricardo soler.

Aunque creo que le llamaban Ricky.

-Santos Mercader necesita una cantidad muy importante

de pseudoefedrina para seguir fabricando metanfetamina

y no la tiene.

Nosotros tenemos la oportunidad

de hacerle llegar una pequeña muestra

y esa pequeña muestra será la que nos lleve directamente

a la ubicación de ese laboratorio. ¿Comprendes la situación?

Lo que te voy a decir ahora no lo sabe ni el juez.

Así que no puede salir de este despacho

bajo ningún concepto. Entendido.

Ha sido Luis Soler.

¿Así me paga que le salvara la vida?

¿Metiéndose en mi cama y apuñalándome por la espalda?

¡Lo mato! -¡Necesito que te calmes!

¿Me oyes? ¡Céntrate!

¿Ha llegado al laboratorio? No.

A un hospital.

Hay que avisar a Quintero y a Luis Soler también.

Mercader podría ir a por ellos. Yo me ocupo.

Escucha, Juan,

si alguien viene preguntando por Luis, sea quien sea,

le dices que salió solo del pub.

Estaba muy triste, pero que no tienes ni idea

de donde está. -Los Soler acabaremos contigo.

(Disparo)

Mamá.

(LLORA) -Lo siento mucho.

Según los indicios que tenemos,

podría tratarse de un suicidio.

¿Suicidio? No... No...

Mi hijo no se suicidó. ¡Eso es imposible!

Ya les digo, no es nada definitivo. Nosotros seguimos investigando.

Eso no es así. Ya les dije que yo estaba en el Moonlight

cuando Santos fue a buscarle.

El operativo lo organizaron Quintero y Luis Soler mano a mano.

Hasta que entramos nosotros en la operación.

¿Estás insinuando que hay un soplón entre nosotros?

A Mercader le llegó a tiempo

la información de que era una trampa.

Por el momento, no hay que descartar ninguna línea de investigación.

¿Te refieres a Santos Mercader? Bueno, es que resulta paradójico

que Luis se quitara la vida justo cuando se la está jugando

por una operación que diseñó él mismo.

Son demasiados operativos fallados en tu contra.

Y es muy posible que estén sospechando de mí

y tú me tienes que ayudar a disipar esas sospechas.

-Y lo haré,

pero a su debido tiempo.

-Si hubierais detenido a Santos Mercader

en vez de estar pendiente de mi familia,

Luis estaría con nosotros.

En Asuntos Internos han empezado ya a trabajar

y desde arriba nos mandan de Régimen Disciplinario

a Montse Ibarra.

Vamos a matar a Santos Mercader.

(Música emocionante)

¡Buenos días!

Ay, cariño, has madrugado para prepararme el desayuno.

Te como.

Es lo menos que puedo hacer por ti en estos momentos.

Eres un sol. Dame un beso.

¿Café?

Sí, ponme café porque estoy agotada.

Me pasé tota la noche intentando detener a Mercader

en sueños. Qué horror. Pues venga, come algo.

El cuerpo necesita energía. Es que tengo el estómago cerrado.

De verdad que la muerte de Luis Soler

fue un mazazo enorme. Ya, ya lo sé.

Y, encima, fíjate,

lo que habrá sido para Elvira

estando en esa circunstancia. Ya.

¿Crees que eso va a acelerar el proceso de su enfermedad?

Los componentes psicológicos son muy importantes en el alzhéimer.

Además, ahora,

la pobre había aceptado su enfermedad

apoyándose en los suyos

y va y pierde al pilar de su familia.

Ya.

Yo ayer le prometí que esclarecería las circunstancias de la muerte,

pero no sé...

Bueno, pues prométeme a mí que vas a comer

porque las neuronas necesitan combustible.

(Timbre)

¿Quién será?

Anda, Montse. -Buenos días, Antonio, ¿cómo estás?

-Bien.

¿Qué tal?

La que no está muy bien es aquí la señorita.

Cuando tiene un caso así,

ni come, ni duerme, ni descansa, ni nada.

No me trates como una niña. Además, acaba de llegar

el séptimo de caballería.

Bueno, os dejo trabajar. Me voy, ¿vale?

-Venga, hasta luego. -Adiós.

Disculpa que esté así. ¿Quieres un café?

No te preocupes, ya me sirvo yo.

He preferido que nos viéramos aquí

para que no saltara la liebre en comisaría.

Ya.

Sé que va a ser difícil, pero cada vez estoy más convencida

de que tenemos un topo.

Si es así, yo me encargaré de descubrirlo.

¿Me has traído las copias de los informes?

Sí, aquí lo tengo todo.

A ver...

Todo lo referente al secuestro de Sandra Vallejo...

Sí.

El registro fallido del Moonlight

y...

el seguimiento frustrado de ayer.

¿Y esta? ¡Ah!

Esto es todo lo que tiene que ver con la muerte de Luis Soler.

¿También está relacionado con Mercader?

Lo hicieron pasar por un suicidio, pero el comisario y yo

estamos convencidos

de que es el pago por la traición de Luis Soler.

Entonces, sospechas que Mercader se ha ganado

a uno de los nuestros, ¿verdad?

No sabemos si con favores, amenazas o lo que sea,

pero está claro que alguien avisa a Mercader.

Pues no va a ser fácil encontrar a ese topo.

Ya sabes que todas estas operaciones se han hecho a gran escala.

Aparte de los efectivos de Distrito Sur,

han intervenido la UDYCO y unidades de apoyo desde Valencia.

Yo confío en tu intuición para encontrarlo.

Necesito una relación

de todos los que han estado implicados

en los operativos fallidos.

Vamos a ver,

los inspectores y los agentes que han participado

en todos los operativos

en los que ha fallado algo

justo momentos antes de llevarlos a cabo son Silvia Orestes,

Alejandro Font,

Antonio Ríos,

Ignacio López...

Guevara, Aguirre, Betanzos. Están todos.

Ya, pero me cuesta creer que cualquiera de ellos

haya sido capaz de venderse a ese narco.

A mí no. En Régimen Disciplinario he visto ya de todo.

¿Y qué dice tu instinto de este caso?

No vayas tan deprisa. Apenas acabo de aterrizar

en el caso. Lo sé, perdona.

Supongo que es que tengo muchas ganas de saber

que este soplo no ha salido de esta comisaría.

Ya veremos.

Yo, de todas formas, intentaré averiguar algo

lo más pronto posible.

Lo más difícil en estos casos

es detectar el problema y eso ya lo habéis hecho.

Ojalá nos hubiéramos dado cuenta antes

y Luis Soler no estaría muerto.

Me ha dicho Miralles que la investigación oficial

va a seguir la tesis del suicidio.

A ver,

en algo tienen que trabajar los inspectores

mientras descubrimos dónde está la manzana podrida, ¿no?

De todas formas, tu presencia aquí va a generar comentarios.

Si necesitas cobertura, inventamos algo.

No te preocupes, seré rápida. Más nos vale.

(Puerta)

Adelante. ¿Se puede?

-Sí, yo ya me iba.

Estamos en contacto, comisario.

Pasa, Ángela. ¿Qué tienes ahí?

Esto es todo lo que logré extraer de los discos duros de Iriarte.

¿Te ha dado tiempo en una noche a desencriptarlos?

Muchas gracias, Ángela.

Sabía que podía confiar en ti.

Vete a casa a descansar. Con permiso.

-¡Ricky!

¡Ricky!

-¿Qué pasa?

-Perdona, me he asustado al ver la cama vacía.

-Es que...

he estado durmiendo con mamá.

Bueno, durmiendo... no he dormido nada,

pero he estado con ella por si necesitaba algo.

Parece que al final las pastillas le hicieron efecto.

-Menos mal. Necesitaba descasar.

-Yo lo que necesito es un café.

-Pues ya somos dos.

Nos espera un día muy largo.

-Mamá se está preparando para el entierro.

De verdad, Álvaro, yo no sé si voy a ser capaz de esto.

-Pues no nos queda otra.

Mamá nos necesita

y tenemos que ser fuertes.

Y no te lo digo solo hoy.

Ricky,

tenemos que pensar en el futuro.

No podemos dejarla sola.

-¿Qué futuro, Álvaro?

-No tenemos el Moonlight,

Luis está muerto, mamá está enferma...

De verdad, no sé de qué futuro estás hablando.

Creo que lo que tenemos que hacer es ponerle punto y final a esto.

Ojo por ojo.

-Vale, venga. Suponemos que vamos a por Santos.

¿Cuál es el plan? -¿El plan?

Plantarse en el Moonlight y a la que aparezca,

meterle cuatro tiros. -¿Y después?

-Después ir a la cárcel.

Si es por matar a Santos Mercader, me parece bien.

-No, si a ti siempre todo te parece bien.

-Álvaro, yo entiendo que tú no te quieras meter en esto.

Siempre has ido de legal.

Pero yo me voy a ocupar de esto.

Yo me voy a encargar de Santos Mercader.

-No pienso dejar que hagas ninguna tontería.

Ya has escuchado a mamá.

No está dispuesta a perder otro hijo.

Y yo no voy a perder el único hermano que me queda,

¿me oyes?

-Por favor,

dime que todo esto no está pasando.

Dime que Luis va a pasar por esa puerta de un momento a otro.

-Vamos a terminar lo que empezó Luis.

Te juro

que no voy a parar hasta acabar con ese narco de mierda.

Pero tenemos que hacerlo con cabeza y paciencia,

que es lo que haría él.

Para que se sienta orgulloso de nosotros.

Prométeme que no vas a hacer ninguna tontería.

No muevas ni un dedo hasta que tengamos un plan, ¿vale?

Devuélveme la pistola.

Has dormido con ella. ¿Estás loco o qué?

-De verdad, Álvaro, no sé por qué te molesta.

Hagamos lo que hagamos, siempre terminamos jodidos.

Parece que los Soler estamos malditos.

-No digas eso.

-Dame la pistola.

Ricky,

hazlo por mamá.

Escúchame.

¡Eh!

Te juro

que vamos a vengar la muerte de Luis,

pero tenemos que hacerlo con la cabeza fría.

-¿Aún estáis así?

¿Por qué no os vais a arreglar, hijos?

Vamos a llegar tarde al entierro.

-Mamá, vamos.

-Hola.

-Buenos días.

-"Bon dia", inspectora Ibarra.

¿Trabajando?

-Aquí, cargando las pilas. ¿Qué sería del mundo sin café?

-La única droga que jamás podrán ilegalizar.

Se montaría una revolución de categoría.

-Seguro.

-¿Sabe que últimamente voy mucho por Valencia?

-Ah, ¿sí? -¿Y no echa de menos aquello?

-No tengo familia, así que me debo solamente a mi trabajo.

-El cuerpo necesita gente comprometida como usted.

¿Qué tal se ha adaptado a Distrito Sur?

-Pues no tengo queja, la verdad.

El equipo está más que preparado y me han recibido estupendamente.

-Lástima que el resultado no esté siendo el esperado.

-Veo que le ha llegado el último fiasco

de nuestro operativo contra Mercader.

-Una pena.

¿Qué cree que ha podido salir mal?

-Creo que Luis Soler se puso nervioso y eso le delató.

Quizá se suicidó para evitar el escarmiento de Mercader

por su traición. Ya sabe que los narcos en estos casos

suelen aplicar castigos ejemplares y muy dolorosos.

-Parece una hipótesis interesante.

-Aunque también puede deberse a un fuerte desengaño amoroso.

Al parecer, Luis y Mercader mantenían una relación sentimental.

-¿Y su compañera, la inspectora Orestes,

qué piensa de todo esto?

-Bueno, aún estamos investigando.

Tampoco es que tengamos una teoría firme.

-Pero ¿su instinto de policía qué le dice?

-Perdone, pero... ¿me está interrogando?

-Solo estamos conversando.

-Disculpe,

es que llevamos varios fracasos encadenados

y solo me faltaba estar en el punto de mira

de Régimen Disciplinario.

-Tengo entendido que en Jefatura empiezan

a estar inquietos con este tema.

-Si es así, a mí nadie me ha dicho nada

y le aseguro que soy el primer interesado

en ese criminal. -Por supuesto.

Lleva ya varios años siguiéndole la pisa, ¿cierto?

-Sí, al principio, en Valencia, nos centramos en su identidad.

Todo indicaba que había un nuevo capo de la droga

haciéndose fuerte en Levante,

pero Mercader mantuvo intacto

su negocio durante meses.

-Pero al final lograron desenmascararlo.

Todo es una cuestión de perseverancia.

No hay fachada que dure eternamente.

-Ya.

Desgraciadamente, nunca hemos conseguido incriminarlo.

Sí, hemos detenido a varios miembros del engranaje,

camellos y mandos intermedios,

pero les paga bien. Nadie habla en su contra.

-A veces no hace falta pagar. Basta con infundir

el miedo necesario.

-Sea como sea, prefieren cargar con las condenas.

Ninguno ha aceptado negociar con Fiscalía

a cambio de entregar a Mercader.

-¿Y no le sorprende lo rápido que se ha hecho

con el terreno de juego aquí en Madrid?

-Sí, desde luego. Cuando vine siguiéndole la pista,

pensaba que esta vez cometería algún fallo,

que pecaba de ambicioso queriéndose hacer

con el control de la capital sin apenas haber hecho

contactos previos aquí, pero está claro que me confié.

-Así que usted piensa que tiene aliados locales.

-A la fuerza.

Y en eso se centra ahora mismo nuestra investigación.

Y si me disculpa, creo que mi compañera

debe estar esperándome. -Por supuesto. El deber le llama.

Le deseo mucha suerte. -Gracias.

-La va a necesitar.

-Me alegro de volver a verla.

(Puerta)

¡Adelante!

-Perdón, ¿tiene usted un minuto?

-A no ser que tenga cita, no puedo atenderle.

Si viene por urgencias, podría hacer una excepción.

-Una excepción, dice.

Pero, Antonio, "papa frita" que soy yo.

-¡Salcedo!

Pero qué bien te conservas.

-Se hace lo que se puede.

-Jolín, aparentas diez años menos.

¿Te metiste en el cuerpo de un treintañero?

-Ya quisieran muchos treintañeros rendir como yo en "crossfit".

Les pego unas pasadas que no veas. -Eso es muy duro, ¿no?

-Bueno, todo es empezar y, sobre todo, ser perseverante.

Te pone a mil. Deberías probarlo. -A ver qué dice mi cardiólogo.

-No fastidies que tienes problemas cardiacos.

-Bueno, felizmente superados,

pero tuve un pie en el otro barrio, sí.

-Lo siento.

Con razón te han caído así todos los años encima.

-Muchas gracias por tu sinceridad.

-Bueno, dime, ¿a qué has venido?

Aparte de restregarme que te conservas mejor que yo.

-No te piques, Antoñito. Que vamos a volver a trabajar juntos.

-Pero ¿no tenías plaza en Canarias?

-Sí, pero ya tenía yo ganas de cambiar de aires.

Echaba de menos el bullicio de la capital.

-Has cambiado las islas afortunadas por este barrio.

-Si llego a saber que estabas aquí, elijo otro destino.

-No, hombre, no. Es broma. Si elegí yo venir aquí.

Ahora en serio, me alegro mucho de que trabajemos juntos.

-Mejor.

¿Cuándo te incorporas?

-Ya mismo. Llevo semanas preparando la mudanza.

No te dije nada antes porque quería darte una sorpresa.

Me he comprado un pedazo de chalé en una urbanización

que hay aquí al lado.

-Venga ya, hombre. El mismo fanfarrón de siempre.

-¿Fanfarrón?

Juzga por ti mismo

y dime si exagero. Mira.

Mira qué jardín. La de barbacoas que haremos aquí.

-Bueno. -Mira, y esto es el yacusi.

Bueno, y esa es Yurema. -Ya.

-Un rollo pasajero. Nada serio.

-Eres incorregible. El mismo de siempre.

No has cambiado nada. En todos los aspectos.

-Es que tengo un pacto con el diablo.

-Terremoto Salcedo ha vuelto, ¿no es así?

-Bueno, ¿y tú no tienes nada que enseñarme?

-Mi teléfono no hace fotos tan buenas como las tuyas.

-¿Esa es Claudia?

No me digas que seguís juntos.

-Claro que sí, por supuesto. Y esa es mi hija, Olga.

-¿Tu hija? -Sí.

-Pues es muy guapa.

-Te estaba buscando. ¿Qué haces aquí?

Revisando la ruta del camión que llevaba la pseudoefedrina.

Estoy tratando de averiguar en qué punto se desvió

de la ruta original para llegar al laboratorio.

Verás,

podía haberse desviado

en estos dos puntos antes de llegar a la clínica,

pero en cambio salió de la autovía por este otro punto

y eso le obligó a dar una vuelta enorme.

El camionero dirá que se despistó.

Y yo diría que recibió una contraorden.

Justamente en este tramo.

Si conseguimos averiguar en qué franja horaria

estaba haciendo este recorrido justo en el tramo,

podríamos averiguar quién le dio esa orden.

¿Pretendes que nos den luz verde para investigar las comunicaciones

de un cargamento perfectamente legal?

Después de lo que ha pasado ya te puedes ir olvidando.

Bueno, pero habrá que intentarlo.

¿Por qué estás tan negativo?

Acabo de tener una charla... informal

con la inspectora Ibarra.

Se ha mostrado muy interesada por el caso Mercader.

No sé. ¿A ti también te ha hecho preguntas?

No, no me ha dicho nada.

Pero vamos, que me parece normal.

Ella está muy vinculada a Distrito Sur

y este es uno de los casos más importantes que tenemos ahora.

Es normal que pregunte por dónde vamos.

Sí, supongo, pero me fastidia tener a Régimen Disciplinario

husmeando mis casos.

Una vez que te señalan, quedas marcado.

Si no tienes nada que ocultar, no.

¿Que no? Mira.

Tuve un compañero en el ojo de mira de esos buitres.

Lo acusaron de tener tratos de favor con un confite.

Y no era cierto. Pues no.

Al final, se demostró que estaba limpio,

pero ya nadie confiaba en él.

Ni los mandos, ni sus compañeros, ni sus confites.

Acabó en un puesto administrativo, muerto del asco.

Y todo porque una vez los de Régimen Disciplinario

se fijaron en él.

A ver, Ibarra ha sufrido en sus propias carnes

la investigación de los suyos

y tiene fama de justa.

Así que no me preocuparía por ella sino por Santos Mercader.

(RESOPLA) Supongo que tienes razón.

¿Dónde vas?

Luego te lo explico.

Tú sigue con lo del camión, a ver si tienes suerte.

26, 66.

M de Murcia.

Sí, José Manuel López.

Seguro entonces que no ha salido del país.

Sí, verá.

Él cada seis meses

viajaba unas semanas a Marrakech.

¿Quiere que le repita el DNI?

No, por mi parte no es necesario.

Si me asegura que su última fecha de salida del país es esa,

no hay problema.

Gracias por su tiempo. Adiós.

(Puerta)

¿Quería verme, comisario?

Sí, Toni, pasa.

Necesito que te concentres y hagas memoria.

¿Te suena este tipo?

He visto que cursaste una denuncia en su contra.

Sí.

Este es un desgraciado que estuvo acosando a Paty.

Y cuando Paty le puso la denuncia, desapareció.

Pues precisamente ese es el problema,

que parece que se lo ha tragado la tierra.

Yo la teoría que tenía es que se había bajado al moro.

Porque estuve investigando y resulta que el pavo se dedicaba

a meter hachís en el país, en pequeñas cantidades.

Acabo de descartar esa posibilidad,

José Manuel López no ha cruzado ningún control fronterizo.

Bueno, al menos con su documentación.

¿Qué se te ocurre a ti que ha podido pasar?

Pues...

No sé. Yo no creo que se haya dejado pasta

en una documentación falsa.

Era un notas, o sea que...

¿Cómo que un notas?

Un notas, un pringado.

El mítico que no ha dado un palo al agua en su vida.

Y bastante cortito además. (RÍE)

Por eso le dije a Damián que no le contratara.

Un momento, ¿qué tiene que ver Damián con este chaval?

Un día fui a la ferretería y el pavo salía de allí.

Damián me dijo que había ido a pedirle curro.

Y le dije que no le contratara ni de coña.

¿Qué pasa? ¿Le pregunto algo más a Damián?

No, tú no hagas nada. Ya me encargo yo.

Puedes ir a tu puesto, por favor.

Vale.

Chao.

¿Instituciones penitenciarias?

En el piso no hay manera de verte y nos encontramos en este agujero.

Te prometo que en cuanto acabe todo esto

te invito a una cenita.

Con sobremesa.

Hecho. Lo apunto.

Tiene que ser muy duro para ti

gestionar la muerte de Luis con Álvaro y su familia.

¿Cómo están?

Pues están destrozados.

Y Álvaro, especialmente, se...

se ha encerrado en sí mismo. No quiere hablar del tema conmigo.

Tiene que haber sido un palo tremendo para él.

Precisamente por eso me gustaría que contase conmigo,

pero no ha querido que vaya ni al entierro.

Conociendo a su madre, igual es lo mejor.

Esa mujer

es capaz de responsabilizarte de todo,

sabiendo lo que piensa de la policía.

Pues eso hubiese sido menos doloroso que cuando Álvaro

me ha echado prácticamente de su casa.

Dijo que si hubiésemos hecho bien nuestro trabajo, Luis seguiría vivo.

(SUSPIRA)

No se lo tengas en cuenta.

En caliente se dicen muchas burradas.

Y después de una pérdida así es comprensible.

Eso le he dicho yo, pero todavía ha sido peor.

No sé por qué acabamos siempre como en dos bandos.

Enfrentados.

Bueno.

Dale tiempo para que todo vuelva a la normalidad.

No sé si hemos tenido alguna vez una relación normal.

Es como una maldición.

Cada vez que por fin nos encontramos,

aparece algo que nos recuerda que somos de mundos distintos.

Pero al final siempre volvéis juntos.

Sí.

Anoche estuvo en casa, ¿verdad?

Se quedó a dormir. Vi su camiseta en el salón.

Y fue una noche maravillosa.

Teníamos tantas ganas de volver a estar juntos.

Y esta mañana todo era fácil,

bromas, risas, planeando un futuro.

Que si cuántos hijos íbamos a tener...

(RÍE)

Y poco después, no sé ni si quiere estar conmigo.

La muerte de su hermano le ha trastocado.

Tienes que tener mucha paciencia.

Lo sé.

Lo de la otra noche es como si fuese algo lejano, casi un sueño.

No sé si me estoy empeñando otra vez en tener una historia imposible.

A menudo sitio me traes, Antonio.

-Vaya hombre, ¿qué pasa con La Parra?

No tiene vistas al mar ni mojo picón,

pero te van a poner una tortilla espectacular.

La envidia de la capital.

-Venga ya, Antoñito.

Tú siempre fuiste un poquito agarrado, ¿eh?

-Habló el espléndido. Ahora invitas tú por bocazas.

-Ni en broma. Cuando invite será un restaurante en condiciones,

(SUSURRA) no un bareto cutre.

-No sé si arrepentirme de haberte traído,

es como nuestra segunda casa. -Perdona.

Sí.

Ah, estupendo. Sí, confírmeme la reserva.

Gracias.

Ya tengo plan para el fin de semana.

He localizado un campo de golf cerca que tiene buena pinta.

-¿También juegas al golf?

-Déjame adivinar,

eso tampoco lo has probado.

Pues deberías, no sabes cómo engancha.

Supongo que a eso no le pondrá pegas tu cardiólogo.

-¿Y mi cuenta bancaria qué?

-Eres un cachondo.

(RÍE)

-Buenas. ¿Vais a comer? -Hola. Sí.

-¿Habéis mirado el menú? -Sí.

Paella y lubina.

-Muy bien. ¿Y usted? -¿Tenéis una carta?

-Sí, la de bocadillos. ¿Se la traigo?

Ah... No, no, déjalo, gracias.

Eh... tomaré lo mismo que él.

-¿Y de beber? -Agua.

-Para mí una sin.

-Perdona, pero no sé qué haces aquí.

Perdona que te lo pregunte.

¿Por qué vienes a este barrio?

Está en las antípodas de lo que acostumbras.

Tendrías otras opciones en la capital.

¿Por qué has venido aquí?

-Porque quería estar contigo.

-¿En serio?

(RÍE) Juan Carlos, ¿de verdad eres tú?

¡Claudia! (RÍE)

¡Baja! Que está mirando todo el mundo.

Que miren. Menudo recibimiento.

Si yo fuera tu marido te recibiría sí siempre.

Sí, seguro.

Cuando me ha dicho Antonio que estabas aquí,

tenía que verlo con mis propios ojos.

Me apunto a comer. Muy bien.

Estás estupendo, de verdad.

No como tú, pero bueno.

No me puedo creer que sigáis juntos.

Uy. (RÍE) Vaya, hombre.

-No te ofendas, Antoñito, que es un piropo.

Siéntate. Venga.

Te llevaste a la única mujer que se me ha resistido.

Tenía la esperanza de que os hubierais divorciado, pero...

Esperanza dice, qué poca vergüenza. (RÍE)

No ha cambiado nada este hombre.

¿Cómo te llamaban en el MIR?

Terremoto Salcedo, pero ha empeorado con los años.

(RÍE) La culpa es de las islas.

(CON ACENTO CANARIO) Me tienen asalvajado.

¿Y qué ha sido de tu vida todos estos años?

La verdad que no me ha ido nada mal. Mira.

Las islas son maravillosas. Mira.

¡Mira qué paisajes!

Oye.

Esta era mi casa en la playa, ¿eh?

Bueno, ¿y ese bellezón?

¿Te refieres a la casa o a la chica? (RÍE)

Da igual. Al final perdí las dos.

Mira, es que tiene unos paisajes...

Pero ¿haces "surf" y todo? Hombre, claro.

Madre mía.

Dice entonces que Damián insistió mucho

en contratar a Adrián Bolaños, ¿no?

(ASIENTE)

Escuche, ¿qué piensa usted que pasó para que cambiara de opinión?

Ya.

Muchas gracias por atenderme, señor Molina.

Muy amable.

¿Qué pasa, Emilio? Pensé que te vería en La Parra para comer.

Uf, he perdido la noción

del tiempo. Miralles, escucha.

He descubierto algo. Siéntate, por favor.

¿Qué has descubierto?

Es sobre Iriarte, tengo una hipótesis sobre su muerte.

Eso quiere decir que Ángela

ha desencriptado los discos duros.

Sí, ha trabajado toda la noche y su esfuerzo ha merecido la pena.

Mira.

Son las últimas investigaciones que Iriarte se traía entre manos.

Fíjate en esta.

José Manuel López

y Adrián Bolaños. ¿De qué me suena este nombre?

Adrián Bolaños, alias el Boli.

Es el que trabajaba en la ferretería de Damián.

Sí, el que murió apuñalado cuando disfrutaba el tercer grado.

Pero ese caso está cerrado.

Pillamos al asesino y además confesó.

Tenía las manos manchadas de sangre y el arma homicida consigo.

Ya, ¿y si te digo que fue Damián

el que buscó a ese chaval en prisión para ofrecerle trabajo?

Tampoco me sorprendería mucho.

Todos sabemos que quería hacer una buena obra

reinsertando a un preso, ¿no?

Sí, pero no le servía un recluso cualquiera.

El abogado de Bolaños me acaba

de comunicar

que insistió mucho hasta que el chaval aceptó.

Al parecer no quería salir de prisión,

quería cumplir su condena completa,

pero la oferta coincidió con una paliza en la cárcel

y entonces decidió trabajar con Damián.

Vale, pero no vayas tan deprisa.

A ver, ¿qué interés específico podría tener Damián en ese chico?

Ahí viene lo gordo.

Según las investigaciones de Iriarte,

el Boli y el otro chaval,

José Manuel López,

son dos de los asaltantes a su chalé

en la fatídica noche de Salamanca.

¿Los que violaron a su hija?

Y por consiguiente, los responsables de la muerte de su mujer.

O sea, eso querría decir...

que Damián ha estado buscando venganza todo este tiempo.

No me cabe duda y te recuerdo que el propio Damián

admitió haber contratado a Iriarte

para que descubriera los nombres de los asaltantes.

Pues menos mal que nos dijo que había pasado página.

Mentía. Igual que me mintió cuando dijo que la muerte de Iriarte

le dejaba sin respuestas.

Mira, ahí está todo.

Iriarte sí que consiguió avances.

Piensa por qué si no

Damián movió cielo y tierra para conseguir contratar al Boli.

Porque estaba al tanto de todo.

¿Y qué pasa con el otro? El José Manuel López este.

Parece que se lo haya tragado la tierra.

Sus amigos dicen que a lo mejor se ha bajado al moro,

pero en Aduanas me han asegurado que no ha salido del país.

Está en paradero desconocido.

Pero que esté en paradero desconocido

no significa que esté muerto.

Además no está vinculado con Damián, ¿no?

Sí, sí que la tiene.

Toni acaba de confirmarme que vio

a ese chaval rondando la ferretería.

Damián le dijo que le había pedido trabajo

y Toni le desaconsejó contratarle por sus antecedentes.

La verdad es que me cuesta mucho imaginarme a Damián

como un asesino vengador.

Claudia... Todo encaja.

Y me temo que también esté implicado en la muerte de Iriarte.

¿Por qué iba a matar a Iriarte

si le estaba proporcionando información de su interés?

Sí, pero ya había cogido a dos de ellos.

Tal vez tenía la identidad del tercero.

¿Y le iba a matar solo porque ya no le necesitaba?

O porque sabía demasiado.

Claudia, cuando Iriarte trabajaba conmigo

ya extorsionaba a los culpables de los delitos.

Fue uno de los motivos por los que le echaron.

¿Quién nos dice que no ha hecho lo mismo con Damián

si conocía su plan de venganza?

Sí, es posible que tengas razón.

Es una historia alucinante, pero verosímil.

Al fin y al cabo,

Damián cuando conoció la identidad de los asaltantes,

podía haber avisado al comisario Gálvez

y pedirle que reabriera el caso y no lo hizo.

Porque quería tomarse la justicia por su mano.

Ya.

Pero ¿qué hacemos? No tenemos pruebas,

no tenemos el cuerpo de José Manuel López.

Y al asesino confeso del Boli lo tenemos en prisión.

¿Qué hacemos?

Quizá lo mató por encargo de Damián.

¿Quieres que lo interroguemos?

No, he hablado con instituciones penitenciarias

y están pendientes de trasladarlo a un centro psiquiátrico.

El exceso de sustancias

lo ha dejado muy mal, vamos.

No podemos usarlo de testigo y no hay tiempo que perder.

Ya, pero ¿y qué podemos hacer? Porque esto

lo que demuestra es que Damián e Iriarte

tuvieron una relación profesional, pero no que lo matara.

Sin pruebas no podemos detener a Damián.

No podemos,

pero podemos intentar ponerle nervioso.

Bueno, si es la persona que me has descrito hace un momento

no sé si me parece buena idea, ¿eh?

Por primera vez jugamos con ventaja.

Damián no sabe que hemos descubierto la sarta de mentiras

que nos ha intentado colar.

Merece la pena intentarlo.

Emilio, por favor, ten mucho cuidado.

Lo tendré.

(RECUERDA) "Ricardo Soler.

-¿Cómo has dicho?

-Que el otro se llamaba Ricardo Soler.

Aunque creo que le llamaban Ricky.

-¿Estás seguro?

-Completamente."

-Papá.

¿Puedo irme ya a casa?

-Claro, ¿qué te pasa?

¿Todavía no se te ha pasado el dolor de cabeza?

-No, la verdad es que me siento mal.

-¿Quieres que vayamos al médico? -No.

Ya se me pasará.

-Oye, tú has estado llorando.

¿Qué ha pasado con Ricky? ¿Te ha hecho algo?

-¿Ves?

Por eso no te lo quise decir anoche.

-¿Decirme el qué? ¿Qué te ha hecho?

-Que no es Ricky.

Que su hermano se ha suicidado.

Bueno, o eso está todavía investigando la policía.

Ricky está hundido.

-Claro, por eso no querías quedar conmigo anoche.

No me gusta que me mientas, tendrías que haberlo dicho.

-No quería hablar de eso. Y ahora tampoco.

-Pues lo vas a tener que hacer.

Soy tu padre y tienes que escucharme.

-¿Vas a seguir criticándole?

Papá, dale un respiro.

Está hundido.

-Pues por eso, hija. Yo no quiero que te hundas con él.

Cualquiera sabe cómo va a reaccionar ahora a esta tragedia.

Hija,

igual os deberíais dar un tiempo.

-¿Un tiempo?

Pero ¿qué dices, papá?

¿Crees que le voy a dejar cuando más me necesita?

-Pero ¿no te das cuenta de que es un foco de problemas?

Lo acabas de decir, lo están investigando.

¿Cuántas veces necesitas que los Soler aparezcan

en los papeles para ver que no es trigo limpio?

-¡Está enterrando a su hermano, papá!

-A mí lo único que me preocupa eres tú.

-¿Por eso quieres que rompa con el chico que me hace feliz?

Mira, papá,

yo le quiero.

Y vas a tener que asumirlo.

No voy a romper con él ni por ti ni por nadie.

-¿No ves que estás equivocada?

Que no sabes lo que estás diciendo.

Que no es trigo limpio. Que no es lo que parece.

-¿Por qué lo odias tanto?

¿Me puedes decir qué pasa? ¿Qué sabes?

¿Me lo puedes contar de una vez? ¿Qué es?

(Campanitas)

Hola, comisario.

¿He venido en mal momento?

Nada.

A su edad todo se lo toman a la tremenda. Se le pasará.

Eso espero. Dígame, ¿en qué puedo ayudarle?

Pues he venido a traerle buenas noticias.

Estamos muy cerca de averiguar las circunstancias

de la muerte de Pedro Iriarte.

¿Y se sabe ya quién le mató?

De momento no puedo facilitarle

esos detalles,

pero sí le diré que hay algo que le afecta.

Alguien ha robado todo el material informático

del detective.

¿Cómo?

Un error en la custodia. Estábamos investigándolo,

pero se lo han llevado todo.

Bueno, yo ahí puedo asegurarle que no tengo nada que ver.

Lo sé, tranquilo.

Pero se ve que además de usted, hay alguien interesado

en todos los avances de las investigaciones de Iriarte.

Pues si hay una cosa clara es que ya no me voy a enterar

si averiguó algo más de lo mío o no.

Bueno, nunca hay que perder la esperanza.

Tengo a mis mejores especialistas

trabajando para rescatar los archivos de la nube.

Con un poco de suerte,

pronto tendrán esa información

que tanto anhelaba usted y podremos reabrir su caso.

Eso sería todo un alivio.

No le molesto más.

Le mantendré informado.

Muchas gracias, comisario.

Tía, tu padre es un poco inoportuno, ¿no?

-Que no, que no. Que es alucinante.

Por mucha manía que le tenga, ¿cómo puede decirme que corte con él?

Es que yo estoy flipando. -No, es que es flipante.

-Encima parece que no me quiere ver feliz, tía.

Es como si no quisiera que pasara página. No lo entiendo.

(RESOPLA)

¿Me oyes?

-¿Eh?

-Que si me escuchas.

-Ay, perdona, tía.

(RESOPLA)

Perdóname, pero como se me quemen las tortillas de mañana

la lío pardísima.

-Tranquila, da igual, si te estoy dando la brasa.

-No digas eso, no me estás dando la brasa.

Lo único que podríamos quedar luego,

cuando cierre, así hablamos tranquilamente y te hago más caso.

-Es que quiero quedar con Ricky.

No ha querido que vaya al entierro, entonces...

-No, no, tienes que estar con él ahora.

Nada, vete tranquila. Estoy aquí para lo que quieras, ya lo sabes.

Espero que con un poco más de tiempo.

-Venga, vale, después hablamos.

-Vale, ánimo, anda.

Buenas.

-¿Me pones un café solo cuando puedas?

-Claro, ahora mismo.

(Móvil)

-A ver, ¿ahora qué quieres?

(FONT) -"Tenemos que vernos. ¿Dónde estás?"

-Imposible, ahora estoy en La Parra. Aquí todo el mundo te conoce.

-Necesito que me des lo mío ya.

-Huelo tu miedo desde aquí. Te tenía por alguien más valiente.

-No voy a perder el tiempo discutiendo contigo.

Quiero que me digas dónde voy a interceptar un alijo

y más te vale que sea importante.

-Aquí tiene. -Gracias.

Te preocupas demasiado por tu reputación.

-"Me juego mucho más que eso, ¡joder!"

Mira, hoy me ha venido una inspectora

de Régimen Disciplinario preguntando por tu caso.

-¿Quieres hacer el favor de tranquilizarte?

-"Dame algo para que me tranquilice."

Necesito cobertura ya.

-"Estoy en ello, no me atosigues."

Te lo repito por última vez,

no me des razones para pensar que estoy mejor sin ti que contigo.

-Está decidido, hermano.

(SUSPIRA)

(PIENSA) "Marga,

eres la única chica de la que me he enamorado nunca

y serás la última.

Sé que a partir de ahora me odiarás siempre

y me lo merezco.

He sido un cobarde,

antes y ahora.

Yo estaba allí, ojalá hubiese reaccionado,

pero no lo hice

y esos dos animales te jodieron la vida para siempre,

Josema y Boli.

Coincidimos de juerga, íbamos hasta arriba de todo,

ni sé cómo acabamos en Salamanca.

El plan era entrar a robar, nada más".

(RECUERDA) -"Por favor, por favor, déjame ir, por favor. (LLORA)

(MARGA) ¡Suéltame! ¡Hijos de puta! -¡A ver!

-Idos a la mierda, por favor. (LLORA) -Cierra la boca.

-Queréis salir de ahí ya. -¡Que te calles!

-Dejad a la piba ya de una vez.

-Primero vamos a divertirnos. (RÍE)

-Idos a la mierda, por favor, soltadme. (LLORA)

Os juro que no os voy a hacer nada, que no digo nada.

-¡Van a venir a por nosotros!

-Pesado, deja de aporrear la puerta. -Joder.

(LLORA) -Por favor, dejadme.

-Cierra la boca. -Átala, átala.

(LLORA) -No, por favor".

(PIENSA) -"Sé que nada de lo que diga hará que me perdones,

yo tampoco puedo perdonarme,

pero necesito que entiendas que cuando te conocí,

yo no sabía que eras tú.

Marga, te mereces ser feliz.

Yo, en cambio, ya no me merezco nada.

Por eso, me despido de ti y de la vida.

Me voy a ir con mi hermano Luis llevándome por delante a su asesino.

Te quiero.

Firmado: un cobarde".

(LLORA)

(Puerta)

La pastilla no me hace efecto.

¿Me la he tomado?

-Sí.

Sí, te la he dado yo, mamá. -Ah.

¿Estabas llorando?

(LLORA) No me puedo quitar la imagen del ataúd metido en el agujero.

-Mamá, mamá.

(LLORA) -Por favor, no pienses en eso más.

-Eh. (LLORA)

-Ese no era Luis. Solo era una caja. De verdad, olvídalo.

Ahora Luis va a estar con nosotros siempre.

-¿Vas a dormir conmigo esta noche? -Claro que sí, mamá.

¿Quieres que busque otra pastilla?

-No, no. Esperaré a que esta me haga efecto.

-Eres un buen hijo, cariño. (LLORA) -Mamá.

¿Sabes? Luis y tú sois los únicos que habéis confiado en mí.

-Y Álvaro aprenderá a confiar en ti, ya lo verás.

Tenéis que apoyaros mucho, el uno al otro, ¿eh?

¿Dónde está ahora?

-Creo que ha ido al taller. Tenía que recuperar trabajo.

-Ah. Le va a ir bien tener la cabeza ocupada.

¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?

-Creo que jugaré una partida a la consola.

Va, vete a la cama que ahora voy yo.

¿Vale? -Sí.

(LLORA)

-Venga.

¿Mamá?

¿Te he dicho que te quiero?

(LLORA)

-Y yo a ti, cariño.

Mucho.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

300 euros la inscripción.

Hola, cariño. No te esperaba.

He salido un poco antes y he pensado que así nos vamos juntos a casa.

¿Por qué no me lo dijiste? Y hubiéramos organizado algo.

Algo como ¿qué?

Ir a un restaurante chulo, a cenar, yo qué sé.

No es el día más adecuado. He sacado filetes a descongelar

y si no se van a estropear. ¡Filetes, olvídate!

¿Quién dice filetes? Ahora filetes. Antonio, bájame.

(RÍE) Pero ¿qué mosca te ha picado?

Bien que te gustó cuando te lo hizo Salcedo, ¿no?

(RÍE) No me lo puedo creer.

No me puedo creer que estés celoso. Pero Antonio, por Dios,

si todos saben que es un fanfarrón, que no hay que tomarle en serio.

Os he visto así, tan contentos y de risas, pues no sé.

Bueno, de risas, pues es para reírse un rato,

pero luego te cansas y ya.

Eso fue lo que pasó cuando salisteis, ¿no? Tuvisteis una cita.

De eso hace mil años, ni siquiera habíamos empezado a salir tú y yo.

¿Me vas a empezar a preguntar ahora por eso?

Nunca he sido celoso, pero me está minando la moral

el Salcedo de las narices.

Luego recordé eso, que habíais tenido una cita y nunca supe lo que pasó.

(RÍE) Pues, ¿qué pasó? Que me casé contigo, Antonio.

Llevamos casados 30 años, con él estuve un día en el cine.

¿Eh? Es ridículo, ¿no?

Ay, pero por esta vez te perdono.

-No he visto nada. -Llama a la puerta, hombre.

-Parece mentira que después de tantos años

sigáis así de cariñosos.

Claro, que si yo tuviese una mujer como tú a mi lado...

Sigue buscando, amigo. (RÍE) (RÍE)

-Bueno, nosotros nos tenemos que ir. Tienes turno de urgencias, ¿no?

-Sí, pero me da tiempo a tomar algo antes de entrar.

¿Qué me decís? ¿Picamos algo por ahí?

¿Sabes qué pasa?

Es que saqué unos filetes a descongelar y se van a estropear.

(RÍE) Casi me la cuelas.

Venga, que tengo que cenar algo antes de entrar al turno. Venga, vamos.

-¿Qué pasa, Juan?

-Siento lo de tu hermano. -Ya.

Anda, ponme un "gin-tonic" bien cargado.

Escucha, ¿tu jefe no está por aquí?

Claro. Y no sabes cuándo va a volver.

-Ni idea. -Ni idea.

Nada, si tú ver, oír y callar

independientemente de quién esté al mando.

(RECUERDA) -"Hoy no hagas nada.

Esto lo vamos a solucionar entre tú y yo.

No te voy a dejar solo en este marrón.

(LLORA)

-Te quiero mucho, hermano.

-Yo también".

-Ricky. Ricky, tienes que ayudarme, por favor. Tienes que venir conmigo.

-¿Ahora? Es que no... no puedo irme.

-Se trata de Marga. -¿Qué le ha pasado?

-No lo sé, estábamos haciendo la caja en la ferretería y de repente

le ha entrado como un ataque de ansiedad, está en shock.

-Y ¿te has ido? ¿La has dejado sola? -Me pidió que viniera a buscarte.

-¿A mí? -Sí.

-Si no sé qué hacer en estos casos, llama al médico.

-Ella me pidió que vayas tú.

Dice que eres el único que puede tranquilizarla.

Ricky, por favor. Te pido que olvides nuestras diferencias y me acompañes.

Es mi hija, lo que más me importa en este mundo.

-Joder.

Vale, sí, sí, venga. Dale, dale, te cojo ahora.

Eh.

Chao.

-Ricky, ¿qué tal el entierro? Me hubiese gustado asistir.

Una lástima que decidierais hacer una ceremonia tan íntima.

Qué poco conocíais a Luis.

-Ricky.

-¿Te acostaste con él o no? ¿Quieres que sea directo? Lo soy.

Te acostaste con Salcedo, ¿sí o no? ¿Me estás preguntando esto en serio?

¿Tengo cara de broma?

Pero, Antonio, por favor, ni siquiera tú y yo éramos pareja.

Precisamente por eso. Era tu vida y yo en eso nunca me he metido,

pero ahora que ha vuelto a nuestras vidas, pues me viene

a la cabeza y... Y pienso a ver qué pasó aquel día.

Confía en mí.

No en la policía, confía en mí y te prometo

que haré que Mercader pague por todo lo que ha hecho. Va a caer,

pero, por favor, prométeme que no haréis ninguna tontería.

Prométeme que no os vengaréis por vuestra cuenta.

-¿Dónde está? -En la trastienda.

-¡Marga, Marga!

-Ricky me ha traído hace un ratito una cosita para ti.

Ten. -¿Te ha traído esto?

(ASIENTE) -¿Te ha dicho que era para mí?

Qué raro.

-Yo no violé a Marga, Damián. Te lo juro.

Escúchame. -No. No te voy a escuchar más.

Y tú no vas a decir ni una palabra más porque si lo haces,

tu madre te va a tener que velar en un ataúd cerrado

porque te voy a reventar la cara.

-Nada, apagado o fuera de cobertura.

Se ha llevado la pistola. -¿Adónde?

-Al Moonlight. Dijo que quería matar a Santos Mercader.

-Lo único que puedo decir es que estuvo aquí hace un rato,

estuvo dos minutos, pero se largó con el ferretero.

-Está mintiendo. ¿Que qué le has hecho?

-Mira, vieja loca... -¡Cuidado con qué dices a mi madre!

-Suéltame. -Eh, eh, ¿qué está pasando aquí?

-Señora, métase en sus asuntos. -Con la placa en mi bolsillo,

una pelea de bar son mis asuntos. Sepárense los dos, vamos.

-Se encerraron en una habitación, yo solo podía dar golpes pidiendo

que parasen. De verdad, no podía hacer nada.

-¿No pudiste llamar a la policía? ¿Eh?

(LLORA) -Vale.

Soy un cobarde,

un mierdas, pero de verdad, no soy un violador. (LLORA)

-No entiendo. ¿Por qué vuelve a revisar este caso?

¿Ocurre algo?

Verás, Nacha, me preocupa lo de la pistola.

No sé, tengo la impresión de que el tal Jota sí decía la verdad

y que Damián le sacó una pistola.

Comisario, ¿quiere que llame a Jota para confirmar si es verdad?

-Ricky se ha largado sin avisar.

No coge el teléfono y mi madre no sabe dónde está.

Vale, ¿cuánto hace que ha salido de casa?

Ni idea porque mi madre estaba dormida.

Creemos que cuatro o cinco horas.

Es posible que le haya pasado algo.

(LLORA)

(Música de joyero)

Quiero que mueras escuchando la música

que mi hija escuchaba esa noche.

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Servir y proteger - Capítulo 591

09 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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