www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5380125
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 589 - ver ahora
Transcripción completa

Con el registro ganamos todos.

Es la forma más fácil de limpiar su nombre y descartarlo oficialmente.

-Brindo por una semana de éxitos. -Y las que vendrán.

¿Podría decirme a quién pertenece esta mochila?

-No es mía. -Ya.

De esto dirá que tampoco sabe nada.

No me lo puedo creer, no es posible. ¿Qué ocurre?

No hay huellas, pero ni siquiera hay huellas de Álvaro.

Ni en la mochila ni en los envoltorios de la droga.

Fíjate en este vídeo.

Lo sabía.

Sabía que esa mochila tenía que habérsela colado alguien

para colgarle el muerto.

He localizado al tipo de la mochila.

Lo he visto en otra de las cámaras un minuto antes.

Lo reconocí de refilón sobre todo por la chupa que llevaba,

es bastante conocido aquí en el barrio.

Siento mucho por lo que has tenido que pasar.

Yo espero no haberte fastidiado tu relación con Alejandro.

Que supongo que le hubiera gustado que fuera culpable.

Yo no tengo ninguna relación con Alejandro, Álvaro.

No se suponía que los Soler no queríais saber nada del negocio

de la droga.

-Eso era antes, cuando teníamos negocios que nos daban mucho dinero.

-La clave está

en que nosotros podamos conseguir hacerle llegar una muestra

de pseudoefedrina a Santos Mercader

para que esa muestra nos lleve directamente

hasta la ubicación concreta de sus laboratorios.

-No termina de convencerme, no conozco de nada a ese tipo.

-El tipo es de fiar y está deseando hacer tratos conmigo.

Podemos pedirle que nos envíe una pequeña cantidad

para comprobar la calidad de la mercancía.

Eso te sacaría del apuro.

Me dijo que adelante con la operación.

Así que ahora te toca a ti conseguir esa muestra de pseudoefedrina.

-Santos Mercader necesita una cantidad importante

de pseudoefedrina

para seguir fabricando metanfetamina y no la tiene.

Nosotros tenemos la oportunidad de hacerle llegar una pequeña muestra

y esa pequeña muestra será la que nos lleve directamente

a la ubicación de ese laboratorio. ¿Comprendes la situación?

-No hace falta que te hagas el héroe.

-Álvaro, insisto.

Santos Mercader es historia.

Lo que te voy a decir ahora no lo sabe ni el juez.

Así que no puede salir de este despacho

bajo ningún concepto.

Entendido.

Ha sido Luis Soler.

¡Hijo de perra!

Lo mato a él y a toda su familia. -Cálmate.

-Me lo cargo, nadie juega conmigo.

Y menos esos muertos de hambre. -Tranquilo, ¿vale?

-¿Así me paga que le salvara la vida?

¿Metiéndose en mi cama y apuñalándome por la espalda?

Lo mato. -Necesito que te calmes.

¿Me oyes? ¡Céntrate!

¿Ha llegado al laboratorio? No, a un hospital.

¿Has dado orden de intervenir? Afirmativo.

Le pedí a la unidad de seguimiento que se acercara.

Han dicho que es un pedido de pseudoefedrina para el hospital.

Hay que avisar a Quintero y a Luis Soler.

Mercader podría ir a por ellos, yo me ocupo.

Llámame luego, por favor. Por supuesto.

(Música emocionante)

Aquí tiene su cambio, gracias.

Hola.

¿Qué quieres tomar? -Un cortado para llevar, "porfa".

-Vale.

-¿Qué tal? ¿Mucha gente por aquí? -No, hoy no.

Hoy no hay mucho curro, mañana seguramente sí

porque me voy a quedar sola, María se va de viaje unos días.

Se va a París, a ver a Elías.

Ya era hora de que se tomara unos días para ver a su chico.

-Qué guay.

-Por el bar no hay problema porque, bueno,

estamos bastante acostumbradas a estar solas

cuando la otra tiene que irse de vacaciones.

Tu café.

-Gracias, me piro a currar. Chao. -Toni.

Espérate, ¿no?

¿Tú no me dijiste que querías que siguiéramos siendo amigos

y que nos lleváramos bien? -Sí, eso es lo que te dije.

-Entonces no entiendo por qué estás tan distante conmigo.

-No, no estoy distante, estoy correcto.

-No me has mirado ni a los ojos y estás más callado que yo qué sé.

-¿No te estoy mirando ahora?

Y estoy callado porque no me apetece hablar hoy.

¿Algún problema con eso? -No, ninguno.

Pero es raro, que tú no te callas ni debajo del agua

y encima ahora coges y te vas con el café corriendo.

-Bueno ya, ¿no?

-¿Ya qué? -¿Cómo que ya qué?

¿Pretendes que venga a hablar contigo como si no hubiera pasado nada?

-Vamos a ver.

Fuiste tú el que me dijiste que querías que siguiéramos siendo amigos

que nos lleváramos bien. Pues ya está.

Los amigos hablan, se miran a los ojos.

Y cuando digo hablar me refiero a algo más que un monosílabo.

-Bueno, pues no me sale más que un monosílabo, ¿vale?

-Tampoco hace falta que te pongas así.

-Me pondré como me dé la gana.

-Te puedes poner como te dé la gana, Toni,

pero me dijiste... -Ya sé lo que te dije, tío.

¿Qué pasa? ¿Tú no cambias de opinión? Precisamente tú.

Estoy muy jodido, ¿vale?

Y no me sale hacer como si nada, no me sale.

Yo estaba aquí esperando como un gilipollas

cuando te enrollabas con otro. -Toni.

-Ni Toni ni mierdas.

No me digas que no hago un esfuerzo por actuar con normalidad.

Me ha costado la vida venir aquí.

-Lo siento muchísimo. -No, no, por favor.

A partir de ahora me voy a tomar el café en comisaría, ¿vale?

Por lo menos hasta que aprenda

a gestionar esta situación porque no sé ahora.

-Tía, hoy nos hemos puesto de acuerdo.

¿Qué te pasa?

Es por Toni, ¿no?

No lleva bien la ruptura.

-No.

Es que te juro que no soporto verle así.

No puedo.

Yo le quiero muchísimo, ¿sabes?

-Dale tiempo, eso todo lo cura.

-La vida es absurda.

En serio, es completamente absurda, por un lado estoy superilusionada

con Paolo y por otro estoy hecha una mierda por Toni.

-¿No te arrepientes de haberte liado con el italiano?

-A ver, no estoy orgullosa de cómo me he portado con Toni.

Ni de cómo he llevado toda esta situación,

pero, no sé, es que lo que he vivido con Paolo

aunque haya sido tan corto ha sido superintenso.

Y creo que era algo que tenía que vivir.

Ha sido como

estar en una película.

-Jo, tía, qué guay.

-Paolo es pura pasión.

Te juro que nunca había sentido nada como esto en mi vida.

-¿No habéis hecho planes de veros? -Qué va.

No, porque él tiene mucho curro y yo estoy todo el día aquí metida.

Así que nada.

Al menos nadie nos puede quitar lo que hemos vivido allí.

-Está bien, Sandra, no te preocupes. En cuanto pueda iré a buscarte.

Que sí, mujer, te lo prometo, pero ahora mismo no puedo hacer nada

porque no puedo salir de Madrid hasta que no resuelva

un asunto muy importante que tengo entre manos.

Sí, no creo que tarde más de tres o cuatro días, ¿vale?

Sandra, te lo pido por favor, no hagas ninguna tontería, ¿vale?

Hazlo por mí, hazlo por tu hermana Maica, ¿sí?

Venga, besos.

Que sí, chao, adiós.

-Permiso.

-¿Se puede saber qué demonios estás haciendo aquí otra vez, Eladio?

Con tanta visita vas a conseguir que Santos Mercader se huela algo.

-Necesito saber qué pasó con la inspectora Miralles.

-Nada, no tienes nada de lo que preocuparte.

-No sé qué decirle.

Mercader es un lince y cuando sea detenido

sumará dos y dos

y el cuatro soy yo que le he traicionado.

-Y esa suma no la va a hacer hasta que no esté en la cárcel.

Así que tranquilízate que no te va a pasar nada.

-Ese tío tiene un poder enorme e irá a por mí aunque esté en la trena.

Madre mía.

A ver, Eladio.

¿No te parece que si alguien está corriendo peligro

con esto es Luis?

No tú, él ha sido quien le ha traicionado.

-Creo que tiene razón, lo siento, don Fernando.

-No te preocupes, hombre, no pasa nada, estás nervioso,

pero confía en mí, todo va a salir bien.

-Si confiar en usted confío.

Si cuando acepté este plan

pensé que podía hacerlo, pero es que lo he estado pensando.

Y para mí que esto de ser espía a mí me va grande, grande.

Y no vaya usted a pensar que soy ningún cobarde.

-Y yo sé que tú no eres ningún cobarde.

Lo único que tienes hacer es seguir en tu puesto en la empresa de Santos

unos días más, como mucho dos, estamos a punto de terminar esto.

Mantén la calma e intenta no dar ningún paso en falso, ya está.

-El problema es que necesito que todo esto se acabe cuanto antes

porque yo lo que quiero es estar a sus órdenes y su flota.

Con los compañeros de toda la vida.

Y señor don Fernando, joder.

-Vale, Eladio, ya está.

Va, va, necesitabas un abrazo, aquí está, no te preocupes por nada

y será mejor que te vayas ahora. -Adiós.

-Adiós.

-Bueno, tienes una cara hoy todo el día.

Que o me cuentas o yo qué sé. -No me pasa nada.

-¿Cómo que no te pasa nada? O me lo cuentas o no me voy a París.

-Sí, eso no te lo crees ni tú. -Venga va, ¿qué?

-Toni que no lleva nada bien vernos.

Dice que va a estar un tiempo sin venir a La Parra.

-Bueno, normal. -¿Cómo que normal?

Fue el quien me dijo de ser amigos. -Pero, Paty, vamos a ver.

¿Cómo quieres que esté bien? Acabas de cortar.

Lo has dejado tirado, le pusiste los cuernos.

-No hace falta que lo digas así de brusco.

-Te recuerdo que cuando tuvo el lío con Olga lo pusiste en su sitio.

-Eso es diferente porque Olga es mi mejor amiga.

¿Estás ahora de su lado? -No estoy de parte de nadie.

Lo único que intento es ser justa.

-A mí tanta justicia me pone el cuerpo del revés.

(Móvil)

Chao.

Hola, amor.

¿Qué tal estás?

¿Cómo? ¿En serio? ¿En serio? Qué va.

Hombre, claro que me alegro muchísimo. ¡Dios!

¿Qué dices? ¡Qué ilusión!

Vale, tú llámame en cuanto sepas todo, llámame, por favor.

Qué alegría, Paolo, nos vemos pronto.

Chao, chao. Chao, "bello".

Ay, Dios mío. -Era Paolo, ¿no?

-Que viene a verme a Madrid dice.

-Pero bueno, ¿en serio? -Sí, va a venir

porque dice que me echa de menos y que quiere estar conmigo.

-Hija, sí que os ha dado fuerte. ¿Para cuándo dice que viene?

-Para dentro de un mes. Dios mío, qué feliz soy, María.

-Ya te veo, ya.

-No me lo creo, no me lo creo.

-¿Me lo vas a contar o no?

-¿El qué? -Lo que te pasa.

-Nada, no me pasa nada.

-¿Es por Marga? ¿Habéis discutido?

-Sí, es por Marga, pero no hemos discutido.

Le he propuesto una cosa, pero ella lo ha rechazado.

-¿Qué le has propuesto?

-Un viaje. -¿Un viaje?

-Sí. -¿Adónde? ¿A la Malvarrosa?

-No, lejos, mucho más lejos.

A los Estados Unidos.

-A los Estados Unidos, pero tú estás flipando.

-A Las Vegas. -A Las Vegas.

¿Cómo se te ha ocurrido algo así?

-Tengo mis razones. -¿Qué razones son esas?

-Luis, no te las puedo contar. -Claro que me las vas a contar.

Mamá está enferma, Ricky.

Y necesita de todos nosotros, somos una familia, no te puedes ir.

-Luis, si me voy no es porque quiera.

Es porque me tengo que ir, ¿me entiendes?

-Te has metido en algún lío.

Vale, cuéntamelo.

Cuéntamelo, Ricky.

Siempre has compartido conmigo tus cagadas.

-No, no siempre.

-Ricky, me estás empezando a preocupar.

-Es que...

me da miedo que si te lo cuento te enfades y no me vuelvas a mirar.

-Esto ya ha pasado más veces.

Me lo cuentas, me enfado, después se me pasa y ya está.

Somos hermanos, eso es lo único que importa.

Ricky, desembucha.

Nano, a ver,

si de algo me arrepiento es de no contaros antes que soy gay.

Me hubiera ahorrado muchísimo dolor.

Y estoy seguro de que tú también te lo vas a ahorrar

si me cuentas lo tuyo.

-Hace casi dos años,

cuando mamá todavía estaba en Picasent

yo estaba metido de cabeza en la droga.

Y una noche

de fiesta en Salamanca. -¿En Salamanca? ¿Qué hacías allí?

-Yo qué sé, Luis.

Yo solo me metía en un coche, me daba igual dónde fuéramos,

lo único que quería era drogarme.

-¿Qué pasó esa noche en Salamanca?

-Íbamos puestos hasta las cejas, ¿vale?

Y se nos ocurrió que sería una idea genial

robar en una casa de las afueras de la ciudad.

Hay novedades, Fernando.

¿Habéis encontrado la ubicación del laboratorio de Mercader?

El camión no ha llegado a ningún laboratorio,

está en un hospital.

¿En un hospital? ¿Qué demonios hace allí?

La pseudoefedrina es un compuesto médico.

Ya, ya lo sé. No te esfuerces.

Esto es una maniobra de Mercader para distraernos, estoy convencida.

No, el director del hospital nos ha dicho

que había sido una donación de un gran empresario.

¿Habéis confirmado esa información? Sí.

¡Dios, joder, joder, joder!

Esto quiere decir que Santos

se ha dado cuenta de que es una trampa.

Esto quiere decir que Luis y tú estáis en peligro.

Da igual, sé cuidarme, pero hay que avisar a Luis.

¿Habéis podido hablar con él? No.

Entonces voy a llamarlo ahora mismo.

Vamos, vamos, maldita sea mi estampa.

(Móvil)

-Cógelo. -No, lo llamo más tarde. Cuéntame.

-El caso es que no sabía que su madre estaba en la otra habitación.

Joder, que le había dado un ataque al corazón.

Soy un monstruo, tío.

-Ricky, ¿cómo es que no reconociste a Marga cuando la viste en el barrio?

-En Salamanca no llegué a verle la cara.

Yo no entré a la habitación, te juro que yo no entré.

Me quedé en la puerta dando golpes

intentado que ellos dos no la violaran.

Habíamos ido a robar, joder.

Solo habíamos ido a robar.

Pero...

esos bestias cuando vieron a Marga se volvieron locos y...

(LLORA) Y yo no hice nada, tío.

Y desde entonces, Marga...

-Ricky, calma. -Espera, es que no he terminado.

(SUSPIRA)

Desde hace unos meses, Damián está buscando a los culpables.

-Para entregárselos a la policía.

-Los quiere matar, quiere venganza y esto me lo ha contado Marga.

-¿Y has vuelto a ver a esos cabrones? -No.

Después de aquello discutí con ellos por lo que había pasado y...

les dije que no quería volver a verles.

Creo que Damián los ha matado.

-Ricky, no te inventes movidas. Damián es un tipo pacífico,

no iba a hacer algo así.

(Móvil)

Estoy seguro al 100% de lo que digo. Cógelo.

-No, lo llamo más tarde. Venga, sigamos con esto, por favor.

(SUSPIRA)

-Boli. (ASIENTE)

-Uno de ellos. (ASIENTE)

-Trabajó en la ferretería de Damián antes de aparecer muerto.

Estaba en la cárcel, nano, a punto de conseguir el tercer grado

y Damián fue a contratarle sabiendo lo que hizo a Marga.

Al poquito apareció muerto de una puñalada.

-Ricky, nadie ha acusado a Damián de eso. Sería una coincidencia.

-¿Cómo va a ser una coincidencia, Luis? ¿Cómo?

Si yo fuera Damián y le hubieran hecho eso a mi hija,

también me tomaría la justicia por mi mano.

(Golpe)

¡Joder, es que si tuviera a Boli delante, lo mataba yo mismo!

-Nada, no contesta.

Estará trabajando. No, no, no, no, imposible.

Habíamos quedado en que estaríamos pendientes del teléfono

siempre por si surgían inconvenientes.

Bien, pues me voy a buscarlo.

Te mantendré informado. No, espera. Yo también voy.

No, no, no, Fernando. No, no quiero que te expongas, de verdad.

No pienso quedarme aquí, Claudia. Luis se presentó aquí

y juntos decidimos y acordamos acabar con Mercader.

Si está en peligro, no puedo dejarlo tirado. Entiéndelo.

Está bien, pero con mucho cuidado. Tranquila.

-Y crees que la solución es poner tierra de por medio

e iniciar una nueva vida con Marga. -Yo qué sé, Luis.

Yo solo sé que cada día tengo más miedo.

-No estás pensando con claridad, Ricky. Huir no es la solución.

Aunque estuvieseis juntos, siempre habría un terrible secreto en medio.

-A no ser que... -A no ser que ¿qué?

-¿Qué quieres que haga? ¿Que la deje? No pienso hacerlo.

Lo que quiero es ayudar a Marga a seguir adelante.

-¿Por qué no se lo cuentas?

-¿A ella? ¿Cómo se lo voy a contar? Me abandonaría y con razón.

-¿Por qué no se lo cuentas a la policía?

-¿Cómo se lo voy a contar a la policía?

Empeoraría las cosas.

-Pues vaya marrón. Oye, perdona, que tengo que llamar.

-¿Qué? ¿De tertulia de hermanos?

-Hola, Santos.

-Disculpa, chaval, pero yo también tengo que hablar con Luis.

-Ricky,

hoy no hagas nada. Esto lo vamos a solucionar entre tú y yo.

No te voy a dejar solo en este marrón.

-Te quiero mucho, hermano.

-Yo también.

Ey, venga.

-Qué tierno el chaval. Y yo que creía que Ricky siempre era un bufón.

-¿Por qué no dejas de meterte con mi familia, Santos?

-Perdona.

¿Puedo hacer algo para compensarte por mi falta de tacto?

-Sí, puedes decirme si la mercancía ha llegado ya al laboratorio.

-Está a punto de llegar. Y cuando llegue,

tú y yo lo vamos a celebrar. Somos socios.

-Genial.

-Oye, Luis,

¿sigues interesado en saber la localización de mi laboratorio?

-Sí, pero tú no me lo quieres contar.

-Es porque estás en período de prueba, Luis.

Quizás algún día merezcas mi total confianza.

De momento, esperemos que la pseudoefedrina

sea tan pura como me habías prometido.

-Seguro que lo es y a un precio de ganga.

¿Ha llegado ya?

-Sí.

-Genial. -Sí. Hoy es un gran día

y tenemos que celebrarlo a lo grande.

-¿Abro una botella de champán? ¿O prefieres otra cosa?

-No, yo había pensado en otra cosa.

Qué te parece si cuando llegue Juan tú y yo nos largamos, ¿eh?

Porque está a punto de llegar, ¿no? -Sí, pero no puedo dejarle solo,

hay mucho trabajo. -Sí puedes. Yo soy el dueño

y Juan es un empleado que acata mis órdenes a la perfección.

No como otros, que les propongo un homenaje y se me resisten.

-¿Un homenaje? -Sí.

Te das cuenta de que todavía tú y yo no hemos celebrado

nuestra alianza empresarial. -Y ¿tiene que ser justo hoy?

-Por supuesto. Y lo vamos a pasar de maravilla.

¿Eh? -Buenas.

-Hola, Juan.

Oye, te tengo que pedir que te quedes de encargado esta noche tú solo.

Luis y yo tenemos recados que hacer.

Vamos, Luis. -Adiós, Juan.

-Eh, espera un momento.

Si alguien viene preguntando por Luis, sea quien sea,

le dices que salió solo del pub,

que estaba muy triste pero no tienes ni idea de dónde está.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

-Buen chico.

¿Vamos?

-Hola. Hola.

Te he visto entrar, quería hablar un momento contigo.

Claro, dime.

¿Cómo estás? Cabreado,

teníamos un operativo entre manos y ha descarrilado.

Lo siento.

¿Y conmigo también estás cabreado?

No, contigo no.

Aunque la verdad, tampoco estoy para tirar cohetes.

Perdóname, Mercedes, es que... tengo un día un tanto complicado.

Emilio, siento mucho todo esto. De verdad.

Mercedes, haz lo que tengas que hacer.

Yo me sentiría un miserable si intentara retenerte.

Yo me siento una egoísta.

No. Eres una mujer maravillosa.

Has sido muy generosa conmigo.

Me ayudaste mucho a salir del hoyo en los momentos más complicados,

cuando murió Natalia.

Tú también me has hecho sentir cosas que siempre llevaré en mi corazón.

Es una lástima que esta historia haya sido tan breve, ¿verdad?

Pero muy especial.

Cuando te conocí, me caíste fatal. (RÍE)

¿Te acuerdas? Porque te prejuzgué.

Estaba tan enfadada con el mundo y desconfiaba de los hombres,

pero conocerte me hizo cambiar.

Eres una mujer muy especial, Mercedes.

Por eso has conseguido ese puesto tan bueno en Bangkok,

aunque te digo una cosa,

allí no vas a encontrar a un hombre como yo. (RÍE)

Eso seguro. En cambio, tú no vas a tardar nada en encontrar pareja.

Ya, ya, menudo chollo soy yo. Yo ya tengo una edad, Mercedes.

Estás en tu mejor momento, Emilio.

Si vivo para trabajar.

Porque eres el mejor comisario del mundo.

Y cada día tengo más rarezas y tengo menos ganas de conocer gente nueva.

Así que apuesto lo que quieras a que tú la encuentras antes que yo.

Encontrar pareja es la última de mis prioridades ahora mismo.

Me voy a centrar en mí y en mi trabajo.

Te voy a pedir una cosa. No cortes el vínculo conmigo,

quiero que me cuentes todo lo que te pasa en Tailandia.

Prometido.

Me voy. He quedado

para cenar con unas compañeras. Una cena de despedida.

Pasadlo bien.

Adiós, Emilio. Suerte, Mercedes.

-¿Te gusta? -Me gusta mucho.

Lo que no sé es por qué has preferido venir aquí en vez de a tu casa.

-Porque nuestra primera cita fue en un hotel

y guardo un recuerdo imborrable.

-¿Tomamos algo? -¿Por qué no me preparas una copa?

Voy al baño.

(Notificación de móvil)

Llevas toda la tarde recibiendo mensajes.

¿No vas a contestarlos?

-No.

No.

-Había pensado que igual querrías hablar con tu amigo Quintero.

-Santos, Quintero no es mi amigo.

-Deja de mentir, Luis.

-¿Qué haces?

-¿Sabes lo que aparece en la pantalla de las máquinas recreativas

cuando te quedas sin crédito?

"Game over". La partida ha terminado.

-¿De qué va todo esto, Santos? -Va de que la pseudoefedrina

no ha ido directamente a mi laboratorio clandestino.

Ha ido para un hospital para salvar vidas.

¿No te parece una jugada maestra?

Ahora solo me queda... rematar la faena.

-No me puedes matar en un hotel, Santos.

Todo el mundo sabrá que has sido tú. -No, Luis. No lo sabrá nadie,

porque yo no te voy a matar. Te vas a suicidar tú con esta pistola.

-Yo no voy a apretar ese gatillo. No y además hay testigos.

Juan nos ha visto salir juntos del pub.

-Juan hará lo que yo le diga. En cuanto al hotel no te preocupes,

lo tengo todo calculado.

Hemos entrado desde el garaje a la habitación directamente.

Cuando los empleados del hotel te encuentren,

será la primera vez que te vean. Estarás en una habitación a tu nombre

y pagada con tu tarjeta. -¡Yo no he pagado nada!

Has pagado con mi tarjeta.

-A veces todo resulta tan fácil contigo, Luis.

-Esto no te saldrá bien. -Sí. Sí me saldrá bien.

-Todo el mundo, todos sospecharán de ti. Desde la policía a mi familia.

-Tal vez, pero nadie tendrá pruebas contra mí.

Esta no es la primera vez que preparo el escenario de un suicidio.

Para llegar a donde yo estoy, no basta con matar.

Hay que saber matar inteligentemente para no verte involucrado.

Y eso es lo que va a pasar aquí esta noche.

-Eres un psicópata.

-Deja de decir chorradas y ponte de rodillas.

-No.

-Será mejor que pienses en cuáles serán tus últimas palabras.

De rodillas. -No.

-Igual prefieres que te meta un balazo en el estómago

y te vas desangrando lentamente. ¿Es eso?

De rodillas.

(LLORA)

Mi madre y mis hermanos sabrán que has sido tú y me vengarán.

-Si mueven un solo dedo contra mí,

seré implacable con ellos, no tendré piedad.

¡Y ahora cállate y cierra los ojos!

¡He dicho que cierres los ojos!

-Vas a tener que matarme mirándome a los ojos.

-Está bien. Lo tomaré como tu última voluntad.

Adiós, Luis.

Te voy a echar de menos.

-Los Soler acabaremos contigo.

(Disparo)

(Cuerpo se desploma)

(SUSPIRA) -Paty, cerrando que es gerundio.

-¿Por qué no subes a casa y termino yo esto tranquilamente?

-Que no, que no, pero si yo ya tengo hecha la maleta y todo.

-Hola, María, ¿qué tal? -Hola, cariño.

-¿Ya cerráis?

-Sí, pero vamos, que si quieres algo rapidico, pasa.

-No. En realidad... Hola, Paty. -Hola, Nacha.

-En realidad quería darte este detallito par que se lo llevaras

a Elías, por favor. (ASIENTE)

-¿Es una sorpresa? ¿No lo puedo ver? -No, qué va.

Puedes abrirlo, no es ningún secreto.

-¿A ver? -Ah.

-Hala, pero qué chulo. ¿Qué es? ¿Para darle suerte?

-No. Bueno, en realidad él lo entenderá.

-Cuánto misterio. -Qué va, de eso nada.

No, es una tontería. Cuando Elías y yo empezamos a patrullar,

nos llevábamos fatal.

Era un cascarrabias, no lo aguantaba y no me dejaba conducir.

-Ya, me lo ha contado él también.

Bueno, y me dijo que fuiste a hablar con Miralles

para que te cambiara de binomio. -Así es.

Por suerte, Miralles me convenció para que le diera una oportunidad.

-Y se la diste y no os ha ido nada mal, ¿eh?

-No, para nada. Vamos, es el mejor binomio que se puede tener.

-Sí, él piensa lo mismo de ti, ¿eh? Me lo ha dicho un montón de veces,

que eres una gran compañera y una buenísima amiga.

-Pues mira, ese detallito es justamente para rememorar

esos tiempos difíciles que después han sido muy buenos.

Y era el llavero que teníamos en esa época cuando patrullábamos

juntos. Así que dile, por favor,

que eso significa que lo espero para muchas tronchas más.

-Jo, Nacha, me vas a hacer llorar, ¿eh?

-Bueno, tú es que esta tarde, estás un poquito sensible.

-Bueno, y dile que lo echo muchísimo de menos.

-Claro que se lo diré. Y esto le dará un chute de energía que no veas.

-¿Seguro que no quieres tomar nada?

-No, he quedado con unas compañeras de la comisaría para picar y cenar.

-Bueno. -Así que nada.

María, que tengas muy buen viaje. Dale muchos besos de mi parte, ¿vale?

-Se los daré, muchas gracias, reina. -Nada.

Chao, Paty. -Adiós.

(Puerta)

Ha salido todo de categoría.

Bremón ha hablado con el director del hospital que ha corroborado

que la pseudoefedrina es una donación del empresario Santos Mercader.

-Has venido aquí para decirme lo que ya doy por hecho.

-Menudo humor, ¿no? Después del favor que acabo de hacerte.

¿No vas a invitarme a una copa o qué? -Sírvete tú mismo.

-¿Y Luis Soler? ¿Lo tienes controlado?

No sería nada interesante que hablara con la policía.

Lo mismo sabe cosas de ti que podrían perjudicarnos.

Te lo dije, no te fíes de él. -Luis ya no será un problema.

-Bueno, ese te traiciona mientras pierdes el culo por él

y no piensas con claridad. -Deja de tocarme las pelotas.

-Te toco las pelotas porque ha puesto en riesgo nuestro negocio.

-Nuestro negocio.

¿Te tengo que recordar que todo lo que has conseguido

ha sido gracias a mí? Y no te hablo del dinero.

¿Cuántos casos de narcotráfico has resuelto gracias a mis soplos?

Si eres un inspector estrella es gracias a mí.

-Los dos nos debemos favores.

Si he resuelto casos de narcotráfico es porque necesitabas eliminar

la competencia que tenías en Levante. Y lo mismo pasa ahora,

quieres controlar toda España y yo te lo sirvo en bandeja.

-Eso no te da derecho a faltarme al respeto.

-¿Por qué estás tan susceptible? ¿Es por la traición de Luis?

Ni que estuvieras enamorado de él. -¡No vuelvas a hablar de Luis, joder!

-Por su culpa, Miralles y Bremón

pueden deducir que hay un topo en comisaría y eso me preocupa.

-Tranquilo, ya te echaré carnaza.

Cuando pase el chaparrón, podrás interceptar algún envío.

-Muy bien, pero no me conformo con promesas.

-¿Qué dices?

-Que merezco una recompensa por haberte salvado el culo.

-Está bien.

Aquí tienes, lo habitual.

-Esto sería suficiente en circunstancias normales,

pero en esta ocasión, hay un precio extra.

-¿De qué estás hablando?

-Álvaro Soler. Quiero que lo saques de circulación.

-No puedes ligarte a la inspectora Orestes

y quieres que yo te elimine la competencia.

-Deja tus sermones para tus camellos, ¿vas a hacerlo o no?

-Silvia nunca será tuya.

Aunque me cargue a Álvaro, nunca será tuya.

-Haz lo que te he pedido.

-¡Que sea la última vez que me das una orden! ¿Entendido?

Y ahora lárgate, necesito estar solo.

¡Que te largues, joder!

(Timbre)

Hola.

¿Ya te vas a dormir?

No, me estaba tomando una infusión. ¿Qué haces aquí?

¿Puedo pasar?

¿Y Espe?

Está de cena. Una compañera que se va de Distrito Sur.

¿Cómo es que no has ido?

Estoy reventada.

Ya.

Entonces...

Tampoco te apetecerá tomarte una copa de vino conmigo, ¿no?

He venido a celebrar algo. ¿A celebrar el qué?

¿La abres tú o la abro yo?

Hace nada me dijiste que te gustaría celebrar mi inocencia conmigo.

Bueno, cuando el caso estuviese cerrado.

¿Y no está cerrado?

Quedan algunos flecos aún. ¿Cómo que algunos flecos?

Tú piensas que soy inocente, ¿no basta con eso?

Sí, sí que basta.

¿Quieres que piquemos algo?

No te preocupes, he comido algo cerca del taller.

Es un Gran Reserva.

Pues por tu inocencia.

Qué bien suena eso dicho por ti.

Anda, vente.

Se me hace muy raro estar aquí otra vez.

¿No te parece alucinante que después de todas las movidas

que han pasado entre nosotros, sigamos buscándonos?

Es una energía, como si fueran dos imanes.

Como dos fuerzas irresistibles.

Exacto.

¿Y tú piensas que hay un significado oculto en eso?

Oculto no creo.

Yo lo tengo clarísimo.

Este es el significado.

¿No piensas lo mismo?

Pienso lo mismo.

Si piensas lo mismo,

¿por qué no dejamos de hacernos los interesantes?

¿Qué pasa, Silvia?

Han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que...

Que siento vértigo.

No te preocupes, no quiero agobiarte.

Nos vemos cuando tú quieras.

Tengo vértigo, pero...

No quiere decir que no tenga claro lo que quiero.

Ricky, ¿puedes dejar de marear la comida?

-Es que no tengo hambre, mamá. -¿Qué te pasa?

-¿Qué te pasa a ti? No haces más que dar paseos.

-Es que tu hermano ya tendría que haber llegado.

-Ni que fuera la primera vez que llega tarde a cenar.

-No, pero la inspectora Miralles ha llamado preguntando

si sabía dónde estaba y eso no es normal.

-¿No te ha dicho nada más? -No, no me ha dicho nada.

¿Tú sabes dónde está?

(Timbre)

-¿Está Luis? -No, todavía no ha llegado.

-¿Quién es?

-Hola, Elvira. ¿Qué tal? Buenas noches.

Discúlpame si me presento en tu casa a estas horas,

pero estaba buscando a Luis. ¿No sabrás dónde puede estar?

-¿Tú también le estás buscando? ¿Qué está pasando?

-Nada, no pasa nada concretamente.

Es solo que me gustaría verlo para comentar con él un par de cosas.

¿No sabes dónde podría estar?

-¿Has buscado en el pub? -Sí, he estado allí, pero nada.

Y tampoco contesta a mis llamadas.

-¿De qué va todo esto, Fernando?

-De nada, Elvira. Ya te digo, no pasa nada, solo...

Tenemos un asunto entre manos él y yo y...

¿Cuándo fue la última vez que lo visteis?

-Ha sido esta tarde, en el Moonlight.

-¿Y se quedó allí? -Sí, sí.

Vino Santos, empezaron a hablar y yo me tuve que ir.

-No escucharías por casualidad de lo que estuviesen hablando, ¿no?

-Pues estarían hablando de negocios supongo, no sé.

-Fernando.

¿Me vas a contar qué está pasando?

-Nada, Elvira, ya te he dicho que no hay nada de qué preocuparse.

Solo un asunto que tenemos entre manos Luis y yo,

pero ya está, no te preocupes, ya me encargo yo.

-¿Tú te encargas de qué?

Esto tiene que ver con la trampa que le habéis tendido a Santos.

-Supongo que estás al corriente de todo.

-Sí, mis hijos no tienen secretos conmigo.

¡Dime de una puñetera vez qué está pasando!

-¡Contéstale a mi madre! Luis está en peligro, ¿sí o no?

-Sí.

Luis ahora mismo corre un serio peligro.

-Tolo, pasa que tengo buenas noticias para ti.

-¿De curro?

-¿Qué te parecería trabajar como ayudante en una chatarrería?

-Cojonudo.

-Pues mira...

Mañana por la mañana llamas a este número

y preguntas por Adolfo, dile que vas de mi parte.

-Qué bien, Damián, no sé cómo darte las gracias.

-Nada, no ha sido para tanto. Solo he hecho un par de llamadas.

-Con razón el Boli no paraba de decir que eras una bellísima persona.

-Esto no lo hago por todo el mundo,

lo hago por ti porque eres amigo del Boli.

-Bueno, era mi mejor amigo. La cárcel nos unió mucho.

Nos parecíamos bastante, habíamos cometido muchos errores,

pero, gracias a la fe, cambiamos

y nos convertimos en mejores personas.

-Aun así, había cosas que le seguían atormentando, ¿verdad?

-Un montón.

-Yo creo que lo que más le atormentaba era lo de Salamanca.

Ya sabes, lo del asalto al chalé.

-¿Boli te lo contó? -Sí, sí me lo contó.

Un día que no se encontraba bien y necesitaba desahogarse con alguien.

-Sí, conmigo también hablaba mucho.

-Era su forma de sacar los demonios que llevaba dentro.

Yo creo que eso le atormentaba porque no lo detuvieron por eso,

salió indemne, ¿verdad? -Sí.

Me contó muchas veces lo que pasó aquella noche.

-Estaba verdaderamente arrepentido de eso.

-Sí, que no te quepa ninguna duda.

-Es más, estoy convencido de que él...

Que no tuvo la culpa en realidad, que fue por las malas compañías.

Fueron los otros dos. -Yo pienso como tú.

Las malas compañías le llevaron por el camino de la perdición.

-Los otros dos... Uno era José Manuel López y el otro era...

-Ricardo Soler. -¿Cómo has dicho?

-El otro se llamaba Ricardo Soler, aunque creo que le llamaban Ricky.

-¿Estás seguro? -Completamente.

El Boli y yo hablamos de aquello muchísimas veces.

Además, sabes que tengo una memoria de flipar.

-¿Y qué más te contó?

-Solo que era el hijo pequeño de un delincuente de Valencia,

un tal Gabriel Campos, pero no se apellidaba como el padre,

por eso se hacía llamar Soler.

Damián, ¿te encuentras bien?

-Sí, nada. Bueno, estoy un poco cansado.

Es muy tarde, hora de cerrar. Quiero ir a casa con mi hija.

-Yo me voy ya. Muchas gracias por el favor, te debo una.

-Ricky Soler.

-Solo teníamos que colocar el localizador en la pseudoefedrina

para que nos llevase al laboratorio de Santos Mercader.

Estaba todo preparado, controlado, el seguimiento, todo, pero...

No sé qué.

-Pero todo esto ya me lo contó.

¿Qué es lo que está pasando?

-Pasa que esa pseudoefedrina no ha llegado al laboratorio.

-¿Cómo que no ha llegado?

-Al parecer, está en un hospital, Mercader la ha enviado allí.

Todo indica que ha descubierto que era una trampa.

Por eso intento localizar a Luis, tengo que avisarlo.

Llevo toda la tarde buscándolo. -A ver.

¿Entonces Santos tiene motivos reales para desconfiar de Luis?

-Sí. Fue Luis el que le proporcionó esa pseudoefedrina.

-Porque tú le enredaste. -No, no.

No pienses eso, te lo pido por favor.

Fue Luis el que vino a pedirme ayuda, a rogarme que nos uniéramos

para acabar con Santos Mercader.

-Tenemos que encontrar a Luis.

(Timbre)

Miralles.

Buenas noches. Han encontrado a mi hijo, ¿verdad?

Siéntese, Elvira, por favor. Sí, sí, diga.

Hemos recibido la llamada del director de un hotel

para avisarnos de que habían encontrado

un hombre muerto en una habitación.

Vengo de reconocer el cadáver.

Lo siento, Elvira. Es su hijo Luis.

Pero ¿qué dices? Mi hermano no puede estar muerto.

-No, no.

No, no, no puede ser.

No, no puede ser. Yo misma lo he identificado.

Antes de que el juez procediera al levantamiento del cadáver.

Lo siento.

No.

No.

No, no, no.

-Mamá. -Siéntate, Elvira.

-No. -Será mejor.

-No.

No, no.

Ricky. -Mamá.

-¡No!

¡Luis!

No.

Anoche encontraron el cuerpo sin vida de Luis Soler en un hotel.

¿Qué pasa, Silvia? ¿Y esa cara?

Acabo de hablar con comisaría.

¿Qué pasa? Me estás asustando.

Es tu hermano Luis.

Le han encontrado muerto en un hotel.

Mamá.

Lo siento mucho.

Según los indicios que tenemos, podría tratarse de un suicidio.

¿Suicidio? No, no.

Mi hijo no se suicidó, eso es imposible.

Ya les digo, no es nada definitivo, seguimos investigando.

No es así, ya les dije que yo estaba en el Moonlight

cuando Santos fue a buscarle. Según Juan, el camarero,

Luis salió solo del pub.

Te deseo lo mejor en tu nuevo puesto.

Aunque para esta comisaría es una gran pérdida

y para este comisario más aún. Te diría tantas cosas.

Yo también siento que se han quedado cosas por decir en el tintero,

pero es lo que hay, ¿no?

Al final, los errores del pasado me han traído hasta aquí.

-Tienes razón, el pasado está lleno de errores.

-Errores que a veces se pueden enmendar.

-Y a veces no.

¿Y esos criminales que no han pagado por sus delitos?

-¿Quieres decir que...?

¿Tal vez es mi obligación denunciarlos?

A Boli ya no le causaría ningún daño.

La Guardia Civil ha encontrado unos discos duros de Iriarte

y como estuve preguntando por el caso,

las autoridades judiciales me lo han pasado.

Espero que Ángela consiga desencriptarlos.

Le prometí a Luis Soler que juntos atraparíamos a Mercader y eso haré.

Después de lo que ha pasado, más todavía.

No seas inconsciente, Fernando. Puedes acabar muerto.

O preso. Me da exactamente igual.

-Estamos juntos en esto.

De no ser por mí, a estas alturas estarías ante un juez

por no darte cuenta de que tu amante te la estaba jugando.

¿Qué haces?

-Enseñarte la pistola con la que te reventaré la cabeza

si no dejas de tocarme las pelotas. -Tranquilo, ¿vale?

El operativo lo organizaron Quintero y Luis Soler mano a mano.

Sí, hasta que entramos nosotros en la operación.

¿Insinúas que hay un soplón entre nosotros?

A Mercader le llegó a tiempo la información

de que era una trampa.

Tienes a Ricky y a Álvaro.

Ellos te necesitan fuerte. No puedo.

No tengo fuerzas.

No quiero seguir luchando.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 589

Servir y proteger - Capítulo 589

05 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 589" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 589"
Programas completos (604)
Clips

Los últimos 1.999 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Byron

    Los guionistas de la serie no tienen mucha creatividad y cada capítulo menos credibilidad. Como no interviene Iker el agente del CNI y pareja de la hija de Quintero. Hablan de un narco cuando realmente es una organización internacional mejicana. Cada dia que pasa menos credibilidad en la serie.

    07 sep 2019
  2. Kamilah

    ¡Que tonta! ¿Cómo no enviar sus agentes a todos los lugares donde podría estar Luis Soler? Si fuera yo, en el instante en que hubiera sabido que la operación estaba comprometida, habría movilizado recursos para localizar a aquellas personas en peligro inminente. No andar solita por ahi preguntando a las personas si saben dónde están las posibles víctimas.

    06 sep 2019