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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 588 - ver ahora
Transcripción completa

Claudia, pasa.

Buenos días. Buenos días. ¿Quieres un café?

No, no tenemos tiempo. Está preparado, solo será un minuto.

En ese caso, solo. Bien.

¿Has mantenido la boca cerrada como acordamos?

Sí. ¿Y tú, has tomado ya una decisión?

En este momento estoy entre dos opciones,

y la primera sería

proceder a detenerte en este momento.

No creo que esa sea una muy buena opción.

¿Cuál es la otra?

¿Tú eres consciente de lo que has hecho

gestionando por tu cuenta el rescate de Sandra?

Sí, salvarle la vida. Ya.

¿Quieres azúcar? No, gracias.

Has encubierto un delito de secuestro,

y no se lo podremos imputar a Santos Mercader.

Sabes que podéis hacerlo utilizándome como testigo.

Como testigo y encubridor.

¿Cuál es la otra opción?

La otra opción sería hacer la vista gorda,

en el caso del secuestro,

e intentar detener a Santos Mercader como narcotraficante,

aprovechando la operación que habéis diseñado Luis y tú.

Me parece lo más lógico, No sé por qué tienes dudas.

Sabes perfectamente que si me detienes a mí,

estás dejando escapar a Santos Mercader.

A Santos Mercader lo detendré tarde o temprano,

porque yo no suelo dejar ningún delito impune.

Pero no es eso lo que me genera dudas.

¿Qué es lo que te genera dudas?

Que la segunda opción viene con condiciones,

y no sé si las vas a aceptar.

Dispara y veremos qué pasa. Te quedas fuera de esto,

y se queda fuera Luis Soler.

¿Por qué tendríamos que hacerlo? ¿Qué vais a hacer?

Eso ya te lo diré

cuando te comprometas a quedarte al margen.

¿Y si no lo hago? Te detengo ahora mismo.

¿En serio estás dispuesta a detenerme?

¿Tengo cara de estar bromeando?

Está bien, está bien, te doy mi palabra

de que no voy a interferir en vuestro trabajo.

Pero esa palabra la vas a tener que cumplir,

porque aquí no hay segundas oportunidades.

Si vuelves a actuar por tu cuenta,

tendrás que dar explicaciones delante del juez.

Te acabo de dar mi palabra, no sé qué más quieres.

La información y el acceso al localizador.

¿Así, sin más? ¿Qué más quieres?

No sé, colaborar con vosotros.

Si se diese el caso, podría ser de gran ayuda

en un asunto como este.

Tenemos un narco suelto y una operación para capturarlo

diseñada por dos civiles.

Yo todavía tengo que convencer a mi comisario,

y mi comisario tiene que convencer a un juez.

Así que no. Gracias.

El acceso al localizador lo voy a tener antes o después.

¿Prefieres dármelo ahora

o en comisaría delante de tu abogado?

Está bien, tú ganas.

Aquí tienes el pendrive con todo lo que necesitas.

Ahora tendré que llamar a Luis... No, ahora no vas a llamar a nadie.

Estás fuera, ¿recuerdas?

Lo que usted diga, jefa. Muchas gracias.

Pero no puedes hablar ni con Luis, ni con Eladio,

ni con San Pedro Bendito.

No me puedo permitir que haya un chivatazo.

Sabes que yo no soy un chivato. No he dicho que seas un chivato.

Lo que te estoy diciendo

es que cada vez que vamos a por Santos Mercader,

él nos está esperando.

Luis y Eladio trabajan para él,

¿quién te dice que no los vigila para ver dónde pueden llegar?

Quiero que entiendas una cosa, Fernando.

Los dos estamos en el mismo barco,

pero solo puede haber un capitán.

Me parece muy bien que les hayáis detenido,

pero no sé para qué me enseñas el vídeo.

Fíjate, el tío que pasa por detrás.

¿Ves la mochila?

Sí, es la misma.

La misma que encontramos aquí con la droga.

¿Qué está haciendo? Intentando entrar en tu taller.

¿Quién es ese cabrón?

Esperaba que me lo pudieses decir tú.

¿Yo? ¿Y por qué iba a saberlo yo?

Álvaro, necesito que colabores si quieres quedar libre

de toda sospecha en el asunto de la mochila con droga.

Silvia, aquí hay una cosa muy clara,

y es que alguien metió esa mochila aquí

sin que yo me diera cuenta. Lo que está claro,

es que ese tío metió la mochila,

pero no está claro que no lo conozcas.

Como policías debemos barajar la posibilidad

de que ese camello trabaje para ti, sí.

¿Lo estás diciendo en serio?

Álvaro, yo te creo,

pero es un caso de tráfico de drogas,

y para cerrar el caso no basta con que yo te crea.

Nunca he tenido que ver con drogas, lo sabes perfectamente.

Yo lo sé.

Pero... Pero nada, Silvia.

Esto tiene que ver con Santos Mercader, está muy claro.

Lo estáis investigando por pasar "meta", ¿no?

A lo mejor sabe que la familia Soler también somos sospechosos,

y metió aquí la mochila para despistar.

Insisto en que yo te creo,

incluso creo que es posible lo de Santos Mercader, pero...

Pero el juez me va a meter en el trullo

por si acaso y luego ya veremos.

Álvaro...

El juez no te va a meter en el trullo.

Pero necesito que me ayudes a identificar a ese tío,

comprobar que no estás relacionado con él,

y entonces tendré una evidencia que llevar al juez.

Pues estamos buenos.

Cómo identifico a alguien que no sé quién es.

Eso déjamelo a mí.

Necesito que me digas que no lo conoces.

Dame tu palabra de que ese tío no trabaja para ti.

Silvia, te juro que no he visto a ese tío en mi vida,

y la mochila no la había visto hasta que registrasteis el taller.

Vale,

Me sirve eso.

Tengo que irme.

Pues a ver cómo lo encuentras.

Con esa mierda de vídeo, y ni siquiera se la ve la cara.

Si los malos siempre fuesen de frente,

en primer plano y con el DNI en la boca,

mi trabajo no tendría tanta gracia.

Lo voy a encontrar.

Tranquilo.

Gracias.

Solo estoy haciendo mi trabajo.

No, gracias por...

por confiar en mí.

-Hola. Hola, Elvira.

Te mantengo informado. Venga.

Hola, mamá.

-¿Qué hacía aquí? -No empecemos, ¿vale?

Me está ayudando con el tema de la mochila.

-Ayudándote, ya.

-Es igual, no he venido a hablar de ella.

Escucha, estoy muy preocupada por Luis,

necesito que me ayudes, creo que está en peligro.

-No sé qué quieres que haga.

A mí tampoco me hace ninguna gracia que siga en el Moonlight.

-Le ha tendido una trampa a Santos Mercader,

y si ese malnacido lo descubre,

tu hermano lo va a pagar muy caro. -Mamá, relájate.

Si alguien puede hacer esto sin que Santos se entere es Luis.

Si fuera Ricky el que se encargara me daría mucho miedo.

Pero tienes que confiar en él.

-No entiendo por qué quiere llevarlo tan lejos, hijo.

Está obsesionado con vengarse de Mercader.

-¿Y qué quieres que haga yo?

Siempre os digo que llegáis muy lejos en vuestros negocios.

-¡Esto no tiene que ver con los negocios!

No es lo mismo pegar a un jugador porque no paga

o vender alcohol adulterado

que meterte en casa de un narco para traicionarle.

-Me lo puedo imaginar.

-Por favor, habla con él,

dile que no siga adelante,

que nadie va a pensar que es un cobarde.

Álvaro, ¿lo harás?

-No te preocupes, hablaré con él.

(ELVIRA SUSPIRA) Gracias, hijo.

-Venga, déjame currar.

-¿Ya te vas? -Hay mucho trabajo que hacer.

-Me parece temprano para abrir el Moonlight.

-No estoy hablado del Moonlight, hablo de lo otro.

-¿Hay algún problema con eso? -No.

Que yo sepa no, pero quiero revisar la entrega de mercancía.

En media hora llega a Valencia.

-La nave está preparada, ¿no? -Sí, está preparada,

revisada y asegurada.

Solo falta que tu contacto,

el conductor, esté atento.

¿Quién es? -¿Y qué más da?

-Tendrán que saber a quién entregarle la mercancía,

un nombre, una clave... Cualquier cosa.

-No te alteres, anda.

¿Quién más va a ir a esas horas de la noche

a esa nave a buscar pseudoefedrina?

-Santos, nos jugamos muchos años de cárcel.

Tenemos que hacer las cosas bien. -¿Años de cárcel? Qué exagerado.

La pseudoefedrina es un compuesto completamente legal,

otra cosa es lo que hagamos con ella.

Pero no hablemos de trabajo.

¿Por qué no nos relajamos un poco? -No es el momento.

-¿Se puede saber por qué estás tan tenso?

-Porque tenemos mucho trabajo, ya te lo he dicho.

-Ya.

Pero esto no es de ahora, llevas toda la noche como ausente.

Venga, Luis, ¿qué te estás callando?

¿Qué te estás callando?

¿Esto no será por el encuentro que tuve con tu madre en la calle?

-Sí.

Sí, es por eso.

No deberías hablarle así. Mi madre está enferma, ¿sabes?

Y ya le has hecho suficiente daño.

-Lo siento. A mí tampoco me gusta ir por ahí montando esos numeritos.

Pero tenéis que controlarla un poquito más,

hay cierto tipo de cosas que no le consiento a nadie,

¡a nadie!

Me parece que he sido bastante paciente con tu madre,

así que un poquito de respeto.

Y ahora vamos a dejarnos de tensiones, hoy es un gran día.

Anda, siéntate y tómate otro té.

Venga.

Vamos.

Enhorabuena.

No me gusta el plan, Miralles,

no quiero depender de Quintero porque no me fío de él.

Ni tú ni nadie.

La última vez murió una mujer y secuestraron a otra.

Pero esta vez Quintero no estará allí.

No, pero ese plan descabellado es idea suya.

Ya.

Pero tampoco es tan descabellado como piensas.

A saber la de errores que habrá cometido desde el principio.

De verdad, Miralles. No sé, no me fío en absoluto.

¿Cómo sabemos que Mercader no está al tanto de todo

desde el principio? Eso es imposible saberlo.

Ya.

Podía ser una trampa.

Ya, pero yo creo que tenemos que intervenir.

Podríamos aprovechar la coyuntura

para localizar el laboratorio clandestino de Mercader.

¡Maldito Quintero!

Siempre está metido en todos los líos de Distrito Sur.

¿Por qué no se está quieto aunque sea una vez?

Me están ganas de ir y detenerle. Yo creo que tenemos que calmarnos.

Ya.

Que Sandra Vallejo está a salvo lo tenemos seguro, ¿no?

Sí, eso es lo que dice él. Dice que la ha sacado del país.

Cuando acabe todo esto,

voy a meterle un puro por encubrimiento.

Y él lo va a negar todo.

¿De dónde vas a sacar las pruebas para presentar al juez,

si no sabemos dónde está Sandra?

Podría cursar una orden de averiguación

de domicilio y paradero contra Sandra, a Europol e Interpol.

Seguro que eso lo tiene previsto Quintero.

¿Cómo vamos a demostrar que Sandra estaba secuestrada?

Podemos tardar tres meses en encontrarla.

Además, lo peor no es eso. Ya, por el camino

podríamos estar poniendo la vida de Sandra en peligro.

Si el cártel de Jalisco ve que la estamos buscando

podrían decidir matarla para quitarse de problemas.

Pues sí, sinceramente creo

que lo del secuestro hay que dejarlo estar.

Ya. Lo que me da rabia es que Quintero se vaya de rositas.

A mí también, pero bueno.

Buen día. ¿Hay novedades con lo de Santos?

Sí, precisamente ahora iba a buscarte para contarte,

pero vamos mejor a mi despacho.

Lo que te vamos a contar ahora es absolutamente confidencial,

no lo hables con nadie, ni siquiera con tus compañeros.

Ni siquiera a la inspectora Orestes,

ya sabes que le he asignado otro caso.

Nadie puede conocer este operativo.

Solo estaremos al tanto del operativo

Ángela Betanzos, y los que estamos en este despacho.

Perdón, ¿qué operativo?

Miralles.

Santos Mercader acaba de comprar una partida de pseudoefedrina,

lo que no sabe es que en el paquete de la droga

irá adherido un localizador.

Es un cebo para localizar

el laboratorio donde se cocina la metanfetamina.

¿Y quién ha puesto el localizador? ¿La UDYCO?

No, no ha sido nadie del cuerpo.

Digamos que han sido activos incontrolados.

Civiles.

¿Activos incontrolados? ¿Algún rival de Mercader?

¿Hay luchas de poder en el cártel? Escucha, Font,

lo que te voy a decir ahora no lo sabe ni el juez.

No puede salir de este despacho bajo ningún concepto.

Entendido.

Ha sido Luis Soler.

¡Vaya con Luis!

Los tiene bien puestos.

Sí, ha demostrado que sabe correr riesgos.

Por eso se quedó al frente del Moonlight,

para estar más cerca de Mercader y jugársela.

Ahora, lo importante es que podemos pillar a Mercader

con las manos en la masa, pero eso sí,

tenemos que jugar nuestras cartas con inteligencia

para que no pase lo mismo que en el registro del Moonlight.

Por supuesto que no, esta vez Mercader ni se lo va a oler.

Ángela Betanzos tiene todos los datos del localizador.

Coordínate con ella. Ahora mismo. Con permiso.

Creo que has hecho bien dando luz verde a esta operación.

Eso espero, porque si sale mal, en Jefatura me crucifican.

Crucemos los dedos.

Toma, las alcayatas y los tornillos que faltaban.

-Gracias. -De nada.

¿Has quedado con Ricky?

-No.

-¿Y eso? Este chico es de los que siempre tiene planes, ¿no?

-Sí, la verdad es que tiene muchos planes.

-¿Qué te ha pasado con Ricky?

-Nada, papá, déjalo.

Oye, ¿has mirado lo del punto de reciclaje?

Tenemos que firmar el convenio,

si queremos poner el punto de fluorescentes.

-¿Así es como cambias tú de tema?

-Papá, esto lo hablamos ayer.

Además, es muy bueno reciclar

y ahora ganamos muchos puntos con los jóvenes.

Ninguna otra empresa lo tiene.

-En cuanto al reciclaje, sí a todo.

Y ahora cuéntame lo de Ricky.

-Pues nada, es que...

Ayer me contó una cosa...

En fin.

-¿Qué te dijo?

-Nada, estábamos hablando tan normal,

y me dijo que quería ir conmigo a Estados Unidos,

a Las Vegas, así, mañana mismo.

-¿A Las Vegas?

-Sí, que era el viaje de sus sueños,

y antes no tenía dinero ni con quién ir,

y que ahora tiene las dos cosas. (MARGA RÍE)

¡Esta como una cabra!

(MARGA RÍE)

-No sé de qué te ríes.

-Pues de su ocurrencia.

Pero tranquilo, que no voy a ir. Se le ha ido la olla.

-A mí lo que me preocupa es que no sea una ida de olla.

-No te entiendo.

-Te estaba proponiendo fugaros juntos.

(MARGA RÍE)

-¿Fugarnos? ¡Anda, papá, por favor!

Que no somos delincuentes.

-Niña, yo no entiendo qué te hace tanta gracia.

-Papá, tranquilízate.

Sería un viaje, no nos vamos a ir para siempre.

-¿Quién me dice a mí

que no se ha metido en un lío con la policía

y está deseando salir del país? -Papá, no seas paranoico,

que todos hemos fantaseado con irnos, fugarnos,

y cambiar de vida. -Efectivamente, pero son fantasías,

solo fantasías. No se me ocurriría convencer a nadie

para hacerlas realidad. -Papá.

Ricky no me ha intentado convencer de nada.

Además, que no voy a ir, y menos de un día para otro.

Oye, ¿y de lo otro qué has pensado?

-¿Qué es lo otro?

-Lo del punto de reciclaje. -¡Ah! Sí, sí, sí, me parece bien,

ya me dirás el papeleo que tengo que hacer.

-Vale. Pues hay que hacer bastante,

hay que ir a la oficina de Medio Ambiente del ayuntamiento.

Si quieres voy yo y traigo la información.

-Sí, sí, vete, no hay ningún problema.

-¿Algún movimiento sospechoso?

¿Alguna furgoneta aparcada fuera de lugar?

Vale, estupendo.

Pues en breve llegará el conductor.

Sí, sí...

tú cuéntame cómo va todo, ¿vale?

Vamos hablando. Perfecto.

Hasta luego.

¿Has llamado a tu conductor?

-Mi hombre está listo y en posición. -¿Quién es, Eladio?

-¿De qué conoces tú a Eladio?

-Ha venido varias veces al pub

para celebrar que ha encontrado el trabajo de su vida.

Está muy contento trabajando contigo.

-¿De verdad? Conmigo nunca es tan simpático.

Siempre está un poco tenso.

Luis, ¿por qué me has preguntado ya dos veces

por el conductor que voy a utilizar hoy?

-Porque estoy de los nervios, Santos.

Lo que no entiendo es cómo puedes estar tú tan tranquilo.

-La experiencia es un grado.

-Será eso.

-Tranquilo... En cuanto llame mi conductor

se presenta en la nave en un santiamén.

Y para tu información te diré que no es Eladio.

-Sea quien sea, llámale, por favor.

-No te pongas nervioso. Pierdes mucho atractivo, ¿sabes?

-Pues lo siento.

-¿Por qué no tomamos una copa

y brindamos por nuestro nuevo negocio?

-No, brindaremos cuando la mercancía llegue a Madrid.

Da mala suerte brindar por cosas que todavía no han pasado.

Llámale, por favor.

-Está bien.

(Teléfono)

Primero tengo que contestar a esta.

Dime. -"¿Dónde estás? ¿Estás solo?

-No, estoy en casa con un amigo.

-¿Con Luis?

-Cuéntame.

-Si es con Luis Soler, líbrate de él cuanto antes.

-¿Por qué?

-Haz lo que te digo, es por tu bien. Voy para allá, llego en diez minutos.

Santos, no hagas nada, no llames a nadie.

No hables con nadie hasta que yo te cuente lo que te tengo que contar.

¿Estamos?" -Por supuesto, haré lo que me pides.

Claro que sí, yo también.

De acuerdo.

Gracias por todo.

Adiós.

Tengo que mirar una cosa en el ordenador.

-Pero antes, por favor... -Descuida,

llamaré primero al caminero, ¿vale?

Ahora, ¿por qué no te adelantas y vas al Moonlight?

-¿Y nos vemos después allí? -Por supuesto.

-Oye,

seguro que va todo bien, ¿no?

-No, Luis, todo no va bien.

Hay una guerra en Siria,

hay un montón de refugiados muriendo en el Mediterráneo.

Pero por lo demás sí, todo va bien.

Tengo que apagar un par de fuegos. Ahora nos vemos en el pub.

(SANTOS SUSPIRA)

-A ver, mis reinas.

Los cafecicos...

y los cruasancicos.

¡Alegradme esa cara!

(AMBAS) -Gracias, María. -A vosotras.

-¿Tanto se me nota?

-Hombre, buena cara, lo que se dice buena cara, pues no.

No tienes. ¿Cuánto has dormido esta noche?

-¿Y quién te dice que he dormido algo?

-¿Deshojando la margarita con Bangkok?

-Con Bangkok no, precisamente. -¿Entonces?

-¿Sabes lo que estuve haciendo toda la noche?

Una lista de pros y contras.

-¿Una lista?

-Ha sido idea de Aitana,

yo tengo tal follón en la cabeza, que ya no sé qué hacer.

-¿Una lista de pros y contras de irte a Bangkok?

-No, una lista de pros y contras

de estar con Emilio o estar con Carlos.

-¡Madre mía, Merche! -¿Qué?

Parece que tengo 15 años, ¿no? Algo tengo que hacer para aclararme.

-Que no, que no es por eso, de verdad,

si yo soy la chica de las listas.

He hecho 200 millones de listas para todo.

-Pues te voy a enseñar la mía.

Mira.

Carlos y Emilio, los pros y los contras.

-¿Sabes lo que te digo?

Que a esta lista le falta una columna.

Trae un boli.

-¿Una columna?

-Sí, falta una columna donde ponga...

Merche.

-¿Merche?

-Claro que sí.

Tienes que decidir qué quieres hacer tú,

tú, ti, te, contigo.

¿Qué quiere Merche?

Olvídate de Bremón y de Carlos.

¿Qué quieres tú?

¿Qué harías tú en un mundo ideal

donde no existieran ni Bremón ni Carlos?

-Supongo que me resultaría más fácil

decidir si quiero irme a Bangkok o no.

-Pues a hacer puñetas Emilio y a hacer puñetas Carlos.

Que mi amiga tiene que pensar en su traslado.

(Puerta)

-¿Se puede saber a qué ha venido esa llamada?

-¿Estás solo?

-Sí, como tú me has pedido. Me he deshecho de Luis.

Pero no me hace puñetera gracia que te presentes así en mi casa.

-Te aseguro que no lo haría si no fuera urgente.

-¿Seguro que nadie te ha seguido? -Por supuesto.

-Como nos vean juntos, se va todo a la mierda.

-Que no me ha seguido nadie, joder.

Dime una cosa,

¿estás pendiente de recibir un cargamento de pseudoefedrina?

-¿Y tú cómo sabes eso? -El problema no es cómo lo sé yo,

el problema es cómo lo ha sabido mi comisario.

¿Dónde está ese cargamento ahora?

-¿Por qué quieres saberlo? -¿Dónde está, te lo han entregado ya?

-No, está todavía en Valencia, en la nave.

Esperan a mi conductor,

estaba a punto de darle luz verde cuando tú me has llamado.

-Todavía no lo ha tocado nadie de tu gente.

-No. ¿Se puede saber qué pasa? -Es una trampa.

La policía le ha colocado un localizador

al paquete de pseudoefedrina

para seguirle el rastro hasta tu laboratorio.

Un GPS, ¿entiendes? Está localizado en todo momento.

-Entiendo, Luis Soler la ha cagado.

Le tenían vigilado y han descubierto el plan.

-Sí, pero no.

No ha sido un error de Luis.

El plan era localizar el laboratorio desde el principio.

-No entiendo.

-Luis Soler te ha traicionado, te ha entregado a la policía.

-¿Qué dices? -Es idea de él,

me lo han dicho Miralles y Bremón. Ellos han interceptado el plan,

y ahora lo llevan desde la comisaría. Pero la idea es de Luis.

-¡Hijo de perra!

¡Lo mato a él y a toda su familia! -¡Cálmate!

-Me lo cargo, nadie juega conmigo, y menos esos muertos de hambre.

-Tranquilo, ¿vale? -¿Así me paga que le salvara la vida?

¿Metiéndose en mi cama y apuñalándome por la espalda?

¡Lo mato! -¡Necesito que te calmes!

¡Me oyes, céntrate!

Necesitamos proteger el laboratorio, eso es lo primero.

Llama a tu conductor y dile que recoja la mercancía

tal y como estaba previsto.

-¿Cómo va a hacer eso? ¿No me has dicho que es una trampa?

Necesitamos que todos piensen que el plan sigue adelante.

Tengo una idea que puede funcionar, ¿vale?

-Buenos días.

-¿En qué puedo ayudarle? -Soy Bartolomé Riquelme.

-Damián Pérez. ¿En qué puedo ayudarte?

-¿No le suena mi nombre?

-¿Debería? -¿Y si le digo el Tolo?

-El Tolo...

Tú eres el amigo de Boli. -Compañero de celda, sí.

-Claro que sí, me habló mucho de ti, me contó que estabas preso por el...

-Por pirómano, puede decirlo, no es ningún secreto.

Además, que lo tengo superado.

Me ha costado mucho trabajo y mucha terapia, pero estoy curado.

-Me alegro, hombre. -Boli me ayudó mucho, sí.

Él ayudaba mucho a todo el mundo.

Sabía escuchar, sabía darte esperanza.

Al final, era cuestión de tiempo que Dios le recompensase

por todo el bien que había hecho. Y usted fue su recompensa.

-Bueno, hombre, hice lo que pude, no es para tanto.

-Usted le hizo muy feliz.

Darle un trabajo, una oportunidad de levantar cabeza.

Estaba muy agradecido.

-Pues me alegro.

Veo que a ti también te han concedido el tercer grado.

Eso quiere decir que tú también habrás hecho algo bien

para que te estén recompensando. -¡Ojalá sea eso!

Yo solo quería saludarle

porque Boli me hablaba mucho de usted.

-Pues muchas gracias. Eres muy amable.

-Bueno...

eso y preguntarle si me podría dar una oportunidad a mí.

Necesito un trabajo.

¿Le puedo dejar mi currículum? -Sí, sí, cómo no.

Desgraciadamente, Bartolomé, Tolo,

ahora mismo no tengo nada para ti.

Pero no me cuesta ningún trabajo hablar con la gente del barrio

y preguntárselo. -¿De verdad?

Me haría un favor enorme. -No te preocupes, cuenta con ello.

-Es usted tan bueno como decía Boli. Muchas gracias.

No le quiero molestar más, seguro que está muy ocupado.

Si se entera de algo, en mi currículum viene mi teléfono.

-Cuenta con ello. -Muchas gracias, de verdad.

Adiós.

Y disculpe las molestias.

Buen día.

-Hola. ¿Esta Marga?

-No, no está.

Ha ido al ayuntamiento a resolver un papeleo.

-Lo del punto de reciclado, ¿verdad? -También te lo ha contado.

-Sí, estaba bastante emocionada con eso.

-Casi tanto como con lo de Las Vegas.

Marga me lo ha contado.

Que le has propuesto hacer un viaje por Estados Unidos,

para conocer el país, ¿verdad?

-Bueno, propuesto propuesto tampoco.

Me salió a botepronto, sin pensar.

Pero Marga ya me ha puesto los pies en la tierra.

-Afortunadamente, Marga es una chica muy sensata.

-Sí, mucho.

-¿Y si no lo fuera qué?

¿Si te hubiese dicho que sí?

Ahora mismo estaríais en Las Vegas, ¿a que sí?

Porque tú le propusiste pagarle todo el viaje, ¿verdad?

¿A que se lo propusiste? Lo que es lo mismo,

que tan alocado el viaje no sería, si lo tenías perfectamente preparado.

-Le voy a confesar una cosa,

pero le tengo que pedir que no le cuente nada a Marga.

A mi madre le han detectado Alzheimer hace poco.

-Pues lo siento. -Ya sabe cómo va esto.

Primero tiene pequeños despistes, luego se olvida de los nombres,

y al final...

Al final se olvida de todo.

Yo veo a mi madre así,

y pensé que este podría ser un buen momento

para regalarle este viaje a Marga,

porque cuando mi madre este peor y no pueda cuidarse por sí misma...

Yo sé que todo esto es una tontería,

que lo que debería hacer es quedarme a cuidar de mi madre

desde el primer momento y contárselo a Marga.

-Sí, Ricky, sí, eso es lo que tendrías que hacer.

-Pero no puedo.

Cuando se lo cuente a Marga se va a poner muy triste,

y me rompe el corazón.

-Te entiendo.

-Yo comprendo que no se fíe de mí.

Pero no voy a fugarme con Marga a ningún sitio,

y menos estando mi madre así.

-Pues te agradezco

que me cuentes todo esto.

Cuando puedas, intenta... cuando sea el momento,

intenta contárselo.

-Lo haré.

Hasta entonces, le pido que no le diga nada de todo esto.

-Cuenta con ello, y mucho ánimo.

-Gracias.

¿Cómo vamos? Bien.

Ese punto azul es nuestro paquete

que se dirige por la A3 en dirección a Madrid.

Por el momento va a una velocidad constante y sin paradas.

¿Estás en contacto con la unidad que han enviado

de la comisaría de Valencia? Afirmativo.

Me están mandando mensajes a cada rato,

y tienen un kilómetro de distancia aproximadamente.

¿Y Font dónde está? ¿No tenía que estar contigo?

Sí, pero esto puede ser muy largo.

He instalado un software en su dispositivo,

para controlarlo a distancia, si no, tiene que estar aquí

sin hacer nada. Buen trabajo, Betanzos.

Mantennos informados si hay cualquier cambio.

Por supuesto. Esto es prioritario.

Si vienen a pedirte cualquier cosa me lo derivas, ¿de acuerdo?

De acuerdo. Gracias.

Buenas. Hola.

¿Te importa si me tomo un café contigo?

Claro que no.

¿Qué tal? Hoy no has parado. ¿Por qué lo dices?

Te he visto arriba y abajo: que si el despacho de Bremón,

que si la UIT...

¿Hay movida?

¿Cuándo fue el último día que no hubo movida en este barrio?

En este barrio hay movida siempre.

Pero tú no has venido de Valencia

para ocuparte de los casos del barrio,

sino para atrapar a Santos Mercader.

¿Hay novedades? Algo hemos encontrado,

pero no sé si nos va a servir de mucho.

Ya te contaré más datos cuando termine de investigar.

¿Qué tal tú con los vándalos esos?

Menudo cambiazo de tema me acabas de hacer.

Eso es que tenéis algo gordo entre manos.

Está bien, lo pillo.

Mi caso de los vándalos, pues...

Tenemos unas grabaciones y esperamos pillarlos pronto

tirando del hilo. Me alegro.

Sí, es gratificante.

Con el caso de Santos Mercader, a veces la cosa se pone frustrante.

Además, hemos hecho carambola. ¿Carambola?

En uno de los vídeos se ve un tipo con una mochila

igual que la que encontramos en Motor Soler,

intentando entrar en Motor Soler.

¿Y?

¿Qué tiene que ver la mochila con los vándalos?

Nada de nada,

pero mientras se grababan los chavales con el móvil,

captaron a este tipo pasando por detrás.

Para que luego digan que las casualidades no existen.

Eso demuestra que Álvaro no sabía nada de la mochila,

que alguien la puso ahí para incriminarle.

¿En qué te basas para decir eso?

Bueno, cuando tengamos más detalles de la investigación

ya podré comentarle más cositas.

Oye, estaba yo pensando que esto de trabajar separados

no mola nada.

Bueno, es lo que toca.

Pero podemos poner de nuestra parte para pasar más tiempo juntos.

¿Tomamos algo esta noche?

Esta noche no puedo.

¿Mañana?

Creo que tampoco voy a poder.

¿No vas a poder nunca más?

No lo sé ahora mismo.

Veo que das por perdida nuestra relación.

¿Qué relación?

Tú y yo nunca hemos tenido una relación.

Tú mismo lo dijiste, íbamos día a día viendo.

Silvia, te estaba buscando, tienes que ver esto.

Cuéntame. He localizado al tipo de la mochila.

Lo he visto en otra de las cámaras un minuto antes,

lo reconocí de refilón, sobre todo por la chupa que llevaba.

Es bastante conocido aquí en el barrio.

"Jaime Perujo,

alias el Chincheta.

Robo con fuerza, allanamiento..."

¿Nada de drogas? Nada de nada.

Ni siquiera menudeo. Qué va.

En allanamiento lo que quieras, si quisiera ser honesto,

se podría ganar la vida como cerrajero.

No hay una sola puerta que se le resista.

Pero las drogas ni las toca. Muy buen trabajo, Nacha.

¿Tienes idea de cómo localizarle? Al Chincheta sí,

lo conocen la mayoría de mis confites.

Dame dos horas, y lo tienes en la sala de interrogatorios.

De acuerdo. Mantenme informada. Muy bien.

Te llamo cuando lo traiga de camino.

-Pero ¿os habéis identificado como policías?

¿Cómo que un pedido para el hospital?

Voy a hablar con mi comisario.

Mantenéis la posición, por favor. Gracias.

Está parado. ¿Qué pasa? Sí, se ha parado.

Ha llegado al laboratorio. No, a un hospital.

Pero ¿el laboratorio de metanfetamina

está dentro de un hospital?

A mí también me ha parecido raro que se dirigían al centro,

en vez de ir a un polígono como estaba previsto.

Cuando ha parado, pensaba que nos habían descubierto.

¿Has dado orden de intervenir? Afirmativo.

He pedido a la unidad se acercara.

¿Y ahí te han dicho que se ha parado en un hospital?

Sí, el conductor se ha bajado al muelle de carga,

ha descargado un paquete y se ha metido.

Diles que se identifiquen como policías,

y que averigüen qué ha pasado con ese paquete.

Ya lo he hecho.

Y les han dicho que es un pedido de pseudoefedrina para el hospital.

¿Eso se puede comprobar? Sí.

Aproximadamente tienen envíos así dos veces al mes,

y el personal del hospital no ha visto nada raro.

Ahora sí que no entiendo nada. ¿Esto qué significa?

Me temo que el seguimiento ha terminado.

Vale, voy a informar a Bremón.

Por favor, mándale una captura de pantalla por mí, ¿vale?

Ahora mismo. Bueno trabajo.

Un café con leche por aquí. -Muchas gracias.

Y esto por aquí...

para ti. -¿Qué es esto?

-Mi currículum. Es que estoy buscando trabajo.

-Vale, pues se lo doy a la jefa. -Muchas gracias.

¿Sabes si está buscando personal?

-Creo que no, pero no te preocupes porque se lo voy a dar.

Por si acaso. -Guay.

Yo mucha experiencia de camarero no tengo, la verdad.

Además, viéndote trabajar a ti, no te llego ni a la suela del zapato.

-Y mucha experiencia pidiendo trabajo tampoco tienes, ¿no?

-Pues no. ¿En qué lo has notado?

-No puedes venir a pedir trabajo,

y que lo primero que digas sean tus defectos.

Tienes que venderte un poco.

No estoy diciendo que inventes o que exageres nada,

pero yo qué sé...

Vender un poquito lo bueno.

Los defectos te los va a sacar el jefe enseguida.

-Tienes razón, sí. Pero es que yo soy muy sincero,

yo prefiero ir con la verdad por delante,

así no pueden decir que oculto nada. -Es una buena forma de verlo.

-Además, en mi caso, a nada que rasquen

van a encontrar un defecto, y bien gordo.

Acabo de salir de la cárcel.

-¡Ah! -Igual diciéndolo de entrada

me cierro muchas puertas, pero yo prefiero decirlo de primeras,

antes de que se enteren por otras vías.

-Es un gesto muy noble por tu parte.

Yo creo que en este barrio eso no te va a cerrar ninguna puerta.

Sin ir más lejos, en la ferretería de al lado

contrataron a un chico que había salido de la cárcel.

Le dieron el tercer grado, tenía que ir a dormir allí.

-Sí, lo sé, Boli se llamaba.

-Ah, ¿lo conocías? -Compañero de celda, no te digo más.

Por eso he venido a Distrito Sur lo primero,

de cabeza a la misma ferretería. -Pues bien pensado.

-De momento no me ha salido nada,

pero si a Boli le funcionó, lo mínimo es intentarlo.

-Claro. -Además, que...

presiento que este barrio me va a dar suerte.

-Seguro que sí. ¿Has probado en Transportes Quintero?

El dueño también estuvo en la cárcel hace años,

y no creo que tenga ningún problema con eso.

-¿Transportes Quintero? (PATY ASIENTE)

Me lo voy a apuntar. Gracias.

Me suena de algo, ahora que lo dices.

Algo he oído del tío este.

¿Fernando Quintero puede ser? -Ese mismo, sí.

-¡Tolo! -¡Hola, Damián!

-Veo que has encontrado el bar con el mejor menú del barrio.

¿Comes conmigo?

-La verdad es que no tengo hambre. -Déjame que te invite a un menú.

-En ese caso me apunto.

-Es lo mínimo que puedo hacer por un amigo de Boli.

-Se lo agradezco mucho.

-No me trates de usted, que me haces más mayor.

-Sois muy hospitalarios en este barrio.

Tengo clarísimo dónde me voy a instalar en mi nueva vida.

(DAMIÁN RÍE)

-Hola.

-Hola, Luis. -Me has llamado. ¿Qué pasa?

-Quería hablar un momento contigo. -¿De qué?

-No pasa nada, solo quería que charláramos.

-Mira, estoy en medio de una movida bastante tocha,

si solo quieres hablar, lo dejamos para otro momento.

-¿Una movida bastante tocha con Santos Mercader?

¿Estás esperando una llamada? -Estoy esperando una confirmación.

¿De qué quieres hablar, tío? -La mamá está cagada de miedo, Luis.

Yo no sé lo que tienes entre manos con Santos Mercader,

pero no es una buena idea.

-¿Te ha dicho la mamá que hables conmigo?

-Sí, y tiene razón, no hace falta que te arriesgues tanto.

-Álvaro, ya está, se ha terminado,

Santo Mercader irá a la cárcel,

estoy esperando que me llamen para confirmarlo.

-¿De qué va todo esto?

-Mejor te ahorro los detalles.

Solo te digo una cosa:

voy a hacerle pagar a Santos Mercader

todo lo que nos ha hecho multiplicado por diez.

-La mamá está muy preocupada. -La mamá está enferma,

y está muy frágil, y le tiene miedo a todo.

-Yo también tengo miedo.

-Vale, ha sido arriesgado.

Vale, sí.

Lo ha sido, pero tenía que hacerlo. -¿Por qué tenías que hacerlo?

-Por la familia.

-Ya, ha tenido que volver a salir el capitán.

¿Te acuerdas?

-Claro que me acuerdo.

-Siempre te lo has echado todo a las espaldas.

Desde que la mamá entró en Picassent,

has sido nuestro padre, nuestra madre...

Nuestro profesor, nuestro psicólogo.

El capitán del barco.

-Era el hermano mayor.

Es lo que tocaba.

-Ya somos los tres mayores,

no hace falta que te hagas el héroe.

-Álvaro, insisto,

Santos Mercader es historia.

Deja de preocuparte.

Y ahora me tengo que ir.

Después te lo cuento todo con detalle.

-Silvia, ¿cómo estás?

Buenas noticias.

Hemos identificado al tipo de la mochila.

Jaime Perujo, alias el Chincheta.

Y ya nos ha contado todo en el interrogatorio.

¿Qué ha dicho?

Que le pagaron por colocarte la mochila.

¿Quién, Santos Mercader? Eso no lo sabemos,

y aunque lo supiésemos, no te lo podría contar.

El tipo dice que no vio quién lo contrató.

Lo llamaron por teléfono

y el pago fue en un sobre con dinero en una papelera.

O sea, que pudo haber sido cualquiera.

Pero de eso no te preocupes.

Lo importante es que estás libre de toda sospecha.

Gracias a ti.

Siento mucho por lo que has tenido que pasar.

Y siento haber tenido que detenerte. No te preocupes,

es normal, estás haciendo tu trabajo.

Yo espero no haber fastidiado tu relación con Alejandro.

Supongo que le habría gustado que fuera culpable.

Yo no tengo ninguna relación con Alejandro.

Ni con él ni con nadie.

Ni tengo ganas.

¿Y eso?

Por lo mismo que tú, supongo.

Porque echo de menos a alguien.

(Teléfono)

Perdona.

Dime.

Dame un segundo.

Tengo que pirarme.

Unas diligencias que piden con urgencia desde los juzgados.

No te preocupes, no pasa nada.

Cuando el caso esté cerrado, tú y yo lo vamos a celebrar.

Me encantaría.

¿Para qué hora los necesitan?

Y entonces llega el Boli y les dice:

"Muy bien, si queréis liaros a navajazos, adelante".

-Gracias.

-"Pero tendréis que empezar pinchándome a mí".

Y entonces, va el tío y se pone en medio de los dos,

y empieza a rezar.

Tenías que ver la cara de los tíos, no daban crédito.

-¿Y qué pasó al final?

-Pasó por allí un guardia, escondieron los pinchos,

y se acabó la movida. Pero el Boli no lo dejó ahí.

Esa misma noche fue a buscar a uno y después al otro,

y se pasó más de dos horas hablando con cada uno de ellos,

intentando entenderles, saber cuál era el problema...

No paró hasta que no se quedó tranquilo

de que no lo volverían a intentar.

Hoy los dos tíos son colegas, comparten celda,

y les han reducido la condena por buena conducta.

-Las cosas del Boli.

Una vez estábamos en la ferretería, y entró un yonqui a atracarnos,

e hizo lo mismo: se puso a hablar con el chaval.

Pero lo curioso es que no le hablaba como si fuera un criminal,

le hablaba como si fuera una víctima, le tocó la fibra sensible.

Y sin perder la calma.

Y mira que el yonqui estaba nervioso, se estaba poniendo violento.

-Ese era el Pichu, era un pieza de cuidado.

-¿También lo conocías? -Boli me habló del atraco y de todo.

Es que Boli y yo nos lo contábamos todo.

Pasábamos tantas horas en aquella celda, imagínate.

Nos contábamos la vida y los milagros de cada uno.

-Veo que te acuerdas de muchas cosas, tienes buena memoria.

-¿Yo? Bueno...

Muchas virtudes en la vida no tengo, esa es la verdad,

pero una de la que puedo presumir, es que tengo memoria de elefante.

Yo me acuerdo de conversaciones casi palabra por palabra,

y te hablo de conversaciones de hace años.

Pregúntame lo que quiera del Boli,

ya verás que me acuerdo con todo detalle.

-Pues sí,

te voy a preguntar cosas del Boli.

Porque me parece muy injusto que falleciera,

desaparece, no sabemos ya nada de él,

olvidamos sus historias, todo lo que hizo...

Y recordar las cosas que hizo es una forma de mantenerlo vivo,

¿no crees? -Sí, muy bien dicho.

-¿Por qué no te pasas hoy a última hora por la ferretería?

Vamos a empezar a hacer llamadas juntos,

como que me llamo Damián Pérez que te consigo trabajo.

-¿En serio?

Bueno, yo...

No sé cómo agradecértelo. -Nada, no tienes que hacer nada.

Bueno sí,

brindar por Boli. -Por Boli.

Así que ustedes lo autorizaron, ¿verdad?

Pregúntale desde cuándo. Escuche, ¿cuándo hicieron el pedido?

¡Ah!

Entiendo.

Es mejor que sobre que no que falte.

Muchas gracias por la información.

Es posible que vuelva a llamarlos para hacer más preguntas.

¿De acuerdo?

Muy amable. Gracias.

¿Qué te ha dicho?

Que no fue ningún pedido,

que fue una donación espontánea de una empresa.

De un tal Santos Mercader, ¿no?

Así es, además firmó con su nombre real.

Al fin y al cabo, esas sustancias son perfectamente legales.

Este tío es mucho más listo de lo que pensábamos.

El director del hospital me ha explicado,

que este tipo de donaciones son perfectamente normales,

que normalmente es dinero de alguna fundación,

o alimentos de alguna cadena de supermercados,

pero productos farmacéuticos no es muy habitual.

A no ser que venga directamente de un laboratorio.

Se está riendo de nosotros, ha descubierto el señuelo.

Ese camión tenía que ir al laboratorio,

pero desvió su rumbo

porque sabía que lo habíamos estado siguiendo.

Igual no lo sabía, igual simplemente lo sospechaba.

No lo sé.

A lo mejor, la unidad que mandaron de Valencia se ha dejado ver.

Espero que sea eso, porque la otra opción es mucho peor.

(CLAUDIA ASIENTE)

Que le hayan dado otra vez un soplo.

O que Quintero metiera la pata y Mercader sospechara algo.

Hay que avisar a Quintero y a Luis Soler.

Mercader podría ir a por ellos. Yo me ocupo.

Llámame luego, por favor. Por supuesto.

¿Qué ha pasado?

Nada, que se ha complicado un operativo. ¿Querías algo?

Sí, quería decirte

que ya he tomado una decisión sobre Bangkok.

¿Y?

Voy a aceptar el puesto, me debo esta oportunidad.

Lo entiendo. ¿Sí, de verdad?

Sí, creo que es lo mejor.

Supongo.

Disculpa, pero ahora no tengo tiempo para pensar en esto.

Estoy en medio de una situación muy complicada.

No, perdóname tú.

Solo quería que fueras el primero en saberlo.

Gracias.

Fuiste tú el que me dijo que siguiéramos siendo amigos.

Pues ya está, los amigos hablan, se miran a los ojos.

Y cuando digo hablar, me refiero a algo más que un monosílabo.

-Pues no me sale más que un monosílabo, ¿vale?

-No te pongas así conmigo. -Me pondré como me da la gana.

-¿No te parece que si alguien corre algún peligro con todo esto

es Luis, no tú? Él ha sido el que le ha traicionado.

-Tienes razón. Lo siento, don Fernando.

-No te preocupes, estás nervioso.

Pero confía en mí, todo va a salir bien.

-Hola, amor.

¿Cómo?

¿En serio?

Pues claro que me alegro muchísimo.

¡Dios, qué ilusión!

Vale, en cuanto sepas todo llámame, por favor.

-He venido a celebrar algo. ¿A celebrar el qué?

¿La abres tú o la abro yo?

-Yo creo que lo que más le atormentaba

era lo de Salamanca, lo del asalto al chalé.

-¿Boli te lo contó? -Sí, me lo contó.

Le atormentaba porque no lo detuvieron por eso,

salió indemne del delito.

-Me contó muchas veces lo que pasó aquella noche.

-Él estaba verdaderamente arrepentido de eso.

-Sí, que no te quepa duda.

-La mamá está enferma Ricky, y necesita de todos nosotros,

somos una familia, no te puedes ir así como así.

-Si me voy no es porque quiera,

es porque me tengo que ir.

¿Entiendes? -Te has metido en algún lío.

Vale, cuéntamelo.

Cuéntamelo, Ricky.

Siempre has compartido conmigo tus cagadas.

-No, no siempre.

-Ricky, me estás empezando a preocupar.

(RICKY LLORA)

Hay novedades, Fernando. ¿Habéis encontrado ya

la ubicación del laboratorio de Mercader?

El camión no ha llegado a ningún laboratorio,

está aparcado en un hospital. ¿En un hospital?

¿Se puede saber qué hace allí?

La pseudoefedrina es un compuesto médico.

Joder, joder, joder...

Esto quiere decir que Santos Mercader sabe que todo es una trampa.

Esto quiere decir que Luis tú estáis en peligro.

¿Abro una botella de champán o prefieres otra cosa?

-Yo había pensado en otra cosa.

¿Qué te parece si cuando llegue Juan,

tú y yo nos largamos de aquí?

Porque está a punto de llegar, ¿verdad?

-Sí, pero no puedo dejarlo solo, hay mucho trabajo.

-Sí puedes, yo soy el dueño.

-¿Tiene que ver con la trampa que le habéis tendido

a Santos Mercader?

-Supongo que estás al corriente de todo.

-Sí, sí, mis hijos no tienen secretos conmigo.

¡Dime de una puñetera vez qué está pasando!

-¡Contéstale a mi madre! Luis está en peligro, ¿sí o no?

(SANTOS) Llevas toda la tarde recibiendo mensajes.

¿No vas a contestarlos?

Deja de mentir, Luis.

-¿Qué haces?

-Ahora solo me queda rematar la faena.

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Servir y proteger - Capítulo 588

04 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Lucy

    Ángel tienes razón, ante los ojos de nosotros los espectadores la policía española queda muy mal parada sobre todo el ridículo tiroteo donde murió Maica XD mil disparos y no hirieron ni a uno jajajaja

    06 sep 2019
  2. Cáncer

    Hola de nuevo haciendo un comentario,para animar cojan de una vez a Santos y Font,es mas sádico que Somoza menos mal que tenemos a Miralles que atara cabos como siempre (que buena es Luisa)quiero disculparme por mí ausencia en este tiempo pero a sido ajeno a mis deseos,pero no he faltado ni un día a mi cita con vosotros,adelante .

    05 sep 2019
  3. Pepe

    A ver si atrapan ya a Font. Desde el primer momento, supe que ese no era trigo limpio. Y de paso tienen que salvar a Luis Soler.

    05 sep 2019
  4. Angel

    Fatal serie- Deja a la Policia de tontos.

    05 sep 2019