www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5377254
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 587 - ver ahora
Transcripción completa

¿Tú te acuerdas de José Manuel?

¿No sabrás por dónde para?

¿Y dónde dices que está la ferretería?

¿Cómo?

-El Boli le estaba muy agradecido,

lástima que ese asesino se cruzara en su camino.

-Leí que lo había matado uno de sus antiguos compinches.

-Por lo visto sí.

-Me ha dicho María que preguntaste el otro día por el Boli.

¿Lo conocías? -No, no.

-Pero preguntaste por él.

-Es que leí que habían matado al chaval,

y después supe que trabajó en una ferretería del barrio.

Me daba curiosidad.

-Quiero recuperar nuestro matrimonio,

y haría lo que hiciera falta por volver a esa vida,

a la vida que teníamos juntos, una vida feliz.

No me importa lo que te dijo él,

lo único que me interesa, es saber lo que le dijiste tú,

y qué es lo que piensas. Estoy hecha un lío.

Sigo sin entenderlo, pero te prometí que tendría paciencia,

voy a cumplir con mi promesa, aunque me cueste horrores.

Siento muchísimo hacerte pasar por todo esto, Emilio.

-Con el registro ganamos todos,

y es la forma más fácil de limpiar su nombre

y descartarlo oficialmente.

-Brindo por una semana de éxitos. -Y las que vendrán.

¿Podría decime a quién pertenece esta mochila?

-No es mía.

-Ya.

Y de esto dirá que tampoco sabe nada.

¿Las pruebas son contundentes, Silvia?

Sí.

Tendrás que buscarte un buen abogado, Álvaro.

No me lo puedo creer, no es posible. ¿Qué ocurre?

Que no hay huellas, ni siquiera hay huellas de Álvaro,

ni en la mochila ni en los envoltorios de la droga.

Todavía barajan la posibilidad

de que manipulases las drogas con guantes.

O sea, que sigo siendo sospechoso. Sí.

A ver si pilláis pronto al tío que me está haciendo pasar por esto.

¿Tú sospechas de alguien?

Tengo la sensación de que puede ser Santos Mercader.

-¿No puedes olvidarte de que es tu exnovio,

tanto te sigue importando? Yo no intento exculpar nada,

ni nadie, sea mi exnovio o no lo sea,

simplemente me ciño a las pruebas.

¿Os podéis calmar, por favor?

Disculpa, no volverá a pasar.

Por supuesto que no, porque te aparto del caso.

Dejaré a Font solo en esto.

Es un caso de vandalismo.

¿Crees que es mejor que me dedique a esto

que a la mochila con droga

que puede llevarnos hasta Santos Mercader?

¿En serio prefieres persistir en esa actitud?

Necesitamos Luis y yo que trabajes para Santos Mercader,

y cuando estés dentro de su empresa,

tengas los ojos y los oídos bien abiertos,

para que te puedas enterar de cualquier cosa

que suceda allí dentro.

-¿Tu mujer te ha aconsejado que trabajes para mí?

-Según ella,

su oferta es un tren que no debo dejar escapar.

-¿No se suponía que los Soler no queríais saber nada

del negocio de la droga? -Eso era antes,

cuando teníamos negocios que nos daban dinero.

-La clave está en que podamos hacerle llegar

una muestra de pseudoefedrina a Santos Mercader

para que esa muestra nos lleve directamente

hasta la ubicación concreta de sus laboratorios.

-Y una vez localizados sus laboratorios,

le pasamos la información en bandeja a la policía.

-Eso es. Así lo cogerán con las manos en la masa.

-No termina de convencerme, no conozco a ese tipo.

-El tipo es de fiar,

y está deseando hacer tratos conmigo.

Podemos pedirle que nos envíe una pequeña cantidad

para comprobar la calidad de la mercancía.

Eso te sacaría del apuro.

(Música emocionante)

Pues sí que se ha levantado con las pilas cargadas Paty.

Se ha hecho la mudanza de un tirón.

Paty no tenía muchas cosas aquí. ¿Que no?

¿Y todos los bártulos que hemos empujado para meter al taxi?

No sé cómo va a subirlos ella sola a su nueva casa.

Sola no, la esperaba la amiga que le ha alquilado el piso,

porque no se iba a Suecia hasta mañana.

Y ha aprovechado ella que María le ha dado el día libre

para instalarse. La verdad es que ha tenido suerte.

Encontrar un piso en Madrid por esa pasta.

Sí, pero yo en este momento de mi vida,

prefiero compartir piso.

Sí, yo también.

Y no solo por la pasta, sino por la compañía.

Bonita.

Hablando de la pasta, ¿qué vamos a hacer con la habitación?

A mí no me apetece alquilarla a un desconocido.

A mí tampoco, no sabes la pereza que me da

hacer casting para buscar nuevo compañero de piso.

¿A Fede le hicisteis casting para entrar en el piso?

No, no, lo de Fede fue diferente.

Fue una casualidad. Él vino porque...

tenía que arreglar la conexión wifi,

y se quedó encantado con el piso, la verdad.

-"Cada día que vengo a vuestra casa me gusta más.

-Pues sí, estamos encantadas, hemos tenido mucha suerte.

-¿Y la habitación que tenéis vacía? -¿Qué le pasa?

-Es una lástima que esté desaprovechada.

Es que tiene baño y todo".

-Y desde entonces se empeñó, se empeñó,

y no paró hasta que vino a vivir con Lola y conmigo.

Pero no nos pongamos nostálgicas...

que es peor.

¿Qué vamos a hacer con la habitación?

De momento yo no la alquilaría,

y si encontramos alguien que de repente... No sé,

nos gusta, nos cae bien, se lo ofrecemos.

Estoy completamente de acuerdo.

Una cosa te voy a decir, si te vas a vivir con Font,

avísame con tiempo,

no me dejes con dos habitaciones libres.

¿Tú no vas muy rápido? ¡Qué va!

(Teléfono)

Gracias, Marisa, dile que pase.

-Traigo buenas noticias sobre Santos Mercader.

-¿Qué pasa?

-Le lancé el anzuelo de la pseudoefedrina y ha picado.

-¿Así, sin más?

Ese tío siempre tiene la mosca detrás de la oreja.

-Sí, pero he hecho las cosas bien.

Ese tipo no se fía ni de su sombra,

pero está desesperado por conseguir ese fármaco

para fabricar "meta"

antes de que sus competidores le ganen terreno.

-Está bien. Siéntate un momento.

Cuéntame, ¿qué le has dicho para convencerlo?

-Me inventé que traería la mercancía en un barco desde Bangladesh

a través de un contacto de mi hermano Ricky,

de su época de toxicómano. -¿Y se ha tragado algo así?

-En principio no.

Me dijo que en un barco

tardaría demasiado en llegar a España.

Entonces le dije que mi contacto

tenía una partida de pseudoefedrina en España,

y ahí sí que ha picado.

-No sé, no sé...

Me resulta muy extraño que alguien del nivel que tiene Santos Mercader

esté dispuesto a comprar ese tipo de mercancías

de alguien que no sabe ni de dónde viene,

ni quién es...

Yo en mis tiempos no lo habría hecho,

a no ser que te dé igual que te cuelen mierda.

-Ya, exactamente lo mismo me dijo él.

Pero entonces le dije que podía conseguirle una muestra

para que la analizase en su laboratorio.

-Muy bien pensado, sí señor, estuviste muy rápido,

y supongo que eso lo tranquilizó bastante.

-Sí, me dijo que adelante con la operación.

Así que ahora te toca a ti

conseguir esa muestra de pseudoefedrina.

-No te preocupes, llevo desde ayer haciendo gestiones,

y estoy a punto de rematar la faena. -Vale.

Como tenía prisa, le dije que mañana a primera hora

estaría en un almacén del puerto de Valencia.

¿Podrás conseguirla? -¿Mañana?

¿A primera hora en Valencia?

Sí, creo que sí. -¿Crees que sí?

No me jodas, o la consigues o el plan se va a la mierda.

-Sabes que no es nada fácil solucionar este tipo de cosas.

Solo estoy esperando una llamada de confirmación,

que me den el OK, no te preocupes,

tú solo dime dónde y a quién hay que entregársela.

-A un contacto mío de Valencia.

Él se encargará de camuflar los localizadores

y de entregar la mercancía a un camionero de Santos.

Estaría muy bien que fuese Eladio.

-Sí, nos vendría estupendamente,

así podríamos tener controlada la situación

en todo momento, pero ahora mismo

me preocupa más ese contacto tuyo de Valencia.

¿Seguro que es de fiar? -Cien por cien seguro.

He hecho más negocios con él, y jamás me ha fallado.

-Bien, bien, bien.

Entonces, está claro que cada vez estamos más cerca

de saber cuál es la ubicación exacta

de ese maldito laboratorio de Santos Mercader

para decírselo a la policía.

-No puedo esperar a ver a Santos pudriéndose en la cárcel.

-Ya queda poco. Esperemos que sea pronto.

-¿Qué pasó?

Que Font está empeñado en que Álvaro trafica con drogas,

y yo no lo tengo tan claro.

De hecho, estoy convencida de que no lo hace.

¿Y lo de la mochila con "meta" en su taller?

Alguien pudo ponerla ahí.

No hemos encontrado huellas ni en la mochila ni en la droga.

¿Qué más da? Lo que yo opine ahora no importa.

¿Por qué dices eso?

Porque Miralles me ha apartado del caso.

Dice que tengo que oxigenarme con otros casos,

con cosas importantes para la comisaría.

Sí, es una frase muy suya, la verdad.

Eso, y que opina que estoy muy vinculada,

porque está Álvaro por medio. Tiene razón.

A ti lo de Álvaro te toca muy directamente,

y pierdes la objetividad.

¿La objetividad?

Yo le puse las esposas y lo llevé a comisaría.

No creo que es inocente

porque no hemos encontrado huellas en la mochila o en la droga.

Tampoco hemos encontrado nada

que lo relaciones con el narcotráfico ni con Mercader,

y esas cosas siempre dejan rastro. No hemos encontrado nada.

¿Y has visto a Álvaro desde que salió del calabozo?

Sí, ayer, en la plaza.

Y me juró que la droga no era suya.

De hecho, él cree que ha sido Mercader,

que la puso ahí para inculpar a los Soler

y así despistarnos.

Los Soler ya hacen méritos para que los tengamos vigilados.

No hace falta que nadie los señale. Ya, pero...

nunca ha sido con tema de drogas.

En serio, es una línea roja que los Soler no traspasan.

Elvira es muy estricta con eso,

su hermano murió de sobredosis, ¿recuerdas?

Tú dirás lo que quieras, pero yo te veo muy pillada por él,

y eso te está influyendo.

Que te contase lo que siento todavía por Álvaro,

no quiere decir que no sea objetiva.

Si tú lo dices...

Ahora que tienes tan claros tus sentimientos,

¿qué va a pasar con Font?

(Teléfono)

Dime, Toni.

Sí, claro.

Vale, voy para comisaría.

Te veo ahora.

¿Qué pasa? Ángela tiene novedades

sobre el caso que nos ha asignado Miralles.

¿De qué va?

De unos chavales, una panda de imbéciles

que se dedican a hacer destrozos por el barrio.

Un tema apasionante.

No hay casos menores. Lo sé, pero...

Bueno, te veo luego.

Chao.

-¿Emilio? Soy yo, Fernando Quintero.

¿Tienes lo que te pedí?

¿Como?

Espera, espera, ¿de qué carajo me estás hablando?

¿Qué demonios me importan tus movidas,

o si a tu madre no le funciona el mando a distancia?

Me da igual, me debes un favor, Emilio.

Te he pedido una mercancía, una sustancia muy concreta,

y la necesito cuanto antes.

Mañana tiene que estar en Valencia, ¿te queda claro?

Pues no me falles. Hasta luego.

¿Alguna novedad?

Sí, al parecer los chavales que suben esos vídeos a la red

editan las imágenes para que no se les vea la cara.

-Son salvajes, pero no son tontos.

-Me he creado un nick falso para acceder a los foros

donde suben esos vídeos.

-Madre mía, qué ganas tengo de pillarlos, chaval.

-En ese foro no solo alardean de los destrozos que hacen,

sino que incitan a otros a hacer lo mismo.

¿Hay más tarados que les están siguiendo el rollo?

Sí, por desgracia, su llamamiento está surtiendo efecto.

He visto casos graves, pero no tanto como este.

Esto se puede convertir en una competencia

a ver quién hace la salvajada más grande.

Se ha creado una rivalidad para ver quién actúa antes.

No hay testigos, no se les ve la cara,

y encima esas imágenes son imposibles de rastrear.

Estos chavales son nativos digitales,

saben cómo manejarlo para no dejar huella.

Hay que detenerlos cuanto antes.

Si siguen los destrozos, en el barrio cundirá el pánico.

No es por desanimarte, pero ya están causando pánico.

Ya han venido unos cuantos vecinos

a decir que paremos esta situación cuanto antes.

¿Se te ocurre alguna idea para poder avanzar la investigación?

Lo más inteligentes sería ir a por el cabecilla de la banda,

que es quien propone los retos. Por ahí podríamos adelantar bastante.

Vale. ¿Qué retos son esos?

Desde reventar una parada de autobús,

hasta subirse a una grúa y destrozar la cabina.

¿Conocemos algún reto reciente? Sí.

El líder está jaleando a los chavales para que quemen un camión.

-¿Va en serio? (ÁNGELA ASIENTE)

¿Y han puesto algún plazo para esto? -Por eso os he llamado.

El plazo termina antes de que acabe el día de hoy.

Hay que impedirlo como sea.

Si queman un bicho de esos

se puede liar un "pifostio" que flipas.

Sobre todo si está en el polígono, está lleno de fábricas,

podría expandirse el fuego en unos minutos.

Es el lugar donde es más fácil encontrar un camión.

Vamos a dar la alarma a los empresarios del polígono.

Empezando por Quintero que tiene mazo de camiones.

Gracias, Ángela. Hablamos. Buena suerte, chicos,

con cualquier cosa me avisáis. -OK, chao.

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Te pasa algo?

-No.

He venido a asimilar una noticia que he recibido.

-Pues por tu cara no parece muy buena.

-Pues... No sé, la verdad.

Dímelo tú.

Acabo de recibir esta notificación.

-Qué fuerte. Venga ya.

¿Te ofrecen el traslado a la embajada española en Bangkok?

(MERCHE ASIENTE) -Pero ¿tú lo habías solicitado?

-Hace tiempo. -Hala. Y...

¿Por qué querías irte tan lejos, qué se te ha perdido allí?

-Nada.

Cuando lo solicité pensé que era...

lo que necesitaba en ese momento, lo mejor para mí.

-La verdad es que el puesto es un caramelazo, antes y ahora.

-Marcan un antes y un después en el currículum.

-Y es imprescindible para luego escoger plaza.

-Suponía subir un peldaño en mi carrera profesional.

-Y viste en esa plaza la oportunidad perfecta

y la solicitaste. -Tuve el impulso.

Pero ¿ahora las cosas han cambiado?

-Exacto.

Estoy más cerca que nunca de mi hija,

y me encanta el trabajo en esta comisaría.

Por eso no sé qué hacer y estoy hecha un lío.

-Puedes no aceptarlo si ahora todo te va bien.

-No todo va bien.

Con Emilio las cosas no están bien.

-Ah, no lo sabía.

Desde fuera se os ve tan compenetrados.

-Ya, pero ha pasado algo que lo ha cambiado todo.

-¿Y se puede contar?

-Claro.

Carlos, mi ex,

quiere que volvamos a vivir juntos.

-¿De verdad?

¿Después del daño que te hizo quiere volver?

-Dice que fue un error, una mala decisión.

Que se ha dado cuenta de que a quién quiere realmente es a mí,

y que quiere recuperar nuestro matrimonio

porque soy la mujer de su vida. -Ya.

Eso es lo que él quiere,

pero después de lo mal que lo pasaste,

yo lo hubiera mandado a la mierda.

-Pero no puedo, Espe. Por algo será.

-¿Estás enamorada?

-Hemos compartido muchísimas cosas, muchísimo años,

y tenemos una hija en común.

Su declaración del otro día fue tan sincera

que he recordado lo felices que fuimos juntos.

-Ya, y por cuatro palabras bonitas,

y por decirte que quiere volver contigo,

¿tú olvidas todo lo que ha pasado?

-Carlos me hizo mucho daño, y lo odié por momentos.

Pero la realidad es que sigo sintiendo algo por él.

-Pues entonces yo...

me callo porque parece que lo tienes bastante claro.

-No había sido consciente de ello,

hasta que se ha vuelto a acercar a mí.

-¿Y qué pasa ahora con Bremón?

-Le quiero.

Es un hombre maravilloso.

Y por eso me cuesta tanto tomar una decisión.

Me encuentro en un callejón sin salida.

-¿Y crees que la solución es huir a Bangkok?

-He pensado, que quizás hacer lo que proyecté hace un año,

podría ayudarme a aclarar las cosas.

-Ya, pero Tailandia, yo creo que queda un poquito lejos.

-12 horas de avión. -¿12 horas?

Madre mía, la de pastillas

que me tendría que tomar para el viaje.

(MERCHE RÍE)

-No sé,

puede que el traslado me ayude a aclarar mis sentimientos.

Y no les haré daño.

-No me gustaría estar en tu piel.

¡Ostras!

Que yo estoy aquí hablando y tenía una reunión.

¡Madre mía! Se me va el tiempo volando.

Luego terminamos la conversación.

(MERCHE ASIENTE) -Y decidas lo que decidas,

sabes que aquí estoy. -Lo sé.

-¿Qué pasa? ¿Esos chavales no tienen nada mejor que hacer

para entretenerse? Por desgracia parece que no.

Se sienten importantes causando destrozos por el barrio.

Yo creo que les mola más fardar de las salvajadas,

que hacerlas. Puede ser.

En cualquier caso, acaban de marcar un nuevo reto,

y eso le implica a usted.

¿A mí? (SILVIA ASIENTE)

¿Qué clase de reto se han marcado?

Quieren quemar un camión. ¿Estás de broma?

No es ninguna broma.

Y lo más lógico es que lo intenten

con cualquiera de los camiones que hay en este polígono.

No se preocupe. Gracias por avisarme, inspectora.

Si aparece por aquí alguno de esos chavales,

lo primero que haré será llamarles a ustedes

y retenerlos sin hacerles nada más, hasta que vengan a por ellos.

¿Qué plazo se han marcado para cumplir ese reto?

Hoy, antes de que acabe el día. ¿Hoy? Joder...

Como si no tuviera yo bastantes problemas encima.

Qué le vamos a hacer.

Esperemos que no sea más que una fanfarronada

de adolescentes de barrio.

-Yo de usted, no me tomaría las amenazas en broma.

Están creando escuela, si no lo hacen ellos,

igual vienen unos imitadores a hacerlo.

Desde comisaría hemos lanzado varias patrullas

para cubrir los puntos más expuestos a la amenaza.

De todas formas, si ve algo avísenos.

No se preocupe, si veo algo les avisaré.

Si nos disculpa, todavía nos quedan algunos empresarios por avisar.

Muy bien. Muchas gracias por venir.

-¿Qué hacía aquí la poli? ¿Algún problema con lo nuestro?

-Nada, no pasa nada.

No hay ningún problema con lo nuestro.

Eladio, tranquilízate. Cierra la puerta y siéntate.

-Hasta luego, Estrella.

-¿Qué tal, Elvira, cómo está? -Hola, doctor.

Muy bien, gracias. -¿Qué tal su visita al neurólogo?

-Eh...

Doctor, no me gusta hablar de esto fuera de la consulta,

hay mucho cotilla por aquí y no quiero que sepan lo que me pasa.

-Estese tranquila, mujer. Nadie está pendiente de su vida.

-De mi vida precisamente no,

pero hay gente que se aburre muchísimo,

y están deseando conocer las desgracias de los demás.

-No veo a nadie que nos esté escuchando

con esa patología. Cuénteme, ¿qué le dijo el neurólogo?

-El resultado de las pruebas revela

que tengo una gran reserva cognitiva.

Parece ser que la evolución del Alzhéimer en mi caso

será más lenta de lo habitual. -Eso es una fantástica noticia.

¿Cómo no vino a contármelo a la consulta?

-Entre unas cosas y otras se me ha pasado.

-Venga usted cuando quiera. Le echo un vistazo a los resultados,

y le doy unos ejercicios y unas pautas

para que siga fortaleciendo sus reservas cognitivas.

-Muy bien. Gracias.

Porque estoy dispuesta a luchar como una jabata

para mantenerme lo mejor que pueda durante mucho tiempo.

No quiero ser una carga para mis hijos.

-Por eso esté tranquila, son buenas noticias, todo va bien.

-Pues esta semana me paso por la consulta.

Tengo que hacer unos recados.

Me imagino que usted tendrá cosas que hacer.

-Sí, cuídese. -Gracias. Adiós.

-A ver, Eladio.

Por casualidad, Santos Mercader no te habrá encargado

que vayas a recoger algo a Valencia, ¿verdad?

-No. ¿Por qué lo dice?

-Porque Luis y yo ya le hemos tendido la trampa

y parece que ha picado.

Mañana mismo tenemos que hacerle llegar

esa pseudoefedrina. -Uf...

Miedo me da.

Ya estaba acojonado, y ahora que empieza el plan...

Me va a dar algo. -Tranquilízate, Eladio.

No te va a pasar nada, confía en mí, no seas exagerado.

-En serio, don Fernando, lo estoy pasando muy mal.

Cuando acepté ser el topo de Mercader,

pensé que era capaz de hacerlo, pero es que...

Yo no sirvo para eso, de verdad. -Pero ¿qué topo ni topo, Eladio?

¡Por Dios santo y la Virgen del Carmen!

Te estás creyendo que estás dentro de una película de James Bond

ahora mismo.

Ni tú eres un topo, ni tú eres un espía.

¿Me estás oyendo?

Tú solo eres un trabajador normal y corriente,

que tiene que desempeñar su trabajo dentro de esa empresa.

Punto.

-Es que yo tengo mujer y dos hijos, hombre.

Y ya está muy mosqueado al verme tan tenso, ¿sabe?

-Pues disimula un poco delante de ellos,

que para otras cuestiones se te da muy bien.

-Es que no es todo eso.

Además, cada vez que me subo al camión,

creo que voy a tener un accidente.

-¡Y dale con el palito a la burra!

¡Y dale con el palito a la burra otra vez, Eladio!

Si piensas que vas a tropezar con una piedra,

terminas tropezando.

Vas a conseguir que Santos Mercader se huela algo

o tener un accidente. -¿Lo ve? Usted mismo lo reconoce.

Como me encuentre este tío, me mete en una cuneta.

-Te estoy diciendo que no te va a pasar nada,

que confíes en mí.

Mañana mismo se habrá acabado todo esto.

-Por eso mismo yo no pinto nada en este fregado.

Entre Luis y usted se bastan para darle la estocada a Mercader.

Yo abandono su empresa. -Tú no vas a abandonar nada.

¿Me estás escuchando?

Tú vas a seguir trabajando para Santos Mercader,

porque yo necesito que tú estés allí

con esos ojos y esos oídos bien abiertos.

Solo tienes que estar atento,

y no dar ningún paso en falso, nada más.

-Pero yo no voy a poder avisarle de nada, jefe, de verdad,

porque si sigo un día más con este estrés,

y trabajando para él, me muero de un infarto.

-Al que le va a dar un infarto si sigo escuchándote es a mí.

¿Me estás escuchando tú? A mí me va a dar un infarto.

Eladio, te lo estoy pidiendo por favor,

tienes que seguir trabajando allí, mantén la calma, confía en mí,

te voy a proteger.

Además, ahora mismo no te conviene abandonar a Santos Mercader,

ni dejar su trabajo.

-¿Por qué no? Igual que acepté su oferta

puedo desdecirme.

-Mira, Eladio, ¿tengo que recordarte que fue el propio Santos Mercader

el que fue a buscarte a ti personalmente?

¿Crees que le gustará si dejas ahora su organización

sabiendo todo lo que sabes?

-Tiene razón, así me mata.

Estoy entre la espada y la pared, no sé cómo salir de esta.

-Eladio, es muy sencillo,

solo tienes que tener un poco de paciencia.

Vas a salir de esta cuando consigamos meter en la cárcel

a Santos Mercader, entonces serás un hombre libre,

y acabará todo.

Además, piensa en la cantidad de pasta que te vas a levantar.

A tu familia le va a venir muy bien. -Sí, para pagar mi funeral.

¡Ah!

Con los nervios se me olvidaba decirle algo.

-¿Qué pasa, hombre? -Que al entrar,

he visto dos chavales merodeando entre los camiones en el muelle 2.

Les he salido al paso, pero han salido por patas.

Para mí que intentaban robar. -Yo creo que intentaban otra cosa.

Pero no te preocupes. Gracias por decírmelo.

Antes de salir busca a los de seguridad,

y coméntales lo que has visto para que den una vuelta por ahí.

Y déjame, tengo que hacer una llamada.

-Ahora mismo.

-¿Inspectora Silvia Orestes? Sí, soy yo, Fernando Quintero.

-¿No me saludas, Elvira? -Hola y adiós.

-Qué susto. Por un momento pensé

que tu enfermedad había avanzado tanto

que ya no te acordabas de un paisano.

-Pues mira, por desgracia no.

Estoy deseando que llegue el día

en que me olvide de que he conocido personas como tú.

-No entiendo por qué me tienes tanto rencor.

Deberías estar agradecida, y tu familia también.

-Creo que eres tú quien tiene fallos de memoria.

-Yo solo recuerdo a un empresario que ayudó a una familia en apuros,

comprándoles un local que tenía pérdidas.

-¡Anda!

No sabía que el verbo ayudar significase chantajear.

Fíjate tú. Aparte de mis pastillas para el alzhéimer,

voy a tener que necesitar un diccionario.

-Lo dice la mujer que va dejando cadáveres a su paso.

-No sé de qué hablas.

-Por lo visto tienes memoria selectiva.

Pero esto no tiene que ver con tu enfermedad,

tiene que ver con tu grado de hipocresía.

-¡Mira quién fue a hablar!

Vendedor de tragaperras de día y narcotraficante por la noche.

-Si echamos un pulso a ver quién ha estafado a más gente,

me ganas de largo, Elvira.

Tu papel de víctima no me conmueve. -Es que no pretendo conmoverte.

Lo único que quiero es perderte de vista,

porque tu presencia me desagrada.

-No deberías ser tan maleducada conmigo.

Podría haber sido mucho más cruel con vosotros.

-¿Más todavía?

-Te aseguro que aún no has visto nada, Elvira.

Si te compras ese diccionario, busca mi definición en "G", de "generoso".

(RÍE IRÓNICA) -No te rías,

podría haberme quedado el Moonlight sin pagar un solo céntimo.

Yo no tenía necesidad de ofrecerle un buen sueldo a Luis.

Si lo hice es porque le tengo cariño,

y por no dejar a tu familia en la ruina.

-Algún día, a mi hijo se le caerá la venda que tiene en los ojos

y verá lo equivocado que está contigo.

-Por suerte, él toma sus propias decisiones,

ya no te escucha.

Le haré ganar tanto dinero,

que nunca tendrá que preocuparse por nada,

y tú tampoco. -No quiero ni un euro de ti.

-Él no opina lo mismo, y ya me lo está demostrando.

-¿En qué lío le estás metiendo?

-¿Líos? Ninguno.

Negocios, Elvira, de los que hacen ganar dinero.

-¿Le estás metiendo en tus movidas de las drogas?

-No te quejes, gracias al dinero que ganará Luis,

tú podrás disfrutar de una residencia decente

el resto de tu vida.

Igual un fin de semana me paso con Luis a visitarte

y a llevarte unas pastas.

Es una lástima, para entonces, posiblemente ya no te acuerdes de mí.

-A todo cerdo le llega su San Martín, y cuando te llegue a ti,

todavía tendré mi cabeza en su sitio para disfrutar del espectáculo.

Que te zurzan.

-Aquí tienes, Eladio. -Gracias.

-¿Qué, mucho jaleo en Transportes Quintero?

-Ya no trabajo para don Fernando. -¿Y eso?

-Ya ve, Santos Mercader me contrató para que...

transporte su máquinas recreativas.

-Pues te ha tenido que ofrecer un buen pastizal.

-¿Por qué lo dices?

-Me dijiste el otro día que no pensabas dejar a Quintero

por nada del mundo, que te había tratado estupendamente.

-Y es verdad, pero tengo que pensar en mi familia.

Sobre todo en la educación de los hijos.

No quiero que salgan como yo,

un zoquete que solo sabe conducir camiones.

Quiero darles estudios. -Tampoco te hagas tú de menos,

que para conducir un camión

hay que tener muy buena cabeza y muy buenos reflejos.

Pero entiendo que necesites más dinero.

Los críos gastan mucho en educación.

¿Qué te pasa? Te noto muy nervioso.

-Nada, que el cambio de trabajo me ha estresado un poco.

Mejor me voy a casa a descansar un poco.

Hasta luego. -Que descanses.

-Gracias.

¿Qué tal, Eladio, cómo va todo? Bien, gracias.

¿Qué le pasa al marido de Maruja, está enfermo?

No sé, yo también lo he encontrado muy raro.

Le he preguntado qué le pasa,

y dice que como ha cambiado de trabajo está estresado.

¡Ah! ¿Ya no está con Fernando Quintero?

No, y mira que me extraña. ¿Y dónde trabaja ahora?

Por lo visto, Santos Mercader, el de las tragaperras,

le ha puesto un pastizal encima de la mesa,

y el hombre no ha dejado pasar el tren.

Ya.

¿Qué te pongo? ¿Qué me pones, qué me pones...?

Pues un café con hielo.

No me cuadra nada lo de Eladio,

hace unos días Silvia le vio discutir con Santos en la plaza,

y ahora está trabajando para él.

¿Y en aquel momento Silvia habló con él?

Sí. Echó balones fuera,

le dijo que le había ofrecido entrar en su plantilla,

pero que él no había aceptado porque estaba contento con Quintero.

¿Y cuál es tu teoría?

¿Por qué de repente ha aceptado trabajar con él?

Mi teoría es que Eladio trabajó de camionero para Quintero

en su época de narcotraficante,

y conoce perfectamente la ruta del sur.

Es un hombre con experiencia y de confianza.

Por eso creo que quiere contar con él.

Desde luego, tiene todo su sentido.

Además, creo que le paga un dineral,

y eso es porque lo necesita para mover su cargamento de droga.

Ahí es donde necesita gente con experiencia.

Deberíamos hacer un seguimiento de Eladio.

Podría ser el camino directo

para conocer el centro de operaciones de Mercader.

Sinceramente, no creo que sea útil.

¿Por qué?

En la época en la que seguíamos a Quintero

hicimos seguimiento a los camioneros, incluido Eladio,

y no conseguimos absolutamente nada.

Esta gente monta una logística muy compleja.

Pero algo tendremos que hacer,

no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Déjame hablar con Eladio, a ver qué le saco.

Me parece bien, pero hazlo cuanto antes,

necesitamos avanzar en algún sentido,

y siento que nos estamos enquistando.

Tienes toda la razón.

Voy a ver si le hago venir a comisaría hoy mismo.

¿Vas a interrogarle? No.

Digamos que puedo tener con él una charla amistosa.

Mejor aquí que en la calle, a ver si se muestra más colaborador.

Hola, jefa. Hola.

¿Querías verme, Emilio? Sí.

Me han llamado de Jefatura.

¿Cuándo pensabas decirme

que han aceptado tu traslado a Bangkok?

Yo también acabo de enterarme.

¿Cuándo pediste la solicitud? Hace tiempo.

Por favor, Mercedes, no me tomes el pelo.

Emilio, es verdad,

es un impulso que tuve después del divorcio.

Quería marcharme,

dejar de pensar tanto en los demás y pensar un poco en mí.

Crecer profesionalmente.

Por lo que veo, te estás pensando seriamente el traslado.

Sí.

Estoy intentando buscar una solución a esta situación tan complicada.

¿Y la solución es marcharte a Asia en lugar de enfrentarte al dilema?

Mercedes, de verdad, no te reconozco.

Emilio, nunca había pasado por una situación así.

Intentaré aclararme cuanto antes por el bien de todos.

¿El de todos o por tu propio bien?

¿O crees que irte va a ser algo bueno para mí?

Pues igual sí.

Siento que estés pasando por todo esto.

Ya veo que no te importo lo suficiente

como para mandar a paseo a tu ex. No digas eso, Emilio.

Sabes perfectamente que no es verdad.

Siento que nos estamos repitiendo,

y por mi parte ya he oído todo lo que tenía que oír.

A ver si se os quitan las ganas de destrozar escaparates

y de quemar coches.

Id pensando de dónde vais a sacar la pasta para pagarlo todo.

¿Quiénes son estos chicos?

Dos angelitos de la banda que andábamos buscando.

Muy bien. Toni, bájalos a calabozos. Perfecto.

A ver si os mola el hotelito que os tenemos preparado.

¿Cómo los habéis encontrado?

Ángela nos dio el aviso de que pretendían quemar un camión,

así que pusimos en alerta a los empresarios del polígono,

y Quintero nos avisó de que vieron dos chavales por allí.

¿Los habéis pillado "in fraganti"? No, llegamos y no estaban,

tuvimos que patrullar hasta encontrarlos.

¿Y cómo sabéis que pertenecen a la banda

que se graba haciendo fechorías?

Podrían ser unos chorizos que fueron a robar.

No creo, uno grababa mientras el otro rociaba gasolina

a un camión con una antorcha casera en la mano.

Madre mía, de verdad...

Bingo, claro.

Cuando les dimos el alto, el cabecilla echó a correr,

tiró la lata y acabó subido a un camión.

Su obsesión era seguir grabando mientras lo deteníamos.

Todo para colgarlo en redes.

Yo espero no sonar carca, pero esta exposición

constante de las redes sociales me parece una estupidez enorme.

Y al final, ¿dónde les habéis pillado?

En una de las naves que fabrican muebles.

Imagínate la que podían haber liado. Pues sí.

El fuego se habría extendido por esa nave y las colindantes.

Y todo por colgar su hazaña en redes.

Solo queda tirar del hilo y que caiga el resto de la banda.

Hay que recabar todas las pruebas para presentarlas al juez.

Hemos pasado los archivos a Ángela, del ordenador, los móviles... Todo.

Dile que lo mire con lupa, a ver si con un poco de suerte,

las imágenes que no hayan editado las grabaron a cara descubierta.

Eso espero.

Buen trabajo, Orestes. Dale la enhorabuena también a Toni.

Claudia. Dime.

Quería disculparme si reaccioné mal cuando me apartaste

de la investigación de Santos Mercader.

Supongo que es un caso que me toca de cerca.

Y yo supongo que tiene mucho que ver con lo que sientes por Álvaro.

Ese chico te importa de verdad.

Pero no vamos a seguir hablando de esto.

Disculpas aceptadas.

A trabajar.

(Puerta)

¡Adelante!

Este señor dice que usted la ha citado.

Sí, yo me ocupo. Gracias, Diego. Cierra la puerta, por favor.

Eladio, siéntate.

¿Para qué me ha hecho llamar? Para un asunto de vandalismo.

Hay unos chavales que pretenden quemar camiones

y se me ha ocurrido que quizá tú has visto algo.

No, nada.

Es que me han dicho que han estado por Transportes Quintero.

Igual has visto algo que te llamara la atención.

Yo ya no trabajo para don Fernando. Ah, ¿no?

¿Y dónde trabajas ahora?

¿Y eso qué más da? Bueno, simple curiosidad.

Pero sigues trabajando como camionero.

Un momento.

Usted ya sabía que yo no trabajo para el señor Quintero, ¿no?

Sí, claro, sí lo sabía.

Es que me han contado

que ahora trabajas para Santos Mercader.

¿Tiene algo de malo?

Pues no lo sé, espero que no.

Pero de raro sí,

porque el otro día la inspectora Orestes

te vio discutir con Santos Mercader,

y le dijiste que no habías aceptado una oferta de trabajo

y que no tenías intención de hacerlo.

Ya ve, he cambiado de opinión.

No creo que sea malo querer ganar un poco más,

transportando máquinas tragaperras. Ya.

Porque es eso lo que vas a transportar, máquinas tragaperras.

¿Qué otra cosa iba a llevar?

Es a lo que se dedica la empresa de Mercader, ¿no?

Por favor, Eladio.

Aunque no pudimos demostrarlo en su momento,

sabemos perfectamente que trabajaste para Quintero

moviendo su droga por la ruta del sur.

Yo no he llevado nunca nada ilegal,

al menos siendo yo consciente. Claro, claro.

Porque tú siempre has sido un honrado camionero, ¿no?

Pues ¿sabes lo que creo? Ni idea.

Que eso que hacías para Quintero

es lo mismo que vas a hacer ahora para Mercader.

Y así llevarte un buen pellizco. Eso no es verdad.

Ni transporté droga en el pasado ni lo hago ahora.

No.

Mira, Eladio, si fueras listo,

me contarías la verdad ahora, antes de que yo lo averigüe.

Piensa en Maruja y en tus hijos,

no sería bueno que tengan que verte en la cárcel.

Ya le he dicho que se equivoca, todo lo que hago es legal.

(Teléfono)

¡Cógelo, cógelo! Ya llamaré luego, no es importante.

No es importante. ¿Seguro?

Ahora no puedo hablar. Maruja, luego te llamo.

Eladio, no seas tan brusco con tu mujer,

no se lo merece.

Me gustaría marcharme, tengo cosas que hacer.

No estoy detenido, ¿verdad? No, por supuesto que no.

Pero me gustaría que pensaras en lo que hemos hablado.

De acuerdo.

Ese era Eladio, ¿no?

Sí, sí.

El mismo.

¿Le has apretado las tuercas?

Me ha debido faltar una vuelta, porque no ha soltado prenda.

¿Qué querías?

Le han ofrecido a Mercedes un puesto en la embajada en Bangkok,

¿lo sabías? Primera noticia.

¿Y sabes si lo va a aceptar? No me lo ha dejado nada claro.

Me imagino cómo te debes sentir.

Hablamos de esto en otro momento. ¿Adónde vas?

Voy a intentar averiguar algo sobre Mercader.

Luego hablamos.

No sé cómo puedes pasar tantas horas delante de esas pantallas.

No me queda otra.

¿Has revisado el material que te pasé?

Sí, llevo un rato con ello.

¿Y has encontrado algo? Sí.

Todo un arsenal de imágenes de actos vandálicos.

¿Suficientes para llevarles a juicio?

Quemas de contenedores, pateos de retrovisores,

han destrozado paradas de autobús... Esos tíos son verdaderos salvajes.

¿Y el intento de quema del camión?

Está todo, hasta os han grabado a vosotros acercándoos.

Bien, con eso y con las confesiones asunto cerrado.

Sí. Te dejo,

tengo que tomar declaración a un par de ellos.

Espera, tengo algo para ti, y te va a gustar.

Ven.

Fíjate en este vídeo.

Pero fíjate bien.

Dale un segundo.

Lo sabía,

sabía que esa mochila tenía que habérsela colado alguien

para colgarle el muerto. El vídeo termina ahí,

pero yo creo que con eso tenemos más que suficiente

para seguir tirando del hilo. Desde luego.

¿De cuándo es la grabación? Del miércoles pasado.

Un día antes del registro.

Eso demuestra que alguien intentaba tenderle una trampa.

Voy a imprimir una imagen con la mayor calidad posible,

para ver si puedes identificar al tío este.

Sí, por favor.

Y demostrar que Álvaro no tiene nada que ver con esto.

Tengo que localizarlo cuanto antes.

Muchas gracias. De nada, para eso estamos.

Me has alegrado el día.

¿Se puede, jefe? -Pasa, Eladio, pasa.

¿Se puede saber dónde estabas antes cuando te he llamado?

-Estaba en comisaría. -¿En comisaría?

¿Y qué hacías tú allí?

-Miralles me llamó para que fuera a verla.

Ya no solo me da miedo trabajar para Mercader,

y que descubra que soy un infiltrado, ahora la policía sospecha de mí.

-A ver, Eladio, ¿quieres dejar de dar rodeos

y decirme de una vez qué demonios ha pasado?

-La inspectora se ha inventado una excusa

para empezar una conversación.

Y ha acabado confesando que sospecha

que yo transporto droga para Mercader.

-Ya. ¿Y tú qué le has dicho?

-Le he jurado que no, y me he largado.

Pero lo sabía todo, la "jodía", lo de antes y lo de ahora.

-La policía no tiene nada contra ti,

si tuviera algo ya estarías en la cárcel,

pero estás aquí, ¿no?

Chsss...

¡Claudia, qué sorpresa! ¿Qué te trae por aquí?

¿Vienes a comentarme que habéis solucionado

el problema con los gamberros que quemaban camiones por el barrio?

Pues sí, mis agentes han detenido a esos chavales

cuando pretendían quemar un camión en la fábrica de muebles.

Imagínate la que se hubiera liado.

Gracias a tu colaboración, has estado muy rápido.

No hay nada que agradecer,

para mí es un verdadero placer colaborar con la policía,

¿verdad, Eladio? (ELADIO TOSE NERVIOSO)

Cuánto tiempo sin verte, Eladio, qué casualidad.

¿Seguro que es una casualidad?

¿No será que has venido siguiéndole desde la comisaría?

¿Y por qué le iba a seguir?

Al fin y al cabo, Eladio es solo un honrado transportista.

Es lo que soy. Ya.

Pero también despistado, porque se te olvidó contarme

la relación que tienes con Quintero.

Ya no trabajas para él, ahora trabajas para Mercader.

He venido a recoger el finiquito.

El finiquito. (ELADIO ASIENTE)

¿Me lo puedes enseñar, por favor?

No es necesario que le enseñes nada, Eladio, no te preocupes.

Ya hablo yo con la inspectora Miralles y le explico la situación.

Puedes irte. -¿Seguro, don Fernando?

-Que sí, hombre, que te vayas, ya hablo yo con la inspectora.

-Adiós.

-¿Quieres sentarte, Claudia? No, muchas gracias.

Está bien.

(QUINTERO CARRASPEA)

Eladio no tiene culpa de nada,

yo le he pedido que trabaje para Santos Mercader.

¿Perdona? ¿Qué me he perdido?

Sabes que yo necesitaba alguien dentro de la empresa de Mercader

con los ojos y los oídos bien abiertos,

a ver de qué nos podíamos enterar o qué podríamos conseguir,

para acabar con ese tío.

Desgraciadamente, hasta ahora no hemos conseguido nada,

porque es alguien muy precavido, ya lo sabes.

Muy bien, Fernando, otra vez actuando por tu cuenta

a espaldas de la policía,

y supongo que para vengarte de la desaparición de Sandra.

No tienes que volver a preocuparte por Sandra.

Afortunadamente, está viva y a salvo, bien lejos de aquí.

¿De qué estás hablando?

Verás, Santos Mercader se presentó en esta oficina

hace un par de semanas para ofrecerme un trato.

Concretamente, me ofreció la vida de Sandra Vallejo

a cambio de toda la información,

los contactos y la logística, para poder reactivar

la ruta del sur, y como tú comprenderás,

yo acepté.

Pues me alegro mucho de que Sandra esté a salvo,

pero tú me juraste que te ibas a quedar quieto,

y no has cumplido tu palabra.

Has cometido un delito muy grave. Lo sé, lo sé.

Sinceramente, siento tener que decirte esto,

pero me da exactamente igual, ¿sabes por qué?

Porque yo estaba completamente desesperado,

mientras ese imbécil,

ese inspector nuevo que os han enviado de la UDYCO

no conseguía ningún avance en la investigación.

No podía hacer otra cosa,

los mejicanos estaban a punto de matar a Sandra Vallejo.

Y se presentó Santos Mercader a ofrecerme ese trato.

Lo único que tenía que hacer era negociar con él y lo hice,

y estoy seguro de que tú habrías hecho lo mismo.

No sé lo que habría hecho, pero sí sé lo que haré ahora,

que es llevarte detenido a comisaría.

Ah, ¿sí? ¿Me vas a detener?

No tengo ningún inconveniente, ponme las esposas.

¿Me vas a llevar al calabozo y me vas a quitar de en medio

cuando tienes la oportunidad

de que yo te ofrezca la cabeza de Santos Mercader

mañana mismo,

para que puedas empezar a desmantelar su organización?

¿De qué estás hablando?

Me has dicho que no tienes nada para inculparlo.

Todavía.

Luis Soler y yo le tendimos una trampa

y está a punto de caer.

¿Luis Soler y tú le habéis tendido una trampa?

¿De qué estás hablando?

¡No te puedes saltar la ley!

No tenemos tiempo de ponernos a discutir

tú y yo otra vez, como hacemos siempre.

Escucha lo que te voy a decir con mucha atención.

Santos Mercader necesita una cantidad muy importante de pseudoefedrina

para seguir fabricando metanfetamina, y no la tiene.

Nosotros tenemos la oportunidad de hacerle llegar una pequeña muestra

y esa pequeña muestra será la que nos lleve

directamente a la ubicación de ese laboratorio.

¿Comprendes la situación? ¿Y cuál es el plan?

Necesito que me des todos los detalles.

Es muy sencillo.

Colocarle un localizador a esa mercancía

para que nos lleve directamente a ese laboratorio. Ya está.

Sabes que eso no es legal.

Me da exactamente igual si el legal o no.

Claudia, todos tenemos el mismo objetivo:

acabar con Santos Mercader de una maldita vez,

y te lo estoy poniendo en bandeja.

Está bien.

Esto lo voy a tener que meditar muy despacio.

Y sabes que, en cualquier caso, no depende de mí.

Pero mientras tanto, mantén la boca cerrada.

Y el teléfono operativo. ¿De acuerdo?

De acuerdo.

Quiero que quede claro

que ahora se trata de ser prácticos, pero cuando todo esto acabe,

hablaremos largo y tendido de todo esto.

No tengo ningún inconveniente. Hablaremos.

-Qué haces levantada? Es muy tarde. -Hola, hijo.

Es que quería hablar contigo, y por eso te he esperado.

-¿De qué querías hablar conmigo? (ELVIRA SUSPIRA)

¿Pasa algo?

-Hoy me he encontrado con Santos por la calle.

Yo no le quería saludar, pero me ha parado y...

Ha sido muy desagradable. -Pues lo siento mucho.

Pero no te preocupes, en breve ese cabrón

estará donde se merece, en la trena.

-¿Sigues compinchado con Quintero para tenderle la trampa?

-Quintero y yo no vamos a parar

hasta servir su cabeza en bandeja a la policía

para que se pudra en la cárcel.

-¿Y hasta dónde estás dispuesto a llegar?

Porque me ha dicho algo que...

que me ha dejado muy preocupada, Luis.

-¿El qué?

-Que te has metido con él en el tema de la droga.

¿Eso es verdad?

-Eso es lo que cree él,

es parte del montaje para ganarme su confianza.

Como lo de ser el encargado del Moonlight

o lo de seguir acostándome con él.

-Me da miedo que ese malnacido descubra tus intenciones.

-No lo va a hacer, tengo las espaldas bien cubiertas.

-Entiendo el odio y las ganas que le tienes,

porque yo siento lo mismo.

Pero estás jugando con fuego, cariño, te puedes quemar.

-Tranquila, Quintero y yo lo tenemos todo controlado.

-Te lo digo muy en serio, los narcos no se andan con tonterías.

A la mínima desconfianza te meten un tiro en la cabeza.

-Lo sé, pero Quintero está conmigo.

Y él tiene mucha experiencia en esto, no se le escapa una.

-No se le escapa porque estaba metido en ese mundo,

pero a ti te pueden pillar.

-¿Por qué te tienes que poner siempre en lo peor, mamá?

Estoy tomando todas las precauciones habidas y por haber.

¿Qué pasa, mamá, en qué estás pensando?

-No lo hagas, hijo.

(LUIS SUSPIRA)

-Mamá, todo va a salir bien.

Todo. Y ese tipo acabará en la cárcel.

-Eso ahora es lo que menos me importa.

Lo único que me importa,

es que a ti no te pase nada, cariño.

Por favor, por favor, por favor...

No sigas adelante, tengo un mal presentimiento,

por favor.

-Eres mi madre, y es normal que te preocupes por mí.

Pero lo que sientes ahora es miedo,

solo miedo, y no tiene nada que ver con la realidad.

-¿Y cuál es la realidad según tú?

-Que voy a acabar con Santos Mercader,

y voy a hacer que pague

todo lo que ha hecho a la familia Soler.

Es la misma.

La misma que encontramos aquí con la droga.

¿Qué está haciendo? Intentando entrar en tu taller.

¿Quién ese cabrón?

Esperaba que me lo pudieses decir tú.

Cuéntame. He localizado al tipo de la mochila.

Lo he visto en otra de las cámaras un minuto antes.

Lo reconocí de refilón por la chupa que llevaba.

Es bastante conocido en el barrio.

"Jaime Perujo, alias el Chincheta".

¿Qué te dijo? -Nada, estábamos hablando tan normal,

y me dijo que quería ir conmigo a Estados Unidos,

a Las Vegas. Así, mañana mismo. Se le ha ido la olla.

-Te estaba proponiendo fugaros juntos.

-¿Fugarnos? ¡Anda, papá, por favor!

-Marga me lo ha contado,

que le has propuesto hacer un viaje por Estados Unidos,

para conocer el país.

-Propuesto tampoco, me salió a botepronto, sin pensar.

-Tienes que decidir qué quieres hacer tú,

olvídate de Bremón y de Carlos.

¿Qué harías tú en un mundo ideal

donde no existieran ni Bremón ni Carlos?

-¿Tomamos algo esta noche?

Esta noche no puedo. ¿Mañana?

Creo que tampoco voy a poder.

¿No vas a poder nunca más?

-¿La nave está preparada? -Sí,

está preparada, revisada y asegurada.

Solo falta que tu contacto, el conductor, esté atento.

¿Quién es? -¿Y qué más da?

-Tendrán que saber a quién entregan la mercancía.

Un nombre, una clave, cualquier cosa.

-Aquí tienes el pendrive con todo lo que necesitas.

Ahora tendré que llamar a Luis... Ahora no vas a llamar a nadie.

Estás fuera, ¿recuerdas?

Luis y Eladio trabajan para él,

¿quién te dice que no les está vigilando

para ver a dónde puede llegar?

No sé, no me fío en absoluto.

¿Cómo sabemos que Mercader no está al tanto de todo

desde el principio? Eso es imposible saberlo.

Ya.

Podía ser una trampa.

Ya, pero yo creo que tenemos que intervenir.

Está obsesionado con vengarse de Mercader.

Por favor, habla con él, dile que no siga adelante.

Que nadie va a pensar que es un cobarde.

Álvaro, ¿lo harás?

Lo que te vamos a contar es absolutamente confidencial.

No lo hables con nadie, ni siquiera con tus compañeros.

Ni siquiera a la inspectora Orestes,

ya sabes que le he asignado otro caso.

Nadie puede conocer este operativo.

Perdón, ¿qué operativo?

-¿Por qué no nos relajamos un poco? -No es el momento.

-¿Se puede saber por qué estás tan tenso?

-Porque tenemos mucho trabajo, te lo he dicho.

-Ya.

Esto no es de ahora, llevas toda la noche ausente.

Venga, Luis,

¿qué te estás callando?

¿Qué te estás callando?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 587

Servir y proteger - Capítulo 587

03 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 587" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 587"
Programas completos (604)
Clips

Los últimos 1.999 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. merlina

    no debería morir ningún soler , ni quintero, deberían de tenderle una trampa a font, miralles es muy inteligente, después de la conversación con quintero el tuvo que pensar muy bien en sus palabras y seguro indaga sobre la filtración de la información

    04 sep 2019
  2. María

    Se está poniendo interesante. Los espero todas las tardes aquí, en Buenos Aires nuevamente en BANCARROTA.

    04 sep 2019
  3. Alba Vargas

    Sí matan a alguno de los Soler y no cae Santos Mercader y el agente corrupto...No vuelvo a ver la serie.

    03 sep 2019