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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 586 - ver ahora
Transcripción completa

Merche, yo creo que el otro día quedaron muchas cosas por hablar.

Carlos ha vuelto a las andadas, ¿verdad?

Sí.

Por eso no quiero ir a comer con él.

Por si no eres capaz de gestionar tus emociones, ¿verdad?

¿De qué tienes miedo, Merche?

Siempre pensé que...

envejecería junto a alguien.

¿Es eso lo que quieres? ¿Que lo dejemos?

Solo digo que me parece que es evidente

que necesitamos un paréntesis.

Y mientras tanto lo mejor que podemos hacer es ser profesionales.

Quiero recuperar nuestro matrimonio

y haría lo que hiciera falta por volver a esa vida.

A la vida que teníamos juntos, a la vida feliz.

-Le he dicho que no le daré más vueltas al pasado

y voy a dejar las cosas como están.

Estarás de acuerdo conmigo en que los culpables de todo esto

no se pueden ir de rositas y que la cosa quede así.

-¿Tú te acuerdas de José Manuel? ¿No sabrás por dónde para?

¿Y dónde dices que está la ferretería?

¿Cómo?

-El Boli le estaba muy agradecido.

Lástima que ese asesino se cruzara en su camino.

-Leí que lo había matado uno de sus antiguos compinches.

-Por lo visto sí.

-¿Sabes si es verdad que lo mataron de una puñalada?

-¿Por qué iba a mentir la policía en algo así?

Fue una puñalada.

Policía, todo el mundo quieto.

¿Se puede saber a qué viene esto?

-Es un registro ordenado por el juez.

Colaborare si no quiere irse detenido.

Sí, puede que use el Moonlight como plataforma de distribución,

pero ¿almacenarla?

Sería tentar demasiado la suerte.

La compra del pub es algo más que un cambio de propietario.

Cabe pensar que también ha podido meter las narices

en otros asuntos familiares.

Con el registro ganamos todos.

Y es la forma más fácil de limpiar su nombre y descartarlo oficialmente.

-Brindo por una semana de éxitos.

-Y las que vendrán.

¿Podría decirme a quién pertenece esta mochila?

-No es mía. -Ya.

Y de esto dirá que tampoco sabe nada.

¿Las pruebas son contundentes, Silvia?

Sí.

Vas a tener que buscarte un buen abogado Álvaro.

Tendremos que ponerte a disposición judicial.

¿Llamamos a alguien? A mi hermano Luis, por favor.

-Necesitamos Luis y yo que trabajes para Santos Mercader.

Y cuando estés dentro de su empresa

tengas los ojos y los oídos bien abiertos

para que te puedas enterar de cualquier cosa que suceda dentro.

-¿Tu mujer te ha aconsejado que trabajes para mí?

-Según ella, su oferta es un tren que no debo dejar escapar.

-No me creas si no te da la gana,

pero si tanto confías es las pruebas, pide un informe.

Ya verás como no vas a encontrar ni una huella mía

ni en los paquetes ni en la mochila.

¿Traficar con drogas? No sé, no me cuadra.

Tío, los Soler las odian.

No me lo puedo creer, no es posible. ¿Qué ocurre?

Que no hay huellas.

Ni siquiera hay huellas de Álvaro.

Ni en la mochila ni en los envoltorios de la droga.

Lo único que quiero que sepáis

es que entre los dos terminaremos con Santos Mercader.

-No, entre los dos no. Entre los cinco.

Lo que le ha hecho a Álvaro es la gota que ha colmado el vaso.

(Música emocionante)

A ver, desembucha. ¿Qué es lo que pasa?

Nada.

Bueno, que antes me he pasado por el puesto de Mercedes

y no estaba allí. ¿Sabes dónde anda?

Aún no ha llegado.

Ayer se quedó trabajando hasta tarde

en el dossier de prensa que le encargaste.

Es verdad, cuando he llegado lo he visto sobre la mesa.

Ha debido de ser eso, ¿no?

Ayer trasnochó y le ha pasado factura.

Me ha puesto un mensaje esta mañana diciendo

que estaba indispuesta y que iba a llegar más tarde.

¿Y no te ha dicho sobre qué hora llegaría?

No, me ha dicho que iba a pasar por el centro de salud antes,

pero creo que lo mejor sería que la llamaras personalmente.

Porque te noto un poquito inquieto.

Pues sí, la verdad es que la cosa no va muy bien entre nosotros,

pero no quiero agobiarte con detalles.

No, si no me agobias.

Además lo sé todo porque me lo ha contado ella.

Vaya, hombre. No se lo tengas en cuenta.

Lo está pasando mal,

necesitaba desahogarse y lo ha hecho conmigo.

Yo te aseguro que voy a hacer todo lo posible

para que no afecte a mi trabajo.

Sí, creo que lo mejor será que os aclaréis cuanto antes

porque será la mejor manera de que os centréis en el trabajo.

Tienes razón. Si por más vueltas que le doy a la cabeza

no consigo salir del atolladero y en realidad eso me pone nervioso.

No creo que seas tú quien tenga que calentarse la cabeza, Emilio.

Es ella la que tiene dudas.

Tú tienes claros tus sentimientos, ¿no?

Pues sí, yo le diría que mandara a su ex a paseo.

Al fin y al cabo solo le hizo daño, sería una tontería que volvieran.

Pero no quiero presionarla

ni que esté conmigo si no lo tiene claro.

Te digo lo mismo que te he dicho antes,

lo mejor es que habléis con calma. Tienes razón.

Hablaré con ella.

No puedo permitirme darle vueltas a la cabeza todo el rato.

Tengo muchos casos pendientes.

Como, por ejemplo, el de Álvaro Soler.

En esta carpeta está el informe dactiloscópico

que esperábamos, ¿no?

Efectivamente.

Y ahí no vas a encontrar ni una sola huella de Álvaro Soler.

Nada en la mochila ni en los paquetes de drogas.

¿Qué otras vías nos quedan para demostrar si es culpable o no?

Lo más importante sería encontrar algún tipo de vínculo

entre Álvaro Soler y Mercader o algún otro traficante.

Pero no tenemos nada. Estamos en un callejón sin salida.

No tenemos ni una sola prueba contra él.

No, lo único que tenemos es un alijo de metanfetamina

que no sabemos cómo ha llegado al taller.

Pues ya sabemos lo que tenemos que buscar. En marcha.

Espera un momento, Emilio, escucha.

Yo ya sé que tú sabes separar el lío profesional del personal,

pero te quería decir que si necesitas una amiga,

ya sabes que yo sé escuchar.

Te lo agradezco y lo tendré en cuenta,

pero en estos momentos lo que más necesito

es a la inspectora Miralles.

Pues a esa la tienes siempre. Vamos.

(Timbre)

Luis, ¿qué haces aquí tan temprano? ¿Ha ocurrido algo?

-Quiero hablar de negocios contigo.

-Pasa.

Estaba terminando de desayunar.

¿Te apuntas?

-No, ya he desayunado en casa.

-De acuerdo, si no te importa yo continuaré.

Así que quieres hablar de negocios.

Es una lástima, casi prefiero cuando...

vienes a hacerme visitas personales.

-Pues lo siento, ahora toca hablar del Moonlight.

-¿Ha habido algún problema con algún distribuidor?

-No, esa parte del negocio funciona muy bien.

Te quiero hablar de lo que pasa en el almacén.

Estoy harto de hacer el tonto sirviendo copas

mientras la gente a mi alrededor se está forrando.

-No estás de acuerdo con el sueldo que te pago.

-El sueldo está bien.

Pero cobro mucho menos que un camello de tu organización.

-¿Camello?

Nunca me ha gustado esa palabra, es ridícula, ¿no?

-Santos, llámales como quieras.

El caso es que me estoy jugando el tipo trabajando en tu tapadera.

Me quiero llevar parte del pastel.

-¿No se suponía que los Soler no queríais saber nada del negocio

de la droga?

-Eso era antes, cuando teníamos negocios que nos daban mucho dinero.

Ahora solo entran dos sueldos en casa:

el de Álvaro y el mío. Y mi madre está enferma.

Y ella no puede atender los pocos negocios que tenemos.

-La vida es así.

-Dentro de poco tendremos que contratar un cuidador.

Y más tarde, una clínica, y no quiero llevarla a un mal sitio.

Me da igual de dónde venga el dinero.

-Y ese cambio de opinión tuyo, ¿a qué se debe?

¿A lo que le ha ocurrido a tu hermano?

-¿A qué te refieres?

-Me han dicho que en su taller encontraron una mochila con droga.

-Sí, pero él no tiene nada que ver con eso.

Alguien la escondió ahí sin que él se diese cuenta.

-¿Estás seguro?

No será que él se puso a traficar por su cuenta y no os dijo nada

porque sabía cómo pensabais.

-Álvaro no tiene nada que ver con esto.

No sé por qué la escondieron allí, quizá para inculparle

o quizá para ir a buscarla más tarde.

Pero te digo que él no tiene nada que ver.

-¿Y tú qué piensas?

-Yo pienso que si me meto contigo en el negocio de la droga

la gente me tendrá más respeto.

Y no volverá a pasar algo como lo de la mochila de Álvaro.

La gente sabe que enfrentarse a un hombre de Santos

es igual que enfrentarse contigo.

-Lo único que me preocupa

es que solo estás viendo las bondades que comporta mi negocio.

No estás viendo los riesgos.

¿Sabes lo que ocurriría si te pilla la policía?

-Santos, estoy pringado hasta las cejas.

Si el otro día la policía llega a encontrar droga en el registro,

acabo en la cárcel.

-Entonces asumes los riesgos.

Sabes que si la organización cae, tú caes con ella.

-Lo sé.

-En ese caso, lo único que te puedo decir es que tengas paciencia.

De momento, tengo los laboratorios parados.

-Y eso, ¿por qué?

-Tengo un problema de abastecimiento con la pseudoefedrina,

es crucial para la elaboración de la metanfetamina.

No es un compuesto raro.

Está presente en casi todos los medicamentos,

incluidos los del resfriado,

pero mis proveedores han cerrado.

Y me cuesta trabajo encontrarla en grandes cantidades

sin llamar la atención. -¿Cómo te has apañado hasta ahora?

-Robándola en laboratorios farmacéuticos.

Pero no me gusta esta opción, es demasiado arriesgada.

Hasta que encuentre unos laboratorios extranjeros

que me la quieran vender,

tendremos que estar parados.

-Tendremos.

¿Eso quiere decir que cuentas conmigo?

-Por supuesto.

Ya sabes que me cuesta mucho decirte que no a algo.

Y ahora, ¿por qué no vamos a celebrarlo?

-Vamos.

Ven aquí.

Los Z que estuvieron patrullando por la zona cuatro

no encontraron nada, mejor será dividir en grupos de dos.

Zona norte y la zona sur.

Perdonad. ¡Álvaro!

¿Qué tal?

No tengo mucho tiempo, hay un cliente esperando en el taller.

¿Qué es?

Tranquila, no es una caja con droga, es una pieza para un coche.

Me la iban a entregar ayer, pero estaba en el calabozo

y he tenido que ir a la oficina. Siento mucho lo que está pasando.

Pues ayer no lo parecía.

Tenías la sensación de que era un narco de los gordos

que iba a pasar un tiempo en prisión. Ayer estaba haciendo mi trabajo.

Y créeme, me alegro mucho de que te hayan dejado en libertad.

Extraoficialmente puedo contarte

que no han encontrado huellas tuyas ni en las drogas ni la mochila.

Te lo dije.

También te dije que no tenía nada que ver con drogas y no me creíste.

Entiende que para mí no es fácil. Díselo al juez.

Y me ahorras el tema de ir al juicio.

Barajan la posibilidad de que manipulases la bolsa

y las drogas con guantes. (IRÓNICO) Estupendo.

O sea, que sigo siendo sospechoso. Sí.

A ver si pilláis pronto al tío que me está haciendo pasar por esto.

Álvaro, ¿tú sospechas de alguien?

No sé quién podría odiarte tanto como para meterte en esta encerrona.

Tengo la sensación de que puede ser Santos Mercader.

¿Por?

He escuchado que es un narco de los gordos.

Supongo que si he escuchado yo el rumor vosotros también.

¿Dónde quieres ir a parar?

Si le seguís la pista, supongo que querrá que le dejéis en paz.

No creo que tenga problema en deshacerse de un par de kilos

para desviar la atención a otro culpable.

¿Por qué querría incriminarte precisamente a ti?

Eso sí que no lo sé,

pero el otro día hicisteis un registro en el Moonlight.

A lo mejor Santos está asustado y quiere desviar la atención.

Sabe que los Soler no tenemos buena fama.

Yo creo que tiene que ver más con la compraventa del Moonlight.

¿Pasó algo cuando le vendisteis el bar?

¿Tenéis una cuenta pendiente con él?

No, Silvia, y no sé a qué viene esta pregunta.

Me parece muy raro que vendieseis tan rápido el Moonlight

con el cariño que le teníais. Teníamos nuestras razones,

pero es una historia larga de contar. Tengo tiempo.

No sé qué tiene que ver esto

con la aparición de la mochila. ¿Intentas cambiar de tema?

¿Estás encubriendo alguno de los chanchullos de tus hermanos?

Esa frase seguro que le encanta escucharla a Font.

Ese comentario sobra.

No, lo que sobra es la conversación entera.

Si no tienes nada más que decirme, tengo mucho trabajo. Hasta luego.

-¿Hay alguien con usted?

Bien, enseguida le envío a alguien para que le tome declaración.

-Gracias por cubrirme, Espe.

Me he dado toda la prisa que he podido.

-No te preocupes, si sabes que yo en la ODAC tengo callo.

-¿Era grave?

-Una señora a la que le han robado el bolso por el método del tirón.

Voy a llamar a Soriano y Crespo para que le tomen declaración.

También llamaron dos personas preocupadas

porque quemaron un contenedor anoche.

Supongo que ha sido cosa de vándalos.

-Enseguida me pongo a ello.

-¿Estás bien?

Porque has tenido que ir al médico, ¿no?

-Ha sido una pequeña bajada de tensión, ya me encuentro mejor.

-Si te vuelves a encontrar mal, no dudes en pedirme ayuda.

-Vale. -Me vuelvo a mi puesto.

¿Qué tal estás? ¿Qué te ha dicho el médico?

Que he tenido una pequeña bajada de tensión.

Por eso me encontraba tan mal esta mañana.

No te tenías que haber quedado anoche trabajando.

Mucho menos después del encuentro con tu ex.

Tienes razón, esto me está pasando factura en el trabajo.

Bueno, no pasa nada por sentirte indispuesta un día.

Lo peor es si fuera para largo.

Pero sabes por qué estás así.

Es el primer paso para solucionarlo.

El problema es que no estoy segura de cómo manejar el asunto.

Ya sabes lo que yo te voy a aconsejar, ¿no?

Que hable con Emilio.

Espero al menos que él no lo esté pasando mal.

Hace un rato me ha preguntado por ti,

quería saber cómo estabas.

¿Por qué no me lo pregunta él personalmente?

Eso mismo le he dicho yo.

Me ha dicho que no estabais pasando por vuestro mejor momento

y que estaba preocupado por la situación.

Definitivamente tenemos que hablar.

Lo que no puede ser es que todo esto nos pase factura profesionalmente.

Yo os necesito a los dos al 100%.

Para que todo esto funcione bien tiene que ser así.

Eres mi amiga y sé que puedo contar contigo para lo que sea,

pero también eres mi jefa y te aseguro

que voy a estar concentrada al 100% De eso no me cabe la menor duda.

Venga, habla con él y si me necesitas para lo que sea

ya sabes que estoy en mi despacho.

Oye, estás muy callado.

-Bueno, es que llevo un tiempo dándole vueltas a una cosa.

¿Tú alguna vez has salido de España? -Sí.

Sí, me fui con mis padres a Roma y a París.

Y con mis amigas en Bachillerato a Londres.

-Yo es que nunca he salido del país.

Cuando me iba de vacaciones con mi familia

lo máximo que íbamos era a la playa.

-¿Por qué has pensado esto?

-Como ahora no estoy trabajando y tengo dinero ahorrado,

tengo tiempo, había pensado

que podría ser un buen momento para hacer un viaje.

-¿Adónde te quieres ir? -A Las Vegas.

Sí, de verdad, siempre he querido pasear por lo sitios de las películas

y jugar en uno de esos casinos gansos y montarme en un coche XL.

-Y vestirte de Elvis.

-No te rías, dentro de poco hay un congreso de imitadores.

Siempre me ha encantado el rey del rock.

-Nada, te compras un traje de lentejuelas y te haces un tupé.

Así todo el mundo sabe quién es Ricky Soler.

-No me lo digas dos veces que me apunto. "Oh, mamma".

-Si tantas ganas tienes, hazlo.

No podemos dejar pasar estas oportunidades.

-¿Sabes? Es que...

en realidad no solo estoy pensando en el viaje,

también en darle un giro a mi vida.

-¿Crees que el viaje te ayudaría? -Y tanto que sí.

Puede marcar un antes y un después.

-A mí también me encantaría ir a Estados Unidos.

Ver San Francisco o Nueva York.

-No se hable más, mañana mismo nos cogemos un vuelo

y nos recorremos de punta a punta los States.

-¿Estás loco o qué? ¿Mañana?

-Tú eres la primera que ha dicho que no hay que dejarlo pasar.

-Ya, pero es que no tengo dinero, Ricky.

Además no puedo dejar así a mi padre, estoy en la ferretería.

-Yo te lo pago todo.

Si has dicho que te gustaría mucho, es ahora o nunca.

-Pero ¿qué prisas hay? Ni que estuvieras huyendo de algo.

-Ya, es verdad, qué tontería, ¿no?

No me hagas caso, es que a veces se me meten estas cosas en la cabeza

y como nunca he salido de España. -Si quieres ir al extranjero

podemos hacer un viaje de una semana, planeado, con tiempo.

-De verdad, Marga, no te preocupes solo es una tontería.

-No, pero que me apetece. -Déjalo, no le des más vueltas.

Me voy al gimnasio que llego tarde, ¿vale?

Chao.

-Chao.

-¡Hola, Marga! ¿Qué tal? Uy, qué cara tienes.

(SUSPIRA) -Hablabas con Ricky, ¿qué pasa?

¿Habéis discutido o algo? -Está muy raro. No sé...

Me habla de unos planes, pero en plan locura.

No, no quiero hablar de esto ahora, ¿vale?

-Vale, tranquila. Si quieres hablar, sabes dónde estoy.

Aunque, tía, un plan de locura... Joder, eso da la vida, ¿no?

No sé... Me encantaría hacer más.

En realidad, con volver a Verona me conformo. Fíjate lo que te digo.

-Me ha dicho de hacer un plan, ¿no? (ASIENTE)

-Pero al momento me dice que no y ahora se va de repente

porque tiene prisa. No sé...

(SUSPIRA) -Este Ricky está muy perdido, ¿no?

(SUSPIRA)

-Bueno, va, ya está. ¿Te apetece tomar algo?

-Me tengo que ir a la ferretería. ¿Nos vemos después?

-Venga, vale. -¿Vale?

-Que vaya bien el día.

No encontramos huellas ni otras pruebas que relacionen

a Álvaro con el narcotráfico. ¿No te extraña?

¿No es suficiente que le pilláramos con las manos en la masa?

¿Desde cuándo la gente inocente guarda dos kilos de metanfetamina

en su taller?

Si el juez hubiese tenido tan claro que es culpable,

hubiese decretado prisión provisional

en lugar de libertad sin cargos, ¿no crees?

Eso pasa por tener una justicia demasiado garantista.

Llevamos lo de la presunción de inocencia a límites absurdos.

¿Por qué estás tan obsesionado con que sea culpable

y vaya a la cárcel? Porque lo es.

Que haya sabido ocultar las pruebas no le exime del delito.

Dime tú por qué estás tan obsesionada en que Álvaro salga impune.

Mira, tío, hace tiempo ya prejuzgué a un sospechoso, ¿sabes?

Uno de ser el estrangulador de mujeres

y le presionamos, le presionamos muchísimo,

pero resultó que era inocente.

Pero con la presión se rompió y... Y se suicidó en calabozos.

Te aseguro que aprendí mucho de eso.

Siento que hayas tenido que pasar por eso,

pero con Álvaro Soler no nos equivocamos.

Explícame por qué no hemos encontrado

sus huellas en la mochila o las drogas.

Porque usó guantes.

Repito que el taller es ideal para esconder la droga

y que los camellos vayan a por ella. Llegan en coche, la cargan

y se la llevan sin sospechas.

Tampoco hemos encontrado llamadas sospechosas,

ni "mails", ni correos. Absolutamente nada

en la documentación incautada en el taller.

No tiene por qué llamar ni hablar con nadie,

solo dejar que la gente entre y salga. Él no vende la droga, ¿eh?

Pero está de mierda hasta arriba. No es tan raro, es un Soler.

Tío, estoy harta de que prejuzgues. Que sea un Soler

no quiere decir que sea culpable. Yo también empiezo a estar harto,

de tus ganas de exculparlo a toda costa. ¿Qué pasa?

¿Es que no puedes olvidar que es tu exnovio? ¿Tanto te importa?

¿Cómo? Mira, tío, no intento exculpar nada ni a nadie,

sea mi exnovio o no. Simplemente me ciño a las pruebas.

Y a lo mejor... ¿Os podéis calmar, por favor?

Disculpa, Miralles, era solo una pequeña diferencia de opinión

en el caso de Álvaro Soler. ¿Pequeña? Yo no lo creo.

Las diferencias de opinión están bien, garantizan

distintos puntos de vista, pero si seguís discutiendo,

preferiría que fuera en privado.

Disculpa, no... No va a volver a pasar.

Por supuesto, te voy a apartar del caso.

Voy a dejar a Font solo en esto.

Pero el caso de Santos Mercader sigue en marcha.

Sí, pero va para largo y hay otros asuntos urgentes que atender.

Y creo que Font podrá encargarse de la investigación

él solo, ¿no es así? Perfectamente.

A ver, ¿qué es más urgente que atrapar a Santos Mercader?

Quiero decir, que puedo encargarme de otro caso.

Puedo con las dos cosas sin problema.

Silvia, reconoce que te afecta... Inspector, por favor.

Está bien, está bien. Será mejor que os deje a solas.

(SUSPIRA) Silvia,

estás muy implicada emocionalmente y puede afectar a la investigación.

Y por lo que veo, te está pasando factura.

Claudia, soy buena profesional. Y no lo dudo,

pero tampoco eres de piedra y te está afectando.

Y no me gustaría que los tribunales impugnaran el valor probatorio

de la investigación policial alegando parcialidad.

Por favor, no me apartes del caso, sé que puedo aportar mucho.

Lo siento, es una decisión consensuada con el comisario.

Así que, por favor, no insistas y acata las órdenes.

Está bien, ¿de qué me voy a encargar?

Te lo digo en un rato.

Hola, Toni.

No veas la que ha liado Merinero el fin de semana para hacer paella.

Tela marinera, te lo has perdido.

Y tú ¿qué? ¿Por qué estás tan calladito?

¿No deberías estar en La Parra hablando con Paty?

Siempre que tienes descanso vas rápido.

-Paty ya no es mi novia, por eso no estoy allí.

-Pero ¿cómo así, Toni? ¿Qué ha pasado?

-Pues porque le ha gustado mucho Italia

y ha decidido enrollarse con un italiano que se llama Paolo.

(SUSPIRA) -Pues vaya palo, lo siento.

-Pues sí.

Qué absurdo, ¿eh?

Yo aquí, como un gilipollas, siéndole fiel y ¿para qué?

-Bueno, ¿cómo que para qué?

Si tú has decidido serle fiel es porque te ha nacido.

Es una decisión que tomas por voluntad propia,

no es un contrato que firmas con tu pareja.

-Ya. Pues se ve que ella esa voluntad no la ha tenido.

-A ver, yo no... No quiero decirte nada, pero...

te recuerdo que tú al principio también...

-Que yo ¿qué? -Que la liaste con Paty y Olga,

así que no vayas de víctima.

-¿Qué dices, Nacha? O sea, no tiene nada que ver.

Yo estaba de rollo con Paty, no estaba en serio.

-Da igual que eso fuera al principio, estuvieras de rollo,

le estabas haciendo daño a Paty. Te liaste con su mejor amiga.

-Y lo sentí mucho y me perdonó, ya está.

Pero es diferente porque yo tenía una relación con Paty ahora

y planes de futuro, ¿entiendes?

-Claro y tú la quieres mucho, ¿no?

-Claro que la quiero. -Pues ¿sabes qué te digo, Toni?

Que si de verdad la quieres,

tienes que asimilar todo esto y pensar en ti.

Y que le desees a Paty lo mejor en su vida, que sea muy feliz

y no te quedes con esa actitud, porque no te sirve de nada.

-¿Qué pasa?

-Pues nada, que le estaba aquí contando a Nacha

los "tochacos" que me ha puesto mi exnovia.

-Tampoco hace falta que lo cantes a los cuatro vientos.

-Da igual, se va a enterar antes o después, no pasa nada.

Soy el imbécil al que le ha engañado con un italiano.

Hay que asumir que no aguantó dos semanas siendo fiel.

-Lo siento muchísimo, Toni.

Pero sobrevivirás, te lo digo por experiencia.

-Otra más con que sobreviviré. Nosotros tres, ¿qué somos?

¿El club de los triunfadores en el amor?

-Tampoco te lo tomes de forma negativa.

-Deja que use la ironía, Nacha, que también cura las heridas.

A mí me costó asimilar lo que me hizo mi marido,

pero las cosas son así. Y mejor saberlo ahora que dentro de 20 años.

-Bueno, a mí, por lo menos, es verdad que Paty me lo contó ahora.

-¿Ves? Pues eso habla muy bien de ella.

Te quiere y no quiere tenerte engañado.

-Yo estoy con Merche

y lo que no puedes hacer es quedarte así hundido,

que no te va a servir para ningún carajo.

-Nacha tiene razón. Acepta el dolor y sufrirás menos.

Tienes toda la vida por delante. -Y a Paty la vas a seguir viendo,

¿no? ¿O qué? ¿Vas a dejar de ir a La Parra?

¿Ya no vamos a tomar pinchitos de tortilla y cafecitos?

No. Tienes que intentar tener una buena relación con ella.

-Si está muy bien eso, pero no es tan fácil.

-Pero el tiempo te va a ayudar.

E intenta tener una buena relación con ella,

mucho mejor que guardarle rencor.

-Tú con tu ex...

¿le guardas rencor o sois amigos?

-Bueno, digamos que tenemos una... Una relación correcta.

Nos agarramos a las cosas buenas que vivimos,

pero primero tiene que cerrar la herida.

-A mí lo que me duele es saber que... que prefirió

una aventura que no sabía a dónde iba a ir

antes de apostar por lo que construimos los dos.

Es que no lo entiendo.

-Oye, María, me he encontrado esto en la terraza,

lo olvidaría alguien. ¿Sabes de quién puede ser?

-¿Esto? De Matilde, la de la confitería, seguro.

Es devota de la virgen de los Dolores.

-Se lo olvidaría y le vas a dar una alegría cuando vuelva

y vea que la tienes. Dile que la próxima vez,

no sea tan olvidadiza, hombre. (RÍE)

-Ya no se ven muchas estampitas de estas.

-Pues la verdad es que no.

Yo creo que al único que he visto con una de estas fue al Boli.

-Llevaba una de San Judas Tadeo. -Sí, hombre.

San Judas Tadeo, abogado de las causas perdidas.

No le sirvió de mucho al pobre, ¿verdad?

-Pues sí, una pena que después de...

de haber pasado lo peor, por la cárcel

y de intentar dejar esa vida de droga y de delincuencia que llevaba,

que lo acabaran matando. -¿Sabes lo que pasa?

Cuando tú llevas una vida de ese tipo,

eso, tarde o temprano, da la cara y terminas pagándolo.

-Ya, pero me dio mucha lástima,

porque él se arrepentía de su vida anterior.

-El arrepentimiento muchas veces no basta.

-Ya. El otro día, casualmente, me preguntaron por él.

-¿Quién?

-Ricky, el de los Soler,

que, por lo visto, se había enterado de que mataron

a un chaval que trabajaba en una ferretería. No sabía cuál

y tenía curiosidad. -¿Ricky Soler?

(ASIENTE)

-Un poco raro que se acordase de él después del tiempo que hace

que lo mataron, ¿verdad? -Nada, le conté que...

el Boli nos había salvado a ti y a mí de un atracador.

Y que tú le habías ayudado mucho dándole trabajo

para que se reinsertara y eso.

-¿Por qué crees tú que se acordaría o que preguntaría por él?

-No lo sé. La verdad, no tengo... Mira, pregúntaselo a él, ahí viene.

Buenas. -Hola, María.

-¿Qué te pongo? -Eh...

Una bebida isotónica, que vengo del gimnasio.

-¿De limón? -Perfecto.

-Oye, me ha dicho María que... preguntaste el otro día por el Boli.

¿Lo conocías?

-No, no, no. -Pero preguntaste por él, ¿no?

-Sí. Bueno, es que leí que habían matado al chaval,

después me enteré de que trabajó en una ferretería del barrio.

Me daba curiosidad. -¿Te sorprendió que fuera en la mía?

-Sí, la verdad. No sabía que trabajaba con presos.

-No, no. No lo suelo hacer.

-Me parece que está muy bien dar segundas oportunidades.

Y... Si no es mucho meterme, ¿qué es lo que le pasó?

-Pues, no estoy seguro, pero creo que fue un... un yonqui.

Asunto de drogas y esas cosas, tú sabes.

-Ya.

Pobre chaval. -Pues sí.

Porque a pesar de todo lo que hizo en el pasado...

A mí me caía bien, tenía buen fondo, era un... tío que había luchado

por reinsertarse en la sociedad y eso es de valorar.

-La verdad es que tiene mucho mérito, porque quitarse de una adicción...

es muy duro y volver a caer, muy fácil.

Así que... Tú también tuviste mucho mérito, ¿eh?

Ayudándolo a que se reinsertara. -Hice lo que tenía que hacer.

Y te digo algo, porque ahora tengo a Marga conmigo, si no,

también tendría a un chaval con problemas.

-Y ¿por qué Boli?

Quiero decir, ¿le conocía de antes o...?

-Casualidades de la vida.

-Ya.

Bueno, me vais a disculpar, pero es que tengo un poco de prisa.

Chao. -Venga, hasta luego.

(Puerta)

¿Nos has llamado? Sí.

Bueno, ha sido... Ha sido Miralles.

Ya. Y ¿sabemos de qué va la cosa?

Yo preferiría que os lo cuente ella, si no os importa.

Bueno, volvemos a estar juntos.

No hace falta que tires cohetes.

No, tío, tengo la cabeza en otro lado. En serio.

Perdón por el retraso. Ángela, ¿pudiste recopilar todo el material?

(ASIENTE) Así es, lo tengo todo en el "pendrive".

Muy bien. Aquí está la información necesaria del caso.

Echadle un vistazo.

Toni, estás en Babia. No, perdón.

Sí. Necesito que te concentres en este caso al 100%,

¿vale? Que ya tengo demasiada gente dispersa en esta comisaría.

Estoy a tope, de verdad. Sí, ¿no?

Eh, esto es un caso de vandalismo.

¿En serio crees que es mejor que me dedique a esto

que a la mochila con droga que puede llevar hasta Mercader?

¿En serio prefieres persistir en esa actitud?

No. Mejor.

Hay que averiguar cuanto antes quién son los componentes de esa banda.

En el informe hay fotografías y descripciones detalladas

de sus actuaciones.

Como podéis ver, están causando muchos destrozos en el barrio

y empieza a haber alarma social.

-Pone que están reventando retrovisores, incendiando papeleras

y contenedores y rompiendo escaparates de comercios de la zona.

¿Cómo sabemos que son siempre los mismos?

Porque se graban haciéndolo y lo suben a las redes.

Tenéis todo en este "pendrive".

-Pero entonces, se están inculpando ellos mismos. Qué raro, ¿no?

Bueno, parece un caso sencillo.

Creo que pueden ocuparse perfectamente Ángela y Toni.

No, Silvia, no es tan sencillo.

Tienen conocimientos avanzados de informática

y seguirles el rastro es casi imposible.

Por sus conocimientos y el perfil de sus actuaciones,

sospechamos que puede ser gente bastante joven.

¿Igual una banda violenta? No.

No creemos que pertenezcan a ningún grupo radical.

Y sus actuaciones son aleatorias, no persiguen un objetivo

y eso les hace más imprevisibles.

¿No tenemos testigos que puedan identificarlos?

Tenemos testimonios de algunas personas

que los han visto actuar, pero como siempre

lo hacen de noche, a cara tapada y son muy rápidos,

los testimonios no coinciden. Yo creo que la clave está

en esas imágenes. Si os parece, podemos verlas juntos

y así intercambiamos impresiones. No creo que haga falta verlas juntos

si están aquí. Pues yo creo que sí hace falta

que las veáis con Ángela. Así que, os dejo con ellas, ¿vale?

Un poquito de sangre. Sí.

-Silvia, ¿todo bien?

Sí, sí. Venga, vamos a ver las imágenes.

Adelante.

Buenos días, te traigo esto.

Creo que te puede interesar, es sobre el grupo de vándalos

que está actuando en el barrio. Gracias. ¿Cómo te encuentras?

Miralles me dijo que estabas indispuesta.

Bien, ha sido nada más que una pequeña bajada de tensión.

¿Has podido ver el dosier que me pediste ayer?

Sí, sí. Está muy bien.

Y te agradezco el esfuerzo,

me consta que te quedaste tarde para terminar.

Y volviendo a los vándalos,

estoy recibiendo muchas llamadas de periodistas y de gente preocupada.

Creo que es el momento de que hagas un comunicado oficial al respecto.

Muy bien. Escucha, Mercedes,

estoy intentando tener una conversación personal contigo.

Así que no me lo pongas más difícil, ¿vale?

Ayer me dijiste que querías tener

una relación estrictamente profesional conmigo.

Así es. Al menos hasta que te aclares respecto de nosotros

y me gustaría saber cómo están las cosas.

Pues no ha cambiado nada, Emilio.

Ayer pensaba que sí, quedé con Carlos

para decirle que todo había acabado. Y ¿qué pasó?

Me dijo que me quería y me volvieron las dudas.

No me lo puedo creer.

Me habló de los buenos momentos que habíamos pasado juntos,

me dijo que se arrepentía mucho de haberme dejado y quería volver.

No me importa nada lo que te dijo él,

lo único que me importa, Mercedes, es saber lo que dijiste tú

y qué es lo que piensas.

No lo sé, Emilio.

Estoy hecha un lío.

¿Qué es lo que no te convence de nuestra relación?

He estado 30 años casada con Carlos,

tenemos una hija, no es fácil olvidar todo eso.

Sigo sin entenderlo, pero te prometí que tendría paciencia

y voy a cumplir con mi promesa. Aunque me cueste horrores.

Siento muchísimo hacerte pasar por todo esto, Emilio.

Pero necesito meditar bien la decisión.

Lo que sí me gustaría es que esta situación no afectara

al trabajo. Yo, por mi parte, no voy a hablar contigo de esto

en comisaría y espero que tú me asegures estar concentrada

al 100% en la ODAC. Por supuesto.

Si no lo estuviera, no habría traído este dosier sin haberlo pedido.

Mejor di antes de que te lo pidiera,

porque me conoces de sobra y sabes que tarde o temprano

te lo habría pedido. Sí.

A mí también me han llamado varios conocidos para preguntar

sobre este asunto y aclarar cosas, así que te voy a hacer caso

y voy a preparar un comunicado oficial

con la ayuda de esto.

Pues si necesitas que te eche una mano, ya sabes dónde estoy.

-Entonces, ¿estás a gusto en la clínica?

¿Te tratan bien?

Y ¿notas que haces avances o qué?

Ah, oye, pues muy bien, ¿no?

Eso es muy buena noticia, estarás contento.

No me digas que va todos los días. Madre mía, cómo es Isra.

Pues entonces, estarás como en casa.

Te prometo que sí, que voy a ir muy pronto a verte.

Yo también lo necesito, cariño. Necesito verte, darte un abrazo.

Sí, sí, sí, sí, vete. Tranquilo, vete a terapia, que eso es lo primero.

Yo también te quiero.

-¿Cómo está?

-Pues bien, está muy contento.

En la clínica le han dicho que ya puede recibir visitas.

-¿En serio? (ASIENTE) -Hasta le dejan libre

los fines de semana. -Jo, qué guay.

En estos casos, lo más importante

es tener a la gente que te quiere cerca.

-Sí. ¿Qué tal te ha ido con lo del contrato del piso?

-Muy bien, solo me han puesto facilidades.

-Hija, qué bien. A ver si pasas una buena temporada allí,

porque con los pisos llevas una racha...

-Ya, eso espero yo también.

Encima, tal y como están los alquileres... Madre mía.

Tengo amigas que quieren vivir en Madrid y no pueden

porque les intentan alquilar un zulo a precio de palacio.

-Para palacio, la clínica de Elías.

Dice que tiene unos jardines maravillosos,

que le encanta pasear por ellos.

-¿Y tú qué?

¿Cuándo piensas ir a visitarle?

-No lo sé. Si por mí fuera, me iba ahora mismo.

Pero con todo el jaleo en verano con la terraza, no te dejo sola.

-Ah, no. No me utilices como excusa, yo puedo con esto y más.

-Bueno, tú también con todo lo que tienes ahora,

con el italiano, Toni, no creo que sea el mejor momento

de dejarte al loro de todo. -Bueno, yo estoy bien, María.

Además, si hay algo que he aprendido de todo esto

es que las relaciones hay que cuidarlas.

Así que ya estás tardando en pillarte los billetes.

-¿De verdad me lo dices en serio? -Hombre y tanto.

¿Qué pasa? ¿Quieres que te los coja yo?

-En el fondo creo que es una muy buena noticia.

Si Santos Mercader no tiene la pseudoefedrina necesaria

para seguir fabricando esa metanfetamina,

no va a tener más remedio que cerrar los laboratorios.

-¿Estás seguro de que es verdad? ¿De que no llega droga a Madrid?

-Esta mañana ha llegado una partida desde el puerto de Alicante.

Pero no venía de los laboratorios de Mercader,

él solo se encargaba del transporte, me lo ha contado un camionero.

-En cualquier caso, debe estar subiéndose por las paredes

viendo que sus socios fabrican esa mierda y él no.

-¿Te has enterado de algo más?

-¿Qué quieres que me entere si acabo de entrar en la organización?

Lo que sí he visto es que desde los almacenes de Madrid

no sale nada. Solo han recibido el cargamento de Alicante.

-Eladio, a ver...

¿Por casualidad no sabrás si Santos Mercader

ha puesto en funcionamiento la ruta del sur?

¿No te ha encargado que hagas algún viaje por la zona?

-No. Ni yo ni otro conductor la ha vuelto a hacer,

pero hay rumores de que se volverá a hacer muy pronto.

-Visto lo visto, este tío ha calculado mal la cantidad de droga

que quería poner en movimiento en el mercado con sus distribuidores.

Se ha quedado sin suministro.

-Echan por encima a los que le daban la pseudoefedrina,

ahora no pueden hacerlo.

No sé cómo, pero estoy seguro de que aquí está la clave

para hacer caer a Santos. -¿Sabes dónde está la clave, Luis?

Está en que nosotros podamos hacerle llegar una muestra de pseudoefedrina

a Santos Mercader para que esa muestra nos lleve

hasta la ubicación concreta de sus laboratorios.

-Y una vez localizados sus laboratorios,

le pasamos la información en bandeja a la policía.

-Eso es. -Lo cogerán con las manos en la masa.

-Dicho así suena muy fácil, pero es bastante más complicado.

Conseguir pseudoefedrina está muy vigilado y controlado en España.

-Si Santos puede mover esa mierda, nosotros también.

-Don Fernando, ahora que me acuerdo,

había unos laboratorios a los que hice unos transportes.

Antes de lo de los jamones, ¿se acuerda usted también?

-Es verdad. -Manejaban esa mercancía.

Lo sé porque la Guardia Civil me paraba cada dos por tres

y me volvía loco.

Para controlar e inspeccionar los papeles

de cuando hacía un transporte suyo. -Tienes razón, no había caído en eso.

Muy bien, Eladio, has estado ahí...

Estupendo. Recuerdo que conocía bastante bien a un comercial

que trabajaba para esta gente y me debe muchos favores,

más de una vez tuve que sacarlo de un buen lío.

-¿Qué lío? -Nada, era aficionado al póquer.

Le gustaba venir a timbas clandestinas hace tiempo.

A ver, Luis, creo que puedo volver a llamar a ese tío.

Y si sigue trabajando allí, no puede negarse

a hacerme ese favor por la cuenta que le trae.

Creo que podría conseguir entre cinco o diez kilos de pseudoefedrina,

¿será suficiente? -Sí.

No necesitamos un cargamento muy grande,

uno pequeño es suficiente para engañar a Santos.

-Lo que tendremos que conseguir será ponerle un localizador

para que nos lleve directamente al laboratorio.

-Vale. Tú encárgate de conseguir la pseudoefedrina.

Y yo me encargo de que le coloquen un localizador

y de la parte más complicada, hacer que Santos muerda el anzuelo.

Todo esto es muy arriesgado.

He visto matar a gente por menos. -Eladio,

tranquilízate, no te preocupes, todo va a salir bien.

Te prometo que Luis como yo te vamos a proteger. Confía en mí.

-¿Y si me ha visto entrar aquí? Este tío tiene ojos por todas partes.

Usted me puede proteger aquí, pero no cuando llegue a mi casa

y allí está esperando mi familia.

No quiero ser uno más de su lista de cadáveres, no.

-Eladio. Eladio, calma.

Si no cometemos ningún error, no tiene por qué pasarnos nada.

-Pero yo no tengo ningún motivo para perder el gaznate.

-Bueno, ninguno... Yo diría que tienes un interés muy grande.

De hecho, te vas a levantar una buena cantidad de dinero.

-Ya, el dinero no es eso, don Fernando.

-¿Y qué alternativa tienes?

¿Seguir en la organización

hasta que te pare la policía en un control y te detengan?

¿O hasta que te peguen un tiro? -Vaya panorama, hombre.

Una vez dentro de la organización no es tan fácil salir de ella.

-Deberías escucharlo, Eladio, tiene razón en lo que está diciendo.

Sabes que fue Santos Mercader el que fue a buscarte a ti,

no te va a dejar salir tan fácilmente de la organización.

Bien. Está claro que los tres tenemos motivos suficientes

para acabar con este tío, así que acabemos con él, ¿de acuerdo?

Eladio, no te preocupes por nada, confía en mí.

Tanto Luis como yo te vamos a proteger, ¿de acuerdo?

-Vale, para adelante.

-Hola, Toni. -Hola.

-¿Qué te pongo? -Nada, vengo a hablar con Paty.

-Nena, voy a salir un momento para la terraza, ¿vale?

-Hola. -Hola.

-¿Cómo estás?

-¿Tú qué crees?

No sé, Paty, yo...

Es que tenía tantos planes para cuando volvieras de Italia,

que de repente esto me ha pillado muy por sorpresa.

Yo no...

No me pensaba que íbamos a acabar así.

-Ya lo sé.

Lo siento muchísimo.

Sabes que lo último que quiero siempre es hacerte daño.

-Ya. -Pero creo que lo más justo

era ser honesta contigo, Toni.

-Ya, pero comprende que yo estoy jodido.

-Ya lo sé.

Yo también estoy jodida, pero...

Eso no cambia la decisión que he tomado,

no podemos volver porque estemos mal. -Ya, no te estoy pidiendo eso,

no he venido por eso.

-¿Y entonces?

-Bueno, he venido porque...

He estado pensado mucho

y creo que ayer me fui de muy malas maneras

y no me apetecería acabar así contigo.

-Ni a mí.

-Y...

No me apetecería...

Joder, es un barrio muy pequeño y voy a cruzarme contigo muchas veces

y yo no quiero tener que mirar para otro lado.

-Yo tampoco quiero que hagas eso.

-Y me apetecería seguir viniendo a La Parra,

seguir estando bien contigo, ¿sabes?

Igual hasta ser amigos, no lo sé.

-Eres increíble.

-¿Por? -¿Por qué?

Porque pensaba que me ibas a odiar tanto que no querrías volver a verme.

Y, en cambio, estás aquí y me estás diciendo estas cosas.

-Bueno, en la vida las cosas hay que tomárselas como vienen.

Te voy a dejar currar, supongo que estás liadísima

y me voy a volver. Chao.

-¿Cómo ha ido? -Bueno...

He perdido a una novia, pero he ganado a una amiga, supongo.

(SISEA)

-¿Y esto? -Por lo de esta mañana.

No sabes cuánto te he echado de menos desde que te has ido.

Llevo un día muy complicado. -¿Ha pasado algo?

-He hecho llamadas para solucionar mi problema de abastecimiento.

-¿Y qué tal? ¿Lo has conseguido? -Nada.

No encuentro a nadie que me proporcione pseudoefedrina.

-Cuando me lo contaste, me he quedado preocupado.

Le he dado vueltas a la cabeza y creo que tengo una solución.

-¿Tú? -Sí.

¿Quieres que te la cuente o no? -Adelante.

-Sabes que mi hermano estuvo enganchado a las drogas, ¿no?

-Sí, ¿y qué?

-Entonces muchos tipos quisieron que mi familia se metiese

en el negocio de la droga.

Lo veían a huevo porque Ricky estaba en el ajo.

-Ya, pero tu madre se negó.

Y tú, como buen hijo, no le llevaste la contraria.

Al grano, por favor. -Vale.

Nosotros les dijimos que no,

pero yo me quedé con unos cuantos contactos.

He estado repasando la información que me dieron

y uno de ellos se dedicaba a importar y exportar

todo tipo de mercancías, incluidos medicamentos.

Incluida pseudoefedrina. La traía desde Bangladesh.

-Eso ya me empieza a interesar más. -Eso puede solucionar tus problemas.

Me he permitido llamarle para tantearlo

y me ha dicho que seguía en el negocio.

Y que, si llegábamos a un trato,

podía enviarnos un cargamento desde Bangladesh en barco.

Hoy mismo. -Demasiado tiempo.

Tardaría dos o tres semanas en llegar,

yo necesito solucionar este asunto ahora.

También me dijo de pasada

que guardaba una pequeña cantidad de pseudoefedrina en España.

Con suerte, podemos hacer que nos envíe un cargamento mañana.

-No lo sé, no termina de convencerme. No conozco de nada a ese tipo.

-El tipo es de fiar y está deseando hacer tratos conmigo.

Podemos pedirle que nos envíe una pequeña cantidad

para comprobar la calidad de la mercancía.

Eso te sacaría del apuro.

Santos.

¿Qué problema puede haber?

Tú mismo me has dicho que estabas desesperado

por conseguir pseudoefedrina, hasta la has tenido que robar.

-Está bien.

Se lo comentaré al encargado de mis laboratorios

y que cocina la metanfetamina.

Hay mucha mierda por el mercado simulando ser buena calidad.

-Ya. ¿Le pido la muestra entonces?

-Sí. Esperemos que tu contacto sea tan de fiar como dices.

-Pues lo llamo ahora mismo. -Espera.

No tan deprisa. -¿Qué pasa?

¿Por qué me miras así?

-Si esto sale bien,

me habrás salvado de una buena, y yo soy muy generoso.

-¿A qué te refieres?

-Que te ofreceré ese puesto en mi organización que me pediste.

Podrás ganar mucho dinero, todo el que quieras y más.

¿Te suena bien?

-Me suena estupendo.

-Y ahora haz esa llamada, estaré en el almacén.

Por cierto, después del cierre esta noche, lo celebramos.

-Como para no celebrarlo.

-¿Qué pasa? -Le lancé el anzuelo

de la pseudoefedrina y ha picado. -¿Así sin más?

Ese tío siempre tiene la mosca detrás de la oreja.

-Ese tipo no se fía ni de su sombra,

pero está desesperado por conseguir ese fármaco para fabricar "meta"

antes de que sus competidores le ganen terreno.

-No quiero ni un euro de ti.

-Él no opina lo mismo y ya me lo está demostrando.

-¿En qué lío le estás metiendo? -Negocios, Elvira.

De los que hacen ganar dinero.

-Te he pedido una mercancía de una sustancia muy concreta

y la necesito cuanto antes. Mañana tiene que estar en Valencia.

No creo que sea inocente por no encontrar huellas

en la mochila o las drogas, no hemos encontrado nada

que lo relacione con el narcotráfico ni con Mercader.

Esas cosas siempre dejan rastro, Espe, no hemos encontrado nada.

De hecho, él cree que ha sido Mercader,

que lo ha puesto para inculpar a los Soler y despistarnos.

Dirás lo que quieras, pero te veo muy pillada por él y te influye.

-El líder de la banda está jaleando a los chavales

para que quemen un camión.

-¿Han puesto algún plazo para esto?

-Por eso os he llamado, el plazo termina antes de esta noche.

Hay que impedirlo como sea.

Desde comisaría hemos lanzado varias patrullas

para cubrir los puntos más expuestos a la amenaza.

Pero de todas formas, por favor, si ve algo, avísenos.

Sí, no se preocupe. Si veo algo, les avisaré.

-Acabo de recibir esta notificación.

-Qué fuerte, venga ya.

¿Te ofrecen el traslado a la embajada española en Bangkok?

(ASIENTE) -Pero ¿lo habías solicitado?

-Hace tiempo.

¿Cuándo pensabas decirme

que han aceptado tu traslado a Bangkok?

Yo también acabo de enterarme.

-¿Qué pasa ahora?

-Al entrar he visto a dos chavales que estaban merodeando

entre los camiones en el Muelle 2.

Les he salido al paso, pero han salido por patas.

Para mí que estaban intentando robar.

-Espera un momento, tengo algo para ti y te va a gustar.

Ven.

Fíjate en este vídeo, pero fíjate bien.

-Entre Luis y usted se bastan para darle la estocada a Mercader.

Yo abandono su empresa. -Mira, Eladio.

¿Tengo que recordarte que fue Santos Mercader

el que fue a buscarte a ti personalmente?

¿Crees que le gustará si dejas ahora su organización

sabiendo todo lo que sabes ya?

¿Qué tal, Eladio? ¿Cómo va todo? Bien, gracias.

¿Qué le pasa al marido de Maruja? ¿Está enfermo?

No lo sé, yo también lo he encontrado muy raro.

Le he preguntado qué le pasaba, pero dice que como ha cambiado

de trabajo, está un poco estresado.

¿Y dónde trabaja ahora?

Por lo visto, Santos Mercader, el de las máquinas tragaperras,

le ha puesto un pastizal encima de la mesa

y no ha querido dejar pasarlo.

-La policía no tiene nada contra ti.

Si lo tuviera, estarías en la cárcel, pero estás aquí.

Claudia, qué sorpresa. ¿Qué te trae por aquí?

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Servir y proteger - Capítulo 586

02 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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