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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 583 - ver ahora
Transcripción completa

Tengo que comer con Fernández, está hecho polvo.

¿Qué le pasa?

Se le ha muerto un chaval en sus brazos. Entró por Urgencias.

¿De qué se ha muerto el chico? ¿Un accidente?

Una intoxicación por metanfetamina o alguna droga similar.

-Confiemos en que no haya más muertes

Esta madrugada ha muerto un chaval

por consumir metanfetamina adulterada.

Pero ¿a mí qué me cuentan? Yo no tengo nada que ver con eso.

-Estaba cantado que el pub es una tapadera.

¿Tenemos algo más que un par de chivatazos?

Tenemos las fotos que ha hecho Nacha esta mañana tras el soplo.

Ha captado a dos camellos que tenemos fichados

entrando y saliendo por la puerta de atrás del almacén del pub.

A lo mejor ha llegado el momento de hacer un registro en el local.

Te ofrezco diez veces más de lo que cobras.

-Yo soy fiel a Quintero, ya se lo dije.

Así que la respuesta sigue siendo no.

Es que ese hombre ha insistido mucho, quiere contratarme como camionero.

¿Y le ha dicho qué quiere que transporte para él?

Máquinas tragaperras, supongo. ¿No es eso lo que vende?

-Dices que le presionaba, ¿para qué?

Para que trabaje para él.

Eladio está curtido en una de las rutas más rentables

de Fernando Quintero, ¿adivináis cuál?

La ruta del sur.

Y si ya está contratando conductores,

significa que la infraestructura está montada.

Ha llegado la orden de registro. Orestes, encárgate del operativo.

(DAMIÁN) Voy a contarle toda la verdad.

La policía, ustedes,

nunca dieron con los culpables del asesinato de mi mujer

ni de la violación de mi hija.

Como comprenderá, no podía dejar que ellos se fueran de rositas.

Y para eso le contrató, para que los buscara.

Así es. ¿Los encontró?

No.

-Dale la oportunidad para explicárselo.

-Ya, ha tenido tiempo para contármelo y no lo ha hecho.

Policía, todo el mundo quieto.

¿Se puede saber a qué viene esto? -Es un registro

ordenado por el juez, colabore si no quiere irse detenido.

-¡Me puedes explicar lo que pensabas hacer o no!

¡Papá, que me lo digas! -¡Que no lo sé!

-¡Sabes que si haces eso vas a ir a la cárcel!

¿Y qué quieres? ¿Que también me quede sin padre?

-No voy a descansar hasta dar con esos tres desgraciados.

Y no voy a parar hasta que paguen por lo que hicieron.

No voy a parar, Marga.

-Mi padre tiene una pistola. -¿Para qué?

-Matar a los que me violaron cuando los encuentre.

-¿Pero qué dices?

-Tú lo sabías, Santos.

Es la única explicación. -¿La única explicación para qué?

-Para que no encontraran nada en el pub.

¿No te parece extraño que Santos estuviese tan tranquilo?

Estaba tranquilo porque no tenía la droga en el pub.

Más bien estaba muy subidito.

Como si disfrutara del momento. Eso.

Como si le hubieran dado un chivatazo.

Exactamente.

(Música emocionante)

(Claxon)

(SUSPIRA)

(MARGA) Buenos días.

-Ay, ¿te he despertado con el ruido? -No, qué va, ya estaba despierta.

-¿Y eso? ¿No has dormido bien?

-Regular.

-Vuélvete a la cama, en cuanto me beba esto me voy corriendo.

-No, he quedado con Ricky. Ayer estaba preocupado.

(Timbre)

-Seguro que es él. -No.

Será mi padre. Me ha enviado un mensaje diciendo que venía.

-¿Y quieres hablar con él o le digo que te has ido ya?

-¿Adónde me voy a ir? Ábrele, si no te importa.

-Claro que no, tía.

Hola, pasa. -Hola.

Perdona por presentarme aquí a estas horas.

-Nada, hombre, tranquilo.

Además, yo me tengo que ir ya, que tengo que irme a currar.

Espe y Silvia se han ido.

Tenéis café, zumo y de todo. -Gracias, tía.

-De nada, chao.

-¿Cómo estás?

Tienes malilla cara, ¿has vuelto a tener pesadillas?

Entiendo que rememorar todo esto tiene que ser muy duro, ¿no?

-Y seguir ocultándome todo.

Papá, ¿qué pensarías si yo te hubiera mentido con algo tan importante?

-Hija, todo lo que he hecho ha sido para protegerte.

Me tienes que perdonar. -Tu venganza es muy retorcida.

Y mira, ya no sé qué pensar. Me mentiste con lo del arma,

me mentiste con la venta de Salamanca,

¿y con la muerte de Iriarte?

¿También me has mentido? -No, no, no.

Te puedo asegurar que eso que te dije es verdad.

Marga, ¿si te cuento toda la verdad me perdonarás?

-Pues no sé, no sé si ahora mismo te puedo perdonar.

-Yo lo único que quiero es cuidar de ti.

Que no te pase nada, que nunca más vuelvas a pasar por esto.

-No sé cómo has sido capaz.

(SUSPIRA)

Sí, no te preocupes por las diligencias. Venga.

¿Qué haces ahí?

¿Y tú? ¿Qué? ¿Cargando pilas?

¿Lo dices por esto?

Siempre se me olvida comprar café para la máquina del taller.

Últimamente no sé dónde tengo la cabeza.

Por cierto, ¿qué tal tu madre?

Cuando nos encontramos en el centro médico iba con prisa,

pero me impactó la noticia, ¿cómo lo lleváis?

Ahí va. La mayor parte del tiempo es ella misma e intenta que no se note,

pero el otro día no sabía volver a casa. Se despistó.

Lo siento mucho, de verdad.

Intentamos hacer todo por ella, pero...

No sé, Silvia, tampoco queremos que parezca una inútil,

ya bastante tiene.

Ella tiene suerte de teneros.

Sois una piña y vivís los tres con ella,

no le van a faltar ni cuidados ni mimos.

No sé si con eso es suficiente.

Mi madre es el motor de la familia.

Es el eje y ver cómo se va a ir apagando no va a ser fácil.

Hacerse a la idea de que tus padres no son para siempre es doloroso.

Eres la única lejos de mi familia con la que hablo de esto.

Siempre consigues animarme y tener las palabras perfectas.

Te eché mucho de menos cuando recibí la noticia.

Fue un mazazo, Silvia.

Independientemente de lo que pasase con nuestra relación, yo estoy aquí.

Si necesitas desahogarte o cualquier cosa, llámame.

¿Vale? Para lo que sea.

¿Para lo que sea es para lo que sea?

Te estás pasando de listo. Hay cosas que nunca cambian.

Necesito entrar a comisaría. Qué raro.

Que tengas un buen día, inspectora Orestes.

-¿De qué hablabas con Álvaro Soler?

De temas personales, ¿algún problema?

¿Estás a la defensiva conmigo?

Estoy a la defensiva porque pasas a la ofensiva cuando aparece Álvaro.

No tengo problema en que Álvaro y tú hayáis tenido algo.

Solo me gustaría que confiaras un poco más en mí.

¿Y no lo hago?

No cuando se trata de este tema.

Crees que tengo una fijación personal con él y no es así.

Mira, más allá de roces personales, ante todo soy policía.

Y tú eres mi binomio y necesito que estés de mi lado.

Yo siempre estoy de tu lado, Alejandro.

Simplemente hablábamos de temas personales.

Nada que ver con comisaría.

Está bien, entonces no me meto.

Anda, vamos dentro.

Binomio.

-El comisario Gálvez me advirtió de que el caso podría enfriarse.

Que era probable que jamás dieran con los culpables de todo esto.

A mí se me vino el mundo encima.

Acabábamos de enterrar a tu madre, tú estabas como estabas...

No te puedes imaginar la impotencia que sentía.

Así que me centré en cuidarte y sacarte adelante a toda costa.

Pero el recuerdo de esos tres siempre estaba ahí.

El día que te interné, me terminé de hundir.

-Tenías más tiempo para pensarlo. -Sí.

Estaba más solo y perdido que nunca. Sin tu madre, sin ti, sin...

No soportaba que todo siguiera igual, que no se hiciera justicia.

Me corroía pensar que esos tres podían seguir campando a sus anchas,

haciendo lo que nos hicieron, destrozando familias...

-Si hubieran actuado otra vez, la policía les habría pillado.

-Para mí ya era tarde.

Había decidido actuar por mi cuenta.

Al principio solo quería encontrarlos,

conocer sus nombres. Solo era eso.

Pero el resentimiento crecía y quería encontrarlos

y que pagaran por lo que hicieron.

-¿Y todo lo que me decías? Que pasara página, empezara desde cero,

que lo olvidara... ¿Era mentira?

-No, no, no. Te juro que no. Era verdad, era lo mejor para ti.

-Mira, papá, yo peleé...

Peleé hasta quedarme sin fuerzas, sin voz,

grité, no podía hacer nada más.

Mamá también pidió ayuda, yo la escuché.

Y ninguna de las dos pudimos hacer nada.

Que tú hubieras estado allí, no habría cambiado nada.

¿Te enteras? -No.

No es verdad. Yo no estaba allí,

no estuve allí para cuidaros, os fallé.

-Las tragedias ocurren.

Así es la vida.

Y tú no eres el culpable.

La venganza no nos va a devolver a mamá,

solo te va a convertir en un asesino.

¿Eso es lo que quieres? -No, no. Claro que no, hija.

Ojalá pudiera pasar página, olvidarme de todo, Marga.

Yo necesito tu ayuda.

-Si quieres mi ayuda, me vas a tener que contar toda la verdad.

Todo lo que sabes y todo lo que te contó Iriarte.

(CARRASPEA)

-Bueno, no se sabe mucho.

La verdad, parecía que la tierra se hubiera tragado a esos tres.

Iriarte no me contó nada y si sabía algo más,

se llevó su secreto a la tumba. No te puedo contar más.

Hija...

(SOLLOZA) Tú eres mi luz.

¿Dime qué hago yo sin ti?

(Móvil)

-Es Ricky.

Le tengo que seguir contando todo.

Él ha demostrado que puedo confiar en él.

-¿Ya le has contado...?

-Sí, pero he quedado con él para hablarlo con más calma.

-Si le cuentas toda la verdad, ¿en qué lugar va a quedar tu padre?

-Pues en un padre que haría todo por su hija.

Ven.

(LLORAN)

-¡Marisa! ¿Qué tal, cómo estás, amiga?

Ya he vuelto de Suiza y te he traído esto para ti.

-Anda, mira. -A ver qué te parece...

-Gracias. -Es una caja de bombones.

Gracias a ti, por tu fidelidad, por tu lealtad

y porque sin ti, esta empresa se habría ido al carajo.

Será mejor que nos pongamos a trabajar cuanto antes.

¿Me has preparado lo que te pedí por teléfono?

Muchas gracias.

Vengo con muchas ganas de trabajar y de hacer todo lo posible

para levantar y reflotar esta empresa cuanto antes.

Necesito que pidas un informe

a los jefes de departamento para saber cómo está la situación.

Luego tengo que reorganizar los turnos y los proveedores,

tengo que reducir costes como sea.

Julio nos va a echar una mano con el marketing desde Verona.

A ver si todos podemos arrimar el hombro

y conseguimos que esta empresa vuelva a ser competitiva.

(Llaman a la puerta)

Eladio. -Jefe.

-Pasa. Marisa, pídeme esos informes cuanto antes, por favor.

Cierra la puerta, Eladio.

-Tengo algo que contarle. -Muy bien.

Tú dirás qué ocurre con esa cara de preocupación que traes.

-Me ha pasado algo increíble.

Me han hecho una oferta de trabajo.

-No sé qué tiene eso de increíble, eres un trabajador estupendo

y creo que es lo más normal del mundo.

-Me ofrecen diez veces más mi salario actual

por hacer lo mismo.

-Hombre, lo mismo, lo mismo...

Diez veces más de salario no creo que sea.

-Conducir el mismo camión cambiando de ruta.

Me quieren para la ruta del sur. -Ya.

Me imagino que será para transportar mercancía delicada, ¿no?

Y te lo ha propuesto un tipo que se llama,

si no me equivoco, Santos Mercader, ¿verdad?

-Exacto, don Fernando. -Claro, claro.

-Ha aprovechado para decírtelo los días que he estado fuera, ¿no?

-Exacto. -Ya, siéntate, anda.

Siéntate.

(CARRASPEA) Verás, Eladio.

No puedo decirte lo que tienes que hacer,

es una situación bastante delicada para mí, como comprenderás.

Ni siquiera puedo duplicarte el sueldo que te estoy pagando.

Sabes que la empresa no está pasando por su mejor momento, así que...

La oferta que te han hecho es muy buena.

Supongo que tendrás que consultarla con tu mujer.

Y ella lo que te dirá es que os viene muy bien a la familia

para salir adelante.

Así que hagas lo que hagas, no te preocupes, que lo entenderé.

-Sí, pero que quede claro que no acepté su oferta.

-¿Por qué no? -Vamos, ni loco.

Usted ha hecho mucho más por mí que pagarme un jornal.

Al obligarme a dejar el alcohol y darme una segunda oportunidad

me cambió la vida.

-Vamos, Eladio, no me debes nada, lo sabes.

-Yo tendré todos los defectos del mundo,

pero tengo una virtud y esa sí que se la debo a usted.

He recuperado la sensatez que me quitó el alcohol, ¿sabe?

Yo sé que esa oferta de Mercader es un veneno.

No quiero volver a correr riesgos.

-Ya, pero hablamos de una cantidad muy importante de dinero.

Si no coges tú ese trabajo, lo va a coger otro inmediatamente.

-De eso quería hablarle.

Me temo que ante mi negativa,

empiece a sondear a más gente de la plantilla.

Hay gente joven que no tiene las cosas tan claras.

Puede haber una desbandada. -¿Por qué me estás diciendo eso?

¿Acaso has escuchado o has visto que ha sondeado o tanteado

a alguien más de esta empresa? ¿A quién?

-Lo que yo sé es lo que él me ha contado.

Ese hombre me pidió que fuera discreto.

O como dijo él: "Que tuviéramos una reunión convencional".

-¿Cómo?

Querrás decir "confidencial". -Eso mismo.

Pero no se preocupe usted, que si me entero de algo abajo

no dude que subiría a contárselo.

-Eladio, te agradezco que hayas venido a comentarme esto.

Puedes irte.

Espera un momento, también quiero decirte que te agradezco de corazón

que me lo hayas dicho porque me siento muy orgulloso

de comprobar que hay trabajadores tan fieles y tan leales

en esta empresa como tú. De verdad.

-Usted confió en mí cuando nadie lo hacía.

Y eso jamás lo olvidaré.

Muchas gracias por todo, don Fernando.

-De nada. Un placer, amigo. -Adiós.

(RESOPLA)

Tras el registro fallido

en el Moonlight necesitamos resultados.

Necesitamos algo que impida que Mercader avance en sus negocios.

Ahora lo fundamental es demostrar

que la droga que acabó con ese chaval

es la misma que almacena y distribuye Santos Mercader.

Lo prioritario es descubrir quién ha dado el chivatazo.

Es fundamental descubrir quién pasa información sobre nuestros pasos

a Santos Mercader. Si no, siempre va a ir por delante.

Buscar al supuesto soplón es una pérdida de tiempo y recursos.

Podría ser cualquier entre un millón

y Mercader ya nos lleva suficiente ventaja

como para darle más oxígeno. Hay que actuar ya.

¿En qué estás pensando?

No podemos echar balones fuera con la teoría del soplo.

Es lo más cómodo, pero cabe pensar que ha podido ser un fallo interno.

¿Un fallo? Estaba preparado para recibirnos.

O realmente no escondía nada

y estaba disfrutando de nuestra metedura de pata.

Según lo cuentas,

tu teoría es que en el Moonlight nunca hubo esa droga.

Correcto.

Anoche después del planchazo que nos llevamos,

me di cuenta de algo: Santos no sería tan tonto de esconder la droga

en su propio local. Sí, puede que esté utilizando el Moonlight

como plataforma de distribución,

pero almacenarla... Sería tentar a la suerte.

Lo podíais haber pensado antes, hemos gastado una bala inútilmente.

A ver, tenemos indicios suficientes para suponer

que Santos debe tener un lugar donde almacene la droga.

Están los movimientos sospechosos de las furgonetas

de la empresa de recreativos de Mercader,

la presencia de camellos en el pub,

los testigos de la venta...

No pretenderás que ponga dos secretas

haciendo guardia todo el día. No, eso no serviría de nada.

Los camellos se comerían el marrón, como Turbo.

Nunca lo delatarían.

Lo que digo es que aunque Santos el único movimiento que haya hecho

sea la compra del Moonlight, no sabemos qué acuerdos

hay detrás de esa compra. Ahora no te sigo.

La compra del Moonlight es algo más que un cambio de propietario.

Si Santos ha sido capaz de hacerse con la niña bonita de los Soler,

cabe pensar que también ha podido meter las narices

en otros asuntos familiares.

¿Estás queriendo decir que tal vez

ese contrato de compra-venta les implique en algo más?

A ellos o a alguna de sus otras propiedades.

Creo que se refiere al taller.

A Motor Soler.

Ahí quería yo llegar.

Puede que estén utilizando el taller como almacén.

Álvaro se ha esforzado en dar buena imagen

y demostrar que es independiente de su familia,

sobre todo de sus trapos sucios.

Pero precisamente por eso sería el lugar ideal para esconder ahí

lo que no pueden esconder en el pub.

Pues yo siento discrepar, para mí no tiene ni pies ni cabeza.

Claudia, sabemos que los Soler son tajantes con este tema.

Ellos reniegan de las drogas.

Sí, es lo que siempre han ido pregonando ellos.

Pero lo cierto es que han vendido el pub a un narco.

De ahí a acusar a un hombre honrado de esconder droga

en su taller hay un trecho.

Repito. No sabemos nada del acuerdo que tienen Mercader y los Soler.

¿Recuerdas la moto de Turbo? Sí.

Es mucha casualidad que la llevara a arreglar allí, ¿no te parece?

Miralles, hay que mirar con ojos limpios para encontrar indicios.

(SUSPIRA) La verdad es que no podemos permitirnos el lujo

de desperdiciar ninguna línea de investigación.

Pero también te digo una cosa:

sin sospechas evidentes, no conseguiremos orden de registro.

No te preocupes por eso, ya se nos ocurrirá algo.

¿Eh, Silvia?

-No. Lo del registro de ayer no nos afecta en absoluto.

Las partidas de Valencia seguirán su ruta habitual

y las de Madrid, solo que habrá que andarse con un poco de ojo.

¿Alguna cosa más?

Pues manos a la obra.

(Timbre)

¿Qué haces tú aquí? -Tú y yo tenemos que hablar.

-Por lo que veo, no va a ser una conversación amistosa.

-Pues no, no lo va a ser.

He venido para advertirte una cosa: ni se te ocurra volver a tocar

ni a tantear a ninguno de mis trabajadores.

Tú y yo tenemos un trato y yo ya he cumplido con mi parte.

Te he pasado todos los contactos, la logística

e información que necesitabas para reactivar la ruta del sur.

Incluso te he presentado a los jefes y cabecillas,

a todos, como mi sucesor.

Que te quede claro:

deja a mis trabajadores en paz.

-¿Tus trabajadores? ¿Qué pasa? ¿Son de tu propiedad?

-No, son mi familia. Y mi familia no está en venta.

-Perdona que insista, pero hasta donde yo sé

en este país no está permitido comprar y vender gente.

El mercado laboral se rige por las leyes de la oferta y demanda.

-Deja las gilipolleces. No vengo a que me des lecciones

ni de economía ni de derechos humanos,

vengo con la lección aprendida de casa.

Si crees que vas a conseguir que doblegue la rodilla

como has hecho con los Soler

quedándote con su negocio, te equivocas.

Si quieres guerra conmigo, la vas a tener.

-No me lances amenazas que no vas a poder cumplir.

Resulta patético.

Ya no eres ni la sombra de lo que fuiste,

de Transportes Quintero solo queda el nombre.

Estás viejo, Quintero, fuera de juego y al borde de la ruina.

En lugar de amenazarme, alíate conmigo.

Necesitas hacerte fuerte para salvar a tu empresa

y a tus familias de trabajadores.

Acepta mi oferta y seamos socios.

Con tus contactos y mi energía seríamos imparables.

Nos podríamos olvidar de todo este circo, ¿eh?

-¿Has terminado ya?

¿O todavía te queda alguna tontería más que decir?

Cómo se nota que no me conoces.

Si lo hicieras, sabrías que yo nunca he elegido el camino más fácil.

Hasta ahora me ha ido muy bien

sin tener socios y no cambiaré de opinión.

-Yo podría proporcionarte una buena inyección de capital.

Sé que te hace falta.

-Te voy a decir una cosa, Mercader.

Ni tú ni todo tu maldito dinero sucio me vais a hacer cambiar de opinión.

¿Te ha entrado dentro de la cabecita?

Pues ahí te quedas.

-¿Problemas con Quintero?

-Está picado porque le hice una oferta

a uno de sus camioneros.

Como está en quiebra, no puede igualar mi oferta y le jode.

(RÍE) -Pasa de él.

(MARÍA) -Nena.

¡Paty!

Estás en Babia, has limpiado tres veces esa mesa.

Anda, ven aquí a ayudarme con las tapas.

Dios mío, te has quedado en Italia.

Bueno, como no me has contado nada del viaje.

-Es que no sé qué quieres que te cuente.

Italia es muy bonita, muchos museos, muchos monumentos, mucha moda...

Olga currando todo el día.

Me llevó a un par de restaurantes increíbles...

Y Julio, bien.

-¿Y ya está?

-Sí, ya está. No sé qué más quieres que te cuente.

Muy buen tiempo, el piso era supermono...

(RESOPLA) Si lo llego a saber, te escribo un diario de a bordo.

-Me hubiera venido estupendo pa saber por qué estás tan rara.

-No estoy rara.

Se llama "depresión posvacacional".

-A lo mejor es porque has visto

que Olga tiene una carrera internacional en la cocina

y tú estás aquí, poniendo tapas en un bar de barrio.

-¿Qué tonterías dices?

-Pues cosas raras o lo que tú quieras,

pero Toni también ha notado que estás "mu" rara.

Tanto disgusto que te dio no poder iros de vacaciones

y ni te has tomado una mañana pa celebrar con él el reencuentro.

-Pero a ver... ¿Qué ha notado, Toni? ¿Cómo...? ¿Qué te ha dicho?

Exactamente, más o menos, ¿qué te ha dicho?

-Exactamente las palabras no lo sé.

Pero vamos, eso. Pues que estás más rara...

Más distante, más callada, más "preocupá". No sé.

¿Te he hecho yo algo? -¿Qué vas a hacer tú algo? No.

La he "cagao" yo solita.

-Bueno, mujer, tampoco será tan grave. A ver...

-Sí, sí. Sí que es grave.

Y se llama Paolo.

-¿Perdona?

-Un chico italiano increíble,

con el que he pasado la semana más maravillosa de toda mi vida.

(SUSPIRA)

-Ricky, buenos días.

¿Dónde vas? Últimamente vas con prisa a todos los sitios.

-Sí. Bueno, estoy yendo para el gimnasio.

-Ah, ¿y la bolsa?

-Me la he dejado allí.

-No te voy a entretener mucho tiempo. Quería decirte

que después de lo que te dije el otro día,

me he dado cuenta de que estoy equivocado.

Me ha dicho Marga que la estás ayudando mucho.

-Bueno, sí. Lo normal, ¿no? -Ya, no seas modesto.

Ya sabes, Marga es una chica muy sensible

y le viene bien todo refuerzo posible.

-Lo único que hago es decirle que tiene que mirar hacia adelante,

que si quiere algo, se tiene que centrar en eso.

-Buen consejo. Se nota que tú también has pasado por momentos difíciles.

-Yo solo le repito lo que dice mi madre.

-Tranquilo. Lo que pasa es que me dolió que desaparecieras

cuando Marga te abrió su corazón. -Siento haber dado esa impresión.

Es que la historia que me contó me impactó bastante, la verdad.

Quiero que sepa que con Marga me iría al fin del mundo.

Bueno, no hace falta tanto. Con tal de verla feliz, me conformo.

Me caes bien, chaval.

Y entiendo que crecer sin la figura paterna no tiene que ser fácil.

La adolescencia supongo que te llevó a cometer los errores que cometiste.

A partir de ahora, si alguna vez necesitas hablar con alguien...

Quiero decir, de hombre a hombre. Pues que aquí me tienes.

Para lo que quieras.

A ver si un día me enseñas un golpe de los que aprendes

en el gimnasio, que nunca se sabe cuándo van a venir a por ti, ¿verdad?

(RÍE INCÓMODO) -Sí. -Venga, buen día.

-Buen día.

De hecho... Me gustaría comentarle una cosa.

Dime. -Verás, es que...

Marga está un poco preocupada por usted.

-¿Y eso?

-Dice Marga que cree que debería olvidar el pasado.

No le gusta que todos esos recuerdos convivan con vosotros

y que lo mejor sería pasar página.

-¿Y tú qué piensas?

-Creo que si un consejo le puede ir bien a ella, a usted también.

-Dicho así parece que Marga lleva razón, ¿verdad?

Ya he hablado con ella.

No daré más vueltas al pasado y dejaré las cosas como están.

Aunque estarás conmigo en que los culpables

no se puede ir de rositas y que la cosa quede así, ¿verdad?

-Por supuesto. -Claro.

Sabía que estarías de acuerdo conmigo.

Por eso te voy a pedir algo.

No le cuentes nada de esto a Marga, por favor.

Que no sepa nada, es mejor para ella.

-Claro.

Bueno, me voy, que tengo prisa. Chao.

-Es un amigo de Julio.

Olga se pasaba todo el día trabajando y yo estaba todo el día sola.

Y fue un flechazo.

¿Sabes cuál es la sensación esta de...?

No sé, como si conocieras a la otra persona de toda la vida.

¿Sabes? Nos pasó eso. Fue así, al instante.

-¿Y todo esto pasó delante de Julio y de Olga o...?

-No exactamente.

Me invitó a pasar unos días a Venecia.

-Hum. Qué romántico.

-Me dijo que no me podía ir de Italia sin conocer la ciudad.

-Es que Venecia es "mu" bonita.

-No puedo, María. No sabes la conexión que tenemos.

Es que es brutal.

Nos dimos cuenta de que nos estábamos leyendo el mismo libro en el tren.

-Qué casualidad. -Y así con un montón de cosas.

Te juro, te juro, te juro que yo quería nada

ni estaba buscando nada ni nada de... Nada, nada.

Me crees, ¿no? -Que sí, que sí.

Simplemente surgió.

(SUSPIRA)

-Bueno, Paty, vale. Pues surgió.

Surgió la chispa... Qué se le va a hacer.

Pero allí se quedó la chispa, ¿no? A miles de kilómetros.

-Pues no lo sé, eso pensaba yo.

Pensaba que cuando viera a Toni

se me pasarían las tonterías que tengo en la cabeza, pero no.

Es que no ha sido así.

Es que no puedo parar de pensar en él, te lo juro. No puedo.

Me decía unas cosas tan bonitas, tan profundas, es tan sensible...

-También piensa en el idioma, que el italiano hace mucho,

las cosas suenan mucho mejor. -Que no, que no. Hay algo más.

-Sí que hay algo más, sí.

Que el tío es un "playboy" en toda regla, vamos.

(OFENDIDA) -María, te estoy hablando en serio.

-Bueno, vale, perdona. ¿Qué?

-Es que yo ya no soy la misma.

No siento lo mismo... No sé ni lo que siento.

No tengo ni idea.

Y me da tanto miedo que Toni lo note.

Porque yo ya no estoy igual, no beso igual.

Yo qué sé. No sé cómo describírtelo.

-¿Te lo describo yo? Rollo de verano se llama eso.

-No, esto es algo completamente diferente.

-Me suena igual a cualquier rollo de verano

que me hayan contado. Que nos ha pasado a todos, Paty.

-¿En serio?

-Claro que sí. Esto se te pasa a ti en dos días.

(RESOPLA) -No sé yo.

Es que no puedo estar con Toni. No puedo estar con Toni

sabiendo que lo nuestro nunca va a ser tan intenso

como lo que he vivido con Paolo.

No puedo, no me sale, no... No estoy.

-Vamos a ver una cosa, Paty. A ver...

Que los paseos en góndola a la luz de la luna están muy bien.

Todo eso es muy bonito, es maravilloso...

Pero es maravilloso por eso, porque se han "quedao" ahí,

en esos días maravillosos donde todo es muy bonito.

Pero luego viene el choque con la realidad.

Los problemas, el día a día, todas esas cosas.

Es cuando una persona te demuestra si te quiere o no, si está por ti.

Yo creo que Toni te lo ha demostrado, ¿no?

(SOLLOZA) -Sí. -Pues eso.

El otro es como un incendio.

Una cosa muy intensa, mucho fuego, pero se apaga enseguida.

Lo que te pasa a ti es que todavía te quedan las brasas.

Pero un incendio no te ilumina todos los días. Una bombilla, sí.

Una bombilla es menos intensa pero te alumbra más tiempo.

-O sea, Toni es una bombilla...

-¿Qué habláis de mí de una bombilla?

-Nada... La cambio yo si eso... La bombilla...

No hace falta ni Toni ni na. Venga, me voy.

-Eh, eh, eh, eh.

-Toni, eh...

Bastante contenta está María para que nos pille haciendo manitas.

-No me puedo resistir. ¿Sabes lo que me apetecería ahora?

-¡Toni! Vale.

Vale, ya, ya. ¿Hum?

-¿Cómo está Marga?

-Bueno, más o menos. -¿Y tú?

-También. No, mejor.

-Guay, porque tengo un planazo para esta noche.

-¿Hum? -¿Has visto el mensaje?

-¿Mensaje de qué?

-Mi mensaje, qué mensaje va a ser. Coño, míralo...

-Ah, perdona.

No lo había visto, es verdad, un mensaje. A ver...

Unas entradas para el cine.

-No, para el cine no, para el autocine.

El de la guía que te regalé de California, hay uno aquí.

Hasta que nos podamos pagar el viaje, por lo menos... ¿No?

¿Te mola la idea o no? -Sí. Mucho.

-Perdona, tu secretaria no está y he visto la puerta abierta.

-Tranquilo, Luis.

Pero te advierto una cosa,

sea lo que sea lo que hayas venido a decirme,

dímelo rápido, porque no tengo un buen día.

-Ya, me imagino que las cosas no van muy bien por aquí.

Y sé cómo te sientes.

-¿Has venido a darme algún consejo para reflotar mi empresa?

-Ojalá pudiera, si fuese capaz de ello,

no me vería ahora como me veo: en manos de Santos.

Igual que tú estarás dentro de poco.

Os he escuchado discutir en su casa.

Me imagino que está estrechando su cerco hasta asfixiarte.

-Tranquilo, no te preocupes tanto por mí.

Por más que Mercader quiera llevarse aparte de mis trabajadores,

no me hará tambalear.

-Eso es solo el principio.

Santos sabe cómo conseguir las cosas.

Persona que no se alía con él, persona que destruye.

Y en una cosa tiene razón,

Transportes Quintero no está en buena forma.

¿Cuántas embestidas serás capaz de soportar?

-Las que sean necesarias.

De todas formas, eso no es asunto tuyo, ¿te queda claro?

-Fernando, ¿por qué no reconsideras la posibilidad de aliarte conmigo?

Porque una vez leí que aliarse con alguien que está peor que tú

es una pérdida de tiempo.

-Tú siempre tan práctico, ¿no?

Fernando, la chica esa por la que estabas tan preocupado

ahora está bien.

Y desde que yo te hice la primera propuesta,

un chico del barrio ha muerto por consumir meta adulterada,

la misma droga que Santos distribuye desde el Moonlight.

La vida no solo va de ser práctico.

¿Y qué quieres que yo le haga?

Si lo tienes tan claro, ve corriendo a la comisaría

y le cuentas todo a la Policía, les encantará.

No me metas en tus movidas. -Menosprecias el poder de Santos,

él es capaz de burlar a la policía.

El otro día fueron a hacer un registro al Moonlight,

y no encontraron nada. ¿Por qué?

Porque Santos cogió la droga y la escondió en otro sitio.

-Tampoco hace falta ser ningún lince para conseguir hacer eso, ¿no?

Solo tienes que tener una buena agenda de contactos

y mucha pasta. Mercader tiene las dos cosas.

-¿De verdad que no vas a hacer nada?

¿Vas a permitir que ese tipo siga envenenado a la gente del barrio?

Tú y yo somos los únicos que podemos acabar con él.

Tú tienes la información, se las has dado.

Y yo tengo su confianza y estoy dentro.

Podemos acabar con él, Fernando.

Podemos hacerlo... -Yo no puedo hacer nada.

Luis, por más que quiera, no puedo hacer nada.

-¿Sabes lo que eres, Fernando?

Eres un charlatán.

Un charlatán egoísta que solo se preocupa por su propio culo.

Yo me fie de ti, yo creí en ti. Y en todas esas mentiras

que estabas diciendo por televisión.

-Yo creo que ya está bien por hoy.

Ya está bien de tonterías, estupideces y gilipolleces

-Será mejor que te largues de aquí, tengo mucho trabajo pendiente...

-Me voy, mi hijo está en urgencias.

-¿Cómo? Vete al hospital ahora mismo.

Llámame desde allí y me cuentas qué ha pasado. ¡Marisa, corre!

Te he dicho que hoy no tenía un buen día.

Como estás viendo, la cosa se está complicando.

Por favor, si no te importa, será mejor que te largues.

(SUSPIRA) -Sé que tarde o temprano me escucharás, Fernando.

Eres un buen tipo y te preocupas por la gente.

Y sé que sabes que lo que yo digo no son gilipolleces.

(Claxon)

(Teléfono)

Estás aquí.

He recopilado información sobre los almacenes y demás lugares

donde Santos Mercader tiene instaladas sus máquinas recreativas.

Ajá. Pues mira.

Sus furgonetas circulan básicamente por el polígono de Barlovento,

he marcado los almacenes... Las naves supuestamente vacías

que subalquilan a precio de oro para negocios ilegales.

¿Qué tipo de negocios?

Timbas de póquer clandestinas, compra-venta de objetos robados,

falsificaciones... Hemos visto de todo.

Veo que controlas Distrito Sur como la palma de tu mano.

Estoy impresionado.

¿Eso es un comentario sarcástico o me lo parece a mí?

También veo que calas rápido a la gente.

Deformación profesional. (RÍE)

En serio, ¿de qué te ríes?

(CARRASPEA) A ver...

Para conocer tan bien el barrio

y calar tan rápido a la gente, creo que te has dejado un punto fuera.

(SUSPIRA) Por muchos escondites que me pongas,

no vas a conseguir que me olvide de este.

Tenemos que incluirlo en la lista.

No tengo ningún problema en incluirlo,

simplemente, me parecen más interesantes

el resto de lugares que no el taller de Álvaro.

Motor Soler, o el taller de Álvaro, como tú lo llamas,

pertenece a la misma familia que está asociada con Mercader.

Es factible que Santos haya usado un sitio cercano y de confianza

antes que usar naves alejadas o fichadas por la Policía.

Tiene su lógica, ¿no te parece?

Y si estoy en lo cierto, tenemos que comprobarlo rápido,

antes de que la droga vuelva a esfumarse.

A ver, confío en Álvaro,

por eso me parece más interesante investigar el resto.

Esa confianza nos vendrá muy bien en nuestra situación actual.

Has oído a Miralles.

Es muy difícil que ningún juez nos conceda una orden de registro,

Pero en el caso de Motor Soler, eres amiga de Álvaro

y él confía en ti. Es muy probable que no necesitemos esa orden.

Le tienes cabreado, ¿lo sabes? Y con razón.

No, no creo que sea tan fácil convencerle.

A no ser que tú se lo pidas.

A ver, él está deseando demostrarte que es inocente.

Y quiere ganar puntos contigo. ¿Ganar puntos?

¿Lo ves? Estás a la ofensiva con Álvaro.

Silvia, yo entiendo que tu situación es complicada.

Álvaro es tu ex y tenéis mucha historia detrás.

Sé lo difícil que es esto para ti.

Y se agradece que por una vez te estés poniendo en mi piel.

Siempre lo hago.

¿Recuerdas las dos cosas que te dije antes?

Primero, que tú eres mi binomio.

Y segundo, que ante todo...

(AMBOS) -Somos policías.

-Si pones la mano en el fuego por que no vamos a encontrar nada,

¿qué más queremos? Con el registro ganamos todos.

Y es la forma más fácil de limpiar su nombre y descartarlo oficialmente.

Vale. Se lo voy a pedir, pero con una condición:

me tienes que prometer que después del registro

vas a dejar de lanzar falsas acusaciones contra Álvaro

y su supuesta colaboración con Santos Mercader.

Tienes mi palabra.

¿Tenemos trato? Tenemos trato.

(RÍE)

Hago unas llamadas. Vale.

(SUSPIRA)

(Música electrónica)

-Hombre, ya pensé que no vendrías más.

-Como comentaste que esta noche no venía tu jefe, estoy aquí.

-¿Lo echabas de menos? -Supongo que sí.

Todas las noches antes de ir a casa pasaba por aquí.

-No ha cambiado mucho.

-Bueno, falta Ricky dando la chapa o la mamá tomándose un vermú.

Eso y que ya no eres el jefe, solo pones copas.

-Sabes que eso obedece a un plan

para hacerle pagar a Santos todo lo que nos hizo.

No sé cómo voy a hacerlo, pero te juro que lo haré.

-Ojalá lo consigas.

-Aunque la cosa parece que va para largo.

-Luis, lo único que te puedo decir es que tengas paciencia.

-¿Sabes, Álvaro?

A veces pienso que la vida me hubiera ido mucho mejor

siendo como tú eres.

-¿Como yo soy en qué sentido?

-Pues que siempre has ido por libre,

tienes muy claro lo que quieres y te da igual lo que la gente piense.

Tú te lo guisas y tú te lo comes. Y mírate,

sigues siendo el capitán de tu barco, sigues teniendo tu taller.

-¿Y de qué nos ha servido?

Mírate, aquí, pringando en el Moonlight.

Ricky no tiene curro y la mamá...

Daría mi taller y cualquier cosa porque se curara.

-Yo es que no lo tengo asumido.

La vida es tan jodida, tío.

Hace un tiempo me tenía superagobiado diciéndome en cada momento

lo que tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer.

Y ahora te juro que pagaría porque ella...

-Luis, te entiendo perfectamente porque yo pienso igual.

Echo de menos su mala leche. No sé tú, pero la noto muy cambiada.

-Yo lo único que sé es que ella sacrificó su vida por nosotros

y yo pienso hacer lo mismo.

No voy a parar hasta conseguir que Santos pague

todo lo que nos ha hecho y recuperar todo lo que es nuestro.

Solo espero que ese día

ella siga suficientemente lúcida para disfrutar de nuestra victoria,

porque a ella siempre le ha gustado mucho ganar.

-Amén, hermano.

(Móvil)

-Perdona.

¿Sí?

Eh... Sí, ahora...

En breve vendrá el refuerzo y podré salir.

Vale. Vale, perfecto.

En un rato estoy ahí.

Muy bien, gracias.

-¿Algún problema?

-No. Todo lo contrario.

-Hey, ¿qué pasa, tío? Soy el Ricky, ¿te acuerdas de mí?

Sí, el mismo. Es que hace mucho tiempo.

No, no te llamo para eso, si yo ya no me meto nada.

En realidad... Verás.

¿Tú te acuerdas de José Manuel?

¿No sabrás por dónde para?

¿Marruecos? Joder.

¿Y su teléfono no lo tendrás por casualidad?

Ya. ¿Y sabes quién puede tener...?

Joder, menuda mierda.

-¿Estás hablando solo?

Has discutido con Marga.

-¿Qué dices? No he discutido con nadie.

¿Quieres que te prepare algo? -Hum. No me lo quieres contar, ¿no?

Escúchame al menos, porque algo de experiencia tengo en relaciones.

A ver, cariño, es la primera vez que duras tanto con una chica.

Y aunque al principio todo es muy bonito,

después a veces las cosas se empiezan a complicar,

conoces al otro, le ves los defectos, y entonces es cuando hay que ceder.

Para que las cosas vayan bien, tienes que pensar en los dos.

No solo en ti. -Vale, mamá.

Es que, de verdad, no he discutido con Marga.

¿Tú de dónde vienes? -Yo de... Ver al neurólogo.

-Dijimos que cuando fueras al médico te acompañábamos alguno.

-Que solo era para recoger los resultados.

Pero por casualidad me he encontrado con el neurólogo y...

Bueno, les ha echado un vistazo.

-A ver...

-Por fin una buena noticia, hijo, después de tantas malas.

-"El paciente tiene una elevada reserva cognitiva".

-O sea, que la enfermedad va a avanzar muy lentamente.

-Esto sí que es una buena noticia. -Sí, cariño. Sí, sí.

Es tan buena que al principio me asustaba que fuera tan buena.

Pero creo que lo tenemos que celebrar, ¿no?

¿Sabes qué vamos a hacer? -¿El qué?

-Vamos a llamar al japo que nos gusta tanto

y después nos vemos una peli de Al Pacino.

A ver si así te animas un poquito. -Estupendo.

-Venga, voy a llamar. -Vale.

-Hombre, claro que he visto las fotos.

¿Estás seguro de que tu padre está en una clínica y no un palacio?

Sí, estoy deseando que dejen recibir visitas pa ir a verlo.

Sí.

Dale tú también un besico de mi parte a Armand. Muy fuerte, ¿vale?

Y otro pa ti, y gracias por todo, Isra.

Venga, un besico.

(SUSPIRA)

-María, tranquila que seguro que en nada te llamará él

para contarte lo bien que está. -¿Cómo no lo vi venir?

¿Cómo no lo vi venir? -Oye, que no es tu culpa.

¿Qué podías haber hecho tú? Nada, no te habría hecho caso.

¿O no te acuerdas cuando el Iago este me lio para tomar las pastillas?

Anda que no me lo dijisteis tú y Olga, ¿y yo qué? Ni caso.

-Ya, pero no es lo mismo, Paty.

No es lo mismo porque Elías ya había estado ahí, en el pozo.

Y volvió a caer otra vez. Por Dios, con lo bien que estábamos.

-Elías va a estar bien y en nada lo vas a tener de vuelta, confía.

¿Sabes qué? Que Elías tiene mucha suerte de tenerte a su lado,

porque eres un gran apoyo y das unos consejos increíbles.

Como el de esta mañana, por ejemplo.

-¿Qué consejo te he dado yo esta mañana?

-Hombre, toda la charla que hemos tenido sobre Paolo.

Gracias a ti me he podido descargar un montón

y me di cuenta de que esta relación no va a ningún lado.

Que sí, ha sido preciosa, increíble, superintensa, pero ya está.

No hay nada más.

-Bueno, parece que ahora lo tienes más claro, me alegro por Toni.

-Pobre Toni, Dios mío, si se llega a enterar de todo.

-Lo que pasa en Venecia, se queda en Venecia.

Tú ahora a disfrutar del autocine y las cosas que surjan con él.

-Hey.

¿Estás lista ya? -Sí.

-Hala, disfrutad mucho del autocine. -Gracias.

-Pasadlo muy bien. -Muchas gracias. Hasta luego.

-Adiós.

(SUSPIRA)

(Llaman a la puerta)

-Pasa.

-He llegado en cuanto he podido, ¿qué ha pasado?

-Pues verás. Resulta que... ¡Oh, Dios!

Andrés es el hijo de Marisa, mi secretaria.

Resulta que está ingresado en la UCI con un cuadro severo de hipertermia,

taquicardia aguda y grave alteración del sistema nervioso.

-¿Consume? -Sí, eso parece.

Ha sido una sorpresa, no nos lo esperábamos.

No sé... Es un chico gordito, muy tímido.

Estaba intentando adelgazar y parece ser

que alguien en las calles le habrá dicho que consumir metanfetamina

te quita el apetito, o lo habrá leído por internet, no lo sé.

-Parece que es la droga de moda en el barrio.

¿Quién le ha llevado al Hospital?

-Sus amigos, dicen que solo se ha tomado un par de pastillas

pero no creo que tomándote solo dos te dé una sobredosis de ese nivel.

-No si la droga no está adulterada.

-Te recuerdo que ya ha habido una muerte por esa mierda.

¿Conoces mucho a Andrés? -¿Cómo no lo voy a conocer?

Es el hijo de mi secretaria, Marisa lleva años trabajando para mí.

De pequeño tenía que llevárselo porque no podía hacer otra cosa.

Y la desesperaba continuamente,

en cuando aparecía por la puerta de mi oficina.

Venía corriendo a verme para que lo bajase a los muelles

y lo subiera a los camiones.

-Las drogas nunca traen nada bueno.

Espero que este segundo caso haga recapacitar a la gente.

-No sé, Luis.

Porque igual provoca el efecto contrario, ¿sabes?

A la gente le gusta el morbo y el peligro

y si se va corriendo la voz de que ese tipo de drogas

te puede proporcionar un viaje interesante...

Todo el mundo caerá.

-A mí todo esto me revuelve el estómago.

Que haya gente capaz de envenenar a los chavales para sacar más pasta.

-No sé, me resulta increíble, la verdad.

Pensar que ese chico hace nada estaba correteando por mi oficina

esté en el hospital debatiéndose entre la vida y la muerte.

-Eso es algo que Santos no llegue a pensar jamás.

Para él Andrés es solo un cliente que no supo gestionar su adicción.

¿Para qué me has llamado, Fernando?

Suéltalo.

(SUSPIRA)

-Pues verás, Luis.

Te he llamado para decirte que estoy contigo.

Acabemos con Santos Mercader de una maldita vez.

-Acabemos con Santos.

-¿Font sospecha que Mercader usa Motor Soler para esconder la droga?

Sí, y lo peor de todo es que quiere que Álvaro nos permita

hacer el registro de forma voluntaria, sin orden judicial.

Silvia, no me pidas esto.

Seremos rápidos. A puerta cerrada, ningún cliente se va a dar cuenta.

Joder. Vale. Podéis registrar el taller,

pero en cuanto este tío no encuentre nada de droga,

quiero que pida disculpas delante de ti.

Y que conste que lo hago por ti.

-No me lo puedo sacar de la cabeza y te juro que intento olvidarme,

pero es que no puedo. No puedo. Y estar con Toni ahora

es una tortura. Te lo juro.

Es que me toca o me da la mano y yo solamente me puedo acordar

de Paolo.

-Si ya sé lo que te pasa, que tienes depresión posvacacional.

Es normal, si no te apetece un plan, me lo dices

y no lo hacemos y ya está.

-Lo que tenemos que hacer es estar bien concentrados

en los dos planes que tenemos que llevar adelante.

Yo no lo tengo tan complicado como tú,

pero tú con esa relación que tienes con Mercader...

-Claro que no es fácil, llevo tiempo esperando a que cometa un desliz.

Y nada.

(Llaman a la puerta)

-Ya está aquí nuestro hombre. Pasa.

(MERCADER) -Pensé que no querías verme ni en pintura.

-Me precipité un poco, me he pensado mejor lo de su oferta.

-¿Y qué ha sido de la lealtad inquebrantable a don Fernando?

Esa misma lealtad que te hizo correr a informarle de todo.

-¿Cómo lo sabe?

-Porque me visitó el otro día y me cantó las cuarenta.

-Merche, creo que el otro día quedaron muchas cosas por hablar.

¿Por qué no comemos juntos y hablamos tranquilamente?

-He quedado a comer con Emilio.

Hombre, Carlos. ¿Qué tal?

Hola, Emilio. ¿Cómo estás? Bien. ¿Qué haces por el barrio?

¿Alguna visita de trabajo?

¿Hay algo que no me haya contado? Me besó, Emilio.

¿Cómo que te besó?

Hace unas semanas, después de la comida de Aitana.

(SUSPIRA) -Tenemos que hablar.

-¿Por?

-Porque no estoy bien.

-¿Sabes algo del tipo por el que te pregunté?

Ah.

¿Cómo? ¿Tercer grado?

¿Qué es eso de que ha descubierto a Dios en la cárcel?

¿Estás seguro de que estamos hablando de Boli?

-¿Has terminado con el jueguito?

-Los especialistas de la UDYCO deben asegurar

y están registrando por segunda vez la garita.

Está todo limpio, vámonos. Enseguida recogemos.

-Ve pensando cómo me vas a pedir perdón.

¿Las pruebas son contundentes, Silvia?

Sí.

Vas a tener que buscarte un buen abogado, Álvaro.

Tendremos que ponerte a disposición judicial.

¿Llamamos a alguien? A mi hermano Luis, por favor.

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  • Capítulo 583

Servir y proteger - Capítulo 583

28 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Lucy

    Aparte de traidor al cuerpo de policías es bajito y feo, Galán y con cuerpazo el Álvaro por eso le arde al Font q Silvia siga enamorada..Fuera Font me caes mal

    05 sep 2019
  2. Maribel Chaveco Belet

    Que Alejandro Fon, es el informante de Santo Mercader es que no lo ven

    29 ago 2019