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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 582 - ver ahora
Transcripción completa

Tengo que comer con Fernández, está hecho polvo.

¿Qué le pasa?

Se le ha muerto un chaval en los brazos.

Entró por Urgencias.

¿De qué se ha muerto el chico? ¿Un accidente?

No, no, fue por una intoxicación por metanfetamina o droga similar.

¿Sobredosis? No.

Solo se tomó una pastilla.

-Nos vemos en el pub dentro de una hora.

-Tranquilo, ya la he destruido.

-Eso espero, porque no podemos controlar lo que hay en la calle.

Confiemos en que no haya más muertes.

(Llaman a la puerta)

El pub está cerrado.

Esta madrugada ha muerto un chaval

por consumir metanfetamina adulterada.

¿Le parece eso una paranoia? No.

No me lo parece, y lo siento mucho por el chaval,

¡pero a mí qué me cuentan! No tengo nada que ver con eso.

Les recuerdo que tengo derecho de admisión,

así que a no ser que traigan una orden judicial,

no quiero volver a ver un poli por aquí, ¿estamos?

¿Alguna novedad? Sí, mi confite me asegura

que en el almacén del Moonlight

esconden metanfetamina lista para el consumo.

Estaba cantado que el pub es una tapadera.

Pero ¿tenemos algo más que unos chivatazos?

Tenemos las fotos que hizo Nacha esta mañana tras el soplo.

Ha captado a dos camellos fichados entrando y saliendo

por la puerta de atrás del almacén del pub.

A lo mejor ha llegado el momento de hacer un registro en ese local.

¡Que no, que no pasó nada!

-Cuéntanos por lo menos si tuviste la oportunidad de que pasara algo.

-Sí, la verdad que sí.

Le dije que no porque quiero a Paty y no le pondré los cuernos.

-"Ciao, bella".

(MARÍA) -¡Pero, bueno, la italiana!

(TONI) -¡Mi amor!

¡Estás guapísima! ¡Dios!

Cómo te he echado de menos. -Y yo.

-¿Sí, seguro? -Sí.

-Menos mal, estaba rallado porque tardabas en contestarme

a los mensajes.

-Menos mal que te hemos preparado una cena sorpresa

porque hubiéramos quedado fatal. -¿En serio?

Chicas, estoy supercansada y lo único que quiero

es ducharme y meterme en la cama.

-¿Voy preparando la camita, amor?

-Pues... Igual hoy no es el día porque no sé buena compañía.

Me voy a dormir en un minuto.

Lo mismo te molesto, voy a roncar.

Iriarte llamó a Damián hasta poco antes de su muerte.

Eso es lo que me escama.

Las llamadas no serían suficientes para hacerle sospechoso.

No te lo he contado todo.

La Guardia Civil me ha dicho que Iriarte hizo varios viajes

a Salamanca los últimos meses.

Donde vivía Damián con su familia antes de trasladarse a Madrid.

Y donde ocurrió el terrible suceso que le marcó la vida.

Por alguna razón, no me está contado

la verdad de su relación con Iriarte.

(DAMIÁN) Voy a contarle toda la verdad.

La policía, ustedes,

nunca dieron con los culpables del asesinato de mi mujer

y la violación de mi hija.

Como comprenderá, no podía dejar que ellos se fueran de rositas.

Y por eso le contrató, para que los buscara.

Así es.

¿Los encontró? No.

La última vez que hablé con Iriarte me dijo que estaba tras la pista

de uno de ellos, pero nada.

Al final, como lo han matado, el primer damnificado soy yo.

Dígame una cosa,

¿qué hubiera hecho si hubiera encontrado a esos tres tipos?

Por favor, ir a la policía.

(Música emocionante)

(Música alegre)

Adiós, guapa.

-Tú eres de los míos. Todavía lees el periódico en papel.

-Tengo prisa, perdona.

-Si has comprado el periódico para leerlo, tendrás unos minutos.

-Quiero leerlo antes de llegar al trabajo.

Lo siento.

-No creo que pase nada porque llegues tres minutos tarde.

Es lo que necesito para explicarte lo que quiero.

-Lo que usted quiere me lo dejó claro ayer.

Ya le dije que no estoy dispuesto a hacer nada que...

-No te debió quedar claro.

Entre otras cosas, te comenté que me molesta mucho

que no me escuchen cuando hablo.

(SUSPIRA) -¿Qué quiere? A ver...

-Mejorar la oferta que te hice ayer.

-¿Y me ha venido siguiendo para decirme esto?

-¿Siguiendo?

Eladio, no te vengas arriba. No eres tan importante.

Esto es un encuentro casual.

Tenía preparada la propuesta desde ayer.

Si quieres, te la cuento y acabamos con el asunto.

-Ya...

Un minuto tengo, venga.

-Te ofrezco diez veces más de lo que estás cobrando.

Te vendrá bien el dinero. Sé que tienes mujer e hijos.

Otra cosa no sé, pero nadie puede decir que no sea generoso

con la gente que me es fiel.

-Ya... Yo soy fiel a Quintero, ya se lo dije ayer,

así que la respuesta sigue siendo no.

Ya ha pasado el minuto, así que adiós.

-¿Dónde te crees que vas? -Suélteme.

-Nadie me deja con la palabra en la boca.

-¡Cómo tengo que decirle que no me interesa cambiar de trabajo!

Don Fernando Quintero es mi jefe y lo va a seguir siendo

por mucho dinero que me ofrezca.

-Quintero te tiene esclavizado por un sueldo de mierda.

Yo te ofrezco un dineral.

Y un puesto de responsabilidad: serías jefe de equipo.

Estarías tomando decisiones acorde con tu valía.

Te estoy ofreciendo coordinar la ruta del sur, Eladio.

-Ya veo que está usted obsesionado con esa ruta.

-Esa obsesión mía

puede hacerte muy rico.

No seas tozudo y abre los ojos.

Tienes delante de ti la oportunidad de tu vida.

Me gusta ver que dentro de esa cabecita

ya estás valorando la posibilidad.

Te dije que podríamos llegar a entendernos.

Ten por seguro que por mucho que la cagues en mi organización

nunca terminarías cargando y descargando cajas en un muelle

como un vulgar peón. -¿Usted cómo sabe eso?

-Yo sé muchas cosas.

Sé que eres capaz, con iniciativa propia

y un gran profesional, por eso te quiero en mi equipo.

Para que estés en primera línea. Yo sé valorar lo que vales.

-Don Fernando Quintero también me valora.

-Fernando Quintero no te haría una oferta así en su vida.

Pero entiendo que te cueste traicionarle.

Eso habla muy bien de ti.

Se nota que eres noble y fiel, y eso me gusta.

No te voy a presionar más.

Piénsatelo, haz tus cuentas y dame una respuesta.

Buenos días.

Inspectora Orestes. Eladio.

¿Algún problema con ese hombre?

No, no, no...

Entonces, ¿es su amigo el señor Mercader?

¿Amigo? No, no.

Le conocí el otro día.

Coincidimos jugando a los dardos en un pub.

Me ha visto en el quiosco y se ha parado a saludar.

¿A saludarle? A mí me parecía que le estaba amenazando.

¿Amenazando? Por cómo le ha cogido del brazo.

Es que me ha ofrecido trabajo y le he dicho que no.

Estoy en Transportes Quintero.

¿Y usted siempre reacciona así cuando le ofrecen trabajo?

Es que ese hombre ha insistido mucho.

Quiere contratarme como camionero.

Me ha dicho que le hago mucha falta.

¿Y le ha dicho qué quiere que transporte?

Yo qué sé, pregúnteselo a él.

Máquinas tragaperras, supongo. ¿No es eso lo que vende?

Claro. Mire, es que tengo prisa, ¿sabe?

Si no quiere nada más.

Hasta luego.

Jaime, necesito que me busques una cosa.

(Música de intriga)

Así que no tenemos novedades sobre Santos Mercader

en las últimas horas.

Lo mismo que sabíamos ayer, que sus vehículos

se están moviendo más de la cuenta entre Valencia y Madrid.

Y las fotos que consiguió Nacha.

Efectivamente, son camellos fichados por delitos contra la salud pública.

Que han sido vistos entrando y saliendo del Moonlight

por la entrada trasera.

Para mí está claro que Mercader ha empezado a distribuir droga

desde su pub. Deberíamos entrar ya mismo.

¿Cuánto tardan aquí los juzgados en cursar una simple orden?

No lo sé, pero está tardando más de lo habitual.

Quería comentaros una escena un tanto particular

que he visto en la plaza hace un rato.

¿De qué se trata?

Santos Mercader presionando a un conductor de Quintero,

uno de los de toda la vida.

Por lo que he averiguado,

es de los que estaban con él antes de que el negocio fuese legal.

¿Y de quién se trata? Eladio.

Eladio, ya sé quién es. Es uno de los fieles de Quintero.

Dices que le estaba presionado, ¿para qué?

Para que trabaje para él.

Eladio está muy curtido en una ruta muy rentable de Fernando Quintero.

¿Adivináis cuál? La ruta del sur.

Si Mercader se hace con la ruta del sur,

montará un imperio de la droga.

Es lo que está intentando.

Si está contratando a conductores,

significa que la infraestructura la tiene montada.

Necesitamos la orden de registro cuanto antes.

De momento, Eladio no ha aceptado la oferta de Mercader.

Quiere ser fiel a Quintero. Ya...

Pero Mercader no es un tipo que acepte un no por respuesta.

Tendremos que vigilar de cerca a Eladio.

Si acepta su oferta, debemos estar al tanto.

(Llaman a la puerta)

Acaba de llegar la orden de registro.

Orestes, encárgate de organizar el operativo.

Ahora mismo. Ya podéis emplearos a fondo,

su señoría quiere algo que llevarse a la boca.

Habla con Nacha y con Toni, explícales el caso y vais juntos.

De acuerdo.

(RICKY) El notas me tenía contra las cuerdas,

no me dejaba respirar y se lo tuve que decir:

"Afloja, que soy nuevo en esto", pero pasaba de mí.

Que si un croché por aquí, un gancho por el otro lado...

Tuvo que venir el entrenador a decirle:

"Tío, baja un poco las revoluciones que el chaval es nuevo".

En cuanto se daba la vuelta, volvía a la carga.

Me estaba inflando, de verdad.

Hubo un momento en el que le pillé despistado

y le metí un patadón en los huevos que lo dejé seco.

Y se lo dije: "¿Has visto? Conmigo, a las buenas, muy bien,

pero por las malas soy el peor".

Ay, Marga, que te estoy aburriendo.

-¿Qué?

No, no, no... Perdona.

-Madre mía, te estoy dando la chapa y el boxeo ni te va ni te viene.

Perdóname. -Que no, que no es por ti.

Es por algo de mi padre.

-¿Has discutido con él? -No, qué va.

No, no... Es que me he enterado de algo.

Da igual, te tienes que ir, ¿no?

Sí, pero no me dejes así. ¿Qué pasa?

-Es que...

no me puedo creer que haya hecho algo así.

-¿Tan grave es? -No me lo quito de la cabeza.

-A ver, Marga, ¿has hablado con él de esto?

Yo no sé lo que ha pasado,

pero todos podemos cometer errores.

Creo que lo que debes hacer es darle la oportunidad para explicarse.

-Ya, pero ha tenido tiempo para contármelo y no lo ha hecho.

Tú te tienes que ir al gimnasio, ¿no?

Hablamos después. -Sí, me tengo que ir.

Bueno, Marga, creo que deberías hablar con él.

A lo mejor, si él no lo ha hecho es por algo.

En fin... Me voy, ¿vale?

Luego me cuentas.

-Vale.

Pago yo. -Gracias.

-¡Marga!

-¡Paty!

¿Qué tal? Ya estás por Madrid. -Sí, volví ayer. ¿Tú qué tal?

-Pues bien... Bien... Aquí...

¿Qué tal por Italia? -Increíble, de verdad, ha sido...

Ha sido un sueño, me quedaría a vivir allí sin duda.

Tengo que enseñarte muchas fotos. Cada lugar

al que apuntabas con la cámara era una postal.

Era precioso. -Qué envidia.

-¿Y tú qué tal por aquí?

-Pues bien, bien...

-Uy, ese tono...

¿Qué pasa, es por culpa de Ricky?

Como si lo viera...

Cuando me fui os dejé tonteando. ¿Qué te ha hecho?

-No me ha hecho nada, y lo que me ha hecho es bueno.

-¿Y eso qué quiere decir?

-Estamos saliendo juntos.

-¿De verdad?

Vaya tela, me voy dos días a Italia y ya te echas novio.

Oye, cuéntame.

-No sé, es muy amable y muy atento conmigo.

-¿Y por qué lo dices así?

-Tiene que ver con mi padre.

-Que no le mola Ricky ni un pelo.

Es alérgico a los novios como mi padre.

Esto es algo generacional... -No, qué va.

Qué va, si a mi padre le encanta Ricky.

-No doy una.

¿Entonces qué pasa?

-Es una larga historia...

Me he enterado de que mi padre me ha ocultado algo

y la verdad es que me ha dolido mucho.

Ricky me ha dado su consejo y lo voy a seguir.

-¿Qué te ha dicho?

-Que hable con él a la cara, escuche su versión y luego decida.

-Yo creo que es un muy buen consejo.

Es lo que yo haría, porque he tenido mil movidas con mi padre

y he descubierto que lo único que funciona con él es sentarme

y hablarlo todo tranquilamente.

Me tengo que meter a currar, pero luego nos vemos

y me terminas de contar.

-Vale, y me enseñas las fotos. -¡Claro!

Que vaya muy bien el día.

-Chao.

(SUSPIRA)

-Los de la foto del Moonlight están fichados

por temas de estupefacientes. -Entonces está claro ya, ¿no?

Si están fichados por camellos y entran y salen cada dos minutos.

Una cosa no me queda clara: ¿Qué vende Santos Mercader?

-Pastillas, casi con toda seguridad.

No demos nada por hecho, últimamente ha subido el consumo

de metanfetamina entre los jóvenes.

Lo que vamos a buscar en el Moonlight

es la metanfetamina adulterada, ¿no? Sí.

El problema es que la metanfetamina líquida

se puede esconder en cualquier sitio.

Hace unos meses, en Australia, incautaron 200 litros

escondidos en sujetadores. (RÍE) ¿En sujetadores?

En los aros, Toni.

Tenemos que ser muy minuciosos.

Examinar cada botella, cada cámara frigorífica,

cada puñetero rincón de ese bar.

Si conseguimos relacionar la muerte del chaval con Mercader

le caerán muchos años, así que atentos

a cualquier baldosa suelta, doble fondo...

Le vamos a dar la vuelta como a un calcetín.

-Sigues en prácticas, ¿verdad? -Yo sí.

-No tomes la iniciativa y no te pongas en riesgo.

Tú detrás de nosotros, ¿de acuerdo?

-A Toni lo superviso yo. No te preocupes, todo irá bien.

-En un operativo como este no llevaría a nadie en prácticas.

Pero bueno, Miralles ha insistido.

-Toma, Silvia.

Llevo toda la mañana recibiendo llamadas de padres de adolescentes

que han leído lo del chico muerto y están preocupados.

Con un poco de suerte, podremos darles noticias pronto.

De momento, hemos publicado una alerta en redes

informando de la venta de esta metanfetamina

adulterada con benzafurano y del peligro de su consumo.

-Buen trabajo, Merche. -Gracias.

Concentrémonos en el operativo. Iremos con el secretario judicial

por la puerta de delante.

Antes se habrá posicionado en la puerta de atrás

un coche K con dos agentes de paisano

para que no entre ni salga nadie con el material.

¿Y contamos con más unidades para cubrir los alrededores?

Sí, dos Z en dos esquinas que están muy cercanas

y dos K más, por si hay movimientos extraños

o hay que seguir a alguien.

Una vez dentro, nos dividiremos según el percal,

pero casi con toda seguridad, dos irán al almacén

y dos registraremos la sala principal

con ayuda de algunos agentes. ¿Alguna pregunta?

Sí, se me ocurre una: ¿A qué esperamos?

Están preparando los coches.

Voy yo a por los K.

En Jefatura me acaban de confirmar que la UDYCO nos designará

más agentes para reforzar el registro.

Coordínate con ellos, ¿de acuerdo?

Parece que los de arriba se lo toman en serio.

Les he insistido bastante.

Es el primer operativo contra Mercader en Madrid.

Tenemos que dar el do de pecho porque nos la estamos jugando.

Descuide, no habrá ningún fallo.

Buen servicio.

María, ¿está Paty?

-Ha salido un momento al mercado.

No creo que tarde más de cinco minutos.

-Me tengo que pirar, estamos en un operativo.

¿Tú la has notado rara?

-No, ¿por qué?

-No sé, desde que ha llegado conmigo está como...

Tenía mazo de ganas de verla y está rara.

-No sé, hijo, la veo como siempre.

Pero bueno, acaba de llegar, déjala que aterrice.

-Ya, no sé...

Puede que tengas razón.

(Móvil)

Perdona. Porfa, no le digas nada de lo que te he preguntado.

-No te preocupes.

Chao. Nacha, dime, me vas a ver ya.

-Hola, María. Ponme un café, anda. -Hola, Antonio.

Descafeinado, ¿no?

He estado en el tanatorio viendo a los padres de Coke.

-No sabía que conocías a su familia.

-La madre es habitual de aquí.

La pobre siempre está...

diciendo lo orgullosa que estaba de su hijo,

las buenas notas que sacaba... -Ya.

-Que se iba a la universidad a estudiar Ingeniería.

-Vaya...

Estará destrozada, la mujer.

-Imagínate, hijo único.

-Seguro que ni sabían que tonteaba con las drogas.

-Qué va, qué va, si ellos...

lo más que lo habían visto, me ha dicho,

es fumarse un cigarro en una boda

o algo así... Era un crío muy formal.

-Es lo terrible de esta situación.

Si estuviera enganchado a las drogas,

sería una desgracia para la familia,

pero, en este caso, no era ni aficionado a ellas.

Debió de ser esta vez y nada más.

-¿Qué pasó, Antonio? ¿Las mezcló con alcohol o algo?

-No, el caso de Coke no creo que tenga que ver con el exceso,

sino con que posiblemente estaba adulterada.

-No me digas...

-El consumo de metanfetamina es peligrosísimo,

aunque sea pura y en pequeña cantidad.

-¿Eso qué les hace, Antonio? ¿Se ponen eufóricos o qué?

-Se supone que se vuelven más extrovertidos, más empáticos,

con una mayor capacidad sensorial,

pero a costa de elevar la frecuencia cardiaca

y la presión arterial.

Eso, en un chaval con problemas cardiacos, pues...

-Una bomba de relojería. -Sí.

Las cardiopatías son muy difíciles de detectar a los 18-20 años.

No dan la cara, a no ser que hagas deporte de alto nivel.

Y otra cosa es el cerebro.

-Se los deja fritos, también.

-¿Fritos?

La droga hace que el cerebro libere una cantidad enorme de dopaminas,

serotonina, norepinefrina...

Son neurotransmisores que afectan al funcionamiento del cerebro.

Cuando ese funcionamiento se altera, empiezan los problemas:

falta de memoria, de sueño, paranoias, depresión...

-¿Y todo eso lo notan a largo plazo?

-Nada de largo plazo, los efectos se notan enseguida.

Les da igual con tal de pasarlo bien un fin de semana.

-A ver si esto que ha pasado con Coke los hace entrar en razón

y dejar de meterse esa mierda.

-A ver si es verdad.

Me voy a la consulta. Ahí tienes.

-Venga, que te sea leve, Antonio.

-Entonces aprovechaste bien tu día libre.

-Aproveché más la noche, cuando fui a tu casa.

-La verdad es que viniste con más energía de lo habitual.

Te tendré que dar más días libres.

-No hace falta, prefiero estar aquí, ocupado.

En este pub siempre pasan cosas interesantes.

-No empieces otra vez con eso, Luis.

-Vale, pues digamos que...

es porque así te veo más.

-Eso está mucho mejor.

-Me voy al almacén. -Espera.

Todo bien, ¿no?

-Sí.

¡Policía, todo el mundo quieto!

¿Se puede saber a qué viene esto?

-Esto es un registro ordenado por el juez.

Procure colaborar si no quiere irse detenido.

Nacha, con Toni al almacén. Un agente con vosotros.

Este local queda temporalmente clausurado

por orden de la autoridad judicial. Vayan saliendo

y un agente les tomará los datos.

Señoras y señores, disculpen las molestias.

Por supuesto, están invitados a lo que estén tomando.

Y si deciden volver por aquí,

también les invitaremos a una copa por las molestias.

Por favor, Luis, reparte invitaciones.

-Disculpen, no sabíamos nada.

-Gracias por venir, disculpen las molestias.

Gracias por venir.

Gracias por venir, disculpen las molestias.

Gracias por venir.

Si quieren tomar algo, también están invitados.

No hemos venido a beber.

Si no hay inconveniente, me gustaría tomarme una copa

mientras les veo perder el tiempo. Luis, ponme un gin-tonic.

-Quieto ahí.

Esas botellas, ni tocarlas. Las registraremos una por una.

Se tendrá que aguantar la sed un rato.

Luis, cierra las puertas, delante y detrás.

Desmontamos este billar. Atentos a los huecos.

¿Nos ponemos con las botellas? Vamos.

(Música de tensión)

-¿No hay nadie? -No.

-Anda, ayúdame con las facturas, hija.

-No, tenemos que hablar.

-¿De qué?

-Le he dado muchas vueltas y pensaba no decir nada,

pero es mejor que suelte la bola.

-¿Qué ha pasado?

-Ayer te oí hablar con Bremón.

(Música de suspense)

-¿Seguro que no hay nadie?

-He echado el pestillo y el cartel de cerrado.

-¿Y exactamente qué escuchaste que le dije a Bremón?

-Todo.

Que contrataste a un detective privado

para buscar a mis violadores.

Iriarte, ¿no? Él era el detective.

Papá, ahora ese hombre está muerto.

¿Qué ha pasado?

-Lo único que sé es que apareció flotando en un embalse.

Lo mismo se cayó, se ahogó solo, aunque tiene pinta de ser

algo violento porque tenía problemas con el juego.

-Vamos, lo de la casa era mentira. -¿Qué casa?

-La que, en teoría, estaba construyendo.

Él no era tu cliente, tú eras su cliente

y por eso venía aquí, ¿no?

¿Me puedes contar toda esta historia?

-Claro.

Es verdad, lo de la casa nos lo inventamos

porque yo le pedí que esto no trascendiera

a ningún sitio, así que teníamos que inventarnos una excusa.

Pero cliente sí era, ¿eh?

Todo el mundo necesita herramientas y compraba cosas.

-¿Puedes dejar de mentirme? -No te estoy mintiendo.

-Vale. O sea, Iriarte solo venía aquí para justificar sus visitas.

¿Por qué hablaba conmigo?

¿Por qué me paró en La Parra y otro día en la calle?

¿Qué quería?

-Supongo que querría conocerte al yo contarle la historia,

lo que pasó en Salamanca. Lo siento mucho.

No quería que se produjese esa situación.

-¿Los encontró?

¿Encontró a los que me violaron?

-No.

No, no, no...

La investigación estaba completamente estancada.

-Eso no le dijiste a Bremón.

-Le dije lo que Iriarte me dijo a mí,

pero la investigación estaba exactamente igual

que cuando contraté a Iriarte.

-¿Cuánto tiempo estuvo trabajando para ti?

-Dos o tres meses, como mucho.

-Los detectives son caros.

¿Qué hiciste?

¿Vendiste la casa de Salamanca para pagarle?

¿O fue para comprar la pistola?

Porque supongo que un arma ilegal será cara también.

Porque sabes que es ilegal, ¿no, papá?

¿Qué pensabas hacer? ¿Liarte a tiros con esos hombres?

¿Matarlos?

-Voy a abrir la tienda.

-¡Que qué pensabas hacer!

(GRITA) ¿Me puedes explicar lo que pensabas hacer o no?

¡Papá, que me lo digas! -¡Que no lo sé!

-¡Vas a ir a la cárcel! ¡Si haces eso, vas a ir a la cárcel!

¿Qué quieres, que también me quede sin padre?

-No me hables así ni me digas esas cosas.

-No puedo pasar página si tú no pasas página.

Por favor, papá.

¡Pasa página ya! -No puedo pasar página.

No puedo pasar página, me quitaron todo lo que tenía, todo.

Mataron a tu madre, te destrozaron la vida a ti

¡y yo no estaba allí para ayudaros!

-Si hubieras estado, a lo mejor también estarías muerto, papá.

-Para.

Tú no sabes lo que es vivir con esto.

-No es tu culpa.

-Sí lo es, porque no estaba allí para defenderos.

-¿Y si ahora me atropellan también es tu culpa?

-Si te atropellasen, dedicaría mi vida a encontrar al conductor.

-Y te entiendo, papá, de verdad que te entiendo.

Entiendo lo que sientes.

Pero es que eso no me ayuda.

Ni te ayuda a ti, no nos ayuda.

Tienes que aprender a vivir con el dolor.

Necesito que seas sincero conmigo.

Solo nos tenemos el uno al otro, y yo quiero confiar en ti.

(Música de tensión)

-¿Quieres que sea sincero contigo?

Pues esta es la verdad.

Yo no voy a descansar hasta dar con esos tres desgraciados.

Y no voy a pagar hasta que paguen por lo que hicieron.

No voy a parar, Marga.

Y nada de lo que me digas o hagas hará que cambie de opinión.

Lo siento, hija, pero ¿he sido ya lo suficientemente sincero?

(Música dramática)

(Música de suspense)

-¿Qué? ¿Nada? Nada.

Dime que habéis encontrado algo en el almacén.

Lo hemos puesto todo patas arriba y no hay nada.

-¿Las unidades caninas tampoco han encontrado nada?

-Se acaban de marchar con las manos vacías.

-Inspectores, si hay algo en lo que les pueda ayudar.

-Sí, ¿puede mantenerse calladito sin entorpecer la labor policial?

¡Gracias!

Tenemos que irnos.

No sé cómo lo ha hecho esta vez.

-¿Cómo he hecho qué, inspector?

Alejandro.

¿Cómo he hecho el qué? Dígalo.

-Tengo claro a qué se dedica usted y no pararé hasta demostrarlo.

-¿A qué me dedico? Dígalo.

No entres al trapo.

Quiere que saltes delante de la letrada

y tener una base para denunciarte.

Si quisiera perder el tiempo denunciándolo, ya lo habría hecho.

Lleva años dándome razones para ello, ¿verdad, inspector Font?

¿Por qué no lo deja? No encontró nada.

-Lo dejaré cuando lo vea sentado en un banquillo.

-Señora letrada, tenga por seguro

que reclamaré una compensación por los daños y perjuicios

ocasionados por este abuso policial injustificado.

-¡Nos vamos!

-Como dependen de la administración, seguramente no lo entienden,

pero aquí intentando sacar adelante un negocio.

Y este tipo de acciones arbitrarias y desproporcionadas

me hacen perder mucho dinero.

¡No hay derecho a que se ensucie el buen nombre de un empresario!

(Música de tensión)

¿Por dónde íbamos?

Ah, sí, ponme un gin-tonic, Luis.

(Timbre)

-Pasa, Marga.

-Perdona por las horas.

-No te preocupes.

-¿Estamos solos? -Sí.

Sí, cuéntame, por favor.

-Es algo muy fuerte.

-¿Tiene que ver con tu padre?

-Te he hecho caso y he hablado con él.

-¿Ha ido algo mal?

Me dijiste que habías descubierto algo.

-Sí, me enteré de que había... contactado a un detective privado

para buscar a los tres hombres que me violaron.

Él no me había contado nada.

Le escuché hablando con un señor sobre eso.

(ABRUMADO) -Pero...

¿los tres fueron los que...? -Sí.

O sea, los tres entraron a mi casa,

dos de ellos fueron los que me hicieron todo.

-¿Y el tercero no...?

-No... O sea, no me tocó.

Pero tampoco hizo nada para intervenir.

Sabía perfectamente lo que estaba pasando en ese cuarto.

(MARGA) "Por favor, por favor, déjame".

(RICKY DROGADO) -Deja a la piba, déjala de una vez.

(MARGA LLORA) -Idos a la mierda. ¡Por favor, soltadme!

Os juro que no os voy a hacer nada, no digo nada.

(MARGA LLORA DESESPERADA) ¡Os lo juro! ¡Soltadme!".

Para mi padre, los tres son igual de culpables.

Y para mí, también.

Hoy he hablado con mi padre

y me ha dicho que el detective no encontró ninguna información.

Pero le escuché hablar con otro señor

diciendo que tenía algo muy valioso.

Y no sé por qué me está mintiendo, pero creo que tiene alguna pista.

-¿Por qué piensas eso?

-Ricky...

Mi padre tiene una pistola.

-¿Qué?

-El otro día la encontré.

Él me dijo que era por seguridad.

Porque habían entrado a atracar dos veces a la ferretería.

Pero yo creo que es...

-¿Para qué?

-Para matar a los que me violaron cuando los encuentre.

-¡Pero qué dices!

-Mira, hoy se lo he dicho a la cara.

No ha sido capaz de negarlo.

Me ha dicho que es incapaz de perdonarles

y que tiene que encontrarlos para hacerles pagar lo que hicieron.

-A ver, pero...

¿eso es lo que te ha dicho, que los quiere matar?

-No, o sea... No con esas palabras.

Pero está muy claro.

-Marga, tenemos que hacer algo.

-¿A qué te refieres? -A hablar con tu padre.

Decirle que se olvide del detective y de toda esta historia.

De todo, vamos. -Si el detective está muerto.

-¿Perdona?

-Me ha dicho que tenía unas deudas y que alguien lo asesinó

y lo tiró a un embalse. -¿Quién?

-¡Pues yo qué sé!

(Música dramática)

-Tenemos que hablar con tu padre.

-Yo no soy capaz de hablar con él.

De verdad, Ricky, es que...

Es como si se hubiera convertido en otra persona.

Hoy me ha gritado.

Es que le da igual cómo me sienta y lo que me duela.

Le da igual, está obsesionado con encontrar a esos hombres

y vengarse de ellos.

-Pero tu padre no...

No puede tomarse la justicia por su mano.

¿Pretende ir a la cárcel? -Eso le digo yo.

Pero no me escucha.

Y yo no sé lo que es capaz de hacer.

(Puerta)

(ELVIRA) -Hola.

Ay, hola, Marga.

(ALEGRE) -Hola, ¿qué tal?

-Muy bien, ¿cómo estás? -Muy bien.

-¿Te quedas a cenar con nosotros?

-Me encantaría, pero mi padre me está esperando.

Justo me iba. -Entonces no insisto.

Otro día sí te quedas. -Sí, seguro.

Muchas gracias. -De nada.

-Me voy. -Espera, te acompaño a la puerta.

Marga, me visto y voy contigo. -No.

Quédate y cena con tu madre.

-Pero esto tenemos que arreglarlo. -Estoy bien, en serio.

Muchas gracias por preocuparte por mí.

Mañana hablamos.

¡Chao! -¡Adiós!

Bueno, pues cenamos nosotros.

¿Me ayudas a preparar las doradas?

-Sí, sí, claro, mamá.

-¿Me ayudas a preparar las doradas?

(RÍE)

-Claro que sí, mamá.

-Hey. ¿Café a estas horas?

-Pues sí, hijo. Me espera una noche bien larga en la UIT.

-Te llevo las diligencias. -Gracias.

¿Quieres uno? Menuda cara traes.

-Qué va, no, gracias. Si es que estoy...

un poco fastidiado por la movida del Moonlight.

Ha sido una cagada buena.

-¿Cagada por qué? Si tú estás en prácticas.

Si fuese una cagada, sería del comisario o de Jefatura.

Y tampoco. Ha salido mal y punto.

-Ya, puede ser, no sé...

-La verdad es que es una faena.

-Pues sí.

-Tú querías salir en la tele luciendo palmito

y que te viera tu madre.

-Me ve mi madre en la tele y se desmaya de la ilusión.

-Bueno, paciencia. Llegará.

-A este paso...

-¿Cuánto te queda en la ODAC?

-No lo sé, igual no vuelvo.

Como Elías se ha ido a Francia, Miralles me ha puesto con Nacha.

-Esto es una buena noticia, cambia esa cara.

-Que sí...

Si no estoy así por el curro, en realidad es un tema personal.

-¿Se puede contar?

-Sí, sí, es...

Llegó ayer del viaje, dos semanas separados

y pasa de mí como de la mierda.

No lo entiendo, porque es supercariñosa y yo también.

No sé qué está pasando.

Ayer me dijo que estaba cansada, que el viaje fue muy guay.

Y se quedó así, pero no sé si hay algo más.

-¿Algo más tipo qué?

-No lo sé, es raro...

Yo con Paty tengo una relación...

Somos muy cariñosos los dos.

Yo no te digo que venga y me arranque la ropa a mordiscos,

pero qué menos, después de tanto sin vernos,

dormir juntos, abrazados, o algo.

-Vale, vamos a ver. Llegó ayer, ¿no?

-Sí. -Estará cansada, es un viaje largo.

-A ver, no sé...

No lo sé, me resulta raro, sinceramente.

Y me rallo por si...

Si se ha enterado de algo que le pueda estar...

-¿De qué se ha enterado, tú crees?

-De los días que pasé con Violeta.

-¿Y? Me has dicho que no hicisteis nada.

-Ya, si no pasó nada. Creo que me estoy rallando por nada.

-Probablemente.

Pero te digo una cosa, a mí en temas de amor no me pidas consejo

porque soy experta en cagarla.

-Ya será pa menos.

-Qué va.

Ni te imaginas el daño que he hecho a gente que me ha querido de verdad.

Pero bueno, ya lo hablaremos otro día.

Te dejo, que tengo mucho curro.

Espero que todo te salga bien con tu chica.

Ya me contarás.

-Gracias, hablamos, chao. -Chao.

-Bueno, ya está casi todo listo para abrir.

¿Qué pasa, no dices nada?

-Ah, ¿ahora me das permiso para hablar?

-No te hagas el ofendido, nano.

No sé por qué me he tenido que comer todo esto.

-Porque eres el encargado.

-¿Sí? En mi contrato no viene nada de aguantar registros policiales

en busca de droga.

-Como comprenderás, la policía no avisa con antelación.

Ya viste cómo entraron, nos pillaron por sorpresa.

Si no, te hubiese avisado.

-Tú lo sabías, Santos.

Es la única explicación.

-¿La única explicación para qué?

-Para que no encontraran nada en el pub,

para que no hubiera droga en el almacén.

-Ya empezamos otra vez con eso.

-Sé perfectamente que mueves droga desde el almacén.

Estás usando a los camellos del barrio de toda la vida.

Quiero saber qué pasa dentro.

Quiero saber a qué me expongo trabajando para ti.

-¿Sabes a lo que te expones hablándome así?

A que te ponga de patitas en la calle, a eso te expones.

-Creo que estás muy equivocado, Santos, muy equivocado.

O me dices ahora mismo lo que pasa en el almacén

o yo me voy de aquí.

Y ya puedes llamar a uno de esos camellos

para que atiendan en la barra,

porque ningún profesional de la hostelería

trabajará para ti en estas condiciones.

-Ah, ahora resulta que no estás de acuerdo con las condiciones.

Te pago un dineral, Luis, te dejo hacer y deshacer.

-Y me pones en peligro dejándome al cargo de un negocio

donde habrá una redada.

Tú lo sabías, claro que lo sabías.

Y por eso sacaste la droga del almacén.

Lo has hecho bien, está claro.

Tienes tus informantes, sabes mover la droga sin dejar rastro,

pero a mí casi me da un infarto, ¿entiendes?

Me pasé dos horas, ¡dos horas!, esperando que encontrasen droga

en el almacén y que me llevasen detenido.

Así que, o me dices ahora mismo lo que está pasando en el almacén

o yo me piro.

-Está bien, tienes razón.

Me dedico a traficar.

He sido el mayor narco de todo el levante.

Y me voy a convertir en el mayor narco de todo Madrid.

¿Estás contento?

Y sí, había metanfetamina en el almacén.

Y sí, algo me olía de que la pasma estaba al caer.

Por eso le pedí a mi gente que retirase la mercancía

de manera discreta.

-Ya, y por eso me dijiste que me tomase el día libre.

-Por muy discretos que fueran, si hubieses estado aquí

los hubieras visto.

-¿Tú te das cuenta del miedo que he pasado?

Si llegan a encontrar droga en el almacén,

hubieran pensado que mi familia y yo éramos tus socios

y que te hemos vendido el Moonlight para que lo uses de tapadera.

-Es lo más probable.

Pero no ha sucedido nada, ¿verdad?

Entonces, cálmate.

-¿Cómo quieres que me calme, Santos?

¡Mi madre está enferma!

Si mis hermanos o yo acabamos en la cárcel,

quién coño la va a cuidar.

-Corta ya con el psicodrama, Luis.

No tienes ni idea de para quién estás trabajando.

-Claro que la tengo, para un jodido narcotraficante.

-Un narco, sí, pero un narco que va siempre un paso por delante.

¿Cómo crees que he llegado aquí?

Cuando la policía va, yo ya he ido y vuelto media docena de veces.

Font y su pandilla de inútiles

no tienen nada que hacer contra mí.

Si de verdad quieres que no te pillen,

quédate a mi lado,

porque a mí nunca, nunca, me van a pillar con nada.

Y menos aquí. ¿Quieres vivir tranquilo?

Quédate conmigo.

Eso sí, te voy a pedir dos cosas.

Discreción y que me seas fiel.

Y ahora bésame, que me lo merezco.

(SANTOS RÍE)

-Vale, mira, 22:45.

-Qué tarde, ¿no?

¿En qué cine es?

-En unos del centro.

-Vamos a llegar a las mil a casa.

-A ver, dura una hora y media, la peli.

-No será en unos de estos cines de versión original, ¿no?

¡No! Es supertarde, no me apetece leer subtítulos, qué pereza.

¿Lo dejamos para otro momento?

-La peli la quitan este finde ya.

-Estoy muy cansada.

-No, eso era ayer.

Hoy tienes que inventarte otra excusa.

-No es ninguna excusa, es la verdad.

Estoy supercansada, no he pegado ojo en todo el viaje.

-¿Qué quieres hacer? ¿Dormimos?

-Pues sí, me apetece dormir.

-No son ni las diez de la noche, pero si quieres, dormimos.

Lo que pasa es que me parece que no te voy a dejar dormir.

-Ya, pero yo quiero dormir.

-Entonces, ¿quieres que me pire?

-A ver, lo único que estoy diciendo es que quiero dormir, ya está.

-¿Quieres decirme algo, Paty?

-¿Algo de qué? ¿De Verona, de Italia...?

-No sé, de Italia o de ti y de mí.

De nosotros.

-¿Qué pasa con nosotros?

-No sé, dímelo tú.

Estás rarísima conmigo.

Me evitas todo el rato.

-¿Yo te evito? -Sí, me evitas.

No quieres que te bese ni dormir conmigo.

-A ver, Toni, o sea...

Tío, cualquiera que te oiga... He llegado hace menos de 24 horas.

¿Te pones así en 24 horas?

-Hace más de 24 horas que no nos vemos.

Lo normal en una pareja que no se ve en tanto tiempo es...

No sé, querer abrazarse, querer dormir juntos, querer verse.

-Y yo quiero verte y todo eso. -No se nota.

-A ver, estoy aquí contigo, ¿no?

Ya está, estamos juntos.

-Mira, Paty, en serio, si quieres que juguemos

a que no pasa nada, jugamos a que no pasa nada.

Me piro a mi casa, y cuando quieras, me llamas y me dices qué te pasa.

Algo te pasa, obviamente.

Igual no tengo derecho a saberlo,

pero no me trates como si fuera tonto.

-¡Toni! No te vayas así, por favor.

No te estoy echando, ni diciendo que te vayas.

Lo único que te estoy diciendo es que estoy muy cansada,

me encuentro mal de la tripa y...

-¿Te duele la tripa?

-Sí.

Y yo quiero estar al 100 % contigo y hoy no lo estoy.

-¿De verdad?

-¿Me perdonas?

(Timbre)

Hola, Marga.

¿Qué pasa?

-Perdona que me presente así a estas horas.

-No te preocupes. ¿Qué te pasa, tía?

-No sabía que estaba Toni. Ya me voy.

-¡No, no! No te vayas.

Pasa y me cuentas qué ha pasado. -Si yo me piro ya.

Madrugo mañana, no te preocupes, de verdad.

Marga, ey.

-¿Me perdonas otra vez? -Que sí.

-Te juro que te voy a compensar esto, ¿vale?

-Oye, cualquier cosa que necesitéis, me avisáis y os lo hago, lo que sea.

-Eres el mejor. -Calla, anda. Te quiero.

Chao.

-Chao.

-Hey.

¿Qué ha pasado?

-He discutido muy fuerte con mi padre.

He ido a casa de Ricky, pero ha llegado su madre

y ya no me sentía cómoda.

-¡Hasta luego! -Adiós.

-Hola, María, ¿ya estás cerrando? -Sí, pero pasa.

Espero que no quieras un café, porque apagué la cafetera hace rato.

-No quiero nada, venía buscando a Marga.

¿La has visto? -No. ¿Por qué? ¿No la localizas?

-Es que hemos tenido una discusión, una discusión fuerte,

y ahora la llamo por teléfono y no me lo coge.

He llamado a Ricky y tampoco sabe dónde está.

-Vaya por Dios.

-Tú no sabrás si está con Paty, ¿no?

-No lo sé, Paty se fue hace un ratito.

Me había dicho que había quedado con su novio para quedarse en casa.

-Entones nada. Perdona que te moleste, seguiré buscando.

-No, hombre.

¿Estás seguro de que no está en tu casa?

-Si vengo de allí.

-Vamos a hacer una cosa, vuélvela a llamar,

a ver si la localizas ahora.

Y si no, llamo a Paty y le pregunto si sabe algo.

No la quiero llamar porque me dijo que se acostaría pronto.

-Bueno, voy a ver si hay suerte.

-No te puedo contar nada más.

Es algo muy personal.

(Móvil)

Es él otra vez.

-Marga, cógeselo.

-No puedo.

-No sé qué ha pasado entre vosotros, pero...

¿Se ha puesto violento contigo?

-No, no, no, qué va, no es nada de eso.

(Móvil)

-Entonces no me parece bien que no se lo cojas.

Entiendo que no quieras ir a casa, y te puedes quedar aquí si quieres,

de verdad, pero, al menos, tienes que decírselo

para no preocuparle y para que te deje de llamar.

-¿Seguro que no te importa?

-No me importa nada, de verdad. Cógeselo.

-¿Qué quieres?

-Hija, menos mal que me coges el teléfono. ¿Estás bien?

-"Sí, estoy bien".

¿Quieres algo?

-No, nada, saber que estabas bien. ¿Dónde estás?

-Estoy en casa de Paty.

Y me voy a quedar aquí a dormir.

-Bueno, en casa de Paty, eso está bien.

Marga, hija, ¿estás segura...? -"No quiero hablar de eso, papá".

-Bueno... No me cuelgues, por favor, un momento.

-¿Qué?

-No, nada, que...

me llames mañana cuando te levantes, por favor.

-Vale.

Buenas noches.

(MARGA SUSPIRA AFLIGIDA)

(Música triste)

-He hecho bien en hacerte caso. (MARÍA SONRÍE)

-¿Qué se queda a dormir con Paty? -Eso me ha dicho.

-Allí está bien segura, por policías no va a ser.

(RÍEN)

-No sabes cuánto echo de menos a mi mujer.

La echo de menos todos los días, pero en momentos así...

Ella sí que sabía cómo tratar a Marga.

-Supongo que entre madre e hija, al ser chicas, es más fácil.

-Sin hablar.

Se entendían sin hablar. Se miraban y ya.

Entiendo que Marga ahora también la eche de menos.

-Pero Marga no tendrá queja de tener un padre como tú.

Eres muy buena persona.

No lo digo yo, lo piensa todo el barrio.

Fíjate lo que hiciste por el Boli, sacarlo de la cárcel

y ayudarlo a reinsertarse.

Eso no lo hace cualquiera.

Eres una persona muy generosa.

¿Quieres que te ponga algo? -No.

Estás cerrando, me voy. Gracias.

-Venga.

Sí, sí, señor.

Lo siento.

Escuche, le reitero una vez más mis disculpas.

Por supuesto. Sí, señor.

Lo siento mucho.

Buenas noches.

Me ha pedido que os dé la enhorabuena.

Sí... (RÍE IRÓNICA)

No me llevaba una bronca así desde que estudiaba

en los salesianos.

La que me ha echado a mí el juez también es fina.

Me ha dicho que va a mirar con lupa cualquier solicitud

de medidas cautelares que le hagamos.

Asumo toda la responsabilidad.

Fui yo quien insistió en hacer el operativo en el Moonlight.

De eso nada, la responsabilidad siempre es de los mandos.

Va en el sueldo y en el despacho.

Cuando las cosas van bien, la palmadita nos la dan a nosotros.

Si recibimos la palmadita,

es justo que recibamos la patada en el culo.

Lo único que puedo decir es que registramos el pub

hasta el último milímetro.

Eso no lo pone nadie en duda.

No me puedo creer que no hayamos encontrado absolutamente nada,

ni el más mínimo indicio.

Yo un indicio sí que vi.

Es más bien una intuición.

Es lo único que tenemos, así que, por favor, compártelo.

¿A ti no te parece extraño que Santos estuviese tan tranquilo?

Lo estaba porque sabía que no tenía la droga.

Es más bien que estaba muy subidito.

Como si estuviera disfrutando del momento.

Eso.

Como si le hubieran dado un chivatazo.

Exactamente.

Si nos fijamos en Luis Soler, sí que estaba bastante acojonado.

Entonces, podríamos deducir que en el Moonlight venden droga,

que Luis Soler lo sabe,

pero el aviso se lo dieron a Mercader

y fue él quien cambió la droga de sitio.

Sin avisar a Luis Soler.

Lo que podría significar

que Luis Soler y Santos Mercader realmente no son socios.

-Hay que descubrir quién le dio el chivatazo.

Podría ser cualquiera,

desde el confite que nos pasó el dato

hasta alguien del juzgado, alguien de la UDYCO.

O un agente de otro distrito.

¿A cuánta gente de fuera hemos metido en el operativo?

Demasiada.

¿Y entonces ahora qué vamos a hacer?

Lo que vamos a hacer es irnos a casa a descansar.

Necesitamos la cabeza bien despejada

para acometer este mismo caso mañana por la mañana.

Además, el Ministerio del Interior no tiene presupuesto

para tantas horas extra. ¡Venga!

Buenas noches. "Bona nit".

-Hasta mañana. A descansar.

Comisario, mañana será otro día.

Más nos vale.

(Música de suspense)

Todo lo que he hecho ha sido para protegerte.

Me tienes que perdonar. -Tu venganza es muy retorcida.

Mira, yo ya no sé qué pensar.

Me mentiste con lo del arma,

me mentiste con la venta de Salamanca,

¿y con la muerte de Iriarte?

¿También me has mentido?

¿Qué tal tu madre? Bueno, ahí va.

La mayor parte del tiempo es ella misma

e intenta que no se le note, pero...

el otro día no sabía volver a casa.

Independientemente de lo que pasó entre nosotros,

yo estoy aquí.

¿Vale? Si necesitas desahogarte...

Cualquier cosa, llámame.

¿Vale? Para lo que sea.

¿Para lo que sea es para lo que sea?

-Mercader es un veneno.

No quiero volver a correr riesgos.

-Pero estamos hablando de una cantidad importante

de dinero, y si no coges tú el puesto,

lo cogerá otro inmediatamente después.

-De eso quería hablarle.

Me temo que, ante mi negativa,

empiece a sondear a más gente de la plantilla.

Hay gente joven que no tiene las cosas tan claras.

Puede haber una desbandada.

-¿Por qué me estás diciendo eso?

Ahora lo fundamental es demostrar

que la droga que acabó con el chaval

es la misma que almacena y distribuye Mercader.

Para mí, lo prioritario es descubrir quién dio el chivatazo.

Es fundamental descubrir quién pasa información

sobre nuestros pasos a Mercader o él siempre irá por delante.

Buscar al supuesto soplón es una pérdida de tiempo y recursos.

-Lo del registro de ayer no nos afecta en absoluto.

Las partidas de Valencia seguirán su ruta habitual

y las de Madrid, también.

Solo habrá que andarse con un poco de ojo.

¿Alguna cosa más?

Manos a la obra.

(Timbre)

¿Qué haces tú aquí? -Tú y yo tenemos que hablar.

-Toni también ha notado que estás muy rara.

Tanto disgusto que te dio no poder iros juntos de vacaciones

y no te has tomado ni una mañana para celebrar el reencuentro.

-Pero, a ver, ¿qué ha notado Toni?

¿Ha notado que estoy rara? ¿Qué te ha dicho?

Exactamente, más o menos, qué te ha dicho.

-Exactamente las palabras no lo sé,

pero eso, que estás más raras,

más distante, más callada, más preocupada.

¿Te he hecho yo algo?

-¿Cómo me vas a hacer algo tú? No.

Claro que no, la he cagado yo solita.

-Bueno, mujer, tampoco será tan grave. A ver...

-Sí, sí que es grave.

-Le he dicho que no le voy a dar más vueltas al pasado.

Aunque estarás de acuerdo conmigo en que los culpables de todo esto

no se pueden ir de rositas y que la cosa quede así.

-Por supuesto.

-Sabía que estarías de acuerdo conmigo.

-¿De verdad que no vas a hacer nada?

¿Vas a permitir que ese tipo siga envenenando a los del barrio?

Tú y yo somos los únicos que podemos acabar con él.

Tú tienes la información, se la has dado.

Y yo tengo su confianza y estoy dentro.

Podemos acabar con él.

Podemos hacerlo. -¡No puedo hacer nada!

Luis, por más que quiera no puedo hacer nada.

-Será mejor que te largues

porque tengo mucho trabajo pendiente.

-Me voy, mi hijo está en Urgencias.

-Vete al hospital ahora mismo, llámame y me cuentas qué ha pasado.

-Ey, ¿qué pasa, tío? Soy el Ricky, ¿te acuerdas de mí?

Sí, el mismo. (RÍE) Es que hace mucho tiempo.

No, no te llamo para eso. Yo ya no me meto nada.

En realidad... ¿Tú te acuerdas de José Manuel?

¿No sabrás por dónde para?

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Servir y proteger - Capítulo 582

27 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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