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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 581 - ver ahora
Transcripción completa

¿Se encuentra bien? -Sí...

Me he perdido, no sé cómo se vuelve a mi casa.

-No se preocupe, la acompaño ahora mismo.

Lo importante ahora es que siga su tratamiento

y que le procuremos entre todos la mejor calidad de vida posible.

-O sea, que utilice a mis hijos de canguro.

No lo pienso hacer.

Siempre he sido una mujer muy independiente, doctor,

y lo seré hasta el fin de mis días.

-Entiendo cómo se siente,

pero cuanto antes asuma su enfermedad,

más llevadera será para usted y para los que la rodean.

-Habla con él, escucha lo que tiene que decirte.

Y luego tomas la solución que te dé la gana.

¿Vale? Yo la voy a aceptar, voy a estar contigo

decidas lo que decidas.

-Isra.

Hola, soy tu padre.

(VIOLETA) -¡Toni! -¿Qué pasa?

-Un tipo me agarró el colgante y se lo ha llevado.

-¿Estás bien? -Sí, sí.

-¡No tendría que haberte dejado sola!

-El fallo fue mío y por eso no le diré nada a mi papá.

Le honra no querer meter en un lío a mi agente,

pero creo que su padre debe saber lo ocurrido.

Si no se lo dice usted, se lo tendré que decir yo.

No, por favor, no lo haga.

Es una pena que una noche tan bonita acabe aburrida.

Es más, mañana habrá miles de kilómetros entre nosotros.

Será mejor aprovecharlo, ¿no?

No, no, no... Perdón, no.

No puedo.

Violeta, lo siento. No puedo hacerle esto a Paty.

¿Tienes idea de que estuviera metido en algo aquí?

No me extrañaría, por dinero hacía cualquier cosa.

¿Tienes alguna hipótesis?

De momento, no.

Últimamente se dejaba caer mucho por el barrio.

En concreto, por la ferretería de Damián.

Todavía no estamos manejando ninguna hipótesis

sobre su asesinato.

Y las preguntas las hago yo.

Por eso me gustaría saber qué tipo de amistad

tenía con Iriarte, si entablaron una buena amistad.

Tanto como amistad, yo no diría.

Contraté sus servicios en un momento dado

y se convirtió en cliente de la ferretería.

Me gustaría saber el motivo por el que le contrató usted.

Sí, no hay ningún problema. Era por un cliente moroso.

Vino, me hizo las compras, me debía mucho dinero

y lo contraté para que diera con él.

¿Lo consiguió? No.

El tipo nos dio un nombre falso y nunca más se supo nada.

Vaya, lo siento por usted. Muchas gracias.

Si no desea nada más... Estaba a punto de cerrar.

-Ay, Elías...

Cuánto te voy a echar de menos.

Si no fuera porque sé que vas a estar bien

y que allí vas a tener cerca a tu hijo,

que estará muy encima de ti,

me liaba la manta a la cabeza y me iba contigo.

-No, cariño, no.

Es necesario que esta batalla la libre solito.

Confía en mí.

(Música emocionante)

(Música alegre)

Oye, ¿cuándo llega Paty? Esta noche.

Ostras, pensaba que llegaba mañana.

No, me dijo que llegaba esta noche.

Le voy a hacer una cena sorpresa. ¿Te apuntas?

Te lo digo luego, ¿vale?

¿Has quedado con Font?

Puede.

¿Cómo estáis? Bien.

O sea, que la relación progresa adecuadamente.

Decirle relación es mucho.

Nos estamos dejando llevar. Bueno, eso está bien,

que vayáis paso a paso después de lo de Álvaro.

Sí, precisamente. No quiero forzar las cosas.

Bueno, vamos viendo sobre la marcha.

Mientras los dos estéis en el mismo punto,

no pasa nada, lo malo es que uno se pille más que el otro.

No, Alejandro y yo estamos en lo mismo.

Por eso no hay problema.

(Móvil)

Dime, Carlos.

Pseudoefedrina.

¿Cuándo dieron el palo?

Pásame todos los datos,

y cualquier detalle, me vas contando.

Venga, gracias.

¿Qué pasa? ¿Quién es Carlos?

Un compañero de Valencia.

Han robado pseudoefedrina en un laboratorio.

¿Que sirve para...?

Según tengo entendido, en medicamentos

para congestión nasal, antigripal...

Pero creo que lo han robado para sintetizar metanfetamina.

Desgraciadamente, se está poniendo de moda.

Una madre denunció que la pasaban en la puerta del instituto del hijo.

También están trapicheando en bares.

¿Sospecháis quién puede estar pasándola?

Santos Mercader, quién si no.

¿Tenéis alguna prueba en contra de él?

De momento, no.

Lo que nos cuentan los compañeros de la UDYCO es preocupante.

¿Qué es?

Sus camiones hacen más kilómetros de lo habitual

y en rutas un tanto extrañas.

Y coincide con el repunte de consumo de metanfetamina.

¿Sospecháis que usa su empresa de máquinas recreativas

para pasar la droga?

Tiene pinta, sí.

Me da que el robo de pseudoefedrina es cosa suya.

Font y yo estamos a tope con este caso.

Qué curioso.

¿Qué?

Que cuando te refieres a Font por un tema de curro

lo llamas por su apellido.

Sin embargo, cuando hablas de él por un tema personal

le llamas por su nombre, Alejandro.

No me había dado cuenta.

¿Te vienes a comisaría? No, hoy entro más tarde.

Voy a aprovechar para estudiar un rato

y luego haré la compra, que está la nevera temblando.

Perdona, me tocaba a mí la compra de la semana.

Pero estás hasta arriba. No te preocupes, yo me encargo.

Muchas gracias.

¿Al final te vienes a cenar?

Déjame que te confirme luego. Vale.

¡Te veo!

¿Entonces has podido acompañar al aeropuerto a Elías o no?

Si casi lo subo al avión y lo dejo sentado con el piloto.

Me dio una pena no poder ir con él a París...

Ya me lo imagino.

Pero piensa que dentro de nada vas a estar ahí

haciéndole una visita.

Sí, en cuanto le permitan visitas allí.

Lo más importante es que está muy convencido

del paso que está dando.

Ayer estuve con él y le vi muy animado

para empezar la terapia.

Tiene muchas ganas, sí.

Lo único es que pasar por ese proceso otra vez

después de tantos años...

¿Sabes que te digo? No creo que sea igual que la otra vez.

Ahora está más motivado. Estás tú, Israel... No sé.

Además, es mucho más consciente de lo importante y lo peligroso

que es el alcohol para él.

Y ha reaccionado mucho antes.

Sí, si él está muy consciente de eso.

De hecho, Isra y yo le tuvimos que apretar muy poco

para meterlo en la clínica.

Ya verás que en nada lo tienes aquí otra vez dando guerra.

Ojalá.

-Hola.

-Hola, Elvira, corazón, ¿qué te pongo?

-Un café solo, por favor.

-Siéntate, ahora te lo llevo. -Gracias.

Hola, inspectora. Buenos días, Elvira.

Deja, ya se lo llevo yo, María.

Ahí tienes lo tuyo.

Aquí tiene su café.

(SORPRENDIDA) Gracias.

¡Vaya! No sabía que echara horas extra haciendo de camarera.

Todo lo que sea cotizar está bien.

(RÍEN)

¿Le importa que me siente un momento?

No.

Gracias.

¿Cómo se encuentra?

Eh... Muy bien.

¿No se me nota?

Sí, tiene un aspecto espléndido.

Me refería al episodio que sufrió ayer en la plaza.

Ya, ya supongo que me preguntaba por eso.

Tuvo que ser un momento muy duro.

Mire, inspectora, no me apetece hablar del tema.

En todo caso, esto lo hablaría con...

una amiga.

Pero, que yo sepa, usted y yo no somos amigas, ¿no?

Pero tampoco somos lo contrario, no somos enemigas.

Sé que hemos tenido algunas desavenencias,

pero solo quería interesarme por su salud, por usted.

Y decirle que estoy aquí para lo que necesite.

Muy bien, pues muchas gracias.

Lo único que espero de usted

es que no se vaya de la lengua con lo que me pasó ayer.

Por supuesto, no tiene ni que pedirlo.

No me gusta estar en boca de nadie, ni para bien ni para mal.

Lo entiendo perfectamente.

Pero créame que no tengo ningún afán de cotilleo.

Solo quería mostrarle mi apoyo y decirle que es lo que haría

por cualquier vecina del barrio.

Bien, pues gracias.

Perdone, pero es que tengo que hacer una llamada personal.

Ya, no se preocupe.

Solo una cosa más.

Me gustaría que supiera que no me tomo a mal

su actitud respecto a mí.

Y que sé que si a veces me trata con tanta dureza

es porque usted se trata a sí misma igual.

¡Vaya!

Buena frase para libro de autoayuda.

Apúntesela.

Buenos días.

Hasta luego, María. (MARÍA) Adiós, reina.

(Música triste)

Sí, me gustaría tener un listado con todas las llamadas de Iriarte

en los últimos meses.

Por supuesto.

Y también me gustaría saber todos los detalles

de sus viajes a Salamanca.

Fechas, hoteles en los que se alojó y demás.

Pues muy bien.

En cuanto reciba tu "mail", te llamo y hablamos, ¿de acuerdo?

Muy amable, gracias.

¡Pero bueno, Mercedes, qué sorpresa!

¿Qué tal? No te esperaba hasta después de comer.

Tenía tantas ganas de verte que he venido directa del aeropuerto.

¿Qué tal el final de esas minivacaciones?

Muy bien, la verdad.

Aitana y yo hemos aprovechado Lanzarote hasta el último minuto.

Tienes muy buen aspecto. Canarias es un paraíso.

Cualquier sitio al que vas es espectacular.

¿Qué es lo que más te ha gustado de Lanzarote?

Timanfaya, los Jameos del Agua,

la Cueva de los Verdes...

Hemos hecho un montón de cosas.

Hemos montado en camello, un crucero para ver delfines...

Ya veo que has aprovechado a tope el viaje.

Haciendo turismo y con tu hija. ¿Qué tal con ella? ¿Bien?

Bien, hacía un montón de años que no estábamos tanto tiempo juntas

y nos hemos reído un montón. Me alegro mucho por las dos.

¿Y por aquí qué tal todo?

Bien. Bueno, lo más importante ha sido lo de Elías.

Pero no es una buena noticia, por eso no te lo he comentado.

¿Qué ha pasado?

Que ha recaído en el alcohol.

¡Qué dices!

Él me contó que era alcohólico, pero que desde que lo dejó

no lo había probado.

Al parecer, cuando el hijo estaba en coma se sintió culpable

por no haber evitado el navajazo,

y eso le desestabilizó por completo.

¿Y volvió a beber?

Sí, pero no acaba ahí la cosa.

Le dio una paliza a un detenido en la sala de interrogatorios

y luego a Ricky Soler en el Moonlight.

Con el agravante de que estaba borracho y de servicio.

Y supongo que Régimen Disciplinario le ha abierto expediente.

Sí, ya han emitido el veredicto.

Le han caído seis meses de suspensión.

Un poco dura la sanción, ¿no?

Tampoco tanto teniendo en cuenta que era reincidente.

Y está hecho polvo, supongo.

Sí, pero la cosa no va tan mal. Esta mañana se ha ido a Francia.

Ingresará en una clínica de los alrededores de París

que le ha buscado su hijo,

y allí va a empezar una terapia para desintoxicarse.

Ojalá se ponga bien pronto y vuelva.

Seguro que sí. Ayer estuvo aquí para despedirse

y se le ve muy animado.

Pero hay un tema que me preocupa mucho.

¿Cuál?

Es sobre Pedro Iriarte. Te hablé de él, ¿te acuerdas?

Sí, el policía corrupto que echaron del cuerpo.

Su cadáver ha aparecido en el pantano de Valmayor.

¿Murió ahogado?

No, le dieron un golpe en la cabeza,

eso le provocó la muerte.

El caso lo está llevando el grupo de Homicidios de la Guardia Civil.

¿Y tienen alguna hipótesis?

De momento no, pero antes de verte he hablado con la Guardia Civil

y me han dicho que hay datos muy interesantes sobre Iriarte.

(ÁNGELA) Toni, seguro que ya echas de menos a la hija del ministro.

(RÍE IRÓNICO) -Sí, mazo...

-Di la verdad, que seguro que te lo has pasado bomba.

Cuéntanos.

-No sabes los líos en los que me metió.

-También te hizo quedar como un héroe:

recuperaste el colgante que le robaron.

-¿Y la bronca que me echó Bremón? Con razón, también te digo.

Hay que ser imbécil para dejarla sola.

(RÍE) -Menos mal que el tema no trascendió,

porque se hubiera convertido en un conflicto diplomático.

-Bremón estaba ralladísimo por eso, en serio.

Y después empieza a decir que igual

salía un artículo en una revista de que no la habíamos tratado bien.

-Por lo menos, el tema del colgante salió bien.

Lo que no nos has contado es si hubo rollo entre vosotros.

-¿Podéis parar de vacilarme? No hubo rollo, no hubo nada.

-Si nos acabas de contar hace un momento

que habéis estado hasta las tantas en un tablao.

-Estuvimos en un tablao flamenco

porque se puso muy pesada, pero ¿qué tiene que ver eso?

Por cierto...

Resulta que había unos paparazzi y nos sacaron unas fotos.

-¿Unas fotos? (RÍE) ¡Me encantaría verlas!

-Pues no las vas a ver...

Dijo que hablaría con su padre para quitarlas de circulación.

Lo que me faltaba, salir en una revista del corazón.

-Como lo cuentas parece que ha sido el peor de los infiernos.

Seguro que te lo has pasado bomba. -¡Que no!

Al principio, me parecía una niñata pija,

que lo era un poquito,

pero no era tan tonta como parecía.

De hecho, fuimos a un museo y flipa lo que sabía de arte.

-¡Oh! Si parece el guion de una peli romántica.

El amor entre la hija díscola de un ministro y su escolta,

un policía de barrio.

-Muy graciosas las dos, vais para humoristas.

Habláis de los tío, pero estáis todo el rato pensando en lo mismo.

Se os ha metido entre ceja y ceja que me enrollé con ella

y no cambiáis de opinión.

-No sé por qué será... Me ha contado un pajarito

que a alguien le han regalado una camisa muy cara.

-Ya sé quién os contó todo esto.

Ha sido el capullo de Merinero, ¿no?

Le voy a decir cuatro cosas.

-Deja al pobre Merinero,

se aburre todo el día en el calabozo.

-Además, no cambies de tema. Cuéntanos.

¿Cómo acabó la noche de flamenco? ¿La acompañaste a la habitación?

-¿Podéis dejar de vacilarme, cotillas?

¡Que no, que no pasó nada!

Cuéntanos por lo menos si tuviste la oportunidad de que pasara algo.

-Sí, la verdad es que sí.

Pero le dije que no porque quiero a Paty

y no le voy a poner los cuernos.

-Ay, más te vale, porque, mira, la llevo cargada.

(RÍEN)

(TONI) -Chao.

-Hola. ¿Y ese par de qué se ríen tanto?

-Nada, tonterías de ellas.

Oye, ¿has hablado con Elías?

-Sí, me acaba de llamar hace un momento

y ya ha llegado a París.

-¿Y cómo está? -Me pareció sentirlo bien de ánimos.

La que está hecha polvo soy yo. ¿Me pones un café?

-Claro. ¿Y eso por?

-Nada, porque me he metido un carrerón persiguiendo a un tipo.

-¿A quién?

-Uno que pensaba que era un camello que suele trapichear con meta

y resultó ser un deportista preparándose para una maratón.

-¡No jodas!

(Móvil)

-¿Sí?

Vale, ¿estás seguro de que son ellos?

-Vale, no te muevas de ahí, voy para allá.

Si se van, me avisas, ¿vale?

Hasta luego.

No me lo pongas. Me acaba de llamar un confite

porque hay unos camellos merodeando por el Moonlight.

Todo para ti.

-Bueno, espero que no sea otro corredor de maratón

que se ha metido en el Moonlight a repostar.

-Muy graciosito tú.

-Chao.

¿Se puede? Hola, cariño.

Sí. ¿Quieres un café de máquina? Tengo unos minutitos.

No, no, ya he pasado por La Parra. Por cierto, para eso venía,

para contarte que he estado con Elvira.

¿Y cómo la has visto?

La he visto bastante bien, bastante centrada.

Ha hecho ostentación del saludo que me ha hecho.

¿Le hablaste del episodio del otro día?

Sí, lo he intentado, pero ha dicho que no tenía gana de hablar de eso.

No le habrás dicho que conoces su enfermedad.

No, pero Elvira no es nada tonta.

Y dos y dos son cuatro.

Tiene que tener explicación el episodio que le pasó ayer

y yo estaba presente.

Seguro que se imagina que lo sabes.

Por eso se habrá puesto a la defensiva.

Se pone de uñas cada vez que se toca el tema.

Lo único que quería era interesarme por ella

y mostrarle todo mi apoyo,

pero no se ha mostrado muy receptiva, la verdad.

En fin...

Venía a contarte eso, me voy a comisaría.

¿Comemos luego? No puedo, cariño.

Tengo que comer con Fernández, está hecho polvo.

¿Qué le pasa?

Se le ha muerto un chaval en los brazos.

Entró por Urgencias.

Vaya... Eso tiene que ser durísimo.

Desde que murió su hija en un accidente de tráfico,

cuando muere alguien joven lo pasa muy mal.

¿Y de qué se ha muerto el chico? ¿Un accidente?

No, no, fue por una intoxicación por metanfetamina o droga similar.

¿Sobredosis?

No, solo se tomó una pastilla, creo.

No creo que una pastilla sea suficiente para matarlo.

A no ser que estuviera adulterada. Ya.

¿Y quién le trajo a urgencias?

Los chavales con los que estaba de fiesta.

Al parecer, se desmayó y empezó a tener convulsiones.

Entró en coma.

No se pudo hacer nada por él.

¡Qué horror! Desde luego, el consumo de metanfetamina

en el barrio está subiendo de manera preocupante.

Esos chavales no saben lo que hacen.

Con tal de tener un subidón, corren un peligro enorme.

La base está en las campañas de información.

Vamos a tener que hacer más.

Tendréis que investigar esta muerte.

Si se confirman los datos, seguro que el juez

nos manda abrir una investigación.

Voy a mandar a alguien para que hable con Fernández,

así nos adelantamos a los acontecimientos.

Las drogas son muy peligrosas, pero adulteradas son mortales.

No entiendo cómo alguien puede lucrarse con eso

sin pensar en las consecuencias.

Ahora sí que me voy. No trabajes mucho, cariño.

Nos vemos en casa. Tú tampoco.

-¿A quién se le ocurre poner a un novato a cocinar?

No, eso es porque en la mezcla había demasiados benzofuranos.

Escucha, esto es lo que quiero que hagas.

Primero, quiero que des un escarmiento a ese inútil.

No, al cocinero no, al que le puso a cocinar.

Y luego quiero que te deshagas de esa partida de metanfetamina.

La pasma no me deja respirar.

Si encuentran otro muerto,

la cosa se pondrá muy difícil para nosotros.

(Timbre)

Te tengo que dejar. Luego te llamo.

-Hola.

-¿Qué haces aquí?

-Hasta la tarde no tengo que trabajar,

así que pensé que podríamos hacer algo juntos.

¿Me invitas a comer?

-Me encantaría, pero estoy hasta arriba de trabajo.

-Venga, tienes que relajarte un poquito, que te va a dar algo.

(Móvil)

-Perdona.

¿Sí?

¿De verdad tengo que explicarte qué castigo merece ese inútil?

Las órdenes son claras. ¡Cúmplelas!

Adiós.

-¿Alguna movida?

-No, está todo bien, no hay ningún problema.

-Yo te veo bastante agobiado.

Si necesitas desahogarte, dímelo.

Hay confianza.

-Gracias, pero no.

-A estas alturas no me voy a asustar de nada.

-Este asunto no te incumbe, Luis.

-Sí que me incumbe.

Porque todo tú me incumbes.

-Tú encárgate de sacar adelante el Moonlight,

yo me encargo de todo lo demás.

-Pues ahora que sacas el tema del Moonlight...

Últimamente está apareciendo mucha gentuza por allí.

-¿Gentuza? ¿De qué tipo?

-Lo sabes mejor que yo, Santos.

Y creo que sería bueno para ti y para mí

que yo estuviese al tanto de lo que se cuece allí.

-Mira, Luis, no tengo el día para esto.

¿Por qué no vuelves luego?

-Me da que igual me voy y después me echas de menos.

-¿Sabes una cosa? Tienes razón.

A la mierda el trabajo, tómate el día libre.

No aparezcas por el pub.

Y esta noche vienes a verme con la pila cargada.

Yo habré terminado de trabajar.

¿Qué te parece?

-Me parece estupendo. -¿Ah, sí?

(Música de tensión)

Nos vemos en el pub dentro de una hora.

Sí, trae la mercancía.

(Llaman a la puerta)

-¡Adelante!

¡Hombre, Álvaro!

¿Qué te cuentas? -Hola, doctor.

No le pensaba robar mucho tiempo.

Solo venía a darle las gracias por acompañar a mi madre a casa.

Y si le dijo algo que le pudiera molestar, disculpe,

está enfadada con el mundo.

-El alzhéimer es una enfermedad muy complicada,

cuesta aceptarla.

-Entonces, ¿es normal que esté un poco más borde de lo habitual?

-Siéntate.

Sí, es normal. Incluso algunos pacientes

se vuelven muy agresivos.

Lo habitual es que entren en un periodo de depresión.

-Yo creo que mi madre está pasando por las dos fases.

Cuando no está de mal humor, está de bajón.

Mis hermanos y yo no sabemos qué hacer.

-Tenéis que hacer lo que estabais haciendo:

no perder los nervios y llevarla lo mejor posible.

-El problema es que a veces no se deja ayudar.

Se empeña en hacer las mismas cosas, como si no le pasara nada.

-A ver, Álvaro, tampoco hay que sobreprotegerla.

Hay que ayudarla a que siga con sus rutinas...

Hasta que pueda.

Y, desde luego, acompañarla cuando salga de casa.

Y si no quiere, que os diga dónde va

por si tiene otro episodio de desorientación.

-Ese es el problema, que no está muy por la labor.

Esta mañana, cuando iba a la calle, le he preguntado dónde iba y no...

No me ha querido contestar. -Paciencia, Álvaro.

La vais a necesitar. -Estoy un poco agobiado, doctor.

No sé qué va a pasar cuando la enfermedad esté avanzada.

¿No hay ningún tratamiento, aunque sea experimental?

-Ya os he dicho que no.

Es una enfermedad degenerativa irreversible.

Hay muchas investigaciones en marcha,

pero ninguna ha dado con la solución.

-Ya... Es que entonces no lo entiendo.

¿Por qué toma tanta medicación? No le va a servir de nada.

-Ralentiza el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria, pero...

es lo que hay, no te puedo decir otra cosa.

La enfermedad seguirá su curso sí o sí.

-Bueno...

Gracias por ser tan sincero. -No hay de qué.

Aquí me tenéis para lo que necesitéis, ¿de acuerdo?

-Gracias.

-Hoy estás radiante.

-¿Qué haces aquí?

Por la muerte de un chaval.

Venimos a ver al médico que le atendió.

¿Y tú estás bien?

He venido a recoger unos análisis de sangre que me han hecho.

¿Seguro?

Me adelanto a hablar con el Dr. Fernández.

A ver si nos dice algo más de lo que ponía

el informe toxicológico.

Ahora voy, gracias.

¿Y?

Y nada, Silvia, estoy bien.

Me voy, que tengo mucho curro. Eh, eh, Álvaro.

¿Qué?

Tío, que nos conocemos.

¿Qué te pasa?

No soy yo el que está enfermo.

Es mi madre.

¿Algo grave?

Tiene alzhéimer.

No es habitual, pero a veces se diagnostica en gente de su edad.

Lo siento.

Qué duro.

Para ella y para todos vosotros.

Es terrible.

Sobre todo porque no hay cura.

El médico me lo acaba de dejar claro.

¿Y ella cómo lo lleva?

Mal, lo lleva fatal. ¿Cómo lo va a llevar?

Y eso que los síntomas, de momento, no son graves,

pero no tengo ni idea de cómo va a reaccionar

cuando la enfermedad esté más adelantada.

Lo siento. Si puedo hacer algo...

No te preocupes, no puedes hacer nada.

No se lo cuentes a nadie, ¿vale?

Está muy agobiada con que la gente se entere.

Tranquilo.

En serio, Álvaro,

si necesitas un hombro en el que apoyarte

o desahogarte, aquí estoy.

Me piro, que tenéis mucho curro.

Nos vemos, ¿vale?

-¿Te ha dicho lo que le pasaba?

Movidas con los análisis, nada serio.

No tenía buena cara, no sé si te ha dicho la verdad.

¿Novedades con Fernández?

Apunta a meta adulterada. Te lo cuento de camino.

¿De camino a dónde? Al Moonlight,

tenemos que hacer una visita de cortesía a Santos.

-Confiemos en que aquí no haya nada de esa partida defectuosa de meta.

-Tranquilo, la he destruido.

-Eso espero, porque no podemos controlar lo que ya hay en la calle.

Confiemos en que no hayas más muertes.

(Llaman a la puerta)

-Voy por detrás.

-El pub está cerrado.

(SUSPIRA MOLESTO)

No venimos a tomar copas.

Me llama la atención que tenga la puerta cerrada

estando usted dentro.

Me gusta la tranquilidad cuando no hay clientes.

Dueño nuevo, costumbres nuevas.

-Se le ve contento al frente de su nuevo local.

-La verdad es que estoy contento al frente del Moonlight.

¿Hay algo de malo en hacer realidad los caprichos de uno?

-Nada, excepto si es una tapadera para otro tipo de negocios.

Negocios como los que puede hacer con la puerta cerrada al público.

-Por favor, tengo mucho trabajo.

Me gustaría saber el motivo de su visita, si lo hay.

Ayer robaron pseudoefedrina en un laboratorio de Valencia.

¿Lo sabía?

Primera noticia.

Desde que vivo en la capital, apenas tengo noticias de mi tierra.

¿Es eso delito? No, pero qué casualidad

que esa sustancia se usa para sintetizar metanfetamina.

Esa sustancia sí que la conoce usted.

No, la verdad, pero le agradezco la lección de química.

Yo soy más de letras, por eso estudié Derecho.

-Igual muy pronto tiene que tirar de sus estudios

para defenderse delante de un juez.

-No entiendo por qué.

Tanto mis negocios de hostelería como los de máquinas recreativas

están totalmente al día con Hacienda y la Seguridad Social.

No tengo nada que temer.

-Sabemos que distribuye metanfetamina en Madrid.

Por eso ha robado en un laboratorio de Valencia.

-Esas acusaciones sin pruebas igual sí que le conducen a usted

a ponerse delante de un juez, inspector.

-Mire, no sea cínico, ¿eh?

Se está lucrando vendiendo mierda a chavales del barrio.

Tarde o temprano acabará en la cárcel.

¿Qué tal si me ponen ya las esposas?

Se que lo están deseando.

Ah, no, claro, que no tienen pruebas contra mí.

-De momento, no.

Pero mi compañera y yo no tardaremos en encontrarlas.

Vamos a investigar al milímetro sus ingresos.

Demostraremos que su alto nivel de vida

no puede deberse solo a su negocio de máquinas tragaperras.

-Subestiman el éxito de esas máquinas.

-Ya, y usted hace lo mismo con el trabajo policial.

Vámonos. Con la cantidad de gentuza que hay

y vienen a mi local a contarme paranoias.

Esta madrugada ha muerto un chaval

por consumir metanfetamina adulterada,

¿le parece eso una paranoia? No.

No me lo parece, y lo siento mucho por ese chaval,

¡pero a mí qué me cuentan!

No tengo nada que ver con eso.

Y ahora les recuerdo que tengo derecho de admisión,

así que a no ser que traigan una orden judicial,

no quiero volver a ver un poli por aquí, ¿estamos?

(Música de tensión)

Iriarte era un tipo muy hermético y esto no ayuda nada

a reconstruir los movimientos previos a su asesinato.

¿La Guardia Civil no tiene ningún hilo del que tirar?

De momento, no, ninguno.

Supongo que estarán indagando en sus casos

como investigador privado. De ahí podrán sacar algo.

Están en ello, pero hay unos datos que me resultan llamativos,

aunque no quiero decir que tengan ninguna relación con su asesinato.

¿Qué datos? Durante un periodo de tiempo,

Iriarte mantuvo un contacto permanente con Damián.

Hay una larga lista de llamadas al teléfono del ferretero.

Pero Damián ya nos había contado que le había contratado

para un asunto personal, así que no es de extrañar.

Un poco sí, porque Damián me dijo que hace tiempo

que terminó ese encargo.

Se supone que ahora solo tienen un contacto normal

entre un cliente y su ferretero.

¿Adónde quieres llegar?

Que Iriarte llamó a Damián hasta poco antes de su muerte.

Eso es lo que me escama.

Esas llamadas tampoco serían suficientes

para hacerle sospechoso. No te lo he contado todo.

La Guardia Civil me ha dicho que Iriarte hizo varios viajes

a Salamanca en los últimos meses.

Ciudad donde vivía Damián antes de trasladarse a Madrid.

Y donde ocurrió el terrible suceso que le marcó la vida.

Ya sabes, tres tipos entraron en su casa,

agredieron sexualmente a su hija Marga,

la mujer de Damián sufrió un infarto

y murió esa misma noche.

Aquello tuvo que ser terrible.

¿Crees que los viajes de Iriarte están relacionados con ese suceso?

No lo sabemos,

pero tiene una relación más estrecha

de lo que el ferretero nos quiere hacer creer.

No te extrañe, Damián ya nos mintió en el caso de Pablo Baeza.

Se le da bastante bien ocultar la verdad.

Tendré que hablar con Damián y tirarle de la lengua.

A ver qué nos cuenta.

La autopsia del chico muerto en Urgencias.

¿Y qué dice?

Murió por consumir metanfetamina adulterada

con un psicoactivo, un benzofurano.

¿Qué propiedades tiene esa sustancia?

Potencia la acción estimulante y alucinógena de la metanfetamina.

La mezcla provocó la intoxicación aguda del chico.

El informe confirma la declaración del facultativo que lo atendió.

Es una desgracia terrible.

No quiero ni pensar cómo estarán los padres.

El consumo de metanfetaminas se está disparando.

No damos abasto a colocar unidades en lugares estratégicos

para impedir su venta.

Tenemos que hacer lo que sea para que no se repita.

Vamos a tener un problema gordo

como no lo atajemos cuanto antes, por no hablar

de la alarma social que se va a crear.

Orestes y Font están en ello, pero ya sabes

que el sospechoso de distribuir la droga

es Mercader, un tipo muy escurridizo.

Lo que te estoy pidiendo es que seas más correcto con los clientes.

Con algunos te tomas demasiadas confianzas.

La amistad te la dejas fuera del pub.

Aquí quiero seriedad y menos compadreo, ¿entendido?

-Entendido.

-Sí, me has entendido, ¿verdad, majete?

-Perdona, estoy buscando al dueño del pub, Santos Mercader.

-Sí, soy yo. ¿Y tú quién eres? -Eladio.

Usted me ha llamado para que viniera a verle.

Creo que necesita transportar unas máquinas recreativas, ¿no?

-Siéntate, por favor.

-Usted dirá, ¿de qué quiere hablarme?

-No voy a andarme con rodeos.

Sé que eres un camionero profesional

y quiero contratarte a jornada completa.

-¿Y tendría que dejar Transportes Quintero?

-Por supuesto.

-¿Y de qué mercancía estamos hablando?

-¿Eso importa?

-Pues ya lo creo.

No es lo mismo llevar el camión lleno de televisores o lavadoras

que de otro tipo de mercancía más peligrosa, no sé si me explico.

-Perfectamente.

Y es para esto último para lo que te quiero.

Estoy dispuesto a pagarte mucho dinero.

Mucho más que tu actual jefe.

-Ya... ¿y por qué quiere contratarme precisamente a mí?

-Porque conoces a la perfección todas las rutas, los itinerarios,

los horarios, los puntos clave...

-Supongo que se refiere a la ruta del sur.

-Ya veo que estamos empezando a entendernos.

-No me interesa pringarme en esas movidas otra vez.

-¿Por qué no nos tomamos una copa y lo hablamos?

Seguro que podemos llegar a un acuerdo.

-No lo creo.

-A mí no me interesa trabajar de otra manera que no sea legal,

quiero seguir con don Fernando.

Aunque gane menos, mire.

-Ya... Esto me lo dices para que mejore mi oferta.

Está bien, te pagaré el triple de lo que te paga Quintero.

-No es una cuestión de dinero.

Ese hombre se ha portado conmigo muy bien.

No quiero dejarle tirado.

En cuanto a lo de tomarme una copa, gracias, pero ya no bebo.

-¡No me estás escuchando!

Todavía no ha nacido el tipo que me diga que no a una oferta.

Y mucho menos sin conocerla en profundidad.

Estoy dispuesto a pagarte esta cifra.

-No me interesa.

Por todo el oro del mundo,

no dejo en la estacada a don Fernando.

Buenas tardes.

-Aquí tenéis, chicos. -Gracias.

-Eladio, ¿flan casero?

-No, gracias, ya no tengo más ganas.

-Qué extraño, con lo que te gustan mis postres.

-Tengo el estómago encogido.

-¿Y eso? ¿Problemas en el trabajo? -No, todo lo contrario.

Me han hecho una oferta muy generosa.

Pero tendría que dejar de trabajar para Transportes Quintero.

-Ah, y estás dudando si aceptarla o no.

-No, en realidad no.

Lo tengo clarísimo.

Quiero seguir con don Fernando.

Me dio una segunda oportunidad después de haberla cagado.

-Fernando es muy de dar segundas oportunidades,

siempre lo dice.

-Doy fe.

Primero me readmitió como cargador en el muelle

y después me prometió que me volvería a contratar

de camionero si dejaba el alcohol.

Y cumplió su palabra.

Y aquí estoy otra vez encima del camión, ¡que es lo mío!

Le estoy muy agradecido y no quiero traicionarle

por nada del mundo.

-Eso dice mucho de ti, porque la gente se olvida muy rápido

de los favores, pero tú no.

¿Qué tal está Fernando? Hace tiempo que no lo veo por aquí.

-Se ha ido de viaje.

No preguntes dónde ni por qué, no tengo ni idea.

Bueno, me voy, que tengo prisa.

Toma. Quédate con el cambio. -Muchas gracias, Eladio.

-Hasta luego, guapa. -Hasta luego.

-Hola, María. -Hola.

-Qué cara traes, parece que vienes de un funeral.

-No, vengo de ir a buscar a Paty, pero me ha dicho que no vaya,

no entiendo bien por qué.

-Chico, será para que no te pegues el viaje hasta el aeropuerto,

por si se retrasa el avión y no estés perdiendo el tiempo.

-Ya, no sé, pensé que le haría ilusión.

Hasta le hice un cartelito y todo.

(MARÍA RÍE)

No sé, tío, no sé...

Si fueras a París, ¿no te molaría que fuera Elías a buscarte?

-Si pudiera, sí, pero si no pudiera, tampoco pasa nada.

-Yo sí podía, se lo he dicho.

Sí que podía.

-No te comas la cabeza, que está a punto de llegar.

Alegra esa cara. ¿Qué te pongo?

-Tienes razón. Venga, va, una caña.

¿Cómo ha reaccionado Santos Mercader a la visita?

Por desgracias, sin fisuras, aunque ya lo esperábamos.

Le hemos apretado las tuercas

y no ha incurrido en contradicciones.

Os veo a los dos muy convencidos de que Santos Mercader

es quien introdujo ese cargamento de metanfetamina en Madrid

y que es el responsable

del robo de la pseudoefedrina en el laboratorio de Valencia.

Pero, normalmente, esas sustancias las traen las mafias de Asia.

Las compra en esos países por su legislación más laxa,

pero si Santos está fabricando y moviendo tanta metanfetamina

necesita más cantidad de ese compuesto

y ha decidido robarla.

Ya, pero la metanfetamina

viene adulterada con benzofurano,

un estimulante que aumenta los efectos alucinógenos.

De eso, precisamente, es de lo que ha muerto el chaval

que acudió a Urgencias.

No podemos descartar más muertes.

Por eso es importante que nos adelantemos

a los acontecimientos y vayamos a por Santos ya.

¿Me estás pidiendo que solicite una orden de registro al juez?

Porque yo no lo veo.

Alejandro, te haré una pregunta y espero que seas sincero.

Claro.

Bien.

A veces tengo la sensación de que tienes una inquina personal

contra Santos Mercader

y eso te resta objetividad en algunos aspectos.

Perdón.

(Móvil)

Dime, Selu.

¿Estás seguro?

Claro, vale, tío, hablamos.

¿Alguna novedad? Sí.

Mi confite me asegura que en el almacén del Moonlight

esconden metanfetamina lista para el consumo.

Es el mismo chivatazo que ha recibido Nacha.

Estaba cantado que el pub es una tapadera.

Pero ¿tenemos algo más que un par de chivatazos?

Tenemos las fotos que ha hecho Nacha tras el soplo.

Ha captado a dos camellos que tenemos fichados

saliendo por la puerta de atrás del almacén del pub.

A lo mejor sí ha llegado el momento de hacer un registro en el local.

Creo que tenemos indicios suficientes

para que el juez firme la orden.

Voy a solicitar la orden y espero que mañana

la tenga sobre mi mesa.

Estupendo. Santos Mercader tiene las horas contadas.

Ojalá.

Pero no vendamos la piel del oso antes de cazarlo.

Gracias.

¿Hoy estaba Miralles en plan seca o me lo ha parecido?

No, ella está haciendo su trabajo.

Si tú lo dices, que la conoces más que yo...

Oye,

¿hacemos algo esta noche?

¿Algo como qué?

¿Cena romántica...

y dormir juntos en el hotel?

Pues esta noche no puedo.

¿Has quedado con alguien?

Sí y no.

Espe va a preparar una cena en el piso.

Algo especial porque vuelve Paty, que estuvo en Italia dos semanas.

Seguro que tiene mucho que contarnos.

Claro.

Bueno, pasadlo bien.

Gracias.

Aquí tenéis, chicas. -Gracias.

-"Ciao, bella".

-¡Pero bueno, la italiana!

Chica, qué guapísima estás.

¡Por Dios, qué morena!

Qué bien te ha sentado estar en Italia.

(PATY HABLA EN ITALIANO)

Y encima habla italiano, la tía.

-¡Mi amor!

¡Estás guapísima, dios!

Cómo te he echado de menos. -Y yo.

-¿Sí? ¿Seguro? -Sí.

-Menos mal, estaba yo rallado.

Tardabas tanto en contestarme los mensajes...

-Porque he desconectado un montón.

Me he dejado el móvil en casa casi todos los días.

-¡Cómo estás tan guapa, madre mía!

-¿Quién quiere regalitos?

-Mujer, pa qué te has molestado. -¡Anda!

Calla y ábrelo, a ver si te gusta. -A ver...

-Para ti, este.

-Ay, Paty, por Dios, qué seda tan fina, qué bonito.

-¿Te gusta? -Me encanta.

Muchas gracias. -De nada, hombre.

-¿Lo de la talla de pie qué era pa despistar?

(RÍE) -No, te iba a pillar unas zapatillas,

pero me dio miedo porque eran un poquito... arriesgadas.

-Ya...

Esto es un poquito arriesgado también.

Yo las corbatas no...

Pero por ti me la pongo en la cabeza si hace falta.

¿Y si nos vamos a cenar a un sitio guay y la estreno?

-Pero hoy no, estoy supercansada del viaje.

Prefiero ir a casita y picar algo allí.

-Vale.

(PATY RÍE)

¿Hola?

¡Enseguida salgo!

Hola, Damián. Comisario, en qué puedo ayudarle.

Quería hablar con usted sobre Iriarte.

¿Han detenido ya al asesino?

La Guardia Civil baraja varias hipótesis.

Ojalá den pronto con él, porque, aunque sea una mala persona,

nadie merece morir asesinado.

Estoy de acuerdo con usted.

Para castigar a los criminales ya está la justicia.

Por supuesto, siempre digo lo mismo.

Verá, es que...

colaboro con la Guardia Civil en la investigación

y hay unas informaciones que querría contrastar con usted.

¿Conmigo?

Sí. Adelante.

Hemos estado registrando el teléfono de Iriarte

y hemos comprobado que tenía varias llamadas a su móvil.

Sí, no es nada raro, ya le dije que contraté sus servicios

para que buscara a un cliente que me debía mucho dinero.

Ya, pero de eso hace mucho tiempo, y me dijo que como no encontró

a ese hombre, terminó su relación con él.

No, recuerdo que le dije que se hizo cliente de la ferretería.

Porque estaba reformando el piso de su madre.

La casa de su madre.

Necesitaba material muy caro y yo le hacía descuentos.

Es que me sigue llamando la atención

que le llamara tanto por teléfono.

Sin ir más lejos, la última vez que le llamó

fue el día anterior a su muerte.

Y lo recuerdo perfectamente.

Me llamó para pedirme consejo sobre una pintura especial

que necesitaba y yo se lo di.

Y ya está, no hablamos de nada más.

He visto que esa llamada duró poco más de un minuto.

Hemos comprobado que Iriarte viajó a Salamanca varias veces

en los últimos meses.

¿Qué quiere que le diga? Sobre eso no puedo decirle nada.

No sé por qué iba.

Por su profesión viajaba mucho por toda España.

Damián, voy a ser franco con usted.

¿Puedo sentarme? Claro, por supuesto.

Por alguna razón no me está contando

la verdad de su relación con Iriarte.

(DAMIÁN) ¿Por qué iba a hacer algo así?

No lo sé, la verdad.

Pero le aconsejo que sea sincero.

Es lo mejor para la investigación y para usted.

(Música de tensión)

Está bien, comisario.

Voy a contarle toda la verdad.

¿Qué tal van esas coquinas?

Le quedan cinco minutitos.

Qué bien, así estará todo listo para cuando llegue Paty.

El hummus me ha quedado genial. A ver...

(Puerta)

-¡Hola, chicas!

¿Qué tal?

Qué guapísima.

¡"Ragazza"!

-¡Y vosotras!

¿Qué tal Verona, qué tal Olga, los italianos?

Eh, que estoy delante, por favor.

-Te hemos echado un montón de menos.

(BURLONA) -Yo a vosotras casi nada...

-Cómo es la tía.

-A mí tampoco me ha hecho ni caso. -Es broma.

Pero es que he estado todo el día por ahí.

Olga me ha llevado a museos, un montón de monumentos...

Que de copas y fiesta no os habéis ido, ¿no?

Bueno... ¿Quién quiere los regalos?

-¡Yo!

-A ver, este es para ti.

Y esto para ti. -Qué mona eres.

A ver...

Qué bonito, por favor. Tía, gracias, es precioso.

Me encanta, muchas gracias.

De nada. -Menos mal que te hemos preparado

una cena sorpresa porque hubiéramos quedado fatal.

-¿En serio? Chicas, yo estoy supercansada.

Lo único que quiero es ducharme y meterme en la cama.

-¿Voy preparando la camita, amor?

-Pues hoy igual no es el día porque no seré buena compañía.

Me voy a dormir en un minuto.

Lo mismo te molesto, voy a roncar...

Pero vas a cenar algo, ¿no? Espe ha hecho coquinas.

Qué ricas.

¿Me las guardáis en un táper y me las como mañana?

Os prometo que otro día hacemos una supercena,

pero hoy estoy que no puedo más.

-Venga, vale, no pasa nada. -Gracias por ser tan comprensivas.

Mi amor, gracias por acompañarme a casa.

¿Nos vemos mañana?

-Vale.

-Buenas noches, chicas. "Fino a domani".

¿Y tú te quedas a cenar?

-No. No, me voy a ir. Gracias.

No te hagas de rogar, cena con nosotras.

No, en serio, gracias.

Voy a quedar con unos colegas que hace un montón que no los veo.

Pero gracias.

Chao.

Pobrecito, se ha quedado planchado.

¿Y esta? Qué raro, pasa de nosotras, de las coquinas, de Toni, de todos.

Y eso que tú has dejado de quedar con Font

para despedirla.

Bueno, estará agotada.

Y lo de Font da igual Me apetece mucho cenar contigo.

Sí, sí, seguro que no te apetecía cenar con Font.

Hoy no, la verdad.

Pero si esta mañana me dijiste que os estabais dejando llevar.

Bueno, pues hoy no ha fluido.

A mí no me engañas.

Hay una razón secreta que no me estás diciendo.

Confiese, inspectora Orestes.

Nada que no sepas.

Que todavía pienso mucho en Álvaro.

Y no me riñas.

Vamos a cenar, anda.

No te riño...

Además, las coquinas no valen nada frías.

¿Y mi hummus qué?

Hombre, que te ha salido riquísimo.

¡Cómo te voy a reñir!

-La policía, ustedes,

nunca dieron con los culpables del asesinato de mi mujer

ni de la violación de mi hija.

Como comprenderá, no podía dejar que se fueran de rositas.

Y por eso le contrató, para que los buscara.

Así es, tenía que dar con ellos. No podía soportarlo, entiéndame.

¿Los encontró?

No, no, no.

La última vez que hablé con Iriarte me dijo que estaba tras la pista

de uno de ellos, pero nada...

Al final, como lo han matado, el primer damnificado soy yo.

¿Le dio más información de sus pesquisas?

Nada.

La investigación está estancada.

Dígame una cosa.

¿Qué hubiera hecho usted si hubiera encontrado a esos tipos?

Por favor, ir a la policía. Ya.

Le agradezco que me haya contado la verdad.

No le molesto más.

Por favor, manténgase localizable por si tengo que volver

a hablar con usted.

Ya sabe que siempre estoy en la ferretería.

Le acompaño. De acuerdo.

(MARGA) Hola.

-Te ofrezco diez veces más de lo que estés cobrando.

Te vendrá bien el dinero. Sé que tienes mujer e hijos.

Otra cosa no sé, pero nadie puede decir que no sea generoso

con la gente que me es fiel.

-Yo soy fiel a Quintero, ya se lo dije ayer.

La respuesta sigue siendo no.

Ya ha pasado el minuto, así que adiós.

-¿Dónde te crees que vas? -Suélteme.

-Nadie me deja con la palabra en la boca.

-Ese hombre ha insistido mucho.

Quiere contratarme como camionero.

Me ha dicho que le hago mucha falta.

¿Y le ha dicho que quiere que transporte para él?

Eladio está muy curtido en una ruta muy rentable de Fernando Quintero.

¿Adivináis cuál? La ruta del sur.

Si Mercader se hace con la ruta, montará un imperio de la droga.

Es lo que está intentando.

Y si está contratando conductores

significa que la infraestructura la tiene montada.

Necesitamos la orden de registro cuanto antes.

-No tienes ni idea de para quién estás trabajando.

-Claro que la tengo: para un jodido narcotraficante.

-Un narco, sí.

Pero un narco que va siempre un paso por delante.

-¿Cómo crees que he llegado aquí?

Cuando la policía va, yo ya he ido y he vuelto media docena de veces.

Font y su pandilla de inútiles

no tienen nada que hacer contra mí.

Ha llegado la orden de registro.

Es el primer operativo que montamos contra Mercader en Madrid.

Tenemos que dar el do de pecho porque nos la estamos jugando.

Descuide, no habrá ningún fallo.

-Madre mía, te estoy dando la chapa y el boxeo ni te va ni te viene.

Perdóname. -Que no es por ti.

Es por algo de mi padre.

-¿Qué ha pasa1do? ¿Has discutido con él?

-No, qué va.

Es que me he enterado de algo...

Da igual, te tienes que ir.

-Sí, pero no me dejes así. ¿Qué ha pasado?

-María, ¿está Paty?

-Ha salido al mercado, pero no creo que tarde más de cinco minutos.

-Me tengo que pirar, estamos en un operativo.

¿La has notado rara estos días?

-No, ¿por qué?

-No sé, desde que ha llegado conmigo está como...

Tenía mazo de ganas de verla y está rara.

Mira, Paty, en serio, si quieres

que juguemos a que no pasa nada, pues jugamos.

Me piro a mi casa y, cuando quieras, me dices qué te pasa.

Algo te pasa, obviamente.

Igual no tengo derecho a saberlo.

Pero no me trates como si fuera tonto.

-En este pub siempre pasan cosas interesantes.

-No empieces otra vez con eso, Luis,

-Vale, pues digamos que...

es porque así te veo más.

-Eso está mucho mejor.

-Me voy al almacén. -Espera.

Todo bien, ¿no?

-¿No hay nadie? -No.

-Pues ayúdame con las facturas, hija.

-No, tenemos que hablar.

-¿De qué?

-Le he dado muchas vueltas y pensaba no decir nada,

pero es mejor que suelte la bola.

-¿Qué ha pasado, Marga?

-¿Estamos solos? -Sí.

Sí, sí, cuéntame, por favor.

-Es algo muy fuerte.

-¿Tiene que ver con tu padre?

-Te he hecho caso y he hablado con él.

-¿Ha ido algo mal?

Me dijiste que habías descubierto algo.

-Sí, me enteré de que había... contratado a un detective privado

para buscar a los hombres que me violaron.

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Servir y proteger - Capítulo 581

26 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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