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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 58 - ver ahora
Transcripción completa

Me preparé a fondo la oposición.

Ya se lo he contado muchas veces. No hay más. ¿Me puedo ir?

He colaborado suficiente.

Pero tendremos que hablar con usted para hacerle más preguntas.

Sé que Quintero iba con mi madre aquella noche.

Y cuando nos acercamos a él, menciona al Dr. Alba.

No sé en qué te metiste,

pero te iría mal que se supiera que no te atendí esa noche.

-Marcelino jamás supo que Carmen y yo habíamos sido novios.

Y yo en el fondo intuía que Carmen todavía me seguía queriendo.

-Esta pesadilla se va a terminar.

Tenemos que aprovechar que está presionándote.

-Lola y Espe me han pedido actuar con normalidad,

que le sigamos la corriente.

Es la mejor forma de conseguir pruebas y pillarle.

-Lo que tienes entre manos no es ningún juguetito, ¿de acuerdo?

Cógela con fuerza, con energía. ¡Eso es! Apunta bien ahí.

¿Cómo te sientes?

-Me siento de puta madre.

"La Dirección General ha aprobado una escolta para tu hija.

Os han asignado a Luis Vidal".

Te llevaré a un lugar donde no nos encontrarán.

(PATY) "Olga, contéstame.

¡Hola!"

Antonio, cuando oigas el mensaje, vete a casa.

Hace más de una hora que Olga no da señales.

Claudia. Dime.

Ha llamado Márquez. ¿Y?

Ha encontrado a Vidal en su coche, cerca de tu casa.

¿Y? Está inconsciente.

No puede ser, este tío no puede llegar tan lejos, joder.

Claudia. ¿Qué?

Mira. Quieto, no toques.

Estaba la clientela habitual: ningún sospechoso, nadie nuevo.

Me gustaría daros más datos, pero no sé más.

Muchas gracias, es suficiente.

Sabemos que vive en el barrio,

o por lo menos trabaja en el distrito.

Seguro que nos lo cruzamos a diario.

Entró en el bar La Parra a la vista de todos

y echó un somnífero en la bebida de Vidal.

Ya tenemos a todos los que no pasaron la entrevista.

Buscaremos a los que se prepararon la oposición obsesivamente.

A los que apenas fallaron en las otras pruebas.

Es humano cometer errores en ese tipo de test.

Si no se cometen, resulta sospechoso.

Entonces, se esforzó por no fallar en absoluto.

Se comportó como una máquina, no como un ser humano.

En definitiva, como un psicópata.

(Música emocionante)

-Por lo que me ha dicho el médico, es vírico.

Me ha dicho que me quede en la cama hasta que se me pasen los síntomas.

Por no ir por allí pegándoselo a todo el mundo.

(TOSE)

Vale, díselo tú al jefe.

Venga, muchas gracias, Paco. Gracias.

-Parecías buen tío. Eres amigo de Jairo.

-Tú lo has dicho, Olga.

Parecía.

Me podría cargar a medio barrio y seguiríais pensando

que soy el amable vigilante de Transportes Quintero.

-Esto es una locura.

Puedes pararlo.

-No, tú no puedes entenderlo.

No es ninguna locura, es un acto de justicia.

Eso es lo que es: un acto de justicia.

Llevo tanto tiempo detrás de ella,

tanto deseando que llegase este día.

Estos recortes no son nada comparado con lo que tenía sobre tu mamá.

Lástima que me los ha decomisado la policía y no te lo puedo enseñar.

-¿Qué tiene que ver mi madre con todo lo que tú haces?

-Tu madre es la única responsable de mis crímenes.

Tomó una decisión que echó a perder mi brillante futuro como policía.

Con esa decisión tiró mi vida a la mierda.

Ahora, por fin, vamos a reparar todo ese dolor, sí.

Quiero que sufra como yo sufrí.

Lo justo.

Rober y yo hemos peinado todo el barrio

y hemos hablado con nuestros confidentes.

No han sabido darnos pistas sobre Olga y el secuestrador.

Pero están alertados

para que nos avisen ante cualquier sospecha.

Gracias por el esfuerzo. Ojalá hubiera servido para algo.

Estáis haciendo mucho más de lo que os podría exigir.

Tienes cara de cansada,

deberías ir a casa antes del nuevo turno.

No podría dormir.

Pues ve a casa, te duchas y así te refrescas.

Venga, es una orden. Está bien.

La empatía es una gran cualidad en nuestro trabajo.

Y tú, sin duda, la tienes.

Saber ponerte en lugar del otro, sea víctima o verdugo,

nos hace resolver crímenes,

pero también nos hace sufrir.

Nada comparado con lo que estás pasando.

¿Cómo puedes mantenerte tan entera?

Estar al frente del operativo me ayuda.

(SUSPIRA) Me mantiene activa

y sé qué pasos se dan para encontrar a mi hija.

¿Cómo está Antonio? Peor.

Está en casa esperando noticias.

Le llamo a cada rato, pero no hay novedades.

(SUSURRA) Es desesperante.

Todo va a salir bien, Claudia.

No te preocupes. No me vengo abajo, no me lo puedo permitir.

Llámame para cualquier cosa que necesites, por favor.

Gracias, pero a Rober y a ti os necesito para los nuevos casos.

La vida continúa. El mundo no se para por esto.

Por mucho que mi hija esté en peligro,

no puedo designar todos los efectivos a encontrarla.

Como quieras. Miralles,

hay un hombre que insiste en hablar contigo.

¿Quién es? Ese de ahí. ¿Lo conoces?

No me quiere decir su nombre.

No, no sé quién es.

He intentado saber lo que quería, pero solo quiere hablar contigo.

Bueno, pues vamos a ver.

Ven conmigo, Alicia.

Soy la inspectora jefe Claudia Miralles.

¿Querías verme? ¿En qué puedo ayudarte?

(BALBUCEA) Me han dado esto para usted.

Espe.

¿Quién te lo ha dado? Un tío raro, no le vi la cara.

¿Por qué no le viste la cara? Llevaba una máscara de payaso.

Me pagó para que se lo entregara personalmente.

Vale.

Espe, llévatelo a la sala de interrogatorios,

que te cuente los detalles. No sé nada.

No pasa nada, serán unas preguntas. Vamos.

Hola. ¿Qué haces aquí, Antonio?

No aguantaba un minuto más en casa.

Ya sé que ibas a avisar en caso de novedad,

pero... ¿qué es eso?

Íbamos a averiguarlo ahora mismo.

Lo acaba de mandar el secuestrador.

Claudia, podría ser peligroso.

No es una bomba, es pequeño.

No para el ántrax u otro agente tóxico.

Va a por ti, podría ser su arma.

No, Alicia, quiere machacarme poco a poco.

Si me mata ahora, se privaría del placer que le provoca

el sufrimiento que me da que la tenga secuestrada.

Es de Olga.

(LEE) "Mañana recibirás otro pedacito de tu hija".

(SUSPIRA)

(SOLLOZA) Mi niña.

(Puerta)

(SUSURRA) Buenos días.

Eh.

¿Has dormido bien?

-Casi no puedo abrir los ojos.

-Seguro que puedes, no seas tan quejica.

Venga.

-Me duele todo el cuerpo, ¿qué me has puesto?

-Tuve que inyectarte pentotal.

No me quedó más remedio, estabas muy alterada.

Necesitabas descansar.

-Quiero que me dejes libre.

-No. Me temo que eso no va a ser posible.

-Tengo ganas de vomitar.

-Bueno, igual se me ha ido un poquito la mano con la dosis.

(RÍE) No me extrañaría que volvieras a quedarte dormida.

-Estoy muy mareada.

-Es lo normal con lo que tienes en el cuerpo.

No te preocupes, no es grave.

Ahora bebe un poquito, te va a sentar bien.

Toma, anda.

Tienes que beber, si no vas a deshidratarte. Bebe.

¿Y tu instinto de supervivencia, niña?

-No juegues conmigo.

Has dejado que te vea la cara, así que no me puedes dejar ir.

-Chica lista.

Pues es una posibilidad, no te lo voy a negar.

-Una posibilidad.

-Claro, sí, en la vida no todo es blanco o negro.

Digamos que vivimos permanentemente en una escala de grises.

Por eso todo es relativo.

-¿Quieres hablar claro de una vez?

-Todas las adoptadas sois unas contestonas, ¿eh?

Mira, Olga, tu futuro depende exclusivamente de tu madre.

Esto es así.

Ella es la única responsable de lo que te pase.

Te lo expliqué anoche: todo lo que te pase es por su culpa.

-¿Qué me vas a hacer?

-Prefiero no estropear la sorpresa.

Ahora por el momento tú lo que tienes que hacer es beber.

¿No querrás quitarle a tu madre la posibilidad de salvarte?

Bebe.

Cuidado que te va a sentar mal, no tan de golpe.

Te lo dejo aquí con la botella.

-¿Y tú de verdad querías ser policía?

-Nunca he querido otra cosa.

Me preparé a fondo la oposición.

Aprobé los exámenes,

saqué las mejores calificaciones en todas las pruebas.

Pero...

un miembro del jurado debía darme acceso a la academia de Ávila

y denegó mi solicitud de manera arbitraria.

¿Adivina quién?

-Mi madre, una mujer justa, tendría sus razones.

-¡No tenía ninguna!

Unas pruebas demasiado perfectas, a su juicio.

Tu madre es una mala policía y fue un abuso de poder.

Una injusticia.

Se cargó mi vida de un plumazo y siguió con la suya como si nada.

¡Ni siquiera se acuerda de mí!

Creo que tu madre ya habrá recibido el regalito que le envié.

Vamos a hacerla sufrir un poquito más antes de llamarla.

¿Te parece?

-Haz lo que te de la gana.

-Eres valiente, ¿eh?

No como ella.

Se nota que no llevas su sangre.

-Toma, esto te sentará bien.

-Gracias.

-Perdonadme, chicas, ya estoy con vosotras.

Llevé a un testigo a interrogatorios.

-No te preocupes, Espe, acabábamos de empezar.

Salima me estaba contando que Óscar ha vuelto a presionarla.

Anoche apareció en el bar.

-Ayer conseguí ganar más tiempo, me pidió que lo acompañara al hotel.

Di excusas y he logrado retrasarlo.

Me ha citado en el hotel del otro día.

-Siempre amenazándote, claro. -Por supuesto.

Lo repite cada vez.

Si no me acuesto con él, se lo dirá a todo el mundo.

Sabrán a qué me dedicaba antes.

-Lo que te hace ese hombre está tipificado como delito.

Amenazas convencionales.

Podemos atraparle perfectamente, además te agredió sexualmente.

-Pero sin más pruebas. Puede decir que me acosté con él porque quise.

Peor aún, lo hice por dinero, como hacía antes.

-No te voy a engañar. El abogado de Óscar utilizará tu pasado

para cuestionar tu versión. -Pero puedes conseguir las pruebas

para que ese cerdo no escape.

Con evidencias contundentes, ni el mejor abogado podrá salvarle.

Con una grabación con autorización judicial

donde quede en evidencia que te está chantajeando.

Nosotras te ayudaríamos, Salima.

-¿Y si se entera de que le grabo?

-No, no te preocupes. No notará nada.

Además estaríamos allí para intervenir si fuera necesario.

-¿No dices que siempre te repite lo mismo?

Si además de amenazarte con airear tu pasado,

admitiera que ya te ha obligado a acostarte con él,

podríamos acusarle de agresión sexual.

-Eso ya son palabras mayores.

De esta no se libra, iría a la cárcel seguro.

-No. No puedo.

No quiero volver a ese hotel. -Ya.

-Salima, comprendo que esto debe de ser muy duro para ti.

-Es que me pongo enferma solo de pensarlo.

Ayer estaba más decidida pero no he dormido en toda la noche.

No puedo, chicas.

Pensaréis que soy una cobarde. -Para nada.

Eres muy valiente. Lo que te pedimos es muy difícil.

Es necesario que estés segura de lo que haces.

-Nosotras no vamos a presionarte.

-¿Por qué no te lo piensas tranquilamente antes de decidir?

-Sí. Voy a pensarlo.

-Sea lo que sea, cuenta siempre con nosotras.

-Gracias por todo. -Para eso estamos.

-Buenos días, hija. No te he oído llegar.

¿Cuándo has vuelto? Hará media hora.

Quería ducharme y cambiarme antes de volver al trabajo.

He hecho café, pero está cargadito.

No me gusta que trabajes tantas horas seguidas.

Vas a enfermar.

¿Qué pasa? Nada, eso es lo que te decía mamá.

Ojalá le hubiese hecho caso.

No debes dedicarle tanto tiempo al trabajo.

Hay cosas más importantes: la familia, la pareja.

Y por eso he venido a desayunar con mi padre.

Te he traído cruasanes y todo.

(RÍE)

Muchas gracias, hija.

Ese café debe de ser una bomba, te va a dar una úlcera.

En vez de tanta cafeína, deberías dormir algo.

Lo sé, pero no puedo. Es un caso de vida o muerte.

La comisaría está volcada.

Ningún agente ha ido a casa al terminar el turno.

Ya.

Y tú no ibas a ser menos, claro.

Está bien, hija. Solo espero que se resuelva pronto.

Y yo también.

Están pasando cosas horribles.

Y supongo que no puedes comentarme de qué se trata.

Preferiría no hacerlo.

Además, me encantaría desconectar aunque fueran cinco minutos.

Ayer fuiste a la ópera, ¿no?

(ASIENTE)

A "El barbero de Sevilla".

¿Y con quien fuiste, si puede saberse?

Va, papá, que he visto dos entradas.

Con Montse Ibarra.

¿Te parece mal? No, claro que no.

Simplemente me parece raro.

Como me dijiste

que vuestra relación era abogado-cliente.

Parece que hay algo más.

Digamos que está evolucionando, ya veremos hacia dónde va.

De momento, hemos congeniado.

Y, si te soy sincero, ayer me sentí muy a gusto con ella.

Yo creo que es recíproco.

Así que pienso disfrutar de su compañía.

Así que sois amigos.

No sé, se me hace raro imaginarme a la inspectora fuera de su rol.

Es el azote de la comisaría, ¿lo sabías?

Te aseguro que fuera del trabajo es muy divertida.

Oye, supongo que no te sentará mal que salga con ella.

Claro que no, papá.

Llevo meses diciéndote que recuperes tu vida social.

No ir solamente del trabajo a casa.

Es estupendo que salgas con Montse Ibarra

o con quien quieras. Gracias, hija.

Yo solo quiero que seas feliz.

(SUSPIRA) Venga, voy a vestirme.

No sé si me atrevo.

María, ¿y si se da cuenta de que le estoy grabando?

Es que a saber cómo reacciona.

Es cierto que nunca ha sido muy violento, pero...

-Hay muchas formas de violencia, no te confundas.

-Ese canalla te ha tratado como una mala bestia.

Tiene que pagar por lo que ha hecho y lo que está haciendo.

-Lola y Espe me dicen que lo está haciendo es delito.

-Hombre, claro que es un delito.

Y todo delito tiene que tener su castigo.

¿Es ese cerdo? -No, es Eugenio.

-Ah, bueno, pues cógele, ¿no? -Ay, no sé.

Estoy muy nerviosa, seguro que lo nota.

-Mujer, no seas así.

-Hola. -"Buenos días. ¿Cómo estás?"

-Bien. ¿Qué tal por Sevilla?

-"Genial, es superinteresante y hay gente muy maja aquí".

-Me alegro.

"Pero por mucha gente que conozca, no dejo de pensar en ti.

Te encantaría Sevilla, estoy seguro.

Me dan envidia esas parejitas que van en coches de caballos.

¿Qué te parece si planeamos una escapada juntos?"

-Lo vamos viendo, ¿vale?

-"Te pasa algo?"

-No, es que estoy en el trabajo.

Hablamos cuando vuelvas mejor.

-"Claro, perdona si te he interrumpido."

-Normal que se haya enfadado conmigo.

Madre mía, al final voy a perder lo que más me importa.

-Pues llámalo y se lo dices.

-¿Decirle el qué?

-Que es lo más importante, que lo quieres y no hace falta más.

Créeme, que nunca sabemos cuál es nuestra última oportunidad.

(Móvil)

Mira, se te ha adelantado. Díselo, mujer.

-Cariño, perdona que haya sido tan borde.

(ÓSCAR) "Al fin me tratas con cariño. Así da gusto hablar."

-Pensaba que eras otra persona. -"Ya.

El idiota de tu novio. No me digas que habéis discutido. Pobrecitos.

¿No será por mi culpa, ¿no?"

-Ese idiota es mil veces mejor que tú.

-"Ya.

Es conmigo con quien te acostarás hoy.

Nos vemos a las 19 h, en la misma habitación".

-¿Qué? ¿Os habéis arreglado?

¿Qué ha pasado?

¿Qué pasa, Salima?

No, llévale esto a Márquez.

Estaba a punto de llamarte.

¿Se sabe algo de Olga? No.

¿El mendigo del paquete ha dado alguna pista?

No sabía nada. Le ha entregado el paquete en un descampado.

No tenemos cámara ni testigos.

Joder.

No olvidaré la cara de Miralles al abrirlo y ver el mechón.

Y Antonio estaba delante.

Ya verás cuando Miralles le ponga la mano encima.

Le vamos a trincar. Eso espero.

¿Para qué me ibas a llamar? Tenemos trabajo.

Han agredido al Dr. Alba esta mañana.

El que atendió a Quintero. El mismo.

¿Qué ha pasado?

Un vecino ha denunciado una pelea.

Cuando los compañeros han llegado, los agresores han huido

y se han encontrado al Dr. Alba en el suelo.

Le han dado una paliza.

¿Han identificado a sus agresores? No, aún tiene que declarar.

Le están haciendo la cura.

Será un buen momento para ir a hablar con él.

Vamos.

Hola.

Ve tirando, ahora te alcanzo. Como quieras.

Dichosos los ojos.

No puedo hablar ahora, tengo que interrogar a un testigo.

Lo primero es lo primero. A mí me están esperando en la ONG.

Otro inmigrante estafado por alguien que prometía acelerar sus papeles.

Entonces mejor que no le hagas esperar.

Me alegro de verte, aunque sea de pasada.

Tenemos una conversación pendiente.

Tranquila, no hay prisa. Me pediste espacio y lo respeto.

No me malinterpretes, sigo apostando por nosotros.

Hablamos con más calma.

Estos días son duros y no tengo la cabeza para nada más.

Claro, sin presión. Por mí no te preocupes.

Deberías irte, tu compañero te espera.

Gracias por tu comprensión. De nada.

Hablamos.

Esa derecha, Max.

¿Qué te pasa? Nunca te había visto darle tan flojo.

Venga, suéltalo ya. ¿Qué?

-Es por Paty.

(ELÍAS ASIENTE)

-Está preocupada por su amiga Olga.

¿Se sabe algo más?

-Estamos en ello, pero aún no te puedo contar nada.

-Venga, Elías, que soy yo. Tienes que decirme algo.

Paty lleva llorando toda la noche.

Estamos obsesionados con lo que le puede hacer ese tío.

-Ya, pero pensar en eso no ayuda a resolver un caso.

Lo último que necesita Miralles es presión.

-No sabes cómo admiro a esa mujer.

Pensar que mi hija podría estar en el lugar de Olga.

Oye, a lo mejor podría ir a vivir con su madre hasta que pase todo.

-Venga, deja de elucubrar.

Si aprendí algo del pobre Osorio, es a mantener la cabeza fría.

He venido a desconectar, pero contigo es imposible.

-Tienes razón, no sirve de nada ponerse negativo.

Gracias.

-Hombre, Elías, te hacía en casa descansando un poco.

-He pasado esta mañana, pero con una ducha buena basta.

-Te lo dejo. Un auténtico tipo duro.

-Hacía días que te no te veía. -Ya, tampoco he tenido mucho tiempo.

-¿Cuántos turnos has doblado ya?

-No lo sé, he perdido la noción del tiempo.

-Para ti es importante encontrar a Olga.

-Supongo que como para el resto de los compañeros.

Todos estamos deseando dar con su paradero.

-¿Por qué haces eso, Elías? -¿El qué?

-Disimular tu implicación, esconderte detrás de ese cinismo.

Miralles es tu mejor amiga, eres un gran apoyo para ella.

-Yo no disimulo nada, yo soy así.

Lo que pasa es que la gente va a la suya.

Puede que esté un poco chapada a la antigua.

-Eso no te lo voy a negar. -Bueno, tómatelo a cachondeo.

-Yo soy así, amigo de mis amigos, no necesito gustarle a nadie,

ni "selfies" ni redes sociales ni nada.

Por no hablar de las tertulias en vestuario,

que más que una comisaría eso parece una portería.

-No. Ahí sí que no.

No son cotilleos, es preocuparnos los unos por los otros.

-Tú vigila con tu defensa, cuidado con ese brazo.

(RÍEN)

-Es lo que haces constantemente, no quitarte esa armadura.

-Pero que pesadita estás. Si lo sé, me quedo en comisaría.

(NACHA SUSPIRA)

Lo que intento es decirte que eres muy buena persona.

-¿Y? -Que te admiro, te lo quería decir.

Después de todas las diferencias que hemos tenido por Osorio.

-Si hay algo que me gusta de ti es que no caes en sensiblerías.

A ver si me habré equivocado. -No me busques, que me encuentras.

-Oye que... (NACHA RÍE)

-Venga, que te sujeto el saco.

Dale.

¡Dale fuerte!

Nosotros nos encargamos, nos conoce, se sentirá cómodo.

Adelanta el papeleo, cuando tenga que denunciar

te lo llevamos a comisaría. De acuerdo.

¿Ves como no ha sido tan difícil?

Esperemos que no pregunte mucho sobre la investigación.

¡Qué va! Le ha venido a huevo, estaba reventado.

Desde que secuestraron a Olga no hemos parado de doblar turnos.

Ojalá la encontremos pronto.

¿Y Sergio a qué venía?

Cosas de la ONG. Ya.

¿Qué? Pues que venía a verte.

He visto como se despedía.

No lo lleva muy bien lo de dar "pause" a la relación.

Sigue así y te daré al "pause" y al "mute".

Hola, doctor.

¿Qué hacen ustedes aquí?

Ramírez ha ido a comisaria por unas diligencias.

Nosotros vamos a ocuparnos de su caso.

¿Qué caso? Le han propinado una paliza hoy.

No diga que se ha caído.

Por suerte un vecino lo vio todo y llamó a la comisaría.

Le podían haber matado de la paliza.

Yo les agradezco que intervinieran. Para eso está la policía, ¿no?

Para servir y proteger. Y para investigar también.

Necesitamos que nos cuente qué pasó exactamente.

No puedo contar mucho. No había visto nunca a esos hombres.

¿Querían robarle?

No llevaba nada de valor: algo de suelto y el móvil. Ya está.

¿Y reloj no suele llevar?

No.

¿Aluna discusión previa a la agresión?

No. De repente se me echaron encima.

Me confundirían con alguien, no encuentro otra explicación.

¿Cuántos eran? Tres.

¿Algo que pueda ayudarnos a identificarlos?

¿De físico, edad, algún acento en particular?

No recuerdo nada.

Quiero ir a casa, esta tarde trabajo en la clínica.

Cuando ponga la denuncia podrá irse y descansar.

¿Denuncia?

(EL DR. RECUERDA) -"Te he perdonado una gran deuda.

¿No deberías dejar el juego y no meterte en líos?

-¿Ya no me vas a dejar entrar en tus timbas?

-Me has hecho un favor, yo te he pagado perdonado una deuda.

Borrón y cuenta nueva.

Sí, pero eso no quiere decir que te siga dando crédito.

A partir de ahora, si quieres volver a mis timbas,

tendrás que tener con qué apostar, como todos los demás.

Y si no, vete a jugar con tus amigos los corsos.

-No quiero saber nada de ellos, tienen malas pulgas.

-Sí, lo sé. Fíjate que yo a su lado parezco un angelito.

¿Verdad?

Te advertí que no te mezclaras con ellos, son gente peligrosa.

-Yo ya veré lo que hago.

-Deberías escuchar lo que te digo. Los consejos son gratis.

Deja el juego".

-No quiero presentar ninguna denuncia.

Le dan una paliza y no quiere saber quién ni por qué.

Quiero seguir con mi vida y olvidar esto cuanto antes.

¿Estoy obligado a denunciar? No, pero le pido que lo considere.

Está decidido, ya he perdido bastante el tiempo.

Ahora, si me disculpan.

Te digo yo que el tío este oculta algo.

Lo sé desde la primera vez que le interrogué.

¿La agresión tiene que ver con sus tratos con Quintero?

No lo sé, pero está claro que tiene pavor a denunciar.

Te digo yo que sabe quién le ha pegado.

Eso es lo que tenemos que averiguar.

Emilio, gracias por informarme. Como y voy para allá.

¡Que no, de verdad. ¡Que ni quiero ni puedo descansar!

En seguida estoy allí. Venga, ya está.

Venga, hasta ahora.

¿Novedades?

Han peinado la zona donde entregó el paquete al mendigo y nada.

No le han visto.

Pasan las horas y no tenemos nada. Antonio, no desesperes, por favor.

¡Dios!

¡Ay, Dios! ¿Por qué Olga? De verdad...

No se me quita de la cabeza lo de recibir otro trozo de la niña.

Tranquilo, la vamos a encontrar antes de que cumpla su amenaza.

Estoy segura. ¿Por qué estás segura?

Porque necesito creerlo. Siempre ha ido por delante.

No podemos perder la esperanza, necesito creer para buscarla.

Vale, anda, perdóname. ¡Ay!

(Móvil)

Número desconocido. Es él.

¿Sí? "¿La izquierda o la derecha?"

No sé de qué estás hablando. "De la mano de tu hija".

Vamos, Miralles, me decepcionas otra vez.

Sé que has recibido mi regalo, no te hagas la tonta.

No pienso seguir este juego macabro, es mi hija.

Por eso te llamo para consultarte.

Tú sabrás si es diestra o zurda, es tu hija.

Lo sabes perfectamente. Llevas mucho tiempo espiándola.

"Vale, me has pillado. Es diestra.

Yo uso las dos pero os he hecho creer que era zurdo".

"Muy bien, lo has conseguido.

Has demostrado que eres más listo que la policía.

Quiero hacerte una propuesta". Me encanta.

Se nota que estamos pillando confianza. ¿Lo ves?

(RÍE) A ver, cuéntame.

Cámbiame por mi hija. "¡Qué enternecedor!

Miralles, ¿de verdad harías eso?"

Por supuesto. Olga es inocente, déjala ir, te lo ruego.

Es a mí a quien necesitas, soy yo la que debe ser castigada.

No te preocupes, vas a ser castigada.

De hecho ya lo estás siendo, sí.

Olga es la mejor forma de hacerte daño.

Piénsalo, podrás hacer conmigo lo que quieras.

Miralles, aquí las normas las pongo yo.

De momento me voy a quedar con tu hija.

Me imagino que su madre bielorrusa sería guapa, ¿no?

Olga no te dará el placer de la venganza, lo que quieres.

"Mira, pues hoy me siento generoso, prometo pensármelo."

Quiero hablar con mi hija para saber si está bien.

No, no va a poder ser, está dormida.

Han sido muchas emociones, es normal que esté cansada.

Igual la droga que le inyecto también tiene algo que ver.

(GRITA) ¿Qué droga? ¿Qué le has hecho?

Es un anestésico, no le hará ningún mal.

Bueno, quién sabe. Igual se me ha ido un poco la mano.

Tienes que despertarla.

"Tienes la fea costumbre de darme órdenes.

¿Qué debo hacer para que veas que mando yo?"

Por poco tiempo. Sabes que no vas a salir de esta.

Por los palos de ciego de tus agentes,

aún te queda bastante para encontrarme.

Ni siquiera sabes mi nombre.

-Mamá, se llama Juan. -Cállate.

¡Olga! ¡Olga!

(SUSURRA) -¿Qué pasa?

Olga me ha dicho el nombre del secuestrador: Juan.

¿Cómo se las ha ingeniado para contártelo?

Olga es muy valiente y lista.

Le ha hecho creer que dormía y ha gritado su nombre.

A ver cómo reacciona ese sádico.

No hay tiempo que perder. Hay que averiguar quién es Juan.

¿En qué ayudo? Necesito sentir que estoy...

Escucha, llama a todos los amigos de Olga,

a ver si conocen a un Juan de 35 años que sea corpulento.

¿Vale? Tiene que ser amigo o conocido por lo menos.

Voy a comisaría, tenme informada.

(SUSPIRA)

-Ey, Paty. -Hola.

-¿Qué tal estás?

-¿Vienes a entrenar?

-No, vengo a ver cómo estás. Vaya palo lo de Olga.

-¿Cómo lo sabes si no han publicado nada?

-Me lo ha dicho mi hermano, que sabe que la conozco.

Muy fuerte, eh. Yo todavía no me lo creo.

-Ni yo. No puedo imaginar el miedo que debe estar pasando secuestrada

por ese asesino asqueroso.

¡Encima me siento tan culpable!

-Escucha, ¿pero qué culpa tienes tú de esto?

-Estaba hablando conmigo cuando ese tipo la secuestró,

Llamaron a la puerta, se levantó a abrir y de repente, nada.

Silencio. Se cortó la llamada.

-Pero denunciaste a comisaría, eso me ha dicho Rober.

-Sí, fui yo, pero tardé demasiado en ir.

Me quedé un rato llamando y esperando a que llamara,

noté algo raro. Si hubiera ido antes a comisaría

seguramente Olga estaría aquí. -Para el carro.

No sigas por ahí. Si sigues por ahí, chungo.

No tienes ninguna culpa, de hecho es al contrario.

Gracias a tu llamada la buscaron. Si no llegas a llamar,

hubieran tardado más en notar que se la habían llevado.

-¿Tú crees? -Pues claro que sí.

-Como ese tío le haga algo a Olga te juro que...

-Intentemos pensar en positivo, aunque sea complicado.

Va a estar bien, la van a encontrar.

La policía está revolviendo la ciudad,

mi hermano se pasó la noche en la calle preguntando,

el resto de la comisaría, igual.

La van a encontrar. -Ojalá tengas razón, Jairo.

-Ya verás como dentro de nada estáis las dos como siempre

haciéndome bromas con los buzos y riéndoos de mí, que sí.

-Gracias. De verdad.

Siento si me puse borde el otro día con lo del traje de buzo.

-Nada, mujer.

-¡Jairo! ¿Qué tal? ¿Has venido a machacarte un rato?

-No, hoy no, he venido solo a saludar, ya me iba.

-Avísame si te enteras de algo, escríbeme.

-Obvio que sí. Ánimo, eh.

Venga. -Hasta luego.

-Hasta luego.

¿Te he oído mal o le estabas dando las gracias?

-¿Tan raro te parece?

Ha venido a preguntar qué tal estaba, todo majo.

-Al principio parecía un poco bruto, pero es buena gente.

(PATY ASIENTE)

-Venga, hija. Ya verás como todo va a salir bien.

-Ojalá los dos tengáis razón.

Bien, adiós.

Aquí están los informes de la OFAM, por si quieres verlos.

Aunque pareces agotado.

No tengo fuerzas ni para disimular, he estado hablando con Jefatura.

Los tengo todo el día encima. Ya.

Olga secuestrada y Osorio muerto, es normal que se preocupen.

Entiendo que me pregunten, y más como está la situación,

pero al hablar con un mando siento su falta de confianza en mí.

¿Por qué mantienen el cargo si nadie quiere mi trabajo?

Eso no es verdad. Si vinieran, verían que se equivocan.

Lo dudo.

Mucha gente de esta comisaría se da cuenta de lo que vales.

El discurso fue muy motivador, a mí me llegó muy hondo.

Y te aseguro que a muchos, también.

Gracias, Lola. Te lo agradezco de verdad.

¿Puedo confesarte algo?

(SUSPIRA)

Veras, verte cada mañana y hablar contigo

es lo único bueno que tiene este trabajo últimamente.

¿Se puede? Sí, dime, Espe.

Es su mujer, ha llamado a centralita pero su extensión comunica.

He estado media hora hablando con Jefatura.

Ahora llamo, gracias.

A mandar.

Perdona. No quería interrumpir. -Ya había acabado con el comisario.

-Venía a hablar con vosotras. -¿Has pensado qué vas a hacer?

-Está decidido. Quiero acabar con esta pesadilla.

Haré lo que me digáis para conseguir pruebas contra ese cerdo.

Sí, el Dr. Alba. Entiendo que trabajó con ustedes hasta 2013.

¿Podría decirme los motivos por los que abandonó la clínica?

Despido.

Muy bien, muchas gracias.

He hablado con las últimas clínicas donde trabajó el doctor.

Ambas coinciden con los motivos de despido:

faltas irregulares y sin justificar

y conducta imprevisible y poco profesional.

No me digas.

Debe de tener problemas con el alcohol o con drogas.

En la última clínica han dicho... Para.

Que es un ludópata de cojones.

¿Cómo lo sabes?

Hice mis pesquisas. ¿Qué hacía el doctor tan tarde lejos de casa?

Cierto, el lugar de la agresión está lejos de la clínica.

La paliza fue a la altura del n. 20 del Valdecanales.

Más arriba del 24 hay un piso

donde se organizan timbas ilegales de póquer.

¿Hemos intervenido alguna vez? No nos han dado motivo

pero los vecinos se han quejado de peleas nocturnas.

Si el Dr. Alba es adicto al juego, tendrá deudas.

Eso explicaría la agresión de hoy.

Serían unos matones que querrían cobrarse esas deudas.

Eso explicaría que un pijo como él vaya sin un pavo y sin peluco.

¿Has visto cómo se miraba la muñeca?

Como si lo echara en falta. Igual se lo jugó al póquer.

No me extrañaría. ¿Quién está detrás de estas partidas?

(ASIENTE) Pero no es quien tú crees.

Quintero no tiene que ver con eso. ¿Seguro?

Eso justificaría que Alba hubiera accedido a dar una coartada

a Quintero la noche del accidente de mi madre.

Buscaremos otra explicación.

En la calle se sabe que esas timbas las organiza San ierro.

¿Te suena? Mafia corsa.

Su cabecilla en Madrid.

Por eso el doctor se cagó encima cuando le dijimos que denunciara.

Se arriesga a convertirse en comida para los peces del Manzanares.

¿Qué te pasa? ¿Qué te preocupa?

Nada de eso demuestra que Alba esté encubriendo a Quintero.

Pero sí que miente

y tiene un talón de Aquiles: las deudas de juego.

Tenemos más que hace 24 horas.

Cierto, y ahora más que nunca tenemos que seguir apretándole.

(SUSPIRA)

Hola, doctor. Soy la inspectora Ocaña, otra vez.

Sé que no denunciará. Le hablaré de una persona que conoce.

Se trata de César Sanpierro. Como quiera.

Si no quiere venir, podemos ir a la clínica.

¿A sus jefes no les importará que hable con la policía?

Estupendo, nos vemos esta tarde en comisaría.

Así me gusta. Partido a partido, como el Cholo.

¿Cómo quien? Como el Cholo.

Si verdaderamente se llama Juan, tiene que ser uno de estos.

Podríamos llamarlos e interrogarlos,

solo son 10, no son tantos.

No tenemos tanto tiempo.

Tú tienes la clave, Claudia. Intenta recordar.

Mira las fotos. ¿No te dicen nada?

Todos los años había miles de aspirantes.

¿Te acordabas de las caras de todos?

Ese hombre te odia. Algo debió de pasar en su entrevista.

¿No recuerdas ningún encontronazo? Econtronazo, no.

Es tremendo. Hice algo que lo marcó y soy incapaz de recordarlo.

Es un psicópata muy retorcido, tuvo que ser alguien muy brillante.

Analicemos otra vez los expedientes, a ver si encaja alguno.

Por lo menos podemos hacer más descartes.

Espera.

Espera, alguien muy brillante, sí.

Sí, espera, sí, hubo uno.

Un aspirante hizo unas pruebas psicotécnicas y físicas perfectas.

Pero en la entrevista dio un bajo nivel de empatía.

No me suena de nada. Claro, porque tú no estabas.

Te habías ido a una inspección de urgencia o algo así.

Sí, en aquella época faltaba algunas mañanas, iba a Canillas.

Lo entrevisté yo sola. Y no lo pasó.

No.

Muchas gracias, guapa. Toma, quédate el cambio.

-¿Y María, dónde está? -En la cocina. ¿Qué pasa?

-Es importante. Por favor, llámala.

-María, sal, te busca Antonio. Parece urgente.

-Hola. ¿Se sabe algo de Olga? -Aún no, sabemos que se llama Juan.

-¿Quién, el secuestrador?

-¿Hay algún cliente que se llame así?

-Juan es un nombre muy común. ¡Tenéis que conocerlo!

-Tranquilízate.

-No sabemos el nombre de todos los que pasan.

-Tratad de recordar. -Sus amigas no saben quién es.

-Esta Juanito, que nos trae el pan. Pero es un señor muy mayor.

-Ese hombre se acercó ayer a Olga, estando ella aquí.

-¿Estáis seguros?

-Sí, puso un somnífero en el vaso de su escolta.

Es un tipo de unos 30 años, fuerte.

-¡Tenéis que haberlo visto!

-Yo la vi hablando

con el guardia de seguridad de Transportes Quintero.

Quería unos dulces para el cumpleaños de su hija.

-Claro, y ese se llama Juan. -Pero ese no puede ser.

-¿Por qué no?

-Porque es un chaval muy majo, muy amable.

-¿Qué más sabéis de él? -Que está casado, tiene una cría.

Preguntadle a Jairo, que trabaja con él.

-Hola, chaval, espera. -¿Qué pasa?

-Háblanos de tu compañero de trabajo:

el guardia de Transportes Quintero.

-Di lo que sepas de tu amigo.

-¿Qué amigo? Es un compañero de trabajo,

me llevó un día a casa, le invité a una cerveza.

-OK. ¿Y sabes dónde vive él?

-No. En el barrio vivirá, yo que sé.

-¿Trabaja hoy? ¿Dónde podemos encontrarlo?

No trabaja hoy, se puso enfermo, le pusieron un substituto.

-¿Por qué tanta pregunta? ¿Qué pasa?

-Creemos que ha secuestrado a mi hija Olga.

(RÍE) -¿Quién? ¿Juan?

-¿Me estáis vacilando? Juan es cojonudo, si está casado.

Babea cuando habla de su hija. -Eso no lo convierte en inocente.

-¿Qué va a ser un criminal si hizo las pruebas para entrar de policía?

-¡Es él! ¡Es él! Dime que sabes su apellido.

-Se apellida... Juan Abascal. Se apellida Abascal.

-Gracias. -Vamos.

-De nada.

-Estoy flipando. -Madre mía, por Dios.

No puede ser él, ¿no?

-Le planteé un dilema.

Un tren va a toda velocidad por una vía con cinco personas.

Para salvarles, la única posibilidad es empujar

a un hombre muy corpulento desde una pasarela peatonal

Ese hombre morirá con toda seguridad al caer.

Pero, en cambio, salvará a las cinco personas.

Dijo que empujaría al desconocido para salvar a las cinco personas.

Es lógico, no es una decisión fácil.

Es la menos mala de las opciones. Mejor perder una vida que cinco.

Tú misma lo has dicho, no es una decisión fácil.

La mayoría de la gente duda ante matar a alguien

aunque sea por un bien mayor.

Todos los aspirantes dudan, necesitan tiempo para pensarlo

y buscan otras alternativas. Él ni pestañeó, no lo dudó.

Le empujaría y punto.

Por eso lo rechazaste.

Por supuesto. Pasó las pruebas físicas y las psicotécnicas

con unas puntuaciones altísimas.

Pero en el cara a cara me di cuenta que no tenía empatía.

Alguien a quien no le importa la vida de una persona,

no puede ser policía.

Sé quien es. Es guardia jurado en Transportes Quintero.

Quería ser policía y se llama... ¡Juan Abascal!

¡Eso es!

Hay que averiguar dónde vive y preparar los efectivos.

Yo aviso a Bremón. Venga.

(SUSPIRA)

¿Crees que llegaremos a tiempo?

Espero que sí.

No tengo deudas de juego. Sé que ha pasado la noche jugando,

que debe pasta y que le echaron de clínicas por su conducta.

¡Basta!

Si juego o no juego es cosa mía. ¿Estoy detenido?

No tengo porque estar aquí. No, no es usted quien nos interesa.

Nosotros vamos detrás de Sanpierro.

Pero para eso necesitamos testigos. Necesitamos una denuncia suya.

La noche del accidente de tu madre,

el doctor estaba jugando en la timba de Sanpierro.

Me lo ha confirmado un confite aficionado al juego.

Conoce bien a los corsos.

-Tenías razón. -Razón... ¿en qué?

-En que tengo que dejar el juego.

Gracias por abrirme los ojos, de verdad.

Si te digo la verdad, todavía hay un par de cabos sueltos.

Sería estupendo si me echas una mano.

Alba ha estado en el despacho de Quintero.

Se han tirado un buen rato hablando.

A por él. Tiene que confesar que falseó la ficha Quintero.

Sabemos quién es el violador de la máscara.

Quería decírtelo yo personalmente.

Se llama Juan Abascal.

Es guardia de seguridad en Transportes Quintero.

¿Se puede saber qué pasa?

¿Voy a tener a la policía cada día en mi despacho?

Siéntese y no me levanté la voz, no es el mejor día.

Ya estuvieron aquí, registraron, pusieron esto patas arriba

y no encontraron nada. ¿Conoce a Juan Abascal?

Sí, claro que conozco a Juan Abascal.

Su vigilante de seguridad es el agresor sexual

que lleva aterrorizando al barrio desde hace semanas.

Me ha costado un pico pero merece la pena verte con encajes.

Y con liguero blanco, contrasta con tu moreno.

-¿Algo más? -Que seas puntual.

-Salima... Venga, mujer, que lo vas a hacer muy bien.

Además nosotras vamos a estar allí, en la habitación de al lado.

Oyéndolo todo. Al mínimo problema, tiramos la puerta abajo.

Te juro, Emilio, que ahora mismo no sé por dónde tirar.

  • Capítulo 58

Servir y proteger - Capítulo 58

18 jul 2017

Miralles recibe un mechón de pelo de Olga. La situación es desesperada. Alicia y Rober descubren nuevos datos sobre el doctor Alba. Lola y Espe explican a Salima que para atrapar a Óscar es necesario conseguir pruebas. Alicia se entera de la relación de Ibarra con su padre.

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