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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 578 - ver ahora
Transcripción completa

Lo que te puedo decir es que no confías en él.

Eso y que estés preparada para verle muy cabreado.

Cuando necesite beber y no pueda, se sentirá como un león enjaulado.

Te... Te gritará, te hará chantaje emocional.

Le entra complejo de culpa, se deshace en disculpas y a empezar.

Sí hay una cosa que puedes hacer:

puedes buscarle ayuda profesional.

-Tu hijo está fuera del coma y de peligro ya.

-Te estoy diciendo que ha sido un tropezón, un mal momento.

Pero ¿ahora qué motivo tengo para seguir bebiendo?

-Pues no lo sé.

Lo que tienes que hacer es ir de cara con Miralles.

Y decírselo. Sí, se lo dices tú y no le parecerá mal, lo entenderá.

-Si le cuento esto a Miralles, me pone de patitas en la calle.

-Lo siento mucho, es mi obligación. Tengo que dar parte.

Está bebiendo otra vez.

Para el carro. Para el carro, me estoy perdiendo.

A ver, eso no puede ser, porque Elías lleva muchos años

sin probar una gota de alcohol. Que no, inspectora.

Ayer le vi en el Moonlight bebiendo y la noche anterior, también.

¿Tú cuándo pensabas decirme que llevaba dos días bebiendo?

Vamos a comisaría. Espera un momento, que pago esto.

Aquí.

Hey.

Elías, por favor. Ahora sí, vámonos.

-Ahora entiendo por qué la policía funciona como funciona.

Si todos le dan al "drinking" como este.

(RÍE)

Elías, quieto. ¡Elías, quieto!

Te quito la cara de listo que tienes, gilipollas.

¿Me oyes? Estás haciendo el ridículo.

Quieto ya. Vale. Vale.

Ríos, ponle las esposas.

Antes del anochecer, Sandra estará contigo.

Si estás pensando en denunciarme,

ten en cuenta que Sandra cometió un delito contra la salud pública.

El médico del hospital testificará

que entró en el país con un montón de cocaína en el cuerpo.

Ella sería la primera en caer.

Si has pensado que igual le rebajan la condena por ayudar a detenerme,

recuerda que el cártel de Jalisco tiene gente en todas las cárceles.

No duraría viva ni una semana.

-¿Esto qué es? -Mis memorias, podría decirse.

Lo he puesto todo por escrito.

Cuento todo sobre José Manuel López y Adrián Bolaños,

punto por punto, incluso cómo los mataste.

-¿Y qué vas a hacer?

Lo vas a llevar a Bremón, a publicarlo en internet...

Esto te perjudica más a ti que a mí. -Publicarlo en internet, no...

Esto es algo más para gente cercana, ¿eh?

Para ti o para tu hija. -Eres un enfermo.

-Tienes razón, soy mala persona. Un ludópata, no tengo moral.

Por eso, si eres inteligente, me darás los 40 000 euros

que necesito para irme de España de una vez y para siempre.

-¿Y esto?

-¿Tú qué crees?

-¿Por qué llevas una pistola?

-¿No acabamos de decir que cada uno se mete en sus asuntos?

-¿Cuánto te ha costado? Quiero saberlo.

-No me has costado ni un solo céntimo de euro, ¿de acuerdo?

Solo he tenido que hacer algo que no quería hacer,

pero no pasa nada, no me arrepiento.

En el fondo, hasta me he quitado un gran peso de encima.

-Maica siempre decía que confiaba mucho en ti.

Y no se equivocaba.

Tuvo mucha suerte de conocerte.

-Tu hermana era una mujer maravillosa.

¡Dios!

Pero ¿cómo han sido capaces de hacerte esto?

(Música emocionante)

-Buenos días, Merinero. -Buenos días, Nacha.

-¿Qué tal va la mañana? -Bueno, ahí vamos.

-Venía a ver a Elías. -Muy bien.

-¿Qué tal ha pasado la noche? -Pues yo creo que no ha pegado ojo.

-Gracias. -Nada.

-¿Qué haces aquí?

-Eso mismo te iba a preguntar yo a ti. ¿Qué haces tú aquí?

-¿No estabas enferma?

-Sí, ayer tuve un poco de fiebre, pero no es nada grave.

Toni ya me ha contado todo, Elías.

Ayer cuando me llamó no me lo podía creer.

-Ya ves.

-¿Es cierto, compañero? ¿Has vuelto a beber, Elías?

-Ojalá pudiera negar mis cargos, compañera.

-Pero, Elías, ¿cómo así? ¿Por qué, qué ha pasado?

-No sé, estaba desesperado.

Cuando los médicos me dijeron que Isra no iba a salir del coma,

yo no sabía qué hacer. Yo no...

-¿Y por qué no recurriste a mí? Sabes que estoy aquí para ayudarte.

-No te quería salpicar con toda mi mierda.

-Ya lo veo. Pero si somos amigos, Elías, eres mi binomio.

Y cuando estamos ahí afuera,

mi vida depende muchas veces de ti.

¿Cuánto tiempo crees que iba a tardar en salpicarme toda esta mierda?

-Es que pensaba que podía controlarlo solo, no sé.

-Tú sabes que yo confío plenamente en ti, ¿verdad?

Y yo pensé que esto era recíproco.

Pero ya veo que no.

-No, ¡espera! Espera, espera.

No quiero que te vayas así.

Créeme.

Me daba vergüenza admitirlo, solo...

pensar en contárselo a la gente, no podía.

-Pero, Elías, después de todo lo que hemos pasado juntos...

Sabes que yo estoy siempre aquí para ayudarte

en lo que haga falta en cualquier momento.

-Nacha, tú no me conocías cuando yo bebía.

Era un desgraciado.

Un especialista en echar a todo el mundo de mi lado.

Aunque fuera a puñetazos.

-Ya. Y a ti se te olvida que yo soy especialista en encajar los golpes.

Escúchame una cosa.

Tú eres el mejor policía que yo he conocido nunca.

Tienes que salir de aquí.

Yo no quiero otro compañero, ¿me oíste?

-Pues tu compañero te ha fallado.

Siento dejarte tirada.

-Elías, no me digas esto, por favor.

-Nacha, yo...

Soy un alcohólico.

Y lo seré siempre.

Así que agredió a un detenido en dependencias policiales

y luego, a Ricky Soler en el pub. Lo que me faltaba por oír.

Es el alcohol. A Elías lo transforma por completo.

Claudia, por favor.

Beber estando de servicio es un agravante.

No lo utilices como argumento para intentar disculparlo.

No lo estoy haciendo, al contrario.

Le he hecho pasar la noche en el calabozo.

Lo que trato es de comprenderlo.

Pero ¿cómo es posible que haya recaído

después de tantos años sin probar el alcohol?

Y ahora viene a trabajar con una petaca.

Pues porque cuando le dijeron que su hijo

era posible que no saliera del coma, se vino abajo.

Se siente culpable

por su actuación en el momento del apuñalamiento.

Cometió el error de beberse una copa.

¿Estaba bebido en el operativo en el que hirieron a su hijo?

No, no, no, no, no.

Empezó a beber más tarde, también se lo he preguntado yo.

Lo puedes corroborar con Nacha. Sí, no... Descuida, que lo haré.

Ahora que su hijo se ha recuperado,

él recae en su adicción.

Se le va a caer el pelo, sois conscientes de ello, ¿verdad?

Sí, el camello al que ha agredido durante el interrogatorio

le ha puesto una denuncia.

¿Y Ricky Soler? Ayer estaba muy convencido,

pero por el momento no le ha denunciado.

Aunque no lo haga, yo estoy obligada

a investigar de oficio lo que pasó en el Moonlight.

Que sí, Montse, ya lo sé. Por supuesto que tienes que hacerlo.

Ya te conté todo lo que pasó, yo estaba delante.

¿Y qué tasa de alcohol llevaba Elías en sangre?

0,9, está en las diligencias.

Guevara se está jugando su futuro como policía.

Y lo va a perder.

Yo conozco muy bien a Elías, es mi mejor amigo.

Es una persona extraordinaria y un magnífico profesional,

pero cuando bebe,

se puede convertir en un monstruo.

¿A qué sanción se enfrenta?

Eso se decidirá en régimen disciplinario.

Cuando yo acabe mi informe y lo entregue.

Voy a investigarlo a fondo. Espero no descubrir más desmanes.

De todos modos, es que pinta muy mal.

Mientras tanto... Ya.

Tenemos que retirarlo del servicio, lo sé.

Y Miralles también está de acuerdo, ¿verdad?

Yo entiendo que os dé lástima,

lleváis muchos años trabajando juntos.

Pero ha cometido faltas muy grandes.

Que sí, que sí, si a mí lo que me preocupa

es que se venga abajo cuando se vea en su casa apartado del servicio.

Es que no soportaría

verlo convertido otra vez en el despojo humano que era.

Es que no tenéis otra opción.

¿Lo has visto esta mañana?

No. Todavía no, pero...

Pero tengo que ir ya.

Pues muchas gracias, Nacha.

Me dejas más tranquila.

Dile cuando salga que, por favor, se venga para acá

para La parra, que tengo muchas ganas de verlo.

Díselo.

Venga, cariño, gracias. Hasta luego.

-Buenos días. -Hola, Damián, ¿qué te pongo?

¿Tu desayuno completo?

-No. Eh... Ponme mejor un zumo de tomate para llevar,

que voy con prisa. -Muy bien.

Aquí tienes. -¿Qué te debo?

-1,50. Déjamelo ahí, que tengo que salir a la terraza.

-No irás a saltarte el desayuno por mi culpa.

Es la comida más importante del día. -Pues ya ves.

Ha sido verte y se me ha cerrado el estómago.

-Cualquiera diría que te he hecho algo malo.

-¿Tú también vienes a echarme la bronca?

¿Quién ha venido antes?

Nacha.

Para ella, esto también está siendo muy duro.

Sé que la he cagado, Claudia.

De verdad, no sabes cuánto lo siento.

Yo también lo siento.

Traerte aquí detenido ayer y dejarte pasar la noche

ha sido de las cosas más duras que he hecho en mi vida.

Bueno, es el protocolo para borrachos violentos,

no tienes que disculparte.

No me estoy disculpando. No te equivoques, Elías.

Trato de explicarte que esto no se puede convertir en una rutina.

Yo no me lo puedo permitir y tú, tampoco.

Esto se tiene que acabar.

Tienes razón, tengo que cortar por lo sano.

Sí. Lo tienes que hacer por ti.

Lo tienes que hacer por tu hijo, por tu familia, por María.

Yo no sé cómo voy a poder mirarles a la cara después de esto.

Pues igual que lo estás haciendo conmigo, Elías.

Te aseguro que no te van a dar la espalda.

¿Y con el trabajo qué pasa?

Supongo que régimen disciplinario me meterá un buen paquete, ¿no?

Ibarra se está encargando de la investigación.

Está tomando declaraciones.

Yo no sé qué me pasó.

Perdí totalmente los papeles, no sé.

Menudo ejemplo para Toni, por favor.

¿Sabes el lío tan grave en el que le podías haber metido

por tener que encubrirte? Que todavía no ha jurado su cargo.

Te has cargado tu carrera y casi te cargas la suya.

¿Y tú sabes que...

qué sanción me va a caer? No.

Todavía es pronto.

Pero...

Por el momento te vas a casa hasta nueva orden.

¿Cómo a casa? Pero... ¿Qué voy a hacer en casa?

Me voy a volver loco.

Déjame que me quede en comisaría haciendo cualquier cosa.

En oficinas. Sabes que no puedo hacerlo

y a ti no te gusta el trabajo de oficina.

Pero me da igual. Yo puedo... Pues no sé.

Ordenar archivadores, lo que sea. No, Elías, no.

Son órdenes de Bremón y yo estoy de acuerdo.

Debes estar alejado de comisaría. No nos has dejado otra opción.

Yo es que prefiero quedarme en este agujero

que estar en casa sin hacer nada. Sin hacer nada, no, Elías, no.

Tienes un duro trabajo por delante.

Tienes que superar el alcohol, ¿me oyes?

¿Y si no lo consigo? Lo vas a conseguir.

Lo vas a conseguir.

Elías, ya lo conseguiste una vez.

Y ahora tienes más motivos para hacerlo.

Eres una rata

por utilizar a mi hija para mandarme recaditos.

-Tu hija te ha dado el recado, buena chica.

-Quedamos en que la dejaríamos al margen de esto.

-¿Por "esto" te refieres a ese bonito relato

criminal que te enseñé ayer?

Aún no he decidido cómo acaba.

¿Tú qué crees?

Si no me dices nada, tendré que buscar una segunda opinión.

Bremón o Marga...

Creo que me decantaré por tu hija.

Me gusta más la justicia poética que la justicia a solas.

-Te crees muy listo. -Lo normal para dedicarme a lo mío.

-Al chantaje. -No, no.

A recabar pistas, a husmear en los secretos más oscuros

de personas aparentemente ejemplares como tú.

-Maldigo el día en que te conocí.

-No maldigas tanto, que te he resultado útil.

-¿Y hasta dónde piensas estirar la cuerda?

-Esta es la última vez que recurro a ti, palabra.

-Palabra. -Ajá.

-Tú no tienes de eso.

-Te dije que pienso irme a Buenos Aires

a arrancar una nueva vida. Y tú eres mi pasaporte para...

lograrlo.

Después de esto, no me verás el pelo.

-¿Y cómo sé que esta vez es verdad?

Ya me pediste dinero para no decirle nada a Marga y aquí estás,

dejándole recaditos.

-Créeme, no tengo ningún interés en volver a España.

Aquí debo dinero a gente peligrosa.

No quiero que me rompan las piernas o algo peor.

-¿Algo peor?

A saber con qué gentuza te mezclas. -No quieres saberlo.

Dame el dinero que necesito y pondré tierra de por medio.

O, mejor dicho, un océano. -Si tuviera dinero.

O si supiera de dónde sacarlo.

-Seguro que se te ocurre dónde rascar.

La decisión es sencilla.

Me pagas y te libras de mí para siempre

o le cuento a Marga que su querido papaíto

es el puñetero Charles Bronson.

-Está bien.

Tengo una línea de crédito para el negocio.

Me meteré en un problema en el banco,

pero lo que sea para perderte de vista.

-Ya sabía yo que eras un hombre de recursos.

-Esta noche. En la ferretería a última hora.

Asegúrate de que no está Marga.

-Descuida. No quiero echar a perder una bonita relación familiar.

-Tranquila, tranquila. Tranquila. Soy yo, Fernando.

¿Recuerdas dónde estás?

-¿Esto es real? -Sí, sí, es real.

-Solo estabas teniendo una pesadilla.

-Soñaba con ellos. -Bueno, no te preocupes.

Esos mexicanos no te van a volver a hacer daño nunca más. ¿Me oyes?

-Daba más miedo el otro.

El español. -¿Santos Mercader?

-Es un sádico.

-Bueno, no te preocupes tampoco por él. Anda, recuéstate.

Tampoco te va a hacer nada ni lo vas a volver a ver nunca más.

¿Me oyes? Y ahora, tranquila.

Creo que será mejor que desayunes o que comas algo para reponer

algo de fuerzas.

-¿Te apetece algo especial del servicio de habitaciones?

-No, no, no, no. No tengo hambre. Me duele todo el cuerpo.

Y ya sabes lo que necesito de verdad.

-Te está dando fuerte el mono, ¿no?

-Empezó anoche.

No sé cómo he conseguido dormir.

-Es normal, caíste destrozada en la cama

después de tantos días secuestrada.

Es lógico que estuvieses tan cansada.

Mira, yo sí que me voy a tomar un té.

A ver si me espabilo un poco.

Que no he pegado ojo tampoco en toda la noche.

¿Tienes frío?

Toma.

Ponte esto. Era... Era de tu hermana.

Me he pasado toda la noche pensando en tu futuro, ¿sabes?

-Fernando, tú ya has cumplido.

Le prometiste a Maica que me liberarías y lo has hecho.

Tienes todo el derecho a pasar página. Ya me las apañaré.

-No voy a dejarte tirada ahora. Y menos estando como estás.

-¿Y qué piensas hacer?

¿Quedarte conmigo todas las noches hasta que supere el mono?

¿O piensas ir a buscar caballo para mí?

-Creo que vamos a hacer otra cosa mucho mejor, ¿sabes?

Me he estado informando y...

me han dicho que hay una clínica de desintoxicación

muy buena en los Alpes suizos.

¿Qué te parecería pasar allí una temporada?

-Me parece muy caro. -No te preocupes por el dinero ahora.

Lo importante es que te desintoxiques cuando antes.

-Y que desaparezca del mapa.

Mercader lo dejó bien claro. Como me deje ver por aquí...

-Tranquila. También he pensado en eso.

Creo que lo mejor que puedes hacer cuando te den el alta en esa clínica

es que viajes a Cabo Verde.

-¿A Cabo Verde? -Sí, a Cabo Verde.

Por cuestiones de la vida que no vienen al caso

tuve que estar allí una larga temporada.

-No tienes por qué hacer esto.

-Eh, es lo mínimo que puedo hacer, ¿no?

Al menos para no sentirme tan...

culpable después de todo lo que ha pasado.

-¿Culpable? Fui yo quien provocó todo esto.

De no ser por mí, Maica estaría viva.

Deberías odiarme. -No... No digas eso.

¡Sandra, por favor!

Ni tú ni yo tenemos la culpa de lo que ha pasado.

El único culpable es ese maldito mexicano

que disparó su pistola y mató a tu hermana.

-Pero yo los acerqué a vosotros.

Sandra, todos tomamos decisiones equivocadas esos días.

Incluso yo mismo me arrepiento de algunas de las cosas

que hice o que dije.

Y me arrepentiré el resto de mi vida, pero no puedo volver atrás.

No podemos cambiar las cosas, tu hermana está muerta.

Sí, pero...

Nosotros tenemos que seguir viviendo por ella, ¿entiendes?

Por Maica.

Por eso te pido por favor que aceptes mi ayuda

y vayas a esa clínica de desintoxicación.

Tú todavía te puedes salvar, eres joven,

tienes toda una vida por delante.

-Lo haré. -Bien. Bien.

-María, mira a quién te traigo por aquí.

-Ay, corazón.

-Lo siento muchísimo, María.

-¿Cómo estás?

Bueno... -Bien, dentro de lo que cabe.

-Bueno, yo solo venía a acompañarlo. Mejor os dejo solos.

-Muchas gracias, Nacha.

-Oye, cualquier cosa que necesites me llamas, ¿vale?

-Sé que puedo contar contigo, compañera.

-Pero te lo digo de verdad.

A cualquier hora del día, de la noche, me llamas.

Por favor, no lo vuelvas a embarrar.

-Venga, vete tranquila. -Venga.

-Chao, María. -Chao.

Ay, Elías...

Estaba muy "preocupá".

Ayer cuando vino Miralles a decirme que...

que habías agredido a un sospechoso,

tuve que decirle que habías vuelto a la bebida.

No... No... No la podía engañar.

-Lo sé, estate tranquila. Si hiciste bien.

-¿Y cómo no viniste a verme?

-Cariño, yo cuando bebo me convierto en un...

puto egoísta.

Paso por encima de todo. Lo que más me importa es la copa.

Y no me importa hacerle daño a la gente que quiero.

-Preferiste irte a beber allí, al Moonlight.

-Entiendo que estés decepcionada. No tengo perdón.

Oye, y si quieres...

Si quieres que lo dejemos, yo lo entendería.

-Pero ¿qué me estás contando? ¿Tú quieres dejarlo?

-Yo es lo último que quiero.

Yo sigo igual de enamorado de ti que siempre, pero...

yo no quiero que sufras.

Cargar con un alcohólico se puede convertir en...

en un infierno.

Vamos, lo que quiero decir es que yo entendería si...

si tú necesitaras alejarte de mí un tiempo.

-Escúchame, Elías Guevara.

Aquí nadie va a romper con nadie. Tú vas a dejar la bebida

y todo va a volver a ser como antes. Eso como que me llamo yo María.

¿Vale?

Y no estás solo, que lo sepas.

Que estoy yo aquí "pa" ayudarte.

-Tengo una compañera que no me la merezco.

Literal.

Tú te mereces todo lo bueno que te pase, Elías.

Todo lo bueno.

Y esto no ha sido más que un tropezón, pero mira.

Las recaídas son una oportunidad de volverse a levantar, ¿no?

-Eso me ha sonado a libro de autoayuda.

-Me has pillado.

-Las cosas son un poquito más complicadas, cariño.

Me han suspendido del trabajo.

-Bueno... Normal, ¿no? -Hum.

Todavía no sé qué sanción me caerá, pero...

teniendo en cuenta todos los delitos,

me pueden suspender para siempre.

-Bueno.

Tú no adelantes acontecimientos

y lo que tienes que hacer ahora es subir y darte una duchica, desayunar

y ponerte presentable "pa" ir a ver a Isra.

-Sí. Tengo que ir y dar la cara, sí.

Después del espectáculo lamentable que le monté, por Dios.

-Bueno.

Reconocerlo es el primer paso, ¿no?

-Venga.

-Va, concéntrate.

Oscuro. -Claro.

-Abierto. -Cerrado.

-Fácil.

-Es que son una chorrada de ejercicios.

-Venga, mamá, ya sabes lo que dijo el neurólogo. Concéntrate.

-Fácil. -Difícil.

-Rápido.

¿Ves? Ya te has desconcentrado. Va, dale.

-Rápido. -Lento.

Como mi cerebro.

(RESOPLA) -Vaya mierda de enfermedad. -Eh, no te metas tanta caña.

Has acertado casi todas, deberías estar contenta.

(IRÓNICA) -Sí, contentísima... Ya basta de ejercicios, ¿eh?

-Vale, que ya te he machacado suficiente.

¿Tú qué? Vaya horas de levantarse.

-¿Qué te pasa? ¿Te duelen las muelas? -Bah. Algo así.

Ayer se me ocurrió pasar por el Moonight a ver si estaba Luis.

Estaba Elías Guevara.

Y el notas me dio un sopapo que no veas.

-¿Otro problema con la policía?

-No, no te embales porque no fue así.

Resulta que Elías estaba más borracho que una cuba.

Aparecieron Miralles y el poli fiestero para llevárselo.

Elías se revolvió, yo me metí donde no debía

y me dio un puñetazo.

-¿Y te pegó un policía borracho? -Ajá.

Llevo toda la noche pensando si denunciarle o no.

Creo que lo mejor será no hacerlo. -¿Y por qué no?

-Bueno, nunca está de más que un policía te deba un favor.

-Muy bien pensado, hijo.

-Por lo menos me alegro de que no se la hayas devuelto.

-Pues yo no sé si es por el deporte o por la chica con la que sales,

pero me encanta cómo te comportas últimamente, ¿eh?

¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara?

-Nada, mamá, no pasa nada.

-¿Qué me estáis ocultando? -A mí no me mires, que yo no sé nada.

-Mira, lo voy a dejar con Marga. Ya está, fin de la historia.

-¿Por qué?

-Porque se merece a alguien mucho mejor.

-No digas eso. Eres una persona maravillosa.

-No, mamá. Yo soy un drogadicto y un delincuente.

-Exdrogadicto. -Mira, me da igual. "Pal" caso...

Marga es una tía maravillosa y yo... soy lo peor.

-No, no quiero que digas eso de ti, ¿eh?

Tú vales muchísimo, cariño.

Y si Marga no lo sabe ver...

-No mamá, que no es que no lo sepa ver.

Soy yo el que ha tomado la decisión, ¿vale? Ya está.

-¿Puedo decir algo? -Lo dirás de todas maneras...

-A ver, Ricky, yo no sé por qué quieres dejar a Marga,

pero yo que tú me lo pensaría.

Tengo la sensación de que esa chica te hace muy feliz

y si renuncias a eso, igual te arrepientes.

-Claro, hijo.

Todas las relaciones pasan por malos momentos.

¿Seguro que no podéis superar el vuestro?

-Es muy fácil hablar cuando las cosas se ven desde fuera.

Ya he tomado la decisión. Lo voy a hacer así y ya está, ¿vale?

Nada. Ahí os quedáis.

-Hombre... Hijo, qué alegría verte ya fuera de la cama.

-Estoy mucho mejor.

-Sí, ya.

Ya lo veo. ¿Cuándo te dan el alta? -Mañana.

-¿Ya, tan pronto? Qué buena noticia. -Estoy deseando irme a casa.

-¿A París ya? -Hum.

Armand está sacando los billetes ahora.

-Ya, pero no sé. Igual es demasiado pronto.

Igual deberías reposar un poco más.

-Eso también lo puedo hacer desde mi casa.

-La doctora Ramil le enviará mi historial médico

a una compañera suya de París.

-Pues no sé. Como en casa en ningún sitio, claro.

-Bueno.

Si has venido simplemente a conocer el parte médico,

ya lo conoces, te puedes ir tranquilo.

-He venido a pedirte disculpas.

Yo no sé cómo se me ocurrió venir a verte en esas condiciones.

-Cuando estás borracho, no piensas. Ese es el problema.

-Ya, ya lo sé...

Me comporté de una manera lamentable.

-¿Imaginas los recuerdos

tan horribles que me vinieron a la mente al verte así?

Cuando ayer vino María preguntando por ti,

tenía la misma mirada angustiada que solía tener mamá

cuando descubría que le habías mentido para beber a escondidas.

-He hablado con María.

Va a estar a mi lado en todo esto y me va a ayudar muchísimo.

-Ella es muy generosa. Yo no lo soy tanto.

-¿Qué quieres decir?

-Que yo no estoy dispuesto a ayudarte con tu problema.

No puedo.

-No, claro, tú vete...

Vete a París a tu casa y haz tu vida.

Ya te iré contando cómo lo llevo. No pasa nada.

-No, papá.

Mientras no superes tu alcoholismo, prefiero que no tengamos contacto.

Te lo digo así de claro.

-Estás siendo un poco duro conmigo, ¿no?

-No.

Te deseo lo mejor.

Pero no voy a estar a tu lado si bebes.

Entiendo que María te esté ayudando

y me alegro de que no estés solo.

Pero ella no pasó por el infierno por el que pasamos mamá y yo.

No estoy dispuesto a pasar otra vez por ahí.

Te quiero, papá.

Pero odio al monstruo que aparece cuando bebes.

No quiero tener nada que ver con él. Mucho menos ahora que seré padre.

-Te prometo que me voy a esforzar

al máximo para recuperarme. Yo...

No quiero perderte, hijo. -Pues te estás luciendo.

Entonces ya nos prometías siempre que ibas a dejar la bebida.

No sé si te acuerdas. A mí no se me ha olvidado.

-Estoy enfermo, hijo. Ahora ya lo sé.

Y te he dado miles de motivos para que dudes de mí, pero...

te juro que lo voy a superar, de verdad.

-Estoy cansado, papá. Voy a dormir un poco.

Y necesito descansar para el viaje de mañana.

-Vale, yo te dejo, claro que sí.

(Claxon)

(Música animada de fondo)

-Hola, ¿qué tal?

Vengo buscando a Santos Mercader, ¿está por aquí?

-No. Ahora mismo no está. Pero no creo que tarde.

-Muy bien.

En ese caso, le esperaré.

-¿Te pongo algo? -No, gracias. Quiero hablar con él.

-No sabía que habíais quedado.

-¿Qué pasa, ahora eres su secretaria?

-No.

Solo soy el encargado del Moonlight.

-Vaya, así que es cierto, ¿no?

Me habían comentado que ese tipo

se ha comprado, se ha quedado con vuestro negocio.

-Le hemos vendido nuestro negocio, sí.

Me ha ofrecido este empleo y lo he aceptado.

-Hum. ¿Y qué piensa tu madre?

No creo que le haga mucha gracia ver que ahora trabajas para él.

-Eso no es asunto tuyo. -Ah, ¿sí?

-Pues exactamente igual que lo que yo vengo a hablar con tu jefe.

Tampoco es asunto tuyo.

-Fernando Quintero. Qué sorpresa.

Me pareció entender que no querías volver a verme.

-Vengo a hablar contigo a solas, si puede ser.

-Está bien. Por aquí.

No me digas que se ha escapado tu amiguita.

Ya sabes lo que le ocurriría si se dejara ver.

-Tranquilo, no se dejará ver.

Me la pienso llevar lejos de aquí, a un lugar seguro.

-Está bien.

Y entonces, ¿qué quieres hablar tú conmigo?

-Pues verás, se te olvidó comentarme un detalle

bastante importante sobre Sandra, ¿no te parece?

-¿A qué te refieres?

-A las marcas de pinchazos que tiene en sus brazos.

-Empezaron los mexicanos.

La drogaban para tenerla bajo control.

Yo no tengo la culpa de que se haya vuelto adicta a la heroína.

-Sí, claro, ya.

Pensaba que tú no podías tener nada que ver en algo así.

-Me alegra que te des cuenta

porque en realidad Sandra ha tenido mucha suerte.

Hubiese sido mucho peor que le arrancaran un brazo, ¿no?

-Escúchame bien, Santos.

No eres más que un maldito hijo de...

Me das asco. -Mírate al espejo, Quintero.

¿Cuánta gente se enganchó por la droga que tú transportabas?

¿Cuántos muertos dejó tu indetectable ruta del sur?

Por mucho que reniegues de tu pasado, fuiste narco igual que yo.

Y los narcotraficantes no somos buena gente.

-No, no te equivoques.

Yo nunca jamás he sido tan sádico como lo eres tú.

Te voy a decir una cosa, Santos Mercader.

Y te lo voy a decir por última vez.

Dile a tus amigos mexicanos que se mantengan bien lejos de Sandra

porque si le tocan un solo pelo,

te juro por Dios que tú y yo nos volveremos a ver las caras.

¿Te queda claro?

-Si consigues que sea discreta y no haga ninguna tontería,

tenemos un trato.

Y ahora, lárgate.

Quintero.

Estamos en paz.

No trates de joderme o atente a las consecuencias.

(Llaman a la puerta)

Adelante. ¿Quería verme, comisario?

Sí, pasa, Toni, por favor.

¿Ibarra ya te ha tomado declaración?

Sí, hemos estado hablando ahora un buen rato.

Me ha preguntado de todo.

Forma parte de su trabajo.

Y espero que hayas sido completamente sincero con ella

y no hayas encubierto a Elías, que bastante hemos tenido contigo.

Le he dicho todo exactamente como fue.

Espero que hayas aprendido la lección.

Cubrir los fallos de los compañeros solo nos trae más problemas.

Lo sé, comisario, y lo siento.

Pero, bueno, entiéndame también.

Yo soy un policía en prácticas. Elías, un...

policía veterano y... ¿Y qué?

No quería venir a mis superiores con el cuento.

Si nos hubieras comunicado que había vuelto a beber,

le habríamos retirado del servicio. Es lo que quería evitar.

No quería que lo apartaran por mi culpa.

Habría sido muchísimo mejor para Elías. Piénsalo.

No habría agredido al detenido por traficar con marihuana

y los cargos contra él serían menores.

¿Te das cuenta? Sí, si a toro pasado lo veo claro.

Tenía que haber avisado, pero...

No sé, pensaba que me iba a cargar su carrera.

No te preocupes, que de eso ya se encarga él solito.

Por mi parte, le doy mi palabra

de que no encubriré a ningún compañero.

Espero no verme en esta situación nunca más.

También yo lo espero.

Bueno, pues muchas gracias. Eh, eh, un momento.

Todavía no he terminado contigo. Ah, vale, perdón. Pensé que ya...

Perdón. Tengo una misión para ti.

Vale, pero yo esta noche estoy en la ODAC, ¿eh?

No te preocupes, que Miralles te buscará un sustituto.

Verás, Toni, hemos creído conveniente

que esta noche formes parte de un operativo

cuyo objetivo será velar por la seguridad de un ministro

de Turismo de un país de Latinoamérica.

¿Un ministro?

Voy a hacer de escolta de un ministro.

Sí, eso es.

En tu proceso de preparación, hemos creído

muy necesario que hagas distintas tareas, muy diferentes.

Y, bueno, pues te ha tocado.

Buah, qué guapo, ¿eh? Me hace ilusión.

Si van a poner a alguien en la ODAC en mi lugar, perfecto.

¿Y en qué consiste el operativo? Es muy sencillo.

No te preocupes, no hay amenazas contra el ministro

ni contra nadie de su entorno.

Forma parte de la seguridad habitual

que se asigna a los dignatarios extranjeros.

¿Y cuánto dura el operativo?

Para ti posiblemente solamente esta noche.

Estás cubriendo la baja de un compañero de Distrito Tres.

Vale, vale, vale. OK.

Va a quedar perita en mi historial ser escolta de un ministro.

En realidad vas a ser escolta de la hija de un ministro.

¿Cómo que de la hija?

También forma parte de nuestro trabajo

velar por la seguridad de su hija, que viaja con él.

Se llama Violeta García de Zúñiga. Tiene 18 años.

O sea, voy a hacer de niñera.

Toni, no pensarías que iba a permitir

que un policía en prácticas se encargara

de la seguridad de todo un ministro, ¿verdad?

No, no, claro que no. Demasiado bonito para ser cierto.

Alegra esa cara, Toni.

Vas a aprender exactamente lo mismo con su hija.

Aquí tienes toda la información del operativo.

Estúdiatelo bien porque te esperan en dos horas

en el hotel América.

Pues muy bien, muchas gracias. A la orden, comisario.

¿Puedo irme ya? Sí, puedes irte.

Muchas gracias.

Ay..

Hola. -Perdona, que llego tarde.

-Nada, han sido cinco minutos.

Eh... Di lo que tengas que decir, no quiero seguir así.

(RICKY SUSPIRA)

Verás, Marga...

Yo sé que me he portado como un capullo estos días.

Y de verdad que lo último que quiero es hacerte más daño, pero...

-Pero quieres cortar conmigo, ¿no?

Llevas días evitándome.

Y ahora vienes aquí, te disculpas

y ya está, te quitas el marrón de encima.

-No, Marga, tú no eres ningún marrón.

-Mira...

Ya que me vas a dar la patada, ¿puedes ser sincero, por favor?

Desde que te conté lo de Salamanca,

nada ha estado bien.

-Es verdad. Lo siento, es que...

Bueno, eso me afectó mucho.

-¿Por qué? ¿Porque no puedes acostarte conmigo?

Si es así, lo entenderé, pero necesito que me lo digas.

-Marga, ya te he dicho que eso me da igual.

Yo no tengo prisa para nada.

-Entonces, ¿qué ha cambiado?

-Por fin he entendido

lo que significa para ti empezar una relación.

Y... Y creo..

que puedes encontrar a otro chico que sea mucho mejor.

-Ah, o sea, que quieres cortar conmigo

para hacerme un favor.

-Tú eres lo mejor que me ha pasado en esta vida, Marga.

-Si soy lo mejor que te ha pasado, ¿por qué quieres cortar conmigo?

-Es que no sé si te puedo hacer feliz.

-Eso lo decidiré yo.

-De verdad, Marga, yo no te llego a la suela de los zapatos.

Ya conoces mi pasado.

-Es que nunca me ha importado tu pasado.

-Tú eres una chica muy lista.

Vas a volver a la universidad y yo...

Yo soy un zote.

-Por favor, ¿puedes dejar de decir eso?

¿Te puede entrar en la cabeza que yo quiero estar contigo?

Que dices que no me haces feliz.

Pero desde que esos tíos me jodieron la vida,

tú eres el único que me ha hecho sonreír.

Que me levanto por las mañanas y tengo ilusión y tengo alegría.

Y quiero tener una vida normal.

-¿Lo dices de verdad?

-Créeme. De verdad, es como que empiezo a disfrutar

los pequeños momentos, y para mí eso antes era impensable.

-Tú a mí me has hecho más feliz de lo que he sido en la vida.

-¿Entonces?

Yo quiero estar contigo, ¿por qué no podemos estar juntos?

-Es que la vida es muy complicada, Marga.

-¿Tú me quieres?

-Desde el primer día que te vi en Distrito Sur.

-Y yo a ti también, desde el primer día.

-Bueno, a ti te costó un poco más, reconócelo.

-¿Ves? Eres el único que me hace reír hasta en los peores momentos.

Quiero estar contigo, Ricky.

-No soy capaz de cortar contigo.

No puedo.

Siento mucho haberme portado tan mal estos días.

Lo siento, de verdad que lo siento. -Deja de decir perdón.

Y dame un beso.

Y, por favor,

la próxima vez que vayas a pensar algo en mi nombre,

consúltamelo primero.

-¿Me das otro beso?

(Llaman a la puerta)

(ACENTO LATINOAMERICANO) -¿Sí?

Pasa.

-Hola. Eh... Hola.

Soy el agente Antonio Ríos.

Voy a estar ocupado de su seguridad esta noche,

así que estoy en el pasillo, señorita.

-Vale, pero no me trates de usted. Me gusta el tuteo de los españoles.

-Ah, vale, perfecto. Pues a mandar.

-Pará. Sí que tengo un encargo de hacerte.

Tengo un problema muy importante. -¿Qué problema?

-Eh... Bueno, vení mejor dentro.

Dale, sentate.

Acá está.

-¿Qué pasa, le han hackeado el móvil? ¿Te están chantajeando?

-No, no, no. Para nada.

Es que no se me conecta la clave del wifi.

(IRÓNICO) -Joder, qué problemón.

Vale, ya está. Es que tenías las preferencias de seguridad

desactivadas para redes públicas, que, por cierto,

es muy recomendable porque no sé si sabías

que la mayoría de los robos de datos se producen en estas conexiones.

Así que hay que tener cuidado. Ya te lo...

-¿En serio? Dale, contame más.

-¿Qué haces?

-Agarrar un refresco, ¿te parece mal?

-No, es que yo estoy como escolta, estoy trabajando. Como...

-¿Y no puedes hacer las dos cosas a la vez?

Tomas un refresco y de paso me proteges.

¿Qué podría salir mal?

-Eh... Bueno.

-Por el viaje a Europa.

Bueno, ¿y qué me contabas sobre esos robos de datos?

¿De verdad ocurre?

Sí, sí, fliparías con los casos de "phishing" que hay en comisaría.

-¿"Phishing"?

-"Phishing"... Bueno, los ladrones trafican

con datos que pescan por internet.

De ahí el nombre. -Qué interesante. Dale, seguí.

-Pero ¿qué quieres que te cuente, cómo funciona?

-Sí, sí. -Vale.

Nada, básicamente, los ladrones se aprovechan

de datos que subimos a redes sociales y así

y lo que hacen es que con esos datos alcanzan datos más comprometidos

como son el nombre, el DNI, números de cuenta...

Todo a través de redes públicas, por eso es recomendable...

-Che, sabes un montón. A mis amigas les va a encantar.

-¿Me estás grabando?

-Sí, pero salís guapísimo, no te preocupes.

-No, perdona, dame el móvil.

No puedes difundir mi imagen, ¿vale? Por favor.

-¿Y qué si lo hago? ¿Me detienes?

-Es motivo de denuncia, o sea, que si haces el favor...

-Dale, me lo guardo para mi uso personal.

¿Te has enfadado?

(RÍE) ¿Qué pasa, los españoles no tenéis sentido del humor?

-Me vuelvo a mi puesto. Si necesita cualquier cosa, me avisa.

-Aquí tienes, 40 000.

¿Lo vas a contar? ¿A estas alturas no te fías de mí?

-Claro que sí, hombre.

Otra cosa no, pero siempre has sido buen pagador.

-Ese es el problema, ser demasiado buen pagador.

No soy la gallina de los huevos de oro.

-Tan mal no te va si puedes permitirte ese whisky.

-Te has fijado. -Deformación profesional.

Bueno, eso y que adoro el buen whisky.

¿Te lo he dicho alguna vez? -Sí.

Creo que sí. Bueno, yo...

No soy mucho de whisky, la verdad. No entiendo.

Esta botella me la regalaron.

La tenía guardada para una ocasión y he decidido abrirla hoy.

-Para celebrar que vas a perderme de vista.

Di más bien para ayudarme a pasar el mal trago

de dejarme sablear otra vez por una sanguijuela como tú.

-Qué pena que pienses eso de mí.

Creí que podríamos brindar, pero ya veo que no estás de humor.

-Espera, hombre.

Tómate un trago conmigo, que no me gusta beber solo.

-Sandra. ¿Sandra?

-Dios, menudo susto me acabas de dar. Por un momento llegué a pensar que...

-Que me había escapado en busca de una dosis.

-No te culpo. Nunca te fíes de una yonqui.

-¿Qué tal vas con el mono? -Fatal.

Me muero por un chute. -Bueno, tranquila, toma.

Te he podido conseguir algo de metadona.

No ha sido nada fácil, pero todavía me quedan contactos por ahí.

También te he podido conseguir algo que al menos

creo que te va a ayudar a pensar en otra cosa.

Tranquila, tranquila, bebe tranquila. Toma.

-¿Esta soy yo ahora? ¿Adriana Vélez? -Sí.

Te voy a registrar en esa clínica en Suiza con ese nombre.

La falsificación del pasaporte es bastante buena,

así que no creo que tengas ningún problema

en viajar una vez que te den el alta desde Suiza a Cabo Verde.

Yo te estaré esperando allí. -Una nueva vida, suena bien.

¿Seguro que Mercader cumplirá con su palabra?

El cártel de Jalisco está en todas partes.

No te preocupes. Te dejarán tranquila

mientras la policía española no tenga noticias tuyas, ¿vale?

(Llaman a la puerta)

Chis. Escóndete en el baño.

¿Se puede saber qué demonios haces tú aquí?

¿Qué pasa?

¿Te ha enviado tu jefecito para hablar conmigo?

-Santos no sabe que estoy aquí.

Y no creo que le haga mucha gracia saberlo.

Me la juego viniendo a verte.

-Entonces, ¿por qué lo haces? ¿Por qué estás aquí?

-Antes, en el Moonlight,

os he estado escuchando. -¿Escuchando?

¿Escuchando qué?

-Lo suficiente para saber que le tienes ganas a ese cabrón.

Igual que yo.

He venido a proponerte que nos unamos para destruir a Santos.

-¿Qué es esto, una trampa?

¿Pretende que caiga como si fuera un principiante?

-A nosotros sí nos tendió una trampa. Y caímos como moscas.

Mi familia nunca hubiera aceptado venderle el pub

a un narcotraficante para que lo use de tapadera.

-¿Por qué lo hicisteis entonces?

-Nos chantajeó.

Nos pasó información de un robo

y utilizó de gancho a un tipo en el que confiábamos.

Y lo grabó todo.

Y os amenazó con contárselo a la policía

si no le vendíais el negocio, ¿no? -Eso mismo.

Entenderás por qué le tengo tantas ganas a ese malnacido.

-Entonces, ¿por qué sigues trabajando con él?

-Para conocer su punto débil y joderlo.

-Nadie conoce el negocio del narcotráfico como tú.

Y yo puedo enterarme de lo que trama.

Juntos podemos acabar con él.

-¿Sabes qué?

Que yo no voy a poder hacer nada de eso.

He llegado a una especie de pacto de no agresión con Santos Mercader.

Y lo odio. Lo odio mucho. Me encantaría acabar con él.

Pero no tengo más remedio que respetar ese pacto.

-Ya. Porque os vais a repartir el negocio, ¿no?

Tú vas a mover su mercancía o algo así.

-No. -Ya.

-Te equivocas. Y me ha propuesto ser su socio, sí.

Pero yo le he dicho que no.

Ni por todo el oro del mundo pienso volver a mancharme

las manos traficando con droga.

-Dudo eso.

-¿Qué pasa?

-Te está chantajeando, ¿es eso?

Y la víctima es una chica llamada Sandra, por lo que he oído.

Ni por todo el oro del mundo.

Eso mismo dijo mi madre

la primera vez que Santos quiso comprarnos el Moonlight, y ya ves.

Ese tipo sabe cómo conseguir lo que quiere.

-Está bien, está bien.

Sandra, sal un momento, por favor.

No tengas miedo, no pasa nada.

Ella se llama Sandra.

Es la hermana de la que era mi pareja, Maicaa.

Una mujer a la que los socios de Santos Mercader, esos mexicanos,

mataron de un disparo.

Han tenido a Sandra secuestrada bastante tiempo.

Y no tuve más remedio que llegar a un pacto,

a un acuerdo con Santos Mercader para que la dejara libre.

-Por eso te has reunido con él.

¿Qué le has ofrecido a cambio? Eso a ti no te importa. Créeme.

Cuanto menos sepas, mejor para ti.

-Santos Mercader

mató a la mujer que amabas

y tú vas a dejar pasar esta oportunidad para vengarte.

-¿Te fías de ese?

-¿Por qué no?

No tiene nada que perder, está desesperado

y odia a Santos Mercader tanto como tú y como yo.

Aunque ya veremos.

Ya veremos.

-Salud.

Huele bien.

-Aroma a madera,

a malta...

Y hay algo más que se me escapa.

-Yo es que no soy entendido. A lo mejor probándolo. ¿Eh? Salud.

-Me estaba preguntando

por qué me has dado un vaso que ya estaba servido.

-Pues no me he dado ni cuenta. No seas aprensivo, no lo he tocado.

-¿No te importa que me sirva un vaso limpio?

-Qué me va a importar... Pero es una tontería

desperdiciar un whisky de importación.

-Claro que no. Tú te bebes esta y arreglado.

¿Eh?

Dale un trago, hombre.

Ahora tú bebes de este.

Vamos, bebe.

Maldito ferretero.

¿Qué le has puesto al whisky? ¿Matarratas?

-Sería lo más apropiado, ¿no crees?

-¿Sabes lo que pasa, Damián? Que eres un asesino.

Le has cogido gusto a quitar de en medio a quienes te molestan,

pero esta vez te ha salido mal.

-¿Qué piensas hacer ahora? (RÍE) -Qué pienso hacer ahora...

Darme la gran vida a tu costa.

Porque te aseguro que esta no va a ser la última vez

que venga a por pasta, así que ya puedes ir ahorrando,

porque estás advertido.

Y no me obligues a hablar con tu hija.

-A mi hija ni la nombres. (GRITA)

-No hagas el ridículo, Damián. Ni siquiera sabes pelear.

Tendría que machacarte.

(GRITA) -¿Y ahora qué, cabrón? ¿Ahora qué? ¡Levántate!

¡Vamos, levántate, cabrón, levántate!

-Bueno... -Buenas.

-¿Qué te ha pasado?

-¿Por qué?

-No sé, me has hecho abrir la tienda mientras tú vagueabas en la cama.

-Es que hoy me ha costado la misma vida levantarme, hija.

-Ya. Es por lo que hiciste ayer en la trastienda, ¿no?

-Bueno, ¿y ahora cómo está?

-Pues hoy mejor. Se ha levantado bastante más entero.

Se ha dado una ducha bien prontico y se ha ido a la comisaría.

-Lo mejor que puede hacer. Habéis pasado lo peor.

-Ya daría yo lo que fuera por que hubiera sido una mala noche

y se acabara todo.

Filtro de deprivación, no lo había oído en mi vida.

Eso significa que después de una larga abstinencia,

puede haber un pico de adicción porque bastan unas gotas de alcohol

para liberar una gran cantidad de endorfinas.

¿Me quieres decir que le va a costar más esfuerzo superarlo que antes?

No es tan difícil hacer de escolta, y menos de una niña.

-Mira, me hubiera encantado verte a ti.

¿Sabes lo que es estar toda la noche aguantando chorradas de la niñata?

Primero, que fuera al spa a pedirle cita.

Luego, que le trajera el secador del pelo.

Y después en plan:

(IMITA) "¿Podés mirar si en la cocina tienen comida macrobiótica?".

Macrobiótica, tú eres tonta.

Escucha, no me has dicho nada de tu trabajo anoche

como escolta de la hija del ministro.

Ah. Eh... Bien.

Bien, bien. La chavala muy simpática.

Esa chica ha valorado mucho tu trabajo y... Bueno...

Su padre todavía no ha terminado su viaje por España.

(RÍE) Ya. ¿Y qué me quiere decir con esto?

Que todavía te quedan dos días al lado de Violeta García de Zúñiga.

Supongo que lo de que te parezco relindo

no se lo habrás dicho a tu padre. -No, claro que no.

A él solo le dije que sos megaprofesional.

Así es como conseguí que te trajese otra vez para que me cuidases.

-¿Para que te cuide? Mira, es que...

Entre esos cuidados que tú dices no puedes pedirme nada

que se exceda de mis tareas de vigilancia, ¿vale?

-Sos muy bobo.

Si te imponen una sanción, tendrás que acatarla.

Y tendrás que esforzarte y luchar para volver a ser

el Elías sobrio y responsable de estos años.

Si me echan de la Policía, me muero.

-Buenos días.

La Dirección General del Policía tiene un reglamento muy férreo

ante las infracciones

que van desde la separación total del servicio

hasta un traslado forzoso.

-El inspector de trabajo está en el muelle.

-Bajo ahora mismo. Gracias, Marisa. -Yo me largo.

-No, no, no. Elías, te lo pido por favor.

Quédate, que yo solo voy a estar fuera 10 o 15 minutos, no más.

Vuelvo enseguida, que quiero seguir hablando contigo.

-No tengo nada mejor que hacer. -Espérame, vale.

-Está bien, lo confieso.

Ponerme, solo me pones tú.

¿Y dónde ha quedado eso que habíamos hablado de la distancia profesional?

Me trae recuerdos muy dolorosos. -Pero si era de tu hermana.

Lo mejor será que lo tengas tú. ¿Qué clases de recuerdos te trae?

-No, no... No me hagas contarlo, Fernando.

-Sandra, por favor, ven. Siéntate aquí conmigo.

Ven, siéntate, va. Todavía tenemos algo de tiempo.

Si este colgante tiene algo que ver con tu hermana,

de verdad, me gustaría saberlo.

Por favor.

-Los cuelgafáciles. ¿Quieres? -Ya. Insisto.

Vete a la raíz del asunto.

El insomnio no es sino el síntoma de algo más grave.

-De acuerdo. Te prometo que iré al especialista.

-Hazme el favor, trátalo.

Si no, puede derivar en cosas peores a largo plazo.

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Servir y proteger - Capítulo 578

21 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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