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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 576 - ver ahora
Transcripción completa

Yo tampoco quiero volver, he luchado demasiado contra todos esos demonios.

-Espero que digas la verdad,

de lo contrario haré todo lo posible para que no te acerques a Israel.

Le has amargado la infancia, no toleraré que le amargues la vida.

La relación de esta comisaría con los Soler ha sido compleja.

Pero al final siempre nos hemos entendido.

Con unos más que con otros. Frena ahí.

Cuando son sospechosos se les ha interrogado

con pistas y pruebas.

Tú hoy te has saltado todo ese protocolo.

Es más fácil atacar a los Soler por separado y es lo que pretendía

presionando a Álvaro y tú me has desautorizado.

-¿Qué quieres añadir? -Que se lo han llevado.

-¿Bobby? -A ver, un momento, ¿quién es Bobby?

-Es un reloj inteligente, se me clava y me molesta, lo dejé en la guantera.

-Menos mal, aunque no podamos rastrear el coche,

podremos rastrear el reloj.

-Lo siento, trabajo con proveedores de confianza

y no suelo utilizar piezas de segunda mano.

-Piénsatelo.

-Buenas. -Buenos días.

¿Es suyo el coche que hay en la puerta?

-Joder con la Merche.

-¿Cómo esperas que yo confíe que este señor con este currículum

tan impresionante puede llegar a encontrar a Sandra

si es incapaz de relacionar a ese camello de poca monta

con Santos Mercader cuando es evidente?

-¿No serán miedos tuyos?

¿Tienes alguna pista que te haga pensar que ha vuelto a las andadas?

-Los caramelos de menta.

Cuando bebía, sabía que su aliento le delataba

y los tomaba a todas horas, se hinchaba,

igual que ahora, María.

-Ya lo he visto un millón de veces.

La gente que ha bebido y vuelve a tomar alcohol...

No puede controlarlo.

-Que yo sí que puedo, de verdad. Si es solo una copa.

Y en un momento de crisis.

¿Cómo voy a hacer eso ahora que vamos a ser abuelos y que estamos juntos?

-Bueno... -Oye.

¿Qué haces?

-Creo que no deberías beber, Elías. -Vete con tus amigos, relájate.

Pasadlo bien. De verdad, no pasa nada.

Y de esto, mañana no cuentes nada, que sea entre tú y yo.

-Carlos, te debo una disculpa. -¿Tú? ¿Y por qué?

-Por pensar que la denuncia era una excusa para... Ya sabes.

-Olvídalo, no tienes que disculparte por nada.

Con mi historial de mentiroso es lógico que lo pensaras.

-¿Qué pasa?

-Este es el reloj que llevaba las últimas navidades

que pasamos juntos en Pirineos. ¿Te acuerdas?

Merche, por favor.

-Yo ahí ni siquiera era una persona, era un monstruo.

-Pero has cambiado y eso tiene mucho mérito.

-Eso no va a cambiar nada de lo que hice.

O de lo que no hice. -¿De qué me estás hablando?

-Te estoy hablando de hace tan solo unos años.

-¿Sigues interesado en encontrar a la chica? Puedo ofrecerte

devolvértela sana y salva. -Solo necesitaba comprobar,

confirmar que realmente tú estabas detrás de la muerte de Maica.

Y del secuestro de Sandra. -Yo que tú no lo haría, Quintero.

Si algo me sucede, la posibilidad de encontrar a Sandra con vida

se desvanece. -¿Qué demonios quieres, Mercader?

-¿Qué son la logística, la infraestructura

de las rutas del sur comparado con la vida de Sandra?

-Ya, ya, ya. Así que era eso.

Tendría que habérmelo imaginado antes.

(Música emocionante)

(RECUERDA) -"Los caramelos de menta.

Cuando bebía, sabía que su aliento le delataba.

Los tomaba a todas horas, se hinchaba a caramelos. Igual que ahora.

Tengo ese olor clavado en mi memoria.

La mezcla de whisky y menta me dan ganas de vomitar.

La tentación del alcohol acecha por todas partes.

Un alto porcentaje de exalcohólicos vuelve a beber.

Y estoy segura, ha vuelto a probar el whisky.

(ELÍAS) -Estoy pasando un infierno.

Me siento muy culpable por lo que le ha pasado a Isra.

Le he fallado en lo único que sé hacer en la vida:

ser policía.

(MARÍA) -O sea que Raquel tiene razón, has vuelto a beber.

-Ha sido solo una copa, de verdad, en un momento de crisis

y me ha sentado fatal. Se me ha dado la vuelta el cuerpo.

(MARÍA) -No solo has vuelto a catar el alcohol.

Has vuelto a mentir".

-Buenos días.

Espero que te gusten. (SERIA) -Muy bonitas son.

Pero no sé qué quieres con esto. -Y quería invitarte a desayunar.

-¿Invitarme? -Sí. A una confitería

que comentó Isra que hacen unos cruasanes

que son tan buenos como los de París.

-A la hora del desayuno esto se me pone a tope, no me puedo ir.

-Pero mujer, un día es un día, ¿no?

-Mejor en fin de semana. Anda, déjalo, Elías.

-¿Qué te pasa? -¿Que qué me pasa?

Me pasa que no sé a cuento de qué viene esta mañana

tanta sonrisita, tanta flor y tanta historia.

-Solo pretendía ser amable.

-Anoche te estuve esperando hasta las tantas.

-Ya te comenté que estaba con el caso del Turbo

y cuando me pongo deductivo se me pasa el tiempo.

-Ya, no tuviste ni un segundico para escribirme un mensaje:

"María, no me esperes levantada". -Tienes razón, pero estaba eufórico

con la recuperación de Isra y se me pasó.

-Ya, también se te pasaron las 20 llamadas que te hice,

los mensajes de voz, todo.

(NERVIOSO) -Puse el teléfono en silencio en el hospital

y se me pasó quitarlo. Espérate, ahí.

-No te puedes imaginar lo preocupadísima que estaba por ti,

después de lo que me había contado Raquel.

-Esa es otra... Que venga aquí mi ex a contarte que si he vuelto a beber.

Qué vergüenza, por favor, de verdad.

Yo no quiero que me veas así. -¿Así cómo?

-No sé, me sentí una mierda.

-No te puedes imaginar cómo me sentí yo

escuchándola todo lo que me estaba diciendo.

-A mí me vinieron con ese tema recuerdos horribles del pasado.

No sé. Preferí dedicarme al trabajo.

-Ya, por eso vienes esta mañana con florecicas a solucionarlo.

-Si quieres lo podemos hacer fijo y te traigo flores todas las mañanas.

-No, anda, déjalo. Iba a parecer esto un panteón.

Qué morro tienes, como sabes que me gustan...

-Es mi manera de pedirte perdón. Soy un poco patoso en estas cosas.

-Ah, ¿sí? No me digas.

-¿Me perdonas entonces?

-Te salva lo que tienes aquí, porque la cabeza la tienes muy mala.

-Te prometo que no va a volver a pasar.

A partir de ahora soy un hombre nuevo.

Voy a estar aquí para lo que quieras. -No prometas cosas que no pueden ser.

-No sé qué me pasó. No sé cómo pude hacer eso, de verdad.

Lo que tengo claro es que no quiero que vuelva a pasar.

Es una promesa que quiero cumplir. -Bueno...

(Teléfono)

-Es Armand. Armand, ¿sí, dime?

¿Qué tal ha pasado la noche Isra?

Ah... ¿Que Raquel se va ya para París?

Yo la acerco al aeropuerto.

Venga, voy para allá. Vale.

Ya lo has oído, tengo que irme.

-No pasa nada, me gusta verte así, contento.

Dile a Isra que luego cierro pronto y voy a verle, ¿vale?

-Vale. Esta tarde paso a recogerte cuando acabes.

Y si puedo venir a comer, te aviso. -Venga.

Buenas, chicos. -Hola, María.

-¿Los cafés de siempre? -Con leche, por favor.

(Llaman a la puerta)

-Mamá no ha podido esperarte, se ha tenido que ir.

-Sí, lo sé. Me lo ha dicho Armand, que estaba haciendo unas llamadas.

No sé... Estaría nerviosa o tendría prisa. O no querría verme.

Ya la conoces. -Ya sabes cómo es.

Tiene esa manía de llegar al aeropuerto tres horas antes.

-Tampoco la culpa es toda suya.

Yo me he entretenido porque he pasado por casa para traerte esto.

-Un libro para padres primerizos. Seguro que nos viene muy bien.

-Todos los padres primerizos tienen las mismas preocupaciones

y los mismos temas de conversación.

-He notado a mamá muy tensa contigo, ¿os pasa algo?

(RESOPLA) -Estábamos muy cansados.

Esto ha sido muy duro, hemos pasado muchas horas juntos

y ya nos conoces, hemos acabado como el rosario de la Aurora.

-¿Seguro que solo es eso?

-Hijo, no me gusta que te andes con rodeos conmigo.

¿Qué es lo que te ha contado?

-Nada que no acabes de confirmarme tú ahora.

¿Desde cuándo has vuelto a los caramelos de menta?

-Qué manía con los caramelos, por Dios. Si yo no bebo, no fumo...

Alguna manera tendré de descargar la tensión, ¿no?

-No te andes por las ramas, soy mayor para soportar la verdad.

Ya no soy ese niño al que tenías que mentir

diciendo que no habías podido llegar a tiempo para recogerle.

O el que te tenía que ayudar a meter la llave en la cerradura de casa.

-Ya no soy aquel tipejo miserable e irresponsable que era antes.

-Bueno, pero tienes algo en común con él.

Mientes y escondes tu vergüenza tras esos caramelos.

-Venga, hijo, no me hables así. Llevo años sin probar el alcohol.

Si tengo una debilidad no es el alcohol, eres tú.

-Sé que lo has pasado muy mal.

Mamá me contó que los médicos no os lo pintaban nada bien.

Entiendo que pudieras llegar a bajar la guardia.

Eres humano y necesitabas consuelo.

-Lo que pasa es que tu madre ve señales donde no las hay.

Yo qué sé, llevaba un par de días sin ir por casa, sin asearme.

Igual se confundió por eso con el olor.

De verdad, qué manía con estos caramelos.

En qué mala hora se me ocurrió comprármelos para pedir cambio.

¿Contento? -Yo lo estoy si tú lo estás.

Papá, ya ha habido muchas mentiras entre nosotros.

No quiero que haya más engaños. -No.

-Si la sospecha de mamá es cierta, es el mejor momento para hablarlo.

Yo no voy a recriminarte nada, de verdad.

Entiendo que fue un momento muy difícil

y, en parte, yo también soy culpable de lo que ha pasado.

-No, hijo, no. Tú no tienes que sentirte culpable de nada.

Lo que pasa es que yo no...

(Llaman a la puerta)

-¿Interrumpo algo? Voy a ir a por agua.

-Eh... No, no.

Por favor, estamos en familia, no hay secretos para ti.

Mira, os he traído esto para que os entretengáis.

Esto lo que os espera a partir de ahora.

Me tengo que ir, que tengo que hacer un par de cosas en comisaría.

Recuerdos de María, me ha dicho que quería venir a verte esta tarde.

-De aquí no me voy a mover.

(RÍE) -Vale.

-"Au revoir".

-¡Marga! (MARGA) -¿Qué?

-Que salgas y que me ayudes con las cajas.

¿A ti qué te pasa hoy? -Nada.

-¿Cómo que nada? Llevas todo el día ahí metida.

-Estaba haciendo inventario.

-Inventario no. Eso lo hacemos después y... Oye, ¿dónde vas?

¡Oye, que vengas aquí!

¿Se puede saber qué te pasa? Parece que estás escondida.

¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado con Ricky? Porque algo ha pasado.

Ayer no quedaste con él, hoy no ha aparecido, ¿qué ha pasado?

-Es que le conté la verdad. -¿Qué verdad?

-Papá, no podía seguir con él sin contarle lo que pasó.

Necesitaba decirle todo y que él supiera por qué soy así.

-¿Así cómo?

-Temerosa, asustadiza, sobreprotegida...

-¿Y qué le has contado exactamente?

-Todo. -¿Todo todo?

-Todo, papá.

Que nos atacaron, que me violaron, que mamá falleció

y que después estuve en la clínica interna.

-¿Por qué has tenido que contárselo? -Porque lo necesitaba.

-¿Y él cómo se lo ha tomado?

-Pues reaccionó bastante bien.

Estaba cariñoso y comprensivo. -Pero...

-Pero es que ahora está distante.

Él me dice que está liado por lo de la venta del Moonlight,

pero yo noto que me está evitando.

No sé... El Ricky que yo conocía se hubiera esforzado por apoyarme.

(SUSPIRA) No sé qué pensar.

-Pues ya sabemos de qué pie cojea el chaval.

Es un cobarde y no te merece.

A ver, vamos a ser justos.

Hay que entender que le conté eso de sopetón

y que, a lo mejor, yo hubiera reaccionado igual.

Imagínate. Piensas que estás conociendo a una persona normal

y, de repente, descubres que tiene muchísimas taras.

-¿Normal?

¿Qué es normal, Marga?

¿Eh?

Hija...

Tú has superado algo muy difícil.

Algo que no todo el mundo es capaz de hacer.

No voy a permitir que nadie te haga dudar de ti.

(LLORA) -No, papá, pero ¿qué hago? ¿Qué alternativa tengo?

¿Qué hago? ¿Lo guardo como si fuera un secreto?

Papá, ¿de qué me sirve superarlo si nadie lo acepta?

-Tú eres una niña maravillosa, ¿sabes? Una niña muy especial.

Tú eres una valiente.

Y si él no sabe darse cuenta de lo que tiene delante,

el problema no es tuyo. El problema lo tiene él.

¿Eh? Te mereces algo mejor.

-Vuelvo a la trastienda, ¿vale? -Ven, ven, ven...

Dame un beso, anda.

(CARIÑOSO) Anda, no pasa nada, tonta...

(Campanillas)

-Buenos días, Damián.

-¡Comisario Gálvez! -Hacía tiempo que no nos veíamos.

-Sí, mucho. -Te echo de menos por Salamanca.

-Bueno, hombre. Gracias. -¿Un café y nos ponemos al día?

-Claro, claro. -Será poca cosa,

porque tengo comida con los comisarios.

-Sí. ¡Marga, salgo a tomar un café! Te quedas al cargo, sal ahora.

¿Vale, mi vida? (MARGA) -Vale, ahora salgo.

(SORPRENDIDO) -¡Comisario Gálvez!

(Campanillas)

-¿Cuánto le queda a Israel en el hospital?

Estará deseando salir, pobre. -Ya sabes cómo son los médicos.

No quieren pillarse los dedos.

Ayer le hicieron alguna prueba, pero todavía no me han dicho nada.

-Que se arme de paciencia,

con lo ilusionado que estará con lo de su paternidad.

-Cuéntame, ¿qué ha ocurrido? ¿Qué caso nos ha tocado?

-Pues nada, los robos que ha habido en las parroquias

y el sospechoso es un hombre que se hace pasar por una anciana.

-Alucinante. -Ajá.

Esta noche tenemos tronchas, si necesitas escaparte al hospital

o turnarte con Armand, me lo dices y te acerco.

-Perdón. -Toni, ven, ¿quieres un café?

-No, estaba buscando a Robledo, pero no está.

-Quédate con nosotros y así te pones al día con Elías.

¿Sabes qué? Ya ha despertado Israel del coma y parece que está mejor.

-Ah, ¿sí? Pues me alegro mucho, Elías.

Habrá que celebrarlo, ¿no? -Es verdad,

hay que celebrarlo, no te puedes saltar de invitarnos a algo.

¿Sabes qué hizo ayer? Se llevó el trabajo de comisaría para la casa.

-Para la casa... -Ajá

Lo que hacen algunos para no rascarse los bolsillo.

-Qué pesadita con el tema, estaba agotado y necesitaba

descansar un poco, ¿no? -Ya, ya, claro.

Deberíamos irnos moviendo, ¿no? -Sí.

-Yo me voy a ir también. -Vete primero tú.

-Vale. -¿Tienes un momento?

-Tengo un poco de prisa, la verdad. -Es solo un momento.

Toni, muchas gracias por no contar nada.

Te has portado, chaval.

-¿Nada más?

-Entiendo lo que estás pensando, pero...

Pienses lo que pienses, estás ayudando a un compañero.

-Si tú lo dices.

-Yo pensaba que no iba a ver a mi hijo nunca más.

Cuando se despertó, Toni... -No te justifiques, Elías.

-No me justifico.

Toni, tú eres muy joven, te quedan muchas batallas por librar.

Si hubieras estado en mi situación, me comprenderías.

-Ricky. ¡Ricky!

-Hey. Hola, Damián, perdona, no te había visto.

-Ah, ¿que no me habías visto? Cómo han cambiado las tornas, ¿no?

Porque antes estabas día sí y día también metido en la ferretería.

(NERVIOSO) -Ya, es que me he apuntado al gimnasio

y pretendía tomármelo en serio. -Eso está bien.

¿Por qué no has pasado a ver a Marga antes?

(NERVIOSO) -Es que hemos estado chateando...

-Chateando, ¿no? Mira, Ricky...

A mí no me vengas con cuentos, que yo ya estoy de vuelta de todo.

A Marga le cuentas lo del gimnasio y las obligaciones ficticias,

pero a mí no.

-Pero si solo ha habido un día que no nos hemos visto...

-A mi hija le ha costado convencerme de que eres buena persona.

Y a mí también me ha costado quitarme los prejuicios

que tenía con tu familia.

Pero ahora veo que en realidad no tienes buen fondo.

-No sé por qué dices eso.

-Ella te ha abierto su corazón.

Te ha contado toda la verdad, ¿y tú qué haces? ¿Tú qué haces?

Huir, salir corriendo como un gallina.

-No... Yo... -A mí no, Ricky, a mí no.

Es con Marga con quien tienes que hablar.

Con Marga.

-¿Qué pasa, cabezón? ¿Ese no era tu suegro?

-Sí. -No parecía de buen humor.

¿Qué pasa? ¿La has cagado?

-Pues me temo que sí, Alvarito. -Eso por no seguir mis consejos.

-Cállate, que te estoy hablando en serio.

Eso me pasa por ser una mierda de persona

que pretende estar con una chica maravillosa como Marga.

-No seas tan exagerado. Te invito a tomar un café.

-No, déjalo. Si estoy yendo "pal" gimnasio, que llego tarde.

Venga, anda, chao.

-Oye, ¿qué tal? ¿Es tan bueno como dicen?

Los números lo avalan.

No hay caso de narcotráfico que le hayan asignado

que no haya resuelto. Hasta que se topó con Mercader.

Parece que se le está resistiendo el narcotraficante valenciano.

También es que acaba de llegar y Mercader está instalando.

¿Y Font tiene hipótesis de por qué tiene a la chica secuestrada?

Sandra, ¿no? Sí, Sandra. Sandra Vallejo.

No tiene ninguna hipótesis, lo que sí ha hecho

es abrir nuevas líneas en la investigación de Mercader

y ha descubierto que ha adquirido el Moonlight.

No me lo puedo creer.

De todos los garitos de Distrito Sur ha tenido que elegir el de los Soler.

Ni más ni menos.

Así que cree que hay una alianza entre la familia Soler y Mercader.

Esto nos lleva a investigar también el entorno de Elvira y sus hijos.

Pues no sería tan extraña esa alianza.

En cualquier caso, nos tenemos que fiar de Font,

es quien más le conoce, lleva tiempo investigándolo.

Sí, pero aquí juega en terreno ajeno.

Pero Mercader está recién llegado a la ciudad

y no cuenta con la infraestructura de Levante.

No tiene chivatos ni la gente experta que tenía allí.

Eso sí, la semana pasada detuvimos a uno de sus camellos.

Sí, al que hirió al hijo de Elías, ¿no? Me lo han dicho los de Personal.

¿Y qué tal? ¿Cómo va el chico? Afortunadamente, mejor.

Él se llevó la peor parte y el camello no suelta prenda.

Los debe de tener bien pagados y mejor amedrentados.

Toni, ven a mi despacho cuando puedas.

Ya te dejo, ya me contarás cómo evoluciona el caso.

Sí, venga.

Inspectora, ¿qué hacía aquí Ibarra? ¿Ha pasado algo?

No. ¿Por qué iba a pasar nada? Venga, vamos a mi despacho.

Hola.

No te molestes, el número premiado ya lo he comprado yo.

Ah, ¿sí? Sí, segurísimo. ¿A que sí?

En general, soy más de creer en la estadística que en la suerte.

Yo no, de hecho lo que pasó ayer en el taller fue un golpe de suerte.

No sé de qué hubiera sido capaz Font si no llegas a intervenir.

Muchas gracias.

No tienes que darlas, hubiese hecho lo mismo por cualquier ciudadano.

Te estaba tratando de forma injusta.

¿Ese tío quién se cree que es?

¿Interroga así a todo el mundo o es que me tiene manía?

Menos mal que no se te ha pegado el mal rollo.

A ver, te lo vuelvo a repetir.

Mi intervención no tiene nada que ver con lo que tuvimos tú y yo.

¿Vale? Solo hacía cumplir la ley.

Gracias de todas formas.

Por lo de cumplir la ley, digo.

-Silvia, te estaba buscando.

Aquí estoy. Bueno, yo me piro.

Hasta luego.

Suerte con tu número.

¿Alguna novedad? No, solo que tenemos trabajo.

-Sí, aprendiendo mucho con Merche.

Hoy he aprendido la importancia de hacer un atestado y una denuncia.

A muchos compañeros de aquí les vendría bien

pasarse por la ODAC, lo dejo ahí.

(RÍE) Ya, sí, lo dejas ahí, ¿no? Pues no es mala idea.

Lo que pasa es que a muchos de esos compañeros

les pasa lo mismo que a ti: no les gusta el papeleo.

Usted sabe que yo en la calle estoy como pez en el agua.

Apoyando a mis compañeros, haciendo equipo.

El subidón de adrenalina de perseguir a un malo y pillarlo.

Sí, apasionante, pero me temo que vas a estar un tiempecito

en la ODAC, vas a tener que sustituir a Merche,

se va de vacaciones con su hija.

Si Merche se va de vacaciones con su hija, lo normal...

¿Lo normal?

Quiero decir que lo va a hacer mejor una persona que tiene experiencia,

por ejemplo, Espe se me ocurre... Toni, Toni, para.

Lo vas a hacer muy bien. Ya lo verás.

Además, en tu condición de agente en prácticas

tienes que rotar por todos los departamentos

y tienes muy fresco el temario, seguro que lo vas a hacer fenomenal.

Espérate, a ti te pasa algo. Esto no es solo por la ODAC.

No, yo estoy bien.

(SUSPIRA)

Pues que estoy intentando ayudar a alguien y no sé muy bien cómo.

Ya. Si quieres, cuéntamelo. A lo mejor yo te puedo orientar.

Es que he visto algo, inspectora, que no sé muy bien cómo gestionar.

Explícate mejor, a ver.

Eh...

Ya estoy de vuelta, Claudia, y tengo que comentarte algo.

Sí, ahora mismo, Emilio. ¿Te importa esperar un segundo?

Toni me tiene que contar algo que creo que puede ser importante.

Enseguida acabamos.

¿Qué has visto que no sabes gestionar?

Nada, en realidad es una chorrada. Toni, has visto algo que te preocupa

y quiero que me lo cuentes. De verdad, no tiene importancia.

Toni, ¿qué es?

Varias veces he visto a alguien en su ordenador viendo series

en horario laboral y he pensado que igual no está bien...

Pues no, no está bien. Vamos a hacer una cosa.

Como vas a estar un tiempo en la ODAC,

te preocupas de observar a ese alguien

y si reincide en su comportamiento me lo dices inmediatamente.

¿De acuerdo? De acuerdo.

Pues hala, ya está. Con permiso.

Le acabo de decir que iba a sustituir a Merche

durante las vacaciones y no sabía cómo escaquearse.

Mercedes ya sabía que no le iba a hacer ninguna gracia.

¿Ha llegado a tiempo al aeropuerto? Sí.

Y me ha pedido que te dé otra vez las gracias

por haberle dejado los días libres pidiéndolos con tan poca antelación.

Gracias por nada. Si puedo organizar el cuadrante de turnos

no tengo inconveniente.

Sobre todo tratándose de un viaje que va a hacer

una madre con una hija.

Aitana tuvo un detalle preguntándoselo a ella

en cuanto se ha enterado de que el viaje

no lo podía hacer su pareja.

La envidia que me da a mí, ojalá pudiera irme a Lanzarote con Olga.

Resulta que después de dejar en el aeropuerto a Mercedes,

tenía reunión de comisarios en Jefatura.

He estado hablando con el comisario Gálvez

y me ha contado una cosa de una persona del barrio

que me ha dejado de piedra. No me digas más, de Quintero.

Negativo, de Damián Pérez.

¿El ferretero? El mismo.

No daba crédito según me lo estaba contando.

Pero ¿qué es lo que te ha dicho?

Pues todo empezó hace más de un año en Salamanca.

(Ladridos)

Disculpa las formas, Sandra. Estos son maleteros,

están acostumbrados a transportar mercancía, non personas.

(SUSPIRA)

¿Quieres algo de beber?

Toma, Sandra.

¿Se puede saber qué coño le habéis hecho?

Os dije que la quería viva, no medio muerta.

Anda, desapareced de mi vista.

Volved al garaje hasta nueva orden.

¡Pendejos!

Son unos bestias.

¿Qué te han hecho, Sandra? ¿Sandra?

Soy Santos, estás en mi casa. -Déjeme...

-Sandra.

¡Sandra! ¡Despierta, Sandra! Sandra, Sandra.

Estás en mi casa, estás a salvo, no tienes que preocuparte por nada.

Voy a cuidar de ti. -¿Tú?

-Sí.

-Siéntate. -Suéltame, cabrón.

Tú mataste a mi hermana. -No, se metió solita en el asunto.

Te conviene estarte quietecita.

-¿Si no qué? ¿Me vas a matar a mí también?

Ojalá lo hicieras, pero no puedes porque me necesitas.

Es eso, ¿a que sí?

-Pero mira que eres lista.

Así calladita estás más guapa.

Y ahora, si me dejas, igual te enterarías

de que vamos a soltarte dentro de poco.

¿Puedo quitarte la mano?

Solo queda que una pieza de este embrollo

dé un paso hacia adelante. Y lo va a hacer dentro de poco.

Estarás libre en cuestión de días.

¿Qué pasa?

¿No te fías? Ten un poco de fe, mujer.

-Pagarás por lo que le hiciste a mi hermana.

-Yo no tengo la culpa de nada, fuiste tú,

con tu jueguecito de la cocaína, la que comenzó todo esto.

Recuérdalo bien, eres tú la responsable de todo.

-Lo primero que haré es ir a la policía y contarlo todo.

Quiero verte pudrirte en la cárcel.

-¿Y sabes lo que ocurrirá si acudes a la policía?

¿Te has parado a pensarlo?

Porque entraste en el país cargada de cocaína del cártel de Jalisco.

Eso no está muy bien visto. Tú no eres mejor que yo, Sandra.

-Negociaré con la policía.

Conseguiré un trato. -¿Sí?

En cualquier caso, la policía es tu menor problema.

¿Has pensado lo que te harían estos dos si se enteran

de que has acudido a la policía? ¿Lo has pensado?

Yo si fuera tú, en cuanto me soltaran,

buscaría un rincón para esconderme que no aparezca ni en los mapas.

Y ahora deberías comer algo, te sentará bien.

-No tengo hambre, quiero dormir.

Dame algo para dormir, por favor, lo necesito.

-Siempre pensando en meteros.

Está bien, si eso es lo que quieres, lo tendrás.

Pero antes de recibir tu dosis, tienes que prometerme una cosa.

Vas a ser una buena chica, ¿verdad? Vas a hacer todo lo que yo te diga.

(RECUERDA) -"¡Eh! ¡No, no, no, no!

(Disparo y grito)

-No, no, ¡Maica!

¡Dios!

¡Maica!

(Disparos)

(Disparos)

(GEMIDOS)

-Tranquila, tranquila, cariño. Te vas a poner bien.

¿Qué? (GIME) -Sálvala, prométemelo.

-Te lo prometo, mi amor, no te preocupes ahora por tu hermana.

Te juro que la encontraré. Y cuando te pongas bien

nos la vamos a llevar a esa casita de piedra en la sierra".

Elías, te estaba esperando. -¿Qué pasa?

-¿Cómo que qué pasa?

Llevo muchos días sin noticias de Sandra.

-Ah, es eso. -¿Es eso? ¿Cómo que es eso?

Por el hecho de que tu hijo ya esté bien

y haya salido de peligro, no quiere decir que te olvides

de que Sandra sigue secuestrada. ¿No te parece?

-Tengo las manos atadas, Font no me cuenta nada,

no cuenta conmigo... Eres un cabezota.

-¡Se puede saber qué demonios pasa contigo!

¡Te ayudé con lo de tu hijo! ¡No puedes dejarme tirado!

-Yo bajaría el tonito delante de una comisaría.

-No te preocupes, voy a bajar el tono para no molestarte.

Ya me ocuparé yo solo de mis asuntos.

-Yo que tú me largaba de aquí, voy "pa'" dentro.

-La...

-¿Santos? Sí, soy yo, Quintero.

¿Sigue en pie la propuesta que me hiciste?

Tenemos que vernos cuanto antes.

-Tenía un montón de disfraces y pelucas en su casa.

-Normal, si llevaba tanto tiempo robando disfrazado de señora.

Tenía que tener repertorio, ¿no? -Pues sí, pero creo que hay algo más.

No sé, algo que roza lo psicológico porque tenía cinco nombres diferentes

puestos en el buzón. Está claro que llevaba una doble vida.

-Una quíntuple vida más bien. -¿Te imaginas?

Igual lo tenía todo calculado y lo hacía para disimular

con los vecinos y que no se dieran cuenta de que iba vestido de mujer.

O al tipo le gustaba cargar con esas vidas y se sentía cómodo.

Adoptarlas. -No sé, yo no entiendo mucho.

-El caso es que se lo tenía muy bien montado y se engañaba a sí mismo.

-Bueno, eso nos pasa a todos un poco siempre, ¿no?

-Sí, ¿por qué lo dices?

-Digo que todos a veces nos engañamos a nosotros mismos.

¿A ti nunca te ha pasado que estás a punto de conseguir algo

y justo cuando estás ahí, de repente, por algún motivo que no sabes

tiras la toalla?

-Claro, eso nos pasa un montón de veces a todos.

A mí, por ejemplo, voy a entrenar y he salido muy cansada del trabajo,

llevo una serie de repeticiones y de repente digo "ya, basta".

-Me refiero a algo más importante, no a ir a entrenar.

-Ya te quisiera ver yo entrenando a mi ritmo.

-Pero yo estoy hablando de algo más transcendente para la vida.

-¿Como qué? No te entiendo.

-Como lo de Elías, por ejemplo. -Lo de Elías, ¿qué?

-Pues que Elías es alcohólico y... -Era.

-Un alcohólico nunca deja de serlo.

-Sé que le ha pasado factura en su familia y en su trabajo.

-¡Toni! Prefiero que no toques este tema, ¿vale?

Sí, Elías ha sido alcohólico, pero eso ya está en el pasado.

Él no ha vuelto a beber ni una gota de alcohol.

Pongo la mano en el fuego por él. También lo harías, ¿no?

¿Dudas? Vale, puedo entender tu posición

porque no estás todos los días patrullando con él, pero yo sí.

Es mi compañero de patrulla, estoy 24 horas del día con él

y me daría cuenta si volviera a caer en el alcohol.

¿Crees que no me daría cuenta de eso? ¿O qué pasa?

¿Hay algo que sabes y no me lo quieres decir?

¿Eh? -No.

-Entonces te callas.

No me gusta malmeter de los compañeros

y mucho menos de Elías.

Si hay dudas y le quieres preguntar algo, buscas a tu compañero,

que, por cierto, ahora no lo vas a encontrar,

porque al acabar el turno se ha ido derechito al hospital a ver su hijo,

que, por si no te acuerdas, hoy ha salido del coma.

¿Vale? ¿Te queda claro? -Hey, Nacha.

¿Te falta mucho? Vamos a llegar tarde a la peli.

Que por muchos anuncios que pongan, habrá cola para las palomitas...

-Tranquila, sin palomitas no nos vamos a quedar. Ya he acabado.

-¿Y tú? ¿Has pasado de la ODAC a ser vigilante de la sala de pruebas?

¿Qué te pasa que parece que te ha dado un aire?

-Nada. -Venga, vamos, yo ya estoy.

-Si quieres vente, que todavía estás a tiempo.

-Qué va, si tengo que hacer unas cosas aquí.

-Ah. -Venga, Espe, vamos.

-Chao.

-Estos vídeos de gatitos yo no sé cómo a la gente les hace gracia...

Al menos a mí. -Ya, a mí tampoco. Gatitos.

¿Por qué no te vas para casa y pides algo de cenar?

Ponen el último capítulo de la serie que te gusta.

-Ah, sí... Bueno, ya lo veré por internet.

-No, no. Anda, vete a casa.

-Vale. -Toma.

Con esto es suficiente, ¿no? -Sí, hasta luego.

(Campanillas)

(MARGA) Sí, está en la trastienda, pase.

¿Qué tal, Damián? Disculpa las horas.

Qué sorpresa. Estaba ya recogiendo, a punto de cerrar.

Cuánto tiempo sin venir por aquí, ¿no, Claudia?

Y Antonio ya ni te cuento. ¿En qué te puedo servir?

Es que en realidad no necesito nada.

Se nos estropean pocas cosas desde que Olga se fue

porque pasamos poco tiempo en casa. ¿Cómo está ella? Espero que bien.

Lástima que no coincidiera con mi hija,

se hubiesen llevado muy bien. Sí, seguro que sí.

Verás, hablando de familia, quería comentarte otra cosa.

Hoy ha habido un encuentro entre comisarios

y ha salido tu nombre a relucir.

¿No me habré metido en algún lío? No, qué va.

Han hablado de lo que pasó con tu familia

cuando vivíais en Salamanca.

Es algo de lo que no me gusta hablar. Lo entiendo perfectamente.

Lo que pasa es que cuando me he enterado,

he sentido la necesidad de venir a decirte que lo siento mucho

y que me parece admirable la fuerza con la que lo has llevado

y también cómo has llevado todo lo que pasó aquí.

Supongo que nadie está preparado,

pero no te queda más remedio que seguir adelante.

El caso me ha sobrecogido, he intentado averiguar algo más

y he leído en la investigación que nunca se atrapó a los culpables.

El caso se quedó sin cerrar

y nunca se ha sabido la identidad de los asaltantes.

Pues sí, duele que no cogieran a los culpables

y eso que el comisario Gálvez se volcó, pero no dieron con ellos.

Imagino que tiene que ser una carga enorme para ti

saber que están sueltos, ¿no?

Sobre todo al principio.

Al final te das cuenta de que no queda más remedio que aceptarlo

y de que es la única forma de ayudar a tu hija.

Desgraciadamente a veces no llegamos a más.

Claudia, nada ni nadie me va a devolver nunca a mi mujer.

Pero mi hija sí.

Después de tiempo en un sanatorio, ya está conmigo y está repuesta.

Es lo que me importa, su felicidad, que ya ha sufrido bastante.

Desde luego tienes toda la razón.

En fin, solo quería decirte eso,

aquí me tienes para lo que haga falta.

Pues se agradece, de verdad. Venga, buenas noches.

Igualmente. Da recuerdos. Ajá.

(Campanillas)

-Buenas, ¿vienes a hacer más preguntas?

¿O a por más whisky? -Ni una cosa ni la otra.

Ponme un zumo de melocotón, anda.

-¿Qué pasa? ¿Hoy no hay nada que celebrar o qué?

-Buscaba un sitio tranquilo para hacerlo, pero es imposible.

-Hombre, el Moonlight tranquilito no es.

Sí que tenías sed.

-Pues mira, ahora sí que me vas a poner un whiskito con hielo.

-Marchando.

(Teléfono)

-María.

Sé que había quedado en recogerte, se me ha liado la tarde.

Pues un delincuente que no damos con él.

Vete tú tirando para el hospital y ahora voy yo para allá.

¿En qué lío me voy a meter? Joder...

Que no voy a hacer cosas raras...

Sí, recuerdo lo que te he prometido, lo voy a cumplir.

Venga, nos vemos ahí, venga.

-Vas un poco rápido tú, ¿no? -¿Eh?

¿Te enseño mi DNI para que veas que tengo edad para beber?

-No damos un premio al primero que se acaba la botella.

-Déjame aquí la botellita y déjame tranquilo.

-Aquí no vendemos botellas, aquí servimos copas,

esto no es un supermercado. -Me estás tocando los huevos.

¿Qué te pasa? ¿De qué vas? -Vamos a ver...

Porque seas policía, no tengo que aguantar esto.

No queremos borrachos, fuera.

-¿A quién llamas borracho? -A ti.

A la cara te lo digo: borracho. -A ver, por favor, por favor.

¿Pero qué estás haciendo, Elías?

-Déjame en paz.

-Sácalo de aquí, Toni, antes de que lo saque yo a hostias.

Qué pena da ver a un policía así.

-Por favor, vamos a tranquilizarnos. Me ocupo yo.

Mañana te pago lo que te debe, Luis.

Por favor. -¡Yo no voy contigo a ningún lado!

(SUSPIRA) -Tranquilo, tío.

Al menos lo has intentado.

(Llaman a la puerta)

-Pasa.

-Así que esta es tu pequeña guarida.

Esperaba algo más sofisticado. -Vaya.

Soy un hombre de gustos sencillos, ¿qué le vamos a hacer?

En este pendrive tienes toda la información que necesitas

para reactivar la ruta del sur.

Aquí están las rutas seguras, distribuidores, intermediarios,

conductores... En fin, todo lo que necesitas.

-Por lo que me han dicho, la cosa está revuelta abajo.

-Sí, eso parece. Me han comentado que están en plena batalla

a ver quién se impone y se hace con el control de la ruta del sur.

-¿Qué hace falta para conseguirlo? (RÍE) -¿Me tomas por imbécil?

Se consigue demostrando que eres el más fuerte.

(CHISTA) Quieto ahí.

Antes de darte este pendrive,

quiero una prueba de que Sandra está viva.

-Es una petición razonable,

pero me molesta tu falta de confianza.

-¿Tú te fiarías de Santos Mercader? -No.

-Pues entonces...

Sí, soy yo. Ponme en videollamada con la chica.

Me da igual, la despiertas, quiero hablar con ella.

Al parecer está dormidita.

-¡Sandra! Sandra, soy yo, Fernando. ¿Estás bien?

-"Fernando". -Sí, soy yo, Sandra.

Solo quiero saber que estás bien. -"Sí, quiero irme de aquí".

-No te preocupes, te voy a sacar de ahí en cuanto pueda.

¿De acuerdo? Solo quería saber que estabas bien.

-"Lo siento mucho, Fernando, todo fue por mi culpa".

-No pienses en eso ahora.

Intenta descansar, en nada estarás de vuelta.

-"Sácame de aquí, por favor". -Sí, en cuanto pueda.

¿De acuerdo?

-Ya es suficiente. Tenemos asuntos que tratar.

-Pues sí, uno de los asuntos más importantes

es que no quiero ver a esos mexicanos nunca más.

Cuando vengas a traerme a Sandra, quiero que vengas tú solo con ella.

(CHISTA) -No tan deprisa, Quintero. La información que dices que hay aquí

solo vale el cuerpo de la chica. -¿De qué estás hablando?

-Los datos en sí no valen nada.

Tienes que presentarme a tus antiguos lugartenientes.

Convencerles de que yo soy el nuevo amo.

Eso sí que vale el cuerpo con vida de Sandra.

-Ni de coña, no pienso hacer nada de eso.

No pienso entrar en tu juego, ¿me oyes?

Tú y yo tenemos un trato y yo ya he cumplido mi parte.

Ahora te toca a ti.

Me he jugado la vida muchas veces para salir de este negocio

y no pienso volver a entrar ahora. -Está bien, como quieras.

Sí, soy yo otra vez.

Decidle a la chica que Quintero se echa para atrás.

Sí, dadle lo que pida para cenar. Mañana la ejecutamos.

O no, mejor... Espera un momento. Que se lo diga él mismo.

Así escuchará una voz amiga.

-"Fernando, ¿qué está pasando?".

-Nada, Sandra, no pasa nada. Solo intento negociar

para sacarte de ahí cuanto antes, ¿de acuerdo?

Procura descansar. Dentro de nada estarás aquí.

-¿Tenemos un trato, socio?

-Tenemos un trato.

Pero ahora quítate de mi vista y vete al carajo.

-Hombre, a mí este tren se me pasó hace tiempo.

Aunque tampoco sé yo cómo me hubiera apañado con un crío en Madrid.

En fin, que no me voy a lamentar ahora.

Ahora es vuestro momento.

-Formar una familia no es solo cosa de dos.

También están los abuelos, los tíos.

Nuestra idea es que sepa que hay mucha gente que lo quiere.

-Oye, quería pedirte disculpas por lo del otro día.

Me metí en su educación y no tendría que haberlo hecho.

Lo siento mucho -Yo también me pasé.

Tú simplemente diste tu opinión Por mi parte, está olvidado.

-Vale. Te he traído una cosica.

A ver, es lo que se ha regalado toda la vida.

Igual me he quedado un poco anticuada.

(RÍE) -Me encanta, muchas gracias.

Cada vez que se los ponga me acordaré de vosotros.

-¿Has visto qué pequeñicos?

-¿A que ya estabais hablando mal de mí?

-Justamente íbamos a empezar ahora.

-Ya me imagino la monserga: que siempre llega tarde,

que lo primero es el trabajo... Si los malos se esconden,

habrá que encontrarlos. -¿Estás bien, papá?

-Estoy perfectamente, de hecho, estoy hecho un nombre nuevo,

Se lo he prometido a María, estoy aquí para lo que haga falta.

Para lo que necesitéis, para estar contigo.

-Papá, has bebido.

-¿Pero qué dice este niño?

¿Le han cambiado la medicación y le han sentado mal?

-No intentes disimularlo, estás empeorando.

Te he visto cientos de veces así,

Me pasé la vida viviendo con un alcohólico.

Veo que sigues fiel al whisky... -¿Qué dices? No he hecho nada.

Si yo lo único que quiero es cuidaros,

estar con mi familia, quiero ayudarte, hijo.

(MOLESTO) -Déjalo ya, papá.

No voy a dejar que me jodas la vida.

Me ha costado mucho llegar hasta donde estoy.

El alcohol no fue un infierno solo para ti.

Nos destrozó la vida a todos.

Te quiero lejos de mi vida, lejos de mi familia.

-No me esperaba esto de ti, Elías.

Me dijiste que había sido una vez y que no se volvería a repetir.

Y has faltado a tu palabra.

-Han sido dos copas, os lo juro, de verdad.

(SOLLOZA) No va a volver a pasar.

Discúlpame, hijo, de verdad.

Mañana entro en el programa de desintoxicación.

Te lo juro. -Ese mañana ha pasado muchas veces.

Vete.

-Por favor... -¡Que te vayas!

¡Largo! ¡Fuera de mi vida, borracho!

Déjalo ir, María, no pierdas el tiempo.

Es una batalla perdida.

(Música dramática)

-Da igual, no te daré ni un euro más. -Muy bien.

En ese caso me veré obligado a contar mis penas a otra persona.

-¿Esto qué es? -Mis memorias podría decirse.

Lo he puesto todo por escrito.

-¿Y qué vas a hacer?

¿Lo vas a llevar a Bremón? ¿Lo vas a publicar en internet?

Esto te perjudica más a ti que a mí. -Publicarlo en internet, no.

Esto es algo más para gente cercana.

Para ti o para tu hija.

Buenos días, ¿Marga?

-Es como si se hubiera convertido en otro.

-Peor, es como si se convirtiera en la persona que era antes.

-¿Cómo era antes? -Un mentiroso patológico.

Como la mayoría de los adictos, supongo.

Mentía a todas horas. Eso le hacía ponerse tenso, a la desafía.

-¿Yo cómo puedo saber cuándo me miente y cuándo no?

-Lo notarás muy nervioso, te apartará la mirada.

Estará siempre deseando irse, escaquearse y tomar una copa.

Y luego siempre tendrá una explicación.

-¿Y qué puedo hacer?

-Es lo que te estoy diciendo, tenías toda la razón.

Debiste soltarme un puñetazo.

Lo estoy pasando fatal, tengo un hijo en el hospital

y tú no sabes el sufrimiento... Eso te hace contar tonterías.

-Lo único que te estoy diciendo es que te estás jugando mucho.

-Pues por eso te digo que me has salvado la vida.

Tú esto no lo vas a contar por ahí, ¿no?

-Por lo que veo, ayer cuando me pasaste el pendrive,

te guardabas información importante.

-Ya ves. La información verdaderamente importante

siempre se guarda en la cabeza y se anota con papel y lápiz.

-Ya, ya lo veo.

-Ya he cumplido mi parte del trato, te toca a ti.

-Tengo fichado a ese Font. Es un tocapelotas profesional.

Estuvo en Valencia buscándome las cosquillas sin ningún resultado.

¿Y qué te ha preguntado ese pájaro?

-¿Por qué te había vendido el negocio?

¿Por qué seguía trabajando yo aquí?

Sospecha que me llevo una mordida del otro negocio.

-¿Qué otro negocio?

-Eso es lo que les dije yo: "¿Qué otro negocio?".

-Santos, te digo una cosa: si piensas utilizar el Moonlight de tapadera,

ten mucho cuidado, sobre todo metiendo la mercancía en el almacén.

-Si tú me dices quién te lo pasó, hablamos con el fiscal

para que te caigan menos de dos años y no vayas a la cárcel.

-Agente Ríos, la inspectora jefe quiere hablar con usted.

Tú me vas a decir quién te ha "pasao" esa maría.

¿Vale, chaval? Venga, ¿quién te la ha "pasao"?

-Vete a la mierda. -¿Que me vaya a la mierda? ¡Repítelo!

(ELÍAS GRITA) -Elías, Elías, basta.

Te estoy preguntando si estás absolutamente seguro

de que Guevara no se estaba defendiendo.

Absolutamente, inspectora.

Algo ha tenido que pasar porque es una actuación muy irregular

y Elías lo sabe.

Le preguntamos el nombre del que le había pasado la marihuana

y el chaval no respondía, pero... ¿Pero qué?

Deja eso que estás haciendo, anda. Tenemos que hablar.

¿Qué pasa?

Elías se fue de comisaría a mediodía de muy malas maneras.

No hemos vuelto a saber de él.

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Servir y proteger - Capítulo 576

19 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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