www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5367402
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 575 - ver ahora
Transcripción completa

Tendrá que esperar.

Tendrá que entenderte, respetarte, ¿no?

-Me va a dejar cuando se entere de mis traumas.

-¿Cuando se entere? Marga...

¿Cómo que cuando se entere? No pensarás contárselo.

-En poco tiempo he tenido que asimilar el divorcio y tu boda.

Empiezo una relación y reapareces en plan simpático

como si no hubiera pasado nada entre nosotros.

-Y eso te impide tratarme como una profesional.

Siempre dijiste que no hay que mezclar el trabajo

con la vida personal.

-Tienes razón.

Me voy a ocupar bien de tu caso, si me das la oportunidad.

-¿Qué te vas a ocupar?

¿Tú no estás tramitando solo la denuncia?

-No.

Emilio me ha pedido que te ayude, y me ha asignado el caso.

-¿No le has dicho nada de lo del otro día?

-No.

-Sinceramente, me alegro mucho

porque no me gustaría perjudicar tu relación con Emilio.

-Deja de darme consejitos.

Ni que fueras el único que conoce el dolor.

-¿Se puede saber qué te pasa conmigo? -Tengo mejores cosas que hacer

que perder aquí el tiempo.

-No se lo tomes en cuenta, está muy afectado con lo de su hijo.

-¿Seguro que es solo por lo de su hijo?

-¿Qué otra cosa va a ser?

-No lo sé, María.

No lo sé.

-Eres responsable de la vida de mi hijo.

Y como se muera, ya te puedes preparar.

-Prefiero no responderte.

Tengo cosas más importantes que hacer que escuchar tus desvaríos.

Escucha, Guevara.

Si vuelves a pasarte de la raya conmigo,

tendré que hablar con tus superiores,

y eso no te va a gustar.

-¿Tú qué miras? Ponme un whisky, coño.

Raquel. -"Elías.

Me canso de llamarte y ni María ni en la comisaría

saben nada de ti".

Es Israel, se ha despertado, ha vuelto en sí.

-¿Y está recuperado totalmente? -No lo sé, ven.

Israel ha preguntado por ti inmediatamente. Ven, anda.

Dame un abrazo. -Es increíble.

¿Qué haces?

-¿A qué hueles, Elías?

-Un caramelo de menta. -¿Has vuelto a beber?

¿Por qué los Soler habrán hecho algo así?

¿Ponerle la infraestructura en bandeja?

Quiero decir que algo se habrán llevado a cambio.

Es pronto para saberlo,

pero para eso debo investigar a los Soler.

¿Qué tienes planeado? Atacar los flancos más débiles.

Si te refieres a Ricky, te equivocas.

Hay otro Soler más débil.

Estoy convencido de que la nueva tapadera de Mercader,

aquí en Madrid, será el Moonlight.

Su nuevo centro de distribución de estupefacientes, muy bien.

-Así que todo esto es para pillar a Santos Mercader.

¿Este es el rollo? ¿Venir como dos matones?

-Deja en paz a Silvia, que estoy hablando yo.

He venido a aconsejarte que colabores

y dejes de ser cómplice de tu familia.

Si no quieres colaborar nos acompañarás a comisaría.

-¿Me estás deteniendo? ¡Basta!

De verdad, Marga, yo no te quiero forzar a nada,

si no me lo quieres contar... -Que no, que no.

No me estás forzando. Es que...

Creo que mereces saberlo.

(Música emocionante)

Yo te veo más con niña que con niño.

¿Te encuentras bien? ¿Se te está pasando la fiebre?

-He traído un surtido de lo que me ha parecido,

de todo lo que había en la máquina.

-No creo que a Israel le convenga tomar nada de eso.

Y a nosotros tampoco.

Voy a ver si encuentro un par de botellas de agua.

Ahora vuelvo.

-Como yo sé que eres goloso, lo he hecho con mi mejor intención.

No sé, si te apetece cualquier otra cosa,

si tienes algún antojo de comer, o si quieres...

un zumo recién exprimido me voy y me busco la vida.

-Tengo antojos de que venga mi marido, pero eso es más difícil.

-Arman está de camino, tu madre ha hablado con él.

-Ya me lo ha dicho. Ahora mismo debe estar volando.

-Arman ha hecho todo lo posible por venir cuanto antes.

Ha estado todo el rato pendiente de esto,

lo malo es que haya estado tan lejos. -¿Sabes?

Estuve a punto de irme con él a Las Vegas.

Si lo hubiera acompañado...

No sé. -Pero eso ya no importa.

Lo importante es que el susto ya ha pasado.

No sé, me parece mentira estar hablando ahora contigo.

No sé quién te habrá sacado de este coma, pero...

sea quien sea, ha hecho lo que yo no he podido hacer.

Salvarte la vida. -Pero ¿qué dices, papá?

-Hijo, te he fallado como padre, he fracasado como policía,

no he sido capaz de proteger a mi propio hijo.

-Lo que ha pasado no es culpa de nadie,

ha sido un cúmulo de circunstancias.

Si yo hubiera cogido el teléfono cuando me llamaste en vez de colgar,

quizá hubiera podido evitar la puñalada.

-¿Qué dices, hijo?

Normal que te comportaras así, estabas rebotado conmigo.

-Quiero...

Quiero que le digas a María que por mi parte está todo olvidado.

Que la quiero mucho y que...

que sé que nada de lo que dijo fue en serio.

-Se lo diré. Te tiene muchísimo cariño.

-Lo sé, yo también se lo tengo.

-Ahora lo importante es que voy a ser abuelo.

Y que tú vas a ser el mejor padre del mundo.

¿No vas a decirme nada?

¿Yo?

Eres tú la que me debe una disculpa.

No soy yo quien ha lanzado acusaciones contra Álvaro Soler

sin tener pruebas ni testigos.

Te has pasado muchísimo con él.

Espera. ¿Me estás hablando de un tema personal o profesional?

Del espectáculo que hemos montado acusando a alguien sin motivos.

No tiene nada que ver con lo personal, Alejandro.

Si vamos a mantener una conversación de este tipo,

quizá deberías cerrar la puerta.

Me parece perfecto.

Ya hemos hecho bastante el ridículo por hoy,

no quiero que encima nos oigan discutir.

Silvia, te estás poniendo en evidencia cuestionado mis métodos.

Yo no tengo que rendirte cuentas. Llevo la investigación a mi manera,

y si considero que los Soler están implicados,

oye, tú tendrás que acatarlo.

Tú sabrás muchísimo sobre Santos Mercader,

pero te aseguro que con los Soler te estás equivocando.

¿Crees que son unas Hermanitas de la Caridad?

Digo que si hubieras informado de tus intenciones

a tu compañera, que soy yo,

te habría advertido de que no ibas a conseguir nada de Álvaro Soler.

Te pedí veladamente que le sacaras información.

Pero te negaste, ¿o es que te has olvidado?

¿Adónde quieres llevar la conversación?

Creía que todo esto quedaba en el terreno de lo policial.

Hablemos en el terreno policial.

Esa familia os ha toreado a todos en esta comisaría,

y habéis sido incapaces de ver a los Soler

como los mafiosos que realmente son. ¿Qué pruebas tienes de eso?

El acuerdo de compra venta con Mercader.

Más allá de una transacción económica,

lo que hay detrás de ese acuerdo,

es una alianza para que el negocio de Santos Mercader

siga echando raíces en Madrid.

Y eso convierte a los Soler en cómplices.

El contrato de compra venta no prueba nada.

No tienes nada que corrobore tu hipótesis.

Es lo que quería conseguir

apretándole las tuercas a Álvaro Soler.

Y solo has conseguido que se ponga a nuestra contra.

Escucha, la relación de esta comisaría

con la familia Soler ha sido siempre compleja, sí.

Pero al final siempre nos hemos entendido.

Con unos más que con otros. Frena ahí.

Cuando han sido sospechosos se les ha interrogado,

con pistas y con pruebas.

Y tú hoy te has saltado todo ese protocolo.

No, Silvia.

Precisamente, interrogando se consiguen pistas y pruebas,

deberías saberlo.

Mira, es más fácil atacar a los Soler por separado,

y es lo que pretendía presionando a Álvaro,

y tú me has desautorizado.

¿Recuerdas que nuestro trabajo no es juzgar?

Para eso ya están los jueces. Y yo no he juzgado a nadie,

solo estaba haciendo preguntas.

Tú te has puesto así porque sientes algo por tu ex.

¿Cuántas veces tengo que repetirte que no es personal?

¿Lo entiendes?

Pero no has negado la afirmación que te he hecho.

En fin...

Es una lástima, ¿sabes?

Me había hecho muchas ilusiones

en nuestra colaboración. Venga, hombre.

Pero ya veo que eso se acabó.

-Hola.

-Tranquila, Espe, yo ya me iba.

-Ay, ay, ay... Aquí huele a primera pelea de pareja.

¿Qué, no me vas a contar lo que ha pasado?

¿Es confidencial o qué? No es confidencial, es profesional.

No personal, profesional. ¿Se entiende?

Cómo está el patio.

-Ese bebé os va a cambiar la vida.

-Estamos preparados para las noches sin dormir que haga falta.

-He tenido que recorrer medio hospital

para encontrar una máquina que tuviera agua.

-¿Tú te has dado cuenta de que Isra tendrá dentro de poco una familia?

-Sí.

-Se va a dar cuenta del porqué de nuestras preocupaciones.

-Espero que con Armand tenga menos preocupaciones

de las que tuve yo contigo.

-Perdonadme, que tengo que hacer una llamada.

No tardo nada.

-¿A qué venía eso? ¿Te pasa algo con papá?

-Lo decía porque Armand no tiene una profesión de riesgo

como tu padre.

Ser la mujer de un policía, a veces es muy duro.

Claro, que viéndote a ti,

la profesión no debe tener mucho que ver.

Dibujante de cómics, mírate, en la cama de un hospital.

Menos mal que ya estás bien.

-Ricky.

-Hola, Marga. Perdona, es que...

Iba un poco empanado con la rayada que tengo.

-¿Seguro que no estás rayado

por lo que te he contado en la ferretería?

-No, qué va, es que...

Llego tarde, tengo una clase de crossfit en diez minutos.

-Sí, yo también curro, pero...

Había pensado que podías ir a buscarme al terminar,

y nos íbamos al cine. Esta vez invito yo.

-Verás, es que...

Bueno, me ha surgido un tema y voy a terminar tarde.

-¿Estás seguro de que no es por lo que te he dicho?

Ricky, lo siento. No quería fastidiarlo así, lo siento.

-Marga, no te preocupes, no has fastidiado nada.

-Solo quería sincerarme contigo,

y que nada se interpusiera entre nosotros.

-De verdad, esta noche

tengo que resolver un tema con la venta del Moonlight.

Eso es todo.

-¿Seguro que no es porque no quieres quedar conmigo?

-De verdad, Marga, tengo prisa, me tengo que ir.

-Chao.

-Chao.

-Parece buena chica.

Pero algo me dice que las cosas no van bien.

¿Cómo se llama?

-¿Qué te pasa, que eres un cotilla?

Ahí tienes un quiosco, puedes comprar todas las revistas que quieras.

-Vaya, hombre, he dado con el gracioso de la familia.

-No, con el gracioso no, con el educado.

Veo que no te han enseñado a no meterte en la vida ajena.

-Persigo delitos, ¿sabes?

Y los asuntos que tiene que ver con delincuentes me interesan.

Y ahora mismo estoy intrigado

con el intercambio de cromos que os traéis.

No te hagas el tonto,

te estoy hablando del trueque que habéis hecho con Santos Mercader.

Es un poco raro vender el Moonlight. -Tú sí que eres raro.

-Che, no te pases.

-A mí me flipa que todavía estéis con eso.

¿Tanto os aburrís en la comisaría? -No es aburrimiento, al contrario,

es una divertida investigación.

¿Por qué vais a vender el pub que es el negocio de vuestra familia,

a un recién llegado que además es narcotraficante?

¿Qué relación tenéis con Santos Mercader?

-Te voy a responder lo mismo que el otro día.

Eso se lo preguntas a mi hermano Luis que es quien lleva el tema.

Y si quieres saber algo sobre Santos Mercader,

mejor se lo preguntas a él, que yo tengo un poquito de prisa.

-Conozco bien a Santos,

y estoy seguro de que os ha apretado al máximo.

Los Soler no sois tan duros como aparentáis.

-No tienes ni idea de cómo somos nosotros.

-Sé lo suficiente.

Que Santos os tiene comiendo de la mano.

-Veo que te falta información. Te la daré yo para que veas.

A los Soler no nos torea ni Dios, ni un empresario ni la policía.

Y ahora si me permites... -Claro.

Este es el recorrido que hizo el coche

justo antes de que desconectara la señal de GPS.

Y coincide con el mismo punto donde Carlos dice

que aparcó su coche.

-O sea, que desconectaron el GPS antes de robarlo.

-Se aseguraron de que nadie los siguiera

antes de arrancar el vehículo.

Si le sumamos que no hay rastro de cristales rotos,

y que ningún vecino oyó nada... -Sabían perfectamente lo que hacían.

-Creo que estamos hablando de una banda organizada.

Este tipo de robos es más común de lo que nos imaginamos.

He hablado con un compañero

de la sección de tráfico ilícito de vehículos,

y me ha comentado que estos tipos utilizan un kit

que venden en internet para abrir los coches.

-Internet, cómo no, y seguro que tirado de precio.

-Este kit consta de dos partes,

la primera es la abrecoches, que sirve para abrir la puerta,

y la segunda parte es conocida como "la cajita",

que arranca el coche sin necesidad de tener la llave.

-O encontramos el coche pronto o ya nos podemos despedir de él.

Si tras el robo hay una banda organizada,

lo más seguro es que esté en el mercado negro.

-Hay que ser positivos. Estas bandas funcionan como un reloj,

pero todavía tenemos para tirar del hilo.

-Yo ya no sé qué más hacer.

Metí la matrícula y el bastidor en la base de datos,

y hemos peinado la zona varias veces.

(Puerta)

-¿Se puede? -Sí, adelante.

-Carlos, ¿qué haces aquí?

Te dije que te llamaría si había novedades.

-Carlos ha venido a añadir una cosa a la declaración.

-Te he llamado por teléfono, pero no lo coges.

-¿Y qué quieres añadir?

-Que se lo han llevado también. -¿Boby?

-Lo he buscado por todas partes y no lo encuentro,

y me he dado cuenta de que lo dejé en el coche.

-Un momento, ¿quién es Boby? -No es nadie, es un reloj

con pantalla táctil, carísimo. -¿Y qué quieres que le haga?

Es un reloj de estos inteligentes, pero se me clava la correa

y me molesta para conducir. Lo dejé en la guantera.

-Pues menos mal, porque aunque no podamos

rastrear el coche, podremos rastrear el reloj.

Tiene GPS. -Es verdad, no me había dado cuenta.

-A Boby lo podremos rastrear siempre y cuando tenga batería

y esté encendido. -Lo cargué ayer, está hasta arriba.

(ÁNGELA ASIENTE)

-Necesitaré el número de serie, y la cuenta asociada al dispositivo.

¿Tienes esa información? -Sí, claro.

-Deberías irte un rato a descansar, ahora que Isra está tranquilito.

-Con estirar un poco las piernas tengo suficiente, gracias.

-Te lo digo en serio, vete tranquila, yo no me voy a mover de su lado.

-No voy a moverme de aquí, Elías.

Lo digo por si tienes que salir para llamar a alguien.

-¿Por qué dices eso? Salí para llamar a María.

-Ya.

-¿Qué pasa, lo dices por esto?

Esto no tiene nada que ver con la bebida,

es por los nervios, no he tomado ni una gota de alcohol.

¿No me crees? Compruébalo.

No llevo una petaca ningún recibo por alcohol ni nada.

-Déjalo ya, por favor, es patético. -¿El qué es patético?

-Olías a alcohol. Los caramelos de menta

podrán funcionar con María, conmigo no, han sido demasiados años.

-Llevo dos días sin ir a casa, sin asearme en condiciones.

-Basta, Elías.

Tu hijo está a punto de morir y tú vuelves a las andadas.

¿No te da vergüenza engañarme de esta forma

en la puerta de la habitación de Israel?

Sé a lo que olías, y los caramelos de menta

lo único que hacen es confirmar... -Esos caramelos...

Es por los nervios, son una especie de tic.

Es lamentable que estemos discutiendo en vez de celebrar

que nuestro hijo está bien. -Es verdad.

Perdóname, han sido demasiadas veces.

Recaídas, peleas, noches en vela...

N quiero volver a pasar por lo mismo, Elías,

me aterra solo pensarlo.

-Entiendo que te sientas así, pero yo no soy la misma persona,

confía en mí.

-He confiado tanto en ti a lo largo de mi vida...

Total, para que la realidad vuelva a golpearme en la cara.

Como cuando te olvidabas de ir a buscar al niño a judo

porque estabas bebiendo en el bar.

O cuando los vecinos te veían durmiendo en el portal.

-No hace falta que me recuerdes eso.

Yo tampoco quiero volver ahí,

he luchado demasiado contra todos esos demonios.

-Espero que digas la verdad.

De lo contrario haré todo lo posible

para que no vuelvas a acercarte a Israel.

Le has amargado la infancia,

no voy a tolerar que vuelvas a amargarle la vida.

(Teléfono)

Te ha costado muchísimo recuperar a tu hijo.

Por favor, no lo eches todo a perder.

"Aló".

(HABLA EN FRANCÉS)

(ELÍAS SUSPIRA)

(Puerta)

¡Adelante!

¿Qué tal, Claudia, cómo estás? ¡Fernando!

No esperaba esta visita. ¿Ocurre algo?

Pues sí y no.

Verás, llevo bastantes días sin noticias de Sandra,

ni del secuestro ni de los mejicanos del cártel de Jalisco.

Ni tampoco sobre Santos Mercader.

Yo entiendo que Elías, con lo que le ha sucedido a su hijo

está bastante jodido y ha tenido que apartarse del caso,

pero este inspector nuevo que han enviado del a UDYCO,

tampoco me dice nada.

El inspector Font está haciendo su trabajo.

Y parece que sin ningún resultado, ¿verdad?

Verás, Claudia,

desde que ese señor se ha presentado en esta comisaría

yo os estoy haciendo caso en todo lo que me habéis pedido,

no interfiero en su trabajo, le estoy dejando tranquilo,

y me estoy quedando muy quietecito, tal y como me habéis pedido.

Pero los días van pasando, y sigo sin tener noticias de Sandra,

y esto empieza a ser muy desesperante.

Entiendo tu preocupación,

pero ya sabes que no te puedo dar información

sobre los avances de la investigación.

Con todos mis respetos, Claudia.

Creo que no entiendes cuál es mi situación realmente.

Una de dos, o me dais información sobre el avance de la investigación,

o me dais alguna razón convincente

para que yo no empiece a buscar a Sandra por mi cuenta.

El inspector Font es la persona más adecuada

para dirigir esa investigación.

Si alguien puede mover los hilos para encontrar a Sandra es él.

(Puerta)

¡Adelante!

Perdona, no sabía que estabas reunida.

Vuelvo más tarde. No te preocupes. Pasa, por favor.

En este momento estábamos hablando de ti y del caso.

Lo que tengo que hablar contigo es confidencial.

-Estupendo. Yo he venido a esta comisaría

para obtener información sobre la investigación

del secuestro de Sandra,

y no me pienso mover de aquí hasta que lo consiga.

-Ya acordé con el señor Quintero, que le avisaría de los avances

que considerara oportunos

en los plazos que más convengan al caso.

Alejandro, creo que en este momento podemos hacer una excepción.

Por favor, pasa y hablamos. Gracias.

-De momento no hay nada concluyente.

Como seguro que ya sabe,

esta mañana hemos interrogado a Iván Moreno.

-Alias el Turbo, ¿no?

Ese es el camello de poca monta que apuñaló al hijo de Elías.

-Sí, es un camello que sospechamos trabaja para Mercader,

pero que lo exculpó en el interrogatorio.

No hemos encontrado nada que lo vincule con su jefe.

-No me puedo creer que lo hayas dejado irse de rositas.

En estos momentos está a disposición judicial,

a la espera de juicio por un delito grave de agresiones.

Y a los dos días va a estar en la puñetera calle,

y lo sabéis perfectamente.

¿Cómo es posible que no haya podido relacionarlo

con el menudeo, con el tráfico a pequeña escala,

ni con Santos Mercader, que es su jefe, cuando es evidente?

-Te veo muy bien informado.

Supongo que su amigo Elías también le habrá contado,

que el camello se deshizo de lo que llevaba encima,

y no encontramos ninguna prueba contra él.

Pero esa cagada no es mía.

-Mira, Claudia, os voy a decir una cosa,

más bien a ti.

¿Cómo esperas que confíe en que este señor

con este currículum impresionante de la UDYCO,

pueda encontrar a Sandra

si es incapaz de relacionar a ese maldito camello

de poca monta con Santos Mercader, cuando es evidente?

Los días van pasando y yo sigo sin noticias de Sandra

ni de dónde la tienen secuestrada.

Y cada vez pienso más que todo eso a vosotros os importa una mierda.

Sabes perfectamente que no es así. La investigación sigue su curso,

y tenemos varias líneas de investigación abiertas.

Y tú sabes perfectamente que a mí esa frase me suena a frase hecha.

Porque está llena de palabras vacías y huecas que no tienen contenido.

Cada vez pienso más que para vosotros esa chica ya está muerta.

Porque a vosotros lo único que os interesa

es llegar a Santos Mercader para poder atraparlo,

y colgaros vuestra medallita. ¿Es o no es?

Fernando, por favor, cálmate. ¿Que me calme?

¿Me estás pidiendo en serio que me calme?

Os voy a decir una última cosa antes de irme.

Espero que si por desgracia Sandra aparece muerta,

también caiga sobre vuestras conciencias.

Porque entre todos habremos conseguido que la maten.

Que tengáis un buen día.

(ALEJANDRO RESOPLA)

-Esto me recuerda cuando robaron el coche a mi amigo Miguelón.

Era un todoterreno recién comprado, no tenía ni una semana.

-Me pasa eso a mí y me tiro un mes sin salir de casa.

-Y después de tres meses, ¿sabes qué encontró?

El chasis, se lo destriparon en una nave para venderlo por piezas.

-Muchas veces ganan más pasta vendiéndolo por partes

que vendiéndolo entero.

-Espero no tener esa mala suerte.

Merche, no me digas que me va a pasar lo mismo.

-No hay nada concluyente, pero el robo ha sido impoluto.

No sería extraño que fuera obra de una banda.

-Yo tengo un colega que le robaron el coche en Carabanchel,

y lo encontró otro colega en Begoña.

Muchas veces hacen eso, roban un coche,

lo llevan a un sitio apartado durante dos semanas

para ver si tienen dispositivo GPS.

-En este caso, lo primero que hicieron los ladrones

fue apagar el GPS antes de moverlo.

-A estas horas, mi coche estará en una nave

hecho piezas para venderlas.

Si tengo esperanzas es porque lleva Merche el caso.

-No me hagas la pelota.

Yo que tú,

me iría a la aseguradora con la denuncia y luego a casa.

Si hay alguna novedad, yo te aviso. -Vale.

-¿Todavía estáis aquí?

Ha habido suerte con el dispositivo. Esta es su localización aproximada.

-No se han dado cuenta de apagar el reloj y el GPS.

-Seguramente no lo han visto.

Muchas veces revisan el coche por encima y nada más.

-Esto es en el barrio, a unas manzanas de aquí.

(ÁNGELA ASIENTE) ¿Y es en tiempo real?

-Así es.

-¿Me acompañas, Toni? -Claro.

-¿Voy con vosotros para identificar el coche?

-No, tú encárgate de las gestiones con la aseguradora.

-Ángela, mándame el enlace de la ubicación a tiempo real.

-Si me das un segundo te lo mando ahora mismo.

Ya lo tienes. -Vale, gracias.

-Suerte. -Vamos.

-Hasta luego.

-¡Hola!

-¿Qué tal, María?

-Oye, ¿sigue Israel bien? Me ha llamado hace un rato Elías

para decirme que ya se ha despertado. -Bien, todo bien.

Se lo han llevado a hacer unas pruebas. Vengo a despedirme.

-¿Te vas ya? -En mi trabajo son muy estrictos.

Mañana sale mi avión a París, no puedo perder más días.

-Si me lo hubieras dicho, habría ido yo al hospital

a despedirme de ti. ¿Quieres que te ponga un café?

Estarás harta de ese de la máquina.

-Te lo agradezco, María, pero no tengo mucho tiempo.

Hay algo que necesito decirte, es importante,

también te afecta a ti. -Claro, mujer, dime.

-Te va a sonar raro, ¿vale?

No quiero parecer una bruja, pero...

Es Elías.

¿Sabes si ha vuelto a beber?

-¿Qué? -En estos días,

¿crees que ha vuelto a probar el alcohol?

-No.

Desde que yo lo conozco no ha probado una gota de alcohol.

Todo el mundo sabe que es abstemio desde hace años.

-No hablo de años pasados, hablo de ahora.

¿Crees que ha podido recaer?

-Que no, que no, que no.

Nosotros cuando salimos a cenar o cuando cenamos en casa,

yo evito beber. No bebemos ninguno de los dos.

-Sería raro que bebiera delante de ti,

él no es un bebedor social. Lo hace siempre en solitario.

-Pero ¿a ti qué te hace pensar que ha vuelto a beber?

-Su aliento.

Cuando vives con alguien que bebe, tu olfato lo detecta a la legua.

-¿No serán miedos tuyos?

¿Tienes alguna pista que te haga pensar

que ha vuelto a las andadas? No sé...

-Los caramelos de menta.

Cuando bebía, sabía que su aliento lo delataba,

y los tomaba a todas horas.

Se hinchaba a tomar esos malditos caramelos,

igual que ahora.

Tengo ese olor clavado en mi memoria.

La mezcla de whisky y menta me da ganas de vomitar.

-Pues, chica, no sé qué decirte.

Me dejas de piedra. -No es tan raro.

Un alto porcentaje de exalcohólicos vuelve a beber.

Y yo estoy segura, él ha vuelto a probar el whisky.

Ha vuelto a probarlo. -¿Cuándo? Si no le ha dado tiempo.

Estos días entre el hospital,

y la detención del agresor de tu hijo...

-La tentación del alcohol acecha por todas partes.

Un restaurante, un ultramarinos...

Cualquier bar, cualquier tienda de comestibles sirve.

-No, no, pero yo,

pongo la mano en el fuego de que no ha vuelto a beber, seguro.

-Ojalá lo conozcas tú mejor que yo, María.

Pero cuando un alcohólico vuelve a beber,

aunque solo sea una gota...

No le deseo a nadie el infierno por el que yo pasé.

Perdona que te lo haya dicho así,

pero creo que debes estar prevenida por si finalmente tengo razón.

Puedes contar conmigo para lo que quieras.

-Oye, Raquel,

gracias, y que tengas muy buen viaje.

-Suerte, María.

-Está muy completa la página, tío.

Tenéis de todo y auténticas rarezas.

Siempre me ha molado ir por los desguaces

buscando piezas de segunda mano,

pero no había oído hablar de vosotros.

-Estamos abriendo mercado en esta zona.

-La verdad es que tenéis precios muy competitivos,

pero lo siento mucho, tío,

yo trabajo con proveedores de confianza,

y no suelo utilizar piezas de segunda mano.

-Piénsatelo.

-Buenas. -Buenos días.

¿Es suyo el coche que hay en la puerta?

-¡Joder con la Merche!

-¡Toni, espósalo!

-¡Venga, para arriba, pajarito!

Que nos vamos tú y yo.

-¿Se puede saber qué está pasando aquí?

-¿De qué conoce a ese hombre? -Es la primera vez que lo veo.

Ha venido a enseñarme un catálogo de piezas de segunda mano.

Ha dicho que es comercial. Esta es su tarjeta, si la quiere ver.

-¿Y qué tipo de piezas le ha ofrecido?

-De todo tipo, sobre todo para coches de alta gama

y auténticas rarezas.

Ha insistido mucho en que viera el catálogo.

Pero le he dicho que no utilizo piezas de segunda mano.

-¿Eso es verdad? -¿Perdone?

¿Está insinuando algo?

Este es un taller legal, solo utilizo piezas nuevas.

Recurro al mercado de segunda mano cuando están descatalogadas.

-Yo no insinúo nada.

Esta mañana han denunciado el robo de ese coche.

-Ya, y qué casualidad que han venido a buscarlo aquí.

¿Es una especie de cebo?

Ya ha visto que la han cagado,

así que la próxima vez yo no me pasaría de listo,

porque dudo que un ladrón venga aquí con un catálogo web.

-Pues ya ve que este sí.

Y no se trata de un cebo,

hemos seguido la señal del GPS del reloj que había en la guantera.

Bloquearon el GPS del coche pero no del reloj.

Me llevo esto.

Quizá le citemos para testificar.

-Claro, lo que necesite.

-¿Qué tal Isra, sigue bien?

-La verdad es que sí, no te preocupes.

Ha llegado Armand y los hemos dejado a solas.

-¿Y las pruebas cómo han ido, qué os han dicho?

-¿Tú cómo sabes lo de las pruebas? -Pues porque...

Ha estado aquí Raquel. -¿Y para qué?

-Para despedirse de mí, que ya se iba.

Y para comentarme...

una cosa que la tiene preocupada. Cree que has vuelto a beber.

-Joder, con Raquel, qué pesadita.

Cuando se le mete algo en la cabeza...

¿Qué te ha dicho?

-Que olías a alcohol, bueno, a caramelos de menta.

Por lo visto ese olor de la menta con el whisky

la dejó traumatizada.

-No estoy para tonterías,

tengo que hacer un par de cosas en comisaría.

-¿Te vas a ir así, sin que hablemos ni nada?

-Tengo que repasar la declaración del Turbo este,

a ver si nos lleva a Santos Mercader y conseguimos encontrar a Sandra.

-Yo no sé si estás muy atareado o estás muy atacado con el tema,

pero yo no me puedo quedar así.

después de la bomba que ha soltado Raquel.

¿Qué quieres, evitarme o qué?

-Cariño, yo no quiero que esto te suene a excusa,

pero estoy pasando un infierno.

Me siento muy culpable por lo que le ha pasado a Isra.

Estábamos bien y le he fallado en lo único que sé hacer,

que es ser policía.

-O sea que Raquel...

tiene razón, has vuelto a beber.

-Ha sido solo una copa en un momento de crisis,

y me ha sentado fatal, se me ha revuelto el cuerpo.

Me he odiado a mí mismo por volver a catar el alcohol, de verdad.

-No solo has vuelto a catar el alcohol,

has vuelto a mentir.

Has mentido otra vez a Raquel,

has intentado mentirme a mí...

-María, cariño mío, que estoy hablando contigo,

y te lo estoy contando.

Tú me conoces mejor que nadie, yo no daría un paso atrás,

no estoy tan loco.

-Elías, lo he visto un millón de veces.

La gente que ha bebido y vuelve a tomar alcohol,

no puede controlarlo. -Que yo sí que puedo, de verdad.

Si es solo una copa en un momento de crisis.

¿Cómo voy a hacer eso ahora que vamos a ser abuelos,

que tú y yo estamos juntos?

Mi vida de antes yo la odiaba, pero ahora me encanta.

Necesito que me creas tú, amor.

Gracias. Y me voy para comisaría.

Cuando tenga un ratito vengo a verte.

¡Espe! ¿Te vas para casa?

Sí. ¿Vamos juntas o tienes plan?

Últimamente mis citas son con el mando a distancia.

Mira que eres exagerada.

Ayer compré una botella de vino, si te apetece la abrimos.

No me apetece algo más como... una disculpa.

Bueno, sí, esta mañana me he pasado.

Yo no sería tan benevolente.

Vale, me has pillado en caliente, y he sido una imbécil.

Lo siento. ¿Contenta?

En cuanto pruebe esa botella de vino,

y me cuentes qué ha pasado esta mañana con Font,

se me olvidan todos los males.

Tienes un morro... ¿Yo?

Oye, que la que se ha llevado el moco soy yo.

Bueno, ¿me lo vas a contar o no?

Que Font está empeñado en que los Soler

están involucrados en los negocios ilegales

de Santos Mercader. Le vendieron el Moonlight.

La compraventa del Moonlight en sí no prueba nada.

Lo relaciona, simplemente. Exacto.

Yo opino lo mismo, pero Font no.

Es más, hemos ido a ver a Álvaro,

y ha empezado a hacerle acusaciones sin pruebas, sin testigos...

Ha sido muy feo. Ya entiendo ya.

Y me reprocha por no haberle sacado información

aprovechando nuestra relación personal.

Como si eso fuese poco profesional.

¿Y no crees que pueda tener celos?

¿Quién, Font de Álvaro? No, de mi tía.

Pues espero que no, porque sería de niñato.

Bah, olvídalo. ¿Vamos?

¿Y tú no has pensado que...?

Quizá Álvaro no, pero ¿algún miembro de su familia

puede tener relaciones empresariales con Mercader?

Yo no descarto nada,

pero tendremos que encontrar pistas para ello, ¿no?

¿No te estarás poniendo del lado de él?

¿Yo? (SILVIA ASIENTE)

Deberíamos aprender a no llevarnos el trabajo a casa.

Por lo menos que no se interponga en nuestras relaciones personales.

Es el consejo del día de Esperanza Beltrán.

Pues Esperanza Beltrán se ha ganado una pizza.

¡Aaaaaah!

-¿Otro? -Sí.

-Vaya manera de bajar whiskys. -Estoy celebrando algo importante.

-Pillad el billar vosotros, que voy a pedir.

Luis, ¿nos pones tres birras, porfa?

-¿Qué pasa, vienes también a la celebración?

-Sí, Elías. Me acabo de enterar, qué alegría.

Que tu hijo se ha despertado. Estarás contento, ¿no?

-Estoy encantado.

Pero vosotros me vais a tener que aguantar en comisaría.

-Qué tonto, hombre. Si te hemos echado de menos.

¿Qué haces aquí solo?

-Estoy poniéndome al día con lo del tipo que atacó a mi hijo.

Que al final no cantó para quién trabaja, ¿sabes?

-¿Cómo te vas a poner a trabajar con la buena noticia que te han dado?

Hemos venido a jugar al billar. ¿Te echas una partida?

-No, porque os voy a dar una paliza y tampoco es plan.

(RÍEN)

-Esto no es nuestro. Gracias.

-Tampoco me mires así, que no he matado a nadie.

Quiero relajarme un poco para irme a dormir,

y de paso darle una vuelta a lo del cabrón este del Turbo.

-¿Y por qué no te relajas jugando con nosotros?

-Déjalo, de verdad.

Juega con tus amigos, prefiero estar solo.

-Bueno.

-Oye...

¿Qué haces, macho?

-Yo creo que no deberías beber, Elías.

-¿Y por qué?

Vete con tus amigos, relájate, pásatelo bien.

De verdad, que no pasa nada.

De esto mañana no cuentes nada. Que sea una cosa entre tú y yo.

No pasa nada.

-Bueno, tú sabrás.

-Champán no me queda,

se me ha debido acabar y no ha venido el repartidor.

-Vaya, quería sorprender a Merche.

Ha encontrado mi coche, y han dado con los ladrones.

¿Eso no es para celebrarlo? -Hombre, y tanto que sí.

¿Y si te pongo dos copas de vino blanco muy rico?

-Venga, vale.

Yo sabía que si el coche aparecía, lo encontraría Merche.

Estaba seguro.

-Pues mira, ahí la tienes.

-¡Ay!

Ven aquí...

-Pero ¿a ti qué te pasa? -Te lo mereces por lo del coche.

-Lo dices como si hubiera sido yo sola.

Ha sido un trabajo en equipo. -No te quites méritos.

Si no hubieras estado ahí, no se habría resuelto tan rápido.

-Bueno, hemos tenido suerte.

En un rato puedes buscar el coche en el depósito de la policía.

No tiene ni un rasguño, solo le han cambiado las matrículas.

Mañana iban a desmontarlo para venderlo por piezas.

-Lo que te digo, que más eficaz no se puede ser.

No te habrás puesto en peligro por mí, ¿no?

-Tú has visto muchas películas. -Anda, cuéntame.

-Pues la verdad es que dimos con el tipo

y lo llevamos a comisaría,

y reconoció que pertenece a la banda que te robó el coche.

-Bueno, estás hecha una crack, Merche.

(RÍEN)

-Lo bueno es que está colaborando,

y nos ha dado un montón de información.

Es una banda bien organizada, unos roban los coches,

y otros los venden en el extranjero.

Y los que no pueden colocar los despiezan y los venden.

-Vaya tela, cómo es la gente...

-Bueno, ¿brindamos o no? -Ay, espera.

Te devuelvo a Boby. -Ven con papá...

(CARLOS RÍE)

-Carlos, te debo una disculpa. -¿Tú?

¿Por qué?

-Por pensar que la denuncia era una excusa para...

Ya sabes.

-Olvídalo, no tienes que disculparte por nada.

Además, con mi historial de mentiroso es lógico que lo pensaras.

-¿Les sigues poniendo nombre a los cachivaches tecnológicos?

-Qué va, ya no. Boby ha sido el último.

Desde que tengo perro no me hace falta.

-¿Tienes perro?

-Ahora que nadie me prohíbe tenerlo, adopté uno en la perrera municipal.

Se llama Peluco. -¿Qué?

O sea que al reloj lo llamas como a un perro,

y al perro como a un reloj.

(MERCHE RÍE)

¿Qué pasa?

-Si quieres que te diga la verdad, Merche,

que me importaba más recuperar el reloj que el coche.

Es el reloj que llevaba en la última navidad que pasamos juntos,

en Pirineos. ¿Te acuerdas?

-¿Cómo voy a olvidarme? Casi me parto una pierna.

-Y gracias a eso, nos pasábamos las tardes leyendo

delante de la chimenea.

Ese es el recuerdo más bonito que tengo.

Como puedes ver, Merche, nunca te he olvidado.

Y no creo que lo haga nunca porque sigo enamorado de ti.

Y no hay nada que me gustaría más que volver a ese telesilla,

y a esa chimenea...

A que me prohibieras tener perro.

¡Merche, por favor! ¡Merche!

-¿Tú qué haces aquí? ¿Te ha dejado tu novia ya o qué?

-No vaciles, Luis.

-¿Has vuelto al gimnasio? -Sí.

¿Qué pasa? -Nada.

Vaya palizas que te estás metiendo.

¿Estás bien, Ricky?

¿Te está sentando bien haber dejado de trabajar?

-Estoy muy cansado por el gimnasio.

Primero me metí en una clase de crossfit,

y luego en otra de boxeo.

-El crossfit no te pega nada. El boxeo más.

Tú siempre fuiste de sacar las manos a pasear.

-Pues he demostrado que soy un auténtico paquete.

Por lo menos, al final me han dejado hacer un poco de sparring.

¿De sparring, tú? ¿A recibir golpes? No me lo creo.

-En esta vida hay que aprender a encajar los golpes.

-¿Te refieres al ring o a la vida en general?

-¿Y qué más da, Luis?

Me he dado cuenta de que llevo toda la vida yendo de flipado,

pero que...

en realidad soy un cobarde.

-Ricky, eso lo dices ahora porque estás de bajón.

Pero tú no eres ningún cobarde.

-Sí, Luis, soy el cobarde más grande que hay en esta familia.

Tú te atreviste a salir del armario,

y eso que llevabas años escondiéndolo por las palizas que te dio papá.

-¿Por qué sacas este tema ahora?

-Porque a mí me gustaría ser como tú.

Capaz de recibir golpes y aguantarlos y seguir adelante.

Fuiste capaz de romper con todo lo malo

y dejar de vivir una mentira.

Y a mí me gustaría ser capaz de ser tan valiente como tú.

-¿De qué mentira me hablas?

Ricky. A ver...

¿Te has metido en algún lío?

-No, Luis.

Yo soy el lío.

Yo soy el problema.

-No te sigo.

-Da igual, es una tontería, déjalo.

Ya sabes que a veces se me cruza el cable

y no hago más que decir tonterías.

Estoy bien, de verdad. -No.

No, no lo estás.

Y no sé lo que está pasando, pero te digo una cosa,

eres un tío cojonudo. -Cojonudísimo.

¿También era un tipo cojonudo cuando iba puesto de ácido y pasaba cocaína?

¿Cuando la mamá estaba encerrada en Picassent?

No, ni siquiera era una persona.

Era un monstruo.

-Pero has cambiado.

Y eso tiene mucho mérito.

-Eso no va a cambiar nada de lo que hice,

o de lo que no hice.

-¿De qué me estás hablando?

-Te estoy hablando de hace tan solo unos años.

-Eso es el pasado, Ricky, y ahora tienes que mirar al futuro.

El futuro es bonito.

Piensa en Marga.

Esa chica es muy buena influencia para ti.

Ricky...

Mírame. ¡Eh!

¿Sabes lo que te hace falta?

Cenar.

Y dejar esa mierda de batidos de proteínas.

Venga. ¿Pedimos algo?

-Déjalo, Luis. No...

No tengo hambre.

"Bona nit".

-Buenas noches, Quintero.

Lo de esa chica es una verdadera tragedia.

¿Qué tendrán las desapariciones que enganchan tanto a la gente?

-¿Se puede saber qué demonios estás haciendo aquí?

Será mejor que te largues ahora mismo.

-A veces es el morbo lo que nos ciega.

-¿Es que no has oído lo que te acabo de decir?

Que te largues de aquí ahora mismo.

-A ti lo que te mantiene en pie es un rayito de esperanza.

Esa luz lejana es como una farola en medio de la noche,

que te atrae como si fueras una polilla.

-¡Que dejes de decir gilipolleces y me hables en cristiano, hombre!

¿Es que no has oído lo que te he dicho?

Que te largues si no quieres que llame a la policía.

-Tú y tus amigos policías...

No te precipites, Quintero,

escucha primero lo que vengo a ofrecerte.

Igual te interesa.

-Habla.

-Verás, Quintero,

he venido para que tú y yo hablemos de negocios.

(QUINTERO RÍE)

(RÍEN)

-¿De negocios, tú y yo?

Ha sido buena, sí señor.

Ni de coña voy a hacer negocios contigo.

Si eso es lo que has venido a decirme, ya te puedes largar.

Ya conoces el camino, no hace falta que te acompañe.

-¿Siguen interesado en encontrar a la chica?

Yo puedo ofrecerte devolvértela sana y salva.

¿Te interesa?

-¿Sabes qué?

Solo necesitaba confirmar que realmente tú

estabas detrás de la muerte de Maica,

y del secuestro de Sandra.

Y me lo acabas de decir tú mismo.

Así que no voy a tener ningún remordimiento,

si termino apretando el gatillo para dispararte y matarte.

¿Dónde está Sandra?

-Yo que tú no lo haría, Quintero.

Si algo llega a sucederme,

la posibilidad de encontrar a Sandra con vida se desvanece.

Piénsalo. No volverías a verla jamás.

Baja el arma, Quintero.

Baja el arma.

Ella está bien. Ha perdido algo de peso,

pero es lo normal en estos casos. También está algo deprimida,

porque se ha enterado de la muerte de su hermana.

Pero es una chica fuerte, superará el duro golpe.

-¿Qué demonios quieres, Mercader?

¿Es a mí, me quieres a mí?

Está bien, no tengo ningún problema.

Estoy dispuesto a cambiar su vida por la mía.

-Muy bonito, pero deja el drama para el teatro.

Yo lo que quiero es algo mucho más mundano.

Al fin y al cabo, ¿qué son la logística, la infraestructura

de las rutas del sur comparado con la vida de Sandra?

-Ya, ya, ya... Así que era eso.

Tendría que habérmelo imaginado antes, joder.

-¿Eso es un sí?

-Yo no puedo nombrarte mi sucesor así como así.

Fernando Quintero ya no es nada ni nadie dentro de este negocio.

Incluso he perdido bastantes contactos.

-Tú mismo.

Puedes seguir siendo la polilla

que se estrella frenéticamente contra el cristal,

y agotar todas tus fuerzas,

o puedes convertirte en la luz que atrae a todas las polillas,

y salvar a la chica. Tú decides.

Luz...

Polilla.

-¡Maldito hijo de...!

Esto ha sido muy duro, hemos pasado muchas horas juntos,

y ya nos conoces, hemos acabado...

como el rosario de la Aurora. -¿Seguro que solo es eso?

-Hijo, no me gusta que te andes con rodeos conmigo.

¿Qué es lo que te ha contado?

-Nada que no acabes de confirmarme tú ahora.

¿Desde cuándo has vuelto a los caramelos de menta?

Papá, ya ha habido muchas mentiras entre nosotros.

No quiero que haya más engaños.

Si las sospechas de mamá son ciertas,

este es el mejor momento para hablarlo.

-¿Y qué le has contado exactamente? -Todo.

-¿Todo todo?

-Todo, papá.

-¿Y por qué has tenido que contárselo?

-Porque lo necesitaba.

-¿Y él cómo se lo ha tomado? -Yo noto que...

que me está evitando.

-Ella te ha abierto su corazón.

Te ha contado toda la verdad, ¿y tú qué haces?

¿Tú qué haces?

Huir, salir corriendo como un gallina.

-No, yo... -A mí no, Ricky, a mí no.

Es con Marga con quien tienes que hablar.

-Quédate con nosotros y te pones al día con Elías, que ¿sabes qué?

Ya ha despertado Israel del coma, parece que está mucho mejor.

-¿Sí?

Pues me alegro mucho, Elías, habrá que celebrarlo.

Te aseguro que lo vas a hacer fenomenal.

Espérate, a ti te pasa algo, esto no es solo por la ODAC.

Es que he visto algo que no sé muy bien cómo gestionar.

-Ahora sí me vas a poner un whisky con hielo.

-Marchando.

(Teléfono)

-María.

Sí, ya sé que tenía que ir a recogerte,

pero se me ha liado la tarde.

Vete tú para el hospital y ahora voy yo para allá.

Mi intervención de ayer no tiene que ver con lo que tuvimos tú y yo.

¿Vale? Solo hacía cumplir la ley.

Gracias de todas formas.

Por lo de cumplir la ley digo.

-Silvia, te estaba buscando.

Después de dejar en el aeropuerto a Mercedes,

tenía una reunión de comisarios en Jefatura,

y he estado hablando con el comisario Gálvez,

y me ha contado algo de una persona del barrio

que me ha dejado de piedra. No me digas más, de Quintero.

Negativo. De Damián Pérez.

¿El ferretero? El mismo.

Yo no daba crédito según me lo estaba contando.

En este pendrive tienes toda la información que necesitas

para reactivar la ruta del sur.

Aquí están las rutas seguras, distribuidores, intermediarios,

conductores... Todo lo que necesitas.

Chist... Quieto ahí.

Antes de darte este pendrive,

quiero una prueba de que Sandra está viva.

-Me encantan, muchas gracias.

Cada vez que se los ponga, me acordaré de vosotros.

-¿Has visto qué pequeñitos?

-¿A que ya estabais hablando mal de mí?

-Justamente íbamos a empezar ahora.

-Ya me imagino la monserga: que siempre llega tarde,

que lo primero es el trabajo...

Pero los malos se esconden, habrá que encontrarlos.

-¿Estás bien, papá?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 575

Servir y proteger - Capítulo 575

16 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 575" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 575"
Programas completos (599)
Clips

Los últimos 1.967 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios