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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 570 - ver ahora
Transcripción completa

De verdad, yo pienso que es inocente.

No me creo que esté en una red de pornografía infantil.

Acaban de emitir la orden de detención

y la orden de registro de los ordenadores.

En Jefatura nos dan dos horas a todas las comisarías implicadas

para que coordinemos las detenciones

de forma discreta y eficaz.

No pienso confesar algo que no he hecho.

Ya no me creéis, ¿no?

O sea, diga lo que diga, ya no me vais a creer.

En estos momentos, tenemos una carga probatoria contra Chema

incontestable.

¿Por qué te empeñas en seguir apostando

por su inocencia? Puede que tengas razón,

pero necesito verle. Será solo un momento.

Mirarlo a los ojos

y saber si me ha estado engañando todo este tiempo

y no es la persona que creo que es. -Antonio, no soy un monstruo.

O sea, jamás se me ha pasado por la cabeza

pensar en un crío de manera sexual.

Es que, o sea, me repugna la gente que pueda pensar así.

Por favor, ¿me crees?

-A pesar de que todo está en tu contra, pues...

yo pienso que dices la verdad.

Ángela, ¿has terminado de analizar el ordenador de Chema?

Sí, y también el resto de dispositivos electrónicos

que le hemos requisado. Bueno, ¿y qué tenemos?

Después de analizarlo todo a conciencia,

he llegado a la conclusión de que José María Roca

ni consume ni comparte pornografía infantil.

Hackearon el ordenador portátil de Chema

y lo utilizaron a control remoto

para poder distribuir pornografía infantil.

Espera un momento, pero ¿eso está confirmado?

En este momento es la teoría más probable.

Pero ¿en algún momento le has prestado el ordenador

a alguien o lo has sacado de casa para algo?

¿Alguien ha podido tener acceso?

Hace unos meses se lo llevé a un tipo para que me lo arreglara.

A Chema se le estropeó el ordenador, se lo llevó a reparar

y aprovechó para infiltrarlo.

¿Qué hay, Mercedes? Ay, Emilio.

Mira, Carlos, te presento a Emilio, mi pareja.

-Y el comisario de Distrito Sur.

Encantado, Emilio. -Igualmente.

-Merche, tú y yo hemos sido siempre buen equipo.

-Para organizar cosas a Aitana, sí.

Estoy muy contenta de que dejáramos atrás los malos rollos.

Pero ¿qué haces?

-Perdona, Merche.

-Joder, Carlos. -Perdona.

Merche, por favor. ¡Merche!

-¿Un palo? ¿A ver?

-Es facilísimo, mamá. Ya verás. Máximo dinero, mínimo esfuerzo.

-¿Y dónde?

-En una casa de apuestas. -¡Ricky!

-Esta vez tengo a alguien infiltrado que conoce

todos los sistemas de seguridad y los puede desconectar.

-Ah, ¿sí? ¿Y quién es? -El Guille.

-No sé si es de fiar. Tampoco lo conoces de hace tanto.

-Él es el primer interesado en que esto salga bien.

Se llevará un buen pico. Ya me dio la contraseña de la caja fuerte.

-Me he tomado la molestia de prepararos una nueva oferta.

¿Te has fijado en la cantidad de ceros de esa cifra?

-El Moonlight no está en venta y no es no.

Grábatelo bien.

-Esta es la última oferta que os hago por las buenas.

-¿Cómo has conseguido esas fotos?

-Bueno, antes de llamar a Ricky, el Guille me llamó a mí

para proponerme el golpe.

Al final fui yo el que terminó proponiéndole a él un trabajito:

que dejara grabando las cámaras de seguridad.

Quiero el botín del robo,

pero esa no es mi única exigencia.

También quiero que me vendáis el Moonlight.

Y, esta vez, pongo yo el precio.

De lo contrario, tus hijos van a la cárcel.

-Eres un miserable.

(Música emocionante)

(Timbre)

¡Hombre, Chema! Qué alegría verte fuera del calabozo.

¿Cómo estás?

-Pues ya te puedes imaginar.

Pero bueno, que no he venido a quejarme.

Vengo a darte las gracias por haberte pasado a ver a mi madre.

-Por Dios, con el mensaje ya fue suficiente,

pero me alegra verte. ¿Quieres tomar un café?

Claudia se ha ido ya a trabajar. -Bueno, vale.

-Siéntate.

-La verdad es que estoy sin pegar ojo

desde que empezó esta pesadilla.

-Ahora que se sabe que eres inocente, podrás descansar tranquilo.

-No te creas que va a ser tan fácil. No.

¿Sabes que me han destrozado el coche?

¿Y que estoy suspendido de empleo y sueldo?

Es que mi vida se está desmoronando, Antonio.

-Pero será algo temporal, hombre. Hasta que la gente

se dé cuenta de que has sido víctima de un hacker.

-Eso creía yo, pero...

Le he ofrecido al director una reunión extraordinaria

con el AMPA para aclarar yo, personalmente,

todo lo ocurrido.

-Podría acompañarte un policía. -Ya, sí. Pues ni por esas.

Me ha dicho que no, que no me acerque.

Que no me acerque por allí que está el ambiente muy caldeado

y que iría todo a peor.

Yo no sé cómo puede ir todo a peor ya.

-No te pueden despedir. Eres inocente.

-Nadie quiere que un supuesto pedófilo

dé clases a sus hijos, Antonio. Nadie.

Muchos padres han amenazado con no llevar a sus hijos

al colegio si voy yo por allí.

¿Y sabes qué? Que es que no les culpo.

-Supongo que hará falta tiempo para reparar la injusticia,

pero, vamos a ver, tú con la cabeza bien alta.

Bien alta que eres inocente. ¡Caray!

-Ahora solo hace falta que el resto del mundo se entere.

Y no va a ser fácil.

-Álvaro, ¿qué te pasa, hijo?

¿Estás bien?

No, tú no estás bien. No has comido nada.

-Tú tampoco.

-Ya, pero yo te he preguntado primero.

-Nada, mamá, déjalo. No tengo el día.

-A ver, lo que le pasa es que está mosqueado

porque Silvia se ha echado un amiguito nuevo.

-¿Está saliendo con otro? -Saliendo saliendo, no lo sé,

pero anoche se plantó en el Moonlight con un poli guaperas.

-Ah, ¿sí?

¿Y no tienen otro sitio adonde ir?

-A ver, que no fueron de fiesta. Vinieron a preguntarnos cosas.

-¿A preguntaros sobre qué?

-¿Sobre qué va a ser? Sobre tu amiguito Santos Mercader.

-¿Qué amiguito?

Yo ya no quiero saber nada de ese tío.

-Bien que os arrejuntabais hace poquito.

-¿Y qué les has dicho? -¿Que le voy a decir, Luis?

Que yo los DNI no se los pido a los clientes.

-Yo lo único que sé es que cada vez que aparece esa chica

es para acusarnos de algo.

-Mira, lo mejor es que pases ya de la tipa esta, ¿eh?

-Así de fácil, ¿no? Que pase de ella.

No te preocupes que ya vendrás llorando

cuando tengas problemas con Marga.

-Parece que quieres que me vaya mal con ella.

-Bueno, chicos, tranquilos.

Lo único que quiere decirte tu hermano

es que tienes que pasar página con Silvia. Solo te hace sufrir.

-No te preocupes que parece que ya la pasó ella por los dos.

No hay ningún peligro de que volvamos juntos.

-Ah, ¿sí?

¿Y cómo lo sabes tan seguro?

-Pues porque ella misma me lo ha dejado claro el otro día.

Me ha dicho que rehagamos nuestras vidas

y me ha animado a conocer a otras personas.

Parece que ella ya lo está poniendo en práctica.

-Álvaro, si sigues tan pendiente de lo que hace

y de con quién está, no podrás conocer a otras personas.

Tienes delante al amor de tu vida y ni lo ves por mirar a Silvia.

-Eso es justo lo que te quería decir yo antes.

¿Quién no te dice que se te va a poner delante

una tía que te va a volver loco? Como me pasó a mí con Marga.

-Ya.

Lo que vosotros digáis.

Me piro a currar.

Porque para lo que hay que oír.

Adiós, mamá.

-Adiós, hijo.

-De verdad, este tío a ver si pasa de una vez página

con Silvia, ¿eh?

-Y tú podrías ser un poquito más comprensivo, ¿no?

-Chema, eres un gran maestro y lo vas a seguir siendo.

-Eso es lo que más rabia me da.

De verdad, lo que más me duele.

Que muchos de los que me están linchando

en las redes han sido alumnos míos

o padres y madres con los que me he llevado siempre fenomenal.

¿Cómo es posible?

-Afán de protagonismo.

Gente que se sube a la ola

con tal de estar en el meollo.

-Dos mensajes he recibido de apoyo en estos días. Dos.

El de mi amigo Cipri, que vive en Toledo,

y el tuyo.

-Ya. Yo siempre supe que eras inocente.

Ahora, la gente que te creía culpable

ahora está con la boca cerrada viéndote por la calle.

Y sin cargos.

-¿Eso crees?

-En un mundo justo,

te pedirían disculpas,

pero aquí creo que nos tendremos que conformar

con que te dejen tranquilo.

-Habrá que tener paciencia.

-Mientras tanto, ¿qué vas a hacer?

¿Por qué no sales con tu madre de viaje

unos días para desconectar? Tenéis una casa en el campo.

-Ya, pero es que yo no quiero andar dando la sensación de que me escondo

o de que estoy huyendo. Yo quiero tener una vida normal.

Salir a pasear con mi madre, que hace días que no sale de casa.

No sé. Llevarla a tomar un chocolate con churros.

-¿Con este calor?

-Es que en casa tenemos la tradición

de que, cuando hay un disgusto, nos consolamos

tomando chocolate con churros.

-Si es por eso, os merecéis la merendola.

¿Ella lo sabe? ¿Se lo has contado? -Qué va.

No, no. ¿Para qué? ¿Para que sufra más?

Está muy delicada.

-Chema, pero tú no puedes cargar con esto solo,

¿no?

Si necesitas desahogarte con alguien, aquí me tienes

para lo que haga falta.

-Antonio,

has demostrado ser un amigo.

-Va.

Entonces, ¿ha confesado? No le ha quedado otra.

Es el único que ha tenido acceso al portátil de Chema

y, cuando le acusamos de producir algunos vídeos,

el muy cerdo se vino abajo. Pedófilo, sí. Pederasta, no.

Manda narices.

Como si ver y difundir esos vídeos no les hiciera responsable

de los abusos. Sí.

Por el momento no hay indicios claros de que Sergio Palacios

cometiera abusos personalmente porque no tiene menores a su alcance.

Me alegro. ¿Y habéis podido comprobar

si alguno de los detenidos de ayer está en las mismas circunstancias?

Negativo. Me estoy coordinando con las UIT de otras comisarías

y no detectamos rastro de "malware". Ya es mala suerte.

A ese hombre le han machacado por llevar su ordenador

a arreglar al sitio equivocado.

Chema eligió a conciencia a su víctima.

Era el culpable perfecto.

¿Ha confesado si ha instalado más virus en otros ordenadores?

Él lo niega.

Quiero que consigas la lista de clientes

que han llevado su ordenador a arreglar a donde Sergio Palacios.

Conviene descartar que haya más virus

infectando los ordenadores.

Sergio Palacios realizaba todos esos trabajos

fuera de su empresa, por lo tanto, no habrá registros

y va a ser complicado tirar del hilo.

O sea, que si tuviera su propia red de ordenadores zombis,

no habría manera de detectarlos.

Sería bastante complicado.

Ha tenido tiempo de sobra de borrar todo el contenido

una vez supo que Chema había sido detenido.

¿Y es muy habitual que alguien tenga el control remoto

de los ordenadores de cualquiera? Por algo se les llama zombis.

Si un solo ordenador ha liado todo esto,

imagine lo que se podría liar con una "botnet".

Que, en este caso, le han dado un uso pasivo y lo utilizaban

para albergar contenido pornográfico.

No quiero ni pensarlo. Imagínate el desastre que sería

que intervinieran nuestros ordenadores.

Por eso hay que estar al día. Descargar antivirus potentes,

no entrar en páginas desconocidas

y, sobre todo, no descargarse enlaces sospechosos.

Bueno es recordarlo, Ángela.

Buen trabajo. Muchas gracias.

-¿Qué pasa, Emilio?

¿Hay novedades en la detención del pedófilo?

Sí, precisamente Betanzos me ha informado.

Sergio Palacios ha confesado.

O sea, que a José María le estaban controlando

el ordenador a distancia.

Me gustaría que hicieras una nota de prensa

exculpándole de todos los cargos. Por supuesto.

Haz hincapié en que es inocente y, bueno, puedes decir

que hackearon su ordenador sin dar muchos detalles.

¿Aprovecho para comunicar que el culpable está en calabozos?

Sí, pero no des ningún dato que pueda llegar a su identificación.

Cuando pase a disposición judicial, ya veremos.

No quiero que se produzca otro linchamiento.

Claro. Me pongo a ello. Espera.

No te vayas tan rápido, ¿no?

Es urgente aclarar el malentendido.

Ya, pero creía que me ibas a contar

algo más de la fiesta de ayer de Aitana.

En el mensaje que me mandaste fuiste muy escueta.

Parecía una nota de prensa.

Fue bien, la verdad.

Una celebración un tanto distinta.

¿No hubo ningún problema? No. Ya te contaré.

Voy a hacer el comunicado para mandarlo cuanto antes.

-¿Entonces me vas a echar una mano?

-Eh... Sí, claro.

¿A qué hora llegan los pedidos? -En media hora. Vamos.

-Eh, un momento.

Un momento, tengo que contaros algo.

-Tenemos un poco de prisa. ¿En otro momento?

-Es muy importante. No podía contarlo delante de Álvaro.

-¿Qué pasa?

-Os han grabado dando el palo a la casa de apuestas.

-¿Qué dices? -Sí.

Ayer vi las fotos tuyas en el local

y tuyas, en la furgoneta esperándole.

-No puede ser. -¿Quién te las enseñó?

-Santos Mercader. Vino anoche.

Las llevaba en el móvil y eran capturas de un vídeo.

-Pero no puede ser.

-Perdona, pero no estoy entendiendo nada.

-Sí. Parece ser que tu colega estaba compinchado

con Santos Mercader.

-Pero, vamos a ver, esto es imposible. Yo lo mato.

-Al parecer, el Guille ese

llamó a Santos Mercader para ofrecerle el palo

y él, en lugar de aceptarlo,

lo rechazó, pero le untó para que nos lo ofreciera a nosotros.

-Y yo picando el anzuelo como un imbécil.

-No, es que nadie lo vimos venir, hijo.

Está muy claro que Santos Mercader nos tiene bien pillados.

Si le enseña esas fotos a la policía, vais directos a la cárcel.

-Es un miserable. -Y tanto que lo es.

Me planto en casa del Guille y le parto las piernas.

-No. Aquí el verdadero cabrón no es ese pringado,

es Santos.

-Me dijo que quiere el "pub" y el dinero del atraco.

-Yo a este le reviento la cabeza. -Bueno, cálmate.

-¿Cómo quieres que me calme si se ríe en nuestra cara?

-Sí, Ricky, te entiendo, pero el que más se tiene que sentir

traicionado aquí soy yo. -Un momento.

Por mucho que nos fastidie, Santos Mercader ahora mismo

tiene la sartén por el mango. -¿Y qué vamos a hacer?

-Vosotros nada de momento. Seguid como siempre.

-¿Y tú qué vas a hacer?

-Pensar, hijo.

Pensar.

(Teléfono)

Dime, Chelo.

Sí, que pase ahora mismo. Sí, adelante.

Gracias, Chelo. Pero ¿qué te ha pasado?

¿Cómo te has hecho eso? -En el parque me...

-Siéntate.

-Con mi madre me han apedreado.

-¿Con tu madre? ¿Está bien tu madre?

Tranquilo.

Te está dando un ataque de ansiedad.

No pasa absolutamente nada.

Sígueme. Echa el aire.

Despacito.

Despacio, despacio. Ahora, inspira.

Eso es, llena el estómago y respira despacio.

Concéntrate en la respiración.

No pasa nada. Estate tranquilo, ¿vale?

Todo va bien.

Respira.

Expira otra vez. Eso es.

Concéntrate en la respiración mientras le echo un vistazo

a la herida, ¿de acuerdo?

Déjame ver.

Bueno,

vas a necesitar unos puntos.

¿Quién te ha hecho eso? -Unos muchachos.

-¿Los conocías? -Sí, del barrio.

Me han identificado enseguida como el pervertido.

-¿Te han llamado eso delante de tu madre?

-Y cosas peores.

Hasta violador... de niños.

Menos mal que mi madre está sorda y que no llevaba el audífono.

-Lo habrá pasado fatal igual, ¿no?

-Me he inventado una historia para ver si se quedaba más tranquila

y me he venido para acá.

-No me lo puedo creer.

Anda, suelta esto.

¿Te han dado en algún otro sitio? -Sí, aquí en las costillas.

-Levanta el brazo, anda.

Bueno, has tenido suerte. -Sí...

-No te has roto nada. -Una suerte loca, Antonio.

-Anda, déjame. Voy a hacer un parte de lesiones

para que se lo presentes a la policía.

-No voy a denunciar. -¡Has sido víctima de una agresión!

No se pueden ir de rositas. Sería como admitir tu culpa.

-A ojos de todo el mundo soy culpable.

Eso no va a cambiar.

-De eso nada, Chema.

-Prueba a meter mi nombre en Internet, Antonio.

No me ha defendido nadie ahora y ¿por qué?

Porque la gente piensa que me merezco esto y más.

-¿Nadie te echó una mano? ¿Nadie se puso a llamar a la policía?

-No... Soy un monstruo.

Eso no va a cambiar.

Yo no sé si merece la pena vivir así.

-¿No irás a hacer ninguna tontería? -No, hombre.

Mi madre me necesita.

Solo por ella tengo que salir adelante.

Pero ya me puedo olvidar de la enseñanza.

En mi colegio y en cualquier parte.

-Eres inocente, Chema.

-Eso da igual.

-Estaba malísimo.

Ha sido llegar tú y ponerse bien del todo.

-Viene mi hijo, no me voy a quedar en la cama.

-¿Ya estás protestando? -Sí, hijo, es así, muy cansino.

-Si yo no me quejo de nada.

-Oye, Armand me preguntó por vosotros. ¿Le mandamos un selfi?

-Claro. -¿Un selfi yo?

-Venga, sí. Os hago yo una foto.

-De eso nada. Tú también tienes que salir.

-Venga, papá, arrímate que es para tu yerno.

-Oye, pues sí que te ha sacado guapo. -¿Qué te creías?

Si yo estoy hecho un figurín.

-¿Qué tal, Elías? Te veo muy contento.

-¿Sí? ¿Recuerdas a mi hijo Israel?

Ha venido de París para un trabajo, una exposición.

-Sí, claro, ¿cómo estás, Israel? Me alegra verte,

hace tiempo que no te veía.

Pues a ver si podemos ponernos todos contentos

y pueda celebrar yo también la vuelta de Sandra

antes de que le corten una mano o acabe en el río como esa chica.

-¿Nos disculpas un segundo?

¿Estás loco o qué? ¿Crees que puedes hablar de eso en público?

De una investigación abierta. -¿Investigación?

Ya veo cómo investigas. -Estoy en mi día libre,

con mi familia, ¿qué cojones pasa? -Yo no tengo ningún problema.

En tu día libre haces lo que quieras, ¿sabes cuál es mi problema?

¿Por qué en todos estos días no has sacado ni 20 cochinos minutos

para contarme cómo se desarrolla la investigación?

-Habíamos quedado en eso, ¿sí o no? -No.

Habíamos quedado en que yo hablaba con Font para interceder por ti.

-¿Y?

-He hablado con él intentando convencerle de que lo mejor

para la investigación es compartir la información contigo,

pero viéndote, lo empiezo a dudar. -Vamos, Elías.

No eches balones fuera echándome la culpa, ¿qué te dijo?

¿Qué significa eso?

-Hago todo lo posible para ayudarte, pero no me presiones.

-¿Que yo te presiono? Tranquilo, no te estreses,

tómate las cosas con calma.

-El problema es que Sandra está secuestrada por unos mexicanos

muy peligrosos que la pueden matar, pero tú tranquilo, no te estreses.

Con calma. -¿Sabes una cosa?

Me empiezas a tocar los cojones, ¿qué quieres oír para tranquilizarte?

-Lo que quiero es saber que hacéis lo imposible para encontrar a Sandra

y que me tengáis comunicado. -Esa información la distribuye Font.

-¿Me estás diciendo que te ha dejado fuera del caso ese tío?

-Se ha hecho muy grande y yo estoy limitado.

-No me jodas la marrana, Elías, ¿estás dentro o fuera?

Porque si estás fuera, yo también.

Si no has hecho nada para evitarlo, estás rompiendo tu palabra

porque este caso ya no es prioritario para ti, ¿sí o no?

-Que te pires. -¿Que me pire?

-Exacto.

-¿Qué le pasa a Quintero? Menudo mosqueo.

-Cosas de trabajo, no te preocupes.

-¿Y eso de la mano amputada? -Cosas de trabajo,

lo que quería era amargarnos la vida, coño.

(Timbre)

-Hola. -¿Tú de qué coño vas?

-Quítame las manos de encima.

No tenemos que ponernos violentos. -¿Estás seguro?

Mi madre nos ha explicado tus exigencias.

Otro en mi lugar te mete un tiro en la cabeza

nada más abrir la puerta.

-Pero tú no eres un matón, Luis.

Tú eres un hombre de negocios, ¿verdad?

-¿Y tú? ¿Qué clase de hombre eres tú?

Solo a una rata se le ocurriría esta milonga de las fotos

para tenernos agarrados de los huevos.

-En todo caso, una rata muy inteligente.

Vamos, Luis. Reconoce que ha sido una jugada maestra.

Ayer te dije que si no me vendías el Moonlight, te arrepentirías.

Debiste tomarme en cuenta. -¿Serías capaz de mandarme al trullo?

-No me pongas a prueba.

Vamos, Luis. Yo no disfruto con esto.

Me resulta muy desagradable haber tenido que llegar a este punto

y quiero zanjarlo ya. -Sí, ya veo cómo sufres.

-Vosotros me habéis obligado a ello. -Ah, que la culpa es nuestra.

-Abre la mente, Luis.

Sé que la venta del "pub" os ayudaría a solucionar vuestros problemas.

Y luego está la enfermedad de tu madre.

Va a necesitar muchos cuidados y eso se paga con dinero.

-Somos perfectamente capaces de generar ese dinero sin tu ayuda.

-Estaríais más tranquilos con el dinero en el banco.

Estoy dispuesto a mantener las condiciones,

tú seguirías al frente, apenas notarías la diferencia.

-Muy generoso, sí.

¿Sabes, Santos? No te va a salir gratis

humillar así a los Soler.

-No te pongas dramático.

¿Acaso tú nunca has usado este tipo de método con nadie?

-Con desconocidos, puede, con alguien que me importa, jamás.

-No te equivoques.

Tú me sigues importando mucho.

-Yo nunca te traicionaría de esta manera.

-No sabes lo guapo que te pones cuando te enfadas.

-Búscate a otro. Yo no me acuesto con ratas.

-Una cosa son los negocios y otra lo que tú y yo sentimos

cuando estamos a solas, ¿eh?

No tenemos por qué renunciar a lo que sentimos el uno por el otro.

¿No crees?

-Estás loco, tío.

Estás loco.

-Hola, ¿qué te pongo? -Un cortado descafeinado, por favor.

-Ahora mismo.

-¿Estás bien? -No, no estoy bien.

Vengo del centro de salud.

Unos chavales me han corrido a pedradas en el parque.

-Madre mía, ¿cómo es posible?

-Me han puesto la etiqueta de pervertido y ya no me la quito.

Me han llamado de todo, hasta violador.

Delante de mi madre...

Te juro que lo que menos me ha dolido han sido las pedradas.

-Es que cuando te cuelgan un San Benito...

Tarda uno mucho en quitárselo.

Pero no te preocupes, que a todo el mundo que venga

se lo voy a explicar como me lo explicó a mí Elías.

Que si estás libre y en la calle es que se ha demostrado tu inocencia.

-Chema, perdona, hemos escuchado lo que te pasó y lo siento mucho.

Supongo que habrás denunciado en la comisaría la agresión.

-Sí.

-Quiero que sepas que no tuvimos nada que ver con la filtración

de la noticia. Se ha abierto una investigación para saber

cómo llegó tu nombre a la prensa. -Muy bien.

Pero ¿sabe qué? El mal ya está hecho.

-Oiga, perdón.

Quiero pedirle disculpas, lo siento mucho

por cómo le traté en la detención.

-Ya. Diste por hecho que yo era un pedófilo.

Como la gente de este bar.

-Chema, yo...

Yo también.

Y lo siento mucho.

Pero quiero que sepas que Antonio te ha defendido desde el principio.

-Antonio ha sido una excepción.

Joder.

Es que me he convertido en un apestado.

-A ver, por favor. Un minuto de atención todo el mundo.

Gracias.

Soy el agente Antonio Ríos.

He participado en un operativo en contra de una red

de pornografía infantil que ha salido en la prensa como todos sabéis.

Yo personalmente detuve ayer a este hombre, José María, Chema.

Como sabréis, las sospechas eran muy graves

y había que comprobar si tenían fundamento.

Bien, pues en el caso de José María, de Chema,

hemos descubierto que ha habido un error

y que su ordenador fue hackeado por el verdadero pedófilo.

Que usó su ordenador para descargar contenido y compartirlo.

Y por eso, ha sido puesto en libertad y sin cargos.

Es importante que todo el mundo se entere de esto bien.

Aprovecho también para pedirle disculpas públicamente.

Lo siento mucho, Chema.

No por detenerte, era mi trabajo, sino por pensar que eras culpable

desde el primer momento.

Lo siento mucho, de corazón.

Este caso me producía especial asco y me dejé llevar,

saltándome así uno de los principios más básicos

del derecho, la presunción de inocencia.

Lo siento mucho, de corazón, espero que puedas perdonarme, Chema.

-Yo también...

Yo también quiero pedirte perdón públicamente, Chema.

También me pasó como a Toni y...

Lo siento mucho, ojalá me puedas perdonar

y espero que todo el mundo en el bar entienda que hay que ayudar a Chema

a que siga con su vida adelante

y que se pueda tomar un café tranquilamente.

¿Estamos?

-Gracias. Y gracias, María.

-A ver si entre todos logramos que todos se enteren

de que este hombre es inocente.

-Ojalá.

Aunque me parece a mí que la duda me va a perseguir siempre.

(Móvil)

Vuestra jefa.

Hola, Claudia.

Sí.

Sí, sí, puedo.

Vale, voy.

Hasta ahora.

Quiere que vaya a comisaría.

-A ver si son buenas noticias.

-Deja, Chema, déjame que hoy te invite yo.

-Gracias.

-Suerte, Chema. -Hasta luego, Chema.

Muy bien, Toni. Le has dado una buena disculpa.

-Es lo menos que podía hacer después de cómo le traté.

Está muy bien.

En cuanto hablemos con Chema lo lanzas a la prensa, ¿vale?

Vale.

Mira, ya está aquí.

Adelante.

Pasa, Chema. Gracias, Javi, quédate por aquí.

Ya estoy aquí. Siéntate, por favor.

¿Cómo estás? Me ha dicho Antonio lo que había pasado.

¿Por eso me haces venir? Para convencerme de denunciarlo.

Sería lo correcto. Nadie merece pasar por lo que tú has pasado.

No, Claudia, déjalo. No voy a denunciar.

¿Vais a detener a todo el barrio? Pues no.

Pero sí hemos detenido al verdadero culpable.

¿Quién es? ¿El informático?

-Sí. Ha reconocido todos los cargos.

El de almacenar y compartir vídeos pornográficos de menores

y haberlo hecho desde su ordenador.

-Joder, ¿quién lo iba a decir?

Parecía un tipo...

Tan normal, ¿verdad?

Sí. Es lo habitual en estos casos.

¿Y por qué a mí?

-Pues sospechamos que...

eligió su perfil porque sabía que si la policía seguía su rastro

hasta el ordenador, parecería culpable.

Pero eso no lo ha reconocido, claro. Le caerá una buena condena.

Se le imputarán dos delitos: pedofilia

y violación de la privacidad por haber instalado

ese virus a control remoto en tu ordenador.

Pues muy bien. Me alegro, de verdad.

Pero vamos, esto no va a devolverme mi vida.

Ya... Bueno,

dije que haríamos lo que estuviera en nuestra mano.

Mi compañera ha redactado una nota de prensa

para lanzar a los medios explicando tu inocencia.

Vamos a enviarla ahora mismo, si quieres leerla...

Verá que insistimos en que queda libre,

no por falta de pruebas, sino por demostrar su inocencia.

Y que no tendrá que ir a juicio.

-Agradezco el esfuerzo, pero...

No creo que sirva para que dejen de señalarme por la calle.

Bueno.

Por lo menos, podrás rebatir todos los comentarios insidiosos.

No creo que esa nota ocupe el mismo lugar

que la noticia de mi detención.

-Insistiré en ello, se lo aseguro.

-Muy bien. Bueno gracias. Si eso es todo...

Me gustaría volver a casa con mi madre.

Debe tener los nervios a flor de piel.

Muchas gracias, Chema.

Ah, otra cosa.

Había pensado que podrías tener protección.

No, no, me sentiría muy incómodo.

Como quieras, pero si sucede algo remotamente parecido,

por favor, llámanos.

Ánimo.

Javi, por favor, acompáñale.

Pobre hombre, está hecho polvo. No me extraña.

Había hablado con Antonio y me había contado, pero yo...

Tenía la esperanza de animarlo con la detención del informático.

No me extraña que esté deprimido.

De la noche a la mañana lo acusan de pedófilo

y al demostrarse que es inocente, lo apedrean por la calle.

Es una barbaridad.

He mandado una patrulla al parque. Aunque él no denuncie,

si pillamos a esos chavales, los metemos en cintura.

(Móvil)

Cógelo si quieres, hemos terminado.

¿Qué pasa? ¿Por qué has puesto esa cara?

Es Carlos. Es la tercera vez que me llama en toda la mañana.

¿No quieres hablar con él?

¿Discutisteis ayer en la comida de Aitana?

Me besó, Claudia.

¿Cómo que te besó? Siéntate y cuéntamelo.

Pues la comida fue bien.

Teníamos buen rollo, volvimos dando un paseo

y de repente, en mitad del parque, me besó.

¿Y tú qué hiciste?

Pues largarme de ahí, Claudia. Por eso no quiero coger el teléfono.

Ya lo entiendo, pero vas a tener que hablar con él tarde o temprano.

Ya, pero ahora mismo no me apetece. No me extraña.

Y...

¿Se lo has contado a Emilio? No.

Primero tengo que ver cómo gestiono todo esto.

Ya.

Ya sabes que soy una tumba, pero si me aceptas un consejo,

se lo diría a Emilio cuanto antes,

como me lo has contado, con naturalidad.

Bueno, primero voy a enviar la nota de prensa.

Esto es más importante. Pues sí.

¿Cómo es posible que esté limpio?

Tiene que tener alguna conexión con el narcotráfico.

Ya, pero no lo parece.

Compruébalo tú misma.

Solo sabemos que se reunió con Roberto Argüelles,

empresario de máquinas recreativas.

Heredó el negocio familiar y lo mantuvo a flote.

Sin antecedentes,

ni se ha visto implicado en ninguna investigación.

Conduce como el culo, eso sí.

Le faltan la mitad de los puntos del carné, multas por...

Velocidad, aparcamiento, no tenemos nada.

Puede que intuya que le seguimos,

no se arriesgará a dar un paso en falso.

Para colmo, se reúne con empresarios honrados

para despistarnos.

Estamos perdiendo el tiempo.

Tenemos que encontrar el lugar donde almacena la droga.

De momento, no se ha acercado a ninguna nave o local sospechosos.

Pero tiene que tenerlo o, por lo menos,

tiene que estar preparando el terreno.

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Qué está haciendo aquí?

-Verá usted, he venido para...

intentar que me dieran información del secuestro de Sandra Vallejo.

Como le habrán informado, estoy cumpliendo mi palabra

y no actúo por mi cuenta. Solo espero que ustedes cumplan

con la suya y me den esa información.

-Señor Quintero,

cuando estime oportuno compartir información con usted,

seré yo quien le llame. ¿Cuántas veces tengo que decirlo?

-Las que sean necesarias.

¿Me ha oído?

¿Usted sabe o le han dicho que la chica secuestrada

es la hermana de la que ha sido mi pareja que mataron recientemente?

¿Usted no tiene ni un poco de humanidad?

-Lo que no tengo es paciencia.

Viniendo a comisaria sin ser llamado, lo único que hace es incordiar.

-No tienen nada, ¿verdad?

Señor Quintero.

Será mejor que se marche.

En cuanto tengamos algo que podamos comunicarle, lo haremos.

Ya veo, ya. Menuda panda de inútiles estáis hechos.

-Y ahora nos falta. -¿Estoy diciendo alguna mentira?

¿No es cierto lo que digo?

¿Tienes alguna pista o prueba de dónde puedan tener esos mexicanos

secuestrada a Sandra Vallejo? No, ¿verdad?

Pero sí tenéis tiempo para perderlo en detener a un profesor honrado

al que le habéis jodido la vida.

No sé cómo no se os cae la cara de vergüenza.

-A mí un narco no me da lecciones de moralidad.

Te dije que no me temblaría el pulso para detenerte.

Una palabra más y pasas la noche en el calabozo.

-Cuidado con ese dedito. Ya veremos a ver qué pasa.

Si cree que me intimida o me asusta, se equivoca.

¿Sabe qué debería hacer? Guardarse toda esa autoridad

para detener a Santos Mercader si es que puede conseguirlo,

porque lleva muchos años detrás de él y no ha conseguido nada.

¿Sabe qué debería hacer? Escuchar los consejos de un exnarco

para aprender algo.

-Muy bien, tú lo has querido.

-¿Yo he querido qué? ¿Qué vas a hacer con eso?

-Se acabó. -Ni me toques, ¿te enteras?

Ni me toques.

¿Qué ocurre aquí? Su inspector estrellita

no soporta que nadie le diga por dónde sopla el viento.

Yo me he presentado aquí a intentar solicitar

información sobre el secuestro de Sandra Vallejo.

Quintero, ¿crees que sacar de quicio al equipo va a ayudar en algo?

EL inspector Font es un policía especializado.

El caso no puede estar en mejores manos.

En cuanto haya un avance, seguro que te informará, ¿no es así?

-Eso mismo le he dicho. -Escúcheme, comisario,

porque no lo voy a repetir.

Lo único que quiero saber es que trabajan sin descanso

para encontrar a Sandra Vallejo.

Si perdemos el tiempo con usted, no, no lo estamos haciendo.

Fernando, por favor, acompáñeme a la salida.

Ni me toque, comisario, me sé el camino, suélteme.

-Ahí has estado bien, compañera.

Entiendo por lo que está pasando, pero...

me ponen nerviosa las discusiones estériles.

Ese Quintero es un tocapelotas, pero conmigo la lleva claro.

Creo que se ha dado cuenta.

Creo que por hoy está bien, ¿no? Mañana más.

Esperemos que tengamos más suerte, porque tiene razón,

necesitamos una pista para encontrar a esa chica.

¿Tú nunca desconectas o qué?

-Hola, María. -Ahora mismo estoy con vosotros.

Si no hay prisa.

Lo que te decía, cuando llegué a Distrito Sur

tampoco entendía muy bien qué rollo se traen con Quintero.

No me extraña.

Hola.

¿Qué tal?

Bien, con un compañero, Alejandro.

Font, Alejandro Font.

Encantado.

Nos vimos la otra noche en el "pub" de tus hermanos, ¿no?

-Puede ser, no me acuerdo.

-Y tu nombre era... ¿Álvaro?

-Sí.

-Me he trasladado desde Valencia

y aún no conozco a todos en el barrio.

-Ya. Yo llevo más de dos años aquí y tampoco los conozco.

-Sé que los Soler también venís de Valencia.

La verdad es que voy a echar de menos el mar,

la playa, la luz,

aunque creo que he ganado con el cambio.

No me podrían haber puesto una compañera mejor.

(RÍE)

Bueno, Álvaro también es muy bueno en lo suyo.

Tiene un taller mecánico aquí al lado.

Ajá.

Tomo nota por si algún día necesito un arreglito.

-Claro.

María.

Te lo dejo aquí, ¿vale? -Muy bien.

-Gracias.

Hasta otra.

-Ya estoy con vosotros.

¿Qué os pongo? Espera.

¿Te parece que vayamos a picar algo a otro lado?

Venga, sí.

-Yo si queréis cenar aquí, os preparo algo rico.

Claro, ya lo sé, María. Es por...

(RESOPLA)

Por alejarnos un poco de comisaría.

Que sí, mujer, no me des explicaciones.

Pasároslo muy bien. -Venga.

Hombre, afortunadamente tiene a su madre.

Eso le dará algo a lo que agarrarse.

Bueno, Chema siempre ha sido muy fuerte.

Muy pocas personas son capaces de sobreponerse como hizo él.

Eso sí, esto ha sido demasiado, ¿eh? Demasiado para él.

Es que no hay derecho. De verdad, es tremendo.

Hace unas horas que mandamos el comunicado

explicando que es inocente y mira para qué ha servido.

Ya he visto el enlace.

Se lo retiran en cuatro líneas.

Ya. Y en cambio,

¿eh? Cuando lo detuvimos

en portada con foto

y explicando con todo lujo de detalles

su trabajo y lo del fútbol.

De verdad.

Claudia, ¿tú no tendrías algún periodista de confianza

que le hiciera un reportaje,

una entrevista que le diera la oportunidad de explicar

que su vida se ha ido a la mierda? Estas cosas suelen tener mucho tirón.

Pues sí, al final es lo que buscan los medios.

No sé, pero ¿tú crees que Chema querría pasar por algo así?

(Timbre)

Chema, precisamente estábamos hablando de ti.

Pasa, pasa. -Vosotros y medio barrio.

Me estoy empezando a acostumbrar.

Estábamos hablando Antonio y yo

de la posibilidad

de conseguir que los medios le dieran tanto bombo

a tu inocencia como le dieron en su momento

a declararte culpable.

¡Ay! Por cierto,

siéntate, vamos a cenar. No, no, está mi madre sola.

-Claudia conoce a un periodista que te puede dar voz.

Puede ponerte en contacto con él.

Para explicarte y que vean la injusticia han cometido contigo.

-Bueno, os lo agradezco, pero no.

No, no. Prefiero pasar página.

No voy a seguir regodeándome en esta pesadilla.

Escucha.

Betanzos, la inspectora responsable de la UIT,

ha estado hablando del derecho al olvido en Internet.

Es algo complicado, pero bueno,

yo creo que deberías intentarlo.

Al parecer, puedes solicitar que se retiren todas las noticias

que haya respecto a ti

pues bueno, acreditando

que atentan contra el derecho a tu honor.

Lo sé, lo sé.

No, no. Lo voy a hacer, pero lo voy a hacer...

Lo voy a hacer desde Toledo.

-¿Cómo que desde Toledo? ¿Te vas? -Sí.

Mi amigo Cipri, del que te hablé,

tiene una tienda de deportes, me ofrece un puesto de dependiente

y lo he aceptado.

-¿Y qué pasa con la enseñanza?

-Pues nada, no es la primera vez que tengo que renunciar

a mi vocación.

Primero fue el fútbol,

y ahora, la enseñanza.

¿Y no te estarás precipitando? No.

No, Claudia, no. La realidad es así de triste.

He vuelto a hablar con el director del colegio

para ver si había alguna posibilidad de reincorporarme más adelante...

-Y te ha dicho que no. -No. Me ha despedido.

Sí, sí. Con una indemnización y se quita el marrón.

Es que no hay derecho.

Está claro que no voy a encontrar empleo como profesor.

Así que prefiero...

prefiero irme a Toledo.

¿Y entonces?

Intentar empezar mi vida desde cero en un sitio donde nadie me conozca.

Mi madre se merece tranquilidad

y no quiero que empiecen a señalarla, que no pase por lo que he pasado yo.

-Dios, cuánto siento que las cosas hayan terminado así.

-Es lo que hay.

-Aquí tienes a un amigo para lo que haga falta, Chema.

-Antonio, nunca olvidaré que tú sí que creíste en mí.

Yo es que estoy desolada.

Siento haberte hecho pasar por esto, de verdad.

Espero que comprendas que solo hacía mi trabajo.

Claudia, por favor, por supuesto.

-Chema, suerte.

Suerte. Mucho ánimo, ¿eh? Mucho ánimo.

Vale. Dale recuerdos a tu madre.

(RESOPLA)

(RESOPLA)

De verdad.

A veces la vida es tan injusta.

Jolines, es que...

Lo siento, se me ha quitado el hambre.

Venga, anda. Haz un esfuerzo.

Igual el cambio es para bien

y en Toledo se encuentra con el amor de su vida.

Tú siempre buscando el lado positivo a las cosas.

Venga, come un poco.

Se merece lo mejor después de este infierno,

que tenga mucha suerte. Le irá todo bien.

Ojalá.

Me siento fatal.

¿Qué tal os ha ido en el evento?

-Pues nos lo hemos pasado bomba.

Tú sabes que a mí me gustaban los cómics, el del capitán, Goliat.

(RÍE) -No sabes cómo habla el nene.

No cabía ni un alfiler. -He visto las fotos.

Me habría encantado ir.

-Te hemos echado de menos. ¿Qué tal por aquí?

-¿Qué te voy a contar? Pues como siempre.

Ahora, he hecho unas berenjenas al horno para chuparse los dedos.

Aprovechando que no hay gente, cierro y nos las cenamos tranquilitos.

-Oye, qué bien suena eso, ¿no? Tengo un hambre que...

-Ya puestos saca un buen vino.

Yo invito, que tengo una noticia que daros.

-Si llevas todo el día conmigo y no me has contado nada.

-Es que quería que lo celebráramos los tres juntos.

-Pues suéltalo, no me aguanto a la cena.

-Está bien, ¿preparados?

Voy a ser padre.

-¿Cómo?

-Armand y yo vamos a ser papás.

Hace meses que iniciamos los trámites de adopción y estamos a la espera.

-Pero bueno, eso es un notición, voy a sacar el vino.

-¿Qué, papá? ¿No dices nada?

-No sé qué decir, hijo.

¿Tú qué dices, abuela?

-¿Yo? A hacer papillas.

-Enhorabuena. -Ay, gracias.

-Enhorabuena, chiquitín.

Vamos a por esto.

(RÍEN)

Vale, el camarero era un desastre,

pero la comida era buenísima.

Es uno de mis restaurantes favoritos.

Ah, ¿sí? (ASIENTE)

Y yo que pensaba que ibas siempre de comisaría a casa, vuelta.

Para que veas que también sé desconectar.

¿Y necesitabas desconectar solo por el trabajo

o por algo más?

¿De qué hablas?

No te hagas la despistada.

Cuando me has invitado a cenar esta noche

era porque estabas deseando salir de La Parra.

Es evidente que el encuentro con tu ex

te ha puesto bastante nerviosa. Y a él también.

Bueno, es normal. Tampoco hace tanto que rompimos.

Me incomoda encontrármelo.

Si solo es eso,

porque yo he notado cierta tensión.

Tensión, incomodidad, ¿qué diferencia hay?

Si aún te sigue gustando, mucha.

Para nada.

Lo de Álvaro es agua pasada.

Está muerto y enterrado.

¿Seguro?

¿Tú qué crees?

No sé.

Aún no lo veo claro.

¿Y ahora?

Empiezo a ver la luz,

pero todavía le falta.

(RÍE) ¿Voy a tener que hacerlo yo todo sola?

(RÍE)

Así que voy a tener que poner de mi parte.

Si eres capaz, don Profesional.

¿Qué pasa con lo de mantener las distancias

entre compañeros de trabajo? Ah.

Eso ha dolido.

Te lo mereces.

La verdad es que no sé por qué dije esa tontería.

Hubiera estado besándote toda la noche,

pero... ¿Pero?

Pero soy recién llegado.

No quería que te hicieras una mala idea de mí.

¿Y ahora?

Ahora creo que ya nos vamos conociendo.

Así que...

a la mierda la profesionalidad.

-¿Se puede saber dónde se ha metido?

-Se iba a dar un paseo, ya te lo he dicho.

Me ha escrito hace unas horas.

-A dar un paseo.

O sea, estamos como estamos y ella se va de paseo.

-Pues precisamente por eso. Necesitaba airearse para pensar.

¡Deja de dar vueltas que me pones de los nervios!

-¿Qué quieres que haga?

Y si le ha pasado algo, ¿qué?

¿Si se ha perdido? -No digas chorradas, ¿eh?

A mamá aún le queda cuerda para rato.

No está en ese punto de la enfermedad.

-¿Tú crees que está para tomar una decisión tan importante?

-Pues claro que sí.

Y ni se te ocurra cuestionarla, ¿me oyes?

Como ella empiece a notar que la das por desahuciada, vamos.

-¿No crees que mamá se habría olido la tostada antes,

en otro tiempo?

-No puedes culparla.

Tu amigo Guille le daba credibilidad al palo.

Ha sido el gancho perfecto.

-No lo sé, tengo la sensación de que...

no sé hemos rechazado un montón de palos

y nosotros no entendíamos por qué.

Aunque al final con el tiempo,

se demostraba que mamá tenía razón.

-Pues puede ser.

Tranquilo que yo, después de esta puñalada,

no me vuelvo a fiar ni de mi sombra.

Te lo juro, vamos.

Si esta familia necesita un desconfiado,

tranquilo que voy a ser yo.

-Es que después de lo que te ha hecho es para darle así

con la mano dada la vuelta y...

Menos mal que ya estás aquí.

-Hola, hijos.

-¿Has tomado alguna decisión?

-Bueno, está claro, ¿no?

No vamos a ceder al chantaje de Santos, ¿no?

A partir de ahí, nos tendría en la palma de su mano.

-¿Qué propones?

-¿Qué propongo? Que tensemos la cuerda.

A ver hasta dónde llega.

-Va a llegar hasta el final. Este tío no va de farol.

Y como acabemos en la trena,

va a conseguir el Moonlight a precio de saldo.

-Nadie lanza un órdago así para luego echarse atrás.

-Nosotros ya le hemos explicado por las buenas

que el Moonlight no está en venta.

Así que ahora toca explicárselo por las malas.

Hay que matar a Santos Mercader.

No, no me miréis así.

Si voy a la cárcel, al menos que sea por algo que lo merece.

-No, hijo, no.

Ya te libré de la cárcel una vez

y no voy a consentir que te sacrifiques por un negocio.

-No es un negocio, mamá, es nuestra vida,

nuestra reputación.

-Nosotros no somos asesinos.

-Eso que se lo cuenten al que tiré al pozo.

-Ni lo de tu padre,

ni lo de Carvajal fue premeditado.

Ellos atacaron y nosotros respondimos.

-¿No ves que es lo mismo? Santos nos está atacando,

yo solo digo que respondamos igual que él.

-Yo pienso lo mismo, pero con la cabeza fría.

Si actuamos en caliente solo podemos perder.

-¿Y entonces qué hacemos?

¿Ceder a su chantaje?

-Hay que saber retirarse a tiempo.

Y como dice Luis:

"La venganza es un plato que se sirve frío".

Encontraremos la manera de contraatacar.

Santos Mercader nos tiene bien pillados

y no voy a consentir que nos separe.

Ahora no.

-¿Entonces qué hacemos?

¿Vendemos el Moonlight?

-No nos queda otra.

Vendemos.

-Os estáis equivocando.

Esto es una cagada.

Es una cagada y os vais a arrepentir de esto.

Ya veréis.

La verdad es que yo flipo.

(Portazo)

Lo siento mucho, mamá.

Tenía que haberte escuchado cuando me advertiste sobre Santos.

-Hemos perdido una batalla,

pero la guerra no ha terminado.

-Estás enfadada porque te besé.

-No sé si estoy enfadada, molesta o alucinada.

Es que no sé a que estás jugando.

¿Qué se te ha pasado por la cabeza para hacer algo así?

-¿Seguro?

¿Hace cuánto que está en Madrid?

Muy bien, gracias por el dato.

¿Un confite? Sí.

Me ha dado un soplón

que tal vez nos ayude en el caso contra Mercader.

-Ahora verás, son neumáticos de primera.

Sobre todo lo vas a notar en el agarre.

-Y en la factura, no te digo.

-Oye, es lo que habíamos presupuestado.

Ahora no vas a regatear.

-Cuéntamelo todo, pero ya.

Vale, con una condición.

Que esto quede entre nosotras.

Entonces, la noche ha ido genial, ¿no?

Superbién.

¿Pasa algo?

-No, ¿qué va a pasar?

-No sé, os noto serios.

Habéis discutido.

-Bueno, estábamos debatiendo un poco sobre...

sobre educación infantil.

-¿Y eso? -Nada, tonterías.

-No, tonterías no que no me chupo el dedo.

-Nada, que no me coge.

-No insistas más que será peor.

Déjalo que se le pasa y ya te llamará él.

-Sí. ¿Y si se ha ido a París sin despedirse?

Que Isra tiene unos prontos que no veas.

-¿A quién habrá salido?

-Oye, que no estoy para bromas.

Me ha costado mucho recuperar su relación

como para estropearlo por una tontería.

-Ricky me ha propuesto algo y no sé si aceptarlo.

-¿Qué te ha propuesto exactamente?

-Le he contado que no teníamos dinero para pagarme la universidad privada

y me ha dicho que él me lo prestaba.

-¿Lo está diciendo en serio?

-Sí, además me está insistiendo mucho.

-Ya me ha dicho Marga que habéis discutido

por el dinero que le quiero prestar.

Si se sienta cinco minutos, le explico de dónde sale.

-Hemos decidido vender el "pub" a Santos Mercader.

-Pues me doy por enterado.

-Podrías tener otra actitud, ¿no?

El "pub" forma parte de nuestra familia.

-Y ahora se va a convertir en la tapadera de un narco de mierda.

Perdona que no me emocione, pero me puede el cabreo.

-Ese malnacido nos ha engañado,

pero encontraremos la manera de devolvérsela.

Ya lo verás. -No quiero ver nada, mamá.

Vosotros mismos estáis cavando vuestra propia fosa.

-Solo faltan tus datos personales.

El resto está todo bien.

-Aquí hay un error.

-¿En dónde?

-El precio de venta no es correcto.

-Este no es el precio que acordamos.

-Os estaba buscando.

-¿Qué pasa?

-Necesito que vayáis al parque de Barlovento

a pescar a este chaval.

Iván Moreno, alias Turbo, 28 años.

-Muy bien, ¿está fichado?

-Todavía no, acaba de llegar de Valencia.

Allí nunca conseguimos pillarle con las manos en la masa,

pero aquí no ha tenido tiempo de estudiar el terreno,

así que debería ser más vulnerable.

-¿Tiene algo que ver con Santos Mercader?

-Trabaja para él, aunque no hemos podido demostrarlo.

-Si ese es mi hijo, ¿no?

-Pero ¿qué carajo está haciendo aquí Israel?

-No sé, yo sabía que iba a salir a hacer deporte,

pero no sabía que a este parque y a esta hora.

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Servir y proteger - Capítulo 570

08 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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