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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 567 - ver ahora
Transcripción completa

El inspector Font viene de la UDYCO de Valencia.

Le ha hecho un seguimiento intensivo a Mercader durante un año.

Y yo quiero que tú seas el enlace con él aquí en la comisaría.

La llegada de Font me ha pillado por sorpresa.

No sé si querrá compartir información.

-No me lo puedo creer...

¿Te va a dejar fuera del caso?

Pero ¿qué está pasando?

-Oye, yo te lo dejo bien claro:

no quiero que Fernando Quintero esté al tanto de la investigación.

-Entendido.

¿Es todo? -Sí.

-Sé que está interesado en comprar un "pub" en Distrito Sur.

Todavía no me has respondido.

¿Para qué quieres comprar el "pub"?

-Yo no tengo que rendir cuentas a la policía sobre mis inversiones.

Si quieren esa información,

será mejor que se pongan en contacto con mis abogados.

Solo digo que sé por lo que estáis a punto de pasar.

Además, el alzhéimer afectará al carácter de Elvira.

-Puede ser una buena opción para cambiar de vida,

lejos de los chanchullos y hacer algo honrado.

-No es tan fácil cambiar.

(TRISTE) -Podemos intentarlo.

¿Y tú qué haces ahí?

-Me vas a explicar ahora mismo lo que está pasando.

(SOLLOZA) ¿La mamá está enferma?

¿De cuánto estamos hablando? ¿De años... meses?

-No se sabe seguro. -¡Joder! Mejor me lo ponéis.

Tenemos que seguir viviendo como hasta ahora,

y no dejaremos que nadie nos diga lo que tenemos que hacer.

¡Y menos el Mercader ese!

Mira que querer aprovecharte de la enfermedad de nuestra madre,

¡hay que ser buitre!

-No tienes ni idea de con quién estás hablando.

-¿Y me lo vas a explicar tú, "flipao"?

-Eh, eh, Ricky, basta. Basta.

-¿Es verdad que no piensas vender el negocio?

-Santos, es una decisión familiar.

-Estoy pensando en volver a estudiar.

-No sabes la alegría que me da eso.

-Me habías dicho que había una casa en Salamanca que se podía vender.

-Es que la casa ya está vendida.

-Mi padre no me puede pagar la universidad.

-Pero seguro que se nos ocurre algo.

-Ahí hay una cámara apuntando a la calle de Santos Mercader.

-¿Y qué tengo que hacer con esa información?

-Pinchar la cámara para que duplique las imágenes

y las envíe a mi móvil.

-Me ha llamado mi exmarido. No sabía que fuera tan raro.

Desde que nos divorciamos hemos hablado muy poco

y hemos terminado discutiendo siempre.

Hoy ha estado muy amable.

-¿No tienes tiempo para un café? -No, me tengo que ir.

-Has quedado con el comisario.

No me respondas. La pregunta es bastante improcedente.

Pero quiero que sepas que me encanta verte bien

y que me gustaría repetir esto de vez en cuando.

-De vez en cuando, por qué no.

(MARGA, RECUERDA) "¿Papá, podemos olvidar lo que ocurrió?"

-No, no podemos. No puedo.

Soy tu padre y sé lo que hago. Fin de la discusión.

Y esta pistola no la vuelvas a tocar nunca

ni hables de ella con nadie, ¿entendido?

-Espero que no vengas a dar la chapa con tus preguntas.

Aunque sé que es habitual, estamos un poquito hartos.

-¿Qué ha sido eso?

Álvaro y yo estuvimos saliendo una temporada.

Perdona, me dejé llevar. Esto no tenía que haber pasado.

(GIME INCÓMODA)

Será mejor que me vaya.

(Música emocionante)

(Sirenas)

-Hola. ¿Qué haces aquí tan temprano?

Todavía no hemos abierto.

-No he pegado ojo.

-Hija, no le des más vueltas al tema. Ya está.

-¿Dónde la tienes?

-Bien escondida. No pienses más en ella.

-Deshazte de ella, por favor.

-Hija, ya te he dicho para qué la necesito.

-Y yo entiendo tu miedo. Ya es mala suerte tener dos atracos.

Pero una pistola no es la solución.

-Pues a mí no me van a coger por sorpresa, y menos estando tú.

-¿Entonces qué pretendes? ¿Matar a la persona que nos ataque?

-Pues, mira, si es en legítima defensa, sí.

-Pero, papá, ¿me estás diciendo que serías capaz de usarla

y matar, o sea, quitarle la vida a una persona?

-Si lo tuviera que hacer en legítima defensa, lo haría.

-Es que no te reconozco.

Tú siempre has sido un hombre pacífico.

De niña me decías que estaba mal usar armas,

y ahora no predicas con el ejemplo. -Lo siento mucho.

-Solo me estás demostrando que vives asustado.

Y yo no quiero una vida así.

Llevo muchos meses en terapia para superar lo que me sucedió.

-Y estoy orgulloso del trabajo que estás haciendo.

-Papá,

nosotros no somos unos monstruos, como ellos.

Prométeme que te desharás de la pistola.

Hazlo por mí.

No sé, lo podemos hacer juntos.

Debemos hacer algo para que no caiga en manos de nadie.

-Bueno,

ya se me ocurrirá algo, ¿hum?

Anda, vete a abrir.

(Música dramática)

(Llaman a la puerta, abren)

-¿Puedes echarle un vistazo a esto?

Sí, pasa.

Es la nota sobre el desmentido de las drogas con forma de caramelo.

Ah.

Vamos a ver.

Está perfecto.

Pues voy a publicarlo. La centralita echa humo.

A los padres les preocupa que droguen a sus hijos

y los secuestren.

Sí, estos bulos solo consiguen crear alarma social.

Lo que no entiendo es que haya gente que disfrute propagándolos.

Yo tampoco. Oye, ¿cuándo volvía Emilio?

Ha salido de Barcelona.

La reunión se alargó y cambió el billete.

¿Quieres que le ponga un mensaje? No, puedo hacerlo yo.

(Teléfono en la central)

Ah, espera, espera, Merche.

¿Qué pasó con tu ex? ¿Os visteis?

Sí, quedamos.

¿Qué tal?

Bueno, pues bien.

Todo bastante civilizado, la verdad.

Y tú que no sabías si verle o no.

Es que los últimos encuentros fueron bastante tensos.

Pues me alegro de que todo haya ido bien.

Al principio estaba nerviosa,

pero conforme fuimos hablando de Aitana, me fui relajando.

Es bueno que os llevéis bien a pesar de que ya no seáis pareja.

Y Aitana os lo agradecerá. ¿Se lo has dicho?

Sí. Pensaba que estaba de broma.

Cuando le dije que era cierto dijo que le parecía alucinante.

Claro, ella querrá que os llevéis bien.

Es lo que quieren todos los hijos de separados.

No siempre es fácil, al menos en nuestro caso.

Pues inténtalo, que igual termináis siendo amigos.

(RÍE)

Bueno, voy a publicar el comunicado de los caramelos.

Muy bien.

¡Hombre Silvia! Pero si no te oí esta mañana levantarte

ni has desayunado, ¿no?

Tenía que estar a primerísima hora aquí,

que el caso de Santos Mercader es absorbente.

Claro, por eso te lo llevas a casa,

el trabajo, digo.

¿De qué hablas?

¿De qué voy a hablar? De tu querido Alejandro,

del morreo que os pegasteis anoche. ¡Chist!

Nadie ha hablado de un morreo. Me dijiste que te besó.

Un piquito no sería,

porque te quedaste con una cara de flipada...

Vamos a dejarlo ya.

Mujer, pero cuéntame algo.

¿Cómo te fue? ¿Te gustó o no te gustó? Dime algo.

Nada, fue un beso y lo paramos enseguida.

Pero creo que, si me hubiese vuelto a besar, no le habría parado.

(EMOCIONADA) ¿En serio?

(RÍE)

¡Toma ya, eso es un notición! Entonces te gustó.

Lo importante es que no va a volver a suceder.

De verdad...

¿Qué pasa, que sigues con el runrún del Álvaro?

Pues claro que sigo algo tocada.

Quiero ir con pies de plomo y no liarme con el primero que pasa,

y menos con un compañero.

Chica, pero no le des tanta trascendencia a la cosa.

No te estoy diciendo que empieces una relación con Font,

pero un rollete físico de vez en cuando... es terapéutico.

No sé si es mucho mi estilo.

Bueno... Pues, oye, aprendes.

Una ilusioncita te vendría bien.

¿Crees que él no está haciendo su vida?

Ni lo sé ni me importa.

Error: el tema es que sí te importa.

Así que tú hazle caso a la Dra. Beltrán,

y aprovecha la oportunidad.

Ya, ¿y eso no es un poco

como aprovecharme de él para olvidarme de Álvaro?

Yo creo que a él no le va a importar.

(FONT) -Sí, eso, mantenme informado. Venga, ya hablamos.

(TITUBEA) -Que... es que yo creo que me ha venido el "mail"

este que estaba esperando, de la UFAM,

de Distrito Norte, y tengo que responderlo...

Bueno, pues, aprovecha.

-¿El qué? ¿Qué tienes que aprovechar?

(DUDA)

Nada unas ofertas de internet... Ni caso.

Oye, quería hablar contigo...

Te estaba buscando y...

¿Novedades sobre el caso de Santos Mercader?

No, no hay ninguna novedad, ni sobre el "pub" ni sobre nada.

Pero, verás, creo que deberíamos hablar

sobre lo que pasó anoche en tu casa.

Sí, precisamente... Espera, déjame hablar.

Mira, los dos íbamos... un poco contentos

con las cervezas, las risas, la tontería del momento.

Me dejé llevar y te besé.

Pero te juro que no volverá a pasar.

Bueno, yo también te besé.

(Música romántica)

Ya, pero debemos ser profesionales, ¿"ok"?

Claro.

Y perdóname.

No hay nada que perdonar.

Ya te he dicho que yo también te besé

y que en el momento estábamos así... como que lo pedía.

Pero estoy de acuerdo. Vamos que no....

Con compañeros de trabajo no hay que meterse en líos.

¿Olvidado? Olvidado.

Genial, entonces vamos a lo importante.

Si te parece,

podemos dar una vuelta por el polígono de Distrito Sur.

Me gustaría ver si Santos ha hecho alguna oferta por alguna nave.

No sería raro.

Claro, ahora mismo voy.

Te espero.

¿No has pasado por casa? No, qué va.

La reunión se ha alargado

y he querido ponerme al frente de la nave cuanto antes.

¿Por aquí qué? ¿Alguna novedad?

No, ninguna.

¿Qué haces?

Hola, ¿no?

Sí, hola.

Si cada vez que me voy me saludas así,

me tendré que ir más a menudo.

Es que te pones en modo comisario y te olvidas de mí.

No me olvido, es que ya sabes que me da vergüenza

besarte delante de todo el mundo.

Ahora que no hay nadie. ¡Ahora!

¿Qué tal por Barcelona?

Bien. Ha sido estresante, pero muy enriquecedor.

Están desarrollando

tecnologías antiterroristas muy interesantes.

Y vi a mi hermano Mateo y a mi sobrino,

que hacía mucho que no les veía. ¿Y por aquí qué tal? ¿Divertido?

Divertido no, pero sí que tengo algo que contarte.

¿Algo relacionado con la ODAC?

No, es personal. Estaba esperando a que nos viéramos.

Me estás asustando. ¿Qué ocurre?

(RÍE) ¡Que no!

Es que he estado cenando con mi ex.

¿Y se ha pasado contigo?

No, estuvo muy simpático. Fue un encuentro muy agradable.

¿Y sobre qué hablasteis?

De la fiesta de Aitana. Te lo conté.

Ya te dije que me parece bien que normalicéis vuestra relación.

¿Aitana lo sabe? Sí, y se ha puesto muy contenta.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Buenas. ¿Puedo pasar?

Claro, pasa, Ángela. Os dejo.

Quería comentarle algo.

Tú dirás.

Necesito que me firme estos documentos

para solicitar material nuevo informático.

Es verdad, me comentaste algo por teléfono.

Perdona, tengo la cabeza que no sé lo que hago.

Se trata de un nuevo "software" informático

y es para que los de almacén nos lo manden cuanto antes.

Vaya, un nuevo "software".

Sí, y uno mucho más potente que el que tenemos ahora.

En Distrito Dos ya lo tienen y hablan maravillas de él.

Pues lo firmo inmediatamente y que nos lo instalen.

No vaya a ser que los de Distrito Dos

vayan por delante de nosotros. Estoy de acuerdo.

Ahí lo tienes. Muchas gracias. Hasta luego.

Hasta luego.

¡Perdona, perdona!

¿Tú eres Marga?

-Sí.

-Ah, yo soy Elvira, la madre de Ricky.

-¡Un gusto conocerla!

-Igualmente. Por favor, llámame de tú.

-Ricky me ha hablado mucho de ti.

-Espero que bien.

-Sí, claro. Te quiere muchísimo.

-Ah.

Bueno...

Ahora entiendo por qué Ricky te tiene tanto aprecio.

Quiero darte las gracias.

-¿A mí? -Sí.

-¿Por qué? -Por lo que estás haciendo por él.

-Pero no es tanto.

-Sí, es mucho más de lo que tú te crees.

Le estás cambiando la vida.

-No exageremos.

-No, no. No exagero para nada.

Está muy feliz, con ganas de hacer muchas cosas,

de comer bien, de cuidarse...

Bueno, para decirte, se prepara desayunos de deportistas.

Lo nunca visto.

Y se está volviendo muy sensato.

Es que antes era... -...distinto.

-La de cosas que habrás oído de él, ¿no?

Que si era un bala perdida...

-Yo a los rumores no les hago caso. -Muy bien hecho.

(RÍE)

¿Él no te ha contado nada?

-Me ha contado la mala relación que teníais...

con su padre.

-¡Ah!

Bueno, es que de ese personaje en mi casa preferimos no hablar.

-Y también me contaba lo que le pasó en el instituto.

Y, bueno,

que estuvo un tiempo metido en las drogas.

-Pues tiene mucha confianza contigo para contarte algo así.

-Me dijo Merche que Aitana ya está trabajando

en otro centro de salud.

-Y espero que le dure la suplencia, porque lo vale.

-Sí. Aquí hay clientes que preguntan por ella. Dejó buen recuerdo.

-Mi niña, que se hace querer. -¡María!

-Perdona, voy a atender una "mesica".

-¡Carlos! -Merche, ¿qué tal?

-¿Qué haces aquí?

-He venido a hacer un par de visitas comerciales,

me sobraba tiempo y he venido a por un pincho de tortilla.

-¿Y qué tal te ha ido? -Creo que voy a cerrar un acuerdo.

-Me alegro.

-Y para celebrarlo me dije: "A La Parra, a tomar un pinchito".

Pensé en llamarte, pero luego dije: "¿Para qué?".

Sé que estás ocupada y no quería que te sintieras obligada.

-No suelo tener tiempo para comer, pero hoy sí que tengo un rato.

-Genial. ¿Qué quieres?

-María, ¿me pones un zumo? -Ahora mismo.

¿De melocotón? -Sí.

-¿A que no sabes a quién vi a noche? -¿A quién?

-A Pericles.

-¿El metre que se encargó del cáterin de nuestra boda?

-El mismo, igual de gordo y con los mismos bigotazos.

-¿Y a qué se dedica? -A lo de siempre.

Tiene una empresa de cáterin, ahora suya, y le va bien.

Me dio recuerdos para ti. -¿Se acordaba de mí?

-Pero ¿cómo no se iba a acordar, con la que nos lio?

-Pobre, él no tuvo la culpa

de que el marisco llegara en mal estado.

-Lo bueno es que reaccionó y cambió el menú

y los invitados al menos estuvieron encantados.

-Y yo también.

-Tú aquel día hubieras estado encantada con cualquier cosa.

Porque estabas feliz y radiante.

-Éramos muy jóvenes.

(ASIENTE) -Y muy felices.

-Sí, por esa época sí, éramos muy felices.

-Y mira, después de tantas batallas aquí estamos,

tomando un zumo de melocotón y una tortilla.

-Ricky es muy cariñoso,

y es muy fiel a su familia.

-Sí, se ve que tiene muy buen corazón.

¡Además es superdivertido!

Estoy todo el día riéndome con él, y no para de hacer planes.

-Sí, es muy buena gente, ¡muy buena gente!

Y necesitaba encontrar a alguien como tú,

que sacara lo bueno que lleva dentro.

Está tan ilusionado...

-Yo también.

-Con decirte que se ha apuntado al gimnasio,

con la manía que les tiene...

-Pues espero que no se ponga cachas,

porque me dan grima los musculitos.

-Tranquila, que por más que se esfuerce,

creo que seguirá siendo un tirillas.

De pequeño le llamaban el Raspa en el colegio.

Porque era muy delgadito,

y muy travieso.

Pero también era tan tierno...

-¿Ah, sí? Jo, pues cuéntame algo. ¿Qué hacía?

-Pues me encantaba cuando cogía florecitas del parque

y se las regalaba a las niñas del barrio.

-O sea, que desde pequeño, un ligón.

-No, no te creas. Decía que las niñas pasaban de él.

(RÍEN)

(SERIA) Menos tú.

¿No?

Bueno...

Eres muy bonita, Marga.

Me ha encantado hablar contigo.

-Y a mí también. Espero verla en otra ocasión.

"Verte".

(RÍE) -Seguro.

(BESO)

(A LA VEZ) -Chao.

(TOSE)

-Joder, con el resfriado, me está fastidiando.

Si no me hubiera dado tan fuerte, no pongo los pies en la consulta.

-Ya sé que no te gusta verme a menudo, ya.

-No lo digo por ti, Antonio, a ti te aprecio.

Pero prefiero verte en el bar con una caña.

-Como los médicos estamos para algo, voy a recetarte

un medicamento para darle la puntilla a ese catarro.

Te vas a tomar este antitusivo cada ocho horas. ¿Me harás caso?

-Claro, para eso he venido.

-Creí que habías venido a contarme cosas de tu vida.

Ya sabes que esto acaba siendo un poco la consulta de un psicólogo.

-Yo psicólogos no necesito, pero, si quieres, te pongo al tanto.

-Dame un titular, ¿cómo te va?

(TOSE) -Pues me va muy bien, me va fenomenal.

Estoy dando clases de gimnasia a los de segundo de ESO,

entreno a fútbol a chavales.. Soy feliz.

-Estar rodeado de jóvenes da mucha energía.

A veces. (RÍE) -¿Cómo que a veces?

-Tengo a un profesor que está de baja por depresión

porque los chavales le hacen la vida imposible.

-Porque serán más mayores.

Los míos son entre 10 y 14 y nos llevamos a las mil maravillas.

-Tus chavales, ¿eh? Siempre has sido un profesor "enrollao".

-Sí, porque... me compensa

el trabajo con ellos, yo qué sé.

Algunos fines de semana los llevo al campo,

a ver partidos. ¡Vente!

-No te diría que no.

Ya no recuerdo la última vez que vi uno. Los veo por la tele.

-Eso no es lo mismo que verlos en el campo,

a pie de campo, en directo.

-¡Te tomo la palabra!

Antes no nos perdíamos un partido del Real Madrid ni del Atleti,

era nuestra religión.

-Y yo desde que empecé en el Rayo, sigo comulgando.

-Chema, es que... ¡qué grande eras!

¡Qué grande! -No se me daba mal.

-¡Eras la estrella, por el amor de Dios!

Aún tengo en mi casa la camiseta que me regalaste

cuando ganasteis al Real Madrid.

-Ese partido fue...

-¿Cómo que "fue"? Metiste el gol en el último minuto.

¡Fue épico! -De hecho, fue mi último partido,

porque ahí ya, después la lesión...

a punto de fichar por el Atleti... (SE LAMENTA)

Pero, bueno, prefiero no pensar en lo que pudo ser y no fue.

Ahora soy feliz con mis chavales.

-Qué grande, qué grande.

Te he puesto también un analgésico, para alternar con el antitusivo.

-Muy bien. -Y mañana vienes, a ver qué tal.

-Vale. Gracias, Antonio.

¡Uy, perdón! Pensé que estabas... ¡Hombre!

¡Chema! ¡Cuánto tiempo! ¡Estoy "constipao"!

(RÍEN)

¿Qué tal? Pues bien, bien, bien.

Con un resfriado, que se me ha puesto chulito.

¡Ah, bueno...!

¿Cómo está tu madre? Hace mucho que no la veo.

Mi madre está mayor y sorda,

y por eso ya no sale ni por la calle a pasear.

Le da miedo. La suerte es que la cuidas tú.

Ya. Bien, me voy, pareja.

-No se te olvide venir mañana.

¡Vale! Mejórate, Chema.

Qué gran chaval.

Pues sí, una bellísima persona, ¿eh?

Humilde, entregado a su trabajo, a todo...

Y qué suerte tiene su madre.

Todos los hijos deberían ser así cuidando a sus padres.

¿Nos vamos a comer?

Tengo un tigre en el estómago rugiendo.

¡Uy, uy, qué peligro!

Y aquel amigo imaginario que se inventó. ¿Cómo se llamaba?

-"Visi", de invisible.

-¡Eso! Cada vez que me sentaba en el sofá me pegaba unos gritos...

"¡Papá, cuidado con Visi, que lo aplastas!" ¿Recuerdas?

-Que lo mojas, que lo aplastas... -Todo.

¿Qué hay, Mercedes? Hola, Emilio.

Carlos, te presento a Emilio, mi pareja.

-Y el comisario de Distrito Sur. Encantado.

Igualmente. Mira, tomándome un pinchito.

Estaba haciendo unas visitas de trabajo

y me habían dicho que era la mejor de Madrid.

La verdad es que sí, así es.

Sé que tenías una empresa, pero no de qué era.

De suministros de PVC.

Me paso la vida visitando empresas de construcción.

-Buenas, comisario, ¿qué tal? Bien.

Enhorabuena.

Hay clientes que vienen de lejos a probar tu tortilla.

Te vamos a poner un monumento. ¿A mí? Será a la tortilla.

Pero el mejor premio es que los clientes vuelvan.

No estaría mal, poner una tortilla gigante en mitad de la plaza.

Mejor que muchos monumentos.

-En mi barrio hay una rotonda con un iglú y un oso polar.

-Un oso polar, ¿aquí en Madrid?

-Aquí, lo que te cuento.

-La compañía es muy grata, pero me tengo que marchar.

Cóbrame. -Me toca a mí.

-De ninguna manera. Cóbrame. -Son cuatro euricos justos.

-Pues mira, cinco. La "propi".

-Gracias, vuelve cuando quieras. -Eso está hecho.

Encantado, hasta luego. -Hasta luego, Carlos.

-Qué simpático tu ex.

-Bueno, cuando quiere.

Yo me tomaré una tortilla francesa. Ahora mismo, comisario.

Sí que parece majo, ¿no? Ha cambiado mucho.

Tenía menos gracia que la suela de un zapato.

Suele pasar. Al separarte, te transformas.

(RÍE) Doy fe.

(SE BESAN)

Espero que le haya quedado claro. Como se le ocurra volver, ¡vamos!

Como vuelva a entrar por ahí le voy a cantar las cuarenta.

Le voy a decir cuatro cositas hasta que le quede claro.

Y, si no, le meto un revés

que le salen los dientes bailando el "kazachok".

-Y me imagino que él se cruzará de brazos.

-Luis, le tiene que quedar claro que el Moonlight no está en venta.

Y menos a él, que quiere convertirlo en su centro de operaciones

para sus chanchullos de drogas. -Bueno, no te pases.

-Es un narco, y a los narcos, ni agua.

-Mira, Santos va a seguir viniendo aquí cuando le dé la gana.

No eres nadie para prohibírselo. -Me amenazó.

-Tú te lo buscaste.

-Cómo le defiendes, se nota que te tiene el seso sorbido.

Ta manipula como quiere. -A mí no me manipula nadie.

Y cállate, que me tienes harto. -Te convenció para vender el "pub".

-Me dejé convencer por el bien de la familia, Ricky.

Con ese dinero podemos pagarle a la mamá un buen tratamiento,

una buena clínica. -Pero mamá piensa igual que yo.

Y si fueras la mitad de listo de lo que te crees, verías

que Santos Mercader solo trae problemas.

-¿Y qué problemas nos va a dar?

-Santos atrae a la policía como la miel a las abejas.

Anoche vinieron preguntando por él. -¿Preguntando por él?

-Sí, la policía,

se presentó Silvia con el inspector nuevo ese

y no hicieron más que preguntar por Santos.

-Pues que pregunten lo que quieran, no tenemos nada que ver.

-Pero Luis, bastante enfilados nos tienen.

Solo falta que nos relacionen con Santos

para que nos metan en sus movidas.

¡Ya puedes mandarle a paseo!

-No voy a cortar con Santos porque tú me lo digas.

-¡Madre mía, pero qué blandito estás!

¡Cómo te tiene cogido este chico!

-¡Hola!

-¡Hola, menuda sorpresa!

-¿Cómo estás? -Muy bien, ¿vosotros?

-Muy bien. ¿Te pongo algo?

-Un refresco.

¿Tienes cinco minutos?

-Claro, para ti tengo todo el tiempo del mundo.

-Me voy al almacén.

-Chao.

-Hola. -Hola.

-¿Has venido para verme?

-Y a hablar.

-Ah, ¿de qué?

-Es que he estado hablando con tu madre.

-Es una operación a gran escala lanzada por la Europol

en la que coordinan las UIT de otras comisarías europeas.

¿Y de qué datos disponemos?

Pues es una red que funciona en internet

y que cuenta con cientos de miembros que se dedican a compartir

imágenes y vídeos de niños de todas las edades,

en especial de preadolescentes.

(BUFA)

¿Y esa lista de la que hablas, cuándo la vamos a poder tener?

Si todo va bien, esta misma tarde.

Los mandos que lo coordinan me han dicho que será pronto.

Espero que podamos atrapar cuanto antes a esos cerdos.

Esos degenerados albergan el contenido

en nubes a las que solo ellos tienen acceso.

Pero si tienen acceso, lo tendrán que hacer con una identidad.

Bueno, son expertos en crear identidades falsas.

Además falsifican también sus direcciones ip.

Estamos hablando de unos maestros de la encriptación.

Pues sigue trabajando y esperemos que pronto tengas buenas noticias.

Sí, eso espero.

Venga, gracias. Hasta luego.

No entiendo cómo puede haber personas tan repugnantes.

Se me revuelve el estómago.

¿Qué pasa por la cabeza de esos monstruos?

¿Cómo pueden disfrutar destrozando la vida de niños?

Y lo peor es que la cosa va a más.

Porque esto no es como cuando tú y yo empezábamos.

Eso sí que es cierto.

Internet ha disparado la distribución, la posesión

y la producción de material pedófilo.

Y ya has oído a Ángela:

eso tipos se mueven por las redes sin ser vistos.

Son expertos informáticos,

no son los lobos solitarios que acechaban niños en parques.

Aun los hay, pero cada vez menos.

Pero, claro,

si es que la pornografía infantil

mueve cantidades ingentes de dinero.

Ahora cualquier consumidor puede tener acceso

a ese material, desde cualquier parte del mundo,

como si fuese una película de vaqueros.

Una de las cosas que no ha cambiado

es que estos pedófilos suelen ser del entorno de las víctimas:

padres, profesores, entrenadores...

directores espirituales...

No sé dónde vamos a llegar en el futuro.

Yo tampoco y no quiero saberlo.

Prefiero trabajar día a día para atraparlos.

No sé si te pasa, pero yo, cuando me enfrento a un caso así,

me pongo enferma, no puedo.

No solo eso,

me aterra que mis hijos puedan caer en manos de esos tipos.

Por eso les estoy comiendo constantemente el coco

para que sean precavidos. Creo que haces bien.

Porque ante cualquier aviso,

lo primero que tienen que haces es contarlo,

y para eso la labor que hacen en los colegios es fundamental.

La concienciación social cada vez es mayor,

pero no podemos bajar la guardia.

No, nosotros debemos redoblar los esfuerzos, sobre todo hoy.

A ver si Ángela consigue esa lista y vamos a por ellos. Venga.

(EXHALA CON FUERZA)

Pero ¿tú la reconociste, o...? -Qué va, se acercó ella a mí.

-No creerás que yo le he dicho que lo haga.

-No, ya sé que no.

-Y no intentaría comerte el coco, o algo así.

-No sé qué significa para ti "comerme el coco".

-Pues que no sé si te avasalló o si se metió contigo...

Mi madre es de armas tomar.

-Solo me contó que de pequeño eras muy travieso

y que te encantaba coger flores para regalárselas a las niñas.

-Eso sí que es verdad.

-Y también me habló de que llevaste mala vida.

Y que ahora te ve mejor, más centrado.

-Es gracias a ti. Espero que también te lo haya dicho.

-Sí. Dijo que yo sacaba lo mejor de ti.

-Es que es la verdad.

Cuando estoy contigo, solo quiero cariño.

Y cuando no, pues te echo de menos.

-Pues justo me tengo que ir. -Vaya.

-Está mi padre en la ferretería. ¿Me cobras?

-¿Qué te voy a cobrar? Si quieres, me puedes dar un beso.

-Chao.

(CON ACENTO ITALIANO) -"Ciao, principessa".

(MARGA RÍE)

(CON SORNA) -¡"Principessa"!

No sé quién está más blando de los dos.

-¿Qué blandito ni qué blandito?

(Móvil)

Sí, Guille, dime.

Sí, soy todo oídos.

Cuenta conmigo.

Pero me lo tienes que contar con pelos y señales.

Tampoco hay que desesperar.

Ya encontraremos un hilo del que tirar contra Santos.

Parece que no se ha dejado ver por el polígono,

pero seguro que acaba usando una nave para mover mercancía.

-¡Pero si es el inspector Alejandro Font

y su encantadora y joven escudera!

Está más guapa a la luz del sol que en el salón de mi casa.

Debería alejarse de Font, es una mala influencia.

¿Qué quiere, que le dé las gracias por el consejo?

No, quiero que tenga cuidado. Alejandro Font suele...

trabajar casi al margen de la ley: insulta, amenaza...

-Si no se calla, se va a arrepentir.

-¿Qué le decía? Me parece que se extralimita.

Yo no he visto que el inspector se haya extralimitado.

Dios los crea y ellos se juntan.

-Pronto caerá, Sr. Mercader.

-Sí, como aquella vez, cuando organizó aquel operativo.

Pretendía interceptar un envío de droga

camuflado en una partida de máquinas tragaperras.

Hizo el ridículo más absoluto.

¿No le ha contado su compañero lo de aquel operativo?

En la judicatura de Valencia todavía se están riendo de él.

-Que no le pillara entonces no significa que no vaya a hacerlo.

Le tengo vigilado.

-¿A eso ha venido a Madrid?

Imagino que no le habrá costado seguir mi rastro,

husmeando, como un buen sabueso.

(OLFATEA) ¿A qué huelo, inspector?

-A crimen, a violencia y a presidio.

Déjalo.

Te está provocando.

Antes o después, demostraré lo que eres.

-¿Sabe lo que pasa, inspectora? Que Alejandro Font

es la ambición personificada.

Quiere labrarse una carrera a mi costa. Tenga cuidado.

Cuando haya terminado con usted, la tirará como un clínex usado.

-¡Retira lo que has dicho! ¡Alejandro!

Veo que la tiene engañada,

con su palabrería y su ropa de marca.

Creo que están hechos el uno para el otro.

Deberían dejar de ver tantas series policiacas.

Vámonos.

Entenderá que no tenemos por qué darle carrete.

(CACAREA)

-Pronto te pondré las esposas y te llevaré ante el juez.

-Ya sabes donde vivo, guapo. Te estaré esperando, Alejandro.

Tío, no entiendo cómo has entrado al trapo.

Es un payaso.

Lo que quería es que estallaras para denunciarte.

Casi lo consigue. ¿Has visto cómo es?

Sí, lo he visto.

Debemos mantenernos firmes y no entrar en provocaciones.

Ahora resultará que eres de hielo y que nada te afecta.

Te equivocas.

Sé lo que es perder los nervios ante un cabrón.

Por eso te lo digo.

¿Qué te pasó?

Nada.

Por favor, quiero saberlo.

Perdí los nervios con Pablo Baeza, el estrangulador.

Ah, sí.

Le golpeé.

Durante un interrogatorio que llevaba a cabo Miralles.

Imagínate, delante de mi jefa.

Debió de ser un palo.

De lo peor que me ha pasado en comisaría.

Entonces puedes entenderme.

Me repatea ver a Mercader con esa sonrisa hipócrita

mientras se enriquece con el sufrimiento de los demás.

Lo sé. Los policías tenemos sentimientos.

Pero tenemos que contenerlos.

Si perdemos el control,

somos vulnerables delante de los malos.

Intentaré que no vuelva a pasar, inspectora Orestes.

Venga, no te burles. No me burlo.

¿Sabes una cosa?

Me siento afortunado de que seas mi compañera.

Ah...

y gracias por impedir que le diera una paliza a ese cabrón.

De nada.

Que no se vuelva a repetir, inspector Font.

Póngase a trabajar.

¿Quieres que vayamos a un tailandés nuevo?

Tiene buena pinta. Las críticas son buenas.

No conozco la comida tailandesa.

Ya sabes que yo soy más clásico.

Si estás dispuesto a probarlo todo te puede sorprender.

A ver, define eso de "todo".

Insectos.

Tienen una carta amplia de:

saltamontes, cucarachas gigantes y gusanos.

Pues te confieso que no estoy abierto a todo.

Tengo una edad para ir experimentando con bichitos.

¡No me digas!

Con Carlos nos poníamos morados a saltamontes.

Cuanto más pequeños, más crujientes y ricos.

¿Me lo estás diciendo en serio?

(RÍE) ¡No!

No, la cocina tailandesa es riquísima.

Muy especiada, eso sí, pero tienen carne, pescado, verdura.

Con las especias sí me atrevo.

Pues voy a reservar.

Pero que sepas que los insectos son el alimento del futuro.

Pues tendrás que ir con otro.

(Móvil)

Es Carlos.

Dime, Carlos.

-"Merche, oye, que me ha caído genial tu comisario. Muy majo".

-¿Y para eso me llamas?

-"No, es que no hemos quedado en nada para la fiesta de Aitana

y como querías ayudarme a organizarlo...".

-Ya, pero no se me ocurre en qué.

-"¿Qué te parece si encargamos el cáterin a Pericles?".

-Bien, encárgate tú.

-"Es que deberíamos ir los dos a elegir el menú,

y tiene que ser mañana para que Pericles se pueda ocupar".

-Mira, Carlos, estoy muy liada.

No me va bien comentar esto contigo. Adiós.

Has estado muy arisca, ¿no?

Es que está empeñado en quedar mañana.

¿Y para qué?

Para hablar del cáterin de la fiesta de Aitana.

¿Qué tiene eso de raro?

Lo raro es que esté tan simpático, que hable de ti.

No me fío.

No seas malpensada, querrá rectificar.

¿Qué te ha dicho de mí? Que eres majo.

Bueno, tiene toda la razón el mundo.

No quiero que me agobie.

Anda, no seas exagerada.

Que se dedique a su mujer y nos deje en paz.

Eso, que se vayan a freír cucarachas voladoras.

(RÍE) Vámonos.

(MERCHE SIGUE RIENDO)

-Estoy en las taquillas, cambiándome.

Si te das prisa, te espero. Si no, nos vemos en casa.

(RÍE) ¡Vale, vale!

Haber empezado por ahí.

Es que no te he visto en la mesa.

No sabía si te habrías ido a casa.

¿Cómo ha ido? ¿El qué?

Tu conversación con Font. Te he dejado hablando con él.

¿Todo bien? Bueno.

(DIVERTIDA) ¿No vas a desarrollar un poco?

¿No vas a esperar a que lleguemos a casa, cotilla?

Perdóname, pero tú eres la más interesada en contármelo.

¿Cómo? ¿Yo?

Te has pasado por mi mesa y luego me has llamado...

Sí, tienes razón.

No hay nadie, ¿no? No.

Oh, oh...

¿Qué pasa, que no ha ido como esperabas?

Pues no, no me ha gustado mucho lo que me ha dicho.

Aunque me ha dado por fingir indiferencia.

¡Ay!

Silvia...

Si ya sabes lo que ha pasado.

Pero yo creía que había ido bien, ¿o él no opina igual?

Sí, bebimos unas copas, nos reímos, lo pasamos bien...

Pero el momento del beso o no beso,

ha dicho que no va a repetir.

Que no va a repetirse, que no es profesional.

¿Y tú qué opinas?

¿Sinceramente? Hombre, claro.

Pues que yo no lo había planeado, pero ya que ha surgido,

pues que podríamos probar, así sin compromiso.

Que tenías razón, que es... ¿...divertido?

Y que después él te diga que estuvo bien,

pero que no vamos a repetir...

Es un corte que lo diga así. Ya.

Y no he sabido qué decirle.

¿La verdad, por ejemplo?

Me acababa de rechazar, tampoco tenía ganas.

(RÍE) Pero luego os habéis ido juntos, ¿no?

Ah, sí, trabajando sin problemas.

Para eso Font es... Él es muy profesional.

(RÍE)

Si te digo la verdad, yo no me planteaba nada con él,

pero me habéis comido la cabeza... (EXCLAMA)

...de repente le echo el ojo,

y que él ahora me diga que no,

pues me pica.

Porque nunca te había pasado, pero siempre hay una primera vez.

¿Sabes qué? Tengo el antídoto perfecto

contra abandonos y rechazos. ¿Cuál?

Pues plan de chicas:

una cenita rica, maridada con un buen vino,

y de postre...

un helado así gigante de chocolate.

¡Vámonos a casa!

(RÍE)

(Ladridos)

Nombre de animales que empiecen por "G".

(Ladridos lejanos)

Gacela.

(Puerta)

...gorila.

-¡Buenas!

-Uy, ¿ya estáis aquí tan pronto?

¿Habéis cerrado el "pub"? -No, hemos dejado allí a Juan.

Había bastante ambiente. -Ah.

Pero ¿habéis cenado?

-Sí, hemos picado. Tenemos que contarte una cosa.

-¿Está Álvaro?

-No, se ha ido al cine a ver una película de superhéroes.

-Mejor, el caso es que... -Deja que lo cuente yo

que el palo me lo han ofrecido a mí. -¿Un palo? ¡A ver!

-Es facilísimo, mamá. Máximo dinero, mínimo esfuerzo.

-¿Dónde? -En una casa de apuestas.

-Las casas de apuestas son los sitios más vigilados,

con un sistema de seguridad muy sofisticado.

-Te aseguro que va a ser facilísimo.

-"Facilísimo" es sinónimo de "peligrosísimo".

¿Por qué no hemos dado nunca un palo a una casa de apuestas?

Porque sabemos el sistema de seguridad que se gastan.

-Esta vez tengo a alguien infiltrado

que conoce los sistemas de seguridad y los puede desconectar.

-¿Ah, sí? ¿Y quién es? -El Guille.

Ha sido él quien me ha propuesto el golpe. Ya os he hablado de él.

-No sé, aquí hay gato encerrado.

¡Ay! ¡Gato!

-Mamá, Guille lleva tiempo trabajando en la casa de apuestas

y está harto de cómo le tratan.

Se puso a fantasear con atracar el sitio

y se ha aprendido cómo funcionan los sistemas de seguridad:

el sistema de vídeo, las alarmas, las cámaras camufladas...

Y lo mejor es que sabe cómo apagarlas.

-No sé. Luis, ¿qué piensas?

-A mí me parece todo demasiado fácil.

-Es una oportunidad de oro, y tenemos que hacerlo mañana,

porque van a cambiar el turno por las vacaciones

y los que entren van a estar muy pez.

-Bueno, ¿y qué pide? -El 15 %.

-Es extraño que pida tan poco.

-Para estar sentado en su casa, es un buen pellizco.

-Es precipitado. Además, no conoces tanto a ese Guille.

-Yo pongo la mano en el fuego por él.

-No pongas la mano en el fuego por nadie.

-¿Ni siquiera por ti?

-No digas tonterías, yo soy tu madre.

A ver, ¿de qué le conoces?

-Pues de los bares. Ha venido varias veces al Moonlight.

Tú le has tenido que ver. -Sí, sé quién es.

Pero no me voy a fiar solo porque se tome cuatro copas.

-¿Y por qué te lo ha propuesto?

-Ha estado buscando gente solvente y alguien le ha dado nuestro nombre.

-Hay algo que no me cuadra.

¿Cómo abriremos la caja fuerte? -Tiene la contraseña.

-¿Un empleado cualquiera tiene la contraseña?

¡Vaya casa de apuestas!

-Mamá, lleva mucho tiempo detrás de esto:

colocó una cámara oculta en el despacho de su jefe

y descubrió la contraseña. -Ya.

-¿Qué? Di que sí.

-Vale. -¡Vale!

-¿Cómo que vale?

-Lo hace Ricky con su colega.

-Yo no debería quedar fuera de esto.

-Ricky se merece una oportunidad, volar solo,

y esta es la mejor ocasión.

-Muchas gracias, mamá.

-Ata en corto a tu amigo, que te estás jugando mucho.

(RICKY RÍE)

-Animales que empiecen con "m".

-Hum... -No, lo tengo que decir yo.

-"M"... Murciélago.

Mariquita. -Marmota.

-¡Ricky!

-¿Ponemos esa película de Fellini que querías ver?

Uy, esa no, ¿eh?

Casi prefiero una comedia de esas de chistes malos

en la que me pueda reír.

Esas son las que me gustan a mí, a ti te gustan de autor.

Ya, pero es que hoy he tenido un día muy malo

y prefiero reírme: ¡quiero evasión!

Pues vamos a la cama y te prometo evasión.

(Móvil)

¿Qué está pasando?

Yo pensando en un plan divertido y suena ese cacharro.

Seguro que no es nada. No te preocupes.

Dime, Emilio.

¿Ya la tienes?

¿De Distrito Sur? ¿Quién?

No, no puede ser. No puede ser, yo le conozco,

me parecería rarísimo eso.

Ya...

Ya, bueno...

Sí, sí, por supuesto, discreción máxima.

Vale, vale. No, no, mañana lo organizamos.

Gracias por avisar.

¿Terminamos la botella antes de pasar a la acción?

Deja las copas. Tengo que decirte algo que no te va a gustar.

Miedo me da esa cara.

Verás, esta mañana nos ha entrado en comisaría

un caso de pornografía infantil.

Y a Emilio le acaban de dar una lista facilitada por Europol

con los nombres de los sospechosos de pertenecer

a esa red internacional.

Muy bien. ¿Eso qué tiene que ver conmigo?

Pues que conoces a una persona de esa lista.

¿Quién es? Chema.

¿Qué Chema? Tu amigo Chema, José María Roca.

(SE ECHA A REÍR)

¡Si ha estado esta mañana en la consulta!

Ya lo sé, he estado y le he preguntado por su madre.

¿Cómo va a ser Chema un pederasta?

Yo también me he quedado de piedra. Pero no hablamos de pederastia.

Mañana vamos a requisar los equipos informáticos que tenga

y lo analizaremos, a ver si esa acusación tiene fundamento.

Ya verás como no vas a encontrar nada. Chema no es así.

Le conozco desde hace muchísimos años,

me habría dado cuenta de algo.

Pues ojalá estemos equivocados.

(ENFADADO) Como tantas otras veces.

Como el caso del exhibicionista, sin ir más lejos.

Sí, sin ir más lejos no somos infalibles.

¡Eso es!

¡Que Chema no es un pervertido!

A ver, Antonio, ¡yo qué sé! Podría ser...

Los pervertidos son maestros del engaño.

De la misma manera que seducen a los niños

están acostumbrados a ocultar sus instintos más primarios

delante de la gente que los rodea.

Y lo normal es que parezcan personas normales,

extraordinarias... personas excelentes.

Este no es el caso.

Pues ojalá tengas razón

y no encontremos nada cuando analicemos sus equipos.

Encontraréis material fotográfico de niños

porque es entrenador y profesor de gimnasia.

No le vamos a condenar por tener fotos de sus entrenamientos,

o de sus clases. Estamos buscando material mucho más sensible,

material terrible. ¿Comprendes o no?

¡Estáis equivocados, no vais a encontrar nada!

¡Ya está!

Pero ¿adónde vas? A la cama.

Se me han quitado las ganas de diversión.

(Música dramática)

¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan raro hoy?

-Es que no he dormido bien.

Tengo insomnio, ¿sabes?, y estoy un poco irascible. Perdona.

Toma, anda. Este es un descongestionante.

Acelerará el proceso del catarro.

Es la primera reunión familiar a la que vamos desde el divorcio.

-Lo habría sido la boda si no se hubiese cancelado.

-¿Qué pasa? ¿No te atreves a organizar esto tú solo?

-Merche, tú y yo hemos sido siempre un buen equipo.

-Para organizar cosas a Aitana, sí.

-Claro.

A ver, Mercedes, si la vuelta de Carlos

te desestabiliza o te estresa,

o incluso te está moviendo antiguos sentimientos...

cuenta conmigo: podemos hablar de esto con toda normalidad.

Tenías que oírlo decir lo cercano que se siente con sus alumnos.

Se me han puesto los pelos de punta con lo que decía.

Ha sido horrible.

¿Ha dicho algo que confirme nuestras sospechas?

Debemos tener en cuenta la información que nos dio Europol.

Los 24 nombres de esa lista no están ahí porque sí.

Los han identificado rastreando las ip de sus ordenadores.

Sí, sé que es una investigación muy rigurosa.

Estoy temiendo que llegue la orden de detención del juez.

No sé cómo será ese momento.

Me temo que ese momento ya ha llegado.

(NACHA) ¿José María Roca?

-Sí, hola. -Policía.

Acompáñenos a comisaría, por favor. Debemos hacerle unas preguntas.

-Es sospechoso de posesión y tráfico de pornografía infantil.

-¿Qué haces tan concentrado?

¿Preparas el palo a la casa de apuestas?

-Sí, lo estoy dejando a punto.

Me pasé por el sitio: chequeé todas las entradas, las salidas

y cámaras de seguridad, y las estoy poniendo en el plano.

-Me sigue preocupando lo de Guille.

No sé si es de fiar, no lo conoces hace tanto.

-Él es el primer interesado en que esto salga bien.

Ya me ha dado la contraseña de la caja.

-Tú sal pitando, que no te vea nadie y te pueda denunciar.

-Eso no tiene por qué pasar.

-Pero tienes que preverlo todo.

-¿Has pensado lo del tema de la universidad?

El mundo no se puede perder una arquitecta como tú.

-Ya estamos con ese tema. Ya lo he hablado con mi padre,

hay que ser realista: él no puede y no me van a dar la beca.

-Lo de "realista" lo dices por la pasta, ¿no?

Porque sí que te motiva.

-Claro, pero la ferretería no me lo puede pagar.

-Pero dijimos que encontraríamos la solución.

Tenemos una orden judicial.

En cuanto acabemos aquí iremos a tu casa a hacer un registro.

Requisaremos tu ordenador para que nuestra responsable

de Investigación Tecnológica pueda analizarlo.

¿Cómo que vais a ir a mi casa?

¿Qué le digo a mi madre?

Se va a asustar mucho, está muy mayor.

Entiendo que estés preocupado,

pero podrás llamarla y avisarla de que vamos a ir.

Di lo que creas más oportuno.

¿Has podido analizar el ordenador de José María Roca?

Sí, he hecho un examen preliminar.

-¿Has encontrado algo interesante?

-Estoy redactando un informe técnico para incluirlo en las diligencias.

En unos minutos estará terminado.

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Servir y proteger - Capítulo 567

05 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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