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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 566 - ver ahora
Transcripción completa

Estoy pensando en volver a estudiar.

-No sabes la alegría que me da oírte decir eso.

-Tú me habías dicho

que había una casa en Salamanca que se podía vender.

-Es que la casa de Salamanca ya está vendida.

-Me acaba de llamar mi exmarido. No sabía que eso fuera tan raro.

Desde que nos divorciamos, hemos hablado muy pocas veces

y cada vez que hemos hablado hemos terminado discutiendo siempre.

Pero hoy estuvo muy amable.

El inspector Font viene de la UDYCO de Valencia

y ha hecho un seguimiento intensivo a Mercader

durante aproximadamente un año

y quiero que tú seas en enlace con él aquí en la comisaria.

¿Y sabes si está casado o tiene hijos?

-Espe, si crees que Silvia nos va a poner al día

sobre la vida personal del inspector Font, vas lista.

Para saciar vuestra voracidad informativa,

no voy a someter a un tercer grado a Alejandro.

Alejandro, ¿eh?

-La llegada de Font me ha pillado por sorpresa.

No sé si querrá compartir información conmigo.

-No me lo puedo creer. ¿Te va a dejar a ti también fuera del caso?

Pero ¿esto qué es? ¿Qué está pasando?

-Oye, yo te lo dejo bien claro.

No quiero que Fernando Quintero esté al tanto de la investigación.

¿Entiendes? -Entendido.

¿Es todo? -Sí.

-Tenemos que estar preparados.

Os pido, por favor,

que me prometáis

que acabaréis con mi vida cuando pierda el control de mi mente.

-No puedes pedir eso, mamá, porque...

porque no lo voy a hacer.

-Hola.

Oye, Luis, ¿has pagado al de la cerveza?

-Sí, sí, ya está todo solucionado.

-¿Y tú qué haces aquí?

-Buenas tardes, Elvira.

-Oye, Luis,

¿has pagado al de la cerveza?

-Sí, también quiero el informe de Elvira Soler.

Podrás hackear la base de datos del centro médico, ¿no?

-Estás acostumbrado a hacer lo que te dé la gana,

a conseguir lo que quieres.

-Solo te estoy diciendo que sé por lo que estáis a punto de pasar.

Además, el Alzhéimer afectará el carácter de Elvira.

Hacia el final será casi insoportable pasar una hora con ella.

Esto acabará con vuestra paciencia y destrozará vuestros nervios.

-Si lo miras por el lado bueno,

es una buena opción para cambiar de vida

sin los chanchullos y dedicaros a algo honrado.

Sabes que mamá no está capacitada

para estar al frente de vuestras movidas.

-No es tan fácil cambiar.

-Podemos intentarlo. Deja que cuidemos de ti.

¿Tú qué haces ahí?

-Me vas a explicar ahora mismo lo que está pasando aquí.

Mamá está enferma.

¿Cuánto tiempo tenemos? ¿De cuánto estamos hablando?

¿Años, meses?

-No se sabe seguro.

-Es que mejor me lo ponéis.

Tenemos que seguir viviendo como lo hemos hecho hasta ahora

porque para eso tenemos nuestras reglas.

Somos los Soler

y no vamos a dejar que nadie nos diga lo que tenemos que hacer,

mucho menos, el Mercader ese.

Solo tenemos que ser más familia que nunca.

(Música emocionante)

-Ay, buenos días. -Buenos días, mamá.

-Esta costumbre tuya ahora de madrugar

me tiene fascinada.

¿Qué es eso que estás haciendo?

-¿Esto?

Una tortilla de claras de huevo.

¡No! El entrenador del gimnasio me ha dado una dieta

para ponerme cachas.

Ya iba siendo hora de pensar en mi cuerpo, ¿no?

-¿Y todo esto lo estás haciendo por esa chica con la que sales?

Eh...

-Marga.

-Eso, sí.

Marga.

Te gusta mucho, ¿verdad, hijo?

-Sí, la verdad es que...

lo que veo es

que me hace querer mejorar en todos los aspectos, ¿sabes?

-Pues yo te digo una cosa:

aunque estuvieras hecho un zollo,

yo te seguiría viendo guapísimo.

-La verdad es que no sé cómo tomarme eso.

-Pues bien, tontorrón. (RÍE)

-Aunque te digo una cosa: lo importante no es el físico.

Te estás haciendo todo un hombre, ¿eh, cielo?

Lo digo por cómo tratas a Marga

y cómo le plantaste cara ayer a tus hermanos

con lo de la venta del Moonlight. -Hombre.

Menuda idea traían esos dos.

-¿Sabes lo que más me emocionó?

Lo que dijiste de la familia.

Eso de que debemos permanecer unidos

y que nadie de fuera puede decidir lo que tenemos que hacer

con nuestros negocios.

-A ver, lo dije y lo sigo pensando.

No va a venir nadie a decirnos lo que tenemos que hacer.

-Menos mal que uno de mis hijos

sabe lo que significa esto.

No, si al final vas a ser tú el único que se siente orgulloso

de ser un Soler

y sabe lo que significa llevar ese apellido.

-Todo lo que sé me lo has enseñado tú.

Sobre todo, a llevar la cabeza bien alta.

Eres la mejor madre del mundo.

-Ya he incorporado los cambios que me pediste.

La nota ya está lista. Vale, déjamela ahí.

A ver si luego me da tiempo a echarle un vistazo.

No paran de llamarme pidiéndome explicaciones

sobre el constructor.

En las redes siguen echando humo.

Hay gente indignada con el empresario acusándolo de mafioso

y otros arremetiendo contra la actuación policial.

Ya. Y ya me han llamado desde arriba pidiéndome detalles.

Al parecer, el empresario este juega al golf todos los días

con el DAO.

Mercedes,

¿tú sabes lo que es que te llame un alto cargo

para hablarte de la próstata de un amigo suyo?

De verdad.

Su equipo de asesores ya me ha llamado para decirme

cómo tiene que ser el sentido de la rueda de prensa.

¿Y lo vas a hacer? Por supuesto que no.

No nos van a dictar ellos cómo tenemos que hacer

nuestro trabajo. Lo haré como tú lo hayas escrito. A ver.

"La foto apareció en redes. Fue publicada sin consentimiento

y corresponde a la identificación policial

rutinaria en el parque.

La comisaría de Distrito Sur desmiente que la persona

que aparece en la foto haya sido detenida y confirma

que no existen cargos contra ella.

La Policía Nacional ha velado por los derechos del ciudadano

y se desvincula de cualquier relación de autoría

tanto de la fotografía como de su difusión".

Pues esto está perfecto. Enhorabuena.

Publícalo cuanto antes. Vale.

¿Ocurre algo?

¿Por?

No sé. Te noto más reflexiva que de costumbre.

Puede ser.

Hoy he recibido una llamada poco habitual.

¿De quién? Mi exmarido.

Ah. Quiero decir que...

Que me ha llamado y, por primera vez, hemos tenido

una conversación cordial.

Bueno, eso es una buena noticia, ¿no?

Sí, supongo que sí.

Bueno, es que no sé.

Todavía no me creo que me haya llamado

para invitarme a una fiesta que le quiere organizar a Aitana.

Bueno, yo creo que es mejor que os llevéis bien

y hagáis las paces. Y si es con motivo de una fiesta

para Aitana, pues perfecto.

Ya...

Bueno, me voy a publicar esto antes de que te llame alguien

para hablarte de la próstata de ese empresario

que no puede aguantarse las ganas.

(Móvil)

Comisario Bremón, dígame.

Sí, sí, esto ha sido en esta comisaría.

En estos momentos estamos escribiendo

un comunicado de prensa.

Me gusta mucho que...

hayas aprendido todo lo que te he enseñado.

Yo,¡ dentro de muy poco no me acordaré

de las cosas más importantes.

-Mamá, no digas eso.

No te puedes quedar en la enfermedad. Tienes que seguir adelante.

-Es que esa es la realidad, hijo.

Vete haciendo a la idea.

-No.

Tú eres una luchadora. No te puedes rendir.

-El Alzhéimer se sufre,

no se combate.

Pero tienes razón.

Mejor que deje de quejarme

y me centre en luchar contra quien es de verdad

nuestro enemigo:

Santos Mercader.

-Bueno, yo creo que tampoco te tienes que preocupar de eso, ¿eh?

Al fin y al cabo, con decirle que no, está todo solucionado.

Es un tío muy orgulloso.

Me da cosa por Luis,

porque parece que le gusta bastante.

-No desprecies a Santos Mercader

ni a sus apariencias.

Está acostumbrado a salirse con la suya.

No se va a olvidar tan fácilmente de quedarse con el Moonlight.

Yo creo que lo único que tenemos que hacer es

rechazar su oferta una vez y otra vez y las veces que haga falta.

Al final, se terminará retirando.

Al fin y al cabo, a nadie le gusta rebajarse.

-Tenemos que sacar a Santos Mercader del barrio.

Su droga no va a traer más que problemas.

-Si lo miras por el lado bueno, va a tener distraída a la policía.

Eso a nosotros nos puede dar buena cancha.

-No, no.

Si la droga empieza a circular por el barrio,

habrá violencia, yonquis, camellos.

Y la policía va a doblar la vigilancia y eso no es bueno.

Tenemos que evitar que Santos Mercader se instale

en el barrio.

Bueno, que según he oído

el tipo estaba con la bragueta bajada.

¿Agazapado en los setos del parque?

A ver,

lógico y normal que se confundiese.

Ahora, que la pregunta es:

¿qué hacía el empresario con la bragueta bajada

entre unos setos?

Pues eso me preguntaba yo.

No, seguid hablando del temita, por favor.

Precisamente estábamos comentando que nos podría pasar a cualquiera.

Así que no te ralles.

Ya, pero no le pasó a cualquiera, sino al de siempre,

al novato, así que a cebarse.

-No exageres. Te habrán hecho ¿qué, un par de coñitas?

-Qué graciosa. Un par de coñitas.

Pues resulta que Merinero ha hecho una colecta para comprarme esto.

No te las quites. Estás divino.

No te preocupes, que al final del día

todo se habrá olvidado.

-No me llega el momento, de verdad.

-Tómate el café tranquilo, hombre. -Sí, me lo voy a tomar,

pero en mi sitio.

Lo que me faltaba ahora que vinieran a darme la chapa

por hacer el vago.

-Me voy contigo que tengo que llamar a un periodista.

-Buenos días. -Hola.

-Ay, ¡vaya carita! Me parece que hay alguien

que no tiene muchas ganas de ir a trabajar, ¿eh?

-Es lo que toca.

-Uy...

Pero ¿no has dormido bien o...?

-No.

-¿Estás triste?

¿Ha pasado algo en casa?

(RECUERDA) "También pensé en el futuro.

-¿En nosotros quieres decir?

-No, no te asustes. En mi futuro.

Quiero volver a estudiar.

¿Tú cómo me ves aquí en la ferretería en un futuro?

-No sé a qué te refieres.

-Pues si me ves aquí trabajando indefinidamente.

-Hija, ahora mismo, no tengo dinero para pagarte

una universidad privada, lo siento."

-¿Vas al gimnasio?

-Sí.

Pero, si quieres, luego te puedo pasar a buscar

y vemos qué hacemos esta tarde.

Podemos ir al concierto en el barrio que te dije

o podemos ir a tomar algo juntos, no sé.

O podemos ir al parque, si es lo que te apetece.

-Creo que es mejor que hagas planes con tus amigos.

-¿Y eso?

-Mira, Ricky, no me apetece hablar.

Mi padre está en la ferretería y debe de estar preguntándose

dónde estoy.

-Si quieres, luego te llamo para ver qué tal vas.

-Como quieras.

-Chao. -Chao.

-Nene,

vente para acá. Te invito a un cafetico. Siéntate.

-Gracias,

pero la verdad es que no me apetece nada. Gracias.

-¿Qué ha pasado? ¿Te has llevado un chasco?

-La verdad es que sí.

Y es que no sé ni por qué.

No hago más que darle vueltas. No sé si he hecho algo

que le haya molestado o... No sé.

-Chico, si no lo sabes tú...

-Lo único que sé es que ayer estábamos bien

y que hoy ya...

pues no.

-Pero, a ver,

¿estás seguro de que no ha pasado nada?

-Sí... No... No sé.

Ya nos viste ayer aquí. Estábamos en tu bar tan tranquilos.

Ella estaba bien. Estaba contenta.

Hablábamos de hacer planes.

-Pues algo ha tenido que pasar

para que la chavala cambie así de actitud.

Eso o que tú no le has dado algo que ella esperaba.

-No sé.

A ver, yo lo único que no he hecho,

no sé, anoche no le envié un mensaje para darle las buenas noches,

pero es que tampoco quería ser muy pesado.

-No te ralles, por eso no va a ser.

Nadie se mosquea por una cosa así.

-Mira, esto de tener novia es muy difícil. Yo no sé hacerlo.

Pero esta chica me gusta de verdad y voy a hacer que funcione.

-Muy bien. -Voy a hacer que ella esté contenta.

-Estupendo.

-Gracias, María. -Buen día.

-Chao. -Adiós.

-Es que además era amigo del DAO.

Por eso, Bremón recibió tantas presiones

para sacar la nota de prensa.

¿Tú te imaginas que te llama el DAO

para hablarte de la próstata de su compañero de golf?

Venga.

Bueno, llamadas más raras habrá recibido el comisario.

-"Bon dia". Te estaba buscando. ¿Pasa algo?

Yo me voy que tengo que volver al trabajo.

Chao.

-Tranquila, no es nada urgente.

Quería saber si Guevara te había contado algo

sobre la conversación que mantuvimos ayer.

No... Todavía no le he visto. ¿Por?

Tuvimos una enganchada.

Ya te dije que Elías tiene un carácter difícil,

pero es buen poli.

No lo dudo, pero solo por eso no consentiré que se entrometa

en mi manera de llevar el caso.

Está emperrado en que contemos con ese narco amigo suyo.

Te refieres a Quintero.

A ver, es verdad que lleva muchos años en la brecha.

Conoce el barrio, el mundo del tráfico de drogas...

Todavía debe de conservar muchos contactos.

No me fío.

Por mucho que haya rehecho su vida

y os haya ayudado en otras investigaciones,

para mí sigue siendo un narco y no contaré con ninguno

para resolver mi investigación.

Yo creo que él y Elías tenían algún tipo de pacto.

Pues eso se acabó y espero que cumpla

porque ayer se comprometió a acatar mis órdenes.

Lo hará. Elías es terco,

pero sabe que estás al mando.

Pusieron la investigación en tus manos

porque llevas muchos años detrás de Mercader.

Y nadie lo conoce mejor que tú.

De todas formas, me alegro de que hoy no esté por aquí.

Sé cuál va a ser nuestro próximo paso y no me apetece

tener que darle explicaciones.

Ha llegado la hora de visitar a Santos Mercader.

Vale, espera, ¿y eso no lo pondrá en sobre aviso

de que estamos tras él?

Es lo que quiero. Mira,

la presión que le metí en Valencia le obligó a trasladarse a Madrid,

así que es hora de que vuelva a sentir

mi aliento en su cogote. Vale, te entiendo.

Tú quieres ponerle nervioso para que cometa algún error.

Exacto. Es complicado porque Santos

no suele cometer equivocaciones ni deja nada al azar,

pero creo que es nuestra mejor baza.

¿Y has informado a Miralles? Primero quería saber tu opinión.

Pues yo creo que puede funcionar.

Perfecto.

¿Vamos?

-Pues esta misma. -Pues muy buena elección.

¿Cuántos metros te pongo?

-Pues ni idea. Mira, es para el nuevo piso de mi hija.

Se acaba de mudar y, por lo visto, la que hay está rota.

-Pues, mira, vamos a hacer una cosa. A esta bobina ya le queda poco,

te la llevas, utilizas lo que te haga falta

y ya me lo pagarás.

-No, Damián, no. Escucha, cóbrame algo.

Menudo negocio si no. -Que no, de verdad.

Es para tu hija. Yo también sé lo que es ser padre,

que nos seguimos preocupando de ellos incluso cuando son adultos.

-La mía protesta muchísimo,

pero al final termina recurriendo siempre a mí.

-Y tardan en darse cuenta de que siempre podemos aportar algo.

-Por la experiencia que no tienen. -Eso.

-Oye, por cierto, ¿qué tal Marga?

-Pues muy bien.

Y la convivencia con ella muy bien.

Bueno, lo típico, discusiones entre padre e hija.

Lo normal, pero muy bien, muy contento.

-A mí me encantaría volver a tener a Aitana en casa.

No sabes cómo la echo de menos.

-Ya me contarás cómo va la cuerda. -Sí y muchísimas gracias.

-Adiós.

-Hola, Marga. -Hola.

-¿Y estas horas?

¿Qué ha pasado?

-Nada, es que he estado mirando lo que comentamos de la universidad

y pensando mis opciones.

-¿Y qué has decidido?

-Ya no voy a ser arquitecta.

-¿Y eso?

Ayer era tu sueño y, de la noche a la mañana, renuncias.

¿Qué ha pasado? -No, no ha pasado nada.

Solo que lo he pensado y me tengo que bajar de la nube.

-¿Qué nube?

-Papá, no hay Arquitectura a distancia

ni en ninguna universidad online.

Y con mi expediente y mis interrupciones,

va a costar mucho que me admitan en la pública.

La universidad privada es imposible. No podemos permitírnoslo.

Pero tú tranquilo.

Has hecho mucho esfuerzo con la clínica de Guadalajara.

-Bueno, déjame que le dé una vuelta, a ver cómo consigo el dinero.

-La decisión está tomada.

Estas son mis circunstancias y voy a seguir trabajando aquí.

No quiero que te sacrifiques más por mí.

-Yo soy mucho más feliz haciendo sacrificios por ti

que teniendo dinero en el banco o yéndome de vacaciones.

-No insistas más, por favor. Cuanto antes pasemos página, mejor.

No quiero ser una carga para ti. -No digas tonterías, Marga.

¿Una carga? Eres el único motivo que da felicidad a mi vida.

Si tú eres feliz, yo soy feliz, hija.

Merece la pena que luchemos por ello, ¿no?

-No quiero hablar más del tema, ¿vale?

Voy a por la bata.

(Timbre)

¿Santos Mercader? Buenos días, soy la inspectora Silvia Orestes.

Él es mi compañero.

No hace falta que me lo presente.

Conozco a Alejando Font desde hace mucho tiempo.

¿Qué le trae por Madrid, inspector? -He venido a ver jugar al Atlético.

-Y de paso, ha venido a ver si estoy bien instalado.

Tenemos que hacerle unas preguntas. ¿Le importa si pasamos un momento?

Pasen.

Perdónenme si no les ofrezco nada, me imagino que tendrán prisa.

El inspector Font tendrá que volver a Valencia.

-En realidad, no. Me han trasladado a Madrid

y fíjese qué casualidad, que volvemos a encontrarnos.

-¿No se cansó de acosarme en Valencia y tiene que seguirme hasta aquí?

-¿Acosarle yo? (RÍE) Yo he venido a dirigir una investigación.

-Pues será mejor que se esfuerce un poquito más,

porque en Valencia hizo el ridículo.

Y si no se anda con cuidado, acabará haciendo el ridículo aquí también,

delante de su nueva compañera.

¿Le parece que empecemos con las preguntas?

¿De qué se trata?

Es sobre la denuncia que puso hace unos días contra Fernando Quintero.

Sí, no tengo ningún problema en responder.

Pero solo responderé a sus preguntas.

Su compañero tiene un problema personal conmigo

y en el pasado me ha causado muchas dificultades.

Desconocía ese hecho.

Mi empresa fue investigada varias veces sin ninguna razón.

Y su compañero también ordenó varios registros

que lo único que consiguieron fue que yo perdiera clientes.

-Che, che, che, yo no ordené nada, ¿eh?

Lo ordenó un juez en base a las pruebas que presentamos.

-Me ha comentado que quería hablarme sobre esa denuncia.

¿Han detenido ya a Fernando Quintero? La investigación sigue su curso,

pero quería preguntarle si ha recibido nuevas amenazas

o insultos por parte del denunciado.

No, nos encontramos el otro día casualmente en la calle

y cruzamos unas palabras,

pero el señor Quintero mantuvo un tono comedido.

Me imagino que la denuncia habrá surtido su efecto.

¿Algo más?

-Sí.

Me he enterado de que le interesa comprar un pub en Distrito Sur.

¿Me equivoco?

-¿Tiene alguna pregunta más sobre la denuncia?

No, gracias.

Todavía no me has respondido.

-Verá, yo no tengo que rendir cuentas a la policía sobre mis inversiones.

Si están interesados en ese tipo de información,

será mejor que se pongan en contacto con mis abogados.

El señor Font tiene su contacto, los conoce. ¿Verdad, inspector?

Y ahora, si me disculpan.

Buenos días.

¿Entonces, no ha habido llamadas ni de Jefatura ni del DAO?

Que yo sepa no. Estate tranquilo.

O sea, el comisario está más relajado.

Pues claro, desde que hemos sacado la nota de prensa,

han parado los bulos en las redes. Ahora la pelota está

en el campo del empresario cuando dé la rueda de prensa.

Perdón que esté tan pesado, inspectora, pero es que no sé...

Toni, hay que entender al comisario, ¿vale?

Estas cosas queman y no aportan nada ni solucionan ningún tema policial,

¿vale? Si lo que te preocupa es tu expediente,

tranquilo que queda limpio. Sí, ¿no?

Sí. Vale, pues me quedo más tranquilo.

Y yo que me alegro. Ya puedes volver a tu trabajo con toda normalidad.

-Vale. -Jefa.

Te has dejado esto en mi mesa.

Es una citación para ir mañana al juzgado.

(ASIENTE) Ya la podía yo buscar.

Pues se te ha debido traspapelar

cuando hemos estado mirando lo del empresario en redes.

Toni.

¿Qué? Que ya puedes volver a tu trabajo.

Ah, perdón, no me estaba enterando, perdón. Hasta luego.

Oye, Merche, ¿qué? ¿Qué pasó con tu ex?

Al final, ¿qué quería?

Ah, pues que quedemos. Ah.

Y ¿eso? ¿Para qué?

¿Para lo de la fiesta de Aitana o algo así?

Pues... no lo sé, Claudia, no le he preguntado.

La verdad es que me quedé tan sorprendida cuando me dijo

que iba a estar por el barrio y que si tomábamos algo

a la salida de la comisaría que ni le pregunté.

Y ¿no le has dicho nada? Pues que lo pensaría.

Es que no me fío, Claudia, tanta amabilidad de repente.

Ya, pero si no hablas con él, no vas a saber lo que quiere, ¿no?

No sé y si se pone tonto o te dice cualquier inconveniencia,

le dejas plantado y ya está.

Pues sí. Sal de dudas.

¿A qué registro se refería Santos?

No sabía que hubieseis registrado sus naves en Valencia.

A nadie le gusta hablar de operativos fallidos.

Ah, que entonces no me lo vas a contar.

Está bien, es cuestión de tiempo que te enteres.

Prefiero que sepas la historia en primera persona.

Hace unos meses recibimos un soplo de que Santos utilizaba

la empresa de máquinas tragaperras para mover droga.

Metía la droga dentro de las máquinas.

Eso es lo que pensábamos, pero lo que hacía era utilizar

las cargas y descargas de dinero para suministrar la droga

a su red de camellos.

Les teníamos vigilados, teníamos todos sus movimientos,

pero sabíamos que esperaba algo grande y preferimos esperar.

Esperar a algo por lo que le cayera una buena temporada.

Teníamos información de que Mercader esperaba un cargamento importante

que venía del extranjero, perfecto para caer con todo el equipo.

Y entonces, ¿qué salió mal? Todo.

Llegamos allí y no encontramos nada.

Santos no dejaba de quejarse, de despotricar contra la policía,

incluso puso una queja contra mis superiores.

¿Crees que alguien le pudo dar el soplo?

Peor, nos tendió una trampa.

Filtró esa información falsa para que llegara a nuestros oídos

y orquestó todo el plan para dejarnos con el culo al aire.

Y ¿por qué haría eso? Pues para dejarme en evidencia

ante el juez instructor del caso y así, minar mi credibilidad

como investigador.

Así la próxima vez que pidieses una orden al juez,

el juez se lo pensaría dos veces.

Supongo que ahora entiendes por qué le tengo tantas ganas.

¿Qué tal ha ido con Mercader? ¿Habéis tenido suerte?

Pues Santos se ha limitado

a quejarse de nuestra visita y poco más.

Espero que estés seguro de que esto es lo mejor.

Lo estoy. La única oportunidad que tenemos con él

es no dejarle que se organice. Hay que insistir, llevarle al límite,

que se ponga nervioso y cometa errores.

Bien, bien. Tú eres quien lleva la investigación

y eres quien mejor conoce a Mercader,

pero me informáis del siguiente paso, ¿de acuerdo?

En cuanto lo sepa, te lo diré. Muy bien.

Creo que no le ha convencido mucho nuestra visita a Santos.

Tendremos que convivir con ello.

Igual es... por la forma en que estás llevando el caso.

Oye, a mí también me gustaría algo más ortodoxo,

los seguimientos, escuchas, confidentes, pero ya lo intentamos

en Valencia y no dio ningún resultado.

Mira, Santos es abogado de formación.

Conoce bien nuestros recursos y sabe cómo esquivarlos.

Si te entiendo, ponerle nervioso para que cometa errores.

Esa es la idea. (SUSPIRA)

El turno está a punto de terminar. Hacemos el informe mañana.

¿Quieres que pasemos por el Moonlight?

Eh... Pues estoy algo cansada, creo que voy a retirarme.

Claro. Se me olvida que soy el único que no vive por atrapar a Santos.

Entonces, ¿vas a ir tú solo? Sí.

Quién sabe si esta noche se pasa por allí

y puedo remover un poco más el avispero.

Pero tengo que ir al despacho de Ángela,

tengo que pedirle algo. ¿Dónde estaba?

Abajo. Gracias.

-Hola. -Hola.

Si buscas a Ricky, acaba de entrar en el almacén. Saldrá enseguida.

-Vale, le espero allí. -Vale.

¿Te pongo algo mientras esperas? -No, gracias.

-¿Qué tal?

¿A qué viene tanta hostilidad? -¿A qué has venido?

Cada vez que te veo entrar por la puerta, no sé si vienes por mí

o por la oferta del pub.

-¿Vale responder que vengo por los dos?

Es la verdad, Luis. Tú me gustas y quiero que sigamos juntos.

Pero también me interesa comprar el Moonlight

y te juro que esto último es totalmente circunstancial.

-Ya, circunstancial.

-¿Sería tan malo

que siguiéramos juntos y fuera el nuevo dueño del Moonlight?

Vamos, dime que sí y alégrame la tarde. Llevo un día de mierda.

-Creo que va a seguir siendo un día de mierda para ti.

-¿Se puede saber qué hace este buitre aquí?

-Estábamos hablando. Ha venido a hablar conmigo.

-Muy bien. Así aprovechamos y le explicamos, porque cuando tú

se lo explicas por las buenas, este "atontao" no lo pilla.

-¿A quién has llamado "atontao"? -Mira, por las malas sí que atiendes.

A ver si te enteras de que los Soler no se venden y el Moonlight tampoco.

-Pero ¿tú eres parte de la familia, bufón?

-Bufón, pero ¿tú quién te crees que eres?

¿El rey de la casa o qué? Venga, "flipao", lárgate.

Aprovecharte de la enfermedad de mi madre

para quedarte con nuestro negocio, hay que ser buitre.

-Está visto que no tienes ni idea de con quién hablas.

-¿Me lo vas a explicar tú, "flipao"? -Eh, eh, Ricky, basta, basta.

Por favor.

-¿Es verdad que no piensas vender el negocio?

-Santos, es una decisión familiar.

Y vete, por favor. Es lo mejor para todos.

-Recordaré este día.

-Marga, pero ¿cuánto tiempo llevas aquí?

Espera, no te vayas, por favor.

Dame cinco minutos para explicártelo, de verdad. Por favor.

-Está bien.

-Claro que sí, Rosa. Puedes llamarme cuando lo necesites,

a cualquier hora. Yo estoy disponible siempre.

Bueno, es mi trabajo.

No, de nada.

Ya verás como todo pasará. Si es cuestión de tiempo solamente.

Y ¿qué tal te va en la casa de acogida?

(RÍE) Pues, me alegro muchísimo.

Sí.

Bueno, claro. El jueves nos vemos en los juzgados.

Venga, hasta luego. Chao, chao.

¿Lista? Yo sí.

Oye, que si tienes faena, te espero en casa.

Ah, no, no, ¿lo dices por la llamada? No, era Rosa y ella sabe

que puede localizarme cuando necesite, tiene mi número.

Además, como la he oído, creo que se adaptará rápidamente

a la casa de acogida.

Y ¿a ti qué te pasa? ¿Por?

Vale, creo que he metido la pata con Font.

¿Ya? ¿Tan pronto?

¿Te has peleado con Font? Pero bueno, no me lo puedo creer.

Pues que creo que le he malinterpretado.

Me ha dicho de ir al Moonlight y he pensado pues no,

porque creía que iba a pedirme tomar una copa, ligar...

Y él lo que quería era ir a ver si estaba Santos Mercader.

Bueno, chica, no le des tantas vueltas que no es para tanto.

Pero creo que ha pensado que tengo falta de interés por el caso.

¿Qué dices? Tú eres una curranta, nadie puede pensar eso de ti.

¿Qué hago? ¿Le acompaño?

Pues depende de si te apetece echar horas perdidas

o que te guste el chico. Que en ese caso yo

punto en boca, me callo. Es un tema de curro, ¿vale?

Para mí, Alejandro es un compañero de trabajo.

Alejandro, ¿eh? No lo parece. (RÍE) Porque empezamos llamándole

inspector, pasamos por Font, luego Alejandro,

vamos a pasar por Ale-Alejandro... Frena, frena.

Álex y a lo loco. (RÍE) Para. Para.

Vale, vale, vale, que me ha pasado como a ti con Font,

que te he malinterpretado. Perdóname, señora.

Perdonada.

Eres una lianta. ¿Yo? ¿Yo lianta?

No, si tendréis morro todos... No, no.

La culpa es de la Espe. Toda la culpa es de la Espe.

Me cambio y nos vamos.

¡Qué fuerte! Yo, ¿sabes? (RÍE)

-El tío nos estuvo insistiendo.

Dijimos que no por activa y por pasiva. Al final, organizó

el fiestón y se fue sin pagar. Dejándonos un pufo que no veas.

-Madre mía, y tiene la cara de venir a tomarse algo.

-Sí, hay gente para todo.

No te puedes imaginar la cantidad

de pasta que perdimos por ir de buenas.

Y al encontrármelo aquí, no he podido evitar enfadarme.

-Hombre, ya, pero de enfadarse a casi pegarle...

-Es que se ha metido con mi hermano y por ahí, no paso.

-No, si es normal que le hayas defendido.

-Es que en mi familia estamos muy unidos, ¿sabes?

Si hacen algo a mis hermanos, me duele más que si fuera a mí.

-Tienes mucha suerte de tener un hermano.

Yo siempre he soñado con tener alguno.

Es que ser hija única es una mierda.

-Si hubieras tenido dos hermanos mayores

que hubieran estado chinchándote siempre, pensarías diferente.

A mí me habría gustado tener un padre como el tuyo.

-Yo he tenido mucha suerte. -Yo no tanta.

Se marchó cuando yo era muy pequeño.

Mi madre y mis hermanos siempre me han contado que...

no hacía más que mentir y les pegaba,

pero yo no me lo quería creer.

Hace unas semanas le conocí

y quería pensar que había cambiado, pero...

-No salió bien.

-Fue una de las mayores decepciones de mi vida.

Pero bueno, eso es otra historia.

-Bueno, parece que ninguno está completo del todo.

-A mí me faltan hermanos y mi madre

y a ti tu padre.

En esta vida no se puede tener todo.

-Marga, no me gusta escucharte hablar así.

No me gusta verte mal.

Esta mañana,

cuando nos hemos encontrado en la plaza,

pensaba que estabas enfadada conmigo.

No has contestado a ninguno de mis mensajes.

-No, es que tuve que silenciar el móvil

porque sonaba sin parar y estaba atendiendo a clientes.

-He sido muy pesado, ¿verdad? Perdóname, es que...

Pensé que había metido la pata, que había hecho algo

que te molestó. -No, que no.

Que no ha sido por eso.

Es por el tema de mis estudios.

Mi padre no me puede pagar la universidad.

-Menudo problema.

Pero seguro que se nos ocurre algo.

-Tranquilo. Si tengo trabajo

y si ahorro, puede que vuelva a estudiar arquitectura en un futuro.

-Y ¿las becas?

-No cumplimos los requisitos ni económicos ni por mi expediente.

¿Hablamos mejor de otro tema? No sé, ¿qué tal el gimnasio?

-Ah, pues mira, muy bien. ¿Qué pasa? ¿No me ves?

Estoy más fuerte que el vinagre. (RÍE)

-Oye, nunca había bebido un vino de Madrid. Está bueno.

-A veces tenemos lo bueno al lado y no nos damos cuenta.

-Sí, he tenido con el barrio la misma sensación,

porque me habían hablado pestes de Distrito Sur.

Esto, ¿cómo lo llamaban antes? Irak o algo así, ¿no?

-Kabul. -Eso, Kabul.

Decían que era una zona peligrosa.

-La verdad es que sí. Hubo una época muy mala.

Mucha delincuencia por el tema de las drogas y eso, pero bueno,

eso quedó en el pasado y ya has visto el barrio,

normal, un barrio agradable.

-Me alegro, si el barrio está tranquilo, yo también.

-¿Se va a instalar por aquí? -Bueno...

-Hola, Merche. -Hola, María. Hola, Carlos.

-Merche, ¿qué tal? -¿Cómo estás?

-¿Os conocéis?

-Pues sí, María. Te presento a Carlos, mi exmarido.

-Encantada, yo soy María. -Encantado, María.

-¿Nos sentamos? -Sí, claro.

Bueno, pues...

Aquí estamos.

-Pues sí.

-Después de tanto tiempo, no me acostumbro a que nos pase esto.

-Yo no vengo con ánimo de discutir. -No, ni yo.

Es más, desde que Aitana empezó con los preparativos de la boda,

pienso que teníamos que replantearnos la forma de relacionarnos.

Bastantes problemas hay por ahí a diario

como para encima en la familia estemos enfrentados.

-Por Aitana estoy dispuesta a empezar de cero.

-Y yo. -Y a olvidarme de los malos rollos.

-Sí, ya sé que los ha habido y la mayoría por mi culpa.

Lo siento, pero bueno, vamos a mirar el futuro, ¿vale?

-Vale.

-Aunque hay una cosa que no la voy a olvidar nunca.

-¿El qué?

-Lo bien que has llevado lo de Aitana y el apoyo que le has dado.

Y lo bien que gestionaste la cancelación de la boda.

-Lo hemos pasado muy mal, la verdad.

Pero esto nos ha acercado mucho.

-Lo imagino, Merche, y yo sé que tenía que haber estado, pero...

Me quedé bloqueado, lo siento.

-Te has encargado de avisar a la mayoría de los invitados

de la cancelación de la boda y te vas a hacer cargo

de los gastos de la fiesta. -Eso es lo de menos.

Tanto tiempo esperando la boda que me he quedado con ganas de fiesta.

-A ver, chicos, ¿qué traigo por aquí para cenar?

-Ahí hay una cámara que apunta a la calle de la casa de Mercader.

-¿Qué se supone que debo hacer con esa información?

-Que pincharas la cámara para que duplique las imágenes

y las envíe directamente a mi móvil.

-¿Te vas a chupar tú solo la vigilancia?

-No duermo mucho. Dedicaré las noches a revisar las imágenes.

-Una cosa...

Ya me contarás cómo has conseguido una orden del juez tan rápido.

-Yo no he dicho que tenga una orden. -¿Cómo?

¿Pretendes que mueva un dedo sin una orden judicial?

-Tengo una autorización de la propiedad,

he hablado con el dueño del negocio y...

-Bueno, bajo tu responsabilidad, te avisaré cuando lo tenga.

-Muchas gracias.

Por fin voy a tener algo que hacer después de trabajar.

-A mí se me ocurren muchas cosas cuando salgo de estas cuatro paredes

y trabajar no es una de ellas.

Hola, Silvia. Dime. Nada, vengo a por Font.

Pensé que ya te habías ido a casa. Cambio de planes.

Si te parece, te acompaño al Moonlight.

Estupendo. Paso un momento por mi taquilla y nos vamos.

Chao. -Hasta luego.

-Lo único que pienso es lo mal que ha tenido que pasarlo la pobre.

-Lo importante es que ahora está muy bien.

-Ha sido muy valiente dando el paso. -Sabía que tenía cerca a su familia.

-Sí, ya, pero aun así. -Sí, ha sido muy valiente.

-Chicos, ¿qué tal todo por aquí? -Muy bien, todo buenísimo.

-Me alegro, ¿algo de postre? -¿Me ha parecido ver tarta de queso?

-Casera, riquísima. -¿Sí? Pues venga.

-¿Y tú, Merche?

-No quiero nada.

Tráeme la cuenta que tengo que irme. -No, pago yo.

¿No tienes tiempo para un café? -Me tengo que ir, lo siento.

-Has quedado con el comisario.

No me respondas, perdona. La pregunta es bastante improcedente.

Quiero que sepas que me encanta verte bien.

Y no sé, me gustaría que pudiéramos repetir esto de vez en cuando.

-De vez en cuando, ¿por qué no? -Pues me alegro.

-Hasta luego, Carlos. -Chao. Adiós, Merche. Hasta luego.

-Nano, alegra esa cara, que vas a espantar a la clientela.

-No sé por qué tendría que alegrarla.

Últimamente nos caen palos por todos lados.

-Te podrías alegrar por mí que tengo novia.

-A ver lo que te dura, chaval.

Yo también pensaba que había conocido a la mujer de mi vida. Ponme otra.

-A mí no me tiene que pasar como a ti, no seas cenizo.

-Voy a ver si Santos está ahí dentro.

De paso investigo qué tiene esto para que le guste tanto.

Pido algo.

Para no querer verme, últimamente vienes mucho por aquí.

No sabía que estabas aquí.

¿Tengo que dar por hecho que estarás bebiendo

como si fueses parte del mobiliario?

¿No madrugas mañana para abrir el taller?

¿Y tú solo trabajas por la noche en bares de copas?

¿A ti qué te importa?

Venga, ponme dos cervezas.

Espero que no vengas a darnos la chapa con tus preguntas.

Aunque últimamente sea habitual, estamos un poco hartos.

-¿Qué ha sido eso?

Álvaro y yo estuvimos saliendo una temporada

y rompimos hace poco.

Qué raro, ¿no?

¿Por?

Una inspectora de policía con un tipo que...

En fin, nunca se ha demostrado nada en contra de Álvaro,

pero su familia tiene tela.

Si no te importa, prefiero dejar el tema.

Ya veo que todavía te duele la ruptura.

¿Por qué no has dicho nada si sabías que veníamos?

Yo sé que ellos no tienen nada que ver con Sandra Vallejo,

su secuestro o Santos.

Si Santos está interesado en ese local,

para mí ya tiene algo que ver con ellos.

Perdona.

Quería saber si Santos Mercader ha estado por aquí.

-No acostumbro a coger el DNI a los clientes,

entonces ese tipo puede haber estado o no.

-Es fácil que sepas quién es, quiere compraros el local.

-Esos temas los lleva mi hermano Luis,

y no está, así que... -¿No puedes llamarlo y preguntarle?

-Verás, lo acabo de llamar y lo tiene apagado.

Vas a tener que volver otro día.

Si no necesitas nada más, tengo mucho trabajo que hacer.

Toma, cóbrate, Ricky.

Conociéndole, aunque supiese algo, no te lo iba a decir.

¿Y Álvaro?

Puede que si le haces las preguntas adecuadas,

te cuente lo que sabe.

Álvaro vive para su taller, no se mete en cosas de sus hermanos.

Y, ahora mismo, no creo que sea muy productivo que yo le pregunte.

O lo que es lo mismo, no te apetece hablar con él.

Además.

Aquí estamos perdiendo el tiempo.

Te invito a algo en otro sitio. Vamos.

¿Dónde estará?

-¿Qué haces con esto? Es peligroso.

-Estaba buscando una libreta que me había dejado aquí.

¿Por qué tienes una pistola?

Siempre has ido en contra de eso. -Eso a ti no te incumbe.

-Papá, en Salamanca decías que un hombre armado

era un peligro en potencia. Y que, para estar tranquilo,

solo necesitabas una alarma y un seguro. ¿Y esto?

¿Por lo que nos pasó a mamá y a mí?

-Está bien.

Mereces saber la verdad.

Hija, en esta ferretería han pasado muchas cosas.

-¿Por qué no me lo has dicho antes? -Supongo que para protegerte.

-¿Protegerme de qué?

-De todo, sobre todo, que no vivas con miedo.

-Papá, ¿me puedes contar ya lo que ha sucedido?

-El primer empleado que tuve, un psicópata asesino de mujeres.

-¿En serio? -Sí, completamente en serio.

Yo no me enteré de nada. Se dio cuenta la policía.

Para mí era un tipo normal, no me di cuenta de lo que era.

-Debió de ser horrible. -Pues sí, lo fue.

Este barrio parece tranquilo, pero no tiene que ver con Salamanca.

-Que hayas tenido malas experiencias, no significa

que haya siempre peligros. -¿No?

Porque ya han intentado atracarme, una banda latina y un drogata.

-Una pistola no es la solución. -Tengo que proteger a los míos.

Mi casa, mi negocio y a mi hija.

No voy a permitir que te pase nada malo nunca más.

-Papá, ¿podemos olvidar lo que ocurrió?

-No. No podemos, no puedo.

Soy tu padre y sé lo que hago, fin de la discusión.

Esta pistola no la vuelvas a tocar nunca más.

Y mucho menos, hables de ella con nadie, ¿entendido?

(LEVANTA LA VOZ) ¿Entendido?

-Sí. -Pues andando.

(RÍEN)

Oye, qué bonito, ¿no?

Ya verás como en la nevera tenemos algo de lo que tirar.

Podíamos habernos acercado a la Burguer,

me conformaba con una hamburguesa. Créeme, no quieres probarlas.

¿Tan malas son? (BUFA)

Mira, pisto. Freímos un par de huevos y ya está.

¿Te vas a poner a cocinar a estas horas?

A cualquier cosa le llamas cocinar.

La verdad, me ha jodido no encontrarme a Santos esta noche.

Si nos lo hubiésemos encontrado, ¿qué íbamos a hacer?

Sí, pero la visita a su casa me ha dejado mal sabor de boca.

No sé, esto ya es algo personal.

Bueno, ya sabes que implicarse personalmente

no es bueno.

Si te obsesionas, acabas pensando más con esto que con esto.

Lo sé, pero no soporto la espera.

Lo único que hemos sacado en claro es para qué quiere el Moonlight.

Bueno, suponemos que lo quiere como tapadera para trabajar

aquí en Distrito Sur, pero esa conclusión

la hemos sacado después de un montón de cervezas.

Así que lo dejaría en cuarentena.

Tienes razón, gracias.

Es la primera vez que me agradecen corregir a alguien.

No es por eso.

Es por tu implicación.

Mira, en Valencia

nunca me encontré a ningún compañero que estuviera a tu altura.

Estoy encantado de haber venido aquí.

¿A casa a comer pisto o a Madrid?

No te quedes conmigo, te hablo en serio.

Creo que... No sé. Hacemos un gran equipo.

(ASIENTE) Nos compenetramos bien,

eres rápida y enseguida pillas por dónde voy.

Sigue hablando, que me encanta oír hablar bien de mí.

Perdóname, me dejé llevar. Esto no tenía que haber pasado.

No.

Será mejor que me vaya.

Mañana volvemos a repasar la teoría del interés de Santos

por el Moonlight, pero con la cabeza fría.

Te acompaño. No, no hace falta.

-¿Quién se ha ido?

Font.

¿En serio te vas a poner a cocinar huevos a estas horas?

¿Qué te pasa? Parece que hayas visto un fantasma.

Me ha besado.

Espera, un momento...

¿Un beso pequeñito o de película en plan "Lo que el viento se llevó"?

(SUSPIRA) Un beso nada.

No tiene importancia, te lo cuento mañana.

No me dejes así, por favor, cuéntame algo.

Dime por lo menos si hay que llamarle Álex.

-Nosotros no somos unos monstruos como ellos.

Prométeme que te desharás de la pistola.

Hazlo por mí.

¿Qué pasó con tu ex? ¿Os visteis o no?

Sí, quedamos. Todo bastante civilizado, la verdad.

Y tú que no sabías si verle o no.

Es que los últimos encuentros fueron bastante tensos.

-Venga, mujer, cuéntame algo. ¿Qué pasó? ¿Cómo te fue?

¿Te gustó o no? Dime algo.

Pues nada, fue un beso y lo paramos enseguida.

La cosa es que si me hubiese vuelto a besar, no lo hubiese parado.

Mira, los dos íbamos un poco...

Un poco contentos con las cervezas, las risas, la tontería del momento.

Oye, me dejé llevar y te besé.

Bueno, yo también te besé.

Perdona, ¿tú eres Marga?

-Sí.

-Pues yo soy Elvira, la madre de Ricky.

-Un gusto conocerla.

-Igualmente. Por favor, llámame de tú.

-Ricky me ha hablado mucho de ti.

-Espero que bien. -Sí, claro, te quiere muchísimo.

-¿Has venido para verme?

-Y a hablar. -Ah, ¿de qué?

-Es que he estado hablando con tu madre.

-¿Qué haces aquí?

-He venido al polígono por un par de visitas comerciales,

me sobraba tiempo y digo: "Me voy a tomar un pinchito de tortilla".

-¿Qué tal te ha ido? -Creo que voy a cerrar un acuerdo.

-Pues me alegro.

-Pensé en llamarte al salir del polígono,

pero dije para qué, sé que estás ocupada

y no quería que te sintieras obligada a venir.

-No suelo tener tiempo para comer, pero hoy sí, tengo un rato.

-Genial, ¿qué quieres?

-María, ¿me pones un zumo, por favor? -Ahora mismo.

¡Chema, cuánto tiempo! Estoy constipado.

¿Qué tal? Pues bien, bien.

Aquí con un resfriado que se me ha puesto chulito.

Ya. (RÍE) Bueno.

¿Cómo está tu madre?

Hace mucho que no la veo. Pues bien. Mi madre está mayor

y sorda, ya no sale por la calle a pasear, le da miedo.

Tiene la suerte de que la cuidas tú.

En este momento, ¿de qué datos disponemos?

Es una red que funciona en Internet y cuenta con cientos de miembros

que se dedican a compartir imágenes y vídeos

de niños de todas las edades, en especial, preadolescentes.

(SUSPIRA)

Esa lista de la que nos hablas, ¿cuándo la vamos a poder tener?

Si todo va bien, esta tarde.

Los mandos que coordinan el caso me han informado que será pronto.

-Antes o después demostraré lo que eres.

-¿Sabe lo que pasa, inspectora? Que Alejandro Font

es la ambición personificada.

Quiere labrarse una carrera a mi costa. Tenga cuidado.

Cuando haya terminado con usted, la tirará como un clínex usado.

-¡Retira lo que has dicho! ¡Alejandro!

-Anoche vinieron preguntando por él. -¿Preguntando por él?

-Sí, la policía.

Estábamos Álvaro y yo aquí y se presentó Silvia

con el inspector nuevo y solo nos preguntaban por Santos.

-Que pregunten lo que quieran, no tenemos nada que ver.

No es problema nuestro. -Pero Luis.

La policía bastante enfilados nos tiene para relacionarnos

con Santos para meternos en sus movidas.

Tenemos que contarte una cosa, mamá. -¿Está Álvaro?

-No, se ha ido al cine a ver una película de superhéroes.

-Mejor, el caso es que... -Deja que lo cuente yo

que el palo me lo han propuesto a mí. -¿Un palo? ¿A ver?

-Es facilísimo, mamá. Máximo dinero, mínimo esfuerzo.

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Servir y proteger - Capítulo 566

02 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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