www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5359113
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 564 - ver ahora
Transcripción completa

¿Esta camiseta es tuya o de Paty? Mía.

Pero es muy grande. ¿Qué talla es?

¿La XL?

Es de Álvaro.

Ah, es un regalo de Álvaro.

Sí.

Bueno, no. Se la dejó

y aún no he tenido el momento de devolvérsela.

Por favor, dime qué hacer.

Debes admitir que lo nuestro no funciona.

Tenemos que acabar con esta sensación

de que podríamos volver en cualquier momento

porque no es real.

Cuando lo dejé contigo

lo decía en serio.

Yo no soy un especialista.

Tendría que determinarlo el neurólogo, pero sí podríamos

estar ante... un claro caso de degeneración vascular

en el cerebro, sí.

-¿Me está hablando de Alzhéimer o algo así?

-Soy tu hijo y voy a estar aquí pase lo que pase.

-¿Y cuando ya no pueda recordarte?

-¿Sí?

-"¿Coco?"

-Sí, soy yo, ¿quién es?

-"Mi nombre no importa.

Te llamo porque quiero comprar un 'pendrive'

que tienes a la venta."

-¿Y qué vas a hacer con la información que hay dentro?

-Ese "pendrive" va directo a mi caja fuerte.

Como medida disuasoria.

-¿Qué más quieres que te cuente?

-¡La verdad sobre Quintero!

-Lo único que sé es que estaban muy enamorados.

Él nunca la habría engañado con eso,

ella se habría dado cuenta.

-¿Y por qué confiaba tanto ella en su palabra?

-Sabía que lo que más le importaba eran sus hijos y su nieto.

(LLORA)

-No le hagáis daño, al menos de momento.

Tengo planes para ella. (LLORA)

El inspector Font viene de la UDYCO de Valencia

y ha hecho un seguimiento intensivo a Mercader

durante más o menos un año.

Y yo quiero que tú seas el enlace con él

aquí en la comisaría.

Entonces se confirma, ¿no?

Parece ser que ese narco

quiere instalar su chiringuito aquí.

Alejandro te pondrá al día, pero te adelanto

que Mercader ya se ha instalado en Madrid.

Ha alquilado un chalé de lujo, ¿no?

Y está buscando negocios legales para invertir.

Imagino que todo ello

financiado por el cártel de Jalisco.

Diles a tus amigos mexicanos que no les tengo miedo.

Y a ti tampoco.

Diles también que estoy muy loco y soy capaz de hacer cualquier cosa

con tal de encontrar a Sandra.

Me da exactamente igual terminar en la cárcel

o morir,

pero te juro por Dios que cuando la encuentre

todos lo que hayan tenido que ver con ese secuestro

lo van a pagar muy caro,

incluido tú.

-Mira, Damián, no te preocupes.

Yo me voy a mantener callado.

A cambio...

de 60 000 euros. (RÍE)

-¿Perdona?

Hablabas de una ferretería,

¿no será la de Damián? -Sí, claro, es mi padre.

-Ah. ¿Tu nombre es?

-Marga.

-¿Cómo reaccionaría si supiera que su padre

no es un hombre amable y pacífico

sino un asesino? Puedo ser muy convincente.

No me costará mucho que me crea.

Empezaré por contarle que soy detective

y que tú me contrataste para encontrar a esos delincuentes

que justamente son los que la violaron.

-Fuera, venga, vete.

Te echo como te echaron de la policía.

-Yo al menos no tengo las manos manchadas de sangre.

(Música emocionante)

¿De verdad no quieres que te acompañe? Si no me cuesta.

-Que no, que no. Si además ya está llegando el taxi.

Prefiero despedirme aquí.

Odio las despedidas en el aeropuerto.

-No, ya sé que no voy a convencerte.

A cabezota no te gana nadie. -Mira quién habló.

Si eres la peleona "number one".

Siempre consigues lo que te propones.

(SUSPIRA)

(Móvil)

¿Sí?

Ah, hola.

Eh, ¿hoy?

Sí, sí. Claro. Muy bien, muy bien.

Luego me paso por la consulta, gracias.

El neurólogo.

Que ya están

los resultados definitivos de las pruebas.

-Venga, va.

(SUSPIRA) -No te pongas triste.

Si es que, además,

seguro que será mejor de lo que esperas.

Y pase lo que pase

vas a estar cuidada de maravilla.

Tus hijos te adoran.

Y a mí me tienes para lo que quieras.

-Tú lo que tienes que hacer ahora es irte y quitarte de en medio.

-Bueno, que me voy a Rodas, ¿eh?

Me llamas y vengo en un pispás.

-Pues yo sigo pensando que deberías irte a Tailandia.

-No me gusta la comida asiática.

Prefiero la musaca.

Además así me tienes más a mano.

-Eres una gran amiga.

Me quitaste el marrón de Carvajal yendo a Costa Rica

y ahora has vuelto

en un momento en el que te necesitaba.

-Para eso estamos las amigas, ¿no?

-Ha sido un alivio desahogarme contigo.

-Me alegro un montón de haberte servido de ayuda.

Para mí eres muy importante.

Te quiero mucho, amiga.

-Eso seguro que se lo dices a todas.

-Eso no te quepa la menor duda.

(RÍE) -Pero a ti te lo digo en serio.

-Me ayudaste mucho allí a no derrumbarme.

Porque entré...

muy hundida

por la sensación que tenía de abandonar a mis hijos.

-¿Cómo puedes decir eso?

Si justo estabas allí para que Ricky no se comiera el marrón.

-Ya.

Y aun así qué mal lo pasé.

Lejos de ellos.

Pero tú me ayudaste mucho.

-Bueno, nos ayudamos mutuamente.

Ahora, que todavía te queda cumplir

la promesa que me hiciste el día que saliste de allí.

(RÍE)

-Lo de viajar juntas por Latinoamérica.

-Si todo eso está muy bien, pero el pequeño detalle importante

era que dormiríamos en la misma cama.

-Sí, hombre.

Ni te lo creas, ni lo sueñes.

-Torres más altas han caído. -Que no, que no.

-En serio te lo digo,

el tiempo que pasamos en Picassent no lo olvidaré nunca.

-Ni yo.

-Que yo, al final, te digo, ¿eh?

Que me alegra haberle vendido el "pendrive" a Santos

aunque sea por una miseria de dinero.

Me ha librado de esos dos matones y mira.

-No te fíes de él, ¿eh?

-Bueno, ahora sí que sí. Que tengo ya el taxi

en la puerta.

(SUSPIRA) -Venga, no vayas a perder el avión.

-Bueno, Elvira,

lo que sí te pido, por favor,

es que hables con tus hijos de lo tuyo.

Cuéntaselo a Álvaro y a Ricky, de verdad.

A ti te va a venir genial sincerarte.

Y ellos se van a volcar contigo.

-Necesito más tiempo.

Me remuevo mucho cada vez que lo cuento.

-Tómate el tiempo que necesites, pero, por favor, hazlo.

-Que sí, pesada.

-Sabes que me tienes para lo que quieras.

De verdad.

24 horas al día.

Te voy a echar un montón de menos.

-Y yo a ti.

Cuídate.

-Bueno.

-¡Hola!

-¿Qué tal?

-Muy bien. Estaba haciendo unos recados por aquí

y he dicho: "Me voy a pasar a ver a Marga".

¿No está tu padre?

-No. Ha ido al banco. -Estupendo.

Entonces voy a enseñarte un plan que tengo para que hagamos.

-¿Qué plan?

-Míralo tú misma.

-Has contratado dos saltos en paracaídas.

Siempre he querido hacerlo

y he dicho: "Si lo hago con Marga esto puede ser perfecto".

¿Qué te parece?

-Pues no sé, nunca me lo había planteado.

-Pero ¿tienes vértigo o algo?

-No, bueno, no sé, no creo.

-Si te preocupa la seguridad, te aseguro que es 100% fiable.

-No, no. Si tiene muy buena pinta.

-Ya, pero es que por la cara que estás poniendo

no parece que te haga mucha gracia.

No te preocupes, ¿vale?

Yo lo cancelo y me devuelven el dinero.

-No, no. De verdad. Que me hace ilusión el plan.

-¿De verdad?

-Sí. Solo que ¿nos podemos tirar así sin ningún tipo de iniciación?

-Sí. Yo pensaba que había que hacer algún curso,

pero podemos saltar enganchados con un arnés al instructor.

Se llama salto tándem.

-O sea, que nada de preparación. -No.

Antes de subir al avión el instructor nos dirá

las medidas de seguridad, el recorrido, las maniobras...

Así no nos pilla desprevenidos.

Nosotros solo nos sentamos a disfrutar del paisaje.

-Jo, qué guay. -Sí, ¿no?

Ay, madre mía, Marga, no sabes la ilusión que me hace saltar

y ya siendo contigo ni te cuento.

Además está aquí al lado.

En coche, nada.

-Buenos días. -¡Hola!

-¿Qué celebramos?

-Vamos a saltar en paracaídas.

Pero no lo vamos a hacer por nuestra cuenta.

Vamos con una empresa muy seria. He buscado

y tengo un folleto y todo. Mira, si...

(SUSURRA) ¿Y el folleto?

-Lo había guardado.

Aquí está.

-Es una empresa con mucha experiencia.

Llevan muchos años haciéndolo. Me he informado muy bien, sí.

¿Qué le parece?

-Después le echo un vistazo.

Ahora a trabajar.

-Sí, si yo me iba, que también tengo mucho que hacer.

A tu padre no le ha hecho ninguna gracia, ¿no?

-No, conociéndole ninguna.

Después nos vemos, ¿vale?

-¿Te veo esta noche en el Moonlight? -A trabajar.

-Cuando salga de currar voy al bar. -Vale, chao.

(RÍE)

-Qué bien te lo pasas, compañera.

¿De qué te ríes?

¿No leéis el chat de comisaría?

Madre mía, qué arte, de verdad, la gente qué graciosa.

Yo es que lo tengo silenciado. No me da la vida para tanto meme.

Y yo sin batería, he venido a cargarlo.

-La de comentarios que hay sobre el nuevo.

-¿Sobre el inspector Font?

-Alejandro Font, sí.

Es que hacía tiempo que no venía por aquí alguien así...

no sé, tan... interesante.

Bueno, no entiendo el revuelo entonces.

Hombre, Silvia,

no pasa desapercibido.

-Claro que sí, Merche.

-Tiene algo especial.

-Sí, y es así como...

no sé, así como serio, ¿no? Profesional.

-A eso me refiero, exacto.

-Oye, ¿y sabes si está casado, tiene hijos...?

No sé, no tengo ni idea. Yo no me meto en eso.

¿Y a qué estás esperando?

Si Miralles te ha puesto a trabajar con él,

pues eres la más indicada para enterarte de esas cosas.

Tú lo has dicho: "A trabajar".

Espe, si crees que Silvia

nos va a poner al día sobre la vida del inspector Font, vas lista.

Para saciar vuestra voracidad informativa

no voy a hacerle un tercer grado a Alejandro.

Alejandro, ¿eh?

O sea, ya no es el inspector Font.

Qué "confi" estás cogiendo con él.

-Si estáis estrechando lazos muy rápidamente, ¿no?

No se puede hablar en serio con vosotras.

(RÍEN)

-Siento interrumpir, compañeras.

Tenemos que irnos.

¿Adónde vamos?

A visitar a un viejo amigo de esta comisaría.

Te lo cuento por el camino. Vamos.

"Au".

-"Au".

¿Tiene algo o no tiene algo?

-Ya te digo.

-¿Qué haces, tío?

-Hola, Luis.

-¿Te pasa algo?

-Nada, es por esta camiseta.

Vino a devolvérmela ayer.

-Eso no es muy buena señal.

-Es la prueba definitiva de que hemos terminado.

(SUSPIRA)

-Lo siento, tío.

Me imagino que estarás muy jodido.

¿Seguro que no hay vuelta atrás?

-He intentado convencerla de que vuelva conmigo y no quiere.

-Estas cosas pasan, nano.

(SUSPIRA)

Intenta encajarlo de la mejor manera posible.

-No va a ser fácil.

Sobre todo porque me la encuentro cada dos por tres en el barrio.

-Los dos trabajáis y vivís aquí.

Cuanto antes lo asumas, mejor para ti.

-A lo mejor hay una opción para no encontrármela nunca más.

-Sí, que ella pida un cambio de destino,

pero no creo que entre en sus planes.

Aunque quizás, si tú se lo pides... -No.

No tengo ningún derecho a pedirle eso.

-Bueno, pues entonces toca apechugar

y saber que te la vas a encontrar de vez en cuando por el barrio.

-O también puedo irme de Madrid.

Es una opción.

-Estás de broma. -No, Luis.

Lo llevo pensando todo el día.

-¿Y adónde?

-A Canarias, por ejemplo.

Es un sitio suficientemente lejos.

Dicen que se vive bien, no he estado nunca.

-Recapacita, Álvaro.

Llevas toda tu vida soñando con tener un negocio propio.

Y ahora que lo tienes y que te funciona,

lo vas a abandonar por un desengaño amoroso.

-Sí, ¿qué más da?

Tampoco es tan grave.

Puedo traspasar el taller y con la pasta que gane

montar uno allí.

Supongo que habrá coches para arreglar en Canarias, ¿no?

Estoy cansado, Luis.

No puedo más.

Necesito empezar de cero lejos de Silvia.

En un sitio donde nadie me conozca y no sepan

que pertenezco a una familia de delincuentes.

-No te pases, Álvaro. -Es verdad.

Nunca he tenido el valor de enfrentarme a vosotros.

Siempre me habéis arrastrado a vuestros chanchullos, y eso,

ha jodido mi relación con Silvia.

-Y recuerde que tiene dos años de garantía.

No tire el tique y cualquier problema, puede venir.

-Gracias. -¿Vale? Muchas gracias.

¿Qué haces?

-Pues aquí estoy echándole un vistazo a la web de los saltos en paracaídas.

-Pero si estaba toda la información en el panfleto.

-Toda no. No venían los comentarios de los clientes y aquí estoy,

echando un ojo.

-¿Y?

-Pues no te lo vas a creer.

Pero todos los comentarios son buenos.

No ha habido incidentes en diez años de trayectoria.

-Ya te lo había dicho Ricky.

Habrás mirado lo del salto tándem. -Sí, hay un vídeo de un instructor

colocándole el arnés a uno que salta con él.

Eso no se suelta ni queriendo.

-¿Ya estás más tranquilo? ¿Ves como no corremos ningún riesgo?

-Tranquilo, tranquilo, no, hija.

Tirarte de un avión agarrada de una tela no es una tontería.

-Desgracias pueden ocurrir en cualquier momento. Ahora mismo.

Un terremoto y se nos cae el techo. -No es lo mismo.

-No, la verdad es que no.

Lo de tirarse en paracaídas es mucho más divertido.

Ahora en serio, papá. La empresa cumple

todos los protocolos de seguridad. Ya lo has visto.

-Que sí, tiene los permisos y protocolos y certificados

tanto de España como de Europa, ese no es el problema.

-¿Entonces vas a dejar de darme la brasa?

-No me hace ninguna gracia, ¿eh?

Pero bueno, si lo queréis hacer, quién soy yo para decir nada.

Bueno, sí, una cosa. -Ya sabía que había un pero.

-Escúchame que esto es muy serio.

Disfruta de la experiencia.

-Me alegra que te lo tomes así. -Total...

Lo vais a hacer de todas formas a mis espaldas.

¿Te crees que no me he dado cuenta de que escondías el folleto?

No me lo ibas a contar.

-Sabía que te daría miedo, no te quería preocupar.

-Yo prefiero que me cuentes todos tus planes.

Lo que más me gusta en esta vida es verte feliz.

-Me alegra que veas a Ricky con otros ojos.

(DISCREPA)

-Poco a poco. Hay que reconocer que el chaval se lo está currando.

-¿A que sí?

-Sí.

Además, se nota, se ve, que eres importante para él.

Me gusta cómo te cuida, cómo te trata.

Eso sí que me deja tranquilo.

¿Trabajamos o seguimos de cháchara? -Entro para dentro.

-Es normal que después de haber cortado con Silvia quieras

marcharte de Madrid y empezar de cero.

-Una nueva vida, pero...

ahora no te puedes ir de casa.

-¿Por qué no? Es mi vida, Luis, y no te estoy pidiendo tu opinión.

Es una decisión mía.

Así que, me voy de Madrid y punto.

Mañana mismo pongo un anuncio para traspasar el taller.

-No puedes hacer eso ahora. -Es lo mejor.

Después del palo de Silvia ya no hay nada que me ate a Madrid.

-Sí que hay.

-Está mamá.

Está Ricky, estoy yo.

-Bueno, pero tampoco pasa nada. Vamos a seguir en contacto.

Podemos hablar por teléfono.

Puedo venir a veros o podéis venir a Canarias si estoy allí.

-Eso no va a ser lo mismo.

Mamá se está haciendo mayor.

Y nos va a necesitar.

-No digas tonterías, anda. La mamá está perfecta,

mejor que tú y yo juntos.

-Últimamente está un poco despistada.

-Ya, ¿y qué? No es nada grave. Es normal.

-Si estás decidido a irte

te tengo que contar la verdad.

-¿Qué verdad?

-Ella no te lo quería decir, pero...

le han diagnosticado una enfermedad.

-Ya lo sé. Tiene anemia, ¿no?

No.

-No es anemia. Es otra cosa.

-¿Qué cosa?

-Luis.

No se lo digas.

-Si se va a ir de Madrid, tiene derecho a saber la verdad.

(SUSPIRA)

-¿Qué pasa?

-Verás, hijo.

Vengo del neurólogo.

No es la primera vez que me han hecho pruebas.

Tengo los resultados.

Y...

-No entiendo.

-Parece ser que tengo...

Alzhéimer.

-¿Qué?

Pero...

si eso es una enfermedad de viejos. -Ya.

Eso también creía yo.

Y parece ser que no.

En casos como en el mío,

que se manifiesta antes.

-¿Eso qué significa?

-Pues, según me ha dicho el neurólogo,

yo aún estoy en la primera fase de la enfermedad.

Y eso significa que...

que...

que aún pasaré muchos meses,

incluso años,

hasta que deje de recordar.

Ya, mi amor.

Ya, cariño mío.

Señor Quintero, ¿podemos pasar? Sí, sí, adelante.

Me parecía importante presentarle a mi nuevo compañero.

Font, Alejandro Font, inspector de la UDYCO.

Unidad de Drogas y Crimen Organizado.

Normalmente trabajo en Valencia, pero me han trasladado

temporalmente a Madrid. -Vaya.

Ya sabe que soy Fernando Quintero. Me alegra ver que por fin envían

refuerzos, espero que sirva para algo.

-He venido a contarle que coordino la investigación de Santos Mercader.

Sé que para usted es un asunto importante por...

por cuestiones personales.

-Veo que le tienen bien informado.

-Le garantizo que no tardaremos en desmantelar su entramado criminal

y rescatar a Sandra Vallejo. -Eso espero.

Pero me gustaría saber

qué es lo que tiene usted que no tenga la inspectora Miralles

y su equipo para conseguirlo.

-Mire, Santos Mercader vivió en Valencia hasta hace poco.

Yo le vengo siguiendo la pista desde hace un tiempo.

Conozco todos sus movimientos.

Soy el inspector que más sabe sobre ese criminal.

-No le ha servido de mucho hasta ahora

porque campa a sus anchas por aquí. Por poco tiempo.

Como ha comentado el inspector Font, estamos todos volcados

en desmantelar la organización de Santos y en encontrar a Sandra.

Ya.

Pues espero que lo hagan pronto.

Usted mismo lo ha dicho. Lleva mucho tiempo, años,

detrás de ese tío y no ha conseguido nada.

Es posible que el propio Santos Mercader

se sienta cómodo y a gusto toreándole.

Señor Quintero, ese comentario, ¿no cree que está fuera de lugar?

No, tranquila, Silvia.

El señor Quintero no me ofende.

Entiendo que ha sufrido una tragedia viendo cómo los socios mexicanos

de Mercader asesinaban a su pareja.

-Por fin alguien dice algo sensato.

-Pero también me gustaría decirle una cosa.

Sé que buscó usted información sobre Mercader en los bajos fondos.

Un mundo que conoce muy bien.

Porque usted fue narco, ¿no?

-¿Qué ocurre? ¿Tiene usted algún problema con mi pasado?

-Fue una mala idea husmear en la vida de Santos.

Igual que ir a su casa y contarle que conocemos su relación

con el cártel de Jalisco.

-Alguien tenía que tomar las riendas de la situación, ¿no cree?

-Así lo único que consiguió fue ponerle en sobre aviso.

Eso y que él le pusiera una denuncia.

Mire.

Nadie está más obsesionado que yo en acabar con el narcotráfico

y atrapar a Santos Mercader. Quiero que entienda que su acción

perjudicó a la investigación. Ese no es el camino.

Y se lo digo desde el respeto más absoluto a su dolor.

-Yo le agradezco mucho su respeto, sinceramente.

Pero creo que no es lo que necesito.

Ni inspirarle pena ni compasión. Lo que yo necesito de usted,

de ustedes,

es que encuentren dónde tienen secuestrada a Sandra Vallejo,

la liberen y encarcelen y atrapen a esos mexicanos y a Santos Mercader.

Eso es lo que yo necesito.

-Llevo toda mi vida entregada a la lucha contra el narcotráfico.

con muy buenos resultados.

Por desgracia, ese Santos es una excepción.

Pero no lo será por mucho tiempo. -Veo que usted no necesita abuelas,

se echa las flores usted mismo. Déjese de tonterías y atrápenlo

de una vez.

Señor Quintero, lo único que le estamos pidiendo

es respeto por nuestro trabajo policial.

Si hemos venido a verle es para dejarle claro

que se acabaron las interferencias por su parte.

-¿Qué va a hacerme? ¿Me va a detener? -Si no se mantiene al margen,

no duraré un segundo en meterle en el calabozo.

Espero haber sido claro.

-¿Y tú qué haces aquí a estas horas?

-Me acabo de pasar por el Dragón verde,

pero estaba cerrado.

¿Sabes a qué hora abre?

-Me imagino que sobre las 19:00 u 20:00.

-Tenía curiosidad por conocer ese local.

Por lo que has dicho, con una pequeña reforma

ya podría ponerlo en marcha. -Sí, yo creo que sí.

-¿Qué tipo de clientela tiene?

-Antes iba gente joven, de pasta.

Pero los dueños descuidaron el negocio y la gente dejó de ir.

Yo creo que con una buena gestión y un lavado de cara

puede ser un negocio muy rentable para ti.

-¿Con eso bastaría?

-Y una buena estrategia de márquetin.

Pero vamos, estoy seguro de que te interesa esa inversión.

-Para serte sincero, sigo prefiriendo el Moonlight.

Pero si no hay más remedio, me compraré el Dragón verde.

¿Estás seguro de que tu familia no me vendería el "pub"?

-¿En serio me estás insistiendo?

Que te he dicho que no. El Moonlight no está en venta.

-Tienes razón.

Lo siento.

No he podido evitar la tentación. -Y ya ves, no te ha colado.

-¿Me invitas a una copa o estás esperando a que me marche?

-Yo no he dicho eso. -Igual estás incómodo

con mi presencia aquí.

Para tu madre soy una mala influencia.

-¿Qué te pongo?

-Me pones mucho.

Me da igual lo que me pongas.

No he venido a hablarte del Dragón verde, en realidad.

He venido porque tenía ganas de verte.

-Ya.

Seguro que es por eso. -Es la verdad.

-Hola. Oye, Luis.

¿Has pagado al de la cerveza?

-Sí, ya está todo solucionado.

-¿Y tú qué haces aquí?

-Buenas tardes, Elvira. -Santos ya se iba.

¿Te pongo algo? -Sí, un vermú.

Oye, Luis. ¿Has pagado al de la cerveza?

-Sí, ya te he dicho que sí, mamá.

-Bueno, ya me tomo esa copa otro día. ¿Vale, Luis?

Que pases un buen día, Elvira.

-¿Estás bien? -Sí.

Sí...

¿Tú crees que se habrá dado cuenta?

-Algo raro ha tenido que notar, sí.

Eh, eh, eh, eh...

-No quiero que se entere por nada del mundo.

-Ya me inventaré una excusa la próxima vez que lo vea.

No te preocupes.

Pero ¿te das cuenta lo importante que es

que todos tus hijos sepamos lo que te pasa?

Tenemos que estar juntos, luchando.

Luchando contigo.

¿Qué es lo que te han contado?

Pues, por lo visto, una chica, Raquel, que es hija de Pacheco,

que trabaja en Jefatura, pues se llevó un mal trago

en el parque de Barlovento el otro día.

¿Qué ha pasado? ¿Le han atracado? Qué va.

Le salió al paso un exhibicionista.

Vaya por Dios...

¿Y qué años tiene la chica? 15 años.

En ese caso le podríamos imputar al tipo un delito de exhibicionismo

y provocación sexual.

¿Cómo ocurrieron los hechos?

Según la declaración de Raquel, el hombre se acercó

para pedirle la hora, pero no le dio tiempo

le enseñó los genitales.

Menudo impresentable y vaya mal trago para la chica.

Por suerte, el exhibicionista respondía al patrón habitual

y se dio a la fuga rápidamente. ¿Tenemos descripción?

Sí, según la declaración de Raquel, es un tipo moreno,

entre 40 o 50 años y va de traje y bueno...

Todo fue muy rápido y no recuerda nada más.

No me suena que hayamos tenido ninguna otra denuncia

hace poco por exhibicionismo. No.

Seguramente, esto no se trate de un hecho aislado.

Sabes que los exhibicionistas actúan de forma compulsiva

y seguro que vuelve a actuar. Tenemos que detenerle cuanto antes.

Sí, sobre todo, porque ahí cerca hay un colegio y un instituto.

Creo que le voy a asignar el caso a...

a Ríos y a Soriano. Una cosa más.

Escucha, ¿qué tal se ha adaptado a la comisaría el inspector Font?

Yo diría que bien. Es muy trabajador y muy concienzudo.

Me alegra oírte decir eso.

No estabas muy convencida de que viniera.

Yo soy siempre muy reticente con todo lo que nos impone Jefatura.

Estoy seguro de que nos puede ayudar a detener a Santos Mercader.

¿Con quién le has asignado? Con Orestes.

Puede ser un buen enlace entre la UDYCO y la comisaría.

Además, ella es muy buena policía y creo que se compenetrarán bien.

Parece que es una buena decisión. Ese binomio puede funcionar.

(Puerta)

Adelante.

¿Tienes un momento?

Sí, la inspectora y yo ya habíamos terminado.

Adelante, yo ya me voy.

Claudia, una cosa, si tienes alguna novedad,

me mantienes informado que Pacheco me ha dicho

que le mantenga al tanto de todo. Por supuesto, no te preocupes.

El informe con las estadísticas del mes pasado.

A ver si luego me da tiempo a echarle un vistazo.

¿Me lo parece a mí u hoy estás muy contenta?

Lo estoy.

Aitana está muy ilusionada con una chica que ha conocido.

Me alegro tanto por ella. La verdad es que tienes motivos.

Tuvo tantos cambios últimamente que le vendrá bien

un poco de estabilidad. Pues sí.

Y pensaba que se hundiría, ¿eh?, pero ha ocurrido lo contrario.

Supo gestionar muy bien sus emociones.

Es una mujer muy fuerte y, conociendo a la madre,

no me extraña en absoluto.

Estamos trabajando. Tenemos que contenernos un poco. ¿No te parece?

Perdona.

Ha sido un arrebato.

(Puerta)

Sí, adelante.

-Hola.

-Hola, Elvira. No me suena que tuviera usted cita hoy.

-No, es que no la tenía,

pero Chelo me ha hecho un hueco.

-Bueno. ¿Qué ha ocurrido? -Eh...

Pues lo que usted ya...

me avanzó.

-Ha ido al neurólogo, ¿no?

-Sí. Y después de muchas pruebas,

de tomografías, TACS,

ha llegado a la misma conclusión que usted.

Es Alzhéimer.

-Bueno, tiene usted que ser fuerte.

Supongo que le habrán dicho también que...

-Sí, que estoy en la primera fase de la enfermedad

y que el deterioro de mi memoria será lento.

Pero yo tengo la sensación

de que cada vez me olvido de más cosas.

Y esto me hace estar angustiada.

-Bueno, cálmese, la ansiedad puede empeorar su situación.

Cuénteme, ¿qué ha pasado por lo que se ha puesto tan nerviosa?

-Si se lo cuento, ¿me promete que no se lo dirá a nadie,

ni siquiera a su mujer? -Por supuesto.

Me ofende que me lo plantee. Ya sabe que soy muy escrupuloso

con el derecho a la privacidad de mis pacientes.

¿Qué ha pasado?

-Hoy ha pasado algo...

Algo diferente.

Verá, he hecho...

una pregunta dos veces.

Pero porque...

porque no me acordaba que lo había preguntado.

-¿Y cómo se dio cuenta de que había ocurrido?

-Ha sido Luis,

mi hijo, que estaba conmigo,

el que me lo ha hecho ver.

Es que él ya sabe

lo que me pasa.

-Está bien que haya informado a su familia.

-Me angustia mucho pensar que eso va a volver a pasar,

pero...

no sé cuándo.

Y eso hace que pierda la confianza en mí.

-Me lo imagino. -No, no...

Usted no se imagina lo que eso significa para mí.

Yo siempre he sido una mujer muy independiente y muy fuerte.

Y tengo miedo de perder mi autonomía.

-Lo siento,

pero tiene que pensar que puede volver a suceder otra vez

y está muy bien que se lo contara a su hijo Luis,

pero sus otros hijos tienen...

que saber también que tiene usted Alzhéimer.

-Se lo he contado a Álvaro,

pero a Ricky, al pequeño,

no. De momento, le quiero mantener al margen.

-Tiene usted que hacerlo ya. Y cuanto antes, además.

Incluso debería contárselo a algún vecino.

Al menos, los de mayor confianza.

-Eso es un asunto mío

y de mi familia, pero de nadie más.

-Se lo digo por su bien.

Puede verse en situaciones muy comprometidas y podrían ayudarle.

-No me va a recetar más pastillas, ¿verdad?

-Ya sabe que no puedo. Tiene que ser su neurólogo.

Ánimo.

Piense en lo que le he dicho.

Desde que hemos ido a ver a Quintero estás muy callado.

¿Qué te pasa?

Me preocupa Quintero.

No me fío nada de él.

Si te sirve de consuelo, ni tú ni nadie.

Quintero es impredecible. Puede salirnos por cualquier lado.

Atrapar a Santos Mercader nos va a costar

y lo que menos nos interesa es que alguien entorpezca

la investigación.

Pues creo que tendremos que contar con el factor Quintero.

Aunque después del toque de atención,

espero que sirva para que se eche a un lado.

Tengo mis dudas.

Ese Quintero ha sido narco y está acostumbrado

a hacer lo que le da la gana. Ya, entonces, ¿cómo le desactivamos?

No lo sé, no lo conozco lo suficiente.

¿Por qué no me cuentas algo más sobre él?

No te puedo contar mucho.

A ver, cuando yo llegué a Distrito Sur,

él, teóricamente, ya no se dedicaba al narcotráfico.

¿Teóricamente?

A ver,

nos ayudó a nosotros y al CNI a capturar a un mafioso ruso:

Konchalovsky.

Sí, algo de eso he leído en los informes.

Al parecer, en el operativo se interpuso en el fuego cruzado

y le salvó la vida a un agente, ¿no? Y casi le cuesta la suya.

Estuvo entre la vida y la muerte, ¿sabes?

Pero le salió bien la jugada.

Quería irse de rositas por los cargos que había contra él

y la Fiscalía le retiró los cargos por narcotráfico.

Al final, solamente será juzgado por delitos a la Agencia Tributaria.

Una minucia comparado con la que le podía haber caído.

Le veo desesperado.

Y, a ver, le comprendo, ¿eh?

Que se muera tu novia en tus brazos

en pleno intercambio...

Esa desesperación es la que me preocupa.

El perfil de Quintero ahora mismo

es el de alguien que no tiene nada que perder

y está obsesionado con cumplir la promesa

que le hizo a su novia.

La de rescatar a su hermana.

Le has calado rápido.

Se nota que tienes experiencias analizando perfiles criminales.

También se me da bien analizar los perfiles de mis compañeros.

Y no me suelo equivocar.

Mira, ahí me has pillado.

Contigo no sé muy bien.

Eres reservado.

¿Reservado? Para nada.

Es más, no tengo ningún problema en hablarte de mí.

Pregúntame lo que quieras.

¿Trabajaste mucho tiempo en Valencia?

No, antes estuve destinado en el País Vasco y en Galicia.

Allí el tema del narco pegó duro durante algunos años.

También he pasado temporadas en Honduras, en México, en Colombia

y participé en algunos operativos conjuntos con la DEA.

Vamos, que te has pateado medio mundo.

Es lo que exige la lucha contra el narcotráfico.

Ya, ¿y tú familia qué dice?

Porque tanta implicación y tango movimiento...

Si he podido llevar esta vida es porque no tengo familia.

No sé por qué daba por hecho que tenías familia,

que estabas casado...

No, para nada.

Si ni siquiera tengo pareja estable desde que soy poli.

Con tanto ajetreo

es complicado mantener una relación.

Yo solamente estoy casado con el cuerpo.

Mira,

creo que esta es la carpeta que buscábamos.

Sí.

Vamos.

-Hola, María. -Hola, Toni, cariño.

-¿Me puedes poner, por favor, una bebida energética?

La que sea, da igual, pero que sea fuerte.

-¿Qué te pasa? Vaya una cara que traes.

-He pasado toda la tarde corriendo por Barlovento con Soriano.

-¿Estáis preparando la maratón? -Qué va, por un caso.

Nos han dado un aviso de un exhibicionista

que actuaba delante de unas menores.

-¿Qué me dices? ¿Y lo habéis cogido? -No.

Nos hemos tirado todo el rato dando vueltas al parque para nada.

Encima, todo el tiempo escuchando los chistes malos de Soriano.

Qué pesado, tío. Me duele la cabeza, en serio.

-Hola, Ángela, cariño. -Hola, guapa.

-¡Ey!

-¡Hombre, Toni!, ¿qué hay?

No habéis dado con el sospechoso aquel, ¿verdad?

-No, toda la tarde currando para nada.

-La verdad es que deberíais cogerlo antes de que la cosa llegue a más.

-Normalmente, esos tipos no buscan forzar un encuentro sexual.

-Ah, ¿no? -No.

Obtienen placer mostrando sus genitales,

pero lo más normal es que después salgan corriendo.

-Cómo están las cabezas. ¿Qué tendrán ahí?

-Gracias, María.

-Normalmente, el exhibicionismo es una parafilia.

Lo que busca es generar en la víctima una sensación de miedo, asco,

y curiosidad y, también, una falsa sensación de dominio.

-Pues que no se me aparezca a mí,

que le doy una patada en sus partes que se queda con un dominio...

-Esos exhibicionistas tienen una inmadurez sexual

y un gran complejo de inferioridad.

-¿Tú por qué sabes tanto del tema?

-Me gusta estar al día de todo tipo de parafilias sexuales.

No os imagináis cuánta gente cree que ser transexual es una.

Entonces, a mí me gusta estar lo máximo documentada posible

para poderles tapar la boca. -La gente es gilipollas.

¿Qué tendrá que ver la identidad sexual de una persona

con uno que enseña los genitales a la peña?

-Estoy de acuerdo contigo, Toni.

María, ¿me puedes llenar este termo de café y bien cargado?

Que esta noche tengo guardia. -Claro que sí.

-Gracias.

-Vamos a ver que yo me aclare.

Todavía no tienes una foto del tío este.

-No, tengo una descripción de la víctima,

pero es supergeneral. -Vale.

¿Y has solicitado las imágenes de las cámaras del parque?

-No. En cuanto recibimos el aviso, fuimos al parque.

Lo iba a hacer ahora.

Pero me han dicho que hay pocas cámaras

y enfocadas a zonas con gran afluencia.

Por allí no creo que pase.

-¿Y tienes el punto exacto donde se produjo el asalto?

-En el interior del parque,

en una zona por la que no pasa nadie

que está alejada de todos los caminos.

-Vale. Se me ocurre algo.

Me voy a poner con las imágenes de los principales accesos

y por ahí, quizás, te pueda rascar algo.

-Pero ¿tienes tiempo tú ahora? -Lo sacaré.

Tú analizas las imágenes y yo te las busco, ¿vale?

Y te das una ducha, por favor. -Trato hecho.

-Toma, corazón. -Oye, pues muchas gracias.

-Déjalo, que te invito yo, Ángela.

Por la ayuda y los buenos consejos. -Oye, pues gracias.

-¿Me cobras dos, por favor? -2,50.

Hala, que tengáis buen servicio. -Hasta luego, bonita.

-Hasta luego, guapa.

-Sí.

Me interesa.

Sí.

Sí, también quiero el informe de Elvira Soler.

Podrás hackear la base de datos del centro médico, ¿no?

No te preocupes, sabes que soy buen pagador,

pero quiero ese expediente ya mismo.

De acuerdo. Hasta luego.

(Timbre)

Hola, qué sorpresa.

-¿No decías que me echabas de menos?

-Me encanta que hayas venido.

Es solo que me has pillado un poco desprevenido.

No tengo nada para cenar. Había pensado llamar al japo.

-No importa, no tengo hambre.

-¿Y de beber quieres algo? Me he puesto un vino.

-Ponme otro.

-Hoy en el pub he visto a tu madre muy despistada.

¿Le ocurre algo?

-No, no le pasa nada.

-Como te ha hecho la misma pregunta varias veces...

-Dos veces.

-Pero le acababas de contestar.

-Bueno, ya sabes cómo son las madres.

Solo escuchan lo que quieren escuchar.

-Una mujer de negocios como Elvira...

-¿Qué quieres que te diga?

-Nada, era solo un comentario.

Me ha desconcertado verla así, la verdad.

-Oye, ¿por qué no dejamos de hablar de mi madre?

-¿Y de qué hablamos?

-¿Qué tal si no hablamos?

-Ahora hay muchos avances en la medicina, mamá.

Creo que deberíamos ir a otro neurólogo

y que nos dé un segundo diagnóstico.

-No creo que sea necesario pedir una segunda opinión.

Si más pruebas que me hizo ese especialista, es imposible.

Pero si no sé dibujar ni un reloj.

Está más claro que el agua.

-Ya...

-Tú mismo has visto todos los despistes

que he tenido últimamente.

-No era consciente de los problemas que tienes con la memoria.

-Pues porque los disimulaba.

No sé. Es que es muy extraño...

Me acuerdo muy bien del pasado. No sé, por ejemplo,

cuando era muy pequeña

e iba detrás del señor que vendía globos en la Malvarrosa

y yo no paraba hasta que me regalaba uno.

El pasado lo tengo intacto.

-¿Y las cosas más recientes no?

-Pues ahí es donde empieza a fallar a veces la memoria.

No sé.

A veces no me acuerdo de lo que ha pasado

hace cinco minutos o...

o de lo que acabo de comer.

(Notificación de móvil)

Vaya.

Ay, mira,

un mensaje de Coco, que ya ha llegado a Rodas,

Grecia.

-Ella lo sabía, ¿verdad?

-Sí.

-¿Cómo se te ocurre decírselo antes a Coco que a tus propios hijos?

-Porque necesitaba contárselo a alguien, hijo.

Y, además,

si lo supo antes Luis fue porque...

me pilló estos cuadernos de memoria.

-Nos lo tenías que haber contado a los tres.

-Es que no quería preocuparos

ni que me trataseis como una enferma.

-¿Y qué quieres que hagamos? -Que me tratéis como siempre.

-Vale, lo siento.

Lo tendré en cuenta a partir de ahora.

Pero que te quede clara una cosa:

para mí nunca vas a ser un problema.

-Gracias.

Cariño mío.

-Mamá, sé que...

siempre estoy en contra de tus chanchullos

y que, muchas veces, no me gusta cómo ves la vida,

pero te quiero mucho

y siempre has cuidado de mí,

así que ahora me toca a mí cuidar de ti.

-Entonces, ¿no te vas de Madrid? -No.

Me quedo aquí, te lo prometo.

-No siempre

va a ser fácil.

Llegará un momento en el que las cosas se pondrán

muy feas. -¿Y qué?

No pasa nada.

Somos los Soler y siempre hemos salido adelante.

Nos lo has enseñado tú, ¿no te acuerdas?

¿Qué?

-Es la primera vez que me río a costa de la enfermedad.

La verdad es que lo necesitaba.

¿Te puedo pedir un favor?

-El que quieras.

-No se lo cuentes todavía a Ricky, ¿eh?

-Mamá, Ricky tiene derecho a saberlo.

-Es que me remuevo mucho cuando lo cuento.

Te prometo que se lo contaré,

pero más adelante.

-Vale. Díselo cuando tú consideres.

-Además, tú has visto cómo está con esa chica.

-Te quiero mucho.

-Y yo a ti, cariño mío.

-¿Te pongo algo más?

-No, gracias.

(RÍE) -Pero bueno.

Al final te haces adicta al cóctel con tu nombre.

-No entiendo por qué la gente necesita beber alcohol

para divertirse. Vamos, si probaran este cóctel...

-Por cierto, hablando de no beber.

Me ha llamado el instructor del salto en paracaídas.

Me ha dicho que en las 24 horas de antes no podemos ni beber alcohol

ni practicar buceo.

-Vale, yo no bebo alcohol

y tampoco tenía intención de irme a bucear.

-No te despistes mucho, porque es lo siguiente que quería proponerte.

Que nos fuéramos a Valencia a bucear.

-¿Cuándo?

-Pues no lo sé, cuando tengamos algún hueco en la agenda.

-Pero ¿tú buceabas antes? -Bueno, sí, alguna vez lo he hecho.

Pero vamos, que bucear es uno,

pero tengo muchísimos planes que quiero hacer contigo,

pero muchísimos.

-Pues cuéntamelos.

-No... Da igual, tampoco te quiero aburrir.

-Que no, por hablar de algo, tampoco es que lo vayamos a hacer hoy todo.

-¿En serio?

Pues mira, se me había ocurrido que podíamos ir

al Circuito del Jarama a montar en un coche deportivo.

O que podíamos montar en globo o tirarnos en parapente.

O incluso alquilar un velero para ir por un lago lleno de gansos

y ver el anochecer... (RÍE) -Bueno, bueno.

Me gustan esos planes,

pero de momento, tengo suficiente con el salto.

-En realidad, lo mejor de todos esos planes es...

Pues hacerlos contigo.

Me gustas mucho, Marga.

-Lo siento.

Necesito un poco más de tiempo.

-Lo siento, no quería hacer algo que te molestara.

-No, no, no...

No has sido tú.

No es tu culpa.

Yo, hace...

Que no sé si te puedo dar lo que tú necesitas.

-Marga, tú a mí no me tienes que dar nada, no necesito nada.

Creo que es la primera vez en mi vida que estoy enamorado de verdad.

Y no tengo prisa por que ocurra nada.

-¿En serio?

-Por supuesto.

Para mí, lo único importante

es que estés segura de querer estar conmigo.

Son las fiestas del barrio de al lado

y va a tocar un grupo que mola bastante.

-¿A un concierto?

Vale, solo que no he ido a muchos. -No pasa nada.

-Buenos días. -¡Buenos días!

-Hijos, lo que tengo que deciros no es fácil.

Os pido por favor que...

Que me escuchéis sin interrumpirme.

Quiero...

pediros una cosa.

-Claro, ¿de qué se trata?

-Es...

una especie de testamento vital.

-Me acaba de llamar mi exmarido. No sabía que eso fuera tan raro.

Desde que nos divorciamos, hemos hablado pocas veces.

Y cada vez que hablamos, acabamos discutiendo siempre.

Pero hoy ha estado muy amable.

Bueno, mejor así, ¿no? Sí.

Quiere organizarle una fiesta a Aitana y me ha invitado a ir.

Es un detalle, desde luego. Sí.

El primero que tiene desde que nos divorciamos.

Es un buen principio, ¿y vas a ir?

Caballero, es mejor que no se resista, haga el favor.

¿Qué ocurre aquí?

El detenido se negaba a entrar en dependencias policiales.

-¿Yo? Yo no he hecho nada.

Disculpe, caballero, hable solo cuando se le pregunte, ¿de acuerdo?

¿Qué pasa, Toni? ¿Quién es?

El exhibicionista del parque, lo hemos pillado

con las manos en la masa.

-La llegada de Font me ha pillado por sorpresa,

no sé si querrá compartir información conmigo.

-No me lo puedo creer, ¿te va a dejar a ti también fuera del caso?

Pero ¿esto qué es? ¿Qué está pasando?

-Yo sé que te preocupa mucho encontrar a Sandra y es normal,

pero te aconsejo que te relajes. -¿Que me relaje?

Pero ¿cómo demonios me relajo después de lo que ha pasado

y lo que sigue pasando?

-Acabo de recibir una llamada de denuncia,

una mujer se ha cruzado con el exhibicionista.

(RÍE) -No, no. -Hace un par de minutos, sí.

Venimos a hablar contigo.

Es referente al hombre que has detenido esta mañana.

¿Lo recuerdas?

Sí, sí. Si...

De hecho, estaba pensado en llamarle para pedirle perdón

por el malentendido.

-Yo te hablé de mis destinos y que estoy casado con el cuerpo,

pero tú casi no me has contado nada de tu vida.

Creo que es justo que me toque preguntar a mí.

Sí, me parece justo.

¿No serás también de las que está casada con el cuerpo?

Afirmativo.

Por lo menos, ahora sí.

Eso quiere decir que hubo un antes.

-Después de hablar, pensé que te interesaba comprar

el Dragón verde. -Ese antro no es una opción.

Es un garito de mala muerte

que no tiene clase ni posibilidades como este.

Por no decir que es pequeño y que apenas tiene almacén.

No es una inversión viable. -El Moonlight tampoco.

-El Alzhéimer

es una enfermedad larga y costosa.

Tu madre va a necesitar muchos cuidados.

-Si miras el lado bueno,

puede ser una buena opción para cambiar de vida.

Lejos de los chanchullos y dedicarnos a algo honrado.

Sabes que mamá no está capacitada para estar al frente de esas movidas.

-Habéis actuado toda la vida al margen de la ley.

No es tan fácil cambiar.

-Podemos intentarlo. Deja que cuidemos de ti.

¿Tú qué haces ahí?

-Me vas a explicar lo que pasa aquí.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 564

Servir y proteger - Capítulo 564

31 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 564" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 564"
Programas completos (601)
Clips

Los últimos 1.980 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios