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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 562 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué ha pasado aquí?

-Están todas las habitaciones igual.

El aviso lo ha dado su vecino de arriba.

Un tal Jess. Imagino que lo conoce.

¿Sería posible que ustedes tuvieran en su casa

material sensible de manera consciente o inconsciente?

Si era tan importante para ellos y no lo han encontrado,

es probable que vuelvan a buscarlo

o que vayan a por uno de ustedes.

Aquí hay un archivo que demuestra

el desvío de capitales de empresarios españoles

muy importantes a Panamá

a través de cuentas opacas al fisco.

-¿Y cómo lo has conseguido? -Hackeando el ordenador adecuado.

La vi verdaderamente desconcertada. No sé, me parecía sincera.

¿Tú crees que esos despistes y esa bajada de ánimo

que tiene ahora Elvira puede obedecer

a los síntomas de una enfermedad grave?

Me quedaría más tranquilo si se hace esos análisis.

-¿Qué pasa? ¿Quién es? -Número desconocido.

-"Si esas cuentas bancarias salen a la luz,

estás muerta".

-¿Dónde está? Dime dónde lo tienes. -No sé de qué me estás hablando.

-A ver, ¿qué mierdas está pasando aquí?

¡Fuera!

-Te tengo que dar las gracias

por lo contenta que llegó ayer Marga a casa.

Tú sabes que a mí me cuesta un poco darle carrete y que...

Bueno, que creo que fue un acierto darte un voto de confianza.

-Ya has conseguido que te vea con mejores ojos.

-Ya voy consiguiendo que se fíe un poquito de mí,

pero no sabes la de piedra que piqué con este señor.

-Mira, Damián, no te preocupes, yo me voy a mantener callado

a cambio de 60 000 euros.

-Tú estás loco.

-Tú y yo sabemos que estoy hablando muy en serio.

-Le estoy diciendo que yo no pedí ningún microcrédito.

Hombre, por supuesto que lo voy a comprobar.

Claro que sí.

-¿Qué pasa?

-Esta mañana me ha llegado un "email" reclamándome 4000 euros.

-Una vez que obtienes los datos del DNI,

es muy fácil falsificar documentos.

Por eso estamos hasta arriba de casos así.

-María no es una descerebrada. No cuelga sus datos personales

por ahí por las redes.

-Tengo algo. Unos de los teléfonos de contacto

que usó la usurpadora en un contrato fraudulento

y que hizo saltar las alarmas en Distrito Cuatro.

Es una red y, la verdad, está muy bien organizada.

Se dedican exclusivamente al robo de datos

para uso fraudulento.

-¡Eh! -¡No, no!

(GRITA)

-No, no. ¡Dios, Maica!

¿Crees que Sandra tiene alguna posibilidad

de librarse de todo esto?

-Bueno, al parecer, los secuestradores responden

ante Mercader y Mercader sabe perfectamente

que tanto tú como yo estamos buscando a esa chica.

Mientras les sea útil, supongo que la mantendrán con vida.

-Solo quiero hablar contigo. Nada más.

Pero necesitas descansar.

Creo que vas a echarte una buena siesta.

Mañana tendremos una larga

y sincera charla sobre Fernando Quintero.

Dulces sueños.

(SISEA)

(Música emocionante)

Pues ya ve, doctor, le hice caso.

Para que no diga.

Ahí tiene el resultado de los análisis.

Déjeme adivinar, tengo anemia, ¿a que sí?

-No, no, está todo bien.

El hierro, el colesterol, la glucosa, las defensas...

Está casi perfecto.

-¿Casi? ¿Y qué es lo que falla?

-Bueno, tiene una pequeña deficiencia de vitamina B12

y una alteración de las hormonas tiroideas.

Nada que no se pueda explicar con el paso de los años.

-Ah, bueno. Entonces, supongo que esa pequeña deficiencia

se puede arreglar con unas pastillitas, ¿no?

-Bueno, no nos precipitemos. Antes de recetarle nada,

me gustaría hacerle un par de pruebas muy sencillas.

-Un par de pruebas... ¿Qué clase de pruebas?

-Le voy a pedir que memorice unas palabras

y me haga un dibujo. Nada más.

-¿Un dibujo? ¿Como si estuviéramos en un parvulario?

No, lo siento. Eso lo hacemos otro día.

Es que no tengo mucho tiempo. -No, no.

Es importante que la hagamos ahora.

De verdad, hágame caso. Le voy a quitar muy poco tiempo.

-Bueno...

Está bien.

-Memorice estas tres palabras,

se las voy a preguntar dentro de un rato:

bicicleta,

cuchara, manzana.

-Bicicleta, cuchara, manzana. Es muy fácil.

-Eso es.

Y, ahora, hágame un dibujo, por favor.

Dibújeme la esfera de un reloj, con sus manijas y todo eso.

-Ya le he dicho yo que esto es como en un parvulario.

-No me lo quito de la cabeza, Elías.

Ese estafador puede estar por ahí ahora mismo usando mis datos

para, no sé, pedir más créditos, comprar más cosas...

-Bueno, pero estate tranquila. Ya te dijo ayer Ángela

que había encontrado una red de hackers

que lleva un tal Sandokán. No pararemos hasta encontrarlo.

-Ya, pero y si Ángela no puede sacar ninguna información del teléfono

que le robaron a la mujer esa también. Como era...

A la que le robaron los datos, ¿cómo se llamaba?

-Marta Camacho. Estate tranquila. Confía en Ángela que es muy buena.

Seguro que te resuelve esto.

-Ya, pero, mientras, el Sandokán ese puede estar por ahí

haciendo cualquier cosa.

-Bueno, pero demostraremos que has sido víctima de una estafa.

Que tú no tienes ninguna responsabilidad en esto.

-Yo no puedo seguir así, Elías, Debiendo un dinero a la financiera,

que no se lo debo yo y, encima, en una lista de morosos.

-Si tú no has hecho nada. No te sientas mal.

-Ya...

Lo peor de todo es el miedo que me da que una persona solo teniendo mi DNI

pueda estar por ahí haciendo cualquier cosa.

Puede estar haciendo cualquier cosa, Elías.

-Tienes razón. Internet ha traído muchas cosas buenas y muchas malas.

Yo de verdad te reconozco que a veces echo de menos

hacer las diligencias a mano, ir al banco y entregar un talón,

firmarlo y verle la geta al tío, que queda constancia.

-Ya te digo. Yo pienso como tú, pero si estuviera aquí Paty,

diría que vaya dos carcas.

-Buenas.

-Hola, Ángela, pero ¿tú no tienes turno de tarde?

-Sí, pero al final no me marché.

Me quedé toda la noche trabajando en la UIT.

Después de activar la monitorización de los teléfonos de Sandokán,

no podía irme a casa sin más.

-¿Y te quedaste toda la noche currando?

-Sí. Me puse a rastrear si esas líneas tenían

algún tipo de actividad.

-¿Y qué? ¿Has averiguado algo?

-No mucho, pero lo suficiente.

Creo que ya sé cómo podemos detener a Sandokán.

-¿Podría repetirme las palabras que le dije antes?

-Ay, pues no me acuerdo.

¿Qué pasa, doctor? ¿Por qué pone esa cara?

-El dibujo que le mandé hacer lo llamamos el test del reloj.

Nos da una visión muy interesante

sobre su percepción visual,

la coordinación visomotora, la planificación

y la ejecución motora.

Podríamos estar ante un deterioro cognitivo.

-¿Me está diciendo que mi cerebro se deteriora?

-Bueno, el hecho de que no recuerde las palabras lo confirma.

-¿Y todo eso porque...

porque no me acuerdo de esas palabritas y por ese dibujo?

¿Solo por eso?

-Yo no soy un especialista.

Tendría que determinarlo el neurólogo,

pero sí, podríamos estar

ante un claro caso de degeneración vascular

en el cerebro.

-¿Me está hablando de Alzheimer o algo así?

Es que eso no puede ser porque yo no soy tan mayor.

-Es una posibilidad.

De todas formas, que lo determine el neurólogo, si le parece bien.

El Alzheimer, concretamente,

se diagnostica por descarte de otras enfermedades.

-Repítame, por favor, esas palabras. Es que antes no estaba concentrada.

Seguro que ahora las recuerdo.

-De verdad, no hace falta. -No, por favor, repítamelas.

-Como quiera.

Recuerde. -Sí.

-Bicicleta,

cuchara,

manzana.

Pero no se obsesione. Ya le he dicho, tendrá que ir al neurólogo.

Él será quien haga más pruebas y determine qué nos está ocurriendo.

¿Quiere usted un refresco? ¿Un vaso de agua?

-No, no tengo sed y, además, con todo lo que me está contando,

no me entraría nada.

-Muy bien. Repítame las palabras que le he dicho.

-Sí. Eh...

Eran...

Mesa,

reloj...

No, no, espere, espere, era...

No, no.

Sí, era...

¿Amarillo?

¿Árbol?

¿Qué me pasa, doctor? Cuéntemelo todo.

-El cansancio es normal en su estado.

La tristeza también puede ser un síntoma.

Quizá estemos ante una pequeña depresión.

-Es posible, porque, últimamente,

me da por recordar cuando mis hijos eran pequeños.

-Ahora nos explicamos los continuos despistes, ¿no?

-¿Me voy a olvidar de mi vida?

¿Me voy a olvidar de quién soy?

¿Llegará un momento en el que...

no reconozca a mis hijos?

-¿Qué le parece

si no nos precipitamos

y esperamos a ver qué nos dice el neurólogo?

-Por favor, no quiero que esto lo sepa nadie.

Y muchísimo menos mis hijos.

-Todo lo que ocurre en esta consulta es confidencial.

No voy a faltar a mi secreto profesional.

-Te he dicho que no quiero que lo sepa nadie.

-De todas formas, si quiere un consejo,

es mejor que se lo diga a sus hijos cuanto antes.

La voy a derivar al neurólogo para que le haga un PET,

una tomografía por emisión de positrones

y hasta un TAC.

Si estamos hablando de la enfermedad que le he dicho...

-Alzheimer, sí.

-Estaríamos en un estadio muy inicial.

Con los tratamientos actuales podría llevar una vida

más o menos normal en el corto plazo.

-¿Corto plazo?

¿Estamos hablando de...

semanas? -No, no. Incluso años.

-Ah, mira qué bien.

-Los tratamientos actuales pueden retardar el deterioro cognitivo, sí.

Le doy un volante para el neurólogo. ¿Podría ir hoy mismo?

-Sí.

Sí, claro.

-Bien.

Ya me contará.

-Bien.

¿Me puedo llevar el reloj?

Gracias.

Gracias, doctor.

-La compañía telefónica me ha pasado un listado

de los números de teléfono a nombre de Marta Camacho,

otra víctima de Sandokán.

Y esta noche he intentado activar la geolocalización de todos ellos,

pero no hubo suerte.

O sea, que no ha utilizado ninguna de esas líneas.

Ese tipo es muy inteligente

y, por lo que he averiguado de la compañía telefónica,

enciende los teléfonos dos horas al día,

casi siempre por las tardes y en diferentes puntos.

Así que nos será difícil pillarlo, ¿no?

Ángela ha tenido una idea que podría funcionar.

-Sí.

Últimamente, Sandokán se está conectando

desde la red wifi pública de diferentes establecimientos

de Distrito Sur, como el centro cultural,

el polideportivo y diferentes cafeterías.

Es la mejor manera que tiene para poder robar datos personales

a usuarios.

¿De cuántos establecimientos con wifi pública estamos hablando?

12. Son demasiados.

No podemos desplegar esos efectivos.

Tampoco tendremos que cubrir 12 lugares.

Ángela tiene sospechas de dónde puede estar Sandokán.

Con un par de policías nos apañaríamos.

¿Eso es así? Sí.

Últimamente, ese tipo frecuenta el centro cultural

los miércoles por la tarde entre las 16:00 y las 18:00.

-Así que, si montamos una vigilancia en el centro cultural

a partir de las 16:00, igual podemos trincarlo.

Ya. ¿Y cómo sabríais quién es? Porque no tenemos descripción

y tampoco sabemos desde qué teléfono se va a conectar.

Eso no podemos saberlo, pero si yo intervengo la red wifi

del centro cultural, desde ahí puedo averiguar

si hay algún usuario intentándole robar datos a otros usuarios.

-¿Lo ve, Miralles? Esta misma tarde podemos trincar a Sandokán.

Está bien.

Pues vas, intentas localizar al sospechoso,

le pasas los datos a Nacha y a Elías y vosotros lo detenéis.

Nacha está hoy con Toni con el tema ese de los carteristas

en el mercadillo de las antigüedades.

Es verdad.

Bueno, también le puedo asignar otro agente a Toni, ¿no?

Inspectora, me gustaría participar en la detención de Sandokán.

¿Estás segura? Llevas mucho tiempo sin hacer calle.

Estoy totalmente segura.

Aunque lo mío sean las pantallas y los monitores,

sigo siendo policía y me veo capacitada

como cualquiera de mis compañeros para hacer una detención.

-Ángela es la que más se ha currado esto de Sandokán.

Bueno, como queráis. Entonces vais los dos,

pero con una condición: tú te vas ahora a descansar.

Llevas toda la noche trabajando y esta tarde necesitas estar fresca.

Hecho. No te fallaré, inspectora. Muy bien.

Elías, no te vayas porfa.

Tengo que hablar contigo.

(Puerta)

Hola, Elvira. ¿Qué tal?

-Bien.

-¿Seguro?

¿Qué te han dicho de los resultados del análisis? ¿Es anemia?

-Bueno, el médico dice que podré llevar una vida

bastante normal.

Que la enfermedad avanza despacio.

-Pero ¿de qué estás hablando?

-Pues de lo que...

no quería reconocer

y, por eso, retrasaba esas pruebas.

Parece ser que tengo...

Alzheimer.

-Pero ¿qué me estás contando?

Pero ¿eso es seguro?

-No he visto todavía al neurólogo,

pero, bueno, esta tarde voy a verle.

-Bueno, entonces no saquemos conclusiones precipitadas.

Todavía vamos a esperar.

-Pues mi médico de cabecera dice que es una posibilidad...

muy, pero que muy real.

Es que yo lo presentía, Coco.

Yo, por eso, no quería ir a ver al médico.

Mira.

Voy a tener que hacer ejercicios como cuando iba al cole.

-¿Y cuándo...?

¿Se lo piensas contar a tus hijos?

-Pues, de momento, no.

Les voy a decir que tengo anemia

y que con unas pastillas me encontraré mucho mejor.

-Pero, amor, ¿por qué no le quieres decir la verdad?

-Pues porque no quiero preocuparles.

Hemos pasado últimamente momentos muy difíciles.

Ya encontraré el momento adecuado.

-Pero ¿no ves que es mucho más duro para ti

guardarte esto y no compartirlo con tus hijos?

-Pues claro.

Por eso mismo lo estoy compartiendo contigo.

Pero, vamos,

que este no es el tema que ahora más me preocupa.

Lo más urgente es solucionar lo del "pendrive".

-Pero ¿qué me estás contando? Eso da igual.

El verdadero problema es otra cosa.

-No, no, de verdad.

Después de lo que pasó anoche en el Moonlight,

yo creo que es muy importante que lleves esto contigo.

Gas pimienta.

Es legal y homologado.

Vamos, es lo que llaman el espray antivioladores.

-Elvira, en serio, yo no sé si... -Llévalo siempre contigo, por favor.

Yo sé que sería mucho mejor llevar una pistola,

pero eso tiene muchos riesgos.

-No, no, si con el chisme este, ya va bien.

-Espero que no lo tengas que utilizar.

-De verdad, siento un montón

la que os he metido. Encima con la que tienes...

Es que no me lo puedo creer. -No, pero, a ver...

Olvídate ya de eso.

¿Has pensado ya algún comprador?

-Sí, bueno, estoy barajando varias opciones.

-Pues no puedes tardar mucho, Coco.

Primero recibiste un mensaje amenazante

y después, aquellos tipos ayer fueron a por ti.

-Ya, mi mejor opción es un periodista,

me pasó el contacto una colega hacker.

-No tengo claro si un periódico o cualquier medio de comunicación

puede garantizar tu seguridad cuando la información salga a la luz.

-Ya, pero bueno, mi idea es venderlo y luego desaparecer del mapa.

-Pues vete cuanto antes de aquí, del país,

y negocia con ese periodista a distancia.

-No, no. Eso sí que no.

No, lo quiero hacer en persona.

Yo les doy el "pen" y ellos me dan el dinero contante y sonante.

Para esto no me fío de Internet y sé de lo que hablo.

-Pues ya estás tardando en llamarle, ¿no?

-Sí, tienes razón. Voy a llamar ahora.

-Buenas. -Hola, hijo.

-¿Interrumpo algo?

-No, ¿por qué lo preguntas? -Como os veo así, tan serias...

Y ¿ese "pendrive"?

-Esto son unas fotos que le enseñé el otro día a tu madre de Costa Rica.

-Ah. Y ¿qué? ¿Tenéis planes para hoy?

-Pues íbamos a ir al centro a dar una vuelta y mirar tiendas, ¿verdad?

-Sí y luego ir a comer algo por ahí. (ASIENTE)

-Bueno, voy al baño, ¿eh?

-Me alegro muchísimo de que estés aquí. Le haces mucho bien.

Antes de venir tú estaba un poquito de bajón.

-Yo también estoy supercontenta de estar aquí.

-Ya sé de lo que me vas a hablar.

Te da miedo que salga mal la detención

porque Ángela hace mucho que no trabaja en la calle, ¿no?

No. Lo va a hacer bien porque está muy motivada.

Y que vaya contigo me da mucha tranquilidad.

Entonces, ¿de qué querías hablarme?

De Fernando Quintero.

¿Le has visto recientemente?

Quiero saber cómo está, porque se quedó muy tocado

cuando reconoció el cadáver que apareció en el Manzanares

con la mano cortada. Estaba horrorizado con la posibilidad

de que fuera ella.

Y viendo cómo se las gastan los de Jalisco,

pues tiene mucho miedo de que le hagan lo mismo a Sandra.

O sea, que está igual o peor.

No tanto. He conseguido convencerle de que se aleje del alcohol,

si quiere colaborar con nosotros, tiene que apartarse de la botella.

Y ¿tú crees que un Quintero sobrio

iba a darnos menos problemas?

Pues no lo sé. Quintero siempre es imprevisible.

-Buenos días, Sandra.

Por lo que veo, ya estás despierta.

¿Te sentó bien la inyección de anoche para poder dormir?

Ah, claro. No puedes contestarme, qué tontería.

Voy a retirarte esto, no hagas ninguna estupidez, ¿vale?

Yo también tengo mis propios métodos de castigo.

No me obligues a enseñártelos.

(SISEA)

-¿Quién eres?

-Tu salvador.

¿Me permites?

Te he preparado algo de comer.

¿No pretenderás comer con las manos atadas?

-Y ¿mi hermana?

-Primero come.

-No tengo hambre.

-Me temo que voy a tener que insistir.

Tienes muy mala cara.

Se nota que los mexicanos te han alimentado muy mal.

Y yo te necesito fuerte.

-Y yo necesito saber cómo está mi hermana.

-Te preguntarás por qué soy tan hospitalario contigo.

Ya te lo dije ayer,

quiero que tengamos una larga charla sobre Fernando Quintero.

Y sé que estarás más a gusto si primero comes.

-A Fernando Quintero casi ni le conozco.

-¿Cómo que no? Si estaba presente en el famoso intercambio.

-No pienso abrir la boca hasta que me digas cómo está ella.

-¿Tu hermana?

-Maica.

Durante el intercambio le dispararon. Necesito saber cómo está.

Los mexicanos no han querido decirme nada y necesito saber si está bien.

-Tu hermana está muerta.

No te pongas triste, Sandra. El pasado es pasado.

Y en tus manos está que tu futuro no sea tan trágico como el de ella.

-No.

No puede ser. Mientes.

Maica no puede estar muerta. -Lo siento.

-Cuando nos fuimos la policía estaba allí.

Llamarían a una ambulancia y fueron al hospital.

-Murió a los pocos segundos de escucharse el disparo.

Nadie pudo hacer nada para remediarlo.

-No.

(LLORA) -No es justo. -Eh, calma. Cálmate.

-¡Ella solo quería rescatarme!

-Cálmate. -Fui yo quien la metió en el lío.

-No tiene que ver con la justicia. -Debería haber muerto yo.

-¡He dicho que te calmes!

(SUSPIRA)

Mira, en algo sí que tienes razón.

Tu hermana está muerta por tu culpa.

Así que si no quieres acabar como ella, será mejor que dejes

de lloriqueos

y respondas a mis preguntas.

Come.

-¿Qué haces aquí? -Buenas tardes, Damián.

No eres mi único cliente en el barrio.

Vengo a cobrar un trabajo con una empresa.

Una falsa baja laboral. Así hago tiempo antes de ir a verte.

-Como los buitres, merodeando al moribundo, ¿no?

-No seas tan dramático. Tómatelo como una transacción comercial.

Aquí, el de los cadáveres eres tú. Así que ya sabes,

mi silencio a cambio de un generoso pago.

-No se puede ser más miserable.

-Tranquilo, cuando me des los 60 000 euros no te molestaré más.

-Claro.

Eso sería en el supuesto caso de que aceptase tu chantaje,

cosa que no voy a hacer. -¿Cómo dices?

-Lo que has oído.

-Estás loco. ¿Quieres ir a la cárcel? -No, ¿cómo voy a quererlo?

No va a pasar, ¿sabes por qué?

Porque no tienes ni una sola prueba

que acredite que yo tenga nada que ver con lo que pasó

a José Manuel López.

-Puedo decirle a la policía que me contrataste para buscarle.

-Sí, puedes. Pero no demuestra que yo tenga que ver con su desaparición.

-Y ¿más bien en su asesinato? -No, no. Desaparición. ¿Asesinato?

¿Qué asesinato? El cuerpo no lo encontraron.

-No digas tonterías. La policía te obligará a confesar.

Solo tengo que contarles lo que sé de ti.

Tres desconocidos asaltaron tu casa, violaron a tu hija

y provocaron la muerte de tu mujer.

-Te faltan cosas. -Ah, ¿sí?

-Sí. Tienes que contarles que yo te contrato para que busques

a esos tres para yo poder matarlos con mis propias manos.

Vas y le cuentas esa historia a la policía.

A ver si te creen, con tu historial.

O a ver si me creen a mí, Damián Pérez, el ferretero,

un ciudadano ejemplar, pacífico. -Te veo muy sobrado.

No eres consciente de tu situación. -Sí, sí lo soy.

Pero si yo voy a la cárcel, pienso contar todo lo que tú hiciste.

Que aun a sabiendas de lo que yo pretendía hacer con esos tres,

tú fuiste y los buscaste para mí. Por dinero.

¿Eso en qué lugar te deja a ti? No, Iriarte, ¿en qué lugar? Piénsalo.

Yo voy a la cárcel, pero tú también. Como cómplice.

O como... ¿Cómo era? La terminología correcta, ¿cuál es?

Cooperador necesario, ¿no? Tú sabes de eso, ¿no?

-¿De verdad te arriesgarías a ir a la cárcel con tal de arrastrarme?

-Ponme a prueba.

-Damián,

ojalá te pudras en el infierno.

-Más tarde o más temprano, seguro que nos vemos allí.

Pero hasta entonces, no te quiero volver a ver la cara.

-Papá, pero ¿tú qué haces aquí? ¿La ferretería está sola?

-He ido a tomarme un café. Total, a esta hora no va nadie.

-Si lo sé no voy al súper. -¡Que no pasa nada!

-¿Qué te pasa? Estás muy contento. -Pues sí.

Soy muy feliz de vivir con mi hija, verte todos los días,

verte sonreír. (RÍE)

-Quintero ha dejado el narcotráfico, ya no sé cómo decírtelo.

-Me cuesta creerlo.

No es el tipo de persona que deja un negocio tan jugoso

así como así, después de haber invertido en él tantos años.

-No viste cómo se puso cuando supo que hice de mula

para el cártel de Jalisco. Se notaba que el mundo de la droga le asquea.

-Nadie renuncia a tanto poder así como así.

Seguro que lo hizo para guardar las apariencias.

-Mira, si tanto interés tienes en saber si sigue con el negocio,

por favor, pregúntaselo a él. Yo no sé nada, te lo juro.

-Tuve la oportunidad de hacerlo

porque me hizo una visita de lo más desagradable.

Pero estaba furioso, no me habría contestado.

-Ese no es mi problema. -Sí, sí que es tu problema.

Porque si no respondes a mis preguntas,

todo esto puede acabar muy mal para ti, ¿sabes?

Mira. -¿Qué es esto?

-Es lo que quedó de una chica como tú, que le tocó las narices

a mis amigos de Jalisco, ¿eh?

Ariadna Vera se llamaba.

Lo de la mano cortada

es la firma de los mexicanos.

Yo tampoco apruebo sus métodos,

pero si no me dices lo que quiero, no podré detenerlos.

-Por favor, te juro que no sé nada más.

-¿Y tu hermana?

¿No te comentó nada de las intenciones de Quintero?

(LLORA) -No. Lo único que me contó es que estaba muy enamorada,

quería pasar el resto de su vida junto a él.

(LLORA) Pero ya no podrá.

-Ahórrate los detalles emotivos.

Yo lo que quiero saber es lo que sabía Maica

sobre sus negocios.

-No sé qué te hace pensar que me contó algo sobre eso.

-Si Quintero tenía planeado algo

relacionado con el mundo del narcotráfico

y se lo contó a tu hermana,

seguramente tu hermana te lo contara a ti.

Estabais muy unidas.

¡Estoy esperando respuestas!

-Acabo de enterarme de que mi hermana ha muerto, por favor, déjame.

-Mi paciencia tiene un límite.

¿Quieres que te enseñe otra vez las fotografías?

¿Qué pasa?

¿Que no crees que sea tan peligroso como Hernán Montoya

y sus compinches del cártel de Jalisco? ¿Es eso?

¿Quieres que te demuestre lo equivocada que estás? ¿Eh?

¿No me crees capaz

de arrancarte la mano como hacen ellos con sus víctimas?

¿Tengo que hacerlo para demostrarte que conmigo no se juega?

-No, por favor, te lo suplico.

(Notificación del móvil)

-"Hola, soy Luis. Estoy yendo a tu casa,

llegaré en diez minutos."

-Mierda.

(SUSPIRA) -¿Qué vas a hacer?

-Tengo visita.

Y quiero asegurarme de que vas a estar bien callada.

Así que a dormir otra vez.

Luego seguiremos hablando. (SISEA) Ya está. Tranquila, tranquila.

-La verdad que la señal de wifi del centro cultural es muy fuerte.

Estoy cogiendo hasta por fuera.

(NACHA) -Estoy en posición. ¿Me recibís?

-Alto y claro.

-Y ahora, ¿qué?

-Habrá que esperar a que se conecte.

Oye, Nacha, me alegro de que hayas venido por fin, ¿eh?

Qué bien.

¿Cómo vamos a localizar al Sandokán este?

-Pues mira, he creado un perfil falso,

con muy poca seguridad para que sea fácil robarme los datos personales.

-Te estás haciendo pasar por una internauta pardilla, ¿eh?

Tienes toda la pinta. -Se podría decir que sí.

Si entra en mi "tablet", lo sabré. Pero por el momento no hay nada.

-Oye, ya son más de las 16:00.

-Bueno, a lo mejor este tipo no aparece hoy.

-Chicos, tened paciencia.

Se conecta entre las 16:00 y las 18:00.

Todavía no son las 18:00.

-Ya, pero le tengo ganas. María está harta de este tema.

-Ya, te entiendo. Oye, una cosa, Elías.

¿De qué hablabas con Miralles antes?

-¿Por qué lo preguntas?

-No sé, quizás no tenía muy claro que yo participara en esta detención.

-No, no estábamos hablando de ti, estábamos hablando de Quintero

y de encontrar a Sandra Vallejo.

Y esta inseguridad de repente, ¿por qué?

-Bueno, no sé.

-Oye, Miralles confía en ti plenamente.

-Ya.

(Alarma de la "tablet")

-A ver, un momento. -¿Qué pasa?

-¿Qué ocurre? -Se acaban de conectar a la "tablet"

desde el centro cultural.

-Pues debe ser el Sandokán este. Voy para dentro a ver si lo localizo.

Estamos en contacto, ¿vale? -Sí, sí, sí.

-Venga. -Vale. Yo me mantengo en posición.

(Timbre)

(RESPIRA HONDO)

-Hola. -Hola.

-Tu mensaje me ha pillado desprevenido, no esperaba verte hoy.

Como tú siempre dices que llame con antelación para ir a verte.

-Lo siento, ¿llego en mal momento? -Bueno...

tengo mucho lío en el trabajo, muchas llamadas pendientes,

pero para ti siempre estoy disponible.

-No me quedaré mucho rato, me esperan unos distribuidores.

Quería saber si te sigue interesando hacerte con un pub en Distrito Sur.

-Has cambiado de idea y quieres venderme el Moonlight.

-No, pero me he enterado de que los dueños de El dragón verde

sí que quieren traspasarlo. -Ah...

Eso... no sabía nada.

Eh... Bueno, es el que está en la calle Valverde, ¿no?

-Sí, exacto. Ahora no va muy bien, está en horas bajas

porque los dueños han pasado mucho de él.

Está viejo, tiene la misma decoración que hace diez años.

-Ya. -Con una buena gestión y en tus manos

puede dar mucho dinero.

-Pues gracias, es muy buena información.

Si paso a verlo te comento qué me parece.

Y ahora, si me disculpas, tengo mucho trabajo.

-¿Y eso?

¿Es en esto en lo que has estado ocupado?

-No es lo que parece.

-Santos, te empeñas en decir que no eres un narco,

pero tienes drogas en casa. -Yo no me drogo, Luis.

-Entonces, ¿qué hace ahí esa jeringuilla?

-Esa jeringuilla está ahí...

para inyectarme insulina. Soy diabético.

-Perdona. No sabía nada, no me lo habías dicho.

-No me gusta ir contándolo por ahí.

-Ya, es normal que no me lo hayas contado.

No hace tanto que nos conocemos.

-Bueno, contigo tampoco me importa sentirme vulnerable.

-Sabes que tu secreto está a salvo conmigo.

-Sí, lo sé.

-Me voy.

Nos vemos. -Gracias.

-Gracias a ti y perdona.

-Elías, ¿ves algo sospechoso?

-"Mira, hay varias personas con portátiles,

todos con aspecto muy normalito, ¿vale?

Cualquiera podría ser el Sandokán este."

(Alarma de la "tablet")

El sospechoso acaba de desconectarse de la red wifi.

Sí, tiene que ser él.

Fíjate en si alguien apaga el ordenador.

-"Veo un hombre de 40 años que ha cerrado el ordenador.

Se está levantando para irse." -¿Descripción?

-"Moreno, barba, vaqueros y camisa blanca.

Y lleva el portátil en una mochila."

-OK, voy para el centro cultural. -Muy bien, recibido.

-Enséñeme su ordenador.

-¿Por qué? No he hecho nada, ¿eh? -He dicho que me lo enseñe.

-No he hecho nada. -Me lo enseña en comisaría.

-Pero, Ángela, ¿qué haces? -¿Tú qué crees?

Estoy deteniendo al sospechoso. -Este no es.

-¿Cómo no va a ser? Corresponde a la descripción.

-Dije una mochila, no una bandole...

Oye... Nacha, va para ti, a tus 12 en punto.

-¡Eh, eh, eh! ¡Quieto ahí! Alto, policía.

-Yo no he hecho nada. -Quieto ahí digo, contra la pared.

-Que no he hecho nada, coño. -Claro, eres un scout de excursión.

-Vamos a ver qué hay por aquí.

Toma, Elías, sujeta este regalito.

Muy bien, Sandokán,

quedas detenido por estafa, falsificación de documentos

y usurpación de identidad.

Tienes derecho a guardar silencio, a solicitar asistencia de un letrado.

Venga, tirando a comisaría, que está a un pasito.

-Ay.

De verdad que es que me duelen hasta los párpados, vamos.

-A quién se le ocurre machacarse así

después de estar tanto tiempo sin ir al gimnasio.

-¿Tanto tiempo? La vida entera.

-Tómatelo con calma.

No te vas a poner cachas de un día para otro.

-La culpa de esto es del entrenador, que me puso una tabla

de entrenamiento olímpico.

Y yo queriendo cumplirla a raja tabla, madre mía.

-Pues cámbiala y ya está.

-No, lo que debería hacer sería irme.

Si todos los entrenadores del Atlas son así, no me extrañaría

que la gente se marche el primer día. -¿Ya te estás rindiendo?

No llevas ni una semana.

-No hombre, no.

Solo espero a que se me pasen las agujetas

para volver a la carga.

Ahora que conozco la tabla,

el monitor se va a enterar de lo que estoy hecho.

-¿Sabes lo que viene superbién para las agujetas?

Una infusión de cayena y miel.

-Venga pues voy a pedirme una.

-Déjalo, anda.

Ya te la pido yo.

-Gracias, gracias.

-¿Qué te falta, guapa?

-¿Te importa ponerme una infusión de cayena y miel, por favor?

Es para Ricky.

(RÍE) Mira cómo está.

-¿Qué tiene unas agujetas mortales?

-Del gimnasio.

-Dile que se ponga una bolsa de hielo donde le duela,

que le va a aliviar mucho. -Vale.

-Oye, antes de que se me vaya de la cabeza.

¿Sabes si tenéis en la ferretería algún cebador como este?

-Estoy casi segura de que sí.

-En algún viaje que pases por aquí, ¿me lo podrías traer?

Paty está de vacaciones y no puedo dejar el bar solo.

-Sí, pero ¿te corre mucha prisa? -No, qué va, tranquila.

-Vale, cuando cierre la ferretería, de camino a casa te lo paso.

-Muy bien. Voy a por tu infusión.

¿Algo más por aquí? -Sí, que me cobre.

-Muy bien. -Gracias.

Perdona que te moleste.

Perdona.

No he podido evitar escuchar lo que le decías a la camarera.

Hablabas de una ferretería, ¿no será la de Damián?

-Sí, ¿por qué lo pregunta? -Qué casualidad.

Estoy haciendo una casa en el pueblo

y hace poco hice una compra importante, me atendió...

¿Boli?

Y quedé muy contento con él, ¿sabes si sigue allí?

-No, se fue.

Le sustituyo yo.

-Espero que estés a gusto, el dueño parece buen tipo.

-Lo es. -Te trata bien y te entiendes con él.

-Sí, claro. Es mi padre.

-Ah. Así que todo queda en familia.

Bueno, pues me voy, que ya te he molestado bastante.

¿Tu nombre es...?

-Marga. -Marga.

Encantado, Marga.

-Aquí tienes, reina, tu infusión. Y el cambio para usted.

-Gracias. -Gracias.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Toma.

Déjalo tres minutillos y te la tomas.

-No sabéis el susto que se ha llevado el tipo ese

cuando se ha ido Ángela a por él a detenerlo.

-Normal, si la descripción coincidía con la del sospechoso,

lógico que se equivocara.

-Ya, pero la pobre se ha muerto de vergüenza.

Ha dejado a Sandokán en comisaría, ha ido a pedirle perdón

y ha salido el tío corriendo.

-Igual pensaba que volvía para detenerlo.

-Os cachondeáis de mí por lo del centro cultural, ¿no?

-Que no, Ángela, si estas cosas pasan.

-Bueno, ese hombre se ha llevado un susto de muerte por mi culpa.

-A lo mejor yo no he estado muy fino

al darte la descripción del sospechoso.

-Al final Sandokán ha sido detenido, eso es lo importante.

-Ya.

No debería haberme presentado voluntaria para esa detención.

-Compañera, no digas eso que no somos infalibles,

somos seres humanos.

-Nacha tiene razón.

Una vez tuve que detener a un tal Abraham, un curandero,

y el tío tenía un piquito de oro, que me convenció y lo dejé libre.

Eso es peor que lo que te ha pasado a ti.

Estabais aquí, os estaba buscando.

Quería hablaros del caso del estafador,

especialmente a ti, Ángela.

Ya sé lo que me vas a decir y me gustaría explicarme...

-Déjala acabar, no te precipites. Sigue, jefa.

Gracias, Elías.

Jaime Beruete, alias Sandokán, ha reconocido en el interrogatorio

haber usado datos de varias personas,

entre ellos los de María.

Para suplantarlos en la red y cometer varias estafas.

Eso está muy bien, María se va a poner muy contenta.

También ha reconocido que alguno de esos datos

los ha vendido a una red de colaboradores, pero nos ha dado

todos los nombres.

Muy bien, estos días practicaremos detenciones

y les tomaremos declaración.

Efectivamente, ya estamos en ello. Bueno, os felicito.

Especialmente a ti, Ángela,

porque la trampa que le pusiste al sospechoso, ha sido muy hábil.

Muchísimas gracias, inspectora. De nada.

Ya podéis celebrarlo, unas infusiones o algo.

Pues ya ves, Paty.

La financiera me reclama un dinero de unos créditos que no he pedido,

y encima, estoy apuntada en una lista de esas de morosos.

¿Qué te parece?

No, no, claro, por supuesto. Ya está Elías con ello.

Pero no dejo de darle vueltas a la cabeza

porque ese estafador tiene mis datos.

En cualquier momento me vuelve a formar el lío.

¿Me estás esperando a mí?

-¿Me cobras, por favor? -Pepe, perdona.

Me habías dicho que te cobrara, 11,50, justo.

Pues eso, nena. No tengo la cabeza donde la tengo que tener.

Por supuesto que confío en Elías.

Y en Ángela.

Sí.

Yo que sé, nena. Esta gente es muy lista y se las sabe todas.

Yo qué sé.

Pero tú no te preocupes, que estás de vacaciones

y lo que tienes que hacer es disfrutarlas, ¿vale?

Nena, te dejo, que han entrado Elías y Ángela por la puerta

a ver si me dicen algo. Dale un beso a Olga.

Sí, te mantengo informada. Hasta luego.

¿Qué? -El caso está resuelto.

Hemos detenido al Sandokán este y ha cantado como un pajarito.

Lo ha confesado todo.

-¿Todo todo? ¿Que había hecho uso de mis datos

para hacer cosas que yo no he hecho?

-Sí. Así que no tendrás problema para demostrar que fuiste víctima

de una estafa y de una suplantación de identidad.

-¡Cómo os quiero, madre mía! ¡Sois los mejores!

-La mejor es Ángela que es la que ha pillado al listo este.

-Bueno, casi se nos escapa por un descuido, pero...

Al final lo hemos atrapado.

-¿Qué descuido?

-Una confusión entre una mochila y una bandolera, cosas mías.

-Esto hay que celebrarlo.

Voy a cerrar el bar y a preparar una cena para los tres, ¿vale?

-Mejor que lo celebréis vosotros dos solos, ¿no?

-¿Qué dices, mujer? Te quedas con nosotros,

gracias a ti lo celebramos.

-Claro, no nos hagas este feo. -Venga.

-Venga va. -Voy a cerrar.

-Mi hermana estaba convencida de que Quintero había dejado

el narcotráfico para siempre.

-Está claro que tu hermana era una ilusa.

-Deja a Maica en paz.

-Una ingenua que ha muerto por tu culpa.

Si no quieres acabar como ella, será mejor que colabores.

-No sé qué más quieres que te cuente.

-¡La verdad sobre Quintero!

-Lo único que sé es que estaban muy enamorados.

Quintero nunca le habría engañado con eso,

si lo hubiese hecho, ella se habría dado cuenta.

-¿Por qué confiaba tanto ella en su palabra?

-Porque le conocía bien.

Sabía que lo más importante para él eran sus hijos y su nieto.

Estaba dispuesto a cambiar su vida por ellos, no quería perderles.

-Vaya, vaya.

Ahora resulta que el temible Fernando Quintero

era un abuelito entrañable.

-Mátame si quieres.

Pero no puedo contarte nada más porque no sé nada más.

-Está bien.

Te creo.

No te voy a hacer más preguntas.

-¿Y qué vas a hacer conmigo?

-Yo nada.

Pero está claro que aquí no te puedes quedar.

Te devolveré a nuestros amigos los mexicanos.

-No, por favor, son unos salvajes, me miran como perros rabiosos.

Cuando entran al cuartucho donde estoy encerrada,

me echo a temblar. -Tranquila.

Tranquila, Sandra, no te van a matar.

Saben que te necesito viva.

Pero te aconsejo que te portes bien, porque te tienen ganas.

Así que no les des ninguna excusa para hacerte daño.

¿De acuerdo?

-¿Por qué no dejas que me vaya?

Juro que no diré nada a la policía.

Te lo juro. -¿No?

¿Y qué harías?

-Me iré al extranjero.

Desapareceré.

No volverán a saber nada de mí nunca.

-Suena bien.

Pero no te puedo soltar.

Ya te he dicho que aún puedes sernos útil.

(Móvil)

(SUSPIRA)

¿Sí?

Sí, ya he terminado con ella, podéis venir a recogerla.

Aquí os espero.

¿Se puede saber qué haces?

-Solo quiero irme.

No quiero hacerte daño, pero si me obligas, la usaré.

-Ten cuidado con eso que te puedes cortar.

-Intenta quitármela si te atreves.

-¿Qué? ¿Nos dejamos ya de numeritos?

-Adelante.

Hazlo.

Dispárame.

Prefiero que me mates a seguir viviendo en este infierno.

Maica ha muerto por mi culpa, es lo que merezco.

-Vamos, mujer, no te pongas melodramática.

No te voy a matar.

Pero te puedo disparar en una rodilla

y dejarte coja de por vida. ¿Es eso lo que quieres?

-Pues si no me matas tú, lo haré yo.

-No hagas ninguna tontería.

-Deja que me vaya o te juro que me corto el cuello.

-Pues ya hemos terminado por hoy.

-¿Y el móvil?

Espera que lo tengo en la trastienda.

-Vaya, llego muy justo, lo sé.

¿Te acuerdas de mí? Nos conocimos antes en el bar,

pero no me presenté, soy Pedro Iriarte.

-Encantada.

Estamos cerrando, ¿es muy urgente?

¿Te acuerdas de que estoy haciendo una casa en el pueblo?

Me he acordado de que me faltan herramientas y materiales,

¿podrías cogerme el pedido?

-Pues no sé, a ver qué dice mi padre, papá...

-Hombre, Damián, cuánto tiempo.

Tu hija dice que vais a cerrar, pero me vendría muy bien

hacer un encargo de materiales.

-Estamos cerrados, ¿puedes venir otro día?

-Es que me corre algo de prisa.

Si no fuera importante no te molestaría.

Prometo ser muy breve y conciso.

-Muy bien, yo te atiendo. Vete a casa.

-¿Seguro? No me importa quedarme. -¡Que no! Ya me encargo yo.

Espérame en casa. -Vale.

Chao. -Chao.

Una gran chica tu hija.

La he conocido en el bar y me ha parecido un encanto.

-¿A qué has venido?

Creo que antes fui muy clarito.

No te voy a dar ni un céntimo.

-Vengo a que reconsideres tu decisión.

Para que veas que soy buena persona, no te voy a subir el precio.

Mantengo la misma cifra.

60 000 euros a cambio de mi silencio.

-Y si no, ¿qué?

¿Eh?

¿Qué vas a hacer?

¿Vas a ir con tu historia a la policía?

¿No te ha quedado claro las consecuencias para ti?

-¿Quién te ha dicho que quiero ir a la policía?

No, tranquilo, Damián. No voy a ir a contarlo.

Se lo voy a contar a otra persona.

Tu hija.

¿Cómo reaccionaría si supiera que su padre

no es el hombre amable que aparenta sino un asesino?

Puedo ser muy convincente.

Y tu hija ha estado en un sanatorio por culpa de un trastorno emocional.

¿Crees que podría resistir otro?

No me costará mucho que me crea.

Empezaré por contarle que soy detective

y que tú me contrataste para encontrar a esos delincuentes

que, justamente, son los que la violaron.

Qué casualidad.

Eso está mejor.

¿Te imaginas qué pensará tu hijita cuando se entere de todo esto?

Damián.

¿Cómo afectará a su salud mental?

-Está bien.

Pagaré.

-Veo que eres un hombre razonable.

-Solo te pido, por favor, tiempo para recaudar el dinero.

-Que no sea mucho, Damián.

Ya he esperado demasiado.

-Cálmate.

Vamos a llevar esto como personas civilizadas, ¿vale?

Mira, empiezo yo.

La pistola la dejo aquí.

Ahora te toca a ti, deja el cuchillo.

-Ni lo sueñes.

-Sandra, imagino cómo te sientes.

Te he sometido a demasiada presión, ¿verdad?

Al fin y al cabo, acabas de perder a tu hermana.

Lo siento, he tenido muy poco tacto contigo.

Lo siento.

(Timbre)

Estúpida.

(LLORA) -Mátame, por favor, ya no quiero vivir.

-Llevaos a esta loca de mi casa.

(GRITA) -¡Por favor!

(LLORA)

-Y no le hagáis daño, al menos de momento.

Tengo planes para ella.

Sea bienvenido. Espero que el trabajo

en esta comisaría lo haga usted a gusto

y por mi parte, va a contar con todo mi apoyo

para que sea fructífero.

Muchísimas gracias. Yo a su disposición

para lo que necesiten.

Lo que necesitamos es atrapar a Santos Mercader.

Y, sobre todo, antes de que llene el barrio de droga.

Creo que viene pisando fuerte. ¿Trae información relevante?

No puedes volver al negocio de la droga, estás muy vigilado.

Si pierdes la empresa, lo pierdes todo.

¿Por qué no me vendes tu negocio?

Con lo que saques igual puedes empezar una nueva vida.

Quizás, lejos de Madrid.

Aquí ya no tienes nada, Quintero.

-Vender Transportes Quintero.

A ti.

-Es una oferta en serio. Busco negocios para invertir.

-Lo que buscas es una tapadera en Madrid para tus amiguitos

del cártel de Jalisco.

-¿Esta camiseta es tuya o de Paty? Mía.

Pero esto es muy grande, ¿no? ¿Qué talla es? ¿La XL?

Es de Álvaro. ¿Es un regalo de Álvaro?

Sí.

Bueno no, se la dejó

y no he encontrado el momento para devolverla.

Es lo último que te queda de él, ¿no?

Por eso no la quieres devolver.

-Vámonos de Madrid.

Te juro que no vuelvo a tener contacto con ellos.

Yo no quiero eso, no te pido nunca nada así.

Ya sé que no me lo has pedido nunca, Silvia.

Es lo que hay, sé que mi familia es el problema.

Creo que es más complicado que eso.

Por favor, dime qué hacer.

-Ayer estuve buscando los cuadernos de contabilidad

y encontré esto.

-Ah. -¿Me lo explicas?

-Son unos ejercicios para la memoria.

-Es que me parecen un poco raros, mamá.

¿Qué día se celebra la Navidad?

Describa a la persona que tiene frente a usted.

¿Pretendes que crea que esto se le pregunta a alguien

que está bien para ejercitar su memoria?

¿Qué pasó con mamá? -No sé, tío. No lo sé, pero es que...

Parece que está como empanada, ida.

No sé, no sé qué le pasa.

-Eso es por la anemia.

-¿Por la anemia?

Mira, solo te digo que los hermanos están para apoyarse y contarse cosas.

A mí me gusta poder contarte cuando me pasa algo.

-Yo creo que me voy para el hotel ya.

Yo aprovecho y me quedo, así me voy con Espe para casa.

No, no hace falta. Acompáñalo al hotel si quieres.

Ya estás ubicado ¿o necesitas que te acompañe?

No, no hace falta. No me pierdo.

Pues te veo mañana.

Hasta mañana.

-Venga, hasta mañana. Chao. -Chao.

-¿Sí?

-"¿Coco?"

-Sí, soy yo, ¿quién es?

-"Mi nombre no importa.

Te llamo porque me interesa comprar un 'pendrive' que tienes en venta."

Me he enterado que necesitas deshacerte

de ese "pendrive" hoy mismo.

-Si empiezas a regatear, esta reunión va a durar poco.

-Yo no regateo.

Te voy a hacer una contraoferta.

Y tú la tomas o la dejas.

25 000.

¿Dónde te vas?

¿A reunirte con los dos matones que te asaltaron en el bar?

-¿Tú enviaste a los matones?

-El contenido del "pendrive" te viene grande.

Esto es una liga de mayores.

Te recomiendo que te deshagas de la información

y que abandones el país.

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  • Capítulo 562

Servir y proteger - Capítulo 562

29 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Helena Balanza

    Muy buena serie, siempre nos mantienen atentos, UNA FELICITACION MUY ESPECIAL A LA ACTRÍZ QUE HACE EL PAPEL DE LA MADRE DE LOS SOLER. ME HACE CREER QUE TODO ES CIERTO, HASTA LLORAR POR LA MUERTE DE SU HIJO. FELICITACIONES. ,!!!!

    08 sep 2019
  2. Constanza Perafán

    Sigo la serie con mucha atención, pero desafortunadamente no la he podido ver ni el jueves ni el viernes, será posible que la pasen cada día?

    17 ago 2019
  3. Jessica

    Me encanta esta serie pero con el tema de la estafa han sido bastante surrealista pues en esos temas la policía no se molesta mucho la verdad y mucho menos lo averiguan tan rápido, lo siento xo Sí es una critica a nuestra policía

    31 jul 2019