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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 560 - ver ahora
Transcripción completa

Tú a mí no me la pegas,

así que lárgate de aquí y deja en paz a mi hijo.

¡Luis!

Si te lías con ese hombre

va a ser un gran problema.

Eso sí, cuando sus asuntos nos salpiquen a la familia,

y estemos de mierda hasta el cuello, no me digas que no te lo advertí.

-Reconozco que lo he pasado bien contigo estos días.

-Entonces, ¿cuál es el problema?

¿Qué necesitas para que estemos juntos?

¿El permiso de tu madre?

-Yo no necesito el permiso de nadie para ser feliz.

-Pues no lo parece.

¿Qué tal, Elvira, cómo estás? Hola, buenos días.

Hola. Hola.

Soy la inspectora Claudia Miralles.

Encantada. Encantada, yo soy Coco,

una vieja amiga de Elvira.

-Lo que me preocupa mucho es...

Si tengo algo grave qué va a ser de mis hijos.

-¿Se han dado cuenta de tus despistes?

-Sí.

Pero he intentado disimularlo.

-Una noche nos quedamos mi madre y yo solas, no estaba mi padre,

y nos entraron a robar,

y esa misma noche mi madre murió de...

de un infarto.

¡Es una cosa mía!

Necesito mirarme al espejo y decir: "Sí,

me violaron, y después tuve una depresión,

pero lo he superado". Además,

Paty es de confianza, no va a decir nada.

¿Por qué no te puedes alegrar de que esté en la calle

y hablando con gente? -Hija, yo me alegro,

y me alegro de que hayas superado tus miedos,

pero yo no soy capaz todavía, ¿qué quieres que te diga?

Solo de pensar que te pase algo y yo no esté a tu lado...

-¿Por qué no me has enviado un mensaje?

-Es que lo he hecho, y como no contestas me pongo peor.

-Hace exactamente seis días

la mujer a la que amaba murió en mis brazos,

después de recibir un tiro de esos malditos mejicanos.

-No lo dudes, si me entero de algo se lo diré.

Pero...

vete con cuidado, Santos cumple sus objetivos

sin importarle nada ni nadie.

-¿Me vas a matar, es eso?

Pero a partir de ahora será mejor

que duermas con los ojos bien abiertos,

porque si no soltáis a Sandra Vallejo,

cuando menos lo esperes me presentaré aquí por sorpresa,

y te voy a matar con mis propias manos.

¿Te queda claro?

Santos Mercader ya controla todo el imperio del narcotráfico

en el Levante, y lo único que pretende

es llegar hasta el Atlántico

para abrirle un pasillo a sus nuevos socios mejicanos,

poniendo un centro base en Madrid. ¿Entiendes?

Es la mejor forma de empezar a expandirse por toda Europa,

y yo soy el único que puede enfrentarse a él,

y tengo que hacerlo con sus propias armas.

Reconoces que fuiste tú quien mandó ese mensaje

por el que mataron a Maica y sabes...

-¡Qué coño está pasando aquí!

-Como ve, agente, Fernando Quintero me está agrediendo sin motivo.

-Es falso, es él el que me está provocando,

se está riendo en mi cara de la muerte de Maica.

-Han encontrado el cadáver de una mujer de unos 30 años

en el río Manzanares a la altura de El Pardo.

-¿La han identificado? -Pues no.

Por lo visto el cadáver está muy deteriorado,

llevaba varios días en el río,

pero los datos pueden encajar con los de Sandra Vallejo.

-¿Tenemos algo más?

-El cadáver ha aparecido sin la mano derecha,

podrían habérsela amputado antes de tirarla al río.

(Música emocionante)

¡Damián!

¿Podemos hablar? -Es que tengo un poco de prisa.

-¿No tiene ni un minuto para hablar de su hija?

Verá, anoche en el Moonlight me quedé preocupado.

Yo pensaba que Marga estaba pasando un buen rato,

pero cuando vi que se marchaba con usted así...

¿Hice algo que le molestara?

-No, simplemente que teníamos prisa, era tarde y nosotros madrugamos.

-¿De verdad que no pasó nada?

Si metí la pata con Marga o con usted,

de verdad que no era mi intención.

-Mira, ahí por lo menos estás siendo sincero.

Temía que fuera otra de tus excusas.

-Lo dice por lo de la cantimplora, ¿verdad?

(ADRIÁN ASIENTE) Sí, no estuve muy fino.

-Verá, yo por pasar un rato con Marga,

sería capaz de comprar un cantimplora y la tienda entera.

-Vamos, que te gusta mi hija de verdad.

-Sí, la verdad es que me gusta mucho,

y sería un idiota si no me gustase, porque Marga...

me parece una chica muy especial. -Conozco perfectamente a mi hija.

-A lo mejor aún me guarda rencor

por el pollo que le monté cuando detuvieron al estrangulador.

-No se me ha olvidado, como tú comprenderás.

-Lo siento, estaba muy afectado por la muerte de Mónica,

era una amiga de la infancia. -Y yo me acababa de enterar

que la persona en la que más confiaba, mi compañero,

era un monstruo.

Y tú entraste en mi tienda insultándome, como un basilisco.

-De verdad que lo siento,

estaba lleno de ira y lo pagué con usted.

-Por eso no quiero que estés con mi hija.

Cualquiera sabe cuándo de volverá a salir esa ira.

-Es que yo sería incapaz de tocarle un pelo a Marga.

De verdad, he cambiado mucho desde entonces.

-Muchísimo.

Lo que pasa es que ahora te gusta mi hija,

y por eso te deshaces en elogios conmigo.

-Sí, pero no sé qué tiene de malo eso.

De verdad le digo que estar con Marga me hace mejor persona.

Yo sé que he sido lo peor,

pero es que siempre me he visto rodeado de mala gente.

Y sé que no es excusa,

pero no solo no le voy a hacer daño a Marga,

sino que voy a impedir que nadie le haga daño.

-Supongamos que te creo.

Mira, hay muchas formas de hacerle daño a alguien.

Mi hija lo ha pasado muy mal. Escúchame, chaval,

como le hagas lo más mínimo... -No, no, no,

de verdad que no quiero hacerle ningún daño.

Yo solo quiero pasar tiempo con ella y ver lo que surge.

Sé que para un padre ningún chico

es lo suficientemente bueno para su hija, pero no sé...

Me gustaría intentarlo. -Buenas.

¿Qué haces aquí? -Ya ves, hablando un poco.

-Ah. -¿Qué tal?

Oye, llevé la furgoneta y pasó la ITV sin problemas.

-No ves, te dije que tendrías furgoneta para rato.

-Llevabas razón.

Bueno, yo me voy.

-Hasta luego. -Hasta luego, Damián.

-Buen día.

-Tú, ¿qué? ¿Ahora vas de modosito? -No.

Solo estaba limando asperezas. -Ya.

¿No será que te quieres ganar al suegro

para ganarte a su hija?

-Sé que si le tengo en contra no ayuda.

Anda, por la sombra.

(ÁLVARO RÍE)

-Julio.

¿Qué haces aquí, no te esperaba?

Tranquilo, solo es café, no lleva nada más.

-Me alegro.

-Yo pensaba que ya...

te habrías vuelto a Italia después de lo que pasó ayer.

-Vuelvo al mediodía.

Quería venir a despedirme de ti.

-Bien, está bien.

Verás, yo siento mucho lo que ocurrió, hijo.

Te lo digo de corazón, yo creo que...

perdí la cabeza, no debí ser tan duro contigo.

-Estás siendo muy duro contigo mismo, papá.

Deberías dejar de machacarte. -Lo intento.

Lo intento, de verdad, hago lo que puedo.

-Escucha,

el cuerpo me pide quedarme,

me gustaría quedarme e intentar ayudarte,

a pesar de que no me lo estás poniendo fácil.

Me gustaría hacerte reaccionar y salvar la empresa.

Pero no me...

no me siento bien.

Si me quedo viendo cómo sufres y como no me dejas ayudarte...

Yo siento que me fallan las fuerzas, papá.

Debo irme.

No, no... No quiero volver a recaer.

-Espera, espera. ¿Me estás hablando de...?

-De mi trastorno, sí.

-Tendría que haberlo imaginado, maldita sea.

Lo siento mucho, hijo.

Ni siquiera he pensado en eso. Vete a Italia cuanto antes con Olga,

yo no quiero que te salpique todo esto,

y si te quedas aquí, te puede ocurrir

lo mismo que te pasó cuando estaba aquí Somoza,

y eso no me lo perdonaría en la vida.

-Me da miedo dejarte solo.

-No te preocupes, de verdad, estaré bien.

-Ojalá fuera más sencillo creerte.

-Yo sé que no te lo he puesto fácil los días que has estado aquí,

por eso, lo mejor que puedes hacer es volver a Italia, de verdad.

-Allí tengo una vida estable y muy feliz.

-Lo sé, lo sé,

y tienes un futuro que construir con Olga,

un futuro muy bonito para los dos.

Yo no tengo más remedio que quedarme en Madrid,

estoy atrapado por esa promesa que le hice a Maica.

-Pues no sé cómo la vas a cumplir refugiándote en el alcohol.

-Bueno, ayuda a aliviar el dolor mientras llega el momento.

-Dudo que a Maica le gustara

verte convertido en un borracho obsesivo.

-No vamos a empezar a discutir otra vez, ¿verdad?

-No.

Ya me quedó claro que no quieres los consejos de tus hijos.

-Supongo que Alicia y tú habéis estado hablando de mí

estos días. -Pues sí.

¿Y sabes lo que me ha dicho?

Que ya has salido de situaciones mucho peores por ti solo.

-Y saldré también de esta, hijo, te lo prometo.

Pero es lo único que te puedo prometer, no puedo hacer otra cosa.

-Yo solo espero que la próxima vez que venga a verte,

no sea para visitarte en una celda,

o algo peor.

-Te quiero, hijo, y estoy muy orgulloso de ti.

Vuelve a Italia.

-Adiós, papá. -Adiós.

(FERNANDO SOLLOZA)

Alicia, hija, ¿cómo estás?

-"Ya no esperaba esta llamada.

-Siento mucho si he estado ausente estos días.

¿Cómo estás, qué tal te encuentras?

-Ya sabes que no estoy en mi mejor momento.

-Julio y yo hablamos a diario, y últimamente solo de ti.

No te esfuerces en disimularlo. -Sí, ya me ha comentado.

Supongo que sabrás que vuelve hoy mismo a Italia,

acaba de estar aquí para despedirse. -Necesita volver a su rutina.

Todo esto le está afectando demasiado.

-Lo sé, lo sé, lo sé.

Verás, hija, por eso te llamo también a ti,

quiero decirte lo mismo que le he dicho a él.

Te juro por Dios que haré todo lo posible

por salir del hoyo.

-Papá, piensa en toda la gente que te quiere

cuando te falten las fuerzas y pide ayuda cuando lo necesites.

No hay nada heroico en no hacerlo". -Lo haré, cariño,

no te preocupes. Ahora, si no te importa,

será mejor que dejemos la llamada

porque tengo la cabeza que me va a estallar.

Te llamo mañana y seguimos hablando. Adiós, cariño, adiós.

-Y después del restaurante, se fueron de fiesta

a una discoteca alucinante.

-¿Cómo le ha dado tiempo para hacer todo eso en un día?

-Se lo está pasando genial con Olga. -Ya te digo.

Pues no tienen ni un ratico para mandarme una triste foto.

Para publicarla en las redes sí que ha tenido tiempo.

-Es normal, así lo ve todo el mundo, y lo comenta quien quiere.

-Ya, normal. -Mira esta foto.

-"Pa" matarlas...

-Hola. -¡Hola!

-¿Qué tal, cómo estás? -Bien.

-¿Qué te pongo? -Una tostada con tomate y jamón.

Y un café solo. -Siéntate.

-Gracias.

Me alegra ver que estás bien.

Como anoche te fuiste del bar tan rápido,

no sabía si te pasaba algo. -No era por ti.

Llegó mi padre y me cortó el rollo.

-La verdad es que a mí también me lo cortó un poco.

Pero lo he visto ahora por la plaza, y he dicho: "Esta es la mía".

Y he ido de cabeza a por él. -¿Me estás vacilando?

¿Y no habéis discutido?

-¿Crees que no puedo mantener una conversación normal con tu padre?

-Lo siento, pero creo que no tiene muy buena imagen de ti.

-Ya.

Bueno, tiene motivos, la verdad.

-A ver, rey, tu tostadica...

y tu café. ¿Alguna cosa más? -Gracias.

Vamos, que...

Según él no debería estar tomando esta tostada contigo.

-Es que cuando tu padre llegó al barrio,

yo era un broncas.

Salía de fiesta todos los días, cualquier hora era buena, y...

Estaba rodeado de muy mala gente y siempre me metía en peleas.

-¿Y por qué me cuentas esto?

-Para que entiendas a tu padre. Las cosas que te dice y...

Yo era una persona que tenía muchos vicios.

-¿Qué vicios?

-La... La cocaína.

Al principio solo me ponía para salir de fiesta, pero...

poco a poco se me fue de las manos,

y al final me ponía para estar despierto, para...

Cualquier excusa es buena cuando estás enganchado.

-¿Y ahora estás limpio? -Sí, totalmente.

-¿Cómo has logrado salir de las drogas?

-Por mi familia.

Ellos me obligaron a entrar en una clínica de desintoxicación.

Si no llega a ser por eso, vete a saber dónde estaría yo ahora.

-¿Y esto se lo has dicho a mi padre?

-Me he ahorrado la parte más escabrosa, pero...

Sí que le he dicho que he mejorado mucho,

que puedo mejorar todavía mucho más,

si encuentro la motivación.

-¿Y qué te motiva?

-Tú.

-Fernando, traigo noticias.

-¿Habéis encontrado ya a Sandra?

-No lo sé, ha aparecido el cadáver de una mujer en el Manzanares.

-Pero ¿es ella o no es ella?

-No sé, es muy prematuro.

Su edad y características físicas coinciden,

pero aún no se ha podido identificar.

-¡Maldita sea!

-Hay otra cosa. Al cadáver le faltaba la mano derecha.

-¿Qué?

Tú sabes perfectamente que esa es la firma del cártel de Jalisco.

-Eso parece.

Los compañeros de Fuencarral-El Pardo nos dieron el aviso,

y se lo han pasado a la Policía Forense.

Pero todavía no hay conclusiones.

-Un momento. ¿Cuándo dices que os dieron el aviso?

-Anoche. -¿Y se puede saber

por qué no me has dicho nada hasta ahora?

-Yo estaba esperando tener datos concluyentes,

pero al no llegar he venido a contártelo.

-Pero ¿qué más datos concluyentes quieres, qué más necesitas tú?

Si la conoces, la viste en el hospital

en la comisaría, le viste la cara. ¿Es ella o no es ella?

-No sabría decirte, de verdad,

el cadáver ha pasado muchas horas en el agua,

y está irreconocible.

¿También le han destrozado la cara a golpes?

-De verdad, no sabría decirte.

No he sido capaz de reconocerla.

Hemos pensado que quizá tú podrías ver esas fotos,

si te sientes con fuerzas.

-Está bien, está bien, quiero verlas.

-Bien, acompáñame a comisaría.

-Cojo la gafas, si no, no voy a ver nada.

-Qué bien que estás aquí. -Sí, yo encantada.

Así nos ponemos al día,

y si te puedo echar un cable para que estés más animada,

mejor que mejor.

-A mí con tus tonterías ya me alegras el día.

-¿Cómo que tonterías? Que me llaman Coco por algo.

-Ya sabes a lo que me refiero. -Que ya lo sé, boba.

Como si tengo que contar chistes todo el día par que te rías.

-¿Y por qué no me cuentas algo de esa mujer misteriosa del Caribe?

-Qué cotilla eres.

-Si te mueres de ganas por contármelo.

¿Era una mujer famosa o algo así? -Era importante, no famosa.

-¿A qué se dedica? -A la banca.

-¿Y qué más? -Hasta aquí puedo leer.

Si me emborrachas igual me sacas algo más.

-Ay, qué lianta eres... -No, lianta tú.

Me prometiste que harías una cosa y no la has hecho.

-¿Yo qué te prometí? -¿En serio?

Que te ibas a hacer un chequeo médico.

-Ah, pero eso fue ayer,

y hoy es hoy y me encuentro estupendamente.

-Me alegra verte de tan buen humor. -¿Qué tal, Antonio?

Coco, es mi médico de cabecera.

-Encantada. -Igualmente.

Me viene muy bien haberla encontrado. ¿Qué tal los análisis?

-Es que no me los pude hacer. -Me dijo que ya se los había hecho.

Sí, pero es que no me dio tiempo.

No se preocupe, pronto los haré y vendré a su consulta.

-Muy bien, allí estaré. -Gracias.

-Hasta luego. (AMBAS) Hasta luego.

-Oye, ¿por qué no nos vamos a comer al Antiguo,

y después nos vamos al pub?

-Yo no sé si tu médico va a aprobar ese tratamiento.

-No hay mejor tratamiento que vivir la vida.

-Pues no se hable más.

A este invito yo, pero a las copas invitas tú.

-Hecho.

Hasta luego.

-Chao.

(Puerta)

¡Adelante!

Gracias por venir, Fernando. Siéntate.

Gracias, Claudia.

Vengo para ver esas fotos que me ha dicho Elías.

-Fernando, tienes que tener la cabeza muy fría

para lo que vas a ver.

En primer lugar, me gustaría que sepas

que el hecho de enseñarte estas imágenes,

es algo completamente excepcional.

Lo sé, pero tú sabes también que tanto Maica como Sandra

no tienen familia para identificarlas,

por eso estoy aquí.

En condiciones normales esperaríamos a la Científica,

pero la UDYCO y la DEA nos están apremiando.

Y necesitamos avanzar en la investigación

sobre el cártel de Jalisco y sobre Santos Mercader.

Nadie tiene más ganas que yo de resolver todo esto.

Solo espero que no sea demasiado tarde,

así que enséñame esas fotos, quiero verlas cuanto antes.

Estas fotografías no van a salir de aquí,

así que necesitamos que te tomes tu tiempo.

¿Vale? Míralas con mucha atención.

Necesitamos el mayor nivel de certeza posible.

Está bien, no te preocupes.

No es la primera...

Dios...

Pero ¿qué le han hecho a esta chica? Fíjate en la número 4.

Es la foto más nítida que hemos conseguido de su rostro.

No lo sé, Claudia.

Por su pelo podría ser ella, pero no estoy seguro.

¿Con qué nivel de certeza, un 60%? ¿Más, menos?

Espera, espera un momento.

¿Esta foto es de la mano izquierda?

Sí, es la mano izquierda,

pero el forense no ha encontrado marcas reseñables.

No es ella. Sandra tenía un tatuaje en la mano izquierda.

-¿Estás seguro, se lo viste alguna vez?

-Sí, se lo vi en el hospital. Además no era nada discreto,

ponía "Carpe diem", se leía perfectamente.

Pues un tatuaje no desaparece de la noche a la mañana.

Eso descartaría por completo

que este cuerpo pertenece a Sandra Vallejo.

Es una buena noticia. No para esa chica.

Al menos ya sabemos cómo se las gasta esta gente,

y hasta dónde están dispuestos a llegar.

Solo espero que mañana no sea Sandra quien aparezca en el río.

-De momento hemos ganado tiempo,

y todo apunta a que Sandra sigue viva.

Los compañeros de Fuencarral-El Pardo

y los de la Forense seguirán investigando

para averiguar quién es esta chica,

y cualquier pista nos puede conducir a Sandra.

Ojalá la encontremos pronto.

Sinceramente, no creo que pueda soportar

ver otras fotografías,

y terminar descubriendo que se trata de Sandra.

Bueno. Os dejo.

Muchas gracias, Fernando, lo has hecho muy bien.

A vosotros.

-O sea, que a Leo le sienta bien el cambio de aires.

-Fenomenal. Desde que se han marchado a Valencia,

no han vuelto a utilizar el inhalador.

-Y Marcelino, ¿cómo lleva las distancias?

-Cuando se marcharon se puso un poco depre.

Ahora tenemos la rutina de ir un fin de semana sí y otro no.

-En tren se va en un momento, ¿no? -Qué va, vamos en coche.

Marcelino se empeña en conducir.

Y eso que lleva más de dos semanas

con unos dolores de espalda horribles.

-¿Ha ido al médico? -No, ni piensa.

Se toma un Ibuprofeno por la noche y ya está.

-Igual que Claudia,

están acostumbrados a ver casos tan graves,

que cuando les toca a ellos no le dan importancia.

¿Sabes a qué se parece eso? Al síndrome del cuidador.

-No lo había pensado,

pero encaja perfectamente con Marcelino.

Está siempre tan pendiente de cuidarnos a todos:

a mí, a su hija, a su nieto...

Se olvida totalmente de cuidarse a sí mismo.

-Haz el favor de convencerle de que vaya al médico,

si no, lo traes y le echo un vistazo. -Te lo traeré aunque sea arrastras.

Me voy marchando que he quedado con él.

Voy a pagar esto... -¡Qué dices! Te invito yo.

Venga, venga. -Pues gracias por el café

y por el consejo.

Hasta luego. -¡Adiós!

-Pero ¿usted a mí no me escucha? Le estoy diciendo

que yo no he pedido ningún microcrédito.

Pero si yo no conozco esa empresa, no sabía ni que existía.

Por supuesto que lo voy a comprobar.

Claro que sí, ya tendrá noticias mías.

-¿Qué pasa? -Tengo mucho disgusto, Antonio.

Esta mañana me ha llegado un email reclamándome 4000 euros.

-Vaya. ¿Por qué? -Pues eso digo yo.

¿A santo de qué?

Les llamo para decirles que se trata de un error,

y me dicen que el dinero me lo enviaron hace dos meses.

Que yo lo he utilizado y no cumplo con los pagos.

Pero ¿qué pagos, Señor mío? -Tendrá alguna explicación,

nadie pide un crédito sin querer.

Hay que presentar documentación, DNI, una cuenta bancaria.

Una nómina para avalar. -Exactamente. Es lo que le he dicho.

Pero resulta que tienen todos mis datos.

Que tienen mi número de cuenta, mi número de teléfono, DNI...

Todo. ¿Cómo es posible eso? -A mí me suena a estafa,

mejor que vayas a comisaría. -Dios mío, lo que me faltaba.

Y dice que si no pago me ponen en una lista de morosos.

A mí, que no he dejado en la vida a deber ni la barra del pan.

-Mejor cóbrame lo de Montse,

que no quiero estar yo en una de esas listas.

Vale, no está el patio para bromas. -Pues no, Antonio,

porque para mí 4000 euros son un pastizal.

-Sí, llevas razón.

Vete a la policía, seguro que queda en un susto.

-Ojalá.

Adiós. Buen día.

(MARÍA SUSPIRA)

-Pues aquí estamos, en el mejor local de todo Madrid.

-Hombre, no puede faltar en nuestra ruta.

Ponnos un par de copas, guapo. -Pues no sé si va a ser posible.

¿Me enseñan sus carnets, señoritas?

No vendemos alcohol a menores de edad.

-Ah, qué cachondo. -Es que parecéis dos adolescentes.

-¿Es que hay una edad para pasárselo bien?

-Me encanta que te diviertas, mamá, no seré yo quien lo impida.

-Pues pon esos vermús. -Marchando.

-Y la camarera que tenías aquí, esa rubita tan mona, ¿dónde está?

-¿Sara? -Sí, Sara.

¿Dónde está? -Ah, por eso querías venir.

-Me apetece conocerla un poco mejor. ¿Qué pasa?

-Pues te vas a quedar con las ganas porque ya no está aquí,

está en Barcelona, ahora se dedica a la música.

-¿En serio? (ELVIRA ASIENTE)

Vaya, una pena. -Hombre, una pena...

Seguramente triunfará en la música. -No, sería una pena por mí.

Tu hijo no está mal, pero no es mi tipo.

-Si tú no tenías nada que hacer con Sara.

Le gustan mucho los hombres.

Ya te dije que estuvo saliendo con Álvaro.

-Como si eso fuera un problema.

Mi especialidad son las heteros cien por cien.

Solo hay que conseguir que les pique la curiosidad.

-Anda ya. -Te lo digo completamente en serio.

Mi misterioso ligue de Costa Rica también decía que era hetero.

-Por fin empiezas a contar algo de ella.

-Era una alta ejecutiva que trabajaba en banca,

y estaba harta del ambiente machista de su trabajo.

Y... -Cuenta, cuenta, que esto promete.

-A ver...

-Sus vermús.

-Bueno, por las amigas de verdad. -Por las amigas de verdad.

(Teléfono)

-¿Sí?

¿Cómo?

Pero ¿había alguien dentro?

-Vale, vale, vale.

Vamos ahora para allá.

La policía. -¿Qué ha pasado?

-Nos han entrado en casa.

Un vecino ha visto la puerta forzada y ha dado el aviso.

Mamá...

¡Mamá!

-Que sí, que sí, ya te he oído, ya...

¿Y ahora qué vamos a hacer? Habrá que ir, ¿no?

-Claro, te acompaño.

-Id yendo vosotras y yo iré en cuanto llegue Juan.

Voy a llamarlo para que venga cuanto antes.

Mamá, una cosa.

La policía están en casa, van a querer registrarlo todo.

Cuidado.

-Sí, claro, yo me encargo.

Adelante y no se asusten.

Pero, pero...

Pero...

¿Qué ha pasado aquí?

-Pues están todas las habitaciones igual.

El aviso lo ha dado su vecino de arriba, un tal Jess,

me imagino que lo conoce. Pues claro.

Subía con la compra y vio la puerta con signos de haber sido forzada.

Por eso hemos entrado nada más llegar.

¿Y nadie ha oído nada?

Tienen que haber hecho mucho ruido para hacer todo esto.

Sí, el de abajo oyó, pensó que era una mudanza,

después oyó todo el pifostio, se asomó a la mirilla,

y vio dos encapuchados corriendo escalera abajo.

-¿Quién puede hacer una cosa así para robar una casa?

Necesito que eche un vistazo

para ver qué objeto de valor han sido sustraídos.

Sí, Claro. Coco, ¿me esperas aquí? -Sí, claro. Tranquila.

La acompañará un agente.

Intente no tocar ninguna superficie donde pueda haber huellas,

ni picaportes, ni tirares de cajones...

Científica está de camino.

Esto no se lo han llevado. Raro, ¿no?

-Van a por mí.

Me embargan la casa, me embargan el bar y lo que sea.

-Cariño, cálmate. -¿Cómo quieres que me calme?

Me están hundiendo la vida, por Dios.

-María, tranquilízate. Para ayudarte necesitamos saber

qué ha pasado exactamente.

¿Tú contactaste con alguna empresa de microcréditos?

-Que yo no los he llamado,

que me han contactado ellos a mí esta mañana, míralo, por email.

Y cuando los he llamado yo para decirles que había un error,

me dicen que tienen todos mis datos bien,

y que ese dinero yo lo he recibido.

-Después te habrán llamado de una empresa de cobro de morosos.

-Bueno, y con qué modales.

Me han hecho sentirme como una delincuente,

me han hecho sentirme mal. -Sí, esa es la idea.

Son empresas operadores de morosos,

que se dedican a hacer el cobro de las deudas

para evitarse asuntos más desagradables.

-Para desagradables ellos.

Aparte de los 4000 euros, me dicen que tengo más deudas.

Que tengo más deudas, míralo.

3900 euros de llamadas telefónicas en dos empresas que yo ni conozco.

¿Adónde hay que llamar para 3900 euros?

-Y estos son los números de los que nos hablabas.

-Sí. -¿Y esta nota de 10 000 euros?

-Otro microcrédito que dicen que he pedido.

Crédito online.

Online. Que yo no sabía ni que esa empresa existía, por Dios.

No entiendo cómo me pueden pasar a mí estas cosas.

-Cariño, te pasan a ti y le pasan a mucha gente.

Lo que hay que hacer es poner una denuncia.

Seguramente han suplantado tu identidad.

-Ya, Elías, pero ¿cómo?

-¿Tú no has perdido tu DNI? -Que no, lo tengo en la cartera.

-Puede que te lo hayan robado online.

-Si yo soy muy escrupulosa para meter mis datos en internet.

-Pero hay infinidad de webs trampa,

que utilizan los estafadores como señuelo

para coger los datos de personas como tú,

y hacer este tipo de estafas.

-Hay empresas como las compañías de teléfono,

que solo te piden el DNI para contratar.

-Pero los que dan los créditos, ¿los dan tan alegremente?

-Pues sí, porque aunque te pidan las nóminas,

y las cuentas, esta gente es experta en eso,

se dedican a falsificarlos. -Pues la madre que los parió,

me están hundiendo.

-Espérate que no aparezcan más contratos a tu nombre.

-Hablaremos con Miralles,

y lo que haremos es rastrear todas estas contrataciones.

Vamos a ver si hay suerte y alguna de estas falsas Marías

ha utilizado algún dato verídico que nos lleve a ellas.

-Pues como las encontréis,

se van a enterar de quién es la verdadera María.

-Así se habla.

¿Quieres poner una denuncia online? Así no tienes que salir.

-¿Online? Estás de broma, ¿no?

Después de esto voy a hacer lo que yo te diga.

-María, que es la página web de la Policía Nacional.

-Por si acaso. -¿Por qué no hacemos una cosa?

Redactamos nosotros una denuncia con todo lo que nos has contado,

te la traigo y la firmas. ¿Te parece?

-Sí, me parece.

Pero solo os faltaba esto, con el lío que tenéis

con la muchacha esa muerta, la pobre. -No nos cuesta nada, de verdad.

Nos llevamos todas las cifras que tienes

y los nombres de las empresas.

Venga, cariño, que nosotros arreglamos esto.

-Ojalá que sí. -Que sí.

Y si te vuelven a llamar de la empresa de cobradores morosos,

no se te ocurra contestarles. -No pienso.

-No entiendo.

No se han llevado nada.

-¿Usted está segura? -Pues sí.

Sí, sí, he revisado todas las habitaciones,

y no echo en falta nada de valor. Quizás falte otro tipo de material.

¿Qué insinúas?

Solo intento entender qué buscaban los que han hecho esto.

Conozco a mis hijos mucho mejor que tú,

y en mi casa no entra ninguna droga ni cualquier porquería

que pueda justificar todo esto. -Vamos a ver, señora,

¿usted guarda dinero en metálico en la casa?

-Yo no soy sorda.

Y sí, a veces, pero no es el caso.

Pues tendrá que acompañarme a comisaría.

¿Perdona?

Para más preguntas.

No, yo no tengo nada que responder.

Sí que iré a comisaría con mis hijos para poner una denuncia. Y punto.

Lo siento, cumplo órdenes de la inspectora jefe.

El allanamiento se ha producido en circunstancias sospechosas,

y Miralles opina que su declaración puede ser importante,

y quiere tomarla sin contaminación.

Ah, claro, claro, el protocolo Soler.

Nosotros siempre somos sospechosos, aun cuando somos las víctimas.

-¿Quieres que te acompañe? -No, prefiero que te quedes aquí

esperando a Luis, y que vigiles a esos, que son capaces

de acusarme de algún delito inventado.

-Sí, sí, descuida. (ELVIRA SUSPIRA)

-¿Vamos?

Toni, te quedas al cargo hasta que lleguen los lupas

y los de la Judicial. ¿De acuerdo? Claro.

No se preocupe, señora Soler,

conozco perfectamente su postura respecto a las drogas,

yo me refería a otra cosa. ¿Entonces?

¿No sería posible que ustedes

guardaran en su casa información sensible sobre alguien,

o algún objeto que pertenecía a otra persona anteriormente?

O sea, entran en mi casa a robar,

¿y la policía sospecha que nosotros somos los ladrones?

Elvira, solo intento ayudarla. Sí, ya veo, ya. Sí.

¿Le haría esta pregunta a cualquier otro ciudadano?

Yo en cada caso hago las preguntas pertinentes

para comprender los hechos. En eso consiste mi trabajo.

Pues no es tan difícil de comprender.

Los hechos son que alguien entró en mi casa,

y no es un caso aislado. Porque en la radio he oído

muchas empresas de alarmas que se anuncian.

Sí, conozco esas campañas,

crean una sensación falsa de inseguridad,

para captar clientes. Si la policía fuera más eficaz,

los ciudadanos no tendríamos que contratar seguridad privada.

Para eso pagamos nuestros impuestos.

¿O me va usted a decir que esas mafias georgianas

también son invención de las compañías de alarmas?

No, por desgracia no.

Esas bandas georgianas

son las responsables del 60% de los robos en domicilios.

Pero su "modus operandi" es muy diferente.

Si usted lo dice.

Por supuesto, señora, Soler, soy inspectora jefa de policía,

y sé identificar perfectamente cuando estoy ante un delito común.

Y este no lo es, ¿sabe por qué?

Porque siempre tienen un móvil económico,

y de su casa no se llevaron absolutamente nada.

A lo mejor pensaron que llegaba alguien, se asustaron,

y huyeron sin coger nada.

El informe de mis agentes y su propia declaración

corroboran que registraron todas las estancias de su casa,

y esto lo hicieron aproximadamente en 15 minutos, según sus vecinos.

Y además, ignoraron cualquier objeto de valor.

¿Y eso le da pie a usted

para interrogarme como si yo fuera sospechosa?

No, eso me hace sospechar

que estamos ante delincuencia especializada,

que busca objetos concretos de víctimas específicas.

Pues lo siento, pero no tengo ni idea,

de qué es lo que buscaban.

Si ustedes fueran personajes famosos, jueces, políticos,

o notarios, diría que a lo mejor

tenían información comprometida.

Pero ustedes son una familia humilde, honrada,

trabajadora, ¿verdad? Así es, le pese a quien le pese.

Ya. Y yo me pregunto,

qué ha podido hacer una familia humilde, honrada, trabajadora,

para que le ocurra una cosa así. Nada.

Pero si ya se lo he dicho.

¿Y si se han equivocado? No lo creo.

Por la forma de entrar y la rapidez con que actuaron,

más me inclino a pensar que son profesionales.

¿Necesita usted agua o cualquier otra cosa?

¿Eh? No.

No, lo que quiero es irme.

Espere, señora Soler. A ver...

Piense un poco, haga memoria.

Recuerde los últimos negocios que han hecho ustedes,

¿Es posible que alguien se haya podido sentir molesto,

o tal vez alguna persona del pasado? Y dale, pero ya le he dicho

que no tengo ni idea de quién está detrás de todo esto.

¿Sería posible que ustedes tuvieran en su casa

material sensible, de manera consciente o inconsciente?

Pero es por su bien,

para evitar que se repita esto o algo peor.

¿Peor? Claro.

Si era tan importante para ellos y no lo han encontrado,

es probable que vuelvan a buscarlo, o que vayan a por uno de ustedes.

Ay, se está montando unas películas...

Por favor, ¿le puedo pedir

que deje de tratarme como si fuera una criminal?

¿Puedo irme ya? Sí, señora Soler.

Váyase.

Me agota, esta mujer me agota.

Me habéis jodido la vida.

Os pedí que hicierais una entrega, ¿era tan difícil?

¿Por qué os metéis en mis movidas? Y sobre todo este,

que no es quien para darme lecciones de nada.

-¡Fernando!

Sabemos quién era es chica.

-¿Ya la habéis identificado?

-¿Estás bebiendo otra vez? -No.

Estaba a punto. Pero no vayas a empezar como mi hijo,

esta mañana ya me ha echado la bronca.

Seguro que ahora tengo problemas mucho peores que el alcohol.

-¿Tú crees? Pues como sigas así,

dentro de poco tomarte una copa va a ser el mayor problema.

-¿Has terminado ya?

-El alcohol vuelve a un hombre vulnerable en un monstruo.

-Y yo a menudo veo muertos, no te jode. Vamos, Elías.

Sabes que vengo de ver las fotos de esa chica en comisaría

con la cara completamente...

¡Dios! No quiero ni recordarlo.

Necesitaba una copa para calmarme un poco, joder.

-Una copa no es un regalo, eso es lo que diría cualquier adicto,

y yo no puedo colaborar con un adicto.

-¿De qué estás hablando? -Te estoy hablando en serio,

yo siempre he pensado que podía colaborar contigo en esto,

pero en estas condiciones, hay cierta información sensible

que no puedo compartir contigo, te lo digo muy en serio.

-Está bien, está bien, está bien.

Tú ganas. Para ti.

-¿Vas a dejar de beber?

¿Puedes?

-Que sí, hombre que sí, ya lo había hecho esta mañana

después de venir mi hijo a despedirse,

tiré la botella a la papelera, pero después de ver esas fotos, yo...

-Conmigo no te justifiques que yo he estado ahí.

-Solo tenía que cogerla, Elías.

-Ya me ocupo yo de ella.

-Está bien, de acuerdo.

Y ahora dime todo lo que sepas de esa chica.

-Pues ha habido suerte, la DEA la tiene fichada.

-¿Quién era?

-Es una tal Ariadna Vera, de Monterrey, Méjico.

Durante año y medio trabajó de mula para el cártel,

y hace poco la pillaron en el aeropuerto

con 50 bellotas de cocaína en el estómago.

-Sandra también llevaba 50 bolas de cocaína en su cuerpo.

-Con la diferencia de que esta chica trabajaba para la justicia.

Desde hace dos meses colaboraba con la DEA como agente doble.

Y se había hecho con unas grabaciones un poco comprometidas para el cartel.

-Ya, y la pillaron.

-Presumiblemente.

Le perdieron el rastro hace un par de semanas

cuando venía a Madrid con un encargo para estos.

-¿Y se puede saber por qué la DEA no hizo nada,

por qué no la ha buscado? -Lo hizo,

pero creímos que se había dado a la fuga.

-Ya.

Y sin embargo era el cártel quien la había descubierto y...

En fin. -Le hizo pagar por su traición, sí.

-Ya.

¿Crees que Sandra tiene alguna posibilidad

de librarse de todo esto?

-Al parecer los secuestradores responden ante Mercader,

y Mercader saber perfectamente

que tanto tú como yo estamos buscando a esa chica.

Mientras les sea útil supongo que la mantendrán con vida.

-Sí, yo pienso lo mismo que tú,

lo que me preocupa es saber si todavía

podría tener las dos manos pegadas a su cuerpo.

-Ahora no pienses en eso. -¿Y qué quieres que piense?

No me lo puedo quitar de la cabeza, lo tengo aquí, aquí, aquí...

Me siento culpable y responsable de lo que está pasando, maldita sea.

-No dejes entrar pensamientos negativos.

-¿Es que acaso ves algo positivo en todo esto?

-Esperemos que la muerte de esa pobre chica

sirva para algo.

Podremos cruzar datos con la DEA, y seguramente conseguir pistas.

De acuerdo. Gracias por venir a decímelo.

Solo te pido una cosa,

mantenme informado de todo lo que pase, ¿lo harás?

-Lo haré, sí.

Pero ten un poquito de fe en nosotros,

en ti mismo y en Sandra.

-Fe... (ELÍAS ASIENTE)

Yo nunca he tenido fe.

-Bueno,

pues agárrate a cualquier cosa,

pero no a esto. Me lo llevo.

-Mamá, ¿cómo estás?

Menudo susto. -Ay, ya te digo.

Qué desastre...

¿Y Coco? -Está en el baño.

Ha estado aquí hasta que se ha ido la policía,

hace diez minutos. -Ya.

¿Han encontrado algo?

-Han recogidos muestras, pero no creo que sirvan de mucho.

Si llevaban pasamontañas, habrán tenido la precaución

de usar guantes. -Ya.

¿Y Ricky dónde está?

-Ricky tenía una cita con la chica esa que le gusta.

Le he dicho que no valía la pena que la cancelase,

que recogeríamos nosotros todo esto.

-¿Qué te ha dicho la inspectora Miralles?

-Decirme, decirme, no me ha dicho nada,

ahora, tocarme las narices mucho. Vamos, como siempre.

-¿No tienen ninguna prueba, no hay ningún sospechoso?

-El problema es que no han robado nada.

Yo no he echado en falta nada, ¿vosotros?

-Yo no tengo ni idea de lo que estaban buscando.

-Basta ya de disimular,

sé perfectamente que esto tiene que ver con vuestras movidas.

¿A quién habéis dado el palo últimamente?

-Álvaro, no te comas la olla porque no tenemos nada que ver con esto.

-A lo mejor le habéis dado el palo a la persona equivocada.

-Escucha Álvaro,

que ya he tenido bastante con las insinuaciones de la policía.

-Tampoco te hagas la ofendida a estas alturas.

No es la primera vez que me mentís en la cara

para tapar vuestros chanchullos. -Álvaro, te juro que no tengo ni idea

de qué va todo esto,

si nosotros estamos tan sorprendidos como tú.

-¿Cómo estás? -Pues agotada. y muy preocupada.

-Al menos no ha sido violento.

Os podía haber pillado en casa. -Pues yo lo hubiera preferido.

-Pero ¿qué estás diciendo? -Pues sí,

si lo tienes enfrente te puedes defender.

No hay nada peor que no ponerle cara a tu enemigo.

-Llámame cobarde, pero no me hace gracia entrar en casa

y que haya ladrones.

Y menos después de lo que pasó.

-Álvaro, tú y yo vamos a recoger los cuartos,

que si no, no nos podremos acostar.

(ELVIRA SUSPIRA)

-Elvira, tengo que contarte algo.

-¿Tú tienes algo que ver con todo esto?

-Todo esto ha sido por mi culpa.

-Marga, ¿has terminado ya en el almacén?

-Sí, ya salgo.

-¿Qué estás haciendo, hija, que llevas tanto tiempo?

-¿Cómo estoy?

-Te has...

Te has maquillado, ¿no? -Un poco.

¿Se me nota mucho?

Papá, no te pongas así que solo voy al cine.

-Vale. ¿Por qué no me has dicho nada?

-Porque ha sido un plan improvisado. -Improvisado:

el maquillaje, el vestidito... Todo improvisado, ¿no?

-Es que no quería estar discutiendo toda la tarde.

Además, van a ser tres horas como mucho,

y llevo batería cargada a tope.

Te prometo que voy a mirar los mensajes, no como ayer.

No me va a pasar nada. -¿Con quién vas?

-Sabes perfectamente con quién voy. -Con Ricky.

¿Y a qué cine vas? -Si te lo digo eres capaz

de cogerte la butaca de la fila de atrás.

Papá, vas a tener que confiar en mí. -Hija, el problema no eres tú.

-Mira, Ricky me ha dicho que esta mañana habéis hablado,

y que había servido para suavizar las cosas,

pero veo que lo tienes enfilado.

-Es que cuanto menos me gusta a mí, más te gusta a ti,

parece que lo haces queriendo. -Yo voy a salir con Ricky al cine,

porque me apetece.

Quiero que te acostumbres a que vuelva a hacer mi vida.

-Qué fácil es decirlo con todo lo que hemos pasado.

-Por eso mismo,

porque tenemos que volver a ser felices.

(Puerta)

Por favor, no hagas el ridículo.

Hola.

-Hola, Marga. Madre mía, qué guapa estás.

-Gracias. Hace mucho que no me ponía este vestido.

-Pues te queda... (DAMIÁN CARRASPEA)

-Nos vamos, papá. -¿Llevas el móvil?

-No, se me ha olvidado el bolso dentro.

Ahora vuelvo.

-Gracias por dejar salir a Marga conmigo esta noche.

-No te equivoques,

que esto no es cosa mía, Marga no me ha consultado.

No me ha dicho ni al cine al que vais.

-Vamos a los cines del centro comercial,

a ver la película de superhéroes que estrenaron la semana pasada.

-¿Y por qué me cuentas eso? -Para que se quede tranquilo.

Quiero demostrarle que soy capaz de cuidar a Marga.

¿A qué hora tiene que estar ella en casa?

-Ya estoy.

Te envío un mensaje en cuanto salga del cine.

-No, no hace falta.

-No me cuesta nada. -No, mujer, de verdad,

despreocúpate de mí y preocúpate solo de pasarlo bien.

-¿Seguro?

-Seguro.

-Vale. Vamos. -Hasta luego.

-Bueno... tampoco lleguéis muy tarde.

-Vamos.

-Esto es lo que estaban buscando.

-¿Qué guardas ahí?

-Información sensible de gente muy poderosa.

-¿Qué tipo de información?

Vamos, Coco, no me fastidies.

Has provocado que roben en mi casa, has puesto en peligro a mi familia,

y por tu culpa me han sometido a un tercer grado,

así que ya estás largando.

(COCO SUSPIRA) -A ver...

Aquí hay un archivo

que demuestra el desvío de capitales

de empresarios españoles muy importantes a Panamá,

a través de cuentas opacas al fisco.

-¿Y cómo lo has conseguido? -Hackeando el ordenador adecuado.

¿Tú te acuerdas de la ejecutiva de Costa Rica de la que te hablé?

-¿La que se las daba de heterosexual? -Exactamente.

Pues era muy apasionada

pero muy descuidada con las claves del ordenador.

-¿Y qué quieres hacer con ese pendrive?

-Venderlo al mejor postor y jubilarme.

Al parece vale mucho más de lo que yo pensaba.

-Está claro que alguien ha descubierto tu intromisión.

La pregunta es hasta dónde están dispuestos a llegar

para evitar que esa información salga a la luz.

-Lo siento muchísimo, Elvira.

Te lo juro, y siento haberte

puesto en peligro a ti y a tu familia.

No tenía ni idea de que me seguían el rastro.

-Vale, te creo.

Y te voy a ayudar a salir de esta.

Con las amigas de verdad al fin del mundo, ¿no?

-Gracias.

Una vez obtienes los datos del DNI es muy fácil falsificar documentos.

Por eso hay tantos caos de phishing.

-¿Me da a mí la impresión, o están aumentando estos casos?

-Imagínate, hemos pasado de 18 000 a más de 120 000

en apenas tres años.

-María no es una descerebrada, no va colgando sus datos personales

por las redes.

¿Qué pasa, estás mal?

(MARÍA RESOPLA) Esto pasa, Elías. -¿Qué?

¿Ha sido un mal día? -Un mal día no,

lo habitual en un día normalito.

Saco para pagar el IVA, para pagar a los proveedores,

algunos gastos y para pagar a Paty. Poco más.

Los meses buenos ahorramos para los malos.

-Debí prever que esto podía pasar.

Siento muchísimo haberos metido en este embolado.

-Bueno, tú no sabías que te estaban siguiendo,

así que déjate de disculpas.

-De haberlo sabido no habría venido aquí ni en broma.

Tú lo sabes, ¿verdad? -Sí, lo sé.

-¿Qué ha hecho esta vez la familia Soler?

Pues técnicamente nada,

han sufrido un allanamiento con fuerza en su domicilio,

les pusieron la casa patas arriba,

pero aparentemente no se han llevado nada.

Eso sí que es raro.

Como todo lo que tiene que ver con los Soler.

Hasta cuando les roban huele mal.

Tienes que deshacerte de él cuanto antes.

-Pero no pienso malvenderlo.

-Te digo que el tiempo corre en tu contra,

y que no puedes esperar a que aparezca el comprador ideal.

-Oye, te tengo que dar las gracias

por lo contenta que llego ayer Marga a casa.

Tú sabes que a mí me cuesta darle carrete, y que...

Creo que fue un acierto darte un voto de confianza.

-¿Marga le ha dicho que habrá una próxima vez?

-No.

-¿Qué pasa, quién es? -Número desconocido.

-"Si esas cuentas bancarias salen a la luz,

estás muerta".

-La verdad es que no tengo ninguna prisa.

Me preocupa más que su padre cambie la imagen que tiene de mí.

-Ya. -Porque, claro,

con Silvia persiguiéndome lo tengo un poco difícil.

Soy la inspectora jefe Claudia Miralles,

de la comisaría de al lado. Sí, me acuerdo de usted,

nos conocimos en el bar. Sí, es verdad.

Me llama la atención la relación de amistad

que tiene usted con Elvira Soler.

¿No tiene derecho a tener amigas o qué?

Sí, pero cuando una exconvicta se junta con otra,

prefiero estar alerta.

Hola, Damián, yo también me alegro de verte.

-No me toques la narices. Tú y yo no tenemos nada que ver.

No quiero a Bremón detrás de mí preguntándome sobre ti.

-Lamentablemente, las circunstancias han cambiado.

-Estoy por ir a la policía. -¿Lo estás diciendo en serio?

(COCO ASIENTE) -Tía, es que me han amenazado de muerte.

Puede ser cualquiera de la lista, y hay gente muy poderosa.

-El paquete me lo entregáis como acordamos.

Y más os vale que no tenga ni un solo rasguño,

o tendré que replantearme nuestro acuerdo.

Eso espero.

-Lo estaré esperando.

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Servir y proteger - Capítulo 560

25 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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