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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 557 - ver ahora
Transcripción completa

Llevo muchos años en esta consulta

y esas lesiones son compatibles con una paliza.

¿Quién te ha hecho eso?

-Que no, doctor, me he caído de una escalera.

-¿Has visto a ese hombre que ha salido por la puerta?

Sí, pero no me he fijado. ¿Qué pasa? Creo que le han dado una paliza

y que no lo quiere denunciar.

Supongo que porque le están intimidando.

Manuel Dorado:

42 años, soltero, en paro,

y sin antecedentes. Tenemos indicios

de que ha sido víctima de una paliza.

A mí no me ha agredido nadie, yo me he caído en mi casa,

de la escalera.

Hagan el favor de hablar con el doctor Torres

y le dicen que se deje de tonterías, de palizas y de no sé qué.

Y a mí déjenme en paz de una puñetera vez.

María no cree que tiene problemas con el alcohol,

hemos tanteado otros locales de la zona, y tampoco.

Y perfil de ludópata tampoco tiene.

Yo no creo que la paliza tenga que ver con deudas.

Nos ha contado que a veces va a un local de alterne.

¿Unas flores?

-Es lo que he encontrado que más se parece a ti.

Por el nombre digo.

-¡Papá, ya has demostrado que eres un buen padre!

Hace tanto que no hago planes por mí misma,

que no sé ni lo que es.

-Tía, ¿quieres que me vaya?

-¿Cómo? No, no, no, ¿por qué?

-No quiero interrumpir nada.

-Es que no hay nada. ¿Con Ricky?

Bueno, un poco. O sea, bastante.

Una noche nos quedamos mi madre y yo solas,

no estaba mi padre y nos entraron a robar.

Y esa misma noche mi madre murió de...

de un infarto.

Yo no pude pasar página,

y me ingresaron.

Es una cosa mía.

Necesito mirarme al espejo y decir: "Sí,

me violaron y después tuve una depresión,

pero lo he superado".

Además, Paty es de confianza, no va a decir nada.

-Los agentes de la DEA nos han dado una buena información.

-¿Qué clase de información? -El nombre de un pez gordo, un capo,

un tal Santos Mercader.

-Le prometí que haría todo lo posible por encontrar y salvar a su hermana,

y es lo que voy a hacer.

Quiero que me ayudes a conseguir toda la información que puedas

sobre ese tío. -¿De cuánto dinero estamos hablando?

-Depende de lo valiosa que sea esa información, claro.

-Ya te he dicho que soy directo, cuando algo me gusta voy a por ello.

-Nos ha llegado una ficha de registro del hotel.

Ha pasado allí un par de días y ya lo ha dejado,

pero ha comentado que se quiere instalar en Madrid.

Ha preguntado por inmobiliarias,

y parece ser que quiere buscar un chalé pijo

en una zona buena de aquí.

-Voy a llamar a la policía.

-¡Tú no vas a llamar a nadie, maldita sea!

-¡Suéltame o te juro que...! -¡Qué!

Me juras por Dios, ¿qué me vas a jurar tú?

¿Me vas a matar, es eso?

A partir de ahora será mejor que duermas

con los ojos bien abiertos,

porque si no soltáis a Sandra Vallejo,

cuando menos te lo esperes me voy a presentar aquí

y te voy a matar con mis propias manos.

(SARCÁSTICO) ¿Te queda claro, nano?

-Tú has conocido a alguien. -Es proveedor, se llama Santos.

-¿Santos? -Y es Valenciano.

-¿Santos Mercader?

-Sí. ¿Qué pasa, lo conoces?

-Sí, claro que lo conozco.

(Música emocionante)

(Puerta)

Qué alegría verte tan temprano. Anoche te eché de menos.

¿Qué pasa?

-¿Tú de qué vas?

-¿Por qué me hablas así? -¿Cuándo pensabas contarme la verdad?

-La verdad... Ah, la verdad.

Sí, soy hetero y tengo seis hijos.

-Sé quién eres, Santos, mi madre te conoce.

-¿Y quién es tu madre? -Elvira Soler

Y mi padre Gabriel Campos.

-¿Eres hijo de Gabriel Campos?

¿Y qué ha pasado con el apellido? -Prefiero llevar el de mi madre.

-No me extraña, menudo capullo tu padre.

-Si lo conoces es porque trabajaste para él

dando palizas a sus órdenes. Eres un vulgar matón.

-¿Y te parece que un vulgar matón viviría en una mansión como esta?

¿O llevaría mi tren de vida? -Anda, tómate un zumito.

Remolacha, jengibre y manzana, lo acabo de preparar.

-Ya he desayunado.

-Tú te lo pierdes, porque es superenergético.

-¿Me vas a dar una explicación o no?

-Cuando te calmes un poco y cambies el tono acusador sí.

-Vale.

¿Eras o no eras un sicario a órdenes de mi padre

con fama de tener bastante sueltos los puños?

-Esa pregunta te la tumbarían por capciosa ante cualquier tribunal.

Te lo digo yo que soy abogado.

-Reconoce que eres un narcotraficante.

-¿En qué quedamos, vulgar matón o narcotraficante?

-Aquí es donde debería estar yo ahora mismo.

Qué pasada de crucero, tío.

Tienes tres restaurantes,

puedo parar en todas las ciudades donde atraquemos...

Me imagino que las excursiones irán aparte.

Buaaaa...

-Soñar es gratis.

-Yo solo quiero irme de Madrid, me da igual donde,

pero me quiero pirar ya. Necesito vacaciones.

-Tendrás derecho a vacaciones este verano, digo yo.

-Sí, porque la hostelería es muy dura.

Hay que estar atendiendo las necesidades de los clientes...

Yo qué sé. No puedo fallar a María.

-Pero si haces más horas que un reloj,

seguro que tu jefa te debe un montón de horas.

-Igual en otra época del año.

Cuando llega el calor, la terraza se peta siempre.

-Estoy segura de que si se lo dices, lo entenderá.

-No sé yo.

-Inténtalo.

Ojalá pudiera yo pillar unos días de descanso

para desconectar.

-Para eso están las vacaciones, ¿no?

-Me refiero a que si yo pillo unos días,

seguro que tengo que estudiar las oposiciones.

-Bueno, Espe, estoy segura de que las vas a aprobar.

Te lo digo. -Ay, no sé,

me pilla un poco lejos la cosa, la verdad.

Si no apruebo te juro que lo dejo, tengo la sensación

de que me paso el día trabajando y estudiando,

estudiando y trabajando... De un sitio a otro.

-Te voy a decir una cosa, eso no es bueno.

(RÍEN)

Muchas gracias.

Es una investigación rutinaria sobre gente en Distrito Sur.

Vale. Adiós.

¿Con quién hablabas?

Con el exjefe de un tipo al que le han pegado una paliza

aunque no quiera reconocerlo.

Miralles nos ha pedido que Toni y yo investiguemos.

¿Y por qué no quiere reconocerlo?

Hay mucha gente que encubre a sus agresores.

Por miedo, verse amenazados... En este caso ni idea.

¿No tienes nada dónde agarrarte? Nada.

Sus exjefes hablan muy bien de él.

Esta tarde voy a ver a uno de ellos a una funeraria de Distrito Sur.

¿Trabaja en una funeraria? Uffff...

Qué mal rollo. Yo ni muerta. Muerta sí, como clienta.

Me encantaría ayudarte, pero tengo la cabeza frita,

y además me voy a la ducha a ver si me despejo,

porque tengo que estar allí dentro de media hora.

Ficho en media hora. Voy a hacer café.

Ya hay hecho.

-Hala.

-Madre mía, a esta mujer un día le va a dar algo.

¿A ti te costó tanto sacarte las oposiciones?

Yo lo tuve bastante más fácil.

No estaba compaginando trabajar y estudiar a la vez.

Tiene mucho mérito lo que está haciendo.

Ya te digo.

Así también está entretenida y no piensa en todo lo de Pablo,

lo de Fede... Bueno, en todo.

Sí, se está recuperando bien.

Es una campeona. Hombre que sí lo es.

La Espe...

-Está bien, lo confieso, tuve una juventud difícil,

me crie en la calle, y ahí impera la ley del más fuerte,

tú ya lo sabes. Enseguida tu padre se fijó en mí.

-En aquella época tenía en nómina una pandilla de jóvenes

espabilados y sin escrúpulos, como yo.

Pasé a ser su mano derecha, porque hacía todo lo que él me pedía

con tal de agradarle.

-No me digas ahora que te gustaba mi padre.

-Caí presa de su influjo, lo reconozco.

Pero en aquella época,

para un chaval como yo que nadaba contracorriente

en un mar de pirañas, tú padre era una tabla de salvamento.

O eso creí, hasta que pasé de ser su mano derecha

a un marginado.

-Sigue. ¿Qué pasó?

-Descubrió que era gay, y ahí empezó mi calvario.

Empezó a humillarme y a degradarme delante de todo el mundo.

Cuando por fin le planté cara,

mandó a toda su banda a que me aplicara un correctivo.

Cuando me tenían en el suelo sangrando y medio inconsciente,

se acercó tu padre y me dijo al oído:

"Lárgate de aquí y no vuelvas nunca más.

Los maricas como tú sois escoria".

-Sé de lo que es capaz mi padre.

-Aquella paliza me cambió la vida.

Así que decidí cambiar de rumbo, y lo hice por méritos propios.

Estudié, me saqué la carrera de derecho con una beca,

y monté un pequeño negocio de máquinas tragaperras.

Y el negocio ha ido creciendo hasta hoy.

-Ya, así de fácil. -No, así de fácil no.

Porque decidí que ya no quería saber nada más de aquella chusma.

Algunos de mis compañeros deben estar muertos,

otros posiblemente pudriéndose en prisión.

Pero a mí me importa una mierda, aquí estoy yo, vivo de fábula.

Soy un empresario respetable, y no hago mal a nadie, ¡hostia!

-Conmigo puedes quitarte la máscara, Santos.

Tú no eres tan limpio como pareces, reconoce que eres un narcotraficante.

-Me parece que has visto demasiadas series de televisión.

-No juegues conmigo.

-¿Y qué pruebas tiene su señoría

de mi supuesta vinculación con el narcotráfico?

-Es un secreto a voces. -Ah, muy bien.

Es un secreto a voces, lo sabe incluso la policía,

pero no vienen tras de mí.

Una argumentación brillante.

-No me tomes por imbécil. -No te lo tomes a mal.

-Tengo que irme. -Espera, espera, hablemos en serio.

No me gusta nada que un ligue me someta a un tercer grado.

-Yo creo que una relación de pareja tiene que ser equilibrio justo

entre confianza y mentiras.

¿No me vas a contar tú todos tus secretos y los de tu madre?

-Ya hablaremos.

-Cuando quieras ya sabes dónde encontrarme.

Hola, Mercedes, ¿qué tal? ¿Mucho follón anoche?

No, ha sido un turno tranquilo.

Un par de estafas por internet, el robo de una bicicleta,

y una pelea cerca del Parque Municipal.

¿Y sobre Sandra Vallejo, las patrullas nocturnas

han detectado algo sobre el caso? Lamentablemente no se sabe nada.

Vaya.

Ese señor es Santos Mercader.

Buenos días.

-Buenos días. Vengo a poner una denuncia.

-¿Y qué quiere denunciar?

-Anoche un loco se presentó en mi casa,

me insultó, me agredió, me amenazó...

-Enseguida tramitamos la denuncia.

¿Necesita asistencia? -No, necesito asistencia,

soy abogado, quiero presentar cargos

por allanamiento, agresión, amenazas, injurias...

-¿Conoce a la persona que cometió esos presuntos delitos?

-No le conozco de nada,

aunque sé que se llama Fernando Quintero.

Me lo dijo él mismo, incluso pavoneándose.

-¿Me permite el DNI, por favor?

No te preocupes, Mercedes, ya me encargo yo.

Señor Mercader, soy el comisario Bremón.

Por favor, acompáñeme a mi despacho.

Dígame, ¿cuándo entró Fernando Quintero en su casa?

¿Conoce a esa persona?

Es un vecino del barrio y también un empresario.

Pero vamos a centrarnos en lo ocurrido.

Está bien. Pues ese impresentable

llamó a mi puerta, yo le abrí y se abalanzó sobre mí

insultándome, llamándome traficante de drogas, secuestrador...

¿Secuestrador?

Sí, al parecer busca a una chica, una tal Sandra Vallejo creo que dijo.

Insinuó que la tenía escondida en mi casa.

¿Se lo puede creer? Que yo tenía una chica secuestrada en casa.

¿Y qué más? Me golpeó y me retorció el brazo.

Estaba como ido, fuera de sí.

Ese hombre es un peligro público.

Espero que tomen cartas en el asunto y pongan a ese tipo frente al juez.

Haremos lo que tengamos que hacer.

No parece muy convencido.

Me sorprende que haya venido esta mañana a poner la denuncia,

en lugar de hacerlo anoche. Porque estaba en estado de shock.

Incluso vinieron dos vecinos para ver lo que había ocurrido.

A ver si el culpable de este lamentable incidente

voy a ser yo. No, no se preocupe.

Le voy a asignar un agente para que lleve su caso.

Elías, ¿puedes venir a mi despacho un momento?

El agente Guevara le tomará declaración.

¿Otra vez? Sí, va a redactar las diligencias.

(Puerta)

¿Quería algo, comisario?

Verás, Elías, te presento a Santos Mercader.

Pues encantado. ¿Y a quién quiere denunciar?

A Fernando Quintero.

Sí, a ese desequilibrado.

Al parecer Quintero se presentó anoche en su casa

para insultarle, agredirle y amenazarle.

Tómale declaración, por favor.

Si es tan amable de acompañarme...

-Ángela, ¿qué tal? ¿Estás buscando algo?

-Sí, este disco duro,

pero no lo encuentro por ningún sitio.

-Deja a ver si te puedo ayudar.

Los discos duros suelen estar por esta parte,

y esta referencia la tienes...

Mira, aquí está, toma. -Pero ¿cómo es posible?

Juraría que había mirado, en serio. Eres una máquina.

Gracias. -Es la práctica.

En esta comisaría tenemos una forma muy particular

de organizar las cosas, ya lo verás con el tiempo.

-Ya veo, ya. A partir de ahora ya sé a quién pedir ayuda.

-Cuando tú quieras, compañera.

Por cierto, Ángela, quería darte la enhorabuena

por tu entrevista en la revista del cuerpo,

me encantó. -¿Cómo es posible que la hayas visto,

si ha salido hoy? -Es que estaba pendiente.

En la revista de la policía

no abundan los temas del colectivo LGTB.

Así que estaba muy atenta.

-Precisamente por eso decidí darla,

el colectivo transexual necesita más visibilidad que nunca.

Y que la gente sepa a qué tenemos que enfrentarnos no está de más.

-Está muy bien el valor y el optimismo con el que lo abordas.

-Trato de serlo, para la negatividad ya está la gente tóxica.

Para transmitir un buen discurso hace falta buen rollo.

-Estoy contigo. Te admiro un montón.

-Gracias. Me viene de mi madre, ella era una tía muy valiente.

-Esa fue otra de las cosas que me encantó de la entrevista,

el orgullo que sientes por tu madre, cómo ella se siente por ti...

Lo juro, me emocioné al leerlo. -Muchas gracias, Nacha.

Yo voy a llevar este disco duro a Salgado, que por cierto, está...

muy pesado. -Me imagino.

Venga. -Hasta luego.

-Adiós.

-Pues ya está todo.

Si está de acuerdo con su declaración,

solo tiene que firmarla.

-Conforme.

Espero que se pongan la pila en este asunto,

porque es inadmisible que un tipo como ese pueda asaltar a un inocente

en su propia casa, como en mi caso. -No se preocupe.

Nosotros nos ocupamos, no volverá a ocurrir.

-Eso espero. -Pues...

Eso es todo. Le acompaño.

-No será necesario, conozco el camino.

Solo le pido que me mantenga informado.

-No se preocupe.

¿Cómo ha ido la declaración, señor Mercader?

Bien, ya he puesto la denuncia.

¿Van a detener a ese tal Fernando Quintero?

En Distrito Sur nos gusta mantener a raya

a todo el que se salta la ley. Me alegra oírlo.

La verdad, no me gusta vivir en un barrio

donde me siento inseguro.

Si vamos a hacer caso de todas las cosas que oímos...

Dígame, ¿lleva mucho tiempo en Distrito Sur?

Porque su cara no me era familiar. No suelo frecuentar las comisarías,

ni aquí ni en Valencia, mi ciudad de origen.

¿Es usted valenciano?

Me acabo de instalar en una zona residencial,

en el límite del distrito.

¿En qué zona? El Águila Imperial.

Una nueva zona muy buena. Es un sitio agradable.

Una lástima que tuviera que vivir el desagradable incidente de anoche.

No quiero entretenerle, seguro que tiene que hacer muchas cosas.

Por supuesto. Buenos días. Buenos días.

¿Qué te ha parecido, Elías? Me he quedado de piedra.

¿Y qué te ha parecido el señor Mercader?

Tiene fachada de empresario respetable y fino,

pero en el fondo es un gañán y un sinvergüenza.

Conocemos mucha gente así.

Ha demostrado tener mucha sangre fría

en venir a denunciar a Fernando Quintero.

Y mucha cara, delante de un comisario.

Yo creo que quiere que centremos la atención en Quintero

para que la desviemos de él. No es mala estrategia.

Nosotros llevamos con su foto varios días,

es normal que quiera conocernos personalmente.

Tampoco somos tan guapos. No, pero somos su enemigo,

y al enemigo conviene ponerle cara,

para saber con quién te estás midiendo.

¿Y a Quintero cómo lo traigo, de la oreja?

Me gustaría primero informar a Miralles,

me temo que a este tipo le vamos a ver más veces

de lo que nos gustaría.

Y es bueno que la inspectora jefe esté al tanto.

Gracias, Elías.

Pues si te gusta el mar, alquila un apartamento en el sur,

y puedes combinar descanso con estudios.

-No, me encantaría, pero lo dejo para otra ocasión.

Yo creo que el descanso y el estudio no casan bien.

No me voy a ir al lado del mar a hincar los codos

mientras otros se pegan la vida padre.

-Entonces, ¿te dejas las vacaciones par más adelante?

-No tengo ni idea, de verdad,

ahora mismo solo puedo pensar en estudiar.

¿Y tú qué plan tienes?

-No lo sé todavía, tengo que hablar con Emilio.

A ver si llegamos a algún acuerdo.

A mí lo que me gustaría es hacer un safari fotográfico por África.

Ver animales... ¿Por qué te ríes?

¿Un safari, en serio? No te pega nada.

-¿Qué pasa, me ves poco aventurera?

-No. A ver... Que sí, hombre.

Yo qué sé, que no me hagas caso, que estoy fatal.

-En realidad es un plan que tenía para hacer con Aitana,

pero se echó novio y lo pospusimos.

Y ahora se ha separado y se va a poner a estudiar,

así que no es el momento.

-La vida del opositor que es muy dura.

-Chicas, ¿qué, pensando en las vacaciones?

-Sí, precisamente de eso estábamos hablando Merche y yo.

-¿Qué vais a hacer?

-Todavía no lo sabemos. ¿Tú te vas de vacaciones también?

-No, hija, yo me quedo,

voy a aprovechar el buen tirón que está teniendo el bar.

-¿Y por qué no te turnas con Paty?

-La verdad es que no me lo he planteado.

-Pues deberías, María,

porque Paty necesita unas vacaciones con urgencia.

-¿Y eso tú cómo lo sabes?

-¿Yo?

Porque lo sé, porque veo que aquí en el bar

se tira horas y horas. Se las merece.

-Pero estás tan segura. ¿Te lo ha dicho ella a ti?

-A mí no, que la veo yo en casa.

Que coge la tablet y pasa las fotos de sitios a los que le gustaría ir.

-Ya.

Si necesita unas vacaciones me lo tendría que decir a mí,

es a mí a quien las tiene que pedir. -No se atreverá.

-Ni que yo tratara mal a la gente aquí,

que las he tratado a todas estupendamente:

a Salima, a ella a Olga en la cocina...

-María, no te lo tomes así, por favor,

yo sé que tratas a todo el mundo fenomenal,

a las clientas sobre todo. -Hombre.

-Doy fe de ello.

A mí me va a venir fenomenal que abras La Parra en verano.

A Emilio como mucho me lo voy a llevar cinco días.

-Emilio parece que trabaja en el gremio de la hostelería,

no coge vacaciones ni muerto. -No sale del despacho.

Hale, vamos nosotras.

-Esto está pagado, os ha invitado un compañero.

-Ay, qué bien.

-Hasta luego, María. -Hasta luego.

-¿Qué te parece?

-¿Qué me parece? Que estás increíble.

Que la entrevista está guapísima y que la foto es un desfase.

-No sé, demasiado grande.

Me da un poco de vergüenza si te digo la verdad.

Me da la sensación de que todo el mundo me mira.

-¿Cómo no te van a mirar si eres guapísima?

-Gracias.

Lo que importa realmente es el contenido de la entrevista.

-Pues sí, y te diré una cosa,

has dado la cara que flipas por tu colectivo.

-Ya es hora de que la gente se conciencie un poco,

ni te imaginas la cantidad de garrulo suelto,

además me han criticado muchísimo. -¿En serio? ¿Peña de la comisaría?

-Qué va, gente que insulta en las redes sociales.

-Qué asco, de verdad, ni caso, lo estás haciendo increíble,

no te rayes. -Gracias.

Toni, te estaba buscando.

Yo me piro que tengo mucho curro. -Vale.

-Chao.

Cuéntame, ¿cómo ha ido?

En el Peppermint 2000 me han dicho que no es un cliente habitual,

que lo han visto un par de veces y que es un tío normal,

ni es un tío raro, ni la ha liado nunca...

¿Y la línea de investigación de los prestamistas?

Me han dicho que no le han prestado dinero nunca,

que no tiene ninguna deuda. Eso parece.

¿Y tú qué tal en la funeraria? Pedraza, su exjefe,

dice que es un hombre muy trabajador y esforzado,

se ha deshecho en elogios. Entonces, ¿por qué lo echaron?

Porque no había suficiente trabajo en la funeraria,

pero que durante muchos años sin problemas.

(TONY BUFA) Estamos en un callejón sin salida.

¿Qué hacemos ahora? A mí me ha parecido raro

que Pedraza se pusiera nervioso al enterarse de que soy policía.

No sé, has ido a su local a interrogarle,

es normal que se ponga a la defensiva.

Igual deberíamos pensar que dice la verdad Manuel,

y se cayó por las escaleras.

Lo que tenemos que hacer es no darnos por vencidos.

¿Qué tal, María? Hola.

Hola, Elvira, ¿cómo se encuentra? Hola.

Pues... bien.

Si necesita algo.

No, no, no necesito nada.

No se preocupe, solo pretendía ser amable.

Ah, muchas gracias, pero estoy bien.

Me alegro.

¿Algún problema, Claudia? No, no, nada.

Parece que he visto un poco de tensión por aquí.

Sí, es que esta mujer es rara, no sé...

Me desconcierta.

La alegría de la huerta nunca ha sido.

Pero últimamente yo también la encuentro un poco rara.

Pues ya se le pasará.

"Hola. Hola, Julio, ¿qué tal?

Hola, Claudia, ¿cómo estás? Bien, bien.

Me alegro. Ahora te paso a Olga". No, no, no, espera,

no he llamado para hablar con Olga, quería hablar contigo.

Como quedé en informarte,

me gustaría comentar contigo una cosa sobre tu padre.

Y no se le ocurrió otra cosa que acusarlo del secuestro de Sandra.

De verdad, ese hombre está mal de la cabeza.

Lo que está es desesperado.

Todo esto viene a confirmar lo que pensábamos,

que Mercader se va a pasar una temporada en Distrito Sur.

¿Ha comentado algo sobre sus intenciones empresariales?

Le he podido sonsacar algo,

me ha contado una milonga que se quiere instalar aquí

con sus tragaperras para ampliar el negocio.

Una tapadera, comisario. Ya.

¿Tienes alguna idea de por dónde van los tiros con este tipo?

No lo sé, pero desde luego,

con la cagada de Quintero ha ganado mucha ventaja.

¿Y si nos hubiéramos equivocado?

¿En qué sentido?

Los compañeros de Valencia no encontraron nada contra él

en el seguimiento que le hicieron.

Pero lleva tiempo en el punto de mira,

además tenemos el soplo de la DEA.

Y mi olfato no se equivoca con un narco, comisario.

Ya, pero necesitamos algo más que tu olfato.

Ni los compañeros de Valencia ni nosotros,

hemos encontrado ningún delito contra él.

Pero eso no quiere decir que sea trigo limpio.

En este tipo de seguimientos

siempre se encuentra alguna multa algún impagado, alguna tontería...

Y el historial de este tipo es cristalino. ¿No le parece raro?

No sé. Para demostrar que es culpable e ir contra él

necesitamos alguna prueba.

Desgraciadamente, tu olfato no nos sirve de mucho.

Las encontraré, lo empapelaremos. Eso espero.

¿Y con Quintero, qué te parece que hagamos?

Le he pedido que pare por activa y por pasiva,

pero no me hace caso.

Ahora mismo es una caja de bombas, es muy peligroso.

Lo mejor es que hablemos con él,

para que nos cuente su versión de los hechos.

Yo me encargo. No, Elías, iré yo a hablar con él,

y de paso hablaré con Alicia

a ver si nos dice algo nuevo sobre Mercader.

Pues cuéntele cómo está Quintero.

Aunque supongo que Miralles ya la habrá llamado.

Conociéndola sí.

Pues sí que se ha quedado tranquila la tarde, ¿no?

-Sí, dan ganas de tomarse unas vacaciones.

-¿Por qué dices eso, María?

-A ver, me ha dicho un pajarico que necesitas unas vacaciones,

pero que como tienes una jefa que es una ogro,

no se las quieres pedir, ¿te da miedo?

-¿Eso es lo que te ha dicho Espe? María, no.

Yo solo he dicho que me gustaría salir de Madrid

unos días para despejarme, ya está.

-Si necesitas vacaciones a quien se las tienes que pedir es a mí.

-Tampoco tengo claro si las quiero pedir o no.

En esta época del año la terraza se pone a tope,

necesitamos cuatro manos. -Ah, ¿y qué pasa,

qué tú te puedes quedar sola si yo me voy y yo no soy capaz o qué?

-Creo que estás sacando las cosas de quicio,

yo no pienso eso ni por asomo.

-Cuando yo me fui a París o he tenido que irme un par de días,

tú no te has quejado. -Pues claro que no me he quejado,

porque eres mi jefa.

-Ah, ¿qué soy tu jefa? ¿No somos compañeras, no hay confianza?

-Claro que hay confianza, lo que pasa es que no quiero fastidiarte.

-Pues me mosquea mucho más que vayas chismorreando

que necesitas vacaciones y no me lo digas a la cara.

-¿Es eso, que no te lo he dicho a la cara?

Pues te lo digo a la cara: quiero vacaciones.

-Muy bien, pues ahora ya lo sé. Ya está.

Y las vas a tener, porque las mereces más que nadie.

¿Cuándo las quieres?

-Pues cuando se pueda.

Ay, ¿en serio?

Qué ilusión. Toni y yo tenemos mirado un crucero por el Danubio

que es increíble, ay...

-Déjame que lo hable con el gestor, nos organizamos y te digo.

Pero las vas a tener porque te las mereces y mucho.

-María, muchísimas gracias. Eres un sol.

-En el ocaso.

¿Qué vais a tomar? Hay tarta de chocolate...

-Ojalá no hubiera tenido que dar esa entrevista,

eso significaría que no tengo que dar explicaciones

sobre mi condición sexual. Estoy completamente de acuerdo.

Esperemos que ese día llegue pronto.

Pero te agradezco mucho todo lo que has dicho

de Distrito Sur y también de tus compañeros.

Todo lo que digo es cierto, aquí me siento como en casa.

He avisado en Jefatura

para que no se les ocurra llevarte a otro destino.

En nuestra UIT necesitamos inspectoras de tu valí.

A mí no me importaría pasar una muy larga temporada aquí.

Nunca me sentí mejor tratada. Y así seguirá siendo.

Yo me marcho, que tengo mucho trabajo.

Hasta luego. Adiós.

Vamos, Quintero, hombre.

¿Qué vas a hacer?

¿Vas a mandar a tus matones para que me maten?

No te tengo miedo.

O me das lo que te pido o se lo cuento todo a la policía.

Quiero ese dinero ya.

Esta noche.

Sí, en un pub que llaman Moonlight.

A las diez.

¡Manuel!

¿Qué pasa, qué queréis ahora? Nada, saber cómo estás.

¿Qué tal van las heridas? Esto se cura en un par de días.

Por lo que dice tu médico, tardará algo más.

Qué pesados sois. -Nos preocupamos por tu salud.

-Sí, la policía se preocupa

por todo el que se cae de una escalera.

En la policía nos dedicamos a perseguir delitos,

y por lo que comenta tu médico,

son lesiones producto de una agresión.

Y como creéis a todos menos a mí, seguís dándome el coñazo.

-Cuéntanos quién te ha hecho eso en la cara y cerramos el asunto.

-Que me he caído de una escalera en mi casa, colgando un ventilador.

¿Queréis venir conmigo y lo comprobáis?

-Pues igual sí.

-Ahora no puede ser, tengo cosas que hacer.

En otro momento os pasáis. -Perfecto. ¿Cuándo te viene bien?

-¡Dejadme en paz, hombre!

Y dejad de incordiar a mis antiguos jefes.

¿Qué problema hay que preguntemos a tus jefes?

Que me estáis creando mala fama sin motivo.

-No tienes ninguna mala fama Manuel, tú no has hecho nada.

Tienes que estar tranquilo. -Tranquilo no, yo estoy en paro,

y ahora los empresarios creen que soy un mal tipo,

que estoy metido en líos.

Discúlpanos, solo pretendemos hacer nuestro trabajo.

Pues dejad de investigarme ya,

o hablo con vuestros jefes y os acuso de acoso.

Estoy convencida de que esconde algo o está encubriendo a alguien.

¿Te vas ya? -Sí, me quiero dar una duchita,

y quedar con Toni para cenar.

¿Necesitas algo? -No, no, vete,

no vaya a decir Espe que soy una explotadora.

-María, Espe sabe perfectamente que me quieres un montón, de verdad.

(Teléfono)

-Ya lo sé, mujer, que es broma.

¿Qué pasa?

-Nada. Toni, que tiene guardia.

Un compañero suyo se ha puesto malo...

-Bueno, mujer, eso va en su trabajo, a Elías le pasa cada dos por tres.

Chica, no te lo tomes así.

-Es que es imposible hacer planes con Toni, de verdad.

Estoy cansadísima ya.

-Anda, deja eso, y no pongas esa cara.

-¿Y qué cara quieres que ponga? -Ven aquí, anda.

(MARÍA SUSPIRA)

Tenía una sorpresa para decirte mañana,

pero te la voy a contar ahora.

He estado hablando con el gestor,

y te puedes ir de vacaciones cuando quieras.

-¿En serio? ¿Cuando quiera?

-Mujer, mañana no. Dame un día de tiempo

para que me prepare. -Claro, Toni todavía no lo sabe.

-Ponte de acuerdo con Toni,

y me lo dices con un día de antelación

para que yo me prevenga un poco. -Además te voy a dejar todo perfecto:

voy a hacer la compra, voy a ordenar la despensa,

te puedo preparar el fondo de los caldos.

-No hace falta, que ya me he quedado sola en el bar

y no se ha hundido. -Eso también es verdad.

¿Cuánto tiempo me puedo ir? -Tres semanas.

-¿Quieres que me vaya tres semanas? -Pues claro que quiero.

Es lo que te corresponde por ley y lo que te mereces.

Pero ni un día más, que me haces falta como el agua.

-Por supuesto, por supuesto.

-A ver si podéis hacer el viaje por el Danubio que querías.

(RÍEN) -¡Muchas gracias!

-¡Ay!

Estás borracho, ¿no? Sí.

¿Qué pasa?

Si quieres tómate algo, sírvete tú mismo.

Te he estado llamando. Ah, ¿sí?

Varias veces. Pues no me he enterado de nada.

Tendría el teléfono en silencio.

¿Se puede saber qué demonios quieres?

Porque si vas a decirme que no...

Si no habéis averiguado dónde tienen a Sandra,

será mejor que te largues y me dejes en paz.

Lo que hemos averiguado es que un idiota ha ido a hablar

con uno de nuestros máximos sospechosos,

y le ha dicho que forma parte del secuestro.

Y ese idiota soy yo. Sí.

¿Te ríes, Fernando? Eres patético. ¿Yo soy patético?

Al menos intento hacer algo, no como vosotros,

que os pasáis todo el puñetero día dando palos de ciego.

Lo que has hecho es contar información confidencial

a Santos Mercader.

Santos Mercader, maldito hijo...

¿Qué pasa, me ha denunciado?

Eso es lo de menos, Fernando.

Lo más preocupante es que le has dicho

que está detrás del secuestro de Sandra Vallejo.

Yo no le he dicho a ese tío nada que él no sepa.

¿Te queda claro?

Ese tío es muy listo.

Y si ha llegado a donde está es porque sabe perfectamente

cómo manejaros a vosotros.

¿Entiendes? Cualquier narco que se precie

sabe cuándo la bofia le está investigando.

No te reconozco, Fernando,

¿se puede saber qué ha pasado contigo?

¿Todavía tienes la poca vergüenza de venir a preguntármelo?

¿Quieres saber lo que me pasa? Me pasa que confié en vosotros,

me pasa que la habéis cagado,

y me pasa que por vuestra culpa Maica está muerta

y Sandra está secuestrada. Eso es lo que me pasa.

Y tú vas a conseguir que no podamos rescatarla.

Por favor, deja de boicotear nuestro trabajo.

Quintero,

Cuando Konchalovsky tenía secuestrada a Alicia,

demostraste tener nervios de acero colaborando con nosotros.

¿Me puedes decir por qué no puedes...?

¡Deja de beber y escúchame!

Quintero,

te has saltado nuestros pactos a la torera

y has pasado información a nuestro principal sospechoso.

¿Qué será lo siguiente?

Vete a la mierda.

No, a la mierda te vas a ir tú como sigas así.

Te has convertido en un peligro para nosotros

y para esa pobre chica.

¿O te crees que le has hecho un favor a Sandra?

Fernando...

te aseguro que es la última vez que voy a ser benevolente contigo.

Como continúes dando por saco,

te voy a meter entre rejas.

¿Me estás amenazando? ¡Sí!

Es una amenaza, te lo puedo asegurar.

Empieza a hacer las cosas bien o te aseguro que...

te enchirono por obstrucción a la justicia,

lesiones y acoso.

¿Te ha quedado claro?

Totalmente claro.

Me ha quedado muy claro.

¿Sabes qué, Emilio?

Yo estoy completamente roto y destrozado.

Y no solo porque vosotros la habéis cagado,

sino porque yo me siento responsable de la muerte de Maica y de...

de que esa gente tenga secuestrada a Sandra.

Y lo único que veo

es que vosotros estáis en la comisaría,

sentados en vuestros despachos mano sobre mano, sin hacer nada.

Te aseguro que no estamos mano sobre mano,

Fernando, ¡escucha! No me toques.

Esto es una carrera de fondo.

Para ganar esta partida hay que jugar con inteligencia

y con tranquilidad, tú deberías saberlo.

Eres de los mejores en este juego. Era.

Yo ya no soy nada ni nadie.

Ni tengo organización ni tengo dinero

para volver aponerla en funcionamiento.

¿Tú puedes saber qué ha sido de ese Fernando Quintero?

Está donde merece estar,

en el infierno.

Pues que vuelva pronto,

antes de que sea demasiado tarde.

Adiós.

Ya sabes cuál es la salida.

-Por suerte para tu familia,

has comprendido que conviene que me calle

todo lo que sé de la funeraria.

-Espero perderte de vista.

-Y me ha costado no denunciarte, Rodrigo.

La policía no para de acosarme

preguntando por qué me han dado una paliza.

Pero no te preocupes, con esto estamos en paz.

Sí, vete, que no nos vean juntos.

-Aquí mismo, ¿no?

No sé qué fijación tenéis con venir siempre aquí,

como si no hubiese otro sitio.

Porque mola un montón, es lo mejor de Distrito Sur.

Hay buena música, no te ponen garrafón,

buen ambiente... -Y está cerca.

Pero yo me voy pronto.

Yo lo que no quiero es encontrarme a...

Por favor, ya basta.

No seáis cansinas, yo os invito a esta ronda.

Tampoco... ¡Manuel!

¿Me está siguiendo?

No, los policías también tenemos vida personal.

Se me ha hecho raro verte de copas con tu exjefe.

Es que no es solo mi exjefe, es también mi amigo,

y está preocupado porque cree que tengo problemas

por vuestra culpa.

Me ha dicho que lo habéis sometido a un tercer grado,

haciéndole preguntas sobre mí. Ya.

¿Y es tan amigo como para contarle cómo te has hecho esas lesiones?

Ya estoy harto,

o me dejáis en paz o mañana os cae una denuncia por acoso.

-¿Qué pasa, quién era ese? Nada, no hablemos de trabajo.

¿Qué queréis tomar?

Una tónica, que tengo que estudiar. -No, no, no, no...

Tú te tomas un gin-tonic.

Que sin ti ni habría olido las vacaciones.

-Bueno, uno pero cortito, asustado. -Yo otro.

Ricky, ¿me pones tres gin-tonic, por favor?

Marchando tres gin-tonic.

Oye,

¿tú me puedes contar algo de los dos que acaban de salir?

¿Qué pasa con esos dos?

No sé, dímelo tú. Igual has visto algo extraño.

Silvia, yo trabajo aquí poniendo copas,

si veo algo extraño, ¿qué quieres que te diga?

Los clientes agradecen la discreción.

Eso es que sí. No te puedo decir nada.

Entonces te lo pregunto como policía.

¿Qué has visto? ¿Qué pasa,

que esos dos están metidos en movidas raras o cómo va esto?

Pues creo que sí,

y no me gustaría que eso salpicase al Moonlight.

Como si a ti el Moonlight te importara lo más mínimo.

Te lo voy a contar para que veas que soy de los buenos.

Han pedido una copa, se han sentado en el reservado,

y han hablado un rato, y en un momento dado,

el que iba trajeado le ha dado un sobre al otro.

¿Cómo un sobre? Un sobre como los de los políticos,

lleno de pasta.

Increíble, pero te debo una, Ricky.

Con que me dejes una propina decente, ya me va bien.

Ahora te llevo eso.

En marcha ya los gin-tonic.

¿Cómo va lo de las vacaciones?

Todavía tengo que hablarlo con Toni y decidirlo,

pero he bicheado por internet y he encontrado una oferta

para hacernos un crucero por el Danubio...

-¿Un crucero con Toni? No le pega nada.

Igual me equivoco. -Pues le apetece un montón.

-Oh, qué sorpresa, ¿no?

Merche de safari por África,

Toni de crucero por el Danubio azul...

Si juntas Danubio y azul, Danubio azul es un vals.

Pues eso, que bailarán un vals en el Danubio marrón,

que estará marrón yo creo. (RÍEN)

Las oposiciones me están dejando las neuronas fritas.

-Marchando los gin-tonic. -Muchas gracias, Ricky.

-Aquí tenéis. -Gracias.

(Ininteligible)

-¡Ay!

-Ya está asustada. (RÍEN)

(PIENSA) Tengo vista una casita de piedra

preciosa, en el principio de la sierra de Gredos,

como a una hora de Madrid,

y me gustaría mucho vivir allí contigo.

-¿Y tendremos un perro?

-Uno, dos, tres... Los que tú quieras.

Aparte de la habitación principal que es preciosa,

con vistas que da a una terraza, hay otras tres habitaciones,

para invitados, para cuando vengan mis hijos,

mi nieto, tu hermana...

Y también podríamos dejar reservada una habitación,

por si en algún caso aparece algún pequeñajo, ¿quién sabe?

-¿Tú quieres tener un hijo conmigo?

-Si tú quieres, sí.

-Suenas maravilloso,

pero lo veo tan lejano. -Cariño, precisamente por eso,

en momentos como estos hay que pensar en cosas bonitas,

que nos ilusionen en el futuro.

(Puerta)

-Hola, papá. -Julio...

-¿Puedo pasar? -Sí, claro.

Pasa, pasa.

Pasa, hijo.

¿Qué... qué... qué haces aquí?

-Dame un abrazo primero, ¿no? -Sí, hombre, claro.

Claro.

¿A qué has venido, hijo? -He venido a visitarte.

-Así, sin avisar ni nada. -Sí.

He cogido el primer avión que he encontrado.

(QUINTERO TOSE)

-¿Y eso por qué?

¿Ha pasado algo? -Dímelo tú.

-No sé, todo está bien. ¿Qué tengo que decirte?

-Tengo entendido que andas metido en líos,

armando broncas, intentando rescatar a la hermana de Maica tú solo,

mientras abandonas la política

y dejas que la empresa vaya a la deriva.

Por si todo eso fuera poco, te pasas el día borracho.

-¿Quién demonios te ha dicho a ti eso?

-¿Qué más da?

-Ha sido Marisa, ¿verdad?

Esa maldita cotilla no para de meterse en mi vida...

-Mira, menos mal que cuentas con Marisa,

pero no, no ha sido ella.

Ha sido la inspectora Miralles. -¿Qué? Que tu suegra...

¿Se puede saber qué demonios hace tu suegra

metiéndose en mi vida? Se va a enterar

esa maldita cotilla de mierda. -¡Cuidado con lo que dices de ella!

Claudia es la madre de mi novia.

Y es normal que se preocupe por ti, también es familia tuya.

-Es una maldita cotilla como la otra, como la Marisa.

-Marisa ya me contó la mala leche que te gastas ahora.

Está preocupada porque tus clientes están pasando a la competencia.

-Sabía que Marisa también había hablado contigo,

no me lo niegues. -Hablé con ella,

después de que Miralles me diera el aviso.

Necesitaba saber si la situación era tan grave como esperaba,

y es que es mucho peor. -Escúchame, hijo,

de verdad, no hagas caso de lo que te digan esas dos mujeres,

están locas, yo estoy bien.

Ahora lo que tenemos que hacer tú y yo es celebrar que estás aquí,

que has venido. ¿Qué quieres tomar? -¡No vas a pedir nada!

Pero ¿qué te está pasando? -No me hagas esto, hijo.

-¿Qué te pasa?

-¿Cómo que qué me pasa? ¿Es que no la ves?

¿Es que no la estás viendo ahí?

Maica está tirada en el suelo,

se está desangrando.

Está agonizando, no deja de mirarme a los ojos,

pidiéndome que por favor salve a su hermana,

tengo que ayudarla.

-Convertido en un alcohólico no lo vas a conseguir, papá.

Tú siempre supiste enfrentarte a golpes tan duros como este.

Fuiste capaz de superar la muerte de la madre de Alicia,

y la de Jairo.

-Aquello también me dejó destrozado, hijo,

y todo suma en la vida, de verdad... -Ya, ya lo sé.

Mantuviste la calma y supiste comportarte.

-Ahora es diferente, ya no tengo fuerzas para nada.

-No es diferente, papá, tú eres Fernando Quintero.

Acuérdate de lo que decía tu abuelo:

"Un Quintero no muere hasta que quiere".

Pero si dejas que el alcohol domine tu vida

lo único que vas a conseguir es que tus enemigos acaben contigo.

Eso si no te destruyes tú primero.

Escúchame, no voy a permitir que te destruyas, ¿me oyes?

He venido para impedirlo.

-Tienes razón, hijo, gracias por estar aquí.

Yo lo siento mucho, hijo, no sé qué está pasando, de verdad.

-Ahora descansa, ¿vale?

Acuéstate y mañana hablamos. -Sí, será mejor mañana.

Mañana, mañana... -Acuéstate.

-Mañana hablamos.

Te quiero mucho, hijo, de verdad.

-Y yo a ti también.

-Te quiero... -Ahora descansa.

Hola, Alicia,

-"Hola, Julio, ¿ha pasado algo?

-Estoy preocupado por papá, no para de beber.

Está empezando a ser un problema.

-Mañana estoy allí. -No, aquí no haces nada.

-Solo necesitaba desahogarme, pero tú quédate allí,

tienes tu familia.

-Vosotros también sois mi familia, Julio.

Mañana por la mañana cojo el tren. -Hazme caso, Alicia,

no vengas, además no...

no quiero que se sienta más presionado.

-Bueno, hablamos y vemos qué hacemos".

-Está bien. Buenas noches.

Y dale un beso a Leo.

-He encontrado un montón de ofertas de última hora

que están superbaratas.

He encontrado un pedazo de crucero por el Danubio,

¿cómo es? -Uffff...

-Paty, no me puedo ir de vacaciones ahora.

Estoy a punto de jurar el cargo, no me puedo ir así como así.

-Sabía perfectamente que me ibas a salir con esas,

así que tengo un plan B:

una semana, solo una semana. Sí que puedes cogerla, ¿no?

-Yo creo que en el fondo los dos queréis las mismas cosas,

pero os falla la agenda, y eso no depende de ti ni de Paty.

-No es eso solo, a veces tengo la sensación

de que no hace ningún esfuerzo por entender mi trabajo.

-La verdad, está encantada con el restaurante,

y te echa mucho de menos. Me ha pedido que te recuerde,

que tienes pendiente hacerle una visita.

-Lo sé, me muero de ganas por hacérsela,

pero con todo el bar y con...

Oye, estoy...

Se me acaba de ocurrir, ¿crees que le va bien esta semana?

-Santos Mercader

ya controla todo el imperio del narcotráfico en el Levante,

y lo único que pretende es llegar hasta el Atlántico,

para abrirle un pasillo a sus nuevos socios mejicanos

poniendo un centro base en Madrid, ¿entiendes?

Es la mejor forma de empezar a expandirse por toda Europa.

Y yo soy el único que puede enfrentarse a él,

y tengo que hacerlo con sus propias armas.

-Yo intento animarle y hacerle entrar en razón,

pero me ha llegado a decir que ya no confía en la justicia,

y que está dispuesto a saltarse la ley para rescatar a Sandra.

-Esto puede acabar fatal.

-También me ha hablado del tal Santos Mercader.

Está dispuesto a ir a por él sin importarle las consecuencias.

-Por lo que he averiguado, ese tío empezó a ganarse la vida

de machaca, como gorila, repartiendo hostias para un tal

Gabriel Campos.

-¿Y tú sabes si tiene alguna relación con la familia Soler?

-No, que yo sepa no,

por la información que yo tengo hasta ahora, pero lo que sí sé,

es que ese tío quiere ocupar mi sitio en Madrid.

-Mira, Santos,

tú a mí no me la pegas,

así que lárgate de aquí y deja en paz a mi hijo.

-¿Me estás amenazando? -Tómatelo como quieras.

-¿Debo entender que no vamos a hacer negocios juntos?

-Con un miserable y despreciable como tú no, jamás,

¿Y de dónde has sacado tú una información tan jugosa?

De Quintero, fui a verlo esta mañana. Más que pararle los pies,

parece que le estás dando alas para que actúe por su cuenta.

Pero como lo está haciendo, prefiero ver cómo van sus avances,

que no meta la pata ¿No te das cuenta que este hombre

puede poner en riesgo la investigación

además del riesgo para sí mismo?

Entre los dos han quedado las cosas muy claras.

-Dijiste que seguiríamos hablando, pues aquí estoy.

Vengo a proponerte un plan.

Después del mosqueo que se pilló Dorado

cuando Toni y yo lo abordamos en la plaza,

pensé que no sacaríamos nada en claro del caso,

pero anoche me lo crucé en el Moonlight,

y acababa de tomarse una copa con Rodrigo Pedraza, su exjefe.

No parece normal ir de copas con tu jefe

cuando te acaba de despedir. En la barra estaba Ricky Soler,

y me contó que Pedraza le pasó discretamente un sobre a Manuel

lleno de billetes.

Creo que debe tratarse de algo mucho más turbio.

Podemos acusarle a usted de extorsión.

Tenemos a la mejor agente informática rastreando su historial,

con permiso del juez, claro.

-Esa familia tiene mucho poder, maneja muchos hilos.

Manuel, míreme.

Podemos protegerle.

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  • Capítulo 557

Servir y proteger - Capítulo 557

19 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Constanza

    En Colombia tampoco pasaron el capítulo de ayer, por favor deben saber que estamos pendientes, lo peor en tv dicen que hoy pasarán Españoles en el Mundo a la hora de Servir y Proteger.

    23 jul 2019
  2. Enrique

    Y el capitulo del lunes dia 22 ??

    23 jul 2019
  3. Claudia

    No la echaron ninguna en tv por el debate de investidura de los políticos que estuvo hasta la noche prácticamente un rollo ¿¿¿¿¿¿¿

    23 jul 2019
  4. Edurne

    Otra vez no subieron el capítulo de hoy, tanto de servir y proteger como de acacias 38,?

    22 jul 2019