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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 555 - ver ahora
Transcripción completa

Si te apetece pasar un buen rato, te puedes pasar por mi bar,

el Moonlight.

-¿Crees que irá por allí?

-No tengo ni idea,

pero si no viene ella, me pasaré yo por la ferretería.

A esa chica tengo que volver a verla.

-¿Unas flores? -Son margaritas.

Es lo que he encontrado que más se parece a ti.

Por el nombre digo.

-¡Papá, ya has demostrado que eres un buen padre!

Hace tanto que no hago planes por mí misma,

que no sé ni lo que es.

-Por eso mismo, hija, y no voy a cambiar de opinión.

-Necesito salir y voy a hacerlo, con o sin tu permiso.

-Ay... El papel es más basto que el de uno auténtico.

No está mal del todo.

Lo que vais a ver es una partida de billetes falsos

que han decomisado en Distrito Chamberí.

En Jefatura nos advierten que pueden llegar a Distrito Sur.

Así que hay que estar muy atentos.

Tengo una estrategia para colocar el dinero sin que puedan rastrearlo.

-¿Qué tal estás? Bien, trabajando.

¿Aquí y ahora? Trabajo de prevención.

Están encontrando billetes falsos en distritos cercanos,

y estamos avisando a los pequeños comercios.

Tenlo en cuenta para el taller.

Los agentes de la DEA nos han dado buena información.

-¿Qué clase de información?

-Nos han dado el nombre de un pez gordo, un capo,

Santos Mercader.

-Le prometí que haría todo lo posible por encontrar y salvar a su hermana,

y eso es lo que voy a hacer.

Hace exactamente seis días, la mujer a la que amaba

murió en mis brazos después de recibir un tiro

de esos malditos mejicanos.

-No lo dudes, si me entero de algo te lo diré.

Pero...

vete con cuidado, Santos cumple sus objetivos

sin importarle nada ni nadie.

-Este es mi número,

si estás interesado o tienes alguna duda,

me gustaría que me llames personalmente.

-¿Qué pasa? -La policía valenciana

ha detenido su seguimiento, no tienen nada contra él

y han parado el operativo.

-¡Cómo que no tienen nada contra él, joder!

¿Les parece poco la información que os ha pasado la DEA,

no tienen bastante? -Hacen falta pruebas.

Tú deberías saberlo.

-Ya te he dicho que soy directo,

cuando algo me gusta voy a por ello.

-¿Cómo, cómo? Pero ¿qué demonios me estás contando?

¿Cómo que no sabéis dónde está?

Tendrá que estar en algún sitio, en su casa.

¡En algún sitio de Valencia, digo yo!

Maldita sea...

-¿Has visto quién te lo dio, lo conocías?

-Hombre que sí la conozco, Elvira Soler.

-¿Qué pasa? Estos billetes son falsos.

Eso no puede ser.

No hay duda, tienen la misma numeración.

Se los habrán colado en el mercado como te acaba de decir.

Señora Soler, convendría que me acompañe a comisaría.

Puede hacerlo voluntariamente o... No, no es necesario.

Avisa a tus hermanos, hijo.

Buenas tardes.

-No hay derecho a lo que están haciendo conmigo

y lo pienso denunciar.

Pensé que su intención era colaborar.

¿Sabe por qué está usted aquí? -Sí, por tonterías.

La señora Soler ha sido denunciada,

y es sospechosa de un delito de estafa con moneda falsa,

lo cual no es ninguna tontería. Eso es mentira,

aquí la única estafada soy yo.

-Déjeme hablar con mi compañera, por favor.

-Ella me ha traído aquí sin ninguna prueba

y por inquina personal.

Y estoy en todo mi derecho de denunciarlo.

-Por supuesto. -Pues tómeme declaración, por favor.

O tendré que denunciarla a usted por dejación de funciones.

Luego le toma declaración.

Primero necesito hacerle unas preguntas.

¿Estoy detenida?

Pues no me has leído mis derechos.

Yo he venido voluntariamente, ¿y ahora estoy detenida?

No está detenida,

pero si sigue comportándose así, a lo mejor...

puede que acabe detenida.

Quiero hablar con el comisario Bremón, ahora mismo.

No entiendo qué pretende con este numerito.

Yo no pienso ir a ningún sitio si no hablo con el comisario,

y se lo explico todo. ¿Todo?

¿Se refiere a que llevaba billetes falsos en la cartera,

o a qué pagó con un billete falso en La Parra?

Sé perfectamente por qué estás haciendo todo esto.

Buenas tardes, señora Soler. ¿Quería verme?

Sí, quiero denunciar a la inspectora Orestes por abuso de autoridad.

¿Qué ha ocurrido exactamente?

Se ha presentado en mi negocio con acusaciones infundadas.

Le estaba preguntando a la inspectora.

La señora Soler ha sido denunciada

por pagar con un billete falso de diez euros

en un establecimiento del barrio. Demuéstralo.

Claro.

María, la dueña del bar La Parra,

se ha presentado con el billete de 10 euros,

y ha identificado a la señora Soler. Yo estaba presente en ese momento.

He ido a preguntar a la señora Soler al respecto,

y le he pedido que me enseñara el contenido de su cartera,

a lo que ha accedido voluntariamente,

y he encontrado billetes de 20 euros falsos,

con lo que le he pedido que me acompañe

para ser interrogada.

Y yo soy una víctima, porque si llevaba un billete falso,

es porque alguien me lo ha colado en la compra.

Encuentro normal que la inspectora le quiera tomar declaración.

Por favor, pase a una de las salas,

y le cuenta usted su versión de los hechos.

¿Y si no lo hago?

En ese caso, usted pasa a ser sospechosa

y no nos queda más remedio que detenerla.

Puede hacerlo de cualquiera de las dos maneras.

Yo le aconsejo que lo haga voluntariamente,

pero en caso contrario, será un placer

darle alojamiento en nuestros calabozos,

y usted mañana le cuenta al juez lo que quiera.

¿Me acompaña?

(RICKY) ¡Tacatá!

-"¡Ricky, Luis!"

-¿Qué pasa?

-¿Por qué no coges el teléfono, tío? -¿Es que me has llamado?

-Sí, como 20 veces.

Han detenido a la mamá. -¡Qué dices!

-Silvia ha venido al pub y se la ha llevado

por no sé qué mierda de unos billetes. Vámonos.

-¿Adónde? -A comisaría, ¿adónde va a ser?

Pilla la chaqueta y vámonos. -Habrá que llamar a Luis.

Se tendrá que quedar alguien en casa. -Luis no coge el teléfono.

Parecéis tontos, no sé para qué tenéis móvil.

Venga, vámonos. -No, no es que...

-Ricky, ¿y todo este dinero?

No me fastidies que estáis falsificando billetes.

-No, los hemos comprado para revenderlos.

Pero dime por qué han detenido a mamá.

-Al parecer, ha pagado con billetes falsos en La Parra,

y tenía más dinero en la cartera. -¿Que ha pagado con billetes falsos?

-¡Que no tengo ni idea de qué va todo esto!

¿Cuánto tiempo lleváis en esta mierda?

-Muy poco. Nos lo ofrecieron muy barato,

y se supone que tenía que salir de aquí a unos días.

Teníamos que vender la mitad y colocar la otra media,

a ver qué tal se nos daba. -Pues saca de aquí este dinero,

la policía puede venir en cualquier momento.

-¿Y dónde lo guardo? -No tengo ni idea,

pero no puede estar ni aquí ni en el pub, ¿vale?

No, en el taller ni de coña. -Vamos a ver, Nano...

-¡Que te he dicho que no! ¿Vale?

Ya me habéis metido en marrones un montón de veces.

Y mi relación con Silvia no está muy allá.

Quizá pueden venir al taller a registrarlo.

¿Y qué quieres que haga, que lo queme?

-No tengo ni idea. Coge una bolsa y sácalo de aquí.

Vámonos. ¿Dónde está Luis? -Yo qué sé dónde está Luis.

Pensé que estaba en el pub. -Pues en el pub no está,

y no coge el teléfono.

Ricky, alucino con vosotros, no salimos de lo del cajero,

y ya estáis metidos en otra mierda. -Es que no tenía por qué salir mal.

Lo que no me explico es por qué la mamá ha pagado en La Parra,

que está en frente de la comisaría con billetes falsos.

Es que, de verdad, no...

¿A quién llamas? -A Luis, ¿a quién va a ser?

A ver si coge el teléfono de una maldita vez.

(RÍEN)

-¿En serio? -No, no, hay que hacerse respetar.

Una cosa es reconocer abiertamente que eres gay,

y otra muy distinta dejar que cualquiera te llame maricón

delante de todo el mundo. -Sí, pero darle una paliza...

-Paliza paliza tampoco fue,

lo arrastré al baño y le metí la cabeza en el váter.

-Pues muy bien hecho. -Yo solo quería humillarle un poco.

Tiré un par de veces de la cadena mientras tenía la cabeza dentro.

Pero se puso a pelear,

si no se hubiera resistido no se habría roto ningún diente.

-¿Sabes lo que tendría que haber hecho? Estar callado.

-¿A que sí? -¿A qué sí?

-El caso es que nunca más me volvieron a llamar maricón.

-A mí el primero que me lo llamó fue mi padre.

-Ah....

-Como quien dice, no salí del armario hasta antes de ayer.

No lo sabían ni mi madre ni mis hermanos.

-A veces la cosa es un poco más complicada.

Sobre todo si tus padres te lo echan en cara

desde que eres un crío.

Pero la cosa ha cambiado mucho desde que tú y yo éramos chavales.

-Sí, sí que ha cambiado.

De hecho,

mi madre y mis hermanos se lo tomaron con mucha naturalidad.

-¿Y tu padre?

-Al final también lo aceptó.

(Teléfono)

-¿Eso que vibra es tu móvil?

-Sí, pero no lo voy a coger.

Estoy muy a gusto aquí. -Sí.

Entonces...

usted es la víctima, alguien le dio los billetes,

y usted no se dio cuenta de que eran falsos.

¿Esto en qué va a consistir?

¿En que yo tenga que repetir más de siete veces

lo que ya te he dicho? Siete o 70, las que hagan falta.

¿Responde a la pregunta? La respuesta es sí.

Alguien me los dio. ¿Quién?

Yo qué sé.

A saber cuánto tiempo llevaban en la cartera.

¿O tú llevas la cuenta de todos los billetes

que te dan en el mercado?

O sea, que se los dieron en el mercado.

No sabría decirlo, pero fui al mercado.

¿Siempre paga en efectivo?

Siempre que puedo, no me gusta pagar con tarjeta.

Soy de la vieja escuela: el dinero mejor en la mano que en el banco.

Ahora que caigo, a lo mejor me lo dieron en el banco.

Los banqueros son todos unos ladrones.

Si la dueña del establecimiento se dio cuenta

de que el billete era falso, imagínese un cajero de banco.

Eso no lo sé. Yo solo sé que aquí estoy perdiendo el tiempo

porque yo no soy culpable de nada.

Señora Soler, distribuir moneda falsa es un delito grave

castigado con penas de entre 8 y 12 años.

Pues encuentre al que lo distribuyó y métalo en la cárcel.

Mire,

puedo creerme que le colasen un billete falso,

pero cuatro... Pues no es tan raro.

Si esos billetes están circulando,

si yo voy al mercado y pago con un billete de 100 euros,

lo normal es que me devuelvan 70 euros.

¿Y sabe la probabilidad que hay

de que los cuatro billetes que le dan sean falsos?

A mí me parece mucho más probable

que usted haya comprado moneda falsa y esté intentando distribuirla.

Y que probase a colar esos diez euros en La Parra.

¿Y si hubiera hecho eso iría a soltarlos

en un bar donde me conocen?

Perfectamente.

Precisamente para ponerse de víctima,

diciendo que a quién se le ocurriría

colocar un billete en un lugar donde a uno le conocen.

Y hubiese funcionado.

De no ser porque estamos en sobre aviso con los billetes,

tanto nosotros como los establecimientos.

¿Sabe cuál fue su error?

Dejar todos esos billetes falsos en su cartera.

¿De dónde los ha sacado?

Que ya te lo he dicho,

del mercado, del banco... ¡Díganos cuál es su proveedor!

Nos quedamos con los billetes,

y convenzo al juez de que esto se quede en una multa.

A lo mejor no me los dieron en la compra.

A lo mejor me los pusiste tú en la cartera.

¿Qué dice? No te hagas la sorprendida.

Cuando empezaste a salir con Álvaro, su familia te molestaba.

¿O no?

Yo solo hago mi trabajo.

Está bien, para que vea que no es personal,

yo me voy a ocupar de otros asuntos que también tienen importancia.

Pues ya era hora. Creo que no me ha entendido.

Soy yo la que se va, usted se queda.

Vendrá alguien para continuar el interrogatorio.

Póngase cómoda.

Tu móvil no ha dejado de sonar -Qué coñazo.

-Me voy a la ducha.

-"¿Sí?" -Luis, ya era hora, macho.

-¿A qué viene tanta llamada? -"Han detenido a la mamá.

-¿Cómo?

-Silvia ha venido al Moonlight",

al parecer la mamá pagó con billetes falsos en La Parra.

Le registró la cartera y tenía más dinero,

"por eso la ha detenido".

-No entiendo nada. Nos vemos enseguida en casa.

-Venga, date prisa que te necesitamos.

Y no digas que no sabes de qué va el tema,

porque Ricky me ha contado lo de la pasta.

"No disimules.

-Nos vemos ahora. -Venga".

-Oye, me tengo que ir.

-¿Ha ocurrido algo? -Movidas en casa.

Siento dejarte así, pero tengo que salir corriendo.

-No te preocupes. Espero que no sea nada.

-No, todo tiene arreglo. Pero repetiremos, ¿no?

-¿Repetir lo de hoy? No, ni hablar.

Quiero decir que la próxima vez nada de hoteles,

nos vemos en mi nueva casa,

he alquilado un chalé en Madrid.

Creo que me voy a quedar una buena temporada. ¿Te parece bien?

-Me parece perfecto. ¿Me llamas?

-Claro.

Mmmmm...

-¿Y ahora qué? ¿Quiere jugar al poli malo?

Ella ya me ha dicho que me ofrecía un trato,

si le entregaba a no sé qué distribuidor.

¿Usted qué va a hacer?

¿Me va a amenazar con detener a mis hijos?

Yo no detengo a nadie si no tengo indicios,

pero cuando los tengo, es difícil que me lo puedan impedir.

Y contra usted tengo indicios más que suficientes.

Pues haga lo que tenga que hacer y acabamos de una vez.

Muy bien.

¿De dónde han salido esos billetes?

Ya he dicho que no lo sé, supongo que lo ha escuchado.

Yo no llevo la cuenta de todos los billetes que hay en mi cartera.

¿Dónde ha comprado los últimos días? En muchos sitios.

¿Y en cuántos de esos sitios ha pagado usted en efectivo?

En todos, no me gusta pagar con tarjeta.

También lo he explicado. Haga memoria, señora Soler.

¿Dónde ha comprado en los últimos días?

Estuve en el mercado.

¿En qué puestos del mercado concretamente?

No lo recuerdo. Bueno, no es muy difícil.

¿Compró usted carne, pescado, verduras?

¿Qué pasa, quiere que le dé una receta?

¿Le resulta muy gracioso?

A lo mejor, si la bajo a calabozos,

y le pregunto lo mismo mañana por la mañana,

igual no le hace tanta gracia.

Compré pescado.

Siempre que voy al mercado compro pescado,

pero no recuerdo ni qué ni en qué pescadería.

Supongo que donde había menos cola.

¿No compra usted el pescado siempre en la misma pescadería?

No, me gusta variar.

¿Qué más compró aparte del pescado?

No lo recuerdo.

Me da la sensación de que usted recuerda solo lo que quiere.

Y a mí me da la sensación de que estoy aquí

por la inquina que se le tiene a mi familia en esta comisaría.

Está usted a raíz de una denuncia por distribución de moneda falsa,

que es un delito muy serio.

Es evidente que usted no fabrica esos billetes,

porque necesitaría una infraestructura

que ya le habríamos detectado.

Hombre, la primera cosa sensata que oigo desde que entré aquí.

El caso es que eso billetes sí que los tenía usted,

y no me creo ni de lejos

que se los hayan colado en el mercado por casualidad.

Así que, creo que los ha debido comprar.

¿Para revenderlos? Es una posibilidad.

Supongamos que es así.

¿Usted me cree tan tonta de pagar con esos billetes

en un bar donde me conocen?

Convénzame de lo contrario.

Yo no tengo que convencerla de nada,

es usted quien tiene que demostrar

que compré esos billetes para revenderlos.

Registre mi casa, el pub.

No va a encontrar nada porque yo no me dedico a eso.

Eso ya lo veremos. De momento, es usted nuestra invitada.

Andando. ¿Adónde vamos?

Usted al registro de sus propiedades acompañada de la inspectora Orestes,

y después al calabozo.

Queda usted detenida, señora Soler.

Tiene derecho a permanecer en silencio,

tiene derecho a no... Sí, ya conozco mis derechos.

¿Qué va a pasarles a mis hijos? Les interrogaremos también,

son los siguientes sospechosos.

¿Mis hijos? Claro.

Seguro que ellos también están implicados,

lo que no sé si pasarán la noche en el calabozo con usted o no.

Pero por propia experiencia,

sé que una noche en nuestro hotel refresca mucho la memoria,

y refrescará la suya y la de sus seres más cercanos.

Conmigo no va a servir de nada. Ya lo veremos.

No va a servir de nada

porque no es raro que no recuerde las cosas.

¿De qué está hablando?

De que últimamente...

tengo muchos lapsus de memoria, y por eso,

no sé cómo llegó ese billete a mis manos.

No me sirve como excusa, venga. No es ninguna excusa.

Pregúntele a su marido.

Fui a su consulta para contarle lo que me pasaba.

Últimamente estoy...

no sé, cansada...

baja de ánimos, y...

y con muchos lapsus de memoria.

Le juro por mis hijos

que no le estoy mintiendo, que no es ninguna excusa.

Pregúntele a su marido,

pero por favor,

por favor, no le diga nada a mis hijos.

-¿Pasa algo?

-Tenemos una orden para registrar su domicilio.

-¿Mamá, cómo estás, te encuentras bien?

-Sí, hijo, tranquilo, estoy bien, muy cansada.

Tú haz todo lo que te pidan. -Vale.

No hacía falta que pidieras una orden de registro.

Prefería tenerlo atado.

Bastaba con que me lo pidieras de forma amable.

Sabes que no tengo nada que ocultar, pero te parece más divertido así.

-Álvaro, estamos haciendo nuestro trabajo.

-Pues a ver si lo haces y no te metes en las conversaciones ajenas.

Toni, empieza por las habitaciones.

(ELVIRA SUSPIRA)

-No, no, tú quédate.

De verdad, tío, lo lamento.

Pero tu madre tenía billetes falsos y este es el procedimiento.

Solo espero que la devolváis

en las mismas condiciones que os la lleváis.

¿Qué insinúas?

No es la primera vez que una detenida sufre maltrato.

Si tanto te preocupa tu madre, haber ido a comisaría a verla,

en vez de venir aquí corriendo. He venido a avisar a mis hermanos.

¿Avisarles de qué?

De que habíais detenido a mi madre, de qué va a ser.

Eso podías haberlo hecho por teléfono.

¿No habrás venido para avisarles de que habría un registro

y que limpiasen la casa de billetes? Ah...

Ya veo que has sacado tus propias conclusiones

sin ninguna prueba, como haces siempre.

Vale, no sigas por ahí.

¿Dónde están tus hermanos, Luis y Ricky?

Tenéis una orden de registro para mi casa, nada más.

Donde estén mis hermanos es asunto suyo.

No contestaré una sola pregunta. Si me quieres detener, aquí estoy.

Frena, Álvaro, no voy a detener a nadie.

No me extrañaría, con la manía que le tienes a mi familia.

Te encantaría encontrar un fajo de billetes falsos, ¿no?

Así podrías justificar el odio que me tienes.

No sabes cuánto te equivocas.

Yo no te odio a ti ni a tu familia.

Ya lo veo.

Estoy aquí porque una señora ha denunciado a tu madre.

¿Y tienes que ser tú la que venga, no puede venir otro policía?

¿De verdad crees que no me gustaría que tu madre nos explique

de dónde sacó esos billetes falsos?

¿De demostrar que estamos equivocados e irme a casa?

Si crees que estoy disfrutando con esto,

me conoces menos de lo que pensaba.

Hola, Álvaro.

¿Y esta qué hace aquí?

-Están registrando la casa en busca de billetes falsos.

-¿Y la mamá dónde está? -Dentro, en las habitaciones.

Estamos investigando a tu madre

por posible delito de distribución de moneda falsa.

¿Qué tontería es esa? Mi madre no falsifica moneda.

Mamá, ¿qué tal?

-Hola, cariño. Todo irá bien, no te preocupes.

-Las habitaciones están limpias.

-Disculpen, ¿no creen que se están equivocando?

-Luis...

-No, están cometiendo un tremendo error contigo.

-Yo creo que el error lo ha cometido su madre.

Está tan despistada que paga con billetes falsos.

-¿Tú qué estás insinuando? Calma.

¡No, no, no! ¿Qué me estás diciendo?

¿No has pensado que se los colaron a ella?

(TONI RÍE) -¡Déjalo!

-No, mamá, tiene toda la razón.

¿Qué pasa? Porque estáis haciendo el ridículo con el registro,

¿nos provocáis a ver si saltamos y nos podéis detener

para cubrir el expediente? -Esto es abuso de autoridad.

O mi madre está libre esta tarde o pongo una denuncia.

-¿70 euros de billetes falsos os parece suficiente para llevárosla?

Si no se apellidara Soler no la habríais denunciado.

¿De verdad pensáis eso? Sí, pienso eso, ¿qué pasa?

Que no sé por qué me sorprendo.

Sé desde el primer día que tu familia

te tiene lavada la cabeza.

No sé en qué momento pensé...

Vamos a continuar con nuestro trabajo.

¿Después iréis al pub a buscar también allí?

-O al taller, que se ve que estáis muy aburridos.

Señora Soler, ¿puede pedirle a sus hijos que nos dejen trabajar?

Si no, esto se va a hacer muy largo.

Siéntate, Antonio, por favor.

Muchas gracias por venir.

Te lo podía haber contado por teléfono,

pero es un poco delicado. ¿Qué pasa?

Tenemos a Elvira Soler detenida. ¿Qué ha pasado?

María, la de La Parra, la denunció por colarle un billete falso,

y cuando la registramos, en la cartera tenía otros billetes

de las mismas características.

Así que nos la hemos tenido que traer.

¿Y qué le ha pasado, se ha desmayado?

No te he llamado para que la atiendas,

te llamo porque al tomarle declaración,

nos dijo que esos billetes se los habían colado a ella.

Le preguntamos dónde, y dijo que en el mercado.

Pero ni se acordaba en qué puestos había comprado,

ni con quién había hablado ni nada de nada.

¿Esto es posible? No sé qué decirte, supongo que sí.

Yo ya sé que tú nunca hablas de las patologías de tus pacientes,

pero no te preocupes,

Elvira me ha dado permiso para que te pregunte.

Dice que estuvo en tu consulta porque estaba preocupada,

¿es así? Así es, sí.

Dijo que estaba cansada, que tenía despistes,

se la veía tocada anímicamente.

Le dije que se hiciera unos análisis y no sé nada más.

No la he vuelto a ver.

Entonces, ¿es posible de verdad, que se despistara con esos billetes?

Desde luego, a mí en la consulta no me mintió.

Me resulta raro que todo esto sea una casualidad,

porque ella y sus hijos siempre están metidos en chanchullos.

Resulta que la pillamos con moneda falsa,

ella dice que se la han colado, pero no se acuerda dónde ni quién.

Cosas más raras has visto en este trabajo, Claudia.

Pero Elvira Soler siempre tiene una coartada perfectamente armada.

Lamento no poder ayudarte más. Cariño, ya me has ayudado bastante.

Me voy a la consulta. Te veo luego. Vale. Muy bien.

Gracias.

Hola. Hola, Antonio. Permiso.

Claro, pasa.

Dime que traes buenas noticias. Me temo que no.

Registro negativo. ¿En los dos sitios?

No hemos encontrado billetes ni en el Moonlight ni en la casa.

Me temo que levanté la liebre al llevarme a Elvira Soler del pub.

Álvaro debió llamar a sus hermanos y ellos limpiarían la casa.

Hiciste lo correcto, había que traerse a Elvira.

¿Crees que Álvaro era consciente del tema de los billetes?

No creo que esté involucrado directamente,

pero debió llamar a sus hermanos y ellos, sumando dos más dos...

Se curaron en salud escondiéndolos.

En caso de que sean ellos

quienes están moviendo la moneda falsa,

porque yo ya no estoy segura de nada.

El registro ha salido mal, pero es muy raro que Luis y Ricky

no estuvieran en casa ni en el Moonlight.

Raro es todo lo que tiene que ver con los Soler.

Pero no tenemos nada para llevarla al juzgado.

Tendremos que ponerla en libertad. ¿En serio?

Hombre, a ver.

Dice que no sabe cómo llegaron esos billetes a sus manos.

Que no recuerda nada

y que últimamente tiene muchos despistes.

Menuda excusa.

Lo acaba de corroborar su médico de cabecera, Antonio.

Ahí lo tienes. Vamos a tener que soltarla.

Yo no sé si los Soler tienen mala suerte o buena suerte,

no me lo explico. Pues yo tampoco.

Voy a redactar las diligencias de su puesta en libertad.

Es que no me lo explico, Luis. ¿Queréis terminar en la cárcel?

-¿Dónde está Ricky?

-¿Dónde va estar? Intentando esconder la pasta.

-¿Y estos qué han encontrado? -Dicen que no han encontrado nada,

pero tú sabes lo que hay en casa. -En casa no hay nada, lo juro.

-¿Cómo que no tenéis nada?

He entrado antes por la puerta

y estaba la mesa llena de fajos de billetes falsos.

¿Cómo se os ocurre, teniendo a la policía detrás con lo de papá?

-Yo qué sé, tío, me parece un buen negocio.

Nos dejaban esos billetes a buen precio,

y en un par de días los tendríamos colocados.

-Yo solo sé que otra vez me habéis metido en la movida.

Estoy harto.

-A ti nadie te ha metido en ninguna movida.

Ha sido mala suerte, yo no sabía lo que estaba haciendo la mamá,

intentar colar un billete falso en La Parra,

y llevarlos todos encima. -¿Y que hacías toda la tarde?

¿Por qué no cogías el teléfono?

-He estado con una persona. -¿Estabas con un tío?

-Sí, un chico que vino al pub.

¿Qué quieres que te diga?

Nos conocimos, saltó la chispa y me fui a dar una vuelta con él.

-¿A dar una vuelta? -Sí, estuvimos juntos.

Y deja de preguntar. -Yo alucino con vosotros, te lo juro.

-Yo tampoco sabía lo que estaba haciendo la mamá.

-¿Qué pasa, se sabe algo? -La mamá sigue en la comisaría.

¿Tú qué has hecho con eso? -Los he devuelto.

Le he dicho al tipo que nos los vendió

que no valen para nada, que la policía los tiene fichados

desde que la liaron en Chamberí. -¿Te han devuelto el dinero?

-¿Lo único que te preocupa es que devuelvan el dinero?

-Pues claro que me ha devuelto el dinero.

Al principio solo me quería dar la mitad,

pero me he puesto serio y me lo ha dado todo.

-Bien hecho. -¿Podemos ser sensatos por una vez?

La mamá está detenida en comisaría, vamos allá y dejaos de negocios.

-¿Tú para qué quieres ir? No nos dejarán entrar.

-Has lo que quieras, pero yo me piro. -No es buena idea.

No sabemos lo que puede estar tramando Silvia,

y mucho menos Miralles. -Lo que nos faltaba,

que te pillara tu exnovia en un renuncio.

(Teléfono)

-Es Silvia.

Dime.

Gracias. Voy para allá.

Van a liberar a la mamá.

En una hora está fuera por falta de pruebas.

-Pues estupendo. Voy a buscarla.

-Hasta luego, hermano.

Pase, señora Soler. Siéntese, por favor.

Tráemelas firmadas, Marta.

Bueno, es evidente que ha podido hablar con su marido.

En efecto, he hablado con él, y ha corroborado su declaración.

Siento que esté pasando por un momento delicado.

Por favor, ahórreselo. Usted no siente nada de nada.

Yo podría morirme ahora mismo,

y usted se iría a cenar tan tranquila.

Lamento que piense así.

¿No cree que es muy tarde para hacerse la amable?

Ha demostrado en muchas ocasiones

que está decidida a amargarnos la vida.

Así que vamos a lo que vamos.

Muy bien.

El registro de su domicilio ha dado negativo,

y tampoco hemos encontrado en el Moonlight

ninguna evidencia del delito que se le imputa.

En resumen, que no ha encontrado nada contra mí,

y me va a soltar, ¿no? En resumen sí.

Se iré usted a casa

cuando me traigan las diligencias de su puesta en libertad.

Es un mero trámite, y están listas porque las he redactado yo misma.

Yo creo que falta otro trámite,

creo que me debe usted una disculpa.

Señora Soler, nosotros hemos seguido la ley,

hemos cumplido con los protocolos,

y en su caso había indicios suficientes de delito.

No suelta usted la presa ni aunque la maten.

Es una forma de decirlo, pero si yo la dejo irse a casa,

no es por cerrar el caso, sino todo lo contrario.

No me quiero pillar los dedos,

no quiero que haya nada que pudiera favorecerle en un juzgado.

¿Tanto esfuerzo para equivocarse una y otra vez?

La policía se puede equivocar muchas veces,

pero en el otro lado, basta con que se equivoquen una para caer.

Esto ya se lo dije el otro día en su casa.

(ELVIRA ASIENTE)

Gracias.

Bien. Que pase.

Está aquí su hijo.

Hola, hijo.

-¿Cómo estás? -Bien.

Ya sabes que en esta comisaría

cuando se aburren, nos detienen a nosotros para pasar el rato.

Se puede ir a su casa cuando quiera. Espero que sea la última vez

que se meten con nuestra familia para nada.

Ya han hecho bastante el ridículo, ¿no le parece?

En absoluto.

Y no le sorprenda si en algún momento

nos presentamos en su casa, en el Moonlight,

o en el taller de su hermano.

No sé cómo tiene valor de seguir amenazándonos.

-Vámonos, hijo. Yo no estoy amenazando a nadie.

Simplemente les digo que les estoy vigilando,

y algún día esa vigilancia dará sus frutos.

Y entonces veremos si estábamos muy equivocados o no.

Mire... -Vámonos a casa, Luis.

-¡Ya!

(RICKY RÍE)

-Tardan mucho, ¿no? -Bueno,

les estarán tocando las narices antes de dejarla salir.

-Ricky, ¿tan mal os va en el pub?

-Mal mal no va, pero tampoco es para tirar cohetes.

-Entonces, ¿por qué no os conformáis solo con eso?

-Mira, zapatillas de 200 euros.

Si tuviéramos solo el dinero del pub no me daría para estas zapatillas.

Dudo que nos diera para comer los cuatro.

-Si las zapatillas de 200 euros te van a costar un año de cárcel,

ya pueden ser cómodas. -Mira, Alvarito, no simplifiques,

¿quieres?

Yo lo que quiero es vivir bien,

no estar toda la vida currando como un esclavo,

pendiente de las cuentas, de Hacienda...

¿Entiendes? Yo quiero vivir holgado, que me sobre.

-Estás tan equivocado, tío...

-Hola. -Mamá, qué bien que ya estés aquí,

menudo susto nos has dado. -Anda, hijo.

-¿Cómo estás? -Muy bien, cariño.

¿Y vosotros?

-Hemos preparado cena, ¿quieres?

-Pues sí, la verdad, tengo un hambre...

(ELVIRA SUSPIRA)

La inspectora Miralles me ha apretado las tuercas

a base de bien.

Pero no le he soltado ni una palabra.

-Si no has soltado ni una palabra, ¿cómo te han dejado en libertad?

-Porque en el registro no encontraron nada.

-Ya. ¿Y los billetes falsos que llevabas encima qué?

-Luis me ha dicho que habéis devuelto todos los billetes.

-Sí. -Es lo mejor que podíamos hacer.

-Así hemos recuperado nuestro dinero -Muy bien, hijo.

-Mamá, no entiendo que la policía te detenga por llevar billetes falsos

y luego te deje en libertad.

-Parece que no te alegras. -Solo digo que no lo entiendo.

-Te lo explico yo: no han encontrado más billetes falsos.

Punto y final.

-Vale, muy bien. Mejor vamos a cenar.

-Lo único que no entiendo es

por qué usaste billetes falsos en el bar de La Parra.

-Ah... Pues por un despiste.

Cogí unos cuantos billetes

para pasarlos por la tarde en las tiendas del centro,

lejos del barrio, y cuando fui a pagar en La Parra...

Ni me acordé.

-Eso ha pasado porque esos billetes son una mierda.

Si fueran de calidad, la camarera no se habría dado cuenta.

-Pues qué quieres que te diga, yo esta tarde

me he comprado estas zapatillas por 200 pavos,

y el vendedor no se ha dado cuenta.

-Genial, Ricky, tú lo haces todo muy bien.

-Era en una tienda que está lejos del barrio.

Además, el tío estaba medio "cegarruto",

no se ha enterado de nada. -Para esto ha servido el negocio,

para que tú te compraras unas zapatillas y a mí me detuvieran.

No entiendo por qué me dejé convencer para mover ese dinero.

-Lo bueno es que todo ha quedado en nada.

-¿En nada?

Como se nota que no conocéis a Silvia.

¿Crees que va a olvidar esto de la noche a la mañana?

-Oye, ¿por qué no dejamos de hablar de este tema?

Llevo todo el día con esto.

Cuando terminéis de cenar os vais al pub,

tenemos que seguir con la vida de cada día.

Hace falta normalidad.

-Que aproveche. Yo me voy al taller.

-¿Al taller a estas horas?

-Hay que seguir con la vida de cada día, y aparentar normalidad.

-Álvaro, te voy a dar un consejo: no estés siempre tan amargado.

-Luis, dejaré de estar amargado,

el día en que me dejéis de meter en vuestras movidas.

-Bueno. -La mamá casi termina en prisión,

y estáis como si no hubiera pasado nada.

¿Estáis ciegos? -¿Y tú estás tonto o qué te pasa?

-Déjale. -No, no, tiene toda la razón.

Soy tonto por dejarme liar siempre por vosotros.

Tengo la culpa de todo lo que me pasa,

por no tener el valor de abandonaros y dejaros aquí tirados.

(RICKY RESOPLA)

-Uffff...

Un día durito, ¿eh?

Yo estoy cansadísimo, ¿tú no estás cansada?

-No, para nada.

-¿Sabes de lo que me he acordado hoy?

De cuando veníamos mamá, tú y yo a Madrid,

a la Gran Vía a ver musicales.

A ti te encantaban.

Un día de estos podríamos quedar y vamos.

-Estaría genial. -¿Verdad?

Oye, ¿qué día es hoy? Hoy es el día del espectador.

Hoy es el día del espectador, ¿vamos hoy?

-¿Ahora? -Sí, ¿por qué no?

Cogemos un taxi y llegamos seguro. Vamos.

Déjame ver si hay entradas. -Papá, pero ¿qué dices?

-¿Por qué no? ¿No te apetece un plan improvisado?

-¿Improvisado? Sabes que he quedado con Paty.

-Ay, es verdad, que habías quedado con Paty.

Se me había olvidado.

Mira, había entradas.

No te preocupes, si te has empeñado en quedar con Paty, pues nada.

-Papá, no es que esté empeñada,

es que me apetece salir con gente de mi edad.

Tú te has empeñado en que es un problema que salga.

-Que no, yo no tengo ningún problema en que salgas.

No me gusta que salgas tan tarde, ni que vayas a ese pub.

-Bueno, yo sé cuidarme sola.

-Ya, pero acabas de salir de un sanatorio.

-Por eso mismo. Acabo de salir de un sanatorio,

ya estoy curada, además, necesito hacer una vida normal.

-Pues a mí no me parece normal que salgas a las tantas

y que vayas a bares donde pasa de todo.

-"De todo", papá, qué exagerado. -De todo, de todo.

Y te he dicho que no.

-Pues Paty está a punto de llegar. -Pues la llamas,

le dices que se dé media vuelta, y que no sales.

-¿Me estás prohibiendo salir? Yo no voy a estar encerrada.

-¿Encerrada? Después dices que el exagerado soy yo.

Hija, entiéndeme... -Yo te entiendo.

Papá, yo te entiendo, pero necesito que hagas un esfuerzo.

Para estar encerrada, me habría quedado en el sanatorio.

-Vamos a ver, cariño.

Yo solo te pido que vayas poco a poco hasta que te recuperes del todo.

-Por eso mismo, papá, para estar bien del todo

yo necesito olvidar esos recuerdos.

Divertirme, salir con mis amigas, disfrutar...

Papá, que voy a estar bien.

(Puerta)

Es Paty.

Porfa...

-Hola. -Buenas noches.

-Hola. -Hola, tía.

-¿Tú no vas muy arreglada?

-¿En serio? No sé... Lo primero que he pillado.

¿Tú estás ya? -Sí, sí, estoy lista.

-¿Y no os parece mejor quedaros en casa?

Peli, sofá, palomitas... -Papá, por favor.

-Yo no os voy a molestar, yo me voy a cenar por ahí,

y cuando vuelva me encierro en mi habitación

como si no existiese. -Ya.

¿El plan no era salir por ahí? -Sí, sí, sí, está de broma.

(RÍEN)

-Pues nada, no hagáis locuras.

-Que no, hombre. Vamos a tomar un par de copitas y a casa.

-¿Copitas?

-Es un decir, papá.

-No me esperes despierto.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Chao.

-"No me esperes despierto".

Qué fácil es decir eso, ¿verdad?

-¿Qué haces?

-Estoy revisando por si nos han colado algún billete falso.

-Sí, hombre, solo faltaría eso.

-Revisa tú esto.

Hola, Santos. -Buena estrategia.

-¿Y eso?

-Te las olvidaste casualmente en la habitación del hotel.

-Pues gracias por traérmelas.

¿No pensarás que las dejé adrede para volver a verte?

-¿No ha sido así?

Cuánto lo lamento, porque yo me había hecho ilusiones.

-Dejémoslo en que me alegra volver a verte.

No pensaba que fuese tan pronto. -Yo tampoco, la verdad.

¿Se arreglaron tus problemas familiares?

-Sí, todo quedó en un susto.

-¿Quieres una copa? -Y dos, y tres...

Pero esta noche no, tengo que irme a dormir temprano.

Mañana madrugo, tengo un día muy complicado.

-Qué lástima que duermas solo, digo.

-¿Te llamo un día de estos y quedamos?

-Ya estás tardando.

¿No te quieres dejar nada olvidado por si acaso?

-Pero bueno, ¿quién es el pollo este?

-Un tío que he conocido. -Un ligue.

-Un ligue, pero intuyo que puede ser algo más.

-Anda, pues qué casualidad,

porque está entrando una chica que me gustaría que fuese algo más.

Toma. Revisa esto tú.

Hola, Marga, qué ilusión verte.

-Hola. -Hola, Paty, ¿cómo estás?

-Hola. Bien. -¿Os pongo algo?

-Yo quiero un mojito.

-¿Zumo de naranja tienes? -Sí. ¡Marchando!

-María, ponme otro whisky, por favor.

-¿Otro?

¿Está seguro? Ya van tres.

A lo mejor te saldría más barato beber en el bar de tus hermanos.

-A veces lo barato sale caro.

Allí me ahorraría las copas, pero aquí puedo estar a mi bola.

Cuanto más lejos este de ellos, mucho mejor.

Aunque últimamente, por más que intento alejarme es imposible.

Oye, ¿tú crees en el destino?

-Ya lo creo,

y mi destino esta noche es cerrar más tarde de la cuenta.

No me preguntes por qué, pero me da esa impresión.

-Pues mi destino es ser un pringado.

Por más que intento encontrar mi camino,

por más que intento cambiar...

el destino siempre me recuerda:

"¿Adónde vas, chaval? Si eres un pringado".

-¿Jugamos al billar?

-Pero ¿tú sabes jugar al billar? -No, qué va, en la vida.

Pero me apetece probar cosas nuevas. -Ah, ¿sí? Ya.

Tengo yo una idea de las cosas nuevas que quieres probar.

-Anda, calla y vamos a jugar. -Venga.

-A ver.

-Va, ¿quién rompe?

-Rompe tú.

-A ver.

Venga.

¡Madre mía! Qué ridículo, tía.

-Pues ya verás cuando lo haga yo.

A ver. -Ahí, dale.

-¡Ay, ay, ay...!

-Bueno, oye...

-¿Qué tal, cómo va por aquí?

-Es que somos unas profesionales del billar,

y nos acabamos de enterar. -Yo no sé ni coger el palo.

-Es que no se llama palo, se llama taco.

-Pero esto es un palo, ¿no? -Sí, es un palo.

¡Un palo! (RÍEN)

No, en serio, si queréis os enseño. No es tan difícil como parece.

Si quieres tú coge el taco y yo te digo cómo se hace.

-Vale.

A ver... -¿Eres diestra?

-Sí.

-La mano derecha tiene que ir atrás del todo,

porque si la colocas en el medio no puedes apuntar bien.

La punta la tienes que sujetar.

Para empezar puedes hacerlo así...

Con cuidado que aquí no apoye.

-Chicos, yo voy un segundo al baño.

-Vale.

-Y ahora tienes que mover el taco hacia adelante y hacia atrás.

Sin golpear la bola blanca, ¿vale?

Y cuando creas que los tienes listo,

no mires la punta del taco, no mires la bola blanca,

mira la bola que quieres golpear.

¿Lo tienes? (MARGA ASIENTE)

Pues venga, sin miedo.

(RÍEN)

-¿Eso lo he hecho yo? -Se ve que tienes un talento innato.

-Bueno, es que tengo un profesor de primera.

¿Tú dónde aprendiste? -¿Yo? En los bares.

-Tienes pinta de que hacías pellas para ir a billares.

Digo por la anécdota que me contaste

de que os habíais comido no sé cuántos huevos duros.

-Si lo sé no te lo cuento.

Vas a estar toda la vida riéndote de mí con eso.

Es verdad que yo no iba mucho al instituto,

pero cuando hacía pellas no me iba a los billares,

me iba a la playa.

¿Conoces la Malvarrosa? -Es que yo soy más de montaña.

-Eso es porque no te he llevado a la Malvarrosa.

Es la playa más bonita de toda España.

-Ricky, ¿me pones otra copa, porfa?

-Sí, claro. ¿Otra de lo mismo? -Un mojito.

-Un mojito y un zumo de naranja. -Bueno, sí.

-¿Sí? Ahora mismo.

-Gracias.

¿Quieres que me vaya

-¿Cómo? No, no, no. ¿Por qué? -No quiero interrumpir nada.

-No hay nada. ¿Con Ricky?

No, qué va.

Además, cuando lo conocí me cayó fatal.

Poco a poco me está cayendo mejor.

-Yo pensaba que te gusta.

Ay...

-Bueno, un poco. O sea, bastante.

(MARGA RÍE) Pero no, tú te quedas aquí vigilando,

que no pueda hacer nada. -Vale.

Como tú quieras.

¡Eh! Me toca. -¡Ah!

-¡Vamos!

-María, ponme otra, anda.

-¿No crees que ya es suficiente por hoy?

-La última.

Yo estoy de acuerdo con María, igual ya vale.

¿Qué tal? Bien.

Ponme un café para llevar,

va a ser una noche larga en comisaría.

Ahora mismo, reina.

-Pues si está todo el mundo de acuerdo, yo me piro.

María,

cóbrame lo mío y su café.

Si no te importa que te invite. Te lo agradezco, pero no hace falta.

No, no, insisto, por favor.

Es verdadero, puedes comprobarlo. Déjalo ya, ¿quieres?

Ah, vale, se me olvidaba que toda mi familia

es sospechosa de pagar con dinero falso.

¿Por eso no querías ponerme otra copa?

-A mí no me metáis en vuestros líos, yo me voy a la cocina.

Me ha sabido muy mal tener que llevarme a tu madre hoy.

Lo creas o no, no os guardo rencor ni a ti ni a tu familia.

Buenas noches.

Silvia, espera.

Te creo y...

quiero disculparme.

He sido un imbécil, y sobre todo he sido muy borde.

Era una situación desagradable para todos.

Ya, pero estabas haciendo tu curro, y no merecías que te hablara así.

Tú tampoco mereces que tu familia te coloque en esa posición.

Ahí deberían haber estado tus hermanos y no tú.

¿Por qué siempre terminamos hablando de ellos?

¿Por qué siempre están en medio?

Tú los has puesto ahí.

Silvia, mírame.

Dime que ya no sientes nada por mí.

Por favor, necesito saber la verdad.

Te sigo queriendo.

Pero ya sabemos que eso no es suficiente.

Me voy a comisaría que tengo turno de noche.

Cuídate, ¿quieres? Y tú.

¿Qué tal, tía? -Buenos días.

Aquí la profesora de billar. -¿Cómo?

-Me ha dicho Marga,

que estuviste toda la noche enseñándole a jugar al billar.

-Bueno, tampoco yo soy una experta, lo básico.

-¿Y todo el tiempo las dos solas? ¿Fuisteis a otro sitio?

¿Había más gente?

-Papá, tampoco seas tan cotilla.

-Llevo muchos años en esta consulta y esas lesiones son compatibles

con una paliza. ¿Quién te ha hecho eso, Manuel?

-No, doctor, me ha caído de una escalera.

-Tienes que denunciar a quien te hizo eso.

Si es que lo conoces.

-¿Se pone así cada vez que sales por la noche?

-Es que no le gusta Ricky, y no le quiero contar nada.

-Es que a él no le tiene que gustar Ricky,

te tiene que gustar a ti.

¿No se ha dado cuenta de que eres mayor de edad?

-Ese no es el problema.

-¿Has visto a ese hombre que ha salido por la puerta?

Sí, pero no me he fijado. Creo que le han dado una paliza

y que no lo quiere denunciar.

Supongo que porque le están intimidando.

Manuel Dorado:

42 años, soltero, en paro y sin antecedentes.

Tenemos indicios de que ha sido víctima de una paliza.

¿Tú crees que vino a verme al Moonlight?

-Ella sabe que trabajas ahí, ¿no? -Sí, se lo he dicho varias veces.

-Y estuvisteis hablando. -Sí.

Hubo un momento en el que yo me acerqué

y nos pusimos a jugar al billar y tonteamos un poco.

-Seguro que la abrazaste por detrás,

y le enseñaste cómo funcionaba el taco, ¿no?

Que nos conocemos. -¡No digas esas cosas, Nano!

-Hola, buenos días. -Buenas.

-Muy buenas, Damián.

-Buenos días. ¿Manuel Dorado?

-¿Qué pasa, qué quiere?

Soy Silvia Orestes, inspectora de policía,

y este es mi compañero Antonio Ríos.

Estamos investigando un caso, igual nos podría dar información.

Una cosa es que quiera salir de vez en cuando, divertirme,

y hasta enamorarme,

y otra es que vaya a salir todas las noches entre semana.

-¿Has dicho enamorarte?

-Está aquí en Madrid. -¿Cómo que está en Madrid?

¿Dónde está ese tío? -Eh, para, fiera.

Yo te lo cuento si me prometes si no vuelves a ser un justiciero.

-Que te dejes de tonterías.

-¿Me estás escuchando? -¡Que sí, te estoy escuchando!

No te preocupes. Si estáis trabajando en esto,

no pienso interferir. -Estamos trabajando en esto, sí.

Te dije que no bajaría la guardia.

-¿Qué te dijo? -Que todavía me quiere.

Está cerrado. -No, es un amigo.

-Necesito que empieces a buscar información

sobre alguien lo antes posible.

-¿Se puede saber qué haces?

-Te acabo de decir que tú y yo tenemos una conversación pendiente.

Vamos a hablar por las buenas o por las malas, tú decides.

-Te estás jugando la vida. -Ya sé que me estoy jugando la vida,

y me importa una mierda, me da igual morir.

El que no sabe que también se está jugando la vida eres tú.

¡Dime dónde está Sandra Vallejo!

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Servir y proteger - Capítulo 555

16 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Eva

    Hola, sabéis si hay hoy capítulo de Servir y Proteger? En la programación dice que lo ponen después del Tour, pero ayer no lo emitieron, verdad?

    18 jul 2019
  2. Mili

    Mañana viernes

    18 jul 2019
  3. Mili

    Lo veremos el viernes solo esperar

    18 jul 2019
  4. Madrid

    Pues valla, nos quitan una serie teniendo la 2 cadena para el tour

    18 jul 2019
  5. Maria

    Por favor.. colgar el capítulo de hoy.. Espero que no se haya ido de vacaciones la persona que lo sube sin traspasar funciones...

    17 jul 2019
  6. Viqui

    Hoy no hay capítulos debido a la retransmisión del tour de Francia, tendremos que esperar a mañana.

    17 jul 2019
  7. Edurne

    Se ha suspendido la emisión de hoy de Servir y proteger?

    17 jul 2019
  8. Fernando

    Hola!¿Podéis publicar el capítulo de hoy?Estoy en Rusia y solo lo puedo ver por internet.¡Gracias!

    17 jul 2019
  9. juan

    cuanto tardais en publicar hoy el cap de servir y proteger

    17 jul 2019
  10. Edurne

    Por qué no se encuentran disponibles los capítulos de hoy (tanto de Servir y proteger como Acacias 38) si ya han sido emitidos? Todos los días el mismo problema....!

    17 jul 2019