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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 551 - ver ahora
Transcripción completa

Así que eres nueva en el barrio.

Bienvenida, yo soy Ricky Soler.

-Yo Marga. -Si te apetece pasar un buen rato,

cuando quieras te puedes pasar por mi bar,

el Moonlight. ¿Te suena?

-¿Moonlight? (RICKY ASIENTE)

-¿Crees que irá por allí?

-No tengo ni idea,

pero si no viene ella al pub ya me pasaré yo por la ferretería,

tengo que volver a verla.

-"Ángel Betanzos solicitó el traslado a Barcelona

y una vez allí pidió una excedencia.

Tres años después regresó al cuerpo de Policía

con apariencia y ropas de mujer bajo el nombre de Ángela Betanzos.

Este periódico no ha podido confirmar si su cambio de sexo es completo".

De verdad, es indignante.

El problema es que ese tipo me ha arrebatado la capacidad

de decidir si quería contarlo o no, y eso es algo muy personal.

Hay gente que me mira como a un bicho raro.

Mañana mismo voy a convocar una rueda de prensa,

no podía quedarme de brazos cruzados ante una provocación así.

Quiero ser yo la que hable en los medios.

Pensaba que no querías hablar de este tema públicamente.

Sí, pero quiero dar la cara,

ya es hora de que a las personas transexuales se nos trate con respeto

y con normalidad.

-¿La mamá no está un poco rara? -¿Qué le pasa?

-La he visto mirando fotos de cuando éramos niños.

-¿Y?

-¿No te parece un poco raro? No me dio ninguna razón en concreto.

-Puede que tengas algo de razón.

-Desde pequeña siempre...

se me han dado muy bien las matemáticas, hacer cuentas,

y últimamente he tenido algún problema

con el dinero, y eso me ha preocupado bastante.

-No se preocupe que lo vamos a mirar.

-A lo mejor es solo que me estoy empezando a hacer mayor,

y lógicamente tengo menos resistencia, ¿no?

-No hay que descartarlo.

-Si no te atraigo, ¿por qué me besaste?

¿De verdad que no sentiste nada?

-¿Y desde cuándo te acuestas con Nacha?

-No me he acostado con ella, Felipe, no ha sido nada en realidad.

Nos hemos besado, nada más.

Nacha no es la primera mujer por la que me he sentido atraída.

Ahora sé que...

me obligué a vivir con Felipe por no reconocer lo que soy.

-Mira, Aitana, para mí esta noche ha sido...

un regalo muy bonito,

y me atraes, y está claro que nos gustamos,

pero este no es mi momento. -Ya.

(Teléfono)

-¡Eh, eh! -¡No, no, no!

¿Crees realmente que el cártel de Jalisco

va a empezar a actuar por aquí?

Lo que sabemos es que Hernán Montoya encabezaba el intercambio.

Me gustaría darte mejores noticias,

pero me temo que se avecinan tiempos duros.

Necesito alguien de mucha confianza que me haga un favor muy importante.

Necesito que consigas toda la información que puedas

sobre el cártel de Jalisco.

-Los agentes de la DEA nos han dado una buena información.

-¿Qué clase de información?

-Nos han dado el nombre de un pez gordo, de un capo,

un tal Santos Mercader, ¿lo conoces? -No.

No me suena, no lo conozco de nada.

-Parece que su empresa es una tapadera,

que se ha aliado con el cártel para introducir la droga en España.

Te he traído su foto.

(Música emocionante)

Sí, Choto, dime.

¿Estás seguro que es el carterista que estamos buscando?

Vale.

Muy bien. Gracias por el soplo.

Hasta luego.

Aitana, ¿qué haces aquí?

-Te estaba esperando.

Sabía que hoy entras temprano, ayer lo dijiste.

-Sí. ¿Te encuentras bien?

-No he podido pegar ojo,

y tú tienes mucho que ver.

-¿Yo, por qué?

-Dijiste que lo nuestro había sido un rollo sin más,

¿cómo quieres que duerma después de eso?

-Eso no es así.

Yo te dije que no podría dormir tranquila

porque hace mucho tiempo que no estaba con alguien,

y tenía que madrugar, ya ves que es verdad.

-Yo me quedé tan descolocada,

que fui incapaz de decirte lo que pensaba.

Pero estoy dolida.

(NACHA SUSPIRA) -Aitana, yo...

no estoy en un buen momento

para iniciar una relación con alguien,

ya te lo he dicho, y... -Vale, vale,

no hace falta que me vuelvas a despreciar de esa manera.

-Yo no te estoy despreciando. -Tú me hiciste ver

que todo era una farsa, mi relación con Felipe,

mi vida con él, la boda...

Yo le eché mucho valor al reconocerme,

puse muchas cosas en riesgo,

pero puse toda mi vida patas arriba porque tú me animaste a hacerlo.

-¿Y te arrepientes?

Mira, yo...

ni te he empujado ni te he presionado ni nada de eso que dices.

Lo que he hecho es ayudarte a...

a vivir como sientes.

Y las decisiones que tú hayas tomado, eres adulta,

no son mi responsabilidad.

-¿Por qué me tratas así?

-¿Así cómo? -Así, con esa distancia.

Tienes muy poca empatía,

podías imaginar lo que suponía para mí

pasar una noche contigo.

-Pero yo estaba muy a gusto y tú también estabas bien,

creo que las dos estamos en un buen momento,

además te pregunté si querías seguir adelante

y dijiste que sí. -Tú sabías que yo me moría de ganas,

pero si luego pretendías irte como si nada hubiera pasado,

podrías haber avisado antes.

-No vamos a seguir, está claro que ha habido un malentendido,

y siento un montón que te encuentres mal

por culpa de esta situación.

Pero creo que este no es el momento ni el lugar.

(Teléfono)

Perdona, tengo que cogerlo.

Sí.

Sí, dime.

Sí, creo que tenemos sus datos en el archivo.

Vale, ahora lo compruebo.

Sí, sí, ya voy.

Perdona, tengo que entrar en la comisaría.

Si te parece seguimos esta conversación en otro momento.

Ya voy, ya voy.

-Aitana, ¿qué haces aquí?

Cariño...

¿Qué pasa?

Ven, que te invito a tomar algo. -Vale.

-Hola, María. -Hola, chicas.

¿Qué os pongo? -Yo quiero una infusión.

-Una tónica. -Muy bien, ahora mismo.

-¿Qué ha pasado?

-Me cuesta contártelo, mamá.

-Venga, hija, sabes que puedes contarme lo que sea.

Confía en mí.

-Es por Nacha.

Me hice ilusiones con ella, pero no siente lo mismo que yo.

-¿Y cómo lo sabes? -Lo hablamos ayer,

después del trabajo tomando una copa.

-Vaya...

Lo siento mucho.

-Le mostré lo que sentía por ella,

pero me ha dejado clarísimo que no quiere que seamos pareja.

-Aquí tenéis, chicas.

La tónica...

y tu infusión, Merche.

-Gracias, María.

No se acaba el mundo porque Nacha no sienta lo mismo por ti.

-¿Esa es tu forma de consolarme?

-Yo entiendo que Nacha es muy importante para ti,

porque es la persona que te ha animado a ser quien eres,

a mostrarte tal y como eres,

pero no le puedes exigir lo mismo a ella.

Ahora lo ves todo negro, pero...

Fíjate en mí,

yo estaba hundida con tu padre, y mírame ahora,

muy feliz con un hombre,

cuando pensaba que no iba a serlo nunca más.

-¿Crees que voy a tener la misma suerte con una mujer?

-Pues claro que sí, pero ahora tienes que reencontrarte,

y asentarte un poco en esta nueva vida.

-Seguramente tienes razón,

pero ahora me siento tan sola... -Pero no estás sola,

me tienes a mí,

yo te voy a acompañar en todo lo que necesites,

te voy a apoyar en todo. -Gracias, mamá.

Me tengo que ir. (MERCHE RÍE)

-Aitana...

-Se me ha quemado un poco.

Hijo, te estás poniendo como un sollo.

-Bueno, es que te quedan buenísimas.

Hace mucho que no prepararas tortitas.

-Pero ¿vas a dejar alguna para los demás o no?

-Ya veremos. (ELVIRA RÍE)

-"Sollón". -Bueno, vaya pedazo de desayuno.

¿Celebramos algo o qué?

-No, simplemente que me he levantado muy contenta,

y he pensado:

"Venga, voy a sorprenderos". -Pues muy bien.

La verdad que la sorpresa es buena.

Mmmmm... buenísima.

Buenísima.

Muchas gracias por todo esto.

Pero cuídate, que la anemia no se cura en un día,

si es que tienes anemia.

-Hijo, ¿qué tendrá que ver hacer esto con cuidarme?

Además hoy me he levantado con mucha energía,

estoy muy bien, hay que aprovecharlo.

-Tú tienes energía como para llevarte a cualquiera por delante.

-Pues mira, sí.

¿Sabéis qué he hecho? He llamado a... A este, a...

al de la destilería, Demetrio,

para pedirle disculpas y acercar posturas,

porque no nos conviene estar enfadados con él,

lo necesitamos, y ha sido muy amable. Ha aceptado mis disculpas.

-Menos mal. -Y he aprendido la lección.

A partir de ahora quiero que tú, Ricky,

me ayudes con la contabilidad de la destilería.

-Haces muy bien en confiar en Ricky.

-Pero aún no he terminado, quiero hablaros de otra cosa.

Vamos a robar unos perfumes de marca en un almacén de un polígono.

-Vale. ¿Hay vigilancia?

-Sí, un vigilante, pero ayer se puso enfermo

y no han puesto ninguno en su lugar.

-¿Y no hay cámaras? -Una en la puerta principal,

pero hay una puerta lateral que es por la que entraréis.

Más fácil imposible.

Además, el dueño no va a denunciar el robo.

-¿Y cómo estás tan segura? -Pues porque a veces...

guarda en su almacén mercancía robada.

No le conviene levantar la liebre. -Mamá estás en todo.

-Tendréis que ir en una furgo

para cargar las cajas con los perfumes.

Y como son perfumes de alta gama, aunque vendamos a mitad de precio,

vamos a sacar una pasta.

-Qué bien, los Soler otra vez en acción,

ya lo estaba echando de menos.

-Después de desayunar os daré todos los datos.

-¿Alguna cosita más, Merche? -No, muchas gracias, María.

-Tu hija se ha vuelto a ir corriendo. -Como siempre.

-Bueno, espero que lo que sea que le pase, lo solucione pronto.

-Muchas gracias, María.

Hola, al no verte en comisaría, he supuesto que estarías aquí.

¿Qué tal, cariño? Bien.

Estaba tomado algo con Aitana, se acaba de marchar.

Ya lo sé, estaba comprando el periódico y la he visto salir.

Tenía mala cara. Está tristona, ¿verdad?

Bueno, ha tenido una mala experiencia,

pero nada que el tiempo no cure.

-Buenos días, comisario, ¿qué le pongo?

Ponme un café solo, por favor. Vale.

Te iba a pedir un favor, pero igual es un mal momento por lo de tu hija.

No, no, dime.

Es sobre la rueda de prensa que he convocado esta tarde,

sobre el artículo sensacionalista sobre la inspectora Ángela Betanzos.

¿Y qué quieres que haga?

Me gustaría que hablaras con ella y que me dijeras sinceramente

si la ves capacitada para hacerlo bien.

Sería una gran tranquilidad para mí. Claro, cuenta con ello.

Gracias.

Que sí, ya sé que Santos Mercader es un empresario valenciano

que no tiene antecedentes, lo que quiero que descubras

y que investigues es si tiene algún tipo de negocio oscuro,

u oculto, si tiene algún tipo de relación con esos mejicanos

del cártel de Jalisco o se ha asociado con ellos.

Todo lo que me has dicho hasta ahora no vale una mierda y tú lo sabes,

así que déjate de tonterías y ponte las pilas. Adiós.

(Teléfono)

Dime, Marisa.

Está bien, dile que pase.

Claudia, ¿qué puedo hacer por ti?

Acabo de leer el periódico, y me he quedado de piedra.

Pues no sé por qué. Ayer le dije al comisario Bremón

que esto iba a pasar, que posiblemente lo publicarían hoy.

Pensaba que entre vosotros teníais mejor comunicación.

Hacemos lo que podemos.

¿Y os coordináis igual de bien

para averiguar dónde tienen secuestrada a Sandra?

Fernando, por favor.

En el periódico dice

que has ido alegando motivos personales

que ha sido una decisión propia,

y que es una gran pérdida para el partido.

Sí. Siéntate, por favor.

(QUINTERO SUSPIRA) Gracias.

También tengo que agradecerles, en el fondo,

que no se hayan ensañado más conmigo poniéndome a caldo

porque después de la muerte de Maica,

ciertamente, yo no he dado pie con bola.

¿No es un poco pronto para beber, Fernando?

Métete en tus asuntos, Claudia.

¿A qué has venido, si se puede saber?

Tú y yo sabemos que no estás aquí para comentar

lo que dice ese periódico. No, en efecto.

He venido para hablar contigo de Santos Mercader.

Ya sé que Elías te ha dado la información que tenemos sobre él.

¿Y has venido a decirme que me esté quietecito como hizo él?

Pues sí, porque eres bastante cabezota.

Mira, Claudia, te voy a ser completamente sincero.

He contratado dos personas de los bajos fondos

para que busquen toda la información que puedan sobre Santos Mercader,

pero no te preocupes, son gente de confianza

y hacen un trabajo muy discreto.

Pues sí me preocupo, porque estás cometiendo un gran error.

Yo creo que no.

No estoy actuando por mi cuenta,

solo estoy recopilando toda la información que pueda

para que cuando llegue el momento pueda ofrecérosla a vosotros.

Pues si lo que estás haciendo llega a oídos del cártel de Jalisco,

pones en riesgo tu vida,

y también la investigación. Yo no estoy poniendo en riesgo nada.

Te acabo de decir que esas dos personas que he contratado,

son de confianza y muy discretos.

Te diré una cosa para ver si te quedas más tranquilo.

Los compañeros de Valencia

están haciendo un seguimiento secreto a Santos Mercader.

Lo que tendrían que hacer tus compañeros de Valencia,

es detener a ese tío con cualquier excusa.

Sabes perfectamente que no podemos. Sin pruebas no podemos hacer nada.

No hay nada que le vincule

al narcotráfico ni a la delincuencia.

A ojos vista es un empresario honrado

que se dedica a las máquinas recreativas.

Vamos, Claudia, no me digas tonterías.

Yo también era un empresario honrado,

y os apañasteis muy bien para encontrar mil pruebas

con las que poder destrozarme.

¿Sabes qué?

Haced lo que tengáis que hacer, pero detened a ese tío ya.

Eso es lo único importante.

Pues aunque no te importe, te diré que si te metes en un lío,

puedes terminar en la cárcel. Me da exactamente igual,

no hay peor tortura que sentirme responsable de la muerte de Maica,

y de que tengan a Sandra secuestrada.

Fernando, yo también me siento responsable de la muerte de Maica

y del secuestro de Sandra.

A veces los operativos fracasan, pero este estaba bajo mi mando.

Era muy delicado,

pero no me siento en absoluto orgullosa

de su dramático resultado.

Pues entonces ya sabrás cómo me estoy sintiendo ahora mismo.

Ya somos dos. Tú y yo queremos lo mismo,

queremos atrapar al culpable y sabemos que es Santos Mercader.

Pero tenemos que tener mucho cuidado,

tenemos que ser muy discretos,

para no echar por tierra el seguimiento de Valencia.

¿Lo estás entendiendo? (QUINTERO ASIENTE)

Pues demuéstralo.

Gracias por tu tiempo.

Hola.

-Hola, ¿qué tal, cómo estás? -Ahí voy.

He escuchado tu programa de radio con Jesica Online.

-¿En serio? -Sí.

Hablabas muy bien sobre la UFAM y lo explicabas genial,

los protocolos de actuación

y la importancia de denunciar.

Tú has hablado en público otras veces, ¿verdad?

-Bueno, es que suelo dar charlas en institutos,

y tengo ya un poco de callo.

-¿No te dio miedo pensar que habría gente mirando?

-Pues si te digo la verdad, no pensé. Es lo bueno que tiene la radio,

que no ves quién te está escuchando.

Si tuviera que dar una conferencia, creo que me pondría muy nerviosa.

-Ya. ¿Por qué te crees que me estoy tomando una tila?

-¿Es por la rueda de prensa que ha convocado el comisario?

-Sí.

-Yo sabía que el asunto tenía que ver

con el artículo sensacionalista que publicaron sobre ti, pero...

no sabía que tú ibas a hablar,

creía que iba a ser una declaración del comisario, oficial, sin más.

-Con el calentón del momento, le pedí al comisario

que fuera yo quien hablara en los medios.

Me pareció una buena manera de defender al colectivo transexual.

Ahora no lo tengo tan claro.

-A ver, escúchame un momento.

Si has tenido el...

valor, el inmenso valor

de pasar de ser Ángel a ser Ángela,

con todo lo que imagino que eso supone,

¿cómo no vas a tener el valor de hablar en público,

si son palabras simplemente? Lo más difícil ya lo tienes hecho.

-Hola, Espe.

Ángela, ¿tienes un momento para hablar conmigo?

-Chicas, yo os dejo, tengo una cita con un señor

que ha sido testigo de malos tratos, y le voy a tomar declaración,

quiere poner la denuncia. Ojalá todo el mundo fuera así.

-Pues sí.

-¿Qué ocurre? -No sé si sabes que suelo ser yo

la encargada de organizar las ruedas de prensa.

El comisario me ha pedido

que te ayude a preparar tu intervención, si quieres, claro.

-¿Tú no te preparas café? -Ángela, por favor, céntrate en esto.

(ÁNGELA RESOPLA) -No hago otra cosa,

otra cosa que pensar en ello.

-Mira, no tienes que participar si no quieres.

Nos podemos ocupar el comisario y yo, pero necesitamos saberlo con tiempo

para poder prepararnos nosotros.

-A lo mejor solo es cuestión de hacer callo.

-¿Qué quieres decir?

-Nada. Estaba pensando en lo que me acaba de decir Espe.

-Entiendo lo difícil que debe ser para ti.

-He hecho cosas más difíciles, créeme.

Lo voy a hacer.

-Así se habla. Anda, siéntate.

He preparado una serie de preguntas que te las pueden hacer.

Para que no te pille desprevenida.

-Qué feliz se la veía a Olga en la videollamada,

con eso de que le iban a dejar fijo el postre

en la carta del restaurante, estaba como loca.

Eso y lo bien que le van las cosas con Julio,

hay que ver la cara que se le pone cuando habla de él.

Sí, es verdad.

Me recuerda a cómo me mirabas tú cuando todavía me querías.

Pero ¿tú eres tonto? Yo te quiero como el primer día.

Una cosa, ¿tú crees que estos terminarán casándose?

No hace falta que estén casados para vivir su amor.

Ya lo sé, hombre, vivo en 2019, pero no es eso.

Me daría un poco de vértigo, pero en el fondo

me haría ilusión que Julio y Olga se casaran.

¿Sabes lo que me haría ilusión a mí?

Ser abuelo, que tuvieran muchos hijos,

cuidarlos y malcriarlos desde el principio.

No corras tanto, que Olga es muy joven

y tiene que disfrutar de la vida. ¡Elvira! ¿Qué tal?

-¡Ay! Hola.

Perdón, no les había visto. -¿Dando un paseo matutino?

-Algo así. -Está muy bien, despeja la cabeza.

Claudia y yo damos un paseo todas las mañanas a primera hora.

No le haga caso. Deberíamos hacerlo,

porque si no se oxida el cuerpo y la mente. ¿No está de acuerdo?

Me voy a la consulta. Encantado de verla.

Luego te veo en casa y nos damos un paseo por el salón si te parece.

Qué poca vergüenza... Venga, hasta luego.

Bueno... Elvira, disculpe...

¿Se encuentra bien? No me parece que tenga buena cara.

¿No tengo buena cara?

No sé, me parece como si le pasara algo.

¡Ah!

Como casi siempre usted me habla con segundas...

Disculpe. Quizá en alguna ocasión, pero ahora

me ha parecido que no está bien, quizá está incubando algo.

Pues no,

siento decirle que me encuentro muy bien.

No lo sienta, me alegro. Que tenga buen día.

Igualmente.

¡Hola, papá!

¿Qué te parece mi nuevo look?

-Pareces otra. -¿A que está guapísima?

Te queda genial.

-¿Solo eres capaz de decir que parezco otra?

¿No te gusta o qué? -Sí, sí, claro que me gusta,

pero me ha cogido de sopetón,

no me habías comentado que querías ir a la peluquería.

-Desde que he llegado a Madrid le he estado dando vueltas,

y no me había decidido hasta que Paty me ayudó.

-Puede ser que yo la haya convencido, si no te gusta la culpa es mía.

-Que no, de verdad, me gusta mucho, estás como muy...

muy alegre y muy moderna, ¿verdad? -¿Lo dices en serio,

o solo por ponerme contenta? -En serio, estás muy guapa,

estás superguapa.

A ti te hace falta muy poco para estar así de guapa.

-Muchas gracias, papá. -Tía, que te queda genial.

Te los vas a llevar de calle, ya te digo yo.

(MARGA RÍE) -¿De calle?

Vamos a ir despacito con el tema de calle.

Acaba de salir, acaba de llegar...

-Yo me tengo que ir, María tiene que estar de los nervios.

-Muchísimas gracias por acompañarme, de verdad.

-Nada, tía, ha sido muy guay.

Nos vemos luego, ¿vale? -Chao.

-Chao. -Adiós.

-Es tan maja Paty, ¿verdad?

Es como si la conociera de toda la vida.

-Es muy buena chica. (MARGA RÍE)

(MARGA CARRASPEA)

-¿Qué pasa? -Que me gusta verte así...

contenta.

-Te he pedido que vinieras a verme porque quería hablar contigo a solas.

Se te ve un poco descentrada, con baja energía.

-Aunque intente dejar los problemas fuera del centro, como me pediste,

no lo consigo del todo.

-Bueno, aquí me tienes para lo que haga falta.

Aunque sé por lo que estás pasando.

Anular una boda no es fácil. -Te aseguro que no.

Me están pasando cosas que no esperaba.

Hay una persona que ha aparecido de repente.

En parte es por ella que se ha cancelado la boda.

-Lo siento mucho.

-Y no tiene nada que ver con Felipe, todo es cosa mía.

(AITANA SUSPIRA)

-No tienes por qué contármelo, tranquila.

-Me va bien desahogarme.

La cosa es que después de cancelar la boda,

esa persona ha decidido no formar parte de mi vida

y se retira.

Y yo me siento un poco perdida.

-Te voy a hacer una pregunta.

¿Si hubieras sabido con antelación que esa persona se iba a retirar,

hubieras anulado la boda igual?

-Seguramente.

-Bueno, entonces no estás tan perdida,

ha servido para algo. -¿Tú crees?

-Cuando aparece una tercera persona,

es porque nuestra relación no iba bien.

No nos atrevemos a afrontar la ruptura por nosotros mismos,

y nos apoyamos en esa tercera persona que ha aparecido.

Lo que hay que hacer es afrontarlo,

entender que esta relación no da para más y asumirlo.

(Puerta)

¡Adelante!

-Necesito hablar con usted...

a solas.

¿No me diga que no puede?

Chelo me ha dicho que no tiene ningún paciente que atender.

-Será mejor que me vaya.

-¿En qué puedo ayudarla?

-No se haga el buenecito conmigo.

Sé perfectamente que le ha dicho a su mujer

que vine a la consulta porque no me encuentro bien.

-Perdone.

-Lo he visto muy claro hoy en la plaza,

cuando su mujer me ha hecho el comentario

de que un paseo matutino va muy bien para no oxidarse.

-Sería un comentario casual,

mi mujer no sabe que vino a la consulta,

no se lo digo a nadie. No hablo de mis pacientes.

-No disimule. Cuando usted se ha ido, ha seguido hablando de mi salud,

me ha dicho que si estaba muy cansada,

que si tenía mala cara...

-No acostumbro a faltar a mi secreto profesional.

Además, usted no tiene ninguna enfermedad diagnosticada.

Estamos a la espera de una analítica. Por cierto, ¿la ha pedido usted?

-Sí... Sí, sí, claro.

No entiendo por qué ha hecho esos comentarios su mujer.

-Si le ha visto mala será porque la vio cansada, nada más.

Me fastidia mucho que dude de mi profesionalidad.

-Si usted lo dice tendré que creerle.

-Mejor, mejor.

Vamos a dejar el tema antes de acabar discutiendo.

Además, como médico, me debo a la salud de mis pacientes.

¿Se ha pensado usted lo del psicólogo?

Sí, no hay nada que pensar, ya le dije que no iría.

-¿Y el neurólogo? Según sus síntomas, podría ser un problema de nervios.

-Ah...

Bueno, ya pediré una cita.

Y perdóneme, no tendría que haberle hablado así.

-Bueno. -Es que... Toda la vida igual.

-¿A qué se refiere?

-Pues que me he hecho una mujer dura a base de ocultar mis emociones.

Es que no quiero que nadie tenga lástima de mí,

ni que mis hijos me vean sufrir.

Yo siempre he sido para ellos una roca a la que agarrarse.

-Pero no se puede estar toda la vida con una coraza puesta, no es humano.

-Ya.

En fin...

Bueno, ya...

Ya volveré, y discúlpeme otra vez.

-No se preocupe. Espero verla por aquí.

-¿Tú no tenías que hablar con un confite

por el robo en la tienda de móviles? -He quedado más tarde,

porque quería escuchar a Ángela.

Espero que ponga en su sitio

a estos periodistas sensacionalistas,

porque el artículo que escribieron es una basura.

Mira, vienen por ahí.

¿Ocurre algo?

Que no sé si voy a poder.

Creo que es mejor que hablen usted y Merche.

-Déjame un momento con ella, por favor.

De acuerdo, yo iré haciendo la introducción.

Buenas tardes a todos.

En nombre de la comisaría y en el mío propio,

les doy la bienvenida y les agradezco mucho su presencia.

En breves instantes dará comienzo la rueda de prensa.

Al terminar, podrán realizar sus preguntas.

Pero ¿qué está pasando?

No se habrá rajado ahora.

-Tranquila.

Mira, desde el primer momento nos has explicado a todos

con muchísima claridad cómo te sientes,

y la injusticia que crees que se ha cometido contigo.

Lo único que tienes que hacer es repetirlo.

-Pero esto es diferente, está lleno de periodistas,

y lo que diga va a tener una repercusión.

-Claro, y es una oportunidad perfecta

para visibilizar a las personas tras.

Es lo que querías, ¿no?

Que el mundo sepa que estáis ahí y normalizarlo.

Hazlo por ti, por tu madre,

y por todas las personas trans, que se merecen un respeto.

-De acuerdo. Vamos allá.

Bien,

hoy no les hemos convocado para hablar de delincuencia,

ni de índices de criminalidad,

sino de una persona que forma parte de esta comisaría,

la inspectora Ángela Betanzos, de la UIT:

Unidad de Investigación Tecnológica.

Ella ha sido objeto de un artículo

en el que se revelan aspectos de su pasado

que violan su privacidad, y por supuesto,

carecen de relevancia informativa. Sí, señor, muy bien hablado.

Este artículo salió a la luz sin su consentimiento,

con lo cual, es un atentado contra su intimidad.

De la inspectora Betanzos cabe decir

que cumple a la perfección su trabajo

y que es una extraordinaria inspectora de policía.

Y que todos en Distrito Sur

estamos muy orgullos de poder contar con ella.

Dicho esto, le cedo la palabra a la inspectora Betanzos.

No, pues no funciona, debe de ser un defecto de fábrica.

¿Tú qué dices? -Pues yo digo que no hay problema,

que está en garantía y que se cambia por otro.

En la trastienda hay uno debajo de la mesa.

Mientras puede ver los accesorios que tenemos para taladros.

Hola, ¿qué tal? -Hola, buenas.

-Dime qué deseas.

-Le puedes atender a él, yo no tengo prisa.

-No, el otro cliente ya está atendido. ¿Qué deseabas?

-Papá, ¿es este el modelo? -Este es. Mire.

Aquí tiene el suyo, le voy validando la garantía,

¿de acuerdo?

-¡Anda, Marga! ¿Qué te has hecho en el pelo?

Menudo cambio. -¿Qué pasa, no te gusta?

-Estás guapísima.

Te queda genial. -Muchas gracias, Ricky.

(RÍEN)

-Y bien, ¿qué querías?

-Venía buscando una llave inglesa,

porque el desagüe de la pila de la cocina se ha estropeado,

y no sé qué hemos hecho con la nuestra.

-¿Cómo esta?

-Perfecta. ¿Cuánto te debo?

-15 euros.

-Perdóname, ¿cuánto me has dicho? -Te ha dicho 15 euros.

-15 euros...

Pues ahí están.

Muchas gracias. -Chao, Ricky.

-Chao, y gracias por atenderme tan bien.

-Oye, ¿de qué conoces a este?

-De La Parra.

El otro día me hizo unas bromillas, es un poco graciosete.

-¿Te molestó? -No, qué va,

es un pelín pesado, pero normal.

-No intentaría ligar contigo. -No, papá, no hablamos nada.

-Pues tú te sabes su nombre, Ricky, y él el tuyo.

-Porque me dijo que se llama Ricky y que trabaja en el pub.

Obviamente, por educación le dije cómo me llamaba.

¿Es cliente de la ferretería. -No, no suele venir.

No sé...

a lo mejor ha venido a verte a ti.

-Anda, papá, pero ¿qué dices?

Ya le has oído, tenía una urgencia.

Voy a la trastienda que tengo que organizar unas cajas.

-En primer lugar me gustaría confirmar

que las imágenes y la información

que aparecen en el reportaje del periódico "El Espía",

se tomaron sin mi consentimiento y además son totalmente ciertas.

Soy transexual,

y antes me llamaba Ángel.

Nunca me sentí a gusto con mi cuerpo,

por eso, cuando tuve la opción

inicié un duro proceso de cambio de sexo.

Pero ser transexual va mucho más allá de operarse u hormonarse,

es sentirse muy mal

al descubrir que el género y el sexo que te han sido asignados,

no se corresponde a cómo te sientes realmente.

(SUSURRA) -Y eso que me dijo que no podía hablar en público.

-Lo está haciendo increíble.

-Lamentablemente, esta sociedad tiene todavía muchos prejuicios,

que son los que dan alas y fuerza a los reportajes como este.

Buen golpe.

¿No está siendo usted un poco victimista?

-Como inspectora responsable de la UIT en esta comisaría,

mi trabajo es recopilar datos.

Y les voy a ofrecer algunos

que probablemente encuentren muy interesantes,

y que me gustaría que se publiquen en futuros reportajes.

La tasa de suicidios en adultos transexuales

que no se les permitió iniciar el proceso de cambio de sexo

en su infancia, supera el 41%.

En ocho países, se nos condena a muerte,

por el simple hecho de ser, sentir y existir.

Y en más de 60 países

podemos ir a la cárcel por la misma razón.

En mi caso particular,

yo me considero una mujer muy afortunada.

Aprobé unas oposiciones

y ahora tengo un trabajo que me apasiona

y que me hace muy feliz.

Lamentablemente, esta no es la realidad

en la mayoría de mujeres y hombres transexuales,

personas llenas de talento, aptitudes y capacidades

a las que nadie contrata

por el simple hecho de ser transexuales.

Creo que ya va siendo hora de derribar las barreras

que nos separan,

luchar por una sociedad más inclusiva y tolerante

para todos y para todas,

y que en definitiva,

se nos trate como personas, que es lo que realmente somos.

Gracias.

-¡Bravo!

-Me voy a casa, es tarde.

Y usted también debería irse. -Déjame en paz, Marisa,

no empieces a decirme lo que tengo y no tengo que hacer.

Limítate a hacer tu trabajo y punto.

Vete ya a casa, que es un poco tarde y necesitas descansar.

Yo me voy a quedar un rato más.

(Teléfono)

Julio, hijo, qué sorpresa.

Qué alegría me da escucharte.

¿Va todo bien?

Estupendo, no sabes cuánto me alegro.

¿Yo?

Bueno, yo... En fin, voy tirando.

Digamos que no estoy en mi mejor momento ahora mismo.

Supongo que si me estás llamando

es porque te has enterado de algo.

Sí, sí, es cierto, he dejado el partido

las elecciones... En fin... Pero no te vayas a enfadar conmigo

ni me vayas a echar un sermón,

ya te he dicho que no estoy en mi mejor momento.

(SOLLOZA) Sí, hijo sí, todo esto...

tiene que ver con lo que le ha sucedido a Maica.

Siento mucho si no te he llamado para contarte lo que estaba pasando,

pero Maica se presentó por sorpresa,

y a los pocos días vino su hermana desde Méjico, y...

A partir de ahí se empezó a liar todo, ha sido todo muy rápido.

-Creo que es tu primera guardia nocturna, ¿no?

-Sí, a ver qué tal se me da.

¿Suele haber mucho movimiento? -En esto no hay patrones,

en época de gripe, hay un poco de lío,

pero en estas fechas suele estar la cosa más tranquila,

pero basta que digamos esto, para que todo se complique.

-Gracias por la advertencia.

(Puerta)

-¡Adelante!

-Perdón, ¿llego tarde?

Es que hay mucho jaleo en la comisaría.

-No te preocupes, supongo que habrás venido

a que Aitana te eche un vistazo al hombro.

-No, para eso ya tengo cita mañana, quería hablar de otra cosa.

-Estupendo. Os dejo entonces.

Buenas guardia. -Gracias.

-Adiós, Antonio. -Adiós.

-Tú dirás.

-Verás, Aitana,

después de la conversación que hemos tenido esta mañana,

he pasado un día horrible y no he parado de darle vueltas

a todo, y creo que deberíamos aclarar mejor, ¿no?

-Yo creo que ha quedado todo suficientemente claro.

-Yo siento muchísimo si te he hecho daño,

no era mi intención.

Creo que ya tienes suficiente

con haber reconocido tu homosexualidad

para sumarle un sufrimiento por amor.

-¿Por qué no fuiste clara conmigo desde el principio?

Podrías haberme dicho que solo querías algo pasajero.

-Es que las cosas no son así,

cuando dos personas se atraen, fluyen, y eso surge con el tiempo.

-No tiene por qué ser así para todo el mundo.

-Puede que tengas razón.

Tal vez debería haber tenido más tacto,

teniendo en cuenta que era tu primera vez,

pero reconoce que tú has dado muchas cosas por sentadas.

Yo creo que lo que sientes no es realmente amor,

si no que tienes un sentimiento de gratitud

y complicidad. Y claro que me gustas,

creo que es mutuo, pero...

yo no estoy en el momento de iniciar una relación.

-Reconozco que me he aferrado a ti para sentirme acompañada

en este cambio de vida tan bestia que he hecho,

y puede que eso haya hecho confundir las cosas.

-Pero ahora eres libre y te has reconocido a ti misma.

Yo creo que estás en un momento perfecto

para encontrar a una persona que te llene y te haga feliz.

-Pero esa persona no eres tú.

-Ahora no, lo siento.

-De todas formas, creo que he sido muy afortunada al encontrarte,

y no tienes por qué pedirme perdón.

Después de todo lo que me has ayudado,

debería hacerlo yo. -Me sabe muy mal lo de esta mañana.

-No pasa nada.

Anda...

-Que has hablado fenomenal.

Parecía que lo hubieras hecho de toda la vida.

¿Sí? No sé yo, al principio estaba bloqueada.

Pero no sé... -Pues no se notaba.

-¡Hola! ¿Qué os pongo?

-¿Va bien cerveza, chicas? Pues unas cervecitas, por favor.

-Y tú decías que yo había hablado bien en la radio,

pues anda que tú, guapa...

-Veros a vosotras y al resto de compañeros

me ha dado mucha fuerza.

Y luego no sé qué me ha pasado, pero no era capaz de parar de hablar.

(RÍEN)

-Pues que tenías mucho que decir, y eso se notaba.

-Supongo.

¿Qué te pasa, Silvia, estás bien?

Nada, Ángela, es por el chico que ha entrado.

¿Se lo puedo contar?

Es Álvaro Soler,

es que estuvo con él hasta hace poco, y es hermano de los dueños del local.

-¿Queréis que nos vayamos? No, no.

Si tuviese que huir de cada sitio que me recuerda a Álvaro,

tendría que pedir el traslado de comisaría.

¿Dónde estabas, Juan?

Luis y Ricky no pueden venir porque están liados,

así que yo te echaré un cable.

¿Estas cervezas para quién son? -Son para ellas.

-Perfecto.

Yo se las llevo.

Hola, chicas. -Buenas.

Gracias.

Gracias.

¿Qué tal estás? Bien.

Ya.

Pasadlo bien. Si necesitáis algo estoy detrás de la barra.

-¿De verdad estás bien? (SILVIA ASIENTE)

-Habéis tardado mucho, ¿no? -¿Podemos hablar?

¿Está Álvaro? -No, no está,

le he dicho que no podíais ir al pub y que fuera echar una mano a Juan.

¿Cómo ha ido? -Bien, ha ido bien.

Las cajas estaban detrás de una puerta de seguridad,

y nos ha costado un poco abrirla.

Y para volver hemos pillado un atasco que no veas.

-¿Y algún problema con la seguridad? -No había guardia, como tú has dicho.

Entramos y salimos por la puerta lateral,

donde no había ninguna cámara. -Bien.

¿Cuántas cajas habéis cogido? -20.

Y en cada una hay 15 cajas. -Te hemos traído unas muestras.

Mira.

-Ah...

Muy bien.

Oh, muy bien.

Sí...

Estos perfumes son muy buenos.

Son todos de alta gama, vamos a sacar mucha pasta.

-Y lo mejo es que el dueño del almacén

no podrá abrir la boca

porque está de mierda hasta el cuello.

Mejor no nos podía salir.

-Ay, Dios...

¿Díez? Soy Elvira Soler.

Ya tengo los perfumes

Sí, todos de marca.

Unos 300 frascos.

Te los dejo por la mitad de su precio en el mercado,

¿te siguen interesando?

Muy bien, pues ya te diré dónde y cuándo.

Venga, hasta luego.

Bien, los tenemos colocados.

-¿Qué pasa? ¿Qué miráis?

Digo yo que tendré derecho a quedarme uno de recuerdo.

¿No? Me lo he ganado, digo yo.

-Ricky, son perfumes de mujer.

Ah, que estás escogiendo uno para alguien...

-¿Me podéis dejar vivir un poquito mi vida? Gracias.

-¿Es para la hija del ferretero?

-¿Qué pasa, tú no tienes una vida dónde meterte?

-¿La hija del ferretero tiene nombre?

-Marga, se llama Marga, ¿vale? ¿Ya estáis contentos?

-Cuéntanos, ¿qué tal con esa Marga? -¿Qué tal de qué, mamá?

Con esta nada de nada.

¿Me puedes decir si este perfume es bueno?

-¿Este? Sí, este es buenísimo.

Yo lo usé una temporada.

Tiene un aroma...

dulce, afrutado...

-Un aroma dulce, afrutado...

¿Pero eso es bueno o es malo? -Pues depende del gusto.

-Pues déjame que lo abra, a ver si me gusta...

-¡No, no, ni se te ocurra!

Si no te gusta perderá el valor de su precio en el mercado.

-¿No se lo vas a regalar la chica esta?

¿Se lo vas a regalar abierto? Ella querrá estrenarlo.

-También es verdad. -Tranquilo, es un perfume bueno.

-Bueno, pues me lo llevo, ¿vale? (RÍEN)

-Madre mía, le ha pegado durísimo con la chica esa.

-Sí. -Yo nunca lo había visto así.

-Ay, qué mono con ese detallito...

-Ya lo veo vendiendo alcayatas en la tienda del suegro.

-Entonces sabrás que he tenido que dejar todo esto de la política

y la campaña electoral.

Ahora mismo no tengo fuerzas ni energías ni puedo pelear

ni defender nada, me siento completamente vacío.

Yo quería mucho a Maica, mucho.

Habíamos hecho planes de futuro juntos, y ahora ya...

no hay nada.

Sí, tranquilo, que me estoy cuidando, no te preocupes.

Que sí, tranquilízate.

Recuerda aquello que te decía, que siempre comentaba tu bisabuelo:

"Un Quintero no muere hasta que él no quiere".

(RÍE)

Claro que sí,

además tengo mucho trabajo pendiente en la oficina,

y hay asuntos muy importantes que no puedo dejar.

Ahora mismo tengo entre manos uno

que necesita que me ponga con ello cuanto antes.

Julio, discúlpame, acaba de llegar Elías Guevara,

y tenemos que hablar de unos asuntos.

Te llamo en otro momento. Besos a Olga de mi parte.

Adiós, hijo.

-Buenas noches.

-Buenas noches, Elías.

Sabía que después de haber estado aquí Miralles,

y haberle dicho que estoy buscando información sobre Santos Mercader,

no tardarías en aparecer. -La verdad es que no me extraña,

lo raro sería que no lo hubieras hecho.

No sé por qué tuve que darte esa información sobre la DEA,

y enseñarte la foto de Santos Mercader.

-Tranquilo, hombre, tranquilo.

Ya sabes que yo soy muy discreto.

-Me prometiste

que te mantendrías al margen. -Y lo estoy haciendo.

Lo único que estoy haciendo es recoger información

para que cuando llegue la hora de actuar dárosla a vosotros

y os podáis colgar la medallita que es lo que tanto os gusta.

-Miralles me ha dicho que no has descubierto nada

que no supiéramos ya.

-Al menos no tengo nada nuevo desde que estuvo esta mañana,

y hemos estado hablando.

-Oye, Fernando, como el operativo contra Santos Mercader

se vaya a la mierda por una cagada tuya,

te vas a enterar.

Además, te pueden acusar de obstrucción a la justicia.

-Me importa una mierda.

¿Sabes lo que me está pasando a mí ahora, Elías?

Me hierve la sangre

solo de pensar que ese maldito Santos Mercader

fue el que dio el chivatazo,

el que envió ese mensaje a los mejicanos

para que terminaran matando a Maica.

-¿Qué insinúas? -¿Que qué insinúo?

No insinúo nada, te lo voy a decir muy claro:

tenéis 24 horas para encontrar el paradero de Sandra

o para empezar a apretarle las tuercas a Santos Mercader,

porque si no lo hacéis vosotros, te juro por Dios que lo haré yo.

-Fernando, te vas a meter en un buen lío,

y no podré hacer nada por ti. Eso si no te matan.

-¿Crees que me importa algo? Yo ya estoy muerto, Elías.

Y lo único que quiero es vengar la muerte de Maica

y cumplir la promesa que le hice

cuando estaba agonizando en mis brazos.

No voy a parar hasta salvar a Sandra.

-Bien, como quieras.

Quedas avisado. -Tú también estás avisado.

Tenemos varias denuncias de propietarios de vehículos

a los que les han pinchado las ruedas.

Aquí tienes toda la información.

Es un caso de vandalismo callejero.

Vandalismo callejero, ¿en serio?

-Oye, ¿tu padre dónde anda?

Es raro no veros desayunar juntos. -Es que me he escapado.

-Lo dices de una manera... -Quiero decir que me he adelantado.

-Igual me estoy metiendo donde no me llaman,

pero tu padre es un poco controlador, ¿no?

Sandra Vallejo, hay que redoblar los esfuerzos,

incluso los que estáis con investigaciones en curso,

¿de acuerdo?

Cualquier información que nos lleve a dar con su paradero,

es muy importante.

Debemos tener en cuenta la posibilidad

de que la hayan introducido en una red de prostitución lejos.

Sabemos los vínculos que hay

entre el narcotráfico y la trata de personas.

-Le prometí que haría todo lo posible por encontrar y salvar a su hermana,

y eso es lo que voy a hacer.

-Estoy muy preocupado por Quintero. Toma, y yo.

Ya no encuentro la manera de ayudarlo.

La única manera es que encontremos a Sandra.

Es lo que tratamos de hacer, ¿no?

Nos ha dado un ultimátum de 24 horas.

Ah, ¿sí? Y si no, ¿qué?

Tengo un regalo.

¿Te gusta?

-¿Por qué no se lo regalas a tu madre?

A lo mejor a ella le encanta. -¿A mi madre?

Te traigo un perfume que flipas de caro, ¿y me lo tiras a la cara?

-Bueno, tampoco te pongas así.

Estoy revisando el caso de Sandra Vallejo

que me tiene loca, porque yo creo...

Algo nos hemos debido de dejar por el medio.

Bueno, pues... Suerte.

-¿Soy yo o estás un poquito apagado?

-Es que tengo que dar una noticia a alguien que aprecio,

y no sé cómo hacerlo.

-La verdad que los médicos vaya papeleta tenéis,

yo no podría decirle a un paciente que tiene una cosa mala,

me vendría abajo.

-La pasta.

-Ten.

-Tronco, pero ¿esto qué es? -¿Qué pasa, Ricky?

-Faltan mil pavos. -O lo tomas o lo dejas.

-A mí me parece que tú te crees muy chulito, ¿no?

¿Tienes novedades sobre los coches o no?

Sí, he estado revisando la documentación,

y hay un dato que me llama la atención:

los coches cuyas ruedas han sido pinchadas,

son del mismo estilo, son coches SUV de color blanco.

Y mis confites me han dicho que hay dos chavales del barrio

que van reventado material público y todo lo que pillan.

Pues ya estás tardando en dar con ellos.

¿Qué te pasa? Seguro que no es tan grave.

-Me han puesto a buscar dos chavales por un caso de vandalismo,

llevo todo el día buscando,

y hasta que no los encuentre, no puedo cerrar el caso.

-Estamos más solos que la una.

Ah, no, que nos tenemos a nosotros mismos,

que somos una gran familia.

-No subas mucho el tono, te puede oír la clientela.

-¿Y qué van a oír?

¿Que somos una panda de delincuentes? -¡Álvaro! O te callas o te vas.

-¿Tú no tendrás un manual o una guía para ligar?

-No sé si existen esos manuales.

Seguro que me puedes orientar un poquito,

para no parecer un imbécil

cuando intento acercarme a una chica tan guapa como tú.

-Pues no sé... No sé.

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Servir y proteger - Capítulo 551

10 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría.

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  1. Edurne

    Por qué aún no se han subido los programas se las series emitidos hoy de Servir y proteger y Acacias 38, siendo que hace horas que fueron emitidos hoy?

    pasado jueves
  2. Mari

    A que Nacha sólo se comió a Aitana y ahora la manda por un tubo, no, esto definitivamente no es de una dama.

    pasado jueves