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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 550 - ver ahora
Transcripción completa

Si no te atraigo, ¿por qué me besaste?

¿De verdad no sentiste nada?

-¿Quieres contarme qué hay entre Nacha y tú?

-Todavía no lo sé, mamá.

-¿Y desde cuándo te acuestas con Nacha?

-No me he acostado con ella. Si es que no fue nada en realidad.

Nos hemos besado, nada más.

-No es la primera mujer por la que me he sentido atraída.

Ahora sé que

me obligué a vivir con Felipe por no reconocer lo que soy.

-Me ha dicho que no puede casarse con Felipe porque es lesbiana.

No es sorpresa, ya la vimos en actitud cariñosa con Nacha.

Yo creía que conocía a mi hija.

Pero lo que importa es que sea feliz.

Sobraba dinero.

No sabía si le teníamos que pagar por adelantado.

¿Me vas a explicar lo que pasa con esto?

-Bueno, ¿qué pasa? Me equivoqué. Lo siento.

Tampoco es una tragedia. Se vuelven a hacer las cuentas y ya.

-¿Mamá no está un poco rara?

-¿Qué le pasa? -No sé.

La he visto mirando fotos de cuando éramos niños.

-¿Y...?

-¿No es raro? No me dio ninguna razón en concreto.

-Puede que tengas razón.

Te voy a llevar al médico. Si hace falta te llevo de la mano.

-¡Qué exagerado eres, hijo!

De verdad...

Bueno, para que no estés preocupado, me haré un chequeo.

-Así que eres nueva en el barrio.

Bienvenida. Soy Ricky Soler. -Yo, Marga.

-Si te apetece pasar un buen rato,

te puedes pasar por mi bar.

El Moonlight. ¿Te suena?

-¿Moonlight?

-Es el bar que más mola del barrio. Si vienes, te invito a una copa.

-¡Sandra, Sandra, cariño...!

-"Maica, dales lo suyo o me matarán. Haz lo que te dicen".

-Les voy a dar todo lo que me pidan. Dime, ¿estás bien?

¿Te han hecho algo?

-"Mañana recibirá instrucciones".

-Dime que lo tienes.

-Negativo.

-"Descampado del Águila. Si vemos polis, Sandra será cadáver.

Tienes 45 minutos".

-¡Ven aquí!

(Notificación de móvil)

-¡Eh, eh, eh! -¡No, no, no!

¿Crees que el cártel de Jalisco va a empezar a actuar aquí?

Lo que sé es que Hernán Montoya encabezaba el intercambio.

Me gustaría darte mejores noticias, pero se avecinan tiempos duros.

Necesito a alguien de confianza que me haga un favor muy importante.

Verás, necesito conseguir toda la información que puedas

sobre el cártel de Jalisco

y quién o quiénes les están ayudando a introducirse en España.

Escúchame bien, Vicuña.

Necesito que seas muy discreto.

(Música emocionante)

(Música animada)

(ANTONIO) -¡Sí!

-Hola. -Hola, Aitana.

Quería hablar contigo.

-Ya lo sé, y tienes toda la razón.

Llevo días descentrada... He cometido varios errores.

-El otro día te dejaste el material sin recoger...

Y varios pacientes se quejan

de que les haces varias veces la misma pregunta, no escuchas.

-Te aseguro que no volverá a pasar.

-Entiendo que la boda está a la vuelta de la esquina

y eso significa nervios, pensar en preparativos,

pero en el centro de salud hay que dejarlo fuera.

-No te preocupes. El problema ha dejado de existir.

-No entiendo.

-Lo de la boda me tenía muy descentrada

porque no sabía si casarme o no.

-¿Qué quieres decir? -Que no me caso.

He roto con Felipe y he cancelado la boda.

-No sabía nada, perdona. ¿Cómo estás?

-Bueno, mejor de lo que esperaba.

Cancelar la boda ha sido un alivio.

El problema lo tenía antes,

cuando me negaba a reconocer que era un error seguir adelante.

(Llaman a la puerta)

-Adelante.

-Hola, Antonio. ¿Qué tal, Aitana?

-¿Qué podemos hacer por ti?

-Venía a que Aitana me echara un vistazo al brazo,

porque me pica y me tira.

-Has hecho bien en venir. Toda tuya.

Voy a hablar con Chelo, que no encuentra un historial.

Te dejo en buenas manos.

-Deja de soplar, vas a congelar la taza.

(RÍE) -Pues es verdad, está frío.

-¿Dónde tenías la cabeza, que estabas todo "empanao"?

-Estaba pensando en una chica que conocí ayer,

en el bar de la Parra.

Morena, guapísima...

La verdad es que cuando la vi me quedé "pillao" "pillao".

-¿Y fuiste a hablar con ella o te quedaste embobado?

-¿Tú qué te crees? Claro que fui a hablar con ella.

Se llama Marga, es la hija del ferretero.

-¿Y cómo fue la cosa?

-No tuvimos mucho tiempo de hablar, llegó Paty con el cambio

y me la robó de ahí.

Todo lo que tiene esa chica de alta, lo tiene de cortarrollos.

-Igual ella piensa que eres un "pesao".

-No creo, porque no fui nada pesado ni nada baboso.

Si es que no tuvimos tiempo de hablar.

Pero me dio tiempo a invitarla al Moonlight.

Y al despedirme le solté un chascarrillo,

de esos ochenteros que te gustan.

¿Cómo era?

"Hasta luego, cara huevo".

Y la tía se rio, ¿eh?, se rio.

-Ya. ¿Solo fue eso?

¿No le soltaste tu chapa de que eres el dueño del Moonlight

y de que si va por allí le puedes invitar a una cerveza

y a un par de copas...?

-Sí, eso también se lo solté.

-¿Y qué, crees que irá por allí?

-La verdad es que no tengo ni idea.

Pero, si no viene, ya iré yo a la ferretería,

porque tengo que volver a verla. -Sí que te ha dado fuerte.

Mira, si me permites, te voy a dar un consejo.

-¿Me vas a dar un consejo? ¿Tú, un consejo de amor?

¿Quién te crees, el Pulitzer?

-Ricky, el Pulitzer no da consejos de amor.

Pero yo sí, y te voy a dar uno.

Mira, si de verdad te gusta esa chica,

no vayas de sobrado.

Y ojo con lo que dices, que eres un bocas

y casi siempre la cagas.

-A ver, he dicho que me gusta, no que me quiera casar con ella.

-Te gusta. Te gusta de verdad, lo veo en tu cara.

En tus ojos.

-Bueno, un poquito sí que me gusta.

Bueno, me parece que tiene algo. Me gustaría conocerla.

(DÉBIL) -Buenos días.

-Hola, mamá. Hay café recién hecho.

(DECEPCIONADA) -Ay, ¿no hay bollos? -Pues no.

Este, que cuando fue a la compra, se le olvidó coger.

Pero yo no puedo ir, que tengo la maña bien liada.

-¿Adónde tienes que ir? -Tengo que ir a un bar,

que el dueño está interesado en nuestro alcohol.

Voy a ver si llegamos a un acuerdo.

Me voy.

-Adiós, cariño. Y... -Hasta luego.

(ELVIRA RÍE RESIGNADA)

(GIME CANSADA) -¿Cómo estás hoy?

-Mucho mejor. He dormido muy bien y del tirón.

-¿Cuándo vas a ir al médico?

-Ay, ¿de verdad que cada día me vas a sacar ese tema?

-Reconociste que estabas baja de ánimo y que tenías despistes.

-Bueno, pero eso no es tan grave.

-También me dijiste que irías a hacerte un chequeo.

Si quieres, voy contigo. -¡No! ¡Puedo ir yo sola!

-A mí no me importa ir contigo.

-Que no, además me han dado cita para la tarde,

y ya tendrás abierto el "pub". -No quiero que vayas sola.

-Luis, no dramatices. ¡Cariño...!

Sé que estás preocupado, pero no hay por qué preocuparse.

Vamos a cambiar de tema.

Oye, parecía que estabais hablando de algo importante.

-No, importante, importante...

A Ricky le gusta una chica.

-¡Ah!

-Lo conoció ayer en el bar La Parra.

Es la hija de Damián, el ferretero.

Le ha dado fuerte al chico.

(ILUSIONADA) -¡Ay...!

¡Ojalá vaya bien!

Ricky necesita sentar la cabeza y, no sé por qué,

no lo hará hasta que no se enamore de una buena chica.

-Puede que tengas razón.

En el fondo es un sentimental. -Sí.

Y tú también, ¿eh?

Espero que encuentres un buen hombre,

con el que seas muy feliz.

Te lo mereces.

(LUIS EXHALA CON FUERZA)

-Te duele por la tirantez de la costra,

que está a punto de caerse.

-Entonces va todo bien. -Sí, por dos razones,

primero, porque la cicatrización sigue bien su curso

y, segundo, porque la costra se caerá en los próximos días.

Quiero ver cómo te queda la herida, podemos vernos otra vez.

Al salir, pídele cita a Chelo. -Vale.

-Me gusta mucho que hayas venido.

Quería contarte algo que te afecta.

-¿A mí? ¿Qué pasa?

-Le he dicho a mi madre que soy lesbiana.

-¿Y te sientes mejor? -Sí.

Le dije que lo que pasó contigo no es porque estuviera desorientada,

sino porque soy lesbiana

y que pienso ser consecuente con ello.

-¿Y cómo se lo ha tomado?

-Bueno... Al inicio estaba un poco tirante,

pero luego hemos hecho las paces

y ahora estamos mejor que nunca.

-Pues me alegro.

Perdona que el otro día no fuera receptiva contigo,

pero estaba en un mal momento.

¿Y qué ha pasado con Felipe?

-Ha asumido que la ruptura es definitiva,

y, dentro de lo que cabe, parecía tranquilo.

Espero que con el tiempo podamos ser amigos.

-Pues ojalá lo consigáis.

Se ve que es un buen tipo.

-Sé que detuvieron a Felipe en el Moonlight

y que luego tuvo unas palabras contigo,

no muy amables, precisamente.

Lo siento mucho.

-No pasa nada, si es normal.

Me acusó de meterte cosas en la cabeza. Pero está olvidado.

Entiendo que para él no sea fácil

aceptar que su vida no es como él había planificado.

-Bueno, si me hubiera reconocido antes a mí misma que soy lesbiana

y hubiera hablado con él, te habría ahorrado el numerito.

Pero ya no pienso esconderme nunca más.

¿Qué...?

¿Te apetece que nos veamos esta noche? Así tomamos algo.

-Vale. Sí, yo acabo de trabajar a las 21:00.

Si quieres quedamos en la placita y ya vemos lo que hacemos.

-Por mí, perfecto. -Vale, genial.

-Adiós.

-No, no tengo nada más que pensar.

Ya lo tengo todo pensado.

Verás, no puedo contarte más,

pero la vida me acaba de dar un mazazo muy gordo

y ahora mismo bastante tengo yo intentando sobrevivir

y mantenerme en pie.

No, mira, escucha, hazme un favor:

retira tú mismo mi candidatura, por favor.

Más adelante, ya veré qué hago,

pero ahora no estoy en condiciones.

Sí, cuando pase un tiempo te contaré lo que ha sucedido.

Ahora te tengo que dejar, estoy muy ocupado.

Buenos días. ¡Comisario!

Qué sorpresa, no le esperaba.

¿Quiere tomar cualquier cosa?

No puedo, estoy de servicio.

Siéntese, por favor.

Si no le importa, yo sí que me voy a tomar una copa.

Acabo de mandar a la mierda a mi partido político,

a la campaña electoral, al ayuntamiento...

Y creo que la ocasión lo merece.

¿Qué me dice? ¿Ha dejado el PMA?

(ASIENTE)

Sí, acabo de presentar...

mi dimisión.

Pero, si no lo hubiese hecho, me habrían echado,

porque últimamente estaba faltando a mis compromisos

con la campaña electoral y todo eso.

En fin...

Lo siento mucho.

Supongo que habrá influido en esto el secuestro de Sandra Vallejo.

Pues sí, sí que ha tenido mucho que ver,

y la muerte de Maica, de su hermana, también.

Ya sabe que era mi pareja.

Sí, he venido para darle mi más sentido pésame.

Lo siento mucho. Era una gran mujer.

Sí que lo era.

Supongo que Miralles le habrá puesto al tanto de todo.

Sí, sí. Yo estaba ausente cuando se organizó el operativo,

en un congreso en La Haya, pero me ha puesto al corriente.

Entonces le habrá dicho

que el operativo que diseñó Elías Guevara

fue un desastre de principio a fin.

Le aseguro que desde comisaría se intentó que saliera bien.

Verá, comisario,

yo ahora mismo no estoy para escuchar

ni excusas ni justificaciones.

Lo único que quiero es que encuentren a Sandra

y que descubran quién fue el cabronazo

que envío ese mensaje a ese móvil.

Le prometo que haré todo lo posible por rescatarla.

Pues ya están perdiendo el tiempo.

Pónganse las pilas,

porque ella sigue secuestrada.

Este tipo de pesquisas lleva su tiempo.

Esos narcos no son aficionados, son profesionales

y saben muy bien lo que se traen entre manos.

No me está contando nada nuevo. Quiero hechos.

Le puedo asegurar que le hemos dado la máxima prioridad a este asunto.

Están implicadas todas las unidades en esta investigación.

Es todo lo que le puedo decir.

Pues, si no me puede decir nada más,

preséntese aquí o venga otra vez cuando sí tenga algo que decirme.

Fernando, créame, entiendo perfectamente su dolor,

pero con esa actitud tan poco constructiva

no vamos a ninguna parte.

Creo que no vamos a ninguna parte si usted sigue viniendo aquí,

perdiendo el tiempo en darme el pésame

en vez de estar en sus despachos o en la calle

buscando a esos secuestradores y el paradero a Sandra.

Es lo que tendrían que estar haciendo.

Mis hombres actuaron con suma prudencia,

no delataron su presencia ni su posición.

Si alguien informó al cártel del Jalisco

de que se trataba de un engaño, no es culpa nuestra.

Tampoco de Maica, ¿no cree?

Créame, yo también he tenido que pasar por la muerte

y el dolor de una persona querida.

Pero que eso no le ciegue,

los únicos culpables de la muerte de Maica son los que le dispararon.

Pero tenga confianza en el trabajo policial.

No lo dejaremos así, haremos justicia cueste lo que cueste.

Pero le pido que no se meta en líos investigando por su cuenta.

No vaya a empezar como Elías Guevara

y como Claudia Miralles, no necesito que nadie me diga

lo que tengo que hacer. Ya soy bastante mayorcito.

Por favor, hágame caso, no complique más las cosas.

¿Te ayudo?

-¡Ah! Hola, Merche.

-No, tranquila. Busco un listado de almacenes

que han utilizado distintas bandas de narcos en Torrejón de Ardoz.

Elías cree que podrían esconderse por esa zona,

y así podemos rastrearles.

Pero gracias. ¿Y eso?

-Unas diligencias sobre un maltratador reincidente

que me ha pedido Espe. Vengo a devolverlas.

-Vale...

Ah, mira, aquí está.

Voy a llevárselo a Elías para que le eche un ojo.

-¡Nacha!

Ahora que estamos a solas,

¿tienes un minuto para hablar conmigo sobre Aitana?

-Sí, claro. Dime.

-Tú sabes que yo no entendía por qué mi hija decidió

contárselo todo a una desconocida y no a su madre.

Me dijiste que escuchara sus razones y lo hice.

He tenido una conversación larga con ella

y ha reconocido que le atraen las mujeres desde hace tiempo

y que no me lo dijo porque tenía miedo de decepcionarme.

-Claro. ¿Y te ha venido bien hablar con ella?

-Mucho, sí.

Siento haberte culpado de que cancelara la boda.

Para mí era más fácil señalarte a ti

que admitir que siendo su madre no me hubiera dado cuenta de nada.

-Para Aitana ha sido muy difícil reconocerlo.

Y cuando uno mismo se engaña sobre su condición sexual,

es muy fácil mantener engañados a los demás.

-Me alegra que todo esto haya pasado;

me ha acercado más a ella.

-No me extraña, la verdad siempre es liberadora.

-Antes de venir aquí, Aitana estaba muy irascible,

discutíamos por todo y yo no entendía por qué.

Quería pensar que eran los nervios de la boda,

pero intuía que pasaba algo más.

-¿Y no se te ocurrió preguntar qué le pasaba?

-Sí, muchas veces porque estaba muy nerviosa,

pero se cerraba en banda y yo no sabía cómo ayudarla.

Ahora entiendo por qué.

-Pues me alegro de que hayas sacado algo bueno de todo esto.

-Lo que me preocupa ahora no es que Aitana se case,

sino que sea feliz y esté bien.

Casada, soltera, con un hombre o con una mujer...,

es cosa de ella.

¿Amigas?

-Claro.

Anda, dame un abrazo.

(MERCHE RÍE)

-Perdón, no era mi intención molestar.

Puedo volver en otro momento.

Venía a dejar unos informes

de un caso de "phishing" que estaba revisando.

-No, tranquila. Si solo estábamos hablando.

Voy a llevarle esto a Elías, que estará como un loco esperando.

Hasta luego, chicas.

-¡Mierda!

-Espera, te ayudo. -¡Es lo que me faltaba hoy!

-Bueno, tranquila.

Toma.

-Gracias. -¿Estás bien?

-No.

Pues que acabo de ver que el periódico digital "El espía"

ha publicado un reportaje sobre mí y me ha sentado fatal.

-¿"El espía"? No lo conozco. ¿Es nuevo?

-Sí, y muy sensacionalista.

-¿Y de qué va el reportaje? -Pues, al parecer,

han conseguido unas fotos mías de cuando era un chico

y las están comparando con las de ahora.

-A ver.

-Juzga tú misma.

-"De Ángel a Ángela.

La primera inspectora de policía trans".

"Ángel Betanzos solicitó el traslado a Barcelona

y una vez allí pidió una excedencia.

Tres años después regresó al cuerpo con apariencia

y ropas de mujer bajo el nombre de Ángela.

Lo que no hemos podido confirmar

es si su cambio de sexo es completo".

¡Es indignante!

No solo dan información de su vida personal y profesional,

sino que lo hacen de la forma más irrespetuosa.

Como todas las noticias de este nuevo diario sean así,

lo llevamos claro.

Amparándose en la libertad de información,

se creen con el derecho a actuar con impunidad.

Eso ni es periodismo ni es nada.

Le he dicho a Ángela que tenías que ser el primero en saberlo

antes de empezar a recibir llamadas.

Por supuesto que sí.

Siento mucho que tengas que pasar por esto.

¿Cómo empezó todo?

El periodista que firma el artículo se puso en contacto conmigo

hace como una semana

y me dijo que había oído que yo era una persona trans.

-¿Quién le informó? -No lo sé, Merche.

Pero yo no es algo que trate con secretismo. Es algo natural.

El problema es cuando alguien lo quiere presentar

como algo extravagante.

El periodista me dijo que quería hacer un artículo para concienciar

sobre los problemas de las personas trans.

Pero a mí me dio muy mala espina,

y luego supe que lo que quería era explotar el morbo.

Tu primera impresión fue la acertada.

Yo jamás hubiera permitido

la publicación de esas fotos con el antes y el después.

Para mí eso quedó atrás.

Ahora soy Ángela y quiero que se me conozca así.

-Entonces no le concediste esa entrevista.

-No, ha sido a mis espaldas y sin mi consentimiento.

No hay que descartar que esto tenga consecuencias penales.

Lo he valorado, y sería entrar en una guerra de desgaste

y darle publicidad a ese periódico. Y no me apetece.

-Tú diste el asunto por zanjado y ellos no. Es indignante.

-Lo que más me ha dolido

es que se especule con si estoy operada o no.

Comparto tu indignación.

Y no solo lo digo por ese plumilla carroñero

que escribió lo que escribió, también por sus jefes.

Es intolerable que lo hayan publicado.

-Si ese tipo de reportajes tiene éxito,

es porque hay gente a quien le gusta leerlos.

Ángela, esto no solo te incumbe a ti,

también atañe al Cuerpo Nacional de Policía.

Y, como comisario de Distrito Sur, tendré que tomar medidas.

¿Y qué piensa hacer?

De momento voy a informar a Jefatura

y también llamaré al periódico para cantarle las cuarenta.

Me van a oír, pero bien.

Estoy aquí porque me ha obligado mi hijo mayor.

Yo no soy muy amante de los médicos.

-A nadie le gusta ir al doctor. A quien le gusta, es masoquista.

(RÍE) -Sí.

La verdad es que...

me gustaría hacerme un análisis de sangre,

porque, no sé, yo creo que me falta hierro o algo así.

-¿Se siente débil?

-Sí. Y baja de ánimos. (ANTONIO TECLEA)

A lo mejor es algo relacionado con la menopausia.

-Puede ser. ¿Algún otro síntoma?

-Cansancio general,

y...

Bueno, igual esto le parece una tontería,

pero tengo los sentimientos...

un poco a flor de piel.

El otro día me pegué una llorera tremenda

recordando cuando mis hijos eran pequeños.

(RÍE) Es un poco absurdo.

-¡No! Eso significa que tiene sentimientos.

-No sé, igual es una cuestión de colesterol,

o de los niveles de azúcar... No sé.

(ANTONÍO RÍE) -Bueno, no dejemos volar la imaginación.

Tendrá un volante para un chequeo. Se lo darán a la salida.

De todas formas, si sus dolencias son de tipo psicológico,

debería ir al psicólogo.

-No, no. Nunca he ido y no pienso ir.

-¿Por qué?

-No me gusta explicar mis intimidades a un extraño.

-Es lo mismo con un médico.

-No, eso es diferente.

Las cuestiones del alma son muy íntimas.

-También el alma enferma de vez en cuando y necesita cura.

-Bueno, pues yo me conformo con un chequeo rutinario.

-¿Alguna otra cosa más?

¿Algo que le llame la atención?

-Sí, sí. A mí, desde pequeña, siempre...

se me han dado muy bien las matemáticas, los números,

y últimamente he tenido algún problema

con el dinero, y eso me ha preocupado bastante.

-Ya sabe lo que dicen: la pela es la pela.

(RÍE) -Veo que empieza a conocerme.

-Muy bien. No se preocupe, que lo vamos a mirar todo.

-A lo mejor es solamente

que me estoy haciendo mayor, y tengo menos resistencia.

-No hay que descartarlo.

(OPTIMISTA) -Bueno, supongo que con unas vitaminas se me pasará.

-Antes vamos a averiguar qué pasa.

-Muy bien.

-Ángela.

Hola.

-Espe, si vienes por las imágenes de la agresión en la panadería

todavía no me ha dado tiempo a volcarlas.

-No, no venía por eso.

Es que me he enterado de lo que han publicado sobre ti,

y en fin...

Venía a darte todo mi apoyo

y a preguntarte qué tal lo llevas.

-No muy bien.

Imagino que todo el mundo ya está al tanto, ¿no?

-Sí, estamos todos muy indignados.

-Siento que la comisaría de Distrito Sur

esté en el punto de mira por mi culpa.

-Tú no tienes culpa de nada.

-No sé si los demás lo verán como tú.

-Claro que sí, mujer.

-He tenido que silenciar el teléfono

por el aluvión de llamadas y mensajes,

de gente que me preguntaba

que qué es eso de "antes Ángel y ahora Ángela".

El caso es que al final no sabía ni qué contestar.

-Espero que fueran llamadas de apoyo.

-Algunas.

Otras eran de gente que quería curiosear,

incluso me han llegado a recriminar.

El caso es que es gente con la que no hablaba hacía años

y no tenía intención de que se enteraran. Y menos así.

-¿Y crees que esto puede afectar a tu vida...

a tu vida personal?

-Pues yo creo que sí.

No es algo que le cuente a la gente de buenas a primeras.

Lo de que soy transexual es algo muy personal.

-Claro.

Y ahora todos lo sabrán desde el principio.

Ese periodista ha decidido por ti.

-No es que me avergüence de esas fotografías.

En el fondo estoy orgullosa.

El problema es que ese tipo me ha arrebatado la capacidad

de decidir si quería contarlo.

Y eso es algo muy personal.

-Por supuesto.

-Hay gente que me mira como si fuera un bicho raro.

-Pues ¿sabes qué?, que precisamente por eso,

ahora tienes que caminar segura,

pisar más fuerte que nunca e ir con la cabeza bien alta.

-Me acabas de recordar a mi madre.

Ella me decía las mismas palabras. Murió hace unos años.

-Lo siento mucho.

-Ella fue la que estuvo conmigo en el proceso,

antes, durante y después.

Y, si me inculcó algún valor,

fue el de no agachar la cabeza.

-Pues hizo muy bien.

-Siempre me decía que tenía que ser valiente,

fuerte, que no me rindiera.

Que mi vida era solo mía

y que no permitiera que nadie decidiera por mí.

-Me halaga que te recuerde a tu madre.

Y te voy a decir algo

que supongo que si estuviera aquí te diría ella también.

Puedes contar conmigo para lo que necesites.

-Muchas gracias, Espe, de verdad.

-Ven aquí.

-También, claro, si lleva el perro suelto, normal que se le escape.

¿Este no es un tema de los municipales?

Siempre acabamos pringando los mismos, ¿o no?

¿Silvia?

Perdona, pensaba en el artículo que han escrito sobre Ángela.

El que lo firma no se ha parado a pensar a quién hace daño.

Ya ves, ¿eh?

(ÁLVARO) -¡Silvia, espera!

Hola, Toni, ¿qué tal? -Hola.

-¿Podemos hablar un momento?

-Voy a ir mirando los niveles del coche.

No sea que nos deje tirados.

Chao. -Hasta luego.

¿Qué quieres? Tenemos faena.

Quería pedirte perdón por ir el otro día a tu casa.

Y sobre todo por las formas.

Fue patético.

Sí, fue un poco patético.

Sobre todo porque te pedí espacio y no lo respetaste.

Te presentaste y encima borracho. No me lo tengas en cuenta.

Es que no es la primera vez.

Cuando fui a interrogarte sobre lo del robo del cajero,

lo llevaste a lo personal

y acabamos hablando de si volvíamos o no.

Solo te dije lo mal que lo paso cuando no estoy contigo.

Creo que no tiene nada de malo.

No, pero es que no respetas lo que yo necesito.

Te dije que necesitaba tiempo para poder digerir todo esto.

Y eres cabezón: si quieres venir a verme, vienes, encima borracho.

Es verdad, lo reconozco.

Pero es que la idea de perderte, me mata, Silvia.

¿Y crees que a mí no me cuesta?

Entiendo que me hayas dejado, me lo he ganado a pulso.

Y no te voy a volver a molestar intentando que volvamos.

¿Seguro?

Porque el otro día no tenías muy claro lo de no insistir.

Ya lo sé,

y lo siento, de verdad.

Entiendo perfectamente que me echaras.

Siento si fui brusca.

No te preocupes, al contrario.

De hecho, esto me ha hecho reflexionar,

por eso quería pedirte perdón.

Lo necesitaba.

Disculpas aceptadas.

¿Te puedo hacer una pregunta?

Claro, ya que estamos...

Me pediste tiempo,

pero el otro día en el taller me dijiste

que nunca me perdonarás que te mintiera sobre mi padre.

Y sé que no te crees que no tuve que ver en lo del cajero.

Silvia, ¿de verdad crees que es solo cuestión de tiempo

que todo esto se pueda solucionar?

En serio, necesito saber lo que piensas.

¿Crees que es cuestión de tiempo?

He estado haciéndome esa pregunta todos los días, Álvaro.

Y tienes razón, no es solo cuestión de tiempo,

pero no era capaz de afrontar la realidad.

¿Y ahora sí?

Sí, después de que te presentaste borracho en casa.

Tuve que afrontar la verdad...

Fue un empujón para saber lo que quiero y lo que no quiero.

Solo precipitó lo inevitable.

Quizá sea lo mejor.

No tiene ningún sentido seguir haciéndonos daño.

No te quiero hacer sufrir, Silvia.

Te quiero mucho, y quiero que seas feliz.

Está claro que conmigo no lo vas a ser.

Pues eso parece.

Deseo que te vaya muy bien.

Y por lo menos, que podamos ser amigos.

Estaría bien.

Cuídate, ¿vale?

Y cualquier cosa que necesites, ya sabes dónde estoy.

(Música melancólica)

Tenía que tomar cartas en el asunto.

No podía quedarme de brazos cruzados ante algo así.

Me alegro mucho de que lo apruebes.

Te mantendré informado, por supuesto. Gracias.

(Llaman a la puerta)

Hola. Me han dicho que quería verme.

Sí, Ángela. Pasa y siéntate, por favor.

¿Cómo llevas el día?

Pues, si le soy sincera, al principio fatal.

Pero, según ha ido avanzando,

con el cariño de mis compañeros, mucho mejor.

No esperaba menos. Verás, Ángela,

he recibido muchas llamadas de periodistas preguntando por ti.

¿En serio? Sí. Lamentablemente, así es.

He sido tajante diciendo que no vas a hacer entrevistas

y que no se molesten en llamar.

Pues muchas gracias.

Después he llamado al director de "El espía"

y le he dicho lo que pienso de la publicación de ese artículo.

¿Y va a retirarlo? No.

Se justifica diciendo que no ha dicho nada que no sea verdad.

Su actitud ha sido completamente lamentable.

Pero luego he llamado al director general de la Policía,

a Jorge Mosquera.

¿No será llevar este asunto demasiado lejos?

Por supuesto que no. Esto nos atañe a todos

y quiero que la respuesta sea unánime.

Quiero que sepas que cuentas con el apoyo de Jefatura

y que el propio director general ha aprobado mi iniciativa.

¿Qué iniciativa?

Mañana voy a convocar una rueda de prensa.

No podía cruzarme de brazos ante esta provocación.

¿Y qué va a decir?

Voy a dejar claro que la vida privada de un policía

no es cosa que ataña a la prensa.

Lo único que debe saber la ciudadanía sobre ti

es que eres una policía excelente y que estás al frente de la UIT.

Pero, por supuesto, no voy a dar la rueda de prensa

si no estás de acuerdo.

Bueno, en primer lugar, muchas gracias.

Y transmita mi agradecimiento al director general,

pero solo voy a poner una pega.

¿Cuál?

Quiero ser yo la que hable en los medios.

Pensaba que no querías hablar de esto públicamente.

Sí, pero quiero dar la cara.

Ya es hora de que a las personas transexuales

se nos trate con respeto.

¿Crees que es lo mejor?

Sí, porque este revuelo se debe a que apenas hay policías trans.

Y quizás esto sirva para dar visibilidad

a personas que, como yo, tenemos que vivir estas situaciones.

Y mostrar que podéis ser tan buenos profesionales

como los demás, ¿verdad?

Y que hemos llegado para quedarnos y para ir con la cabeza bien alta.

Son palabras de mi madre y no se me ocurre mejor manera

de honrar su memoria que ser yo la que dé esa rueda de prensa.

Eres una mujer muy valiente.

¿Eso significa que me dejará hablar?

Primero hablaré yo y luego te cederé la palabra.

Y, por supuesto, estaré a tu lado en señal de apoyo.

Pues me parece genial.

Estoy muy orgulloso de contar contigo en esta comisaría.

Además creo que tu madre también estaría muy orgullosa de ti.

Gracias.

-¿Has podido hablar con Silvia después de la bronca del otro día?

-Sí.

Necesitaba tener una conversación con ella normal.

No quería dejar el mal sabor de boca de cuando fui a verla todo pedo.

-Yo tampoco querría que el último recuerdo que tienen de mí

sea montando una bronca borracho.

-Cuando dijo que por mucho tiempo que nos demos

no va a mejorar la cosa, me dejó hecho polvo.

Pero ya sé a lo que me atengo.

-Pues sí, ahora las cartas están boca arriba.

-De todas formas, Luis, no me queda otro remedio,

porque le tendría que seguir mintiendo,

con lo de Gabriel o con otras de nuestras cosas.

-O sea, que ahora también te incluyes.

-No te confundas, Ricky, no me queda otro remedio.

Sobre todo con lo del cajero, que es una historia que me mata.

-No sé si sirve de algo,

pero siento mucho lo que pasó entre Silvia y tú.

-Soy un Soler, me guste o no.

Y, aunque intento mirar a otro lado cuando hacéis las cosas,

sois mi familia y no os voy a denunciar.

-Gracias.

-Gracias.

-Además, Silvia y yo es casi imposible que estemos juntos.

Le he mentido demasiadas veces y era insoportable.

Así que no me queda otro remedio que hacerme a la idea

y...

hacer borrón y cuenta nueva.

-Bueno, nano, de aquí a un tiempo te darás cuenta

de que esto es lo mejor para los dos.

-¿Lo mejor para los dos o para nuestra familia?

(Choque de bolas)

-¡Mamá!

Ya estaba preocupado.

-¿Preocupado por qué? -¿Qué ha pasado?

-No seas exagerado, hombre.

Vuestro hermano, que se ha empeñado en que vaya a hacerme un chequeo.

-¿Por qué? -¿Por qué va a ser?

La mamá estaba baja de ánimos y ha tenido despistes,

así que le pedí que fuese al médico.

-Y me ha dado cita para unos análisis.

Pero no es nada, solo estoy un poco más cansada de lo normal.

Seguramente por el estrés que hemos tenido últimamente.

-A lo mejor tiene un poco de anemia.

-Quizá sí, y eso se soluciona con unas pastillas.

¡Va, por favor, no os preocupéis!

Soy yo la que tengo que preocuparme por vosotros.

(CARIÑOSA) ¡Ay!

-Vale, te haremos caso.

Estábamos un poco preocupados porque estabas como de bajón.

-Mira, me pase lo que me pase,

seguiré siendo yo, genio y figura.

Ya lo sabéis.

-Claro que sí.

-Pues para celebrar que estás mejor nos vamos a tomar unos vermús.

(ELVIRA) -¡Muy bien! -¡Muy bien!

Dale.

-Ya verás, ya.

-¡Eh! (ELVIRA) -¡Muy bien!

-Si he metido la blanca.

(RÍE)

(Risas, apertura de la puerta)

-De verdad, que me lo he pasado muy bien.

En los años que llevo en España

nunca había ido a un tablao flamenco.

Pensaba que era un rollo para turistas.

-Es que no era cualquier tablao,

aquí va la gente que se conoce y, si les apetece,

se suben al escenario a improvisar.

-Ya, ya he visto que había cada espontáneo por ahí...

Pero es lo que le da el ambientillo al lugar.

A mí me encantó, yo creo que repetiría.

-Me alegra que te haya gustado mi plan.

Soy muy fan de los tablaos.

Aprendí a bailar flamenco de pequeña.

¿Sabes que hay más de 50 palos? -No tenía ni idea.

-Cada palo tiene su música, un tipo de letra y un compás

que los distingue.

Y lo mejor es que todos dan margen a la improvisación.

¿De qué te ríes?

-No paras de sorprenderme. -¿Y tú qué?

No pensaba que tuvieras valor,

cuando el bailaor te ha invitado al escenario.

(RÍE) -¿He estado muy ridícula?

-Ha sido muy divertido, me lo he pasado muy bien.

Y no me lo esperaba, la verdad.

-¿Por qué dices eso?

-Bueno, en la consulta

he tenido la sensación de que te daba corte que te besara.

-¿Ah, sí?

Pues, a ver, es normal, ¿no?

Porque podría haber entrado Antonio y podría habernos visto.

y no me gusta mezclar lo personal y lo profesional. Y a ti tampoco.

-Pues la otra vez no tuviste tantos reparos,

porque no me besaste una vez, sino dos.

-Pero ¿sabes qué pasa?, que ahí tenía el objetivo muy claro.

Y ya me había asegurado de que Antonio no estuviera

y quería que te reconocieras y te aceptaras

y que no siguieras adelante con tu boda

porque no habrías sido feliz. -Pues conseguiste tu objetivo.

(RÍEN)

¿Seguro que no hay nada más?

Me refiero a lo de hoy en la consulta.

-Bueno, a ver, pues...

Está lo de tu madre,

que es mi compañera de trabajo

y tú no dejas de ser su hija.

-Ya me imaginaba que iba por ahí.

Pero eso no debe influir en lo que pueda pasar entre nosotras.

-Ya, pero no puedo evitar pensarlo.

Tampoco se tomó bien el día que nos vio en el Moonlight,

que es que, mala pata.

-Pero le he dejado las cosas claras sobre cómo me siento.

No debería haber ningún problema.

Pero hablo con ella, si te quedas más tranquila.

-No, no hace falta.

Hoy hemos tenido una conversación,

y ella me ha pedido perdón

por ponerme cargas que no me correspondían.

Dice que lo más importante es que tú seas feliz.

-Es más comprensiva de lo que aparenta.

Y me encanta que os llevéis bien. -¿Ah, sí?

-Claro. Las dos sois muy importantes para mí.

(NACHA RÍE)

(Música íntima de guitarra)

(La música se va acelerando)

(RÍE)

Oye, espera un momento.

Tú me has dicho que no has estado con ninguna chica,

y yo quiero que no tengas prisa.

Y, no sé, que estés segura de que esto es lo que quieres.

¿Es esto lo que quieres? -Sí, estoy segura.

(Sube la música)

(La música se funde con sirenas)

-No quiero oír más tonterías, Vicuña.

El encargo que te hice es muy simple y muy sencillo:

consigue toda la información que puedas del cártel de Jalisco

y de quiénes les están ayudando a introducirse en España,

y todavía no me has conseguido nada.

No, escúchame tú:

yo te he dicho que puedo ser muy generoso,

pero ponte las pilas.

(Llaman a la puerta)

Ahora te tengo que dejar.

Adiós.

-¿Puedo pasar?

Sé que has estado investigando por tu cuenta a los secuestradores.

-¡Ah!

¿Has dejado de buscar a Sandra para investigarme a mí?

-Contactar con Vicuña no ha sido muy inteligente.

¿Sabes que de vez en cuando es confite nuestro?

Has sido muy imprudente, Fernando.

Todos los bajos fondos saben que buscas a esos mexicanos.

-Bien, porque eso es lo que quiero.

-Pero si sigues así puedes acabar muerto.

-Me importa una mierda. Yo solo quiero encontrar a Sandra

y vengar la muerte de Maica.

-Sabes perfectamente que, si se ponen nerviosos,

pueden matar a Sandra antes de que la encontremos.

-He pensado que, si quieres, te puedo enseñar a bailar flamenco.

(NACHA, DESDE EL BAÑO) -¿De verdad?

-Así, si te vuelven a invitar a un tablao, no harás el ridículo.

(NACHA RÍE) -Qué mala.

(AITANA SUSPIRA)

¡Contigo me siento capaz de ir al fin del mundo!

Bueno, tampoco hace falta que sea tan lejos.

-Me tengo que ir. -¿Ya?

-Sí, es que mañana me toca madrugar.

-Pensé que te quedarías a dormir conmigo.

-Uf, llevo tanto tiempo durmiendo sola,

que creo que me gustaría conciliar el sueño.

Y... la verdad es que mañana tengo

un montón de jaleo en la comisaría.

-Pues, si estamos juntas, tendrás que acostumbrarte a dormir conmigo.

(NACHA SUSPIRA)

-Mira, Aitana, para mí esta noche ha sido un regalo muy bonito.

Y me atraes y está claro que nos gustamos, pero...

hasta aquí.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Pues que en ningún momento hemos hablado

de relación seria ni compromisos. -Claro.

Sí, ha ido todo muy rápido.

Al fin y al cabo, nos acabamos de conocer.

-Sí, eso es lo que pienso yo.

-Pero eso no quita que podamos seguir viéndonos, ¿no?

Y... más adelante, ¿quién sabe?

-¿Sabes? Yo quiero que tengas clara una cosa,

y es que...

con las personas con las que he estado, especialmente

mis dos últimas relaciones, de las que te he hablado,

desde el principio yo supe que quería ir

a algo más con ellas,

pero contigo... -¿Conmigo qué?

-Contigo no me pasa eso.

De verdad, lo siento.

Tú eres una mujer muy atractiva,

con un montón de cualidades positivas...

Admiro muchísimo la valentía que has tenido

para afrontar esta situación.

Seguro que encontrarás una mujer con la que ser feliz.

Pero este no es mi momento.

-Ya.

Oye, gracias otra vez por esta noche.

Ha sido muy divertida.

Hacía un montón que no me lo pasaba tan bien en una cita.

Descansa, ¿vale?

(LA BESA)

Adiós.

(Música melancólica)

-¿Tú sabes en qué situación me has puesto?

¿Qué hago yo ahora? -Me importa una mierda.

Por mí, puedes hacer lo que te dé la gana.

-Entiendo que desconfíes, pero estamos haciendo avances.

Los de la DEA nos han dado una buena información.

¿Qué información?

-Nos han dado el nombre de un pez gordo, un capo.

-¿De quién se trata?

-Se trata de un tipo que parece que orquesta

toda la entrada del cártel en Europa.

Un tal Santos Mercader. ¿Lo conoces?

-No, no me suena. No lo conozco de nada.

-Es un empresario valenciano

que se dedica a los juegos recreativos.

¿Y qué tienen que ver su empresa o él con esos mexicanos?

-Parece que su empresa es una tapadera

que se ha aliado con el cártel para introducir la droga.

Te he traído su foto.

-¿A qué estáis esperando

para detenerlo e interrogarlo?

-Es que todo son soplos y dimes y diretes.

No tiene antecedentes ni nada, no podemos ir contra él.

-Toma, esto no me interesa.

¿Y dices que ha sido este tío

el que les dio el chivatazo el día que mataron a Maica?

-Es lo más probable.

-Entonces es el único que puede saber dónde está Sandra.

-Cuidado, que te veo venir.

Te he dado mi palabra de mantenerte informado,

pero no actúes por tu cuenta. -Tranquilo, hombre.

Tranquilo, Elías.

Te daré un voto de confianza y me estaré quietecito.

No actuaré por mi cuenta.

-No quiero que muera nadie más, y mucho menos tú.

Y deja esto,

que no ayuda nada. (POSA LA BOTELLA ENÉRGICAMENTE)

-Santos Mercader...

Todavía no sé quién eres en realidad,

pero te juro por Dios

que tú sí vas a saber quién es Fernando Quintero.

(Música de tensión)

Elvira, disculpe.

¿Se encuentra bien? No parece que tenga buena cara.

¿No tengo buena cara?

Bueno, no sé, como si le pasara algo.

Pues no, siento decirle que me encuentro muy bien.

No, no lo sienta. Me alegro. Que tenga buen día.

Igualmente.

¿En qué puedo ayudarla?

-No se haga el buenecito conmigo.

Sé que le ha dicho a su mujer

que he venido porque no me encuentro bien.

-Perdone.

-Venga, hija, sabes que puedes contarme lo que sea.

Confía en mí.

-Es por Nacha.

Me hice ilusiones con ella, pero no siente lo mismo que yo.

-Aitana, ¿qué haces aquí?

-Te estaba esperando.

Sé que entras temprano. Ayer lo dijiste.

-Sí. ¿Te encuentras bien?

-Ahora que se ha cancelado la boda,

esa persona ha decidido no formar parte de mi vida.

Y yo me siento un poco perdida.

-Si hubieras sabido antes que esa persona se iba a retirar,

¿hubieras anulado la boda igual?

-Vamos a robar unos perfumes de marca

en un almacén de un polígono.

-¿Hay vigilancia?

-Un vigilante, pero ayer se puso enfermo y no lo han reemplazado.

-¿Y no hay cámaras?

-Una, en la puerta principal.

Pero hay una puerta lateral que es por donde entraréis.

Bueno, más fácil, imposible.

¿No es un poco pronto para beber?

Métete en tus asuntos, Claudia.

Te voy a decir algo para ver si te quedas más tranquilo:

en Valencia le están haciendo un seguimiento a Santos Mercader.

Lo que tendrían que hacer tus compañeros de Valencia

es detener a ese tío con cualquier excusa.

-¿Qué te has hecho en el pelo?

-¿Qué pasa? ¿No te gusta?

-¡Estás guapísima!

Que te queda genial, vaya.

-Muchas gracias, Ricky.

(AMBOS RÍEN)

(LUIS SE CARCAJEA)

-Le ha pegado durísimo con la chica esa, ¿eh?

-Sí. -Nunca lo había visto así.

-¡Qué mono con ese detallito!

-Lo veo vendiendo alcayatas con el suegro.

(RÍEN)

Te iba a pedir un favor. ¿Es mal momento por lo de tu hija?

No, dime, dime.

Es sobre la rueda de prensa de esta tarde.

¿Y qué quieres que haga?

Me gustaría que hables con ella y que me dijeras

si la ves capacitada para hacerlo. Sería una tranquilidad para mí.

Si has tenido el...

valor..., el inmenso valor,

de pasar de ser Ángel a ser Ángela

con todo lo que imagino que eso supone,

¿cómo no vas a tener el valor de hablar en público?

Si son palabras simplemente.

Lo más difícil ya lo tienes hecho.

Espero que ponga en su sitio a esos sensacionalistas.

El artículo que escribieron es una basura.

¿Ocurre algo?

(NERVIOSA) Que no sé si voy a poder.

Es mejor que hablen usted y Merche.

-Déjame un momento con ella.

De acuerdo. Iré haciendo la introducción.

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Servir y proteger - Capítulo 550

09 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría.

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  1. White

    Muy mal Nacha, yo no dejaría escapar a Aitana.

    09 jul 2019