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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 549 - ver ahora
Transcripción completa

Las cuentas no cuadraban porque sobraba dinero.

No sabía si le teníamos que pagar por adelantado o qué.

¿Me vas a explicar lo que pasa con esto o no?

-Bueno, ¿qué pasa? Me equivoqué. Lo siento.

Tampoco es una tragedia. Se vuelven a hacer las cuentas y ya.

Venga, anímate. Que te voy a enseñar la parte nocturna del barrio

y te aseguro que tiene su encanto.

-Perdona.

-Si no te atraigo,

¿por qué me besaste? ¿De verdad que no sentiste nada?

-¿Quieres, por favor, contarme qué hay entre Nacha y tú?

-Pues todavía no lo sé, mamá. La acabo de conocer.

Pero lo que tengo claro es que no me puedo casar con Felipe

teniendo estas dudas.

-¿Y desde cuándo te acuestas con Nacha?

-No me he acostado con ella. Si es que no fue nada en realidad.

Nos hemos besado, nada más.

Pensé que reaccionarías de otra manera.

Tanto insistir en que me enfrentara a la verdad...

No sé. He dado un paso muy importante y muy difícil, Nacha.

No creo que sea tanto pedir que nos tomemos algo

y hablemos cuando termines. -Hoy no es el momento. Perdóname.

-Eres un capullo, chaval.

-Nacha, ¿está estropeado el ordenador este? No enciende.

-¿Nacha? ¿Dijo Nacha? -¿Te puedes callar, por favor?

-Me cago en la leche. Tú eres la... -¡Eh! ¡Ya, ya!

¿Qué pasa? ¿No te llega con lo que tienes?

¿Encima quieres atentado contra la autoridad? Al calabozo.

-¿Le comiste el coco? -Que te calles, pesado.

-Sandra, Sandra, cariño.

-"Maica, dales lo suyo, Me van a matar, ¿me oyes?

Haz lo que te dicen." -Sí, Sandra. Tranquila.

Les voy a dar todo lo que me pidan. Dime, ¿estás bien?

¿Te han hecho algo?

(ACENTO MEXICANO) -Mañana recibirá instrucciones.

-Dime que lo tienes.

-Negativo.

-"Descampado del Águila. Si vemos polis, Sandra será cadáver.

Tienes 45 minutos". Son buenas noticias.

El descampado del Águila lo conocemos bien.

Es una zona que nos permite cobertura.

Sandra.

(Notificación de móvil)

-¡Eh! -¡Eh! ¡No!, ¡no!

¡Ah!

-Les hemos perdido.

-Cojonudo.

-Pero seguimos en la búsqueda. -Tengo que llamar a Miralles.

Ángela, revisa, por favor, las antenas móviles

de la zona del descampado del Águila.

Sí. Al parecer, al Montoya este le entró un mensaje.

Si vosotros no habéis encontrado nada,

no te preocupes,

que ya empezaré a buscar yo por mi cuenta.

Será mejor que te vayas de aquí y me dejes solo

porque te juro por Dios

que si vuelves a decir una tontería, no respondo.

Así que lárgate de aquí y déjame solo.

(GRITA) ¡Que te largues te digo!

Quítate de mi vista.

(Música emocionante)

Nada, Claudia, ni un hilo del que tirar.

Vamos a ver qué nos dice Científica del vehículo quemado, ¿no?

El informe todavía no ha llegado,

pero han adelantado que no han encontrado nada.

Lo que pudiera haber allí se quemó con ese vehículo.

¿Y en el polígono de los Robles tampoco?

Es que estos tipos son muy profesionales.

Quemaron el vehículo muy lejos de ese lugar.

¿Y cámaras de tráfico tenemos? No, pero la buena noticia es

que no se han encontrado restos biológicos de Sandra.

Claro, mientras no encontremos el cadáver, mantenemos la esperanza

de encontrarla viva.

No podría soportar que esa chica muriera.

El operativo salió mal y ahora tenemos

que seguir trabajando duramente y con profesionalidad.

Tenemos que encontrarla y que capturar a los culpables.

No sabes cómo está Quintero conmigo.

Me echa la culpa de todo.

Has hecho lo que debías.

No me lo perdono, Claudia, y no soporto verle tan destrozado.

Lo sé. Yo también estuve con él ayer y me dio muchísima pena.

Nos culpa y es lógico.

(Llaman a la puerta)

¿Se puede?

Comisario.

Emilio, ¿ya estás aquí?

Sí. He venido directamente del aeropuerto sin pasar por casa.

Debo ponerme al frente de la comisaria

cuanto antes.

No quería dejarte por más tiempo con el marrón.

Buenos días, Elías. No tan buenos, comisario.

Ya, lo sé. La inspectora jefe me ha informado.

Bueno, contadme novedades.

¿Sabemos ya cómo esos narcos descubrieron

que el intercambio era una trampa?

Creemos que recibieron un soplo.

Pensamos que tenían a gente repartida por el terreno para vigilar.

¿Vigilando la entrega?

Bueno, cuando la entrega estaba a punto de culminar,

recibieron un mensaje de móvil y se alertaron.

Elías, ¿te importaría dejarme a solas un rato con la inspectora?

Sí. Voy a empezar a cursar la investigación.

Claudia,

¿crees realmente que el Cartel de Jalisco

va a empezar a actuar por aquí?

Lo que sabemos es que Hernán Montoya encabezaba

el intercambio.

Lo siento. Me gustaría darte mejores noticias,

pero me temo que se avecinan tiempos duros.

Bueno, si hemos podido con organizaciones tan terribles

o más que este cartel,

estoy convencido que esta vez también sabremos hacerle frente.

En esta comisaría hay profesionales muy valiosos.

No olvides que conseguimos que dejaran de llamarnos Kabul

y en la época más dura. Eso es cierto.

¿Sabes una cosa, Miralles?

Estando en La Haya, en la distancia,

me he dado cuenta de lo afortunado que soy

de estar al frente de un equipazo como este.

Así que el ánimo no tiene que caer. Vamos a seguir trabajando a tope.

Así que, por favor, ponme al día de todo

porque en breve me van a llamar de jefatura.

Vamos.

Muchas gracias, Emilio.

¿Gracias por qué? Por el chute de moral.

Te aseguro que lo necesitaba.

Empieza por el principio y no te dejes nada.

No te preocupes.

Bueno.

¿Y por qué lo detuvieron exactamente?

-Por montar un buen follón en el Moonlight.

Al parecer, iba bebido.

-No me lo puedo creer. Felipe no es así.

-He hablado con Toni, el compañero que lo detuvo.

Parece ser que iba muy pasado de vueltas.

-O sea, ¿que le van a quedar antecedentes?

-Por suerte,

los dueños no van a denunciar.

Les basta con que se haga cargo de pagar los destrozos.

Se lio a puñetazos con el espejo del baño.

-Madre mía.

-Y en comisaría, cuando lo llevaban a los calabozos,

coincidió con Nacha y la acusó

de haberte comido el tarro para que lo dejaras.

-Soy yo la que ha provocado todo esto, mamá.

Pobre Felipe. -Bueno, hay que comprenderlo.

No es fácil digerir toda la información que le has dado.

-Pues te juro que cuando se lo conté

se lo tomó relativamente bien.

-A lo mejor se contuvo delante de ti.

Es tan buen chico que no quiso demostrarte

el palo que es para él, pero, ya ves, luego explotó.

Igual le diste demasiada información de una tacada.

-Me dijo que se iba a quedar en casa de su hermano un tiempo

para darme espacio, para aclarar las ideas...

Me siento tan culpable, mamá.

Soy una persona horrible, ¿no? -No, cariño.

No eres una persona horrible.

Y el hecho de que te preocupes por él

habla muy bien de ti.

-Si es que a mí Felipe me importa mucho.

No quiero que sufra y menos por mi culpa.

-Ya sé que le quieres.

-Ya, pero no es tan sencillo.

-Bueno, no es sencillo

porque tú estás complicando mucho las cosas.

-¿Qué quieres decir?

-Pues que quizás

tus dudas sobre tus inclinaciones sexuales

y la atracción que sientes hacia Nacha

no es más que una vía de escape por el agobio de la boda.

-No, mamá. Es más que eso.

La cosa viene de más atrás.

-¿De cuándo?

-Nacha no es la primera mujer por la que me he sentido atraída.

Ahora sé que

me obligué a vivir con Felipe por no reconocer lo que soy.

-¿Lo que eres? -Sí, mamá.

Soy lesbiana.

-Hija... -Mamá, me tengo que ir.

Tengo que pasar por el banco antes de ir al centro de salud.

-Merche, ¿te pongo alguna cosica más?

-No, María. Cóbrame, por favor.

-Aitana se ha ido escopetada.

-Sí. Está teniendo unos días complicados.

-Ya, mujer. Es que una boda, ya sabes, genera muchísimo estrés.

-No hay boda, María.

-¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

-¿Me...? -Cariño, perdóname.

-Lo siento mucho.

(Pasos)

-Buenos días.

-Hola, buenos días.

-¿Y este álbum?

-Estaba mirando fotos de cuando erais pequeños.

-¿A estas horas?

-Sí.

¿Por qué no?

-¿Quieres café?

-Café...

No sé...

¿Te acuerdas de este día?

-No.

-Mira, tú estás aquí.

Y aquí está Ricky

¡y Luis!

¡Ay! ¡La bici de Ricky!

-Era mía. Me quedó pequeña.

-Sí, es verdad.

¿Y no te acuerdas de este día?

Fue cuando aprendió a ir en bici solo.

-¿Te acuerdas que era muy miedoso?

Todo el rato gritaba que no quería hacerse pupa.

-Sí.

Es que ese día se cayó dos veces, ¿eh?

Y se hizo una herida en la pierna.

Era tan cabezón, tan cabezón.

No paró hasta que se salió con la suya.

-Y cuando aprendió fue peor.

Quería salir a dar vueltas todo el rato

y como no le dejabas, tenía que acompañarle yo.

-Si a ti te gustaba.

Te encantaba hacerte el hermano mayor.

Y Luis también iba siempre que podía.

Siempre supe que...

os apoyaríais entre vosotros.

Y así ha sido hasta hoy. -Eh, mamá.

¿Estás bien? ¿Te pasa algo?

-No. Que me emociono de ver fotos de cuando erais pequeños.

-Ya, pero es un poco raro

estar a estas horas nostálgica viendo fotos

de hace tropecientos años en vez

de estar haciendo el desayuno y darnos la chapa.

-Será porque me hago mayor.

-Anda, no digas tonterías. ¿Qué quieres para desayunar?

-Tranquilo.

Ya lo hago yo.

Guardo las fotos, ¿vale?

-Buenos días. -Hola, hijo.

-¿Qué tal?

¿Hay café?

-Sí, lo estoy preparando yo. Oye, Luis...

¡Luis!

¿Mamá no está un poco rara?

-¿Qué le pasa? -No sé.

La he visto aquí mirando fotos de cuando éramos unos niños.

-¿Y?

-¿No te parece un poco raro? No me dio ninguna razón en concreto.

-Los álbumes de fotos están para repasarlos de vez en cuando.

-Ya, pero está muy nostálgica.

Como recordando cuando Ricky empezó a andar en bici.

-Déjala.

Recordar el pasado tampoco es malo.

-No, si no es que sea malo, pero no sé, no le pega.

-Bueno, puede que tengas algo de razón.

-¿En qué?

-Yo también he notado algo rara a mamá estos días.

-La he pillado en un par de despistes.

Algo relacionado con las cuentas. Nada grave.

-Yo la vi como de bajón.

-¿Sabes lo que creo que es?

Estrés postraumático.

Por todo lo que nos ha pasado con papá.

A ver, que mamá es dura,

pero que algo tuvo que afectarle seguro.

Tenemos que estar un poquito pendientes

de ella estos días.

-Sí, habrá que vigilarla.

Pero con cuidado porque ya sabes

que enseguida saca las uñas. -Ya.

Oye, ¿te sirvo?

-No, no te preocupes. Si se me ha hecho tarde

y me está esperando un cliente, así que luego saldré

en cuanto tenga un rato a desayunar.

Luego te veo, ¿vale? -Nos vemos.

Perfectamente organizado, señor.

Si el operativo salió mal, no fue por culpa de mis agentes.

Ya. El Cartel de Jalisco no.

Por supuesto. Estamos volcados en impedir que se instalen

en nuestro territorio,

pero ahora nuestra máxima prioridad es encontrar y rescatar

a Sandra Vallejo, señor.

Por supuesto. Le mantendré informado.

Adiós. Gracias.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¡Cariño!

Veo que no has pasado por casa ni a dejar las maletas.

No. Me he venido directamente.

Con el lío que hay, he querido ponerme al frente

de la comisaría enseguida.

Y fíjate, Jefatura ya me está llamando para presionar.

Estarán nerviosos por lo que ha salido en la prensa.

¿Salió algo en la prensa? No fastidies.

Sí, mira.

"Muere una mujer en un tiroteo entre la policía

y una banda de narcotraficantes mexicanos

en Distrito Sur".

Siento mucho que se haya filtrado, Emilio.

No he podido hacer nada para evitarlo.

¿Crees que la filtración salió de esta comisaría?

No. Seguro que no.

Se pueden haber enterado de muchas maneras.

La verdad es que se armó un buen revuelo

y ya sabes que un tiroteo nunca pasa desapercibido.

Al menos, no dice nada del secuestro.

No ha trascendido ni el nombre de la fallecida

ni la relación que tenía con Fernando Quintero.

Hay que mantener a raya a la prensa, Mercedes.

Lo último que necesitamos es un circo mediático.

No te preocupes que los tendré a raya.

Escucha, Mercedes,

¿qué tal la boda de tu hija? No me quisiste dar detalles,

pero me dijiste que había habido imprevistos.

Ya te contaré que no te quiero distraer.

No. Es que quiero que me distraigas.

Además, qué menos que dedicarte unos segundos, ¿no?

Hemos estado muchos días separados.

¿Qué pasa con Aitana?

Pues que no se casa, Emilio.

Aitana es lesbiana.

-Nacha, ¿qué paso ayer a última hora?

-Nada. Un borracho que estuvo ahí armando algarabía.

-Bueno, Toni se lo llevó al calabozo.

-Bueno, eso pasa muchas veces. Tampoco es para tanto.

Era un chico que estaba mal

porque su novia le había dado calabazas.

Oye,

¿sabes algo ya de la furgoneta calcinada?

¿Sabes si Científica ha encontrado algún resultado?

-Nada. Es desesperante.

-¿Y ya le diste el parte a Miralles? -A Miralles y a Bremón,

que ha vuelto de La Haya.

-¿Qué han dicho de todo esto? -No, no han cargado contra mí,

pero eso no me va a hacer sentir mejor.

Estoy hecho polvo, Nacha.

-Tranquilo. Yo también me siento fatal.

Es que después de ver morir a Maica por salvarle la vida a su hermana...

No sé. Es de las cosas más "heavy" que he visto en mi vida.

Y no me quiero ni imaginar cómo estará Quintero.

-Fui a verle anoche.

Me sentía tan culpable que casi necesitaba que me insultara.

-¿Y lo hizo?

-¿Que si lo hizo? Madre mía. Me dijo de todo.

Y con razón, claro.

-Compañero, no te envenenes con toda esta situación.

Y mira que yo nunca pensé que podría sentir pena

de Fernando Quintero.

-Es que me siento en deuda con él.

Nacha, tenemos que dejarnos la piel para encontrar al asesino de Maica

y encontrar a Sandra antes de que sea tarde.

-Lo haremos, pero, por favor, Elías, no te tomes este caso personal.

Por favor. -Es que no puedo evitarlo.

Quintero se fio de mí.

Y eso que su novia le insistía le insistía, aunque no lo hiciera.

Y yo le he fallado y ahora su novia está muerta por mi culpa.

-Elías, no es tu culpa.

-Bueno, eso también me lo dice Miralles,

pero esas palabras no me ayudan.

-Pues escúchame una cosa porque lo que diré es verdad.

No te puedes involucrar en este caso de manera personal

porque vas a acabar pagándolo.

¿O se te olvida lo desquiciada que estuve yo

cuando se me cruzó Chelo Trejo?

-Preferiría que me dijeras que vas a estar a mi lado

y que no vamos a parar hasta encontrar a ese cabrón

y rescatar a Sandra. -Eso también lo vamos a hacer.

(Suena un móvil)

Contesta.

-Sí, Camilo,

¿qué tal por el Distrito Tres?

Sí, correcto. Estoy buscando información sobre esa furgoneta

que apareció calcinada y que tiene que ver

con el tema de los narcos mexicanos.

Dime que tienes algo, por favor, compañero.

Bien. Bien. Venga, muchas gracias.

Sí, vamos para allá. Venga.

-¿Qué pasa? ¿Quién era? -Era Carmelo Encina.

Han encontrado una furgoneta que robaron hace un par de días.

-¿Y se sabe quién lo hizo?

-Todavía no, pero la zona era muy transitada

y está llena de cámaras. -Por fin una buena noticia.

-Están analizando las imágenes y me han invitado a unirme al grupo.

¿Te vienes? -Claro, Elías.

Vamos a ver si encontramos imágenes de los narcos. Venga.

-Ya te he comentado que se trata de un asunto personal.

Un asunto familiar que es muy importante para mí.

Pues sí es mucho más importante que el partido

y que las malditas elecciones y el puñetero ayuntamiento.

¿Qué quieres que te diga?

Está bien, pues retíramela.

Retírame tu confianza y búscate a otro

y así solucionamos el problema de una vez. ¿Te parece bien?

No, Ignacio. Lo siento, ahora no puedo seguir hablando contigo

porque tengo cosas que hacer. Te llamo en un rato, ¿vale?

Venga, adiós. Gracias, adiós, chao, adiós.

-Fernando, ¿puedo pasar?

-María,

¿qué tal, amiga? ¿Qué haces aquí? No te esperaba. Pasa, por favor.

-Es que quería decirte personalmente

lo mucho que siento la muerte de Maica.

-Gracias por venir. No tenías que haberte molestado. Siéntate.

-No, si no te quiero entretener. Y tengo mucho jaleo en el bar.

Es que no me la quito de la cabeza con esa vitalidad y esa simpatía.

(SOLLOZA) -Si no te importa, yo me voy a apoyar porque no puedo más.

Pues sí, sí, sí.

Yo tampoco puedo quitármela de la cabeza, ¿sabes? Maica era...

(SOLLOZA) Era una mujer maravillosa y no se merecía que le pasase esto.

-Ay, Fernando.

(LLORA) -Yo...

Siento ahora mismo una rabia inmensa por dentro.

Y pena. Mucha, mucha pena

por lo que ha pasado.

(SUSPIRA)

-¿Cuándo es el funeral?

-Mañana. El funeral será mañana.

-¿Quieres que lo comente en el bar? -No, no, no, no.

Por favor, no comentes nada. Quiero que sea íntimo y sencillo.

Maica apenas tenía familia, la pobre.

-Me parece bien, pero si necesitas

desahogarte o hablar con alguien o lo que sea, sabes que me tienes

para lo que haga falta. -Lo sé, lo sé, amiga.

-Lo sé, pero con todo este jaleo, lo único que tengo en la cabeza

es intentar cumplir la promesa que le hice a Maica.

Encontrar y salvar a su hermana. Eso es lo único que me importa ahora.

-Hombre, Fernando, pero tienes más cosas.

Tienes dos hijos maravillosos, tienes un nieto que está para comérselo,

tienes tu empresa, que la tienes que sacar adelante.

Y estás haciendo muchas cosas buenas por el barrio con tu partido.

(RÍE) -¿Partido?

¿Sabes qué, María? A mí el partido ya me importa una mierda.

El partido, el ayuntamiento, las elecciones, porque...

a esta gente que se dedica a la política,

lo único que le interesa es el dinero y el poder.

Y yo creo que en la vida hay cosas más importantes, como...

(LLORA) Como el amor, por ejemplo.

-Ya... Me dijo Elías que... que murió en tus brazos.

Tuvo que ser muy duro. -Sí. Sí que fue muy duro, sí. Lo fue.

-Elías está fatal con todo esto. Se siente responsable de lo que pasó.

-Eh... Verás, María, tú sabes que yo...

te tengo mucho aprecio y te quiero mucho como amiga, pero...

si has venido aquí para pedirme que sienta algo de compasión

o de pena por Elías, sinceramente, no creo que sea el mejor momento.

-No, no, yo lo único que te digo es que... no sé,

verlo tan hecho polvo me da mucha pena.

-¿Qué quieres que le haga? Fue él quien diseñó esa mierda de operativo.

Allá él con sus cosas. Bastante tengo yo con lo mío.

-Ya. Solo quiero que...

Que pienses que él no es el culpable. Lo son los asesinos que la mataron.

-El culpable soy yo, pero por haber confiado en él.

¿Sabes que tendría yo que haber hecho ese maldito intercambio?

Porque Sandra estaría aquí ahora, conmigo. Y Maica también.

Pero no, había que confiar en Elías. Él sabe cómo arreglar estas cosas.

Pues no. La ha vuelto a cagar.

María, yo ahora tengo muchas cosas en la cabeza y mucho lío por aquí.

Necesito estar solo.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

Hola. -Hola.

-¿Qué ha pasado?

-Nada, que me hice un corte ayer por la noche y me han hecho una cura.

-¿Y cómo te lo has hecho?

¿No me lo vas a contar? -No importa.

-Me han dicho que rompiste el espejo del baño del Moonlight a puñetazos

y que te detuvieron por eso.

-Ya. ¿Quién te lo ha contado? ¿Nacha? -No, mi madre.

-¿Y qué más te ha contado?

-Pues que acusaste a Nacha de comerme el coco.

-Bueno, me emborraché y se me fue un poco la olla.

-¿Un poco, Felipe?

Rompiste el espejo, golpeaste al camarero y luego te encaraste

con una oficial de policía.

-Vale. No me siento especialmente orgulloso de eso.

-No te reconozco. -Perdóname, yo no te reconozco a ti.

¿Sabes que vino tu novia al calabozo a explicarme cosas

que no compartiste conmigo? Me queda claro la confianza que tenemos.

-A veces es más fácil sincerarse con una desconocida

y te aclaro que Nacha no es mi novia.

-Como es el momento de la verdad, me gustaría hacerte una pregunta.

Lo de ser lesbiana, ¿lo sabes desde que conociste a Nacha?

¿Desde antes? ¿O desde cuándo? -No lo tenía claro.

Y siento si no he sabido gestionar esto mejor.

-Aitana, cuando hacíamos el amor,

¿no sentías nada? -Sí que sentía, Felipe.

-Es que no lo entiendo. ¿Desde cuándo lo sabes?

-No es algo que sepas de un día para otro.

Es un cúmulo de cosas que te van abriendo los ojos.

Y yo, de un tiempo a esta parte, tenía dudas.

Dudas que yo misma sofocaba por miedo.

-¿Y por qué empezamos a salir? ¿A vivir juntos? Es que no sé.

Aitana, siento que es una mentira. -No. No es una mentira.

Yo te querí... te quiero, Felipe. Cuesta de entender,

pero es así. Una cosa es el amor y la otra es el deseo.

Yo te juro que no te miento cuando te digo que te quiero mucho.

Por favor, no te enfades con Nacha. A ella la acabo de conocer.

Aunque es cierto que ella activó algo en mí.

Algo que ya estaba latente.

-¿Por qué te querías casar conmigo?

-Supongo...

que era un salvavidas.

Imagino que...

casándome contigo, me comprometía con una vida aparentemente normal.

Era una huida hacia adelante.

-¿Y eres consciente de que me has llevado por delante

en esa huida?

-Yo sé que es muy doloroso.

Pero creo que a la larga, me lo agradecerás.

-No, no, si te lo agradezco ahora.

-Felipe. -Muchas gracias.

-Oye.

Tú eres una persona muy importante en mi vida.

(SOLLOZA)

-No lo sé. Es muy duro, Aitana. -Ya.

Pero seguro que seremos amigos.

-No lo sé.

-Escucha.

Piensa que...

me he dado cuenta a tiempo de que a la larga no funcionaría.

De que yo sería infeliz, de que tú también serías infeliz.

Y no nos lo merecemos.

-Adiós.

-Hola, hijo. -Hola, mamá.

(CARRASPEA) ¿Dónde estabas?

-Nada, he echado una cabezadita en el sofá.

-Qué raro, ¿no? Tú no eres de siestas.

No te habrás pillado un virus chungo de esos.

-¡No, qué dices! Solo que estoy un poco más cansada de lo normal.

-Estoy un poco preocupado por ti. -¡Que no, hijo!

No seas exagerado, ¿por una siesta?

-Y por tus despistes. ¿O no has tenido despistes?

El tema de la destilería y todo eso. -Bueno, hijo.

Chico, no soy perfecta. ¿Qué le vamos a hacer?

-Oye, no te lo tomes a guasa, ¿eh? -Anda, venga, no seas exagerado.

Va, que te ayudo que si no, no terminamos nunca.

Ay, Dios, ¿dónde tendré la cabeza? (BALBUCEA) Me lías.

-Mamá. Te voy a llevar al médico.

Y no me vengas con excusas porque te llevo de la mano.

-Ay qué exagerado eres, hijo. De verdad.

-Bueno.

Para que no estés preocupado, me haré un chequeo.

-¿También piensas que te está pasando algo?

-¡Que no! Que solo estoy más cansada de lo normal.

Bueno, y un poquito baja de ánimos.

Pero esto se soluciona con unas pastillas, unas vitaminas.

-Álvaro y yo tenemos una teoría sobre lo que te pasa.

-Ah, ¿sí? (ASIENTE)

-Soy toda oídos.

-Creemos que tienes estrés postraumático

por todo lo que ha pasado con papá.

Se te ha quedado dentro,

no lo has sacado y de repente, pues...

Pues ha explotado.

-Estrés postraumático por todo lo que ha pasado con papá.

Hijo, a ver si os enteráis de una vez,

a mí, vuestro padre me importaba un pimiento.

Era un desgraciado.

Solo me hubiera afectado

si os hubiera pasado algo a vosotros.

-Eh.

Mamá.

Eres humana.

Y aunque eres fuerte, sabemos que no eres de piedra.

-¡Madre mía! Menudo vicio tengo con el nuevo juego de la consola.

(RÍE) Pero bueno, me tengo que poner las pilitas, que tengo que hacer

recados antes de ir al Moonlight.

¿Qué pasa? Que os habéis quedado callados de repente.

-Nada.

Acabamos de discutir.

Tu hermano se queja de que siempre hace la compra.

-Sí. A ver si te pones las pilas tú, ¿eh?

Que no podemos dejar que mamá se encargue de todo.

-¿Y por qué no se lo decís a Alvarito? Que se escaquea más.

-Porque a Alvarito ya se lo dijimos.

-Bueno, pues cuando Alvarito se ponga las pilas, me las pongo yo también.

¿Eh? Que para eso soy el pequeño.

Hala, hasta luego.

-¿Por qué no le quieres decir cómo estás?

-¡Pues porque es una chorrada!

¿Nos hacemos un café?

(RECUERDA) -"¿Rafa qué tipo de delitos ha cometido?"

-No sé qué delitos ha cometido Rafa. No lo sé. Damián, de verdad.

Es que estás obsesionado con el pasado.

-No, me preocupa tu presente.

Ese tipo puede llegar a ser peligroso, ¿no?

-Ese tipo es un yonqui.

Y cuando tiene el mono pues ya sabes qué pasa.

-Que son capaces de hacer cosas, ¿como qué?

-Ni te imaginas.

-"Rezo por el alma de José Manuel

y por que Dios perdone

los delitos que cometimos aquella noche en Salamanca.

En especial, la atrocidad que cometimos.

José Manuel..."

Y ¿qué más, Boli?

¿Qué más? Háblame.

¿Quién más estuvo contigo aquella noche?

-Papá.

¿Te he asustado? -No.

-Estaba concentrado en mis cosas. -Leyendo.

-Sí. -¿Qué es? A ver.

(RÍE) -¿Una Biblia? ¿Desde cuándo? -No es mía. Era de Boli.

-Tu empleado, el que murió.

-Cuando estuvo en la cárcel se volvió muy religioso.

Y más de una vez, así, sin venir a cuento,

se ponía a recitar pasajes y versículos de la Biblia. Y fíjate,

al final me acostumbré y me gustaba.

¿Por qué me miras así? -No, porque no te pega.

-Te parece mal que me interese por la religión, ¿o qué?

-No, no, no. (RÍE)

-Hija,

este último año ha sido muy duro para mí.

Tu madre no estaba, tú ingresada...

-Ya sé que ha sido difícil, papá.

-Pero a partir de ahora, todo va a salir bien. ¿Sí?

-Sí. -Cuéntame, ¿qué quieres?

(RÍE) -Es que me apetece mogollón irme a tomar un pincho de tortilla

al bar este, a La Parra.

-Pues a mí también. Cierro y voy contigo.

-No.

Es que me gustaría ir sola. Así me familiarizo con el barrio.

-¿Sola? No. Sola no... Sola no vas.

-¿Por qué? Es media hora. -Pero no quiero que vayas sola.

-¿Y qué quieres? ¿Que vaya siempre contigo de la mano?

-Quiero que no te pase nada. -Papá, es de día. No va a pasar nada.

Además, no puedo estar en una urna todo el día.

Y la doctora de la clínica dijo que lo mejor para mi recuperación

era que fuera autónoma. Yo necesito valerme por mí misma. Hacer cosas.

-Vale. Me va a costar a mí más que a ti, pero venga.

Pero vas y en cuanto llegues, me avisas de que has llegado.

-Hecho. -Vale. Y vas por la calle grande.

Junto al mercado, que está lleno de gente.

-Que sí, tranquilo. -Y me avisas al llegar.

-Sí. Chao. -La comisaría está...

(Llaman a la puerta)

¿Se puede? Sí, claro, pasa.

Quería verme, ¿no? Sí, Toni, sí.

Estaba revisando las diligencias del incidente en el Moonlight

y quería preguntarte algo.

En principio está todo ahí, que por cierto, lo he redactado yo.

Sí, me he dado cuenta. Están un poquito barrocas, pero bien.

(RÍE) Bueno, y ¿qué quería saber? Veo que actuaste con mano izquierda

tanto con el detenido como con el pequeño de los Soler.

Mi paciencia me costó. Pero bueno, Felipe Gil no me parece peligroso.

Pues ojo, ¿eh? Porque no hay nada más peligroso que un toro manso.

Si es que no fue eso, inspectora. Es que tenía mal de amores.

Le dejó la novia y por eso se pilló el cebollazo.

Ah, ¿sí? ¿Le conocías?

No, pero de camino me lo contó 50 veces. Porque iba...

Y por eso lo metí en calabozos. Para que se le bajara el ciego

y darle un escarmiento. Me pareció conveniente.

Pues sí, bien hecho. Oye, ¿y Ricky Soler?

¿Se comportó de manera inapropiada?

Pues además de decir gilipolleces, como siempre, bastante bien.

Llegamos a tiempo. Luis nos avisó con tiempo

y llegamos antes de que saliera del baño, que estaba escondido. (RÍE)

¡Madre mía! Pues bien hecho. ¿Los Soler van a denunciar al final?

Pues por suerte para Felipe Gil, han decidido no denunciar.

Será cosa de Luis, que es más prudente que el atontado este.

-Claudia, te traigo el informe sobre el mercado.

Ah, muy bien. Pues eso es todo, Toni.

Sigue así y recibirás muchas más felicitaciones.

Pues que no falten, que no andamos sobrados. Te dejo con la jefa, ¿vale?

Hasta luego. Hasta luego. (RÍE)

¿Por qué va más hinchado que un pavo?

Porque gestionó muy bien el incidente que hubo ayer.

¿La detención de Felipe Gil? Sí. ¿Le conoces?

Es el novio de Aitana.

Ostras. Bueno, era el novio de Aitana, claro.

Hasta hace unos días. La relación está terminada.

Esta mañana he hablado con ella para que no se precipitara, pero...

me ha dicho que no puede casarse con Felipe porque es lesbiana.

Tampoco es una sorpresa, ¿no?

Ya la vimos en actitud cariñosa con Nacha.

Sí, pero pensé que podía ser algo pasajero.

A ti también te lo pareció. Sí, sí, claro. Si era una opción.

Pues no, Claudia. Mi hija ha salido completamente del armario.

Tampoco pasa nada.

Yo creía que conocía a mi hija.

Pero ahora lo que importa es que sea feliz.

No me importa que sea lesbiana, sino no haberme dado cuenta.

Tengo una relación muy cercana con Aitana y...

Estaba muy orgullosa de la confianza que me tenía.

Ahora de repente descubro que no conozco a mi hija tanto.

(RÍE) No te preocupes. No eres la única a la que le pasa.

Nos empeñamos en creer que los hijos forman parte de nosotros, pero...

Ellos se empeñan en recordarnos constantemente que no.

Que son seres autónomos y que hacen su propia vida.

¿Te ha pasado algo parecido con Olga?

Bueno...

Parecido no, pero...

Te tengo que confesar que cuando era adolescente,

tenía unos celos de Antonio que no te puedes ni imaginar.

Nosotras teníamos una relación tremenda,

siempre chocábamos. Y ellos eran uña y carne,

se entendían perfectamente.

Y al cabo del tiempo, todo eso ha pasado

y tenemos una relación maravillosa.

Envidiable. Sí. Me lo he tenido que trabajar.

He tenido que hacer pico y pala

para comprender que ella tiene que hacer su vida.

Pensaba que haría una carrera de letras, derecho, yo qué sé.

Y ha terminado siendo cocinera.

Ser madre es un aprendizaje continuo. Desde luego.

Merche, Aitana va a necesitar todo tu apoyo ahora.

Es probable que no pida tu aprobación,

pero necesita que estés a su lado.

Gracias, Claudia.

Eres una buena amiga. Anda, anda, venga.

Me voy a trabajar.

-Buenas, ¿qué te pongo?

-Un zumo de piña. ¿Y tienes tortilla de patatas?

-Algo que no falta aquí es la tortilla de patata.

Te pongo un pincho.

-¿Está María?

-No, ha ido a hacer unos recados. ¿Por? ¿La conoces?

-Sí. El otro día me trajo mi padre.

-¿Y quién es tu padre?

-El dueño de la ferretería.

-Ah, tú eres Marga, la hija de Damián.

Es verdad, María me dijo que ibas a trabajar con él, ¿no?

Pues qué guay.

Encantada, yo soy Paty, la camarera de aquí.

-Encantada. -Igualmente.

¿Y qué tal por la ferretería?

-Bien, aprendiendo.

Nunca había trabajado de cara al público e impone un poco.

-No te preocupes, que seguro que enseguida le coges el tranquillo.

-Los clientes me lo ponen fácil. Son muy majos.

-La gente del barrio suele ser guay.

Te puedes encontrar algún borde, pero bueno.

-¿Me cobras?

-Tío, ¿en serio?

Te has tomado un café, ¿no tienes algo más pequeño?

-Lo siento, Paty, pero no tengo otra cosa.

Así que eres nueva en el barrio.

Bienvenida. Yo soy Ricky Soler.

-Yo Marga.

-Si te apetece pasar un buen rato,

cuando quieras te puedes pasar por mi bar, el Moonlight.

¿Te suena?

-Moonlight.

-Es el bar que más mola de todo el barrio.

Y si vienes, te invito a una copa.

-Gracias, pero las copas prefiero pagármelas yo.

-Bueno, solo si no te invita la casa, ¿no?

De verdad, cuando quieras vienes al Moonlight y te invito a una copa.

-Tus vueltas. -Gracias.

-Ricky, ¿quieres algo más? ¿Necesitas algo?

-Paty.

¿Le puedes decir a esta chica tan maja cuánto mola el Moonlight?

-El Moonlight mola un montón.

Lo que pasa es que no tienes estos aperitivos tan ricos.

-Bueno, pero pinchamos la mejor música de todo el barrio.

-Bueno, yo creo que Marga ha pillado que la estás invitando.

Así que por qué no dejas de darle la chapa.

-Bueno, pues no se hable más.

Me piro, vampiro.

Te dejo, cangrejo. -"Agur", yogur.

Vaya tela.

Un poquito pesado el amigo.

-No. Podía haber sido peor.

Oye, ¿es verdad que es el dueño del Moonlight?

-Es de su familia, pero lo llevan él y su hermano mayor.

La verdad es que mola, está guay el bar.

Además, tiene billar.

-Hola, guapa.

-¿Puedo cenar un poquito, María? -Un poquito y un muchito.

Tienes cara de cansada. ¿Has tenido un mal día en el centro de salud?

-Sí, bastante.

-Pues dime lo que quieres y te lo preparo.

-Cualquier cosa.

-¿Un pinchico de tortilla con un poquico de ensalada?

Tampoco es bueno irse a la cama con el estómago lleno

si estás disgustada.

-¿Por qué dices que estoy disgustada?

-Bueno, porque me ha dicho tu madre que habéis suspendido la boda.

-Vaya, qué rápido cuenta las cosas mi madre.

¿Qué más te ha dicho? -No me ha dicho nada más.

Solo eso, que no había boda.

-He tomado yo la decisión.

Pero está siendo muy duro.

-Es que a veces hacer lo correcto trae sus sinsabores.

Pero a la larga es mejor, créeme.

Me voy a por lo tuyo.

¿Quieres algo de beber? -Agua con gas. Y gracias.

-Hola, Merche. -Hola, María.

Hola, hija. -Hola.

-¿Cómo estás? -Cansada.

-¿Has visto a Felipe?

-Sí, vino a verme.

Y no fue muy bien. O sí, no sé.

Estoy asimilando que hemos roto.

-Has hecho lo correcto.

-Sí, no nos podíamos seguir engañando.

Pero prefiero hablar de otra cosa porque me echaría a llorar.

Necesito digerirlo.

-Aitana...

Yo quería pedirte perdón.

-¿Perdón por qué?

-Por haber insistido tanto en que te casaras con Felipe.

-Mamá, no pasa nada, no lo sabías.

-Te prometo que era con la mejor de las intenciones.

Pensaba que estabas bien con él y convencida de querer casarte.

-Bueno, ahora ya está.

-Quiero que estés completamente segura

de que te acepto cómo eres.

Yo te quiero y te respeto.

-Gracias, mamá.

-¿Por qué no me contaste que eres lesbiana?

¿Tenías miedo de que te rechazara?

-No sé cómo explicarlo.

Temía decepcionarte por no ser la hija que esperabas que fuera.

-¿Tan intransigente me ves? -No, es otra cosa, mamá.

Recuerdo cuando

íbamos por la calle y nos encontrábamos a una amiga tuya

o nos reuníamos con la familia,

tú siempre presumías de hija.

De lo bien que me portaba, de las buenas notas que sacaba.

Y cuando descubrí que quizás

tenía una inclinación sexual que no se ajustaba a la idea

de hija modélica...

Inconscientemente empecé a ocultarlo.

Supongo que por no fallarte.

-Tú nunca vas a fallarme.

Yo te quiero como eres.

Yo quiero que seas como eres.

-¿No estás un poco frustrada porque he anulado la boda

y he roto con Felipe?

-Bueno, me fastidia porque había encargado un vestido

que me quedaba fenomenal.

Pero lo aprovecharé yendo a cenar con Emilio.

Por lo que a mí respecta, adiós a la boda.

-Dame un abrazo, mamá.

-Merche, ¿un pinchico de tortilla para ti también?

-¿Tienes tarta de chocolate? -Hombre, buenísima.

(RÍE) -Pues quiero un trozo.

(Puerta)

(SUSPIRA)

-Hola.

He venido a informarte sobre la investigación.

-¿Qué tenéis?

-Es que no tengo buenas noticias.

Los de la Científica han puesto patas arriba el polígono este

donde encontraron la furgoneta calcinada.

Y no han encontrado nada.

En el vehículo tampoco.

-¿Algo más?

-Bueno, esta mañana nos ha llegado

una pista sobre la localización de dónde robaron esa furgoneta.

Es una zona muy transitada, con muchas cámaras.

Nacha y yo hemos estado horas analizando esas imágenes.

-Pero no habéis encontrado nada. Seguís sin tener rastro de esa gente.

-Bueno, hemos encontrado a los autores, pero...

Pero iban cubiertos y no ha servido para la identificación.

La furgoneta tenía un GPS, pero lo quitaron antes de arrancar.

Y hemos seguido su recorrido gracias a las cámaras.

Parece que fue por la A-2, cogieron una salida a Torrejón de Ardoz.

Pero al meterse en una comarcal, no hay cámaras y perdimos la pista.

-¿Y a qué estáis esperando para buscar por allí?

¿O queréis que lo haga yo también?

-Estamos colaborando con la policía de Torrejón de Ardoz.

(RÍE) -La policía de Torrejón de Ardoz.

Estamos salvados por el séptimo de caballería.

No sabía que tenían un cuerpo de élite.

-Somos el mismo cuerpo. -Sí, el mismo cuerpo de inútiles.

¿Qué vais a hacer?

-La verdad es que tenemos poco.

Cabe la posibilidad de que se metieran por esa carretera

y ahí no estuviera su base y nos engañaran.

Hay 50 km de carretera comarcal,

podrían volver a Madrid por cualquier salida.

-O también pueden estar ya en el infierno, ¿no te parece?

Elías, te dije que no vinieras a verme

hasta que no supieras dónde tienen encerrada a Sandra.

Así que si no tienes nada nuevo...

Será mejor que te largues.

-Fernando, yo...

Yo sé que no es lo que esperabas, pero...

Pero te di mi palabra de informarte de todo sobre la investigación.

Y te juro que vamos a una en esto. -No, amigo, no.

Aquí no vamos todos a una.

Tú solo has venido para tranquilizar tu conciencia.

Si ya la has dejado tranquila, por favor, vete y déjame en paz.

-El alcohol nunca ha sido una solución, siempre un problema.

-Habló la voz de la experiencia.

-Pues sí.

En eso soy una autoridad.

-Tranquilo, Elías, tranquilo.

Sabes perfectamente que tengo más fuerza de voluntad que tú.

No pienso terminar tirado en la calle como un patético borracho.

O, al menos, no antes de que consiga encontrar a Sandra

y vengue la muerte de Maica.

-Pero no lo hagas por tu cuenta.

Sabes lo peligrosos que son esos mexicanos.

-Y yo.

Yo también soy muy peligroso cuando estoy cabreado.

-Ten cabeza, amigo, por favor. -Déjame en paz.

Porque a partir de ahora voy a hacer lo que me salga de las narices.

Y te digo otra cosa.

No vuelvas nunca a llamarme amigo.

No tengo nada más que decirte.

¿Vicuña? Sí, soy yo, Fernando Quintero.

Yo también pensaba que nunca volvería a llamarte, pero ya ves tú.

La vida da muchas vueltas, ¿verdad?

No, escúchame bien.

Necesito a alguien de mucha confianza que me haga un favor muy importante.

Verás, necesito conseguir toda la información que puedas

sobre el Cartel de Jalisco

y quién o quiénes les están ayudando a introducirse en España.

Escúchame bien, Vicuña.

Necesito que seas muy discreto.

Ya sabes que siempre he pagado muy bien.

Pero si me consigues pronto esa información,

estoy dispuesto a ser muy generoso.

Eso a ti no te importa.

Se trata de un asunto personal, nada más.

Tú consigue esa información cuánto antes

porque el tiempo empieza a jugar en mi contra.

Seguimos en contacto. Adiós.

-Estaba pensando en una chica que conocí ayer en el bar La Parra.

La verdad es que cuando la vi me quedé pillado, pillado.

-¿Y qué? ¿Fuiste a hablar con ella o te quedaste embobado?

-Hombre, ¿qué te crees? Claro que fui a hablar con ella.

Se llama Marga.

-¿Te apetece que nos veamos esta noche? Así tomamos algo.

-Vale. Yo acabo de trabajar a las 21:00.

Si quieres quedamos en la placita de La Parra y ya vemos qué hacemos.

-Por mí, perfecto. -¿Cuándo vas a ir al médico?

-Ay, Luis, ¿cada día me vas a sacar ese tema?

-Ayer reconociste que estabas baja de ánimos y tenías despistes.

-Bueno, pero eso no es tan grave.

-También dijiste que irías al médico para un chequeo.

-Yo desde pequeña siempre...

Se me han dado muy bien los números, las matemáticas, hacer cuentas,

y últimamente he tenido algún problema con el dinero

y eso me ha preocupado bastante.

-No se preocupe que lo vamos a mirar todo.

-A lo mejor es solamente que me estoy empezando a hacer mayor

y lógicamente tengo menos resistencia.

-No hay que descartarlo.

-Luis y yo estamos preocupados porque estás como de bajón.

-Mira.

Me pase lo que me pase, seguiré siendo yo.

Genio y figura. Ya lo sabéis.

Le puedo asegurar que mis hombres actuaron con suma prudencia.

No delataron su presencia ni su posición.

Si alguien informó al Cartel de Jalisco

que se trataba de un engaño, no es culpa nuestra.

Ni tampoco de Maica, ¿no le parece?

-"Ángel Betanzos pidió el traslado a Barcelona

y allí pidió una excedencia.

Tres años después regresó al cuerpo de policía

con apariencia y ropa de mujer, bajo el nombre de Ángela Betanzos.

Lo que este periódico no puede confirmar

es si su cambio de sexo es completo".

De verdad, es indignante.

No solo dan información de su vida personal y profesional,

sino que, además, lo hacen de la manera más irrespetuosa.

Cuando fui al taller a interrogarte sobre el robo del cajero

llevaste la conversación a lo personal

y acabamos hablando de si volvíamos o no.

Silvia, solo te dije lo mal que lo paso cuando no estoy contigo.

Creo que no tiene nada de malo.

No, pero no respetas lo que yo necesito.

Pero es que la idea de perderte para siempre me mata, Silvia.

-Nacha, ahora que estamos a solas.

¿Tienes un minuto para hablar sobre Aitana?

-Sí, claro, dime.

Ella me ha pedido perdón por haberme puesto cargas

que no me correspondían.

Y me ha dicho que lo más importante es que tú seas feliz.

-Mi madre es más comprensiva de lo que aparenta.

Y me encanta que os llevéis bien. -Ah, ¿sí?

-Claro.

Las dos sois muy importantes para mí.

-Has sido muy imprudente, Fernando.

Ahora todos los bajos fondos saben que buscas a esos mexicanos.

-Muy bien, porque eso es lo que quiero.

-Si sigues por este camino, puedes acabar muerto.

Me importa una mierda. Lo único que quiero es encontrar a Sandra

y vengar la muerte de Maica.

-Sabes perfectamente que si se ponen nerviosos

pueden matar a Sandra antes de que la encontremos.

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Servir y proteger - Capítulo 549

08 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría.

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