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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 546 - ver ahora
Transcripción completa

Anímate. Te voy a enseñar la parte nocturna del barrio,

tiene su encanto.

-Perdona.

-Venga, Aitana, que tú y yo sabemos que te estás engañando a ti misma.

-¿Engañándome a mí misma? -Exacto.

-No sé para qué acepté casarme, con lo bien que estaba sin papeles.

-Y vais a seguir igual, estéis casados o no.

La gente le da una importancia que no tiene. Es una fiesta.

Estaréis toda la vida juntos y eso no depende de si estáis casados o no.

-Tranquila, que no voy a cancelar nada.

-¿De verdad? -Que sí, que me caso con Felipe.

Bueno, como estaba planeado, vaya.

-Si no te atraigo,

¿por qué me besaste? ¿De verdad que no sentiste nada?

¿Y ahora tampoco?

-¿Has vuelto a hacer de mula?

¡Por Dios! Si esa fue la razón

por la que fuiste a la cárcel en Colombia.

-Cariño, tranquilízate.

-Mira, Maica, no estoy ahora para sermones.

Lo importante es que el Cartel de Jalisco en España

está esperando el material que traje. -Perdona.

¿Acabas de decir que has traído esa droga para el Cartel de Jalisco?

-Sí. Y necesito hacer la entrega ya.

Bueno, estaría bien que esa chica nos condujera a algún pez gordo.

Eso es justo lo que yo pensaba.

Necesitamos que haga dos cosas. La primera,

que intente alargar todo lo posible la conversación telefónica

para poder localizarlo. No sé cómo lo haré, pero lo entiendo.

¿Y la segunda?

Necesitamos que les pida una prueba de vida de su hermana.

¡Sandra, Sandra, cariño!

-"Maica, por favor, dales lo suyo. Me van a matar. Haz lo que dicen".

-Sí, Sandra, tranquila. Les voy a dar todo lo que me pidan.

Dime, ¿estás bien? ¿Qué te han hecho? ¿Te han hecho algo?

-"Mañana recibirá instrucciones".

-Dime que lo tienes.

-Negativo.

-O sea, es verdad. Estás currando en una ferretería.

Cuando me lo dijeron, no me lo podía creer.

Quiero mi dinero, Boli.

¿No te dijeron en la cárcel qué pasa a los ladrones? Se les corta la mano.

-Yo no quiero denunciarle porque no todo el mundo consigue

enderezarse en la cárcel.

-Mañana,

el Boli y el Rafita,

van a dar un palo a una gasolinera, ¿eh?

Como en los viejos tiempos.

La gasolinera tiene una caja fuerte de las pequeñas.

Nada, va a ser fácil reventarla.

"Traes el taladro"

y un par de palanquetas, yo cojo el cuchillo.

-No voy a dar el palo a la gasolinera.

-¿Qué haces? -Llamar a un amigo.

-Tú no vas a llamar a nadie.

-¿Qué haces?

-Aquella noche, en Salamanca,

estabais tú, José Manuel y otra persona. ¿Era Rafa?

-Eres el padre de esa chica. -Te estás muriendo.

-Rafa no estuvo en Salamanca.

-Entonces, ¿quién era? ¿Cómo se llamaba?

(Música emocionante)

No sé, ¿quieres que te prepare un baño templadito o algo?

Cariño, necesitas descansar.

Llevas casi tres noches sin dormir. No puedes seguir así.

-Es que no puedo dormir.

-Lo sé, mi vida, lo sé. Pero túmbate y si no duermes, al menos descansas.

-Ay, Dios. A mi hermana van a matarla si no entrego una droga que no tengo.

¿Tú de verdad crees que yo puedo dormir?

-Cariño, si yo... lo entiendo. Pero tienes que intentarlo.

Tienes que intentar tener la cabeza lo más tranquila y despejada

para cuando llegue la hora y podamos rescatar a tu hermana.

-Es que la cabeza me va a mil, de verdad. No...

No creo que darme un baño me haga sentir mejor.

-¿Quieres que vaya a la farmacia e intente conseguir algo?

Un calmante, un relajante o algo.

-Sandra solía burlarse de eso, ¿sabes?

-Ah, ¿sí? -Sí.

Cuando descubrí que fumaba costo en el instituto,

ella decía que le sentaba bien, que le ayudaba a estudiar

y me lo comparaba con las drogas que venden en la farmacia.

-Pues sí que empezó pronto, ¿no? -Sí.

Pero era muy buena estudiante, ¿sabes?

Yo estaba segura de que llegaría muy lejos.

Era tan bonita de pequeña.

Yo jugaba...

a peinarla, a vestirla, como si fuera mi muñeca.

Debí haberla acompañado. Allí se torció todo.

-¿Acompañarla adónde? ¿A Colombia? -No, mucho antes.

Después de la selectividad. Ella sacó la mejor nota de clase.

Podía haber estudiado lo que quisiera.

Podía haber ido a cualquier universidad.

Pero quería viajar, vivir experiencias.

-No sé, cariño.

Igual si se hubiese quedado aquí, también hubiese caído en lo mismo,

en todo esto de las drogas. -No. No, no, no, no.

Porque yo la hubiera guiado, protegido y la hubiera vigilado.

-No hables de ella en pasado.

Tienes que mirar hacia delante, mirar hacia el futuro.

Tu hermana está bien, la vamos a encontrar, la vamos a salvar

y tú la vas a seguir apoyando el resto de su vida.

-(SUSPIRA) -¿Eh?

(Móvil)

Discúlpame.

Vaya.

El Ignacio Moya este de las narices otra vez.

-¿No lo coges?

-Sí, sí, lo voy a coger porque, si no, no va a parar de llamar.

A ver, dime, Ignacio.

Pero escucha...

Oye, siento mucho no haber podido atender a ese periodista,

pero tengo asuntos personales muy importantes que resolver ahora.

Tranquilízate, por favor.

Ignacio, sí.

Lo que me está pasando ahora mismo es un asunto muy importante para mí.

Un asunto personal.

Pues sí, es mucho más importante que el partido

y que todas esas malditas reuniones de estrategias

de comunicación para la campaña. ¿Qué quieres que te diga?

Lo siento mucho pero ahora no tengo tiempo para tonterías. Adiós, adiós.

Ya está, se acabó.

-Pero ¿cómo le gritas así?

-No te puedes ni imaginar cómo me estaba gritando él.

Y si grita, que grite. No me pienso separar de ti ni un momento.

-Fernando, no quiero que arruines tu vida, de verdad.

Es tu futuro, es tu carrera.

No quiero que pagues por los errores de Sandra.

-No estoy arruinando nada

porque lo que yo quiero es estar el resto de mi vida contigo.

Y si Ignacio Moya se cabrea,

que vaya él a hacer la maldita entrevista

o que vaya otro y si me quieren a mí, que esperen, que no pasa nada, ¿no?

-Bueno.

Te voy a hacer caso, me voy a dar un baño, voy a intentar comer algo.

-No sabes lo que me gusta escuchar eso.

-Pide algo en el servicio de habitaciones.

(Móvil)

Sí, voy pidiendo. Vaya, el teléfono otra vez.

-¿Él otra vez? -No.

Esta vez es la policía. -¿Qué?

-¿Sí?

Está bien. Vamos para allá ahora mismo. Sí. Adiós.

Tenemos que ir a comisaría. -¿Ha pasado algo?

-No lo sé. Nos lo dirán en cuanto lleguemos.

(SUSURRA) -Ay, por favor, Sandra.

-Tranquila, mi vida. -Sí, sí, sí.

-Gracias, César. Déjala pasar.

¿Qué hay, Jessica? ¿Qué tal? Gracias por venir.

-Dime que tenemos buenas noticias, por favor.

-Ya te dije que era buena en lo mío.

He avanzado mucho en tu caso.

-Entonces, vas a pillar a los ladrones, ¿no?

-Todavía no, pero ya sé quiénes son. -Algo es algo.

-He cruzado tu caso con la base de datos de la Interpol

y allí me han confirmado

que decenas de turistas que han viajado a China últimamente

han sufrido el mismo robo.

-Pues ya es mala suerte, porque no estuve allí ni tres días.

-A ese tipo de estafadores les basta que uses tu tarjeta una vez.

Si el TPV está intervenido, estás perdida.

-Y ¿la policía china no hace nada? Había un agente en cada esquina.

-Sí hacen. Son los primeros que les gusta cuidar del turismo

y colaboran directamente con la Interpol.

El problema es que se realizan millones de transacciones por minuto.

Y detectar solo las fraudulentas es buscar una aguja en un pajar.

-Ya, claro. -Y la investigación sigue abierta,

estoy segura de que acabarán cogiendo a los culpables.

-Vale, y entonces, podré reclamar el dinero, ¿no?

-Eso puedes hacerlo ya mismo.

-¿Qué es esto?

-Es un documento que certifica que las transacciones fraudulentas

que se realizaron desde tu cuenta bancaria

no han sido negligencia

y no te pondrán pegas para devolverte el dinero.

-¿Seguro?

La última vez que hablé con el banco me pusieron muchos problemas.

-Tan seguro como que están obligados a devolvértelo y a denunciar ellos.

Es mucho más fácil cazar a esos tipos si denuncian los propios bancos

que si denuncias tú, que eres un particular.

-Me has alegrado el día, Ángela. Pensaba que había perdido el dinero.

-Bueno, yo solo hago mi trabajo. Para eso estamos.

-Hola, no sabía que estabas aquí otra vez.

-¿Me buscas a mí? -Sí. No. Bueno, Soriano te espera.

-Se me había olvidado. Tenía una reunión con él.

-Cuidado con Soriano. Puede pedirte que actualices el ordenador.

A Fede siempre se lo pedía. (RÍE) -Conmigo no se atreverá.

-Vete tranquila que me quedo yo con Jessica.

-Enseguida vuelvo.

¿Qué hay, Nacha, se confirma el hallazgo?

Sí, jefa. Hemos hallado un cadáver en las canchas de Barlovento.

Lo han encontrado unos chavales. Estaba ahora mismo con el informe.

Ellos fueron a echar unas canastas

y se encontraron con el cuerpo bañado en sangre.

A uno lo tuvieron que atender por un ataque de ansiedad.

No me sorprende. Van a tardar mucho en olvidar esa imagen.

Y ¿tenemos la identidad de la víctima?

Sí, se trata de Adrián Bolaños. Silvia, ven un momento, por favor.

Dime.

Quiero que llevéis este caso Nacha y tú.

Ya sabes que Elías está con lo del secuestro.

Claro, ¿de qué se trata, Nacha?

Ha aparecido un cuerpo en la cancha de básquet de Barlovento.

Se trata de Adrián Bolaños, el Boli.

¿El Boli? Pero ¿no es el nuevo ayudante de la ferretería?

Así es, tenía concedido el tercer grado gracias al trabajo.

Es que menudo ojo tiene Damián escogiendo ayudantes, ¿eh?

Bueno, estaba reformado,

se había vuelto un chico muy religioso.

Yo, cuando he hablado con él,

me parecía muy inofensivo. Ya, ¿por qué estaba en la cárcel?

Pues mira, según el informe, por robo con violencia, con arma blanca,

y bueno, había estado enganchado a las drogas.

Ya, y dices que le han apuñalado. Sí.

Apareció con una herida de arma blanca en el abdomen.

Según el informe preliminar, pudo ser con una navaja o un cuchillo pequeño.

¿Crees que por robo? No. Lo dudo mucho,

porque la víctima llevaba encima el móvil y la cartera,

pero sí tengo un sospechoso. ¿Quién?

Rafael Marín. Sí, Rafael Marín. Es un antiguo toxicómano

que estuvo rondando estos días por la ferretería de Damián

y nosotros creemos que fue un antiguo compañero de correrías

de Adrián antes de entrar a prisión.

Y ¿crees que haya podido contactar con la víctima?

Aparentemente. Pero Elías y yo teníamos nuestras dudas,

y yo me acerqué a la ferretería para enseñarle la foto de Rafael

y Boli negó conocerlo.

Damián corroboró su información

y dijeron que era solo un cliente bastante agresivo.

Ya, niegan conocerlo y ahora aparece muerto. ¿Tenemos algún testigo?

Pues a esas horas por ahí no había nadie, pero estamos investigando.

Pásame los informes preliminares cuanto antes.

Yo me voy a ir a la ferretería a hablar con Damián

a comunicárselo personalmente. Vaya palo.

Pues sí, a trabajar. Muy bien.

Silvia, te voy a enseñar el informe para que le eches un vistazo.

-Es raro estar aquí sin Fede, ¿verdad?

-Pues sí. Sí es raro, sí.

A mí me cuesta... mucho entrar aquí.

Me obligo, para ver si así lo voy normalizando, pero...

no sé si algún día lo conseguiré. -Es que era un tío increíble.

Mira que lo traté poco, ¿eh? Pero es de esas personas que te deja huella.

-Yo creo que no voy a conocer a nadie como él.

-Bueno, Espe, que la vida sigue.

Y no te puedes negar a conocer a alguien más.

-Ya, ya, ya.

Además no es justo para Ángela convertir esto en un santuario.

-Sí, supongo que ella está agobiada por si la gente no para de comparar.

-Además, que es una excelente profesional.

-Y me lo acaba de demostrar. -¡Ah! Pero ¿ha solucionado lo tuyo?

-En tiempo récord. -Entonces, ¿recuperarás el dinero?

-Eso me ha dicho.

-¡Qué bien! (RÍE) -Sí.

-¡Qué maravilla! -Imagínate.

-Ya estoy aquí. -¡Qué rápido!

-Sí, bueno, era... una tontería.

-Lo mío no era una tontería y mira lo deprisa que has ido.

¡Eres una crac, Ángela!

(RÍE) -Al final, me lo voy a acabar creyendo.

-No, en serio. Gracias.

-Yo solo hago mi trabajo y estoy encantada de haberte ayudado.

-Venga, que te acompaño a la salida. -Vale.

Gracias.

-Hasta luego, chicas. -Hasta luego. Chao.

-Te voy a enseñar unas fotos de unas personas

posiblemente relacionadas con el Cartel de Jalisco.

Míralas atentamente

y dime si te suena alguien de algo, si conoces a alguien.

-Es que yo nunca he tenido relación con esos narcos.

-No, que tú sepas.

-¿Cree que la persona que le hizo el encargo

pudo ser alguien de nuestro entorno allá en México?

-No lo sé. Las tienen controladas casi seguro,

pero no sabemos desde cuándo.

Las autoridades mexicanas han dicho que han puesto controles

en todos los pasos fronterizos, para ver las entradas y salidas.

-Lo más probable es que controlasen a tu hermana

incluso mucho antes de que tú decidieses volver a Madrid.

-(SUSPIRA) -Por favor.

-Este, este, este. A este lo conozco.

-¿Está segura? -Sí, esa cicatriz es inconfundible.

Era...

Ay.

Don Hernán.

Don Hernán le llamaban.

-¿De qué lo conoces? ¿Dónde lo has visto?

-En Puerto Vallarta.

Mi hermana trabajaba en un centro de buceo en Cancún

y cuando se cansó, pidió el traslado allí.

-¿Tú lo acompañaste?

-Sí, me pareció bien. Pensé que quería cambiar de aires.

-Ya, bueno.

Vamos a centrarnos en este tipo, en Hernán Montoya.

¿Lo conocías solo de vista? ¿Tu hermano tenía

alguna relación con él, profesional o...?

-No, estaba siempre allí, en el centro de buceo.

Las españolitas nos llamaba. Le hacía gracia el acento y...

Bueno, parecía simpático...

Un poco empalagoso.

-¿Trabajaba allí o a qué se dedicaba?

-Es que no tenía un oficio definido,

la verdad. Pero la gente le respetaba bastante.

-Si era el delegado del Cartel se comportaría como el patriarca

que controla toda la zona, ¿no? -Parecía inofensivo.

-Ya. -Pues es un tipo de lo más peligroso.

Las autoridades mexicanas

creen que ha podido asesinar hasta 15 personas.

-¿Cómo?

¿Y por qué está libre?

Mi hermana se ha pasado años en la cárcel

y no ha matado a una mosca.

-La especialidad de este tipo es hacer desaparecer

cadáveres disueltos en ácido y nunca deja claro que ha sido.

(CARRASPEA) -Será mejor que te ahorres los detalles, Elías.

-¿Ese animal tiene secuestrada a mi hermana?

-No necesariamente, pero sí está claro

que está relacionada con este caso.

Pero bueno, es un hilo del que tirar y quizá encontremos a tu hermana.

-No te preocupes, cariño. La vamos a encontrar,

como dice Elías, ya tenemos un hilo del que tirar. Estamos más cerca.

-Si me permiten voy a informar a la UIT rápidamente,

tenemos que encontrar a este tipo cuanto antes.

-Cariño, cariño. No te preocupes. Vamos a encontrar a tu hermana.

(Timbre)

¿Qué tal, Damián? Bien, todo bien.

Vengo a hablar contigo

por un asunto policial. ¿Algo grave?

Me temo que sí. Hemos hallado muerto a tu último empleado.

¿Eso cómo va a ser?

No puede ser. ¿Seguro que es él?

Adrián Bolaños.

Le han apuñalado en unas canchas de baloncesto

que no están lejos de aquí.

Si estamos aún en horario laboral.

Me pidió permiso para ausentarse, quería ver a un amigo.

¿Quería ver a un amigo? ¿Sabes qué amigo?

Sí, lo conozco. Bueno, de vista.

Ha estado varias veces en la ferretería.

¿Recordarías el nombre? Rafa. Rafa se llama.

Rafa.

Tengo entendido que mi oficial, Nacha Aguirre,

vino aquí a preguntaros por Rafael Marín, os enseñó la foto

y los dos negasteis conocerle.

Claro, porque Boli me mintió.

Porque me dijo que este Rafa Marín, este,

era un cliente maleducado, y ya está, eso fue lo que me dijo.

Pues era un amigo de su época criminal.

¿Cuándo supiste que tenían relación, que eran amigos?

Hoy, cuando me dijo que era muy importante para él

acudir a esa cita.

¿Y con qué objeto iba a esa cita?

¿Había vuelto a las andadas? No, no.

Él estaba superorgulloso y contento de haberse reformado,

de entrar otra vez en la sociedad. De hecho, quería ir a hablar con él

para ver si él podía reconducir a Rafa y llevarlo por buen camino.

¿No pensaste que era peligroso? Mucho. Le recomendé que denunciara.

Denunciar, ¿por qué?

Porque este Rafa, se veía que estaba un poco "pa'llá".

Y yo creo que lo estaba amenazando.

¿Con qué lo estaba amenazando?

Porque quería convencerlo para acompañarlo a dar un palo,

un atraco. De hecho, le pidió que se llevara herramientas de aquí.

No encontramos ninguna herramienta al lado del cadáver.

¿Es posible que el Boli se las llevara de aquí

y se las diera previamente a Rafa? No.

Boli nunca me haría eso. Me prometió que solo quería hablar.

Ya.

Y ahora está muerto.

¿Cuándo fue la última vez que lo viste?

(RECUERDA) "Rafa no estuvo en Salamanca".

"¿Entonces quién era?"

"Lo siento.

Lo siento".

¿Recuerdas cuándo salió de aquí para ese encuentro?

Sí, perdón, estaba haciendo memoria.

Sería poco antes de las 16:00.

De hecho, estaba aquí María, la de La Parra.

La estaba yo atendiendo.

¿Y no te extrañó que tardara tanto en volver?

Claro, al principio uno se preocupa, pero quién imaginaba

que pasara algo así. Ya, discúlpame.

Te hago demasiadas preguntas sin darte tiempo de asimilarlo.

Pero es que las primeras horas en este tipo de crímenes

son fundamentales. Si es normal. No pasa nada.

Estaba esperando que entrara Boli por la puerta,

y de buenas a primeras entras tú...

Si es que no debería haberlo dejado ir a la reunión esa con ese yonqui.

¿Sabías que era toxicómano?

Me lo dijo Boli.

Que él cuando estaba bien era normal, pero cuando estaba con el mono...

Ya ves.

Ahora se lo ha llevado por delante.

(Móvil)

Disculpa.

Dime, Nacha.

Bien. Sí, sí. Ahora voy para allá.

Acaban de detener a Rafael Marín.

¿Ya?

Pues me alegro. Ojalá pague por lo que ha hecho.

Te mantendré informado. Gracias por tu colaboración.

Ojalá pudiera hacer algo más. Hasta luego.

(Timbre)

Mira.

Esto son narcisos.

-Muy bonitos. (ASIENTE)

-Pero amarillos, ¿no dicen que trae mala suerte?

-Pero en el teatro, ¿no? En las bodas...

-Yo qué sé. Yo por si sí, por si no, lo descartaba.

-Venga, te voy a hacer caso.

Además, cuantas menos opciones le dé, menos le costará elegir.

No sabes qué indecisa está.

-Porque quiere que en su gran día salga todo perfecto.

-Ya, pero a mi costa.

-Te va a salir por un ojo de la cara, ¿no?

-No, no lo digo por el dinero.

Es por el trabajo que da organizar una boda.

Me está llevando tantas horas que parece que me caso yo.

-Pues eso tampoco es plan, mujer.

-La culpa la tengo yo

por dárselo todo masticadito desde que era pequeña.

-A lo mejor ya va siendo hora de que cortes el cordón umbilical.

Porque ella va a crear ya su propia familia.

Me voy para adentro. Voy a empezar con la cena.

Si necesitas algo, me das un toque.

-Hija, mira.

Tenemos que elegir las flores de la mesa.

He quedado en llamar a la floristería antes del cierre.

¿Qué te parece? -Perdona, mamá.

Necesitaba airearme un poco después del trabajo.

-Pues me podías haber avisado, ¿no? En vez de tenerme esperando aquí

que yo también tengo muchas cosas que hacer en la comisaría.

-Quería estar sola y pensar.

-Pero ¿pensar en qué? Si nada de esto es tan difícil.

-En eso tienes toda la razón.

Soy yo la que lo está haciendo complicado.

-Mira, sé que hay que tomar muchas decisiones

para organizar una boda, pero son decisiones pequeñas.

Lo que tienes que hacer es afrontarlas una a una.

Ahora toca decidir las flores. Mira.

-Déjalo, mamá. He tomado una decisión.

-¿Has elegido las flores tú? Qué maravilla.

-No. Olvídate de las flores y de todo lo demás.

He decidido que no me caso.

-¿Otra vez con esto, Aitana?

-No lo digas en ese tono. Lo he pensado muy bien.

-¿Y cómo quieres que lo diga, hija?

Porque esto mismo fue lo que me dijiste ayer

cuando decidiste seguir adelante. ¿Mañana qué será?

¿Que sí o que no? -Que no. Que no me caso.

Lo siento, pero no.

-No me tienes que pedir disculpas a mí.

¿Has pensado en Felipe? Le vas a dar un disgusto enorme.

-Pero ¿tú de qué lado estás? Deberías ponerte de mi parte.

Felipe ya tiene una madre y lo siento,

pero no pasaré el resto de mi vida con alguien

solo para que vosotras estéis contentas.

-Yo solamente quiero que estés segura del paso que vas a dar.

-Lo tengo claro.

-Muy bien. Pues si lo tienes claro, perfecto.

Pero con tus antecedentes... -¿Qué antecedentes?

-Pues la carrera, por ejemplo.

¿Te acuerdas lo que te costó decidirte?

-Ya estamos con eso. No pierdes ocasión para echármelo en cara.

-No es un reproche, Aitana, es un hecho.

Te cuesta mucho decidir. Eres muy indecisa.

Primero fue enfermería, luego veterinaria,

de repente abogada, luego ingeniera ¿y todo para qué?

¿Para volver al principio? -Gracias, mamá.

Me viene genial que me recuerdes eso ahora.

Me siento superrespaldada. -Alguien te lo tiene que recordar

porque vas a hacerle muchísimo daño a Felipe.

Y si cancelas la boda ahora, no habrá marcha atrás.

-No voy a cambiar de opinión. Está decidido.

Supongo que eres tú la que necesita asumirlo.

-No, Aitana... -No, ya hablaremos.

No quiero acabar discutiendo.

-Uy. ¿Qué ha pasado? ¿Tampoco le gustan las camelias?

-Si solo fuera eso, María.

Te dejo esto aquí, ¿vale?

-¡Bu! -Ay... Ay.

-¿En qué pensabas, mamá? Que estabas ahí toda pasmada.

-¿Sí?

Estaba pensando en la playa de Pinedo.

¿Os he llevado allí alguna vez?

-¿Por qué pensabas en eso ahora?

-Pues porque cuando era pequeña, me llevaba el abuelo.

El prefería ir solo a pescar muy temprano,

pero yo me levantaba más pronto que él

y le esperaba en la puerta.

-¿El bisabuelo Chisco? -Sí.

Siempre ponía mala cara, pero después me dejaba ir

a condición de que me portase bien y no espantase a los peces.

-Nunca nos has hablado mucho de él.

-Sí, es verdad.

Hace tanto que murió.

Oye, ¿por qué no vamos un día allí todos juntos?

-Bueno, si quieres vamos. Claro. -Sí.

-Hablando de otra cosa,

¿te ha llamado ya el de la destilería?

-No.

No, a mí no me ha llamado nadie. ¿Por qué?

-Qué raro. Me dijo que te iba a llamar.

-¿Ha pasado algo?

-Pues ya me dirás tú.

Demetrio dice que nos estamos retrasando

con el pago de la última entrega.

Yo pensaba

que esto lo habíais solucionado ya entre vosotros.

-No sé. Igual ha hablado con Ricky.

-¿Con Ricky?

-Bueno, yo qué sé. Yo no he hablado con nadie.

-Bueno, pues a ver si lo puedes solucionar.

Porque si no pagamos, no nos van a traer más material

y si no distribuimos a los locales, buscarán otro proveedor.

-Vale, vale, claro. Hablaré con Ricky.

Y después llamaré a la destilería a ver qué ha pasado.

-Cuando sepas algo me lo cuentas.

-Sí.

(Llaman a la puerta)

Permiso.

Traigo novedades sobre el asesino de Adrián Bolaños.

Ah, cuéntame.

¿Cómo le habéis localizado tan rápido?

Pues ha sido fácil.

Estaba escondido en casa de su madre.

Hasta el peor de los asesinos tiene una madre. ¿Se resistió?

No. Estaba muy asustado.

Ni siquiera lo habíamos acusado de nada

y él ya negaba el crimen.

Fue el primero en nombrar al Boli. O sea, se incriminó.

Todavía temblando por el mono. Ni siquiera se deshizo de la navaja,

la llevaba encima. ¿Tenéis el arma del crimen?

Científica ya está analizando si la sangre del filo

es la de la víctima. Pronto estarán los resultados.

¿Le habéis interrogado? Sí y ha confesado todo.

Sí que va rápido todo. Estaba a punto de caramelo, Claudia.

Ya. ¿Y por qué le ha matado?

A ver, él y Adrián, el Boli, habían quedado

para robar una gasolinera.

Eso concuerda con la declaración de Damián.

Pero me dijo que el Boli no estaba dispuesto a hacerlo.

Exacto.

Rafa necesitaba el dinero para seguir consumiendo,

pero el Boli quería que desistiese de esa idea,

hablándole de la salvación del alma, de Dios...

Sí, salvación del alma, claro.

Se pondría más nervioso si estaba con el mono.

Rafa pretendía seguir el solo con el palo

y entonces Adrián intentó detenerle y le amenazó

con avisar a la policía. Y por eso le apuñaló.

Rafa dice que no recuerda nada.

Que se le debió pirar la pinza. Que es posible que lo hiciera,

pero que solo sabe que se fue corriendo

a casa de su madre.

La pobre mujer dice que nunca le había visto tan asustado.

Que pensó que era por las drogas,

pero que no podía imaginarse que había matado a nadie.

Pobre mujer.

Pues en cuanto el papeleo esté listo

ya tendréis más que suficiente

para que dicte en prisión provisional.

Entendido. Vale.

Dile a Nacha que siga con los trámites.

Acabo de hacer la transcripción de la declaración de Damián.

Llévasela a que la revise y la firme si está de acuerdo,

pero a ver si recuerda algo más que nos sirva para el atestado.

Voy.

¿Has cerrado el taller antes para venir a emborracharte?

-Si quieres me voy a otro garito. -No.

No voy a dejar que te desahogues con un extraño.

-No tengo ganas de hablar, Luis.

Solo quiero beber.

-Pues yo te pongo una copa.

Pero te pongo una copa si hablamos.

¿Qué tal la herida?

-Bien. Por lo menos está cicatrizada.

-Las otras también. Dale tiempo.

-Esta vez es distinto.

Silvia no me va a perdonar. La he perdido, Luis.

-Pues dudo que la vayas a encontrar en el fondo de un vaso.

¿Cuántas copas llevas? ¿Tres?

-Por mucha anestesia que le pongas, el problema va a seguir ahí mañana.

-El problema

es que he mentido a mi novia

para que mi familia no termine en la cárcel.

Y lo volvería a hacer, así que no hay solución.

-Eso tú no lo sabes.

¿Por qué no hablas con ella?

Quizá podáis arreglar lo vuestro.

-No hay nada que arreglar.

Alguien como Silvia no puede estar con alguien como yo.

-Pues si tanto te duele, díselo. Lucha por ella.

-¿Sabes qué?

Quién tendría que encontrar a alguien que le quiera de verdad eres tú.

Eres un buen tío.

-Exaltación de la amistad.

Pues sí vas pedo. -Muy bonito. Tú pon excusas.

Cuando hablamos de mí, todo perfecto, pero cuando se trata de ti...

-Es que si hubiera algo que contar, pero...

-Pues qué pena.

-Claudia.

El resumen que me pediste sobre el cártel de Jalisco.

Ah, gracias. Luego lo miro. ¿Lo has revisado tú?

¿Hay algo que nos pueda servir de pista?

Lamentablemente, no.

Solo constatar que son unos sádicos.

Al que se pone en su camino o lo hacen desaparecer

o se ensañan con el cadáver para dar ejemplo.

Hay verdaderas salvajadas ahí.

No me sorprende que tengas esa cara.

Ah, no, no es por eso.

Es personal. ¿Tienes un momento?

Claro, cuéntame.

Es por Aitana.

Ha vuelto a cancelar la boda.

Como que ha vuelto a cancelar la boda. ¿Ya lo hizo antes?

Esta es la segunda vez.

Pues si tiene tantas dudas, quizás sea lo mejor.

Pues no sé, Claudia.

Habíamos invertido tanto tiempo y tanto esfuerzo en los preparativos.

Y ahora, de repente, se echa atrás.

Pero, luego, se arrepentirá

y querrá hacerlo todo de golpe en el último momento y mal.

Merche,

es su boda. Tú no te puedes responsabilizar.

Supongo que no.

Perdóname, Claudia.

Tú aquí con mil frentes abiertos y yo mareándote con temas personales.

No te preocupes.

Ya sabes que siempre te puedes desahogar conmigo.

En el fondo no me preocupan los preparativos.

Es que no entiendo qué tiene mi hija en la cabeza.

Yo creo que tú necesitas una conversación más a fondo.

Mira, te propongo una cosa:

cuando acabemos el turno, nos vamos a tomar algo por ahí

y charlamos tranquilamente.

Pues estupendo. ¿Y Antonio? Estará de guardia.

Por mí fenomenal.

Así no me quedo toda la tarde dándole vueltas a la cabeza.

¿Me avisas cuando termines? Claro.

Gracias.

-Y yo diciéndole a Damián que me mandara a Boli

para arreglar la cisterna. Y ahora está muerto.

Es que no me lo puedo creer. -Qué fuerte, tío.

Pero dices que le han apuñalado.

-Eso me ha dicho Elías.

Por lo visto, alguien de su pasado. Un yonqui.

Boli iba a una entrevista de trabajo y se lo cruzó por el camino.

-Es que además él que ya había conseguido salir de eso.

-¿Te acuerdas de lo del atraco a la ferretería?

-Hombre que si me acuerdo. Que si no llega a ser por Boli...

-Pues ahí está el tema.

Que como ese día le salió bien, el chico se vino arriba.

Él siempre creía que Dios estaba de su parte

y pensó que podía apaciguar a cualquiera.

Y hoy pues no.

-Damián tiene que estar flipando. -Como que tiene la negra.

-Hola, chicas. -Hola, bombón.

¿Qué tal lo tuyo? -Pues mejor de lo que parece.

Me ha atendido una inspectora de la UIT majísima

y me ha dado toda la documentación que necesito

para reclamarle el dinero al banco. -¿Vas a poder recuperarlo?

-Pues eso parece.

-Pues, hija, menos mal porque con lo que cuesta ganarlo.

-Ya ves. ¿Quieres tomar algo?

-Venga, va. Un pincho y una sin.

Gracias.

Jolín, María, de verdad, por mucho que viaje por el mundo,

es que no encuentro tortilla como la tuya.

-Pues muchas gracias, reina, pero no será para tanto.

-De verdad te lo digo.

-No le hagas caso ahora mismo porque tiene el día cruzado.

(SUSURRA) Se ha puesto a hacer cuentas.

-Oye, no lo digas como si estuviera paranoica

que tú también las has visto.

Este mes lo comido por lo servido.

-Si siempre tenéis mucho movimiento.

-Sí, pero la clientela va y viene, nena.

El mes pasado tuvimos aquí una cuadrilla de obreros

que venían todos los días a comerse el menú.

Pero se acabó la obra y se han ido y hemos notado muchísimo el bajón.

-Va, María, en serio. Deja ya de comerte la cabeza.

Si, además, con el buen tiempo la terraza nos funciona superbién.

-Sí, nena, pero lo que necesitamos es que venga la gente a comer

porque con los cortados y las cañas no vivimos.

Y encima se han abierto franquicias por todo el barrio.

-Pues esos sitios no son tan baratos.

Además, visto uno, vistos todos. ¿Y sabes lo peor?

Que hacen que todas las ciudades parezcan la misma.

-Ya, pues ojalá todo el mundo pensara como tú.

-Pero bueno, un poli. -Hola, guapa.

-Hola.

-Yo he acabado ya. ¿Tú cómo vas? -Pues me queda un ratito todavía.

-¿Te espero? -Sí.

(RÍE) Sí, sí. Mira, Jessi, ¿te acuerdas de Toni?

-Es mi chico. -¿Qué tal?

Sí, nos conocimos en la comisaría.

Ahora soy superfán de tus vídeos. -Ah, muchas gracias.

-Igual es un poquito culpa mía.

Es que le enseñé un vídeo que grabaste en las cataratas

de ¿Laos? -De Kuang Si.

Estamos ahorrando ya para ver si vamos para allá.

-Sí, pues ya podemos estar ahorrando.

-A ver, si os lo montáis bien, lo podéis hacer en plan mochilero.

Lo más caro es el avión,

pero si lo pilláis en temporada baja...

-Bueno, eso tendría que negociarlo aquí con la jefa.

-Tendrá queja ella de la jefa que le ha tocado.

Se va cuando quiere. -¿Perdón?

-Hombre, ¿perdona? Mentira.

Está cerrado. ¿Es urgente? Será solo un momento, Damián.

Vengo por lo de su empleado.

Claudia me ha dicho ya que han detenido al asesino.

Sí y lo ha confesado todo.

Pues me alegro y a ver si paga por lo que ha hecho

porque Boli no se merecía acabar así.

Se había reformado.

Se estaba reinsertando en la sociedad.

Miralles me ha contado que se siente culpable

por haber dejado que fuese a ver a ese amigo.

No lo haga, Damián.

Él tomó esa decisión.

El pasado siempre vuelve.

Le traigo la transcripción

con todo lo que le dijo la inspectora jefe.

No sé si recuerda algo más.

No, no...

No sé nada más. Que era su amigo

y que el Rafa este insistía mucho en verse con Boli.

¿Dijo para qué? ¿Cómo?

¿Dijo para qué quería verle?

Bueno... No. Básicamente lo que pone aquí.

Adrián se veía con fuerzas para reconducir su vida.

Y ya ve... Ha acabado pagando con la suya.

Si quiere añadir algo, puede hacerlo a mano

y si no, bastará con la firma.

Poco más.

Ya está. Gracias.

Esto lo añadiremos al listado de pruebas

y probablemente le llamen para testificar en el juicio.

Lo que quieran.

Siento su pérdida, Damián. Muchas gracias.

Váyase a casa. No se quede aquí. Ha sido un día... duro.

Y tanto que lo ha sido.

Estaba haciendo inventario para tener la cabeza ocupada.

A casa.

-Hola, mamá. -Hola, hijo.

-Me voy al Moonlight.

A ver si necesitan que les eche un cable.

-No, no. Espera un momento, espera.

Tengo que hablarte de un asunto.

Es que ha habido un malentendido con Demetrio.

-¿El de la destilería? ¿Qué le pasa a ese?

-Pues nada que no se pueda solucionar.

Mientras le paguemos lo que le debemos.

-¿Le hemos dejado dinero a deber?

¿Por qué? Si ese negocio va como un tiro.

-Bueno, no sé...

Ha sido un despiste.

No sé qué me pasó.

Bueno...

Sí sé qué me pasó.

Si es que...

Con lo de vuestro padre y la policía husmeando en nuestros asuntos...

-Se te fue la olla.

-Pues sí, supongo que sí. Eso fue lo que me pasó

Y quería pedirte si...

Si se lo podías ir a entregar tú antes de entrar en el Moonlight.

Es que estoy un poco cansada.

-Sí, claro. No te preocupes.

Pero, mamá, aquí hay una pasta.

-No. Está justo.

-Quería darte las gracias.

Hace no mucho, no me habrías dado dinero ni para comprar el pan.

-Ay, cariño mío.

Porque te lo hubieras fundido en una juerga.

Pero mírate ahora cómo has cambiado.

-Pero bien que me dejé engañar por el viejo.

-Anda va, ve.

Ve a llevarle el dinero que no quiero que se enfade.

-"Alright".

-Adiós, cariño. -Chao, madre.

-Y gracias.

(SUSPIRA)

-A ver qué pasa ahora.

¿Tú qué haces aquí?

-Hola, papá. Sorpresa.

-Ay, mi niña.

Pero... Y tú cómo... ¿Cómo has venido?

Pero ¿no tenía que recogerte mañana?

¿No habrás venido sola en el autobús desde Guadalajara?

-No, que venía un celador para aquí y he aprovechado el viaje.

-Pues, hija, no me hace ninguna gracia.

-Estoy bien, papá. Tranquilo. -Pero ¿por qué has hecho eso?

-Porque quiero demostrarte que no soy una inútil.

La doctora de la clínica dice que lo mejor para mi recuperación

es que me vaya manejando sola. -Ya, pero...

-Pero nada, papá.

¿No ves que puedo hacer una vida normal?

-Mi niña.

No sabes cuánto he soñado con este momento.

-Yo también.

Por un momento pensé

que no me atrevería nunca a salir de la clínica.

-Pero eso es normal, allí te sentías segura.

-Pero ahora aquí también.

El mundo es demasiado grande como para vivir encerrada.

-Bueno. Poco a poco, ¿eh?

Bueno...

¿Qué te apetece hacer en tu primera noche en Madrid?

-Eh... no sé.

Había pensado ir al centro a algún restaurante a cenar.

¿Qué te parece?

-Me parece bien, lo que quieras. Recojo mis cosas y nos vamos, ¿vale?

¿Vamos? -Vamos.

Al final lo hemos dejado hospitalizado con vigilancia.

Lo último que nos faltaba es tener a otro detenido

autolesionándose en calabozos.

Pues mejor, ¿no? Porque entre el mono y la paranoia,

a saber de lo que sería capaz.

Ha sido un día deprimente.

Por lo menos habéis detenido a un asesino.

¿Tu día qué tal?

¿Yo?

Bien, bien. Normalito.

Bueno...

Me he puesto un poco triste cuando he entrado

en el despacho de Fede.

De la UIT quiero decir.

Para ti ese será siempre el despacho de Fede.

Supongo que sí.

La visita de Jessica me ha removido un montón de cosas.

Fede era el vínculo entre nosotras y...

Yo qué sé, pues...

Supongo que era normal que habláramos de él.

Pero eso es bueno, ¿no?

No voy a llorar cada vez que lo mencionen. No es profesional.

No, es humano.

A mí me parece bonito que la gente siga hablando de él.

Como que...

No se van del todo.

Mientras pensemos y hablemos de ellos, están aquí con nosotros.

Pues entonces, Fede va a vivir muchos años más.

Bueno, me ha venido muy bien la charla contigo,

pero me tengo que ir al cuarto a terminar el capítulo.

¿Capítulo de qué?

¿Qué serie estás viendo sin mí?

¿Qué serie ni serie?

Un capítulo, un tocho de humor de las oposiciones.

Pues mucho ánimo.

Hasta mañana, compi. Descansa.

(Timbre)

Álvaro, ¿qué haces aquí?

Quería hablar contigo. ¿Puedo pasar?

¿Ha pasado algo?

No. Solo quería verte, nada más.

Pues podrías haber avisado.

Eh...

Dios.

Igual no es el momento.

Vete y hablamos mañana.

¿Vas a ser siempre tan dura, Silvia?

Supongo que me lo merezco.

Escucha, estoy cansada y no quiero que me montes un numerito.

Vete y hablamos mañana.

No, espera, por favor.

Lo que tengo que decirte es muy fácil.

Te quiero mucho.

Por favor...

Estoy hecho una mierda y no quiero estar sin ti.

Dime qué tengo que hacer para que volvamos.

¿Crees que presentarte borracho en mi casa es la solución?

No estoy borracho.

Espera, espera, por favor.

Estaba hecho polvo en el "Moonlight".

Y me bebí alguna copa. Vale, sí.

Pero qué importa, ¿no?

Claro que importa.

Porque da igual que estés sobrio o que estés borracho.

Yo ya no me creo nada de lo que me digas.

Te mentí para proteger a mi familia.

Exacto.

Y ahora sé que jamás confiarás en mí

si se trata de proteger a tu familia.

¿De verdad no lo entiendes?

¿Qué querías? ¿Qué te presentara a mi viejo?

El que no lo entiende eres tú.

Jamás voy a poder confiar en ti.

Así que vete.

Vete y no vengas borracho a declararte a mi casa.

No me escribas.

Se acabó, Álvaro.

No...

Vete.

Silvia, espera...

-Salud porque has dado el primer paso.

-Todavía no me lo creo.

No sé si sentir alivio, pena o culpa.

-O un poquito de las tres, tal vez.

¿Cómo se lo ha tomado él cuando le has dicho

por qué no te casas con él?

-Aún no se lo he dicho.

-Pero, Aitana, ¿cómo se te ocurre estar aquí conmigo sin hablar con él?

¿No debería ser el primero en saberlo?

-Ya lo sé, no te mosquees.

Bastante mal me siento ya.

No sé cómo decírselo, me pongo atacada solo de pensarlo.

-Retrasando el momento,

lo único que vas a hacer es empeorar las cosas.

-Se va a llevar un palo tremendo.

-Hombre, no debe ser valiente y decirle la verdad.

Que no te vas a casar con él porque...

-Porque te he conocido a ti. -No.

Porque te estás conociendo a ti misma.

-Sí, ya lo sé.

Pero va a ser un mal trago.

Hoy me ha estado enviando canciones para momentos de la ceremonia.

-¿Ya no se lleva lo de la marcha nupcial?

(RÍE)

-Sí, pero está haciendo una "playlist" de nuestras canciones.

La que sonaba cuando nos conocimos.

La que oímos mil veces en nuestro primer viaje juntos.

La que me oyó cantar en la ducha cuando nos mudamos.

-Ya, bueno, me lo puedo imaginar.

Habéis pasado muchos años juntos, tenéis muchas vivencias,

y se va a cuestionar todo ese pasado al decirle que te gustan las mujeres.

-Es que no sé si se lo voy a decir. -Bueno.

Alguna razón tendrás que darle para explicarle que no vas a casarte.

Porque vas a cortar con él, ¿verdad? -Sí, claro.

No puedo seguir engañándolo. Tampoco quiero.

No se lo merece.

-Pues no lo hagas.

Sé valiente y dile la verdad. Será doloroso, pero...

Acabará entendiéndolo.

-No sé yo.

-A ver, el palo se lo va a llevar sí o sí.

Pero porque Felipe está muy enamorado de ti,

no porque le digas que eres lesbiana.

Te ves muy bonita cuando te ríes así.

-No te burles.

-Que no me estoy burlando, tonta. Es verdad.

Te ves muy linda cuando haces eso. Deberías hacerlo más veces.

-Bueno.

Igual tú puedes ayudarme un poco. -¿Yo?

¿Cómo? No sé, no se me ocurre nada.

Esto me recuerda a cuando...

Cuando empecé a salir con chicas.

Y me besaba así como en sitios clandestinos, ¿sabes?

-¿Te daba palo? -No.

No, me daba miedo.

En mi cultura y en mi época estaba muy mal visto

y era peligroso que algunas personas te vieran.

Hasta que conocí a Araceli.

-¿Tu primera novia? -No.

Era como un rollete abierto.

Y ella me empezó a llevar

a sitios así clandestinos, me empezó a introducir en el mundillo

y allí todas, pues, nos besábamos y sentíamos que hacíamos algo como...

peligroso.

Y... no sé...

Prohibido.

-¿Tiene su morbo? -Sí, sí que lo tiene.

-Nos tomamos una y a casa.

Pero ¿qué crees, que voy a desmadrarme?

Para un día que salgo, con lo que tengo en comisaría.

¿Qué tal?

Aquí está la autoridad, buenas noches.

Tranquilo, Luis, solo venimos a tomar algo.

Aquí todo el mundo es bienvenido. ¿Qué les pongo?

Pues, ¿un "gin-tonic" flojito?

No, no, me sienta fatal.

Yo todavía no sé qué voy a tomar.

-Mientras se lo piensan, voy a atender esa mesa.

Gracias.

Mira, ahí están tomando unos mojitos, ¿qué te parece?

No me lo puedo creer.

¿Qué pasa?

Ay, Dios.

(TITUBEA) Igual mejor nos vamos, ¿no?

Sí, sí, nos vamos.

Nos vamos, nos vamos.

Ese chico siente algo muy fuerte por ti.

Ya, ¿y no tiene otra manera de demostrármelo?

Por ejemplo, confiando en mí.

No mintiéndome cada dos por tres.

No, cada vez que su familia le pone entre la espada y la pared.

Pero bueno, tienes razón.

Las mentiras no son lo mejor para una relación.

-Tú me dijiste que La Parra últimamente tenía muy poca vidilla.

-La verdad es que sí, que esto poca vidilla.

-Bueno, pues yo te voy a ayudar a recuperarla.

-Ah, ¿sí? ¿Cómo?

-Con un "streaming" para mis "followers".

-Dime, Elías.

Sí, no te preocupes. Salimos ahora para allá.

Oye, necesito que me hagas un gran favor.

Apáñatelas como puedas, pero tengo que acompañar a Maica

en ese intercambio, ella me necesita.

Ya hemos pasado por estas situaciones,

¿qué es lo que te preocupa?

Fernando Quintero, que al final va a meter la pata.

¿Por qué?

Porque está empeñado en participar en el operativo y le dije que no,

pero no creo que me haga mucho caso.

Pues te tiene que hacer caso, porque lo último que necesitamos

es un tío haciéndose el héroe y fastidiando el operativo.

No sé por qué no llama, son más de las 16:00.

-Bueno, están...

Están poniéndonos nerviosos, quieren jugar con el factor psicológico.

¿Todavía no se han puesto en contacto?

Yo tengo un presentimiento.

Creo que ya han matado a Sandra. -No, cariño, no digas eso.

Por favor, tu hermana está bien. La vamos a encontrar y a salvar.

¿Has conseguido hablar con Aitana sobre el asunto?

No, no. Primero tengo que asimilarlo antes de hablar con ella.

Mujer, tampoco se cae el mundo.

Yo sabía que Aitana estaba confusa.

Pero lo que menos me esperaba es que fuera por Nacha.

Seguro que la iniciativa la ha llevado ella.

-¿Qué haces aquí? -¿Tú qué crees?

Estás rarísima. ¿Qué está pasando, Aitana?

-Hace poco te pregunté si sabías qué le pasaba a Aitana.

Me dijiste que le diera tiempo.

-Sí, así es.

-¿Para qué necesitaba tiempo mi hija?

¿Para tener una historia contigo?

-Mira, Merche, no sé qué te habrán contado.

-Nadie me ha contado nada. Os vi anoche en el "Moonlight".

-Un mensaje, número oculto.

Descampado del Águila, si vemos polis, Sandra será cadáver.

Tienes 45 minutos.

Son buenas noticias. El descampado del Águila lo conocemos bien.

Es una zona que nos permite cobertura.

Anda que, vaya drama lo del Boli.

Su muerte ha tenido que ser un palo muy gordo para ti.

-Pues sí, la verdad es que sí.

-Con el ejemplo que daba ese chaval a todos los presos.

-Ese Boli, ¿es expresidiario? -(ASIENTE)

-Fernando, mantente al margen y déjalos trabajar, ya te lo dije.

-Elías, parece mentira que no te des cuenta.

Todo el operativo diseñado depende de la endereza que tenga Maica.

Y ahora mismo está hecha un manojo de nervios.

Si no estoy con ella, se viene abajo.

Basta.

Vas a ir, Fernando.

Pero solo hasta el punto de encuentro.

Escúchame, cariño. Todo va a salir bien.

"Confía en ti. Además, estás en las manos

de los mejores profesionales de la policía."

-¿Y si...?

¿Y si... nos han visto llegar?

¿Y si llevan vigilando este sitio horas?

-Maica, es importante que te calles, que no hables, te tranquilices.

Puedes fastidiar toda la operación.

(LLORA) -No puedo, Elías. No puedo.

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Servir y proteger - Capítulo 546

03 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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