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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 545 - ver ahora
Transcripción completa

Toda la familia me habéis encubierto

y tenéis mucho que perder.

-¿Nos estás amenazando? -No.

Solo digo que ser cómplice tiene pena de cárcel.

¿Estás dispuesto a asumirlo?

-Contadme hasta el último detalle.

-¿Por qué haces esto? -Por la familia.

Es la única forma de que ese tío desaparezca de nuestras vidas.

-¿Te suena la matrícula? Me suena el modelo,

es como el todoterreno que usaron para arrancar el cajero.

Tan idéntico que es el mismo.

En un semáforo de Distrito 6, con el vehículo quieto,

mira qué foto he sacado. ¿Te suena?

Buenos días, Gabriel Campos.

¿"Un cierto parecido a Gabriel", señora Soler?

Es Gabriel Campos.

Ah, muy bien. Lo que usted diga.

Lo que no se ve aquí son las dos personas

que le acompañaron en el robo.

No todo puede estar bajo tu control. Hay cosas que se te escapan.

-¿Te refieres a Silvia?

-No quiero perderla.

-Si nos relacionan con el robo del cajero, la perderás.

-Estuvimos en un garito llamado Las Suertes.

-Luego nos fuimos al Penguin, que está en el centro.

¿Sobre qué hora fue eso?

Sobre las 3:00. -¿Ha ido bien?

-Según lo previsto.

Dice que la policía ha ido

a preguntarle por vuestra declaración

y él ha corroborado que estuvisteis los tres en el Penguin.

Me ha dicho que se lo tragaron.

-Pues ha terminado ya la ronda de testigos.

-Sí.

-Te voy a enseñar la parte nocturna del barrio. Tiene su encanto.

-Perdona.

-Tú y yo sabemos que te estás engañando a ti misma.

-¿Engañándome a mí misma? -Exacto.

-Plántate y no sigas adelante con eso que no te hará feliz.

-Estoy pensando en cancelarlo.

-Pero ¿tú sabes lo que nos va a costar

encontrar un restaurante a estas alturas?

-No hablo del restaurante. Hablo de suspender la boda.

Confiaba en ti.

Y yo creía que todo lo que te quiero podría con todo.

¿Todavía me quieres?

¿Y de qué me sirve si ni siquiera puedo perdonarte?

¡Es verdad que curras en una ferretería!

Cuando me lo dijeron, no me lo creía.

Quiero mi dinero, Boli.

¿No sabes lo que les pasa a los ladrones?

Se les corta la mano.

-No quiero denunciarle

porque no todo el mundo se endereza en la cárcel.

-Mañana el Boli y el Rafita van a dar un palo

a una gasolinera, ¿eh?

Como en los viejos tiempos.

-¿Has vuelto a hacer de mula?

¡Sandra, por Dios, por eso fuiste a la cárcel en Colombia!

-Cariño, tranquilízate. -Maica, no estoy para sermones.

La gente del cártel de Jalisco en España espera el material.

-Perdona. ¿Acabas de decir que has traído esa droga

para el cártel de Jalisco?

-Sí y necesito hacer la entrega.

Estaría bien que esa chica nos llevara a algún pez gordo.

Eso es justo lo que yo pensaba.

-Sandra, cariño, ¿eres tú?.

-"Escúchame, pendeja: Sandrita está aquí con nosotros.

Si quieres volver a verla, más te vale darnos lo nuestro".

-En cuanto localicen la llamada y sepan dónde está,

las fuerzas especiales entrarán y la rescatarán.

Ya está.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

Buenos días. -Hola, Boli.

¿Cómo has pasado la noche?

-Bueno, he tenido pesadillas con Rafa.

-Jolín...

Está visto que ese tipo solo te trae malos recuerdos.

(Campanilla de la puerta)

-Lo que pasa es que en la cárcel tampoco se duerme bien.

(Campanilla de la puerta)

Voy a echar de menos el chaleco.

-Ahora, sin trabajo, ¿te pueden quitar el tercer grado?

-Espero que no, Dios no lo quiera.

-Yo lo siento, Boli.

Pero ya sabes que el dinero que hacemos

no daba para el sueldo de dos empleados.

-Damián, de verdad, para.

No tienes que excusarte de nada. Lo entiendo perfectamente.

Necesitas a tu hija, tu hija te necesita a ti...

Está todo bien.

Y espérate que no consiga trabajo antes de lo que crees.

-¿Y eso?

-Bueno, no quiero vender la piel del oso antes de cazarlo,

pero yo creo que... puede ser que sí.

-¿Me lo vas a contar o eres supersticioso?

-Te lo cuento. ¿Te acuerdas del padre Máximo?

-Sí. -Lo conocí en la cárcel.

Le he contado mi situación

y a lo mejor me consigue trabajo en el matadero de Distrito Sur.

-En el matadero. Pero ¿tú sabes hacer eso?

-Ni idea. Pero, bueno, aprenderé.

-No es aprender,

es aguantar, tener que matar todos los días decenas de animales.

-Eso tiene que ser duro, ¿no? -¿Duro?

¡Hay mucha gente que no aguanta!

-Pero yo no tengo muchas más opciones:

la cárcel o el matadero. Yo me quedo con el matadero.

-Bueno, visto así.

Oye...

Ojalá te cojan.

-Sí.

Aunque igual me tienes que dar un último empujoncillo.

-Lo que sea.

-Me han dicho que a lo mejor necesitan referencias mías.

Les he dado tu teléfono. No el móvil, el de la ferretería.

A lo mejor te llaman

y les dices lo que... -Que sí, que sí.

Ningún problema.

Pero no dejes la fontanería y la electricidad. Se te da bien.

-Sí, estoy contento porque por fin

he encontrado algo que me gusta y que se me da bien.

No voy a conformarme.

-Esa es la actitud.

No podemos conformarnos con lo primero que nos echen.

-Te voy a estar agradecido siempre.

Por haber sido la primera persona en confiar en mí,

en haber sido un pesado en ir a la cárcel

y empeñarte en sacarme de allí.

En darme una oportunidad y...

Gracias por regalarme una vida.

(Teléfono)

-Sí, dígame.

¿Cárnicas del Sur? (BOLI DA UN GOLPE ENÉRGICO)

Sí. Sí, sí.

Sí, soy yo, Damián Pérez.

Sí, Adrián Bolaños lleva trabajando aquí varias semanas.

¿Que si es bueno?

Pues no,

yo no diría que es bueno.

Yo diría que es muy bueno, y que es un gran trabajador.

Y que es un chico puntual,

serio, formal...

que lucha en la vida.

Y un tío con iniciativa.

No, no, no. Cuestiones personales.

Porque mi hija vuelve a Madrid

y va a trabajar ella en la ferretería.

Si no fuera por eso, yo a Adrián no lo dejaba marchar.

¡Por favor! Encantado, para lo que quieran. Gracias.

-En mi vida han hablado así de bien de mí.

-Ya será menos.

-Gracias.

-A trabajar. -Por favor.

-¡Hola!

-Hola. -Eres Yésica On Line, ¿verdad?

-Sí. ¿Nos conocemos?

-Te atendí la primera vez que viniste.

-Perdona, no me acordaba.

-Nos suele pasar a los que vamos de uniforme.

¿En qué puedo atenderte? -Estaba buscando a Fede.

He tenido un problema informático y quería su ayuda.

-¿Fede? -Sí.

Fede Alarcón.

No me digas que ya no trabaja aquí.

-El inspector Alarcón murió hace unos meses.

-¿Cómo?

¿Fede? Pero no puede ser.

-¡Yésica! ¿Cómo estás? Cuánto tiempo.

-Me acaba de contar lo de Fede.

-Os dejo.

-Pues sí... Ya no está.

-Pero ¿cómo ha pasado eso?

-Ven, siéntate.

Fue en acto de servicio.

Salió en todos los sitios.

No entiendo cómo no te enteraste.

-Porque llevo semanas viajando por Asia.

-¿En algún sitio sin internet? -No, con internet.

Por mi trabajo, tengo que tenerlo.

Subo fotos a cambio de ir a lugares exóticos.

He estado en Camboya, en China, en Japón...

Pero no entiendo. ¿Cómo que en acto de servicio?

Si Fede trabajaba desde el ordenador o desde casa.

-Normalmente sí, pero esta vez decidió pasar a la acción.

Descubrió...

quién era el estrangulador de Distrito Sur.

Supongo que te enterarías.

-Sí, eso lo sé. Que mató a no sé cuántas personas.

-A cuatro, y...

a Fede. Cuando lo descubrió

trató de impedir que asesinara a otra mujer.

Y se lo llevó por delante.

Pero, bueno, al menos,

le salvó la vida a ella.

-Qué horror.

¿Tú cómo lo llevas? ¿Cómo estás?

-¿Yo?

Pues yo...

Bueno, le echo mucho de menos.

Todos los días. Aquí en comisaría

y en casa también...

A todas horas, la verdad.

Y...

(EMOCIONADA) Perdona. Todavía me cuesta hablar del tema.

-Ya está, no te pregunto más.

-¿Y tú qué...? ¿Has venido de visita?

-No, es que tengo un problema con la tarjeta de crédito.

Me están cargando cosas carísimas que ni siquiera he pagado yo.

-¿La has cancelado? -Sí, es lo primero que hice.

Pero el banco me ha dicho que lo denuncie para reclamar el dinero.

-Pues sí, eso siempre.

Ven, que Merche cursará tu denuncia.

Yo voy a avisar a la nueva inspectora de la UIT

que creo que estaba liada, pero a ver si te puede atender.

-Bueno, hacemos una cosa. Tú tienes mi móvil.

Dáselo y cuando esté más libre, que me llame y me acerco.

-Pues sí, me parece estupendo.

Y me alegro mucho de verte, Yésica. -Yo también, Espe.

Mucho ánimo.

-Dame un segundo y te atiendo.

-"Por un futuro maravilloso juntos.

Te quiero. Felipe".

(EXCLAMA) ¿Felipe?

(RÍE)

Chelo, ¿quién ha dejado unas plantas en mi despacho?

El mensajero se ha equivocado de destinatario.

Porque no creo que haya ningún Felipe que quiera pasar

un futuro maravilloso a mi lado. ¿Qué quieres que te diga?

¡Anda!

Ahora lo entiendo todo. Sí, está aquí.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

-Perdón. Me ha dicho Chelo que ha llegado esto para mí.

-¡Sí! ¡Qué decepción!

Ya me estaba haciendo ilusiones con mi admirador secreto, Felipe.

-¿Has leído la tarjeta? -Sí. Perdona.

Creí que era para mí. Aquí tienes.

Bueno...

Tu novio es un romántico, ¿eh?

Duran Duran y Spandau Ballet a su lado

no le llegan a la suela de los zapatos.

-¿Quiénes? -No importa.

¿Te manda muchas flores al despacho?

-Bueno, alguna vez. En ocasiones especiales.

¿Puedo dejarlo aquí hasta que me vaya?

Para no pasearlo por el centro de salud.

-Me haré ilusiones pensando que es para mí.

Solo en ocasiones especiales, ¿eh?

¿Cuál es, la boda o algún aniversario?

-Algo así.

-No quería ser indiscreto. No tienes por qué contármelo.

Pero si te quieres desahogar, aquí me tienes.

-Bueno, en realidad es por lo que hablamos ayer.

Estoy un poco superada por los preparativos de la boda.

Supongo que Felipe estará preocupado.

-Y te manda flores para animarte. Qué majo.

-Sí que lo es.

Pero cuanto más se acerca la fecha de la boda,

más nerviosa estoy.

-No te preocupes, es normal.

-Mi madre no para de repetírmelo.

Eso y que no es nada irreversible.

-Piensa que antes era muchísimo peor.

La gente pasaba de vivir con sus padres

a casarse, sin intimar.

"Hasta que la muerte os separe". Eso sí que era un salto al vacío.

-Ya te digo.

Yo llevo meses conviviendo con Felipe,

y la boda no debería cambiar las cosas.

Pero, aun así, no lo puedo evitar. Me da vértigo.

-Una cosa es el día a día con tu pareja

y otra es cuando pones fecha para anunciar a todo el mundo

que has dado con la persona adecuada.

Es normal que te preocupe saber si has acertado o no.

-Eso es exactamente lo que me pasa.

No sé para qué acepté casarme con lo bien que estaba

sin papeles de por medio.

-Y vais a seguir igual, estéis casados o no.

Se le da demasiada importancia. Es una fiesta, nada más.

Vais a estar siempre juntos,

y no va a depender de si estáis o no casados.

¿Me lo quedo o te lo quedas tú?

-¿El regalo? -No, Felipe, que es un partidazo.

-Todos lo dicen. Ojalá lo viera tan claro.

-En estos casos es importante la comunicación con tu pareja.

-Te haré caso.

Gracias por la charla.

Siéntense, por favor.

Me gustaría decirle

que le agradezco que haya decidido confiar en nosotros.

Tampoco me han dado otra opción.

Ha hecho lo correcto. Todo irá bien.

Y le prometo que la prioridad es y será rescatar a su hermana.

Y, si podemos capturar a sus secuestradores,

será mejor, sobre todo por su tranquilidad.

No te preocupes,

están acostumbrados a resolver situaciones así.

-Puede parecer que lo más sencillo es dar a los secuestradores

lo que piden, pero no es tan fácil.

Porque, si cedemos, suelen pedir mucho más.

-Eso mismo se lo he dicho yo.

Este tipo de operativos se puede complicar,

pero tener de su lado al Cuerpo Nacional de Policía,

siempre es una garantía.

¿Y cómo se supone que tengo que actuar?

Como sabe, tenemos monitorizado su teléfono.

¿Los mensajes también o solo las llamadas de móvil?

-Todo. Tenemos acceso a todo el dispositivo,

incluida la ubicación.

-Y cuando llamen, ¿qué les digo?

Necesitamos que haga dos cosas.

La primera, intentar alargar lo máximo posible la conversación

para que pueda ser localizada.

¿Cómo? No se me ocurrirá qué decir.

-Muéstrese... ¿Puedo tutearte?

Muéstrate insegura. Pregúntale muchas veces los datos.

Los nervios te ayudarán.

Efectivamente. Necesitamos que la conversación

dure lo más posible para que la inspectora Betanzos

pueda localizar la llamada.

No sé cómo voy a hacerlo, pero lo entiendo.

¿Y la segunda?

Necesitamos que les pida una prueba de vida de su hermana.

¿Creen que han podido matarla?

No. Pero no sería la primera vez

que piden un rescate por alguien fallecido.

¡Dios! No creemos que sea el caso,

pero tenemos que asegurarnos.

Lo importante es que pida hablar con su hermana.

Insista, así ganaremos tiempo.

-¿Y si sospechan?

¿Y si le hacen algo por mi culpa? -A ver, a ver.

Cariño, tranquilízate.

Esa gente lo único que quiere es recuperar su droga.

Tu hermana les interesa mucho más viva que muerta

porque saben que después van a seguir intentando atraparla

dentro de sus redes, pero no ahora.

Sé que le pedimos mucho,

pero esta llamada es la única vía para localizarla.

Supongo que querrán que lleve la droga a algún sitio.

Sí, pero tenemos preparado un señuelo

y unas unidades la seguirán al punto de encuentro.

Entonces digo que sí a todo lo que me pidan.

Sí. Y lo más importante

es que piensen que dominan la situación.

¡Claro que la dominan! -Bueno, está bien...

A partir de ahora, ¿qué hacemos mientras tanto?

Lo único que queda es esperar la llamada.

Dijeron que sería sobre las 16:00, ¿no?

Sí.

Pero ¿qué pasa si cogen la droga y no liberan a Sandra?

No adelantemos acontecimientos.

Estamos preparados para reaccionar según actúen los narcos.

¿Preparados, cómo?

Nosotros pondremos un localizador en una de las bolsas de droga

y, si no se produce el intercambio con su hermana,

esa bolsa nos conducirá adonde está ella.

(SUSPIRA AGOBIADA) -No te preocupes.

-Esa gente va... Pueden hacer con ella lo que quieran.

-No te preocupes, cariño.

Y confía en ellos.

Saben lo que hacen y van a rescatar a tu hermana.

Tranquila, todo va a salir bien.

-Y el "cortao", bien cargadico.

Así que un día duro de trabajo.

-En lo que va de mañana, he cursado cinco denuncias

y he mandado a los juzgados a dos detenidos.

-¿Pues cómo son los días malos?

-Pues cuando la prensa me pide datos que no puedo darle,

o cuando los detenidos la lían.

O cuando se me juntan varios denunciantes y se hace cola.

Me pongo muy nerviosa si hay cola.

-Te entiendo. Cuando tengo algún cliente ahí esperando

y veo que no doy abasto con la cafetera, me pongo loca.

Voy a salir, a ver si tengo a alguien esperando.

-Tienes ojeras. ¿Has dormido bien?

-Bueno. Tenía mucho en lo que pensar.

He estado comiéndome la cabeza hasta muy tarde.

-Pues ya somos dos. -Ya te vale. Quien se casa soy yo.

-Pero ¿cómo no me va a afectar que me digas que cancelas la boda?

-Tranquila, que no voy a cancelar nada.

-¿De verdad? -Sí, me caso con Felipe.

Como estaba planeado, vaya.

(FELIZ) -¿Lo tienes claro?

-¿No es lo que querías oír? Ahora no me hagas dudar.

-Hija, es tu vida y tienes que decidir tú.

Yo quiero que seas feliz. Y creo que Felipe te hace feliz.

-Que sí, está decidido.

No voy a estropearlo por una inseguridad tonta.

-Nunca pensé que casarte te iba a suponer un drama.

-Ni yo habría imaginado

que los preparativos fueran tanto lío.

O que me diera tanto palo ser el centro de atención,

o que haya un montón de cosas que pueden salir mal.

-No te fijes en eso.

Lo importante es que os queréis. -Sí, supongo.

Que es lo que importa, quiero decir.

-Felipe es un encanto.

Si no, ¿cómo me iba a dejar meter las narices en los preparativos

del banquete y de los invitados?

-Ya te digo. Tiene una paciencia...

-¿Contigo o conmigo?

-Esta mañana me ha mandado unas plantas al centro de salud.

-¿Lo ves? Otro estaría mosqueado

por tener que consultar con su suegra para decidir el menú.

-¡Qué corte!

Se las han entregado al Dr. Torres en vez de a mí.

-¿Y eso?

-No sé si ha sido error del mensajero

o que como no saben quién soy le han indicado mal.

-Antonio se lo habrá tomado con humor.

-Ya se estaba haciendo ilusiones con el tal Felipe

que le prometía amor eterno.

-Claudia presume del sentido del humor de su marido.

-Sí que lo tiene, sí.

Y de la puntualidad. ¡Se acabó el descanso!

-Me alegra tanto que hayas decidido seguir adelante...

-Me voy a trabajar. -Oye, una cosa:

cuando tengas dudas, no pienses en papá y en mí.

Fíjate en el matrimonio de Antonio Torres.

A prueba de bombas.

Yo creo que el vuestro puede ser así.

(Móvil)

-Dime, Rafa.

(ENFADADO) -"¡Necesito que demos el palo a la gasolinera

hoy mismo!"

-Yo estoy en el tercer grado. No puedo hacer eso.

-"Lo voy a hacer hoy, y contigo. Así que trae el material.

¿Vale? -"¿Material de qué?"

-La gasolinera tiene una caja fuerte de las pequeñas.

Fácil de reventar.

Trae el taladro y dos palanquetas. Yo me encargo del cuchillo.

-Ese no es el camino. -"No me falles".

No me falles, o te tendré que enseñar yo cuál es el camino.

"Esta tarde a las 16:00 en las canchas de Barlovento".

(Música de tensión)

-¿Todo bien?

No he podido evitar escuchar tu conversación por teléfono.

Era... tu amigo, ¿no?

-Parece que Dios ha querido ponerlo en mi camino.

-¿Por qué? ¿Qué te ha pedido?

-Dinero.

Y como no lo tengo, quiere que atraquemos una gasolinera.

-No te lo estarás planteando, ¿verdad?

-No.

-¿Entonces?

¿A qué esperas para ir a denunciarlo?

-No puedo denunciarle porque es un alma descarriada,

y lo que necesita es que le muestre el camino.

-¿El camino?

Pues creo que tiene muy claro el camino que él quiere seguir.

Y meterse en medio no es buena idea.

-Dios ayuda a quien ayuda.

Y él tiene que ver que el cambio está en su interior.

Igual que lo entendí yo. -Vamos a ver...

para que yo me aclare y me situé.

¿Exactamente, Rafa qué tipo de delitos ha cometido?

-Yo no estoy aquí para hablar de su pasado ni juzgarlo.

No te digo que lo juzgues, Boli.

Pero si quieres ayudar a alguien has de saber qué tipo de persona es,

sus antecedentes. Tú lo conoces, fue tu compinche.

-Damián, basta de hablar de mi pasado.

-¡Que no, no basta!

Yo quería ayudarte.

Lo primero que hice fue informarme de quién eras, tus antecedentes.

Sabía que no tenías las manos manchadas de sangre.

Yo no habría metido a trabajar aquí a un asesino,

(EN TONO SERIO) o a un violador.

Te lo preguntaré otra vez.

¿Qué tipo de delitos ha cometido Rafa?

-No sé qué delitos ha cometido.

¡No lo sé, Damián, de verdad!

Lo siento, pero te obsesiona el pasado.

-No. Me preocupa tu presente.

Ese tipo puede llegar a ser peligroso, ¿no?

-Ese tipo es un yonqui.

Cuando tiene el mono, ya sabes lo que pasa.

-Que pueden hacer cosas como qué.

-Ni te imaginas.

-Pues, si es tan mal bicho,

no sirve de nada

que vayas a recitarle unos versículos, ¿no crees?

-Pues no lo sé. Y como tampoco crees en lo que yo creo,

lo único que puedo decir es que confío en Dios

y en que me Él guiará. -Pues nada, confía.

(ENFADADO) A seguir confiando, a ver qué pasa.

¿A qué hora habéis quedado?

-A las 16:00.

¿Me puedo ausentar a esa hora? -Claro, cómo no.

Quién soy para interponerme en los planes de Dios.

-Hola, cariño.

-¿Nos puedes dar dos cafelitos para llevar? Tenemos mucha prisa.

-Hombre, qué novedad.

-¿Cómo va el secuestro?

-No tenemos ninguna novedad.

Nos han dicho que llamarían a las 16:00.

-Tenemos el dispositivo montado

esperando a ver si contactan con Maica, sea la hora que sea.

A ver si a través de ella damos con esos capullos.

-Nos espera un día largo y duro.

Ahora vuelvo, ¿vale?

-Oye, Merche, ¿qué tal sigue Aitana?

-Bien, mucho más tranquila.

Me acaba de decir que sigue adelante con la boda.

(DECEPCIONADA) -Ah, vaya.

-Bueno, yo lo tenía bastante claro. Se quieren muchísimo.

-Pero ayer tenía muchísimas dudas, ¿no?

-Es que a Aitana no le gusta ser el centro de atención.

Le gusta pasar desapercibida. Es un poco como yo.

-Y el tema de la boda le había superado.

María ¿te cobras, por favor?

-Eso será, fijo.

-Bueno, hasta luego, compañera. -Adiós, Merche.

-Houston, tenemos un problema.

La cisterna del baño pierde agua.

-Lleva días así. No para de gotear.

-¿Cómo gotear? Si pierde mucha agua y no se llena esto... la cisterna.

-Y tú no sabrás arreglarla.

-No. Yo he cerrado la llave del agua.

Pero podrías llamar a Damián y que te mande al chico nuevo

y la arregla. -Sí, o me echa unos rezos o algo.

-Bueno, ¿vamos o...? -Sí, sí.

-Hasta luego. -Adiós, María.

-Hola. ¿Ángela?

-Yésica, supongo.

-Sí. Oye, gracias por hacerme un hueco.

Me han dicho que estabas con un caso muy importante

y lo mío no corre prisa.

-Soy multitarea, no sufras.

Me ha dicho Espe que eras amiga de Fede.

(ASIENTE) -Menudo disgusto llevo. Me he enterado hoy.

Es que estaba viajando por el extranjero y no sabía nada.

-Sí, yo no tuve el placer de conocerle,

pero, por lo que cuentan, era alguien maravilloso.

-Sí, era increíble.

A mí me ayudó mucho. Yo trabajo a diario con las redes,

pero no tengo ni idea de informática.

-Tú eras "influencer", ¿no? (ASIENTE)

-Sí, se puede llamar de muchas formas, pero sí.

(DESPECTIVA) -Vais promocionando sitios chulos de viaje,

marquitas y eso.

¿Se puede llamar chollazo?

-Pues no lo es muchas veces.

Yo me lo curro mucho para ser buena.

-Bueno, ¿qué le ha pasado a tu tarjeta?

-Pues que me la han pirateado, o como se llame eso.

-¿La usaste en tus viajes? -Sí.

-¿Dónde?

-En Camboya, en China, en Japón, Tailandia...

-Lo más probable es que te la clonaran en China.

-¿En China? Es el país en el que menos tiempo estuve.

-Es el país donde la gente se pone a usarla como si estuvieran en casa.

Los turistas incautos hacen ese tipo de movimientos.

-Si me vas a echar la charla, ya lo ha hecho la del banco.

-Entonces sabrás que hay maneras de protegerte,

como usar aplicaciones móviles que sirven de barrera

entre el TPV y tu cuenta bancaria.

O usar una tarjeta prepago, como todo el mundo.

-No tenía ni idea. No sabía que eso me podía pasar.

-Vamos a intentar recuperar tu dinero. ¿Cuánto te han quitado?

(RESOPLA) -Casi 15.000.

-¿Perdón? -Sí, casi 15.000.

-¿Y te has dado cuenta al volver?

-No suelo estar mirando el saldo de la tarjeta.

-Vale. Voy a necesitar tu documentación bancaria.

-Mira...

He impreso los extractos

y lo subrayado son los cargos que no son míos.

-Lo que pensaba:

relojes, tecnología y joyas. Lo normal en estos casos.

Son fáciles de convertir en "cash" y de colocar entre particulares.

-¿Y crees que podré recuperar el dinero?

-Depende de la buena voluntad de tu banco.

-No sé si los bancos tienen de eso.

-Yo haré lo posible por seguir el rastro.

El problema es que son tramas internacionales

y los "hackers" operan en lugares opacos a la justicia.

Bueno, me quedo con esto, si te parece bien

y en cuanto me entere de algo te informaré.

-Vale. Muchísimas gracias, Ángela.

-A ti, hasta pronto. -Hasta luego.

-¿Qué pasa, Marisa?

-Han llamado de prensa. Y Moya dos veces.

-Me importa un carajo. Quítamelos de encima como sea.

Diles que he anulado la entrevista con el periodista.

Y si se ponen nerviosos, que envíen al secretario general.

Y dile a Ricardo que suba, necesito hablar con él urgentemente.

-¿Qué pasa, Fernando?

¿Por qué te llama el presidente del partido?

-Ahora mismo, ni lo sé ni me importa, la verdad.

-Pero será importante.

-Lo será para ellos. Para mí lo único importante

es saber dónde tienen a tu hermana e intentar sacarla de allí.

-Ya has escuchado a la policía.

Lo único que podemos hacer es esperar esa maldita llamada.

Y aún falta para las 16:00.

-¡Cada minuto se me hace eterno!

-Sí que se está haciendo eterno.

Pero, por eso mismo, tenemos que estar lo más tranquilos

y relajados que podamos.

-Sí.

Bueno, cuéntame qué es eso de la entrevista,

a ver si consigo pensar en otra cosa.

-El secretario general ha concertado una entrevista

con uno de estos periodistas famosos,

de prestigio...

¡Dios!, ¿cómo se llamaba?

Floren Aguinagalde.

-Ah, el de "Panorama Nacional". -Sí. ¿Le conoces?

-Sí, es un habitual de tertulias políticas.

No creo que sea buena idea que le des plantón.

-Bueno, pues ya es tarde,

porque ahora tendría que estar empezando esa entrevista

en un hotel del centro.

Pero he enviado un mensaje diciendo que tenía un problema familiar

y él ha sido afectuoso y cariñoso. Lo ha entendido perfectamente.

-¿Has dejado pasar una entrevista en un medio nacional?

(MAICA SUSPIRA)

No me extraña que Moya esté mosqueado.

No es habitual que un político local consiga tanta atención.

-Bueno, no pasa nada, ya hablaré con él.

-¿Por qué no lo llamas?

-¿Al secretario general o al periodista?

¿Qué quieres que le diga,

que no puedo ir a esa entrevista

porque estoy negociando con unos narcos mexicanos

que han secuestrado a mi cuñada por un asunto de drogas?

Creo que no es hora de dar explicaciones ahora mismo.

-¡Es que fui idiota!

-No, mi vida, no digas eso, por favor.

Tú no has hecho nada malo. -Sí, yo confié en ella.

Y la dejé sola.

-Pero tú pensabas que ya se había rehabilitado.

No podías ni sospechar siquiera que volviese a caer otra vez

en lo mismo de siempre. -Es que no lo entiendo.

Si fuera la primera vez...,

pero ya sabe lo que es pasar por la cárcel.

¡Por la maldita droga!

¡Y vuelve a caer! ¿Es que no le importa morir?

-Parece mentira que no escucharas lo que nos dijo en el hospital.

Ella no quiere ser una carga.

-¿Y tú la creíste?

¡A mi hermana le importo una mierda!

Si no, no me haría pasar por esto. -Maica, Maica, mi vida...

Tu hermana tiene un serio problema de adicciones,

está enferma. No puedes cabrearte ni enfadarte con ella.

-Es que no lo puedo evitar.

No puedo evitarlo, y esto me hace sentir peor aún.

¡Estoy furiosa!

-Pues canaliza y focaliza toda esa furia y esa rabia

con los verdaderos culpables,

que son esos malditos narcos mexicanos.

Se aprovechan de la gente débil para engancharlos a la droga

y luego intentan utilizarlos como esclavos.

-Mi hermana tenía que estar muy desesperada para hacer algo así,

para volver a hacer de mula.

Y yo no sé por qué,

porque yo iba a estar a su lado y la iba a ayudar.

-Y vas a seguir estando,

seguirás a su lado y seguirás ayudándola.

Porque la vamos a encontrar y pronto la vas a poder abrazar.

Somos un equipo, ¿sí?

(Llaman a la puerta)

Tengo que atender esto.

En cuanto acabe con Ricardo, nos vamos a comisaría.

-Sí.

-Pasa, Ricardo. Espera, te quiero decir una cosa.

Voy a tener que salir. Necesito que te hagas cargo de todo,

de absolutamente todo, ¿entiendes?

Chequea bien las cargas y las descargas.

No me llames si no es un problema realmente importante.

No voy a estar para tonterías.

-Damián, ¿no puedes mandar al Boli a arreglar la cisterna?

-No, hoy no puede ser. Me paso yo al cierre.

-Es que no puedo tener el váter inutilizado todo el día.

-Pues hazlo tú, yo te digo cómo.

-¿Cómo quieres que te explique que no tengo ni idea de fontanería?

-Para eso no hace falta un máster.

Debe de ser la goma de la válvula de descarga, ¿no?

-Seguro, porque están todo el día dándole a los botoncicos.

-Pues la cambias tú y ya está. Yo te digo cómo.

Una como esta, ¿verdad?

-¡Y yo qué sé!

-Hasta luego. -¡Me podrías echar una mano!

-No.

-Es que he quedado y llego tarde. He quedado hace diez minutos.

-Venga, no te preocupes, ya me arreglaré.

-Boli.

Suerte, y ten cuidado.

(Campanilla)

-¿Cuidado por qué? ¿Qué le pasa?

-Cuidado con lo que dice, no sea que meta la pata.

-Ah. ¿Va a una entrevista de trabajo?

-¿Cómo?

-Como le has deseado suerte y sé que estaba buscando trabajo...

-Sí, eso es. Es que aquí las noticias vuelan.

-Hombre, me lo dijo en el bar.

Que venía tu hija. ¡Estarás contento!

-Sí, mucho.

Me da un poco de penilla perder al Boli.

-Ya. ¿Y dónde es la entrevista de trabajo?

-En el matadero.

-Ay, qué grima.

-En algo hay que trabajar, ¿no? -Ya.

Cómo se nota que te preocupas por él.

-Pues sí, le tengo mucho aprecio.

No me gustaría que se meta otra vez en líos.

¿Tú quieres algo más?

-¿Qué necesito para arreglar esto?

-Un destornillador y llave inglesa. ¿De eso tienes?

-Sí, pero no sé qué tengo que hacer.

-¡Ay, lo cogemos! Yo te mando un enlace,

sigues el tutorial y ya está.

Si no lo haces bien, voy después y lo arreglo.

-Bueno, ¿qué te debo? -Nada, dos euros,

pero un día me das un desayuno.

-Barato es, pero no sé si sabré hacerlo...

(LE CORTA) -¡Que sí, mujer!

-Bueno, ya te contaré. -Adiós.

(Campanilla de la puerta)

(Música de intriga)

(Campanilla de la puerta)

(Campanilla de la puerta)

(ECHA LA LLAVE)

(SUSPIRA)

-Hola, ¿se puede?

-El Dr. Torres ya ha acabado su turno.

-No, en realidad, venía a verte a ti.

-Estaba a punto de marcharme. -¿Tienes un momento?

-Si necesitas una cura, llamo a un compañero.

-No, es que quiero hablar contigo. -¿De qué?

-De ti. Del error que estás a punto de cometer.

-¿Tú qué sabes?

Casi no me conoces, y a Felipe, menos.

-Pero lo que pasó la otra noche... -Olvídalo.

Fue una chorrada, me dio por ahí.

-Está bien. No tengo intención de ser pesada. No te insisto.

-Pues lo estás haciendo.

-No voy a quedarme callada viendo cómo te engañas a ti misma.

-Yo no me engaño a mí misma.

-Yo entiendo que te dé vértigo reconocer la realidad,

pero yo no quiero que sufras ni que hieras a los que te rodean.

-Te equivocas conmigo, Nacha.

Pero es culpa mía, te di una impresión que no era.

-Y te lo sigues repitiendo a ti misma.

No sé qué me da más pena, Felipe o tú.

-Pero ¿qué dices?

Nunca nos has visto juntos.

Nos queremos y nos entendemos a la perfección.

-Y a tu madre le encanta para ti. (GIME OFENDIDA)

-¿Crees que me caso por mi madre? -Exacto, sí.

Te estás forzando a pasar por el aro para no reconocer lo que sientes.

Prefieres mirar para otro lado, como todo el mundo.

-Eso no es verdad.

-¿No sientes ningún conflicto contigo misma?

Solo te atreves a ser tu misma en los bares,

clandestinamente, besando a una chica antes de casarte.

-¿Esa es la vida que quieres? -Aquello fue algo puntual.

Ahora soy yo misma, cuando estoy con Felipe soy yo misma.

Le quiero y me voy a casar con él.

-Vale, muy bien. Entonces vamos a dejarlo

en que lo del otro día fue un impulso causado por dos cervezas.

-Eso es, vamos a hacer como que no pasó.

-Vale.

Pero quiero que me respondas algo.

Si no te atraigo,

¿por qué me besaste?

¿De verdad que no sentiste nada?

¿Y ahora tampoco?

¿Y ahora?

Creo que no lo tienes claro.

(Música melancólica)

-¡Hala, "arreglao"!

-¿Lo has conseguido? -Sí, señora, con estas manitas.

Y un tutorial que me ha mandado Damián.

-Estás hecha una "crack", ¿no?

¡Y yo diciendo que llamaras al fontanero!

-Pues, mira, eso que nos hemos "ahorrao".

Era la goma de la junta, que se había "desgastao".

Cuando se lo cuente a Elías, no se lo va a creer.

(RÍE) -Si es que vales "pa" to, María.

-¡Hola!

-Pero, bueno, Yesi, ¡cuánto tiempo! -¿Qué tal?

-¿Cómo estás?

Bueno, qué envidia me has dado con tus viajes por Asia.

¡O sea, qué playas!

-Son una pasada, pero ya sabéis cómo es mi trabajo:

detrás de cada foto, hay un currazo que no se ve.

-Aquí también hay un currazo y mira el paisaje.

-¿Cómo va la cosa, María? -Sin mucha novedad.

-Eso no es del todo verdad...

Qué bajonazo lo de Fede, me he enterado hoy.

-¿No lo sabías?

-Sí, hija, sí.

Esa ha sido la noticia más triste que hemos tenido en estos meses.

Pero, bueno, no dio su vida en balde.

Gracias a él, atraparon al estrangulador.

-Sí, lo sé.

Llevo toda la mañana leyendo noticias de esos días.

Pobrecillo.

Con la ilusión que tenía por contarle las frikadas de Japón.

-Eso le hubiera gustado mucho.

Aunque, conociéndole, seguro que se las sabía todas.

Que para friki, él.

-¿Qué quieres tomar?

-Pues un té verde y un sándwich, porfa.

-¿Habías venido solo para ver a Fede?

-No, venía porque necesitaba su ayuda.

-No me digas que te han vuelto a acosar.

-No. No, no, no.

He venido a denunciar que me han clonado la tarjeta.

-¿En serio, tía? Joder, qué movida.

¿Te han robado mucho dinero o qué?

-Pues sí, bastante además.

-Es que los jóvenes sois muy rápidos metiendo la tarjeta en internet.

Seguro que es para comprar cualquier chuminá.

-No, me la han debido de clonar en un restaurante de allí.

-¿Y vas a poder recuperar el dinero?

-Me tendré que pelear con el banco.

Pero después de lo de Fede, el dinero me da igual.

-Sí, ante esas cosas, el dinero pasa a un segundo plano.

-Y el estrangulador trabajaba por aquí cerca,

¿en una ferretería? -Sí, hija.

-¿Y la tienda ha cerrado? -¿Por qué la iban a cerrar?

-Pero sí que ha perdido muchísimos clientes.

Desde que se supo que allí trabajaba el estrangulador...

-Sí, me da mucha pena. Porque el dueño no se lo merece.

Damián tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

-A ver si se relaja un poco Distrito Sur, que últimamente...

-¿No te acuerdas cómo era antes? Mucho peor.

-Sí, el barrio siempre ha tenido tela.

-Toma tu sándwich, reina.

Por eso nosotras estamos entrenadas "pa" lo que sea.

(Sirena lejana)

¡Eh!

¿Y las herramientas?

-No las he traído. -¿Cómo que no las has traído?

-No vamos a dar ningún palo a ninguna gasolinera.

Pero he venido a demostrarte que no te voy a dejar tirado

y que quiero ayudarte.

-¿Me vas a dar la pasta, entonces?

-No voy a darte ninguna pasta,

porque no hay dinero para solucionar tu problema.

Vengo a ofrecerte una oportunidad. -¿Qué me estás contando?

-El cambio está dentro de ti, Rafa.

¿Te puedo contar una historia?

Me la contaron hace mucho tiempo.

Es la historia de Saulo,

una persona que se dedicaba a perseguir cristianos.

De repente, tuvo una revelación y se convirtió en hombre de fe.

-¡No me comas la cabeza! ¡Tú sabes de qué va esto!

-Te estoy ofreciendo algo más grande: la redención,

convertirte en una persona nueva.

-Yo seré una persona nueva cuando demos el palo

y nos metamos un viaje. ¡Mírate, si tú también quieres!

-¡Ni nos vamos a meter ningún viaje ni vamos a atracar la gasolinera!

Solo quiero que me acompañes a un sitio.

-¿Que te acompañe adónde? ¡Oye, oye!

Tú no habrás hablado con la poli, ¿no?

-¿Que voy a hablar con la poli?

Quiero que me acompañes a la iglesia.

(RÍE)

-Boli, que te den, compadre.

-¿Qué vas a hacer? ¿Dar el palo en la gasolinera?

¿Te vas a meter la mierda que te estás metiendo?

Y luego otra vez. Una y otra vez, hasta que te pillen.

Te estoy ofreciendo un futuro. -¡Me la pela!

-¡Que te la va a pelar!

¿Qué quieres, acabar en la cárcel o muerto?

Mira, te digo una cosa, yo vengo de estar en prisión.

Y es el infierno en vida.

-Mira, payaso, te voy a decir una cosa.

Necesito la pasta hoy y voy a meter el palo a la gasolinera,

así que decide: ¿te vienes conmigo o no?

-¡No!

No voy a dar ningún palo en la gasolinera.

-¿Qué haces? -Llamar a un amigo.

-Tú no vas a llamar a nadie. -¿Qué haces?

(BOLI GIME)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

-¡Chist!

Tienen que estar a punto de llamar.

-Paciencia, puede que llamen ahora

o mañana. Quieren jugar con nosotros.

-¿Queréis callar, por favor? Me estáis poniendo nerviosa.

-Llamarán.

(Notificaciones)

¿Qué pasa?

Le va a entrar una llamada de número oculto. Son ellos.

-¿Sabes qué tienes que hacer? -Lo vas a hacer bien.

-Sí, venga.

Silencio.

(Móvil)

¿Diga? (HOMBRE) -"¿Qué hay, mamita?

¿Ya tiene lo nuestro?". -Sí lo tengo. ¿Ahora qué?

-"El trato es sencillo:

nos entrega la mercancía y le devolvemos a su hermana".

-Sí, yo solo quiero

entregar la droga y terminar con esto cuanto antes.

¿Dónde quedamos?

-"Le mandaré la ubicación".

-¿Cuándo? -"Mañana a la misma hora".

-Espere, espere un momento...

(INSEGURA) Quiero hablar con Sandra.

Quiero saber si está bien.

Usted quiere la coca, ¿no?

Pues yo necesito que ella se ponga

y saber que está bien.

Por favor, deje que se ponga.

(SANDRA) -"¡Maica!" -¡Sandra, cariño!

-"Maica, dales lo suyo, me van a matar.

¡Haz lo que te dicen!"

-Sandra, tranquila, les voy a dar todo lo que me pidan.

¿Estás bien? ¿Qué te han hecho? ¿Te han hecho algo?

(HOMBRE) -"Mañana recibirá instrucciones".

-Dime que lo tienes.

-Negativo. (MAICA LLORA)

-Yo he hecho todo lo que he podido, de verdad... No...

No me han dado margen... No...

-Están utilizando una señal para desviar la llamada.

Solo sé que están en Madrid por la zona sur.

-¿Y de qué coño nos sirve eso?

¡No podemos encontrarla!

-Sabemos que tu hermana está viva, que esos tipos están por aquí.

Mañana la encontraremos.

-24 horas más de angustia.

(MAICA RESPIRA AGITADAMENTE)

-No...

(BOLI RESPIRA CON DIFICULTAD)

(GIME DE DOLOR)

-¡Boli!

¿Estás bien? -Me duele.

Llama a una ambulancia.

-Te juro que voy a llamar, pero antes contéstame a una pregunta.

Aquella noche, en Salamanca,

estabais, tú José Manuel y otra persona. ¿Era Rafa?

-Eres el padre de esa chica.

-Contéstame, ¿era Rafa?

-Por eso me preguntabas por mi pasado.

¡Lo siento mucho, Damián! -No quiero tus disculpas. Contesta.

¿Era Rafa o no era Rafa? -Íbamos hasta arriba de todo.

A José Manuel y a mí se nos fue la pinza.

-Boli, mírame.

Te estás muriendo.

Contéstame, por favor. ¿Era Rafa?

-Rafa no estuvo en Salamanca. -¿Entonces quién era?

(BOLI GIME)

-Está bien, está bien.

No te lo voy a decir.

Porque la venganza no es el camino.

Tú eres un buen hombre. -No.

Ya no soy un buen hombre. Me habéis convertido en esto.

(ENTRE RESUELLOS) -Gracias por todo.

Lo siento.

Lo siento...

(RESPIRA DE FORMA ENTRECORTADA)

(Música de tensión)

Lo siento, lo siento...

(RESPIRA DE FORMA CALMADA)

(QUINTERO) -¿Sí? Está bien.

Vamos para allá ahora mismo. Adiós.

Tenemos que ir a comisaría. -¿Pasa algo?

-Nos lo van a decir en cuanto lleguemos.

-He conseguido avanzar mucho.

-Entonces ¿vas a pillar a los ladrones?

-Todavía no, pero ya sé quiénes son.

-Algo es algo.

-He cruzado la información con la base de datos de la Interpol

y me han dicho que decenas de turistas que han viajado a China

han sufrido el mismo tipo de robo.

-Ha aparecido un cuerpo en la cancha de básquet de Barlovento.

Se trata de Adrián Bolaños, el Boli.

¿No es el nuevo ayudante de la ferretería?

Sí, tenía el tercer grado gracias a ese trabajo.

-Míralas atentamente y dime si te suena alguien de algo.

-Es que yo nunca he tenido relación con esos narcos.

-Bueno, no que tú sepas.

-¿Cree que la persona que le hizo el encargo

puede ser alguien de nuestro entorno?

-Es probable que tuviesen controlada a tu hermana

mucho antes de que decidieses volver a Madrid.

Vengo por un asunto policial.

¿Algo grave? Me temo que sí.

Hemos hallado muerto a tu último empleado.

¿Eso cómo va a ser?

¿Seguro que es él?

Adrián Bolaños.

Le han apuñalado en unas canchas de baloncesto.

¿Te ha llamado ya el de la destilería?

-A mí no me ha llamado nadie. ¿Por qué?

-Qué raro. Me dijo que te iba a llamar.

-¿Ha pasado algo?

-Demetrio dice que nos estamos retrasando con el pago.

-No sé. Igual ha hablado con Ricky.

-¿Con Ricky?

-¡Yo qué sé! Yo no he hablado con nadie.

-Bueno, pues a ver si lo puedes solucionar.

-Silvia no me perdonará, la he perdido.

-Pues dudo que la vayas a encontrar en el fondo de un vaso.

¿Cuántas copas llevas? ¿Tres?

Por mucho que te anestesies el problema va a seguir ahí.

Álvaro, ¿qué haces aquí?

(EBRIO) Quería hablar contigo. ¿Puedo pasar?

Igual no es el momento.

¿Vas a ser siempre tan dura, Silvia?

Supongo que me lo merezco.

-¿Otra vez con esto, Aitana? -No lo digas en ese tono.

Lo he pensado bien. -¿Cómo quieres que lo diga?

Porque ayer mismo decidiste seguir adelante,

¿y mañana que va a ser? ¿que sí o que no?

-Que no. No me caso.

Cuando acabemos, nos vamos a tomar algo por ahí

y charlamos tranquilamente.

Sí, así no me quedo toda la tarde dando vueltas a la cabeza.

¿Me avisas cuando acabes? Claro.

Pero ¿cómo puedes estar aquí conmigo sin hablar con él?

Debería ser el primero en saberlo. -Lo sé, no te mosquees,

bastante mal me siento.

Es que no sé cómo decírselo. Me pongo atacada solo de pensarlo.

-Retrasando el momento solo vas a empeorar las cosas.

-Se va a llevar un palo tremendo.

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Servir y proteger - Capítulo 545

02 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Susana

    Como se llama la actriz q hace el papel de Aitana en el cap 544

    03 jul 2019
  2. mariela maldonado

    buenos dias, a los escritores de la serie servir y proteger , ya esta bueno de la familia soler , hasta cuando siguen cometiendo delitos ni el estrangulador duro tanto , sera que la policia no sirve , saludos

    03 jul 2019