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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 543 - ver ahora
Transcripción completa

Es verdad que estás currando en una ferretería,

cuando me lo dijeron no me lo podía creer.

Quiero mi dinero, Boli.

¿No te han dicho en la cárcel lo que les pasa a los ladrones?

Se les corta la mano.

-¡Buenos días! -Buenos días, Elías.

¿Qué me traes? Esta mañana en la ferretería

había un tipo que me ha dado mala espina,

estaba hablando el Boli.

Me he quedado pensando y... ¡bingo!

Mantenlo en el punto de mira, y si hay alguna novedad me informas.

Qué desgraciados,

¿cómo pueden echar a la gente a la calle?

-Les importa una mierda la gente como Ana.

Nos vamos a encadenar al portal. -¡Paty!

-¿Y qué tenéis pensado para mí?

Para empezar quiero que refuerces

un operativo de un desahucio que se va a ejecutar mañana.

Son cosas que ves por la televisión y no crees que te van a pasar a ti.

Y un buen día pierdes el trabajo,

luego te duplican el alquiler, y aquí donde me ves,

soy yo quien está a punto de ser desahuciada.

-En esta profesión no existe la objeción de conciencia.

-Ya, pero yo me metí en esto para proteger a los indefensos.

Y ya me diréis a quién estoy protegiendo con esto,

porque yo no lo veo.

El responsable del operativo

me ha avisado de que hay dificultades

para ejecutar el desahucio.

Visto lo visto, no podemos actuar con paciencia,

contención y garantizar la paz social.

En estas circunstancias, si usted está de acuerdo,

lo mejor sería paralizarlo. De acuerdo.

He hablado con un colega del instituto

que tiene un amigo experto en desahucios,

y me ha dicho que hay alguna posibilidad de que se pare.

-¿Eso significa que estamos en el mismo bando?

-Claro.

-Sí, Sandra es mi hermana. ¿Quién es usted?

¿Cómo? Pero ¿está bien?

Sí, enseguida voy. -¿Qué pasa?

-Que está ingresada en el hospital. -¿Has vuelto a hacer de mula?

Sandra, por Dios,

¡esa fue la razón por la que estuviste presa en Colombia!

-Cariño, tranquilízate. -Maica, no estoy ahora para sermones.

Lo importante es que la gente del cártel de Jalisco

está esperando la entrega del material que he traído.

-¿Acabas de decir que has traído esa droga para el cártel de Jalisco?

-Sí, y necesito hacer la entrega ya.

-Ahora mismo habrá personas en la puerta del hospital

vigilando todos nuestros pasos o dando vueltas por aquí dentro.

-Si doy un solo paso en falso, nos matan a las dos.

-Por eso te estoy diciendo que lo mejor que podemos hacer

es acudir a la policía, créeme.

Amor, confía en mí.

-¡Maica, por favor! Si se enteran que hice de mula

voy directa al trullo y aparezco muerta por orden de los mejicanos.

-No tiene por qué pasar eso, te lo digo por experiencia.

¿Qué me decís?

Solo tengo que coger el teléfono y hacer esa llamada.

-Voy a solicitar que monten un operativo

para ver si les interceptamos en la entrega.

-Escúchame bien, Elías,

te pido por favor máxima discreción en todo este asunto.

Esa gente del cártel de Jalisco tienen ojos y oídos

por todas partes, y yo estoy poniendo en tus manos

lo que más quiero en la vida.

No quiero que le pase nada ni a Maica ni a su hermana.

¿De acuerdo?

(Música emocionante)

¿Es lo que estoy viendo? Yo creo que sí.

Vamos, chicas, que se enfrían los cruasanes.

Pero bueno, pero bueno, pero bueno...

¿A qué hora te has levantado para ir a por cruasanes?

Es lo menos que podía hacer después del pollo que monté ayer.

Quería pediros perdón, lo siento. ¿Perdón por qué?

Si nos pides perdón así te perdono cualquier cosa.

-Porque ayer estaba supercabreada por lo de Ana,

y lo pagué con vosotras y vosotras no tenéis la culpa.

Es comprensible, no te preocupes.

Ya.

Es que...

nunca me había parado a pensar en vuestro punto de vista.

Es muy fácil ver un uniforme,

pero nos olvidamos de que dentro hay personas

que pueden estar en desacuerdo con lo que tienen que hacer.

-Pues sí, como cualquiera, pero ya sabes

que el político está para cambiar la ley,

el juez para para obligar a aplicarla,

y el policía para vigilar que se cumpla.

Y nosotras no siempre podemos elegir qué leyes nos gustan

y qué leyes no. Ya.

Encima la policía ayer

no solo fue para abrir paso a la comisión judicial,

se notaba de verdad que estaban preocupados

por la gente, que no querían heridos ni nada.

Se portaron superbién, y no me refiero solo a Toni

-Pobre Toni, qué papelón. -Ya ves, pobrecito.

Bueno...

Me ha dicho que hay alguna probabilidad de parar el desahucio.

¿En serio? Sí, dice que ha hablado con un amigo

que es abogado y se puede. Igual sí, no lo sé.

-¿Y Miralles sabe eso?

-No tengo ni idea. Espero que no se meta en otro lío

otra vez. Ya, y yo.

-"Indignados y vecinos logran paralizar un desahucio

en la Plaza de la Parra".

Este titular no debe haber sentado nada bien

en Jefatura, me imagino. Pues ese titular no se inventa nada.

Si el letrado decidió no llevar a cargo la diligencia,

es porque había mucha gente y no quiso entrar por la fuerza.

Por H o por B siempre quedáis mal.

Si actuáis porque hacéis un uso excesivo de la fuerza,

y si no actuáis porque no defendéis la propiedad privada y la ley.

Que cada cual tenga su opinión

a mí lo que me importa de verdad es Ana y sus hijos.

Vamos... Y espero que se solucione pronto.

A veces, cuando un desahucio se vuelve mediático

aparece la gente para ayudar al inquilino.

Y los bancos suelen dar una prórroga para no tener mala prensa.

Pues ojalá sea así,

porque no es plato de gusto desahuciar a nadie de su casa

y menos cuando hay niño por medio.

(Puerta)

Buenos días.

-¿Un café? -Pues no,

llevo ya mucha cafeína en el cuerpo, Antonio.

-Me voy a duchar. Cariño, gracias.

Luego recojo yo todo esto. Yo no quiero interrumpir el desayuno.

-No te preocupes, ya habíamos terminado.

Hasta luego. -Chao.

¿Qué pasa, problemas con Rafa Marín? No, Rafa no.

¿Qué ha pasado? Siéntate.

Es otro tema: narcotráfico.

Y tiene que ser gordo si no puedes esperar a que yo llegue a comisaría.

Cómo me conoces... Sí, el tiempo es oro.

¿Qué ha pasado?

¿Tú recuerdas a Maica, la novia de Quintero?

Esa mujer fue la que colaboró con el CNI

en el asunto de los rusos, ¿no? Efectivamente.

Maica tiene una hermana menor que ella que se llama Sandra,

estuvo detenida en Colombia por traficar con cocaína.

Al salir de la cárcel, Maica se fue con ella

para hacerle compañía en un programa de rehabilitación,

y acabaron las dos trabajando en una escuela de buceo en Méjico.

¿Y? Que Sandra no estaba tan limpia,

acaba de entrar en España haciendo de mula

para el cártel de Jalisco.

Y la han pillado en el aeropuerto. No la han pillado,

se ha instalado en un hotel de Distrito Sur

para sacar toda esa mierda del cuerpo.

¿Y no le pasó nada?

Al sacarlo no, pero estaba tan eufórica

que se metió dos rayas de cocaína pura,

le dio un mal viaje y acabo tirada en el pasillo del hotel.

Ahora está en el hospital.

Ya. ¿Y antes había conseguido entregar la droga?

La droga está en comisaría precintada y a salvo.

Menos mal.

Supongo que ella está en el hospital bajo arresto, ¿no?

Por eso he venido a hablar contigo. Decidí no arrestarla,

porque es la única llave que nos puede abrir la puerta

para trincar a esos malditos narcos mejicanos.

Bueno, estaría bien que esa chica nos condujera

a algún pez gordo. Eso es justo lo que yo pensaba.

Ya, pero si se decide a colaborar

tendrá que hacerlo con las esposas puestas.

Yo había pensado que por las buenas podía colaborar la chavala.

No me parece buena idea, no me fío,

esa chica ya engañó a su hermana con la desintoxicación,

no creo que sea buena idea. Siempre tienes razón.

Si luego decide colaborar, bien.

Además, le servirá para reducir la condena.

Yo lo siento por Maica y por Quintero,

pero a esta chica hay que detenerla en cuanto salga del hospital,

y en el hospital hay que tenerla vigilada.

(ELÍAS ASIENTE) A tus órdenes, jefa.

¿Vas para la comisaría? No, iré en 20 minutos.

Chao. Hasta ahora.

(Puerta)

Que se puede hacer, que se puede hacer, Paty.

Me lo acaban de confirmar.

Me ha dicho mi colega que tenemos que presentar unos papeles,

pero que ya casi está. ¿Son cruasanes, eso?

-Eeeeeh... Buenos días. -¿Puedo pillar uno?

-Sí.

-Me ha dicho que tenemos que tramitar todo el papeleo...

-Vale, para. O hablas o masticas,

las dos a la vez no que no te entiendo, por favor.

-Perdón.

Que he hablado con el abogado,

y me ha dicho que tenemos que entregar unos escritos...

-¿Qué escritos? -Unos escritos que he traído.

¿Dónde están?

-No los toques mucho.

-¿Qué tal? El idealista romántico. -Bueno, haciendo lo que se puede.

-Ay...

¿Qué es eso de que vas a parar el desahucio?

-Pues eso, que lo vamos a parar.

¿Y has informado a Miralles? No, todavía no.

A ver si te vas a ganar una suspensión.

Que no, es todo legal, está firmado por el abogado.

Además mi nombre no sale, yo he llamado para informarme.

No me he excedido en mis competencias policiales,

ni en ninguna movida de esas. -¿Y el abogado qué dice?

-No le he entendido mucho porque usa una jerga muy rara,

judicial, pero básicamente,

que el auto del juez tiene un defecto de forma.

-"Antecedentes de derecho".

"Documentación jurídica..."

Igual esto funciona.

¡Eh, eh, eh,! Que no cojas más cruasanes.

-No, que se lo merece. Come, come.

Luego compro más -¡Pero que queda uno!

-Quedan dos. -Están riquísimos.

(SILBA)

-¿Qué?

-¿No tienes miedo de que tu jefe te encuentre conmigo

y se dé cuenta de que tiene un delincuente currando para él?

-Mi jefe conoce perfectamente mi pasado

porque gracias a él me concedieron el tercer grado.

-Ya.

¿Cuánto tienes ahí?

-Sal de aquí.

Hay una comisaría aquí al lado y está llena de policías.

-Me la suda, Boli.

Pero tranquilo, no he venido a robar ni a hacer nada malo.

-¿A qué has venido? -Ya lo sabes, ¿no?

Tienes una deuda pendiente conmigo, solo quiero mi dinero.

-Y dale con el dinero, y dale con el dinero...

Vamos a ver, Rafa,

¿tú crees que si yo hubiera tenido ese dinero

y no de lo doy a policía me hubieran rebajado años de condena?

-A lo mejor preferiste aguantar

y salir con un buen plan de pensiones.

-Tengo un plan de pensiones cojonudo trabajando en una ferretería

en Distrito Sur, ¡imbécil!

-Pues a mí me parece mejor que estar en prisión, ¡imbécil!

-No tengo el dinero.

-Me da exactamente igual, tú vas a saldar tu deuda,

y yo quiero mi dinero.

Así que ya me dirá qué hacemos.

-El dinero de Damián no se toca.

-El Boli que yo conocía podía sacar esa pasta sin que se notara.

-El Boli que tú conocías ha muerto.

-Pues a lo mejor el nuevo Boli también se muere.

Mira, payaso, quiero mi dinero,

me da igual si lo robas, si lo sacas de tu maldito sueldo,

o si pasas el cepillo de la iglesia.

Vuelvo mañana y me dices si tienes lo que te he pedido.

-¿Qué le pasaba a este?

-Quería unas cosas de jardinería.

No sabía cuáles eran.

-Ah, ¿sí?

Mírame, anda.

Boli, mírame.

¿Qué cosas?

-Un antiguo compinche mío con el que cometí algún delito.

-¿Qué delito?

¡Boli!

Ese tío ha entrado en mi tienda

creo que tengo derecho a saber quién es y qué ha hecho.

-Pero ¿es seguro?

¿Con este papel se puede paralizar el desahucio?

Absolutamente seguro.

Los argumentos jurídicos son incontestables.

Y no serán solo un par de días, el juez ha invalidado el proceso,

hay que empezar desde cero. Pueden ser semanas o meses.

-Pero qué maravilla,

¿y esto solo por una errata en el auto?

Es que no ha sido una errata,

el juez obvio en el auto a sus hijos,

y las circunstancias cambian cuando hay menores residiendo.

Pero a la larga conseguirán echarme. -Eso no lo sabemos aún, Ana.

Es verdad que tienen a su favor impago de renta.

-Pues como no me toque la lotería, con el precio que han puesto...

En cualquier caso, como dice el agente Ríos,

tienen que empezar de cero.

Tendrán que volver a poner fecha en el juzgado

y eso si no cometen otro error.

Y a lo mejor para entonces los activistas...

A lo mejor se produce otra protesta.

Lo que está claro es que usted

puede volver a su casa con tranquilidad.

De verdad, es la segunda vez que venís a ayudarme.

No se preocupe,

nosotros solo hacemos nuestro trabajo.

Quienes de verdad le han ayudado son sus vecinos en el día de ayer,

y si quiere agradecer a alguien puede hacerlo al agente Ríos,

fue él quien decidió unilateralmente consultar con un abogado.

A ver, yo simplemente

vi que podría haber algún tipo de irregularidad,

y pensé que era mi deber.

-Muchísimas gracias, de corazón, esto...

Esto no lo voy a olvidar nunca. -De nada, mujer.

-Adiós. Adiós.

Hasta luego.

Con permiso, inspectora... Espera, Ríos. Cierra la puerta.

De verdad, inspectora... Ríos...

Tú sabes perfectamente que la policía tiene que mantenerse

imparcial en todo conflicto, ¿verdad?

Sí, inspectora, pero en este caso... Sin embargo,

hay conflictos en los que...

es fácil decantarse por una parte,

y tú lo has hecho, pero además con pleno respeto a tu uniforme.

Mucha gracias, inspectora.

Has conseguido ayudar a una ciudadana en dificultades,

peo lo has hecho con neutralidad,

y además has contribuido a hacer justicia.

Así que muy buen trabajo,

eso demuestra que detrás

de ese "hasta luego" de todos los días,

hay gran calidad humana. Gracias.

Pero no quiero que te olvides de que la policía

siempre tiene que estar del lado de la ley,

aunque eso suponga participar en un desahucio,

detener a un amigo de la infancia,

o dar escolta a una persona de la que despreciamos sus acciones.

¿De acuerdo? Por supuesto.

Ahora sí puedes irte.

Con permiso. Sí, sí.

(Teléfono)

Miralles. Dime, Ángela.

Vale, ahora mismo voy para allá.

Boli.

Boli...

Cuéntame, anda.

-Pues... Rafa fue uno de los compinches

que tuve cuando robé la joyería.

-La joyería que atracaste

y que por eso terminaste en la cárcel, ¿no?

¿Él estuvo contigo en prisión?

-No, él fue más listo y nunca lo pillaron.

-¿A qué ha venido, a restregártelo?

-Ojalá.

Ha venido a por el botín.

Las joyas y dinero que teníamos en una mochila,

todo lo que pudimos arramplar de la joyería.

Él...

cogió la moto y yo salí corriendo con la mochila,

la tiré en un contenedor mientras me perseguía la policía.

-Pero al final te cogieron, ¿no?

-Sí, y él cree que yo me quedé con el botín.

-¿Y a qué esperas para llamar a la policía?

-¿Para qué voy a llamar a la policía? Yo no quiero denunciarlo.

-¿Por qué?

¿Qué más habéis hecho juntos que no quieres que salga a la luz?

-Nada, no... -Nada, no, Boli, contéstame.

¿Qué delito habéis cometido juntos?

-Yo no quiero denunciarle a la policía

porque no todo el mundo consigue enderezarse en la cárcel.

Yo lo conseguí,

pero hay gente que no es capaz de dejar la droga

ni levantar cabeza.

Tampoco quiero que por mi culpa... -No, no es culpa tuya, es culpa suya.

Aparte estarías cumpliendo con tu deber como buen ciudadano,

y te protegerías de un tipo

que primero te dejó tirado y ahora viene a pedirte dinero.

-¿Y si intento ayudarle? -¿Qué?

-Ayudarle a que deje el mal camino.

-Vamos a ver, Boli...

Este tipo, Rafa, ¿es una de esas almas descarriadas,

que estuvo contigo aquella noche, uno de esos que estuvo

el día que cometiste vete tú a saber qué,

que no has querido contarme? -No tiene nada que ver.

-¿Seguro?

Porque si tiene las manos manchadas de sangre,

tengo derecho a saberlo.

-Vamos a ver,

Dios es el único que debe juzgar,

y sobre todo no hay juicio si hay arrepentimiento.

-Pero ¿qué arrepentimiento? ¿Tú lo has visto?

En la cara se le ve que no tiene pizca de arrepentimiento.

-Yo al principio tampoco me arrepentí de nada.

-Hola, buenas. -Hola.

-¿No tenéis gente?

Me viene muy bien porque quería haceros una pregunta.

Elías dijo que estuvo ayer por aquí este hombre, ¿es correcto?

Se llama Rafael Marín.

-Sí, ha estado un par de días por aquí, ¿por qué?

-Mi compañero estuvo mirando en la base de datos,

y a este tipo lo tenemos fichado por atracos, agresiones,

incluso con arma blanca,

y su historial es bastante parecido al tuyo.

-¿Y eso qué quiere decir?

-A lo mejor nada,

pero ¿no es muchísima casualidad que este tipo aparezca por aquí,

así, de la nada? ¿Qué quería?

-Herramientas para la jardinería.

-Estaba hablando con Adrián, Damián. -Lo sé perfectamente.

Pero ha entrado aquí de una manera un tanto agresiva,

preguntando de manera poco adecuada,

y el hecho de que mi empleado esté con el tercer grado,

no significa que uno pueda entrar aquí

y tratarlo como un sospechoso,

simplemente porque ha venido un cliente con antecedentes penales.

-Muy bien.

Así que este hombre estaba aquí en calidad de cliente.

-Si venía por otra cosa no lo dijo.

Vamos a ver,

¿tú te crees que después de lo que yo pasé con Pablo, mi anterior empleado,

estaría dispuesto a consentirle nada a este? ¿De verdad?

Si pasara algo,

no hace falta que Elías se meta en el fichero a mirar cosas,

ya voy yo a comisaría y lo denuncio.

-Nunca sobra, pero le estoy haciendo esta pregunta

porque ayer mientras tú no estabas, mi compañero Elías

presenció un poquito de tensión entre este Rafael y Adrián. ¿Vale?

¿Me puede explicar, por favor, a mí qué pasaba?

-Muy bien,

pues que esa persona es un borde.

Cada vez que viene y pregunta por un producto que no tenemos,

o le parece caro, se pone a despotricar.

-Y cuando estoy yo aquí pasa exactamente lo mismo:

viene, pide cosas, le decimos que no las tenemos,

pero las pedimos para el día siguiente

y a él le da igual. Un tocapelotas.

-Vale, muy bien.

Si vuelve por aquí, por favor, llaman a comisaría.

A este tipo lo tenemos involucrado en un par de investigaciones,

y nos vendría muy bien hablar con él, ¿de acuerdo?

-Ningún problema.

-Gracias, Damián. Gracias, Adrián. Hasta luego.

-¿Por qué le has dicho eso? -Yo qué sé...

Tú me cubriste a mí con lo de la pistola,

pues te debo una, ¿no?

-Gracias.

-De nada, hombre.

Oye...

si pretendes seguir con tu labor pastoral con ese tipo,

te pido por favor que no lo hagas por aquí,

no quiero que te vea la policía. ¿De acuerdo?

-No te preocupes.

-¿De verdad que no te importa?

-Va...

Disculpa, Ángela, que haya tardado tanto.

Me han llamado de Jefatura y no sabía cómo colgar.

La verdad, no estoy acostumbrada a que los superiores se disculpen.

Ah, es que yo soy un poquito maniática de la puntualidad.

Esta bien saberlo. Y casualmente, yo también.

Me alegro. ¿Qué tenemos?

Fíjate en este coche.

¿Eso qué son, imágenes de Tráfico? Sí, de aquí, de Madrid.

¿Te suena la matrícula? Lo que me suena es el modelo,

es como el todoterreno

que utilizaron para arrancar el cajero, ¿no?

Tan idéntico que es el mismo. He comparado la matrícula

y coincide con el todoterreno que apareció carbonizado

en el barranco de La Chinarra. Ya.

En tus diligencias decías que estabas esperando imágenes,

¿esto a qué corresponde, al barranco o cerca del cajero?

Ni a un sitio ni a otro.

Esto está a varios kilómetros de Distrito Sur.

Mi teoría es que tras robar el coche y tunearlo,

lo escondieron en algún lugar seguro hasta el momento del golpe.

Pues sí.

Sí, porque robaron el coche

aproximadamente una semana antes de dar el palo.

¿Esto dónde es? Distrito 6.

Un colega de allí me ha pasado las imágenes,

y al parecer ellos van detrás de una banda

que saquea naves industriales,

y al comparar la matrícula han saltado las alarmas.

¿Y tenemos más imágenes?

¿Tú crees que podríamos establecer una ruta

desde o hasta Distrito Sur?

Tengo algo mucho mejor. ¿Qué?

En un semáforo de Distrito 6 con buena luz y el vehículo quieto,

mira qué foto he sacado, ¿te suena el conductor?

Buenos días, Gabriel Campos.

Con eso tenemos más que de sobra

para intervenir las comunicaciones de los Soler.

No lo creo, ahí no se ve a sus hijos.

No tenemos ningún indicio cierto

de que los hijos hayan intervenido en ese palo.

Inspectora, no me digas que esto no ha servido para nada.

Sí, ha servido de mucho.

Esto a mí me da margen de maniobra.

Pero si no podemos intervenir los teléfonos,

de poco nos sirve. No te preocupes, Ángela.

Los de la UIT estáis muy acostumbrados a los micrófonos

y las pantallas, pero no hay como un cara a cara de toda la vida.

Y eso es lo que yo voy a hacer.

Imprímeme esa foto con la mayor calidad que puedas.

¿Vale? Enseguida.

Y a propósito de imprimir,

¿tienes ya la evaluación de Toni Ríos en la UIT?

La tengo en la cabeza, simplemente sería pasarla a limpio,

si me das un poco más de tiempo, en un rato la tienes en tu mesa.

No corre prisa. Esta tarde o mañana, no pasa nada.

Pero dame titulares.

Tienes muchísimas cualidades, se sabe la normativa a la perfección,

y le pone muchísimas ganas.

¿No hay nada negativo?

A bote pronto, nada negativo...

Ahora mismo no sé.

Algo, por ejemplo, que valoramos mucho tú y yo

por lo que acabo de saber.

La puntualidad.

El chico llega siempre 10 o 15 minutos tarde a todo.

Pues refléjalo en una nota al margen,

que no se nos venga muy arriba. -Bueno, que tampoco se venga abajo.

Que conste en acta, inspectora. Venga.

Hasta luego.

-Por lo menos se ve un rayito de luz, ¿no?

-Pues sí, menos mal.

-Paty, María. -Hola, ¡qué buena cara traes!

-Vengo de contárselo a Manolo y los de la asociación,

y todo gracias a esta chica y su novio.

-Toni no fue...

Avisó a su amigo, bueno, él lo buscó y todo.

-El juez no mencionaba a mis hijos,

y si no figuran todos los residentes de la vivienda,

es nulo, o algo así. El abogado lo dice mejor.

-Eso significa que no te pueden echar de tu casa.

-Eso es. -Qué bien.

¿Y cuánto tiempo te han dado?

-Según tu novio y su jefa, varias semanas.

Incluso un par de meses -Por lo menos es un respiro.

-Pues sí.

-¿Y los de la asociación te han dado alguna alternativa?

-Hay viviendas de emergencia social, pero...

no está claro todavía si podré optar a alguna.

Hay mucha gente en mi misma situación.

-Ya, ¿y de trabajo sabes algo?

-Todavía no, pero no pierdo la esperanza.

Y lo necesito, ya se me ha acabado el paro.

-Yo ayer me descargué una aplicación de buscar empleo por la zona. Mira.

Es superfácil... -Déjate de aplicaciones,

que la aplicación de María López ya estaba actuando.

-Vale... -Yo dinero tendré poco,

pero amigos muchos, y he preguntado por todo el barrio,

a todos los comerciantes y da la casualidad,

¿tú sabes la clínica dental Rebolledo?

¿Sabes la que te digo? -Sí, una muy bien puesta,

por la zona de Barlovento. -Exacto, que tiene un cartel lila.

Resulta que los dueños son conocidos míos,

y les va el negocio fenomenal,

han tenido que abrir dos clínicas nuevas y necesitan ampliar plantilla.

Y me han comentado que necesitan una limpiadora,

yo no sé si a ti te puede interesar o estás dispuesta.

-Lo busco ahora mismo y llamo.

-Te doy el teléfono y los llamo yo también.

Son amigos míos y les voy a decir que eres de confianza.

-Te lo agradezco tantísimo, María.

-Al final se va a solucionar todo hoy.

-Con vecinos como vosotras,

¿cómo no voy a recuperar la fe en la humanidad?

Mira que ha sido amargo todo esto,

no solo por la angustia de verme en la calle,

también por darme cuenta de cuánta gente mala hay en el mundo.

Pero se compensa con el cariño de mis vecinos.

Os habéis volcado conmigo.

-¡Un abrazo!

(RÍEN)

Ay...

-Escúchame, Sandra, por Dios santo.

Te estoy diciendo que Elías Guevara no solo es un buen policía,

también es amigo personal mío.

-Por mucho que sea tu amigo, es un policía y yo una traficante.

Me va a meter un paquete igual. -Motivos no le faltarían.

-Se supone que tú estás para ayudarme,

no para agobiarme más. -Está bien, vamos a tranquilizarnos.

Sandra, te lo pido por favor,

Elías no solo está dispuesto a ayudarnos,

tú hermana y yo le hemos entregado la cocaína a la policía,

y nos ha dejado estar aquí hablando contigo tranquilamente.

-Qué alivio.

Como si eso me fuera a librar de la cárcel.

-Es que te vas a librar.

Está dispuesto a escribir un informe favorable,

y los jueces son muy benevolentes en estos casos,

no tendrás que pisar la cárcel.

-Tú lo sabes bien, ¿verdad? -¿Qué?

-De otra cosa no,

pero de traficar con drogas e irte de rositas sabes mucho.

-Sandra, por favor. -¿He dicho alguna mentira?

-No sé a qué viene eso ahora.

-Viene a que me habéis jodido la vida.

Os pedí que hicieseis una entrega, ¿era tan difícil?

¿Por qué os metéis en mis movidas?

Sobre todo este, que no es quién para darme lecciones de nada.

-Mira, Sandra,

entiendo cómo te sientes,

y me gustaría poder evitarte todo este sufrimiento,

pero no puedo,

lo que me estás pidiendo es que sea tu cómplice.

-Bastaba con que no me delatases a la policía.

-Le puedes dar las vueltas que quieras,

pero la situación es la que es.

Y no se te ocurra echarme las culpas

después de todo lo que he hecho por ti.

-¿Cuántas veces me vas a echar en cara?

-Las que haga falta,

hasta que te des cuenta de la realidad.

¡Que es muy peligroso!

Necesitamos ayuda. -Vosotros no me estáis ayudando.

Me estáis echando a los perros. -Mira, yo también tenía mis dudas,

quería hacer la entrega y ya está.

Pero me di cuenta de una cosa,

entre verte en la cárcel o verte muerta,

prefiero verte en la cárcel.

Estamos contigo, te conseguiremos el mejor abogado,

Fernando conoce un montón de gente que puede ayudarte.

¿Te he dejado sola alguna vez? Nunca.

Esta vez tampoco lo voy a hacer.

Confía en mí.

¿Eh?

Pero para que todo esto sirva,

lo primero que tienes que hacer es asumir lo que has hecho

y responsabilizarte.

-No quería meterte en esto, Maica. -Ya lo sé.

Ya lo sé, pero estamos juntas en esto.

Ahora, lo mejor es dejarlo en manos de la policía.

El oficial Guevara está esperando para hablar contigo.

Cuéntaselo todo, desde el principio.

Ayudarle a él es ayudarte a ti, ¿lo entiendes?

-Ojalá fuese tan fuerte como tú. -Y lo eres,

y mucho más, pero ahora tienes que ser inteligente.

No todo el mundo tiene una segunda oportunidad.

No la desaproveches.

(Puerta)

Perdón. Espere que le ayudo.

Sandra, voy a avisar al oficial Guevara, ¿vale?

Todo va a salir bien.

-Gracias.

-Confía en mí.

(Puerta)

-Hola, buenos días. Buenos días, ¿puedo pasar?

Eh... Sí, desde luego.

Si le molesta mi visita

podemos mantener esta conversación en cualquier momento en comisaría.

¡Ah!

Bueno, intuyo que me molestaría igual.

Mejor la mantenemos aquí y así me ahorro el paseíllo.

Lamento que le sea desagradable, pero yo solo hago mi trabajo.

Lo que me resulta desagradable es que últimamente su trabajo

se ha convertido en acosarnos a mi familia y a mí.

No lo hago por gusto.

Además, le recuerdo que fue usted quién le franqueó la entrada

a Gabriel Campos, sabiendo que era una persona peligrosa

y que estaba en busca y captura.

Ese hombre estuvo a punto de matarme,

así que a todos los efectos, yo soy una víctima.

La víctima de un delito puede ser culpable de otro.

Mire...

este es el todoterreno que se utilizó

para arrancar el cajero automático. ¿Sabe de qué robo le estoy hablando?

¿Es que va a acusarme de algo? Mire bien la foto,

es posible que reconozca al conductor del vehículo.

Puede que le resulte familiar.

Tiene un cierto parecido a Gabriel.

¿Un cierto parecido a Gabriel, señora Soler?

Es Gabriel Campos. Ah, muy bien. Pues lo que usted diga.

Lo que no se ve en esta fotografía

son las dos personas que lo acompañaron

y le ayudaron en el robo. Ya.

¿Y qué quiere, que me las invente?

Si le molestan tanto mis visitas,

le voy a dar una clave para que sean menos frecuentes.

Dígame la verdad.

¿Cuántas veces le pregunté a usted si sabía algo de Gabriel Campos,

y usted me dijo que hacía muchos años que no sabía nada de él?

Si le mentí fue para proteger a mis hijos,

pero esto ya se lo expliqué.

Por supuesto, para proteger a sus hijos,

de la misma manera que los está protegiendo ahora,

porque tanto usted como yo sabemos que fueron sus hijos

quienes ayudaron a Gabriel Campos a dar ese palo.

Ya...

Igual que Ricky participó en el robo del polideportivo

porque fue mordido por un perro. Pero inspectora...

¿No se cansa de equivocarse? Pues no.

Y aún a riesgo de equivocarme,

le voy a explicar mi teoría sobre cómo sucedieron las cosas.

Gabriel Campos vino aquí en busca de dinero,

y les amenazó para que le ayudaran en ese robo.

En principio estaba previsto que fueran Ricky y Luis

quienes le ayudaran, pero a Ricky le mordió un perro,

no el perro del parque de Barlovento,

sino otro del que yo ya le hablé.

Como estaba herido,

tenía que ser otra persona quien le sustituyera,

¿y quién fue esa persona?

Su hijo Álvaro.

Sí, señora, Soler,

fue su hijo Álvaro.

¿Sabía que Álvaro tuvo el teléfono desconectado toda esa noche?

No, no lo sabía. No lo sabía, claro.

Pues sí,

ni siquiera su novia pudo contactar con él.

Claro, que fue la noche en la que sus tres hijos

se fueron a tomar algo por ahí, ¿no?

¿Y qué tiene de malo que tres hermanos bien avenidos

salgan a tomar algo por ahí?

No tiene nada de malo, pero es un poco sospecho.

Es sorprendente porque dos de sus hijos

regentan un bar de copas,

y se van por ahí, justo la misma noche

en la que se roba el cajero.

Y además, su hijo Ricky estaba herido en una pierna,

y la herida estaba infectada.

Bueno, pero la herida en la pierna

no le privaba de tomarse una copa. No, claro.

Como le he dicho, las misma noche que se roba el cajero.

Después aparece el todoterreno con el que se realiza el robo,

y Gabriel Campos muere aquí mismo a manos de su hijo Álvaro.

Nadie sabe nada del robo,

nadie sabe nada del botín que se obtuvo.

Un botín fantasma.

Muchas casualidades. ¿Me estoy equivocando?

Se equivoca en una cosa, inspectora:

siempre elige a los mismos protagonistas para sus delirios.

Verá,

esa es la ventaja de la policía,

yo me puedo equivocar con mis delirios mil veces,

pero basta con que los delincuentes se equivoquen una sola vez,

para acabar entre rejas.

Esto es cuestión de tiempo. Encontraré pruebas, y entonces,

todas sus coartadas se vendrán abajo.

Muy bien, en cuanto tenga una prueba venga a visitarme pues.

Siento que le molesten mis visitas,

pero dada su actitud tendrán que perpetuarse.

Que pase usted un buen día.

Buenos días. Hola.

¿Te ayudo, necesitas algo? No.

Estaba buscando la sacarina.

Todavía me estoy haciendo a esta comisaría.

Me imagino que es como todo en la vida,

seguir buscando y no rendirse.

Como en vuestra unidad, que sois incansables

rastreando, rastreando y rastreando, hasta que encontráis al malo.

Es una manera de verlo.

¿Algún caso interesante en la UIT?

¿Te acuerdas del caso del cajero que fue arrancado?

Hemos captado a uno de los sospechosos

y lo tenemos en plano. Tendrías que ver la foto,

parece una foto de carnet, le ha faltado sonreír al tipo.

¿Y sabéis quién es, está fichado?

¿Que si está fichado? Cuando le enseñé la foto a Miralles,

dijo: "Buenos días, Gabriel Campos".

No he tenido que enseñarle el informe.

Perdona. Tú salías con uno de sus hijos, ¿no?

Salía, eso es.

Ya no.

Me imagino que Miralles habrá ido a interrogar a los Soler.

Me imagino que Miralles te informará de todo cuando hable contigo, y...

Siento mucho que te hayas enterado así.

No, está bien.

Así me ahorro el mal trago de interrogar a gente conocida.

Voy a currar.

¡Qué pasa, señoras!

-Hasta luego.

Acabo de meter la pata hasta el fondo.

-¿Por?

-Nada.

¿Y tú qué? Qué contento vienes. -Pues sí, lo estoy, Ángela,

porque hemos parado el desahucio, y encima, Miralles me ha dicho

que he demostrado mucha altura profesional y personal.

-Y tú te has inflado como un pavo por lo que veo.

-Para una vez que me felicitan, déjame que lo disfrute.

-Pues te voy a contar algo

que a lo mejor hace que no lo disfrutes tanto.

-¿Qué pasa?

-Le acabo de mandar a Miralles

el informe del tiempo que has trabajado conmigo en la UIT.

-Ángela, yo lo he intentado, y me interesa muchísimo,

pero no soy capaz de memorizar todos los nombres:

el "hitching", el "piching" el "sichichin"...

Son todos iguales.

Que es muy malo, ¿no? -No, en la mayoría está muy bien.

-¿Cómo que en la mayoría?

-Salvo algún detallito. -¿Detallito en plan qué?

Oye, dímelo. ¡Ángela!

¡Eh!

¡Dímelo!

-Sandra, está aquí...

No está.

Igual se la han llevado para hacerle una prueba.

-¿No se habrá marchado? -¿A la hora de comer?

-Sus cosas no están.

-No nos pongamos nerviosos, igual Maica tiene razón

y se la han llevado para hacerle una prueba.

-Claro, le traen de comer y se la llevan a hacer una prueba.

Ni que fuéramos tontos, por favor.

-¿Y si vas a preguntar?

-Oye, soy Guevara.

Tengo una sospechosa a la fuga en el Hospital Sur.

Pásame a Soriano para darle la descripción.

-Voy a preguntar a la enfermera.

-¿Cómo se te ocurre dejarla sola? -Y yo qué sé, Elías,

ha sido visto y no visto. Le trajeron la comida

y hemos aprovechado Maica y yo para bajar a buscarte.

-Lo justo para vestirse.

¿Cómo iba vestida? -No lo sé.

Cuando la he visto ya estaba aquí, cuando venga Maica le preguntamos.

No sé cómo ha podido pasar esto,

casi la tenía convencida para que hablase contigo.

-Es que pareces nuevo.

Es una yonqui, hace mucho teatro, ¿a que ha llorado y todo?

¿Tú sabes el expediente que me va a caer ahora?

Me fío de ti para quedarte con ella y la dejas sola.

¿Ahora qué hago yo? -¡Y yo qué sé! A mí qué me cuentas.

Yo no me imaginaba que pasase esto. -En el pasillo no está.

Y me han dicho que no tenían que hacerle ninguna prueba.

¿Qué hacemos, Fernando? -Nos vamos los tres a comisaría.

Oye, Soriano,

que tengo una sospechosa en el Hospital Sur a la fuga.

Se ha ido hace cinco minutos. Llama a todas las patrullas.

-¿Qué te ha dicho?

No puede ser que no te haya dicho nada.

-Me ha dicho que quiere hablar con nosotros

y que la esperemos aquí. -Te habrá dicho de qué quiere hablar.

-No me lo ha dicho, tranquilo.

-Estar así se me hace insoportable, yo no puedo.

-A partir de ahora

quiero que uséis estos móviles.

Este es el tuyo,

y este es el tuyo. -Pero...

¿Por qué? No entiendo.

-Son de prepago.

Todos los negocios de la familia los tenemos que hacer por aquí.

Yo también tengo uno. No os conectéis a internet.

He apuntado los números de teléfono, os los aprendéis de memoria.

-¿A qué viene esto?

-¿La policía nos ha pinchado los móviles?

-No sé si lo han hecho,

pero estoy segura de que lo harán pronto.

Así que mejor prevenir.

-Pero ¿qué ha pasado? ¿Cómo te has enterado?

-Miralles ha estado hace un rato en casa.

-Es por mí, ¿verdad? Por lo del perro.

No me digas que hay un testigo nuevo.

-No, ha conseguido de Tráfico imágenes de Gabriel

conduciendo el todoterreno.

Y sabe que le hemos estado mintiendo.

-Ya, pero contra nosotros no tienen nada.

-Es muy lista.

Ha deducido que Gabriel

os obligó a ayudarle con el robo.

-Pero no lo puede demostrar. -De momento.

Esperemos que vuestro padre no haya cometido más errores

que el de dejarse grabar conduciendo el todoterreno.

¡Es que hay que ser inútil!

¿No se podía haber puesto unas gafas de sol y una gorra?

-La culpa de esto la tiene Álvaro por llamar a la policía.

-Bueno, que nos echemos las culpas unos a otros

tampoco nos ayuda demasiado. -Vamos a calmarnos todos.

Lo de los móviles me parece una buena idea,

si tenemos mucho cuidado con lo que hablamos,

no tiene por qué pasarnos nada.

-Vamos a ver, Luis, la policía sabe

que el robo al cajero lo hicieron tres personas.

El cuerpo de papá apareció en nuestra casa.

Está clarísimo que tuvimos algo que ver.

-También sabe que fuisteis tú y Álvaro quienes le ayudasteis.

-¿Y eso cómo lo sabe? -Por pura lógica.

Él tenía la herida en la pierna,

y tú y Álvaro no estabais localizables en el móvil.

Blanco y en botella.

-De verdad, estamos perdidos, ¿qué vamos a hacer ahora?

-Nosotros tenemos una cosa a favor, que es la mochila llena de dinero.

Miralles puede ser muy lista, pero yo también.

Si ha venido a casa para restregarme lo de las pruebas

es porque no tiene tantas. -Ya, si tuviera algo sólido

te habría detenido y punto. -Exacto.

Para eso necesita más pruebas, algún rastro, testigos...

Y lo que nosotros vamos a hacer es borrar todo rastro posible,

y comprar los testigos para que digan lo que a nosotros nos conviene.

-Podemos hablar con el chico que instalaba cámara de seguridad,

¿te acuerdas?

Nos dijo una vez que había manipulado las grabaciones

para que apareciese en ellas un hombre que no había estado allí.

-Eso es una maravilla para conseguir una coartada.

(ELVIRA ASIENTE)

-Ya lo he hecho.

Nos va a costar una pasta, pero nos lo podemos permitir.

Y también tengo una persona en la compañía de teléfonos

que borrará el rastro GPS de vuestros móviles.

Ese sí que nos va a costar una fortuna,

pero también nos lo podemos permitir.

-También vamos a necesitar testigos

que digan que estuvimos tomando algo juntos

el día del cajero. -También lo he hablado.

-Mamá, ¿tú crees que esto va a funcionar?

-Si nos lo tomamos muy en serio no tiene por qué salir mal.

Usad estos móviles.

Y sobre todo, a partir de ahora,

no vamos a volver a hablar de este tema,

ni siquiera entre nosotros.

No sabemos cuándo nos pueden estar grabando.

-Ampliad el radio de búsqueda, yo qué sé.

Ya hemos pasado a las unidades su descripción y su foto.

Pues habla con Miralles, ¿qué quieres que te diga?

Hasta luego.

-¿No dan con ella? -Ha desaparecido, se ha esfumado.

La habéis cagado bien. -Elías, frena un poco, hombre.

Llevas un rato machacando con lo mismo.

-Si quieres te doy una palmadita en el hombro, nos ha fastidiado.

-Tenemos que hacer algo, Fernando.

Si los mejicanos la encuentran... -No te preocupes, cariño,

tarde o temprano tu hermana aparecerá, ¿vale?

-No sé si os habéis percatado de lo que pasa aquí.

Sandra no se ha perdido, es una traficante de drogas

que se ha fugado y no quiere que la encuentren,

y vosotros sois los responsables. -¡Nosotros no hemos hecho nada malo!

-Usted sabía perfectamente lo que podía hacer su hermana.

Vosotros la habéis dejado sola y la habéis cagado.

-Estamos aquí porque estamos colaborando con vosotros.

-¡Lo habéis hecho de cine!

¡Os importaría bajar la voz, por favor!

Las cosas no se arreglan gritando.

Aquí todo el mundo ha metido la pata hasta el fondo,

empezando por Elías,

que tendrías que haber detenido a Sandra en el primer momento.

Y vosotros por fiaros de ella. Y yo por no estar encima del asunto.

Pero así no lo vamos a arreglar.

Ahora lo prioritario es encontrar a Sandra.

Sí, por favor.

¿Usted sabe adónde ha podido ir su hermana?

No, no, aquí casi no conoce a nadie en Madrid.

Y al hotel seguro que no ha ido

porque sabe que la droga no está allí.

La única opción que se me ocurre... -¿Qué?

-Pues que estaba empeñada en que entregásemos la droga,

y estaba convencida de que era la única manera de salir viva.

-Y se habrá puesto en contacto con ellos por su cuenta la loca.

¿Usted cree que aun no teniendo la droga

ella intentará ponerse de acuerdo con ellos?

Sandra funciona así, no se deja ayudar.

-Yo le he dicho por activa y por pasiva

que se mantenga lo más lejos que pueda de esa gente.

-Pues todo eso le ha entrado por un oído

y le ha salido por el otro. -La conozco perfectamente.

Ella cuando se quedó sin dinero,

no me dijo nada y prefirió hacer de mula.

Además, ahora piensa que la hemos traicionado,

y yo estoy casi segura de que ha ido a arreglarlo ella sola.

En cualquier caso, lo que necesitamos ahora

es que usted esté muy pendiente de su teléfono,

que no se quede sin cobertura y sin batería, ¿de acuerdo?

Si ella se arrepiente

y quiere ponerse en contacto con usted,

es la única vía que tenemos ahora mismo para localizarla.

(Teléfono)

Número oculto. Bien.

Todo el mundo en silencio, por favor.

Pon el altavoz y cógelo. Sí.

¿Sí, quién es?

¿Sandra? Sandra, cariño, ¿eres tú?

-"Escúchame bien, pendeja, Sandrita está aquí con nosotros,

pero si quieres volver a verla, más te vale darnos lo que es nuestro.

-¿Sandra está bien? Por favor, no le hagan daño.

-Mañana a las cuatro te volvemos a llamar.

Vete pensando cómo nos vas a pagar.

Ah, y cuidado con llamar a la policía

o la próxima vez que veas a tu hermanita

será colgada de un pinche puente".

(CORTA LA LLAMADA)

-No me toques.

Sandra tenía razón, le hemos jodido la vida.

¿Me permite por favor?

Gracias.

Inspectora Betanzos. A ver qué puede hacer.

Rafa, ¿cómo tengo que decirte que yo no lo tengo?

-A lo mejor no tienes ese dinero,

pero aquí hay pasta de sobra para saldar la deuda.

Si me quieres perder de vista,

abre la caja. -Debes de estar loco

si piensas que voy a robar a Damián. -No vas a robar a nadie,

el que va a robar soy yo.

-De momento no tienen nada que nos relacione con el robo.

-Solo suposiciones, ni una prueba. -¿Os estáis escuchando?

Seguramente, la policía tiene más información de la que nos da.

-Tenemos que mantener la calma, ahora más que nunca.

Tenemos que andar con pies de plomo. -No, mamá,

yo ya no puedo con más mentiras, esto me está volviendo loco.

¿Reconoce usted a la persona que conduce ese vehículo?

Es Gabriel Campos.

¿Y a las otras dos personas que le acompañan?

¿Tú conoces a un tal Nemesio Toseguera Cervantes?

-No lo conozco, no sé quién es.

-Parece ser que este tipo hace tres años

consiguió que una organización novata

se escindiera de la matriz de Sinaloa.

Esa organización ahora conocida como Jalisco

es la más peligrosa de Méjico.

-¿Adónde quieres llegar, Elías?

-Llámalo, me has dicho que era tu amigo,

llámalo, pídele que me devuelva la cocaína

que yo misma se la entregaré a los narcos.

De verdad, es la única manera que tenemos de salvar a Sandra.

-No podemos hacer eso. -Sí, sí, sí, hazlo por mí, por favor.

Hazlo por mí, por favor.

-Escúchame, cielo, yo no puedo permitir

que pongas tu vida en peligro de esa forma.

-Estoy pensando en cancelarlo.

-Hija, ¿tú sabes lo que nos va a costar

encontrar un restaurante a estas alturas?

Si no has probado el menú, dale una oportunidad.

-No hablo del restaurante, hablo de suspender la boda.

No sé adónde va todo esto, simplemente no lo tengo claro.

Se te ha infectado. -Oye, si tienes algún paciente,

o prefieres que me atienda otra enfermera,

no hay problema. -No hace falta,

no me llevará mucho tiempo.

-Pensé que te podía haber dicho algo, porque a mí no me cuenta nada,

tengo que sacarle todo con sacacorchos.

¿Sabes si le gusta algún chico?

-Pienso en ti todos los días,

y en las ganas que tengo de volver a estar juntos.

Dime qué tengo que hacer y lo haré. No es tan fácil.

¿Por qué no, Silvia? Confiaba en ti.

Algo se ha roto dentro de mí.

Que tu pareja sea sospechoso de un crimen

es algo difícil de digerir.

-¿Qué prefieres, Paracetamol o...?

¡Maica!

Maica, cariño, soy yo,

estoy en la comisaría con Elías y la inspectora Miralles,

y hay novedades sobre tu hermana.

Por favor, llámame, ¿vale? Adiós.

Yo no puedo quedarme sin hacer nada, tengo que seguir buscándola.

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Servir y proteger - Capítulo 543

28 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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