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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 535 - ver ahora
Transcripción completa

Mira, te quiero presentar a Ángela Betanzos.

Es nuestra nueva inspectora de la UIT.

Dice que te conoce.

Disculpe, pero no logro recordarla.

Pues ya es raro, porque tú no olvidas una cara.

Bueno, yo es que por aquel entonces era ¿Ángel?

-¿Cómo? Ángel era un chaval muy simpático.

-Espero no haber perdido simpatía.

-Yo es que en aquella época tenía muchos problemas

con el alcohol, Ángela.

-No voy a mentirte. Eso era lo que se comentaba en comisaría,

pero no sé, conmigo siempre fuiste encantador.

-Parece que el tiempo nos ha cambiado a los dos para bien.

-Igual a vosotros os parece la cosa más normal del mundo

cambiarse de sexo, pero yo no conocía a nadie así.

-Mejor cambiamos de tema.

-Lo que hablaba con Elías y Nacha era un tema de curiosidad

y creo que hay que tener un par de huevos

para hacer lo que hiciste tú.

-Bueno, no estoy segura de que sea la expresión más adecuada

para referirte a eso, pero gracias. Capto el mensaje.

-¿Me pones un botellín y un picho de tortilla?

Me dijeron que están superricos.

-Ahora mismo. -Gracias.

-¡Tacho!

-¿Toni? -Tronco.

-Tío, pero qué fuerte, macho.

Estamos haciendo tiempo antes de ir de batida, ya sabes.

-Tacho, cabrón, no me cuentes esto a mí que soy poli.

-Si eras el amo del espray.

-Tío, que no voy a ir contigo y con tu "crew". Ya está.

Ahora soy parte de la pasma, esa que tanto detestas. Punto.

-A ver, pero ¿qué más da coger una pared aburrida y gris

y llenarla de color?

-Me voy a comisaría.

-A las 16:00 en la fábrica de harina.

-Los vecinos están indignados.

He hablado con Nacha y Elías y han descubierto

que la T corresponde a Tacho.

-Conozco al jefe de la banda, Tacho.

Éramos colegas y yo antes también era grafitero.

Tacho, ¿de verdad piensas que pintando paredes

que no son tuyas estás cambiando el sistema?

¿Que haces cosas revolucionarias? Porque no es así, tío.

-Bueno, pues si tú no lo piensas, al menos podrías haberte callado

y no chivarte a tus colegas los maderos.

-Te avisé, te intenté avisar.

-No te lo voy a perdonar nunca.

-Hay que tener muy poca vergüenza para vivir de gorra

a costa de un hijo que abandonaste hace años.

-¿Qué es esta mierda?

-Hemos arrasado en el polideportivo.

-Vosotros sois imbéciles ¿o qué?

Os arriesgáis a dar un palo de mierda justo antes del gran golpe.

Año 2002.

Robo del polideportivo El Carmen, aquí en Madrid.

Una avería. Al día siguiente entran los técnicos

y se produce un robo. En menos de media hora

roban todas las taquillas.

¿Algún detenido?

Detenido ninguno. Sospechoso uno:

Gabriel Campos.

Entonces, ¿tú no has recibido noticias últimamente de tu padre?

No.

Y no tengo ninguna gana.

-¿Quieres que demos un golpe antes de lo del cajero?

Pero esto... ¿es otro polideportivo?

(DOLORIDO) ¡Ah! -¿Qué hacéis aquí? ¿Qué ha pasado?

-Me ha mordido un perro. -Dios.

-Yo le he limpiado la herida con agua y jabón,

pero habría que desinfectarla bien y taparla con vendas.

-Pero ¿cómo ha sido, hijo mío? ¿Dónde ha sido esto?

-Estaba conmigo.

-¿No estaríais dando un palo juntos?

(Música emocionante)

Va, Toni, no te rayes más con este tema.

-Si lo intento, pero es que no soy capaz.

Igual le llamo. -¿Para qué?

-No sé. Para arreglar las cosas.

Me sabe fatal acabar así con él.

-Bueno, tú haz lo que sientas.

Ya sabes que decidas lo que decidas, te voy a apoyar.

Voy a seguir currando. ¿Nos vemos luego?

-Sí. -Vale.

Adiós.

-Tacho, que cuando escuches esto llámame, ¿vale?

Que tenemos que hablar.

Chao.

-Bermúdez, trae la cámara. Date prisa.

-Pero bueno, ¿y este despliegue?

Pues un desayuno especial, que hoy te reincorporas.

(SUSPIRA)

Bueno, tampoco he estado tantos días fuera, ¿no?

No creo que me cueste mucho volver a la rutina.

Pues claro que no,

pero mejor volver con las pilas cargadas.

Sí, la verdad es que me tengo que poner a saco

con algunos casos de la UFAM que me dejé a medias.

Bueno, a ver, que Ramírez tomó las riendas estupendamente.

Tú llegas tranquila y sin estrés.

Para ayudar a las mujeres, una tiene que estar bien primero.

No, si yo estoy fenomenal.

Ya.

Bueno, y mejor que voy a estar después de...

de comerme todo esto, que no falta de nada, ¿no?

Pues ya verás cuando pruebes los cruasanes.

Oye, Silvia.

Que muchas gracias por todo.

Me estás ayudando un montón y eso que...

a veces he sido un poco borde, ¿no? Con el tema de las pastillas.

Bueno, tenías los nervios a flor de piel

y es normal que reaccionases así

cuando te nombrábamos la medicación.

Pero eso ya está. Ahora solo hay que mirar al futuro.

A veces la palabra "futuro" suena

como algo demasiado lejano.

Pues esta tarde ya es futuro.

No hagas planes.

¿Por qué no tengo que hacer planes?

No te lo puedo contar, si no, ya no sería una sorpresa.

Pues dame una pista, aunque sea. No y no insistas.

No quiero tener que llamar a mi abogado.

Cómo te pones.

Venga, que esto no es Arco, la feria de arte.

¿No tienen nada mejor que hacer? A trabajar.

Tú no te das por aludido, ¿no? ¿Qué pasa?

Esto lo ha hecho tu amigo Tacho, ¿no?

Esa T es su firma.

Podría ser. ¿Podría?

Es que no lo sé seguro. Podría ser.

No me vengas con historias. Sabes que lo hizo tu amigo.

Creo que sí, pero no lo sé seguro.

Por muy amigo que sea, no tienes por qué encubrirlo.

No lo sé al 100%. Para empezar, él no firma con esa T. Es otra.

Mira, Toni,

esto de los grafitis es muy importante.

No es ninguna tontería.

Si alguien quiere hacer una obra de arte,

la tiene que hacer donde se le permita.

Claro, jefa.

Este coche vamos a tener que sacarlo de circulación

por lo menos dos días y no andamos sobrados de efectivos,

así que tu amigo Tacho

ha sido el que nos ha hecho la puñeta.

Que sí, que ha sido él.

Y lo sé por la T y por lo que pone ahí.

¿Por qué lo dices?

¿Porque lo de "poli censura" lo ha utilizado otras veces ya?

Cuando pintaba con ellos, poníamos eso de "poli censura",

pero ahora me parece una gilipollez.

Ya, pues a tu amigo no y no se le ha ocurrido otra cosa

que pintar un zeta delante de la comisaría donde trabajas.

Me considera parte del sistema

y me está culpando a mí de las detenciones de ayer

de Nacha y Elías.

Pero creo que si le llamo... Ni se te ocurra.

Este asunto lo llevan Nacha y Elías. Ya le están buscando

para que rinda cuentas ante la justicia,

lo mismo que sus otros amiguitos artistas.

¿Qué tal?

-Pues ahora mismo, bastante jodido.

-¿Te ha echado mucho la bronca Claudia?

-Más o menos, pero es que no lo hago bien.

Me cuesta la vida delatar a Tacho.

-Ya lo sé.

-Me siento un chivato de mierda. -Oye, no digas eso, ¿eh?

Eres policía y lo que haces es tu trabajo.

Además, Tacho no se ha portado nada bien contigo.

Anoche en el Moonlight te insultó

y hoy ha hecho esto para meterte en un lío.

-Y para dejar claro que soy un poli chungo

en contra de la libertad de expresión de los artistas.

-¿Artistas?

¿Esto es arte?

A ver, una cosa es irte a un lugar abandonado

y hacer una pintada guay, pero ¿esto?

¿Pintar el coche de la policía?

Esto no es arte. Esto es una niñatada.

-Ya, si tienes razón. Tienes toda la razón del mundo,

pero es que yo lo conozco y no va a parar

hasta que no le ponga yo las esposas.

-Bueno, esto está estupendo, ¿no?

En el TAC, el parénquima pulmonar está limpio.

Sin nodos ni mielopatías patológicas.

Comparado con el informe anterior, no hay ninguna lesión.

-Mi recuperación ha sido un milagro de la ciencia.

-Bueno, no sé si tanto.

Pero quién iba a decir que hace un año tenías

un cáncer microcítico tan grave, ¿no?

-Mi oncóloga está entusiasmada con mi mejoría.

Por eso quería traerte los resultados de las últimas pruebas

para que los vieras con tus propios ojitos.

-No sabes lo que me alegro de que estés tan bien.

-Lo sé.

Al final los dos hemos tenido mucha suerte.

No pasa nada, yo ya me iba. Solo quería traerte la buena noticia.

-Adelante.

-Hola, Antonio, ¿puedo pasar?

-Hola, Beltrán. Claudia me ha dicho que te incorporas hoy.

¿Cómo estás? -Muy bien. Como nueva.

-Me alegro mucho. Ya nos vemos por comisaría.

Hasta luego. -Adiós.

¿Qué tal la vuelta al trabajo?

-Todo perfecto.

-¿A qué has venido entonces?

-Quedamos en que vendría a verte cuando tuviera el alta.

-Conmigo hay confianza, Espe. Puedes contarme cómo estás de verdad.

(SUSPIRA) -Pues...

Intento convencerme de que estoy bien.

Pero hace un rato me he tenido que meter en un baño

de comisaría porque me ha dado un ataque de ansiedad.

-Bueno, pero hasta cierto punto esto es normal, ¿no?

Necesitas unos días para adaptarte a la nueva rutina.

Ya te he dicho que el proceso es largo.

¿Qué tal has dormido esta noche?

(SUSPIRA) -Regular.

-Bueno.

-Pero...

por lo menos no tengo esas pesadillas horribles.

Lo que sí tengo ahora es...

como angustia, ¿no?

Supongo que será por el síndrome de abstinencia

por haber dejado los ansiolíticos.

-No, no. No has estado el suficiente tiempo tomándolos.

Pero bueno, el cuerpo te manda señales.

-Antonio...

(SUSPIRA)

Tengo miedo de no poder superarlo.

-¡Qué dices! Visualiza que va a ir todo bien.

Estoy totalmente seguro. Confía en el proceso.

Y sobre todo...

No pierdas tanta energía en convencernos a los demás

que estás mejor de lo que estás.

-Ya. Eso también me dice el psicólogo.

(SUSPIRA) Y...

Me ha dicho también que me plantee practicar algún deporte,

que no vaya a la cancha de baloncesto

solo como espectadora, sino también a jugar.

-Pero eso está muy bien.

Te ayudará a bajar la ansiedad.

-No digas tonterías, Antonio, por favor.

No voy a jugar al baloncesto como si fuera una adolescente.

(RÍE) -Los adultos también hacemos deporte.

-Ya. Ya lo sé. Pero...

(SUSPIRA)

Nadie de mi entorno tiene tiempo para esas cosas.

Todo el mundo está siempre muy liado.

-Pero no hace falta hacer deporte cinco horas,

basta con un ratito de vez en cuando.

-Pues... como no se lo diga a Merinero

que es el único que intenta salir siempre a su hora.

Bueno, hablando de hora, me tengo que ir a comisaría.

-¿Al final de semana te pasas por aquí?

-Claro, claro.

Además...

Me ha sentado tan bien hablar contigo como con el psicólogo.

-Y además yo no te cobro. Así no te vas a arruinar.

Poco a poco.

-Ay.

(SUSPIRA)

-Hola, hijo.

-Sigues cabreada por lo de anoche, ¿no?

(ASIENTE) -Como para no estarlo.

(SUSPIRA) Sabía que Gabriel traería problemas, pero esto ya es demasiado.

Qué ganas tengo de perderle de vista.

-Tú y todos.

Bueno, menos Ricky, que anda detrás de él como un corderito.

-Bueno, ahora que anda cojo por su culpa, espero que se dé cuenta

de quién es realmente su padre.

-Espero que la herida no sea para tanto.

-No lo sé. Tenía muy mala pinta.

Es que hay que ver.

El muy idiota de Gabriel le lavó la herida con agua y jabón.

Y luego tuvo la brillante idea de vendársela

con un trozo de camiseta sucia. Es que hay que ser cretino, ¿no?

-¿Y qué hiciste tú? ¿Se la desinfectaste?

-Pues claro.

Pero creo que deberíamos haber ido al hospital.

-Hay que ser capullo para organizar otro palo

en un polideportivo justo antes de lo del cajero.

-Solo me consuela que después de lo de hoy

se irá de una vez por todas a Marsella.

-Podría irse a Australia, que está más lejos.

-Pues sí.

-¿Estáis poniendo a papá a caer de un burro?

-Pues sí. Porque se lo merece. Es una fuente constante

de problemas y mal rollo. Si no mírate.

-Como si la culpa de que me mordiera un perro fuera suya.

-Hombre, pues claro. Si no hubierais dado el palo

al polideportivo, nada de eso hubiera pasado.

Pero ¿cómo se os ocurrió esa estupidez?

-Mamá, un profesional tiene que practicar todos los días.

Si no, mira los músicos.

-A veces parece que hablas como un niño de cinco años.

-Lo que pasa es que tienes envidia, porque estoy aprendiendo

muchos trucos y tú te quedas atrás.

-Ah, ¿sí? ¿Qué trucos aprendes de él? ¿Cagarla todo el rato?

-Tu hermano tiene razón, ¿eh?

Con ese palo habéis puesto en peligro lo de hoy,

que es lo único que importa en esta familia.

-Será lo único que os importa a vosotros.

Trabajar con papá es lo mejor que me ha pasado.

-¿Cómo no te das cuenta?

Estar al lado de ese tipo es un peligro constante.

Ayer la novia de Álvaro volvió a preguntarme por Dimas.

La policía está desando encontrarle y descubrir si es Gabriel Campos.

-Y a él no se le ocurre otra cosa

que jugar con fuego día sí y día también.

Como descubran la verdadera identidad de vuestro padre

se nos va a caer el pelo a todos.

-Yo me voy. Me estáis poniendo la cabeza como un bombo.

-No, no. Tú no te vas a ningún sitio.

A ver cómo está esa herida.

-Bien, la tengo bien. Me duele menos que anoche.

Hasta luego.

(DOLORIDO) Joder.

-Menos mal que te duele menos que anoche.

-Que solo está un poco hinchada.

-A ver. Acércate.

Tú tienes fiebre, hijo.

Esta herida está infectada. Nos vamos al hospital.

-Anda, no seas exagerada. Me tomo un antiinflamatorio

y arreando que es gerundio.

-No digas tonterías.

Las heridas infectadas pueden traer consecuencias muy graves.

-Sí, ya. ¿Qué sabrás tú?

-Pues más que tú.

En la cárcel tenía una compañera que le hicieron

una herida y se le infectó.

Los médicos se la miraron muy tarde y se le gangrenó.

-¿Qué le pasó?

-Tuvieron que amputarle el brazo para evitar la septicemia.

-Qué mal rollo, ¿no?

-Vamos al hospital, anda.

-No, tranquilo. Ya le llevo yo.

Vamos juntos hasta el coche y ya te vas al pub.

-De verdad, la que me ha liado el perro este.

-Dios.

¿Llevas las llaves?

(Llaman a la puerta)

Adelante.

-Buenos días, doctor.

En recepción nos han dicho que nos podía coger de urgencias.

-Sí. Tengo un hueco ahora. Adelante.

¿Qué te ha pasado?

-Nada, una chorrada,

pero mi madre se ha empeñado en que venga y aquí estamos.

-De chorrada nada. Esa herida puede estar infectada.

-Siéntate en la camilla. Vamos a mirar.

(SUSPIRA)

(DOLORIDO)

-Es una mordedura de perro, ¿no?

-¿Cómo lo sabe?

-Bueno... Están claras

las huellas de los colmillos.

Podría haber sido una persona, pero, si es en la pierna,

lo normal o habitual es pensar que ha sido un perro.

¿Cuándo te lo han hecho?

-Ayer por la tarde.

-Estaba corriendo por el parque de Barlovento

y un perro salió detrás de él.

Qué manía tiene la gente de dejar los perros sueltos.

-Desde luego que sí, Isa.

¿Saben de qué raza era el perro? Por si era potencialmente peligroso.

-No, la verdad es que no me fijé en eso.

Lo único que sé es que el perro me cogió con ganas.

No le debió gustar mi cara.

-¿Sabemos algo del dueño? Para saber si estaba al día

con las vacunas.

-No, no. No vio a nadie.

No viste a nadie, ¿verdad?

-No. No vi a nadie.

Solo me preocupaba quitarme al chucho de encima.

-Han desinfectado la herida, supongo.

-Sí. Ayer mi madre la lavó y me hizo unas curas.

-Ya. Y, ¿has tomado la temperatura?

-No, pero mi madre dice que tengo fiebre tocándome la frente.

-Entonces tienes fiebre.

El diagnóstico de una madre es más fiable que un termómetro.

Siéntate, por favor.

Han hecho muy bien en venir a Urgencias.

La mordedura de perro a veces transmite enfermedades muy graves

como la Capnocytophaga canimorsus.

-Pero eso suena muy chungo, ¿de qué va?

-Es una bacteria que puede ser mortal.

Sobre todo, en personas de sistema inmunológico muy débil.

-¿Usted conoce a alguien que haya muerto de esto?

-Muerto no, pero tuve un paciente que le amputaron los dedos del pie

y perdió visión.

-Pero ¿usted cree que esta herida es tan grave?

-Por fortuna, no lo parece, pero hay que asegurarse.

No ha exagerado nada en venir a Urgencias.

-Gracias, doctor, le agradezco que haga ese comentario.

¿Lo ves?

¿Y qué tratamiento tiene que tener?

-Vamos a administrarle un antibiótico oral

y luego irá al hospital para que lo vea un cirujano.

-¿No me sirve solo el antibiótico?

-No, hay que descartar una septicemia.

Hay que limpiar la herida a fondo para que cicatrice en condiciones.

Y te pondrán la antitetánica y la antirrábica. Por si acaso.

-Y eso, ¿cuándo se lo pueden hacer?

-Os voy a hacer un volante ahora mismo.

Y, por favor, cuando salgas del hospital

te vas a la cama y estás en reposo unos días.

-Vale, perfecto.

Muchas gracias, doctor.

-No hay de qué. -Gracias.

-Hasta luego.

Llevas tanto tiempo con buena cara

que olvido que has pasado por un cáncer.

Sí, por suerte ya estoy curada.

Tengo que reconocer que mi enfermedad me ha ayudado mucho.

¿En qué sentido? Me siento más fuerte

porque ahora soy más consciente

de lo vulnerables que somos las personas.

Y porque ahora valoro los pequeños detalles de la vida

a los que antes no daba importancia.

Te entiendo muy bien. Cuando pasó lo de Antonio

me di cuenta de que me tenía que replantear la forma de ver la vida.

(Suena un móvil)

Distrito 8. Pues estos nunca llaman para hablar del tiempo.

Bueno, yo te dejo

que tengo que ver al subinspector Lastra.

Pues nada, mucho ánimo, hija.

Miralles, dígame.

¿Un robo en un polideportivo?

Sí, cuéntame los detalles. por favor.

Ajá.

Ya.

Sí, yo creo que deberíamos cruzar todos los datos que tengamos.

Tanto de testigos como de cámaras de seguridad, ¿no?

Bueno, eso sí que es relevante.

Sí, ya le diré que se ponga en contacto con vosotros.

Venga. Hasta luego, gracias.

Otro robo en un polideportivo.

¿También dos ladrones? En efecto.

El mismo modus operandi que el robo de Distrito Sur.

Unos operarios que entraron como personal de mantenimiento

para no sospechar

y robaron las taquillas con una llave maestra.

Imagino que también vestían monos azules y gorras.

Sí, esta vez tenemos un hilo del que tirar.

Al parecer un perro mordió a uno de los ladrones en su huida.

Y no debió ser un mordisco común.

Dice un testigo que el perro se ensañó de lo lindo.

¿Qué testigo es ese?

El único vigilante de seguridad que tienen en el polideportivo.

Alguna vez se lleva a su perro.

Se despistó un momento y no pudo evitar el robo.

¿Y las grabaciones de las cámaras de seguridad?

No hay cámaras en ese polideportivo. Tienen un sistema muy precario.

Van a derribarlo para hacer un centro comercial.

Pues vaya, qué pena.

Bueno, la pista de la mordedura de perro

no está mal para empezar.

Si quieres, rastreo en hospitales y centros de salud

por si fue alguien con una mordedura.

Coordínate con Distrito 8, le dije que los llamarías.

Me pongo a ello. Venga.

¿Crees que este robo es obra de Gabriel Campos?

Pues me temo que sí, ¿por qué lo preguntas?

Le pregunté a Álvaro si Dimas era su padre.

Y lo negó tajantemente. ¿Crees que dijo la verdad?

Sí.

No me mentiría en una cosa tan seria.

Tendremos que preguntar a los Soler si ha vuelto a aparecer Dimas.

Ayer estaban en el taller los dos, Luis y Álvaro.

Les pregunté si lo vieron o fue a pedir trabajo

y no saben nada.

Parece que lo ha tragado la tierra. Eso me mosquea.

Estás más convencida de que es él quien está detrás de esos robos.

Sí, no te voy a engañar.

El modus operandi en los dos robos

coincide con el modus operandi que utilizaba Gabriel Campos

en los robos de Valencia.

A lo mejor me guío por prejuicios y estoy equivocada.

De todas formas, esa mordedura de perro en la pierna del ladrón

puede ser determinante a la hora de dar con ellos.

Eso espero.

Bueno, venga, vamos Vamos a ponernos.

(Timbre)

¿No ha sobrado nada de la cena de anoche?

-Sigues siendo el mismo cutre de siempre.

¿En qué te gastas el dinero de tus palos?

-Mujer, ya sabes que no me gusta ostentar.

Más que nada, porque debo mantener mi coartada

de un pobre hombre en paro.

-Pues aquí no hay nada de comida para ti.

Y mejor que bajemos el tono, Ricky está descansando

que acabamos de llegar del hospital.

-¿Le has llevado al médico? -Pues sí, y menos mal.

Si no casi le amputan una pierna.

-Cómo te gusta exagerar.

-¿No me crees?

Aquí tienes el informe.

-Antibióticos, antirrábica, antitetánica, microcirugía,

limpieza de la herida con anestesia local.

¡Hay que joderse!

-Tenía una infección de tres pares de narices.

-Bueno.

Al final está bien, ¿no?

Despiértalo, necesito ultimar los detalles del golpe de esta noche.

-No, ni lo sueñes. Ricky no va contigo a ningún sitio.

-Supongo que estás de broma. -Para nada.

Tendrás que apañártelas solo con Luis.

Estás loco si crees que voy a dejar que te lleves a Ricky

en las condiciones que está.

-No te preocupes, yo me encargo de cuidar de él.

-Tú no tienes ni idea de lo que es cuidar de nadie.

Y menos de un hijo.

-Resulta que eres la única que sabe cuidar de los chicos.

-Pues sí.

Te tenían miedo.

Sobre todo Luis, ¿te crees que no lo sé?

¿Eso es ser un padre?

-Elvira,

eran otros tiempos.

Y yo me arrepiento de todo aquello.

Además, ahora soy otra persona.

-Ya.

Ahora vienes aquí como si no hubiera pasado el tiempo.

Tú sabes, por ejemplo,

¿cuántas noches he estado en vela cuidándolos?

-Cómo te gusta.

Cómo te gusta dártelas de madre sacrificada.

No creo que fuera para tanto. -Ah, ¿no?

No tienes ni idea de lo que ha significado

sacarlos adelante sola.

-Podría haberlo hecho yo mismo con una mano atada.

-Sí, claro.

En dos semanas que lleva Ricky pegado a ti

ya le hemos llevado al hospital.

¡Estás hecho un padrazo!

-El perro le mordió a él.

Podría haberme pasado a mí.

-Si no hubierais dado ese palo al polideportivo

no os hubiera mordido. -Sí, Elvira. Tienes razón.

Lo reconozco.

Haber dado otro palo al polideportivo fue un error,

pero el caso es que necesito a Ricky para el asalto al cajero.

Porque me quedo por el culo al aire.

-Como comprenderás me da igual.

-Muy bien. -Comparado con la salud de mi hijo.

-Claro.

¿Entonces no damos el golpe? Y os quedáis sin la pasta.

-Prefiero la salud de mi hijo a una fortuna encima de esa mesa.

¿Puedes comprender eso?

No, claro que no.

Para ti Ricky es una marioneta que utilizas.

Le manipularás hasta que acabe en la cárcel o en el otro barrio.

-No digas eso ni en broma.

Porque a mí Ricky me preocupa, y mucho.

Pero el golpe es esta noche.

Y no tengo tiempo de buscar a nadie que pueda ocupar su lugar.

-Pues a mí eso me da exactamente igual.

Si das el golpe como si no.

-¿Estás segura de lo que dices?

(ASIENTE)

-Sin una parte del botín yo no me voy a Marsella.

Y entonces, no os quedará más remedio

que seguir soportándome cerca de vosotros.

-Estás muy equivocado.

Tanto si das el palo como si no,

tú mañana desapareces de nuestras vidas

como que me llamo Elvira Soler.

Menos mal que Emilio está en La Haya. Si llega a ver un zeta

pintado en la puerta de comisaría, le da algo.

Se hubiera agarrado un buen cabreo seguro.

¿Cómo estás? ¿Cómo llevas su ausencia? ¿Lo echas de menos?

Bueno, hoy es el primer día que no está.

Estamos en nuestro mejor momento desde que nos conocimos.

Y ya he pasado el examen de cenar en familia con los niños.

Bueno, lo habéis pasado con nota, ¿eh?

En la foto que nos pasasteis a Antonio y a mí salíais encantados.

La verdad es que fue muy fácil. Mira, aquí está.

Pero no me lo puedo creer.

Si es un perro me muerde.

No sé qué me pasa, tengo cosas delante y no las veo.

No te preocupes, eso nos pasa a todos.

Sí.

Bueno.

Piensa que en dos semanas, tendrás a Emilio aquí.

Además, con las nuevas tecnologías no hay separación que se resista.

Que si una videoconferencia, que si un mensaje de audio, así.

Si no que me lo digan a mí.

¿Tú te comunicas así con Olga?

Qué remedio, hija.

Primero se fue un montón de tiempo a París, después Antonio a Milán,

ahora está en Verona.

¿Qué voy a hacer? Si soy una experta.

¿Hablas mucho con ella?

Todo lo que puedo.

Hoy mismo hemos quedado en hacer una videoconferencia.

Es el único consuelo que tengo.

Probaré a comunicarme con Emilio con las nuevas tecnologías.

A ver qué tal se nos da.

Seguro que bien.

Perdone. ¿Puedo hablar con usted un segundo, por favor?

Sí. Os dejo.

A ver, Toni, ¿qué me quieres contar?

Eh...

Ya sé cómo localizar a Tacho, me lo dijo un colega.

Esta noche estará en un sitio.

Pues muy bien.

Se lo pasas a Nacha y Elías y que lo detengan ellos.

Es que quiero detenerle yo.

Toni, no me parece buena idea.

No me gusta que mis agentes intervengan en unos casos

en los que están implicados personalmente.

Pero tengo que ser yo el que le ponga las esposas.

¿Has oído lo que te acabo de decir, Toni?

Sí.

Pero Tacho...

Tacho va de agitador de conciencias por la vida, de transgresor

y él no pinta zetas porque sí.

Ha pintado un zeta para dejar claro que soy un traidor.

Porque le has delatado. Sí y lo conozco perfectamente.

Sé que es un orgulloso y pintará coches

hasta que diga que soy una pieza más de este sistema represor.

¿Estás diciendo que tu amiguito se va a dedicar a pintar zetas

hasta que quedes tú como el malo de la película?

Sí.

Y por eso le tengo que poner las esposas.

¿Serás capaz de detenerlo cuando lo tengas delante?

Porque te recuerdo

que le has estado justificando y casi le encumbres.

Pero no lo he hecho.

Es lo importante.

No digo que sea plato de buen gusto, porque no lo será.

Pero quiero hacerlo, necesito hacerlo para parar este asunto ya de una vez.

(SUSPIRA)

Está bien.

Dile a Nacha y a Elías que te he pasado el caso.

Muchas gracias, inspectora. No le defraudaré.

Le voy a explicar a Tacho...

Chao, gracias.

(SUSPIRA)

¿De verdad es necesario todo esto? Te he dicho que es una sorpresa.

Me siento ridícula con la venda. ¿Vamos a jugar a la gallinita ciega?

Paciencia, ya estamos llegando. Te lo prometo.

No me vas a decir dónde vamos, ¿verdad?

No, porque si no ya no sería sorpresa.

Es que con...

con la incertidumbre, la venda

y todo esto, me está entrando ansiedad.

Pues respira hondo

porque pastillas de esas ya no tienes.

Pues eso.

Venga, confía.

Sí sé que te va a gustar.

Pero ¿qué te crees que...

que no sé dónde estoy?

Llevamos un "ratazo" dando vueltas por el barrio.

Hemos pasado cinco veces por el quiosco de Casimiro.

Que pega unas voces el tío...

Que ver no veo, pero sorda no estoy.

Eso es porque hemos salido un poquito antes de lo previsto.

Para.

Bueno, ahora lo vas a descubrir.

(SUSPIRA) ¿Cuándo?

¿Esta es la sorpresa?

¿Traerme a la cancha de baloncesto?

Es que todavía no te has fijado en...

en un pequeño detalle.

No me lo puedo creer.

Pero si están todos.

Todos los que han podido.

Venga, vamos a echar unas canastas.

¿Has visto que hemos puesto redes?

Os lo habéis currado un montón, pero no puedo jugar con esta ropa.

Por eso traigo un par de chándales en la mochila.

¿Dónde me cambio?

Nacha y Elías vienen de hacer tronchas con la furgoneta

y la tienen aquí aparcada.

¿Sí?

¿De quién ha sido la idea?

El autor intelectual ha sido Antonio y Paty y yo, cómplices.

Jo.

Os lo habéis currado un montón, la verdad.

Qué difícil poner de acuerdo a tanta gente.

Ha sido un poco de locos.

Pero todos querían venir a jugar.

Muchas gracias, de verdad.

Pero yo soy más de mirar cómo juegan otros y ya está.

Hoy vas a jugar.

Que no, no me veo capaz.

No voy a poder encestar ni una canasta.

Esto no va de encestar, va de divertirse y...

y de sentir que estás dentro del equipo.

¿Qué pasa? ¿Aquí no se juega al baloncesto o qué?

-Venga, vamos. Me pongo el chándal y vengo.

Vamos.

¿Qué haces aquí?

Te busca la policía, no sé si lo sabes.

-Tengo que pedirte un favor muy importante.

-No tengo tiempo para escucharte.

Trabajo para compensar que cerré el taller un día por tu culpa.

-Vamos, ¿no vas a dejar que te lo explique?

-No me interesa.

Seguro que es uno de tus marrones y paso de tus movidas.

-Pues sí, es uno de mis marrones,

pero por culpa de tu madre.

-¿Qué ha pasado?

-Elvira le ha prohibido participar a Ricky en el golpe esta noche

por la herida de la pierna.

-Vale, me parece muy bien.

Hazle caso y búscate la vida.

-Eso estoy haciendo.

Álvaro, te necesito para el asalto al cajero.

Luis, tú y yo daremos el golpe.

-Tú lo flipas.

Me sorprendes, ¿sabes?

Estás mucho más tarado de lo que pensaba.

-¿Tanto te sorprende que te haga esta propuesta?

Si tú estás metido en el ajo.

Tú me diste cobertura para esconder aquí el todoterreno,

sabes cómo va el tema.

Solo tú puedes sustituir a Ricky.

Esto un asunto de familia, ¿no?

-Hay que tener mucha cara para proponerme eso.

No solo quieres hundirme el negocio,

sino que me provocarás problemas con Silvia.

-Mira, yo puedo cometer muchos fallos,

pero echarse una novia policía es cosa tuya.

¿A quién se le ocurre poner en peligro así a la familia?

-Elijo a la novia que me da la gana, ¿te enteras?

Y me da igual que sea policía,

aspiro a tener una vida honrada, no como tú.

-Relájate.

Que te recuerdo que eres un Campos Soler

y eso trae consecuencias.

-Llevo años intentado mantenerme al margen

de los chanchullos familiares. Seguirá siendo así. Te guste o no.

Así que, la respuesta es no.

-Álvaro,

sin tu ayuda, no hay botín.

Y sin botín, yo no me voy a Marsella.

Y eso queréis todos, menos Ricky.

Que me quite del medio.

-Hay una forma más fácil de quitarte de en medio

y es denunciándote.

-No creo que tengas agallas para eso.

-No te equivoques, si no lo he hecho hasta ahora

fue para no darle más problemas a mamá.

-¿Y qué harás si no me voy?

¿Le dirás a tu novia que Dimas es tu padre?

-No me pongas a prueba.

-A mí no me engañas.

Toda la familia me habéis encubierto, toda y tenéis mucho que perder.

-¿Nos estás amenazando? -No, no.

Simplemente digo que ser cómplice tiene pena de cárcel.

¿Estás dispuesto a asumirlo?

Métete algo en la cabeza.

Deja ya de dar lecciones de honestidad y mójate de una vez.

No puedes dejarnos tirados ni a Luis ni a mí.

-Todavía estáis a tiempo de no asaltar el cajero.

Nadie os obliga.

-Álvaro, daremos ese golpe.

Y si a Luis, a tu hermano, le pasa algo malo,

recaerá sobre tu conciencia.

Porque las personas honradas tenéis de eso,

¿o no?

-Lárgate de aquí.

-Dentro. -Dale.

-¡Uy!

-¿Qué, chicos contra chicas?

-Venga.

-Buena, Silvia.

(RECUERDA) "Lo siento mucho."

"No, no.

No puede ser, se han equivocado".

"Espe...

Fede está muerto".

"Pero...

Eso... eso es absurdo, Claudia".

"Lo hemos comprobado".

"¿Que es este lugar?

¿Dónde estamos?"

(SILENCIA)

-"No tengas miedo, tranquila.

Estoy aquí contigo".

-"Suéltame, por favor, no quiero estar aquí.

Fede...

estás aquí".

-"No me llores, ¿eh?

Ya sabes que no me gusta".

-"Hemos detenido a Pablo".

-"Yo no he venido ahora a hablar de Pablo.

¿Qué le has dicho a Miralles que quieres dejar la policía?"

-"Es que no me siento con fuerzas para seguir".

-"Tendrás que sacarlas de donde sea.

Mira, Espe,

hay muchas mujeres, mucha gente

que te necesita a ti, en tu puesto".

-Juan, ponte unas cervezas de gratis. -Lo siento, no puedo.

-Ya veo que no te escondes.

-¿Por qué iba a hacerlo, madero?

¿No te ha gustado mi última obra de arte?

-Pues no, la verdad.

Molaba más cuando hacías dibujos que defendían cosas guais.

El mal rollo no te inspira, ¿no?

-El mal rollo el tuyo.

Hay que ser muy mal amigo para delatar a la "crew".

Como hiciste ayer. ¿O qué pasa, no te acuerdas?

Pero encima además del multazo,

perderán su tiempo haciendo trabajitos para la comunidad.

-Bueno, ni tan mal.

Igual así aprenden a respetar la propiedad ajena,

sea pública o privada.

-Eres un chivato, Toni.

-¿Entiendes que dejasteis fuera de servicio a un coche patrulla?

-Qué pena, ¿eh?

Estoy a puntito de echarme a llorar.

-Tú ríete que mañana hay un atraco y no puede ir el coche.

Mañana maltratan a una mujer y no puede ir la policía.

Pero tú ríete.

-A mí no me vengas con chantajes emocionales.

-No me digas tú lo del chantaje emocional.

Has pintado un coche para hacerme sentir mal. Es muy cobarde, egoísta.

-Vale, muy bien. Lo que tú quieras, ¿vale?

Me has soltado la chapa. Te puedes ir por donde viniste.

-No, no me voy a ningún lado.

He venido a detenerte.

-¿Qué? -Lo que oyes.

-Mira, te digo una cosa,

tenía la esperanza de que me pidieras perdón,

pero ya veo que eres más chungo de lo que pensaba.

-Te has empeñado en hacerlo personal, pues aquí me tienes.

¿Te vienes por las buenas o por las malas?

-Tranquilos, tranquilos.

Si soy el único de la "crew" que le faltaba por empapelar.

A mí no me van los privilegios. Va contra mis principios.

Muy bien, aquí me tienes.

Eso sí, ya no queda ni rastro de River,

ese que era mi amigo.

El que quería cambiar el mundo y defender la libertad de expresión.

Te has convertido en un funcionario triste, gris y aburrido

que forma parte del aparato represor.

-Quedas detenido por ocasiones a daños contra la propiedad ajena.

Tienes derecho a guardar silencio, a no declarar

y a la presencia de un abogado.

Desde luego, la casa os está quedando chula, chula.

Es que esa mesa de comedor me encanta.

Sí, si la estantería esa de cajas de frutas

me parece superoriginal. Ya la vi.

No, pero lo que quiero que me enseñes es la zona del sofá.

Dale la vuelta al ordenador.

¿Habéis puesto al final el cuadro ese? ¡Ay!

Venga, ya hablaremos. No te preocupes.

(RÍE)

¿De qué te ríes? Ay.

Nada, que estaba hablando con Olga.

¿Y qué te ha contado? Nada.

Nada, no. Ahora me lo cuentas.

Pues que acabo de ver a Julio como su madre le trajo al mundo.

Sí que ha sido interesante la videollamada, ¿no?

Es que el pobre ha salido del baño sin saber

que Olga me estaba enseñando la casa con el ordenador.

Y lo que no es la casa.

Venga, siéntate que acabo de preparar un picoteo.

Vale.

¿Y qué tal el día?

Aparte de ver a tu yerno en pelota picada.

Complicado como siempre, pero me he llevado una alegría.

Ha venido Montse a contarme su buena noticia.

Estuvo en el centro de salud también, ¿no?

Ese fue el momento más tranquilo. Luego todo se complicó.

Pero vamos a ver, que eres médico de familia.

Que no haces operaciones a corazón abierto.

Bueno, pero tenía una hora libre

y me pusieron a hacer urgencias como un loco.

Eres un exagerado. Si siempre pasa lo mismo.

Cuando tienes un hueco,

pues enseguida te ponen las urgencias.

Estoy preocupado.

Fue a verme un paciente con una herida muy grave.

No entiendo por qué fue al centro de salud

en vez de ir al hospital.

Perdió un tiempo precioso. ¿Y qué le pasaba?

Prefiero no hablar del tema.

Sabes que me gusta mantener la privacidad de mis pacientes.

Uy, doctor Torres,

cuando quieres mantener la privacidad de tus pacientes

es porque yo a ese paciente en cuestión

le conozco.

Puede ser.

Yo entiendo que quieras mantener tu código deontológico

y que seas muy escrupuloso con él, pero se pueden hacer excepciones.

Sobre todo si...

Cuando investigas a la persona de la que hablo.

¿Y es el caso? ¿Quién es?

Fue a la consulta la señora esa

que nos encontramos el otro día en la plaza: Elvira Soler.

¿Elvira Soler? ¿Qué le pasaba?

A ella nada, a su hijo. Tenía una herida en la pierna.

Y, por casualidad, ¿no sería una herida ocasionada

por una mordedura de perro?

¿Cómo lo sabes?

Pues ahora te lo cuento,

pero déjame hacer una llamada urgente, por favor.

Silvia, ¿cómo te pillo? ¿Estás cenando?

Bien, fenomenal. Escucha, ¿te importaría venir a casa?

Creo que tenemos que hablar. Es urgente.

Vale, gracias.

Cariño,

si no estás seguro de lo del golpe al cajero,

estás a tiempo de echarte atrás.

-No tengo esa opción.

Necesitamos que esta pesadilla acabe cuanto antes

y que Gabriel se vaya lejos.

-¿Y tú crees que Ricky está en condiciones de ir con vosotros?

-No. Sinceramente, no.

Sería mucho riesgo para él y para los demás.

Pero, bueno, Gabriel tiene razón en una cosa.

Sin una tercera persona se nos hará muy difícil este palo.

-Entonces, mejor que abortemos, ¿no?

-Hay mucho dinero en juego que podría venirnos bien

para pasar una temporada tranquilos.

Y, además, es la única manera que sacarnos de encima al viejo.

(Timbre)

¿A qué hora hay que ir a buscar el todoterreno a la nave?

-En una hora como mucho.

¿No has cambiado de opinión con respecto a Ricky?

-No, no, ni lo sueñes. Este asunto está zanjado.

Ricky no va a ningún sitio.

-No te confundas, mamá.

A mí nadie me va a impedir formar parte de este golpe.

Llevo años esperando un robo como este

y un perro no me va a cortar el rollo.

-Ricky... No estás en condiciones de ir a ningún sitio.

Anda, vuélvete a descansar.

-Mamá tiene razón.

-Díselo tú, papá.

Diles que sin mí no podéis dar este golpe.

Hacen falta, por lo menos, tres personas.

-Ricky, me duele mucho tener que darle la razón

a tu madre o a tu hermano, pero tienes muy mala cara.

Estás muy débil como para cargar peso y poner las cadenas en el cajero.

-Aguantaré el dolor, papá. Haré lo que sea.

-Ricky, si te vienes abajo durante el golpe,

serás más una carga que otra cosa, ¿eh?

-No me puedo creer que tú también me estés dando la espalda con esto.

Sabes que no podéis dar el golpe sin mí.

Dos personas no son suficientes para hacerlo.

-Contadme hasta el último detalle. Yo iré con vosotros.

-¿Por qué haces esto, hijo?

-Por la familia.

Y porque es la única forma

de que este tío desaparezca de nuestras vidas.

-¿Lo veis? Por fin la familia al completo.

Ahora nada puede salir mal, ¿eh?

-Como vuelvas a insultar a mi compañero, te ganarás

una acusación por desacato a la autoridad.

-No se lo tengas en cuenta.

Éramos colegas y no acaba de asumir que soy policía, ¿verdad?

Pues ya está.

-¿Qué pasa? ¿Vas de poli enrollado o qué?

Qué patético eres. -Cállate.

-Oye, por muy amigo que hayas sido de Toni,

ahora le debes un respeto.

Y aunque a él no le importe que le insultes, a mí sí.

Supongo que me está costando asumir las evidencias.

Eso significaría que Álvaro me mintió todo el tiempo.

¿Y seguro que Dimas no era su padre? Bueno, no te preocupes.

A todos nos cuesta valorar los indicios de una investigación

cuando estamos afectados personalmente.

Se me había olvidado por completo.

¿Cómo estás? ¿Cómo lo llevas?

-Pues estoy hecha un flan.

Es que, al fin y al cabo, es la primera prueba profesional

que voy a tener y, no sé, estoy muy nerviosa.

Porque lo otro no cuenta.

-Bueno, pero no pienses ahora en ese impresentable.

Tienes que confiar en ti y, sobre todo, en tu talento.

-Es que me cuesta imaginarme que puedo ganarme la vida cantando.

A mí me sigue pareciendo muy extraño que Elvira llevara a Ricky

al médico que es el marido de la inspectora jefe de policía.

Si querían ocultarlo han sido muy torpes.

Ya, pero ahí jugamos con ventaja

porque Elvira Soler no sabía que Antonio es mi marido.

Ante la gravedad de las heridas de su hijo,

decidió llevarlo al centro de salud más cercano

a su domicilio.

Coherente, ¿no?

-¿Y qué es lo que querían?

Vale. No. De verdad, gracias por llamar. Sí.

-Venga, chao. -¿Qué pasa?

-La novia de Álvaro y otro policía se han presentado en el pub

preguntando por mí.

-¿Qué tal llevas que tu querido comisario esté fuera?

-Pues de momento muy bien. La verdad.

Estamos como dos adolescentes. Mandándonos mensajes todo el rato.

-Qué envidia.

-¿Envidia de qué? Tú estás muy bien con Felipe.

Los dos supisteis enseguida que os queríais casar.

-Me huelo que tiene que ser

algo relacionado con el polideportivo.

-¿Cómo va a ser algo relacionado con eso?

Si no dejamos ninguna pista.

-Oye,

tú y tu padre dijisteis que no te había visto nadie

cuando te mordió el perro,

pero ¿y si os vio alguien?

-Mira, yo entiendo que no quieras renunciar

a tu libertad creativa de expresión.

Pero yo no renunciaré a mis obligaciones

como servidor público. -OK, pero luego no vayas de colega.

¿Qué pasa? ¿No te acuerdas de dónde viene lo de "poli censura"?

-¿A qué viene esta visita a estas horas?

Queríamos ver a su hijo. Necesitamos hablar con él.

¿Está en casa? ¿Y por qué le buscan ahora?

¿Qué nuevo marrón quieren endosarle?

Verás, según tengo entendido, ayer a su hijo le mordió un perro

mientras corría en el parque de Barlovento.

Está bien. Gracias, Nacho.

Mañana nos vemos en esta reunión en la sede del partido, ¿vale?

Venga, adiós, adiós.

-¿Seguro que no tienes a nadie

con quien celebrar las buenas noticias?

-Esperemos que a tus hermanos y a tu padre les vaya muy bien hoy

con lo del cajero.

-¿Por qué? ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra?

-¿Te parece que tenemos pocos problemas?

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Servir y proteger - Capítulo 535

18 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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